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SOCIALIZACIÓN
1. Charlotte Berta Malachowski de Bühler: Pionera de la Psicología del Desarrollo y
del estudio del ciclo vital completo.
Fue una pionera de la Psicología del Desarrollo y contribuyó a la educación y los estudios
de familia. Fue investigadora pero también tuvo una extensa trayectoria como docente
universitaria, desempeñó cargos educativos públicos y privados, como también fue una
psicoterapeuta con gran experiencia clínica. Se la considera una pionera de la Psicología
del niño por esta labor de investigación, por las publicaciones tales como: “El cuento de
hadas y la imaginación del niño” (1918), “Niñez y adolescencia. Orígenes de la
conciencia” (1928), “El curso de la vida humana como problema psicológico” (1933),
“Niño y familia. Estudio de las interacciones del niño con su familia”; además, por las
pruebas que construye para medir inteligencia y evaluar el desarrollo. Dado que en sus
trabajos sobre el ciclo vital incluye y desarrolla las características de la vejez, se la
considera una pionera de la psicogerontología.
Junto a Abraham Maslow y Carl Rogers sientan las bases de la Psicología Humanista,
conocida en USA como Tercera Fuerza por su distancia tanto del psicoanálisis como del
conductismo, escuelas predominantes en la psicología norteamericana. California fue la
cuna de la Psicología Humanista. Charlotte Bühler fue la primera presidente de la
Asociación Americana de Psicología Humanista (1965- 1966). Ella considera que las
primeras investigaciones que realizó en Viena mediante la metodología experimental,
fueron precursoras de la psicología humanista, dado el interés que puso ella en lo personal
como un todo. El psicólogo humanista considera a la persona como una totalidad peculiar
en la cual se da una constante interrelación de los procesos cognitivos, emocionales y
somáticos, estrechamente vinculados a un medio social determinado.
3. La tercera etapa empieza alrededor de los 28 años y llega hasta los 47, fase en la que
las personas no sólo tienen la posibilidad de lograr una visión más clara de sus
objetivos, sino que éstos serán más específicos y definidos. Generalmente es éste un
período de estabilidad emocional y desarrollo de un gran potencial, pues algunas
preocupaciones como el trabajo, el matrimonio y la familia han sido superadas. Sin
embargo, algunos adultos enfrentan serias crisis durante esta etapa debido a que han
tomado decisiones erróneas tanto en su matrimonio como en su profesión;
experimentan conflictos emocionales y ansiedad pues no han logrado la integración
psíquica, lo que le dificulta su adaptación al quehacer cotidiano. Según Bühler, si los
adultos sienten que sus acciones y elecciones fueron las adecuadas y que están
logrando sus objetivos, tendrán sentimientos de realización y seguridad. En caso
contrario, entrarán en situaciones de ansiedad y experimentarán sentimientos de
fracaso.
4. La cuarta etapa se inicia alrededor de los 48 años y llega hasta aproximadamente los
62 años. Es una fase en que las personas sanas pueden evaluar objetivamente lo
pasado con lo cual les será posible realizar proyectos de vida futuros. Si son
inmaduras entonces evitarán el confrontamiento con el pasado y se rehusarán a
evaluarlo, debido a su incapacidad para reconocer errores, lo que les coarta, a su vez,
sus posibilidades de tomar decisiones acertadas en relación con el porvenir.