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1

Vicios de construcción
E li d i o L a To r re L a g a re s
Vicios de construcción
©2008 Elidio La Torre Lagares
Prohibida la reproducción,
en cualquier forma y por cualquier medio, de esta edición.

Foto de portada: ©2006 Lisa Gagne, Man with Umbrella


Foto del autor: ©2008 Marcano

ISBN-978-0-9799961-9-1

Impreso en Colombia
Printed in Colombia

Gran Premio Nuevas Publicaciones


X Feria Internacional del Libro de Puerto Rico 2007

Terranova Editores
Cuartel de Ballajá
Local V
Viejo San Juan, Puerto Rico 00901

P.O. Box 79509


Carolina , Puerto Rico 00984-9509
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www.terranovaeditores.com
Contenido

I. Vicios estructurales

visitaciones de la muerte 15
desechos 17
sábado en el Recinto Sur 18
quiebra 19
rayo 21
carne movediza 23
hacer las paces 24
inercia 26
recuerdo de foto no. 5 27
los huesos de mi padre 28
recuerdo de una mañana de lluvia no. 57 29
calles 30
kharmarroña 31

II. Vicios funcionales


solo 35
fugas 36
ausencia 37
matemática 38
pérdidas 39
middle age crisis 40
la educación sentimental 41
laguna 42
gana 43
navaja 44
torniquete 46
fosa común 47
ensayo del vuelo 48
memoria 49

III. Vicios de terminación

sex and the city 53


poema en grafito para Basquiat 54
tienda de descuentos en San Juan 55
loop 57
trece maneras de pensar la noche 58
soap opera 60
priceless 62
reality show 63
ciempiés 64
J.C.’s Back 66
esterilidad 69
de rerum natura 70
my avatar 71
nocturno por la autopista 72
ciudad 73
vicios de (cons)tr[u]cción 74
lo que queda 77
sentida nota de duelo 78
Vicios de construcción

Your ink has learned


the violence of the wall. Banished
by your brothers, you cant the stones
of unseen earth, and smooth your place
among the wolves. Each syllable
is the work of sabotage
-Paul Auster
-A Rosa María Lagares
I.
Vicios estructurales
16
visitación de la Muerte

la Muerte llega
se sienta
se sirve de mi whiskey
enciende un cigarrillo

te lo dije, Elidio La Torre Lagares, dice

para alcanzarte
no hacen falta brazos

estás hecho de tierra, mar


y olvido

cansada de mí,
ahora bebe del pozo
de mi sangre

la Muerte
me arroja un beso
que duele
y no puede ser desecho

mi piel prestada
abriga tormentas
y humecta poemas
de piedra
que hacen la verdad
más llevadera

17
la Muerte
termina el trago
termina el cigarrillo
termina conmigo

en efecto,
para alcanzarme
no le hacen falta brazos

18
desechos

me ha pesado el pasado:
la muerte, la tierra, el sentido,
como una tarde lluviosa
en un parque solitario

redoblan en mis manos


lesas maneras de decirse entero
cuando el corazón
es un fondo oscuro

el palpitar amordazado
de un motín corto
ha tallado tu nombre en el aire

me ha herido la gana
la falta, el dejo
como un parque solitario
en una ciudad fugaz

el dolor toma las formas de la furia


que dibuja voluntades sin amo

ya ha pasado lo pesado, de seguro:


la suerte, la morra, el quejido
como una ciudad fugaz
en el espasmo del latido
desechos volubles, al fin
en la sal de los ojos

19
sábado en el Recinto Sur

ya qué:
inventar otro veneno necio

para iniciarnos en el ritual—


dormirnos a tientas

donde se fractura la aceral—


decirnos otro insulto

con elegancia
[la voz es un conductor térmico]

sentarnos sobre la ilusión


en esta ciudad, que es pequeña,

ignorar
que entre tanta muerte

sea improbable
que no tropecemos con algún fantasma

crear treguas de vino


en algún restaurant

y al final de la noche,
permanecer anónimos

20
quiebra

mientras barajamos
la contabilidad de las memorias,
después de tantos años,
advertimos
que ya no somos negocio:
queda el corazón
en números rojos

la esclavitud violácea
de los compromisos a largo plazo
late con desgano

la fe no da para el repago
de esperanzas prestadas
con la confianza como garantía

hemos perdido la capacidad de soñar,


y lo hemos pagado con creces

podríamos invertir promesas


para solventar el desbalance
de ausencias,
o acogernos a una prórroga
del arrepentimiento,
pero las garantías
están todas agotadas,
y hemos quebrado el corazón

21
demos la cuenta por cerrada,
pero sin aflicciones:
aún a las flores muertas
les sobrevive el fantasma de su perfume

22
rayo

mi carne
trizada,
succionada
y desechada

hoy tal vez


estaría esperándome
en el parque de béisbol.
o tal vez me esperaría
para jugar al té

tal vez
tendría curiosidad
de conocer
qué hago,
a qué me dedico

a veces
le imagino,
tan sólo le imagino

carezco
de vitalidad
para preguntarle
cómo está

en silencio,
le hablo y le pido perdón

23
no sé si llegue a escucharme
o a perdonarme

por debajo de esta piel de dolor,


espero que al menos
sea rayo
en un jardín de luz

24
carne movediza

al filo del surco


mis manos son un camino
a ojo cerrado

un presente puesto
a tientas

una muerte niña


muda y húmeda
como un verbo ahogado
en sus propios sentidos

la oscuridad es un gato
que maleficia el aire
rasga la noche
mientras lame gemidos

sílabas líquidas
poemas partidos
se hunden en mi mano

siembra
en carne movediza

25
hacer las paces

como todo
el olvido regresa al principio

mi calma pena historias


difíciles de rebasar

el pan viejo de siempre está


en el mismo estante en que lo dejé hace años

la soledad se desposee
de su máscara de estrellas

el tiempo transcurre
intacto en la memoria

la bruma cala ciudades al pie de la ventana:


es la forma de saberme trunco

volvemos a encontrarnos
con la valija llena de peros

tú, con el mismo traje floreado


yo, en sobrepeso de rencores

hablamos del clima


sin letras mayúsculas y sin puntos finales

26
parecería
que siempre ha llovido

bajo la almohada
hay poemas, dices

yo me hundo
en el sofá de la sala

conquistamos el espacio en monosílabos


por llenar las vísceras de la nada

algún trueno interrumpe la noche


volvemos a necesitarnos con un silencio

alguna noche devora el dolor


y de pronto no te veo

quisiera mirarte,
pero me he arrancado los ojos

27
inercia

sus ojos acatan


el lenguaje interior

del cuerpo— la posibilidad


se mueve en verbos

silentes— sonríe
a medias como si tentara

abrirse en mundo— sus pestañas


abanican el retazo

de su mirada— me ahogo,
me dice

y su rostro se aja
como el papel

mojado— arrójate hacia mí,


escucho— toma mi vacío

pero sólo puedo


mirarla desde la orilla

28
recuerdo de foto no. 5

sentada sobre la nieve


tus labios enrojecen

a pesar que la foto


es sepia

te ves fría,
perdida

rendida al pie
de grandes edificios marrones

tu falda reposa sobre el hielo


como un ala cansada

te ves pálida,
sola

por tus ojos


caen distancias

funerales silentes
que llevan a ti

29
los huesos de mi padre

todas las formas de la tristeza


venidas en el rostro de mi padre

la tibia aspereza de su barba


decantada en los juegos de sombra

el terror de los años soflamados


en los capilares de sus ojos
mientras me mira,
con piedad, pavor y perdón,
como quien sabe
que los latidos recesan
y abandonan el cuerpo
para llenar otro espacio

un luto en su aliento
predica la tarde fría
donde el cielo se ennegrece
como un hormiguero

mi padre duerme
hecho huesos,
o puentes caídos,
y su voz,
azorada,
se pierde
como cenizas
de una luz

30
recuerdo de una mañana de lluvia no. 57

de aquella mañana
de frío y niebla,
recuerdo tus labios
gruesos, cálidos,
posarse en mi frente
mientras tus brazos
se fundían con la manta
de lana verde

la lluvia era un espeso telón


frente a la ventana
y en días así
nos apertrechábamos
de chocolate y queso
y decías: “hoy nos quedamos aquí”

prisioneros del clima


nos redimíamos en el tiempo

nadie podría tocarnos

en la ausencia de palabras,
éramos un mismo lenguaje

no sentaba mal la soledad sumisa

nos acurrucábamos a escuchar


la lluvia caer

31
calles

mis ojos
vagan nuevamente
por las calles adjunteñas

la lluvia
punza
la niebla
estéril
que amortigua
el ronroneo
dócil
de la noche

una lata vacía


truena
en alguna parte
y los perros ladran

ha pasado
el espectral niño,
paraguas en mano,
entre las goteras
de la penumbra

se completa
en el tiempo

y se pierde púrpura
entre sombras y memoria

32
kharmarroña

quién soy para pedir perdón

¿acaso un ángel venido


de un cielo oxidado?

es obvio:
mis huesos, mis cenizas, mi alma
se revelan en metáforas fetales
que naufragan por un mar amniótico

quién soy, sino el ladrón del fuego


formado de las sobras
y a las sobras he de volver

quién soy, sino el que bebió leche negra


del pezón de la tierra quemada

te llamo sin rencor


desde mi jardín de lunas

me desplazo
desde la muerte
y emplasto
huellas de quimeras infectas,
ceñido por un torniquete

yo, negado en la negación,


ahorcado por el beso fugitivo

33
lacerado por la palabra no dicha

te pesa el te quiero en la quijada


desencajada, ya veo

abro mi pecho ante ti


para que veas mi corazón latente
hecho establo de memorias

yo, el pulmón asmático,


la pólvora y la ciénaga,
no tengo más que un rincón de noche
para hundir mis ojos
mientras escarbo caricias
en el lodo

34
II.
Vicios funcionales

35
36
solo

a mitad de camino, más o menos

amaso la idea de otros pasos,


ahora que la noción de juventud madura,
ahora que la vitalidad se significa en otros términos
entiendo el rompecabezas

la voz se detiene
y la verdad es que
ya nunca me tendré completo

los poemas son una suerte de luto

mi piel arde en el sol de verano


y el aire es la tumba cristalina que recibe la noche
encogida al toque de mis dedos

mi cuerpo queda atrás


como una concha al filo de una playa blanca

bella muerte:
me evaporo como la tinta inerte y en desuso
la voz en marcha, me torno a mitad de camino

entro en movimiento

piedra herrante:
voy solo

37
fugas

cielo
en fugas
rosa

tras el árbol
de fuego
negro

los pájaros
reclaman

su regreso
entre
graznidos

timbre
fantasmal
al caer el día

la forma
de una vida
oscurece

38
ausencia

algo trenza,
con magistral pesadez,
la noche
de mi aliento

qué es
una sombra,
sino
ausencia
de luz,
que
trama
la oscuridad
y en su vanidad
la multiplica

la sombra
solo nace
en presencia de los cuerpos

nunca es en sí misma:
siempre es
aquello
que,
ineluctablemente,
huye

39
matemática

aquí los dos


con la costumbre del silencio
después del agua-
cero

hay ausencias
presentes

hay presencias
ausentes

unidos por lo que nos nombra


nombrados por lo que nos separa

el resultado es:

si restamos,
damos a
uno

si sumamos
damos a
tres:

siempre quedamos
impares

40
pérdidas
Melancholy is useful. Use yours
-Li Young Lee

admiro un remolino de hojas


que barre la acera
cual falda de bailarina

el árbol desnudo
permanece impávido
insufrible, indoloro

las hojas se alejan

el árbol, es obvio,
no las extrañará:
no tiene recuerdos
pese a que se hace en el tiempo

el árbol, he de decir,
no sabe poesía

es condición del lenguaje


evocar una ausencia:
la poesía es la memoria de las palabras

el árbol, seguro,
no tiene necesidad
de reparar por sus pérdidas

41
middle age crisis

llevo el duelo
moribundo
de las cosas
que comienzan
a nacer viejas

líquido
ojo
palpo
súbito
que le resto al cuerpo

preso
antojo
donde el sol se lava

seco
morbo
de la sangre pesada

óbito
pulpo
que hace
su acto
de bala

42
la educación sentimental

a Roberto Bolaño

me ha apuñaleado, una vez más,


la relativa complejidad de las cosas simples

los cigarrillos sobre la mesa coja


son un ábaco
que le hace las vacaciones
al sol de polvo
en la calle azul y mística

hacer cuentos a estas horas


para matar el tiempo
es sólo un modo
de pulverizar mis huesos

la memoria,
en su deficiencia,
no discrimina los malos momentos

no queda otra cosa


que, pues,
tragarlos

al final, pues,
no se trata tanto
de buscar la felicidad
sino de que duela menos

43
laguna

caminé solitario
por el labio de la laguna
su boca toda
cruzada por un puente

sentí la premura ingrávida


de contarme entre
las llantas flotantes,
los frascos de plástico,
el zapato viejo
que pateaba
al pie del mangle

en la distancia
el sol se amantequillaba
sobre la ciudad

los versos salían a la superficie


agitando su cola de níquel

el agua muerta
traía un hedor a lo que fui,
el aroma químico de lo que soy

los versos nadaban


fondo adentro
donde la oscuridad verde
se iba colmando en mi retina
y más allá

44
gana

la tarde a solas

ella se duplica
en el espejo

afuera llueve

cepilla el tedio
ahoga el trueno
plancha el trino
aplaca el desprecio
y lo envuelve
en celofán

cuece la distancia
a fuego lento
y se retira a maquillarse
de paz

traza la sonrisa

se dibuja los ojos

pesca lirio adentro


la gana
marchita

45
navaja

la navaja transita
como desventurada,
lengua de acero
en el descuido de la mano

me lleva por los contornos


de este rostro que anduviste
con el celo del labio,
con el vapor del aliento,
cuando tu pelo me cubría,
y tu boca me enlazaba
a tu cuerpo continente
enraizado a mi piel
con el tajo de tus uñas

ahora que el rastrillo


se abre paso entre la espuma,
arranca el bosque de barba
y con él, la piel dormida:

corre sangre cuello abajo,


como si el recuerdo menstruara:
y duele a tu beso,
arde como tu savia

tu fantasma huele el almagre


de la plasma pútrida
vuelve sigiloso

46
entre el ocre de mi mirada
en el espejo

ya no veo otra cosa


que tu lirio cadáver
rasgándome el cuero

todo esto en una mañana


que se fuga entre la lluvia
de un extraño invierno
en que me
desangro

47
torniquete

aquí vive la sangre, señores,


inmóvil y cansada,
-José María Lima

no verás
una sola gota más
de mi sangre exhausta

yo, céfiro que se balancea


por la línea del trópico
a la boca del humus isleño,
enlazo núcleos de entes equívocos—
yo, féretro y transporte de una voz,
bruño pariamente la lucidez,
pues el sol cóncavo
ha fijado su sombra

he purgado la perturbación
con resguardo, por si olvido

yo, idólatra que desata los embragues


de los versos irresolutos,
no llevo valijas de más
porque es exceso de equipaje,
y adónde voy es muy lejos
pues me desplazo desde la muerte
y en cada peldaño
emplasto huellas
de quimeras infectas

48
fosa común

la luz cubre la tierra cruel:


tu carne, cuerpo dulce, bello,
como esperanza tendida en primavera

el tiempo es pájaro de vendimia,


vencido y encerrado bajo llave

eres tú, rocío que humedece el bosque;


tú, tierra y labrado

vienes en una cascada de cenizas


entre árboles de rayos

soy todo absurda osamenta


y tú la ostra que no suelta prenda

arrastro el carruaje de la angustia


y la soledad me parece inmensa
y me deslumbra

la muerte es entregar el fuego,


trigo de la sangre
que se coagula en sombra,
hasta que sobrepasa el cuerpo
del que se desprende
y convertirnos en ausencias
de fosa común

49
ensayo del vuelo

aletarga la tarde
por el ralo pesar
de las horas a solas

la voz es un ejercicio de planos


en esta ciudad acantilada
donde la luna maúlla
a la fruta de la noche
que madura
ante la imperturbable
traición de la materia

quedan historias huecas


que persisten
como memorias sin pasado
y ángeles suicidas
como palabras lanzadas hacia el vacío

soy cadáver lento entre la luz

mantengo la plausibilidad de la larva


que se arrastra como un teorema
de incertidumbres

la amplitud de la posibilidad es devastadora,


tan sólo un principio de adaptación,
o un ensayo del vuelo
para los que no tenemos alas

50
memoria
From pain you suffered, pain had set you free
-Howard Moss

te he ahogado todas las noches,


todas las noches menos una, cuando tú me ahogaste a mí
y ahora los peces comen de tu cuerpo
henchido por el verde del río
tus ojos sin párpados le hacen de isla a los cangrejos
y yo te observo, escupiendo mi silencio al viento
que arrastra hojas y memorias
perceptiblemente dolidas
por la forma que se entierran
en la arena negra y mojada
con la que una vez
adosaríamos aquellos castillos
de los cuales siempre hablábamos y nunca construíamos

qué me queda, si no una liviandad de conciencia


desovando el misterio, ya no hay causalidad,
sólo consecuencia

te he matado tantas veces, para que no te mueras


para que la vejez del arrepentimiento
no llegue a tu rostro ni al mío,
manjar flotante para las garzas
que llegan entre el manglar

por fortuna te reducirán


a lo irreconocible, pero no indefectible;

51
a lo temporal, mas aun ininteligible
contenida, mas aun continente
en la geografía de la memoria

52
III.
Vicios de terminación

53
54
sex and the city

una tarde en el parque


nos contamos la ciudad mutuamente
ajenos al mundo que se abría entre nosotros

el mar, lejano, plegaba pergaminos de espuma


y nosotros cancelábamos el tiempo
dotados de un vértigo magnífico,
anclados al dedo meñique
como eslabones de sal
o barcos que no navegan otro lugar
que no sea verso adentro,
ese poema que escribíamos juntos
si tan sólo por ver las palabras correr,
o el cuerpo temblar
entre el viento frío del Atlántico
donde se perdían aquellos únicos besos
que nunca nos dimos
por temor a soñar
o por temor a temer,
el acantilado insuperable
donde nuestras sombras
se arrojaron
para nunca volver

55
poema en grafito para Basquiat

Jean Michel, gira los platos de Dios


en el callejón de los destinos,
y pinta la corona
a la noche—
conquista con aura salvaje
a la muerte
en la belleza de la inmediatez—
en medio de un baile de fantasmas.
pintorrea su corazón de caribe—
en el pecho del ladrillo,
el niño rey
degüella gallinas—
vudú del trazo,
tierno ademán de rascacielos
jazz de luna amarilla—
y los cocodrilos zambulléndose en el asfalto
lumpen bardo del aerosol—
la corriente te arrastra—
vaya viaje, que te vas, Jean Michel,
¿cómo tanta grandeza cabe
por el ojo de una aguja?

56
tienda de descuentos en San Juan

como pienso en ti esta noche, Andy Warhol,


vagando las góndolas de Topeka
amándote en la canasta de metal
como arqueólogo en busca de fósiles;
amándote así, letal y sobrio,
con hambre de todo y apesadumbrado,
buscando quince minutos de fama;
que no invento mi código de barra
y ni siquiera sé si yo existo

te vi, Andy Warhol, príncipe del pop


con tu póster de Marylin, buscando
un chico dulce que prestara el cuerpo
tu pelo argentado por las estrellas
flecos de platino apuntando en todas
direcciones de la rosa náutica;
que es tu corazón tan eléctrico,
ecléctico, dialéctico, irónico

¿adónde vamos hoy, Andrés Warhola?


¿traes contigo ese teléfono de Dios?
llevas en el pecho una cruz de balas
y vendas ceñidas como cinturón;
pero tu lata de sopas orienta
hacia esa rola crasa de Lou Reed,
bajo un cielo pintado por Basquiat,
cielo negado de Manhattan

57
¿dónde brindaremos con Coca Cola?
dime, Andrés, ¿iremos a The Factory?
¿pintaremos de verde las aceras?
¿me harás un par de zapatos carmesí?
¿pondrás mi rostro en un billboard santo?
¿masificarás mi lamento en arte?
mira que sí: el dinero es una musa,
y mis labios se mueren por su beso

58
loop
Wherever I am
I am what is missing
-Mark Strand

a veces pareciera
que todo lo que somos es memoria

escribimos para decirnos


figuramos en una imagen

nos repetimos

la idea de las cosas que somos


parte siempre de las que fuimos

agotamos la palabra
y, ya ves,
fermentamos poesía:
la mínima posibilidad
en la máxima acepción

nada nuevo, darling:


la poesía es impostura
y una rosa es una rosa es una rosa

ahora nos sentamos


entre jardines de fuego
a ver nuestras sombras pasar
como pensamientos fantasmas

59
trece maneras de pensar la noche

I.
presa del destino:
fijar los ojos
en el descubrimiento de la sombra

II.
trazar líneas
de estrella a estrella
y encontrarse

III.
casi lo olvido:
mi memoria
es anoréxica

IV.
asomado a la ventana
encuentro mi reflejo

soy más que él:


yo tengo corazón

él es más que yo:


no necesita el cuerpo

V.
la noche afirma
todo lo perecedero

60
VI.
la noche es una sombrilla

VII.
en la luz del silencio,
las palabras me van desgastando

VIII.
la noche me alimenta
crisálidas
de sílabas

IX.
el abismo es maravilloso

X.
en esta hora del pináculo
has detenido mi caída

XI.
el tiempo
es un punto
en el espacio

XII.
todo lo que gano implica pérdida

XIII.
mi muerte se escapa con tu risa

61
soap opera

no sé que llegó primero:


tu imagen o mi deseo

habría que ensayar


nuevas ecuaciones
del entendimiento
para dilucidar
entre el paisaje
de tu carne
o la idea
de mi hambre

y seguro
que habría que considerar
la manera en que curvas la luz
o si la luz simplemente toma tu forma,
presencias que llegan a mí
como el vuelo de los pájaros,
y se alojan
como el ensueño,
lento y solitario,
en la idea de tu nombre;

tendría que comprender la poesía que nos lengua


en verdades razonables, pero relativas,
a fin de encontrarnos cuerpo a cuerpo
como una idea a su objeto

62
mas cualquier palabra que aticemos
jamás será el espejo de lo que pensamos

nos encontramos depuestos de sentido


y tan sólo el dolor
será lo que nos llene con su dicha
en la suma pretensión de que
evocamos historias sin pasado
hasta que dichos en un beso,
combustionamos

63
priceless

Bouquet de rosas rojas $45.00


Cena para dos en restaurante caro $225.00
Botella de Dom $150.00
Un poema escrito en
servilleta que no le cala no tiene precio

Desayuno al otro día $25.00


Caja de cigarillos que fumas en
silencio $4.25
Café adicional para despertar
el ánimo $1.50
Descubrir una extraña al otro
lado de la mesa no tiene precio

Viaje en taxi $25.00


Maleta para libros y algo de ropa $95.00
Renta de un cuarto de hotel $65.00
Abrazar tu libertad mientras lloras
el adiós de tu hijo no tiene precio

De veras que…
hay cosas en la vida
que no sabemos
cómo pagar

64
reality show

fumando silencio, temiendo verdad,


aquí nos encontramos borrachos de hábito

[pausa comercial]

objetos de nuestro deseo:


el auto de lujo/ las ropas de diseñador.
la web dot com/ la comida pre-cocida

pareciera que nuestras vidas


pudiesen ser compradas

[regreso al estudio]

y aquí estamos, como frente a un espejo


criaturas del tiempo eludiendo al destino,
convencidas que la grandeza existe
pero, para alcanzarla,
uno de los dos
tiene que ser echado de la casa

65
ciempiés

At the violet hour, when the eyes and back


Turn upward from the desk, when the human engine waits
Like a taxi throbbing waiting...
-T.S. Eliot

ciudad irreal
danzón de ciempiés
las lentejuelas fingen la luz del sol
las callejuelas son camino sin fin
el ennui en las rocas sabe al anís
el olvido avanza por el manso carril—
Arlequín templa el tres
al compás de un blues

claman los rincones por el beso azul


la sangre encandila de rojo neón
la máscara enmudece la lengua gris
el verbo clandestino danza sin fin

ciudad irreal
danzón de ciempiés
las hojuelas de almizcle vuelan a mí
salmorejo de besos en un zaguán

la luna pesa en el betunado edén


la noche nos cubre cual un edredón
la velada comienza con un tilín
y luego se clausura con un tilón

66
ciudad irreal
danzón de ciempiés
Arlequín templa el tres
al compás de un blues

67
J.C.’s Back

J. C. volvió, desvirtuado de oficio,


sin credibilidad y sin crédito

abatido, se miró en un charco de la Fernández Juncos


y se encontró hip

«Debo encontrar un río para pescar»,


le dijo a Magdalena

«Que tu palabra sea tu voluntad»,


respondió ella

y mientras se subía las ligas, añadió:


«En el Pub donde hago strip,
buscan a alguien que convierta el agua en cerveza»,

y J.C. pensó que todo era inmaculadamente cool

caminó sobre la bahía de San Juan


y llegó hasta el Judas’ Pub,
donde el propietario y viejo amigo
le advirtió:
«Quedas a prueba»

y mientras Magdalena lamía los polos


de acero inoxidable, su marido servía los tragos
al ritmo del Sergeant Sofrito’s Lonely Heart Club’s Band,
que toca bachata,

68
y la cerveza emanó libre
en la hora de la libación,
hasta que alguien notó
sangre por toda la barra,
sangre roja bajo neón azul,
en la hora de la hora
del Happy Hour (Amén)

y el pánico desplegó sus alas de murciélago,


y los clientes acusaban con su dedo a J.C.,
que qué desastre, y que no había para nadie,
que ya vendría la Sanidad,
que ya se verían en corte,
y Magdalena, enojada, le gritó:
«¿Otra vez?»

y J.C. contestó:
«Sorry: Stigmata prematura»

y Judas añadió:
«You’re fired!»

y J.C. tuvo que irse


con sus heridas sangrantes a otro lado
despedido por insalubre y hemorrágico,
y hasta Magdalena le reprochó:
«Eres un Looser»

y se fue con un tal Luci-fer,


y J.C., despechado,

69
caminó de nuevo
sobre la bahía de San Juan
hasta llegar a Cataño,
donde dicen que tiene una barra y panadería
y agencia hípica que hasta vende Lotto,
que está gordo,
pero que lee a Nietzche,
y que de vez en cuando
convierte latas vacías en pan
que nadie le compra
porque sabe a aluminio,
y en esos ratos que no tiene clientes,
se le oye murmurar:
«Elí, Elí... cabrón...
me volviste a abandonar... »

70
esterilidad

es verdad, Soledad,
cuando después del placer
me encuentras triste
por todo este amor, salmón de luz,
que acaba de consumirse una vez más,
como una vela cautiva cuyo fuego,
al faltarle el aire, tan sólo podemos
purificar en la lluvia blanca

sólo nos queda


extenuarnos y apagarnos

quedamos atrapados en este relámpago


de belleza desamparada
y de excelente horror

es verdad, Sole,
mi hipócrita igual,
cuando me encuentras alicaído,
el sudor fresco sobre mi pecho
manchado por la satisfacción
y asesinado por la fugacidad
de la vital epifanía:
tú y yo
jamás
procrearemos
vida

71
de rerum natura

Y siempre un continuado movimiento


Cría por todas partes nuevos seres
-Tito Lucrecio Caro

desnudos al pie de la ventana, ya somos pasado

en la ciudad de la memoria,
nos perdemos y nos encontramos
y vamos destilando la experiencia
según tomamos la forma
de las cosas que habitamos

refractamos en metáforas,
enterramos lo que no decimos,
nos convocamos en mitos personales

no nos creamos ni nos engendramos:


nos transferimos en significado

el movimiento es lo que nos conecta, te digo

maravillada, te sube una sonrisa


como el azogue de las estrellas

yo me multiplico en poemas mudos


mientras las flores defecan aire
y nos apalabra la posibilidad
para comprender, finalmente,
que la voluntad es una propiedad de la física

72
my avatar

presumo que a ella le atrajo


mi manera de hacer sentido con el mundo

que llegué a ella


de la forma que asciende un pensamiento

que se planteó la posibilidad


de besar mis tenaces pectorales

que deliró con el sueño


de sumergir sus dedos entre mi blonda cabellera

que mi rostro era un espejo


donde refractaba su mundo

que por un momento


blanquecería entre sus piernas

que mis palabras enlabiaban como dulces salmos


que liberaban los sonidos aprisionados
en su secreta voluntad, como el sol al claroscuro
mientras se mira al cielo hundirse en negro

y debió sentir el mundo disolverse a su alrededor


como cuando uno encuentra el amor de su vida,
todo esto, sin saber
que esa no era mi foto

73
nocturno por la autopista

No es sueño la vida
-Federico García Lorca

todos duermen en la tierra

vendrán los peces muertos a volar por el sueño


y aquel que se esconda con su cuerpo intacto
perderá los ojos entre las risas de las piedras.

subimos la montaña para beber el amanecer


o descendemos con la lluvia para hundirnos en los mares

queda la impostura,
el olvido y el espejismo:
fruslería de huesos mansos.

los alegres gusanos


comerán del rosado grasiento
en la piel de los cerdos

las luciérnagas quemarán estrellas en el cielo


y dormidos sobre las pajas de una escoba verde
nos tragaremos la tempestad del silencio

entre hebras de plata calla la misa


liturgia del descanso amargo
mientras la luna sonríe oblicua,
como quien hace una mueca
ciudad

74
yo también entiendo poco de dioses,
pero me parece la ciudad
lleva el rostro de las deidades
y sus fisuras, cunetas y calles;
sus laberintos, avenidas y semáforos;
sus edificios, plazas y luces
conforman todos un cuerpo

como ellos, la ciudad es una forma prestada,


entidad de ruido y moción
sustanciada en nombre,
pulso que arrecia y se disuelve,
ulcera la luz de la luna,
veja el sol y ciega las estrellas

la ciudad es la razón
donde valemos
el justo peso de nuestras cenizas

anónima y total, parte y partícula,


la ciudad nos hace y nos deshace
en esta sangre agria que corre por sus venas,
un hambre de voces
en la que siempre se vive

humillado el cielo,
la ciudad es una mirada a la eternidad
o, tal vez, un pleno accidente de la materia
vicios de (cons) tr[u] CC ión

75
salute. and having worshipped for my doom
pass ignorantly into sleep’s bright land
-e.e. cummings

duraante la época de lluvia,


mi abuela y yo
nos sentábamos en la sal [A] (zul)
paraguas en mano,
a mirar las gotas colarse
por las grie tas en el techo
de cemen to

—son vicios de (cons) tr[u] CC ión—


decía mi padre—,
hay que vivir con es
o

después,
nosabandonó,
aun(que Re gresó

mi madre
pasa
bala
tarde
amasando buñuelos,
sus ojos endulzados
en el sirope de arce
sobre las de
formes

76
:bo
las:
de
/ha
ri
na/
du
ra

las gotas integraban, mientras tan to


una clepsidra
(sad) ica
que nunca llegaba a ahogarnos

a. (fuera) b. (dentro)
la casa la pintura
se empantanaba se descascaraba

treinta años van:


el pasado lame el húmedo vien to
y se acurruca al pie de la ven tana

la niebla, sedentaria, arropa la casa:


mi A vuela no está, pero me dejó su paraguas

mi madre Ruth siente el río Jano


y hace buñuelos en Re cuerdo/
mi padre es rusiente riojano
y bruñe soles que se astillan en sus manos
y cuan Do llueve,

77
toda
vía
caen
go
tas
en La
sa
la

Si
qué le
vamos
a ser

¡mesdifícildecirtodoesto!
¿mesdifícildecirtodoesto?
mesdifícildecirtodoesto

pero, al fin,
son [¿solo?]
vicios de (cons) tr[u] CC ión

lo que queda

78
lo que queda
no puede ser apresado
por el puño

las últimas rebanadas


de luz
traen el sosiego
de saberme
ciego
en tanta oscuridad

todo es diluible
en un olvido
mientras esquilamos
la memoria

en mi bolsillo
queda una zafra
de estrellas caídas
negras de asfixia

llueve un silencio
incontenible
y entiendo
como van resucitando
las vueltas del reloj

sentida nota de duelo

79
Missing me one place search another,
I stop somewhere waiting for you
-Walt Whitman

Ha fallecido, sentado entre poemas,

Elidio La Torre Lagares


(1965-1987; 1987-1991; 1991-1996; 1996-2007)

Le sobreviven su esposa Ana Ivelisse,


su hija Sophia Angélica
y unos cuantos versos inconclusos.

El amigo Elidio será cremado y esparcido en el aire,


donde siempre vivió, de todas formas.

De sus amigos, sólo quedo yo, R.J.,


a quien el fenecido ha visitado
a pocas horas de su deceso,
y me ha encomendado informarles
que, aunque se ha ido,
lo encontrarán en la tierra que pisan;
o para comunicación más directa,
busquen el destello que se asoma como estrella lejana,
ahí, entre las palmeras de pestañas en la mirada de su hija.

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