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Vicios de construcción

Elidio La Torre Lagares

Vicios de construcción

Elidio La Torre Lagares Vicios de construcción

©2008 Elidio la TorrE lagarEs Prohibida la reProducción, en cualquier forma y Por cualquier medio, de esta edición.

foto de Portada: ©2006 lisa GaGne, Man with UMbrella

foto del autor: ©2008 marcano

isbn-978-0-9799961-9-1

imprEso En Colombia prinTEd in Colombia

Gran Premio Nuevas Publicaciones

X Feria Internacional del Libro de Puerto Rico 2007

terranova editores cuartel de ballajá local v viejo san juan, Puerto rico 00901

P.o. box 79509

carolina , Puerto rico 00984-9509

telefax: 787.791.4794

email: eterranova@Prtc.net www.terranovaeditores.com

Contenido

I. Vicios estructurales

visitaciones de la muerte

15

desechos

17

sábado en el Recinto Sur

18

quiebra

19

rayo

21

carne movediza

23

hacer las paces

24

inercia

26

recuerdo de foto no. 5

27

los huesos de mi padre

28

recuerdo de una mañana de lluvia no. 57

29

calles

30

kharmarroña

31

II.

Vicios funcionales

solo

35

fugas

36

ausencia

37

matemática

38

pérdidas

39

middle age crisis

40

la educación sentimental

41

laguna

42

gana

43

navaja

44

torniquete

46

fosa común

47

ensayo del vuelo

48

memoria

49

III.

Vicios de terminación

sex and the city

53

poema en grafito para Basquiat

54

tienda de descuentos en San Juan

55

loop

57

trece maneras de pensar la noche

58

soap opera

60

priceless

62

reality show

63

ciempiés

64

J.C.’s Back

66

esterilidad

69

de rerum natura

70

my avatar

71

nocturno por la autopista

72

ciudad

73

vicios de (cons)tr[u]cción

74

lo que queda

77

sentida nota de duelo

78

Vicios de construcción

Your ink has learned the violence of the wall. Banished by your brothers, you cant the stones of unseen earth, and smooth your place among the wolves. Each syllable is the work of sabotage -Paul Auster

-A Rosa María Lagares

I.

Vicios estructurales

I. Vicios estructurales

visitación de la Muerte

la Muerte llega

se sienta se sirve de mi whiskey enciende un cigarrillo

te lo dije, Elidio La Torre Lagares, dice

para alcanzarte

no hacen falta brazos

estás hecho de tierra, mar

y olvido

cansada de mí,

ahora bebe del pozo

de mi sangre

la Muerte

me arroja un beso que duele

y no puede ser desecho

mi piel prestada

abriga tormentas

y humecta poemas

de piedra

que hacen la verdad más llevadera

la Muerte termina el trago termina el cigarrillo termina conmigo

en efecto, para alcanzarme no le hacen falta brazos

desechos

me ha pesado el pasado:

la muerte, la tierra, el sentido, como una tarde lluviosa en un parque solitario

redoblan en mis manos lesas maneras de decirse entero cuando el corazón es un fondo oscuro

el palpitar amordazado de un motín corto ha tallado tu nombre en el aire

me ha herido la gana la falta, el dejo como un parque solitario en una ciudad fugaz

el dolor toma las formas de la furia que dibuja voluntades sin amo

ya ha pasado lo pesado, de seguro:

la suerte, la morra, el quejido como una ciudad fugaz en el espasmo del latido desechos volubles, al fin en la sal de los ojos

sábado en el Recinto Sur

ya qué:

inventar otro veneno necio

para iniciarnos en el ritual— dormirnos a tientas

donde se fractura la aceral— decirnos otro insulto

con elegancia [la voz es un conductor térmico]

sentarnos sobre la ilusión en esta ciudad, que es pequeña,

ignorar que entre tanta muerte

sea improbable que no tropecemos con algún fantasma

crear treguas de vino en algún restaurant

y al final de la noche, permanecer anónimos

quiebra

mientras barajamos la contabilidad de las memorias, después de tantos años,

advertimos

que ya no somos negocio:

queda el corazón en números rojos

la esclavitud violácea de los compromisos a largo plazo late con desgano

la fe no da para el repago de esperanzas prestadas con la confianza como garantía

hemos perdido la capacidad de soñar,

y lo hemos pagado con creces

podríamos invertir promesas para solventar el desbalance de ausencias,

o acogernos a una prórroga

del arrepentimiento, pero las garantías están todas agotadas,

y hemos quebrado el corazón

demos la cuenta por cerrada, pero sin aflicciones:

aún a las flores muertas les sobrevive el fantasma de su perfume

rayo

mi carne

trizada,

succionada

y desechada

hoy tal vez estaría esperándome

en el parque de béisbol.

o tal vez me esperaría para jugar al té

tal vez

tendría curiosidad

de conocer

qué hago,

a qué me dedico

a veces

le imagino, tan sólo le imagino

carezco

de vitalidad

para preguntarle

cómo está

en silencio,

le hablo y le pido perdón

no sé si llegue a escucharme o a perdonarme

por debajo de esta piel de dolor, espero que al menos sea rayo en un jardín de luz

carne movediza

al filo del surco mis manos son un camino

a ojo cerrado

un presente puesto

a tientas

una muerte niña muda y húmeda como un verbo ahogado en sus propios sentidos

la oscuridad es un gato que maleficia el aire rasga la noche mientras lame gemidos

sílabas líquidas poemas partidos se hunden en mi mano

siembra

en carne movediza

hacer las paces

como todo el olvido regresa al principio

mi calma pena historias

difíciles de rebasar

el pan viejo de siempre está

en el mismo estante en que lo dejé hace años

la soledad se desposee

de su máscara de estrellas

el tiempo transcurre intacto en la memoria

la bruma cala ciudades al pie de la ventana:

es la forma de saberme trunco

volvemos a encontrarnos con la valija llena de peros

tú, con el mismo traje floreado

yo, en sobrepeso de rencores

hablamos del clima

sin letras mayúsculas y sin puntos finales

parecería que siempre ha llovido

bajo la almohada hay poemas, dices

yo me hundo en el sofá de la sala

conquistamos el espacio en monosílabos por llenar las vísceras de la nada

algún trueno interrumpe la noche volvemos a necesitarnos con un silencio

alguna noche devora el dolor y de pronto no te veo

quisiera mirarte, pero me he arrancado los ojos

inercia

sus ojos acatan el lenguaje interior

del cuerpo— la posibilidad se mueve en verbos

silentes— sonríe

a medias como si tentara

abrirse en mundo— sus pestañas abanican el retazo

de su mirada— me ahogo, me dice

y su rostro se aja como el papel

mojado— arrójate hacia mí, escucho— toma mi vacío

pero sólo puedo mirarla desde la orilla

recuerdo de foto no. 5

sentada sobre la nieve tus labios enrojecen

a pesar que la foto es sepia

te ves fría, perdida

rendida al pie de grandes edificios marrones

tu falda reposa sobre el hielo como un ala cansada

te ves pálida, sola

por tus ojos caen distancias

funerales silentes que llevan a ti

los huesos de mi padre

todas las formas de la tristeza venidas en el rostro de mi padre

la tibia aspereza de su barba decantada en los juegos de sombra

el terror de los años soflamados

en los capilares de sus ojos mientras me mira,

con piedad, pavor y perdón, como quien sabe que los latidos recesan

y abandonan el cuerpo

para llenar otro espacio

un luto en su aliento

predica la tarde fría donde el cielo se ennegrece como un hormiguero

mi padre duerme

hecho huesos,

o

puentes caídos,

y

su voz,

azorada,

se pierde

como cenizas

de una luz

recuerdo de una mañana de lluvia no. 57

de aquella mañana de frío y niebla, recuerdo tus labios gruesos, cálidos, posarse en mi frente mientras tus brazos se fundían con la manta de lana verde

la lluvia era un espeso telón

frente a la ventana

y en días así

nos apertrechábamos de chocolate y queso

y decías: “hoy nos quedamos aquí”

prisioneros del clima nos redimíamos en el tiempo

nadie podría tocarnos

en la ausencia de palabras, éramos un mismo lenguaje

no sentaba mal la soledad sumisa

nos acurrucábamos a escuchar

la lluvia caer

calles

mis ojos vagan nuevamente por las calles adjunteñas

la lluvia

punza

la niebla

estéril

que amortigua

el ronroneo

dócil

de la noche

una lata vacía

truena

en alguna parte

y los perros ladran

ha pasado el espectral niño, paraguas en mano, entre las goteras de la penumbra

se completa en el tiempo

y se pierde púrpura

entre sombras y memoria

kharmarroña

quién soy para pedir perdón

¿acaso un ángel venido de un cielo oxidado?

es obvio:

mis huesos, mis cenizas, mi alma se revelan en metáforas fetales que naufragan por un mar amniótico

quién soy, sino el ladrón del fuego formado de las sobras

y a las sobras he de volver

quién soy, sino el que bebió leche negra del pezón de la tierra quemada

te llamo sin rencor desde mi jardín de lunas

me desplazo

desde la muerte

y emplasto

huellas de quimeras infectas,

ceñido por un torniquete

yo, negado en la negación, ahorcado por el beso fugitivo

lacerado por la palabra no dicha

te pesa el te quiero en la quijada desencajada, ya veo

abro mi pecho ante ti para que veas mi corazón latente hecho establo de memorias

yo, el pulmón asmático, la pólvora y la ciénaga, no tengo más que un rincón de noche para hundir mis ojos mientras escarbo caricias en el lodo

II.

Vicios funcionales

35
35

solo

a mitad de camino, más o menos

amaso la idea de otros pasos, ahora que la noción de juventud madura, ahora que la vitalidad se significa en otros términos entiendo el rompecabezas

la voz se detiene

y la verdad es que

ya

nunca me tendré completo

los

poemas son una suerte de luto

mi

piel arde en el sol de verano

y el aire es la tumba cristalina que recibe la noche encogida al toque de mis dedos

mi cuerpo queda atrás

como una concha al filo de una playa blanca

bella muerte:

me evaporo como la tinta inerte y en desuso la voz en marcha, me torno a mitad de camino

entro en movimiento

piedra herrante:

voy solo

fugas

cielo

en fugas

rosa

tras el árbol de fuego

negro

los pájaros

reclaman

timbre fantasmal al caer el día

la forma de una vida oscurece

su regreso entre graznidos

ausencia

algo trenza, con magistral pesadez,

la noche

de mi aliento

qué es una sombra, sino ausencia de luz, que trama la oscuridad

y en su vanidad

la multiplica

la sombra

solo nace en presencia de los cuerpos

nunca es en sí misma:

siempre es aquello que, ineluctablemente, huye

matemática

aquí los dos con la costumbre del silencio después del agua- cero

hay ausencias

presentes

hay presencias

ausentes

unidos por lo que nos nombra nombrados por lo que nos separa

el resultado es:

si restamos,

damos a

uno

si sumamos

damos a

tres:

siempre quedamos impares

pérdidas

admiro un remolino de hojas que barre la acera cual falda de bailarina

el árbol desnudo permanece impávido insufrible, indoloro

las hojas se alejan

el árbol, es obvio, no las extrañará:

no tiene recuerdos pese a que se hace en el tiempo

el árbol, he de decir, no sabe poesía

Melancholy is useful. Use yours -Li Young Lee

es condición del lenguaje evocar una ausencia:

la poesía es la memoria de las palabras

el árbol, seguro, no tiene necesidad de reparar por sus pérdidas

middle age crisis

llevo el duelo moribundo de las cosas que comienzan a nacer viejas

líquido

 

ojo

palpo

 

súbito que le resto al cuerpo

preso

 

antojo donde el sol se lava

seco

 

morbo de la sangre pesada

óbito

 

pulpo

que hace

su acto

de bala

la educación sentimental

a Roberto Bolaño

me ha apuñaleado, una vez más, la relativa complejidad de las cosas simples

los cigarrillos sobre la mesa coja son un ábaco que le hace las vacaciones al sol de polvo en la calle azul y mística

hacer cuentos a estas horas para matar el tiempo es sólo un modo de pulverizar mis huesos

la memoria, en su deficiencia, no discrimina los malos momentos

no queda otra cosa que, pues, tragarlos

al final, pues, no se trata tanto de buscar la felicidad sino de que duela menos

laguna

caminé solitario por el labio de la laguna su boca toda cruzada por un puente

sentí la premura ingrávida de contarme entre las llantas flotantes, los frascos de plástico, el zapato viejo que pateaba

al pie del mangle

en la distancia el sol se amantequillaba sobre la ciudad

los versos salían a la superficie agitando su cola de níquel

el agua muerta traía un hedor a lo que fui, el aroma químico de lo que soy

los versos nadaban fondo adentro

donde la oscuridad verde se iba colmando en mi retina

y más allá

gana

la tarde a solas

ella se duplica en el espejo

cepilla el tedio ahoga el trueno plancha el trino

afuera llueve

aplaca el desprecio y lo envuelve en celofán

cuece la distancia

a fuego lento

y se retira a maquillarse de paz

traza la sonrisa

se dibuja los ojos

pesca lirio adentro la gana marchita

navaja

la navaja transita

como desventurada, lengua de acero en el descuido de la mano

me lleva por los contornos de este rostro que anduviste con el celo del labio, con el vapor del aliento, cuando tu pelo me cubría,

y tu boca me enlazaba

a tu cuerpo continente

enraizado a mi piel con el tajo de tus uñas

ahora que el rastrillo

se abre paso entre la espuma, arranca el bosque de barba

y con él, la piel dormida:

corre sangre cuello abajo,

como si el recuerdo menstruara:

y duele a tu beso,

arde como tu savia

tu fantasma huele el almagre de la plasma pútrida vuelve sigiloso

entre el ocre de mi mirada en el espejo

ya no veo otra cosa que tu lirio cadáver rasgándome el cuero

todo esto en una mañana que se fuga entre la lluvia de un extraño invierno en que me desangro

torniquete

no verás una sola gota más de mi sangre exhausta

aquí vive la sangre, señores, inmóvil y cansada, -José María Lima

yo, céfiro que se balancea por la línea del trópico

a la boca del humus isleño,

enlazo núcleos de entes equívocos— yo, féretro y transporte de una voz, bruño pariamente la lucidez, pues el sol cóncavo ha fijado su sombra

he purgado la perturbación con resguardo, por si olvido

yo, idólatra que desata los embragues de los versos irresolutos, no llevo valijas de más porque es exceso de equipaje,

y adónde voy es muy lejos

pues me desplazo desde la muerte

y en cada peldaño

emplasto huellas de quimeras infectas

fosa común

la luz cubre la tierra cruel:

tu carne, cuerpo dulce, bello, como esperanza tendida en primavera

el tiempo es pájaro de vendimia, vencido y encerrado bajo llave

eres tú, rocío que humedece el bosque; tú, tierra y labrado

vienes en una cascada de cenizas entre árboles de rayos

soy todo absurda osamenta

y tú la ostra que no suelta prenda

arrastro el carruaje de la angustia

y

la soledad me parece inmensa

y

me deslumbra

la

muerte es entregar el fuego,

trigo de la sangre

que se coagula en sombra, hasta que sobrepasa el cuerpo del que se desprende

y convertirnos en ausencias de fosa común

ensayo del vuelo

aletarga la tarde por el ralo pesar de las horas a solas

la voz es un ejercicio de planos en esta ciudad acantilada donde la luna maúlla

a la fruta de la noche

que madura ante la imperturbable traición de la materia

quedan historias huecas que persisten

como memorias sin pasado

y ángeles suicidas

como palabras lanzadas hacia el vacío

soy cadáver lento entre la luz

mantengo la plausibilidad de la larva que se arrastra como un teorema de incertidumbres

la amplitud de la posibilidad es devastadora, tan sólo un principio de adaptación,

o un ensayo del vuelo

para los que no tenemos alas

memoria

From pain you suffered, pain had set you free -Howard Moss

te he ahogado todas las noches, todas las noches menos una, cuando tú me ahogaste a mí

y ahora los peces comen de tu cuerpo henchido por el verde del río

tus ojos sin párpados le hacen de isla a los cangrejos

y yo te observo, escupiendo mi silencio al viento

que arrastra hojas y memorias perceptiblemente dolidas por la forma que se entierran en la arena negra y mojada con la que una vez adosaríamos aquellos castillos de los cuales siempre hablábamos y nunca construíamos

qué me queda, si no una liviandad de conciencia desovando el misterio, ya no hay causalidad, sólo consecuencia

te he matado tantas veces, para que no te mueras para que la vejez del arrepentimiento no llegue a tu rostro ni al mío, manjar flotante para las garzas que llegan entre el manglar

por fortuna te reducirán

a lo irreconocible, pero no indefectible;

a lo temporal, mas aun ininteligible contenida, mas aun continente en la geografía de la memoria

III.

Vicios de terminación

53
53

sex and the city

una tarde en el parque nos contamos la ciudad mutuamente ajenos al mundo que se abría entre nosotros

el mar, lejano, plegaba pergaminos de espuma

y nosotros cancelábamos el tiempo

dotados de un vértigo magnífico, anclados al dedo meñique como eslabones de sal

o barcos que no navegan otro lugar

que no sea verso adentro, ese poema que escribíamos juntos

si tan sólo por ver las palabras correr,

o el cuerpo temblar entre el viento frío del Atlántico

donde se perdían aquellos únicos besos que nunca nos dimos por temor a soñar

o por temor a temer,

el acantilado insuperable

donde nuestras sombras se arrojaron para nunca volver

poema en grafito para Basquiat

Jean Michel, gira los platos de Dios en el callejón de los destinos, y pinta la corona

a la noche—

conquista con aura salvaje

a la muerte en la belleza de la inmediatez— en medio de un baile de fantasmas. pintorrea su corazón de caribe— en el pecho del ladrillo, el niño rey degüella gallinas—

vudú del trazo, tierno ademán de rascacielos jazz de luna amarilla—

y los cocodrilos zambulléndose en el asfalto lumpen bardo del aerosol— la corriente te arrastra— vaya viaje, que te vas, Jean Michel, ¿cómo tanta grandeza cabe por el ojo de una aguja?

tienda de descuentos en San Juan

como pienso en ti esta noche, Andy Warhol, vagando las góndolas de Topeka amándote en la canasta de metal como arqueólogo en busca de fósiles; amándote así, letal y sobrio, con hambre de todo y apesadumbrado, buscando quince minutos de fama; que no invento mi código de barra

y ni siquiera sé si yo existo

te vi, Andy Warhol, príncipe del pop con tu póster de Marylin, buscando un chico dulce que prestara el cuerpo tu pelo argentado por las estrellas flecos de platino apuntando en todas direcciones de la rosa náutica; que es tu corazón tan eléctrico, ecléctico, dialéctico, irónico

¿adónde vamos hoy, Andrés Warhola?

¿traes contigo ese teléfono de Dios? llevas en el pecho una cruz de balas

y vendas ceñidas como cinturón;

pero tu lata de sopas orienta hacia esa rola crasa de Lou Reed, bajo un cielo pintado por Basquiat, cielo negado de Manhattan

¿dónde brindaremos con Coca Cola? dime, Andrés, ¿iremos a The Factory? ¿pintaremos de verde las aceras? ¿me harás un par de zapatos carmesí? ¿pondrás mi rostro en un billboard santo? ¿masificarás mi lamento en arte? mira que sí: el dinero es una musa, y mis labios se mueren por su beso

loop

Wherever I am I am what is missing -Mark Strand

a veces pareciera

que todo lo que somos es memoria

escribimos para decirnos figuramos en una imagen

nos repetimos

la idea de las cosas que somos parte siempre de las que fuimos

agotamos la palabra y, ya ves, fermentamos poesía:

la mínima posibilidad en la máxima acepción

nada nuevo, darling:

la poesía es impostura

y una rosa es una rosa es una rosa

ahora nos sentamos entre jardines de fuego

a ver nuestras sombras pasar

como pensamientos fantasmas

trece maneras de pensar la noche

I.

presa del destino:

fijar los ojos

en el descubrimiento de la sombra

II.

trazar líneas

de estrella a estrella

y encontrarse

III.

casi lo olvido:

mi memoria

es anoréxica

IV.

asomado a la ventana encuentro mi reflejo

soy más que él:

yo tengo corazón

él es más que yo:

no necesita el cuerpo

V.

la noche afirma

todo lo perecedero

VI.

la noche es una sombrilla

VII.

en

la luz del silencio,

las

palabras me van desgastando

VIII.

la noche me alimenta

crisálidas

de sílabas

IX.

el abismo es maravilloso

X.

en esta hora del pináculo has detenido mi caída

XI.

el tiempo

es un punto

en el espacio

XII.

todo lo que gano implica pérdida

XIII.

mi muerte se escapa con tu risa

soap opera

no sé que llegó primero:

tu imagen o mi deseo

habría que ensayar nuevas ecuaciones del entendimiento para dilucidar entre el paisaje de tu carne

o la idea

de mi hambre

y seguro

que habría que considerar

la manera en que curvas la luz

o si la luz simplemente toma tu forma, presencias que llegan a mí como el vuelo de los pájaros,

y se alojan

como el ensueño, lento y solitario, en la idea de tu nombre;

tendría que comprender la poesía que nos lengua en verdades razonables, pero relativas,

a fin de encontrarnos cuerpo a cuerpo como una idea a su objeto

mas cualquier palabra que aticemos jamás será el espejo de lo que pensamos

nos encontramos depuestos de sentido y tan sólo el dolor será lo que nos llene con su dicha en la suma pretensión de que evocamos historias sin pasado hasta que dichos en un beso, combustionamos

priceless

Bouquet de rosas rojas

$45.00

Cena para dos en restaurante caro

$225.00

Botella de Dom

$150.00

Un poema escrito en servilleta que no le cala

no tiene precio

Desayuno al otro día

$25.00

Caja de cigarillos que fumas en silencio

$4.25

Café adicional para despertar el ánimo

$1.50

Descubrir una extraña al otro lado de la mesa

no tiene precio

Viaje en taxi

$25.00

Maleta para libros y algo de ropa

$95.00

Renta de un cuarto de hotel

$65.00

Abrazar tu libertad mientras lloras el adiós de tu hijo

no tiene precio

De veras que… hay cosas en la vida que no sabemos cómo pagar

reality show

fumando silencio, temiendo verdad, aquí nos encontramos borrachos de hábito

[pausa comercial]

objetos de nuestro deseo:

el auto de lujo/ las ropas de diseñador.

la web dot com/ la comida pre-cocida

pareciera que nuestras vidas pudiesen ser compradas

[regreso al estudio]

y aquí estamos, como frente a un espejo

criaturas del tiempo eludiendo al destino, convencidas que la grandeza existe pero, para alcanzarla, uno de los dos tiene que ser echado de la casa

ciempiés

At the violet hour, when the eyes and back Turn upward from the desk, when the human engine waits Like a taxi throbbing waiting -T.S. Eliot

ciudad irreal danzón de ciempiés las lentejuelas fingen la luz del sol las callejuelas son camino sin fin el ennui en las rocas sabe al anís el olvido avanza por el manso carril— Arlequín templa el tres al compás de un blues

claman los rincones por el beso azul la sangre encandila de rojo neón la máscara enmudece la lengua gris el verbo clandestino danza sin fin

ciudad irreal danzón de ciempiés las hojuelas de almizcle vuelan a mí salmorejo de besos en un zaguán

la luna pesa en el betunado edén

la noche nos cubre cual un edredón

la

velada comienza con un tilín

y

luego se clausura con un tilón

ciudad irreal danzón de ciempiés Arlequín templa el tres al compás de un blues

J.C.’s Back

J. C. volvió, desvirtuado de oficio, sin credibilidad y sin crédito

abatido, se miró en un charco de la Fernández Juncos

y se encontró hip

«Debo encontrar un río para pescar», le dijo a Magdalena

«Que tu palabra sea tu voluntad», respondió ella

y mientras se subía las ligas, añadió:

«En el Pub donde hago strip, buscan a alguien que convierta el agua en cerveza»,

y J.C. pensó que todo era inmaculadamente cool

caminó sobre la bahía de San Juan

y llegó hasta el Judas’ Pub,

donde el propietario y viejo amigo

le advirtió:

«Quedas a prueba»

y mientras Magdalena lamía los polos

de acero inoxidable, su marido servía los tragos al ritmo del Sergeant Sofrito’s Lonely Heart Club’s Band, que toca bachata,

y la cerveza emanó libre

en la hora de la libación, hasta que alguien notó sangre por toda la barra, sangre roja bajo neón azul, en la hora de la hora del Happy Hour (Amén)

y

el pánico desplegó sus alas de murciélago,

y

los clientes acusaban con su dedo a J.C.,

que qué desastre, y que no había para nadie,

que ya vendría la Sanidad, que ya se verían en corte,

y Magdalena, enojada, le gritó:

«¿Otra vez?»

y J.C. contestó:

«Sorry: Stigmata prematura»

y Judas añadió:

«You’re fired

y J.C. tuvo que irse

con sus heridas sangrantes a otro lado

despedido por insalubre y hemorrágico,

y hasta Magdalena le reprochó:

«Eres un Looser»

y

se fue con un tal Luci-fer,

y

J.C., despechado,

caminó de nuevo sobre la bahía de San Juan hasta llegar a Cataño,

donde dicen que tiene una barra y panadería

y agencia hípica que hasta vende Lotto, que está gordo, pero que lee a Nietzche,

y que de vez en cuando

convierte latas vacías en pan

que nadie le compra porque sabe a aluminio,

y en esos ratos que no tiene clientes, se le oye murmurar:

«Elí, Elí

me volviste a abandonar

cabrón

»

esterilidad

es verdad, Soledad, cuando después del placer

me encuentras triste por todo este amor, salmón de luz, que acaba de consumirse una vez más, como una vela cautiva cuyo fuego,

al faltarle el aire, tan sólo podemos

purificar en la lluvia blanca

sólo nos queda extenuarnos y apagarnos

quedamos atrapados en este relámpago

de belleza desamparada

y de excelente horror

es verdad, Sole,

mi hipócrita igual,

cuando me encuentras alicaído, el sudor fresco sobre mi pecho manchado por la satisfacción

y asesinado por la fugacidad

de la vital epifanía:

tú y yo

jamás

procrearemos

vida

de rerum natura

Y siempre un continuado movimiento Cría por todas partes nuevos seres -Tito Lucrecio Caro

desnudos al pie de la ventana, ya somos pasado

en la ciudad de la memoria, nos perdemos y nos encontramos

y vamos destilando la experiencia según tomamos la forma de las cosas que habitamos

refractamos en metáforas, enterramos lo que no decimos, nos convocamos en mitos personales

no nos creamos ni nos engendramos:

nos transferimos en significado

el movimiento es lo que nos conecta, te digo

maravillada, te sube una sonrisa como el azogue de las estrellas

yo me multiplico en poemas mudos

mientras las flores defecan aire

y nos apalabra la posibilidad

para comprender, finalmente, que la voluntad es una propiedad de la física

my avatar

presumo que a ella le atrajo

mi manera de hacer sentido con el mundo

que llegué a ella

de la forma que asciende un pensamiento

que se planteó la posibilidad

de besar mis tenaces pectorales

que deliró con el sueño

de sumergir sus dedos entre mi blonda cabellera

que mi rostro era un espejo donde refractaba su mundo

que por un momento blanquecería entre sus piernas

que mis palabras enlabiaban como dulces salmos que liberaban los sonidos aprisionados

en su secreta voluntad, como el sol al claroscuro mientras se mira al cielo hundirse en negro

y debió sentir el mundo disolverse a su alrededor como cuando uno encuentra el amor de su vida, todo esto, sin saber que esa no era mi foto

nocturno por la autopista

todos duermen en la tierra

No es sueño la vida -Federico García Lorca

vendrán los peces muertos a volar por el sueño

y aquel que se esconda con su cuerpo intacto

perderá los ojos entre las risas de las piedras.

subimos la montaña para beber el amanecer

o descendemos con la lluvia para hundirnos en los mares

queda la impostura, el olvido y el espejismo:

fruslería de huesos mansos.

los alegres gusanos comerán del rosado grasiento en la piel de los cerdos

las luciérnagas quemarán estrellas en el cielo

y dormidos sobre las pajas de una escoba verde nos tragaremos la tempestad del silencio

entre hebras de plata calla la misa liturgia del descanso amargo mientras la luna sonríe oblicua, como quien hace una mueca

ciudad

yo también entiendo poco de dioses, pero me parece la ciudad lleva el rostro de las deidades y sus fisuras, cunetas y calles; sus laberintos, avenidas y semáforos; sus edificios, plazas y luces conforman todos un cuerpo

como ellos, la ciudad es una forma prestada, entidad de ruido y moción sustanciada en nombre, pulso que arrecia y se disuelve, ulcera la luz de la luna, veja el sol y ciega las estrellas

la ciudad es la razón donde valemos el justo peso de nuestras cenizas

anónima y total, parte y partícula, la ciudad nos hace y nos deshace en esta sangre agria que corre por sus venas, un hambre de voces en la que siempre se vive

humillado el cielo, la ciudad es una mirada a la eternidad o, tal vez, un pleno accidente de la materia

vicios de (cons) tr[u] CC ión

salute. and having worshipped for my doom pass ignorantly into sleep’s bright land -e.e. cummings

duraante la época de lluvia,

mi abuela y yo

nos sentábamos en la sal [A] (zul) paraguas en mano,

a mirar las por las grie tas

de cemen

gotas colarse en el techo

to

—son vicios de (cons) tr[u] CC ión— decía mi padre—, hay que vivir con es

después,

o

nosabandonó,

aun(que

Re

gresó

mi

madre

 

pasa

bala

tarde

amasando buñuelos, sus ojos endulzados

en el sirope de arce

sobre las

de

formes

:bo

las:

de

/ha

ri

na/

du

ra

las gotas integraban, mientras tan

una clepsidra (sad) ica que nunca llegaba a ahogarnos

to

a. (fuera)

b. (dentro)

la casa

la pintura

se empantanaba

se descascaraba

treinta años van:

el pasado lame el húmedo viento

y

se acurruca al pie de la ven

tana

la niebla, sedentaria, arropa la casa:

mi

A vuela no está, pero me dejó su paraguas

mi

madre Ruth siente el río Jano

y hace buñuelos en Re cuerdo/

mi padre es rusiente riojano

y bruñe soles que se astillan en sus manos y cuan Do llueve,

toda

vía

caen

go

tas

en La

sa

la

Si

qué le

vamos

a ser

¡mesdifícildecirtodoesto!

¿mesdifícildecirtodoesto?

mesdifícildecirtodoesto

pero, al fin, son [¿solo?] vicios de (cons) tr[u] CC ión

lo que queda

lo que queda no puede ser apresado por el puño

las últimas rebanadas de luz traen el sosiego de saberme ciego en tanta oscuridad

todo es diluible en un olvido mientras esquilamos la memoria

en mi bolsillo queda una zafra de estrellas caídas negras de asfixia

llueve un silencio incontenible y entiendo como van resucitando las vueltas del reloj

sentida nota de duelo

Missing me one place search another, I stop somewhere waiting for you -Walt Whitman

Ha fallecido, sentado entre poemas,

E l i d i o

l a

T o r r E

l a g a r E s

(1965-1987;1987-1991;1991-1996;1996-2007)

Le sobreviven su esposa Ana Ivelisse, su hija Sophia Angélica

y unos cuantos versos inconclusos.

El amigo Elidio será cremado y esparcido en el aire, donde siempre vivió, de todas formas.

De sus amigos, sólo quedo yo, R.J., a quien el fenecido ha visitado a pocas horas de su deceso,

y me ha encomendado informarles que, aunque se ha ido, lo encontrarán en la tierra que pisan; o para comunicación más directa, busquen el destello que se asoma como estrella lejana, ahí, entre las palmeras de pestañas en la mirada de su hija.