La meditación que llevó a Buddha a su despertar

Esta meditación es la que llevó a Buddha a su despertar. Es la meditación más simple y a la vez la más poderosa. Te ayudará a percibir los pensamientos sin juzgarlos, y te dará paz interior y serenidad. Siéntate en una postura cómoda en un lugar tranquilo – una habitación, un parque, etc.-. Relájate con la espalda alineada. Cierra los ojos y esboza una suave sonrisa. Permanece en esa posición durante unos minutos en quietud y silencio. En esa postura centra tu atención a la sensación que sientes en tus fosas nasales. Céntrate únicamente en cómo entra y sale el aire de tu nariz. No tienes que hacer nada más que eso. Presta atención a la sensación que sientes en tus fosas nasales. No prestes atención al recorrido del aire por tus vías respiratorias. Céntrate únicamente en tus fosas nasales. Cada vez que expulses el aire por tu nariz presta atención al calorcito que sientes en tus fosas nasales. Y cada vez que cojas el aire pon la atención a la sensación de fresquito que sientes en las mismas.

Cuando hagas este ejercicio te darás cuenta de que acuden pensamientos a tu mente, los cuales harán que te olvides del foco de atención. Cuando eso ocurra, observa los pensamientos sin prestarles demasiada importancia, y vuelve enseguida a poner tu atención a la sensación que sientes en tus fosas nasales. Percibe cómo cada pensamiento viene y se va, y vuelve a poner tu atención a tus fosas nasales. Esta práctica es como sentarse en la orilla de un río y ver sus aguas pasar, o como sentarse en la cima de una montaña y mirar las nubes pasar. Si al realizar esta meditación te distraes con facilidad, realízala contando las respiraciones. Cuando inhales y exhales la primera vez, mentalmente cuenta «uno»; cuando inhales y exhales la segunda vez, mentalmente cuenta «dos»; y así sucesivamente. La ejecución de este ejercicio es muy valiosa para percibir los pensamientos de una manera neutral, desapegada, sin identificarse con ellos. Al observar tu respiración y tus pensamientos, te darás cuenta de que tú no eres los pensamientos (ni los sentimientos ni las sensaciones que percibes). Con la práctica cada vez estarás más presente, más consciente, y tu mente estará más aquietada, y los pensamientos acudirán con menos frecuencia.

Esta meditación constituye una de las formas más intensas para expandir tu consciencia.

Referencias

López, Ricard. (2011). Todos los corazones son Uno. España. ISBN: 978-84-9981-841-2

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Ricard López

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