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Buenos Aires, 8 de agosto de 2022

A las autoridades de la Compañía de Jesús y del Colegio del Salvador.

Los abajo firmantes -exalumnos, padres, madres, docentes, exdocentes, miembros y allegados de la
comunidad del Colegio del Salvador-, nos dirigimos a Uds. para transmitir una serie de inquietudes que
nos han planteado los hechos de abuso denunciados recientemente por algunos de nuestros ex
alumnos.

Nos vemos en la necesidad de conocer estas cuestiones, aunque las respuestas que buscamos
pudieran llegar a resultar dolorosas para muchos de nosotros:

1. ¿Por qué transcurrieron dos décadas hasta que la comunidad fue enterada de lo que había sucedido,
y hasta que se pidió perdón a las personas que sufrieron estos hechos?

2. ¿Qué fue lo que motivó que las restantes familias, docentes y maestros del Colegio no fueran
avisados, en aquel entonces, de la denuncia que se había hecho contra esa persona de la institución?
¿Por qué fue trasladado sin que se alertase a la comunidad sobre los motivos de la separación?

3. ¿Por qué no se dispuso ningún mecanismo para tomar contacto con otros chicos que hubieran
podido padecer hechos similares, ni se concientizó en ese momento sobre lo que había pasado?

4. ¿Cómo pudo, entonces, considerarse una solución al conflicto que se dejara a esos chicos sin
posibilidad de expresarse, de abordar esos problemas de inmediato con ayuda de sus padres y de su
entorno? ¿No se consideró, en ese momento, el daño que ese silencio podía provocar?

5. ¿En qué consistió la investigación desarrollada entre 2003 y 2007 que, de acuerdo con los
comunicados del rectorado, condujo a la expulsión del jesuita César Fretes?

6. ¿No consideran un error haber dejado en libertad a una persona que abusó de decenas de chicos?

7. ¿Por qué esperaron al año 2013 para elaborar un código para prevenir abusos si en el año 2003 ya
habían sido alertados de este tipo de casos?

8. ¿Existieron otras denuncias de abusos ocurridos en el Colegio?

9. Fundamentalmente, ¿cómo sería abordado un caso similar si ocurriera en la actualidad? ¿Se


alertaría a los padres y a la comunidad sobre lo sucedido, para permitirles asegurar la integridad de
sus hijos y darles la oportunidad de accionar en consecuencia?

10. ¿Cómo pueden garantizar que ante un nuevo suceso las autoridades de la Compañía de Jesús no
vuelvan a actuar de la misma manera?

Transmitimos a través de estas líneas nuestra necesidad, como personas que fuimos o somos parte de
esta comunidad, de ser informados de manera amplia y profunda sobre el modo en que fueron
adoptadas las decisiones propias de este conflicto.

Creemos que estas respuestas únicamente pueden ser dadas por las personas que, desde su rol,
protagonizaron lo ocurrido y por quienes lideran, tanto hoy como en aquel entonces, no solo la
comunidad educativa del Colegio sino, esencialmente, la Compañía de Jesús.

En la creencia de que sólo una respuesta pormenorizada y sincera permitirá comenzar a sanar las
heridas provocadas por estos hechos que nos duelen tanto, y esperando un compromiso concreto para
que esto no vuelva a ocurrir, transmitimos estas líneas.

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