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RONCO, MARICEL BIBIANA C/ BANCO SUPERVIELLE SA Y OTROS S/

DEMANDA DE DERECHO DE CONSUMO

21-02957778-9

Juzg. 1ra. Inst. Civil y Comercial 2da. Nom.

No 864

Rosario, 8/7/22

VISTOS: Los autos caratulados: “RONCO

MARICEL BIBIANA C/ BANCO SUPERVIELLE S.A. Y OTS. s/

DEMANDA DERECHO DE CONSUMO”, Expte. 353/2022, venidos a resolver

el pedido de medida cautelar.

MARICEL BIBIANA RONCO, DNI 21.599.339, por

apoderado, peticionó MEDIDA CAUTELAR INNOVATIVA contra el BANCO

SUPERVIELLE S.A. y contra el BANCO ITAU ARGENTINA S.A. a fin de que

se disponga que las demandadas restituyan el total de $690.500 transferido

ilegítimamente desde su cuenta y que tienen naturaleza alimentaria por provenir de

liquidación de sueldos.

Junto con el pedido de cautelar, inició juicio de daños y

perjuicios conforme ley de defensa al consumidor. Relató que es cliente del Banco

Supervielle S.A., que allí se le deposita su sueldo en una caja de ahorro. A los fines

de disponer del dinero de la cuenta sueldo, la entidad bancaria le otorgó una tarjeta

de débito Visa y con la que habitualmente realiza compras y extracciones.

Siguió diciendo que el 05/05/2022 realizó el saldo de la

cuenta era de $201.135,29. Luego, el banco le informó el depósito de $498.536,38

(pago de su sueldo), lo que llevó el saldo a $699.671,67. Ese día figura en el

resumen un débito automático -por $2.100- y una compra -por $2.499-. Al día

siguiente, el 06/05/2022, alrededor de las 13.30 horas realizó una extracción de


$3.000 en el cajero automático del banco Santander -red Banelco- sito en calle Santa

Fe 1260 de la ciudad de Rosario. Unas horas después recibió un correo electrónico del

Banco Supervielle en el cual se le informaba que a las 18.10 horas había efectuado

una transferencia de $690.500 (el 99,7% del dinero depositado en su cuenta), pero que

no la había realizado ella. Ingresó al online banking y pudo advertir que el dinero ya

no figuraba en su cuenta, quedándole un saldo de $1.572,67.

Continuó relatando que intentó comunicarse por vía

telefónica con el 0800 del banco Supervielle pero que no lo logró. Entonces, realizó

dos denuncias en un apartado del online banking. Entablándose conversación con los

representantes del banco, se procedió al bloqueo de la tarjeta de débito y el online

banking. También realizó una denuncia online en el MPA. El día lunes se apersonó en

la sucursal del Supervielle, y se le informó que se iniciaría la investigación de una

posible defraudación. Y que respecto de la cuenta destinataria, se le hizo saber que

pertenecía al banco Itaú. Se presentó en la sucursal del este último banco donde se le

informó que la cuenta de destino de los fondos se encontraba a su nombre. Pero como

nunca había solicitado una apertura de cuenta allí, solicitó explicaciones y se le dijo

que la cuenta había sido abierta de forma on line, la cuenta tenía asociado un correo

electrónico que no le pertenecía, y un teléfono que, además de no ser el propio, tenía

característica de Buenos Aires.

Siguió relatando que el 24/05/2022 recibió una

transferencia por $50.500 y que el banco Supervielle SA le informó que era “algo de

lo que se había recuperado”. El 31/05/2022 el Banco Itaú le respondió que cerraba su

cuenta por fraude, de forma retroactiva al 26/05/2022.

Sostuvo que el peligro en la demora resultaba evidente, ya

que la falta de restitución del dinero le traía aparejado no poder disponer de su

remuneración -de naturaleza claramente alimentaria- a los efectos de hacer frente a


sus necesidades básicas y las de sus hijos. Solicitó se la exima de prestar

contracautela por ser consumidor.

De la cautelar incoada se corrió traslado al Banco

Supervielle SA y al Banco Itaú SA que recibieron cédula notificatoria el

30/06/2022 (fs. 44 y 45). Vencido el plazo de ley, nada contestaron.

La actora se presentó mediante e/c 8952/22 y ratificó

que se le restituyó $50.500 por lo que la medida cautelar se peticionaba por

$640.000.

Y CONSIDERANDO: La actora denunció haber sido

víctima de un ciber delito y endilgó responsabilidad a las entidades bancarias

intervinientes y demandadas, en los términos de la ley 24.240 por el vicio que

presentaría su servicio informático y de seguridad en el otorgamiento de préstamos.

La documental acompañada avala liminarmente la versión que relató: recibo de

sueldo, resumen de cuenta bancaria, mail online banking informando la

transferencia por $690.500, otros mails de la actora al Banco Itaú, cartas

documentos remitidas a los demandados.

El derecho de la requirente, en un análisis liminar y

propio del estado en que se encuentra la actuación judicial, aparece verosímil de

acuerdo a la documentación que adjuntó, de donde surge que, aparentemente, fue

víctima de la sustracción de datos sensibles y un ardid pergeñado para realizar actos

en los que se vio afectado su patrimonio sin que concurra su voluntad,

aprovechando los perpetradores los medios tecnológicos e informáticos de los

bancos, con lo que podría haber existido una violación al deber de seguridad a

cargo de éstos.

Por lo demás, la pretensión que constituye el objeto del

proceso cautelar no depende de un conocimiento exhaustivo y profundo de la


materia controvertida, sino de un análisis de probabilidad acerca de la existencia del

derecho discutido, en el sentido que no se requiere la comprobación de los extremos

precisados para la procedencia de la demanda, sino que se conforman con un juicio

más rápido y superficial dirigidos a comprobar los presupuestos substanciales de

aquélla.1

El peligro en la demora viene dado por la afectación

patrimonial directa, por montos elevados y con carácter de relativa permanencia

(nótese que, según detalle acompañado, el crédito es de $690.500), lo que implica que,

de llevar razón la actora, la actuación de la justicia podría ser ineficaz en ausencia de

una medida como la peticionada, máxime la falta de respuesta al traslado corrido a las

entidades demandadas.

Las particulares circunstancias del caso hacen denotar que

se comprometería el resultado del proceso principal si, desde el principio no se

dispusiera un determinado cambio en el estado de hecho y se presenta como

modificación anticipada de una situación jurídica.2 Tal como lo ha dicho nuestro

máximo Tribunal, “el juez debe hacer una evaluación del peligro de la permanencia en

la situación actual y habilitar una resolución que concilie los probados intereses del

actor y el derecho constitucional y de defensa del demandado.”3

En esa ponderación es que corresponde ordenar el cambio

en el estado de hecho y ordenar la restitución de la suma de $640.000 a la cuenta

sueldo de la actora. El hecho de que el objeto de la cautelar coincida en parte con el

fondo del asunto no obsta a su otorgamiento desde que se concede de forma provisoria

y no definitiva, por tanto, revocable y por lo demás, se otorga por un espacio temporal

1 Así, CSJSF "Valls", AyS. 23:207; "Pratto", AyS. 27:262, y sus respectivas citas.
2 Conf. DE LOS SANTOS, Mabel A., La medida cautelar innovativa y el anticipo de sentencia: su ubicación
entre los llamados “procesos urgentes”, en J.A. 1996-I-633.
3 C.S.J.N. 07/08/1997, Camacho Acosta, M. c/ Grafi Graf SRL y ots., publicado en Revista de Derecho
Procesal “Medidas Cautelares”, pag. 385/387, y en E.D. T. 176- 64/67, y en La Ley 1997-E, pag. 653.
acotado. La resolución que la admite no es una sentencia definitiva, por cuanto ni

hace un juicio de certeza (es sobre los elementos probables de la causa) ni pone fin

a la causa.4 “La provisoriedad, como nota definitoria, subsiste plenamente, y

continúa resultando indispensable el advenimiento de una sentencia sobre el mérito,

que en todo caso confirme y ratifique lo que ya se ha avanzado desde la perspectiva

precautoria”.5

Sentado ello, en el caso aparecen cumplidos los

requisitos de la medida pretendida, desde el análisis provisional, mutable y

estrictamente cautelar que permite el estadio procesal en el cual se la solicita.

Sin perjuicio de la admisión de la medida cautelar, se

requerirá de parte del accionante la prestación de contracautela suficiente hasta

cubrir la suma de $640.000 que se estiman provisoriamente por los daños y

perjuicios que podría irrogar la medida en el caso de haber sido peticionada sin

derecho. Por lo demás, la contracautela debe ser rigurosa y la cautelar peticionada

por el actor que se enrola en la protección consumeril, no debe escapar a la regla de

que en todas las cautelares corresponde otorgar contracautela.

Por lo expuesto, RESUELVO: Bajo fianza que se

ofrecerá y extenderá ante la Actuaria, con acreditación de solvencia por el monto

señalado en el considerando, ordenar a BANCO SUPERVIELLE S.A. y a BANCO

ITAU ARGENTINA S.A a restituir a la actora la suma de $640.000 en su cuenta

sueldo. Cumplida que fuera la contracautela, líbrese a tal fin el despacho

correspondiente, autorizándose a la amparista a intervenir en el diligenciamiento

del mismo con facultades de ley.

Insértese, agréguese copia y hágase saber.

4 DE LAZZARI, Eduardo N., La cautela material, en J.A. 1996-IV-651.


5 DE LAZZARI, Eduardo N., ob. cit y CSJN “Camacho Acosta, M.” antes citado.
MARIANELA GODOY MONICA KLEBCAR
Secretaria Jueza

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