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Metáforas de la intervención socioeducativa:

implicaciones pedagógicas para la práctica


Metaphors for socio-educational intervention:
pedagogical implications for practice

Dr. Xavier ÚCAR. Catedrático de Universidad. Universidad Autónoma de Barcelona (xavier.ucar@uab.cat).

Resumen: 6) la de las balizas de señalización. Todas


El concepto de intervención socioeducativa ellas posibilitan una mirada novedosa sobre
ha sido muy discutido en el campo de la edu- los procesos de intervención socioeducativa
cación. Sin embargo, y a pesar de su versati- que desarrollan los profesionales de la edu-
lidad y homonimia, es uno de los más utiliza- cación. Algunos de los principios pedagógicos
dos tanto en el ámbito de la educación escolar, elaborados se refieren, entre otros, a la sobe-
como en el de la educación social. El objetivo ranía del aprendiz en relación al aprendizaje;
de este texto es doble, por una parte, analizar a la necesidad de establecer vínculos con los
y argumentar el uso y la aplicación de dicho participantes y de trabajar conjuntamente y,
por último, a la manera de establecer referen-

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término en nuestro campo. Por otra, derivar
de dicho análisis toda una serie de principios tes que orienten la acción de los profesionales
pedagógicos que ayuden tanto en la forma- de la educación y la pedagogía.
ción de pedagogos y educadores, como en el
desarrollo de su práctica profesional. Dada la Descriptores: principios educativos, pedago-
complejidad de los procesos de intervención gía, educación social, intervención, investiga-
socioeducativa, la metodología utilizada para ción educativa, educación comunitaria.

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inferir aquellos principios pedagógicos va ser
la de la metaforización. Se trata de recopilar
o elaborar metáforas que posibiliten el aná- Abstract:
lisis y reinterpretación de los procesos de in- The concept of socio-educational interven-
tervención socioeducativa que se desarrollan tion has been much discussed in the field of
en el marco de la práctica profesional. En el education. Nonetheless, and despite its versa-
texto se presentan y analizan seis metáforas: tility and variety of meanings, it is one of the
1) la del caballo y la fuente; 2) la de las si- most commonly used concepts in the fields of
napsis socioeducativas; 3) la del cocodrilo school and social education. The aim of this
y la charca; 4) la del funambulista; 5) la del text is twofold: on the one hand it will analy­
proyectil y el blanco móvil; y, por último, se this term and argue for its usefulness and

Fecha de recepción de la versión definitiva de este artículo: 06-02-2018.


Cómo citar este artículo: Úcar, X. (2018). Metáforas de la intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas
para la práctica | Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for practice. Revista
Española de Pedagogía, 76 (270), 209-224. doi: https://doi.org/10.22550/REP76-2-2018-01
https://revistadepedagogia.org/ ISSN: 0034-9461 (Impreso), 2174-0909 (Online) 209
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applicability in our field; on the other hand it the pond; 4) the tightrope walker; 5) the bul-
will derive from this analysis a whole series let and the moving target; and, finally, 6) sig-
of pedagogical principles that can help with nalling beacons. These all allow a novel look
the training of teachers and educators and at the socio-educational intervention process-
the development of their professional prac- es used by education professionals. Some of
tice. Given the complexity of socio-education- the pedagogical principles developed refer
al intervention processes, the methodology to the sovereignty of the learner in relation
employed to derive these pedagogical princi- to learning, the need to establish links with
ples will be metaphors. The aim is to collect participants and work together, and the need
or create metaphors that enable analysis and to establish guidelines to steer the actions of
reinterpretation of the socio-educational in- those who work in education and pedagogy,
tervention processes that take place within among other principles.
the framework of professional practice. Six
metaphors are presented and analysed in Keywords: educational principles, pedagogy,
the text: 1) the horse and the fountain; 2) so- social education, intervention, educational re-
cio-educational synapses; 3) the crocodile and search, community education.

1. Introducción tengan estas la edad que tengan, pero si-


Uno de los principales objetivos de la tuadas siempre en un contexto sociocultu-
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investigación pedagógica es descubrir o ral e histórico concreto.


elaborar principios que ayuden a los edu-
Sobre lo que existen, en cambio, opi-
cadores a desarrollar su práctica profesio-
niones muy diversificadas es respecto
nal de una manera apropiada y eficien-
del término específico que ha de carac-
te. El saber pedagógico que orienta a los
terizar aquella relación. Conceptos como
educadores, apunta Brezinka (2002), ha
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acción, praxis, intervención, orientación,


de ser a un tiempo razonable, práctico y
acompañamiento, práctica e interacción,
aplicable. Esa es la pretensión que guía
entre otros, han sido ensayados por los
este texto: la de construir principios pe-
autores del campo educativo tratando de
dagógicos sobre la intervención socioedu-
encontrar aquel que defina, de la mane-
cativa que faciliten tanto la formación de
ra más completa y unívoca posible, las
pedagogos y educadores, como el desarro-
acciones que desarrolla el educador en
llo de su práctica profesional.
el marco de aquella relación. El debate
Se puede afirmar que hay acuerdo en- en torno a dicho concepto no ha careci-
tre los diferentes autores sobre el eje en do de posicionamientos —a menudo muy
torno al cual se construyen la pedagogía y polarizados— que vinculaban cada uno
la educación social. Es la denominada re- de aquellos términos con determinadas
lación socioeducativa. Una relación en la visiones y enfoques de la pedagogía y la
que participan un pedagogo o educador y educación social. Unos debates que, des-
una persona, un grupo o una comunidad, de mi punto de vista, han sido más ideo-
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Metáforas de la intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas para …

lógicos que propiamente epistemológicos mente tecnológica. Este hecho, fue deter-
o científicos. minante para establecer una vinculación
casi orgánica entre la intervención y la
Este trabajo se inicia con el análisis de
acción tecnológica. La intervención fue así
la intervención, como concepto genérico
asociada a enfoques tecnológicos; a plan-
que se utiliza en el ámbito de la educación
teamientos tecnocráticos y a unas relacio-
escolar y en el de la educación social. A
nes educativas jerárquicas, autoritarias y
continuación, se parte de la complejidad
directivas. A partir de dicha vinculación,
de las relaciones socioeducativas, por lo
la polarización de posicionamientos entre
que, para intentar comprenderlas, se uti-
los académicos del ámbito educativo en
liza la metodología de la metáfora. De lo
torno a este concepto fue notoria.
que se trata es de elaborar o recoger metá-
foras que posibiliten una reinterpretación La intervención socioeducativa como
de los procesos de intervención socioedu- concepto, fue fuertemente desacreditada
cativa. En el punto siguiente se presentan por algunos autores, especialmente por
seis metáforas de la relación socioeducati- aquellos que optaban por planteamientos
va con las implicaciones pedagógicas que más vinculados a perspectivas críticas1.
se derivan de cada una de ellas. El trabajo Lucio-Villegas analiza este concepto a
finaliza con una síntesis de las principales partir de una de las muchas acepciones
conclusiones. que recoge el Diccionario de la Real Aca-
demia de la Lengua Española sobre el
término intervención. Intervención sería

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2.  Sobre los usos y significados del tomar parte en un asunto. Es a partir de
concepto «intervención» en peda- esta definición que apunta, con ironía, que
gogía y educación social «es posible que el término intervención no
La versatilidad semántica y la homo- sea tan terrible e intrínsecamente malva-
nimia entre ámbitos disciplinarios son do como habíamos pensado» (2005, p. 200).
quizás los atributos más característicos
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Carballeda (2002) señala que el térmi-
del término intervención. Casi se podría
no intervención proviene del término lati-
considerar que la intervención es un tér-
no atei-venio que se traduce como «venir
mino comodín. Se puede hablar de inter-
entre» o como «interponerse». Esta doble
vención psicológica, educativa, escolar,
significación del término intervención
económica, contable, armada, quirúrgica,
puede hacerlo sinónimo, por una parte,
social, militar y un largo etcétera.
de mediación, interacción, ayuda o coo-
En la década de los 70 del pasado siglo peración y, por otra, de intromisión, inje-
se empieza a utilizar el concepto de inter- rencia, intrusión, coerción, fiscalización,
vención en el ámbito educativo. Inicial- control o represión. Lo que quiere decir
mente, estaba vinculado a la psicología de que, en todo proceso de intervención en lo
la educación —intervención psicológica en social, «se pueden encontrar las dos caras
la escuela— y a una teoría de la educación de una misma moneda» (2002, p. 93). Esta
—intervención educativa— que, en aque- cuestión justifica y explica, en base a la
lla época, tenía una orientación clara- doble semántica del término, la polariza-
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ción ideológica de los diferentes autores e ideológico de uso, todos ellos transmiten
en torno a este concepto. Se podría afir- una serie de connotaciones que los hacen
mar que ambas posturas —intervención aptos o no para referenciar de manera
en tanto que acción tecnológica y en tanto más o menos apropiada las realidades
que acción ideológica o crítica— tenían ra- o fenómenos referidos. Al final, lo que
zones para aceptar o rechazar el concepto realmente importa no es tanto la mane-
de intervención, dado que contemplaban ra como denominamos nuestras acciones,
tan solo una de las caras. sino la forma en que las realizamos.
Por mi parte, considero que, desde unos Para concretar exactamente de qué
criterios de tipo pragmático y etimológico, hablamos, definimos la intervención so-
el término intervención proporciona un cioeducativa como una acción profesional
concepto apropiado y útil para definir y desarrollada por pedagogos y educadores
caracterizar la acción de los profesionales en el marco de una situación o una pro-
en el marco de la relación socioeducativa. blemática sociocultural2 con la intención
Desde el punto de vista pragmático por- de generar escenarios que ayuden a las
que, con el paso de los años, este concepto personas, grupos o comunidades partici-
ha resultado de uso generalizado entre los pantes a empoderarse; esto es, a dotarse
profesionales y académicos del ámbito so- de los aprendizajes y recursos necesarios
cial y educativo. Una buena muestra de para mejorar su situación en el mundo.
este hecho es la cantidad de publicaciones Una acción profesional que, más allá de la
del ámbito de la educación social que lo unidireccionalidad inicial, busca, de ma-
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utilizan en su título. A pesar de todo, los nera prioritaria, construir una relación
autores insisten a menudo en la ya apun- bidireccional con el participante.
tada versatilidad del término que, desde
su punto de vista, vendría a restarle efi-
cacia o precisión técnica en el ámbito pe- 3.  Las metáforas de la interven-
dagógico. También, desde la perspectiva ción socioeducativa
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etimológica, el de intervención parece un Hablar de intervención socioeducativa


concepto apropiado porque recoge, como es referenciar unas acciones caracteri-
apunta Carballeda, las contradicciones zadas por un alto grado de complejidad.
inherentes a las acciones de pedagogos Dewey decía que «no hay ninguna práctica
y educadores sociales. Así mismo, por- educativa, cualquiera que sea esta, que no
que otros conceptos, supuestamente más sea altamente compleja» (2015, p. 12). Es
asépticos, como acción o praxis, parecen esta complejidad la que nos lleva a utili-
designar realidades más amplias e ines-
zar las metáforas como metodología para
pecíficas.
acceder al análisis y comprensión de dicha
En cualquier caso, esto permite apun- realidad. Hay que apuntar que, en nues-
tar un primer planteamiento en torno al tro ámbito, son numerosos los autores que
uso que hacemos de los términos y concep- a lo largo de estas últimas décadas han
tos en el campo socioeducativo. En función utilizado esta metodología de análisis e in-
del contexto epistemológico, sociocultural vestigación para acceder a la complejidad
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de los fenómenos educativos (Sfard, 1998; es generar normativa pedagógica, por lo


Chan, 2013; Neuman/Guterman, 2017). que cada metáfora va acompañada de
las implicaciones pedagógicas derivadas.
Las metáforas no se limitan a descri-
Dichas implicaciones se constituyen en
bir, ilustrar, profundizar o interpretar
principios pedagógicos y metodológicos
una realidad. Las metáforas son creado-
que pueden ayudar a los pedagogos y edu-
ras de realidades nuevas que pueden mo-
cadores sociales a desarrollar mejor y de
dificar significativamente los referentes a
manera más eficiente las prácticas socioe-
partir de los que se generaron.
ducativas en las que participan.
Construir una metáfora supone gene-
rar perspectivas nuevas sobre realidades
que, hasta el momento, habían resultado 3.1.  La metáfora del caballo y la fuente
conocidas (Krippendorf, 1997). El proce- Esta es una metáfora elaborada por
so de metaforización nos hace verlas con Claxton que afirma que «se puede llevar
otros ojos, con otras perspectivas y otros un caballo a beber a la fuente del conoci-
enfoques que, además de darles profun- miento pero no se le puede obligar a be-
didad y amplitud, nos llevan a descubrir ber en ella» (1984, p. 214). Es finalmente
nuevos perfiles y aristas que el velo de él mismo quien tiene que decidir y elegir
lo real había ocultado. Es en este senti- satisfacer o no su sed obedeciendo a ra-
do que Sloterdijk afirma que «las metáfo- zones que son absolutamente suyas. La
ras le permiten hablar más claro» (2014, elección por parte del sujeto participante,

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p. 155). Por su parte, Han (2015) se refiere sus propias decisiones y elecciones van a
a la creación de metáforas como una prác- estar en el mismo centro del proceso peda-
tica de verdad ya que, desde su punto de gógico (Úcar, 2016). Es curioso constatar
vista, aquellas tejen una red rica en rela- en este sentido que, a pesar de haber sido
ciones al poner al descubierto la manera formulada esta idea hace tanto tiempo, la
de relacionarse y de comunicarse entre educación siga funcionando en general,

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las cosas. Swedberg (2016), por último, sobre todo en los currículums escolares,
enfatiza el poder heurístico de las metáfo- sin hacer demasiado caso de un principio
ras en ciencias sociales y su utilidad para pedagógico tan esencial.
teorizar: «La metáfora, como lo análogo
Esta metáfora enfatiza la agencia de
—apunta—, es sobre todo importante
las personas en el ámbito del aprendizaje.
para el descubrimiento, no para la verifi-
Es cierto que puedo aprender sin proponér-
cación» (2016, p. 90).
melo, como sería el caso, por ejemplo, del
Desde esta pretensión de generar denominado aprendizaje informal3, pero
teoría pedagógica se presentan, a con- también que, por muy atractivos que sean
tinuación, seis metáforas para intentar los escenarios de aprendizaje que preparen
comprender los procesos de intervención o diseñen para mí, no generarán aprendi-
socioeducativa y las relaciones interper- zajes si yo no elijo específicamente entrar
sonales en las que se enmarcan. Lo que en ellos o dejarme persuadir por sus pro-
pretendemos a partir de estas metáforas puestas.
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Xavier ÚCAR

Los pedagogos y educadores sociales socioeducativa fallida, interrumpida en


pueden hacer muchas cosas por y con las su intención de llegar al otro; una acción
personas con las que intervienen. Pueden socioeducativa sin destino y sin sentido.
acompañarlas, ayudarlas, facilitarles el
El problema es que ni la educación
acceso a los aprendizajes y recursos que
ni la pedagogía saben exactamente cómo
les ayuden a superar las situaciones que
producir esa conexión, ese vínculo afec-
están viviendo, pero, finalmente, van a
tivo que posibilita el inicio y el desarro-
ser ellas mismas quienes decidan lo que
llo sostenido de la relación socioeducati-
quieren o pueden hacer con sus vidas, en
va. Todos nuestros intentos de llegar al
el marco de sus particulares circunstan-
otro, de persuadirlo para que se implique
cias. Y eso, a menudo, con independen-
en la relación y nos permita ayudarle a
cia de todo lo que educadores y pedago-
ayudarse (Stephens, 2013), que es en úl-
gos puedan decirles o proponerles. Los
tima instancia nuestra intención, pueden
educadores ni pueden ni deben obligar a
revelarse, en muchos casos, inútiles. No
beber al caballo de la metáfora. La peda-
hay duda de que conocer, dominar y apli-
gogía y la educación social no consisten
car todo tipo de técnicas —didácticas, de
en educar, sino en conseguir que el otro
comunicación, persuasión, negociación y
elija y decida educarse. A partir de esta
un muy largo etcétera— puede ayudar al
metáfora parece claro que una interven-
educador social a mejorar el acercamiento
ción que no busque de manera decidida
al participante, pero en ningún caso ga-
la corresponsabilidad en los aprendizajes
rantizan que la conexión se vaya a pro-
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y que no apueste por la creación de una


ducir, que salte la chispa, que capte la
relación bidireccional con el participante
atención y el interés del otro y lo lleve al
va estar, con toda probabilidad, condena-
aprendizaje y al cambio. Por eso, a menu-
da al fracaso.
do se ha pensado la relación socioeduca-
tiva en términos del arte o la creatividad
del educador. Precisamente por nuestra
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3.2.  La metáfora de las sinapsis socioe-


incapacidad para explicar racional y com-
ducativas
pletamente esa conexión.
La clave de cualquier relación socioe-
ducativa está en la conexión; en el con- Es esa idea de la conexión la que con-
tacto que supone el encuentro de dos vo- duce a otra metáfora que permite visua-
luntades y abre la puerta al aprendizaje lizar de una manera creativa cómo se
y a los cambios subsiguientes. Sin cone- producen o cómo funcionan las relaciones
xión entre el educador y el participante socioeducativas. Las sinapsis neuronales,
es imposible hablar de relación socioedu- que configuran y producen la actividad ce-
cativa. Es la conexión entre ellos lo que rebral, proveen, desde mi punto de vista,
inaugura el camino por el que fluyen el un modelo muy sugerente para interpre-
aprendizaje y los cambios derivados de la tar aquellos funcionamientos. Interpreta-
relación socioeducativa en la vida de los mos así la relación socioeducativa como
participantes. Sin conexión y sin contacto una relación sináptica, que se produce
solo es posible hablar de una intervención entre neuronas que conectan y posibilitan
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Metáforas de la intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas para …

que la información fluya a través de ellas 3.3.  La metáfora de los cocodrilos y la


y en este mismo proceso las transforme. charca
El educador social y el participante como Es una metáfora que utiliza Taylor
neuronas, como células cerebrales que, a (2008) en relación al trabajador comuni-
partir de sus respectivas conexiones con tario y a sus maneras de implicarse y tra-
el mundo, buscan interconectarse entre bajar en la comunidad. Me parece que re-
ellas para intercambiar información que sulta totalmente aplicable a los pedagogos
les permita mejorar su forma de ser y es- y educadores sociales que desarrollan sus
tar en el mundo. actividades socioeducativas en contextos
institucionales y comunitarios. Por nues-
De un tal paralelismo entre las conexio- tra parte, la vamos a extender también al
nes sinápticas y las relaciones socioeduca-
trabajo con personas y grupos ya que, en
tivas pueden desprenderse numerosos in-
ambos casos, existe un medio territorial
terrogantes: ¿cuáles son los equivalentes
y sociocultural, que se constituye como
a la dopamina o a la serotonina en la rela-
marco para el desarrollo de la interven-
ción socioeducativa? ¿Son palabras, gestos
ción socioeducativa.
o miradas concretas del profesional? ¿Son
los temas específicos que trata o las técni- Este autor comienza señalando que a
cas de intervención que aplica? ¿O, por el menudo el profesional, en tanto que técni-
contrario, todo depende de la situación y co y experto, es visto como un agente ex-
el momento en el que se encuentra el su- terno, como un forastero cuya capacidad
jeto con el que el profesional interactúa? para provocar el cambio va a aumentar

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¿O la conexión se va a producir en función en la medida que sea capaz de conectar
de los intereses y deseos que lo mueven? e involucrarse con las personas de la co-
¿O es, por último, la conjunción de ambas munidad. La transformación social de
circunstancias la que va a generar la co- aquella comunidad vendrá provocada
nexión? por su capacidad para ayudar a las per-
sonas a efectuar una reflexión crítica so-
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Son esa especie de transmisores peda-
bre su realidad que las lleve a identificar
gógicos a los que nos referimos, los que co-
las perspectivas y recursos que pueden
nectan a un educador con un participante
ayudar a provocar el cambio. Es en este
y provocan que este último elija apren-
proceso cuando usa la metáfora de los co-
der y cambiar; es decir, se implique en el
codrilos.
trabajo sobre la mejora de sí mismo y de
sus maneras de ser, estar y actuar en el Creo que esta metáfora es extraor-
mundo. Tratar de identificar dichos trans- dinariamente sugerente en relación a lo
misores, tanto en la propia acción de los que, como educadores, somos y tenemos la
educadores como en las respuestas ver- capacidad o posibilidad de hacer. El coco-
bales y no verbales de los participantes, drilo sabe moverse en el agua de la charca
puede ayudar a los primeros a convertir en la que habita; el agua es su medio y eso
la intervención inicial en una verdadera hace que sus capacidades y potencialida-
relación que produzca cambios positivos des alcancen, cuando se mueve en ella, su
en los segundos. máxima expresión.
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El medio del educador social es la esfe- tida, integrada, experimentada y, sobre


ra sociocultural relacional, que está consti- todo, solicitada por el otro, sea este un
tuida por las relaciones que mantiene con sujeto individual o colectivo. El educador
las personas, los grupos y las comunidades existe como tal y puede desplegar sus po-
y, también, por los procesos socioeducati- deres cuando es aceptado y reconocido por
vos implicados. Pero dicho así, esto es solo el o los participantes. Es entonces cuando
una generalidad, una abstracción. El me- educador y participantes pueden combi-
dio concreto en el que un educador específi- nar sus fuerzas como el cocodrilo y el agua
co va a actuar no es, de entrada, su medio, de la charca. Es algo que va más allá de
a no ser que busque y trabaje de manera la corresponsabilidad en el aprendizaje o
decidida por que lo sea. En consecuencia, en la relación socioeducativa. Storø (2013)
una de las primeras tareas de un educador habla de una alianza colaborativa entre
social al iniciar una intervención socioe- ellos: entre el educador y los participan-
ducativa con personas es la de situarse, lo tes. Una alianza que debe darse tanto en
más rápidamente posible, en el que ha de lo que se refiere a la relación interpersonal
acabar convirtiéndose en su medio; al me- como a los objetivos perseguidos y a las ac-
nos mientras dure la intervención. tividades a desarrollar para alcanzarlos.
Situarse en la esfera sociocultural re- Es necesario insistir, por último, en
lacional significa conocer al otro y la co- que parece difícil que la alianza colabora-
munidad en la que habita. Pero el conocer tiva se pueda dar sin que la persona, el
al que nos referimos ha de ser un conocer grupo o la comunidad participante per-
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encarnado, vivenciado en primera persona ciba algún tipo de autenticidad en el pe-


en la relación, en el contexto sociocultural dagogo o educador social. Sin esa percep-
que la envuelve y en el territorio en el que ción, la confianza de base, necesaria para
aquella se desarrolla. La documentación poder establecer y desarrollar la relación
—historial, informe personal, egograma, socioeducativa, no se va a generar, cosa
rendimientos escolares, etc.— relativa que puede hacer que dicha relación sea
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a las personas implicadas en un proceso inviable.


concreto de intervención socioeducativa
La honestidad y la transparencia de
puede ser imprescindible para desarrollar
los educadores, respecto a los resulta-
el trabajo, pero se vuelve de muy poca uti-
dos de aprendizaje esperables o a las
lidad práctica si no es complementada o
posibilidades reales de cambio, pueden
ampliada con el conocer encarnado al que
contribuir a evitar situaciones y senti-
nos referimos. Un conocer que implica a
mientos de frustración, engaño o, incluso,
personas, grupos, entidades, recursos y
traición. Situaciones y sentimientos que
territorios. Taylor dice que hay que aña-
pueden darse tanto entre los educadores
dir otros conocimientos al conocimiento
como entre las personas que participan
técnico, ya que este no resulta por sí solo
en la relación socioeducativa. No pien-
suficiente para intervenir.
so en la honestidad en este marco sola-
La fuerza del educador para generar el mente como una virtud moral sino, sobre
cambio en el otro no existe si no es sen- todo, en el sentido que la definía Goffman
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Metáforas de la intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas para …

(1974): en tanto que regla comunicativa ción pedagógica con una dimensión políti-
y conversacional que posibilita una inte- ca e ideológica muy acentuada. Se podría
racción más eficaz. decir que el educador social, en tanto que
profesional mediador, se desenvuelve en
el mismo centro del conflicto social.
3.4.  La metáfora del educador como fu-
Es una mediación que puede poner al
nambulista
educador social en situaciones muy difí-
Un funambulista es una persona que ciles de gestionar desde el rol profesional
sabe caminar sin caerse por la cuerda flo- que desempeña; sobre todo, cuando las
ja. Si está demasiado floja, la dificultad personas, o comunidades con las que in-
para caminar por ella puede tornarse im- terviene se hallan en situaciones de vul-
posibilidad; si está demasiado tensa cual- nerabilidad o conflicto. ¿Qué debe hacer,
quier mínimo bote puede expulsar al ca- por ejemplo, un educador social comuni-
minador fuera de la cuerda, haciendo que tario frente a una situación de desahucio
se precipite al vacío. Saber caminar man- de una familia del barrio con la que actúa
teniendo el equilibrio e incluso haciendo o frente a un conflicto vecinal en el que
filigranas posturales es el conocimiento y la violencia amenaza la integridad de las
la habilidad del funambulista. Un cono- personas de la comunidad? Posicionarse
cimiento teórico y práctico que incluye, en un conflicto tal lo puede llevar a lo que
entre otras habilidades, la capacidad para Jacquard (1974) caracterizó refiriéndose
detectar el nivel de tensión de la cuerda, al maestro como el terreno de las trai-

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lo que es necesario tensarla o destensar- ciones; un espacio en el que sus acciones
la para que sea caminable y la utilización pueden ser percibidas como dejación de
de artilugios que le ayuden a mantener su responsabilidad profesional por parte
el equilibrio sobre la inestable base en la de sus empleadores o de abandono o des-
que se desenvuelve. confianza por parte de los participantes.
Uno y otro caso pueden poner en cuestión
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Las profesiones de lo social son man-
dos intermedios que actúan en la vida factores como su estabilidad laboral y su
cotidiana; que se ubican en un espacio ética y credibilidad profesional, por no ha-
compartido con políticos, técnicos, líderes blar de los posibles conflictos personales
comunitarios y de opinión, entidades, per- de tipo emocional aparejados.
sonas, grupos, organizaciones e institucio- Los posicionamientos extremos son
nes. Las profesiones de lo social median claros y no suelen presentar problemas
entre los recursos socioculturales de tipo para ninguna de las partes en conflicto;
personal, material y funcional del entor- situaciones, por ejemplo, en las que la le-
no y las personas que lo habitan. Median galidad y los derechos humanos sean que-
también entre los responsables de las ins- brantados. Pero el problema no se va a
tituciones, agencias y entidades que los producir en estos casos, sino, en aquellos
emplean y las personas y comunidades en los que la primera y los segundos pue-
con las que trabajan. Hacer de pedagogo o den entrar en conflicto. La capacidad del
educador social significa ejercer una fun- educador social para conectar con los pro-
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tagonistas de las situaciones en conflicto; 3.5.  La metáfora del proyectil y el blan-


para mediar y mantener equilibrios en- co móvil
tre tensiones; para catalizar situaciones, Bauman (2010) utiliza una metáfora
atemperando los posicionamientos de las muy sugerente para caracterizar las si-
personas o las organizaciones; para plan- tuaciones de aprendizaje en las sociedades
tear, visibilizar y canalizar propuestas; líquidas. Habla de proyectiles y blancos
y para, en definitiva, saber mantenerse móviles que han de corregir continuamen-
en el centro del conflicto sosteniendo el te sus trayectorias para llegar a encon-
diálogo con todos los implicados, resulta trarse. Habría que matizar —más allá de
equiparable a la habilidad del funambu- lo inapropiado de la metáfora militar para
lista que cruza abismos caminando sobre un encuentro pedagógico— que esta es
la cuerda floja. una metáfora que aplica mejor en una re-
Es cierto que, a diferencia del funam- lación pedagógica asimétrica que en una
bulista, el educador no pone en peligro su simétrica en la que ambas instancias, el
vida, pero sí su estabilidad emocional, su educador y el participante, se involucran
equilibrio vital y los principios éticos que voluntaria e intencionalmente. Precisar
los sostienen. La principal herramienta esta metáfora supone enfatizar que am-
de trabajo en pedagogía social es el propio bos son, o pueden ser, al mismo tiempo,
educador (Eriksson/Markström, 2003). blanco y proyectil o, mejor dicho, que los
El educador social es un sujeto que se dos están buscándose al mismo tiempo.
pone en juego a sí mismo en la relación La relación socioeducativa es una relación
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socioeducativa; que utiliza sus emociones bidireccional en la que hay un intercam-


y sentimientos como moneda de inter- bio que opera en los dos sentidos: del edu-
cambio cotidiano con las emociones de los cador al participante y viceversa. Esa es
participantes; que siente, sufre y disfruta la razón por la que terminologías clásicas
con las personas con las que interviene y en educación como grupo diana o grupo
que se puede ver afectado, de una mane- destinatario han dejado de ser apropiadas
revista española de pedagogía

ra profunda, por las situaciones vitales en para definir unas intervenciones socioe-
las que se va a ver involucrado por efecto ducativas en las que ambos, educador y
de su trabajo. participante, son agentes que participan
activamente y, en muchos casos, al mismo
Todos estos elementos son la cuerda nivel en la relación.
floja en la que el profesional de la peda-
gogía y educación social ha de aprender No toda pretensión de cambio se pro-
a mantener el equilibrio. Un aprendiza- duce desde los educadores en los mismos
je que requiere tiempo y dedicación. Un términos. No es lo mismo obligar o coac-
aprendizaje que solo es posible hacer en cionar al otro para que cambie, a, por
la práctica del día a día; poniendo mu- ejemplo, facilitarle los recursos que lo
cho cuidado y mucha atención en ella y, ayuden a cambiarse a sí mismo. Aquí, re-
sobre todo, reflexionando profunda y crí- sulta pertinente la distinción entre inter-
ticamente sobre las situaciones vividas y vención sobre e intervención con. La pri-
sobre las intervenciones desarrolladas. mera no cuenta con las opiniones, deseos
218
Metáforas de la intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas para …

o expectativas del otro, y solo obedece a la socioeducativas, consiste, esencialmente,


voluntad del educador, que es el experto en contrastar y consensuar las líneas de
que sabe. El poder de la técnica y de los acción y comportamiento que respondan,
técnicos no ha sido, desde mi punto de vis- de una manera apropiada y satisfactoria,
ta, lo suficientemente tratado en nuestro a aquellas realidades o problemáticas.
ámbito.
La investigación sociológica en edu-
La segunda, por el contrario, se cons- cación ha mostrado que los educadores
truye conjuntamente —educador y parti- proyectan en el sujeto participante unas
cipantes— combinando o compartiendo, determinadas expectativas de comporta-
en grados que pueden ser variables, los miento que generan como respuesta, no
conocimientos y habilidades que cada uno solo unas conductas específicas en aquel
de ellos posee. Es esta segunda perspec- sujeto, sino también y al mismo tiempo,
tiva, que se sustenta sobre un plantea- otras expectativas concretas respecto el
miento de horizontalidad relacional y está desarrollo y los resultados de la relación
vinculada a perspectivas socio-construc- socioeducativa. Buena parte del éxito de
tivistas (Storø, 2013), la que nos parece dicha relación dependerá de la manera
mejor y más apropiada puesto que, a dife- en que se gestionen y se negocien ambos
rencia de la primera, no supone asimetría bloques de expectativas: las del educador
relacional y respeta y aprovecha las apor- social y las de los participantes. El ajuste
taciones y recursos de todos y cada uno de mutuo de las expectativas es un requisi-
los participantes. to previo y fundamental para el éxito y la

año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018, 209-224


En esta perspectiva, educadores y sostenibilidad de la relación socioeducati-
participantes se encuentran al mismo ni- va. Si el educador quiere obtener buenos
vel y sin jerarquías relacionales, aunque resultados, a la vez satisfactorios y efica-
unos y otros juegan unos roles claramen- ces, deberá centrar necesariamente su in-
te diferenciados. Los primeros aportan tervención sobre la negociación y la ges-

revista española de pedagogía


su formación técnica y su experiencia tión de las expectativas porque esta es una
profesional en el abordaje de situaciones de las pocas maneras de garantizar la mo-
y problemáticas socioeducativas. Los se- tivación y la implicación de los participan-
gundos, el conocimiento y la experiencia tes en las prácticas de educación social.
—de primera mano y en primera perso-
na— respecto de las realidades en las que
se desenvuelven sus vidas; sean aquellas 3.6.  La metáfora de las balizas de se-
realidades físicas, psíquicas o culturales ñalización
y pertenezcan al orden de lo imaginario, Se ha dicho de la pedagogía social que
de lo simbólico o de lo real (físico y vir- no es ni un método ni un conjunto de mé-
tual). Desde mi punto de vista, el proceso todos. Pienso, en contrapartida, que una
de intervención socioeducativa o, lo que de las características distintivas de la
es lo mismo, este tomar parte compartido pedagogía social respecto de otras peda-
—entre profesionales de lo social y parti- gogías ha sido el método o, precisando un
cipantes— en situaciones o problemáticas poco más, los principios metodológicos.
219
Xavier ÚCAR

Si la afirmación de que la pedagogía a los continuos cambios de las personas


social no tiene un método propio significa con las que interviene y del entorno con-
que no existe una manera estandarizada creto en el que se ubican. Las balizas de
y normalizada de hacer las cosas, enton- señalización son los principios metodoló-
ces, efectivamente, no tiene método. Lo gicos que posibilitan al educador social
que habría que preguntarse es si, en las la triangulación de su posición en una
ciencias sociales y en el marco de las re- determinada intervención socioeducati-
laciones humanas —y específicamente va con una persona, un grupo o una co-
pedagógicas—, tiene algún sentido utili- munidad en un momento específico de la
zar el concepto de método de la misma misma.
forma que se usa en las ciencias experi-
mentales físico-naturales. Creo que no. La intervención socioeducativa es algo
Me parece más apropiada la forma, de- que no se puede enseñar; solamente se
liberadamente abierta, en que lo define puede aprender. A intervenir no se ense-
Morin (1993). Dice este autor que el mé- ña, sino que se aprende. Y ese aprendiza-
todo es lo que enseña a aprender y que di- je hay que hacerlo, necesariamente, en la
cho método solo puede generarse durante práctica, en el seno de la vida cotidiana y
la propia búsqueda del aprendizaje. No en el encuentro de dos singularidades: la
cabe hablar, por tanto, de planteamien- del profesional y la del participante. Esto
tos, estándar cerrados o prefijados. «No no pone en cuestión, ni la importancia de
puede haber recetas —decía Alinsky— la formación teórica del pedagogo o educa-
dor, ni tampoco la de la planificación pre-
año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018, 209-224

para situaciones concretas, ya que rara


vez se repiten las mismas situaciones, via de las acciones a desarrollar. Ambas
por mucho que se repita la misma histo- son, desde mi punto de vista, pre-condicio-
ria» (2012, p. 157). nes para el éxito del encuentro socio-peda-
gógico. La primera posibilita, entre otras
Lo que guía las acciones de los educa- cosas:
dores sociales en el marco de la pedago-
revista española de pedagogía

gía social y lo que orienta y justifica sus 1. Un mejor diagnóstico previo de
decisiones son, desde mi punto de vista, la situación.
sus principios metodológicos. Estos últi- 2.  Una interpretación y un aprove-
mos se constituyen como una especie de chamiento más productivo de los datos
balizas de señalización que ayudan a los obtenidos durante la intervención.
educadores sociales a orientarse en el in- 3. La disposición de puntos de re-
cierto y complejo océano de las relaciones ferencia estratégicos y técnicos para la
humanas; arenas en las que se desarrolla acción.
y construye la pedagogía social.
La planificación previa de la interven-
Si los caracterizamos como balizas de ción socioeducativa, por su parte, permite
señalización es porque avisan y orientan anticipar posibilidades, preparar respues-
al educador sobre las correcciones, los tas diversas y disponer de recursos fren-
cambios y modificaciones que ha de ir in- te a situaciones nuevas o inesperadas.
troduciendo en sus acciones en respuesta La teoría y la planificación proporcionan
220
Metáforas de la intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas para …

seguridad en la acción, pero resultarán, Los resultados de aprendizaje, en tanto


probablemente, insuficientes sin el con- que propiedades relacionales fruto del en-
curso de la propia intuición del profesio- cuentro pedagógico de dos singularidades
nal. Una intuición que la experiencia y la —educador y participante— en el marco
reflexión sobre las propias acciones irán de la vida cotidiana, son imprevisibles
afinando a lo largo del tiempo si son cons- (Úcar, 2013). Lo cual no significa, como ya
cientemente observadas, reflexionadas e hemos apuntado, que no tenga que haber
integradas. Una intuición que puede ser una planificación previa o unos objetivos
guiada por la empatía que ha sido carac- socioeducativos prefijados. Aprender es,
terizada como una competencia esencial sin embargo, una actividad salvaje que
de los profesionales de lo social (Eriksson/ solo obedece a las condiciones, apetencias
Markström, 2003). y normas, conscientes o inconscientes, del
sujeto que aprende en la situación concre-
Todos estos recursos son los que el ta en la que está aprendiendo.
profesional pone en juego en la interven-
ción socioeducativa. Son unos recursos, El educador social ha de ir descubrien-
sin embargo, que solo pueden activar- do, investigando y reelaborando sus pro-
se a partir de lo que Shotter4 ha deno- pias balizas de señalización, a partir de
minado conocimiento de tercer tipo; un sus aprendizajes vitales, teóricos, prácti-
conocimiento que no es ni proposicional cos y experienciales. Todos estos aprendi-
(conocer qué), ni procedimental (conocer zajes son los que el profesional aporta a la
cómo), sino que es un conocer desde den- relación socioeducativa.

año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018, 209-224


tro. Solo cuando el profesional se halla Las formalizaciones de principios me-
inmerso en la situación socioeducativa todológicos inferidos a partir de las propias
puede conocer exactamente cuáles son prácticas se constituyen como elementos
los cursos de acción disponibles y selec- claves en la formación del educador social,
cionar aquel que su intuición, su expe- precisamente aquellos que puede activar

revista española de pedagogía


riencia, sus conocimientos y su técnica, en sus intervenciones socioeducativas.
en tanto que balizas de señalización Como apunta Storø (2013) la capacidad de
propias, le dictan como más apropiado adaptar los métodos al contexto en el que
para producir situaciones en las que los se trabaja es una importante función de
sujetos con los que interactúa puedan los pedagogos y educadores sociales.
aprender y mejorarse a sí mismos y su
situación en el mundo. Por eso Moss y
Cameron (2011) afirman que frente a la 4.  Conclusiones
complejidad, contingencia e impredic- La pretensión de este trabajo ha sido
tibilidad de los seres humanos hay que la de elaborar toda una serie de principios
confiar en los juicios elaborados por los pedagógicos que orienten a los pedagogos
pedagogos sociales participantes en la y educadores en el desarrollo de su prácti-
práctica dado que son los que pueden ca profesional. Para ello, se ha empezado
realizar juicios basados en conocimien- señalando la variedad de términos utili-
tos, experiencia, diálogo y reflexión. zados por los autores para caracterizar-
221
Xavier ÚCAR

la. A partir de argumentos pragmáticos de conectar ambos mundos. Sin dicha co-
y etimológicos, hemos optado, a pesar de nexión, el educador pierde la posibilidad
su homonimia y versatilidad de uso, por de lograr lo que es su principal función
el concepto genérico de intervención so- y objetivo: influir en el participante para
cioeducativa. Una intervención definida que emprenda el camino de mejorarse a sí
como una acción profesional desarrollada mismo y su manera de estar en el mundo.
por pedagogos y educadores en el marco
De la metáfora del cocodrilo y la char-
de una situación o una problemática so-
ca hemos inferido la importancia de que el
ciocultural que pretende generar escena-
educador no solo conozca o tenga informa-
rios que ayuden a las personas, grupos o
ción, sino que se implique en la realidad
comunidades participantes a empoderar-
vital y sociocultural de los participantes.
se; esto es, a dotarse de los aprendizajes
Es esa implicación, además del hecho de
y recursos necesarios para mejorarse a sí
ser percibido como auténtico y honesto,
mismos y su situación en el mundo.
la que puede posibilitar que sea aceptado
Usar el proceso de metaforización por los participantes y, en consecuencia,
como metodología de análisis e investiga- facilite que la intervención se convierta en
ción nos ha permitido analizar seis metá- una verdadera relación socioeducativa.
foras de la intervención socioeducativa.
Del educador como funambulista se ha
De cada una de ellas se han derivado una
derivado la complejidad de la intervención;
serie de principios pedagógicos que pue-
que se produce en el marco de la vida co-
den ser utilizados tanto en la formación
año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018, 209-224

tidiana de las personas y, a menudo, en el


de educadores sociales como en el desa-
mismo seno del conflicto social. El educa-
rrollo profesional de sus prácticas.
dor social, en tanto que su propio y prin-
De la metáfora del caballo y la fuen- cipal instrumento para la intervención,
te se ha inferido que el participante es se pone en riesgo a sí mismo y su salud
soberano respecto a lo que quiere, puede emocional en los procesos de mediación so-
revista española de pedagogía

y desea hacer y aprender. El educador ciocultural en los que interviene. Esto im-
social que interviene puede acompañar, plica, en primer lugar, una alta formación
enseñar, guiar, orientar y convencer al y capacidad de aprendizaje en lo que se re-
participante, pero va a ser este último fiere a la gestión equilibrada de las propias
quien decida y elija qué, cómo y cuándo emociones. Supone, además, una elevada
aprender. La intervención socioeducativa capacidad de lectura y análisis de la com-
se enmarca en lo que podríamos caracte- plejidad de la realidad sociocultural y de
rizar como una pedagogía de la elección. las fuerzas en conflicto para canalizarlas
o catalizarlas de manera que redunden en
La metáfora de las sinapsis socioedu-
posibilidades de aprendizaje y mejora para
cativas pone el acento en las conexiones
las personas participantes.
y vínculos de las personas —educador y
participante— con sus respectivos mun- La metáfora del proyectil y el blanco
dos vitales y de significación. También móvil plantea la necesidad de que el edu-
en la necesidad del educador de tratar cador y el participante trabajen conjun-
222
Metáforas de la intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas para …

tamente, a lo largo de todo el proceso de Referencias bibliográficas


intervención socioeducativa, modificando Alinsky, S. (2012). Tratado para radicales. Ma-
y redefiniendo continuamente los objeti- nual para revolucionarios pragmáticos. Ma-
vos, características y resultados de dicha drid: Traficantes de sueños.
intervención. La gestión y el ajuste de las Bauman, Z. (2010). Mundo consumo. Barcelona:
expectativas de los participantes es un Paidós.
principio clave en el desarrollo de la rela- Brezinka, W. (2002). Sobre las esperanzas del edu-
ción socioeducativa. Es dicho ajuste el que cador y la imperfección de la pedagogía. revis-
puede garantizar tanto la implicación de ta española de pedagogía, 60 (223), 399-414.
los participantes como la sostenibilidad Carballeda, A. J. (2002). La intervención en lo so-
de la propia relación socioeducativa. cial. Exclusión e integración en los nuevos esce-
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La última metáfora, las balizas de se- Chan, Z. C. Y. (2013). Adolescents’ Views on Fami-
ñalización, pone el acento en los principios lies as Metaphors in Hong Kong: Implications
metodológicos que ayudan a orientarse y for Precounselling Assessment. Children &
tomar decisiones al educador social en el Society, 27 (2), 104-115.
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cambiantes, situados y emergentes. La Madrid: Alianza editorial.
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para ir aprendiendo de su propia práctica preting the concept of social pedagogy. En A.

año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018, 209-224


y para ir elaborando, modificando e incor- Gustavsson, H. Hermansson y J. Hämäläinen
porando nuevos principios pedagógicos (Eds.), Perspectives and theory in social peda-
es lo que puede hacer que, con el tiempo, gogy (pp. 9-22). Goteborg: Bokförlaget Daida-
acaben convirtiéndose en unos buenos los A.B.
profesionales, es decir, capaces de acom- Goofman, E. (2006). Frame Analysis. Los marcos
pañar y ayudar a las personas con las que de la experiencia. Madrid: Centro de investi-

revista española de pedagogía


intervienen a realizar los aprendizajes gaciones sociológicas.
que les ayuden a mejorar su forma de ser, Han, B-C (2015). El aroma del tiempo. Barcelona:
estar y actuar en sus contextos vitales Herder.
particulares. Ibáñez, T. (2001). Municiones para disidentes.
Barcelona: Gedisa.
Jacquard, A. (1984). Inventer l’homme. Paris: Édi-
Notas tions Complexe.
1
Ver como ejemplo: Sáez, 1993. Lucio-Villegas, E. (2005). Una reflexión siempre
2
Con el concepto de sociocultura me refiero a las provocadora: ¿Los métodos de intervención
relaciones sociales generadas por el encuentro de son los mismos que los de investigación en la
identidades culturales personales, grupales y co-
práctica? En C. Mínguez (Coord.), La educa-
munitarias en el marco, físico o virtual, que posibi-
ción social: discurso, práctica y profesión (pp.
lita un contexto cultural o multicultural específico.
Ver Úcar, 2016. 199-220). Madrid: Dykinson.
3
Ver Úcar, 2015. Morin, E. (1993). El método. La naturaleza de la
4
Cit. Ibáñez, 2001. naturaleza. Madrid: Cátedra.

223
Xavier ÚCAR

Moss, C. y Cameron, C. (2011). Social Pedagogy: Taylor, P. (2008). Where crocodiles find their
future directions. En C. Cameron y P. Moss, power: learning and teaching participation for
Social pedagogy and working with children community development. Community Develop-
and Young people. When care and education ment Journal, 43 (3), 358-370.
meet (pp. 195-209). London: JKP. Úcar, X. (2015). L’aprenentatge informal i la pe-
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and education: comparison of metaphors for d’organització i gestió educativa. Enero-Abril.
education among parents of children in school Barcelona: Graò.
and home education. Pedagogy, Culture & So- Úcar, X. (2016). Pedagogía de la elección. Barcelo-
ciety. doi: 10.1080/14681366.2017.1414868 na: UOC/Oberta Publishing.
Saez, J. (1993). La intervención socioeducativa:
entre el mito y la realidad. Pedagogía social.
Revista interuniversitaria, 8, 89-106. Biografía del autor
Sfard, A. (1998). On Two Metaphors for Learning Xavier Úcar es Doctor en Pedagogía
and the Dangers of Choosing Just One. Educa- por la Universidad Autónoma de Barcelo-
tional Researcher, 27 (2), 4-13. na (UAB), Catedrático de Pedagogía Social
Sloterdijk, P. (2014). Fiscalidad voluntaria y res- en el Dpto. de Pedagogía Sistemática y So-
ponsabilidad ciudadana. Madrid: Siruela. cial de la UAB, y Presidente de la Sociedad
Stephens, P. (2013). Social pedagogy: heart and Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS)
head. Bremen: EVH/Academicpress GmbH. desde el 2012. Autor de más de 100 trabajos
Storø, J. (2013). Practical social pedagogy. Theo- entre libros y artículos de revista. Su última
año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018, 209-224

ries, values and tools for working with chil- publicación es una trilogía genéricamente
dren and Young people. Bristol: The policy titulada «Pedagogías de lo social» publicada
press. por UOC/Oberta Publishing en 2016.
revista española de pedagogía

224
revista española de pedagogía
año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018
Spanish Journal of Pedagogy
year LXXVI, n. 270, May-August 2018

sumario*
table of contents**

Estudios Design and validation of an instrument to measure


Studies teacher training profiles in information
and communication technologies 247
Xavier Úcar
Metáforas de la intervención socioeducativa: Notas
implicaciones pedagógicas para la práctica Notes
Metaphors for socio-educational intervention:
María Teresa Caro Valverde,
pedagogical implications for practice 209 María Isabel de Vicente-Yagüe Jara
Inmaculada Asensio Muñoz, Elvira Carpintero y María Teresa Valverde González
Percepción docente sobre costumbres
Molina, Eva Expósito Casas y Esther López Martín
metodológicas de argumentación informal
¿Cuánto oro hay entre la arena? Minería de datos
en el comentario de texto
con los resultados de España en PISA 2015
Teacher perception of methodological habits
How much gold is in the sand? Data mining with
for informal argumentation in text commentary 273
Spain’s PISA 2015 results 225
Ana Rodríguez-Meirinhos y Esther Ciria-Barreiro
Francisco José Fernández-Cruz, Mª José Revisión de intervenciones para mejorar
Fernández-Díaz y Jesús Miguel Rodríguez-Mantilla las habilidades pragmáticas en niños y
Diseño y validación de un instrumento niñas con problemas de conducta y atención
de medida del perfil de formación docente en Review of interventions to improve pragmatic language
tecnologías de la información y comunicación skills in children with behaviour and attention problems 295

* Todos los artículos están publicados en inglés en la página web de la revista: www.revistadepedagogia.org.
** All the articles are published in English on the web page of the journal: www.revistadepedagogia.org.
Pilar Pineda-Herrero, Anna Ciraso-Cali evidencias de aplicación e investigación
y Mary Armijos-Yambay (Vicent Gozálvez). Ballester, L. y Colom, A.
Competencias para la empleabilidad Epistemologías de la complejidad y educación
de los titulados en Pedagogía, Psicología (Carlos Alberto Pabón Meneses). Monarca, H.
y Psicopedagogía: un estudio comparativo y Thoilliez, B. (Coords.) La profesionalización
entre empleadores y titulados docente: debates y propuestas (Francisco Esteban
Employability and competences of Pedagogy, Bara). Balduzzi, E. Narrazione educativa e
Psychology, and Educational Psychology graduates: generatività del perdono (Mauricio Bicocca). 373
A comparative study of employers and graduates 313

Isabel Vilafranca Manguán, Raquel Cercós Raichs Informaciones


y Jordi García Farrero XVI Conferencia Internacional de la Red
Los «padres» pedagógicos de Europa. Discursos Internacional de Filósofos de la Educación 2018
educativos fundacionales para la integración sobre «Educación, diálogo y esperanza»;
europea, cien años después de la Gran Guerra ECER 2018 sobre «Inclusión y Exclusión,
The pedagogical founding fathers of Europe: foundational ¿Recursos para la Investigación Educativa?»;
education discourses for European integration, XV Congreso Internacional de Organización
one hundred years after the First World War 335 de Instituciones Educativas (CIOIE) sobre
«Las tendencias nacionales e internacionales
Jonathan Ruiz-Jaramillo y Antonio Vargas-Yáñez
en organización educativa: entre la estabilidad
La enseñanza de las estructuras en el Grado
y el cambio»; Los ebooks monográficos de la
de Arquitectura. Metodología e innovación
revista española de pedagogía.
docente a través de las TIC
Una visita a la hemeroteca (Gabriel Álvarez
Teaching structures on Architecture degrees.
López). Una visita a la red (David Reyero). 389
ICT-based methodology and teaching innovation 353

Reseñas bibliográficas Instrucciones para los autores


Instructions for authors 399
Gargallo López, B. (Coord.) Enseñanza
centrada en el aprendizaje y diseño por
competencias en la Universidad. Solicitud de originales
Fundamentación, procedimientos y Call for papers 403

ISSN 0034-9461 - Depósito legal: M. 6.020 - 1958


e-ISSN 2174-0909  Rev. esp. pedagog. (Internet)
INDUSTRIA GRÁFICA ANZOS, S.L. Fuenlabrada - Madrid
Metaphors for socio-educational intervention:
pedagogical implications for practice
Metáforas de la intervención socioeducativa:
implicaciones pedagógicas para la práctica

Xavier ÚCAR, PhD. Professor. Universidad Autónoma de Barcelona (xavier.ucar@uab.cat).

Abstract: nalling beacons. These all allow a novel look


The concept of socio-educational interven- at the socio-educational intervention process-
tion has been much discussed in the field of es used by education professionals. Some of
education. Nonetheless, and despite its versa- the pedagogical principles developed refer
tility and variety of meanings, it is one of the to the sovereignty of the learner in relation
most commonly used concepts in the fields of to learning, the need to establish links with
school and social education. The aim of this participants and work together, and the need
text is twofold: on the one hand it will anal- to establish guidelines to steer the actions of
yse this term and argue for its usefulness and those who work in education and pedagogy,
applicability in our field; on the other hand it among other principles.
will derive from this analysis a whole series

year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224


of pedagogical principles that can help with Keywords: educational principles, pedagogy,
the training of teachers and educators and social education, intervention, educational re-
the development of their professional prac- search, community education.
tice. Given the complexity of socio-education-
al intervention processes, the methodology
employed to derive these pedagogical princi- Resumen:
revista española de pedagogía
ples will be metaphors. The aim is to collect El concepto de intervención socioeducativa
or create metaphors that enable analysis and ha sido muy discutido en el campo de la edu-
reinterpretation of the socio-educational in- cación. Sin embargo, y a pesar de su versati-
tervention processes that take place within lidad y homonimia, es uno de los más utiliza-
the framework of professional practice. Six dos tanto en el ámbito de la educación escolar,
metaphors are presented and analysed in como en el de la educación social. El objetivo
the text: 1) the horse and the fountain; 2) so- de este texto es doble: por una parte, analizar
cio-educational synapses; 3) the crocodile and y argumentar el uso y la aplicación de dicho
the pond; 4) the tightrope walker; 5) the bul- término en nuestro campo; por otra, derivar
let and the moving target; and, finally, 6) sig- de dicho análisis toda una serie de principios

Revision accepted: 2018-02-06.


This is the English version of an article originally printed in Spanish in issue 270 of the revista española de pedagogía. For this
reason, the abbreviation EV has been added to the page numbers. Please, cite this article as follows: Úcar, X. (2018). Metáforas de la
intervención socioeducativa: implicaciones pedagógicas para la práctica | Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical
implications for practice. Revista Española de Pedagogía, 76 (270), 209-224. doi: https://doi.org/10.22550/REP76-2-2018-01

https://revistadepedagogia.org/ ISSN: 0034-9461 (Print), 2174-0909 (Online) 209 EV


Xavier ÚCAR

pedagógicos que ayuden tanto en la forma- 6) la de las balizas de señalización. Todas


ción de pedagogos y educadores, como en el ellas posibilitan una mirada novedosa sobre
desarrollo de su práctica profesional. Dada la los procesos de intervención socioeducativa
complejidad de los procesos de intervención que desarrollan los profesionales de la edu-
socioeducativa, la metodología utilizada para cación. Algunos de los principios pedagógicos
inferir aquellos principios pedagógicos va ser elaborados se refieren, entre otros, a la sobe-
la de la metaforización. Se trata de recopilar ranía del aprendiz en relación al aprendizaje;
o elaborar metáforas que posibiliten el aná- a la necesidad de establecer vínculos con los
lisis y reinterpretación de los procesos de in- participantes y de trabajar conjuntamente y,
tervención socioeducativa que se desarrollan por último, a la manera de establecer referen-
en el marco de la práctica profesional. En el tes que orienten la acción de los profesionales
texto se presentan y analizan seis metáforas: de la educación y la pedagogía.
1) la del caballo y la fuente; 2) la de las si-
napsis socioeducativas; 3) la del cocodrilo Descriptores: principios educativos, pedago-
y la charca; 4) la del funambulista; 5) la del gía, educación social, intervención, investiga-
proyectil y el blanco móvil; y, por último, ción educativa, educación comunitaria.

1. Introduction in a specific sociocultural and historical


One of the main objectives of peda- context.
year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224

gogical research is to discover or develop


principles to help educators perform their Where there is a multitude of opin-
professional duties in appropriately and ions, is concerning the specific term that
efficiently. As Brezinka notes (2002), the should characterise this relationship.
pedagogical knowledge that guides edu- Concepts like action, praxis, interven-
cators must be simultaneously rational, tion, orientation, accompaniment, prac-
revista española de pedagogía

practical, and relevant. The purpose of tice, and interaction, among others, have
this text is to construct pedagogical prin- been tested by authors from the field of
ciples for socio-educational intervention education in an attempt to find the one
that facilitate the training of teachers and that defines, as fully and unambiguous-
educators and the development of their ly as possible, the actions that the edu-
professional practice. cator performs in the framework of this
There is agreement between differ- relationship. The debate about this con-
ent authors on the foundations on which cept has not lacked stances —often highly
pedagogy and social education are built. polarised— that connected each of these
This is known as the socio-educational terms to certain visions and focuses in
relationship. It is a relationship that in- the pedagogy of social education, debates
volves a teacher or educator and a per- that, in my opinion, have been more ideo-
son, group, or community. These can be logical than strictly epistemological or
of any age but they are always situated scientific.
210 EV
Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for …

This work starts by analysing inter- cal focuses: with technocratic approaches
vention as a generic concept used in the and educational relationships that were
fields of school education and social ed- hierarchical, authoritarian, and manage-
ucation. It then takes the complexity of rial. As a result of this link, there was a
socio-educational relationships as a start- notable polarisation of positions between
ing point and uses metaphors as a method academics in the field of education re-
to try to understand them. It is a matter garding this concept.
of creating or collecting metaphors that Socio-educational intervention as a
make it possible to reinterpret processes concept was strongly criticised by some
of socio-educational intervention. In the authors, especially those who opted for
following section, six metaphors for the approaches more closely linked to criti-
socio-educational relationship are pre- cal perspectives. Lucio-Villegas analyses
sented along with the pedagogical impli- this concept based on one of the many
cations deriving from each of them. The definitions of the word intervention in
work ends by drawing together the main the Diccionario de la Real Academia de
conclusions. la Lengua Española. Intervention would
be taking part in a matter. Based on this
definition, he notes with some irony that
2. The uses and meanings of the «the term intervention may not be as
concept of «intervention» in peda- terrible and intrinsically evil as we had
gogy and social education thought» (2005, p. 200).

year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224


The semantic versatility and differing
meanings of the term intervention be- Carballeda (2002) says that the term
tween the two disciplines are perhaps its intervention comes from the Latin term
most characteristic attributes. We could atei-venio that translates as come-be-
almost say that intervention is a wildcard tween or as «intervene». This dual mean-
term. Interventions can be psychological, ing of the word intervention could, on the

revista española de pedagogía


educational, school, economic, account- one hand, make it a synonym of media-
ing, armed, surgical, social, or military to tion, interaction, help, or cooperation, or,
name just some of the many possibilities. on the other hand, intrusion, meddling,
interference, coercion, scrutiny, control,
Intervention started being used as or repression. Hence, in any process of so-
a concept in the 1970s. At first, it was cial intervention, «both sides of the coin
linked to educational psychology —psy- can be found» (2002, p. 93). This question
chological interventions in schools— and accounts for and explains the ideological
to a theory of education —educational polarisation of different authors regard-
intervention— which at that time had ing this concept, based on the word’s
a clearly technological orientation. This double meaning. It could be claimed that
was decisive in establishing an almost both positions —intervention as techno-
organic link between intervention and logical action or as ideological or critical
technological action. Intervention was action— have grounds for accepting or re-
consequently associated with technologi- jecting the concept of intervention given
211 EV
Xavier ÚCAR

that they were only looking at one of its To specify with precision what we are
faces. talking about, we define socio-education-
al intervention as a professional activity
For my part, I believe that, using prag-
performed by educators and teachers in
matic and etymological criteria, the term
the setting of a sociocultural situation
intervention offers an appropriate and
or problem with the aim of creating sce-
useful concept for defining and character-
narios that help the participating people,
ising the actions of professionals in the
groups, or communities to empower them-
framework of the socio-educational rela-
selves, in other words, to give themselves
tionship. From the pragmatic perspective,
the lessons and resources needed to im-
this is because, with the passage of time,
prove their situation in the world. It is a
this concept has come to be in general
professional action that, beyond its initial
use among professionals and academics
unidirectionality, seeks to build a bidirec-
in the social and educational fields. The
tional relationship with the participant as
number of publications in the field of so-
a priority.
cial education that have it in their title
are proof of this fact. Despite all of this,
authors often insist on the versatility of
3. Metaphors for socio-educational
the term which, from their perspective,
intervention
strips it of effectiveness or technical pre-
Discussing socio-educational interven-
cision in the field of pedagogy. Further-
tion involves referring to actions charac-
more, from the etymological perspective,
terised by a high degree of complexity.
year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224

intervention seems to be appropriate as


Dewey noted that «no educational practice
a concept because, as Carballeda notes,
whatsoever could exist that was not highly
it includes the contradictions inherent to
complex» (2015, p. 12). This complexity is
the actions of teachers and social educa-
what leads us to use metaphors as a meth-
tors, and because other supposedly more
od for analysing and understanding this
neutral concepts such as action or praxis
revista española de pedagogía

situation. It should be noted that there are


seem to refer to broader and less specific
many authors in our field who have used
situations.
this method of analysis and research in
In any case, this allows an initial ap- recent decades to consider the complexity
proach relating to how we use the terms of educational phenomena (Sfard, 1998;
and concepts in the socio-educational Chan, 2013; Neuman/Guterman, 2017).
field. Depending on the epistemological,
Metaphors are not limited to describ-
sociocultural, and ideological context in
ing, illustrating, delving into, or inter-
which they are used, they all convey a
preting a situation. They create new re-
series of connotations that make them
alities that can significantly modify the
suitable or unsuitable for more or less ap-
referents from which they are created.
propriately referring to the situations or
phenomena mentioned. In the end, what Creating a metaphor involves gener-
really matters is not so much what we call ating new perspectives on realities that
our actions but how we do them. had, hitherto, been known (Krippendorf,
212 EV
Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for …

1997). The process of building metaphors to the fountain of knowledge, but you can-
makes us see these realities differently, not make it drink from it» (1984, p. 214).
with other perspectives and focuses that In the end, the horse must decide for itself
give them greater depth and breadth, and whether to quench its thirst for reasons
also lead us to uncover new patterns and that are entirely its own. The choice is by
facets that were previously hidden by the the participating subject; their own de-
veil of the real. It is in this sense that cisions and choices are at the very heart
Sloterdijk says that «metaphors let you of the pedagogical process (Úcar, 2016).
speak more clearly» (2014, p. 155). Han Along these lines it is interesting to note
(2015), for his part, refers to the creation that while this idea was formulated some
of metaphors as a practice of truth as, in time ago, education still generally oper-
his view, they weave a web that is rich in ates without really paying attention to
relationships by uncovering how things such a vital pedagogical principle, espe-
relate and communicate with each other. cially in school curriculums.
Finally, Swedberg (2016) emphasises the This metaphor emphasises people’s
heuristic power of metaphors in social sci- agency in the field of learning. It is true
ences and their usefulness for theorising: that I can learn without aiming to, like
«The metaphor, like analogy —he notes—, in the case of what is known as informal
is particularly important for discovering, learning, for example, but however at-
not for verifying» (2016, p. 90). tractive the learning scenarios designed
Starting from this aim of generating or proposed for me might be, they will not

year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224


pedagogical theory, six metaphors are result in learning if I do not specifically
presented below to try to understand so- choose to enter into them or let myself be
cio-educational intervention processes persuaded by what they offer.
and the interpersonal relationships that Teachers and social educators can do
provide their framework. What we aim to many things for and with the people with

revista española de pedagogía


do, based on these metaphors, is create whom they intervene. They can accom-
pedagogical rules, and so each metaphor pany them, assist them, facilitate their
is presented with the pedagogical impli- access to learning and resources to help
cations that derive from it. These impli- them overcome the situations they expe-
cations take the shape of pedagogical and rience, but in the end, the participants
methodological principles that can help themselves must decide what they want
social teachers and educators develop bet- to or can do with their lives in the con-
ter and more efficiently the socio-educa- text of their own personal circumstanc-
tional practices in which they participate. es, and this is often independent of any-
thing teachers and educators might say
or suggest to them. Educators cannot
3.1.  The metaphor of the horse and the and should not try to make the horse in
fountain the metaphor drink. Social pedagogy and
This metaphor was developed by Clax- education do not involve educating but
ton who states that «you can lead a horse instead getting the other to choose and
213 EV
Xavier ÚCAR

decide to educate themself. From this plying all sorts of techniques —didactic,
metaphor it is clear that an intervention communicative, persuasive, negotiation,
that does not deliberately seek joint re- and a very long list of others— can help
sponsibility in learning and that does not social educators improve their rapproche-
aim to create a bidirectional relationship ment with participants, but in no case
with the participant will, in all likelihood, does it guarantee that this connection will
be doomed to fail. occur, that the spark will jump, captur-
ing the attention and the interest of the
other and leading them to learning and
3.2.  The metaphor of socio-educational change. This is why the socio-educational
synapses relationship has often been conceived in
The key to any socio-educational re- terms of the educator’s art or creativity:
lationship is connection, the contact that precisely because of our inability to ex-
the meeting of two wills entails and that plain this connection rationally and com-
opens the door to learning and subse- pletely.
quent changes. Without a connection be- This idea of connection leads to an-
tween the educator and the participant, other metaphor that makes it possible to
it is impossible to speak of a socio-edu- visualise creatively how socio-educational
cational relationship. The connection be- relationships are produced or how they
tween them is what builds the channel work. The neural synapses that comprise
along which learning flows, together with and produce cerebral activity, in my view,
year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224

the changes in the lives of the partici- offer a very suggestive model for inter-
pants that derive from the socio-educa- preting these functions. We can interpret
tional relationship. Without connections the socio-educational model as a synaptic
or contact it is only possible to speak of a relationship that occurs between neu-
failed socio-educational intervention that rones that connect to each other and allow
is interrupted in its aim of reaching the information to flow through them and, in
revista española de pedagogía

other, a socio-educational action with no this process, transform them: the social
purpose or meaning. educator and participant as neurones,
The problem is that neither education nerve cells that through their respective
nor pedagogy know exactly how to pro- connections with the world make con-
duce this connection, this affective link nections between each other to exchange
that enables the start of the socio-edu- information that better enables them to
cational relationship and its sustained improve their way of being and their situ-
ation in the world.
development. Our attempts to reach the
other and persuade them to get involved Many questions are raised by such a
in the relationship and let us help them parallel between synaptic connections
help themselves, which is ultimately our and socio-educational relationships:
aim, can in many cases turn out to be use- What are the equivalents of dopamine or
less (Stephens, 2013). There is no ques- serotonin in socio-educational relation-
tion that knowing, commanding, and ap- ship? Is it words, gestures, or specific fa-
214 EV
Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for …

cial expressions by the professional? Is it velopment of the socio-educational inter-


the specific topics covered by the educator vention.
or the intervention techniques used? Or,
Taylor starts by stating that the pro-
instead, does everything depend on the
fessionals, as technicians and experts, are
situation and the moment in which the
often seen as external agents, outsiders
subject with whom the professional inter-
whose ability to inspire change increases
acts finds themself? Or is the connection
according to how capable they are of con-
produced according to the interests and
necting and getting involved with people
desires that motivate it? And, finally, is
in the community. The social transforma-
it the combination of both circumstances
tion of the community would be caused by
that creates the connection?
the educators’ ability to help people reflect
These are pedagogical transmitters critically on their reality to lead them to
of a sort. They connect an educator and identify the perspectives and resources
a participant and cause the participant that can help them initiate change. It is
to choose to learn and change: in other in this process that the metaphor of the
words, to get involved in the work on crocodiles is used.
improving themself and their ways of
I feel that this metaphor is extraordi-
being, living and acting in the world.
narily suggestive in relation to what we
Trying to identify these transmitters,
are as educators, and what we have the
both in educators’ own actions and in the
ability or potential to do. The crocodile
verbal and non-verbal responses of the

year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224


knows how to move about in the water of
participants, can help the former to turn
the pond that is its home. The water is its
the initial intervention into a true rela-
medium and this means that its abilities
tionship that inspires positive changes
and potential are at their maximum when
in the latter.
it moves in the water.

revista española de pedagogía


The social educator’s medium is the
3.3.  The metaphor of the crocodiles socio-cultural sphere of relationships, in-
and the pond cluding relationships with people, groups,
This is a metaphor that Taylor (2008) and communities, and the socio-educa-
uses in relation to community workers tional processes involved. However, stat-
and their ways of getting involved with ed in this way, this is just a generalisation
and working in the community. In my or abstraction. The specific medium in
opinion, this appears to be fully applica- which a given educator acts is not auto-
ble to teachers and social educators who matically their medium, unless they try
perform their socio-educational activities to make it so and work hard on making
in institutional and community settings. this the case. Consequently, one of the
We will also extend this metaphor to work first tasks of a social educator when start-
with people and groups as, in both cases, ing a socio-educational intervention with
there is a socio-cultural and territorial people is to find their place as quickly as
medium that acts as a setting for the de- possible in what will become their medi-
215 EV
Xavier ÚCAR

um, at least for as long as the interven- pursued and the activities carried out to
tion lasts. achieve them.
Finding their place in the socio-cultur- Finally, we must insist that it seems
al sphere means getting to know others unlikely that the collaborative alliance
and the community they inhabit. Howev- could occur without the participating per-
er, the knowledge to which we refer must son, group, or community perceiving some
be an embodied knowledge, experienced kind of authenticity in the teacher or so-
in the first person in the relationship and cial educator. Without this sense, the ba-
the sociocultural context that surrounds sic trust needed to establish and develop
it and in the territory where it develops. the socio-educational relationship will not
The documentation —CV, personal re- be generated, which in turn could make
port, egogram, school performance, etc.— this relationship non-viable.
relating to the people involved in a specif-
Honesty and transparency from edu-
ic socio-educational intervention process
cators concerning the learning outcomes
can be vital for doing the work, but it is
that can be expected or the real possibil-
of very little practical use if it is not com-
ities for change can help avoid situations
plemented or enhanced by the embodied
and feelings of frustration, disappoint-
knowledge to which we refer, knowledge
ment, or even having been misled. These
that involves people, groups, bodies, re-
situations and feelings can occur as much
sources, and territory. Taylor notes that
between educators as between the people
it is necessary to add other knowledge to
year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224

who participate in the socio-educational


technical knowledge, as this in itself is
relationship. In this setting, I do not re-
not sufficient for intervening.
gard honesty as just a moral virtue but,
The educator’s strength, to generate above all, in the sense that Goffman de-
change in the other, does not exist if it fined it (1974), a communicative and con-
is not felt, integrated, experienced, and, versational norm that enables more effec-
revista española de pedagogía

above all, requested by the other, wheth- tive interaction.


er this be an individual or a group. The
educator exists as such and can unveil
their powers when they are accepted and 3.4.  The metaphor of the educator as
recognised by the group and the partici- tightrope walker
pants. This is when the educator and par- A tightrope walker is someone who
ticipants can combine forces like the croc- can walk along a tightrope without fall-
odile and the water in the pond. This is ing. If the rope is too loose, the challenge
something that transcends joint respon- of walking along it can become an im-
sibility in learning or in the socio-educa- possibility; if it is too tight, any bounce,
tional relationship. Storø (2013) speaks of however small, can throw the walker off
a collaborative alliance between the ed- and into the void. The tightrope walker’s
ucator and participants, an alliance that specialist knowledge and skill involve
must occur both in regards to the inter- knowing how to walk while maintaining
personal relationship and the objectives balance and even doing acrobatic poses. It
216 EV
Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for …

is a theoretical and practical knowledge to what Jacquard (1974) described, refer-


that, among other skills, includes the ring to the teacher as the field of betray-
ability to sense how tight the rope is, how als; a space where their actions can be
much it needs to be tightened or loosened regarded by their employers as neglect-
to be able to walk on it, and how to use ar- ing their professional responsibility or
ticles that help maintain balance on this by the participants with feelings of aban-
unstable base. donment or mistrust. Both cases can cast
doubt on factors such as their job stability
The social professions are middle man-
or professional ethics and credibility, not
agement that operate in everyday life;
to mention the potential personal emo-
they are located in a space shared with
tional conflicts it can entail.
politicians, technicians, community lead-
ers and opinion leaders, people, groups, The extreme positions are clear and do
organisations, bodies, and institutions. not usually present problems for any of
Social professions mediate between the the parties in the conflict, situations, for
personal, material, and functional so- example, where the law or human rights
cio-cultural resources of the setting and are infringed. However, the problem
the people who inhabit it. They also me- does not arise in these cases but instead
diate between the people responsible for in ones where the former and the latter
the institutions, agencies, and organisa- might come into conflict. The social edu-
tions that employ them and the people cator’s ability to connect with the main
and communities with which they work. figures in the situations of conflict, to me-

year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224


Working as a teacher or social educator diate and keep tensions in balance, to act
means performing a pedagogical role with as a catalyst in situations, tempering the
a strongly marked political and ideolog- positions of the people or organisations, to
ical dimension. It could be said that the propose, make visible, and channel ideas,
social educator, as a professional media- and, ultimately, to know how to stay at
tor, operates at the very heart of the so- the centre of the conflict, maintaining dia-
revista española de pedagogía
cial conflict. logue with all of the parties involved, can
be compared to the skill of the tightrope
This process of mediation can put so-
walker who crosses a chasm balancing on
cial educators in situations that are very
a rope.
hard to manage from the professional role
they perform, especially when the people It is true that, unlike the tightrope
or communities in which they intervene walker, the educator does not risk their
are in positions of vulnerability or conflict. life, but they do risk their emotional sta-
For example, what should a community bility and the balance of their life, as well
social educator do faced with the eviction as the ethical principles that support
of a family from the neighbourhood where them. The main tool in social pedagogy is
they are working or a neighbourhood dis- the educator (Eriksson and Markström,
pute where violence threatens the safety 2003). The social educator is a subject
of members of the community? Taking a who puts themself at stake in the so-
position in conflicts like these might lead cio-educational relationship; who uses
217 EV
Xavier ÚCAR

their emotions and feelings as currency to both directions: from the educator to the
exchange with the emotions of the partic- participant and vice versa. This is why
ipants, who feels, suffers, and enjoys with the classic terms used in education such
the people with whom they intervene and as target group are no longer appropriate
who can be deeply affected by the situa- for defining socio-educational interven-
tions they are involved in as a result of tions where both educator and partici-
their work. pant are agents who participate in the
relationship actively and, in many cases,
These elements make up the tightrope
at the same level.
on which the pedagogy and social educa-
tion professional must maintain balance. Not every attempt to create change
Learning to do this requires time and ded- comes from educators in the same terms.
ication, and this learning is only possible Coercing or obliging others to change is
in day to day practice, by putting a great not the same as, for example, providing
deal of care and attention into it and, them with the resources to help them
above all, reflecting in-depth and critical- change themselves. The distinction be-
ly on the situations experienced and in- tween intervention on and intervention
terventions delivered. with is relevant here. The former does not
involve the opinions, desires, or expecta-
tions of the latter and only follows the will
3.5.  The metaphor of the bullet and the of the educator, the expert who knows.
moving target The power of technique and the techni-
year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224

Bauman (2010) uses a very suggestive cian has not, in my view, been examined
metaphor to describe learning situations sufficiently in our field.
in liquid societies. He speaks of a moving
The latter, in contrast, is constructed
target and how the trajectory of a bullet
jointly by the educator and participants,
must be constantly adjusted if it is to hit
combining or sharing, at levels that can
revista española de pedagogía

it. We should note —apart from how in-


vary, the knowledge and skills that each
appropriate a military metaphor is for a
of them possesses. It is this second per-
pedagogical encounter— that this met-
spective, based on a relational horizontal
aphor can be applied better to an asym-
approach and linked to socio-construc-
metrical pedagogical relationship than
tivist perspectives (Storø, 2013), that
to a symmetrical one where both parties,
seems better and more appropriate to
the educator and the participant, are vol-
us, given that, unlike the former, it does
untarily and deliberately involved. Clari-
not involve asymmetric relationships and
fying this metaphor means emphasising
respects and makes the most of the con-
that both are, or could simultaneously be,
tributions and resources of every single
the target or the bullet, or to put it an-
participant.
other way, both could be looking for each
other at the same time. The socio-educa- In this perspective, educators and
tional relationship is a bidirectional one participants are at the same level and
involving an interchange that works in free from relational hierarchies, al-
218 EV
Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for …

though they have clearly differentiated must necessarily focus their intervention
roles. The former contributes to their on negotiation and management of expec-
technical training, and their profes- tations as this is one of the few ways of
sional experience to tackling socio-ed- guaranteeing the participants’ motivation
ucational situations and problems. The and involvement in social educational
latter, bring their knowledge and expe- practices.
rience —first hand and in the first per-
son— of the situations in which they
live their lives, whether these realities 3.6.  The metaphor of signalling bea-
are physical, psychological, or cultural cons
and belong to the order of the imagi- It has been said that social pedagogy is
nary, the symbolic, or the real (physical neither a method nor a group of methods.
and virtual). In my view, the process However, I believe that one of the distinc-
of socio-educational intervention in so- tive features of social pedagogy compared
cio-educational situations or problems, to other types of pedagogy is its method
or in other words shared participation or, to be more specific, its methodological
between social professionals and par- principles.
ticipants, essentially entails comparing
If the claim that social pedagogy does
and agreeing on the lines of action and
not have its own method means that there
behaviour that in an appropriate and
is no standardised or normalised way of
satisfactory manner respond to these re-
doing things, then effectively, it does not

year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224


alities or problems.
have a method. What we should ask is
Sociological research into education whether, in the social sciences, and in
has shown that educators project cer- the framework of human —and specifi-
tain expectations onto the participating cally pedagogical— relations, it makes
subject about how they will behave. In any sense to use the concept of method

revista española de pedagogía


response, these create not just specific be- in the same way that it is used in the
haviour in that subject but also and at the experimental physical-natural scienc-
same time other specific expectations con- es. I believe it does not. The deliberately
cerning the development and results of open way in which Morin (1993) defines it
the socio-educational relationship. Much seems more appropriate to me. This au-
of the success of this relationship depends thor states that the method is what teach-
on how both blocks of expectations are es people to learn and that this method
managed and negotiated: those of the ed- can only be created during one’s search
ucator and those of the participants. The for learning. Therefore, it is not possible
mutual alignment of the expectations is to speak of standard, closed, or pre-set ap-
a fundamental prior requirement for the proaches. «There can be no prescriptions,»
success and sustainability of the socio-ed- wrote Alinsky, «for particular situations
ucational relationship. If educators wish because the same situation rarely recurs,
to obtain good results that are simulta- any more than history repeats itself»
neously satisfactory and effective, they (2012, p. 157).
219 EV
Xavier ÚCAR

What guides the actions of social ed- 3) The availability of strategic and
ucators in the framework of social peda- technical reference points for action,
gogy, and what guides and justifies their among other aspects.
decisions are, in my view, their method-
ological principles. These principles are a Advance planning of the socio-educa-
sort of signalling beacon that helps social tional intervention makes it possible to
educators find their way in the uncertain anticipate possibilities, prepare a range of
and complex desert of human relations, responses, and have resources available
the shifting sands on which social peda- when faced with new or unexpected sit-
gogy is built and developed. uations. Theory and planning provide se-
curity in the action but will most likely be
We call them signalling beacons be- insufficient if they are not backed up by
cause they warn and guide the educator
the professional’s own intuition. This in-
about the corrections, changes, and mod-
tuition is fine-tuned over time by experi-
ifications they must introduce in their
ence and reflection on the educator’s own
actions to react to the constant changes
actions if they observe them consciously,
of the people with whom they intervene
and of the specific setting in which they reflect on them, and integrate these ob-
are situated. Signalling beacons are the servations and reflections. This intuition,
methodological principles that make it which can be guided by empathy, has been
possible for educators to triangulate their described as an essential competence for
position in a given socio-educational in- social professionals (Eriksson and Mark-
year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224

tervention with a person, group, or com- ström, 2003).


munity in a specific moment. These are all resources that the pro-
Socio-educational intervention is not fessional brings into play in socio-edu-
something that can be taught; it can only cational interventions. However, they
be learnt. And this process of learning are resources that can only be activated
revista española de pedagogía

must occur through practice, in everyday based on what Shotter has called knowl-
life and in the encounter between two in- edge of the third type; a knowledge that
dividuals: the professional and the partic- is not propositional (knowing what) or
ipant. This does not cast doubt on either procedural (knowing how) but instead is
the importance of training in theory for knowledge from within. Only if the pro-
the educator or of advance planning of the fessionals are immersed in the socio-edu-
actions to be performed. Both, in my view, cational situation can they know exactly
are requirements for the success of the what courses of action are available and
socio-pedagogical encounter. The former select the one that their intuition, ex-
makes possible: perience, knowledge, and technique as
1) Better prior diagnosis of the sit- their own signalling beacons suggest to
uation. them as being most appropriate to pro-
2) More productive interpretation duce situations in which the subjects
and use of the data obtained during with whom they interact can learn and
the intervention. improve themselves and their situation in
220 EV
Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for …

the world. This is why Moss and Camer- 4. Conclusions


on (2011) state that, faced with the com- The aim of this work was to develop
plexity, randomness, and unpredictability a series of pedagogical principles to guide
of human beings, we have to trust in the teachers and educators in their profes-
judgements made by the social educators sional practice. To this end, we started by
involved in practice, given that it is they identifying the range of terms used by au-
who can make situated judgements based thors to describe their professional prac-
on knowledge, experience, dialogue, and tice. Based on pragmatic and etymologi-
reflection. cal arguments, we opted for the generic
concept of socio-educational intervention,
Learning outcomes are unpredictable despite its range of meanings and uses.
given that they are relational proper- This type of intervention is defined as a
ties, fruit of the pedagogical encounter professional activity performed by ed-
of two unique individuals —educator ucators and teachers in the setting of a
and participant— in the framework of sociocultural situation or problem with
everyday life (Úcar, 2013). This does the aim of generating scenarios to help
not, as we noted above, mean that prior the people, groups, or communities that
planning or pre-established educational participate to empower themselves. In
objectives are unnecessary. Learning is other words, to acquire the learning and
an untamed activity that only obeys the resources necessary to improve their lives
conditions, appetites, and rules —con- and their situation in the world.

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scious or unconscious— of the learning Using the process of constructing met-
subject in the specific situation in which aphors as a method of analysis and re-
they learn. search has allowed us to analyse six met-
The social educator must discover, in- aphors for socio-educational intervention.
From each of them, a series of pedagogical
vestigate, and rework their own signalling
principles have been derived that can be
revista española de pedagogía
beacons, based on what they have learnt
used in the training of social educators
in their own life, in theory, practice, and
and in the professional development of
experience. These are all lessons that the
their practice.
professional contributes to socio-educa-
tional interventions. From the metaphor of the horse and
the fountain, it has been inferred that
Formalised methodological principles the participants are sovereign in regards
inferred from one’s own practice are key to what they want, are able, and wish to
elements in the social educator's train- do and learn. The social educator who in-
ing, particularly ones they can activate tervenes must accompany, teach, guide,
in their socio-educational interventions. direct, and convince the participant, but
As Storø notes (2013), the ability to adapt it is the participant who will decide and
methods to the context one is working in, choose what, how, and when to learn.
is an important function of teachers and Socio-educational intervention is part of
social educators. what could be called a pedagogy of choice.
221 EV
Xavier ÚCAR

The metaphor of socio-educational opportunities for learning and improve-


synapses focuses on the connections and ment for the participants.
links between people —the educator and
The metaphor of the bullet and the
the participant— and their respective
moving target addresses the need for
lived worlds of meaning, and on the need
the educator and participant to work to-
for the educator to try to connect both
worlds. Without this connection, the ed- gether throughout the socio-educational
ucator loses the chance to achieve their intervention process, constantly modify-
main function and aim: to convince the ing and redefining the objectives, charac-
participant to set off along the path to- teristics, and results of this intervention.
wards improving themself and their way Managing and adapting the expectations
of being in the world. of the participants is a key principle in
the development of the socio-education-
From the metaphor of the crocodile al relationship. This adaptation is what
and the pond, we have inferred the im- can guarantee both the involvement of
portance of the educator, not just know- the participants and the sustainabili-
ing or having information, but also being ty of the socio-educational relationship
involved in the lived and sociocultural itself.
reality of the participants. This involve-
ment, as well as the fact of being seen The last metaphor —signalling bea-
as authentic and honest, can help with cons— emphasises the methodological
being accepted by the participants and, principles that help the social educator
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consequently, facilitate turning the inter- to guide themself and make decisions in
vention into a true socio-educational rela- the setting of a given socio-educational
tionship. intervention. These principles are mobile,
changing, situated, and emerging. The
From the educator as tightrope walk- ability of educators and teachers to learn
er, we have derived the complexity of the from their own practice and develop, mod-
revista española de pedagogía

intervention that occurs in the setting of ify, and incorporate new pedagogical prin-
people’s everyday life and, often, with- ciples is what can make them become good
in social conflict. The social educator, as professionals over time, in other words,
their own and principal instrument for capable of accompanying and helping the
intervention, puts themself and their
people with whom they intervene to learn
emotional health at risk in the processes
what will help them improve their way of
of sociocultural mediation in which they
being and acting in their particular life
participate. This requires a high level of
contexts.
training and capacity for learning in re-
gards to the balanced management of
one’s own emotions. It also requires a
good ability to read and analyse the com-
Notes
1
See, for example: Sáez, 1993.
plexity of the sociocultural situation and 2
With the concept of socioculture I refer to the social
the forces in conflict so they can be chan- relationships created in the encounter of cultural,
nelled or catalysed to make them lead to personal, group, and community identities in phys-

222 EV
Metaphors for socio-educational intervention: pedagogical implications for …

ical or virtual frameworks that make a specific cul- Lucio-Villegas, E. (2005). Una reflexión siempre
tural or multicultural context possible. See Úcar, provocadora: ¿Los métodos de intervención
2016.
son los mismos que los de investigación en la
3
See Úcar, 2015.
4
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223 EV
Xavier ÚCAR

Author’s biography of the Sociedad Iberoamericana de Peda-


Xavier Úcar is a PhD in Pedagogy gogía Social (SIPS) since 2012. Author of
from the Universidad Autónoma de Bar- over 100 works including books and arti-
celona (UAB), Professor of Social Peda- cles in journals. His latest publication is
gogy in the Department of Systematic a trilogy called «Pedagogías de lo social»
and Social Pedagogy of the Universidad (Pedagogies of the social) published by
Autónoma de Barcelona and President UOC/Oberta Publishing in 2016.
year LXXVI, n. 270, May-August 2018, 209-224
revista española de pedagogía

224 EV
revista española de pedagogía
año LXXVI, nº 270, mayo-agosto 2018
Spanish Journal of Pedagogy
year LXXVI, n. 270, May-August 2018

Table of Contents

Studies Ana Rodríguez-Meirinhos and Esther Ciria-Barreiro


Review of interventions to improve pragmatic
Xavier Úcar language skills in children with behaviour and
Metaphors for socio-educational intervention: attention problems 295
pedagogical implications for practice 209
Pilar Pineda-Herrero, Anna Ciraso-Cali
Inmaculada Asensio Muñoz, Elvira Carpintero Molina, and Mary Armijos-Yambay
Eva Expósito Casas and Esther López Martín Employability and competences of Pedagogy,
How much gold is in the sand? Data mining Psychology, and Educational Psychology
with Spain’s PISA 2015 results 225 graduates: A comparative study of employers
and graduates 313
Francisco José Fernández-Cruz, Mª José Fernández-
Díaz and Jesús Miguel Rodríguez Mantilla Isabel Vilafranca Manguán,
Design and validation of an instrument Raquel Cercós Raichs and Jordi García Farrero
to measure teacher training profiles in The pedagogical founding fathers of Europe:
information and communication technologies 247 foundational education discourses
for European integration, one hundred
Notes years after the First World War 335

María Teresa Caro Valverde, María Isabel de Vicente- Jonathan Ruiz-Jaramillo and
Yagüe Jara and María Teresa Valverde González Antonio Vargas-Yáñez
Teacher perception of methodological habits for Teaching structures on Architecture degrees. ICT-
informal argumentation in text commentary 273 based methodology and teaching innovation 353
Book reviews (Carlos Alberto Pabón Meneses).
Gargallo López, B. (Coord.) Enseñanza centrada Monarca, H. & Thoilliez, B. (Coords.)
en el aprendizaje y diseño por competencias en la La profesionalización docente: debates
Universidad. Fundamentación, procedimientos y propuestas [The professionalisation
y evidencias de aplicación e investigación of teaching: debates and proposals]
[Learning-centred teaching and designing for (Francisco Esteban Bara).
skills in the university: foundations, procedures, Balduzzi, E. Narrazione educativa e generatività
and evidence for application to research]
del perdono [Educational narration and the
(Vicent Gozálvez). Ballester, L. & Colom, A.
creation of forgiveness] (Mauricio Bicocca). 373
Epistemologías de la complejidad y educación
[Epistemologies of complexity and education] Call for papers 403

This is the English version of the research articles and book reviews published orig-
inally in the Spanish printed version of issue 270 of the revista española de pe-
dagogía. The full Spanish version of this issue can also be found on the journal's
website http://revistadepedagogia.org.

ISSN: 0034-9461 (Print), 2174-0909 (Online)


https://revistadepedagogia.org/
Depósito legal: M. 6.020 - 1958
INDUSTRIA GRÁFICA ANZOS, S.L. Fuenlabrada - Madrid

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