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GOBIERNOS TOTALITARIOS : EL FACISMO

¿Qué es el fascismo?
El fascismo fue un movimiento político y social de carácter nacionalista y totalitario surgido en
Italia en 1919, luego de la finalización de la Primera Guerra Mundial. Su creador fue Benito
Mussolini, quien gobernó el Estado italiano desde 1922 hasta 1945.

El fascismo se basó en una ideología de extrema derecha que rechazaba tanto la democracia
liberal de competencia de partidos, como los regímenes socialistas de partido único, basados
en el marxismo leninismo.

Sus métodos de gobierno totalitarios incluyeron el culto a la personalidad del líder, la


persecución de los dirigentes opositores y la discriminación de las minorías.

Luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo perdió popularidad y se


transformó en un movimiento político minoritario. En ese contexto, el término fascismo
comenzó a ser usado de manera peyorativa para calificar a actitudes autoritarias, racistas y
discriminatorias.

El fascismo se caracteriza por su método de análisis o estrategia de difusión de juzgar


sistemáticamente a la gente no por su responsabilidad personal sino por la pertenencia a un
grupo. Aprovecha demagógicamente los sentimientos de miedo y frustración colectiva para
exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda,21 y los desplaza contra un
enemigo común (real o imaginario, interior o exterior), que actúa de chivo expiatorio frente al
que volcar toda la agresividad de manera irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria
o por la fuerza) de la población. La desinformación, la manipulación del sistema educativo y un
gran número de mecanismos de encuadramiento social, vician y desvirtúan la voluntad general
hasta desarrollar materialmente una oclocracia que se constituye en una fuente esencial del
carisma de liderazgo y en consecuencia, en una fuente principal de la legitimidad del caudillo.

Relación con el capitalismo y el socialismo


Según la doctrina tercerposicionista, el fascismo no es de izquierda ni de derecha, ni capitalista
ni comunista, ya que el fascismo sería una idea totalmente original; sin embargo, en la práctica
más que una idea original sería una fusión sincrética de varias ideas políticas —proyectos,
discursos, etc.— aglutinadas siempre bajo el nacionalismo unitario y el autoritarismo
centralista.41

Una de las razones de considerar usualmente al fascismo como un movimiento de derecha


política suele ser la alianza estratégica del fascismo con los intereses de las clases económicas
más poderosas, junto a su defensa de valores tradicionales como el patriotismo o la
religiosidad, para preservar el statu quo. Una vez alcanzado el poder, la plutocracia cooperó
decididamente con el fascismo en sus diversas versiones. El fascismo operaba desde el punto
de vista del darwinismo social en las relaciones humanas, ideas cercanas al liberalismo
económico. Su objetivo era promover a individuos superiores y eliminar a los débiles.42 En
términos de práctica económica, significó la promoción de los intereses de empresarios
exitosos, a la par que destruyeron los sindicatos y otras organizaciones de la clase obrera.43 En
definitiva, los teóricos marxistas tradicionalmente han acusado al fascismo de ser la última fase
del capitalismo y la dictadura abierta de la burguesía.
El programa económico del fascismo toma importantes criterios de la Nueva Política
Económica (NPE), que Lenin aplicó luego de la guerra civil en Rusia, que consistía en recurrir al
capitalismo para fortalecer la economía nacional. La idea, en el caso de Mussolini era usar a los
capitalistas industriales para implantar en conjunto con el gobierno el corporativismo
nacionalista y totalitario. Esta paradoja es explicable ya que el corporativismo, el proyecto
político del fascismo, haría que todos los sectores de la sociedad deban obligatoriamente
integrarse y trabajar unificadamente al mando del gobierno, por lo que esta corporación
incluiría aspectos considerados normalmente «capitalistas» y «socialistas».Angelo Tasca, en su
libro Los orígenes del fascismo, recoge unas declaraciones de Mussolini poco antes de tomar el
poder: «basta de Estado trabajando a expensas de todos los contribuyentes y agotando las
finanzas de Italia. Que no se diga que el Estado se empequeñece recortado de esta forma. No,
sigue siendo muy grande, ya que le queda todo el vasto campo del espíritu, mientras renuncia
a todo el campo de la materia». Mussolini ve todos los servicios públicos devueltos a la
industria privada, el tendero se siente descargado de impuestos y liberado de la tutela del
Estado.

Características del fascismo


Las principales características del fascismo fueron las siguientes:

Concentró todos los resortes del Estado en un líder supremo, que exigía obediencia absoluta a
sus subordinados. A este líder o conductor (llamado Duce en Italia, Führer en Alemania,
Conducator en Rumania) se lo consideraba infalible, por lo que nadie podía cuestionar sus
decisiones.

Rechazó el sistema democrático al proclamar al partido oficial como el único habilitado para
actuar legalmente en la vida política y ocupar los cargos del Estado. Esta pretensión de que un
único partido representara los intereses de toda la sociedad hizo del fascismo un movimiento
totalitario.

Persiguió y reprimió a los opositores, que debieron exiliarse para no ser encarcelados o
asesinados.

Promovió políticas expansionistas, que impulsaron la conquista de territorios vecinos en busca


de un espacio vital que asegurara la provisión de las materias primas necesarias para el
desarrollo económico.

Realzó el rol de las fuerzas armadas, que debían estar preparadas para defender los ideales del
Estado y luchar tanto contra los enemigos internos como externos.

Se basó en una ideología que exaltaba la idea corporativista frente a la de individuo o intereses
de clase. Fomentaba ideales racistas que promovían la discriminación y persecución de los
grupos que amenazaran la idea de una nación unida.

Manipuló los medios de comunicación para obtener el apoyo popular. Las propagandas en
cine, radio, diarios y televisión jugaron un rol fundamental en la estrategia del fascismo para
crear una ideología que mantuviera aglutinado al pueblo en torno a ciertos objetivos, como
recuperar territorios perdidos en el pasado, detener la expansión del comunismo, o expandir
el territorio nacional.

Controló la educación para que exaltara las ideas de patria, nación y la ideología fascista.
Origen del fascismo
Luego de la finalización de la Primera Guerra Mundial, las expectativas que tenían los italianos
de extender su territorio quedaron frustradas por el Tratado de Saint-Germain-en-Laye, que
estableció el desmembramiento del Imperio austrohúngaro.

La primera reacción nacionalista fue la del poeta Gabriele D’Annunzio, que encabezó una
aventura militar que culminó en la ocupación de la ciudad croata de Fiume, en la que
estableció un Estado libre.

Mientras tanto, el 23 de marzo de 1919, Benito Mussolini fundaba la agrupación «Fasci italiani
di combattimento» (Liga italiana de combatientes), que cobró visibilidad por su participación
en luchas callejeras contra huelguistas y comunistas, vistiendo camisas negras y usando
correajes militares.

El temor de las clases medias a que se produjera en Italia una conmoción social similar a la
Revolución rusa fue uno de los factores que favoreció el ascenso de los fascistas, ya que fueron
vistos como la mejor arma para impedir la extensión del comunismo obrero.

El 9 de noviembre de 1921 Mussolini transformó su agrupación en un partido político, al


fundar el Partido Nacional Fascista (PNF), que se caracterizó por su oposición tanto al
liberalismo como al socialismo.

En 1922, los fascistas protagonizaron la Marcha sobre Roma, tras la cual el rey Víctor Manuel
III decidió entregar el poder a Mussolini.

Tras el secuestro y asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti, en 1924, Mussolini
comenzó a darle forma a un régimen político nacionalista y autoritario, que fue tomado como
modelo por otros dirigentes políticos de la Europa de entreguerras.
Origen de sus líderes

Lo mismo puede decirse del origen personal de algunos de sus miembros, empezando por el
propio Mussolini, que antes del término de la Primera Guerra Mundial, era un importante
ideólogo obrerista y militante socialista. El origen social de los líderes fascistas en distintas
partes de Europa fue muy diferente: a veces aristocrático (Starhemberg, Mosley, Ciano), a
veces proletario (Jacques Doriot y el PPF francés); muchas veces militares (Franco, Pétain,
Vidkun Quisling, Szálasi, Metaxas), o juristas (José Antonio Primo de Rivera, Ante Pavelić,
Oliveira Salazar). Los casos más destacados, los propios Hitler y Mussolini, eran fuertes
personalidades de oscuro origen, desclasados e inadaptados, pero de irresistible ascensión.59
Sus militantes salían de entre los estudiantes (muy abundantes en la Guardia de Hierro rumana
o el rexismo belga), de los pequeños propietarios campesinos, de los desempleados urbanos y,
sobre todo, de la temerosa pequeña burguesía empobrecida o amenazada por la crisis y
atemorizada por el avance del comunismo y el desorden público.60 Las capas medias y medias
bajas fueron la espina dorsal del fascismo.61

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