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7 FORMAS DE MOSTRAR LOS SENTIMIENTOS DE NUESTROS

PERSONAJES
PERSONAJES
Una de las dudas habituales de las personas que empiezan a escribir -o incluso
de las experimentadas- es sobre la mejor manera de expresar los sentimientos
de nuestros personajes. ¿Hay maneras mejores, o más profesionales? ¿Cuáles
son los pros y contras de hacerlo de una forma u otra?
Hoy en mi post hablaré sobre ello, con calma y con ejemplos por escrito. Es un
tema muy interesante, sobre todo porque tiene que ver con una de las más
famosas reglas de la escritura: no decir, mostrar.
Pero vamos a ello: empiezo con las tres fórmulas más directas (y sencillas) de
expresar sentimientos y después, tras una digresión sobre la técnica de “No
decir, mostrar”, voy con las cuatro fórmulas más indirectas y profesionales.
7 FORMAS DE EXPRESAR LOS SENTIMIENTOS DE NUESTROS
PERSONAJES
LAS 3 MÁS USUALES (Y SENCILLAS).
Estas tres primeras técnicas digamos que son las que primero se nos vienen a
la cabeza cuando empezamos a escribir: es lo más sencillo de hacer, y, desde
luego, es efectivo, aunque las cuatro técnicas posteriores tienen muchos más
beneficios.
Vamos a usar dos ejemplos a lo largo de toda la historia.
Pongamos que un personaje que se llama Esther que acaba de ser despedida
y se siente enfadada -consigo misma y con el mundo- por lo que le acaba de
suceder. Al mismo tiempo, tenemos a Martín, un dependiente de panadería
que se siente atraído por ella, pero es muy tímido.
1/ EL NARRADOR NOS DICE CÓMO SE SIENTE EL PERSONAJE.
¿Qué puede haber más sencillo y directo que esto? Simplemente, la voz que
narra la historia nos EXPLICA lo que siente cada uno.
Ejemplo:

Esther, tras ser despedida por su jefe, salió de su


oficina enfadadísima, quejándose a su amigo y compañero Alberto. Cuando
llegó a la panadería, Martín se emocionó al oírla, pues quizá hoy sería el día
en que le diría algo de quedar, pero, al verla llegar enfadada, y acompañada de
un hombre, se decepcionó y la atendió como a cualquier otra clienta.

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Ventaja: es fácil, es rápido, no deja lugar a confusión. El lector/a se va a
enterar perfectamente de lo que siente cada personaje.
Desventaja: es simple, el resultado se nota que está poco trabajado. No deja
mucho a la imaginación del lector: le mastica la información.
Siempre va a ser mejor seguir la famosa regla de “no decir, mostrar”, de la que
hablaré un poco más abajo.
2/ EL PERSONAJE  PIENSA CÓMO SE SIENTE
Es una variante de la versión anterior: en este caso, no sería la voz narradora
la que nos explica cómo se siente el personaje, sino los pensamientos del
propio personaje (en primera persona).

Esther, salió de su oficina con su amigo Alberto tras ser despedida: “Casi no
puedo contener mi enfado”, pensó, intentando calmarse.  Cuando llegó a la
panadería, Martín salió a atenderla, pensando: “Qué bien, ojalá hoy no
tenga prisa, y le comentaré que venga al cine conmigo”; pero al verla llegar
enfadada y con un hombre, se echó atrás. “Tal vez sea su novio”, se dijo a
sí mismo.

Ventaja: es fácil, es directo, no deja lugar a confusión. Con respecto a la


versión #1, al menos aquí vemos las palabras del propio personaje.
Desventaja: seguimos dentro de las formas poco trabajadas. No deja mucho a
la imaginación del lector: le mastica la información.
Siempre va a ser mejor seguir la famosa regla de “no decir, mostrar”, de la que
hablo un poco más abajo.
3/ EL PERSONAJE DICE  LO QUE SIENTE (A OTRO PERSONAJE)
Muy similar a las opciones anteriores, solo que en este caso nos enteraríamos
de lo que el personaje siente porque él/ella se lo dice a otra persona. Veámoslo
con un ejemplo:

Esther entró en la panadería con su amigo Alberto, hablando en voz muy alta:
– ¿Te lo puedes creer? Esos hijos de… me han despedido, ¡después de cinco
años! ¡Estoy cabreadísima!– Se volvió hacia Martín, el panadero– ¡Dame una
barra… y un cruasán, que llevo un día de mierda!

Ventaja: igual que las formas anteriores, es fácil, es directo, no deja lugar a
confusión. Con respecto a la versión #1, al menos aquí vemos las palabras del
propio personaje (y nos sirve para describirle). Con respecto a la versión #2,

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tiene la virtud de que, además, en forma de diálogo la expresión de
sentimientos va a resultar más natural y ágil.
Desventaja: la misma que las técnicas anteriores. Seguimos dentro de las
formas poco trabajadas. No deja mucho a la imaginación del lector: le mastica
la información.
De estas tres opciones, las dos últimas, especialmente el diálogo, son más
ricas.
Es muy común también (incluso deseable) hacer una mezcla de estas tres
opciones:

Esther salió de su oficina tras ser despedida por su


jefe, enfadadísima. Cuando llegó a la panadería, Martín salió a
atenderla, pensando: “Ojalá hoy no tenga prisa, y así podremos charlar y
le comentaré que venga al cine conmigo” .
– ¡Dame una barra, Martín…–soltó Esther, echando chispas–  ¡Me han
despedido en mi oficina! Estoy enfadadísima.
Martín, decepcionado, decidió dejar la invitación para otro día.

POR QUÉ ES MEJOR MOSTRAR QUE “DECIR”


Aunque la primera referencia a esta regla (“No decir, mostrar”) suele
atribuírsele a Chejov, la verdad es que fue popularizada a partir de 1921 por el
manual de escritura de Percy Lubbock “El arte de la ficción”, y desde
entonces ha sido considerada una regla de oro de la escritura.
Básicamente recomienda no “explicar” al lector lo que sucede en la historia
o lo que le sucede al personaje, sino darle los elementos necesarios para
que el lector pueda entenderlo por sí mismo.
El autor Chuck Palachniuk llega incluso a recomendar “eliminar de la
narración todos los verbos de expresión de sentimientos y pensamientos, como
pensar, saber, entender, darse cuenta, recordar, imaginar… ”. Por supuesto,
como nos recuerda Orson Scott Card, hay momentos poco importantes en la
historia en los que se hace necesario resumir y ahí no importa usar
explicaciones: pero en las escenas y momentos importantes sí que es lo
deseable mostrar para que el lector deduzca, en lugar de explicar al lector,
como hacíamos con las tres fórmulas anteriores.
Básicamente, mostrar es mejor que decir (o explicar) porque es más sutil:
cuanto más leemos, más apreciamos los detalles sutiles de la narración,
frente a los simples de la narración más directa. Lo mismo que a los niños
pequeños hay que masticarles la comida, y hacer potitos, y después partirles el
filete en trocitos… pero cuando vamos creciendo ya no lo necesitamos y somos
capaces de degustar y disfrutar sabores y texturas más complejas.

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El lector, además, se siente más implicado cuanto más mostramos en lugar de
“explicar”: siente que se confía en su inteligencia para poder deducir lo
que ocurre si le damos los detalles necesarios. Como en la vida misma, se
siente partícipe, intentando averiguar lo que el personaje siente por lo que va
haciendo.
Y es que en la vida no hay voz en off:
¿Cómo sabemos, cuando estamos viendo una película o una serie, que el
personaje está asustado, enamorado, enfadado o sorprendido? No hay una
voz en off que nos diga: “Alicia se sorprendió”, ¿verdad? Pero lo sabemos. Y es
así porque se usan estas cuatro fórmulas que describo aquí debajo.
De hecho… lo mismo ocurre en la vida real. No tenemos una voz en
off que nos diga “Ernesto se sintió decepcionado” o “A Cristina se le caía la
baba con ese chico”, ¿a que no? (Ojalá fuese así, jeje. Pero no). Y, por lo
general, somos capaces de percibir cómo se sienten las personas la
mayoría de las veces, ¿verdad? Esa es otra de las razones por las que es
bueno que, la mayor parte del tiempo, usemos estas cuatro formas indirectas
de expresar sentimientos: es más realista. Se parece más a la vida.
 
LAS 4 FORMAS MÁS INDIRECTAS (Y PROFESIONALES) DE EXPRESAR
SENTIMIENTOS
Estas cuatro maneras que describiré ahora requieren más trabajo, pero la
sensación que dejan en el lector es siempre mucho más rica, porque
MUESTRAN en lugar de EXPLICAR.
Eso sí: hay que tener en cuenta que ningún escritor/a suele usar formas
“puras”: es muy normal, incluso en escritores profesionales, utilizar estas cuatro
opciones mezclándolas (de cuando en cuando), con alguna de las anteriores.
No pasa nada porque, de vez en cuando, sea el narrador o el propio personaje
el que nos diga lo que siente; lo que sí recomendaría, para un texto más
emocionante y trabajado, es que no sean las únicas formas en las que
expresen sentimientos… ni las más frecuentes.
4/ A TRAVÉS DE LOS GESTOS DEL PERSONAJE
Una de las formas “indirectas” de mostrar lo que el personaje siente (o piensa)
en un momento dado es reflejarlo por medio de gestos. El lenguaje gestual en
el ser humano es riquísimo, y -dicen los expertos- que el 50% de lo que
comunicamos a otra persona le llega a través de nuestros gestos: el rostro, las
manos, la postura corporal, los tics… Hay literalmente cientos de gestos que
podemos usar para, de forma indirecta, mostrar el sentimiento del personaje.
Esta es una de las maneras más rápidas por las que en la vida real, o viendo
una película, nos damos cuenta de lo que los personajes sienten o están
pensando: por sus gestos.

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Esther salió de su oficina tras ser despedida por su jefe, con los puños
apretados hasta casi clavarse las uñas. Cuando llegó a la panadería, Martín
salió a atenderla, sonriente.
– ¡Dame una barra, Martín…–soltó Esther, con la cara larga y las mejillas
encendidas–  ¡Me han despedido en mi oficina! Vaya un día de mierda.
A Martín se le congeló la sonrisa: decidió dejar la invitación para otro día.

En este post de mi blog tenéis mucha información sobre todos los gestos que
pueden usar los personajes y lo que significan.
Ventajas: Un solo gesto puede decir más que muchas palabras. Al “verlo” en el
personaje, el lector/a lo identifica, piensa lo que significaría si él mismo lo
hiciese, y reconoce de inmediato el sentimiento.
Desventaja: técnicamente ninguna -aunque es mejor combinarlo con otras
formas de expresión de sentimientos, no usar únicamente gestos, como en el
ejemplo. Lo único es que, para huir de tópicos (ceño fruncido, encogerse de
hombros…) es bueno investigar o pensar bien qué gestos utilizar para las
diferentes emociones.
5/ A TRAVÉS DE SUS EMOCIONES FÍSICAS
No confundir con la técnica anterior. En este caso, vamos a ir al interior del
personaje y a mostrarle al lector cuál es la sensación física concreta que se
despierta en el cuerpo del personaje cuando tiene ese sentimiento.
Con el ejemplo lo veremos más claro:

Esther salió de su oficina tras ser despedida por su jefe: sentía un fuego que
le ardía dentro y parecía a punto de estallar. Cuando llegó a la panadería, a
Martín el corazón empezó a latirle con fuerza en el pecho. Hoy era el día
que pensaba invitarla al cine. Se le encendieron las mejillas.
– ¡Dame una barra, Martín…–soltó Esther–  ¡Me han despedido en mi oficina!
Vaya un día de mierda.
Fue como un jarro de agua fría:  Martín decidió dejar la invitación para otro
día.

Ventajas: lo mismo que ocurre con los gestos, todo ser humano reconoce las
sensaciones físicas que -aunque no nos fijemos- acompañan a cada uno de
nuestros sentimientos.

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El miedo suele reflejarse en el estómago, el amor en el pecho, la ira invade
todo el tronco y la cabeza, etc. Además, hay pinchazos, dolores, sensaciones
de ahogo o de presión…
Desventajas: lo mismo que con los gestos, hay que detenerse un poco a
buscar la sensación física apropiada y no conviene expresar TODOS los
sentimientos solo con sensaciones físicas. Pero funciona muy bien
combinándose con otras fórmulas.
Aquí tengo un artículo con un completo glosario de todas las sensaciones
físicas que se sienten dependiendo de cada emoción: alegría, ira, miedo,
sorpresa, asco, atracción, desdén…
6/ A TRAVÉS DE LO QUE EL PERSONAJE HACE
Por supuesto, la forma más clásica de mostrar un sentimiento de manera
indirecta es a hacerlo a través de las ACCIONES del personaje. Estas pueden
ser acciones momentáneas (tirar una carta a la basura, por ejemplo) o pueden
ser acciones cuya significancia se vaya viendo en el tiempo (por ejemplo, si un
personaje decide no llamar a otro o no aceptar un puesto de trabajo y, más
adelante, nos enteramos de la verdadera razón de su acción).
Vamos con nuestro ejemplo:

Esther salió de su oficina tras ser despedida, dando un sonoro


portazo. Cuando llegó a la panadería con su amigo Alberto, Martín despidió
a la señora Matilde rápidamente para atenderla a ella.
– ¡Dame una barra, Martín…–soltó Esther, con la cara larga y las mejillas
encendidas–  ¡Y dame también una porción de tarta! Vaya día de mierda…–
y, dirigiéndose a su amigo Alberto, añadió–¿Tú quieres un cruasán, que tanto
te gustan?
A Martín se le congeló la sonrisa:
–Cruasán no tenemos–, le interrumpió Martín, con gesto seco–Estos están
reservados para otro cliente, lo siento.

Ventajas: todas. De hecho, este suele ser uno de los métodos más utilizados
por escritores profesionales para describir sentimientos de manera indirecta y
profesional.
Desventajas: Ninguna, aunque es bueno combinarlo también con otras
fórmulas; más que nada para no resultar repetitivo.
7/ A TRAVÉS DE SÍMBOLOS, MOTIVOS Y AMBIENTACIÓN
Por último, tenemos una fórmula mucho más indirecta todavía para mostrar los
sentimientos de un personaje, y es recurrir a los símbolos y motivos,
como expliqué en este otro post.
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Es muy clásico, por ejemplo, usar el clima y las condiciones atmosféricas
para simbolizar los sentimientos de un personaje (la lluvia si se siente triste,
la tormenta si está enfadada…) o recurrir a elementos de la naturaleza (las olas
del mar, un pájaro que canta o que deja de cantar…). Aunque, en realidad,
cualquier elemento puede funcionar como un símbolo.
Ventaja: Es muy sutil y, si el lector se da cuenta, es una forma preciosa de
hacerle llegar pistas sobre lo que siente un personaje.
Desventaja: Al ser tan sutil, hay que saber manejarlo muy bien, so pena de
que el lector finalmente no se entere de los sentimientos que queremos
mostrar.
En suma: lo ideal es una combinación de fórmulas, siempre favoreciendo
las indirectas sobre las directas, para mostrar los sentimientos de los
personajes de manera ágil, profesional y emocionante para el lector. 

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PERSONAJES Y DIÁLOGOS: GUÍA BÁSICA DEL LENGUAJE NO VERBAL
DIÁLOGOS / PERSONAJES
Como escritores/as, necesitamos conocer muy bien al ser humano para
después poder retratarlo fielmente en nuestros relatos o novelas, y que resulten
creíbles: sólo así los lectores se emocionarán con nuestras historias. De ahí la

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importancia de la construcción de personajes. Puedes usar los gestos,
expresiones y la comunicación verbal que aparecen en este artículo para DAR
VIDA y REALISMO a tus personajes.
Los seres humanos nos expresamos más allá del lenguaje verbal. Se dice que,
en una comunicación entre dos personas, el 65% de lo que decimos se
expresa de forma NO VERBAL, es decir, a través de expresiones y gestos
corporales. Son tan importantes que, en la primera era de internet, hubo la
necesidad de inventar los emoticonos (que en un principio se representaban
sólo con signos de puntuación ;- )  ) para poder añadir emociones a las
comunicaciones rápidas de los emails y evitar malentendidos.
El lenguaje no verbal, por otra parte, es INEVITABLE: sólo personas muy
controladas o actores son capaces de manejarlo, por lo que es impensable no
usarlo en nuestros relatos o novelas cuando los personajes están reaccionando
a una situación o en medio de un diálogo con otros personajes.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE PARA LOS ESCRITORES CONOCER EL
LENGUAJE NO VERBAL?
Porque el lector ve en su cabeza todo como si fuera una película (como cuento
aquí en detalle). Si no mostramos a nuestros personajes gesticulando,
actuando, o con alguna expresión facial de vez en cuando, en un díalogo el
lector verá en su cabeza algo similar a dos muñecos de Playmobil, inmóviles,
que no cambian el rostro ni los brazos o manos a pesar de la gravedad de lo
que les ocurra:

-Tienes buena cara. – Mi


corazón está henchido de desesperación por abandonar este mundo de
triviales y fugaces momentos… -¡Cualquiera lo diría al verte!
Por otro lado, es bueno acostumbrarse a usar gestos porque con ellos
aplicamos la regla mágica de la escritura: «no decir, mostrar».

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Cuando estamos viendo una película, y vemos el rostro del personaje, ¿acaso
no sabemos que se está enfadando sin necesidad de que una voz en off
nos diga «Fulanito contestó enfadado»? ¿Verdad que no hace falta la
explicación y, de hecho, sonaría hasta rara? Pues en literatura es casi lo
mismo. Al lector también le gusta deducir, por sí solo/a, lo que le sucede al
personaje, lo que siente y cómo le impactan o reacciona ante lo que ocurre. Y
eso se puede hacer simplemente incluyendo un gesto o expresión.
Cuando leo textos de mis alumnos, en pocas ocasiones aparecen reflejados los
gestos de los personajes y, si aparecen, son siempre los mismos 4 ó 5
gestos típicos (fruncir el ceño, sonreír, encogerse de hombros). Pero hay
muchos más gestos y expresiones, y cuestiones que pocas veces tomamos en
cuenta, por lo que siempre es buena idea:
-Fijarse en las personas que tenemos a nuestro alrededor y en cómo
expresan lo que sienten. Hay gestos universales, pero también particulares y
nos pueden servir para nuestros personajes.
-Antes de escribir una escena o un diálogo, buscar escenas de películas o
series donde un personaje sienta algo similar, para observar qué gestos
utiliza. Por ejemplo, aquí DiCaprio, además de fruncir el ceño (que es lo que
todo el mundo suele asociar con el enfado), tiene las mandíbulas apretadas y el
cuello en tensión y está a punto de golpear a alguien, todo lo cual son señales
de ira.

¡No
me habléis antes de que tome mi primer café!
-¡Truco! Imagina la conversación entre dos personajes de tu relato o
novela representada por dos mimos: ¿qué gestos usarían para transmitir lo
que quieren decir y para mostrar lo que sienten? Forzar de esa manera la
situación te puede dar buenas ideas.
De todas formas, aquí os dejo una pequeña guía básica de lenguaje no
verbal  con algunas cuestiones que suelen olvidarse a la hora de inventar
gestos y expresiones para nuestros personajes y que son esenciales.
PEQUEÑA GUÍA BÁSICA DE LENGUAJE NO VERBAL

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EL ESPACIO FÍSICO:
Los seres humanos tenemos un espacio vital en el que solo permitimos entrar a
personas de confianza: esto es estudiado por la proxémica.  Con un esquema
lo entenderemos mejor:

Aunque la distancia exacta depende mucho de la cultura (en las culturas


hispanas y mediterráneas somos más cercanos y en las nórdicas o
anglosajonas se tocan menos) siempre tenemos un espacio íntimo en el que
sólo dejamos entrar a nuestra pareja, familia o amigos con mucha
confianza. Si alguien rompe ese espacio eso nos da ya señales. Dependiendo
del contexto, puede ser:
-Una amenaza. Si una persona que no conoces de nada, en mitad de la calle,
se acerca hasta ti y te susurra al oído…  normalmente nos asustamos o nos
apartamos inmediatamente. En el reino animal, invadir ese espacio puede
significar un reto o ataque.
-Un aumento de la confianza: Si un amigo/a al que aún conocemos poco pasa
al siguiente espacio (por ejemplo, agarrando nuestra mano, dando un abrazo,
tocándonos el hombro) puede ser una señal de empatía o de que está
intimando más con nosotros.
-Un gesto de seducción: En situaciones de flirteo (es decir, dos personas que
charlan animadamente, se sonríen, se dan claras señales de que, como
mínimo, hay simpatía), una de las dos personas pasa  de un espacio al
siguiente. Esto es básico en seducción, como un baile. Una persona se acerca
unos centímetros; si la otra desea ese acercamiento, lo permite, y, a veces, se
acercará también.

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Si el acercamiento no es deseado, la otra persona de forma instintiva se
apartará, pegará un respingo o interrumpirá la conversación, de forma explícita
o no verbal.
Si ese primer salto de un espacio al siguiente ha sido aceptada y continúa el
ambiente de cordialidad y flirteo,  la primera persona quizá entra al
espacio íntimo de la otra, rozando el dorso de la mano o apartando un
mechón de pelo o haciendo que los pies se toquen. De nuevo, si hay
aceptación, o incluso la otra persona hace lo mismo, la situación avanza.
(Aunque más adelante puede terminar el contacto, negándose a más).
Tal como está aquí descrito, parece un formulario burocrático y un proceso
larguísimo, pero en realidad estos movimientos suelen darse en minutos,
incluso en segundos.
CONCLUSIÓN: 
En general, lo que tendríamos que tener en cuenta aquí es que toda situación
en la que una persona accede a un espacio que no es el suyo tiene un
significado y, de forma natural, nos pone en alerta.
Por ejemplo, si alguien de la «audiencia» -al dar una conferencia- se acerca al
área social o de los amigos, significa que quiere algo más (tal vez un autógrafo,
o tal vez algo malo). En una situación tensa o una discusión entre dos
personas, si una se acerca y rompe el espacio de amigos de la otra persona -o
incluso el íntimo- es una provocación. Si se separa, se restaura la calma. Ese
«baile» tiene lugar incluso entre discusiones entre amigos  en las que no está
sobre el tapete una confrontación física: acercar el rostro, o la parte superior
del cuerpo indica agresividad, ataque. Separarse, calma o defensa.
Todo esto nos puede servir a la hora de crear diálogos o escenas en grupo
o en pareja más realistas y complejas.
LAS SIMPATÍAS Y ANTIPATÍAS EN GRUPO:
Cuando estamos en un grupo, también el cuerpo de los personajes puede
expresar, por ejemplo, las simpatías y antipatías que siente hacia las
personas de ese grupo. Esto es algo poco conocido y que podría ayudar
mucho en las escenas en que haya debate o competición entre más de dos
personas.
SIMPATÍA: se muestra con la cercanía física, pero, sobre todo, con el cuerpo
girado hacia la persona que más nos interesa (a veces, incluso cuando está
hablando otra persona diferente). También una persona que siente simpatía
por otra u otras tenderá a imitar sus gestos y su lenguaje corporal.
Esto se ve claramente en los debates en grupo en televisión o en las mesas
redondas. A veces, todos los que defienden la misma postura en un debate
mantienen la misma postura (quizá una mano en la barbilla, o tal vez cruzan las
piernas, etc). Al sentirse «atacados» por alguien de la posición contraria, quizá
todos se echan hacia atrás al mismo tiempo.

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ANTIPATÍA: se puede mostrar de forma muy agresiva, acercando o
adelantando el cuerpo hacia las personas que no cae bien (invadiendo el
espacio personal) o, sobre todo, creando barreras físicas: los brazos
cruzados, dirigir la mirada a otra parte, volver el cuerpo en otra dirección o
incluso interponer algún objeto entre la persona que no cae bien. La mayoría
de las veces, son gestos totalmente inconscientes.
LA POSTURA
También la postura general del cuerpo puede transmitir mucho sobre un
personaje, al que tal vez vemos andando por la calle, o de pie mientras espera
un autobús, o sentado trabajando o hablando con su jefe/a.
En general, todos los estados de ánimo se reflejan -de modo más explícito o
más sutil- con la postura general de espalda, hombros, cuello… Brevemente,
dos apuntes como ejemplo:
Una persona que en ese momento tiene CONFIANZA en sí mismo/a: por lo
general, ese personaje estará erguido y se sentará con la espalda recta,
mirando hacia la otra persona o personas, con los hombros más bien hacia
atrás. No pondrá barreras (como cruce de brazos) y su barbilla estará también
alta. Seguramente sonreirá y mirará directamente a los ojos.
Una persona que en ese momento tiene POCA CONFIANZA en sí mismo/a:
Probablemente su postura será encorvada, con los hombros hundidos y la
cabeza ligeramente inclinada. También, si oculta algo o no se siente cómoda,
puede tener el cuerpo ladeado (en lugar de mirar de frente). Con poca
confianza no se suele mirar directamente a los ojos y seguramente no se
sonreirá.

¡Aprended de mi auto-confianza, bitches!

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También la postura general puede mostrar que estamos alerta, asustados,
tensos, relajados, divirtiéndonos… Atentos a esto, porque -por lo que leo en
mis talleres- esta forma de expresión no verbal la usamos muy poco en
nuestros relatos o novelas, y fijaos qué fundamental es.
MANOS Y BRAZOS
Las culturas mediterráneas y latinas usamos aún más que el resto de los
mortales los gestos de manos y brazos. Manos y brazos son muy
importantes para mostrar apertura, recepción, confianza frente a la
persona o la situación que tengamos delante, ya que son los encargados de
protegernos ante situaciones adversas. Los brazos cruzados, lo decíamos
antes, son la típica «barrera» conversacional, y puestos hacia adelante, nos
separan de algún peligro.
Cuando los brazos están relajados y las palmas de las manos se muestran a
los interlocutores, el personaje está relajado y abierto a propuestas, a
sugerencias o a la simpatía de las personas que tiene delante.
 

Tus lectores cuando uno de tus


personajes «frunce el ceño» otra vez. ¡Ouch!
Las manos tienen casi vida propia: pueden apretarse y convertirse en puños
ante la tensión, o pueden entrelazarse los dedos, pueden señalar, o llevarse a
la barbilla para mostrar interés, al rostro, a la frente, jugar con el pelo o con
algo cuando estamos nerviosos. Si se llevan al labio, pueden mostrar que
nuestro personaje está mintiendo u oculta algo. Las manos pueden masajear
cuando el personaje está tenso, pueden rascar si está tenso, pueden abrirse
para mostrar acuerdo, o pueden dar palmadas, aplaudir, negar o incluso sonar
mocos o secar lágrimas.
¡Nos pueden dar muchísimo juego!
EL ROSTRO
Con sus 43 músculos y el protagonismo absoluto de las comunicaciones no
verbales, el rostro se lleva el premio de gestos. Las cejas, los ojos (y pupilas)
y boca son ya más que suficientes para crear todo un rosario de expresiones,
cualquier sentimiento que queramos mostrar. Pero que no se nos olviden la

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mandíbula, los dientes, los labios, las mejillas, la lengua o incluso la inclinación
de la cabeza… todo puede servir a la hora de expresar.

No nos quedemos sólo con la típica sonrisa o el ceño fruncido cuando


tenemos un abanico tan grande de posibilidades.
Por ejemplo, inflar un poco las mejillas y soltar aire indica hartazgo; sacar más
el labio inferior que el superior, intento de provocar compasión. Inclinar la
cabeza hacia un lado, incredulidad y hacia adelante, enfado u ofuscación.
Morderse el labio, duda; sacar la lengua, burla; apretar las mandíbulas, tensión
y rechinar los dientes, ira. Los ojos pueden entrecerrarse (para mostrar
sospecha) o guiñarse (para crear complicidad) o abrirse como platos
(sorpresa).
Aderezar nuestros diálogos o escenas con personajes con algún gesto del
rostro (o, por supuesto, corporal) siempre nos va a dar una pista muy
buena sobre lo que está sintiendo, casi como si lo estuviéramos viendo
delante de nuestras narices.
En este otro artículo he dejado un completo GLOSARIO DE GESTOS
dependiendo de cada emoción: ira, alegría, amor, desdén, envidia, atracción,
asco, nervios…
¿Y TÚ, USAS GESTOS CUANDO DESCRIBES A TUS PERSONAJES?
¿CUÁLES DE ESTOS HAS USADO Y CUÁLES NO? CUÉNTAME EN LOS

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Apúntame

MOSTRAR SENTIMIENTOS: GLOSARIO DE GESTOS PARA NUESTROS


PERSONAJES
CONSEJOS PARA ESCRIBIR
Para cualquier persona que escribe, es fundamental aprender a que sus
personajes muestren lo que sienten. Así, quien les lea, podrá empatizar mejor
con lo que le ocurre a su protagonista y emocionarse más con la historia.
¿Cómo lo hacemos?
Los gestos son una de las mejores maneras para mostrar lo que sienten tus
personajes y que, así, tus lectores conecten y empaticen con ellos y, sintiendo
más emoción ante lo que les ocurre.
Pero no sólo los gestos, sino también la expresión de las sensaciones
internas de tus personajes, tal como explicaba  en un artículo de 2019 (7
maneras de mostrar los sentimientos de los personajes).

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o Los gestos muestran, desde fuera y a cualquiera que sepa ver, lo que
el personaje está sintiendo.
o Las sensaciones físicas es lo que el personaje siente por dentro.
Estimulan nuestras neuronas espejo y así sentimos lo mismo.
Es algo que recomiendo mucho en mis talleres, y, a lo largo de los años, he
notado que hacía falta un glosario que pudierais usar para tener a mano
los gestos y las sensaciones que podemos usar, ordenadas por el
sentimiento o la emoción. Aquí he hecho una buena recolección, para que
salgamos del típico «frunció el ceño» y «se encogió de hombros».
Antes de empezar, se hace necesaria una pequeña aclaración sobre lo que son
los sentimientos y las emociones, ya que no son lo mismo:
o Las emociones son aquellas respuestas inmediatas de nuestro
cuerpo ante un estímulo: una fiesta sorpresa, un ruido extraño por la
noche, una decepción…
o Los sentimientos, a diferencia de las emociones, serían
elaboraciones abstractas, no tan inmediatas como una emoción. Es lo
que «deducimos» que sentimos. Por eso, a veces, nuestros personajes
no se dan cuenta de que están enamorados, o de que sienten
desconfianza hacia alguien: notan las emociones (nerviosismo, alegría y
atracción, en el caso del amor) pero, por la razón que sea, a veces no
atan cabos.
Hay muchísimas opiniones sobre cuáles son sentimientos y cuáles emociones:
por ejemplo, según algunas páginas de psicología, el «nerviosismo» es un
sentimiento, aunque según otras es una emoción, algo más inmediato. De
todas formas, para lo que nos ocupa (aprender a mostrarlos en nuestros
escritos), no es tan importante si el nerviosismo es un sentimiento o una
emoción, así que he usado una clasificación propia.
Recordad que no hace falta que se muestren TODOS estos gestos o todas
las sensaciones cuando el personaje siente nerviosismo, por ejemplo…. basta
con elegir uno o dos para el momento en el que queramos expresar esa
emoción (o algunos más, si el personaje mantiene ese sentimiento durante un
tiempo largo).
Vamos allá con el glosario, espero que os sea útil:
EMOCIONES
ALEGRÍA/ FELICIDAD

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La alegría es un estado de ánimo positivo y que sentimos en situaciones
agradables o placenteras, que nos causan gozo. La palabra alegría proviene
del latín alicer o alecris que significa “vivo y animado.”
¿Cómo podemos mostrar la alegría o la felicidad de nuestros personajes?
GESTOS
o

o Sonrisa (casi inevitable)


o Risas
o Ojos brillantes
o Aparecen patas de gallo al sonreír
o Exclamación sonriente
o Postura abierta (brazos abiertos, palmas al frente abiertas)
o Gesto de victoria levantando los brazos
SENSACIONES FÍSICAS INTERNAS
o

o Ligero rubor
o Sensación tibia o cálida en el pecho
o Vellos de punta (a veces)

18
o Ligereza en el cuerpo
o Sensación de flotar
o Latidos del corazón un poco rápidos
 
IRA/ ENOJO

Es una de las emociones que podemos sentir cuando creemos que algo va a
repercutir negativamente en nuestra vida, o cuando experimentamos miedo,
decepción o desengaño. Es una de las «reacciones de defensa» instintivas en
todos los animales (ira, huida o parálisis) y se manifiesta por una gran molestia
o enfado y la reacción de atacar o destruir.
¿Cómo podemos mostrar la ira en nuestros personajes?
GESTOS
o

o Ceño fruncido
o Puños cerrados
o Dientes y/o labios apretados
o Mandíbula hacia adelante
o Ojos muy abiertos, que se «salen de las órbitas»
o Ojos rojos «inyectados en sangre»

19
o Tono de voz alto: gritos, exclamaciones.
o Gestos violentos en general: largas zanzadas, movimientos
bruscos de piernas y brazos
o Golpear con brazos o piernas
o Romper algo, arrojar algo
o Postura cerrada y hacia adelante, a veces invadiendo el espacio
personal de otras personas («provocando» un enfrentamiento)
o Apuntar con el dedo índice, acusatoriamente
o El gesto de «mesarse la barba»: pasar la mano de la boca a la
barbilla de arriba abajo (en los primeros momentos del enojo)
SENSACIONES FÍSICAS
o

o Sensación de que algo «arde» dentro


o Sensación de que algo «va a explotar» dentro
o Apretar la mandíbula
o Sensación que irradia desde el pecho a garganta, cabeza, brazos
y manos
o Tensión en cuello y hombros
o Tensión en todo el cuerpo
o Ver todo rojo
o Un sabor metálico (o a sangre) en la boca
 
MIEDO

20
El miedo es la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro
real o imaginario.
¿Cómo mostramos el miedo en nuestros personajes?
GESTOS
o

o Rostro pálido o blanco


o Puños apretados, o aferrados a algo o alguien
o Postura defensiva, cubriendo las zonas vulnerables de manera
instintiva
o Echarse el cuerpo hacia atrás, huir
o Gritos ahogados o exclamados
o Ojos muy abiertos, llorosos a veces. Pupilas dilatadas.
o Cejas hacia arriba (como en la imagen)
o Morderse las uñas
o Llevarse la mano a tapar la cara (instintivamente para protegerse)
o Cerrar los ojos y apartar el rostro (instintivamente para
protegerse)
 
SENSACIONES FÍSICAS
o

o Sensación de que la sangre se «va del cuerpo» y nos quedamos


«helados».
o El corazón se detiene por un momento y/o se acelera enloquecido
o Se puede llegar a la taquicardia
o Temblor del cuerpo y castañeo de dientes
o Sudor
o Tensión en los músculos del cuerpo, especialmente en la espalda
y las extremidades (en preparación para la posible huida, una de
las respuestas instintivas)
o Ganas de hacer pis o defecar
o Se seca la boca
o Dificultad para tragar

21
o Nos tiemblan las rodillas
o Respiración rápida y agitada
o Estómago encogido, a veces con ganas de vomitar (se puede
llegar a vomitar de miedo)
o Ganas de esconderse, salir corriendo o camuflarse (respuestas
instintivas de todos los mamíferos)
VERGÜENZA

La vergüenza es una sensación de incomodidad y turbación que podemos


sentir por diversos motivos: porque alguien nos ataca humillándonos, porque
nuestra intimidad o secretos quedan expuestos, por la sensación de culpa tras
haber cometido algún acto reprobable o porque, al enfrentar alguna situación,
tememos hacer el ridículo por miedo al rechazo.
También, psicológicamente, a veces se define  la vergüenza como creer que
los demás nos ven como nos vemos a nosotros mismos.
¿Cómo mostramos la vergüenza en nuestros personajes?
GESTOS
o Taparse parcial o completamente el rostro
o Bajar la mirada o cerrar los ojos. Apartar la mirada.
o Girar el cuerpo o el torso, alejarse físicamente.
o Agachar la cabeza, incluso caminar cabizbajo.
o Rascarse la oreja o tocarse el cuello (para ocultar instintivamente el
rostro o la mirada).

22
o Morderse el labio
o Esconder la cabeza o la cara entre las manos
SENSACIONES FÍSICAS
o Rubor en las mejillas, el rostro o incluso en cuello y orejas
o Sensación de querer esconderse
o Deseo de huir, de que «me trague la tierra»
o Sensación de empequeñecer
o Se pueden llegar a sentir nauseas en casos extremos, o se saltan las
lágrimas
o El cuerpo se puede quedar paralizado (una de las tres reacciones
defensivas por instinto) o se puede salir corriendo también (huida)
 
SORPRESA

Es la sensación de asombro o estupor cuando nos encontramos con algo


inesperado, tanto positivo como negativo. ¿Cómo podemos mostrarla en
nuestros personajes?
GESTOS
o Abrir la boca
o A veces se «cae la mandíbula» (muy común en los dibujos animados,
aunque de forma exagerada)
o Ojos muy abiertos

23
o Exclamación o grito
o Se elevan las cejas
o Se elevan los brazos, a veces van a la cabeza (una forma instintiva de
protegerla de lo inesperado)
o Nos tiemblan las rodillas
o Podemos dar un salto de la sorpresa
SENSACIONES FÍSICAS
o El corazón o el estómago «da un vuelco»
o Puedes notar como un golpe en el pecho
o Se acelera la respiración y los latidos del corazón (se nos dispara la
adrenalina)
o Se nos queda la mente en blanco por un segundo (para facilitar una
reacción rápida del cuerpo en el caso de la que la sorpresa fuera
negativa)
o Tragar saliva
o Se seca la boca (como con el miedo)
TRISTEZA

La tristeza es un estado de ánimo decaído que sentimos ante la pérdida, o ante


alguna situación que nos ha afectado de forma negativa.
¿Cómo mostramos la tristeza en nuestros personajes?

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GESTOS
o Llorar
o Boca curvada hacia abajo
o Alzar el interior de las cejas hacia arriba
o Ojos ensombrecidos y llorosos
o Hipidos o gemidos durante el llanto
o Suspirar
o Postura decaída y apática (hombros y cabeza bajos, andares o
movimientos lentos)
o Dejarse caer en un asiento, tumbarse (por el desánimo)
o Ocultar el rostro en las manos
o Si la tristeza es desgarradora, gritos, aullidos
SENSACIONES FÍSICAS
o Sensación de que el cuerpo pesa, de que «se hunde el mundo»
o Desgana, apatía, cansancio físico
o Movimientos lentos
o Garganta atorada por las lágrimas
o Ojos que pican por el deseo de llorar o escuecen tras el llano
o Mejillas enrojecidas
o Se puede notar dolor físico, en especial en el pecho y el corazón
o Dificultad para respirar o respiración más lenta
o En casos de gran tristeza (o de depresión) todo se ve oscuro
o Dificultad para concentrarse y realizar las tareas cotidianas
ASCO

25
El asco o la repulsión es una sensación desagradable, de profunda aversión
hacia algo. En su origen es un mecanismo de defensa ante situaciones que
podrían perjudicar nuestra vida o nuestra salud.
¿Cómo podemos mostrar el asco o la repulsión en nuestros personajes?
GESTOS
o Se arruga la nariz
o Ceño fruncido
o Boca fruncida o torcida, gesto de «repelús», a veces con la lengua fuera
(como en un acto reflejo de escupir)
o A veces, ojos cerrados fuertemente
o Taparse la nariz o la boca (en caso de olores o sabores), taparse o
apartar el rostro
o Alejarse físicamente del objeto, animal o situación
o Brazos y manos en actitud protectora, como apartando aquello que le
repele
o Se puede incluso pegar un bote
 
SENSACIONES FÍSICAS
o Nausea, ganas de vomitar
o Sabor desagradable en la boca
o Arcadas
o Ganas de apartarse del objeto o situación
o Piel de gallina
26
o Estómago revuelto o encogido, garganta cerrada
o A veces, necesidad de lavarse o cambiarse la ropa
 
INTERÉS O CURIOSIDAD

La curiosidad o el interés es la emoción de tener ganas de conocer más sobre


una situación, objeto, animal o persona.
¿Cómo mostramos la curiosidad en nuestros personajes?
GESTOS
o Cabeza inclinada ligeramente a la izquierda
o Mirada fija, ojos muy abiertos, pupilas dilatadas
o Fruncir el ceño para fijar más la vista
o Torso girado hacia el objeto de interés (pies apuntando hacia allí).
Muestra más interés que la cabeza girada hacia ello.
o Barbilla apoyada en la mano (para fijarse mejor)
o Acercamiento físico al objeto de nuestro interés
SENSACIONES FÍSICAS
o Concentración y foco en el objeto o situación que nos causa interés
o Cuerpo en tensión (puede ser ligera)
o Deseo de acercarse a lo que nos genera interés

27
o Ganas de saber
o Los latidos del corazón pueden acelerarse si el interés es mucho
 
ATRACCIÓN

Sería como un subapartado de la curiosidad o interés, en este caso dirigido


hacia una persona por quien podemos también sentir deseo. Los gestos son
similares, pero orientados al flirteo, o, en ocasiones, más sutiles si tratan de
ocultarse por cuestiones sociales (quizá la otra persona tiene pareja o estamos
en una situación en el que no debemos manifestar nuestro interés por ella).
¿Cómo mostramos la atracción que siente nuestro personaje por otra persona?
GESTOS
o Mirada intensa, dirigida a los ojos y, en especial, a la boca de la otra
persona
o Postura similar a la de la persona que interesa
o Acercamiento inconsciente a la otra persona, tanto si están de pie, como
sentados.
o Acercamiento de partes de su cuerpo (en la foto, las manos). Si la otra
personas se siente atraída también, no se aparta.
o Torso girado completamente hacia la persona, pies apuntando hacia
ella.
o Sonrisa inconsciente
o Postura erguida, tratando de mostrarse esbelto y atractivo, pero abierta
(mostrar pecho, palmas) nunca amenazante
28
o Mesarse o juguetear con el pelo
o Dejar el cuello al descubierto o al alcance de la vista o el olfato (para que
huela las feromonas)
o Llevarse la mano o el dedo a la boca (para atraer inconscientemente la
atracción de sus ojos a los labios), morderse el labio
o Ojos brillantes
o En ocasiones, nerviosismo o tartamudeo a la hora de hablar
SENSACIONES FÍSICAS
o Corazón acelerado, la sangre circula más rápidamente
o Deseo de acercarse físicamente a esa persona
o Rubor en las mejillas
o El personaje focaliza en ella toda su atención, el resto «desaparece», no
lo ve ni lo oye
o Cosquilleo en la nuca, las orejas
o Se pueden sentir también las sensaciones de deseo sexual
o Sensaciones agudizadas: olfato, gusto, tacto, vista… se perciben los
pequeños detalles de la otra persona
 
NERVIOSISMO

29
Sensación de tensión interna e inquietud, generada por situaciones adversas o
que escapan a nuestro control. Es similar al miedo (y, de hecho, comparte
muchos de sus gestos), pero la diferencia es que en este caso la emoción
viene antes de que la amenaza sea real.
¿Cómo mostramos el nerviosismo (o la ansiedad) en nuestros personajes?
GESTOS
o Taparse la boca (desconfianza)
o Morderse las uñas
o Mirada errática
o Tocarse el cuello
o El gesto de «mesarse la barba»: pasar la mano de la boca a la barbilla
de arriba abajo
o Cruzar un brazo sobre el vientre (señal de protección y desconfianza)
o Las manos o los dedos juguetean con algo (un bolígrafo, un anillo…)

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o Cuerpo en movimiento, hiperactividad en general, incapacidad para
descansar o estar quieto/a (generado por la adrenalina para prepararnos
para una posible amenaza).
o Torpeza o brusquedad en los movimientos
o Hablar rápido o atropelladamente
o Tamborileo de dedos
SENSACIONES FÍSICAS
o Sudor en las palmas de las manos o en rostro y axilas
o Estómago revuelto
o La mirada atenta hacia todas partes (como buscando el peligro)
o La respiración y los latidos del corazón se aceleran
o Espalda y extremidades en tensión
o En casos extremos, se puede llegar a temblar, a castañear los dientes o
incluso a sufrir un ataque de pánico (común en el caso de sufrir
síndrome de ansiedad)
o Sensación de peligro y de cansancio al mismo tiempo
o El personaje se focaliza en el objeto de su inquietud, le cuesta
concentrarse en tareas cotidianas o pensar en otras cosas
o Puños apretados, uñas clavadas en la mano
o Nausea (en casos extremos)
o Hormigueo en las extremidades (la adrenalina las prepara para luchar o
huir)
o Picor
SENTIMIENTOS
Al tratarse de racionalizaciones de las emociones que sentimos, en la
mayoría de los casos las sensaciones físicas -e incluso los gestos- van a
ser los mismos de algunas de las emociones anteriores, en ocasiones
mezclados entre sí.
AMOR

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MEZCLA DE ATRACCIÓN + ALEGRÍA, FELICIDAD
GESTOS
o Mirada intensa, dirigida a los ojos y, en especial, a la boca de la otra
persona
o Postura similar a la de la persona que interesa
o Acercamiento inconsciente a la otra persona, tanto si están de pie, como
sentados.
o Acercamiento de partes de su cuerpo (en la foto, las manos). Si la otra
personas se siente atraída también, no se aparta.
o Torso girado completamente hacia la persona, pies apuntando hacia
ella.
o Sonrisa inconsciente
o Postura erguida, tratando de mostrarse esbelto y atractivo, pero abierta
(mostrar pecho, palmas) nunca amenazante
o Mesarse o juguetear con el pelo
o Dejar el cuello al descubierto o al alcance de la vista o el olfato (para que
huela las feromonas)
o Llevarse la mano o el dedo a la boca (para atraer inconscientemente la
atracción de sus ojos a los labios), morderse el labio

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o Ojos brillantes
o En ocasiones, nerviosismo o tartamudeo a la hora de hablar
o Risas
 
SENSACIONES FÍSICAS
o Corazón acelerado, la sangre circula más rápidamente
o Deseo de acercarse físicamente a esa persona
o Rubor en las mejillas
o El personaje focaliza en ella toda su atención, el resto «desaparece», no
lo ve ni lo oye
o Sensación de ligereza, de «flotar»
o Nerviosismo agradable, «mariposas en el estómago»
o Cosquilleo en la nuca, las orejas
o Se pueden sentir también las sensaciones de deseo sexual
o Sensaciones agudizadas: olfato, gusto, tacto, vista… se perciben los
pequeños detalles de la otra persona
o Sensación tibia o cálida en el pecho
o Vellos de punta (a veces)
o Latidos del corazón un poco rápidos
DUDA O CONFUSIÓN

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En una sensación de inquietud que nos hace sentir inseguros sobre algún
aspecto concreto, o en general en nuestra vida. Suele ser un sentimiento
pasajero.
GESTOS
o Mirada dirigida hacia arriba y hacia la izquierda (buscando soluciones.
Hacia la derecha es recordando).
o Rascarse la barbilla
o Cabeza inclinada
o Encogimiento de hombros
o Alzar una ceja
o Morderse el labio
SENSACIONES FÍSICAS
o La mirada atenta hacia todas partes (como buscando el peligro)
o La respiración y los latidos del corazón se pueden acelerar un poco
o Espalda y extremidades en tensión
o El personaje se focaliza en el objeto de su inquietud, le cuesta
concentrarse en tareas cotidianas o pensar en otras cosas
o Estómago revuelto, incomodidad general
o Picor

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SERENIDAD O CONFIANZA

La confianza es una sensación de seguridad y serenidad, nos sentimos


calmados y en armonía, sin miedos o inquietudes.
¿Cómo mostrar la serenidad en nuestros personajes?
(La desconfianza se podría manifestar como una mezcla de NERVIOSISMO y
DUDA)
GESTOS
o Postura cómoda y relajada, espalda apoyada con relax
o Postura abierta, sin barreras físicas (brazos o piernas cruzadas, postura
ladeada)
o Muñecas relajadas, mano en reposo
o Barbilla alta
o Ligera sonrisa
o Movimientos calmados y seguros
o Cerrar los ojos (en el caso de la serenidad)
 
SENSACIONES FÍSICAS

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o Calma y paz interior
o Respiraciones lentas
o El personaje se siente crecido
o Sensación de que todo es hermoso
o El corazón bombea con seguridad
o El cuerpo se siente vigoroso
o Pisadas firmes
CULPA

Sentimiento negativo que surge de la certeza de haber cometido un error o


haber hecho algo reprobable, que ha podido herir a otras personas.
¿Cómo mostramos el sentimiento de culpabilidad en nuestros personajes?
Podría ser una mezcla de TRISTEZA y VERGÜENZA
GESTOS
o Tocarse el cuello (una forma de esconder el rostro)
o Apartar o esconder el rostro
o Cerrar los ojos o apartar la mirada
o Morderse el labio o apretar los labios
o Rubor
o Postura gacha, hombros y cabeza baja
o Esconder la cabeza o la cara entre las manos

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o Negar con la cabeza (como queriendo negar lo que se ha hecho)
 
SENSACIONES FÍSICAS
o Deseo de huir, de desaparecer, que «me trague la tierra»
o Estómago encogido
o Rubor
o Pinchazo en el pecho
o Ojos llorosos, se puede llegar a llorar
o Sensación de pesadez e incomodidad
o Boca seca
o Músculos tensos
 
ODIO O DESPRECIO

El odio es un sentimiento negativo, de intensa aversión o repulsión hacia una


persona, animal objeto o lugar, incluso situación. El desprecio es similar, pero
implica una sensación de superioridad por parte de quien desprecia, que
además, en ocasiones, llega a faltar el respeto o humillar a la otra persona.
Podría ser una mezcla de ASCO e IRA
GESTOS
o Ceño fruncido
o Dientes y/o labios apretados
o Mandíbula hacia adelante

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o Gestos violentos en general: largas zanzadas, movimientos bruscos de
piernas y brazos
o Postura cerrada y hacia adelante, a veces invadiendo el espacio
personal de otras personas («provocando» un enfrentamiento)
o El gesto de «mesarse la barba»: pasar la mano de la boca a la barbilla
de arriba abajo (en los primeros momentos del enojo)
o Poner los ojos en blanco (en especial, para el desprecio o disgusto hacia
alguien)
o Quitarte una imaginaria mota de polvo del hombro (desprecio o disgusto)
o Tensión en el cuerpo, en especial en las manos y puños (como
preparando un ataque)
 
SENSACIONES FÍSICAS
o

o Sensación de que algo «arde» dentro


o Apretar la mandíbula
o Sensación que irradia desde el pecho a garganta, cabeza,
brazos y manos
o Tensión en cuello y hombros
o Tensión en todo el cuerpo
o Ver todo rojo
o Un sabor metálico (o a sangre) en la boca
o Sentir nausea (en el desprecio)
o Sentirse engrandecido frente a la otra persona (en el
desprecio)
 
SATISFACCIÓN

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Es una emoción agradable que surge cuando logramos satisfacer una
necesidad. Puede ser una mezcla de alegría y confianza.
GESTOS
o Postura cómoda y relajada, espalda apoyada con relax
o Postura abierta, sin barreras físicas (brazos o piernas cruzadas, postura
ladeada)
o Barbilla alta
o Amplia sonrisa
o Movimientos calmados y seguros
o Cerrar los ojos
o Cejas ligeramente alzadas
o Manos apoyadas tras la nuca (como en la imagen)
 
SENSACIONES FÍSICAS
o Calma y paz interior
o Corazón pleno
o Sensación tibia en el pecho
o El personaje se siente crecido
o Sensación de que todo es hermoso
 

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ORGULLO

 
GESTOS
o Postura erguida: espalda recta, hombros atrás, barbilla alzada
o Brazos en alto, puño en señal de «victoria» o frente al cuerpo (en señal
de «fuerza»)
o Rostro sonriente
o Ojos brillantes, a veces ligeramente entrecerrados o cerrados
o Labios apretados
o A veces morderse un labio
o Movimientos confiados: pasos firmes, gestos decididos
 
SENSACIONES FÍSICAS
o Calor agradable que se extiende desde el pecho hacia arriba
o Energía que irradia desde el pecho a las extremidades
o Sensación de fuerza, de invencibilidad, de «poder con todo»
o Corazón que late fuertemente, impulsando la sangre rápida por el
cuerpo
 
ENVIDIA Y CELOS

La  envidia es un sentimiento de malestar hacia otra persona, porque tiene algo
que nuestro personaje desea o necesita. Es una emoción que presupone que

40
el personaje se siente en posición de inferioridad frente al otro. Puede sentirse
también lo que llamamos «envidia sana», que es más parecido a la admiración.
Los celos son un sentimiento de inseguridad ante el temor de perder a una
persona.
¿Cómo se muestra la envidia? Podría ser una mezcla de odio y vergüenza. Los
celos serían una mezcla de odio, nerviosismo y duda.
GESTOS
o Mirada que se vuelve hacia la persona envidiada o de quien se tienen
celos
o Ceño fruncido
o Postura recogida, cabeza gacha, hombros bajos
o Morderse el labio o las uñas (celos)
o Movimientos agitados (celos)
o Señales de enfado (celos): movimientos bruscos, puños cerrados,
golpes, romper algo, exclamaciones…
 
SENSACIONES FÍSICAS
o Sensación de inferioridad, de empequeñecer (en especial en la envidia)
o Estómago encogido o revuelto
o Ira burbujeando en el estómago o pecho, en algunos casos
o Pinchazo en el pecho
o Tensión en el cuerpo
o Morderse las uñas, tamborilear dedos, agitación en general (en el caso
de los celos)
o Incapacidad de concentración, rumiación (el cerebro da vueltas una y
otra vez sobre el mismo tema, en el caso de los celos)
o Rubor (en el caso de la envidia)

ENRIQUECE TU HISTORIA CON EL USO DE SÍMBOLOS Y MOTIVOS


LITERARIOS
CONSEJOS PARA ESCRIBIR
Hoy quería hablar de uno de esos recursos literarios que, si bien no son
esenciales en una historia, cuando se utilizan pueden darle un toque muy

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profesional a nuestro relato o novela. Si se usan bien, consiguen que el
lector disfrute mucho más la historia, a diferentes niveles; en parte porque se
siente implicado en ella.
Los símbolos son una figura literaria, que consiste en «un objeto, acción o
expresión que significa algo más de lo meramente visible en su significado
literal. Un recurso literario con varios significados, a menudo ocultos»
(de figurasliterarias.org).
Ahora lo explicaré con más ejemplos, detalle y calma, porque tiene muchas
ramificaciones.
Los símbolos son, por tanto, elementos que no están claramente a la vista:
el lector o espectador tiene que hacer un esfuerzo para descubrirlos (a veces
pequeño, a veces mayor) y siente que has contado con su inteligencia para
comprender la historia y todos sus significados, ya que los símbolos dan más
profundidad o aportan más sentido a la historia.
En cierto modo, son un juego que establecemos con los lectores y que, si
se usan bien y el lector se da cuenta, queda doblemente satisfecho.
El principal ejemplo del que echaré mano serán las dos películas de Blade
Runner -sin espoilers- pero también usaré ejemplos literarios, por si no has
visto las películas o simplemente por aportar más ejemplos relativos a las
historias escritas, que es lo que nos ocupa.
Hay diferentes tipos de símbolos en una historia. Yo voy a hablar, para
comenzar a trabajar este tema, de cuatro de ellos: símbolos de la naturaleza,
los símbolos que podemos tomar de la cultura popular, los motivos
literarios y los meta símbolos (nombre mío).
1. SÍMBOLOS DE LA NATURALEZA
Estos están entre los más usados por autores y autoras de todas las épocas,
por eso comienzo por unos rápidos ejemplos de los símbolos de la naturaleza.
El clima, por ejemplo, es usado para crear atmósfera y simbolizar también en
literatura y cine: los autores del romanticismo solían utilizar mucho las
tormentas en sus novelas y poemas. Utilizando tormentas en las escenas de
sus historias remarcaban el tormento interior y la pasión de sus
personajes.
Puede parecer una tontería, ¿qué más da que aparezca o no una tormenta?
Pero si en Cumbres borrascosas, por ejemplo, Heathcliff y Catherine
charlaran al sol y con niños jugando en bañador en la playa… su historia
jamás parecería tan oscura y dolorosa. A ese nivel funcionan los
símbolos: advierten sobre lo que va a pasar y remarcan (o dan un nuevo
significado) a lo que está pasando.
En Blade Runner siempre era de noche y llovía constantemente: aparte de
ser un claro ejemplo de cambio climático -ya que la película tiene lugar en Los
Ángeles, ciudad conocida por su perenne buen tiempo- nos sirve para

42
fortalecer la sensación de que el protagonista se encuentra en la oscuridad, no
está a gusto. Tener en cuenta algo tan simple como pensar bien el clima que
aparece en nuestras historias puede enriquecerlas mucho.
Pero la naturaleza siempre ha sido una gran fuente de símbolos para la
literatura y el cine. El mar, por ejemplo, suele utilizarse como símbolo de
rebeldía y libertad (en la «Canción del pirata», de Espronceda, no es casual
que se trate de un pirata) y algunos animales tienen también mucho simbolismo
(la serpiente, la rata, el águila o la mariposa…), que ha sido usado en muchas
obras literarias.
En realidad, cualquier elemento puede llegar a ser un símbolo, pero
comienzo por estos porque son los más sencillos, habituales y populares y
sirven muy bien para entender el concepto.
¿Seguimos con más símbolos que puedes usar en tus historias? Vamos allá:
2. SÍMBOLOS DE LA CULTURA POPULAR
Nuestra sociedad está llena de cultura que va creando, constantemente,
símbolos. Sean o no propios de una época o de un país en particular, la
realidad es que acabamos rodeados de símbolos que muchos
reconocemos casi a la primera. Jugar con ellos en nuestras historias nos abre
todo un abanico de posibilidades.
La religión, la historia, los mitos, la propia literatura (o el cine y la televisión)
crean símbolos constantemente, reconocibles y efectivos. Un ejemplo muy
rápido es el caballo de Troya, que aparecía en La Ilíada de Homero y que hoy
todos reconocemos, o la manzana, que todos hemos asociado, por la historia
popularizada de Adán y Eva, a la tentación.
En una de las primeras escenas de Lolita, de Nabokov, la protagonista
aparece comiendo una manzana: ese símbolo popular nos da a entender
(incluso sin que el personaje dijera nada) que Humbert, su padrastro, se está
sintiendo atraído por ella.
La fuerza del símbolo está también en que puede proporcionar -sin palabras
y sin explicaciones- muchas claves sobre la historia o sobre los
protagonistas.
La primera película de Blade Runner, por ejemplo, está llena de simbología
propia también de la religión católica. Roy Batty, el replicante fugado, recita un
poema sobre ángeles caídos y se pasa toda la trama buscando a su
Creador, al que llama «Padre» (y quien le llamará, a su vez, «Hijo»). En una de
las últimas escenas aparece incluso una paloma, que es un símbolo de
libertad, por supuesto, pero también completa el simbolismo religioso. La
segunda película continúa ese misma línea, con referencias a ángeles también
y al Mesías, y añade algún otro símbolo de la cultura popular: el protagonista
se hace llamar K., como el personaje principal de «El proceso», de Kafka,
y, como él, se embarca en una búsqueda de sentido.

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¿Sirven para algo estas referencias? ¿Podrían funcionar las historias sin
estos símbolos? Sin duda. Pero incluir símbolos aporta profundidad a
nuestra historia (la sensación de que estamos presenciando algo más grande
que la historia que se ve a primera vista), dan referencias, claridad, generan
dobles lecturas, pistas y claves que nos hacen entenderla mejor o
disfrutarla más.
3. MOTIVOS LITERARIOS
Un motivo literario es un tipo específico de símbolo: se define como un objeto,
algo físico y tangible, que sirve para remarcar o dar más fuerza a alguno de
los conflictos o temas de la historia. Habitualmente, el motivo se repite varias
veces a lo largo de la historia.
Por ejemplo, si tu historia trata de la ruptura de una pareja, podría aparecer
a lo largo de la historia un espejo o un cristal roto. En Jane Eyre, los
pájaros son un motivo recurrente a lo largo de toda la novela: cuando es
castigada por primera vez, está leyendo un libro sobre pájaros, y ella misma se
compara con uno en su famoso diálogo con el señor Rochester. Serían, en este
caso, un símbolo de la libertad e independencia que ella misma busca y
funciona como una metáfora del propio personaje.
La idea de escribir este artículo me surgió tras leer una mala crítica a la
película Blade Runner 2049 (que obviamente no comparto, pues, sin llegar
quizá a obra maestra, sin duda es un buen film). En esa crítica, el blogger se
quejaba de que la película tenía referencias fáciles a ángeles «en plan Coelho»
(sic); al parecer, no era consciente de que esas mismas referencias
aparecían en la primera película, que él ponía de ejemplo como de obra
maestra.
Además, el blogger se burlaba también de esta segunda película con
afirmaciones despectivas como: «una cosa está clara: en el futuro habrá
muchos hologramas«. Eso me dejó claro que el autor de la crítica no había
entendido nada los símbolos de la historia -y de ahí se me ocurrió escribir
este artículo.
Porque los hologramas son un motivo, este tipo de símbolo que se repite y
que nos da pistas sobre alguno de los temas de la historia, o sobre lo que le
ocurre al protagonista. En este caso -no hago espoilers- uno de los temas que
recorre esta nueva película es qué es real y qué no. ¿Puede una máquina ser
«real»? ¿Lo es más si es física que si no lo es? ¿Es el amor de alguien no
humano «real»? Así, la película no deja de mostrarnos hologramas, en
varias escenas, que no son más que un motivo literario, un elemento físico que
nos recuerda a cada poco el tema clave de la historia (ya que los hologramas
parecen reales y no lo son. ¿O sí lo son?)
De nuevo, el uso de motivos no es algo que haya inventado la nueva versión
de la película, ya que si la nueva está «llena de hologramas», laBlade
Runner original está llena de juguetes y muñecos. El taller de Sebastian es
un enorme almacén de muñecos; la replicante Tris se hace pasar por uno. Gaff,

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el policía, deja muñequitos de origami e incluso aparece un muñeco de
madera. De nuevo, estamos delante de un motivo que nos remarca uno de
los temas de la película: aquello que creamos nosotros con nuestras
manos, ¿es de nuestra propiedad para hacer lo que queramos con ello? La
esclavitud de los replicantes, creados por los humanos, y a quienes no dejan
ser libres, queda así simbolizada por la aparición de muñecos y juguetes.
Los motivos son uno de los recursos más útiles de los que podemos tirar
para dar pistas al lector y para crear simbolismo: son sencillos, ya que no
tienen por qué ser elementos usados anteriormente (el ejemplo del espejo
roto que puse antes nos da una idea de lo fácil que es elegirlos) y podemos
manejarlos a nuestro antojo. Simplemente, basta con elegir un elemento
físico que mantenga cierta coherencia con alguno de los significados de
nuestra historia y que aparezca repetidamente: el lector seguramente lo va
a captar -y a disfrutar.
4. META-SÍMBOLOS O SÍMBOLOS PROPIOS
He usado el término «meta símbolo», de mi cosecha en este contexto, para
hablar de un tipo de símbolo que también nos puede ser muy útil tener claro,
sobre todo en esta época de libros extensos y largas sagas literarias.
Se trataría, en este caso, de símbolos creados en la propia historia, y a los que
recurrimos más adelante, en una segunda parte, o en un segundo libro, tal vez.
Con un ejemplo popular vais a ver claro enseguida a qué me refiero: el sinsajo
en la saga «Los juegos del hambre». Un pequeño pájaro que no tiene por
qué simbolizar la lucha y la rebeldía, sin embargo, lo hace al final del primer
libro -y en los demás- por ser el emblema que, de manera totalmente casual,
lleva la protagonista en un pin cuando entra a Los Juegos del Hambre.
De esta forma sencilla y totalmente casual se crea un símbolo que juega un
papel importante en la historia.
Sin llegar a ese extremo, la segunda película de Blade runner también
contiene meta símbolos o símbolos propios que nos remiten al universo
de la primera y nos dan claves, o que funcionan como «fan service» (alimento
para fans), ya que aquellos que conocemos la primera historia los
reconocemos y los disfrutamos, aparte de servir para darnos pistas de lo que
va a ocurrir. Quienes conozcan la primera historia sabrán que en ella había un
piano y, cuando aparezca en una escena de la segunda historia,
tendremos claro qué personaje está a punto de aparecer.
También, si en la primera aparecía el origami de un unicornio (y en las
versiones posteriores incluso en un sueño) aquí es un caballo el que aparece
de forma recurrente –también un muñeco y también en forma de
ensoñaciones o recuerdos.
Si tienes una historia larga o estás planeando una saga de historias, puedes
utilizar algún elemento de forma recurrente para dar pistas al lector, o

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para remarcar algún sentimiento, idea o característica del protagonista o de la
historia.

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