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Artículo:

La liberación
de Don Quijote

María Zambrano
DOI:10.4438/0034-8082-RE-2004Ext-105-110

LA LIBERACIÓN DE DON QUIJOTE

MARÍA ZAMBRANO (e)

RESUMEN. Durante el presente año se celebra el centenario del natalicio de María


Zambrano. La pensadora, Premio Cervantes de Literatura, recurrió con frecuencia a
las fuentes cervantinas para extraer profundas reflexiones. En este caso, contrastan-
do los planteamientos unamunianos y orteguianos, dos de sus maestros, sobre el
Quijote, reitera una vez más la necesidad de aunar la reflexión y el ensueño, la fi-
losofía y la poesía, como senda firme hacia la libertad. Es el camino quebrado ele-
gido por el Caballero de la Mancha entre la cordura y la locura, ambas espejos de
la realidad.

ABSTRACT. This year is the centennial of the birth of María Zambrano. This thinker,
who was awarclecl the Cervantes Prize (Literature), often resortecl to Cervantes as a
source of deep reflections. In this case, contrasting what two of her teachers, Una-
muno and Ortega, hacl to say about Don Quixote, she reinstates the neecl to bring
together reflection and reveres, philosophy and poetry, as a steady path towards li-
beny. That is the crookecl path chosen by the Knight from La Mancha between sa-
nity ancl wisdom, both of which are mirrors of reality.

Nunca fue suficiente la Filosofía, ni aun en ese género tan ambiguo llamado novela.
los momentos de su máximo esplendor. Son formas de aparición de imágenes de la
Son necesarias las imágenes que orienten vida que más allá del tiempo regular domi-
el intento de ser hombre. En cada cultura nan el pasado más remoto y el futuro inal-
se han engendrado el mito, la tragedia y canzable. Dominan, definen y hasta justifi-

( I) Este artículo inédito de la filósofa responde al manuscrito número 303 que se encuentra en la bibliote-
ca-archivo de la Fundación María Zambrano, sita en Vélez-Málaga (Palacio de [knie!). Ciertamente los textos
zambranianos en torno a Cervantes, y concretamente sobre el Quijote, son numerosos, de ahí que la selección
del presente sirva cle homenaje a la autora y al Caballero de la Mancha en la celebración y en la proximidad de
sendos centenarios: el del natalicio de la filósofa (2004) y el de la edición de la universal novela (2005).
En el pie final del texto figura escrito por la autora: •París, 22 de diciembre de 1947. Ave. Victor Hugo, 199..
En el año 1946, Zambrano viaja sola de La Habana a París. Le comunican la grave enfermedad de su madre, doña
Araceli. A la capital del Sena llega el 6 de diciembre. Su madre ya había sido enterrada. Además, su hermana, Ara-
celi, que permanecía desde 1939 al lado de su madre, también se encontraba en delicada situación psicológica,
provocada por torturas de los nazis durante la ocupación de París y extradición de su marido a España, donde sería
fusilado. María no abandona a su hermana. Se establece en París basta 1949, año en que las hermanas viajan a
América. En París conoce al P. Sanre, S. De Beauvoir, A. Malraux, I'. Picasso, etc. pero sera con A. Camus, R. Char,
E. Bergamín, O. Paz, A. Alonso, T. Osborne, con quienes establece profunda amistad y de quienes reciban ayuda
económica las hermanas Zambrano, pues • ellas dos hacían una sola alma en pena . , escribe en Delirio y Destino.
(*) De la revisión y notas del texto se encargó Rogelio Blanco, redactor jefe de la Revista de Educación.

Revista ele Educación, núm. extraordinario (2004), pp. 105-110. 105


Fecha de entrada: 24-02-2004
can los !laceres y padeceres que forman la producen la ambigüedad. ¿Con cuál de
historia de un pueblo. estas imágenes podemos identificarnos si
No ofrece duda de que Don Quijote de nos dirigimos a la imagen primera en rango
la Mancha es entre todas las imágenes crea- y originalidad del Caballero? Bien pronto
das por la literatura española la que alcan- aparece la otra imagen, la del hombre
za este lugar definitivo y definitorio para la común que le sirve y sostiene, y sin el cual
conciencia española. Lo corrobora el nada habría hecho. Pero todavía más: Cer-
hecho de que sea igualmente la figura vantes que nunca se confiesa, que nunca
aceptada por la conciencia universal, pues habla en primera persona, no deja de estar
un pueblo por definida que tenga su per- presente en todas las ocasiones, y él tam-
sonalidad y su trayectoria no deja de for- bién nos mira. Juego de espejos y cle imá-
mar parte de la historia universal y es en genes dominadas por una mirada y una
función de ella como alcanza su rango sonrisa. Y así nos venimos a sentir como en
efectivo. • la vida: indecisos bajo la mirada omnipre-
Mas la figura del Caballero de la Man- sente de un autor que manifestándose con
cha no presenta solamente ante la historia la mayor claridad ha dejado intacto el mis-
universal —la verdadera— la encarnación terio.
del anhelo pro/inicio de un pueblo. Por el Y el misterio, que circula por todo el
contrario, para vislumbrar claramente ese libro en el que se concentra la ambigüe-
valor o ese proyecto, es necesario despejar dad, es que Don Quijote esté loco y más
previamente un problema que parece afec- que loco enajenado, encantado. No es uno
tar a los españoles pero que bien pronto se solo simplemente, sino el individuo ejem-
ve que afecta igualmente a la cultura cle plar de una especie de locura que ha apa-
Occidente, es el problema de la ambigüe- recido y transitado por todas las locuras
dad. Y toda ambigüedad requiere una libe- aunque no con esa claridad y determina-
ración. ción: la especie de la locura que clama por
Si se mira a la figura escueta de Don ser rescatada, liberada.
Quijote no parece ser nada ambiguo. Pero Un loco es siempre una criatura ambi-
no podemos mirarla en soledad, siempre gua. Sabido es el respeto con que se rodea,
va acompañada de otro, de «un otro» aun en los ambientes netamente popula-
viviendo en esa íntima soledad de todos los res. Para las gentes sencillas un loco es un
héroes. Si la acción que realiza está plena- inocente, un ser inspirado por el que se
mente elegida por él, al ejecutarla ha de abre a ratos la verdad, un ser sagrado en
contar con su escudero, con su servidor suma. Don Quijote quizá no sea un loco
Sancho; es imposible separarlos. Y Sancho aparte, sino el loco tal como lo han visto y
resulta ser no sólo un servidor fiel de Don sentido la conciencia original de los hom-
Quijote, sino otra cosa al parecer contraria: bres que pervive aún en el pueblo. Pero
un juez. La presencia de Sancho es en rea- sea o no sea el origen cle la concepción cer-
lidad un espejo, el espejo de la conciencia vantina, Don Quijote es un loco sagrado,
que mira y mide al genial caballero. Y así, un inocente que clama por su liberación de
al mirarnos los españoles en el espejo que los encantos del mundo.
Cervantes nos tiende, nos encontramos Pero la ambigüedad se acentúa porque
con dos imágenes indisolublemente liga- Don Quijote está poseído por la locura de
das: la imagen cle Don Quijote, verdadera su liberación, de la libertad. La Libertad es
imagen sagrada, cifra de nuestro más ínti- su pasión; se entrecruza con la pasión de la
mo anhelo y la imagen de Sancho, espejo a justicia, pero justicia para él será siempre
su vez de Don Quijote; juego de juegos y libertad; libertad y no orden, libertad y no
de imágenes que en su exceso de claridad igualdad. Y la ambigüedad máxima de la

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obra de Cervantes es que el héroe que Don Quijote y Sancho. El de Ortega, Medi-
dedica el esfuerzo de su brazo a la inflexi- taciones del Quijote, marca el comienzo de
ble voluntad de liberación cle todos lo que un largo y ya maduro pensamiento filosófi-
se encuentran en su camino, sea el más co que ha desembocado en una filosofía
necesitado, galeotes y azotados, •las mozas que ha caminado hacia una filosofía de la
de partido» —a quien él llama »doncellas». razón histórica.
lodos vemos así que si Don Quijote es un Unamuno, en su Vida de Don Quijote y
clásico, un libro actual en esta hora de la Sancho, se lanza a rescatar a Don Quijote
conciencia, es simplemente porque como del ámbito de la novela cervantina con la
todos los clásicos verdaderos no nos plan- pasión insatisfecha del autor que no ha
tean nuestro conflicto y al acudir a ellos no hallado su personaje; el modo en que lo
hacemos sino mirarnos a nosotros mismos. rescata es convirtiendo a Don Quijote en
No resulta extraño que frente a esta un personaje de tragedia. Con ello le salva
ambigüedad múltiple del libro de Cervan- de la ambigüedad. Sancho es simplemente
tes, ambigüedad de planos que se cruzan el servidor incrédulo —Creo, Señor, vence
en el foco central del misterio de su locura mi incredulidadl— es no más que la natura-
hayan surgido en la última época del pen- leza humana no ganada enteramente por la
samiento español dos comentaristas de fe, la materia que resiste al incendio de la
idéntica jerarquía, dos libros que nos han esperanza y la cordura que no se deja
presentado a los españoles dos caminos o penetrar por la locura de la caridad. Y has-
maneras de disolver la ambigüedad del ta cambia el género de supervivencia de
Quijote, vale tanto de rescatarle de su locu- Don Quijote, que si bien recibió de Cer-
ra, de disipar los encantos que circundan y vantes la inmortalidad, asciende arrebatado
anulan al fin su clara voluntad y su inocen- por la pasión de Unamuno a la «vida eter-
te acción. Son en realidad dos «Guías» na». Y con ello, la ambigüedad se desvane-
—género tan español— para salir del conflic- ce por completo, pues ser inmortal es sim-
to que entraña el ser español. Pero si el con- plemente pervivir en la memoria de los
flicto de ser español es el conflicto de la hombres, traspasar los linderos de la muer-
enajenación, del encanto del mundo ante la te pero a costa de la vida. Mas la «vida eter-
libertad, resulta ser el conflicto más auténti- na» es por el contrario la absorción total de
camente universal, y actual, el conflicto de la muerte en la vida, la destrucción de la
la Historia toda agudizado en el acto que muerte; resultado coherente con la hazaña
estamos viviendo. No es extraño, cierta- unamunesca de la liberación de Don Qui-
mente, que cuando España ha realizado jote, ya que la vida eterna se presenta a los
verdaderamente alguna hazaña no ha siclo hombres sólo en la religión que hizo de la
sólo para sí, sino antes y más allá de sí mis- libertad su revelación central, es decir, con
ma para lo universal; si cabe una definición el cristianismo. Unamuno rescata de la
del español digamos que es auténticamente ambigüedad de la novela, del juego equí-
español el que corno Don Quijote vive y voco de espejos a Don Quijote y le bautiza
padece para el logro de algo universal. cristiano: su historia es una forma de la
Los intentos de liberación de Don Qui- pasión trágica, del padecer de la libertad en
jote a que nos referimos han sido realiza- la tierra, que acaba introduciendo al héroe
dos por los dos hombres de más alto pen- en la vida eterna.
samiento de nuestra última época: Don Y así Unamuno propone a los españo-
Miguel de Unamuno y el filósofo Ortega y les y a todos lo que se acercan al espejo de
Gasset. El libro del primero fue escrito en la obra cervantina, queriendo descifrar su
conmemoración del centenario de la publi- enigma, una hazaña enteramente quijotes-
cación de El Quijote, se titula La Vida de ca: que se identifiquen con el héroe y al

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hacerlo le rescatemos de la circunstancia rrogación filosófica sobre el ser de las
mundana en que su vida se desenvuelve, cosas surgió en Grecia, fue porque sus dio-
pero esta circunstancia, ¿cuál es? Ya se ses conformados por la poesía eran ambi-
sabe; se sabe que el mundo para el héroe, guos. Tal proposición es la aclaración últi-
y más que para ninguno para Don Quijote, ma de su libro sobre el Quijote. Ante la
está «encantado». Nos ordena no tener en revelación poética del Quijote nos propo-
cuenta el «encanto» y proseguir. ne disolver esta figura casi mitológica en la
Lo que Ortega y Gasset intenta realizar conciencia, aclarará en el ensueño de que
en su libro Meditaciones del Quijote es tan es portadora, en el pensar filosófico, de
contrario como cabe de la hazaña unamu- descifrar el enigma para extraer un próyec-
nesca. En primer lugar no se dirige a Don to de vida.
Quijote sino al libro todo y a través de él a Y ahora vemos más precisamente en
Cervantes. Es a Cervantes a quien pretende qué consiste la ambigüedad del espejo que
descifrar. Y así es Ortega quien descubre la Cervantes nos ofrece: Don Quijote el pro-
ambigüedad del Quijote, su ambivalencia, tagonista, es el portador de un largo ensue-
la perplejidad que la conciencia española ño ancestral. El ha llegado a la categoría de
siente ante el libro simpar. ;Quién era Cer- héroe nada más que por obedecer —como
vantes y qué nos quiso decir, se pregunta? han obedecido ciegamente los protagonis-
Su interrogación va cargada de la máxima tas de la tragedia— a una pesadilla ancestral
preocupación filosófica y amorosa por el de la que son la víctima en sentido sagrado
destino de un pueblo tan singular, de una y humano. Toda tragedia es un sacrificio,
cultura tan esencialmente problemática. Lo un rito por el cual se aplaca a las fuerzas
español, viene a decir, es algo tan raro en obscuras y ambiguas que permiten a costa
el mundo como las pocas gotas de sangre de la pasión y muerte del héroe que se
helénica que queden en la actualidad. aclare un obscuro conflicto, que se haga
Como realización de lo español en su ínte- visible uno de los tremendos nudos que for-
gra pureza sólo tenemos un edificio: El man la trama de la existencia humana. El
Escorial, y un libro: El Quijote. Y el libro —el protagonista de la tragedia paga con toda
monumento de palabras— es terriblemente su vida y a veces con toda su sangre por
ambiguo. A quien pretende liberar no es a obtener para los demás una gota de luz'.
Don Quijote, sino al destino de España Identificarnos con el protagonista de
aprisionado dentro de él, encantado con él una tragedia, en este caso con Don Quijote
por él; y en consecuencia, lo que Ortega liberado del ambiente ambiguo de la nove-
hace y nos propone no es un rescate del la —como Unamuno nos propone— es con-
personaje sino un acercamiento a la mirada tinuar una pasión, una «agonía» en el senti-
del autor, y más que a su mirada al lugar do estricto del vocablo. Será revivir el
desde el cual esta mirada nace. La disolu- momento de la esperanza y el del abando-
ción de la ambigüedad estará —se deduce no, el «Padre mío, ¿por qué me has aban-
de toda la obra filosófica de Ortega— en el donado?», y lograr así un conocimiento que
conocimiento. Es el pensamiento filosófico es libertad. El conocimiento que los hom-
quien resuelve la ambigüedad esencial de bres del Antiguo Testamento identificaron
toda revelación mitológica, figurativa. con la vida eterna, el que da satisfacción al
Porque toda revelación poética es ansia de ser en la eternidad. Nada tiene
ambigua, dirá años más tarde Ortega en esto que ver con la Historia, con el destino
los comienzos de su curso Tesis metafísica histórico de un pueblo y su cultura. El rea-
acerca de la razón vital. Y si la clara inte- lizarlo implicaría el sacrificio total de Espa-

(2) La filósofa rememora del Coloquio de los perros de Cervantes el texto: -un poco de luz y no de sangre-.

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ha, su consunción histórica para ganar la dad de la historia surge avasalladoramente
eternidad. La imagen de una España eter- la angustia por el ser del hombre mismo,
na, enteramente consumida por la tragedia. del sujeto de la historia. Aceptando por
La idea de una España transhistórica apare- entero la Historia ¿el hombre qué viene a
ce plena de belleza en el libro de Unamu- ser?, ¿cabe acaso, resignarse ante ella y con-
no y atraviesa cada vez más obsesivamente fiarle la realización de eso q.ue constituye el
toda su obra posterior, tal es la consecuen- fondo último de la vida del hombre: la
cia de extraer a Don Quijote clel ámbito de esperanza? El espejo, la visión de lo huma-
la novela de Cervantes y rescatarle de su no que nos ofrece la Historia no es caso
ambigüedad, transformándolo en persona- esencial, constitutivamente ambigua. Des-
je de tragedia: el sacrificio total de la reali- cubriendo la Razón en la Historia queda
dad histórica de España. despejada su ambigüedad pero entonces
No es debido al azar, veamos ahora se concentra amenazadoramente en el
que Ortega, él, apegado a Cervantes, haya hombre, en el sujeto que al mismo tiempo
madurado su pensamiento filosófico en la es su autor y su víctima?
Razón Histórica. Comienza proponiéndo- La Filosofía, cuantas veces lo ha hecho,
nos la aceptación del libro ejemplar en su ha nacido del anhelo de vivir fuera de la
integridad, advirtiéndonos de su ambigua tragedia; ha querido ofrecer al hombre un
condición novelesca. El conocimiento, la modo de ser ajeno del sacrificio, liberándo-
mirada filosófica habría de deshacer el lo así de la ambigüedad de los dioses. En
encanto de Don Quijote. El resultado de su primer nacimiento en Grecia aparece
esta actitud, de esta aceptación inicial de la este designio con toda claridad que para-
novela y de su conversión en puro conoci- dójicamente tiene su víctima en la figura de
miento traerá como consecuencia la acep- Sócrates, el filósofo antitragico y figura de
tación total de la Historia y la decisión por tragedia al mismo tiempo. Hija de la razón
tanto de encontrar en ella misma y no en su filosófica griega, la Filosofía medieval pro-
sigue su racionalismo esencial aun bajo la
consunción, la realidad suprema, la reali- fe cristiana. Y es Descartes quien al volver
dad ininteligible que sea al propio tiempo nuevamente al punto de partida donde se
realidad y razón, vida y conocimiento. origina la Filosofía —la duda— muestra la
Pero en esta clara solución del pensa- más clara voluntad antiträgica. La concien-
miento de Ortega se esconde como en cia con su luz homogénea disolverá todos
todas las valoraciones filosóficas en que se los nudos trágicos: existir es pensar. Las
parte de la vida para no transcenderla, un pasiones, los ensueños ancestrales, las
angustioso problema, y más bien que pro- pesadillas trágicas serán disueltas por la luz
blema, una decisión, la más grave quizá de de la conciencia. Y como es sabido, el espí-
cuantas haya tomado sobre su conciencia ritu cartesiano conformará en gran parte
el hombre occidental descendiente de la toda la cultura de la Epoca Moderna.
razón griega y de la fe cristiana. Pero surge la angustia de la nada bajo
Es la decisión de la total aceptación de el ser de la .existencia- humana y bajo la
la realidad inmediata de la Historia. Frente conciencia, la subsconciencia poblada de
a esta aceptación surge la angustiosa pre- pesadillas y esperanzas inconfesables. El
gunta ¿quién soy yo?, ¿cuál es mi realidad mundo de la subsconciencia es otra vez el
verdadera de persona viviente? La Filosofía mundo de tragedia que busca y necesita
comenzó en Grecia cuando frente a la sus figuraciones, sus mitos, sus seres de
aceptación de la realidad de las cosas sur- locura. Avasalladoramente, y no sólo en los
gió la pregunta sobre el ser verdadero ensueños de la subsconciencia sino en la
escondido en ellas. En la situación actual, desnuda realidad, crece el delirio. La histo-
frente a la aceptación completa de la reali- ria es más que nunca una pesadilla.

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La Filosofía actual, el Existencialismo No sabemos si será así, pero solamente
en todas sus formas, el Personalismo, la en este caso, en la uniclad de la Filosofía y
RazOn Histórica intentan recoger la totali- Poesía, encontrará nuestro Don Quijote su
dad de la vida humana: vida y conciencia, liberación; la liberación 41 par cle los encan-
y más allá aún contempla la existencia del tos del mundo y de su locura. Y con él,
hombre entre el ser y la nada. ;Podrá ver- todas las figuras nacidas de los enrevesados
daderamente anular la Tragedia la concien- ensueños de la esperanza. Y la esperanza
suprema bajo diversos nombres y signos ha
cia filosófica ensanchada hasta los últimos
sido siempre para los occidentales una sola,
límites, anular las figuraciones poéticas, los la que lleva el nombre de Libertad.
mitos, los personajes ambiguos portadores No se ha escrito tal vez obra alguna
de las más hondas e indescifrables espe- que esté más cerca de ser la Tragedia de la
ranzas? En los tiempos que se abren vivire- Libertad —nuestra Tragedia— que la historia
mos —vivirán los que nos sigan— del cono- ambigua del Caballero de la Mancha. Y la
cimiento filosófico o de las figuraciones ambigüedad quizá resida solamente en
poéticas? O no se estará preparando acaso esto: en que el pensamiento filosófico no
una unidad última entre Filosofía y Poesía, podrá alcanzar, sin aliarse con la Poesía, el
un mundo de conciencia y razón que sin secreto último de la libertad terrestre, la
disolver las imágenes de los héroes, logre fusión cle la Libertad con lo que parece ser
desencantarlos? su contrario: amor, obediencia.

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SSN 0034-8082

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9 770031. 80 002
SUMARIO

EL QUIJOTE Y LA EDUCACIÓN

GABRIEL JANER MANIIA—PRESENTAOÓN. —Juuo Ruz BERRIO: El oficio de maestro en tiempos de


Cervantes.—Auramo Wire FRAco: Oralidod y escritura en ei Quijote: i.oposición o interoc-
ción?.—LEonoa SIERRA: Analfabetos y cultura ietrada en el siglo de Cervantes: los ejemplos
del Quijote —ANEJA MARIA BERNARMS: Los peligros de /a lectura y e/ caso de Don Quijote de
La Mancha.—AmoNio CAsnuo Ga.ez: «Aunque sean /os papeles rotos de las calles. cultura
escrita y sociedad en ei Quijote. —JUAN CARLOS GoNzALEz FARAco: Arte, lenguaje y educación:
apuntes para una critica de la razón pedagógica en el Quijote. —MAMA ZAMBRANO: Lo libe-
ración de Don Quijote.—JORGE CHEN SH.ABA: La interpretación noventoyochisto de/ Quijote:
consagración filosófica de su sentido «proliindo».—MARV, LUISA QUETGLES ROC_A: La educación
en el Quijote—Mese STOOPEN: Las nociones de sujeto, historia y cosmos en e/ Quijote.—
MIGUEL Jos( PEREZ Y JULIA ENCISO: Don Quijote, enseñar para lo aventura: el diálogo, fundamen-
to de la educación.—GABRIEL GENOVART: La caballería como uno pedagogía superior y Don
Quijote de La Mancho—Pee CHu.: Lo república utópica en el Quijote.—PEorro C. CERRILLO:
Cervantes poeta: e/ valor de los versos dei Quijote—GABRIEL JANER MANILA: De la risa regene-
radora yjocunda.—ALEJANDRO UVA FERRER: Ediciones infantiles y lectura escolar de/ Quijote.
Una mirada histórica.—GIUSEPPE FLoRes D'Apous: Lo educación: diálogo, convencimiento,
consenso.—PEuko GE MACAONA Y ONOFRE RICARDO CONTRERAS JoRo,ABE Una experiencia interdisci-
plinar desde e/ área de Educación Física: e/ Quijote y sus juegos motores.

MINISTERIO
DE EDUCACIÓN
Y CIENCIA

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