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Señor: HUGO GUTIERREZ GÁLVEZ H. Diputado Presidente de la Comisión de Derechos Humanos Presente Conforme a lo comprometido en nuestra presentación ante la Comisión Parlamentaria que preside, en la sesión del 6 de octubre recién pasado, cumplimos con remitir los siguientes antecedentes. I Respecto de la pertinencia o jurisdicción de esta comisión parlamentaria. Atendidas las especiales características del actual conflicto de tierras en Rapa Nui, quienes han conculcado derechos ancestrales apelan a la “prescripción” de sus delitos, e incluso justifican acciones al margen de la ley, para dar apariencia legal a sus actos, y en ese contexto, estando estas causas radicadas ya en tribunales, pareciese que no sería pertinente que otro poder del Estado, en este caso el legislativo, intervenga en un tema ya asumido judicialmente. En virtud de esta misma “construcción jurídica”, establecida sobre vicios indefendibles, hoy se apela para ejercer la fuerza pública contra los originarios y legítimos propietarios del terreno en disputa. Pero estos son solo aspectos formales, y los actos que han sido asumidos por los tribunales, son solo consecuencias de otros actos inicuos previos, que buscan impunidad acogiéndose a la prescripción legal, sin otro mérito que el paso del tiempo. Sin embargo, desde la perspectiva de los “Derechos Humanos”, conforme a la Declaración Universal que los establece, donde como Nación tuvimos la honra de tener como representante a don Hernán Santa Cruz Barceló, entre los ocho redactores del documento original, surge una luz de esperanza, toda vez que las normas violadas son derechos establecidos por el poder legislativo, y contra toda norma burlados, y el pertinaz abuso, en vez de considerarse agravante, surge como factor de impunidad mediante la prescripción, siendo por lo tanto, nuestro último recurso apelar a los derechos básicos que el Estado debe cautelar, y de ese modo no recurrir al tercer considerando de la referida Declaración Universal:
“Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;” (Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)

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II El Estado Chileno asume su responsabilidad. Así planteado el tema, consideramos que el Estado Chileno ya asumió su responsabilidad en este aspecto al promulgar la Ley 16.441, conocida como ley Pascua, al otorgar en un solo acto jurídico todos los derechos que antes estaban vedados para los rapanui. Basta leer la “Historia de la ley” para entender la penosa situación de nuestros compatriotas insulares, y en el descarnado debate en que todos los parlamentarios, de todos los sectores, concuerdan respecto de la justicia y necesidad de legislar para dar igualdad de derechos al pueblo rapanui en relación al resto de los chilenos. No quisiéramos abusar de las facilidades, atención y deferencia que gentilmente nos ha brindado la Comisión, por lo tanto, solo a modo de muestra, citaremos un par de ejemplos de la opinión de los H. Diputados que en su momento participaron en la discusión de la norma legal, que propuesta inicialmente por S.E. el presidente Jorge Alessandri Rodríguez, terminó aprobándose bajo el mandato de S.E. el presidente Eduardo Frei Montalva: Sesión 27ª (3 de noviembre de 1965) Diputado Señor Bossay: “Coincido con los Honorables señores Contreras Tapia y Gumucio, en cuanto a que es absurda la disposición que mantiene a los compatriotas que viven en Pascua en situación de inferioridad respecto del derecho de propiedad, del suelo que ellos trabajan. Está bien que no se concedan concesiones a empresas como Williamson Balfour, a franceses o a entidades de otras nacionalidades; pero no es lógico que personas que nacieron en esa isla, cuyos antepasados por milenios han vivido allí, no puedan ser incorporados al total de nuestros derechos ni participar en plenitud de nuestra organización jurídica. No se les puede dejar como una especie de pasajeros transitorios en el terreno que explotan. Si deseamos incorporar al isleño a la plenitud dentro de los derechos de que disfrutamos, es lógico que también gocen del derecho de propiedad sobre las extensiones de terreno que ellos explotan”. (Página 1267 del diario de sesiones – Folio 109 de la “Historia de la Ley 16.441) Diputado Señor Ampuero: “Para ser justos debemos decir que el régimen de propiedad civil sobre las tierras de Pascua es muy incierto. Cuando en 1888 llegó a esa isla el oficial de marina Policarpo Toro, los jefes de familia suscribieron un documento en virtud del cual hicieron entrega de la soberanía de la isla al Gobierno de Chile. Pero de ese documento, no puede entenderse que hicieron entrega de las tierras

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que les pertenecían. En mi opinión, si queremos ser justos, debemos reconocer que los terrenos de la isla pertenecen a los pascuenses.” (Página 1270 del diario de sesiones - Folio 112 de la “Historia de la Ley 16.441)

III Derechos conculcados A la luz de los hechos, asumiendo las buenas intenciones, carencia de recursos, distancia, dificultades en la comunicación, diferencias idiomáticas y culturales, etc., aún desde la más sana perspectiva, e insistimos, reconociendo todos los esfuerzos realizados, es inevitable reconocer que el pueblo rapanui, hasta el año 1965, NO vivió en condiciones de Igualdad de dignidad y derechos (art. 1), no tuvo los mismo derechos y libertades (art. 2), no se le reconoció como personalidad jurídica (art. 6), no fueron iguales ante la ley (art. 7), no tuvieron derecho a un recurso efectivo ante los tribunales (art. 8), no tuvieron derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal (art. 10), no tuvieron derecho a la propiedad, individual y colectivamente (Art. 17 nº1) y lo que es aún peor, en el caso de la familia Hito fueron privados arbitrariamente de su propiedad (art. 17 nº 2), como se desprende de la sola lectura del articulado citado y su confrontación con la historia reciente de Isla de Pascua. Especial atención nos merece el art. 30, toda vez que fue el Estado quien permitió este estado de cosas, y es quien lo mantiene hasta el día de hoy en el caso especifico de la parcela 40, en litigio de sus ancestrales ocupantes (la familia Hito), y un consorcio económico que no califica en NINGUNO de los casos que tipifica la ley para ser propietario de tierra en isla de Pascua.

Normas específicas de la Declaración Universal de Derechos Humanos:
Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Artículo 2: Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

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Artículo 6: Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica. Artículo 7: Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. Artículo 8: Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley. Artículo 10: Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal. Artículo 17: 1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 30: Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

Por tanto; En estos términos recurrimos a US., exponiendo en forma cronológica y tomando nota de las normas legales que sentimos respaldan la justicia del reclamo, pero por la NEGACIÓN SISTEMATICA de poder acceder a derechos humanos básicos, como son los previamente enunciados, “al parecer”, este reclamo que ha sido permanente por parte de la familia Hito, podría considerarse “extemporáneo” y dar pie a la prescripción de las ilegalidades que permitieron el actual estado de cosas, lo que quizás, técnicamente analizado, pudiese ser legal… pero en ningún caso es justo.

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EL ACTUAL CONFLICTO EN ISLA DE PASCUA
¿Qué argumentos avalan el proceder de la familia Hito en relación a los terrenos que ocupan en la Parcela 40, donde actualmente se encuentra el Hotel Hanga Roa? ¿Cuáles son los antecedentes que justifican una acción de fuerza para resistirse al abuso del que han sido víctimas y no recurrir exclusivamente al arbitrio de los tribunales de Justicia y al amparo de las autoridades nacionales?

ANTECEDENTES PARA CONSIDERAR LA NEGACION DE ACCESO A LA JUSTICIA COMO CONCULCACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS: 1) Es necesario considerar que el Estado Chileno no le compró la tierra a NINGÚN rapanui, las expresas instrucciones de Policarpo Toro eran de comprar las tierras a los "extranjeros" residentes en la isla, el resto, era propiedad de los Rapanui, según manifiesta el propio Policarpo Toro en su Memoria de 1886. 2) El primer sub-Agente de Colonización, Pedro Pablo Toro, Capitán de Ejército hermano de Policarpo, nombrado por el Presidente Balmaceda en 1888, propone como "primer acto de soberanía", la entrega de títulos de dominio a los habitantes de la Isla, lo que consta en la Memoria de Colonización presentada el año 1892 al Congreso Nacional. 3) En 1916, ante el intento de un particular de inscribir la isla a su nombre, el Estado reacciona e inicia un litigio para impedirlo, resolviendo el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, en 1929, inscribir la isla a nombre del Fisco, lo que no se pudo hacer en ese momento por estar pendiente el juicio de 1916, inscribiéndose definitivamente en 1933, para evitar que personas ajenas a la etnia rapanui puedan inscribir terrenos en la isla. 4) Desde 1917, a la espera de concluir el juicio que se desarrollaba en Valparaíso, el Estado (a instancias de Monseñor Rafael Edwards) inicia el "Catastro de propiedades de los rapanui en Isla de Pascua", paso previo y requisito esencial, para la otorgación de títulos de dominio. 5) El catastro de los terrenos de los rapanui se inscribe en un libro denominado "Memoria y balance anual", donde el subdelegado marítimo inscribe la propiedad rapanui, inscripción

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que es RATIFICADA una vez al año con la inspección del Comandante del Buque escuela que recala anualmente en la isla. Se trata pues, de documentos oficiales del Estado Chileno, donde se reconoce la "tenencia de la tierra", perfectamente individualizados sus deslindes en un plano, indicando la identidad del propietario. 6) Como el Subdelegado Marítimo y los Oficiales de la Armada no tienen (ni han tenido nunca) la facultad de entregar "Títulos de Dominio", entregaban a los rapanui un "Título Provisorio", que entre otras cosas, indicaba expresamente "El concesionario no tiene derecho a enajenar los terrenos entregados" ... en función de eso es claramente ILEGAL todo documento que señale lo contrario, ya que en virtud de la normativa vigente en la época, la Isla de Pascua era “jurisdicción naval”. 7) Lo anterior, era el necesario paso previo para otorgar "títulos de dominio" a los rapanui, esa fue siempre la motivación, no hay NINGÚN documento que atestigüe lo contrario, el catastro de terrenos ocupados por los rapanui era un reconocimiento implícito de su derecho, y en función de tal, toda la legislación posterior ha sentado el derecho de propiedad del pueblo rapanui, como lo consagra el articulo respectivo del Código Civil:
Art. 606. Por la ocupación se adquiere el dominio de las cosas que no pertenecen a nadie, y cuya adquisición no es prohibida por las leyes chilenas, o por el Derecho Internacional.

8) Con la ley Pascua, en su artículo 38, se habilita al presidente para entregar títulos de dominio a los Rapanui, indicando expresamente el inciso 4º: "Los terrenos fiscales de isla de Pascua que no se encuentren en los incisos anteriores, solo podrán entregarse en concesión de explotación a la Corporación de Fomento de la Producción o a alguna de sus empresas filiales, a instituciones fiscales, semi fiscales y de administración autónoma, a empresas o entidades en que tenga participación el Fisco por aporte de capital y a los servicios de utilidad pública". Sin embargo, contra el espíritu y letra de la ley, funcionarios de Corfo, en vez de limitarse a recibir una "Concesión de Explotación", inscribió como PROPIEDAD PRIVADA un terreno que tenia dueño conocido (Veronica Atamu Pakomio, viuda de Ricardo Hito Tepihe), pese a que la ley expresamente no consideraba esa posibilidad.

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9) Si esto por si solo no bastase para declarar "insanablemente nula" la inscripción, vayamos a un detalle que queda en evidencia con solo leer el documento: La señora Veronica Atamu Pakomio, no sabía leer ni escribir, como muchos rapanui de la época, y sin embargo en la identificación de dicho documento se consigna "Lee y escribe", lo que es absolutamente FALSO, de falsedad absoluta, como lo establecen TODOS los testigos de la época y que se percibe solo con analizar su firma, consistente en sus iniciales “V A P”, las que no están "manuscritas", sino "dibujadas", ya que no tienen un trazo continuo (característico de la letra manuscrita), sino varios trazos, perfectamente distinguibles entre si, que se superponen. 10) Por otro lado ¿A que se refiere la "Cesión de Derechos", definidos en el documento como "eventuales"? Debemos concordar que sus "derechos" sobre la Parcela Nº 40 del plano catastral Nº 89609 del Ministerio de Tierras y Colonización, surgen como HEREDERA de Ricardo Hito Tepihe, se trata por lo tanto de "derechos hereditarios", los que en nuestro Código Civil están regulados en el Libro IV, y expresamente, en su artículo respectivo señala:
Art. 1167. Asignaciones forzosas son las que el testador es obligado a hacer, y que se suplen cuando no las ha hecho, aun con perjuicio de sus disposiciones testamentarias expresas. Asignaciones forzosas son: 1. Los alimentos que se deben por ley a ciertas personas; 2. Las legítimas; 3. La cuarta de mejoras en la sucesión de los

descendientes, de los ascendientes y del cónyuge.

Respecto a las asignaciones forzosas legítimas, están taxativamente establecidas en otro artículo:
Art. 1181. Legítima es aquella cuota de los bienes de un difunto que la ley asigna a ciertas personas llamadas legitimarios.

Los legitimarios son por consiguiente herederos. Art. 1182. Son legitimarios:

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1. descendencia;

Los

hijos,

personalmente

o

representados

por

su

2. Los ascendientes, y 3. El cónyuge sobreviviente. No serán legitimarios los ascendientes del causante

si la paternidad o la maternidad que constituye o de la que deriva su parentesco, ha sido determinada judicialmente contra la oposición del respectivo padre o madre, salvo el caso del inciso final del artículo 203. Tampoco lo será el cónyuge que por culpa suya haya dado

ocasión a la separación judicial.

En nuestra humilde opinión, la "Cesión de eventuales derechos" a que alude el documento que ilustra esta entrada, debe entenderse única e inequívocamente como "derechos de herencia". 11) Surge por lo tanto, toda vez que es una herencia intestada y no hay "posesión efectiva" ni trámite similar alguno, la necesaria definición de ¿Quiénes son los HEREDEROS de Ricardo Hito Tepihe? vale decir quienes conformas su "sucesión", y ambos están individualizados en el documento en referencia, su viuda y su hijo ISIDRO RICARDO HITO ATAN, ya en ese entonces "mayor de edad", lo que es de vital importancia, ya que su madre ya no decidía por él. 12) Ya se hizo alusión a que Isidro Ricardo Hito Atán era "heredero forzoso" de su padre, y en la referida "Cesión de Derechos" de su madre él es citado como testigo en el numeral "CUARTO: "Presentes en este acto,... don ISIDRO RICARDO HITO ATAN, hijo legitimo de doña Verónica Atamu, chileno, mayor de edad, pescador, quien aprueba en todas sus puntos la cesión celebrada". Al margen de las necesarias consideraciones de que no tenía real conocimiento ni comprensión de los alcances del documento (al igual que su madre) es EVIDENTE, ya que se desprende de la sola lectura, que él, que era heredero, NO CEDIÓ NADA, solo fue TESTIGO de la cesión de su madre.

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13) Al respecto, cabe la duda ¿Que derechos reales tenía Isidro Ricardo Hito Atán? Pues exactamente LOS MISMOS que su madre, él hecho de RECONOCERLE derechos (aunque los consideren eventuales) a su madre, es válido en igual forma él, ya que el causante de esos derechos era su padre RICARDO HITO TEPIHE (QEPD). 14) Si bien estamos ante una acción abiertamente ilegal, surgen aún más agravantes, ya que aunque hubiese sido del todo legal (lo que no fue), nos encontramos ante otro vicio de NULIDAD de lo obrado, que es la desproporción entre lo entregado por la señora Verónica Atamu Pakomio, consistente en 6,6 hectáreas en un terreno urbano, con vista privilegiada, la mejor ubicación de la isla (¡Por eso se construyó ahí!) a "cambio" de eso, la Corfo se compromete a construir "una casa de bloques de 60 m2, con instalación de agua y luz y alcantarillado de pozo séptico"... "en un plazo paralelo a la construcción de un Hosteria en el lugar cedido"(Punto Tercero de la Cesión de Derechos). Nótese que el documento parte hablando de "derechos eventuales" y culmina aludiendo al "lugar cedido", lo que claramente reconoce la posesión y dominio de la familia Hito. El vicio de nulidad al que nos referimos, está tipificado en el Código Civil como "Lesión Enorme":
Art. enorme. 1888. El contrato de compraventa podrá rescindirse por lesión

Art. 1889. El vendedor sufre lesión enorme, cuando el precio que recibe es inferior a la mitad del justo comprador a su vez cosa que compra precio de la cosa que vende; y el

sufre lesión enorme, cuando el justo precio de la es inferior a la mitad del precio que paga

por ella. El justo precio se refiere al tiempo del contrato.

La prescripción para esto es de cuatro años, pero que este "prescrito" no quita que sea un ABUSO. 15) No obstante todos estos atropellos, toda esta ilegalidad nauseabunda que construyó la "ficción legal" para arrebatarles su herencia, esto no hubiese sido posible de no continuar las ilegalidades en forma aún más descarada, ya que en virtud de la "inscripción fiscal" de

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1933, esta se reservaba en la práctica para el pueblo rapanui, ya que se hizo acogiéndose al artículo 590 del Código Civil:
Art. estando 590. Son bienes dentro del de Estado los todas las tierras que,

situadas

límites

territoriales,

carecen de otro dueño.

Es necesario transcribir TEXTUAL este artículo, porque en forma distorsionada se ha hecho creer que el Estado "desconoció la propiedad rapanui de la tierra" (esto ya se aclaró en los primeros siete puntos, ya que una vez aplicado el artículo 590, bastaba acogerse al artículo 606 del Código Civil (ver nº 7) para "regularizar la propiedad de la tierra", lo que no se hizo antes por no existir Conservador de Bienes Raíces con jurisdicción para ello hasta 1916, y en Isla de Pascua solo hasta 1967, con la ley Pascua (16.441), la que aunque permitía haber regularizado toda la propiedad de la isla, inexplicablemente no se hizo, como tampoco lo hizo el gobierno siguiente, y solo con el Decreto Ley 2.885 (07.11.1979), se subsanó esta increíble desidia histórica, al establecer:
ARTICULO 1° Facúltase al Presidente de la República para otorgar títulos gratuitos de dominio en terrenos fiscales, urbanos o rurales, de la Isla de Pascua. Estos títulos podrán otorgarse, sin más trámites que los establecidos en esta ley y en su reglamento, en favor de los chilenos originarios de la Isla, entendiéndose por tales, para los efectos del presente texto, los nacidos en ella y cuyo padre o madre cumpla esta condición. Podrán también concederse a los chilenos, no originarios de la Isla, siempre que sean hijos de padre o madre nacidos en ella, que acrediten domicilio y residencia de cinco años y que ejerzan en ésta una profesión, oficio o actividad permanente. La Comisión Especial de Radicaciones deberá emitir

siempre un pronunciamiento previo sobre las solicitudes referentes a las materias de que trata este artículo. El decreto supremo en el que se contengan los actos gratuitos de disposición a que se refiere el presente artículo, servirá de suficiente título para inscribir el terreno respectivo a nombre del beneficiario y a requerimiento de éste, en el Registro de Propiedad del Conservador de
Bienes Raíces.

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Sin embargo, no solo no se corrigió la evidente "irregularidad" de haberse "inscrito la propiedad de CORFO" respecto de la parcela Nº 40, de la familia HITO, sino se cometió una felonía aún mayor, en forma abiertamente ILEGAL, contra la letra y el espíritu de todo lo actuado y legislado por el Estado Chileno hasta esa fecha, se permitió que un particular "NO rapanui", que no tipificaba en NINGUNA de las situaciones que la legislación permitía para el efecto, "comprase a Corfo dicha Parcela", con un Hotel ya construido, proceso que pasó por la "Comisión de Radicaciones" de la época, la que inexplicablemente refrendo el traspaso a Hugo Salas Román, AUTORIZANDO la venta por la suma de 31 millones de pesos. 16) Las irregularidades no pararon, el año 1990, el señor Hugo Salas Román, transfiere la propiedad del Hotel Hanga Roa a la "Hotelera Panamericana", pero esta vez no recurrieron a la "Comisión de Radicaciones", quien por ley estaba obligada a por el inciso 3º del ya citado art. 1 del Decreto Ley 2.885 de 1979, como se acaba de explicar precedentemente:
La Comisión Especial de Radicaciones deberá emitir siempre un pronunciamiento previo sobre las solicitudes referentes a las materias de que trata este artículo.

Tal como se lee, la comisión deberá emitir SIEMPRE un pronunciamiento, pero tal vez alguien pudiese "cuestionarse si era pertinente" ya que "debería entenderse" que se trata para los títulos gratuitos hacia los rapanui. La respuesta tiene dos aspectos, primero, ese es el ÚNICO tipo de "titulo de propiedad" que reconoce la referida ley, lo otro son las "concesiones de explotación" (que era lo que expresamente correspondía a Corfo) y por otro lado, la validación de jurisdicción la entrega el propio señor Hugo Salas Román y la Corfo, mediante solicitud para "autorizar el traspaso del Hotel" (expediente 255/81). La Corfo No es el Estado, es una instancia con personalidad jurídica propia, y el señor Salas tampoco era rapanui, eran dos entidades ajenas a lo que la ley señalaba (¡Esa es precisamente la ilegalidad que denunciamos!) y aún así se sometieron a la "Comisión Especial de Radicaciones", porque entendieron claramente, que tal como la ley lo señala, ella debía pronunciarse SIEMPRE. 17) El 5 de octubre del año 1993, es promulgada la ley 19.253, también conocida como "Ley Indígena" o "Ley Conadi", y en su artículo respectivo establece:

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Artículo 12.- Son tierras indígenas: 1° Aquellas que las personas o comunidades indígenas actualmente ocupan en propiedad o posesión provenientes de los siguientes títulos: a) Títulos de comisario de acuerdo a la ley de 10 de junio de 1823. b) Títulos de merced de conformidad a las leyes de 4 de diciembre de 1866; de 4 de agosto de 1874, y de 20 de enero de 1883. c) Cesiones gratuitas de dominio efectuadas conforme a la ley N° 4.169, de 1927; ley N° 4.802, de 1930; decreto supremo N° 4.111, de 1931; ley N° 14.511, de 1961, y ley N° 17.729, de 1972, y sus modificaciones posteriores. d) Otras formas que el Estado ha usado para ceder, regularizar, entregar o asignar tierras a indígenas, tales como, la ley N° 16.436, de 1966; decreto ley N° 1.939, de 1977, y decreto ley N° 2.695, de 1979, y e) Aquellas que los beneficiarios indígenas de las leyes N° 15.020, de 1962, y N° 16.640, de 1967, ubicadas en las Regiones VIII, IX y X, inscriban en el Registro de Tierras lo Indígenas, que será y que constituyan por la

agrupaciones Corporación.

indígenas

homogéneas

calificado

2° Aquellas que históricamente han ocupado y poseen las personas o comunidades quechuas, inscritos mapuches, aimaras, y rapa yámana, Tierras nui o pascuenses, que que sus crea atacameñas, sean a

collas, en el

kawashkar Registro de

siempre Indígenas

derechos esta

ley,

solicitud de las respectivas comunidades o indígenas titulares de la propiedad. 3° Aquellas que, proviniendo de los títulos y modos referidos en los números precedentes, se declaren a futuro pertenecientes en propiedad a personas o comunidades indígenas por los Tribunales de Justicia. 4° Aquellas que indígenas o sus comunidades reciban a título gratuito del Estado. La propiedad de las tierras indígenas a que se refiere este artículo, tendrá como titulares a las personas naturales indígenas o a la comunidad indígena definida por esta ley.

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La propiedad de las tierras indígenas a que se refiere este artículo, tendrá como titulares a las personas naturales indígenas o a la comunidad indígena definida por esta ley. Las tierras indígenas estarán exentas del pago de contribuciones
territoriales.

Más adelante, en su título VIII, en lo referente a la etnia rapanui, crea la CODEIPA, que asume todas las funciones que anteriormente cumplía la "Comisión Especial de Radicaciones":
Artículo 67.- Créase la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua que tendrá las siguientes atribuciones: 1.Proponer al Presidente de la República las destinaciones

contempladas en los artículos 3° y 4° del decreto ley N° 2.885, de 1979; 2.- Cumplir las funciones y atribuciones que el decreto ley N° 2.885, de 1979, entrega a la Comisión de Radicaciones. En el cumplimiento de estas funciones y atribuciones, deberá considerar los requisitos

establecidos en el Título I del decreto ley referido y, además, los siguientes criterios: a) Analizar las necesidades de tierras de la población rapa nui o pascuense. b) Evaluar el aporte que dichas tierras hacen al desarrollo de Isla de Pascua y la comunidad rapa nui o pascuense. c) Fomentar la riqueza cultural y arqueológica de Isla de Pascua;

18) Sin embargo, y pese a que TODAS las disposiciones que regulaban la "Comisión Especial de Radicaciones" estaban asumidas en propiedad y por imperativo legal en la "Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua" (CODEIPA), Hotelera Panamericana vendió en forma inconsulta el Hotel Hanga Roa a la Sociedad Hotelera Interamericana, parte del Holding de empresas Transoceanica, hacemos presente este punto, porque la justificación con que desde el inicio se intenta "legitimar" el traspaso de un terreno a un particular "NO rapanui" es el trámite que permitió hacerlo a Hugo Salas Román en 1981, amparado precisamente en un pronunciamiento de la referida "Comisión Especial de Radicaciones".

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19) Aquí es necesario dejar constancia de antecedentes que dan continuidad histórica al reclamo de la familia Hito. Según antecedentes proporcionados por quien fuera Jefe de la Oficina de Bienes Nacionales de Isla de Pascua, en la década de los 90, antes del traspaso de Panamericana a Interamericana, uno de los herederos manifestó su voluntad de impugnar el despojo del que fue víctima su familia, se le orientó al respecto, pero la falta de recursos para costear la asesoría legal dejo el tema pendiente. 20) El año 2005, cuando la familia Schiess manifiesta su intención de adquirir el Hotel Hanga Roa, en sesión pública ordinaria del Concejo Municipal de Isla de Pascua, la concejal Amelia Olivares San Juan, les hizo ver directamente a la familia Schiess, controladores del Holding Transoceanica, que el terreno del Hotel Hanga Roa estaba en litigio por lo irregular de su traspaso, notificación directa a la que hicieron caso omiso, adquiriendo el Hotel, conscientes del litigo pre existente. Dicha situación quedó consignada en las Actas del Concejo Municipal de Isla de Pascua.

Finalmente; Hasta aquí este apretado resumen, solo para dejar en evidencia, una vez más, que todo lo accionado y legislado hasta le fecha por el Estado Chileno ha sido en beneficio de la etnia rapanui, todas las normas han sido coincidentes en entregar la propiedad de la tierra al pueblo rapanui, no existe ninguna forma legal para que en la actualidad un continental o ciudadano “No rapanui” pueda ser “propietario de la tierra” en Isla de Pascua... Entonces cabe la pregunta: ¿Quién es el que está en terreno ajeno? Sin otro particular, le saluda atentamente.

MARCOS MONCADA ASTUDILLO Asesor ONG “Comunidad Lircay” http://polinesia-chilena.blogspot.com

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