FACULTAD DE TEOLOGÍA PONTIFICIA Y CIVIL DE LIMA

BACHILLERATO DE FILOSOFÍA
TESIS PARA OPTAR EL GRADO DE BACHILLER EN FILOSOFÍA

“LO ANTIHUMANO EN LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA DE LA CIENCIA Y DE LA TEORÍA M. COMO EXPRESIÓN ADÁMICA Y MÁGICA DE LA ESPIRITUALIDAD HUMANA"

ALUMNO

: JULIO HENRY CORREA SANDOVAL.

ASESOR

: DR. DICK TONSMANN VÁSQUEZ

Lima, Febrero de 2011

I

LO ANTIHUMANO EN LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA DE LA CIENCIA Y DE LA TEORÍA M. COMO EXPRESIÓN ADÁMICA Y MÁGICA DE LA ESPIRITUALIDAD HUMANA

II

ÍNDICE Contenido
INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................III 1. INCONSISTENCIA CUÁNTICA Y FORMAL DE LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA DE LA TEORÍA M ................................................................................... 1
1.1 CONSIDERACIONES GENERALES ............................................................................................... 2 1.2 RETROSPECTIVA HISTÓRICA, ANÁLISIS Y EVALUACIÓN DE LAS CONDICIONES DE INCONSISTENCIA DEL DETERMINISMO A LA LUZ DEL PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE DE HEISENBERG, COMO FUNDAMENTO DE LA MECÁNICA CUÁNTICA Y DE LA TEORÍA M ............................................... 5 1.3 CONDICIONES DE INCONSISTENCIA FORMAL DEL DETERMINISMO EN LA TEORÍA M A LA LUZ DEL TEOREMA DE GÖDEL, COMO LÍMITE DE TODO FORMALISMO MATEMÁTICO LÓGICAMENTE AXIOMÁTICO......................................................................................................................................24 1.3.1 1.3.2 PROBLEMÁTICA Y CONTEXTO ..........................................................................................25 ARGUMENTO CENTRAL DE LOS TEOREMAS .....................................................................31

2. INSUFICIENCIA DE LOS CRITERIOS FÍSICO-MATEMÁTICOS PARA VALIDAR LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA DE LA TEORÍA M .................... 34
2.1 REFLEXIONES EN EL BORDE DIFUSO DE LOS LINDEROS ENTRE LA CIENCIA, LA FILOSOFÍA Y LA RELIGIÓN ...........................................................................................................................................37 2.2 EL DETERMINISMO CIENTIFICISTA COMO FORMA ESPIRITUAL NO RELIGIOSA Y DESACRALIZANTE ...............................................................................................................................43

3. PRINCIPIOS DE UNA INTERPRETACIÓN NO DETERMINISTA DE LA CIENCIA Y LA CULTURA EN GENERAL.......................................................................................... 48
3.1 LA NOCHE DE LOS TIEMPOS ....................................................................................................50 3.2 LO ADÁMICO Y LO PROMETEICO EN LA CONFORMACIÓN DE LA ESTRUCTURA ESPIRITUAL HUMANA ...........................................................................................................................................54

4. CONSECUENCIAS ANTIHUMANAS GLOBALES Y TANÁTICAMENTE SUICIDAS DE LA INSTRUMENTALIZACIÓN TOTALITARIA DE LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA (MÁGICA Y ADÁMICA) DE LA CIENCIA Y LA CULTURA........................................................................................................................ 73 CONCLUSIONES .................................................................................................................. 80 BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................................... 85

III

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo explora las posibilidades de una aproximación inusual al problema de la naturaleza de la ciencia, en su –hasta hace poco predominante- vertiente determinista, y, por extensión, de la ciencia en general. Así como evidenciar sus nefastas consecuencias, en todos los aspectos de la vida, humana y no humana, debido a su inspiración adámica y cainita antihumanas.

El predominio del paradigma determinista en la formación y devenir histórico de las ciencias, nos permite ensayar una explicación de ellas, en dos sentidos: retrospectiva y prospectivamente. Sentidos que se explanarán no de modo consecutivo ni lineal, sino que serán a modo de hilos que se imbrican para formar la urdimbre de nuestra propia visión.

Retrospectivamente, porque será necesario asimilar, de manera especial pero no exclusivamente, en los tres primeros capítulos, los datos relevantes provenientes de diversas disciplinas científicas. Incluso recurriremos a las tradiciones espirituales, con su característico lenguaje mítico, en particular a la tradición judeo-cristiana (que más claramente ha estructurado un lenguaje que supera lo meramente mítico para convertirse en soteriológico), para atalayar nuestro origen, tanto en el sentido personal como comunitario, entendido como una comunidad de seres conscientes de su defectividad moral y su inexorable mortalidad en el mundo. Esta mirada hacía el pasado, se entiende por nuestra convicción de que el presente está constitutivamente hecho de pasado, incluso el de la ciencia, como actividad característica propiamente humana. Este rastreo histórico necesariamente superará, para ser filosófico, los límites multidisciplinarios implicados. Mostrando así, de un modo cada vez más agudo, el

IV verdadero carácter difuso de los mismos, haciendo también plausible, la consideración e inclusión de elementos aletheicos, de nuestra propia tradición espiritual (en cuanto hacen patente y manifiesto una visión razonable de lo que hay, y por lo menos verosímil, a la que de otro modo no sería posible acceder). Podemos decirlo, desde ya, renunciamos metodológicamente a considerar el sentido general del desarrollo de la ciencia como efecto espontáneo, social y axiológicamente neutro de una particular conformación política-económica actualmente hegemónica. Porque el hacerlo imposibilitaría de entrada toda aproximación crítica al problema que pretendemos esclarecer con este trabajo. Además de parecernos una posición metodológica epistemológicamente insuficiente y éticamente cínica, con compromisos ideológicos tácitos, cuyas consecuencias antihumanas y tanáticas nos son totalmente indeseables.

Prospectivamente, porque a partir de este zambullirse en las características de la versión hodierna del cientificismo determinista –funcional y socialmente predominante- se hace posible, de modo especial pero no exclusivamente, en el capítulo final, señalar ostensiblemente sus vínculos etiológicos y sistémicos con la estructuración de la actual globalización, de claro sesgo totalitario. Es decir, se hace posible dar una razón del sentido general de los últimos desarrollos de la tecno-sociedad global occidentalizante. Además estaremos en condición de hacer una evaluación de sus posibles desarrollos, de mantenerse predominantemente operantes estas funestas características. Esta valoración no será sólo ética, sino también desde la perspectiva de la satisfacción social, es decir, que se confrontarán algunas de las expectativas fundamentales generadas mediante una pervertida ingeniería social (manifestada, entre otros, en un uso totalitario de la información, reduciéndola a solo eficaz propaganda) con los reales logros y límites de la ciencia.

Por otro lado, de manera especial, hemos intentado en el capítulo 1, una comprensión ad intra del quehacer científico desde sus propios límites intrínsecos: los teoremas de incompletitud de Gödel y el principio de incertidumbre de Heisenberg. Estamos convencidos de su ineluctable vigencia como criterios de evaluación tanto para las posibilidades y legitimidad de las teorías que pretenden una descripción determinista del mundo físico, como de las que pretenden una justificación algorítmica de la naturaleza de las matemáticas. Defendemos la pertinencia de estos límites-umbrales para una comprensión mas sensata y humanista, aun de la ansiada Theory of everything (TOE), o Teoría del Todo, proclamada casi como la nueva piedra filosofal de nuestros hodiernos alquimistas, cuya formulación más reciente es la Teoría M, como la que unificaría –por fin- a las cinco teorías de cuerdas precedentes. Sería, además, capaz, por su

V elegancia y belleza matemáticas, de ofrecer un origen axiomático al modelo estándar de la física vigente. Veremos además lo íntimamente vinculado que esta evaluación se encuentra con la necesidad de una apertura en la consideración de la naturaleza de la razón humana; las características de esta apertura serán solo sugeridas a lo largo de nuestra exposición.

Asimismo, hemos tenido que articular una aplicación del quehacer filosófico, pero en un sentido particular, esto es, holístico-hermenéutico. En cuanto que hemos creído atisbar un conjunto de intuiciones de diversa índole, las que a modo de clave heurística y hermenéutica, han sido suficientemente fecundas para los propósitos de esta investigación. Nuestro discurso pretende tener paradójicamente un locus ucrónico y utópico, por lo tanto, eminentemente anormal, metateórico, pero que es originado y está en inextricable relación con los tópicos normales del quehacer de las otras expresiones de nuestra racionalidad. Por otro lado, estamos convencidos que las respuestas esbozadas corresponden también a nuestra difusa posición personal en el entramado mayor que constituye aquello que llamamos realidad. Y, creemos que ello es universalmente ineludible, por lo que nos sentimos legitimados de abordar filosóficamente este aspecto central de la realidad, desde nuestras particulares y difusas coordenadas espirituales; evitando eso sí, ceder a una innecesaria visión confesional o apologética, que la desvirtuaría.

También hemos tenido que superar ciertas dificultades inherentes a la dirección que el dinamismo propio de nuestro trabajo fue tomando, en lo que respecta a, por un lado, la necesidad de legitimidad de un discurso anormal (como el filosófico, que lo es, no solo sincrónicamente, sino también diacrónicamente) para evaluar el quehacer científico. Y, por otro lado, la legitimidad de hacer uso de un modelo teórico que asume elementos espirituales y religiosos, no como corolarios, sino como teoremas y hasta como axiomas (dicho esto en sentido figurado) de nuestra particular comprensión del accionar fundamental de lo humano. Creemos por eso, ciertamente, que el secreto para revelar mejor la realidad, se encuentra en un discurso científico que esté sostenida por la sana y sensata conciencia de su inacabamiento esencial, amén de su renuncia a todo determinismo metodológico, que veremos está históricamente relacionada con sociedades de entraña adámica, cainita y tanáticamente suicidas.

Se verá finalmente, en el capítulo 4, que existe una íntima relación de complicidad y de justificación ideológica –en el sentido marxiano-, entre una versión determinista de la ciencia y el peculiar orden económico predominante (que nosotros expresamos por la ecuación:

VI mercantilismo + capitalismo neoliberal = globalización tanática). Ordenamiento socioeconómico que ha conseguido, hasta ahora, convertirse en el núcleo de la globalización, gracias a nuestro programado, cómplice y pusilánime fatalismo. Con todas las graves consecuencias que cada vez sufrimos mas y más, y, con la imposición velada de un fatalismo que nos arroja desesperanzados a una senda de consumismo nihilista, como fuente de sentido ipso facto radicalmente frustrada.

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1. INCONSISTENCIA CUÁNTICA Y FORMAL DE LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA DE LA TEORÍA M

En este capítulo expondremos nuestra preocupación por establecer fundamentalmente: el locus -entendido como ámbito teórico-, al que nuestro focus -entendido como capacidad reflexiva y crítica-, se aplicará. Trataremos de explicitar nuestras más firmes convicciones, en aspectos relevantes para nuestra investigación ya sean epistemológicas, éticas, o metapolíticas. Así como postular nuestra particular hermenéutica de la racionalidad, en un sentido holístico, que nos permita entenderla en sus diversas manifestaciones, pero sobre todo que nos permita articular una mejor comprensión de la racionalidad científica-religiosa-filosófica.

Luego, haremos un breve recorrido por los principales hitos históricos del desarrollo de las ciencias físicas –en su interpretación determinista-, desde el remoto pasado, amalgamada con la magia y el misticismo (de un modo explícito pues, entre otras cosas, eran los factores que nucleaban y proveían de identidad al cuerpo social), hasta la contemporánea controversia entre la física clásica (con su epígono: la teoría de la relatividad especial y general) y, la física cuántica.

Trataremos de hacer manifiesta la inconsistencia y sobre todo la insuficiencia del determinismo como metaparadigma canónico y metodológico, tanto para una cabal comprensión de la realidad física, en su nivel fundamental o cuántico, como para una consideración necesariamente no-algorítmica de su lenguaje propio, esto es las matemáticas y su natural incompletitud.

La teoría M, en cuanto principal desarrollo de las pocas versiones prometedoras de lo que se entiende como teoría del todo, tendrá un cierto énfasis en nuestra crítica del determinismo, que

2 pudiera estar acicateándola, haremos el intento de interpretarla de un modo humanista, ciertamente no determinista, veremos lo paradójico de tal hermenéutica.

1.1

CONSIDERACIONES GENERALES

Debemos, antes que nada, establecer los linderos del ámbito teórico al que vamos a aplicar nuestro estudio, lo cuál implica hacer explícitos los presupuestos epistemológicos, metapolíticos y éticos que hemos elegido para esta reflexión filosófica.

Empecemos por los epistemológicos, persuadidos del valor vigente de los principios: de incertidumbre cuántico –para establecer la legitimidad de toda aproximación físico-científica del ser, como de los teoremas de incompletitud de Gödel –conducente a clarificar la legitimidad de todo sistema matemáticamente formalizable-. Ambos, necesarios para establecer los linderos, tanto para un adecuado y legítimo ejercicio del quehacer científico, cuanto para una sensata y prudente reflexión crítica de las pretensiones filosóficas de algunas tendencias cientificistas socialmente relevantes, que han perdido de vista, que a la base de esta actividad ya existen presupuestos, no abordables decisiva ni satisfactoriamente con los métodos del paradigma científico, asumidos casi en su totalidad acríticamente, pues son metodológicamente ciegos ante ellos.

Por lo que la cléf de voûte de un ejercicio científico que no pierda de vista su carácter más peculiar, ser una perspectiva –ciertamente muy eficaz- entre otras, que a despecho de ser ya la hegemónica o precisamente por esto, debería preguntarse si su reconocimiento y éxito social tiene algo que ver con los legítimos intereses que la debieran motivar.

Con respecto a nuestros motivos metapolíticos y éticos, ciertamente nuestra pretensión pudiera interpretarse como tributaria de una concepción general liberal, sin embargo esto solo es muy parcialmente cierto, en realidad lo es mas bien con respecto a una visión genuinamente racional y, por lo mismo, sacra de la realidad y la vida. Además nuestra posición no pretende lo que cierta perversión del liberalismo, a saber: dar por un hecho – como efecto automático del ordenamiento socioeconómico, causado por un específico

3 modelo de producción, intercambio y, distribución de bienes y servicios: la omnipresente economía de libre mercado- la existencia de un espacio ideológicamente neutro.

Este pretendido espacio posibilitaría un genuino ejercicio de la racionalidad científica, mientras se sobreentiende y fomenta, con un mal disimulado cinismo, que la simonía científica1 es perfectamente compatible con dicha neutralidad. Lo que queremos decir, es que, se debe propugnar por asegurar institucionalmente los espacios socio-culturales y políticos necesarios para garantizar el ejercicio de la racionalidad humana, en sus diversas manifestaciones: religiosa, filosófica, ética, científica-técnica y artística; que esté lo menos expuesta posible a ser convertida en un instrumento político-ideológico de dominación totalitaria y, en cuanto tal, antihumano.

Por lo que, nuestra propuesta es la de un holismo racional y crítico (en el sentido etimológico del término, ―ηὸ ὄλον: la totalidad, todo el Estado, todo el Universo, lo principal (…)‖2). Puesto que, estamos convencidos que garantizar el ejercicio autónomo de la ciencia, es coherente con una visión en la que la radicalización de la autonomía de cada aspecto de la racionalidad humana no hace sino contribuir a una vivencia de la totalidad, cuyo sentido es comunitario, no uniforme; siendo manifestación de la unidad en la diversidad. Esta totalidad es, desde un ejercicio estrictamente racional, propia de la mirada filosófica, sin embargo, no puede construirse al margen de las características y elaboraciones peculiares de los demás aspectos de la racionalidad. Pues tienen todas una raíz común, son capaces de experienciar, vivenciar intuitivamente la realidad como un todo unitario, aunque sus específicas expresiones sean siempre un flash puntual discontinuo de una totalidad contínua.

Respecto de la visión filosófica resultante de este particular holismo, es sincrónica y diacrónica a la vez, por lo tanto, su carácter más específico y genuino es el dialógico. Lo que la obliga a permanecer abierta en los dos sentidos anteriores, y en cuanto es διά-λόγος: a ser una mediación para relacionar seres racionales en ciernes y, en proceso continuo de
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Entendiendo como tal, la cada vez más hegemónica y excluyente capacidad de las corporaciones económicas transnacionales, para no solo condicionar, sino, determinar las prioridades, relevancia, y hasta existencia tanto de lo que T. Kuhn llama comunidad científica, como de lo que I. Lakatos denomina programas de investigación. Cf. KUHN, Thomas S. La estructura de las revoluciones científicas. 1º ed. México: Fondo de cultura económica, 2004; y LAKATOS, Imre. La metodología de los programas de investigación científica. Madrid: Alianza Editorial, 1983. 2 PABÓN SUÁREZ DE URBINA, José. Diccionario Griego-Español Vox, Bibliograf, 1967, p. 424.

4 germinación. Mediante la palabra oral -una sofisticada y compleja especialización humana de la gestualización3- y la escrita, estructurada y significativa, cuya esencia es la de ser ηό ζύμβολον: contrato, señal, signo de comunidad, contraseña, por lo tanto convención. Pero no una trivial, sino una que permite reconocer al otro como alguien que me compromete, por ser decisivamente semejante a mí. Cuando este carácter se pervierte, se asume como completa y acabada, se cierra en consecuencia a ser vehículo de comunión y comunidad. Si lo hace pierde su autonomía y legitimidad, se violenta así misma y a lo demás, sucumbe a la idolatría del poder, se vuelve cómplice o, ella misma, dominadora y excluyente, inaugurando un sino cainita, tanático, irracional y antihumano.

A la luz de estas consideraciones, decimos que la única perennidad legítima de cualquier síntesis racional, es la permanente apertura a la trascendencia de si misma, al descentramiento continuo para escuchar y dejarse escuchar por el otro. Y, esta propiedad es particularmente esencial a la filosofía, pero también a la ciencia, la religión y la axiología.

Cuando propugnamos una radicalización en la autonomía de las diversas expresiones de la racionalidad, no aludimos de ningún modo a una visión de la realidad desestructurada en compartimentos estancos, sino mas bien a una mayor agudeza en la conciencia de la necesidad de legitimar su quehacer en principios que poseen un dinamismo peculiar y autónomo. Y, a reconocer los linderos de tal legitimidad, estos linderos ciertamente osmóticos y difusos, son los dominios del quehacer filosófico, solo el λόγος filosófico (entendido en su íntegra significación originaria: como verbo, como acción en proceso, como actividad dinámica integradora) puede iluminar lo opaco y difuso de estos linderos; que por otro lado, irrumpen incesantemente, obligando a la razón a filosofar.

Nuestra visión holista de la dinámica del quehacer racional, puede muy bien ilustrarse con la que llamo la metáfora de Arquímedes (basados en la anécdota recogida por Vitruvio P., romano, ingeniero, arquitecto y tratadista del s. I a.C.) 4. Mientras más profundicemos en

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Desde un punto de vista inicialmente behaviorista o conductista, puede decirse: ―Pero la convención que ha dado la supremacía a la palabra hablada tiene un gran fundamento, porque no existe otro modo de producir un número de movimientos corporales perceptiblemente diferentes con tal rapidez y con tan pequeño esfuerzo muscular‖ [RUSSELL, Bertrand. ―Lenguaje‖, En Escritos Básicos I Planeta et al, 1985, p. 10.] 4 ―posteaquam indicium est factum dempto auro tantundem argenti in id coronarium opus admixtum esse, indignatus Hiero se contemptum esse neque inveniens qua ratione id furtum deprehenderet, rogavit Archimeden uti insumeret sibi de eo cogitationem. tunc is cum haberet eius rei curam, casu venit in balineum ibique cum in solium descenderet, animadvertit quantum corporis sui in eo insideret tantum aquae extra solium effluere. idque cum eius

5 el ejercicio coherente de cada forma de expresión racional con sus principios, mas se desbordarán sus resultados, difuminando sus linderos, haciendo posible el ejercicio de la racionalidad filosófica, a semejanza del recipiente que conteniendo agua hasta su borde, al introducírsele cualquier objeto sólido rebosa una cantidad de agua igual al volumen del mismo.

Mientras el locus propio del quehacer filosófico es justamente aquél que se genera de modo incesante a partir del desborde de las manifestaciones racionales tales como: la religiosa, científica y axiológica. Entre tanto, la iluminación y esclarecimiento realizado por la filosofía sobre estos desbordes posibilita el desplazamiento de los hitos establecidos, previos al desborde, y la inauguración de ámbitos que muy probablemente permanezcan filosóficos, pero también posiblemente, pasen a formar parte estructural del universo significacional de cada racionalidad peculiar. Diremos, resumiendo preliminarmente, que la racionalidad se definiría, por la búsqueda nostálgica de la unidad en la diversidad y de lo permanente en la fugacidad del Mundo, como acción arquetípica que daría sentido a la totalidad de la praxis humana, como condición de posibilidad más radical de ella. Además se irá haciendo cada vez más evidente que dicha unidad no nos es dada en una experiencia empírica-instintiva, inmediata y cotidiana, mas bien está a la base de que ésta se realice, como la estructura a priori por excelencia. Anhelamos y buscamos la Unidad por la persistente nostalgia que nos causa la certeza, que hemos olvidado de que ya la conocíamos.

1.2

RETROSPECTIVA HISTÓRICA, ANÁLISIS Y EVALUACIÓN DE LAS CONDICIONES DE INCONSISTENCIA DEL DETERMINISMO A LA LUZ DEL PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE DE HEISENBERG, COMO FUNDAMENTO DE LA MECÁNICA CUÁNTICA Y DE LA TEORÍA M

Puesto que la Teoría M está actualmente en sus fases iniciales de desarrollo, lo que quiere decir que no existe una única formulación y comprensión de lo que ella es con total

rei rationem explicationis ostendisset, non est moratus sed exsiluit gaudio motus de solio et nudus vadens domum versus significabat clara voce invenisse quod quaereret. nam currens identidem graece clamabat ευρηκα ευρηκα.‖ [POLLIO, Vitruvio. De architectura, Teubner, 1867, p. 215 Liber IX.]

6 precisión. Sin embargo, es posible describir lo que su mismo creador, Edward Witten5, y otros de sus desarrolladores de vanguardia han dicho de ella 6, al margen de los tecnicismos de altísima complejidad matemática que para su desarrollo se requiere, pero que para los objetivos de nuestro modesto trabajo de comprensión no son necesarios.

Empezaremos diciendo que, lo que expuso Witten, en1995, significaba la inauguración de lo que ha dado en llamarse la segunda revolución en teoría de cuerdas (fundamentalmente desarrollos teóricos que pretenden la consistencia de las matemáticas de la física relativista con las de la física cuántica), que básicamente consistía en la posibilidad -a partir de a las cinco teorías de cuerdas previas- de integración con la teoría de supergravedad. Esta pluralidad teórica había llenado de mucha decepción a los nostálgicos por una teoría unificada del universo, por lo que la propuesta de entender estas cinco teorías como ejemplos particulares o al límite, de una teoría mayor que las integraba, era sumamente audaz. Para comprender lo que esto significa, Witten mismo ha propuesto compararlo con la situación de alguien cuyo horizonte visual estuviera limitado, por estar ubicado en la cumbre de una montaña, la que a su vez fuera parte de un grupo mayor, de cinco picos en total, que debido a su altura sobresaliera por encima de las nubes. Esta situación le haría creer que estos diferentes picos montañosos no tienen nada que ver entre ellos, debido al obstáculo que para ver más abajo le representarían las nubes que los rodean; la Teoría M significaría la capacidad de poder ver que en realidad las montañas están unidas por sus bases y forman una sola masa de tierra, una única realidad 7

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Quien según su curriculum vitae, nació en 1951, es físico y norteamericano, el único de su área –hasta el momento- que ha sido reconocido por la Unión Internacional de matemáticos con la Medalla Fields (lo que dice mucho de su capacidad también en este campo), además de otros treinta y ocho reconocimientos –por instituciones de ambos lados del Atlántico- directa e indirectamente relacionados con su autoridad académica, entre ellos el de la Pontificia Academia de Ciencias. Además, según el índice ―h‖, de J. Hirsch, Witten sería, de lejos, el físico más citado en trabajos de investigación de su campo. Para más datos sobre su C.V. [Cf. PRINCETON UNIVERSITY, Institute for Advanced Study, ―School of Natural Sciences.‖ http://www.sns.ias.edu/~witten/CurrentCV.pdf] y para una explicación de lo que significa el índice ―h‖ en la evaluación de la relevancia intelectual de los físicos [Cf. HIRSCH, Jorge. ―An index to quantify an Individual`s scientific research output.‖ Department of Physics, University of California, Septiembre 29, 2005 http://arxiv.org/PS_cache/physics/pdf/0508/0508025v5.pdf] La clave de esta unificación es la variabilidad de la llamada constante de acoplamiento, pudiendo adoptar valores menores y mayores que 1, pero esta hipótesis lo cambia todo para la física actual: ―En el congreso sobre cuerdas del año 1995, Strings (cuerdas)'95, Witten argumentó que, si comenzábamos con la teoría de cuerdas del Tipo IIA y aumentábamos su constante de acoplamiento desde un valor mucho menor que 1 hasta un valor mucho mayor que 1, las propiedades físicas que aún podremos analizar (esencialmente las de las configuraciones saturadas BPS) tienen una aproximación de baja energía que es la supergravedad de once dimensiones.‖ [GREEN, Brian. El Universo Elegante. Barcelona, Editorial Crítica, 2006, p. 263] Cf artículo de Witten publicada elecrónicamente en inglés, cuyo título al castellano sería: Magia, Misterio y Matriz [PRINCETON UNIVERSITY, Institute for Advanced Study - School of Natural Sciences.pdf,‖ s.d. http://www.sns.ias.edu/~witten/papers/mmm.pdf. ]

7 Sin embargo, nuestra comprensión de los supuestos de la Teoría M, implica antes, la realización de una sumaria retrospectiva histórica, que nos permita contextualizarla y que tiene como punto referencial de partida, lo que podría llamarse con una analogía psicológica, el malestar bipolar de la física contemporánea, anterior a la teoría de las cuerdas. Nos referimos a la coexistencia de dos teorías revolucionarias: por un lado, la Relativista (cuyo creador es A. Einstein), y por el otro, la Cuántica (con un número de formuladores más amplio, entre los que descuellan N. Bohr y W. Heisenberg, que constituyen la llamada Escuela o Interpretación de Copenhague). Esta recalcitrante bipolaridad se constituyó per se en la quiebra del sueño determinista, en su versión mecanicista y clásica, que sustentaba la necesidad de la existencia de una única teoría físico-matemática que agotara la descripción de una única naturaleza; y siendo predominante en tal época el espíritu positivista, consecuentemente también de la realidad toda.

Por otro lado, hemos de considerar también los elementos que se derivan de la epistemología implícita en los desarrollos físico-matemáticos de los propios hombres de ciencia. La plausibilidad de este doble abordaje del problema se hace evidente si nos remitimos a algunos hechos a modo de hitos de este conflicto. Como por ejemplo: haber sido Einstein uno de los precursores de esta nueva, no solo formulación sino, visión cuántica de la realidad –tal como lo atestigua W. Heisenberg 8. Einstein, a continuación desarrollaría una radicalización de la teoría de la relatividad especial (1905) originando la teoría de la relatividad general (1915) -en un sentido diametralmente opuesto al de los presupuestos que inmediatamente después iban a articular la mecánica cuántica. Dicho desarrollo, seguía respondiendo a exigencias y estándares epistemológicos claramente clásicos -solo que ya no en términos newtonianos sino relativistas- sobre todo, en cuanto a su pretensión de dar con la explicación y descripción físico-matemática última de la realidad; que fue el proyecto

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―Esta vez fue (…) Albert Einstein, un genio revolucionario, el que no temió avanzar apartándose de los viejos conceptos. Había dos problemas en los cuales pudo hacer uso de las nuevas ideas. Uno era el llamado efecto fotoeléctrico: la emisión de electrones por los metales bajo la influencia de la luz. Las experiencias, (…) de Lenard, mostraban que la energía de los electrones emitidos no dependía de la intensidad de la luz, sino solamente de su color, o con más precisión, de su frecuencia. Esto no se podía entender sobre la base de la teoría tradicional de la radiación. Einstein pudo explicar las observaciones interpretando que la hipótesis de Planck asevera que la luz consiste en cuantos de energía que atraviesan el espacio. La energía de un cuanto de luz debía ser, de acuerdo con las suposiciones de Planck, igual a la frecuencia de la luz multiplicada por la constante de Planck. El otro problema era el del calor específico de los cuerpos sólidos. La teoría tradicional conducía a valores del calor específico que se ajustaban a las observaciones a altas temperaturas, pero que no se ajustaban a las observaciones a temperaturas bajas. Nuevamente, Einstein pudo demostrar que se podía comprender este comportamiento aplicando la hipótesis cuántica a las vibraciones elásticas del átomo del cuerpo sólido‖. (negrita nuestra). [HEISENBERG, Werner K. Fisica y Filosofia. Buenos Aires, Ediciones la Isla, 1959, p. 19.]

8 determinista-mecanicista formulado acabadamente por Laplace (s. XIX), en los siguientes términos:
"Nous devons donc envisager l'état présent de l’univers, comme l'effet de son état antérieur, et comme la cause de celui qui va suivre. Une intelligence qui, pour un instant donné, connaîtrait toutes les forces dont la nature est animée, et la situation respective des êtres qui la composent, si d'ailleurs elle était assez vaste pour soumettre ces données à l'analyse, embrasserait dans la même formule les mouvemens des plus grands corps de l'univers et ceux du plus léger atome: rien ne serait incertain pour elle, et l'avenir comme le passé, serait présent à ses yeux." 9

Como vemos, la motivación más profunda, de los astrónomos y físicos clásicos, es la hipótesis, no suficientemente analizada en cuanto a su raíz, de poder elaborar en un supremo esfuerzo de síntesis lógico-matemático, la unidad del transcurrir temporal de la totalidad de los hechos del Universo, lo que bien puede llamarse la visión eterna de Dios sobre el Mundo. Y esta motivación tiene una pretensión muy específica, a saber, la de resolver en la misma fórmula matemática esta visión científica-cuasi mística, de la unidad del Universo. Es decir, si el Universo es uno, entonces la razón científica-matemática debe ser capaz de reducir a un conjunto, sino unitario, por lo menos finito de fórmulas matemáticas –que expresen las fuerzas así como la situación de cada elemento del Universo-, que permitan conocer con certeza cualquiera de sus estados: presente, pasado o futuro, haciéndose, asimismo, ostensible, ante esta mirada, la ineluctable relación causal que las encadena.

Recordemos también, en esta misma clave hermenéutica, la reescritura de la biografía de Sir Isaac Newton, a la que la recuperación de sus manuscritos alquímicos10 ha obligado a la historiografía contemporánea, así como también a una nueva ponderación de sus reales presupuestos religiosos; al punto de hacer decir a uno de los principales responsables de la recuperación de esta parte tan significativa de la obra de Newton, Lord J.M. Keynes:
―Newton was not the first of the age of reason. He was the last of the magicians, the last of the Babylonians and Sumerians, the last great mind which looked out on the visible and intellectual world with the same eyes as those who began to build our intellectual inheritance rather less than 10000 years ago.‖11

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Marqués de LAPLACE, Pierre-Simon. Essai philosophique sur les probabilités. H. Remy, 1829, p. 3. Para una ponderación más cercana de los escritos alquímicos-místicos de Newton, y las vicisitudes alrededor de la recuperación de tal material, así como de su publicación en medios digitales Cf. [ILIFFE, Rob et al. ―Newton en la red: frutos primeros y prospectivos de una beca de la royal society.‖ Estudios filosóficos. Universidad de Antioquía 35 (Febrero 2007) http://www.scielo.org.co/pdf/iei/iee/v25n1/n35a09.pdf] 11 KEYNES, Lord John M. Newton, the man. CUP Archive, 1942, p. 27.
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Mas adelante daremos nuestras razones para suscribir las afirmaciones de Lord Keynes (excepto en su –ahora- desfasada cronología para ubicar el principio de nuestra herencia cultural), entre tanto debemos afirmar que tal perspectiva de interpretación, de la obra completa de Newton está, actualmente, suficientemente documentada12; este presupuesto religioso-místico se confirma así como un elemento transversal a muchas personalidadeshitos del devenir de la ciencia, pero ahora fijémonos en las sintomáticas palabras de ese fenómeno mediático de la física contemporánea, S. Hawking:
"No obstante, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios."13 [La cursiva es nuestra]

Rastrear historiográficamente de modo exhaustivo este presupuesto no es ciertamente objetivo principal de esta modesta investigación. Sin embargo, nos ha parecido necesario hacerlo, aunque sea muy resumidamente, para ganar la perspectiva histórica suficiente que nos permita evaluar adecuadamente un elemento que no tolera encorsetarla en su propia raíz como solamente ideológica, por lo menos no en un sentido que pueda agotarse sociológicamente. Las consecuencias de este rastreo nos serán de más valor en capítulos posteriores.

Pero aquí, nos interesa mostrar que este elemento místico-mágico, que a modo de presupuesto -cada vez más inconsciente y atemático- ha vertebrado las motivaciones más profundas de los hitos de la racionalidad científica, también tiene otra cara, como una moneda. Nos referimos a la creencia complementaria –más consciente y explícitamente asumida- del determinismo, dejaremos para más adelante el análisis de las connotaciones místicas: mágicas o religiosas de esta creencia, para centrarnos en aquellas que han sido asumidas y formuladas en los términos de la ciencia moderna. Ya hemos aludido la principal

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Cf. ÉLIADE, Mircea. Historia de las creencias y de las ideas religiosas. Vol. 3. Barcelona et al. Paidós, 1999, pp. 328-330. WHITE, Michael. Isaac Newton: The Last Sorcerer. Basic Books, 1999. 13 HAWKING, Stephen. Historia del Tiempo.Barcelona, Editorial Crítica, 1989. p. 224.

10 –de Laplace, Cf. nota 9-, en el lenguaje de la física clásica, ahora reproduciremos la formulación (considerando los principios de la mecánica cuántica) hecha por S. Hawking:
―One can have a wave function that is sharply peaked at a point, this corresponds to a state in which there is little uncertainty in the position of the particle, however, the wave function varies rapidly, so there is a lot of uncertainty in the velocity. Similarly, a long chain of waves has a large uncertainty in position, but a small uncertainty in velocity, one can have a well defined position, or a well defined velocity, but not both. This would seem to make complete determinism impossible, if one can't accurately define both the positions, and the velocities, of particles at one time, how can one predict what they will be in the future. (…) However, in quantum theory, it turns out one doesn't need to know both the positions, and the velocities. If one knew the laws of physics, and the wave function at one time, then something called the Schroedinger equation, would tell one how fast the wave function was changing with time. This would allow one to calculate the wave function at any other time.‖14

Hawking, como vemos, a pesar de admitir la necesaria restricción que debe hacerse al determinismo clásico -posible por la concepción absoluta del espacio (espacio newtoniano)algo no defendible ya desde los principios de la física relativista, y mucho menos desde la teoría cuántica, no renuncia al viejo anhelo determinista. Por lo que ensaya uno que permitiría –gracias a la ecuación de Schroedinger y a un valor matemático que expresa la función de onda, calcularla en cualquier otro instante. Con esta formulación ya no es posible pensar al modo de Laplace: que algún intelecto humano, por más poderoso que sea, pueda conocer en un momento dado las fuerzas y la situación de los elementos de que está compuesta la naturaleza. Para luego, someterla a una representación matemática que pueda, mediante la aplicación de reglas lógicas que la rigen, calcular con total exactitud cualquier otro estado de esta misma naturaleza en su transcurrir temporal, ya sea hacía el pasado como hacía el futuro.

La teoría cuántica establece que es imposible, en términos clásicos, conocer simultáneamente la posición y la velocidad de los elementos de que está constituida la naturaleza a un nivel subatómico, o fundamental. Sean estas, partículas masivas o partículas portadoras o mensajeras de fuerza 15 (mediadoras de las cuatro interacciones fundamentales
14

HAWKING, Stephen. ―Gödel and the end of physics.‖ Department of Applied Mathematics and Theoretical Physics (DAMTP). http://www.damtp.cam.ac.uk/strings02/dirac/hawking/. 15 Según el Modelo Estándar de la física de partículas vigente –básicamente un desarrollo de los principios de la Teoría cuántica o de campos cuántica y la teoría de la relatividad especial-, derivada de la unificación de la teoría electrodébil (que unifica a su vez las ecuaciones de Maxwell, que describen el electromagnetismo, también

11 de la que son capaces las partículas masivas); no se puede establecer, claro está, puntualmente, como lo exigía la física clásica y de cierto modo también la relativista. Pero, lo que sí se puede hacer es lo que hicieron en 1924, Bohr, Kramers y Slater, según nos dice Heisenberg16, al proponer el concepto de onda de probabilidad, como solución a la inconsistencia -respecto del átomo- entre la concepción corpuscular, referida más exactamente al cuanto de acción (sugerida originalmente por Planck) y vinculada a la incertidumbre de la radiación cuántica, y la concepción ondulatoria defendida por los físicos clásicos. Casi todos ellos, tributarios de una visión determinista del Universo (incluido en este bando, el padre de la relatividad, Einstein), pero esta solución representaba el reconocimiento explícito del final del determinismo clásico, incluso el relativista.

Pues, si consideramos que la onda de probabilidad, propuesta por Bohr, y formalizada luego, requiere para su consistencia lógica-matemática la postulación de un espacio multidimensional, siendo que su valor matemático pretende representar propiedades del Universo, se hace necesario ampliar nuestra visión a un Universo multidimensional, o mejor aun, a un Multiverso. Idea que colisiona desde otra perspectiva con el determinismo clásico, el cual presupone una identidad y acabamiento entre la representación matemática y el Mundo o Universo que representa. Puesto que, también se implica que podemos conocer empíricamente los elementos y fuerzas que lo constituyen, es decir, que podemos, en
llamada electrodinámica cuántica, con las ecuaciones de la fuerza nuclear débil) con la Cromodinámica cuántica (QCD), que describe la fuerza nuclear fuerte; para esta teoría los ladrillos básicos de la realidad se dividen en dos tipos: partículas masivas y partículas portadoras de fuerza o mensajeras; las partículas masivas o fermiones (se caracterizan por ser de spín o carga, fraccionaria) son 12, pero como van acompañadas de su respectiva antipartícula son en total 24, de los primeros 6 son quarks (up, down, charm, strange, top, bottom; mas sus respectivas antipartículas) y 6 son leptones (electrón, muón, y tau, cada una acompañada de su respectivo neutrino, más sus antipartículas). Las partículas portadoras o mensajeras (llamadas también bosones de gauge, por ser de spín entero, no son masivas) de fuerza son 13, de las cuales 12 son descritas completamente por el modelo, estas son: las de la fuerza electromagnética llamada fotón y las de la fuerza nuclear fuerte, llamadas gluones (8 en total), la fuerza nuclear débil posee 4 mensajeras llamadas W+, W-, Z, y el llamado de Higgs o H, esta última aun no detectada experimentalmente, pero necesaria para la consistencia lógica-matemática del modelo estándar, precisamente uno de los mayores objetivos del LHC (Large Hadron Collider) o gran acelerador de hadrones (hadrón es toda conformación masiva constituida por quarks, pudiendo ser, entre otros, protones o neutrones), es la detección mas bien indirecta del bosón de Higgs o campo de Higgs, o de algún sucedáneo que cumpla con la crucial función de dar masa al resto de partículas descritas como masivas o fermiónicas, que no sería ni mas ni menos que encontrar la explicación de la naturaleza material de nuestro Universo. Para una aproximación más detallada Cf. [GREEN, El Universo Elegante.111-114] 16 ―La onda de probabilidad de Bohr, Kramers y Slater, sin embargo, significaba más que esto; significaba una tendencia hacia algo. Era una versión cuantitativa del viejo concepto de potentia de la filosofía de Aristóteles. Introducía algo situado a mitad de camino entre la idea de un acontecimiento y el acontecimiento real, una rara clase de realidad física a igual distancia de la posibilidad y la realidad. Más tarde, cuando quedó fijada la estructura matemática de la teoría cuántica, Bohr retomó esta idea de probabilidad, y dio una clara definición de la cantidad matemática que, en el formalismo, debía ser interpretada como onda de probabilidad. No era una onda tridimensional como las electromagnéticas, o las elásticas, sino una onda en un espacio de configuración multidimensional, una cantidad matemática más bien abstracta, (…)‖ [HEISENBERG, Fisica y Filosofia, 26.]

12 principio, traducir simétricamente (de ida y vuelta) la representación lógica-matemática con el mundo, en cuanto horizonte empírico necesario. Pero, resulta que nuestra capacidad de experimentar el Mundo está constreñida, normalmente, a nuestra percepción tridimensional de la misma; lo que, por otro lado, es la razón por la cual una descripción newtoniana de ella tiene una connaturalidad tan resaltante.

Resulta sin embargo, fatal para la pretensión determinista, que la onda de probabilidad de Bohr, prescriba un Multiverso (multidimensional), que supera nuestra experiencia corriente y directa del Mundo (tridimensional newtoniano o tetradimensional einsteiniano). Ya que esto significa no solo su ocaso, sino también el fin de la pretensión de alcanzar un dominio o control utilitarista y operativo absoluto sobre la realidad. La que nos permitía predecir los sucesos del futuro y describir los del pasado, como si pudiéramos mirar con los ojos de Dios y dirigir el curso de los sucesos bajo el criterio de nuestra voluntad, con la única restricción de nuestras decrecientes limitaciones tecnológicas.

Mas bien, los elementos que la física describe como constitutivos de todo lo que existe, no tendrían una sola historia que recorrer, sino múltiples, y aun las que transcurren bajo nuestra vigilante experiencia tridimensional, no pueden ser descritas por una ecuación matemática categórica, sino que son representadas por un valor matemático sugerido por una función probabilística, estadística. El determinismo implica así, necesariamente, la existencia de una sola historia para el devenir de todas las partículas y fuerzas del Universo, de otro modo nuestra capacidad de numerarla, calcularla, predecirla y ponerla bajo nuestra voluntad se torna imposible. Siendo que la onda de probabilidad de Bohr implica más dimensiones que aquella de las que podemos tener experiencia, no solo intuitiva-perceptiva, no solo newtoniana, sino también relativista, entonces siempre se nos escapa una parte considerable de la historia de las partículas, aun cuando se las describa bajo la forma de una función de onda; y eso no es todo, también se nos escapa la posibilidad de describir todos los posibles estados cuánticos (todas las historias posibles) de la partícula.

Aun cuando, se recurra a la ecuación de ondas relativista (una de las primeras aproximaciones a una formulación matemática conciliatoria de los principios de la mecánica cuántica con las de la relatividad- en este caso de la relatividad especial), de P. Dirac, que es a su vez un desarrollo de la ecuación de Schroedinger, lo que se consigue es una reducción a un conjunto finito del número de estados cuánticos posibles, inicialmente infinitos. Pero, esta

13 reducción es probabilística, no determinista, siempre será teóricamente posible la infinitud de estados cuánticos alternativos, aun cuando en nuestra realidad empírica tridimensional tal posibilidad sea finita.

Resumiendo, una de las consecuencias de la teoría cuántica y su principio fundamental, el de incertidumbre o indeterminación, será el del desencuentro o diversidad de los ámbitos de lo real y de lo objetivo. La pluralidad infinita o finita de historias posibles de la función de onda de una partícula, debido a que desde la onda de probabilidad de Bohr, se hace necesario –para conservar la consistencia matemática de la teoría cuántica- la postulación de múltiples dimensiones, lo que significa que es matemáticamente objetiva la necesidad que una partícula pueda simultáneamente inaugurar ámbitos de existencia, en principio infinitas, de las cuales solo un número finito es describible en términos de la función de onda. Que es a su vez una cantidad probable de ocurrencias finitas de estados cuánticos de un sistema específico: de aquello que tridimensionalmente podemos experimentar intuitiva y tecnológicamente como real.

En este punto parece ser necesario redefinir lo que se entiende por real y por objetivo, pues las jurisdicciones de ambos términos ya no son idénticas, tal como más fácilmente se asumía en la física newtoniana. Se hace necesario mostrar asimismo la relación que esto tiene con el determinismo, aun con la versión mitigada de aquél que establece la probabilidad entre la ocurrencia de los estados cuánticos de dos momentos de una misma partícula, definidas como funciones de onda.

Si definimos lo científicamente objetivo, como aquello que es posible observar, describir, formalizar, calcular, predecir y reproducir bajo condiciones controladas, como un sistema o estado del Mundo, sin que este protocolo de acciones desnaturalice o desvirtúe su natural cauce o historia, estamos asumiendo otra vez, entre otras cosas que, tal sistema o estado tiene la necesidad de recorrer solo una historia posible, y que ésta tiene lugar sólo en el mismo ámbito de nuestra capacidad natural: empírica-tecnológica, lógica-matemática de experimentar y configurar el Mundo.

Resulta claro, a partir de Bohr, que tales creencias no pueden ser justificadas, puesto que la necesidad de consistencia lógica-matemática de una descripción cuántica y objetiva del Mundo, empuja las fronteras de lo objetivo más allá de los bordes de lo empírica y

14 tecnológicamente experimentable. Quedando solo la consistencia lógica-matemática de un mundo que puede describirse pero a la versión ya consabida de un determinismo probabilista, mas probable que determinista.

Tal como termina aceptando Hawking:
―One can therefore claim that there is still determinism, but it is a determinism on a reduced level, instead of being able accurately to predict two quantities, position and velocity, one can predict only a single quantity, the wave function. We have re-defined determinism, to be just half of what Laplace thought it was, (…) 17‖

No es acaso esta necesaria autorrestricción del determinismo, un abandono académicamente explícito pero sospechosamente silente en términos de la cultura popular, de la pretensión de lograr una única descripción del Universo, como Universo, es decir el abandono del carácter especular de una descripción que agote la realidad en cuanto única. Por otra parte, podríamos concluir preliminarmente, que toda pretensión de una descripción científica única de la realidad es siempre incompleta a pesar de su consistencia lógica, o precisamente por ella.

Y, formando históricamente, esta pretensión científica un todo con el determinismo, y este a su vez con la monohistoricidad de la realidad, no debiéramos concluir también que la realidad no es enteramente racional, o no es agotable a partir solo de un ejercicio cientificista-determinista de la racionalidad. O, tal vez no es posible agotar la descriptibilidad de ella por ningún ejercicio de la racionalidad, sea esta cual sea; empujándonos a postular mas bien un Mundo radicalmente irracional. Ensayaremos nuestras respuestas mas adelante.

Por último, nos queda evaluar la novedad de la Teoría M, será que ésta sí podría romper con los límites impuestos por el principio de incertidumbre de Heisenberg, ¿será esta la Teoría total? buscada y proclamada, para ser expresada sólo en términos matemáticos, tal como nos los anuncia desde un remoto pasado, el prólogo del escriba egipcio Ahmes, circa s. XVII a.C.:
"Cálculo cuidadoso. La entrada al conocimiento de todas las cosas que existen y todos los secretos oscuros. Este libro fue copiado fielmente en el año 33, mes cuarto de la estación de la inundación bajo el rey del Alto y Bajo Egipto, A-user-Re, en goce de vida,

17

HAWKING, ―Gödel and the end of physics.‖

15
de un escrito antiguo realizado en el tiempo del rey del Alto y Bajo egipto, Ne-mat'et-Re. Es el escriba Ahmes quien hizo esta copia."18 [La cursiva es nuestra]

Esta misma pretensión navegará secularmente, encarnándose en diversas culturas, Sumerios, Egipcios, Babilonios, Indúes, Mayas, etc. Para no mencionar a Pitagóras, Tales y Platón; compartiendo el natural, común y arcaico suelo nutricio con la Magia y la Mística. Hasta que con el cénit del Renacimiento es proclamada de nuevo, por Galileo Galilei, en forma de severa llamada de atención al -dicen los historiadores- jesuita escondido tras el seudónimo de Sarsi:
―La filosofia è scritta in questo grandissimo libro che continuamente ci sta aperto innanzi a gli occhi (io dico l'universo), ma non si può intendere se prima non s'impara a intender la lingua, e conoscer i caratteri, ne' quali è scritto. Egli è scritto in lingua matematica, e i caratteri son triangoli, cerchi, ed altre figure geometriche, senza i quali mezi è impossibile a intenderne umanamente parola; senza questi è un aggirarsi vanamente per un oscuro laberinto.‖19 [La cursiva es nuestra]

Pero situémonos en nuestros días, como ya habíamos adelantado, Cf. nota 6, la Teoría M es la respuesta a la paradójica situación que había surgido de la existencia de cinco versiones, autónomas y consistentes de la teoría de cuerdas, la que a su vez fue postulada como la solución al carácter bipolar e incompleto de la Física. Entendida como la descripción única y verdadera de la realidad natural (para el positivismo, la única realidad).

Lo bipolar ya lo hemos expuesto, lo de incompleta aun no, nos referimos con ella a la situación de cojera que padecía hasta ahora el modelo estándar de la física de partículas (concreción de la teoría cuántica y de la relatividad especial), respecto de su incapacidad para asumir consistentemente la cuarta fuerza o interacción de la naturaleza: la de la gravedad, que el modelo postula –a su partícula portadora- con el nombre de gravitón. Partícula, cuyas propiedades matemáticas y físicas son inconsistentes con los principios del modelo, mejor dicho, no pueden deducirse de él consistentemente.

Esto también ocurre con las demás partículas del modelo, masivas y mensajeras de fuerza, por supuesto, en menor grado, pero no lo suficiente para satisfacer a alguna nueva
18 19

BECKMANN, Petr. Historia de pi. México: Libraria, 2004. p. 30. GALILEI, Galileo. Il saggiatore. G. Barbèra, 1864, p.60.

16 generación de físicos, que vuelven a expresar con su actitud una renovación del viejo sueño alquímico de Newton. Esto significa que gran parte de los valores asignados a algunas propiedades de los elementos del modelo estándar son considerados como feos por asignárseles de modo ad hoc veinticuatro números, respectivamente20. Pero que funcionan a modo de constantes universales fundamentando el principio antrópico, cuyo objeto sería el de la aparición de un ser intramundano que agote la comprensión del Universo. Con lo que la finalidad última de los procesos físico-naturales del Universo sería el de su propia autocomprensión, para a continuación reemplazarlas por la dirección que este ser pueda y desee imprimirle. Teoría curiosamente semejante –hablando a grosso modo- a la doctrina hegeliana del proceso de afirmación del Espíritu Absoluto21, en su despliegue-repliegue a través del Espíritu Objetivo y Subjetivo, para recuperar, en el último desarrollo, su autoconciencia en un saber también absoluto.

Estas constantes numéricas, propuestas para acomodarse a los resultados de las observaciones, son de gran utilidad en los experimentos realizados en los aceleradores de partículas. La categoría de feo –que les endilga Hawking, entre otros- cf. op. cit nota 20, con su contraparte de hermoso-bello o elegante, ordinariamente pasaría por ser estética (en el más vulgar de sus sentidos), cuando en realidad para los físico-matemáticos tiene una importancia suma, lo mismo que para los filósofos que recogen la herencia pitagórica-platónica:
―(…) a que este universo es el más bello de los seres generados y aquél la mejor de las causas. Por ello, engendrado de esta manera, fue fabricado según lo que se capta por el razonamiento y la inteligencia y es inmutable.‖22 [La cursiva es nuestra]

Esta categoría estética (su fealdad) aplicada a este modelo, se refiere a su incapacidad de poder deducir de sus principios, de modo axiomáticamente matemático, estos valores numéricos. Pues en esto consiste la belleza matemática buscada, que toda teoría física pueda

20 21

Cf. HAWKING, ―Gödel and the end of physics.‖ Cf. HEGEL, Georg. : Fondo de , 1966 22 PLATÓN. Timeo o de la Naturaleza. Traducido por Lan CONRADO EGGERS. Ediciones colihue SRL, 1999. 105, 55d.

17 construirse como un sistema axiomático, completo y consistente, que de respuesta a todos los sucesos del Universo, pasados, presentes y futuros.

En vista que el interés teórico de la ciencia pareciera aun, según Hawking, superar sus condicionantes económicos para seguir expresando su motivación espiritual más originaria (al menos en los niveles más altos de la vanguardia del desarrollo de la misma). De tal manera que la modelación de la realidad que la Física nos brinda solo se circunscriba a su dinámica propia, obedeciendo a estratos más profundos de la naturaleza humana, por lo cual se ve impelida a tener –para decirlo metafóricamente- no solo la foto del estado actual (ciertamente probabilístico a nivel fundamental o subatómico) y relativista a nivel cósmico; sino que intenta tener la película completa del proceso total del Universo.

Sin embargo, también es verdad (mientras el modelo de producción y de intercambio sea el capitalista), que para identificar y sostener áreas de investigación, cada vez es más relevante y decisivo, el criterio e interés de lo tecnológicamente manipulable y lo financieramente sustentable.

Pero, atendiendo a este estrato más profundo al que aludimos supra, se hace ineludible entender cómo es que la ciencia se ve en la necesidad de acometer una teoría cuántica de la gravedad. Dado que las condiciones iniciales del Universo (de las que dependería su ulterior evolución, hasta las condiciones actuales), según la teoría del Big Bang, indican básicamente una situación inicial en la que todo lo que existe (partículas fundamentales, masivas y mensajeras de fuerza o de interacción) estaba concentrado en un punto adimensional infinitamente denso y caliente. En la que, por supuesto, todas las propiedades descritas por la física relativista para el Cosmos actual (básicamente un sistema de baja energía y baja temperatura), se tornan inadecuadas. Así mismo, aun el modelo estándar de la física sufre el mismo destino de inadecuación de sus capacidades explicativas de estas condiciones iniciales, sobre todo cuando se propone acercar a lo que suele llamarse el tiempo cero.

Esta teoría cuántica de la gravedad, que debe construirse para responder, por una parte, por lo infinitamente masivo o denso de la condición inicial del Big Bang (lo que la hace abordable por la teoría de la relatividad general de Einstein, que explica la gravedad); y por otra parte, debido a lo infinitamente pequeño o adimensional, así como sumamente caliente (lo que la hace abordable por la teoría cuántica).

18

Ante esto, ya Einstein se percató de la necesidad de una teoría total del Universo, a la que dedicó las últimas décadas de su vida, sin éxito por cierto, quiso unificar el electromagnetismo –resultado a su vez de otra unificación anterior realizada por Maxwellcon la fuerza de la gravedad, descrita y explicada por su teoría general de la relatividad.

Sabemos de buena fuente que Einstein nunca aceptó el principio de incertidumbre cuántico como fundamento de una descripción legítima del Universo, posición manifestada por vez primera a su colega y amigo Max Born (lo que repetiría a lo largo de muchas de las ocasiones en que confrontaban sus puntos de vista respecto de la nueva física, a través de la correspondencia que mantuvieron por treinta y nueve años) sintetizada en la frase: estoy convencido que Él no juega a los dados.23

Hay por último, una razón fundamental para comprender, en este caso también, la ineficiencia del determinismo como paradigma idóneo para asegurar la sobrevivencia de la especie. Ya que está asociado a la posibilidad de la objetividad de la observación empírica intuitiva o tecnológica, de sólo una historia para todo sistema o estado de la naturaleza a la que se aplica el ojo científico. Y, que debido a esta monohistoricidad puede suponerse que la objetividad solo depende de la capacidad de autosuprimir la carga subjetiva que el observador traería consigo, esta carga se entendería en dos sentidos: respecto de la carga cultural e ideológica y otra respecto de la agudeza de los instrumentos tecnológicos de medición y observación.

Ambas presuntamente superables, veremos en las líneas siguientes respecto a la primera de ellas, que es ampliamente evidente que no es así (por lo menos no en el sentido que los cientificistas deterministas lo creen). Mientras que respecto a la segunda, la describiremos del modo siguiente: nuestra capacidad perceptiva, intuitiva y natural es relativa a la fisiología de nuestros sentidos y del sistema nervioso, de la que forma parte y que la gobierna, pudiendo interpretar solo un rango determinado de todo el espectro electromagnético posible. Mientras, nuestros tecnológicamente sofisticados aparatos de medición y observación cada día nos ponen más cerca de cubrir un poco más de ese espectro.
23

―La mecánica cuántica es algo muy serio. Pero una voz interior me dice que de todos modos no es ése el camino. La teoría dice mucho, pero en realidad no nos acerca gran cosa al antiguo secreto. En todo caso estoy convencido de que Él no juega a los dados” [EINSTEIN, Albert, y Max BORN. Correspondencia (1916-1955). 2º ed. México, España: Siglo XXI, 1999. 119.] Negrita nuestra.

19

A pesar de lo último, resulta imposible vislumbrar una superación total de tales condicionantes, ya sean en su versión fisiológico-natural, como en su versión amplificada, tecnológica. Ya que de un modo u otro, los resultados de los experimentos u observaciones deben ser traducidos -mediante procesos complejos matemáticos- a datos simples de experiencia intuitiva-sensorial. Por ejemplo, las observaciones realizadas por

radiotelescopios sobre las propiedades de las estrellas, cuya lejanía hace insuficiente cualquier aproximación visual de las mismas –mediante telescopios convencionales-, son traducidas a un espectro de luz cromática, fácilmente experimentable por nuestro sentido de la vista.

Pero, como sabemos ahora, nuestro sistema nervioso central que administra nuestras interacciones con nuestro entorno es, desde una perspectiva estrictamente naturalista, un producto sui-generis, pues su centro organizacional -el cerebro-, es resultado, tanto de procesos evolutivos semejantes al de cualquier otro organismo biológico, como de los complejos sistemas sociales que la han albergado. Pero además, de ser un producto, es, a su vez, causa directa de estos mismos complejos sociales, y a través de ellas es, también, causa mediata de los más intensos y extensos cambios medio-ambientales que cualquier otro organismo animal ha sido capaz (pues otra parece ser la situación comparativa con los vegetales), no solo a nivel local o ecológico, sino -hoy, alarmante y peligrosamente- a nivel planetario.

Todo lo cual significa que estamos obligados a traducir los ladrillos básicos, fundamentalmente multidimensionales, de la realidad, que las teorías físicas postulan, en el caso de la teoría M, las cuerdas y las p-branas24, para justificar nuestra experiencia intuitiva tridimensional (configurada así por parámetros biológicos-evolutivos-sociales). Siendo que el ámbito de esta experiencia intuitiva, ha sido hasta ahora suficiente para organizar y asegurar con una mínima eficiencia, la vida humana en cuanto tal.

Este último estado de cosas definitivamente esta llegando a su fin, cada vez es más evidente que no podemos organizar la experiencia necesaria para garantizar nuestra

24

―Cualquiera de los objetos extendidos que aparecen en la teoría de cuerdas. Una unibrana es una cuerda, una bibrana es una membrana, una tribrana tiene tres dimensiones extendidas, etc. En general, una p-brana tiene p dimensiones espaciales.‖Cf. [GREEN, El Universo Elegante. Glosario de términos científicos].

20 supervivencia plena, tanto en sentido biológico-personal, como en el sentido social-cultural. Si no asumimos como elementos articuladores de esta misma experiencia personal y social, las características cuánticas no-deterministas, que la nueva física está postulando como quid racional de la realidad; una realidad también no-determinista, estaremos afectando gravemente nuestras probabilidades de conservación, en cuanto especie.

Una razón cuántica más, de la no plausibilidad del determinismo, resulta de considerar la partícula (o función de onda) portadora o mensajera de esta fuerza o interacción electromagnética -el fotón-, la que en todo el espectro de acción de la que es capaz, siempre posee una frecuencia determinada. Resultando que la luz visible necesaria para cualquier tipo de observación posee una frecuencia de onda, digamos intermedia, por lo que cualquier observación experimental mediante la luz visible ya constituye una interacción de fotones entre nuestros sentidos y los del objeto de experiencia.

Por lo cual es ineluctable que toda experimentación de un objeto, especialmente de los fundamentales o subatómicos (por ejemplo, un electrón), implique ya una seria perturbación de la historia (posición y velocidad en dos momentos consecutivos) del mismo, haciendo necesaria la multihistoricidad (posiciones y velocidades alternativas simultáneas del electrón), que termina anulando toda posibilidad determinista y objetivista de predecir una sola historia.

Es decir, recurriendo al espectro electromagnético, en cualquiera de las frecuencias de onda en la que se da, tanto si utilizamos la de frecuencia más densa (en amplitud y por lo tanto en energía) para observar, en cuyo caso la incertidumbre sobre la posición y trayectoria será mayor, mientras la incertidumbre sobre la velocidad será menor, pero nunca igual a cero. Si acaso pensáramos que tal situación pudiera evitarse, recurriendo a una luz distinta, es decir a una frecuencia de onda lo menos densa posible (de amplitud mas laxa y por tanto menos energética), diríamos casi plana, ciertamente la perturbación sería menor, aunque nunca sería igual a cero, es decir habría una incertidumbre menor sobre la posición y trayectoria, pero a costa de obtener una mayor incertidumbre sobre la velocidad del electrón.

Como vemos el principio de incertidumbre de Heisenberg no constituye un límite tecnológico, sino uno natural y propio de la realidad subatómica.

21 La teoría M pretende ser la respuesta a todos estos límites, fundamentando y completando elegantemente25 (un sucedáneo también estético de la belleza 26 que implica que la realidad pueda ser captada según la razón y la inteligencia, al igual que lo inmutable, según Platón, Cf. op cit. nota 22)27 una sola teoría de una realidad, que -ya sabemos- dejó de ser única, pero que seguiría evidenciando su especularidad o mímesis racional con su arquetipo matemático. A pesar de conservar su característica mas propia: el inacabamiento y la indeterminación con respecto a su capacidad de agotar en moldes físicos finitos lo infinito de su arquetipo matemático. Es sumamente admirable que Platón ya hubiera argumentado en esta línea, aunque en un contexto, naturalmente, distinto:
―Entonces, acerca de la imagen y de su modelo hay que hacer la siguiente distinción en la convicción de que los discursos están emparentados con aquellas cosas que explican: los concernientes al orden estable, firme y evidente con la ayuda de la inteligencia, son estables e infalibles --no deben carecer de nada de cuanto conviene que posean los discursos irrefutables e invulnerables-; los que se refieren a lo que ha sido asemejado a lo inmutable, dado que es una imagen, han de ser verosímiles y proporcionales a los infalibles. Lo que el ser es a la generación, es la verdad a la creencia. Por tanto, Sócrates, si en muchos temas, los dioses y la generación del universo, no llegamos a ser eventualmente capaces de ofrecer un discurso que sea totalmente coherente en todos sus aspectos y exacto, no te admires.‖28 [La cursiva es nuestra]

25

Percepción que motiva el título de la obra, de uno de los científicos a la vanguardia de esta teoría, Brian Green, El Universo Elegante. 26 Aristóteles, a este respecto, también señala, dado que el Bien y la Belleza no son lo mismo, ya que si bien ambas se dan en las cosas animadas, solo la belleza se da en las inanimadas, y siendo que las matemáticas estudian sin nombrarlos sus efectos y proporciones; ya que las especies de lo Bello, que son el orden, la simetría y la delimitación, son enseñadas principalmente por las matemáticas; es comprensible, que ya que estas especies son causas de otras cosas, también ella considere como causa a la Belleza [Cf. ARISTÓTELES, Aristotelous ta meta ta physika 1078a 30- 1078b 5.] 27 Creemos justificado el recurrir al pensamiento de los filósofos clásicos, por su relevancia, respecto de su carácter de, sino pioneros, indudablemente sí, sistematizadores y problematizadores en áreas de la reflexión filosófica que son medulares para la comprensión de la racionalidad del Mundo y, de la racionalidad misma como propiedad definitoria de la actividad humana, sea esta de carácter matemático-eidético –como en Platón, o hilemórficoteleológico, como en Aristóteles, o de cualquier otra índole filosóficamente formulable-. Además de no ser una práctica inusitada o anacrónica, sino más bien todo lo contrario, pues es bien conocido –por ejemplo- que K. Gödel terminó decantándose por una suerte de idealismo platónico, respecto de su comprensión de la naturaleza de los números, defendiéndolo expresamente. Así como son aludidos en las obras de los representantes de la física cuántica, en sus dos interpretaciones, tanto en el de la escuela de Copenhague, con Heisenberg (cf. nota 16), como en el de la ondulatoria de E. Schroedinger cuyas fuentes de inspiración no científicas, no solo se refieren a la tradición espiritual (filosófica y religiosa) occidental, sino que bebe en la fuente de los místicos de todas las culturas, sobretodo de los orientales, cf. el epílogo de su obra SCHRÖDINGER, Erwin. ¿Qué es la vida? Vol. 1. Tusquets Ed., 2001. 28 PLATÓN, El Timeo, 105, 55d.

22 Lo distinto a que nos referimos, es la conservación –en Platón- de la posibilidad de un discurso que se emparentaría de tal manera con las cosas concernientes al orden, estable, firme y evidente que terminaría siendo ella misma estable e infalible, irrefutable e invulnerable a diferencia del discurso sobre los dioses y la generación del Universo empírico. Su alusión a un discurso religioso no totalmente coherente ni exacto también es sumamente fecundo-(la teología medieval la reelaboraría bajo la comprensión de analogía) puesto que solo aspiraría a ser verosímil y proporcional a los infalibles. Siendo así que sobre estos temas solo cabe aspirar a un discurso, cuya característica será la de ser una imagen no completamente coherente ni exacta, propia de la creencia.

Y esto es así, para Platón, porque él conserva la división de lo uránico y lo empírico, aquél como modelo y este como imagen especular o mimética. Pero notemos con cuidado que Platón postula esta especularidad, un concepto más apropiado para lo que quiere transmitirnos, que el significado de dualidad (en la que hay igualdad de peso ontológico entre sus miembros), porque el de especularidad nos revela mejor la insuperable distancia ontológica entre el modelo y su imagen, que es lo que él precisamente quiere darnos a entender.

Esto, a raíz de su convicción de un emparentamiento, una familiaridad, un origen común, del discurso con el orden de cosas a las que explican: el de lo inmutable y el de su mutable imagen, siendo el ámbito del primero lo que origina el discurso verdadero, el evidente ante la inteligencia, identificándose ser y verdad. Mientras la imagen de lo inmutable origina un discurso verosímil y no completamente coherente ni exacto, identificándose lo generable y mudable con la creencia (como aquello que requiere la mediación de la autoridad pertinente, sea cual sea, para ser asentida).

Como vemos, Platón ciertamente no suscribiría la pretensión de la posibilidad de una teoría física de este mundo, completa, exacta, y totalmente coherente, por ser ésta, sólo imagen. Tal como el determinismo clásico pretendía, o cierta interpretación determinista de la Teoría M pretende. Pero fijémonos en un aparente cabo suelto, nos referimos a que Platón aun insistiría en su convicción que, dada la naturaleza matemática del discurso, sería posible recorrer en sentido inverso su argumentación. Siendo este discurso, uno estable, firme, verdadero, infalible y evidente para la inteligencia (además poseedora de él), debe estar expresando necesariamente un orden de cosas con iguales características.

23

Pero, otra vez, Platón se daría perfecta cuenta que no estaría describiendo ningún mundo empírico, sino el uránico.

La diferencia con la posible persistencia de una interpretación determinista de la teoría M, entendida como la teoría total del Universo, o mas bien del Multiverso, radica en que se propone una proliferación de Universos empíricos (existentes en exactamente 11 dimensiones como mínimo, pues algunos han propuesto más), para lograr la consistencia y completitud lógica de la Teoría. Pero lo hace a costa de una empirización, si bien matematizante, de la realidad, para seguir postulando su radical inteligibilidad científica, aunque como hemos visto, esta empirización proliferante del οσρανὸς platónico, ya no está a la mano de nuestra experiencia y control manipulante, confinada solo al ámbito tridimensional o tetradimensional.

Llegados aquí, pareciera ciertamente que hemos logrado despojar al determinismo clásico y al cuántico, así como al de la teoría cuántica de la gravedad o M de sus ínfulas de omnipotencia. Pues, al menos las restantes siete ú ocho dimensiones, y los Multiversos existentes entre ellos se vuelven inasibles a nuestra capacidad de manipularlas de un modo que permitiera predecir y controlar, decisiva o significativamente, los hechos que ocurrieran en ellos. Pero, aparentemente, sí podríamos agotar matemáticamente su racionalidad, su inteligibilidad, si bien ésta seguiría siendo esotérica29. La teoría M, nos facultaría a decir, bien, si no podemos actuar como Dios, sí podemos pensar como Él, lo que sería otra forma, si bien algo mitigada, de soberbia y sublime impiedad.

Pero, veremos a continuación cuál es la naturaleza y los alcances del discurso matemático, si es de igual naturaleza que la lógica, si de ella puede deducirse formalmente las propiedades del Universo o Multiverso de modo agotante, si llega a haber identidad entre ser y matemática (el eidos aritmético). Si ésta posee realmente las características de consistencia, completitud y exactitud simultánea y acabadamente. O, si más bien, es un espejismo la penetrante intuición matemática platonizante, del ouranós y de su discurso

29

En el sentido de poder ser descrita apropiadamente, sólo por un sistema de códigos de naturaleza matemática, cuya acabada comprensión solo es manejada por un reducido grupo de especialistas. Pudiendo ser, sin embargo, descrita, aunque cada vez más inapropiadamente, en un código no matemático de mayor accesibilidad pública y por lo tanto de menor relevancia académica.

24 emparentado; la matemática, que seria un discurso estable, invulnerable, evidente a la inteligencia, por lo tanto infalible y verdadero.

1.3

CONDICIONES DE INCONSISTENCIA FORMAL DEL DETERMINISMO EN LA TEORÍA M A LA LUZ DEL TEOREMA DE GÖDEL, COMO LÍMITE DE TODO FORMALISMO MATEMÁTICO LÓGICAMENTE AXIOMÁTICO

Existen algunas aprensiones, respecto del alcance de algunas interpretaciones que se hacen a los teoremas más famosos de Gödel, tales como las que manifiesta el filósofo español, Sacristán L.30. Trataremos de no materializar sus temores en la medida que sean razonables y justos, pues veremos que algunos de ellos no lo son:
―(…) De aquí que, aún más laxamente, el teorema de Gödel haya podido entenderse también en el siguiente sentido filosófico: la lógica es incapaz de formalizar la deducción necesaria para fundamentar definitivamente cualquier conocimiento de algún interés teórico. Por este camino de interpretación cada vez más laxo y vago del teorema de incompletud de Gödel, algunos filósofos han llegado a afirmar que el resultado de Gödel demuestra «el fracaso de la lógica» o hasta «el fracaso de la razón». (…)31

Comencemos pues, por citar la enunciación que el mismo Gödel establece en su ya épica obra, Sobre proposiciones formalmente indecidibles de Principia Matemática y sistemas afines, en el teorema VI, llamado también de la indecidibilidad:
―A cada clase k ω-consistente y recursiva de formulas corresponden signos de clase r recursivos, de tal modo que ni v Gen r ni Neg. (v Gen r) pertenecen a Flg (k) (donde v es la variante libre de r)‖.32

30

―En primer lugar, lo único que demuestra el teorema de Gödel es que resulta imposible conseguir un conjunto de axiomas y un juego de reglas de transformación que suministren todas las verdades formales expresables en el lenguaje de la lógica de predicados. (…) En segundo lugar, el hecho de que la lógica misma haya descubierto y demostrado los límites o la inviabilidad de una realización universal del programa algorítmico, en su forma clásica, es más bien un éxito que un fracaso de la actividad capaz de tal resultado. El resultado mismo significa que el pensamiento racional puede saber cuáles de sus actividades son algoritmizables, ejecutables (en principio) mecánicamente, y cuáles no; cuáles son, como suele decirse, trabajo racional mecánico, y cuáles trabajo racional productivo.‖ [SACRISTÁN L., Manuel Sacristán. Introducción a la lógica y al análisis formal. Ariel, 1973, p. 199.] 31 Ibíd., 198. 32 GÖDEL, Sobre proposiciones formalmente indecidibles de los Principia Mathematica y sistemas afines I. Valencia: Revista Teorema, 1980

25 Para su usufructo filosófico aprovecharemos la paráfrasis que Douglas Hofstadter, hace de este teorema:
―Toda formulación axiomática de teoría de los números incluye proposiciones indecidibles.‖33

Mientras en el Teorema XI, se establece, aunque algunos discuten su jerarquía lógica –sería uno menor, un corolario del VI-, la incompletitud:
―Sea k una clase recursiva y consistente cualquiera de fórmulas entonces sobreviene que la fórmula enunciativa que dice que k es consistente no es k-decidible. Particularmente, la consistencia de P no es demostrable en P, suponiendo que P sea consistente (en caso contrario es, naturalmente, toda fórmula demostrable)‖34

De la indecidibilidad se deduce la incompletitud, resumiendo in extremis, dado que es posible construir una fórmula aritmética válida de la que no es posible decidir su verdad formal, esto es, que no pueda demostrarse ni su verdad ni su falsedad, a partir de ningún conjunto finito de axiomas aritméticos. Lo que significa que, o el cálculo lógico formal y aritmético es incompleto, suponiendo su consistencia, o es completo suponiendo su inconsistencia.

Lo último significaría que podrían deducirse válidamente, tanto una proposición cualquiera, como su negación, a partir de un mismo grupo de axiomas, y de unas mismas reglas de transformación. Veremos que la dirección hacía la que se ha decantado la lógica y la matemática posterior es hacía la primera alternativa, a continuación clarificaremos con mayor detalle tal situación.

1.3.1

PROBLEMÁTICA Y CONTEXTO

Para una comprensión mayor de la problemática a la que Gödel estaba tratando de dar respuesta, antes, nos serviremos -a modo de hilo de Ariadna-, muy sucintamente, de la exposición que sobre ella hacen Nagel y Newmann 35. Es lo que ellos llaman el problema de la consistencia, refiriéndose a la difícil situación que devino como resultado
33

HOFSTADTER, Douglas R. Gödel, Escher, Bach: una eterna trenza dorada : Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 1982. p. 17. 34 GÁLVEZ, Jesús Padilla. Verdad y demostración. Plaza Valdes, 2007 p. 82 nota 37. 35 Cf. NAGEL, Ernest, y James R. NEWMAN. El teorema de Godel. 2º ed. Barcelona: Tecnos, 1994

26 de los trabajos de Gauss, Bolyai, Lobachevsky y Reimann, principales desarrolladores de las geometrías no euclideas. Resultantes de negar el llamado V postulado de las paralelas, cuya enunciación más conocida no es curiosamente la del propio Euclides, sino la de otro insigne geómetra helenístico, llamado Claudio Ptolomeo (s. II): por un punto exterior a una recta solo cabe trazar una paralela.

Se intentaron varios modelos alternativos al modelo euclideo, cuyos ejemplos extremos fueron: el de Lobachevsky, quien la substituyó por otra en la que se enunciaba una infinita cantidad de paralelas trazables, además de afirmarse –en la geometría riemanniana- que no puede trazarse ninguna. Y todo esto sin que la consistencia del sistema axiomático euclídeo sufra mella alguna, es decir sin que ello entrañe contradicción. Pero todas estas perspectivas surgieron como consecuencia del hecho primordial de que podía, primero:
―demostrarse la imposibilidad de demostrar ciertas proposiciones dentro de un determinado sistema (…) el trabajo de Gödel es una demostración de la imposibilidad de demostrar ciertas proposiciones importantes de la aritmética‖36.

Y segundo:
―La creencia tradicional de que los axiomas de la geometría (o, lo que es lo mismo, los axiomas de cualquier disciplina) pueden ser establecidos como tales por su aparente autoevidencia fue así destruida en su misma base. Además, fue haciéndose cada vez mas claro que la tarea del matemático puro es deducir teoremas a partir de hipótesis postuladas, y que, en cuanto tal matemático, no le atañe la cuestión de decidir si los axiomas que acepta son realmente verdaderos‖ 37.

Como sabemos estas nuevas posibilidades geométricas y matemáticas reforzaron la nueva concepción de las mismas en un sentido logicista, esto es, que ahora se entendían como un procedimiento para saber no si:
―(…) los postulados de que parte o las conclusiones que de ellos deduce son verdaderos, sino si las conclusiones obtenidas son realmente las consecuencias lógicas necesarias de las hipótesis iniciales‖38.

36 37

Ibíd., 4. Ibid., 5. 38 Ibid., 6.

27 En consecuencia, además, su vinculación intuitiva con nuestra experiencia cotidiana cesaba abruptamente; su carácter enteramente formal y abstracto, lo alejaba permanentemente del llamado sentido común. Lo que condujo al problema de fondo, saber si a partir de un conjunto de postulados formalmente ordenados (claramente identificables entre axiomas, teoremas y corolarios), que a partir de reglas de transformación o deducción, pueda establecerse con claridad y exactitud a través de un procedimiento finito la consistencia entre todas ellas. Es decir, si puede saberse exactamente que cada teorema ha sido legítimamente deducido de su propio conjunto de axiomas, y que por lo tanto sea completo.

Máxime si esta preocupación está acicateada por la cada vez más amplia brecha entre, nuestra experiencia ordinaria del espacio (que calza muy bien con el espacio descrito por la geometría euclidiana, base a su vez de la física clásica, tolemaica o newtoniana), y los espacios propuestos por las geometrías no euclideas. Es decir, debía acometerse una doble tarea: por un lado, saber si las geometrías no euclideas eran consistentes (que a partir de sus propios y nuevos axiomas no pudiera deducirse con igual validez dos teoremas contradictorios entre sí), lo que implicaba que siempre pudiera decidirse la verdad o falsedad de cada uno de los teoremas contradictorios

Por otro lado, supuesto afirmativamente lo anterior, qué significaba que pudieran describirse, cumpliendo las condiciones lógico-matemáticas pertinentes (consistencia y completitud), espacios alternativos no-intuitivos, con igual carácter de verdad que el intuitivo, así como de qué carácter era esta misma verdad.

Pero, lo segundo es adelantarse demasiado, había que realizar antes lo primero, esto es, asegurarse si estas construcciones axiomáticamente ordenadas, realizan efectivamente lo que aparentan: ser consistentes y completas. Esto se efectuó a través de la postulación de un modelo o interpretación, para el caso, por ejemplo, de la geometría Riemanniana, que permitiría testear la consistencia del mismo; así como el espacio intuitivo es el modelo que permite testear el espacio euclideo. Sin embargo, se terminó traduciendo los postulados reimannianos, por ejemplo, del plano a su equivalente esférico en los euclideos. Pero esta estrategia no resolvió nada, pues lo único que hacía era fundamentar la consistencia reimanniana en la euclidea. Terminando en una situación harto paradójica e inconsecuente:

28
―Resulta así que se invoca la autoridad de Euclides para demostrar la consistencia de un sistema que discute la validez exclusiva de Euclides‖39

Nagel y Newman, también afirman que se descartaron las respuestas convencionales por insatisfactorias. Primero, que por una larga tradición se hubiese afirmado la verdad de la geometría euclidea, lo que la haría consistente de por sí. Segundo, dado que hay un acuerdo entre nuestra experiencia –actual, a pesar de ser limitada-, e intuitiva del espacio, y, los axiomas euclideos; por extrapolación de lo particular a lo universal, estaríamos justificados de aceptar la verdad y consistencia del mismo. Pero, toda inducción es lógicamente incompleta para promulgar a partir de ella, es decir de un conjunto limitado -de experiencias de acuerdo entre los postulados euclideos y el sentido común- su validez universal, en cuanto verdadera y consistente. Puesto que siempre es posible la ocurrencia de un hecho que las contradiga, mejor dicho, siempre será posible describir un hecho de manera contradictoria con el conjunto mayor de descripciones mutuamente concordantes.

Hilbert, el adalid del formalismo en matemáticas, sustentó la geometría en un complejo proceso de traducción a un modelo algebraico, inspirándose en la geometría analítica cartesiana; con lo que se volvía a hacer un flaco favor a la búsqueda de una prueba absoluta de validez de sí misma y por sí misma de la geometría. Ya que ―la prueba se halla en una clara dependencia de la supuesta consistencia de otro sistema y no es una prueba absoluta‖40.

Tal como identifican Nagel y Newman, el problema es que no podemos acceder a modelos finitos de la mayoría de postulados matemáticamente importantes, sino solo de aspectos muy restringidos e irrelevantes de las mismas. Y, cuando proponemos modelos no-finitos, la generalidad de sus descripciones nos impide dar por sentado la inexistencia de contradicciones ocultas 41.

Además, dado que a pesar de realizarse construcciones axiomáticas aparentemente consistentes, a través de nociones claras y distintas, tales como, por ejemplo, el de conjunto, han aparecido invariablemente las llamadas antinomias en la teoría de los
39 40

Ibid., 9. Ibid., 10. 41 Cf. Ibíd., 11.

29 números y conjuntos transfinitos de G. Cantor. Puesto que esta teoría se había constituido en la base de la aritmética elemental, así como de otras áreas de las matemáticas, se hacía necesario preguntarse si también estas antinomias las afectaban.

Y esto es justo lo que Bertrand Russell mostró, con el análisis de la noción de clase lógica, análoga a la de las clases infinitas de G. Cantor. La antinomia de Russell dice: dado que pueden clasificarse las clases en dos tipos, las que no se autocontienen, llamadas normales y, las que se autocontienen, llamadas no-normales, una clase será normal si ella no es miembro de sí misma, y será no-normal si es miembro de sí misma. La clase de los ingenieros será un ejemplo de las normales, puesto que esta clase no es ella misma un ingeniero; y, la clase de las cosas pensables será un ejemplo de las nonormales, pues ésta clase es ella misma pensable. Pero si preguntamos si la clase ―N‖ de todas las clases normales es ella misma normal, entonces hay dos posibilidades:
―Si N es normal, es un miembro de sí misma (pues, por definición, N contiene a todas las clases normales); pero, en ese caso, N es no normal, porque, por definición, una clase que se contiene a sí misma es no normal. Por otra parte, si N es no normal, es un miembro de sí misma (por la definición de no normal); pero, en ese caso, N es normal, porque, por definición, los miembros de N son las clases normales. En resumen, N es normal si, y solamente si, N es no normal. De lo que se desprende que la afirmación « N es normal » es verdadera y falsa a la vez.‖42

Bien, la propia respuesta Russelliana a esta antinomia o paradoja, fue la invalidación canónica de todo conjunto que se contenga a sí mismo, es decir, que solo cabría evitar la construcción de conjuntos o clases no-normales, para no producir paradojas- Pero esto no fue suficiente; a pesar de su intento, en coautoría con A.N. Whitehead, expresada en su monumental obra Principia Matemática (1910), de reducir lógicamente a un conjunto axiomático consistente y completo toda la matemática, no se podía estar seguro que por el solo hecho de su rigor formal y exactitud deductiva fuera lo que preconizaba, es decir absolutamente consistente y completa.

Por otro lado, David Hilbert, propuso inicialmente pruebas que demostrasen absolutamente la consistencia de las matemáticas y todo otro sistema axiomático. Lo primero que debía hacerse es la completa formalización de un sistema deductivo, es
42

Ibid., 12.

30 decir su funcionalidad debería estar basada totalmente en una sintaxis (conjunto de reglas enunciadas con precisión), y no en una semántica (los signos deberían ser totalmente vacíos de todo significado). De esta manera los axiomas y teoremas serían sucesiones de longitud finita, construidas a partir de signos atómicos que adopten una forma molecular absolutamente definida a partir, sólo, de las reglas de formación y transformación declaradas explícitamente.

Un aspecto importante de esta exhaustiva formalización, de signos carentes de significado, es que puede hacerse sobre ellas declaraciones significativas que proporcionen información importante sobre la misma, sabiendo siempre que tales declaraciones no forman parte del sistema. Por lo que Hilbert las llamó metamatemáticas, y que versan sobre las especies y disposición de tales signos en la construcción de las fórmulas, así como de las relaciones entre éstas. Podemos afirmar que tales declaraciones pueden ser caracterizadoras, prescriptivas o canónicas, así como descriptivas.43

Siendo por tanto posible entender como metamatemática la expresión: la aritmética es consistente. En síntesis: ―la descripción, discusión y teorización realizadas en torno a los sistemas pertenecen al grupo (…) de «metamatemáticas»‖ 44. Esta distinción la capitalizó –previamente- Hilbert, desarrollando un método que permitiera demostrar absolutamente la consistencia lógica de la aritmética, basándolo en el ―análisis de un número finito de características estructurales de las expresiones contenidas en cálculos completamente formalizados‖ 45.

El quid del originario programa formalista Hilbertiano, era que la consistencia de un sistema lógico-matemático, se obtenía por la finitud, tanto de las propiedades estructurales de las fórmulas a las que los procedimientos hacían referencia, como de las operaciones con estas mismas fórmulas. Es decir, que un procedimiento

metamatemático finitista se constituía en el ámbito idóneo de la prueba absoluta de consistencia de la aritmética.

43 44

Cf. Ibid., 14 y ss. Ibid., 16. 45 Ibid., 17.

31

1.3.2

ARGUMENTO CENTRAL DE LOS TEOREMAS

Ahora debemos retornar a los dos teoremas de Gödel enunciados al iniciar este subcapítulo, pues será él el encargado de probar la eficacia del método finitista y metamatemático de Hilbert en un sistema puramente formal como el de Principia Matemática y otros semejantes, tales como el que el mismo Gödel menciona en la introducción de su obra:
―Los sistemas formales más amplios construidos hasta ahora son el sistema de Principia Matemática (PM) y la teoría de conjuntos de Zermelo-Fraenkel (desarrollada aun más por J. von Neumann). Estos dos sistemas son tan amplios que todos los métodos usados hoy día en la matemática pueden ser formalizados en ellos, es decir pueden ser reducidos a unos pocos axiomas y reglas de inferencia. Resulta por tanto natural la conjetura de que estos axiomas y reglas basten para decidir todas las cuestiones matemáticas que puedan ser formuladas en dichos sistemas. En lo que sigue se muestra que esto no es así, sino que por el contrario, en ambos sistemas hay problemas relativamente simples de la teoría de los números naturales que no pueden ser decididos con sus axiomas (y reglas).‖46

El eje de la demostración de Gödel se realizará a través de un proceso que consistirá, primero, en aritmetizar especularmente las expresiones y relaciones estructurales del cálculo formal, mediante los números Gödel: que para cada signo elemental le asigna un único número, este número proviene de dos fuentes o grupos: uno, de los números enteros del 1 al 10 para las constantes (de igual cantidad de elementos). Y dos, para las variables, que son de tres tipos: numéricas, sentenciales y predicativas; números primos mayores a 10, números primos mayores a 10 elevados al cuadrado, números primos mayores a 10 elevados al cubo, respectivamente.

Esto, efectivamente es un proceso de representación o correspondencia biunívoca entre grandes cadenas del cálculo formal con un número Gödel-, puesto que se aritmetiza el cálculo formal, donde un único número Gödel va condensando en sí estructuras cada vez mayores y complejas de la misma. Lo que obviamente facilita su operatividad, tanto en un sentido como en otro, es decir dado un número cualquiera puede determinarse si este es un número Gödel, y en caso de serlo, si corresponde

46

Cf. GÖDEL, Obras completas.

32 unívocamente con una determinada formula que puede ser más o menos compleja. 47 O en el otro sentido, dada una fórmula bien formada, atómica o compleja, saber con exactitud el número Gödel que la condensa y representa.

El segundo paso, lograda la aritmetización del cálculo formal de Principia Matemática –ú otro análogo- y, dado que un sistema formal como este es suficientemente expresivo como para poder construirse con ella proposiciones metamatemáticas de la clase que Hilbert nos señala, es decir, referidas a sus propias expresiones, sus propiedades estructurales y relaciones, entonces, también es capaz de reflejar biunívocamente a los números Gödel y a sus recíprocas relaciones aritméticas, quedando también así aritmetizada la metamatemática. Así ―La exploración de las cuestiones metamatemáticas pueden ser desarrolladas investigando las propiedades aritméticas y las relaciones de ciertos números enteros‖ 48.

Describiremos sucintamente la argumentación Gödeliana siguiendo de cerca la de Nagel y Newman:49

a)

Hay

una

fórmula

aritmética

G

representando

la

proposición

metamatemática: ―La fórmula G no es demostrable‖, la fórmula está representada por el número de Gódel h, que a su vez corresponde a la proposición metamatemática ―la fórmula que tiene el número asociado h no es demostrable‖. b) Pero G será demostrable si y solo si es demostrable su negación formal ¬ G. Por tanto, si demostramos que la negación de G es demostrable, o sea, si demostramos que: ―la fórmula G es demostrable‖, resulta que demostramos lo que G dice: que ella no es demostrable. Por lo que, si puede demostrarse formalmente tanto una fórmula como su negación, entonces el cálculo aritmético no es consistente. Y si el cálculo y la aritmética refleja son consistentes, ni G ni ¬ G pueden demostrarse, por consiguiente G es una fórmula bien formada (fbf) formalmente indecidible.
47

Se nos ocurre compararlas metafóricamente con las famosas muñecas rusas llamadas matrioshkas, cuya particularidad está en que son muñecas dentro de otras muñecas, una ejemplificación de conjunto Russell o nonormal muy inquietante, políticamente incorrecta, según Principia Matemática. 48 NAGEL y NEWMAN, El teorema de Gödel, 39. 49 Cf. Ibid., 41-42.

33 c) Si G es una fbf y no es demostrable, entonces es una fórmula aritméticamente verdadera. Su verdad estriba en que posee la misma propiedad aritmética, que tiene cualquier número entero examinado, esto es, que tal propiedad puede ser definida exactamente como la de tal número. d) Así, siendo G simultánea y formalmente, verdadera e indecidible, entonces los axiomas de la aritmética son incompletos, por lo que todas las verdades aritméticas son indeducibles de sus solos axiomas. Y aun cuando se incrementaran ad hoc más axiomas que permitieran demostrar o deducir G, que es aritméticamente verdadera, siempre puede construirse otra fórmula verdadera que sea indemostrable a partir del nuevo grupo ampliado de axiomas. e) Además, Gödel construyó una fórmula aritmética A representando a la declaración metamatemática: ―la aritmética es consistente‖, logrando demostrar que la fórmula ―A → G‖ es formalmente demostrable; lo que equivale a la declaración metamatemática: ―si la aritmética es consistente entonces la fórmula G no es demostrable‖. Por último, demostró que la fórmula A no es demostrable, lo que significa que la consistencia aritmética no se establece por un argumento representable en el cálculo aritmético formal.

34

2. INSUFICIENCIA DE LOS CRITERIOS FÍSICO-MATEMÁTICOS PARA VALIDAR LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA DE LA TEORÍA M

Este capítulo tratará de hacer más patente la ineficacia del determinismo, en su pretensión de ser validada por criterios científicos ad intra, particularmente con los fundamentales ya estudiados en el cap. 1. Profundizaremos la argumentación llevándola a sus límites y mostrando sus aporías.

Por lo que podemos decir que, la interpretación determinista de la teoría M, implica necesariamente –desde la perspectiva lógica-matemática ahora ya comprendida- la existencia de un único modelo teórico. Que a su vez, siendo la encarnación de una estructura formal, es decir, de un conjunto finito de signos indefinibles –sin contenido semántico propio- también son convencionalmente adoptados como expresión de definiciones exclusivamente sintácticas operativas y funcionales, con las cuales se construyen estructuras formales más complejas. Cuyas fórmulas bien formadas (fbf) son establecidas a partir de un conjunto, también finito, de reglas de formación y transformación (las que hacen posible deducir o demostrar cada una de las estructuras a que válidamente dan origen. Y, que permita decidir con exactitud: si una fbf es un teorema, o un axioma, en el primer caso deducible o demostrable a partir sólo de los axiomas establecidos y por lo tanto lógicamente verdadera, que no permita la formación válida de teoremas mutuamente contradictorios).

Sólo si este modelo único y la estructura axiomática que la sustenta, son simultáneamente consistentes y completos, entonces serán matemáticamente acabados como lo deseaban los logicistas y formalistas. ¿Será este el caso con la teoría M en sí?, no sólo ya con la interpretación determinista que claramente la acicatea y que obedece a otras motivaciones subalternas.

35

Admitamos que sí, que en un tiempo no muy lejano E. Witten o algún otro adalid de la teoría M, logre desarrollar una estructura matemática suficientemente poderosa y desarrolle un modelo completo de la teoría. Lo que significaría entre otras cosas que los principios relativistas y los cuánticos serían totalmente consistentes, bueno esto se ha logrado ya rudimentariamente, tanto en la formulación del modelo estándar, como en la llamada primera revolución de la teoría de cuerdas (1984), el problema como ya señalamos cf. p. 6, es que a partir de allí se desarrollaron cinco versiones igualmente consistentes, lo que no podía sostenerse desde una perspectiva determinista del Universo, hasta que en 1995 (segunda revolución de supercuerdas) E. Witten conjeturó que las cinco teorías son casos límite de la teoría M. Una de las capacidades que la distinguen de las anteriores, es que cada una de éstas otras se demostrarían a partir de aquella.

La total consistencia significaría que su estructura matemática posee un grado de abstracción y de formalidad lógica mayor de a las que engloba como casos límite de ella misma.

Su generalidad o universalidad sería mayor, al punto que los valores de las constantes numéricas -elementos del principio antrópico-, que las asume como condiciones sine qua non de la aparición de vida inteligente, que se termina autocomprendiendo. Estos valores numéricos, que en el modelo estándar de la física son incorporadas ad hoc (Cf. comentario asociado a la nota 20), aquí se deducirían siguiendo un estricto esquema demostrable, exclusivamente, de modo matemático. Cosa que por cierto algunos de sus defensores muestran como una comprobación experimental de su validez.

Ahora bien, aun cuando asumamos la consistencia (requisito hilbertiano-finitista compatible con el determinismo), del modelo matemático y formal de la teoría M, por analogía con el teorema de Gödel, y, que estas características y propiedades de relación pudieran ser expresadas metamatemáticamente:
―Es preciso evitar una errónea interpretación de este importante resultado del análisis de Gödel: no excluye una prueba metamatemática de la consistencia de la aritmética. Lo que excluye es la posibilidad de que una prueba de consistencia sea reflejada sobre las deducciones formales de la aritmética De hecho, se han construido pruebas metamatemáticas de la consistencia de la aritmética, en particular por Gerhard Gentzen, miembro de la escuela de Hilbert, en 1936, y por otros estudiosos posteriores. Estas pruebas poseen una gran importancia lógica, entre otras razones porque proponen nuevas

36
formas de construcciones metamatemáticas y porque, en consecuencia, iluminan la cuestión de cómo es preciso ampliar la clase de reglas de deducción para demostrar la consistencia de la aritmética. Pero estas pruebas no pueden ser representadas dentro del cálculo aritmético; y, como no son finitistas, no alcanzan los anunciados objetivos del primitivo programa de Hilbert.‖50

Aun en este caso, lo que significaría que pueda metamatematizarse la declaración ―la Teoría M es completa y consistente‖ (MT), que es el equivalente de decir la Teoría M es la teoría del Todo, en un sistema suficientemente expresivo igual o similar al de Principia Matemática, que a su vez necesitaría reflejarse en un sistema aritmético como el de la numeración Godeliana, que nos permita demostrar matemáticamente lo que

metamatemáticamente estamos afirmando. Todo este proceso deductivo estaría viciado desde la raíz, puesto que el segundo teorema nos dice que si la aritmética es consistente entonces es necesariamente incompleta. Y todo esto debido a que la declaración MT no es de por sí una fórmula aritmética o matemática en general, sino una afirmación no matemática, por lo que para que sea demostrada debe ser reflejada en una estructura metamatemática, que ya hemos descrito arriba suficientemente.

Por lo tanto, estando asociada toda visión determinista del Universo a la posibilidad de un solo modelo teórico, tanto físico, como matemático, esto es, mirar con la sola fuerza del intelecto matematizante, tanto el origen primordial como el fin de este Universo, de alguna manera usurpando la soberanía divina; y siendo esto imposible desde los dos aspectos, el determinismo, no solo mecanicista del viejo Laplace sino el nostálgico de S. Hawking y tal vez también el mitigado de E. Witten, éstos son una vía conclusa. De este mismo parecer, muy a su pesar, es Hawking (aunque últimamente parece haberlo olvidado):
―On the other hand, if one can't define the wave function point wise, one can't predict the future to arbitrary accuracy, even in the reduced determinism of quantum theory. What we need, is a formulation of M theory, that takes account of the black hole information limit but then our experience with supergravity and string theory, and the analogy of Gödel’s theorem, suggest that even this formulation, will be incomplete.

Some people will be very disappointed if there is not an ultimate theory, that can be formulated as a finite number of principles. I used to belong to that camp, but I have changed my mind. I'm now glad that our search for understanding will never come to an end, and that we will always have the challenge of new discovery without it, we would
50

Ibid., 47.

37
stagnate. Gödel’s theorem ensured there would always be a job for mathematicians. I think M theory will do the same for physicists.‖51 [Cursiva nuestra]

Finalmente, aun cuando de la teoría M pudiese afirmarse válidamente, desde el nivel metamatemático, su consistencia. Esta, su verdad metamatemática (decidibilidad y completitud) no podría ser demostrada matemáticamente. Esta asimetría frustraría necesariamente toda posibilidad de demostrar matemáticamente la propiedad, de ser la teoría completa de todo lo existente. De tal manera que cualquier teoría que pretende la totalidad explicativa, ésta, su pretensión no puede demostrarse matemáticamente, puesto que esta afirmación es indemostrable e indecidible, por no poder deducirse de ningún conjunto finito de axiomas matemáticos o lógicos. Ni de sus respectivas reglas de formación ni de transformación o deducción.

Ninguna formulación metamatemática del tipo la teoría M es completa (MT), aun cuando in extremis ésta pueda ser metamatemáticamente verdadera, podrá reclamar la verdad matemática para ella. Podríamos tal vez decirlo, retóricamente, en el lenguaje natural y en el -también formalizable- metamatemático, pero nunca en el matemático, que es el único que importa para el caso.

2.1

REFLEXIONES EN EL BORDE DIFUSO DE LOS LINDEROS ENTRE LA CIENCIA, LA FILOSOFÍA Y LA RELIGIÓN

Hemos atalayado los linderos difusos de lo científicamente válido, en cuanto expresable y demostrable, estamos ahora en condiciones de usar un término apropiado para caracterizar negativamente la razón científica como: no-algorítmica, es decir, no realizable a través de ninguna fórmula bien formada, que exprese una función finitamente cíclica de procesos cuasi mecánicos y rutinarios para validar todo lo que puede ser expresado verdaderamente. No es posible construir ninguna fórmula algorítmica que agote las posibilidades de la racionalidad matemática ni científica. Por lo tanto, aun cuando podamos obtener un conocimiento cada vez más creciente del Universo, en cuanto matematizable, y en esa medida predecible y controlable, no se vislumbra como posible uno determinista, total y absoluto.
51

HAWKING, ―Gödel and the end of physics.‖

38

Si la interacción histórica con el Universo, en su aspecto científico nos muestra una creciente capacidad de nuestro poder manipulatorio y señorial (mediante la tecnología, que sí es matemáticamente algorítmica) sobre él, para a través de su previa matematización, ponerlo al servicio de nuestros fines particulares (que ya se sabe, pueden ser axiológicamente bipolares); resta explicar efectivamente cómo esto es posible.

Podemos empezar asumiendo que no necesitamos una teoría del Todo para obtener la satisfacción de nuestras necesidades básicas como especie, puesto que –por otro lado- ya sabemos que la mortalidad de nuestra individualidad biológica y personal es otro límite a nuestra natural capacidad de desear la satisfacción y plenitud ilimitadas.

Sin embargo, aquí, es necesario rescatar lo que dice Hawking:
―The standard model seems to be adequate for all practical purposes, at least for the next hundred years, but practical or economic reasons, have never been the driving force in our search for a complete theory of the universe. No one working on the basic theory, from Galileo onward, has carried out their research to make money, though Dirac would have made a fortune if he had patented the Dirac equation. He would have had a royalty on every television, walkman, video game and computer. The real reason we are seeking a complete theory, is that we want to understand the universe, and feel we are not just the victims of dark and mysterious forces, if we understand the universe, then we control it, in a sense.‖52 [Cursiva nuestra]

Nuestra búsqueda científica de la Teoría del Todo, primordialmente obedecería no a asegurar la consecución de un fin práctico, sino a asegurar la inteligencia de las condiciones de posibilidad para que cualquier fin práctico pueda ser alcanzado. Y estas condiciones de posibilidad no son prácticas, en el sentido de no poder ser aseguradas por medios meramente técnicos, sino que apuntan a un ámbito experienciable, manifestado a través de un profundo sentimiento espiritual. Que busca encontrar el modo de superar una situación vital de indefensión y vulnerabilidad radical.

52

Ibid.

39 Esta búsqueda ha devenido en la occidentalidad globalizada del presente, en una recreación sofisticada y actualmente hegemónica, de la otra forma fundamental espiritual noreligiosa, esto es, la magia, que se desarrolló históricamente en: –por un lado- el deísmo (filosófico, alquímico y teosófico), y en tiempos más cercanos, en el determinismo mecanicista, evolucionista, etc.

Por lo cual, la ciencia no sería otra cosa que la sofisticación y complejización de la arquetípica manera de ser del Hombre, es decir de su radical espiritualidad. Pero en su vertiente mágica-alquímica, en la que la experiencia de lo ―numinoso-santo‖ (terminología de R. Otto)53 no es capaz de ser vivenciado como compromiso de respuesta total de la persona. En la que esta religación, que es intrínsecamente personalizante y, en esa medida reveladora de una cota de humanidad cada vez más alta y divinizante; es mas bien establecida como una relación impersonal de temor y subordinación. Relación que trata de ser subvertida por el Hombre para controlar estas fuerzas misteriosas y oscuras que lo oprimen y así ponerlas a su servicio en cuanto individuo biológico o máxime en cuanto individuo tribal, jamás dispuesto a ceder frente a un interés más general.

La ciencia sería la expresión más sofisticada y compleja de la magia ancestral y arcaica, aquella que con un uso arquetípico y ritual de ciertos elementos de la creación, así como de la pronunciación de palabras, movimientos y gestos repetidos en un orden y oportunidad litúrgicas, logra exorcizar, hacer propicio, u obligar a las fuerzas divinas a favorecer nuestros particulares designios, sin implicar la evaluación moral de los mismos. Más bien, el control mágico del poder de la divinidad, es un acompañante natural del deseo o la hybris por el poder, entendido como dominio absoluto sobre la naturaleza, sobre los hombres y sobre la divinidad (es la forma consumada de la cratolatría, adoración del poder como vocación de dominio universal irrestricto y totalitario).

A diferencia del lenguaje religioso, que implica una llamada permanente a la catarsis, vía la kénosis, que permitiría reconocer más fácilmente el punto de quiebre, de cuándo una comunidad de personas está frente al peligro de entregarse a una falsa esperanza, que termine despersonalizándola y volviéndola en consecuencia antihumana y suicida. Estamos convencidos, además, que un genuino ejercicio de la racionalidad filosófica (uno que no
53

Cf. OTTO, Rudolf. The idea of the holy: an inquiry into the non-rational factor in the idea of the divine and its relation to the rational. 6º ed. London: H. Milford, Oxford University Press, 1931.

40 reniegue de sus fuentes aurorales) produce parecidas consecuencias, pues como Platón nos refiere por boca de Sócrates, en el Fedón:
―Guerras, revoluciones y luchas nadie las causa, sino el cuerpo y sus deseos, pues es por la adquisición de riquezas por la que se originan todas las guerras, y a adquirir riquezas nos vemos obligados por el cuerpo porque somos esclavos de sus cuidados; y de ahí que por todas estas causas no tengamos tiempo para dedicarlo a la filosofía‖54 ―Y mientras estemos con vida, mas cerca estaremos del conocer, según parece, si en todo lo posible no tenemos ningún trato ni comercio con el cuerpo, salvo en lo que sea de toda necesidad, ni nos contaminamos de su naturaleza, manteniéndonos puros de su contacto, hasta que la divinidad nos libre de él. De esta manera, purificados y desembarazados de la insensatez del cuerpo, estaremos, como es natural, entre gentes semejantes a nosotros y conoceremos por nosotros mismos todo lo que es puro; y esto tal vez sea lo verdadero. Pues el que no es puro es de temer que le esté vedado el alcanzar lo puro.‖55

Como vemos, las raíces de la ciencia y la cultura a la que la estructura arquetípica mágica ha dado origen y moldea–en el sentido fundamental que estamos explicando- y en general de su interpretación determinista, escapan a la comprensión embotada del ciudadano medio predominante, constituyéndose mas bien en una nota característica de la cultura que lo cobija. Estructura socio-cultural que puede identificarse con aquello que los alemanes llaman Zeitgeist o Espíritu que informa la época-actual, (esta hodiernidad globalizada culturalmente miope y bastante ingenua, en el mejor de los casos, por no decir ideologizada y malintencionada, en el peor). Siendo estas raíces y sus frutos, vistas solo como resultado de una dinámica pretendidamente endógena, aséptica y neutra de la metodología cientificista, mirada hermenéutica que no ha sido sino el elemento ideológico (en el sentido de Mannheim56) articulador y legitimador del quehacer científico, principalmente desde fines del renacimiento, en oposición a otras visiones del Mundo, tales como por ejemplo, el modelo Aristotélico-Ptolemaico del Universo, a la que tan bien (funestamente, añadiríamos) se acomodó la visión teológica –predominante- de la cristiandad occidental de la edad media.

54

PLATÓN, El , Fedro. Traducido por Luís GIL F. Historia del pensamiento 3. Barcelona, Orbis, 1983. 66c, p. 154. 55 Ibíd. 67a-b, p. 155. 56 ―(…) nos referimos, no a los casos aislados del contenido del pensamiento, sino a sistemas de pensamiento divergentes y a modalidades de experiencia y de interpretación profundamente diferentes. Tocamos el punto de vista teórico o noológico cuando consideramos no sólo el contenido, sino la forma, y aun la armazón conceptual de un modo de pensamiento como función de la situación vital de un pensador.‖ [MANNHEIM, Karl. Ideología y utopía: introducción a la sociología del conocimiento. 2º ed. México: Fondo de cultura económica, 1993, p. 51.]

41 Tengamos presente que dicha pretensión obedece a una raíz primordial que define el modo de ser específico del Hombre, que se expresa multiformemente, y aun cuando a la mirada cientificista-positivista se le escape tamaña verdad, pretendiendo instaurarse además sobre los despojos religiosos y teológicos (recordemos, la ley que divide en tres estadios el devenir humano hecho por A. Comte57, así como su propuesta de una propia iglesia positivista58, absolutamente inmanente a los intereses prácticos de la sociedad), sus valedores más conspicuos –como vemos- siempre terminan confesando sus profundas sensibilidades espirituales. Sólo que en su defectiva vertiente mágica, y su versión moderna, el cientificismo totalitario e intolerante.

Sólo una lectura interesada, de los múltiples desarrollos de la ciencia, con un criterio hermenéutico claramente ideologizado, puede obviar la constatación de que ella es también otra forma –si bien altamente sofisticada y cada vez mas esotérica59- de la común estructura aprori60 del espíritu humano, capaz de experienciar61 como unidad la multiplicidad, y como eternidad la transcurrencia62 de lo fugaz.
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―Así, al estudiar el desarrollo total de la inteligencia humana en sus diversas esferas de actividad, desde sus orígenes hasta nuestros días, creo haber descubierto una gran ley fundamental, (…). Esta ley consiste en que cada una de nuestras principales especulaciones, cada rama de nuestros conocimientos, pasa sucesivamente por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico o ficticio, el estado metafísico o abstracto, y el estado científico o positivo. En otras palabras, que el espíritu humano, por su naturaleza, emplea sucesivamente, en cada una de sus investigaciones, tres métodos de filosofar, cuyos caracteres son esencialmente diferentes e, incluso, radicalmente opuestos: primero, el método teológico; a continuación, el método metafísico; y, por fin, el método positivo. De aquí, tres clases de filosofías, o de sistemas generales de reflexión sobre el conjunto de los fenómenos que se excluyen mutuamente: el primero es el punto de partida necesario de la inteligencia humana, el tercero su estado fijo y definitivo, y el segundo está destinado únicamente a servir de transición.‖ [COMTE, Auguste. Curso de filosofía positiva: primera y segunda lecciones. Madrid, Aguilar, 1973. p. 34.] 58 ―L'expérience a pleinement démontré que ce vœu final ne peut être satisfait par aucune croyance surnaturelle (…) L'Orient et l'Occident doivent donc chercher, hors de toute théologie ou métaphysique, les bases systématiques de leur communion intellectuelle et morale. Cette fusion tant attendue, qui doit ensuite s'étendre graduellement à l'ensemble de notre espèce, ne peut évidemment émaner que du positivisme, c'est-à-dire d'une doctrine toujours caractérisée par la combinaison de la réalité avec l'utilité". [COMTE, Auguste. Catéchisme positiviste: ou, Sommaire exposition de la religion universelle, en onze entretiens systématiques entre une femme et un Prêtre de l'humanité. París: Chez l'Auteur.et chez Carilian-Goeury et Vor Dalmont, 1852.] 59 Constatable en el hecho, de que a pesar de las enormes ventajas y facilidades que a través del mercado, las empresas tecnológicas proveen, a los cyber-ciudadanos (cada día mas cybers y menos ciudadanos), bajo la denominación de gadgets o tecno-artefactos (fabricadas, como bien nos lo recuerda Hawking, sobre la base del modelo estándar de la física, que no es más que el desarrollo aplicado de la mecánica cuántica). Configurando crecientemente las vidas de una mayor cantidad de personas, a través de la información del sentido común del ciudadano medio –respecto de su comprensión de la ciencia- admira constatar, que éste aun está moldeado, en una abrumadora mayoría, por una imagen del universo en términos de la física newtoniana. Es evidente además que la altísima complejidad lógica y matemática de las físicas relativista y cuántica, hacen casi imposible una recreación intuitiva que sea parte de las experiencias cotidianas del sentido común, más aún si se consideran las entidades elementales de la visión del Mundo propuesta por la Teoría M (cuerdas y branas). 60 ―We find, that is, involved in the numinous experience, beliefs and feelings qualitatively different from anything that natural sense perception is capable of giving us. They are themselves not perceptions at all, but peculiar interpretations and valuations, at first of perceptual data, and then at a higher level of posited objects and entities, which themselves no longer belong to the perceptual world, but are thought of as supplementing and transcending

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Este experienciar es concomitantemente, para usar la terminología de R. Otto63, un a priori arcaico (en el sentido de primordial), del fenómeno humano, que posibilita una vivencia hierofánica, o numinosa, en la que cualquier traducción mono-explicativa de lo múltiple y fugaz, expresable a través de un abanico de posibilidades tales como las mágicas, rituales-teúrgicas, experiencias místicas-extáticas; o sus sucedáneos matematizables: la astrología –como clave de predictibilidad de los sucesos humanos y no humanos, la numerología, la alquimia, etc64. Se constituyen en precursores de la hegemónica visión cientificista moderna, al punto que le hace decir a J. G. Frazer:
―Así, vemos que es estrecha la analogía entre las concepciones mágicas y científicas del universo. En ambas, la sucesión de acaecimientos se supone que es perfectamente regular y cierta, estando determinadas por leyes inmutables, cuya actuación puede ser prevista y calculada con precisión; los elemento de capricho, azar y accidente son proscritos del curso natural Ante ambas, se abre una visión, aparentemente ilimitada, de posibilidades para los que conocen las causas de las cosas y pueden manejar los resortes

it. And as they are not themselves sense perceptions, so neither are they any sort of transmutation of senseperceptions. The only transmutation possible in respect to sense-perception is the transformation of the intuitively given concrete percept, of whatever sort, into the corresponding concept; there is never any question of the transformation of one class of percepts into a class of entities qualitatively other.‖ [OTTO, The idea of the holy, cap. XIV p. 117.] 61 Proponemos para este término un sentido distinto al de experimentar, en cuanto el último alude a una vivencia particular sobre un sector definido de la realidad, que puede volver a repetirse a voluntad siguiendo un conjunto de procedimientos claramente definidos que nos permite predecirla y de alguna manera controlarla; mientras que experienciar, alude a una vivencia particularísima que disuelve la capacidad de ver la realidad como fragmentada, y que compromete la totalidad del ser que la vivencia en esa misma y puntual acción, que sin embargo escapa a su voluntad el repetirla aun cuando sea posible reproducir un protocolo arquetípico de acciones, siendo lo eminentemente experienciable aquél que nos permite de modo concomitante reconocernos como dependientes y creaturales, pero sobre todo reconocer al Otro como Numinoso, infranqueable, inabarcable e inapelable. 62 Elijo este término usual en la geología (que describe la dinámica de los desplazamientos de grandes masas terrestres a través de las fallas geológicas), para por analogía -mutatis mutandis, como decían los antiguos-, designar una relación en la cual aquello que se nos aparece como estable, está asentado no en lo sumamente estable y definido, sino más bien en lo sumamente dinámico y amorfo; lo que contraría la comprensión inmediata del sentido común. Lo que aplicado a nuestro tema es aludido en cuanto la eternidad se nos escapa a través de nuestras mallas explicativas, como un fluido inasible. 63 ―We have already met that strange and profound mental reaction to the numinous which we proposed to call creature feeling or creature-consciousness, with its concomitant feelings of abasement and prostration and of the diminution of the self into nothingness; bearing always in mind that these expressions do not hit with precision, but merely hint at what is really meant, inasmuch as this diminution of the self, ie is something very different from the littleness, weakness, or dependence of which we may become aware under other conditions than that of numinous feeling.‖ [OTTO, The idea of the holy, cap. VIII, p. 52.]
64

Sobre todo este tópico pueden consultarse las siguientes obras (especialmente las de B. Malinowski, J.G. Frazer y de J. Tester): BERGUA, Pitágoras; BECKMANN, Historia de pi; MALINOWSKI, Magia, ciencia y religión; MAZA GÓMEZ, Las matemáticas de la antigüedad y su contexto histórico; SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, La Literatura en el antiguo Egipto. Breve antología; TESTER, Historia de la astrología occidental; FRAZER, La rama dorada. Magia y religión.

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secretos que ponen en movimiento el vasto e inextricable mecanismo del universo.‖65 [La cursiva es nuestra]

Todos estos intentos aun en sus versiones modernas (de Laplace en adelante), se han mostrado al final impotentes (como ya vimos) para llevar a efecto la Teoría que describa de modo completo y consistente (requisitos internos de la racionalidad científica), teoría que al mismo tiempo nos permitiera un control sino total por lo menos máximo de las fuerzas del Universo; tiene también una contrapartida beligerante en la articulación de una visión que haga simultáneamente, de la experiencia numinosa, por un lado, absurda –puesto que no es posible negarla ónticamente, y por otro, reducible solo a una explicación culturalista- e irrelevante para formar parte del conjunto de principios axiológicos y que condicionan la vida humana en cuanto tal; esto es el secularismo militante y cada vez mas predominante de nuestros días.

2.2

EL DETERMINISMO CIENTIFICISTA COMO ESPIRITUAL NO RELIGIOSA Y DESACRALIZANTE

FORMA

Debemos señalar que habiéndosenos hecho evidente la insuficiencia de los criterios físico-matemáticos para aceptar la cientificidad del determinismo, sin embargo es necesario reconocer su existencia operativa y funcional, a nivel ideológico, tanto en los prejuicios (a veces llamadas eufemísticamente ideas previas), como en los protocolos de investigación. Nivel, hasta ahora, ineludible para toda comunidad científica, instancias no del todo inocentes, en cuanto inconscientes o involuntarias, como quisiésemos creer, si comprendemos que mas bien los postulantes a científicos han dejado que se les siembre metódicamente (a través de los procesos académicos normales –en términos de T. Kuhn-) en sí mismos estos prejuicios no científicamente controlables.

Se ha apuntado, interesadamente, con mucho énfasis en el éxito del método científico, para asegurarnos nuestro dominio sobre la naturaleza en una medida cada vez más creciente; como único criterio para brindarle incondicionalmente oídos, especialmente ahora. Esta actitud se traduce, en que al menos en tres cuartas partes de la humanidad, excluyendo el
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FRAZER, James George. La rama dorada. Magia y religión. 13º ed. Sociología. Madrid: Fondo de cultura económica, 1991, p. 75.

44 ámbito demográfico del Islam y alguna otra pequeña área (aludimos a la condición teocrática de su ordenamiento social articuladas por la Sharia o ley coránica, o algún otro sucedáneo, en los demás casos), se articulen sistemas de gobierno y de organización social, cuyo centro onfálico y cuasi oracular sean las instituciones burocráticas tecno-científicas. Entendidas como fuente de legitimidad del discurso político público, especialmente si éste está orientado a la consecución de objetivos políticamente definidos como realizables por medios exclusivamente tecnológicos.

Es decir, desde que la racionalidad científica determinista se ha convertido en el ónfalos articulador, del ordenamiento social occidental (principalmente en sus aspectos políticos y económicos), y este en el único modelo a globalizar en la actualidad; se ha convertido también, en la instancia absoluta definitoria, cuasi religiosa-metafísica de aquello que ha de considerarse como real. Y esto, en todos los sentidos posibles, ya sea en el de lo realmente existente, como también de lo que debe ser considerado pertinente por el discurso políticopúblico, por supuesto también de lo económicamente viable, y últimamente va siendo la suprema instancia que define lo que es la vida humana, tanto en su génesis como en su fin.

Considérese el contemporáneo debate sobre la moralidad y licitud tanto del aborto como de la eutanasia y de los trasplantes de órganos, en los extremos de la vida humana, así también de las modernas técnicas, tanto de anticoncepción como de concepción artificial, como ejemplos axiológicos bipolares del altísimo desarrollo biotecnológico alcanzado. Todos hechos que se definen, si bien multidisciplinariamente: ética, política y jurídicamente, lo son siempre, y cada vez más, a partir de una base conceptual científica 66 (base, por otro lado, cada día más vulnerable al secuestro y reemplazo de su interés cognoscitivo por el lucrativo), que trata sobre la definición de la vida humana. Realizada tal definición antropológica, todo lo demás debe solo encontrar su lugar, tanto en un sentido axiológico como en otro.

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El énfasis en el carácter trascendente del estado de muerte y al mismo tiempo la concesión a la jurisdicción científica del diagnóstico del mismo: cf. Juan Pablo II. Alocución de 29 Agosto 2000 al 18th International Congress of the Transplantation Society; y; el documento final de la Pontificia Academia para las Ciencias (PAC), que resume el estado de la cuestión científica sobre el diagnóstico del estado de muerte, que permite superar la duda moral más no la científica sobre el mismo, en base a la coherencia de este diagnóstico con la visión antropológica cristiana y ética, cf. Pontificia Accademia delle scienze Working Group on the signs of death. The signs of death. Editado por Marcelo SÁNCHEZ SORONDO. Scripta Varia 110. Vatican City: Pontificia Academia Scientiarum, 2007.

45 Pero, siendo constatable la inadecuación e insuficiencia de cualquier pretensión de determinismo absoluto, para traducir a un único modelo matemático-algorítmico, simultáneamente consistente, completo y finito, la realidad sin más. Dicho resultado es igualmente proporcional, y muestra su máxima verdad, cuando es encargada a la ciencia el determinar puntualmente tanto el inicio como el fin de cada vida personal humana. Esta empresa supera largamente la capacidad de la racionalidad científica determinista, o clásica. Teniéndose que acudir necesariamente al ejercicio de las otras racionalidades, para hacer realidad, por ejemplo, el principio ontológico del ordenamiento político de todo Estado de derecho, y que funciona como su razón de ser, esto es, la defensa y la seguridad de la vida humana desde su concepción hasta la muerte, promoviendo en todas las fases de tal existencia, su dignidad en cuanto persona. 67

Decimos que el cientificismo determinista es una forma espiritual desacralizante, porque en sinergia con los agentes del poder fáctico: económico y político, se está ofreciendo así misma como la instancia suprema e inapelable. Que ya no solo justifica ideológicamente un específico orden socioeconómico orientado en una dirección también particular, esto es, la globalización de la economía de mercado en su totalitaria versión neoliberal, que mejor clasificaremos como neomercantilista. Sino, que fomenta que el interés público termine pervirtiéndose al extremo de no diferenciarse del interés privado de solo un puñado de personas pertenecientes al directorio o accionariado de las megacorporaciones globales, en el caso occidental, y otro, en el que el interés público solo se define a partir de la correspondencia con la preservación de los privilegios de un aparato político-burocrático que no admite la discusión ni el acuerdo como parte medular de su propio dinamismo, como algún ―exitoso‖ modelo de desarrollo asiático.

En los casos citados, el objetivo final ha sido el de secuestrar el ejercicio de una ciudadanía responsable, participativa, crítica y fiscalizadora de las acciones del aparato político de gobierno. Por el lado occidental, esto se ha llevado a efecto con sumo éxito, a
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Considérese los criterios que la mayoría de jueces del T.C peruano tuvieron en cuenta para su sentencia final sobre la licitud de la distribución por canales estatales de la llamada píldora del día siguiente. Que son los mismos criterios tratados en nuestro análisis. Dicha sentencia en su 24° fundamento alude al hecho incontrovertible de ser estos intentos por determinar el comienzo de la vida humana y la vida humana en cuanto tal, una cuestión no agotable por ninguna racionalidad posible inclusive la científica, por lo que se hace necesario el ejercicio de otras racionalidades concurrentes, en este caso ético-jurídicas. Cf. TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ. ―Sentencia del Tribunal Constitucional. Exped. N° 02005-2009-AA.‖ Sentencia del Tribunal Constitucional sobre la píldora del día siguiente, Octubre 16, 2009. http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2009/02005-2009-AA.html. Cf. especialmente los fundamentos de la 14° a la 24°.

46 través de la ingeniería social aplicada a la industria del entretenimiento y de las comunicaciones en general, como medio atrofiador de la percepción y del sentido crítico que el ejercicio natural de la razón comporta. Mientras en los demás casos, la violencia física directa ha sido el medio más expeditivo para acabar con la disidencia.

La clave organizadora de todos estos elementos ha sido hasta ahora la interpretación determinista del ejercicio de la racionalidad científica, y como este está siendo a su vez, desde fines del renacimiento, la fuente de sentido, del modo de vida del sector mayoritario y hegemónico de la humanidad, a saber, de aquel que identificamos como occidental u occidentalizado. Se hace necesario pues, observar con claridad, las verdaderas propiedades y características de la naturaleza, de esta aun hegemónica interpretación de la racionalidad científica. Las de ser algorítmica, e inconsistente (como consecuencia lógica de su pretendida completitud), ya las vimos suficientemente en los capítulos anteriores, recordemos que la caracterización apropiada de la racionalidad científica-matemática que fluye de nuestro análisis es, que es no algorítmica e incompleta pero sí consistente. Y la realidad física fundamental es multihistórica, no independiente de nuestra condición de observadores, pues la realidad subatómica se define solo a partir de su interacción con nosotros, sus experimentadores (a esto llaman los físicos: decoherencia cuántica). Mientras la condición subatómica inobservable es llamada de máxima coherencia cuántica).

Otra de sus propiedades de especial pertinencia sociopolítica y económica se refiere al hecho de ser altamente ideologizable, es decir, que ha sido, es y puede seguir siendo utilizada para justificar la construcción de un orden humano y natural –paradójicamente- secularista y laicicista. Pero, que simultáneamente, reclama para sí una autoridad incondicional que solo puede entenderse en el ámbito religioso en relación a la divinidad, y además, impone su interpretación a partir de un lenguaje único, ciertamente complejo de altísima sofisticación matemática, como único modo de acceder científicamente a la realidad y someterla a nuestros designios. En estos tres ámbitos (el asentimiento cuasi religioso, la definición perfecta y completa de una única realidad a partir de un único modelo matemático finito, y la pretensión de inexistencia de una alternativa viable para el éxito de la gesta de doblegar la naturaleza), la ciencia pretende ser el ejercicio de la racionalidad con los mayores logros y los menores desaciertos y errores. Pero no solo eso, también pretende la exclusividad racional, no solo la alteridad, así pues, el determinismo cientificista, y el modelo de ordenamiento social construido a partir de ella no es tolerante.

47

Termina así suplantando en la vida cultural (socioeconómica y políticamente condicionada) a la religión, que es el legítimo ámbito de nuestra experiencia de lo Absoluto de la Divinidad, convirtiéndose, la ciencia, en lo que ahora es, la máxima creación humana para asegurar el dominio y el poder totalitario de unos pocos sobre la casi totalidad de personas, así como el trato expoliatorio y suicida sobre la naturaleza. La ciencia determinista es de este modo instrumento de poder, y como todo poder, exige sus sacrificios, así como deslumbrar con la gloria de su dominio, mediante su aceptación ciega y sumisa. Mas adelante veremos con más detalle las entrañas de esta degradada vivencia de la espiritualidad humana, así como su más remoto origen y significado mas profundo.

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3. PRINCIPIOS DE UNA INTERPRETACIÓN NO DETERMINISTA DE LA CIENCIA Y LA CULTURA EN GENERAL

Para atisbar dichos principios, es necesario hacer una caracterización más exhaustiva de este dasein-infinitamente-acompañado, comenzando por su raíz espiritual (cuyos estadios más primordiales nos han dejado documentos testimoniales no solo escriturísticos, sino también de índole ágrafos), el que en el devenir histórico ha terminado fructificando en una doble vertiente, ambas como principios articuladores de fuerzas culturales ecumenizantes (ejemplos de ello son, el cristianismo primitivo, como también, aunque parcialmente, el medieval y el moderno, y otro, la sociedad global tecno-científica de nuestros días). Nos referimos al estar espiritual-religioso del hombre en cuanto Hombre, en sus manifestaciones Adámica o mágica; y luego otra, a la que llamaremos Prometeica.

Por lo que comenzaremos exponiendo datos puntuales que la antropología física y arqueológica, así como la historia de las religiones nos facilitan y que nos muestran convincentemente la plausibilidad de su hipótesis fundamental: el hombre, en cuanto puede identificarse positivamente como tal, es fundamentalmente religioso. Esta es la perspectiva que nos brindará el material empírico y fenomenológico sobre el cual aplicaremos, la reflexión hermenéutica subsiguiente, aun cuando somos perfectamente conscientes de la problematicidad de expresar taxativamente dicho proceso.

Luego, convencidos que la exhaustividad propuesta hace necesario ahondar en las tradiciones espirituales o tratados antiguos, encontrados, históricamente, como cosmovisiones, ciertamente previas, al ejercicio de la racionalidad filosófica que pretendemos hacer, sin por ello desvirtuarlo. Nos acogemos así al prototipo del discurso filosófico auroral (donde el mythos

49 antecede y sucede al logos), cuando Platón i.e. -por boca de Sócrates-, para fundamentar respectivamente, una vida genuinamente filosófica y la moderación que la caracteriza, como testimonio anticipado de la muerte apreciada como un bien para el filósofo, así como la inmortalidad del alma humana, tanto en el Fedón68 como en el Fedro (con su magistral mito del .áuriga y de los corceles de briosidad contraria, como elementos explicativos de la hybris o desequilibrios del alma, con sus respectivos destinos). Ambos textos hacen referencia a la necesidad previa de reconocerse inmerso en una tradición espiritual-religiosa, (en este caso, la helénica, expresada predominantemente, pero no en exclusiva, en los misterios de Eleusis), que moldea de hecho nuestra natural tensión a la divinidad. Reconocimiento que no deslegitima de ningún modo el ejercicio de la racionalidad filosófica, sino que más bien hace que su discurso tenga elementos a partir de los cuales construirse, aun cuando, desde la perspectiva platónica, este discurso solo tenga el grado de verosímil, y no de apodíctico o irrefutable.

Luego de esta pequeña apología, diremos con respecto a lo adámico, que estamos aludiendo, a una manifestación espiritual arquetípica fallida o defectiva, despersonalizante y tanática.

Fallida, en cuanto sucedáneo espiritual impotente de religarnos con la divinidad. Defectiva, porque nos ofrece un esquema estéril e inmanente en relación con lo divino; suplantando el debido culto a Dios por el de la idolatría mágica a la naturaleza creada, humana o no humana.

Despersonalizante, porque usurpa la genuina y debida espiritualidad religiosa, manifestada en nuestra indiscutible tensión a lo divino, cuya característica es la religación personalizante, entendida como un ejercicio perfectivo y constante, mediante el cual se acepta libre y activamente la acción del poder divino en la realización de nuestra voluntad, nuestros sentimientos-deseos-afectos y, nuestros pensamientos; de tal modo que el sentido de nuestras acciones sean congruentes con la voluntad de la divinidad, y al serlo resulte ser también condigno con la misma. Confiando así, en su providencia y poder redentor, camino que llevaría
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―Es más, tal vez sea lo más apropiado para el que está a punto de emigrar allá el recapacitar y referir algún mito sobre cómo pensamos qué es esa emigración‖ (negrita nuestra) [PLATÓN, , Fedro, para. 61e, p. 146]. Cf. también para. 62b pp. 146-147; este razonable y esperanzador diálogo culmina luego del mito final, descrito por Sócrates del para. 107c al para. 114c, con la siguiente reflexión: ―Ahora bien, el sostener con empeño que esto es tal como yo lo he expuesto, no es lo que conviene a un hombre sensato. Sin embargo, que tal es o algo semejante lo que ocurre con nuestras almas y sus moradas, puesto que el alma se ha mostrado como algo inmortal, eso sí estimo que conviene creerlo, y que vale la pena el riesgo de creer que es así. Pues el riesgo es hermoso, y con tales creencias es preciso, por decirlo así, encantarse así mismo; razón ésta por la cual me estoy extendiendo yo en el mito hace rato.‖[Ibíd., 114d]

50 indefectiblemente a la divinización solidaria o synteosis69 de la persona humana mediante la libre kénosis amorosa, heroica y piadosa. Por lo contrario, la despersonalización funcional de la magia, ineluctablemente conduce al predominio de un esquema actitudinal, no religante con la divinidad, permaneciendo éste, siempre ajeno, amenazante, arbitrario, prepotente, injusto; finalmente, algo que derrocar arrancándonos a nosotros mismos de sus manos, mediante la adquisición mágica, esotérica, gnóstica y teosófica de la escondida sabiduría divina con que ha creado el mundo. Esquema que funciona siempre y cuando se mantenga la idea que la divinidad al crear se ha vaciado así misma de toda su sabiduría en su creatura, de tal modo que si alguien logra comprenderla, la divinidad misma le estará expuesta y vulnerable. Este esquema beligerante con las fuerzas divinas tiene su contraparte en relación con el prójimo, haciendo que se ahonden las diferencias, imposibilitando la fraternidad, solidaridad y corresponsabilidad (engendrando su antihumanismo), que caracteriza nuestro ser en cuanto personal. Esta sabiduría mágica adoptará a lo largo de la historia muchas formas, en cuanto a sus despersonalizantes consecuencias, engendrando formas de organización social cada vez más antihumanas, cainitas y tanáticas.

3.1

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

El umbral de la plena aparición de lo humano, en tanto rubicón espiritual sería el del uso, tanto en su producción como en su control, del fuego, pues con ello se manifestaría no solo un salto cuantitativo (evolucionista), sino uno cualitativo (emergentista), del que por otro lado, la naturaleza incompleta de la aritmética sería también un ejemplo, en el sentido de que su totalidad no se explicaría solamente por sus axiomas, ni sus reglas de formación y
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Palabra, cuya estructura y contenido semántico es una reelaboración nuestra, para significar divinización de la persona humana, si y solo si, es también la de todos sus semejantes. A diferencia de la palabra apoteosis (vinculada al deseo meramente humano de divinizar, solo a algunos de sus miembros más conspicuos), que significa también divinización, pero entendida como separación o distanciamiento en relación a lo que este estado supone, respecto de los que no la experimentan. Más bien, nosotros queremos significar con ella lo esencial de toda persona humana, su tensión a la trascendencia, su divinización si y solo si es capaz de participar activamente en la realización de la voluntad divina en el mundo. Para decirlo en términos cristianos: realizando el reino de Dios en la Tierra, aceptando y coparticipando de la soberanía divina en el Mundo, empezando por hacerla vigente en nuestra propia vida, y de ese modo aceptando responsablemente testimoniar la vocación y la respuesta necesaria para la synteosis de nuestros semejantes. Redimiendo así, también a la naturaleza, restableciendo el plan original de Dios, para que toda la realidad alcance su mayor gloria. Tal como lo proclama la teología paulina: ―Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.‖ (negrita nuestra) [Biblia de Jerusalén. Nueva ed. rev. y aum. UBIETA L., José A., ed. , 1998. 1a de Corintios 15, 28]

51 transformación, esencialmente finitas, es decir su totalidad es mas que la mera suma de sus partes. Realidad que Broad ha pretendido enunciar formalmente:
―Put in abstract terms the emergent theory asserts that there are certain wholes, composed (say) of constituents A, B, and C in a relation R to each other; that all wholes composed of constituents of the same kind as A, B, and C in relations of the same kind as R have certain characteristic properties; that A, B, and C are capable of occurring in other kinds of complex where the relation is not of the same kind as R; and that the characteristic properties of the whole R(A, B, C) cannot, even in theory, be deduced from the most complete knowledge of the properties of A, B, and C in isolation or in other wholes which are not of the form R(A, B, C).‖70

Ya que a partir de los resultados de las investigaciones antropológicas del fenómeno religioso, lo irreductiblemente humano se manifestaría en la creciente capacidad de los miembros de la especie homo erectus para imaginar un mundo distinto al suyo, un mundo arquetípico, como expresión esencial de su naturaleza religiosa. Este umbral tendría su ubicación paleogeográfica más evidente en Zhoukoudian71 –según J. L. Arsuaga-, que es el mismo lugar al que M. Eliade llama Chu-ku-tien, cuando afirma:
―La ―domesticación‖ del fuego (…), señala, podríamos decir, la separación definitiva de los paleoantrópidos con respecto a sus predecesores zoológicos. El más antiguo ―documento‖ que atestigua la utilización del fuego data de Chu-ku-tien (600000 años a.C. aproximadamente), pero es muy posible que la ―domesticación‖ se produjera mucho antes y en diversos lugares.‖72

Además, están los descubrimientos de la llamada sima de los huesos, en un nivel mas profundo del yacimiento arqueológico de Atapuerca (España), en el que el año 1992, en un área de 30 cm2, se encontraron una concentración inusitada de restos fósiles humanos incluyendo dos cráneos casi completos, además de una herramienta lítica acheliense (bifaz), a la que los paleoantropólogos llamaron Excalibur.

Se identificaron dichos restos como pertenecientes a un desarrollo local del Homo Antecessor, al que llamaron Homo Heidelbergensis; este descubrimiento constituye –hasta el momento- el primer, para usar la terminología de Eliade, documento que testimonia la clara

70

BROAD, Charlie D. ―Mind and its place in Nature.‖ Hypertexto. Mechanism and its alternatives, 1925. http://www.ditext.com/broad/mpn/mpn2.html#te. 71 ARSUAGA Juan L., y Equipo de la Universidad complutense de Madrid. ―Claves de la evolución humana.‖ Ministerio de educación y cultura de España, 2000. p. 502. 72 ÉLIADE, Historia de las creencias y de las ideas religiosas, 1:24.

52 intención de colocar los restos de sus seres cercanos fallecidos en un área específica a modo de sepultura73 (hace aproximadamente trescientos mil años), siendo esto imposible de comprender si no admitimos una previa elaboración y complejización de ciertas creencias religiosas, relacionadas a la sobrevivencia de la identidad esencial del fallecido, vinculada con el cuidado mínimo de preservar su cuerpo para evitar ser comido por otros animales –o por los mismos deudos-; este acto, de sustraer el cuerpo de sus semejantes fallecidos, del ciclo natural de la vida (entendida meramente como continuidad de la cadena trófica o alimenticia), revela ya, un pensamiento religioso bastante complejo. Cuyo eje central sería el de la consideración sagrada del cuerpo humano, no solo como vehículo del alma, sino también, a partir de esta intuición primordial: de que el destino sobrenatural de este individuo personal dependía de alguna forma de la sustracción de aquél del círculo natural de la vida.

M. Eliade también hace referencia al arte parietal franco cantábrico como expresión del universo religioso74 del cazador del paleolítico, recogiendo una datación casualmente coincidente con la de la práctica funeraria de Atapuerca. Mas aun, si se toma en cuenta que la hipótesis de fondo, esbozada por M. Eliade en el inicio de la op. cit. y explanada a lo largo de la misma es que ―la experiencia de lo sagrado constituye un elemento mas de la estructura de la conciencia‖75, y que, a pesar que sus estructuras anatomoosteológicas revelan analogías zoológicas con los demás hominoideos, no podemos negar las, cada vez más, abundantes evidencias de sus obras que manifiestan ser –aún en esos rudimentarios iniciosacciones de una inteligencia no solo fabril sino sobre todo religiosa (diríamos mejor, que es fabril por ser religiosa), y en cuanto tal humana.

Llegados aquí, explicitaremos nuestro punto, reelaborando la afirmación de Eliade y de Otto sobre la experiencia de lo sagrado, y postulando que éste no solo constituye un elemento estructural de la conciencia, ni siquiera de la totalidad de la psiquis humana (conciente e inconciente), sino que este es el modo más radical, basal, primordial y arquetípico del Dasein humano, la experiencia de lo sagrado es condición de posibilidad de la experiencia humana en cuanto tal.

73 74

ARSUAGA y Equipo de la Universidad complutense de Madrid, ―Claves de la evolución humana,‖ 559. ELIADE, Historia de las creencias y de las ideas religiosas, 1:28. 75 Ibid., 1:26.

53 Siendo así, que todas nuestras realizaciones culturales, y las instituciones en las que cristalizaron y siguen cristalizando, son otros tantos intentos por abrir canales finitos, sacros o profanos por donde fluya nuestra experiencia de lo sagrado, a partir de un centro fontal infinito e inagotante.

Las raíces a las que nos venimos refiriendo, se hunden aun más profundamente en la noche de los tiempos y en los límites de la capacidad humana de representarlas fenoménicamente definidas (por lo que se expresa de manera multiformemente difusa), encontrándose evidencia de esta misma realidad fundante, bajo otros códigos, en todas las tradiciones religiosas de las diversas culturas humanas, pasadas y presentes. Pensamos, retomando las reflexiones de R. Otto, de M. Eliade, y otros, sobre el fenómeno religioso, que toda manifestación positiva e institucional del mismo, responde a una estructura a priori que determina la posibilidad de la experiencia numinosa (ámbito primordial del encuentro que inaugura el más genuino y absoluto sentimiento –para el dasein religioso- de contraste entre el ser de la criatura y el de lo santo o sagrado), como experiencia primordial y articuladora de lo específicamente humano, (vemos particularmente, sin embargo, que esta articulación tendría un curso trenzado y meándrico con impredecibles vasos comunicantes o capilares entre sus dos cauces principales).

Uno de estos cauces principales sería el Adámico, conducente a la recreación (como consecuencia de la impía desconfianza y subsecuente desobediencia del Hombre respecto de los planes de la divinidad) de la realidad, que siendo creación, debía entenderse como realizada por un supremo acto de caridad divina, cuya única finalidad sería el de la adecuación piadosa de la única voluntad creada, libremente contingente (la humana), a la omnipotencia de la voluntad divina (dicha libre armonía de voluntades manifestaría la Gloria de la creación y del creador).

Este cauce Adámico se constituye como la búsqueda y transformación de elementos naturales, que son arrancados de sus propias cadenas causales, las que servían originalmente a un propósito que le trascendía, para transformarlas en amplificaciones tanto en intensidad como en extensión, de las capacidades naturales individuales y colectivas de los hombres para encauzarlas hacía una consecución más efectiva de sus propósitos colectivos, someterlo todo bajo sus pies (asegurándose así tener bajo su voluntad comunitaria, su continuidad, sino como individuo, sí como colectivo).

54

Mientras el otro cauce religioso sería el Prometeico, entendido como una vivencia plenificadora de la persona humana y por tanto divinizadora. En el sentido que la gesta prometeica implica finalmente el sacrificio sufriente y redentor de la divinidad para beneficio de la humanidad; estos es, que la divinidad es ante sí misma sacrificio piadoso de redención de los hombres. Lo que implica un nuevo horizonte de relación con el Mundo, así como con la divinidad.

Con la creciente complejización de las manifestaciones fenoménico-institucionales religiosas, ambos cauces se conectan capilarmente al punto que en algunas de aquellas se torna indiferenciable el predominio neto de uno de estos (el cauce Adámico y el cauce Prometeico), algunas prácticas rituales y, aun litúrgicas, de hoy, llevan sus sellos indelebles. Se puede identificar sin embargo, sin ningún atisbo de duda que la actual sociedad tecnocientífica globalizante, cuyos dolores de parto comenzaron en la crisis de fines del medioevo y su alumbramiento franco en el renacimiento, está llegando a su senectud, hipertrofiándose, con el sello de lo Adámico y mágico. No lo decimos solo por la práctica alquimista y preocupación teológica del gran Isaac Newton (el último de los magos o brujos, al decir de Keynes), al igual que el de la otra gran mente del psicoanálisis Carl Gustav Jung (de quien tendenciosamente ironizaba S. freud, acusándole de haber dejado de ser científico para haberse convertido en profeta). Además del Deus ex machina del deísmo y el determinismo cientificista mayoritario de otras grandes mentes científicas de la modernidad (A. Einstein, Dios no juega a los dados), pasando por su evolución más contemporánea, el panteísmo naturalista de S. Hawking (con su hipótesis de un Universo sin bordes y autocontenido, no necesitado de ningún Dios creador para existir), todos estos desarrollos entroncan directa, pero veladamente, con esta misma fuente.

3.2

LO ADÁMICO Y LO PROMETEICO EN LA CONFORMACIÓN DE LA ESTRUCTURA ESPIRITUAL HUMANA

Profundizando en los motivos fundamentales de nuestra propia tradición encontramos también, evidencia de este perenne conflicto espiritual que se libra desde siempre en lo más

55 íntimo de nuestro ser. Por lo que comenzaremos por mostrar sus hitos más importantes, tales como la síntesis que de él nos da la historia bíblica del Génesis76. Estableceremos a partir de consideraciones de diversa índole nuestra propia visión e identificaremos los elementos de nuestra tradición que nos la aclaran mejor haciéndola más plausible.

Para empezar, observemos el uso como nombre común que se hace en las sagradas escrituras de la tradición judeo-cristiana de la palabra hebrea , transliterada como Adam,

significando etimológicamente el rojizo y cuya raíz significa mostrar sangre en el rostro 77, y que se ha traducido –interpretándolo- como el Hombre, en sentido omnigenérico, no disolviendo sino asumiendo los correlativos: macho-hembra78/zakár-nequebá79. Usado así en el primer relato de la creación contenida en el primer capítulo del Génesis, expresión de la tradición hagiográfica sacerdotal o P (como redactor final, teniendo como trasfondo la tradición Elohista o E. Si damos validez a la hipótesis documentaria o de las fuentes80, tal como sugiere la misma Pontificia Comisión Bíblica, ciertamente con la reserva académica del caso).

Y, del segundo relato de la creación del hombre, escenario del subsiguiente drama fundamental humano (la pérdida de la condición de inocencia y armonía de su libre voluntad con la de Dios), descritos a partir del segundo capítulo del Génesis, escritas inicialmente por la tradición Yahvista o J y a cuyo esquema o matriz actitudinal idolátrico le asignaremos también el carácter arquetípico de mágico. Y esto como clave hermenéutica necesaria para la inteligencia apropiada de los objetivos generales de nuestro trabajo.
76

En las referencias y citas que se realicen, cuando trabajemos con el texto bíblico en sus lenguas originales, hebreo y griego, estos serán tomados de la edición crítica de: Life Publishers International., Biblia Paralela: Reina Valera, 1960, Nueva Versión International. Miami FL: Editorial Vida, 2003. 77 Cf. STRONG, James. Nueva concordancia Strong exhaustiva. Nashville TN-Miami: Caribe, 2002. H119-H120, p. 18. 78 ―Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó.‖ [ , 1998. Gén 1, 27]. 79 Cf. STRONG, Nueva concordancia Strong exhaustiva; H2145, p. 126 / H5344-H5347, p. 297; para macho y hembra respectivamente. 80 ―Si sviluppò così, nel XIX secolo, l’ipotesi ―documentaria‖, che cercava di spiegare la redazione del Pentateuco. In esso sarebbero stati fusi quattro documenti in parte paralleli tra loro: lo yahvista (J), l’elohista (E), il deuteronomista (D) e il sacerdotale (P: dal tedesco ―Priester‖); di quest’ultimo si sarebbe servito il redattore finale per strutturare l’insieme. In modo analogo, per spiegare al tempo stesso le convergenze e le divergenze costatate tra i tre vangeli sinottici, si è fatto ricorso all’ipotesi delle ―due fonti‖, secondo la quale i vangeli di Matteo e di Luca sarebbero stati composti a partire da due fonti principali: il vangelo di Marco, da una parte, e, dall’altra, una raccolta di parole di Gesù (chiamata Q, dal tedesco Quelle, ―fonte‖) Quanto alla sostanza, queste due ipotesi sono ancora correnti nel l’esegesi scientifica, anche se oggetto di contestazioni‖ [PONTIFICIA COMMISSIONE BIBLICA. ―L'interpretazione della Bibbia nella Chiesa,‖. Cap. I, subcap. A.1 s.d. http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_19930415_interpreta zione_it.html].

56

Si analizamos la crucial y dramática escena bíblica de Génesis 2, 16-3, 24 en la que Adam al pasar a ser Adán, ahora sí, en su condición de varón humano 81, ish82, que es ya

más que solo macho, animal jerárquico, sino que ahora se define a partir de su condición recíproca y complementariamente nupcial. Y la (ishshá), traducida-interpretada como

Mujer-esposa, complemento nupcial del varón, inmensamente superior a su sola condición de hembra fisiológica o nequebá83. A la que luego de ser arrojados del Edén, Adán la renombrará también como (Kjavvá) -nuestra Eva-, cuya palabra raíz, en hebreo significa

fuente o dadora de vida84 –ya veremos la importancia de este significado-. Ambos pondrán en duda la eficacia de la providencia amorosa de Dios, tanto para la satisfacción de sus necesidades físicas como para la perennidad de la beatitud de sus vidas; y, tentados por la astuta serpiente transgreden la orden expresa de Dios de no comer del fruto del árbol del bien y del mal. Nos damos cuenta que se está simbolizando así el deseo humano –pervertidamente idolátrico- de alcanzar la vida eterna (que no solo la vida natural, satisfecha ya por los árboles cuyos frutos son de buen ver y delicioso sabor), al margen de la reciprocidad amorosa que significaba mantenerse en la obediencia a la voluntad providente de Dios. Lo que significa que previamente ya habían quitado su confianza en la oferta amorosa divina (los frutos comunes de los árboles, más el fruto del árbol de la vida).

El símbolo es poderosamente arquetípico, expresivo y revelador, hay por un lado la oferta de una vida feliz y plena (paradisiaca), bajo la condición de la obediencia (no comerás del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal); esta obediencia, debe reinterpretarse como la oportunidad que Dios nos brinda para orientar nuestra libertad en la misma dirección del sentido de su voluntad, y al hacerlo compartirnos la plenitud de su propia vida. Por otro lado, en vez de eso, el Hombre permite nacer en su ánimo la posibilidad de obtener la vida eternamente beata –como dirían los antiguos- de otro modo, no solo desechando -si hubiésemos obedecido- ser un medio para el fluir glorificante y glorioso de la gracia divina en nuestro Ser (transmitiendo y realizando libremente el Reino de Dios), sino también en
81

―Entonces éste exclamó: "Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada." Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.‖ [Biblia de Jerusalén. UBIETA L .Gen 2,23-24]. 82 Cf. STRONG, Nueva concordancia Strong exhaustiva; H376-H377, p. 32. 83 ―raíz primaria; perforar, lit. (perforar, con mucha o poca violencia) o fig. (especificar, designar, calumniar): atravesar, blasfemar, declarar, designar, horadar, maldecir, notable, roto, señalar, traspasar. (…) ―hembra (de forma sexual femenina):—hembra, mujer‖ [Ibíd. H5344; H5347, p. 297]. 84 Cf. Ibíd., 135.

57 abierto desafío y rebelión contra su voluntad. El símbolo también nos dice que el Hombre idolátricamente –en tres aspectos- confió más en la creatura que en su autor. Primero, confió más en la astucia85 mágica86 de la serpiente87, astucia siempre sutil y mentirosa (entreviendo mayor veracidad en ella que en la palabra del creador). Mentirosa por ofrecer algo que ella no ha creado y no es capaz de sustentar. La elección de la serpiente 88 como seductora de la voluntad humana no es arbitraria, sabemos que ella representaba, para el contexto cultural89 del pueblo judío en la época de la conquista del territorio cananeo y a lo largo de su inevitable vecindad, una fuerza primordial, ctónica, que desbordaba lo natural (por cierto de similares características en todas las expresiones míticas humanas, pertinentemente en las que tenían mayor contacto con el pueblo hebreo, Mesopotámicas 90 y
85

Según Strong, /arúm palabra hebrea en función de participio pasado de /arám cuya raíz primaria propia significa ser o hacer estéril, pero en la forma derivada mencionada supra, mediante la idea de suavidad adquiere el significado de ―astuto, artero (por lo general en sentido peyorativo):- astuta y secretamente (…)‖ en suma, una astucia tanática, diríamos nihilista, embustera, sigilosa y seductora. Cf. Ibid., 344-345, H6175; H6191. 86 Por observación común, podemos afirmar que el sonido emitido tanto por el movimiento sigiloso e inusitado de su cuerpo como por el siseo de su peculiar lengua partida, es innegablemente sibilina. Por analogía, pareciera estar murmurándonos enigmáticas e incomprensibles palabras, conocidas solo por los iniciados en la magia, pues estos, a semejanza suya, pronunciaban sus encantamientos a media voz, pues el poder pronunciarlas correctamente era prerrogativa suya y clave para manejar el poder que ellas invocaban. Por lo cual el escucharlas, y ya no tan solo el comprenderlas, estaba vedado a los profanos. 87 Comprendiéndose según la nota anterior que la palabra hebrea, para lo que llamamos, magia, parece tener un evidente origen onomatopéyico relacionado intrínsecamente al sonido ofídico: ― nakjásh; raíz prim.; prop. sisear, i.e. susurrar un conjuro (mágico); gen. pronosticar: —adivinar, agorero, agüero, experimentar, hechicero, sortílego. (…) nakjásh; de 5172; serpiente (por su siseo):—áspid, culebra, serpiente, víbora. [STRONG, Nueva concordancia Strong exhaustiva. H5172; H5175, p. 288]. 88 ―Las evidencias más antiguas en el arte y la literatura del antiguo Cercano Oriente muestran que la serpiente era un personaje significativo al ser representada. (…) la serpiente ha sido asociada tanto con la muerte como con la sabiduría. El relato de Génesis evoca ambos aspectos en el sabio diálogo entre la serpiente y Eva con la introducción de la muerte después de la expulsión del Edén.‖ (Negrita nuestra). [WALTON et al. Comentario del contexto cultural de la Biblia. Antiguo testamento: El trasfondo cultural de cada pasaje del antiguo testamento. Editorial Mundo Hispano, 2005. p. 20]. 89 ―EI culto de la "serpiente" estaba extendido por todo el Oriente antiguo. Por su forma y su comportamiento singulares, este animal tenía un simbolismo polivalente: se lo asociaba tanto a las fuerzas de la vida y la fecundidad, como a las representaciones del caos y de la muerte, del misterio y de la ciencia oculta. El texto bíblico (…), pone de relieve la "astucia" de la serpiente, y la presenta como conocedora de la propiedad misteriosa escondida en el fruto del árbol. Estos indicios hacen suponer que el autor del relato tiene en vista ciertas formas de adivinación y de magia practicadas en Canaán, y asociadas con la serpiente, símbolo de la sabiduría y de los poderes ocultos. Al condenar a la serpiente, se condena la religión cananea, que pretendía conseguir con esas prácticas una sabiduría sobrehumana.‖ (Negrita nuestra). [LEVORATTI, Armando J., y Alfredo B. TRUSSO, eds. El libro del pueblo de Dios: la Biblia. Madrid: San Pablo, 2004. Nota 1; notas a Gén 3, 1-24]. 90 ―El orden cósmico se ve continuamente turbado, primero por la «Gran Serpiente», que amenaza con reducir el mundo al caos; por los crímenes, las faltas y los errores de los hombres, que exigen ser expiados y «purgados» con ayuda de diversos ritos.‖ [ÉLIADE, Historia de las creencias y de las ideas religiosas, 1:94. También cf. p. 117]. cuando la inmortalidad tan ansiada por Guilgamesh, después de muchas penurias, le es revelada por Utnapishtim a instancias de la mujer de este, bajo la forma de una misteriosa planta que crece en lo profundo del mar, una vez obtenido y durante un breve descanso en el viaje de retorno a su patria una serpiente se lo arrebata y lo come, obteniendo así ella la inmortalidad y quedando para siempre el hombre condenado a la muerte.

58 Egipcia91). Esta fuerza era de tal magnitud, que aun para la –en maduración- anti idolátrica sensibilidad religiosa judía le fue imposible desasirse del todo, o identificarla inequívocamente con el mal y la muerte. Más bien, como veremos, pareciera existir una vena no mágica y por lo mismo benéfica de esta representación espiritual.

Considérese, por ejemplo, los episodios bíblicos fundacionales (primero como redención tribal y finalmente como redención universal). Respecto de la primera redención tribal-, en el que el cayado de Moisés, usado inicialmente –en su caso- como instrumento característico del pastor, como medio para el gobierno del rebaño: guiarla hacía verdes praderas, o defenderla frente a los lobos, y de corrección ante los extravíos, en suma, orientado a la protección y sustento de la vida, es convertido por Yahvé en una serpiente 92, lo que implica que aun la ominosa serpiente, seductora y perdedora de la humanidad, puede servir a los propósitos divinos si así es necesario, ya sea para castigar o para salvar.

Por lo demás, que un instrumento de vida como el cayado, convertido en serpiente, no haya ocasionado incomodidad en el ánimo religioso hebreo, se explicaría finalmente por la influencia del contexto cultural idolátrico canaanita, y además por observaciones obvias de la ecología mítica a ella vinculadas, como por ejemplo, todo cayado de ese tiempo es de origen arbóreo, y la serpiente era también asumida como una especie de genio del árbol93. Por contigüidad simbólica, es fácil asimilar recíprocamente las características mágico-divinas de uno y otro, entre ellas, expresar la permanente renovación de la vida, por la foliación y defoliación estacional, así como las de proporcionar alimento en sus frutos y medicina en sus hojas y demás (en cuanto al árbol); y el permanente rejuvenecimiento ofídico que puede extrapolarse de la muda de piel que cada cierto tiempo experimenta, así como ser la más

91 92

Cf. ÉLIADE, Historia de las creencias y de las ideas religiosas, vol. 1. pp. 127, 132. ―Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: "Cuando el faraón os pida algún prodigio, dirás a Aarón: "Toma tu cayado y tíralo delante del faraón, y se convertirá en serpiente."" Presentáronse, pues, Moisés y Aarón al faraón, e hicieron lo que Yahvé había ordenado: Aarón tiró su cayado delante del faraón y de sus servidores, y se convirtió en serpiente. A su vez, el faraón llamó a sus sabios y hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos. Cada cual tiró su bastón y se convirtieron en serpientes; pero el cayado de Aarón devoró los otros cayados.‖ [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Éxodo 7, 8-10]. Creemos que el profundo significado de este pasaje bíblico puede entenderse como el de la restauración de la sabiduría divina a su legítimo dueño, así como la mostración de los límites de la comprensión y manipulación que los magos tienen de ella. 93 Algunos señalan la existencia del culto a un dios serpiente en la antigua Sumer llamado Nin-gis-zi-da, ―señor del árbol de la verdad‖, en tiempos de Gudea, corroborado por restos arqueológicos cilíndricos (sumerio uno, y otro de alrededores de la antigua Ur), representando básicamente a todos los personajes, en el momento crucial, del drama del Edén. Con la presencia ineluctable de una serpiente erguida detrás del personaje ubicado a la izquierda. Cf. Sagrada Biblia. COLUNGA C. y NÁCAR F. Notas al cap. 3, en apartado: El relato bíblico y las mitologías paganas.

59 indicada para conocer y transmitir la sabiduría que como fuente de renovación, en alimento y salud, posee el árbol primordial y que solo ella conocería (esto en cuanto a la serpiente).

Vestigios de esta insoslayable relación se manifiestan también en el episodio de la curación cuasi mágica94 de los israelitas, quienes habiendo sido mordidos por serpientes venenosas, ardientes -por la sensación térmica que su veneno ocasiona-, a causa de haber hablado contra Yahvé, si es que miraban una serpiente manufacturada –mandada hacer por Yahvé a Moisés- y elevada sobre la punta de un mástil a modo de estandarte o señal. La traducción mayoritaria que se hace aludiendo al material del que habría estado hecha, el bronce, es derivada, por la similitud del color de este metal con el fuego.

Sin embargo es posible plantear otro significado, y que apuntalaría a nuestra posición, me refiero a la consideración ambivalente del símbolo ofídico-mágico en todas las tradiciones espirituales, incluso la tradición bíblica95 en la que hay un evidente y constante esfuerzo por exorcizarla96, y que para los israelitas quedara claro quien es la fuente de sus poderes, así como quien el detentador absoluto de la discrecionalidad de su uso sobre ella, enfatizando la limitación del poder mágico humano sobre la misma 97. Solo así podremos entender la naturalidad de la contigüidad semántica de algunos de sus derivados lingüísticos de profundo significado soteriológico, como por ejemplo, el de serafín98, entendido como serpiente antropomorfa voladora, en cuanto tiene la naturaleza del fuego, y por lo mismo la de un espíritu puro y noble, capaz de transmitir esta pureza. Estas cualidades le facultará a convertirse en ministro proclamador de la suprema santidad de Yahvé (el famoso tres hagion de la visión iniciática de la condición profética de Isaías) 99
94 95

Cf. Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Números 21, 4-9. ―Incluso cuando les sobrevino la furia terrible de las fieras y perecían mordidos por serpientes sinuosas, tu cólera no duró hasta el final. Como escarmiento, se vieron molestados por poco tiempo, pues tenían un signo de salvación para recordar los mandamientos de tu Ley; y el que lo miraba se curaba, no por lo que contemplaba, sino por ti, salvador de todos. Con esto convenciste a nuestros enemigos de que tú eres quien libra de todo mal: (…)‖ [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Sabiduría. 16, 5-8]. 96 ―Él fue quien retiró los santuarios, derribó las estelas y cortó los cipos sagrados. Hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, pues hasta entonces los israelitas habían quemado incienso en su honor; la llamaban Nejustán.‖ [Ibíd. 2 Reyes 18, 4]. 97 ―- Sí, voy a enviar contra vosotros sierpes venenosas, contra las que no existe encantamiento, y os morderán oráculo de Yahvé –.‖ [Ibíd. Jeremías 8, 17]. Del mismo talante son los textos en: Deuterenomio 32, 24; Amós 9, 3; Eclesiastés 10, 11
98

. 8314 saráf; de 8313; ardiendo, i.e. (fig.) (serpiente) venenosa; espec. seraf o criatura simb. (por su color

99

de bronce):—serpiente ardiente, serafín.‖ [STRONG, Nueva concordancia Strong exhaustiva H8314, p. 463]. ―Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban. Y se gritaban el uno al otro: "Santo, santo, santo, Yahvé Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria." [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Isaías 6, 2-3].

60

El paroxismo, inquietante, de esta interpretación benéfica de la serpiente llega cuando el mismo Cristo rememora la salud dada por la serpiente, ardiente, izada de Moisés, con la alusión a su sacrificio redentor en la cruz 100, el primero como figura del segundo, así por lo menos lo ha interpretado la tradición de la Iglesia, desde el principio. Esto con respecto al carácter indudablemente mágico, ctónico, primordial de la serpiente, que una línea alternativa de reflexión bíblica, termina colocándola como figura digna, tanto para proclamar la santidad de Dios como del sacrificio redentor.

Volviendo al relato genesíaco, en que se manifiesta que la serpiente provocó a la mujer engañándola desde el principio, al lanzarle una pregunta envenenada y tendenciosa al decirle que Dios les había prohibido comer de todo fruto del jardín, para luego de la aclaración oportuna, aunque exagerada, de ella, sugerirle que Dios miente por que teme 101, y hay un modo de ser como Él estando contra Él.

Segundo, cediendo a la incitación de deleitarse con la belleza y el buen sabor del fruto del árbol del bien y del mal102 (identificando ingenuamente, lo sensualmente deleitable con lo bueno, sabio y divinizante), olvidándose de la fuente eterna de aquellas cualidades: Dios103.

Y tercero, respecto del poder, que escuchando a la serpiente, cree que tal fruto posee por su propia virtud, al margen de la providencia y la voluntad del Señor (en este caso el poder divino que deviene de tener la sabiduría del bien y del mal), todo lo cual es la creencia idolátrica de que algo creado puede sustituir a Dios en la transmisión de la vida y la sabiduría eterna, la vida de sí mismo.

Podríamos forzar un poco nuestra exégesis del símbolo y su estructura mágica, y decir, que la sucesión de actos fatídicos descritos en el mismo, obedecen a una lógica propia que nos permitiría comprender por qué la ruta de la desobediencia idolátrica pasa por seducir la
100

―Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna.‖ [Ibid. Juan 3, 14-15]. 101 ―Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal." [Ibid. Gén 3, 5]. 102 ―Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.‖ [Ibíd. Gén 3, 6]. 103 ―Yahvé Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.‖ [Ibíd. Gén. 2, 9].

61 voluntad femenina (en un ataque verdaderamente diabólico, en el sentido primario de cizañoso y divisor). Pues, la mujer al aceptar romper la relación de confianza plena con Dios, pretende inaugurar un mundo en el que ellos ocuparían el lugar de Dios. Esta usurpación y pretensión de derrocamiento de la soberanía divina, también trastocará la relación entre el hombre y la mujer, quien de ayuda/respaldo/protección/aliada adecuada104, pasará a ser la de la iniciativa, tal como se ve, tanto en ser la interlocutora directa de la serpiente, como en la decisión que toma por sí y ante sí de comer el fruto, sin compartir esta decisión con Adán, pero sí de compartirle taxativamente su consumo 105.

Antes que la mujer y Adán comieran del fruto prohibido, la mujer ya se había autoimpuesto así misma como regla ética infalible, infalibilidad nacida de un subjetivo pragmatismo moral: si puedo lo quiero, si quiero lo hago, y si lo hago es bueno, prerrogativa sólo divina106, en cuanto sus acciones son moralmente fundantes. Tardíamente, la mujer y Adán se dan cuenta de su condición de seducidos y de autoengañados, pues experimentan en sí mismos de manera inmediata las consecuencias de la misma, nos referimos al hecho inesperado de saberse avergonzados de su desnudez. La expectativa de experimentar satisfacción moral permanente por cualquier acción que realicen, se ve así frustrada, por el testimonio insobornable que sus conciencias les hacen al descubrirse desnudos, y tener que reconocer que no todo lo que hacen es bueno. La sabiduría bíblica ha manifestado esta experiencia moral arquetípica en su escritura, puesto que la raíz de la palabra desnudez, implica los significados:
‖5903. /eiróm; de 6191; desnudez: —descubierto, desnudez, desnudo‖107, /arám; raíz prim.; prop. ser (o hacer) estéril; pero

significa en hebreo: ―. 6191.

usado solo en el sentido derivado (mediante la idea tal vez de suavidad) ser astuto, artero (por lo general en sentido peyorativo):— astuta y secretamente, astuto en gran manera, avisado, ser prudente.‖108

Como vemos, es la misma palabra que cualifica la virtud de la serpiente (Cf. nota 75), la astucia; con lo que podemos concluir que la sabiduría mágica de la serpiente, que es
104 105

Cf. Ibíd. Gén 2, 18. ―Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.‖ [Ibíd. Gén 3, 6]. 106 ―Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.‖ [Ibíd. Gén 1, 31]. 107 [STRONG, Nueva concordancia Strong exhaustiva. H5903, p. 327]. 108 [Ibíd. H6191, p. 343].

62 transferida a la mujer y Adán, por su transgresión, lo único que logra es, insidiosa y diabólicamente, revelarles la penosa esterilidad de descubrirse desnudos. Es decir, divididos, desencontrados, incapaces de integrarse plenamente, infecundos de inmortalidad, a partir de ahí, nuestros encuentros no podrán superar la desnudez de sabernos escindidos 109, así la única fecundidad de la que seremos capaces será la de la dolorosa mortalidad.

Aunque debemos decir, como atenuante, que a Eva no le constaba de primera mano la orden divina de no comer del árbol del bien y del mal, simplemente porque aun no había sido creada110. Por lo que el acento de la resistencia recaía en Adán, quien lastimosamente abdica de hacerlo, convirtiéndose en un espectador pasivo, abúlico y finalmente cómplice, lo que tal vez debamos explicárnoslo por el desbordante entusiasmo que ocasionó la presencia femenina en Adán111. Otro aspecto poco percibido, de esta especial exclamación112 de Adán, está en que es un decir superlativamente fuerte, diríase bordeando la impiedad y siendo precursor de la idolatría mágica, nada apropiado, aun para los que coronan –solovicariamente la creación. Esta exclamación superlativa es la antesala del desastre original, implica un embelesamiento y una fijación cuasi narcisista, por el énfasis que ocasiona en saberse -con plenitud- diferentes, respecto de las demás creaturas Convirtiéndose en una exclamación excesivamente autoglorificante, que establece diferencias no solamente con las demás creaturas sino que al serle tan patente, alcanza a vislumbrar como vulnerable, tal vez, también incómoda y casi innecesaria la posición divina. La plasticidad y riqueza del símbolo es profundamente reveladora, en este caso nos muestra también el peligro de sentirnos y

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Aun esta inmortalidad biológica, como especie, estará herida y estructuralmente escindida, siempre al borde de la autoextinción tanática, razón por la cual Freud podrá decir de esta ambivalencia: ―Basándonos en reflexiones teóricas, apoyadas en la biología, supusimos la existencia de un instinto de muerte, cuya misión es hacer retornar todo lo orgánico animado al estado inanimado, en contraposición al eros, cuyo fin es complicar la vida y conservarla así por medio de una síntesis cada vez más amplia de la sustancia viva, dividida en particular. Ambos instintos se conducen en una forma estrictamente conservadora, tendiendo a la reconstitución de un estado perturbado por la génesis de la vida, génesis que sería la causa tanto de la continuación de la vida como de la tendencia a la muerte. A su vez, la vida sería un combate y una transacción entre ambas tendencias. La cuestión del origen de la vida sería, pues, de naturaleza cosmológica, y la referente al objeto y fin de la vida recibirá una respuesta dualista [FREUD, Sigmund. El yo y el ello. Madrid: Alianza Editorial, 1973.p. 32]. 110 ―Y Dios impuso al hombre este mandamiento: "De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio." [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Gén 2, 16-17]. 111 ―Entonces éste exclamó: "Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada." [Ibíd. Gén 2, 23]. Este exclamar, significa afirmar permanentemente lo dicho.
112

559 amar; raíz primaria; permanecer (que se usa con gran latitud):—afirmar, anunciar, añadir, aviso, canto, considerar, contar, contestar, convocar, dar, deber, decidir, decir, declarar, desear, determinar, dicho, gozar, hablar (de, en contra de), llamar, mandar, meditar, [p 10] orden, ordenar, pedir, pensar, proclamar, proferir, prometer, publicar, punto, querer, razonar, recitar, referir, responder, señalar, tratar, vanagloriar.‖ [STRONG, Nueva concordancia Strong exhaustiva. H559, p. 41].

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63 concebirnos autosuficientes, fundados en la sola dinámica conyugal y familiar, para garantizar nuestra mágica e idolátrica divinización.

Lo que no nos lleva a concluir que ambos fallan en su función respectiva, el hombre como guardián y, cultivador del orden natural y moral que Dios pone en sus manos, y la mujer, como auxiliar idónea de dicho encargo, con el agravante de serlo por su carácter directo de ishsha, es decir, a través de su marido, quien sería a modo de un prisma para la acción auxiliar femenina. En suma, la humanidad, simbolizada en la pareja arquetípica se traiciona así misma, azuzada mágicamente 113, por la posibilidad de un orden diferente, en el que es posible ser como dioses, sin depender de la kénosis catárquica de la obediencia moral y de la apertura al auxilio divino para realizar el bien debido. Sino mas bien aprovechando mágicamente las virtualidades divinas implícitas en la creación, sabiduría mágica que no alcanza para detener las funestas consecuencias 114 de su falta de reciprocidad en el amor y la confianza hacía Dios, como también entre sí, y su carácter de responsables vicarios de la creación. Por lo que Dios, soberana y legítimamente, se reservará el acceso a los frutos del árbol de la vida, negándosela 115 a la conducta idolátrica de la mujer y Adán, dejándolos fuera del alcance de su recientemente adquirida sabiduría mágica del bien y del mal. A pesar de todo, Dios no nos deja sin esperanzas, y así el árbol de la vida estará escatológicamente a nuestra disposición116, luego de la apocatástasis final (en el sentido del libro de Hechos117).

Segundo, la mujer es, de la pareja humana, la que más cercana se ha representado a las virtudes paradivinas de la serpiente y, de los árboles del bien y del mal como el de la vida.
113

Por la serpiente primordial, símbolo del caos originario, previo al orden establecido por la sabiduría y la providencia divinas, manifestadas en la necesidad de la congruencia de la voluntad creada con la creadora, en el respeto a la ley por la previa caridad recibida de Dios y devuelta en la obediencia. 114 ―A la mujer le dijo: ―Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará." Al hombre le dijo: "Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás." [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Gén 3, 16-19]. 115 ―Y dijo Yahvé Dios: "¡Resulta que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre." Y lo echó Yahvé Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado. Tras expulsar al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.‖ [Ibíd. Gén 3, 22-24]. 116 ―Luego me mostró el río de agua de vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio de la plaza, a una y otra margen del río, hay un árbol de vida, que da fruto doce veces, una vez cada mes; y sus hojas sirven de medicina para los gentiles.‖ [Ibíd. Apocalipsis 22, 1-2]. 117 ―Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os estaba predestinado, a Jesús, a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus santos profetas.‖ [Ibíd. Gén 3, 19-21].

64 Estos se expresarían en: el de ser madre de todos los vivientes, es decir, la fuente de la generación natural biológica de la vida humana, que supera –hasta ahora- con creces el de su declive en cuanto especie (dando la ilusión de perennidad). Al precio que la mujer, desde la expulsión del Edén, ya no podrá conjuntar armoniosamente su triple carácter de nequebá/hembra, ishsha/pareja conyugal y Eva/madre. Podrá realizar solo algunas pero no todas y muy penosamente, arrastrando en esta defectividad y desencuentro integral no solo a Adán118, sino al Adam total. Por otro lado, de alguna manera, la mujer garantiza un éxito, si bien ilusorio, de la inmortalidad de la especie, aparentemente suficiente para nuestra supervivencia biológica, ella sería así nuestro negado árbol de la vida. En ella se realizan conjuntamente la promesa de deleite sensual, a la vista, al tacto, etc. (a la que los demás adanes somos tan caros), como signos de sabiduría, que originalmente poseen los frutos del árbol del bien y del mal, así como la promesa de vida perenne del árbol de la vida. Los magos primordiales, Eva y Adán, en ese orden, lograron también, con la usurpación de la autoridad divina para la definición del bien y del mal, al desconfiar y desobedecer, desarraigar del plan divino original, al orden natural de la creación del orden sobrenatural de la divina gracia providente, que la ha creado y que, a pesar de todo, la continua sustentando.

Estas tres idolatrías resumen análogamente la actitud arquetípica de la magia, de ahí que estas prácticas siempre fueron aborrecidas por la vertiente predominante de la tradición judeo-cristiana. La magia supone pues, la capacidad de por sí y ante sí del Hombre para apropiarse de las fuerzas divinas presentes en la creación, que en esta, ya degradada, experiencia espiritual, son siempre impersonales y amenazadoras (aunque no del todo inexpugnables), y por lo mismo sujetas a un perenne conflicto con el Hombre.

Para terminar nuestra comprensión del símbolo primordial, fijémonos en el triste epílogo narrado en Génesis 4 y ss., donde se escenifica el primer homicidio como efecto de

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Desencuentro y fractura del Hombre consigo mismo, lo que desde la racionalidad filosófica contemporánea se nos ha ido revelando, cada vez con más evidencia, como el fracaso de la subjetividad moderna, y su creencia en la apercepción clara y distinta de la conciencia para si misma, tal como Ricoeur nos lo enunciará, sintetizando la triple destrucción de tal creencia, a través del pensamiento de los maestros de la sospecha: ―No es tal o cual tema de reflexión filosófica lo que es puesto en cuestión, sino el conjunto del proyecto filosófico. El filósofo contemporáneo encuentra a Freud en los mismos parajes que a Nietzsche y a Marx; los tres se erigen delante de él como los protagonistas de la sospecha, los que arrancan las máscaras. Ha nacido un problema nuevo; el de la mentira de la conciencia el de la conciencia como mentira; este problema no puede figurar como un problema particular en medio de otros, pues aquello que es puesto en cuestión de manera general y radical, es aquello que se nos aparece, a nosotros, buenos fenomenólogos, como el campo, el fundamento, como el origen mismo de toda significación; me refiero a la conciencia.‖ [RICOEUR, Paul. Hermenéutica y psicoanálisis. Buenos Aires: Aurora, 1975. p. 5].

65 la agresión directa de un hermano (fratricida) sobre otro. Ya otros la han señalado como un eco legendario de las disputas entre las primeras formas de organización social de los grupos humanos primitivos, entre pastores nómades y agricultores sedentarios. Lo que nos importa resaltar es la significación que el hagiógrafo le da a este conflicto, por lo que resulta provechoso observar que la palabra hebrea empleada para nombrar al hijo mayor de Adán y Eva,

/Cayín119, está morfológica y semánticamente vinculada a otras como

/cayín120,

que significan firmeza para lanzar, que podría entenderse como designando la cualidad de alguien experimentado en las artes de la guerra, por lo tanto alguien entrenado para golpear con rapidez. Esta última palabra está a su vez, según Strong, asociado a una palabra-raíz que significa lamentar musicalmente en un funeral 121, la asociación semántica parece bastante clara, Caín es el que mata, porque está preparado para ello, pero además, es el que se lamenta, completándose la descripción de alguien cuya conciencia no deja de acusarle por desarrollar esta capacidad homicida.

Pero resta saber por qué el hombre decide desarrollar la pericia guerrera, Las palabras hebreas empleadas nos lo van a indicar, porque Cayín también está asociado a

/caná122,

que significa erigir, y para hacerlo hay que poseer, y como se comprenderá solo posee quien se asienta en un espacio determinado, al que valora como apropiado para los fines de su actividad, y la actividad más adecuada para un estilo de vida sedentario, era pues, primariamente la agricultura. Debemos entender entonces, que aquél que reclama la tierra como suya debe estar preparado para imponer su condición de propietario, debe ser, también un guerrero. Pero además, aquél que posee un pedazo de tierra, y está preparado para, mediante la violencia, imponer su condición, puede desear el pedazo de tierra de otro propietario, o de otro que ocupe un espacio valioso también para él, aunque este otro solo lo esté ocupando temporalmente, tal el caso de los pastores nómades, tal el caso de Abel. Ser propietario entonces fuerza a ser guerrero, entrenado en la violencia, y por lo tanto a
119

―lo mismo que 7013 (con juego con la afinidad a 7069); Cayín, nombre del primer hijo, también de un lugar [p 118] en Pal. y de una tribu oriental: —Caín, ceneo‖. [STRONG, Nueva concordancia Strong exhaustiva. H7014, p. 395]. 120 ―de 6969 en sentido orig. de fijeza; lanza (como golpeando rápido):—lanza.‖ [Ibíd. H7013, p. 395].
121

― /cun; raíz prim.; rasgar una nota musical, i.e. cantar o lamentar (en un funeral):—endechar, cantar, plañidera‖. [Ibíd. H6969, p. 393].
―raíz prim.; erigir, i.e. crear; por extens. procurar, espec. mediante compra (caus. vender); por impl. poseer: — adquirir un campo, compra, comprador, comprar, dueño, efectivamente, ganar, poseer, posesión, recobrar, rescatar, venta.‖ [Ibíd. H7069, p. 398].

122

66 experimentar perversamente una prerrogativa divina, el de ser señor de la vida y la muerte de sus semejantes, esta nueva sensación de poder divino dispara, otra vez, la vocación de absoluto con que el Hombre ha sido creado. Otra vez usurpa una prerrogativa divina, y renace la idolatría, bajo la forma fratricida de la cratolatría, o adoración del poder, poder sobre la vida y muerte de sus hermanos.

Además, otro significado derivado es el expresado por la palabra, similar a cayín, esta es

/caná123,

entendida como celoso y envidioso, una envidia que genera enojo. Caín,

además por ser hijo mayor, esperaba cierta predilección y aprobación divina a sus ofrendas. Pero, para Dios es claro que su forma de vida es más afín a la idolatría, la que generará arquetípicamente la línea cultural predominante en toda la historia humana, con su propia versión espiritual idolátrica, axiológica, política, económica, técnica y científica.

Al mismo tiempo que su deseo de propiedad crece ilimitadamente, también su ingenio para crear formas de organización del poder, que le permitan asegurar tanto, su propiedad (tecnologías y técnicas: arquitectónicas y bélicas), como su condición de propietario, esto es, la política, y su justificación, por estar en la cúspide de esta estructura social, mediante la ideologización de su degradada y pervertida experiencia espiritual, despersonalizadora y antihumana, idolátrica y mágica.

Como afirmamos supra, algunas formas de vida, según la visión hagiográfica, estaban menos expuestas a ser sucedáneos y desarrollos connaturales de la idolatría primordial, nos referimos, a la vida pastoril, que condiciona cierta visión de la vida más acorde con la experiencia espiritual, ahora sí, genuinamente religiosa, personalizadora y divinizadora. Estos elementos pastoriles, hacen referencia inocultable al tipo de vida de las tribus nómadas fundacionales, núcleo del pueblo hebreo, sujeto de la Alianza con Dios, por el cual deberían recorrer la tierra como extranjeros, hasta la tierra que mana leche y miel (otra figura del Edén perdido, ubicada históricamente en Canaán, pero que ahora es ubicada en el horizonte escatológico). Establecerse, solo temporalmente, mientras se agota el alimento para el ganado, facilitó un sentimiento de extrañeza respecto de la tierra, dificultando el nacimiento del sentimiento de propiedad, y por lo tanto, del espíritu belicoso del humano sedentario, así
123

―raíz prim.; ser (caus. hacer) celoso, i.e. (en sentido malo) celoso o envidioso:—celar, celo, celoso, enojar, envidia, envidiar, solícito.‖ [Ibid. H7065, p. 397].

67 como le ahorraba aplicar su ingenio a la creación de formas de dominio y violencia cada vez más sistemáticas y complejas, que caracterizan a los asentamientos sedentarios por antonomasia, las ciudades.

Otra característica de la visión pastoril del mundo y el talante que condiciona, es su mayor disponibilidad a la providencia divina, en cuanto más expuestos y dependientes de los ciclos biológicos y naturales, respecto de, por ejemplo, el crecimiento cíclico de la vegetación necesaria para la alimentación del ganado, con un mínimo de interferencia de su parte, como en general respecto del curso de los ciclos de la vida y la estabilidad de los ciclos climatológicos, los que le eran totalmente ajenos, propios de la soberanía exclusiva de Dios. La observación de los astros, con la finalidad inicialmente mágica de predecir, justamente todos los procesos cíclicos naturales asociados a la vida, es más bien, propia de la vida sedentaria, agrícola y finalmente urbana, las ciencias, oficios y demás técnicas, también obedecen, en su origen, al mismo esquema idolátrico y cratolátrico engendrado por el sentido de propiedad.

Como evaluación preliminar, podemos decir, que la ciudad simboliza para la sabiduría bíblica, la concreción y ahondamiento de un desarrollo humano defectivo, afrentoso a la soberanía divina, por ser la manifestación más, pretendidamente, eficiente, de la autarquía humana respecto de Dios. Es la imagen narcisista mas poderosa de la espiritualidad humana mágica.

Aquí, permítasenos hacer una comparación metafórica de un símbolo de nuestra propia tradición espiritual, entre los principios de indeterminación de Heisenberg como de los teoremas de incompletitud de Gödel, con el profundo significado que el relato bíblico de los Querubines con la espada ardiente (dejando fuera de nuestro alcance el retorno al Paraíso 124) nos proporcionan, recordándole a la humanidad globalizada y sufrientemente tecnocientífica, los límites de los poderes mágicos de nuestros hechiceros modernos.

Y respecto de su núcleo, podemos decir que, la estructura arquetípica mágica se caracterizará por concebir de modo deísta, impersonal, mecanicista y determinista la relación entre la divinidad y la creación.
124

―Tras expulsar al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.‖ [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Gén 3, 24].

68

Deísta, porque implica la idea de un Dios que ha creado el Universo de modo automático, no libre, diríamos de modo inconsciente, impersonal, casi mecánicamente, por lo tanto existe despreocupado de su creatura, no hay cuidado providente de la misma. Esta misma necesidad le ha impreso a la máquina del mundo su fatídico y único devenir. También concibe la creación toda como una modalidad de lo divino, o como si fuera un epifenómeno de lo divino. No habría distinción entre la sabiduría divina y la sabiduría que el mago (o científico), pueda lograr escrutar en ella, mediante las técnicas pertinentes. Al hacerlo puede controlar y manejarlos para sus propios fines. Es decir, la magia o las sucedáneas técnicas científicas modernas, pueden ayudarnos a leer la mente de Dios, porque toda la mente de la divinidad está volcada en la creación, últimamente hasta la misma sustancia divina no sería diferente de la sustancia creatural.

La magia también es madre del panteísmo, tanto del mas grosero y primitivo, hasta como los de Baruch Spinoza: Deus sive natura125, como también del inmanentismo naturalista, que tienen como consecuencia un discurso racional que abona a la visión determinista del Universo.

De este modo una idolátrica decisión primordial, tomada ante la experiencia humana originaria, es decir al encontrarnos inexcusablemente como seres espirituales frente, a la evidencia inderogable de nuestra defectividad moral, así como ante nuestra mortalidad (con toda la vasta y profunda experiencia de dolor que ello implica) interpretada como consecuencia de la primera. Todo lo cual ha terminado columbrando toda la historia humana y sus ricas manifestaciones culturales, especialmente aquellas que se fueron evaluando con la mayor perspectiva de éxito: la primigenia magia se ha transmutado en nuestra omnipresente ciencia, manteniendo y renovando sus motivaciones. Y ahora ha engendrado una teoría y una praxis política, suficientemente persuasiva, para ir logrando cada vez más la supresión de cualquier exterioridad a ella misma, ya sea a través de la violencia directa o bélica, o de la violencia institucionalizada llamada eufemísticamente libre mercado. Ante la que, por supuesto, nadie es libre de ignorarla, pues en ello le va su subsistencia física y su intrínsecamente defectivo e irónico desarrollo personal.
125

―El ser eterno e infinito al que llamamos Dios o Naturaleza obra en virtud de la misma necesidad por la que existe (…) Así, pues, la razón o causa por la que Dios, o sea, la naturaleza, obra, y la razón o causa por la cual existe son una sola y misma cosa.‖ [de SPINOZA, Baruch. Ética demostrada según el orden geométrico. Madrid: Editora Nacional, 1980.. Parte cuarta, Prefacio; pp. 264-265].

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Pero, a pesar de todo, el ámbito de lo numinoso se revela como radicalmente incontrolable e inderogable, (sobre todo cuando pisamos el umbral de algún tipo de experiencia de crisis vital, personal o social: física, moral, espiritual, de sentido total de la existencia, el sentimiento de vértigo frente al vacío), no subsumible unívocamente en categorías tradicionalmente racionales ni sentimentales; nos revela nuestra radical dependencia e impotencia, y nos coloca en actitud de conducirnos en el sentido de la omnipotente voluntad numinosa.

Por lo que, siempre seguirá siendo posible, a partir de la aprioridad estructural y basal de la experiencia numinosa de toda genuina existencia humana, optar por la prometeica, que es también kenótica (en el sentido cristiano paulino 126, de vaciarse de sí para llenarse de Dios, que en realidad solo es posible porque hay previamente una kénosis mas primordial, esto es, la de la divinidad 127), y asegurar un legítimo ejercicio no Adámico-mágico de la ciencia.

Queremos caracterizar lo prometeico, como aquella decisión tomada, frente a la experiencia primordialmente numinosa de la divinidad, y que nos determina en cuanto personas. Y cuya actitud congruente, en lo concerniente al ejercicio racional y científico, puede y debe ponerse al servicio de un humanitarismo espiritual genuinamente religioso, que no abdique de su aspiración contínua a la verdad, pues en eso consiste su peculiar religiosidad. Que esta aspiración y ejercicio sepa encontrar mejores modos de realizarse, que depender de los nuevos dioses olímpicos, las megacorporaciones del capitalismo global. Y que sepa devolver ingeniosamente, a ejemplo de Prometeo, el fuego sagrado, a la humanidad, que es lo mismo que decir, que sus programas de investigación y la comunidad científica que los desarrolla tengan la audacia de estar por encima, del mero interés particular y del lucro, así como del fratricida e idolátrico deseo ilimitado de poder, en su ejercicio de la común racionalidad humana. La racionalidad, ejercida tanto científica como filosóficamente, para no seguir naufragando, debe abrirse al horizonte de la trascendencia.

126

―y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Esta vida en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí― [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Gál 2, 20]. 127 ―El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.‖ [Ibíd. Flp 2, 6-8].

70 Proponemos así, la gesta mítica de Prometeo como el modelo arquetípico, del ejercicio de la racionalidad, porque está en consonancia con la vivencia espiritual religiosa, en cuanto, posee similares características que ella. Nos referimos a haber, Prometeo, un titánide, desafiado los designios tiránicos del Zeus olímpico para favorecer la civilización de la humanidad, mediante la entrega del fuego y de las artes que su uso hace posible. Su invencible amor por la humanidad, se mantiene aun a costa de su sufrimiento y dolor perpetuo. Por otra parte, nuestra comprensión de Prometeo, es más que mítica, pues está mediada por la reelaboración hecha por Esquilo, en su obra trágica, Prometeo encadenado, donde se evidencia con más claridad la ambivalencia axiológica de las técnicas y la ciencia.

Prometeo simboliza aquél ejercicio de la racionalidad que no sucumbe frente a los poderes fácticos, en su deseo de beneficiar a la humanidad, mediante su desarrollo técnicocientífico, inaugurando un legítimo y respetuoso gobierno vicarial del Hombre sobre la naturaleza. Además posee un elemento que nos interesa sobremanera interpretar en e contexto de nuestra hermenéutica, nos referimos al hecho de robar el fuego que el dios Hefesto, usaba para sus artes y técnicas metalúrgicas, con las cuales, éste, podía también sujetar a los mismos inmortales. Hefesto, pues, representa así el uso no solo científico del ingenio, de la ciencia, sino que en su práctica y poderío se delata también el de su uso mágico, en cuanto capaz de atar a la divinidad. En cambio, Prometeo, desarraiga al fuego de las manos y las capacidades mágicas de Hefesto para, al entregarlas a los humanos, humanizarlas en un sentido piadoso, esto es patentizando sus límites para sus nuevos usuarios, despojándola de su uso mágico e idolátrico, en cuanto no tener la capacidad de atar la divinidad, no amenazar su soberanía.

Además, de ser, Prometeo mismo, uno de linaje divino, si bien del antiguo orden de los titanes, es decir, que es una divinidad dispuesta a sufrir por, de cierta manera, la redención humana. Es una divinidad previa al establecimiento del orden de los olímpicos, por lo tanto, también tiene el carácter de restaurador, de un orden mucho más glorioso de la humanidad, aquél que el mito refiere como la edad de los hombres de oro. Todos estos elementos fundamentan nuestra decisión de llamar Prometeica, un ejercicio de la racionalidad abierta y

71 en sintonía con la experiencia numinosa, que abone a una vivencia humana cada vez más disponible a la synteosis y, finalmente, ―ᾖ ὁ θεὸς τὰ πάνηα ἐν πᾶζιν.‖128 Creemos en la idoneidad de nuestra refundición del símbolo prometeico, para expresar también desde esta perspectiva, una esperanza y un programa, que como tal, también pueden proponerse desde este ámbito inagotable y fecundo, haciendo oídos a la observación socrática-platónica expuesta en el Fedón:
―-Ciertamente, Simmias, no me parece que sea preciso el arte de Glauco para exponerte lo que es. Sin embargo, el demostrar que es verdad, según mi modo de ver, es demasiado difícil, incluso para el arte de Glauco; y a la vez quizá no fuera yo capaz de hacerlo, y aunque lo supiera hacer, mi vida, Simmias, me parece que no sería suficiente para la extensión del relato.‖129

Hemos elegido este texto platónico, porque, por un lado, Glauco de Quíos, era para los griegos el personaje que había logrado desarrollar, por vez primera, la técnica necesaria para soldar el hierro, de ahí su celebridad, para interpretarlo de modo ad hoc. En el sentido siguiente: Glauco, sería el representante de las capacidades técnicas-científicas humanas, las cuales son evidentemente deslumbrantes y maravillosas, además de ser heredero de Prometeo, pero no son lo suficientemente maravillosas y poderosas para servir de canon epistemológico de la verdad, que debe expresarse, así, en otro código de discurso, cuya capacidad expositiva está mas allá de la capacidad veritativa, de las ciencias, herederas del arte de Glauco.

Creemos que la comunidad científica saldría ganando con esta decisión, se miraría con ojos más límpidos y sinceros, no tendría que soportar ni ocultar su vergüenza de ofrecer lo que sabe no puede cumplir: hacernos dioses. Dejaría de vendernos sebo/cebo de culebra130,

128

―Sea Dios todo en todos‖[Life Publishers International., Biblia Paralela: Reina Valera, 1960, Nueva Versión International. 1 Corintios 15, 28.] 129 PLATÓN, , Fedro. 108d-e, p. 231. 130 Utilizo estas dos palabras de sonido semejante, como juego de palabras ilustrativo de la idea que de la ciencia determinista quiero expresar. Me refiero con la palabra cebo a la función atractiva e irresistible pero tramposa que una oferta intrínsecamente imposible, pero bien publicitada puede generar en un público sistemáticamente desinformado. Y con la palabra sebo, referida a la grasa de la serpiente, como un elemento natural exótico, asignándole propiedades, generalmente, medicinales que cura cuasi mágicamente lo que la ciencia médica no puede, y en el menor tiempo posible. El fundamento persuasivo de esta estafa es básicamente el de su exoticidad, y la avasalladora publicidad que la mercadea, por supuesto, el vendedor tiene plena conciencia de la no efectividad de su producto. El sentido de la frase completa se entiende perfectamente en un contexto cultural latinoamericano, pero con las explicaciones dadas está al alcance de todos, pues los hechos que ilustra son lamentablemente universales.

72 para exigirse más rigor en la búsqueda de la verdad, estará más libre de corsés ideológicos que la pervierten, tales como el determinismo mecanicista y el panteísmo naturalista.

Volvería a recuperar, esta vez genuinamente, su primigenia vocación de liberación y redención, su filantropía; estaría menos dispuesta a la simonía científica, así como a ser instrumento de propaganda y dominio del secularismo totalitario.

Renunciaría a seguir pretendiendo ser el nuevo tribunal de la verdad absoluta, para todas las demás áreas de la experiencia y de la vida humana (pues ahora también, su versión ideologizada secularizante, se arroga el exclusivo derecho de definir la vida, en entornos políticos en los que el único discurso público válido es el que se articula a partir de los datos de la ciencia); renunciará a usurpar la totalidad de todos los modos posibles y legítimos de ejercer la racionalidad, reclamando para sí ser la única válida (como su versión ideologizada, políticamente funcional lo hace). Es de notar que a pesar de la crítica posmoderna, ésta no ha podido socavar, ni siquiera en el ciudadano ilustrado, la fe secularista en la astucia, la belleza, la delicia, y hasta la promesa de vida inmortal; sostenida por la propaganda de un orden económico que se nutre cainitamente de estas ancestrales e impías mentiras.

Si los científicos reconocen que la respuesta al por qué más profundo de su actividad racional, está definitivamente vinculada al reconocimiento de que nuestra naturaleza es esencialmente religiosa, que es el modo más genuino del estar-ahí, que es además, un estarahí-infinitamente-acompañado; entonces podrán tener la perspectiva necesaria, para darse cuenta que un ejercicio Adámico de su actividad racional es en definitiva, dolorosa y patológicamente cainita131 (potencialmente asesino de su hermano, sino por obra, sí por omisión o indiferencia cínica y cómplice). Entonces, la actividad científica sería un elemento de humanización prometeica, que apuntalaría a la construcción de un mundo más justo, libre, con menos sufrimiento y espiritualmente más equilibrado y menos patológico.

131

―Caín dijo a su hermano Abel: "Vamos afuera." Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató. Yahvé dijo a Caín: "¿Dónde está tu hermano Abel?" Contestó: "No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?" [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Gén 4, 8-9].

73

4. CONSECUENCIAS ANTIHUMANAS GLOBALES Y TANÁTICAMENTE SUICIDAS DE LA INSTRUMENTALIZACIÓN TOTALITARIA DE LA INTERPRETACIÓN DETERMINISTA (MÁGICA Y ADÁMICA) DE LA CIENCIA Y LA CULTURA

Como vemos, para mostrar las consecuencias antihumanas del determinismo, hemos recurrido inicialmente a criterios intracientíficos, pero no habiendo obtenido un resultado suficiente, también recurrimos a criterios históricos, sociales, políticos y económicos, de alguna forma extra científicos, para comprender, por qué a pesar de ello, su éxito como elemento basal de estas áreas de la vida humana justifica también su éxito culturalideológico.

El consorcio secularista desacralizador, ha demostrado ser sumamente eficiente en desarrollar las siguientes consecuencias antihumanas:

Ciencia ideológicamente determinista. Tema desarrollado ya suficientemente a lo largo de nuestro trabajo, especialmente en los capítulos 1 y 2.

74 Imposición hegemónica estructuralmente violenta del neomercantilismo o neoliberalismo globalizante. En cuanto no admite la viabilidad de ninguna vida humana al exterior de ella, es más, haciendo imposible cualquier exterioridad a ella.

Un ejercicio político homogenizante, maquiavélico y represor de la disidencia, que estimula el fortalecimiento del Estado policiaco y censor, donde el abuso de autoridad y la vulneración de los derechos ciudadanos como la libertad de expresión, manifestación, el derecho a la peculiaridad, así como el de informarse con veracidad, y el de la privacidad, son moneda corriente. Sin la debida reacción ciudadana, por habérseles impuesto previamente –por cálculo político y económico a favor de los intereses de las élites respectivas- una percepción exagerada, cuando no inexistente, de los peligros a los que estaría expuesta la seguridad ciudadana.

Direccionamiento de las tendencias de la industria del deporte, el entretenimiento y la diversión, por criterios cuyo origen son fundamentalmente crematísticos, y también de la real politik. En ambos casos la finalidad es la misma: el control de la vida bio-psicosocial del máximo número de personas posible, obtenido a partir del encauzamiento institucionalizado de tales dimensiones humanas, lo que eventualmente incrementa las probabilidades de predicción de sus reacciones, asociadas lo más posible a estructuras de conducta cada vez menos complejas, en la medida de estar más cercanas a la satisfacción menos sublimada de las pulsiones humanas más rudimentarias. Así se entiende por ejemplo, el cada vez más grande y grave crecimiento del inmoral, negocio de la trata de personas, especialmente referida al tráfico comercial al que se somete la sexualidad humana, en su depravada versión de la prostitución y su versión digital, la pornomedia (fotografías y videos), con sus execrables y hasta ahora claramente ilegales extremos, de la esclavitud sexual –en pleno siglo XXI- y la cada vez mas frecuente prostitución y pornografía infantil. 132

En el caso de los medios de comunicación informativos, los criterios editoriales, se ven seriamente comprometidos por la presión directa e indirecta de los intereses comerciales
132

Considérese el informe emitido por el Departamento de Estado de EE.UU (2007), refiriendo que en todo momento más de 800 000 personas están gravemente en riesgo de ser sometidas a esta esclavitud moderna, que reditúa a tal grado a sus malhechores al punto de convertirla en el tercer negocio más lucrativo del crimen organizado, detrás de las drogas y del tráfico de armas. Cf. U.S. DEPARTMENT OF STATE. ―Trafficking in Persons Report. Introduction.‖ Introduction, Junio 12, 2007. http://www.state.gov/g/tip/rls/tiprpt/2007/82799.htm.

75 que ellos publicitariamente canalizan, así como por la inevitable sombra del ahora pequeño Leviatán, el Estado, como cliente económicamente apetecible en cuanto proveedor de avisaje público. Incrementando la vulnerabilidad de la frágil autonomía necesaria para realizar, con un mínimo de idoneidad, la razón de ser de los medios informativos y de opinión: poner bajo el ojo público las acciones del Estado. Estimulando el ejercicio crítico y fiscalizador de una ciudadanía madura, altamente deseable y propia del orden político conocido como Estado de Derecho. Estas presiones terminan convirtiendo a los medios convencionales de información en comunicadores de intereses privados bajo la modalidad soterrada de publirreportajes, y de intereses de la élite política en el gobierno de turno que terminan censurando información sensible bajo el cínico eufemismo de control de daños colaterales o por razones de seguridad nacional, o finalmente, por razones de gobernabilidad.

Los medios son así obligados a convertir la información en un show mediático, que consiga el mayor rating o lectoría posible, respectivamente según el medio del que se trate. Estimulando alarmantemente una psicopatía colectiva, puesto que mayormente emiten, compulsiva y selectivamente los hechos más escabrosos, lumpenescos y miserables de nuestra naturaleza (teniendo como efecto el encallecimiento de la conciencia colectiva de la capacidad de conmoverse y de comprometerse genuinamente por un cambio que haga menos frecuente tales miserias; promoviendo mas bien un cómodo acto aislado de solidaridad exclusiva y simbólicamente pecuniario). Así mismo, la veracidad de los contenidos informativos terminan en el mejor de los casos banalizados y en el peor siendo ocultados o desvirtuados deliberadamente133.

Todas estas funestas y execrables consecuencias se han realizado, secuestrando el quid de la cultura moderna, la ciencia, a través de su discrecionalidad financiera directa, ya sea como empleadores de una comunidad científica mas o menos numerosa, con sus laboratorios, recursos, insumos e instrumentos pertinentes, como parte de su estructura productiva y orientada completamente por los objetivos de lucro de la corporación; o como titulares de una institución
133

La obra publicada conjuntamente, aunque en partes claramente diferenciadas, por estos dos intelectuales disidentes del pensamiento único, Chomsky y Ramonet, que nos revela con toda su crudeza la verdadera maquinaria cainita que mueve y muele las vidas de los mas de seis mil millones de personas en el Mundo. El desencanto como consecuencia lógica más racional de esta realidad revelada ciertamente nos orilla a una actitud no de indiferencia cómplice, sino más bien a acometer la liberación de, a los que W. Lippman llama, el rebaño desconcertado. Cf. CHOMSKY, Noam, e Ignacio RAMONET. . 1º ed. Barcelona: Icaria, 2005.

76 de educación superior, y empleadores de una comunidad científica orientada a la formación de cuadros científicos normales (según la terminología Kuhniana), que tienen como único fin proveer mano de obra especializada a la estructura del sistema productivo dominante y servir a sus objetivos macroeconómicos, como único y monótono horizonte vital; o a través de los sistemas tributarios y fiscales, nacionales, de dos formas: primero, como ―mecenas‖ y ―benefactor‖ de instituciones científicas y académicas –pretendidamente independientes-, ya sean estas públicas o privadas, o de específicos programas de investigación, incluyendo a la respectiva comunidad científica implicada (lo que significa una reducción y en algunos casos hasta exoneración de las obligaciones tributarias corporativas); segundo, por medio de acuerdos de estabilidad tributaria (eufemismo de exoneración fiscal), a cambio de la llamada transferencia científico- tecnológica, curiosamente bajo la discrecionalidad de los objetivos y fines particulares de la corporación en cuestión. Lo cual no es más que la ejemplificación de una situación sociocultural agresivamente desvirtuada por un modelo económico globalizado.

Sabemos que el pírrico éxito de la ciencia como configuradora de la sociedad global, ha sido obtenido siguiendo mayoritariamente el cauce Adámico, y dado que se ha mostrado con total claridad la impotencia de hacer llegar -ya no digamos a todos- a la mayoría, los pretendidos beneficios de la tecnociencia, sino que sistémicamente el desarrollo de unos pocos se explica por la postración de muchísimos, así como en haber llevado al límite, de su capacidad de sostener la vida a la Tierra (en lo que revela otra vez su esencia cainita 134); entonces la comunidad científica podría ver con total claridad que dicha sensación de éxito es solo producto de una omnipresente maquinaria propagandística, mas su contraparte en la industria del entretenimiento y los espectáculos, que terminan incapacitando el ejercicio crítico y objetivo de la razón, aun la de ellos.

Aunado a todo ello, la sistemática proliferación de estímulos hedonistas terminan imponiendo, mediante una ingeniería social perversa, un único perfil humano posible y viable, el de consumidor compulsivo e irreflexivo; con lo que el ejercicio crítico y responsable de la ciudadanía, así como la estructura democrática que la sostiene se torna imposible y en el mejor de los casos, falsa.

134

―Replicó Yahvé: "¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra." [Biblia de Jerusalén. UBIETA L. Gén 4, 10-12].

77 Vemos también que la función socialmente articuladora de la ciencia ha permanecido, al costo de desplazar en los procedimientos y el lenguaje al misticismo mágico –ahora es solo matemático-, pero no en la común, a ambas, motivación esencial, esto es el ansia arquetípica de ser como dioses sin Dios. La ciencia, en su versión adámica-determinista, ha encontrado en el reforzamiento ideológico –vía la justificación técnica ú otra cualquiera- y la provisión de medios tecnológicos cada vez más eficaces, así como de los cuadros técnicos implicados, orientados a la producción y a una desigual distribución de la riqueza, su modus vivendi, apuntalando a la supremacía del mercado, como su única fuente de existencia y relevancia social.

Algunos magos modernos lograron captar con agudeza pero extemporáneamente las consecuencias moralmente cainitas de la instrumentalización política geoestratégica de sus fórmulas alquímicas (al servicio de proyectos de imperio y dominación mundial), algunos de ellos se ensarzaron, al final de la segunda guerra mundial, tal el caso de Einstein; y durante casi todo el período que va de la primera guerra mundial al de la guerra fría, tal el caso de B. Russell, en una campaña de denuncia de las consecuencias de tal instrumentalización, evocamos sin duda el manifiesto Russell-Einstein (Caxton Hall, Londres, 9 de julio de 1955), que en uno de sus acápites –antes de la resolución final- dice:
―Tenemos ante nosotros, si queremos, un progreso continuo en felicidad, conocimiento y sabiduría. ¿Elegiremos en cambio la muerte, porque no podemos olvidar nuestras disputas? Hacemos un llamamiento como seres humanos a seres humanos: recordar vuestra humanidad, y olvidar el resto. Si podéis hacerlo, está abierto el camino hacia un nuevo Paraíso; si no podéis, se muestra ante vosotros el riesgo de la muerte universal.‖135

Lamentablemente debemos constatar que no hemos escuchado suficientemente el llamado de estos magos vergonzantes, ya que el modelo de desarrollo humano predominante, sistemática y violentamente impuesto (paradójica y cínicamente, centralmente planificado, pues sus arquitectos se presentan así mismos como sustentadores de la libre iniciativa y la democracia), han demostrado ser capaces –mediante la simonía- de hacer realidad el peor de los horrores humanos: el secuestro de la búsqueda apasionada y desinteresada de la verdad como servicio a un desarrollo humano integral y pleno, para reemplazarlo por el servicio a la estructura de poder leviatánico que ha encarnado en las actuales megacorporaciones globales y sus tiránicos

135

―Manifiesto Russell-Einstein, una declaración sobre armas nucleares, Londres 9 de julio de 1955,‖ s.d. http://www.filosofia.org/cod/c1955rus.htm.‖

78 intereses; tan poderosos que el otrora leviatán Hobbesiano (el Estado moderno monopolizador de la violencia como principio de orden social), ha abdicado a su favor. En la tradición espiritual que ha vertebrado Occidente –el cristianismo- no olvidemos la otra, la magia y su sofisticada versión moderna: la ciencia en su interpretación ideológicamente determinista, inclinada al dogmatismo totalitario y a la simonía; y en la mayoría de las otras tradiciones también, siempre han estado convencidas de esta fundamental intuición, que la rebelión contra Dios, implica el tanático deseo de dominio, con dos funestas consecuencias: la violencia criminal de unos contra otros y un suicida modelo de desarrollo que expolia y hace gemir la naturaleza. En términos teológicos: la rebelión contra Dios, ha pervertido también el orden natural originariamente querido por Dios, por lo que una lectura donde los fenómenos asociados al calentamiento global son una global denuncia de la Tierra contra los crímenes del Hombre, lo que es sumamente estremecedor.

Un ejemplo de este punto que es ya una piedra miliar vergonzosa, fue la conducta de un sector del Estado norteamericano (pues su propio Galileo no solo fue censurado a nivel científico, administrativo, sino también político), que sistemáticamente hostilizó y tergiversó interesadamente los resultados del equipo científico jefaturados por James E. Hansen136, perteneciente a un sector de la NASA (Instituto Goddard para estudios del Espacio) encargada de la investigación del clima global del planeta; cuyas conclusiones apuntaban a incrementar decisivamente la certeza científica, sobre el papel que el modelo de desarrollo hegemónico vigente, para transformar recursos naturales en económicos, tiene en el calentamiento global. Recordemos también, a este, efecto la reciente controversia 137 acerca del grado de certeza de los resultados científicos de la IPCC (Panel Intergubernamental de expertos sobre el cambio climático, creado por la ONU en 1988), que sobre el diagnóstico del calentamiento global, generaron algunas minoritarias instituciones científicas, trasuntando los verdaderos intereses que se esconden tras ellas (presumiblemente de corporaciones económicas –privadas, con una agenda política propia, como en casi todo Occidente, y públicas, principalmente como en Chinarelacionados al sector energético), ya sabemos que el combustible de la tecnosociedad global –
136

Cf. REVKIN, Andrew C. ―Lawmaker Condemns NASA Over Scientist's Accusations of Censorship.‖ The New York Times, Enero 31, 2006, sec. Science. http://www.nytimes.com/2006/01/31/science/31climate.html?_r=1&oref=slogin. 137 Cf. ―BBC Mundo - Ciencia y Tecnología - Comienza investigación por errores del IPCC,‖ s.d. http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/05/100514_ipcc_revision_lp.shtml.

79 hasta ahora mayoritariamente-, es casi siempre una fuente fósil (petróleo y carbón) cuyo uso inevitablemente es causante del malhadado efecto invernadero, entre otras causas de menor impacto. Esta controversia apuntaba a desacreditar las conclusiones sobre la causa del calentamiento global, la cual sería –de acuerdo, también, a otras instituciones de sólida reputación- definitivamente antropogénica.138

Todos estos esfuerzos de los nuevos leviatanes, han rendido un fruto suicida -aunque aun puede vencerse-, eliminando el carácter legalmente vinculante de los acuerdos a los que debió llegarse en la penúltima conferencia sobre el clima 139 llevado a efecto en Copenhague, Dinamarca, en diciembre del 2009, especialmente en lo que respecta al establecimiento de cronogramas para la reducción efectiva de la emisión de gases de invernadero, así como a la creación de un fondo financiero viable, para sostener, tanto la investigación en nuevas tecnologías para la articulación de un nuevo modelo de desarrollo sostenible, como su transferencia a los países menos desarrollados, y de los que se tiene certeza están siendo ya, más afectados.

Si bien en la última conferencia sobre el clima, llevado a cabo en Cancún (México), se aprobó un fondo de financiamiento, éste, en comparación con los montos aprobados para el rescate del sistema financiero de los países desarrollados (tsunami global provocado inicialmente por la crisis inmobiliaria de EE.UU), está, según algunos especialistas, en una proporción de alrededor de 20 a 1, lo cual ilustra las prioridades de los países más sensatos y racionales del orbe. Lo que ha hecho decir, sardónicamente, a un político, generalmente poco iluminado, que si la preservación del sistema climatológico global fuera un banco, ya hace tiempo que lo habrían rescatado.
138

Cf. ―BBC Mundo - Ciencia y Tecnología - No hay dudas, el cambio climático es culpa del hombre,‖ s.d. http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/03/100305_1058_calentamiento_humanos_lp.shtml. 139 En los considerandos enunciados alfabéticamente de la A a la H, así como en la parte resolutiva, que contiene 31 ítems, la institución política deliberativa y legislativa pan-europea que constituye el parlamento europeo evalúa como negativa y globalmente decepcionante lo acontecido en Copenhague, incrementándose el pesimismo y el sentimiento de fatalidad por el futuro inmediato de toda la especie humana, así como por el no-futuro de las demás especies del planeta. Aquí algunos de los ítems más interesantes: ―A. Considerando que las negociaciones relativas a un acuerdo internacional global sobre el cambio climático para el período posterior a , que debían darse por finalizadas en Copenhague en diciembre de 2009, concluyeron con un acuerdo decepcionante del que la Conferencia de las Partes en la CMNUCC meramente tomó nota, B. Considerando que el Acuerdo no es jurídicamente vinculante y no incluye objetivo alguno en materia de reducción de las emisiones ni, de hecho, ningún compromiso específico para celebrar un acuerdo jurídicamente vinculante en 2010,(…)‖ Cf. Parlamento europeo ―Textos aprobados - Miércoles 10 de febrero de 2010 - Resultados de la Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático P7_TA-PROV(2010)0019,‖ s.d. http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=TA&reference=P7-TA-2010-0019&language=ES&ring=P7RC-2010-0064.

80

Al contemplar todo este cataclismo de racionalidad con entraña adámica-mágica, se nos hace difícil atender a algunos como S. Hawking, que nos urgen a colonizar otros mundos, presumiblemente trasladando nuestro actual modelo de ―desarrollo‖, a esos futuros desgraciados planetas, porque sería el único modo de asegurar la sobrevivencia de la especie. Pero dado lo visto, esto sería sumamente indeseable.

CONCLUSIONES

1. La actividad humana ha revelado que su carácter más específico es el espiritual, manifestada a través de un proceso, que como hemos visto, y usando de un término inusual, podemos denominar como de retroalimentación, con la divinidad y con sus semejantes, cuyo invariable resultado es toda cultura históricamente existente. La cultura será así, la expresión de la reacción humana a un acontecer primordial, esto es, la vivencia numinosa de encontrarse diverso de lo divino, y el experienciar que respecto de Él inapelablemente tenemos: de estarle absolutamente inermes.

2. Frente a esta inermidad, se articulan dos estructuras actitudinales arquetípicas posibles: la Adámica-mágica, y la Prometeica-religiosa, cuyos rasgos característicos son,

respectivamente, lo cainita-tanático, y, lo kénotico-synteotico (en los sentidos, de egoísmo fratricida, para la primera pareja y, de sacrificio redentor y divinizante, para la segunda). Por el lado de lo adámico, su estructura mágica, deviene, históricamente, en ciencia matemáticamente determinista y axiomática, desarrollo mediado por elaboraciones filosóficas que fundamentan la posibilidad de un lenguaje que comienza especular, pero que tiene la expectativa de abolir dicha especularidad, para proclamar la identidad entre la descripción y lo descrito. Y por lo tanto, se inaugura un orden natural, que no escapa a la

81 capacidad de someter la ciega dirección de los procesos físicos cósmicos a los fines cratolátricos y cainitas de un sector mínimo de la humanidad en desmedro de los demás, así como de la naturaleza.

3. La vena adámica, ha determinado un ejercicio científico que podía vislumbrar en sus orígenes y pretender ostentar, hodiernamente, su omnipotencia, hasta la aparición de dos hitos, que marcan las fronteras de lo científicamente describible, vinculado directamente a lo matemáticamente demostrable, nos referimos, como ya vimos, por un lado, al principio de incertidumbre de Heisenberg como límite infranqueable para las pretensiones

monohistóricas de cualquier descripción determinista de un estado o sistema del mundo. Y por el otro, a los teoremas de indecidibilidad e incompletitud de Gödel, que prueban la existencia de fórmulas bien formadas, indemostrables en todo sistema aritméticoaxiomático, que pueda expresarse en una estructura lógica, suficientemente expresiva tales como el de Principia Mathematica o de la Teoría de conjuntos Zermelo-Fraenkel. Lo que implica la necesidad de replantearse una comprensión más profunda de la racionalidad humana, puesto que el principio de incertidumbre nos viene a decir finalmente, que hay una divergencia intrínseca, entre todas las manifestaciones, reales y posibles, de lo real, y nuestra capacidad de experimentarlas técnica e intuitivamente, en cuanto tales, así como de calcularlas con una exactitud arbitraria. Para decirlo de otra manera, la realidad, en su nivel fundamental, esto es, en su nivel cuántico, se comporta coherentemente, es decir, todas las historias posibles de un estado de la naturaleza, son reales y existen simultáneamente. Y solo cuando observamos, todas estas historias posibles y reales, colapsan, produciéndose la decoherencia cuántica, pudiéndose observar una sola historia, cuya recurrencia solo es estadísticamente establecida, es decir, jamás, la incertidumbre, para predecir el próximo estado de decoherencia cuántica, es suprimida.

Mientras, los teoremas de incompletitud de Gödel, nos vienen a decir que existen expresiones aritméticas con sentido pero indemostrables. Tenemos así, por el lado de la física, la conclusión, que a nivel de los fundamentos de lo real, todas las realidades posibles son reales, pero no traducibles a un único modelo matemático, y menos aun a ninguna forma humana de experimentarla. Por lo tanto, el determinismo, como canon metodológicocientífico, deja de ser adecuado para orientar y enmarcar idóneamente la práctica científica, no solo por insuficiente, sino, sobretodo, por falsaria y antihumana.

82 4. La teoría M, entendida como Teoría del Todo, empuja a un ahondamiento en la comprensión de lo real, respondiendo ya, a un entendimiento mayor de la racionalidad, que el que representa todo determinismo, por lo cual puede decirse de ella, que es una teoría incompleta del Todo, comprensión común a la de S. Hawking, quien llega a ella por analogía con las restricciones a la completitud de la aritmética, pero cuya mayor característica lógica, la consistencia, queda a salvo.

5. Por lo demás, una genuina visión de la racionalidad, sea filosófica, matemática o física, implica necesariamente una real evaluación ética, de aquellos desarrollos, que a lo largo de la historia han fomentado el establecimiento de estructuras socio-políticas, de máxima discrecionalidad, que sobre la vida de muchísimos, han detentado totalitaria y violentamente unos pocos.

6. La estructura Adámica, cuya entraña mágica restringe la vivencia espiritual, a la incapacidad de vislumbrar el establecimiento de una relación personalizante y de syntesosis, o divinización solidaria y fraterna, con la fuente de la divinidad. Esta estructura se manifiesta por la pretensión, que a la postre echará a andar la rueda de la historia, de poder derrocar o, por lo menos, establecer una relación de cuasi igualdad con la divinidad, en el sentido de utilizar, mediante cierta sabiduría oculta (primero, mediante la simbología mágica y, luego, mediante la simbología matemática), los poderes divinos con que éste se ha expresado en la naturaleza. Como vemos esta relación tiene una entraña de desconfianza, en la caridad y la providencia divinas, entendiendo su autoridad como una amenaza permanente para la libertad de la autonomía moral humana.

7. La motivación adámica-mágica atraviesa desde el arquetípico y arcaico pasado, hasta el presente tecno-científico y, una comprensión profunda y franca de la ciencia la debe mostrar, como lo que es, su radicalidad primordial, si es que no pretende ser solo una justificación ideológica de una historia humana destinada a la frustración y al fracaso, por no decir, a la muerte, a la nada.

8. La programada proliferación de las necesidades físicas humanas, en un ritmo cada vez más creciente, y que privilegia su satisfacción, en grado de saturación, de las capacidades de experimentar el placer sensual a ella anejas, han creado una versión depravada de ciudadano, el consumidor compulsivo. Característica que a nivel epistemológico, deviene en un zeitgeist

83 relativista y subjetivista (pues, el conocimiento en su condición de producto es axiológicamente estandarizado en mera información), en la que el único bastión inamovible, es la ciencia oficiosa. El aparato publicitario, integrante de la corte de los dioses olímpicos hodiernos (las megacorporaciones globales), intoxica las mentes de los consumidores, direccionándolos a valorar superlativamente los desarrollos de la ciencia, sobre todo aquellos que puedan tener una consecuencia tecnológica en el plazo más breve posible, y a desestimar aquel ejercicio de la racionalidad sin una clara aplicabilidad técnica. Lo que termina haciendo depender de los criterios de mercado a las líneas de investigación que se evalúan como viables, scientia ancillae mercatus. 9. Este zeitgeist de consumismo compulsivo ha devenido en un secularismo beligerante, que pretende suprimir o ilegitimar cualquier ejercicio racional, así como su exposición pública, de signos tradicionales de la fe religiosa de los ciudadanos. Configurándose en patrocinador ideológico de Estados totalitarios, que han transitado inexorablemente de la condición de Estados laicos a Estados secularistas, reduciendo a la esfera privada toda vivencia de la fe, así como trivializando toda expresión de la misma. Se ha secularizado la esfera pública, pero se ha introducido de contrabando una interpretación oficiosa de la ciencia que la justifica ideológicamente, interpretación, que como hemos visto, tiene una raigambre

inocultablemente mágica. Es decir, el Estado secularista termina sacralizando una experiencia espiritualmente fallida y antihumana, con lo que en realidad solo resulta ser un reflejo institucionalmente político del deseo adámico, arquetípico, de poder y dominio sobre los hombres, que deviene necesariamente en cainita y tanático. 10. El reconocimiento del signo adámico y cainita de nuestra historia, y de sus consecuencias en todos los aspectos de la cultura humana, favorece la reapropiación de la situación arquetípica, ante la cual siempre es posible aceptar el restablecimiento de una actitud genuinamente religiosa frente a la divinidad, haciendo presente y operante su reino desde ya, desde nuestro ahora personal y comunitario. Estimamos la viabilidad y mayor fecundidad de una ciencia de signo prometeica, pues esta no encorseta metodológicamente la práctica científica, así como sugiere el carácter filantrópico genuinamente piadoso y religioso, imposibilitando cualquier uso cratolátrico de los resultados técnológicos, así como de la tendencia tanáticamente suicida, que la vida en general, parece haber adquirido en la vida humana herida por la hybris primordial de la soberbia y la desconfianza.

84 11. Reinvindicamos, por haberse demostrado fecundo y humanizador en grado sumo, la práctica filosófica, en su sentido primigenio, aquél que no desestima frívolamente recoger la sabiduría simbolizadora y mítica, de la común estructura de la tradición espiritual de los pueblos. Habida cuenta de la radical insuficiencia de la razón para acabar cualquier descripción unívoca del universo, es razonable, en congruencia con los hitos alcanzados por ella, aprovechar las intuiciones profundas del espíritu humano. Para atisbar racionalmente aquello que el símbolo nos revela imaginativamente. 12. Por último, la filosofía vendría a ser el ejercicio racional más apropiado para iluminar esta difícil misión de aclararse, la razón, así misma. Y se inmunice de cualquier totalitarismo ideológico, imposibilitando la total instauración del pensamiento único. Retomando su arquetípica función de ser el tábano de la polis ecumenizante hodierna, recordando a los ciudadanos modernos su condición, mas valiosa y anterior, a la de ser meros consumidores. Su sabia apertura a la decisión correcta, la religante a la divinidad, por nutrirse primigeniamente del mito, y aceptando la esperanza del mismo como razonable; y del valor suficiente para arriesgar la vida al creer en él.

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