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DEROGACIÓN ARTÍCULO 6 LEY DE GRANOS N° 21.453.

Artículo 1º — Sustitúyase el primer párrafo del artículo 6 de la Ley Nº 21.453


y sus modificaciones, por los siguientes:
"A los fines de la liquidación de los derechos de exportación, contribuciones,
tasas, servicios y demás tributos que gravaren o beneficiaren la exportación de
las mercaderías a que se refiere la presente ley, serán de aplicación los
regímenes tributarios, de alícuotas, arancelario y de base imponible (precio
índice, valor FOB, valor FOB mínimo o equivalente) vigentes a la fecha del
registro de la correspondiente solicitud de destinación de exportación
para consumo, o a la fecha de efectivo embarque de la citada exportación,
el que resulte mayor.
A los fines de la liquidación de los reembolsos y reintegros, serán de
aplicación los regímenes tributarios, de alícuotas, arancelario y de base
imponible (precio índice, valor FOB, valor FOB mínimo o equivalente)
vigentes a la fecha del registro de la correspondiente solicitud de
destinación de exportación para consumo.”
Artículo 2º — Las disposiciones de la presente ley entrarán en vigencia el día
de su publicación en el Boletín Oficial y surtirán efectos para las operaciones
concertadas con fecha de cierre de venta pero que no han sido perfeccionadas
como exportación para consumo. Facúltese al Ministerio de Economía de la
Nación para que adopte las medidas necesarias para el cumplimiento de esta
norma.

Artículo 3° — Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.


FUNDAMENTOS

Sra. Presidenta:

El presente proyecto se origina, no solamente porque pretende derogar


una parte de la normativa establecida por el Gobierno de Facto durante la
última dictadura cívico – militar de Videla, sino que también porque pretende
evitar el grave perjuicio que genera la normativa vigente a la recaudación
tributaria y a las reservas de divisas que tanto necesita nuestro país.
Respecto de este perjuicio, hemos tomado conocimiento a través de
distintos relevamientos económicos, que genera para el erario público, que
luego desarrollaremos, ascendió este año debido al conflicto bélico, a los 200
millones de dólares.
Veamos.
El presente Proyecto de Ley pretende modificar el primer párrafo del
artículo 6 del Decreto Ley 21.453, que dispone que la liquidación de tributos y
cierre del monto de las operaciones de exportación (a los efectos fiscales)
serán a la fecha de cierre de la venta independientemente de la fecha efectiva
de concreción de la exportación, en este caso, del grano.
Se propone aquí que el precio que se considere a los efectos fiscales sea
el vigente a la fecha del registro de la correspondiente solicitud de
destinación de exportación para consumo, o cuando la exportación
efectivamente se produce; entre ambos, se regirá por el mayor precio.
Asimismo, se propone también que todas las operaciones que,
transitoriamente, a la fecha de entrada en vigencia de la ley se encuentre
pendientes de perfeccionar la exportación, se realice bajo los lineamientos de
esta nueva disposición y por ello se faculta al Ministerio de Economía para
que tome los recaudos al respecto.
Este planteo normativo que proponer la determinación de los tributos
sobre el monto mayor obedece a la necesidad de dotar al Estado Nacional de
una normativa más efectiva y acorde, en definitiva, a los precios a los cuales
terminan concertándose estas operaciones.
Por otro lado, es menester señalar que ya la Ley 26.351 se elaboró para
suplir parcialmente esas deficiencias, en el caso de dicha ley, ante situaciones
de variaciones en la alícuota del derecho de exportación.
La normativa que aquí se propone, modifica la Ley 21.453 con sentido
similar que la complementaria Ley 26.351, para el caso de variaciones en los
precios.
En efecto, en las operaciones comerciales de granos (cereales y
oleaginosas), muchos veces la venta es pactada con el precio a definir,
situación que queda así especificada. Este precio a definir, está a su vez
vinculado con el precio esperado a la fecha efectiva del grano.
Queda claro de lo anterior que el precio efectivamente pagado al
exportador, en operaciones con precio a definir, no se corresponden con la
fecha de cierre de la venta, sino con la fecha pactada de determinación del
precio, usualmente atada a la fecha real de entrega del grano.
Ante la falta de determinación concreta del valor numérico del precio de
venta en el momento de la declaración de la venta, a los efectos fiscales se
toma como parámetro el precio FOB vigente en dicho momento de la
declaración de la venta. Sin embargo, por lo antes señalado, este parámetro no
es necesariamente representativo del precio efectivamente abonado en la
operación, que, de hecho, en situaciones de tendencia general a la elevación de
los precios, tiende a ser mayor.
Según un informe conjunto del Equipo de Investigación Política
(EDIPO) y el Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) del
29/05/2022, el 92% de la facturación del sector agroexportador está
concentrado en apenas 9 empresas: Oleaginosa Moreno, Cargill, COFCO
Int. Argentina, BUNGE, AGD (Aceitera General Deheza), LDC
Argentina, Molinos Agro, ACA (Asoc. De Coop. Argentinas) y ADM
Agro. Y para ser más precisos, el 61% en manos de los cinco primeros.
Mención aparte pero no menos importante, por su vinculación con lo
que aquí se busca normar, merece lo expuesto en el relevamiento de
formación de activos externos (Fuga de Capitales) publicado en mayo de 2020
por Horacio Verbisky en “El Cohete a la luna”, sobre las 100 empresas más
fugadoras. Allí se detalla cómo en el sector primario y de industria de
oleaginosos y cereales, existen en el listado de 100, 12 empresas que
fugaron, un total de casi 2.700 millones de dólares durante los años 2015 –
2019. Y aunque se analizaron 100 empresas para el informe de Verbisky,
seguramente sean muchas más.
Sra. Presidenta, permítanos ser desconfiados y poder afirmar que parte
de esta fuga obedece al ocultamiento del verdadero valor que se declaran en
las operaciones de exportaciones de granos y sus derivados.
Es de público conocimiento, cómo las empresas en un 95% de sus
operaciones al exterior, según el informe mencionado, utilizan como
principal destino de sus exportaciones países con baja o nula tributación.
Lógicamente en esta segunda operatoria el Estado Argentino no interviene y
no puede en forma directa controlar. Es por ello que en pos de una justicia
distributiva es que creemos que el valor, a los efectos de considerar como base
imponible para los tributos y aranceles de exportación, debe ser el mayor entre
lo declarado cuando se hace la venta y la efectiva destinación de la
exportación para consumo.

Siguiendo lo expuesto en el mencionado informe, los investigadores


sostienen que la normativa 21453/76, titulada “Exportación. Nuevas normas
para productos de origen agrícola”, propone en su Artículo 3 que las ventas
al exterior deberán ser registradas mediante declaración jurada. Y en el
Artículo 6 encontramos el verdadero espíritu de aquellos “inflexibles”
Legisladores: “A los fines de la liquidación de los derechos de exportación,
reembolsos, reintegros, contribuciones, tasas, servicios y demás tributos que
gravaren o beneficiaren la exportación de las mercaderías a que se refiere la
presente Ley, serán de aplicación los regímenes tributarios, de alícuotas,
arancelario y de base imponible vigentes a la fecha de cierre de cada venta”.

¿Cuál es la trampa que se esconde en este tecnicismo? En la


Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE), los operadores difieren el
momento en que se pacta la venta, de aquel en que efectivamente se
concreta (es decir, se embarca) la exportación. Entre uno y otro evento
puede pasar un año, pero el Estado cobra el derecho de exportación según los
precios vigentes al día de la declaración. Y las grandes multinacionales del
rubro aprovechan ese colchón temporal para quedarse con la parte del león en
la puja extractiva.  

Cabe señalar que el hecho de que, en definitiva, la empresa exportadora


pague un derecho de exportación efectivo proporcionalmente menor al
establecido, no redunda para nada en un mayor precio pagado al productor:
una operación y la otra se independizan y de esa manera, queda una ganancia
extraordinaria y especial en la empresa exportadora, producto de separar las
fechas de la declaración de venta de aquella de la efectiva exportación.

El equipo económico que elaboró el ya citado informe, demuestra con


absoluta claridad, mediante el siguiente cuadro, cómo a raíz del conflicto
bélico las empresas exportadoras llevaron adelante una importante declaración
de ventas “anticipadas” al momento real de la exportación, previendo la futura
elevación de los precios. Como vemos en el cuadro de abajo, el día
24/02/2022, o sea, el día siguiente a la declaración de guerra de Rusia a
Ucrania, se ha generado un incremento exponencial en las declaraciones
juradas de ventas, en este ejemplo mostrado, de aceite de soja.

Y como mencionamos más arriba, por este día y por la normativa vigente
del Decreto ley 21453, las pérdidas, sólo en esa posición arancelaria (aceite
de soja a granel) alcanzó unos 200 millones de dólares.

Cuadro: Declaración Juradas de Venta al Exterior, Aceite de soja, en


Toneladas, diario.
Sra. Presidenta el presente Proyecto es simple y sencillo: cambiar
apenas un artículo proveniente de la dictadura, que como vimos, en un día nos
puede hacer ingresar a las reservas más divisas, que tanto nuestro país necesita
para poder crecer y generar la independencia económica que tanto anhelamos.
Lamentablemente allá por el año 2002, el aquel Ministro de Economía
de Duhalde propuso modificarlo y duró solo 5 días, ya que el poder real se
impuso.
Es por ello que, además de otras modificaciones que nos urgen, como
ser adoptar un mayor control para evitar la triangulación de venta de granos y
de gravar el verdadero circuito de comercio exterior de los commodities, esto
sería un paso muy importante para impulsar la independencia económica y
cuidar nuestras reservas que tanta falta nos hace.
Por todo lo expuesto, es que solicito a mis pares que acompañen el
presente Proyecto de Ley.-

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