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Comentarios acerca de Los fundamentos de la teoría dialéctica de la sociedad, texto de Marcuse, Herbert. Razón y Revolución Hegel surgimiento de la teoría social. Barcelona Editorial Ataya S.A. 1994. pp. 254-315. Elaborado por Carlos Navarro Abril 11 de 2011.

En este capítulo Marcuse, realiza una síntesis de la teoría dialéctica de la sociedad, para ello parte de la exposición de la filosofía negativa hasta culminar con el concepto dialéctico que Marx presenta como metodología para la interpretación y transformación del mundo. El esfuerzo es digno, empero su comprensión se dificulta sino se ha hecho lecturas claves para su asimilación, estas lecturas se enmarcan dentro del contexto filosófico de la época: Hegel, Kierkergaard, Feuerbach y de los manuscrito filosófico-económicos de la obra de Marx; de los cásicos del sistema capitalistas Ricardo y Smith, pues de no hacerse se está leyendo en clave, y se dificulta el conocimiento de su mensaje. Resalta que el materialismo aducido a Marx, es una herencia de filósofos anteriores y asumida por él, para su análisis posterior de la sociedad en la cual vive y se desempeña como ser humano; un punto de trascendental importancia es la explicación del trabajo alienado, es necesario precisar que para Marx, el trabajo es un instrumento para la evolución del hombre y para el desarrollo histórico de la humanidad, el trabajo que observa directamente, secundado y fomentado por el capitalismo es alienante, es esa forma de trabajo que impone el sistema capitalistas, no es el trabajo en sí, porque éste es necesario para el bienestar individual y de la sociedad, y ha sido y es un mediador entre las relaciones del hombre y de su entorno; conocer el proceso del trabajo y cómo éste cambia de ser un instrumento liberador del hombre a convertirse en un instrumento que le arranca su dignidad, que lo obliga a abandonar su realización personal, sus relaciones con sus semejantes, sus contactos con el entorno generalizado, es un imperativo para conocer el proceso crítico expuesto por Marx.

La reificación, aborda una connotación más allá de la mera cosificación, se debe entender como una estructura implícita en la falsa conciencia que el individuo desarrolla al interior de su desarrollo dentro del sistema capitalista pero no lo observa en forma directa pero si lo siente en su interior, en su insatisfacción constante, cuando no entiende como su trabajo no se traduce en bienestar, sino por el contrario en su enemigo que lo aliena día a día, sin ofrecer camino alternativo para alcanzar la libertad y goce al que tiene derecho por el hecho de existir y realizar un trabajo. Marx desvela el concepto de trabajo que en verdad realiza el obrero, desnuda el valor dual del mismo e introduce un factor innovador que permite poner al descubierto la forma en que se explota y empobrece la humanidad a favor de unos pocos individuos, quienes impulsan un status quo, y en forma continua siguen adueñándose del trabajo de la mayoría. Reapareciendo la figura de la esclavitud sustentado a través de una falsa conciencia que el individuo empodera en búsqueda de unos valores igualmente falseados, pero puesto aparentemente a su alcance, pero a los cuáles nunca llegará. Este valor dual del trabajo, su aspecto específico y concreto y el general universal del mismo permite que el proletariado vislumbre una nueva opción para la liberación suya y de la humanidad. Marx afirma que debe ser el mismo proletariado que asuma en forma consciente la negación de esta realidad imperante, no solamente para revertir su vivencia sino para la consolidación de una realidad, más allá de esa negación, por cuanto de no hacerse así, y asumir procesos que desarrollan y sean ejecutado por una élite es imponer un nuevo sistema análogo al anterior con contradicciones y lucha constante por el poder con la anuencia de la guerra para consolidar ese poder alienante que no permitirá el desarrollo de la humanidad hacia otra fase superior de la vivida en la actual existencia. Previene que muchas nuevas élites para imponer sus nuevos yugos ofrecerán los valores falseados mostrados a los proletariados (libertad, justicia, igualdad, …) para alcanzar su realización personal, por ello, es insistente en que solamente el proletariado puede llevar a cabo este cambio radical y de ahí la necesidad de la revolución, la cual no puede tener una concepción particular, específica, sino universal y exclusivamente puede ser desarrollada y ejecutada por el proletariado.

Un aspecto importante a destacar es el hecho que la Ley del valor no es producto de una especulación sino el desenlace de hechos históricos, constatable en el proceso que ha tenido la humanidad en el transcurso de su vivencia y precisa como es la dinámica del capitalismo y la forma de acumular la plusvalía, permitiendo el enriquecimiento de unos pocos y el desalojo de las riquezas, engendrando la pobreza en la mayoría. Esta contradicción inherente a la forma de producción del capitalismo, lo llevará sin duda alguna a su propia destrucción y al amanecer de una nueva sociedad en donde las individualidades se desarrollan plenamente conformando la sociedad universal.

Herbert Marcuse

(Berlín, 1898 - Starnberg, 1979) Filósofo y sociólogo alemán. El pensamiento de Marcuse, fundamentado en elementos procedentes del marxismo y el freudismo, constituye una crítica de la sociedad industrial, cuyo carácter represivo y alienante acaba por incorporar a la clase obrera conformándola y convirtiéndola a su vez en explotadora indirecta de las clases marginadas de los países pobres. Influyó en la formación de la llamada "nueva izquierda" estadounidense y lo consagró como el ideólogo de las revueltas estudiantiles de los años sesenta.

Después de estudiar en su ciudad natal y en Friburgo, se licenció en la

Universidad de esta última ciudad en 1922, con una tesis sobre Heidegger. En

1928 se hizo cargo de la publicación de una bibliografía schilleriana. Durante la

década de 1920 se interesó por la sociología, y recibió la influencia de Max Weber, aunque se orientó finalmente por un marxismo crítico, que translucía la gran influencia de la Historia y conciencia de clase de Lukács.

En este período también se interesó vivamente por Dilthey y por la fenomenología de Husserl. Participó en los trabajos para la edición crítica de los escritos de juventud de Marx, cuyo análisis le inspiró el planteamiento del ensayo Neue Quellen zur Grundlegung des historischen Materialismus, que data de 1932. Entre

1928 y 1932 colaboró en algunas revistas, entre ellas Philosophische Hefte, Archiv

für Sozialwissenschaft y Die Gesellschaft, y fue durante algún tiempo director de la

última de ellas.

Su marxismo crítico, de base antipositivista y ligado a la dialéctica hegeliana, sufrió una experiencia decisiva al entrar en contacto con el pensamiento de Max Horkheimer, influencia que se tradujo en una verdadera transformación de su pensamiento, que se libró gracias a ello de la huella hegeliana. Esta influencia se percibe todavía en la monografía que le dedicó el autor en 1932: Ontología de Hegel y teoría de la historicidad, que es una de sus obras mejor construidas.

Asumió como suya la horkheimeriana "teoría crítica de la sociedad", y realizó una serie de investigaciones y análisis que tenían como objetivo la recuperación, en sentido marxista, de la dialéctica hegeliana para plantear de forma correcta la relación entre "teoría" y "praxis". Su marxismo, al igual que el de Horkheimer, tomaba como figura de referencia a Rosa Luxemburg. Como protesta por el asesinato de ésta, abandonó en 1919 el Partido Socialdemócrata.

Su colaboración con el Instituto de Estudios Sociales de Frankfurt, dirigido por Horkheimer, consistió en una serie de ensayos entre los que destacan Der Kampf gegen den Liberalismus in der totalitären Staatsauffassung (1934), Über den affirmativen Charakter der Kultur (1937) y Zur Kritik des Hedonismus (1938). Estos ensayos -junto con otros que abarcan el período entre 1933 y 1965- fueron reunidos en la obra titulada Kultur und Gesellschaft, que fue publicada en 1965. Además, colaboró con Horkheimer en sus estudios sobre la familia, que desembocaron en Studien über Autorität und Familie, publicado en París en 1936