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Identidad, memoria, escritura: Una sola muerte numerosa de Nora Strejilevich Nely Maldonado

Facultad de Filosofía y Letras, UNAM (México)

Desde las ruinas de la muerte y el desgarro de la violencia, la escritura del sobreviviente es sin duda la del testigo que ha asistido al lugar del terror y que se ha librado quizá de la muerte, mas no del horror: éste parece quedar inscrito para siempre en la piel, en el cuerpo, en la letra. Buena parte de la historia del pasado siglo XX no hubiera podido conocerse de no haber quien estuviera vivo para poderla relatar. La escritura del sobreviviente se ha ligado así a lo testimonial. Ricardo Piglia al hablar del contrarrelato político afirma: “Siempre habrá un testigo que ha visto y va a contar, alguien que sobrevive para no dejar que la historia se borre” (Piglia 27).

El testigo que cuenta, o que escribe, apuesta por reconstruir una memoria que teme sea olvidada, borrada o mutilada; como dice Tzvetan Todorov, “los regímenes totalitarios del siglo XX han revelado la existencia de un peligro antes insospechado: la supresión de la memoria” (Todorov 11). Ante la posibilidad de que las políticas de olvido oculten el pasado lleno de violencia y terror, el discurso de la literatura, como otros del campo cultural, ha jugado sin duda un lugar importante en la construcción de la memoria. Sea por la posibilidad que la literatura tiene para deconstruir las verdades que tradicionalmente se han aceptado, o por tener la capacidad de unir fragmentos múltiples y a veces divergentes sobre el mismo acontecimiento, el hecho es que la literatura es un espacio que permite cuestionar las versiones oficiales de una historia anquilosada y que puede proponer pensarla de modo diferente.

Una sola muerte numerosa de Nora Strejilevich es un texto que, escrito desde este tiempo presente que a veces parece haber olvidado ya el pasado tenebroso, “olvida el olvido” —como diría Juan Gelman— y apuesta por traer a la actualidad lo que en estos tiempos amnésicos muchos desean ver borrado: el terror vivido en la Argentina de la última dictadura militar. Indudablemente, es esta apuesta la que coloca a esta obra en el debate sobre la memoria. ¿Qué elementos se ponen en juego al narrar un pasado violento y desgarrador? ¿Cómo trabajar con la memoria si la identidad se ha visto completamente trastocada y parecen haberse perdido las ligas con el pasado, el presente y el futuro?

Ponencia presentada en el Coloquio Dis/location: Writing exile/ Migrancy/ Nomadism/ Bordercrossing. Mayo, 2005. Concordia University, Montreal, Quebec, Canadá. http://artsandscience.concordia.ca/cmll/Dislocation_Maldonado.htm.

Frases y citas de toda índole se congregan a lo largo del texto como parte de su estrategia narrativa: desde notas de periódico. Compuesta por decenas de fragmentos de extensión y contenido desigual. así como de diversos planos de enunciación. hasta testimonios y declaraciones de los militares argentinos implicados en la represión. Una sola muerte numerosa surge de la voz de una sobreviviente: Nora Strejilevich vivió el infierno de los centros clandestinos de detención en la Argentina dictatorial. judía y latinoamericana. Brasil. sino que aparecen como la posibilidad de registrar diversos relatos: las historias entrecruzadas. tres etiquetas que no parecen ser favorables para subir la escalera social” (Strejilevich "Too Many Names" 290). Ella misma lo refiere así: Cada lugar me cataloga diferente. por puro desafío. el testimonio y la autobiografía. Atravesada constantemente por una multiplicidad de pasados y presentes. Estados Unidos— la han convertido en una extranjera para siempre. Una sola muerte numerosa da cuenta de la experiencia vivida por Nora Strejilevich como detenida en los tiempos dictatoriales en la Argentina. La voz de un yo que es Nora Strejilevich transita de la narración de recuerdos. así como de la desaparición de su hermano Gerardo. siempre hilvanado por la fuerza motora de la memoria. poemas. esta voz se diluye hasta desaparecer por completo para dar paso a una multitud de otros yo que también tienen una historia que contar. aunque el común denominador es la extranjería… Al mismo tiempo. el exilio y la marginalidad han signado su vida desde que vivía en Argentina y han ido configurando a lo largo de los años una suerte de identidad siempre marginal. De raíz judía. me identifico con todas las categorías. Sin embargo. con la “Nora de otros tiempos”. especialmente con las segregadas. Sin embargo. se exilió en Israel y desde ahí una larga errancia a través de distintos países —Inglaterra. esta obra se rebela contra todo ordenamiento tradicional: estamos frente a un relato fragmentario. Tras su liberación. Las que en mi caso son: mujer. reflexiones profundas y descripciones del pasado a largos monólogos dirigidos a sus seres queridos. Canadá. fragmentos que provienen del Nunca Más y multitud de palabras enunciadas por otros. conformando una suerte de biografía generacional.¿Cómo representar? Estas son algunas de las preguntas que recorren mi lectura de la obra de Nora Strejilevich. esos fragmentos no pretenden construir una historia individual. Esta primera persona se desdobla en distintas temporalidades y en veces dialoga consigo misma. Una sola muerte numerosa es una obra que linda las fronteras de la novela. . los caminos cercanos y destinos disímiles de muchos otros. Aunque la misma autora se refiere a ella como “novela testimonial”. cartas. su estructura narrativa torna difícil cualquier tipo de rótulo.

imposible de percibir en su conjunto. tomarla de sorpresa. lo que ocurre en cierto grado en la obra de Strejilevich. como ocurre en ambos géneros. aunque este diálogo a veces llegue a situarse allende las fronteras latinoamericanas. por otro es una obra que supone otro problema: el de su ubicación en el plano de las literaturas “nacionales”. como la propia experiencia de la violencia. alejándose de esa característica tan señalada del género testimonial: la intromisión de un escritor. acercársele.Una sola muerte numerosa evita permanecer varada en una solo género. narradora y autora utilizan mismo nombre y apellido. La obra es evidentemente testimonial. Una sola muerte numerosa se ha estructurado deliberadamente para desbordar los límites de género: se instala en las fronteras. La explícita identificación narradora-autora marca entonces la cercanía con el género de la autobiografía. que recrea —o traduce— en la narración la voz del que le ha contado su historia. como es nuestro caso el día de hoy. es el propio compromiso de testimoniar no sólo lo propio. el que rompe la frontera de la autobiografía tradicional. para convertirse en uno totalmente fracturado. En esta obra. pero también autobiográfica. La múltiple liminaridad de Una sola muerte numerosa permite crear sitios de enunciación imprescindibles para resignificar el sentido de la realidad. es innegable que forma parte del diálogo que lentamente se ha ido articulando en torno a las dictaduras militares del Cono Sur y sus efectos. Beatriz Sarlo comenta: “La experiencia es fragmentaria ¿cómo reconstruirla? La verdad es fragmentaria ¿cómo rodearla. examinar cada uno de sus . Si por un lado Una sola muerte numerosa se coloca en ese límite. sobre todo en Estados Unidos? De hecho. sentido que se ha trastocado con la vivencia del terror. Ante este problema. A pesar de que esta obra ha circulado más en la academia norteamericana que en otros espacios. es posible notar que la realidad deja de ser un espacio más o menos aprehensible. ajeno a la experiencia. Se narra en primera persona. Sin embargo. pero sin limitarse a los formalismos que los caracterizan. En buena parte de la literatura argentina que problematiza la violencia de periodo militar. que supone —al ejercitar la escritura— un proceso de autoconocimiento. huída que muestra su propia propuesta literaria. esta obra pone de manifiesto su dislocación: ¿Una sola muerte numerosa forma parte de la “literatura argentina” sólo por el hecho de que su autora nació en aquel país? ¿sería posible colocar esta obra junto el resto de la literatura argentina de la posdictadura cuando su circulación y recepción se ubican en otras geografías. es válido preguntarse si hoy día podemos todavía usar esas nociones de “literaturas nacionales” ante la realidad de la migración y de la configuración de nuevos espacios discursivos fuera de lo “nacional”. Escrita y publicada fuera de la Argentina. sino lo colectivo.

Nora Strejilevich. silenciosa.lados?” (Sarlo 4). la ruptura de la lógica causal y del orden temporal (Avellaneda 152). Strejilevich congrega una memoria plural. la tortura y el exilio. la memoria que se convoca es coral: “Palabras escritas para que mi . fui miles” (Una sola muerte numerosa. para lograr su representación y elaboración. … el cultivo de las formas alusivas y elípticas. En la medida en que la muerte. Una sola muerte numerosa apuesta por rememorar un pasado que necesita de miles de voces para su reconstrucción. como sería: la resistencia a la invasión del poder autoritario o la defensa de la diferencia. fui cien. ambiguo e inexacto” (Strejilevich Literatura Testimonial En Chile. está emparentada con el “equipo conceptual del posmodernismo”. La forma que asume entonces el discurso del testigo es dubitativa. La alternancia evita la enunciación de un solo sujeto cuya voz pueda escucharse como autoritaria. mientras que la segunda es incapaz de exhibir el horror. en esta obra se hace evidente la imposibilidad de “mostrarlo todo”. la autora. aparece en la primera página del texto. incierto. Una sola muerte numerosa asume el reto de hablar de lo indecible justamente a través de estrategias narrativas que le permiten elaborar y representar tanto la experiencia de la colectividad como la realidad que la ha envuelto. La primera lo muestra todo. Argentina Y Uruguay (1980-1990) ). en palabras de Andrés Avellaneda. “Fui una. fragmentaria. Habla de sí misma al tiempo que deja que los otros hablen: si la muerte es numerosa. que sólo puede filtrarse entre las líneas de lo narrado. su pretensión no es la de abarcarlo: Nora Strejilevich hace evidente que sólo en sus fragmentos el pasado puede ser reelaborado. compone el rompecabezas que es su obra de tal modo que es posible percibir que las distintas intervenciones se corresponden y acompañan hasta conformar un coro. la experiencia —dice Hugo Vezzetti— “sólo puede ser rodeada y elaborada sin cesar” (Vezzetti 22). al hablar del pacto que se establece entre lector y autor en los textos testimoniales: El lector le exige al testimonialista que se ajuste a una forma de presentar la verdad a la que lo han habituado los medios de comunicación. Como discurso literario que se enfrenta al problema de la representación del terror. como señala la misma Nora Strejilevich en un texto académico. la elección del fragmentarismo y de la mezcla discursiva en el plano del enunciado y de la enunciación. Una de las estrategias literarias que me parece más importante resaltar en esta obra es el modo en que las distintas voces se suceden a lo largo del texto. En este sentido. la violencia y el horror son inasimilables. forma que. Es justamente este modo de representar la experiencia lo que ha caracterizado a buena parte de la literatura que se hace cargo de temas como la violencia. forma que no coincide con la del discurso del testigo. De ahí que aunque Una sola muerte numerosa busca dar cuenta de un pasado desgarrado. en adelante UMN: 13).

dando cuenta no sólo de su vejación. el dolor que sufre un cuerpo torturado no sólo es incomunicable e incompartible. sino también de su resistencia. la violencia y el terror van inscribiendo sus marcas. lenguaje. de su presencia. palabras guturales. consonantes y vocales…” (UMN: 37-38). Me interesa esta idea puesto que la ruptura de la identidad está ligada también al dolor de la tortura en el cuerpo y al uso de ese lenguaje primigenio: “Bramo con tendones. es así un modo de reivindicarlo: es hacer de su textura. hace patente el vacío que ha dejado su ausencia. la muerte cobra dimensiones vitales y. en una suerte de estado primitivo. Según Elaine Scarry. resistencia a los vacíos impuestos desde el poder. la obra delinea sus gestos. de la lengua. Las piezas desordenadas e inacabadas que componen Una sola muerte numerosa se entrelazan muchas de las veces a partir de los silencios. De ahí que sea posible leer los vacíos que aparecen en esta obra como parte de la narración. Quiero salir de esta red de heridas y moretones” (UMN: 57).voz las articule acá. ese que transformó tanta vida en una sola muerte numerosa” (UMN: 200). Esta ruptura del sujeto con su mundo se verifica en el lenguaje. El cuerpo es entonces el sitio donde las ausencias. Es el vacío de esa espera. delimitándolo como un territorio atravesado por la historia. sólo puede renacer a partir de un vacío. en este lugar que no es polvo ni celda sino coro de voces que se resiste al monólogo armado. La muerte de los otros también se experimenta en lo corpóreo: tras la muerte su padre. Hablar desde el cuerpo. Como si se . “La cabeza se levanta y se desploma. sino que destruye la relación del sujeto con su mundo. se instala adentro: “Un aullido de muerte me ocupa el cuerpo” (UMN: 30). que parece advertir un final en la capacidad para expresar. que prácticamente queda reducido a sonidos y llantos. al referirse a la escritura de los sobrevivientes del Holocausto afirma que la lengua “aniquilada en los campos. Enzo Traverso. el que abre la posibilidad de la creación para la reinvención del mundo. la narradora Nora Strejilevich dice: “No te hago monumentos pero te llevo en el cuerpo. Una sola muerte numerosa se convierte en el sitio en que Nora Strejilevich comienza a rearticular el “yo” que había sido destruido. habla en su nombre. Por ejemplo. Frente a la desarticulación completa de un cuerpo violado y de una identidad avasallada. en las neuronas. lejos de aparecer lejana. sitio marginado de la historia. Hay en el texto una verdadera voluntad de resistir las borraduras: si el hermano ha desaparecido. desarticulándolo por completo. con sangre. son sitios que también hablan. junto a sus hablantes. con músculos. en los pies” (UMN: 174). La dictadura militar —y la tradición autoritaria argentina— parece insistir en borrar los cuerpos. alumbrada por el duelo” (Traverso 168). de las palabras. El cuerpo es a la vez espacio que recibe el “lenguaje” de la violencia y sitio que “habla”.

Si los autoritarismos apuestan por hacer del vacío el espacio del silencio y el olvido. me duele la memoria. centro en el que estuvo desaparecida.hiciera duelo por todos espacios que no ya no pueden asirse. Sube la marea de voces que me piden algo” (UMN: 152). Da cuenta del pasado violento sin erigirse en discurso totalizante: Nora Strejilevich construye Una sola muerte numerosa consciente de los límites de una narración que no puede abarcar toda la experiencia: de ahí la importancia de los silencios. No me resigno a no identificar la geometría de mi pasado. En él se configura una narrativa que tiene como origen la explosión y la ruptura. . Sólo queda entonces el registro del vacío: Quiero desquitarme de este paisaje inasible. En las últimas páginas de la obra. La memoria que en este texto se construye es entonces una memoria fragmentaria e inconclusa: se construye de restos y vacíos. que suelen ser más sabios que uno. me abandonan a la inmediatez de la mirada (UMN: 198). por el contrario. en Una sola muerte numerosa se convierte en ausencia presente. El texto se construye fragmentariamente. sitio que es reivindicado como lugar al que no se puede acceder. confiesa la narradora en un momento. dice más adelante. atravesado por una realidad devastada y violenta. quien busca asirlo de algún modo. sólo ruinas: “los ladrillos. curvas. la exploración de otros sitios desde los cuales componer versiones del pasado. duplicando ángulos. No huye de las heridas. planos que invoquen un recuerdo. “No me puedo abrazar al pasado. insisto en el registro pero lo pierdo. terminan por hablar” (UMN: 197). La imagen del descampado abruma a Nora. veinte años después del golpe de estado. Los objetos. pero del cual es necesario dejar registro. gracias a las manos de borradores de amnesias. la recurrencia de las anécdotas interminadas. las voces de otros sobrevivientes. sin puntos de referencia. ya no queda ninguna construcción. Es por ello que las marcas del horror y de las pérdidas quedan inscritas en el cuerpo: en el de las voz que narrativa y en el propio texto de la escritura. tengo que dejar que suelte su avalancha de escenas y de voces” (UMN: 189-190). el vacío es un lugar del que también es necesario hacer memoria. se busca dar al otro un lugar en la narración. como el recuerdo mismo. “No sé qué me pasa. las canciones y consignas. Una sola muerte numerosa se construye desde las ruinas. Nora se narra a sí misma en el terreno en que estuvo el Club Atlético. …Quedo a merced de la incertidumbre que no logra aplastar mis pasos. Es por ello que en el texto Strejilevich se apuesta por congregar las voces de muchos: por resistir al monólogo autoritario y amnésico del poder al incluirse los fragmentos de otros textos. hace de las cicatrices que deja a su paso la violencia el lugar desde el cual la palabra escrita da cuenta del pasado.

como afirma Andrés Avellaneda. hacer uso de la palabra desde el yo—en esta obra es un acto contestatario: es reivindicar un sitio de enunciación que había sido destruido a través de la violencia. Frente a los borramientos y amnesias. Si durante la detención se cancela el nombre y la identidad. su relación con él. las cursivas son del original). Ante las pérdidas. y también es recomponer un lenguaje que permite rearmar la identidad. llamando al presente a no olvidar un terror que forma parte de la historia del país. hablar en primera persona —es decir. Un día no encontré el que buscaba y me puse a escribirlo. La narradora vuelve a tener presencia al hacer memoria. Una sola muerte numerosa halla en la escritura un sitio desde el cual congregar el recuerdo de un pasado común. Una sola muerte numerosa es un texto que en su incompletud y en la afirmación de sus grietas. Y el hecho de unir su propia voz con la de otros es sin duda un modo de llenar los silencios con todas las voces posibles que al afirmarse en su propia primera persona también pueden reincorporarse a la historia. si “acá no se conjuga la primera persona del singular” (UMN: 84). No hay pretensión de historiar. Sin embargo. Desde entonces sigo jugando a esconderme y encontrarme entre mis párrafos” (UMN: 55). siempre renovado y siempre fallido. esta obra configura una narrativa que —fragmentaria. Aunque no es una labor que busque cerrar las heridas. la escritura permite el trabajo profundo con la memoria. La escritura aquí es arma de sobrevivencia: “Perdimos una versión de nosotros mismos/ y nos reescribimos para sobrevivir” (UMN: 200.Si el dolor infringido en el cuerpo de Nora llegó a romper las ligas que la unían con el mundo —y a reducir su lenguaje a meros sollozos—. de sus gestos: es escritura de la memoria. la escritura es un trabajo que las registra: en la incesante ronda por sus bordes. Infinitos mundos guardados en infinitos signos. doliente. al conferirle a la palabra la posibilidad de dejar un registro —así sea fragmentario e incompleto— de su experiencia. de competir con el discurso histórico en su relación con el pasado para construir una “verdadera” versión de la historia argentina contemporánea. totalizante. de su gente. . Nora sabe que la escritura es permanencia: “Sólo los libros permanecen. de dar voz a aquello que no habla. inacabada— hace presentes las ausencias y las derrotas. dotándolo de una máscara textual” (Molloy 66). de dar vida a lo muerto. Sylvia Molloy afirma que “escribir sobre uno mismo sería ese esfuerzo. reniega de cualquier autoritarismo que pretenda erigirse en verdad única. posiblemente sean estas textualizaciones literarias las que permitan la comprensión de la historia. la recuperación de la palabra a través de la escritura es un modo de reconstruirlo: rearticula el lenguaje a la vez que reconfigura su existencia en el mundo. acabada.

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