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Características Indispensables Para Triunfar

Triunfar… todos (se supone) queremos triunfar en la vida.


Antes, deberíamos aclarar para nosotros mismos qué es triunfar: graduarnos
de una carrera universitaria, crear muchas empresas, tener toneladas de
dinero… cada quien tiene su propio concepto de triunfar.
Para un cristiano verdadero, la clave del triunfo es andar con Dios, caminar con
él. Los éxitos y los fracasos pueden llegar, pero al estar con Dios, todo será
para bien.
Los personajes que se mencionan en la biblia no aparecen allí por casualidad.
De ellos podemos aprender muchas cosas buenas como también de sus
errores para evitarlos. El versículo elegido de hebreos 13 nos insta a imitar la fe
de nuestros pastores. Si bien no pudimos conocer a los personajes que a
continuación vamos a examinar un poco y tampoco fuimos sus ‘ovejas’ como
tal, sí que podemos absorber mucho acerca de su confianza en Dios y ver
cómo triunfaron ellos:
I. LA FE DE DAVID. I Samuel 17:45-46
El rey David es uno de los personajes más mencionados de las escrituras. De
él podemos aprender muchas cosas buenas y también de sus errores.
Pero vamos a ver especialmente algunas cosas relacionadas con su fe.
A. Obediente a su padre (v. 34)
David era un hombre que se sometía a la autoridad de su padre. Algunos
estudiosos mencionan que el cuidar ovejas –que fue lo que su padre lo mandó
a hacer- era una tarea para las mujeres. Sea o no sea así, igual David fue
humilde, hizo caso y realizó la labor que le fue encomendada.
B. Era de actitud valiente; guerrero (v. 35-36)
David no era un cobarde, por el contrario, tenía una valentía inusual para su
corta edad. No es común que un chico de 16 o 17 años vea venir un oso o un
león y lo enfrente y lo derrote. Eso hacía David.
Cuando el gigante Goliat amedrentó a los israelitas, David fue el único que se
ofreció para pelear contra él y manifestó su confianza plena en Dios.
C. Tenía comunión con Dios y le glorificaba (v. 37)
David reconocía a Dios en sus caminos, no se ufanaba de sus victorias sino
que daba el crédito a Él. Estas cosas son muestra de la comunión que David
tenía con Dios. Además, la gran cantidad de salmos escritos por él, son un
reflejo de la amistad que David tenía con el Todopoderoso.
II. LA SENSIBILIDAD A LA PALABRA DE JOSÍAS.
Hay dos actitudes que se pueden adoptar al escuchar la palabra de Dios:
ignorarla o aceptarla. Josías fue un rey que tenía sensibilidad a la palabra de
Dios, es decir, oía la voz de su creador y la obedecía.

Para triunfar en esta vida debemos ser sensibles a la voz de Dios. ¿Recuerdan
las palabras de Dios para Josué… “…no te apartes de ella ni a diestra ni a
siniestra…”?
La voz de Dios nos guía siempre por el camino correcto. Veamos lo que hizo
Josías luego de escuchar la palabra de Dios y que deberíamos nosotros hacer
también al oírla:
A. Oyó la Palabra y se quebrantó. (Lloró…) II Reyes 22:19
B. Se humilló delante de Dios (22:19)
C. Hizo pacto de Cumplimiento (23:2-3)
III. EL TEMOR DE DIOS - ANANÍAS, MISAEL, AZARÍAS. Daniel 3:14-18
Dice la biblia que “el principio de la sabiduría es el temor a Jehová”. Estos tres
muchachos que habitaban en Babilonia obedecían a Dios y le tenían como su
único Señor. No se dejaron llevar por las costumbres paganas de su
entorno sino que se conservaron puros. El rey de aquel entonces,
Nabucodonosor, creó una estatua de sí mismo para que todos la adoraran,
pues él mismo se creía un dios. No obstante, y sin temor alguno a la presión y
las amenazas, estos muchachos se mantuvieron firmes y fieles a Dios y Dios
los recompensó.
A. No hicieron “lo que todos hacían…” (Arrodillados…)
Hoy en día hay muchas presiones para que hagamos lo que desagrada a Dios:
embriagarse, ser infieles, practicar sexo pre marital, robar, ser deshonestos…
Estos muchachos, Ananías, Misael y Azarías, estuvieron presionados por el
mismo rey de Babilonia para que idolatraran su imagen, caso contrario
morirían.
Aun con la muerte como amenaza, NO SE ARRODILLARON. El temor de Dios
nos lleva a mantenernos fieles a él aun ante la muerte misma.
B. No se dejaron Amedrentar… (v. 15 y 16).
Como se mencionó arriba, estos muchachos no cedieron: sus convicciones
hacia Dios eran tan sólidas que ni aún la personalidad más importante de esa
sociedad los pudo convencer a hacer algo que desagradaría a Dios.
C. Temían a Dios y dispusieron sus vidas (v. 17-18)
Hay que ser fieles a Dios hasta la muerte. Estos muchachos tenían esto muy
claro y expresaron algo muy desinteresado, en otras palabras dijeron: Sea que
Dios nos salve o no de la muerte, no le seremos infieles. ¡Esto se llama temor
de Dios!

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