La reforma económica en Chile y sus consecuencias: ¿pueden reformas similares realizarse bajo regímenes democráticos?

Por: Edgar Carlos Duarte Aguilar Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) Chile vivió una serie de cambios drásticos en política económica cuyos efectos son evaluados como positivos (al menos hay un consenso de que las cifras económicas han mostrado una mejoría) en el largo plazo, es más, los sucesivos gobiernos democráticos han estos cambios. Lo curioso del caso es que esta reforma drástica en la política económica no se dio en un entorno que se puede considerar el más libre o democrático. En el presente ensayo trataré de proponer una respuesta para tres preguntas. La primera pregunta que plantearé será el porqué estas reformas no fueron realizadas anteriormente en alguno de los gobiernos democráticamente electos en Chile. La segunda es cómo fue posible que en una dictadura militar como la de Pinochet se permitiera una liberalización de la economía, siendo que un gobierno dictatorial se caracteriza por querer mantener un mayor control sobre los aspectos de la vida de los ciudadanos. La tercera pregunta, que es un corolario de las otras dos, es si un programa de reformas como el que se llevó a cabo en Chilesería posible de realizar bajo un régimen democrático. El presente ensayo se divide en dos partes; en la primera daré un contexto de la situación política y económica en la que se encontraba Chile antes del golpe militar de 1973, del gobierno dictatorial de Pinochet y describiré las reformas económicas implementadas y sus consecuencias en los índices macroeconómicos; en la segunda parte analizaré por qué un programa similar no había sido implementado en alguno de los gobiernos democráticos de los anteriores al golpe de estado (específicamente los tres gobiernos anteriores), cómo fue posible que sí se realizaran bajo la dictadura de Pinochet y si un tipo de reformas similar se podría realizar en un gobierno democrático. La situación en Chile previo al régimen de Pinochet. El Jorge Alessandri Rodríguez (1896-1986) fue elegido presidente y su gobierno duró de 1958 a1973. Alessandri sucedió en el gobierno al general Carlos Ibáñez del Campo, en medio del desencanto por el gobierno conservador. Fue el primer presidente del periodo conocido como ³los tres tercios´ por los tres gobiernos que se sucesivos que representaban cada uno una de las mayores fuerzas políticas del país: la derecha, la democracia cristiana y la izquierda. Esta época es caracterizada por elecciones extremadamente competitivas, donde fue necesario formar coaliciones, lo que dio como resultado alianzas frágiles, la búsqueda constante de nuevos acuerdos.1 Los oponentes de Alessandri fueron Salvador Allende, por la alianza Socialista-Comunista FRAP y Eduardo Frei, por la Democracia Cristiana. La presidencia de Alessandri se caracterizó por el conservadurismo político y económico fiel reflejo del pensamiento chileno de la época. Aunque creía en la libre empresa y en apertura a las inversiones extranjeras, atacó el problema de la inflación con recetas ortodoxas del tipo del Fondo Monetario Internacional: reducción presupuestaria, devaluación y la búsqueda de nuevas inversiones extranjeras. 2
Skidmore, T., Smith, P. & Green, J., Modern Latin America (seventh edition), Oxford University Press: New York (2010), p. 290 2 Ibíd., p. 292.
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Los esfuerzos estabilizadores de Alessandri, no obstante, tuvieron un revés, debido a las batallas que suscitaron sus políticas con respecto a la industria del cobre. Mientras que el gobierno trataba de convencer a compañías de cobre americanas para que aumentaran sus inversiones en el país, los nacionalistas querían expropiar estas compañías. En esta época el cobre era su exportación más importante. Aparte de lo mencionado anteriormente, Alessandri inició una reforma agraria, tema prohibido desde hacía tiempo en los ambientes políticos. Aunque la izquierda la criticó de inadecuada, en realidad allanó el camino para las masivas expropiaciones que se iban a llevar a cabo en gobiernos sucesivos, en especial en el gobierno de Allende. Podemos decir entonces que el gobierno de Alessandri, aunque amigable al libre comercio, fue muy conservador en sus políticas, lo cual se entiende especialmente al considerar el ambiente que requería de coaliciones y consensos para llevar a cabo proyectos de gobierno y también por el hecho de que Alessandri haya sido elegido con apenas el 31.2% de los votos. Para las elecciones de 1964 la derecha, tanto conservadores como liberales, habían llegado a la conclusión de que debían formar una coalición con la democracia cristiana, especialmente considerando las críticas de Allende (quien se postuló nuevamente por el FRAP) al fracasado modelo conservador de Alessandri. Eduardo Frei Montalva fue el candidato de esta coalición y logró derrotar a Allende con el 56% por ciento de los votos (Allende obtuvo el 39% de los votos). Eduardo Frei gobernó de 1964 a 1970. Cuando asumió la presidencia Frei existía gran expectativa sobre su gobierno. Nuevamente Frei y sus estrategas buscaron ubicarse en el centro, buscaron una tercera vía en cuanto al asunto del cobre. Nacionalizar la industria de cobre chilena (dando una compensación justa) habría sido demasiado caro y simplemente solicitar a las empresas extranjeras que aumentaran sus inversiones habría sido un retroceso en la búsqueda de la nacionalización de la industrial. El gobierno entonces compró participación en estas compañías y reinvirtió sus rendimientos en ellas mismas, en nuevas instalaciones. Esta medida fue tomada como una traición por parte de la derecha que le había dado su apoyo, a la vez fue criticada duramente por la izquierda. Frei también siguió adelante con el programa de reforma agraria iniciado por Alessandri pero el programa fue más lento de lo esperado ya que sólo se entregó tierra a 28,000 campesinos, contra los 100,000 que se habían prometido. El gobierno de Frei recibió enorme financiamiento del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El gobierno de Frei fue entonces también conservador, si bien sus políticas se pueden considerar más orientadas hacia la izquierda que las de Alessandri, aunque no tanto como las que iba a emprender Allende durante su gobierno. En 1970 fue elegido Salvador Allende por la nueva coalición Unión Popular (UP) y su gobierno duró de 1970 a 1973, año en que fue depuesto por un golpe militar. La victoria de Allende se debió a que la derecha decidió esta vez lanzar a su propio candidato, una cara conocida, Jorge Alessandri. La democracia cristiana, por su parte eligió como candidato a Radomiro Tomic, cuyas posturas izquierdistas impidieron cualquier alianza con la derecha. Mientras que Alessandri ofreció una receta conservadora, pasada de moda, Tomic sonaba como Allende en su discurso. Allende obtuvo el 36.3% de los votos y, como en los casos en que un candidato no obtuviera mayoría absoluta, el congreso debía elegir al nuevo presidente. A pesar de las presiones de Estados Unidos, el congreso eligió a Allende.

Estados Unidos tenía varias reservas con respecto al gobierno de Allende, la primera era porque en el contexto de la Guerra Fría, no se podían dar el lujo de tener un gobierno socialista en el tercer mundo porque esto disminuiría su imagen de superpotencia; la segunda era por el temor al efecto dominó, a que más países adoptaran gobiernos socialistas; la tercera era sobre la situación de presentar el triunfo de la izquierda en un contexto de legalidad y democrático, como la fórmula de Allende, algo impensable para Estados Unidos y, por último, la amenaza que tal gobierno socialista suponía para los intereses de compañías estadounidenses en Chile. Una vez en el poder hubo varios planes para desestabilizar el gobierno de Allende por parte de Estados Unidos, entre los que se encontraba un bloqueo comercial y financiero ³invisible´ hacia Chile. Estados Unidos dio apoyo a los medios contrarios a Allende, como el diario conservador El Mercurio (en este diario fue donde los Chicago Boys, ejecutores del modelo chileno, primero publicaron sus puntos de vista sobre la economía chilena). A pesar del bajo porcentaje obtenido en los comicios, Allende emprendió medidas radicales (pero utilizando medios legales). La primera estrategia económica fue la de congelar los precios y elevar los salarios, lo que resultó en un incremento en el consumo pero que se manifestó insostenible, al acabarse los stocks y reducir los productores las cantidades disponibles para el público. La medida más llamativa devino de sus promesas de campaña, nacionalizar las empresas de cobre chilenas. Para esto contó con el apoyo unánime del congreso, debido presumiblemente al incremento en el sentimiento nacionalista en Chile y al poco apoyo del plan de Fei. Allende inclusive no llegó a compensar a los propietarios de las compañías de cobre debido a las ³ganancias ilegales´ que éstas habían estado obteniendo. Estas medidas agresivas despertaron más el fervor de los miembros de línea dura del gobierno estadounidense, debido a que en Chile no se respetaba la propiedad privada. Allende no se contentó sólo con expropiar las industrias de cobre sino que nacionalizó muchos negocios pero estas expropiaciones se hicieron más rápido que la capacidad del gobierno para asegurar una gestión adecuada de los negocios expropiados. Para 1972 la descoordinación económica ya preocupaba al gobierno, debida a los controles de precios y a la ineficiencia del gobierno para hacerse cargo de enormes sectores en la economía. Para cubrir los enormes déficits fiscales, se emitía dinero en cantidades enormes en la economía, lo cual provocó inflación. El peso chileno estaba sobrevaluado, lo cual alentaba las importaciones y desalentaba las importaciones lo cual, a su vez, provocó un déficit en la balanza de pagos. El preció del cobre a nivel internacional también se redujo y las inversiones y créditos extranjeros habían prácticamente desaparecido. El producto interno bruto (PIB) de Chile se redujo en 0.8% en 1972 y en 5% en 1973. La coalición de gobierno también tenía sus disputas internas ya que mientras los izquierdistas más extremos querían una nacionalización más rápida, mientras que los más moderados pedían mayor precaución debido a que las acciones precipitarías podrían servir a los derechistas para manipular al ejército y a la clase media. Los ánimos se caldeaban y ya en 1972 era común ver movilizaciones tanto a favor como en contra de Allende. Grupos amplios de la sociedad chilena estaban dispuestos a confrontar al gobierno en las calles, incluso había atentados terroristas en contra del gobierno en las calles, parecía a algunos que no habría salida democrática para la crisis (como de hecho no la hubo). Debido a la inestabilidad de su gobierno, Allende consideró oportuno dar mayor participación a los

militares en su gobierno. Esto le traería estabilidad de corto plazo pero podría abrir las puertas a la conspiración militar y Allende, consciente del peligro, en agosto de 1973 intentó cambiar a sus comandantes militares pero ya era demasiado tarde. Después de verse involucrado en un escándalo en donde asesinó a una mujer desarmada en la calle, el general Carlos Prats, comandante en jefe del ejército y ministro de la defensa, dejó su cargo y Allende nombro a Augusto Pinochet en su lugar a finales de agosto de 1973, esto debido a su aparente neutralidad política. El 11 de septiembre de 1973 una junta militar formada por José Toribio Merino, Gustavo Leigh y Augusto Pinochet realizó una movilización, un golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, quien buscó refugio en el palacio de gobierno, la Moneda y que terminó con su suicidio antes de que las tropas de la armada, la fuerza aérea y el ejército entraran. El gobierno de Allende emprendió una serie de reformas radicales, revolucionarias, aunque por su ideología socialista no es el tipo de reformas al que se aludió al comienzo de este ensayo. La intención era transformar Chile en un estado socialista y se había emprendido un extenso plan de nacionalización y otras medidas que tuvieron como consecuencia un empeoramiento en la situación económica chilena. A continuación voy a pasar a describir las reformas impulsadas durante la dictadura de Augusto Pinochet, haciendo especialmente a las reformas económicas e institucionales y a los efectos que éstas tuvieron sobre la economía local, sin ignorar las acusaciones de violaciones a los derechos humanos sino, muy por el contrario, denotando como a pesar de estas denuncias se emprendiera una serie de cambios destinados a liberalizar la economía. Ángel Soto 3 destaca que una vez en control del país, la junta militar se enfrentó a varias preguntas: ¿cuál debe ser el propósito de este régimen? ¿Deberían convocar a elecciones? ¿Debían hacerse a un lado para que un grupo más o menos representativo se hiciera cargo? Quizá le pregunta más importante de responder sería cómo reorganizar la economía chilena, la cual la UP se había encargado de destruir. Esta pregunta a su vez daría origen a la siguiente: ¿Qué modelo económico implementar? Soto asume que la junta militar no tenía un programa político o económico en mente cuando asumió el gobierno y que las decisiones más importantes que se tomaron después vinieron de diversos sectores que simpatizaban con o apoyaban en alguna medida el régimen militar. A continuación un cuadro que muestra la evolución en las variables macroeconómicas durante el gobierno de Allende 4: Rate of economic (GDP) Annualinflationrate (CPI) Domesticunemploymentrate Real salaries annualgrowth 1970 growth 3.6 36.1 5.7 8.5 1971 8.0 22.1 3.8 22.8 1972 -0.1 260.5 3.1 -11.3 1973 -4.3 605.1 4.8 -38.6

Hay que tomar en cuenta lo mencionado anteriormente del ambiente de caos, crisis y confrontación, en lo político y el ambiente de hiperinflación, crecimiento económico negativo y descoordinación en lo económico, que se vivía en Chile para el momento del golpe de estado. La visión de los militares era establecer un ³nuevo entorno institucional´ en el país, buscando la ³reconstrucción nacional´, lo que dio como resultado la emisión de una nueva constitución y una hoja de ruta para la transición a la democracia.
Soto, A., ³The Founding Fathers of the Chilean Capitalist Revolution´, publicado en Yale Journal of International Affairs (2007) 4 Ibid.
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Resulta obvio pensar que un régimen militar optaría en lo económico a un modelo más estatista como el caso de Franco en España pero Pinochet se inclinó por un modelo de desarrollo liberal, el cual era defendido por jóvenes economistas de la Universidad Católica de Chile que habían hecho sus estudios de Posgrado en la Universidad de Chicago, bajo la tutela de ArnoldHarberger y Milton Friedman. A estos jóvenes se les dio el sobrenombre de los Chicago Boys56. Su formación altamente técnica y su discurso coherente, homogéneo y apolítico hicieron atractivo a este grupo, pues se veía a la politización como una de las causas de las crisis de la democracia. Estos jóvenes ofrecieron un modelo alternativo al de sustitución e importaciones y al de crecimiento hacia adentro tan recomendado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y adoptada en tantos países de América Latina por la época. Sus propuestas se encontraban resumidas en El Ladrillo, el cual fue escrito para la campaña de Jorge Alessandri de 1970, campaña que Alessandri perdió frente Allende, no obstante este escrito sirvió de base para el programa de reformas económicas en Chile. Aunque la democracia chilena colapsó en 1973, el enfoque marxista y estatista hacia la economía permaneció durante algún tiempo. Aunque el nuevo gobierno se empezó a deshacer de los controles de precios, a desmantelar las regulaciones, a reformar el sistema fiscal y a devolver las empresas estatales a manos privadas, estas medidas no constituían una visión del futuro económico del país. Para hablar de la transición hacia la economía de mercado es necesario referirse al anuncio del ³Plan para la reconstrucción económica´.
En 1956 la Universidad Católica de Chile y la Universidad de Chicago firman un convenio para llevar a un grupo de alumnos a hacer estudios de posgrado en la última. El objetivo era dotar a la Universidad Católica de un grupo de por lo menos cuatro profesores de jornada completa que tuvieran un riguroso entrenamiento en economía. En 1967 y 1968 se organizó un curso de economía especialmente diseñado para empresarios. La convivencia entre académicos y empresarios fue mutuamente enriquecedora e hizo que se propusiera a un grupo de la Escuela de Economía de la Universidad Católica participar en la elaboración de un programa económico para el candidato Jorge Alessandri Rodríguez, en la elección de 1970. Alessandri perdió la elecciones pero las recomendaciones de este grupo de economistas quedó plasmada en el documento al que se le daría el nombre de ³El Ladrillo´ y que serviría de base a estos jóvenes para el programa de reformas implementado durante el régimen de Augusto Pinochet. Por favor consultar El Ladrillo: Bases de la Política Económica del Gobierno Militar Chileno , disponible en http://www.cepchile.cl/dms/lang_1/cat_794_pag_1.html el texto completo del documento. Algunos miembros destacados de los Chicago Boys son los siguientes: Pablo Baraona (Presidente del Banco Central 1975-76; Ministro de Economía, 1976-78, 1988-89; de Minería 1988-89) Álvaro Bardón (Presidente del Banco Central 1977-81; Ministro de Economía, 1982-83) (*) Hernán Büchi (Ministro de Economía, 1979-80; ODEPLAN 1983-84; de Hacienda 1985-89) Jorge Cauas (Ministro de Economía 1976-82) Sergio de Castro (Ministro de Hacienda 1974-82: Presidente del Banco Central 1981-82) Miguel Kast (ODEPLAN 1978-1980; Ministro del Trabajo y Previsión Social 1980-82; Presidente del Banco Central 1982) Roberto Kelly (Ministro de Economía, 1978-79) (*) Felipe Lamarca (Director del Servicio de Impuestos Internos 1978-84) Fernando Léniz (Ministro de Economía, 1973-75) RolfLüders (Ministro de Economía 1982; de Hacienda 1982-83) Juan Carlos Méndez González (Director de Presupuesto 1975-81) Juan AriztíaMatte (Superintendente de AFP 1980 - 1989) José Piñera Echenique (Ministro del Trabajo y Previsión Social 1979-80; de Minería 1980-81) Emilio Sanfuentes Francisco Soza (CORFO 1975) Luis Arturo Fuenzalida Académico de la Universidad de Las Américas Pedro Jeftanovic Ernesto Fontaine Cristián Larroulet Joaquín Lavín Juan Andrés Fontaine
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El gobierno tenía dos opciones: un ajuste gradual y cuidadoso con apoyo financiero externo creciente o un shock fiscal y monetario que buscara la recuperación rápida de la balanza de pagos y el fin de la espiral inflacionaria. El 21 de abril de 1975, luego de visitar el país, Milton Friedman envió un carta a Augusto Pinochet en donde recomendaba la segunda alternativa ya que la paciencia necesaria para la primera (o la falta de paciencia) podría hacer fracasar el plan.7 Pinochet optó por la segunda opción. Varios factores afectaron su decisión: el fracaso del modelo socialista previo, la formación del equipo de trabajo que tenía un trasfondo liberal y la existencia de un plan de trabajo relativamente elaborado, El Ladrillo. Las principales medidas adoptadas fueron las siguientes8: Primero, para impulsar el crecimiento económico, se redefinió drásticamente el rol del estado en la economía a través de la eliminación de los controles de precios y de los déficit fiscales crónicos, reducción del gasto público, liberalización de los mercados y la privatización de las empresas estatales junto con parte de los sistemas de seguridad social, educación y salud. Segundo, para incrementar el comercio, la eliminación de las barreras no arancelarias a la importación y la reducción y uniformidad de los aranceles. Tercero, se creó un mercado de capitales libre, junto con la liberalización de la inversión extranjera y el establecimiento de un banco central autónomo. Cuarto, para hacer los mercados laborales má s flexibles, se eliminaron las barreras de entrada para la mayoría de trabajos, se redujeron las restricciones para despedir empleados y se eliminó la intervención gubernamental entre particulares. Por último, la red de seguridad se fortaleció para mejorar las condiciones de vida de los más pobres, y para protegerlos de la cara más dura del ajuste económico, a través de programas económicos. Las reformas económicas se realizaron en dos fases: de 1974 a 1981 y de 1985 a 1989. En la primera se dirigieron los esfuerzos a eliminar el déficit fiscal reduciendo el tamaño del sector público para hacerlo más eficiente. Las compañías expropiadas fueron devueltas a sus dueños originales y, además, se privatizó más de 500 compañías estatales. También se diversificar las on exportaciones y se redujo la dependencia del cobre gracias a las reformas fiscales. El programa empezó a dar resultados favorables en 1975, cuando se redujo la inflación y se mostró una mejora en la balanza de pagos. Entre 1976 y 1981 la economía creció, culminando con el boom de consumo de 1980 a 1981. A continuación una tabla que resume los principales índices macroeconómicos de esa época9:
Table 2: Chile: Main Macroeconomic Indicators , 1974-1981 GDP growth Unemploymentrate (annualaverage)2 Gross Fixed Capital Formation (% GDP at current prices) Gross Domestic Savings (% GDP at current prices) Deficit on Current Account (% GDP) Real Annual Growth of Salaries2 Real Exchange Rate (average 1986=100)3 Inflation (CPI) (Dec.-Dec.)4 Non-Financial Public Sector Surplus (% GDP) Terms of Trade (1986=100) 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1.0 -13.3 3.2 8.3 7.8 7.1 7.7 6.7 n.a. 14.9 12.7 11.8 14.2 13.6 10.4 11.3 18.9 16.7 13.8 15.2 16.5 17.7 20.9 23.2 n.a. 9.5 16.9 13.8 15.3 16.7 19.3 14.2

0.5 6.4 -1.4 3.9 6.8 5.6 7.1 14.5 2.3 -3.4 3.0 10.3 6.3 8.3 8.6 9.0 n.a. n.a. n.a. 57.1 68.1 70.2 60.8 52.9 369.2 343.3 197.9 84.2 37.2 38.9 31.2 9.5 -5.4 -2.0 4.0 0.4 1.6 4.8 6.1 0.8 225.9 121.4 132.6 122.3 120.9 134.7 132.7 122.3

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Una versión en español de esta carta se encuentra disponible en http://www.elcato.org/milton -friedman-y-susrecomendaciones-chile
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Soto, A., op. Cit. Ibíd.

En 1982, la crisis iniciada por el default de la deuda externa de México golpeó a Chile más que al resto de Latinoamérica. El PIB se redujo un 10% ese año y se incrementó el desempleo. La situación no cambió hasta que en 1985 se nombró a Hernán Büchi como jefe del nuevo equipo económico. El nuevo plan de Büchi incluía un riguroso ajuste fiscal y una fuerte devaluación del peso chileno. Éstas y otras medidas redundaron en la mejora en el PIB y el desempleo. La inflación y la deuda externa se redujeron después de la reestructuración de la deuda, con el consecuente incremento en la confianza, tanto a nivel nacional como internacional. El banco central se hizo autónomo en su totalidad en 1989. A continuación, de la misma fuente, un cuadro que muestra los indicadores macroeconómicos de esa época: Chile: MainMacroeconomicIndicators, 1982-1990 1982 1983 1984 1985 1986 1987 GDP growth -13.4 -3.5 6.1 3.5 5.6 6.6 Unemploymentrate (annualaverage)2 19.6 14.6 13.9 12.0 12.3 11.0 Gross Fixed Capital Formation (% GDP 15.8 13.7 16.3 17.7 17.1 19.6 at current prices) Gross Domestic Savings (% GDP at 4.9 6.9 6.5 7.8 11.5 17.3 current prices) Deficit on Current Account (% GDP) 9.0 5.5 10.8 8.6 6.7 3.6 Real Annual Growth of Salaries2 0.3 -10.9 0.2 -4.5 2.0 -0.2 Real Exchange Rate (average 1986=100)3 59.0 70.8 74.0 90.9 100.0 104.3 Inflation (CPI) (Dec.-Dec.)4 20.7 23.1 23.0 26.4 17.4 21.5 Non-Financial Public Sector Surplus (% -3.4 -3.0 -4.3 -2.6 -2.1 -0.2 GDP) Terms of Trade (1986=100) 112.1 114.3 107.6 99.9 100.0 109.8 1988 1989 1990 7.3 10.6 3.7 9.9 8.0 7.8 20.8 24.5 24.2 22.3 23.3 23.2 1.0 2.5 1.6 6.5 1.9 1.8 111.2 108.6 112.7 12.7 21.4 27.3 0.2 1.3 3.6 125.9 124.3 116.5

No hay que dejar de destacar que junto con el cambio económico se dio un cambio político, incluyendo una nueva constitución, que permitió renovar las instituciones para consolidar al régimen y permitir una transición hacia la democracia. Luego del plebiscito de 1980 se renovó la actividad política. El régimen de Pinochet está envuelto en un aura de acusaciones violaciones a los derechos humanos, la falta de libertades políticas, asesinatos y genocidio. Tomando estas acusaciones en serio y destacando el carácter dictatorial del régimen (tomando los ejemplos de otros estados opresivos), resulta todavía sorprendente que una serie de reformas liberalizadoras de la economía que redundara en el mejoramiento de la posición económica y la confianza en Chile fuera posible. Esto me lleva a la siguiente parte de este ensayo, en la cual voy a tratar de responder, con base en la evidencia, las tres preguntas que planteara al principio. ¿Por qué estas reformas no fueron realizadas anteriormente en alguno de los gobiernos democráticamente electos en Chile? Vamos a responder esta pregunta haciendo alusión a cada uno de los gobiernos electos democráticamente antes del golpe de estado que llevaría al poder a Pinochet. El gobierno de Alessandri se caracterizó por su política conservadora, la cual fue consecuencia en parte de no haber contado con mayoría absoluta del electorado y de la necesidad que tenía de mantener un gobierno de coalición. Hemos descrito esta serie de reformas como profundas, de

choque y un gobierno conservador como el de Alessandri difícilmente las hubiera llevado a cabo. Además, cuando Alessandri asumió la presidencia en 1958 no había una crisis institucional como en el gobierno de Allende, cuando Pinochet asumió el poder. Además, cuando Alessandri fue presidente no había un plan elaborado como El ladrillo. Aunque El ladrillo fue redactado para la campaña de Alessandri de 1970, Alessandri perdió esas elecciones frente a Allende, además, Sergio de Castro Spíkula10, sugiere que Alessandri se hubiera inclinado por una implementación más gradual de las reformas, lo cual, según su opinión (y la del propio Friedman) hubiera redundado en el fracaso del plan. Eduardo Frei llegó al gobierno gracias a un gobierno de coalición. Aunque logró el 56% de los votos, su orientación era más bien moderada y su ideología más orientada a la izquierda, él incluso empezó con el plan de nacionalización del cobre chileno. Es difícil pensar que, según la orientación política de Frei, su equipo hubiera concebido un plan de reformas como las contenidas en El Ladrillo o las llevadas a cabo en el gobierno de Pinochet. No hace falta repetir que el Ladrillo fue elaborado con posterioridad a esta elección pues, aunque hubiera existido, se puede decir que hubiera sido remota la posibilidad de que Frei lo implementara. No hace falta decir mucho de Salvador Allende, su visión eran convertir a Chile en un estado socialista y había impulsado fuertes reformas pero para nacionalizar la economía. A pesar de no contar con mayoría absoluta se dirigió a intervenir y expropiar, de manera que sería inconcebible pensar que siquiera hubiera llegado a considerar un plan de reformas como el llevado a cabo en el gobierno de Pinochet. ¿Cómo fue posible que estas reformas sí se realizaran bajo la dictadura de Pinochet? Una dictadura se define, en su tercera y cuarta acepción del Diccionariode la Real Academia Española como: 3. Gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad del país. 4. Gobierno de un país que impone su autoridad violando la legislación anteriormente vigente. Cualquiera consideraría que una dictadura militar que fuera tan personalista como la de Pinochet, que hubiera violado los derechos humanos y que durara tanto tiempo en el poder, elegiría una política económica más intervencionista. Sin embargo, para que curiosamente Pinochet hubiera elegido una política liberal en lo económico se deben considerar los siguientes factores: 1. El ambiente de caos y de colapso institucional que vivía Chile cuando se realizó el golpe de estado. En un ambiente así unas medidas profundas no son mal recibidas, todo lo contrario, se pueden ver como la única salida del caos en el que se vive. 2. La visión del a junta de la transformación institucional de Chile. Los cambios económicos vinieron acompañados de cambios institucionales y de una hoja de ruta para el retorno a la democracia. 3. La confianza depositada en el grupo de profesionales técnicamente preparados y sin compromisos políticos. Pinochet, ignorante como se sabía de temas económicos, dejó en manos del grupo de profesionales la implementación de las reformas económicas del país. 4. La existencia previa de un plan completo, elaborado, consistente y técnicamente fundamentado como El Ladrillo, ciertamente habrá influido para incrementar esta confianza 5. Los resultados positivos de la primera reforma influyeron positivamente en que se realizara la segunda o ³segundo milagro chileno´ en 1985
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Por favor consultar el Prólogo a El Ladrillo, en la fuente anteriormente citada..

Creemos que considerando estos puntos (y posiblemente otros) se entienda de mejor manera cómo fue posible realizar este tipo de reformas en la dictadura de Pinochet. ArnolHarberger dice que en época de crisis es más viable una reforma.11 ¿Un tipo de reformas similar, se podría realizar en un gobierno democrático? Aunque la crisis puede ser un impulsor para las reformas, no considero que sea una conditio sine qua non para que éstas se puedan llevar a cabo. El apoyo popular ciertamente es muy importante para impulsar un programa de reformas. Creo que la claridad sobre el programa y la sinceridad sobre lo que se puede esperar de él son vitales para que éstas sean viables. Las reformas económicas deben fundamentarse sobre criterios técnicos y no políticos y el plan debe ser claro y estar bien detallado. Por lo anterior creo personalmente que es viable implementar un programa de reformas como el chileno pero las reformas económicas deben ir acompañados de una serie de instituciones que permitan su implementación y mantenimiento en el largo plazo. No es el objetivo de este trabajo profundizar en el tipo de instituciones que favorecen la viabilidad de este tipo de reformas, eso será el tema de trabajos posteriores, pero cabe señalar que tanto las instituciones como el plan de reformas deben ser consistentes entre sí y reformarse mutuamente. Conclusiones Las condiciones que favorecen la implementación de un plan de reformas económicas elaborado como el chileno se ve favorecido de una serie de condiciones como las siguientes: y La percepción de la necesidad de cambios profundos y Que el plan de reformas vaya acompañado de cambios institucionales y de instituciones que favorezcan su implementación y mantenimiento en el largo plazo y Que el plan sea elaborado e implementado bajo los criterios técnicos adecuados y que no se condicione en criterios políticos y Que el plan sea claro y despierte las expectativas correctas entre las personas que van a sufrir sus consecuencias y y Que se implemente rápidamente y que de resultados de la manera más rápida posible. Habiendo dicho lo anterior, no hay razón para pensar que un programa de reformas como el chileno no se pueda dar bajo un régimen democrático.

Harberger, Arnold C., en su alocución ¿Cómo hacer reformas económicas en una democracia? En la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, el 6 de mayo de 2004. Disponible en video en http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=%C2%BFC%C3%B3mo_hacer_reformas_econ%C3%B3micas_en_una_ democracia%3F

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