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INICIA ACCIÓN DE AMPARO AMBIENTAL y MEDIDA PRECAUTORIA de

PROHIBICIÓN DE INNOVAR

Si la civilización quiere sobrevivir,

debe vivir del interés de la naturaleza,

no del capital" Ronald Wright.

Horacio Dri, en el Carácter de presidente de Centro para el Estudio y Defensa de las

Aves Silvestres CEYDAS, con domicilio en Canadá 580 de la Ciudad de Concordia, Daniel

Verzeñassi en el carácter de presidente del Foro Ecologista de Paraná, con domicilio

Santiago del Estero 131 , de la Ciudad de Paraná, Francisco Horacio Froy, en su carácter de

presidente de Conciencia Animal; con domicilio en Güemes 592, de la Ciudad de Concordia;

Silvina Mariana Verón , en su carácter de presidenta de CAASER Club amigos de las aves

silvestres de Entre Ríos, con domicilio en Facundo Zuviría 669 de la Ciudad de Paraná;

Maria Fernández Benetti, en su carácter de presidenta de la Asociación Civil por la Justicia

Ambiental AJAM, con domicilio en la calle Bolívar 1433, de CABA; constituyendo

domicilio legal Buenos Aires 464; Primer piso B de la Ciudad de Paraná; conjuntamente

con sus letradas las Dras. María Aldana Sasia (27-27.837.955-3), Matrícula CAER 6597, Tª 1

F. 179 ,con domicilio electrónico en aldanasasia@yahoo.com.ar, y Cecilia Domínguez ( 27-

31343049-4) ; CAER Nº 9711 Fº 263 Tº I , con domicilio electrónico en

ceciliaid.abogada@gmail.com a V.S nos presentamos y respetuosamente decimos:

I-OBJETO:
Que en el carácter invocado y en los términos del Art. 56, 83, 84 y 85 de la Constitución

de la Provincia de Entre Ríos, 41, 42 y 43 de la Constitución Nacional, Pactos Internacionales

incorporados por el Art. 75 inc. 22 de la Constitución Nacional, Art. 30 de la Ley 25.675 de

Política Ambiental Nacional, Ley 14.346 de actos de Maltrato y Crueldad Animal, Ley

Provincial 10.547, Capítulo V de la Ley 10.704,venimos a iniciar acción de Amparo Ambiental

y Medida Cautelar innovativa que ordene la suspensión de la vigencia de la Resolución 1099

de la Dirección de Minería, Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia de Entre

Ríos.

Esta acción se inicia contra el Superior Gobierno de la Provincia de Entre Ríos, con

domicilio en la calle G. De La Puente 220 de esta ciudad de Paraná.

Tiene por objeto:

1. La declaración de NULIDAD de la Resolución 1099 de la Dirección de

Minería, Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia de

Entre Ríos.

2. Se efectúen los estudios pertinentes conforme lo plasma la Ley DE

CONSERVACIÓN de la fauna N° 22.421 y su Decreto reglamentario

N° 666/97 y la Convención sobre la Conservación de las Especies

Migratorias de Animales Silvestres y la Convención de Ramsar.

3. Se dicte MEDIDA PRECAUTORIA de PROHIBICIÓN DE INNOVAR

y se suspenda inaudita parte la vigencia de la Resolución 1099, teniendo

en consideración el tiempo transcurrido de habilitación de caza de

especies.
4. La declaración de sujetos de derechos de las especies cuya caza se

habilita.

II-Legitimación:

Fundamos la misma en lo previsto por la Ley Nº 25.675 que dispone en su Art. 30 que:

“Producido el daño ambiental colectivo, tendrán legitimación para obtener la recomposición

del ambiente dañado, el afectado, el Defensor del Pueblo y las asociaciones no

gubernamentales de defensa ambiental, conforme lo prevé el artículo 43 de la Constitución

Nacional, y el Estado nacional, provincial o municipal; asimismo, quedará legitimado para la

acción de recomposición o de indemnización pertinente, la persona directamente damnificada

por el hecho dañoso acaecido en su jurisdicción. Deducida demanda de daño ambiental

colectivo por alguno de los titulares señalados, no podrán interponerla los restantes, lo que no

obsta a su derecho a intervenir como terceros. Sin perjuicio de lo indicado precedentemente

toda persona podrá solicitar, mediante acción de amparo, la cesación de actividades

generadoras de daño ambiental colectivo”. Como asimismo la Constitución Nacional en su Art.

43 Legítimo a las asociaciones ambientales a actuar en defensa del ambiente.

El art. 56 de la Constitución de la Provincia manda: “Todo habitante de la Provincia,

las personas jurídicas reconocidas en la defensa de derechos o intereses de incidencia colectiva

y el Defensor del Pueblo, podrán ejercer acción expedita, rápida y gratuita de amparo, siempre

que no exista otro medio judicial más idóneo contra todo acto u omisión de autoridad

administrativa provincial o municipal, judicial o legislativa en ejercicio de funciones

administrativas, o de particulares, que en forma actual o inminente amenace, restrinja, altere,

impida o lesione de manera manifiestamente ilegítima, derechos y garantías reconocidos por la

Constitución Nacional, los instrumentos internacionales de protección de los derechos

humanos, las leyes de la Nación, la presente Constitución, las leyes dictadas en su consecuencia
y los tratados en que la Provincia sea parte. La acción también procederá cuando exista una

afectación o el riesgo de una lesión a derechos difusos o de titularidad colectiva, para la

protección ambiental o a derechos del usuario y el consumidor, o en caso de discriminación,

así como cuando se desconociera o violará el derecho de libre acceso a la información pública”.

Todas las organizaciones presentadas, fuimos inicialmente formadas y constituidas,

específicamente con el fin de proteger y conservar el ambiente, sus las funciones eco sistémicas

y los derechos de las demás especies; y no solo nuestros estatutos lo rezan en forma expresa

sino nuestro trabajo y accionar lo demuestran cotidianamente a través de nuestras diferentes

líneas de acción y trabajo; siendo una de ellas las de apelar a nuestras valiosas herramientas

legales que son garantizadas constitucionalmente.

Seguidamente, y en el carácter invocado estas organizaciones nos encontramos

plenamente legitimados como para constituirnos en defensa de los derechos de los Animales

No Humanos de la Provincia de Entre Ríos y en el carácter indiscutible de Víctima de los

mismos como sujetos de derechos.

Dable es de destacar que la Doctrina Nacional ha expresado que dentro de los requisitos

para acreditar interés legítimo en causas donde se representa a víctimas que son animales no

humanos: “Los requisitos que jurisprudencialmente se han ido consensuando en el mundo a fin

de determinar la legitimación de aquéllos que defienden estos intereses, son: a) que exista daño,

económico o moral, directo o no; b) que quien reclame pertenezca a la categoría a la que las

normas protegen; c) relación de causalidad entre el hecho y el daño, y d) que el remedio sea

apto para solucionar el daño”.

Es menester destacar a V.S. que la reforma constitucional de 1994 ha ampliado

taxativamente a los sujetos capaces de proteger derechos constitucionales, tal como lo establece

el art. 43 de la Carta Magna pues, se admitió a las asociaciones no gubernamentales la


legitimación activa para representar a los damnificados, siempre que su fin social esté

vinculado con la defensa de los valores que están en juego en un proceso concreto.

En este orden de ideas, citemos el ya conocido fallo Halabí de nuestra C.S.J.N. en el

cual se definieron en materia de legitimación procesal, tres categorías de derechos, entre ellos;

individuales; de incidencia colectiva que tienen por objeto bienes colectivos; y de incidencia

colectiva referente a intereses individuales homogéneos.

En su considerando número 11 el mencionado Tribunal refiere: “Que los derechos de

incidencia colectiva que tienen por objeto bienes colectivos (art. 43 de la Constitución

Nacional) son ejercidos por el Defensor del Pueblo de la Nación, las asociaciones que

concentran el interés colectivo y el afectado. (…). No se trata solamente de la existencia de

pluralidad de sujetos, sino de un bien que, como el ambiente, es de naturaleza colectiva (El

resaltado me pertenece). Posteriormente en su considerando 12 continúa diciendo el máximo

Tribunal: Que la Constitución Nacional admite en el segundo párrafo del art. 43 una tercera

categoría conformada por derechos de incidencia colectiva referentes a intereses individuales

homogéneos. Tal sería el caso de los derechos personales o patrimoniales derivados de

afectaciones al ambiente y a la competencia, de los derechos de los usuarios y consumidores

como de los derechos de sujetos discriminados.

Tal como lo menciona nuestra Constitución Nacional en su Art.43 , por el presente se

trata de proteger, preservar, la biodiversidad biológica para animales humanos y no humanos

(comprendiendo también a la fauna urbana, exótica y silvestre).

Se desprende de esto último, en relación a los derechos que poseen los Animales no

Humanos, que:
“Los animales deben estar munidos de derechos fundamentales y una legislación acorde

con esos derechos fundamentales que ampare la particular situación en la que se encuentran,

de acuerdo con el grado evolutivo que la ciencia ha determinado que pueden alcanzar. No se

trata aquí de otorgarles los derechos que poseen los seres humanos sino de aceptar y entender

de una buena vez que estos entes son seres vivos sintientes, que son sujetos de derechos y que

les asiste, entre otros, el derecho fundamental a nacer, a vivir, a crecer y morir en el medio que

les es propio según su especie.”

III Vía Elegida:

No es muy complejo establecer que para la situación planteada no existe un medio

judicial alternativo al amparo que sea expedito rápido y que garantice una solución

oportuna de jurisdicción y resguardo a los derechos afectados. Considerando aquí que la

utilización de la vía ordinaria, aun con la posibilidad de alcanzar una sentencia favorable,

tornaría imposible la efectiva vigencia del derecho violentado.

Cimentamos la vía elegida en la necesidad de contar con una media urgente que no

dependa de un juicio principal y en el nuevo rol de las medidas cautelares en materia ambiental

como herramientas claves en la defensa de la sostenibilidad, y además con aplicación precisa

de los principios que regulan las normas ambientales como el precautorio. Acorde con la

naturaleza de los bienes afectados, el derecho ambiental es esencialmente preventivo, por lo

que el juez tiene un papel protagónico, tendiente a buscar la verdad real, basado en una fuerte

actividad, dirigida a evitar que el daño anunciado por el riesgo se vuelva real o, de no ser

posible, a neutralizar las consecuencias perjudiciales que su aparición sea susceptible de

ocasionar. Son tan diferentes las situaciones de injusticia que se plasmarán en un proceso

ambiental que Morello sostuvo que el principio constitucional de congruencia podrá, en


algunos casos, ceder en un proceso colectivo ambiental cuando ello permita evitar un daño al

ambiente en cuya preservación está comprometido el interés general de la sociedad.

Según la Legislación, Art. 43 CN, 56 Const. Prov. Art. 30 LGA, se desprende

que en cuestiones de índole ambiental el medio amparo es el idóneo, tanto a nivel nacional

como provincial, teniendo en cuenta la característica especial del bien tutelado. Las causas y

las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada, tratando

de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir”. (Art. 4 de la

LGA). La medida cautelar innovativa es, de carácter extraordinario pues, exige un requisito

que le es específico y característico: la irreparabilidad de daño infligido por la situación de

hecho que se pretende innovar. debemos indicar que la tutela preventiva del derecho ambiental,

se haya plasmada en el Art. 41 de la Constitución Nacional y en el Art. 4 de la Ley General el

Ambiente, las que habilitarán a decretar medidas cautelares de oficio, en donde las causas y las

fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada tratando de

prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir…Cuando haya peligro

de daño grave o irreversible (corresponderá la)… adopción de medidas eficaces para impedir

la degradación del ambiente.

IV HECHOS:

Que con fecha 11 de Mayo de 2022, el Gobierno de la Provincia de Entre Ríos a través

de la Dirección de Minería, dependiente del Poder Ejecutivo, Medio Ambiente y Recursos

Naturales dictó la Resolución 1099/22. La misma establece un período de caza deportiva para

aves autóctonas de la provincia, el que se extiende desde el día 14 de mayo hasta el 15 de agosto

del corriente año inclusive, en todo el territorio de la Provincia de Entre Ríos.

Entre los permisos detalla las especies y la cantidad de ejemplares de estas que son

plausibles de ser cazadas sin sanciones:


Perdiz Chica (Nothura maculosa) – Cupo: 9 piezas.

Liebre (Lepus europaeus) – Cupo: 4 piezas

Pato Picazo (Netta peposaca) – Cupo: 6 piezas

Pato Sirirí Pampa (Dendrocygna viduata), Pato Sirirí Colorado (Dendrocygna bicolor) y Pato

Cutiri (Amazonetta Brasilensis) – Cupo de cada uno: 3 piezas.

Entendemos que la habilitación de la caza de las mencionadas especies autóctonas

configura una grave amenaza para la diversidad biológica en general, del ecosistema en toda

su dimensión territorial y avasalla garantías y obligaciones constitucionales e

intergeneracionales.

Las organizaciones aquí presentes no pudieron obtener los fundamentos técnicos que

dieron lugar a dicha habilitación; y que habilitaron la excepción.

En la normativa aplicable a la temática, Ley de Conservación de la fauna N° 22.421 y

su Decreto reglamentario N° 666/97 se prevé- Artículo 4°-; “La autoridad de aplicación

promoverá y coordinará la realización de estudios y evaluaciones técnicas con el objeto de

determinar la situación de la fauna silvestre, a los fines de la adopción de las medidas de

protección, conservación y manejo de la misma establecidas en la ley.

Por otra parte, la Ley Provincial de Caza de entre Ríos (Ley dictada bajo la dictadura

bajo el Ley 4841 2 de diciembre de 1969) declara expresamente de interés público la

protección, conservación, propagación, repoblación y explotación de las especies de la fauna

silvestre que temporal o permanentemente habitan en la provincia de Entre Ríos.

Y por el Art.4º expresamente prohíbe su caza; “Prohíbase la caza de animales de la

fauna silvestre en todo el territorio de la Provincia, así como también el tránsito, comercio
e industrialización de cueros, pieles o productos, con las excepciones que se enuncian en la

presente ley. La prohibición alcanza a los propietarios de los fundos.

Nuestra ley es categórica; y pone como principio o regla básica, la prohibición de

la caza de especies nativas; y habilita “autorizaciones específicas” que deberán estar

efectivamente fundamentadas; lo que claramente no se contempla en la Resolución

cuestionada carece de la misma. No hubo acceso ni publicación de los debidos monitoreos

poblacionales que hayan fundamentado debidamente la Resolución cuestionada.

Nuestra mención a la carencia de sustento técnico en estudio que indiquen las

condiciones de estas especies, es confirmado en la nota periodística cuya fuente se halla en el

portal web ; https://eraverde.com.ar/?p=8631, y en la que se transcriben declaraciones del

ex Director de Recursos Naturales de Entre Ríos, Claudio Ledesma, en las que se lee;

cuando una especie está con intenciones de habilitarse la caza debe tener un estudio y

monitoreo de poblaciones. En su momento siempre lo hicimos y eran públicos, y lo

hacíamos precisamente para no tener presiones de habilitar una determinada especie.

Recuerdo el caso del zorro, donde estaba haciendo daños en la provincia del Chaco y ellos

lo habilitaron de forma directa. Entonces nos presionaban a nosotros para que

habilitemos el tema del tráfico del cuero. Hicimos los estudios, que son muy complejos,

que se hacen a la madrugada en el mes de julio, donde se sale con una camioneta a 12

kilómetros por hora, y contábamos todas las especies que veíamos. Y eso lo hacíamos año

a año y nos permitía decir que el zorro estaba con una población estable. Y si estaba con

una población estable jamás se puede habilitar la caza porque al año siguiente íbamos a

tener una población en disminución. Entonces hay que ser muy criterioso para esto. Para

los patos también, y el ambiente ha cambiado mucho. Estas son especies migratorias,

cuando en algún momento eran consideradas dañinas o plagas, hoy hay especies de patos
migratorias que han disminuido enormemente sus poblaciones y hoy nos obliga a tener

un criterio precautorio. Y si no se tiene un estudio de población, se debe aplicar el criterio

precautorio y no se habilita. Y si hay estudios seguramente nos va a dar que hace 10 años

atrás esos patos estaban con una población que nos permitía cierta caza controlada”.- Y

agrega; en relación a si existe análisis sobre las especies que avalen la matanza: “Lo

desconozco”, “el último estudio de patos, perdiz y liebre –que ha disminuido enormemente

en la provincia–, fue en 2018, y yo fui funcionario hasta el año 2019. Ese año no nos

habilitaron, pero se podrían hacer bianuales”, “...las especies de patos migratorios han

disminuido enormemente sus poblaciones y hoy (esto) nos obliga a tener un criterio

precautorio. Si yo no tengo estudios de población, debo aplicar el criterio precautorio y

no se habilita”.

Son idénticas casi las argumentaciones, que las Organizaciones aquí presentes,

establecemos para exigir a este estamento de decisión que declare la urgente

inconstitucionalidad de la citada norma.

Es clara la arraigada idea de proteger a estas especies que marca la Ley Provincial de

Caza de Entre Ríos, en la que se prevé la necesidad de proteger especies de la fauna silvestre.

Pero esa necesidad de proteger, lamentablemente cesa por excepciones como la habilitación de

la caza deportiva que intenta justificar la Dirección de Recursos Naturales de Entre Ríos,

habilitándola, sin contar con los datos técnicos y monitoreos certeros que demuestren el

estado poblacional de las especies; y su necesidad de caza o reducción en su población;

sin acreditación de razones biológicas, técnicas o científicas para habilitarla.

Por esta acción se intenta dimensionar la gravedad que pesa sobre la Resolución de

habilitación, por la que se autoriza la caza de ciertas especies silvestres y migratorias; especies

que previa habilitación de su captura, deben ser parte de un monitoreo conjunto con las demás
provincias y países limítrofes en las cuales migran y que se deben acompañar con estudios

acabados acerca del impacto ambiental y faunístico que dicha caza pueda provocar; sin olvidar

la importante sequía que aqueja a nuestra región y la crisis climática que atravesamos.

A su vez, estas aves que son del tipo de especies migratorias, constituyen un patrimonio

común de la biodiversidad natural de un territorio y su protección debe ser especialmente

eficaz, ya que su desprotección constituye un problema medioambiental típicamente

transfronterizo que implica responsabilidades comunes; y que no solo afecta al territorio de una

provincia, sino que altera el equilibrio de ecosistemas regionales que nunca pueden ser

gestionados y definidos en territorios políticos estancos; y más aún cuando las especies en

cuestión, se tratan de aves migratorias.

Creemos que la exigencia de estudios además de surgir de las citadas leyes, surge

claramente de hacer predominar por sobre el interés deportivo de una práctica comercial, los

principios preventivos y pro natura establecidos por nuestra legislación y jurisprudencia en la

materia. Incluso el principio precautorio; ante la falta de datos y estudios de sólida validez que

lo respalden.

Es por ello que solicitamos la declaración de inconstitucionalidad de dicha resolución

en virtud de la vulneración del Art. 41 de nuestro Texto Fundamental que garantiza protección

constitucional al ambiente, el que comprende al patrimonio natural y cultural, por considerarlo

importante y valioso para el acervo de la Nación, con lo que queda claro que el bien jurídico

tutelado por ésta norma es comprensivo de la variedad de las especies y los ecosistemas, y a

partir de este concepto holístico, se pretende también preservar la diversidad genética, que

posee gran importancia para la preservación y mantenimiento del equilibrio de la vida y los

sistemas en la tierra, tanto la fauna y la flora, como la vida microbiana y la biodiversidad en

general.
La protección constitucional de biodiversidad habilita tal tacha de inconstitucionalidad

y la posibilidad de una acción expedita y rápida ante las autoridades para que toda persona o

asociación que considere sus intereses afectados puedan acceder a la justicia.

Ya en el año 1992, antes de la reforma de nuestra Carta Magna y la vigencia del Art.

41, en la causa Kattan y otro c/ Gobierno Nacional de 1983 conocido como caso de las

“Toninas” , el Juzgado Federal de 1ª instancia en lo Contencioso Administrativo de la Capital

Federal sostuvo; “Los adelantos científicos de la civilización moderna han significado la

devastación de gran parte de la vida silvestre y del equilibrio ecológico de la biosfera; y que no

hay posibilidad ni poder alguno que nos devuelva las criaturas que alguna vez poblaron en

grandes manadas o rebaños las praderas de América, porque esos recursos naturales no son

renovables”.

El citado fallo ya en esa época mencionaba; “que las leyes deben tener por fin y objeto

la felicidad del ser humano y la conservación del medio ambiente, que hace a ese propósito,

necesariamente debe incluir la de todos los seres que, por sus costumbres o hábitos, conviven

con la humanidad formando una verdadera cadena que asegura la coexistencia de todos al

servicio de la raza humana”. -

Es así que, por lo expuesto, fundamos la pretendida tacha de inconstitucionalidad en el

derecho de todo habitante a que no modifiquen su hábitat natural. La alteración de un

ecosistema interesa a cada habitante de nuestra Provincia, proteger su «hábitat» constituye una

necesidad o conveniencia de quien sufre el menoscabo, con independencia de que otros

miembros de la comunidad no lo comprendan así y soporten los perjuicios.

Si la biodiversidad se modifica, cada persona, verá alterada su forma de vivir, en nuestra

provincia y en otros territorios límites, ya que este tipo de daño no reconoce límites fronterizos.
En el hábitat natural de las especies, que por esta Resolución se habilita su caza con

fines netamente deportivos, estas cumplen una determinada función, que claramente el Estado

provincial demuestra desconocer o negar.

Citemos por ejemplo el caso de los anátidos, patos, estos desempeñan uno de los más

representativos papeles ecológicos en los medios húmedos o humedales al ostentar

generalmente la primacía en cuanto a la producción de biomasa.

Pero a su vez los patos son los elementos faunísticos muy populares de todos los

ciudadanos de nuestro país, por cuanto estos frecuentan nuestros ríos, lagos, lagunas y esteros.

Tan significativa es la especie en nuestro país que se suele manifestar en estudios

culturales que, de las demás familias de aves, los patos representan un símbolo de

mansedumbre ya que para muchos niños es el ave acuática con la que primero se relacionan y

reconocen a través de los libros infantiles y de los dibujos animados. Y la contracara de dicho

símbolo se manifiesta en la Resolución 1099 que habilita su caza y su muerte, transmitiendo

una agresión inaceptable de desprotección integral de las especies silvestres de nuestra

Provincia y que contraría de manera significativa los conceptos del principio preventivo y del

principio Pro Natura conforme los criterios plasmados por nuestra CSJN.

La mencionada Resolución que posee fundamentos de habilitación que no son reales ni

acordes con los tiempos que corren, coloca a la población entrerriana frente a la posibilidad de

efectuar cierta degradación del entorno y la ruina de la diversidad biológica y de arremeter

contra su patrimonio natural. Esto compromete consecuentemente en forma directa la

calidad de vida de los habitantes, la fauna silvestre y los modos de relacionarnos con la

naturaleza y de fomentar su respeto y cuidado.


Que la problemática ambiental del hombre trasciende la vida de las generaciones

presentes y debe concentrar la preocupación del Estado, el que debería reglamentar leyes

que comiencen a marcar la necesidad de recuperar y mantener el equilibrio del

ecosistema para la obtención de beneficios duraderos para nuestras próximas

generaciones.

Es claro que la calidad ambiental, con permanente riesgo de deterioro, afecta

definitivamente la calidad de vida de los habitantes de la tierra y habitantes somos todos, no

solos los seres humanos, también los animales y la flora, lamentablemente su daño no

representa una lesión mensurable en el sistema financiero, por lo que parecería no estar siendo

registrada en los cálculos provinciales.

Doctrinariamente se viene interpretando que el Principio in dubio pro natura delimita el

ámbito de ejercicio de atribuciones competenciales constitucionales, conforme al cual, entre

normas que establezcan competencias que inciden en la protección de los recursos naturales,

habrá de prevalecer prima facie aquella que garantice de manera más efectiva el mandato

constitucional de protección al ambiente y preservación y restauración del equilibrio ecológico.

Es este principio el que se encuentra plasmado en la LEY NACIONAL N° 22.421

CONSERVACIÓN DE LA FAUNA la que en su ARTÍCULO 2º claramente especifica que;

“En la reglamentación y aplicación de esta ley las autoridades deberán respetar el

equilibrio entre los diversos beneficios económicos, culturales, agropecuarios, recreativos y

estéticos que la fauna silvestre aporta al hombre, pero dando en todos los casos la debida

prelación a la conservación de la misma como criterio rector de los actos a otorgarse”.

La provincia define en forma unilateral qué tipo de turismo hacer prevalecer e impulsar;

sin realizar los correspondientes balances de pros y contras; y más aún cuando contamos con
diversas actividades y emprendimientos en los cuales la propuesta de un turismo no invasivo y

conservacionista; como es el avistaje de aves y la fotografía de la naturaleza (safaris

fotográficos) que son nichos pocos explotados donde las ganancias a nivel social y ambiental

son indiscutibles.

El artículo 3ºde la LEY NACIONAL N° 22.421 CONSERVACIÓN DE LA FAUNA

define a la fauna silvestre y establece; se entiende por silvestre:

1) Los animales que viven libres e independientes del hombre, en ambientes naturales o

artificiales.

Si por Ley las definen libres e independientes del hombre, ¿porque se autoriza su caza?,

es el gran interrogante que nos hacemos por la presente acción. Justamente su tan sola

definición de fauna silvestre no permitiría la intromisión del hombre en su vida para su

destrucción, la que solamente se justifica con el fin de practicar un deporte, lo que parece

traducirse en un oxímoron. Que quienes deberían salvaguardar estas especies de fauna

silvestres, conforme legislación vigente en la materia, avalan su destrucción.

Que exigimos la debida realización de estudios conforme lo plasma la Convención

sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres y la Convención de

Ramsar. procedimiento de participación ciudadana durante el proceso de evaluación de los

estudios de impacto ambiental.

IV A. FALTA DE CONTROL DE LEGALIDAD:

La Dirección no cuenta con un registro de los cazadores que existen e ingresan a la

provincia. Cabe mencionar en tal sentido que la Ley Nacional de Fauna Nº 22421 prevé la

creación de un registro nacional de cazadores que actualmente no existe.


Desconocer la cantidad de cazadores implica la determinación azarosa y sin rigor

alguno de los cupos (cantidad de ejemplares por especie que se autoriza a cazar).

Exigimos se aporten evidencias en relación a si la CAZA DEPORTIVA en la Pcia. de

Entre Ríos se encuentra cumpliendo con la normativa de carácter Nacional e Internacional para

que dicha actividad sea realizada DENTRO DEL MARCO LEGAL. Ello provoca, de modo

ineludible, que NADIE PUEDE SABER si los Cazadores que “ejercen la actividad” lo hacen

DENTRO DE TODO EL MARCO LEGAL (y no solo de UNA PARTE DEL MISMO) como

al parecer sucede, bajo un “aparente control administrativo” del Ente de Fiscalización local,

que solo limita sus funciones a la verificación de los Permisos de Caza, Autorizaciones de los

Dueños de Campo u otros requisitos similares, cuando resulta evidente que la normativa exige

un mayor cumplimiento de formas que al parecer, el ente de Contralor libra al azar

cumplimentar.

Si no tenemos precisión sobre toda esta INFORMACION, la CAZA DEPORTIVA en

esta provincia, se podría ESTAR REALIZANDO en FORMA ILEGAL (por parte de los

Cazadores que la ejercen o de aquellos establecimientos donde ella sea realizada) y al mismo

tiempo, el Órgano de Contralor Local, estaría incurriendo, en una flagrante violación a la Ley

22421 y al CP, omitiendo el REAL CUMPLIMIENTO DE LOS REQUISITOS que esta

práctica exige a dichas personas y establecimientos.

El pato Sirirí Pampa (Dendrocygna viduata) es considerado un ave migratoria, asi surge

del informe “Corredor de aves migratorias del sistema Paraguay-Paraná” efectuado por Daniel

Blanco, Alex Fletcher, Arne Lesterhuis y Pablo Petracci (fuente: https://lac.wetlands.org/wp-

content/uploads/sites/2/dlm_uploads/2020/02/Corredor-de-aves-migratorias-del-sistema-

Paraguay-Paran%C3%A1_Digital.pdf) del que surge ; “Análisis de recapturas basadas en

1.585 individuos anillados entre los años 1979 y 1989, con un 3,2% de animales recapturados,
indican un fuerte movimiento de la especie entre los humedales costeros de Rio Grande do Sul

hacia el valle del río Paraná, en Argentina (Antas 1994). También los estudios más recientes

de Bucher (2012) concluyen mediante seguimiento satelital que existe una población que se

mueve ampliamente entre Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay. Los movimientos no parecen

ser muy regulares y entonces pueden indicar un uso más oportunista en función de las

condiciones ambientales locales (inundaciones o inundaciones catastróficas) que a

movimientos verdaderamente migratorios (Nascimento et al. 1990). Censos aéreos suman

evidencias sobre estos movimientos iruptivos e irregulares en el sur de Brasil donde entre los

años 1999 y 2003 el promedio de conteo de invierno fue de 14.000 individuos, mientras que

en el 2004 el conteo total fue de 46.000 individuos (Menegheti and Dotto 2005).

Pero por la Resolución 1099 se habilita la caza de tres ejemplares por cazador,

desconociendo la cantidad de cazadores que hay, habilitando una destrucción masiva de la

especie. La Ley de Presupuestos Mínimos sobre Política Ambiental Nacional o Ley General

del Ambiente (LGA), determina que uno de los objetivos de la política ambiental nacional debe

ser asegurar la conservación de la diversidad biológica.

Es sabido y hasta informado por la propia Dirección que no se cuenta con personal

suficiente para efectuar el necesario control, por lo que no cuenta nuestra Provincia con

mecanismos idóneos para cumplimentar las exigencias de control que establece la normativa

local.

La Dirección de Recursos Naturales habilita una actividad que sabe de antemano que

no tiene la capacidad para fiscalizar. Tal circunstancia implica un incumplimiento de los

deberes de funcionario público.

Es decir, mediante un APARENTE CONTROL DE LEGALIDAD de la Autoridad de

Aplicación, solo se controla EL RESULTADO (es decir, la muerte y características del animal)
pero no SUS MÉTODOS y/o PROCEDIMIENTOS, que es donde justamente radica el ACTO

DE CRUELDAD pasado por alto por dichas disposiciones, y por ende, por quienes tienen el

DEBER FUNCIONAL de controlar su fiel cumplimiento.

En otras palabras, el Ente de Contralor (y con más razón, los EJECUTORES de las

víctimas no humanas, es decir, los propios “Cazadores que actuarán contra este ser vivo

calificado) dan por HECHO TAL CLASIFICACIÓN Y NOMENCLATURA SIN NINGÚN

TIPO DE FUNDAMENTO CIENTÍFICO, BIOLÓGICO, TÉCNICO, O DE

INVESTIGACIÓN, solo se limita a manifestar todas son afirmaciones hipotéticas carentes de

fundamento y absolutamente antropocentristas.

En definitiva, estas MATANZAS -aunque se les ponga otro nombre u otro “ropaje

legal”, tal como el que se le quiere hacer al calificarlo como CAZA DEPORTIVA- se adecuan

a los tipos penales invocados en la Ley Nac. Nº 14.346 o la Ley Nac. Nº 22.421, no pueden,

sortear el test de constitucionalidad que toda norma requiere para gozar de mínima y real

validez normativa, sin hacer incurrir al mismo tiempo en la comisión de ilícitos a aquellos que

la sancionan, aplican, como también a los que se deben encargar de su efectiva fiscalización y

no lo hacen, o lo hacen, con “apariencia de validez legal” y sin control externo alguno que evite

la connivencia del Ente de Fiscalizacion en estos eventos.

IV B . Compromisos Internacionales violentados:

Nuestro país posee en relación a aves migratorias el compromiso en materia de

biodiversidad que resulta plenamente aplicable a las especies comprometidas.

Así en el ámbito internacional, Argentina firmó y ratificó (1994) el Convenio sobre

Diversidad Biológica (CDB)35. Dicho acuerdo internacional obliga a las Partes a conservar la
biodiversidad, hacer un uso sustentable de sus componentes y distribuir justa y equitativamente

los beneficios que resulten del uso de los recursos genéticos.

El CDB define a la diversidad biológica en su artículo 2 como “la variabilidad de

organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y

marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte;

comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas”.

Este Convenio obliga a las Partes a desarrollar estrategias nacionales, planes o

programas para la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad.

Habiendo Argentina ratificado la anteriormente citada y detallada CMS36 en 1991,

nuestro país se encuentra obligado desde entonces a cumplir con lo indicado por tal acuerdo a

nivel nacional y a establecer acuerdos regionales de colaboración a los efectos de conservar

especies migratorias que nuestro país comparte con otros de la región.

La conjugación de las disposiciones contenidas en la Ley de Fauna, LGA y

Constitución Nacional, brindan un nivel de amparo sustancial para la protección nacional

que ampara no sólo a los patos siriri sino a todas las aves migratorias y fauna en general,

y habilita la tacha de inconstitucionalidad de la Resolución 1099.

Por lo que exigimos la plena efectividad de los organismos encargados de la

fiscalización, el control y la protección de la especie.

Recientemente nuestro país ratificó el Acuerdo de Escazú; que reviste la jerarquía

constitucional; nos garantiza el efectivo acceso a la información ambiental y también la

participación ciudadana; siendo que en este tema en particular no se respetó ninguno de estos

extremos tan necesarios en pos de la construcción de una justicia ambiental y un

enriquecimiento de la democracia participativa


Hubo un rechazo manifiesto de la población de nuestra provincia en general, ante tan

incomprensible medida; siendo contundente el apoyo a la conservación de nuestra

biodiversidad; y más aún en los jóvenes que han comprendido la urgencia de parar con la

devastación planetaria y palpan en forma efectiva la crisis climática que ya estamos

atravesando.

En una provincia que está acompañando activamente la creación de áreas protegidas

públicas y privadas; que asimismo ha avanzado en acuerdos con privados para creación de

santuarios de animales, como lo es “ Tekove “ en la Ciudad de Colón; en el cual se invierten

sumas importantes en rescatar animales que han vivido en cautiverio y que no pueden ser

liberados; resulta extraño y preocupante que con tanta liviandad habiliten el exterminio de

nuestras aves que acompañan y enriquecen nuestros ecosistemas ribereños y más aún cuando

tenemos una ciudadanía atenta y preocupada en estos temas. Los emprendimientos que

impulsan el llamado “ turismo aventura”, que proponen la caza de patos y palomas, receptan

en su gran mayoría a extranjeros que encuentran relax y esparcimiento en cazar animales que

ni siquiera van a consumir; con esto descartamos la afectación de la caza de subsistencia de

nuestra población; sino que sólo benefician empresarios foráneos que proponen este tipo de “

turismo”; con ingresos que solo redundan en esos empresarios concretos; ya que el turismo que

ingresa viene directamente al campo y no consume otro tipo de servicios turísticos de la

provincia. Todo lo relatado refleja que es necesario repensar qué tipo de turismo necesitamos,

cómo nos beneficia como conjunto social; y qué turismo queremos.

Reiteramos que nos encontramos ante una Resolución infundada e incoherente frente a

las políticas públicas que desde nuestra provincia proponen y prometen; y más aún viniendo

de una larga época de incendios incontrolables que han diezmado nuestra fauna.

IV. C. ACTO LESIVO – ARBITRARIEDAD MANIFIESTA:


Que esta provincia, por si misma y de igual modo, no hace otra cosa que

REGLAMENTAR LA MUERTE DE ANIMALES NO HUMANOS por “MERO PLACER”,

entendiendo a los ANIMALES SILVESTRES como simples RECURSOS (y no como SERES

SINTIENTES, tal cual lo ha sentado la Jurisprudencia nacional en reiteradas oportunidades

tales como: “ASOCIACION DE FUNCIONARIOS Y ABOGADOS POR LOS DERECHOS

DE LOS ANIMALES Y OTROS CONTRA GCBA SOBRE AMPARO” EXPTE. A2174-

2015/0 (CABA); “PRESENTACIÓN EFECTUADA POR A.F.A.D.A RESPECTO DEL

CHIMPANCÉ “CECILIA”- SUJETO NO HUMANO” EXPTE. NRO. P-72.254/15

(MENDOZA); Juzgado de Instrucción y Correccional de la Ciudad de Santa Rosa, Tobares

Justo A. s/infracción a la ley 14.346, n 1/13 (LA PAMPA); “BONEMANN RODRIGO

MOISES P/ACTOS DE MALTRATO Y CRUELDAD ANIMAL AMENAZAS (DOS

HECHOS) EN PERJUICIO DE MATORRAS, MARISOL ERIKA, EXPTE. 153678/19”

(SALTA); “DANIEL LAZARTE UYILE S/ MALTRATO ANIMAL LEGAJO 264/2020”

(TUCUMAN); “CASTILLO MARIONELA MARIA MERCEDES S/SDENUNCIA

MALTRATO ANIMAL LEGAJO 21.466 CARPETA JUDICIAL 7311” (CHUBUT);

“ROBLEDO, LEANDRO NICOLAS Y OTROS SOBRE 239 - RESISTENCIA O

DESOBEDIENCIA A LA AUTORIDAD, Número: IPP 246466/2021-0CUIJ: IPP J-01-

00246466-3/2021-0, Actuación Nro: 2971213/2021” (CABA); “ENCINA, PATRICIA

LORENA S/ INFRACCION A LA LEY Nº 14.346” (Nro. 8440/21” (CONCORDIA – ENTRE

RÍOS)).

En otras palabras, el nuevo Status Jurídico de los Animales No-Humanos en nuestro

país (incluyendo a los Animales Silvestres) ha puesto en crisis la concepción legal de que los

ANIMALES SON RECURSOS (cosas u Objetos) para empezar a comprender a los mismos

como verdaderos “SUJETOS DE DERECHO”, algo que el Instructor a esta altura de la

evolución social, no puede en modo alguno pasar por alto.


Que, estas prácticas deleznables realizadas contra “seres inocentes”, que el único mal

que cometieron es nacer MIEMBROS DE OTRA ESPECIE –diferente a la del Homo Sapiens-

, y que la filosofía moral titula con el nombre de “Especismo” (discriminación del otro en

función de la especie) no tienen justificación moral ni ética alguna en la cual puedan apoyarse

estas “aparentes” disposiciones normativas.

Además de perder sus vidas, las víctimas de la caza sufren terror y estrés de un modo,

sádico, cruel y sanguinario, y son asesinados sin conocimientos básicos en “técnicas o métodos

humanitarios de matanza”, provocando un miedo y estrés indescriptible en estos inocentes

animales, provocando un sangrado lento y doloroso, que finalmente termina con su vida, A

veces las víctimas también son “progenitores de crías dependientes”, que se ven también

condenadas a morir, lentamente, de inanición, y sin justificación alguna, por estos perversos y

viles “carniceros de la muerte”.

V. La inconstitucionalidad de la Resolución 1099

Para ser claros, la ilegalidad e inconstitucionalidad de esta Resolución 1099 no se basa

solamente en la afectación de derechos humanos (derecho al medio ambiente sano, a la vida, ,

etc.), sino en la afectación del Derecho a la propia VIDA de OTROS, en el caso, el DERECHO

A VIVIR que tienen los animales como SERES VIVOS SINTIENTES, derecho que es

socavado con la connivencia y “unción legal” de normas que afectan directamente ese interés

propio, como indirectamente, a la moral y ética de una gran parte de la población. Pero por

sobre todas las cosas, son INSCONSTITUCIONALES, ya que afectan disposiciones de

superior jerarquía normativa (art 31 CN, art. 75 inciso 22) que el Ejecutivo Provincial no ha

tenido en cuenta al dictarlas, las cuales expondremos seguidamente:

En este sentido:
A) Atentan contra la Ley Nac. n° 14346 que en su art. 3, inc. 7 claramente establece

que: Serán considerados ACTOS DE CRUELDAD: “Lastimar…animales intencionalmente,

causarles torturas o sufrimientos innecesarios o matarlos por sólo espíritu de perversidad (art.

3, inc. 7).

Que, las “prácticas” que autoriza la Normativa cuestionada no son otra cosa que

ACTIVIDADES ILEGALES que LASTIMAN ANIMALES (en el caso, la especie Sirirí

Pampa (Dendrocygna viduata), que CAUSAN UN SUFRIMIENTO; o peor aún, se los MATA

POR UN EVIDENTE ESPÍRITU DE PERVERSIDAD del Cazador (estado de ánimo del

mismo que se alcanza ex ante de realizar el disparo mortal hacia la víctima no humana).

b) Se vulnera el artículo 41 de la Constitución. En este artículo se consagró un

paradigma ecocéntrico, porque el eje de protección del ambiente sano se funda en la idea de

que a través de dicha tutela se estaría salvaguardando la supervivencia humana y de las demás

especies. Sin embargo, consideramos que la constitución puede ser leída como un cuerpo

viviente atendiendo a las circunstancias sociales, económicos y sociales. En ese sentido, la

jueza Liberatori nos recuerda en el caso “Sandra” que las categorías jurídicas lejos de ser

naturales presentan un carácter dinámico, heterogéneo, cambiante de acuerdo al contexto social

que las ha generado. En ese sentido, consideramos que aquí se busca garantizar que las

actividades productivas no comprometan a las generaciones humanas y no humanas futuras.

De hecho, el artículo abre las puertas a esta interpretación al utilizar solo la expresión

``generaciones a secas.

Esta protección del ambiente que se encuentra estrechamente vinculada a la noción de

desarrollo o consumo inter-generacional, quedaría frustrado si el Estado tolerará prácticas de

control letales como ser: caza, trampas, envenenamiento a animales no humanos.


De hecho, en el fallo de la Corte Constitucional de Colombia (Sentencia C-45/19) donde

se aludió a la inconstitucionalidad de la caza deportiva en dicho país, se sostiene que la

normativa que brindaba autorización de la caza deportiva desconoce el interés superior del

ambiente (Principio pro natura) e Intereses Superior del Animal, al permitir el maltrato animal

sin una clara justificación.

En ese sentido, consideramos que la permisión estatal de actividades de caza de fauna

silvestre implicaría violar un mandato constitucional al permitir actos de crueldad sin una clara

justificación como señalaremos ulteriormente.

De esto se sigue que no se puede dejar de mencionar la violación cometida hacia nuestra

Constitución Nacional, afectando claramente artículos tales como el Art. 28, el cual establece

el principio de razonabilidad de los actos de gobierno, Art. 31 que establece el orden de

prelación de las leyes que conforman el marco normativo de la República Argentina, y

finalmente el Art. 41 en tanto menciona y recepta la obligatoriedad de la protección hacia toda

la biodiversidad. Tampoco debe perderse de vista que este artículo de la norma fundamental

consagra el derecho deber a cargo de autoridades estatales de suministrar educación ambiental.

Las normas que autorizan y regulan las actividades de cacería no pueden superar el

umbral de constitucionalidad permitido, por ser leyes o disposiciones, emitidas por diversos

órganos de gobierno, contrariando efectivamente a leyes de raigambre nacional y/o a la propia

Constitución Nacional en los artículos ya mencionados.

También este tipo de normas se traducirían en clara vulneración al principio de

progresividad consagrado en el artículo 2 numeral 1 del Pacto de Derechos Sociales,

Económicos y Culturales, el cual consagra que “cada uno de los Estados Partes se compromete

a adoptar medidas, tanto por separado como mediante asistencia y cooperación internacionales,

especialmente económicas y técnicas hasta el máximo de los recursos que disponga, para lograr
progresivamente, por todos los medios apropiados, inclusive en particular la adopción de

medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos. El Doctor Rolando

Gialdino implica que este principio trae aparejada la prohibición de regreso, en el sentido de

que los logros alcanzados en la efectividad de los derechos humanos como en este caso es del

derecho a la protección del ambiente, la conservación de la biodiversidad no admite marcha

atrás, dicho de otro modo, no es posible la disminución en la protección de un derecho humano

alcanzado. En el caso de la norma resulta un claro retroceso en los avances alcanzados con

relación de los derechos mencionados sin que el Poder Ejecutivo de la Provincia de Entre Ríos

haya brindado con claridad un interés público que justifique el apartamiento de este sendero.

En tal sentido, debemos comprender la aplicación del derecho constitucional y

convencional, en el marco de normas y garantías establecidas dentro de nuestra Carta Magna

y tratados de derechos humanos, la cuales operan a suerte de resorte jurídico para las demás

leyes que pueden otorgar mayores derechos, pero nunca deberán ser contrariar a las

disposiciones constitucionales, derechos y garantías emanadas de nuestra norma suprema.

Por tal motivo, corresponde aclarar que cuando hablamos de principios nos referimos a

manifestaciones políticas fundacionales que tiene la Constitución Nacional. Principios que

podrán ser regulados, pero nunca recortados o reducidos por normas complementarias

En un análisis respecto de lo establecido conforme al Artículo 28 de la Constitución

Nacional, el mismo dispone lo siguiente:

Artículo 28: Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos,

no podrán ser alterados por las leyes que reglamentan su ejercicio.


El control de constitucionalidad es la labor que se debe realizar a fin de determinar la

irracionalidad de aquellas leyes que no adecúan su margen legal a lo receptado por la Carta

Magna.

Este primer principio de razonabilidad de los actos de gobierno y control de

constitucionalidad, surge a raíz de un fallo emblemático a nivel internacional. El ya célebre y

conocido caso “Marbury vs. Madison” de la Corte de los Estados Unidos.

Se estableció que la supremacía de la Constitución y los tratados de jerarquía

constitucional sobre el resto del ordenamiento jurídico debía hacerse a través del control

judicial y esta visión dio una nueva concepción al estudio del derecho constitucional. La gran

contribución de Marshall fue considerar a la Constitución como parte del derecho, lo que

establece un vínculo directo entre el constitucionalismo como movimiento político y la

competencia judicial para resolver las cuestiones constitucionales. Esta sentencia estableció la

autoridad del poder judicial para revisar la Constitucionalidad de los actos de los poderes

legislativo y ejecutivo

Continuando con el análisis, la razonabilidad se despliega en tres subprincipios: el de

adecuación, el de necesidad y el de razonabilidad en sentido estricto. El primer subprincipio es

el de adecuación, el cual establece que la norma reguladora de un derecho fundamental sea

adecuada o idónea para el logro del fin que se busca alcanzar mediante su dictado. Es decir,

establecido el fin que busca el legislador y el medio que emplea, debe verificarse que este

último resulta apto para el logro del primero.

Siguiendo esta inteligencia, el fin que busca el legislador al momento de la

redacción y posterior sanción de la actual Ley 14.346 es la protección del bien jurídico

protegido vida del animal, al establecer su condición de víctima ante actos de maltrato o

crueldad animal.
Queda comprendida de esta forma, que la voluntad del legislador al momento de la

sanción de la ley penal fue la protección del bien jurídica vida del animal no humano haciéndolo

victima ante actos de maltrato y crueldad animal. Una ley de carácter nacional y obligatoria

para el todo el territorio de la República Argentina, pero que además forma y conforma parte

del Código Penal por su estricto carácter penal conforme a la descripción que establece de los

diversos tipos penales que enuncia.

Consecuentemente la necesidad de la redacción y sanción de la ley penal, fue la de

procurar una protección a todos los animales no humanos.

Abstrayéndose de este razonamiento, respecto del control de constitucionalidad, en

relación a las leyes o disposiciones emitidas que autorizan la actividad de caza, debemos

comprender lo siguiente y aclarar lo que es obvio. El Poder Legislativo, es quien actúa y

confecciona las normas, a través de la facultad que le fue conferida, y lo hace en el ámbito del

Congreso de la Nación. Respecto de los diversos ámbitos que posee el poder legislativo, ya sea

ésta la órbita Nacional, Provincial o Municipal (en el marco de la conformación de un Concejo

Deliberante), siempre lo hará conforme las facultades conferidas, en este caso por la Carta

Magna.

No obstante, lo mencionado, dicho de otro modo, que la ley emitida sea de carácter

nacional, provincial o municipal, en principio la misma goza de cierta inmunidad pues se

entiende que fue dictada conforme lo receptado por nuestra Constitución Nacional.

Si bien es sabido que no existen en nuestra constitución nacional derechos que sean de

carácter absolutos, cuando el legislador ejerce su función, emitiendo un acto de gobierno, esto

es, sanciona una ley, y alguien se siente agraviado, es el poder jurisdiccional quien decidirá la

controversia. Este será quien tomará la competencia sin avanzar por sobre su órbita o violar la

división de poderes. Esta acción se conoce como control de constitucionalidad.


Nuestra Corte Suprema de Justicia de La Nación, como intérprete último de la

Constitución Nacional, deberá mantener su órbita para el control de constitucionalidad, es

decir, el análisis de cuando determinadas leyes son violatorias a lo establecido conforme la

Carta Fundacional, sin avasallar los demás poderes. Precisamente este acto de gobierno

ejercido por la Corte Suprema de Justicia de La Nación, es la pauta que nos brinda el principio

de razonabilidad que deben poseer los actos de gobierno.

Continuando con esta inteligencia, nos preguntamos entonces ¿Si lo introducido por

otro departamento de gobierno, aun habiendo seguido los caminos legales, puede llegar a ser

inconstitucional? Si bien la norma, en principio, pudiese ser dictada por el órgano

correspondiente y conforme el procedimiento establecido, quizá podría suceder que el producto

final sea contrario a lo esgrimido por la Ley Fundamental.

En este preciso momento, es lo que aparece como juego, dentro del equilibrio

constitucional, del control de razonabilidad de los actos de gobierno.

El análisis de la proporcionalidad de la medida emanada por un determinado órgano, y

la aplicación que cause el menor gravamen, sujeto en relación con el Artículo 41 de la

Constitución Nacional, en tanto protección de la biodiversidad.

Hablamos entonces del principio de razonabilidad al momento de sancionar una ley o

emitir una resolución emanada por el órgano ejecutivo.

¿Es proporcional y supera el umbral de constitucionalidad la “autorización” por parte

del Poder Ejecutivo provincial, de masacrar a miles de animales no humanos?

No debemos perder el hilo del análisis en tanto hablamos de la aplicación del principio

de razonabilidad de los actos de gobierno al momento de sancionar una ley.


Continuamos con el análisis, luego responderemos todas estas preguntas.

Cabe destacar que la razonabilidad de los actos de gobierno, obligatoriamente deberán

ser fundamentados, pues de no hacerlo, podrán ser considerados arbitrarios, y no superaría la

exigencia de la razonabilidad esbozado por la Constitución Nacional.

Y aun así, más allá del análisis elaborado respecto del Artículo 28, e incluso si este no

pudiésemos aplicarlo, podríamos articular el presente razonamiento con lo esbozado en el

Artículo 31. Constitucionalmente, el Artículo 31 establece la supremacía de la Carta Marga y

establece el orden de prelación jerárquico de la aplicación de las leyes dentro del territorio

Nacional.

Artículo 31.- Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten

por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación; y

las autoridades de cada provincia están obligadas a conformarse a ella, no obstante, cualquiera

disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales, salvo para la

provincia de Buenos Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de noviembre de

1859.

Lo que esgrime dicho artículo, es la razón y fundamento de la supra legalidad

constitucional por sobre las diferentes leyes que se sancionen. Es el mecanismo de nuestro

marco normativo a nivel nacional, “la atribución que tienen y el deber en que se hallan los

Tribunales de Justicia, de examinar las leyes en los casos concretos que se traen a su decisión,

comparándolas con el texto de la Constitución para averiguar si guardan o no conformidad con

ésta, y abstenerse de aplicarlas, si las encuentran en oposición con ella, constituyendo esta

atribución moderadora, uno de los fines supremos y fundamentales del poder judicial nacional

y una de las mayores garantías con que se ha entendido asegurar los derechos consignados en
la Constitución, contra los abusos posibles e involuntarios de los poderes públicos”.

(Municipalidad de la Capital c. Elortondo, CSJN, Fallo del 5/12/1865).

Vislumbrando lo mencionado tampoco es ajeno reconocer que los animales que son

masacrados por esta actividad, se ven privados de sus VIDAS y, por lo tanto, de cualquier

disfrute futuro posible de la misma y demás derechos básicos fundamentales, de un modo

MANIFIESTAMENTE INJUSTO, dando cuenta que actividades de esta naturaleza, en modo

alguno, pueden “ESTAR LEGALIZADAS” (protegidas) por la DISPOSICIONES

ADMINISTRATIVAS que contrarían leyes de Superior Jerarquía Normativa (art. 31 CN), es

decir, que afectan el Ordenamiento Jurídico Positivo de un Estado Constitucional de Derecho,

como se expondrá en breve.

Precisamente, el sistema de control de constitucionalidad establecido en nuestra Carta

Magna tiene como objetivo principal compulsar actos emitidos por los órganos de gobierno

nacionales, provinciales, o leyes sancionadas que puedan ser contrarias a la Constitución, cuyo

objetivo final es el de salvaguardar la supremacía constitucional.

En palabras del Dr. Bidart Campos, realizar un adecuado control de constitucionalidad

requiere indefectiblemente la necesidad de asegurar la continua vigencia de la Supremacía

Constitucional. Un orden jurídico no es un sistema de normas yuxtapuestas y coordinadas. Hay

una estructura jerárquica y sus normas se distribuyen en diversos estratos superpuestos.

Nuestra propia Constitución contiene dos preceptos que la colocan en el vértice máximo

de la pirámide compuesta por el ordenamiento positivo argentino. Por un lado, el art. 31, al

enumerar el orden de prelación de normas federales, lo encabeza con la fórmula "esta

constitución". Por otro, al reconocer a las provincias la competencia para dictar sus propias

constituciones, el art. 5° les fija como límite "el sistema representativo republicano, de acuerdo

con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional".


Se comprende a su vez al artículo 5 como límite para la redacción de normas que sean

contrarias a la propia constitución.

Como ya se mencionara, el art. 41 de la CN, dice: "Todos los habitantes gozan del

derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para las actividades

productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las generaciones futuras; y

tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de

recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este

derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio

natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales...".

En este punto, es oportuno ampliar los fundamentos y debemos decir que

cuando la Constitución Nacional habla de diversidad biológica o biodiversidad, responde a

lineamientos establecidos por el Convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica, que se

refiere a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que la

conforman, por ende, se encuentran alcanzados los ANH en general. Esta necesidad de

garantizarse los derechos de los ANH, encuentra raigambre constitucional.

A su vez, a través del art. 43 de la CN, incorpora herramientas (amparo y habeas

corpus) para salvaguardar los derechos y garantías con jerarquía constitucional reconocidos en

esa misma Carta Magna.-

A mayor abundamiento la ley Nacional 25.675 conocida como Ley General de

Ambiente, tiene como fin regular el ambiente adecuado para la vida, fijando presupuestos

mínimos para una gestión sustentable y adecuada del ambiente, la protección de la diversidad

biológica y la implementación del desarrollo sustentable. Los Animales no Humanos (ANH)

son parte del medioambiente como lo somos los Animales Humanos, por lo cual en ambos
casos se deberá considerar como sujetos de derechos por separado y de manera independiente

al medioambiente que nos rodea.

La Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental Nº 25.675, o

conocida como Ley General del Ambiente, son normas operativas de orden público y, no hacen

otra cosa que ratificar e instrumentar las garantías constitucionales establecidas en el art. 41º y

43º, por lo que no existe justificación alguna que permitan amparar del accionar del

demandado.

Como se mencionara ut-supra, el art. 41, encuentra su razón de ser en el

Convenio internacional de Diversidad Biológica, del cual Argentina es signataria, habiendo

ratificado el mismo por Ley 24.375 e incorporado a nuestro bloque constitucional mediante el

art. 75 inc 22 de la CN. La Constitución de la Provincia de Entre Ríos, garantiza iguales

Derechos.

Con relación a la conservación de la biodiversidad, debemos resaltar que el Convenio

mencionado en su artículo 8 establece entre las posibles medidas que pueden adoptar los

Estados signatarios del mismo, establecerá un sistema de áreas protegidas o áreas donde haya

que tomar medidas especiales para conservar la diversidad biológica.

VI. La regresividad en el Daño Ambiental y el Plomo

Por otra parte, una Resolución, como esta, nos pone en evidencia otro problema

ambiental complejo y que solo constituye una pequeña fracción de toda la dañosidad que la

misma acarrea.

Y es el daño que provocan las balas de plomo, por la contaminación acuática y el

potencial saturnismo y la escasez de monitoreos de escala regional para saber cómo responden
las poblaciones de patos a la caza, lo que es netamente regresivo y violatorio del principio de

Progresividad de nuestra Ley General Del Ambiente .

De la citada nota del Portal Web Era Verde y plasmada anteriormente, surge que el Ex

Director de Recursos Naturales, alertó sobre el daño ambiental que produce “tener a tantas

personas disparando balas de plomo, algo que tampoco está regulado en la provincia” y

comparó que en “Santa Fe que lo tiene prohibida por la contaminación de los humedales

y solo permite, cuando lo hace, con balas de teflón”

La Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) estima que este metal pesado

produce anualmente la muerte de más de un millón de aves acuáticas por plumbismo (patología

generada por la intoxicación de plomo en el organismo).

La caza con munición de plomo genera una lluvia de perdigones que se dispensan por

el aire hasta caer y depositarse en el suelo y en el fondo de los humedales. Debido a esta

dispersión de la munición, solo una pequeña proporción del plomo disparado alcanza el sujeto

en cuestión. El resto queda disperso en la naturaleza.

Los primeros documentos que alertan sobre la intoxicación por plomo en aves silvestres

datan del siglo XIX en Alemania (von Fuchs 1842, citado en Friend et al. 2009) y EEUU

(Calvert 1876, citado en Pain et al. 2009, Rattner et al. 2008). Desde entonces y hasta la

actualidad los reportes de aves intoxicadas por este metal pesado han sido numerosos y

ampliamente distribuidos geográficamente, en especial en los países del primer mundo.

Las aves acuáticas ingieren las municiones del suelo en forma accidental, al

confundirlas con semillas o con gastrolitos, pequeñas piedras que facilitan la digestión de los

alimentos (Suárez y Urios 1999, Figuerola et al. 2005).


Las municiones de plomo pueden tardar unos 100-300 años en degradarse y desaparecer

completamente del ecosistema, el daño ambiental podría ser inconmensurable, como así

también los efectos perjudiciales derivados de su uso, lo que debería alertar a los funcionarios

responsables de la biodiversidad provincial y no habilitar su uso.

A contrario de lo que sucede en nuestra Provincia, a escasos kilómetros de la nuestra, y

con el fin de evitar el daño ecológico que esta sustancia genera en la provincia de Santa Fe, por

Resolución N° 123/16, se prohíbe definitivamente el uso de munición de plomo en los

humedales provinciales.

VII. DERECHOS FUNDAMENTALES DE LAS DEMÁS ESPECIES:

Siguiendo este orden de ideas, la Ley 14346, tiene como bien jurídico protegido un

interés de naturaleza colectiva. Este interés está constituido por los sentimientos humanitarios

de las personas hacia los animales y la preservación de la diversidad biológica (visión

antropocentrista), pero además y como elemento primordial, tenemos el derecho del propio

animal a la conservación de su vida e integridad física y psíquica.-

En palabras del Dr. ZAFFARONI, en su libro "La Pachamama y El Humano", el mismo

expresa, "a nuestro juicio, el bien jurídico en el delito de maltrato de animales no es otro que

el derecho del propio animal a no ser objeto de la crueldad humana, para lo cual es menester

reconocerle el carácter de sujeto de derecho".

La Ley 14346, abarca la protección a los animales en general, quedando incluidos

también los animales llamados salvajes o silvestres, que son aquellos que no están cautivos y

viven en libertad, y claramente no dependen del sustento o alimentación del hombre para

subsistir.
Ahora, cabe preguntarse ¿Cuál es el fundamento de esta protección?

Tal como lo ha sentado la jurisprudencia argentina y fue mencionado ut-supra.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿Qué implica que los ANH sean seres sintientes?

En respuesta a ello, debe decirse que el nuevo Status Jurídico de los Animales

No-Humanos en nuestro país (incluyendo a los Animales Silvestres) ha puesto en crisis la

concepción legal de que los ANIMALES SON RECURSOS (cosas u Objetos) para empezar a

comprender a los mismos como verdaderos “SUJETOS DE DERECHO”.

La sintiencia, entendida como la capacidad de experimentar acciones negativas

y positivas, es decir sufrimiento y goce, es lo que compartimos las distintas especies del reino

animal.

En este sentido, resulta oportuno citar al filósofo Peter SINGER, en su obra

"Liberación Animal (1975)", quien colaboró en gran medida a impulsar el debate

contemporáneo en torno a la ética animal sobre el respeto moral de los ANH, basándose en el

principio de igual consideración de intereses por el que los individuos que tiene capacidad de

experimentar sensaciones de dolor y placer deben ser igualmente considerados por seres

sintientes.-

Por su parte, Tom Regan, en un enfoque deontológico de la moral, defendió con

sus teorías el valor inherente de los animales no humanos y sus derechos morales por el simple

hecho de ser sujetos de una vida. Para este autor el hecho de ser sujetos vida traduce la

complejidad psíquica y cognitiva de los animales no humanos, la cual viene daba por una serie

de características: conciencia; tener deseos y preferencias, memoria, percepción del entorno,

un sentido de futuro, intereses de preferencia y de bienestar; capacidad de iniciar una acción


en miras de satisfacer deseos y preferencias (autonomía); tener una identidad psicofísica y un

bienestar individual. De esto se trata cuando hablamos de ética animal.

Otro de los elementos que nos llevan a reconocer a los ANH como sujetos de derecho

es la conciencia animal, sobre la cual, incluso la ciencia se ha expedido, derrumbando

postulados que la negaban. Véase en este sentido, la Declaración de Cambridge de la

Conciencia Animal, manifiesto firmado en julio de 2012 que versa sobre la capacidad de la

conciencia de los ANH y AH y constituyó un bastión neurocientífico, mediante el cual el

mundo toma conocimiento de la conciencia de los demás animales, dejando de ser una

presunción para pasar a ser un dato completamente real e irrefutable.

También se proclamó la “Carta de Derecho de lo Viviente”, el 26 de mayo de 2021 -

apoyado institucionalmente por la universidad de Toulon (Francia)- en el marco de un

programa perteneciente a las Naciones Unidas. Allí se destaca la necesidad de mantener un

equilibrio entre los intereses de los seres humanos, los animales y la naturaleza.

En el ámbito de la Unión Europea, hay numerosos tratados vinculados a la protección

de los animales, entre los cuales se destacan el “Tratado de Ámsterdam” de 1997 que los

reconoce como “seres sensibles” y el “Tratado de Lisboa” de 2007, que proclama el respeto al

bienestar de los animales y los considera “seres sintientes” (art.13). “ROBLEDO, LEANDRO

NICOLÁS Y OTROS SOBRE 239 - RESISTENCIA O DESOBEDIENCIA A LA AUTORIDAD,

Número: IPP 246466/2021-0 CUIJ: IPP J-01-00246466-3/2021-0, Actuación Nro:

2971213/2021” (CABA).

Este apartamiento del sendero trazado por la constitución nacional, por el Convenio de

Diversidad Biológica, así como de la propia ley 14.346, se traduce en una violación al principio

de progresividad consagrado en el PISDEC.


Con relación a este principio, advierte el jurista Gialdino (Gialdino, Rolando. Principio

de Progresividad. Recuperado el 5 de septiembre de 2020, de

https://www.vistadecausa.com.ar/doctrina/item/394-progresividad) que no debe ser

interpretado como en un sentido que vacíe a este principio de contenido significativo o

relevante. El autor mencionado agrega que debe entenderse este principio como el

establecimiento de obligaciones estatales claras a cargo de los Estados con relación a la

efectividad de los Derechos Humanos. Esto impone la obligación estatal de actuar lo más

expedita y eficazmente posible con miras a lograr la efectividad de los derechos fundamentales.

A continuación, este autor aclara que este principio tiene un sentido unidireccional, en

el sentido está prohibida la marcha atrás en el avance de la efectividad de los Derechos

Humanos. En suma, el PISDEC establece la prohibición de regreso, es decir, la disminución

en el grado de protección de un derecho humano que se alcanzó en un Estado.

En relación a lo afirmado, debemos reiterar que esta imposibilidad de retroceso al

derecho al ambiente sano, así como la preservación de sus componentes, se ve reafirmada por

el hecho de que existen alternativas que no resultan letales para los componentes de la fauna y

que tampoco ponen en cuestión el equilibrio ecológico.

Tampoco se podrá desconocer el avance que ha habido en materia jurisprudencial y en

diferentes casos de la república argentina, en cuanto al reconocimiento de los derechos de los

animales no humanos, en la justicia. Son muchos los fallos en los cuales se ha consagrado el

derecho a la vida, la dignidad y la libertad que poseen estos seres vivos .El caso más

emblemático que ha existido en la República Argentina y cuya sentencia ha fracturado el

antiguo paradigma antropocentrista en el cual se le negaba los derechos, es el de la Orangutana

Sandra en el cual, continuando con los lineamientos esbozados anteriormente por el Dr.

Zaffaroni, se recepta que: “Que, a partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática,
menester es reconocerle al animal el carácter de sujeto de derechos, pues los sujetos no

humanos (animales) son titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito

competencial correspondiente (Zaffaroni Raúl, E. y et. Al., “Derecho Penal, Parte General”,

Ediar, Buenos Aires, 2002, p. 493; también Zaffaroni, E. Raúl, La Pachamama y el Humano,

Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2011, p. 54 y ss)”. (Orangutana Sandra s/Recurso de

Casación s/ Hábeas Corpus. Cámara Federal de Casación Penal – Sala II).

Otro caso de igual tenor y que ha sentado jurisprudencia en cuanto a la tutela del bien

jurídico protegido, vida del animal, como sujeto de derechos, fue en la provincia de Mendoza,

en donde el Magistrado consideró que:

“la Ley 14.346 de malos tratos y actos de crueldad a los animales no protege el

sentimiento de piedad o humanidad para con los animales, sino a los animales como sujetos de

derecho, de modo que la conducta del imputado no había recaído sobre un objeto o cosa, sino

sobre un sujeto digno de protección”. (“F. C/ S.R.M.R. P/Maltrato y Crueldad Animal” (Nº

36.598 Sentencia Nº 1927 de fecha 20/04/2015)).

Y continúa diciendo: “Comparto la corriente de entendimiento que observa los animales

como seres vivientes susceptibles al sufrimiento, pues, como ha sido explicado en el Siglo

XVIII, con toda claridad y lucidez `en vez de preguntar si un ser viviente puede razonar, o

hablar, hay que preguntar si un ser viviente puede sufrir. Si estos animales, lo mismo que los

seres humanos, pueden sufrir, y si se considera que el sufrimiento debe ser evitado, todos estos

seres vivientes tienen, por virtud de semejante característica común, el derecho de que no se

les inflijan sufrimientos porque sí, esto es, el derecho a no ser tratado con crueldad` (Bentham,

Jeremy, “The principles of Morals and Legislation”, cap. XVII, sec.1, nota al párrafo 4, citado

en AAVV Código Penal de la Nación Argentina, cit, nota 15).” (Despouy Santoro y Rinaldoni

Celeste “Protección Penal a los Animales”, p. 70, Ed. Lerner, 2017)”


Como así también “LA CONDICIÓN DE PERSONAS NO HUMANAS en razón de

presentar un cierto grado de raciocinio y características emocionales similares a la de los

humanos, y como tales, dignos de la protección de los derechos básicos fundamentales entre

los que se debe contar el de no ser privados arbitrariamente de la vida, la libertad Y EN LO

QUE AQUÍ CONCIERNE, EL DERECHO A NO SER TORTURADO NI MALTRATADO.

(“F.c/ Siel Ricci, Mauricio Rafael p/ Maltrato Animal” Autos Nro 36.598 Sentencia Nro 1927).

Condición que le fue brindada por el Juez a cargo del Primer Juzgado Correccional de la

Tercera Circunscripción Judicial, Dr. Darío a. Dal Dosso de la provincia de Mendoza a una

perrita llamada Poli que fue torturada y asesinada.

Realizando un análisis en el marco del reconocimiento jurídico de los derechos de los

animales no humanos a nivel internacional, el día 29 de Marzo de 2019, es proclamada la

Declaración de Toulon, en donde un grupo de juristas académicos, participando en la trilogía

de conferencias organizadas dentro de la Universidad de Toulon (Francia) sobre el tema de la

personalidad jurídica del animal, declaran:

“El conocimiento actual requiere una nueva perspectiva legal con respecto a los

animales. En consecuencia, los animales deben ser reconocidos como personas en el sentido

legal del término. Por lo tanto, más allá de las obligaciones impuestas a los seres humanos, a

los animales se les deben otorgar sus propios derechos, lo que permite tener en cuenta sus

intereses. Los animales deben ser considerados como personas físicas no humanas. Los

derechos de las personas físicas no humanas serán diferentes de los derechos de las personas

físicas. Reconocer la personalidad jurídica de los animales es un paso esencial hacia la

coherencia de los sistemas jurídicos.”(La Declaración de Toulon fue proclamada oficialmente

el 29 de marzo de 2019, durante el simposio formal sobre la Personalidad Jurídica de los


Animales (II) celebrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Toulon (Francia), por

Louis Balmond, Caroline Regad y Cédric Riot.

Por otro lado, la provincia de Entre Ríos, en la Ley Nro 10.547 del año 2017, adhiere a

la Declaración Universal de los Derechos del Animal. Estableciendo de esta forma su adhesión

a una Declaración de carácter internacional que brinda protección a los animales no humanos.

Seguidamente, dicho instrumento, cuya premisa es brindar protección a la vida del resto de las

especies no humanas, pese a ser considerada parte de nuestro Soft Law, la provincia de Entre

Ríos se ha adherido a la misma.

Que en la declaración Universal de los Derechos de los Animales, su Artículo 1

establece: “Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la

existencia”, 2 inc C) recepta: “Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados

y a la protección del hombre”. Artículo 3 “Ningún animal será sometido a malos tratos ni actos

crueles” Artículo 4 Toda privación de la libertad, incluso aquella que tenga fines educativos,

es contraria a este derecho.

Cabe decir que si bien este instrumento no es vinculante ni es considerada fuente formal

(art. 1 del CCyC), algunas provincias mediante diferentes leyes provinciales han adherido a

ella, como ya se mencionada a Entre Ríos, Río Negro, pudiendo agregar a Corrientes, Jujuy y

Santiago del Estero.-

Estos instrumentos, si bien no se encuentran dentro de los incluídos en el 75 inc 22 de

la CN, responden a un análisis dinámico y no estático del derecho, en respuesta a los cambios

de percepción social de la sensibilidad e inteligencia de los ANH y del nuevo paradigma que

los ANH debemos reconocer, en razón que somos los únicos que podemos darles los derechos

que merecen como seres vivos.-


Por lo expuesto, entendemos que no quedan dudas del carácter de PERSONA NO

HUMANA que ostentan los Animales, y que en razón de ello tienen derechos inherentes a

dicha categoría de sujetos de derecho, entre los cuales se destacan los de llevar una vida digna,

sin apremios físicos ni psíquicos, en libertad y contemplándose su derecho fundamental en el

respeto a la vida.

VIII. VIOLACION DE ARTICULOS DEL CCyC, CN y TRATADOS

INTERNACIONALES:

El art. 1 del CCyC, establece como fuente a la ley, y ésta debe ser conforme a la

Constitución y los Tratados de Derechos Humanos (Bloque de Constitucionalidad de Bidart

Campos). Por su parte, el art. 2 del CCyC, nos obliga a todos los operadores del Estado a

efectuar el análisis de constitucionalidad y convencionalidad de las normas y para ello

determina que: "La ley debe ser interpretada teniendo en cuenta sus palabras, sus finalidades,

las leyes análogas, las disposiciones que surgen de los tratados sobre derechos humanos, los

principios y los valores jurídicos, de modo coherente con todo el ordenamiento".

En este sentido, se debe articular la normativa que se ve violada con leyes

administrativas y legislativas provinciales que desconocen lo prescripto por el CCyC. Para ello,

se aplica lo dispuesto por los arts. 1 y 2 de este cuerpo normativo, en cuanto prescribe el diálogo

de fuentes y la interpretación de la ley.

El CCyC deja establecido el ámbito de coexistencia entre el reconocimiento de

los derechos individuales y los derechos de incidencia colectiva (art. 14).

Tanto el art. 240 y 241, encuentran sus raíces en la CN, inspirados en ideas de

libertad, buena fe en el ejercicio de los derechos individuales (art. 9), abuso de derecho (art.

10) paz, convivencia armónica y sustentable, fraternidad, democracia, solidaridad, cooperación


y orden público de coordinación (art. 12), el ejercicio compatible con la sustentabilidad

(artículo 240 y principio de sustentabilidad recepcionado en forma expresa en el art. 1094 del

CCYC), todos éstos, criterios para armonizar los derechos individuales con la integridad de

lo colectivo.

La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos o lo que es lo mismo, el

ejercicio que pueda agredir el senti-pensar de las especies, otra categoría filosófica

emancipatoria que no puede escamotear un sistema de derechos humanos contra hegemónico,

crítico, situado y emancipatorio.

El límite es justamente el principio de sustentabilidad, es decir que los intereses

individuales no afecten intereses sociales de generaciones futuras que la afecten como sociedad

como así también el medio donde la sociedad se desarrolla, es por ello, que el ambiente cobra

una función propia, siendo sujeto de protección.

El derecho ambiental compuesto por “ecosistemas de flora, fauna, la

biodiversidad, el agua, los valores culturales, el paisaje, entre otros”, conforme lo establece el

art. 240 del CCyC, no debe interpretarse de manera restrictiva y, claramente involucra la

protección específica de los ANH, y así establece que el ejercicio de los derechos individuales

sobre los bienes individuales o colectivos, debe ser: 1) compatible con los derechos de

incidencia colectiva (dentro de cuya familia está el derecho ambiental); 2) debe conformarse a

las normas de derecho administrativo nacional y local dictadas en el interés público; y 3) no

debe afectar el funcionamiento ni la sustentabilidad de los ecosistemas, de la flora, la fauna, la

biodiversidad, el agua, los valores culturales, el paisaje, entre otros, según los criterios previstos

en la ley especial.

Por su parte, el derecho ambiental (artículo 41 CN en concordancia art. 43 CN)

es un derecho de incidencia colectiva, referido al bien colectivo ambiente, se ubica en la esfera


social de los individuos, siendo de pertenencia supraindividual, los intereses son plurales,

impersonales, y se refieren objetivamente a bienes indivisibles, como lo es el ambiente.

Resulta oportuno citar el siguiente análisis doctrinal: “En el ejercicio

concurrente de derechos de incidencia colectiva y derechos individuales, deberán buscarse

mecanismos de armonía entre el ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes

disponibles -en grado de compatibilidad- con los derechos de incidencia colectiva, en especial,

derecho ambiental, con el objetivo social de lograr la sustentabilidad. De lo expuesto, resulta

que dicho Artículo 240 CCC, establece límites al ejercicio de los derechos individuales sobre

los bienes disponibles, que “debe ser compatible con los derechos de incidencia colectiva”. La

norma dispone que el ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes propios debe ser

armónico con los derechos de incidencia colectiva. Se introduce a través del artículo 240 en

nuestra legislación civil y comercial, el concepto de ambiente y el macro fin del derecho

ambiental, que no es otro que la sustentabilidad, que demanda necesariamente una labor de

articulación política jurídica. El ambiente es el “macro-bien” del derecho ambiental, y como

tal es un “sistema”, lo cual significa que es más que sus partes: es la interacción de todas ellas.

Los “micro-bienes”, son partes del ambiente, que en sí mismo tienen características de

subsistemas, que presentan relaciones internas entre sus partes y relaciones externas con el

“macro-bien”; en esta categoría subsumimos la fauna, la flora, el agua, el paisaje, los aspectos

culturales, el suelo, etc. Es claro que lo que predomina, es la noción de “interrelación” –

ecosistema-, que es esencial para la comprensión. Además se menciona el ecosistema, formado

por los seres vivos (componente biótico) y el lugar habitado por ellos (componente abiótico).

También se incluyen en esta regulación, otros componentes esenciales del derecho ambiental:

uno de base constitucional, conforme el segundo párrafo del artículo 41, como es la

biodiversidad –que se define como la variedad de ecosistemas, de especies y genética-, y otro,

el paisaje. Ricardo LORENZETTI, señala que “el paisaje es a la vez natural y cultural”. El
paisaje pertenece al mundo físico (palpable), aunque son también parte del mundo simbólico.

Es a la vez, natural y cultural, físico y simbólico. El paisaje está formado por un complejo

mosaico de unidades físicas entrelazadas. Por lo tanto, es un subsistema dentro del sistema

ambiental. El paisaje es un componente del medio ambiente. Fundamentalmente, lo que está

en juego con la protección del paisaje es la biodiversidad natural y su belleza. El paisaje es un

elemento fundamental en la calidad de vida y en la creación de identidades individuales y

comunitarias. El artículo 240 del Código Civil y Comercial, consolida un nuevo concepto de

“orden público ambiental”, sumando al tradicional concepto de norma imperativa y norma

protectoria, el “orden público de coordinación”. Por lo expuesto, el artículo 240 es la columna

vertebral del sistema común de derecho ambiental dispuesto por el Código Civil y Comercial,

toda vez llama a todos aquellos que tengan que adoptar decisiones críticas en la cuestión -de

colisión de principios-, a desarrollar un delicado juicio de ponderación o razonabilidad, en

función de los bienes, intereses y derechos en juego, en casos de controversias, en el ejercicio

de derechos individuales y derechos de incidencia colectiva. Aunque la interpretación del

mismo, juega en conjunto con el artículo 241 (que reenvía a las normas de presupuestos

mínimos) y el artículo 14 del Código Civil y Comercial, que introduce como novedad

sobresaliente, que la ley no ampara el abuso del derecho “cuando pueda afectar al ambiente y

a los derechos de incidencia colectiva en general”. (Texto extraído de Diario Ambiental Nro

100 – 18.02.2016 ARTÍCULO 240 DEL NUEVO CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL:

INTRODUCCIÓN DEL DERECHO AMBIENTAL EN EL DERECHO PRIVADO

CONSTITUCIONAL Por Néstor A. Cafferatta).

En pocas palabras, a través de los artículos del Código mencionado se está consagrando

la función ecológica de la propiedad. En virtud de esta función no debe entenderse que se

traduce en un debilitamiento de los demás derechos humanos., sino que busca la armonización

derechos fundamentales e introducir procesos que garanticen la satisfacción del principio de


equidad intergeneracional. Cuando aquí hablamos de generaciones reiteramos que hablamos

tanto de generaciones humanos como no humanas.

Esta concepción ha sido plasmada por la Corte Suprema de Justicia, la cual al referirse

al principio precautorio “implica armonizar la tutela del ambiente y el desarrollo, mediante una

ponderación razonable, por lo cual no debe buscarse oposición entre ambos, sino

complementariedad, ya que la tutela del ambiente no debe detener el progreso, sino, por el

contrario hacerlo más perdurable en el tiempo de manera que puedan disfrutarlo generaciones

futuras” (CSJN, “Salas, Dino y otros c. Provincia de Salta y Estado Nacional, Fallos 332:663)

Las Resolución que hoy se cuestiona en cuanto a su constitucionalidad y

convencionalidad no se adecúan a lo dispuesto por el art. 240, como así tampoco a la ley que

sirven de lineamientos como lo es la Ley 22.421.

En resumen, se dan en el sub-lite la totalidad de los requisitos que la Ley de

Procedimientos constitucionales plasma para la presentación de esta acción, a saber:

1.- Omisión continúa, categórica y reiterada que lesiona en forma actual e inminente el

derecho no solo a la vida de estos animales inocentes que el único delito que cometieron fue

haber nacido miembros de otra especie diferente a la humana, sino también dadas las

circunstancias actuales que se presentan en el territorio provincial se encontraría lesionado el

derecho de todo habitante a gozar de un medio ambiente sano y a su preservación, establecido

en el artículo 41 de nuestra carta fundamental, en tanto el mismo fundamenta que “las

autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos

naturales, a la preservación del. Patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a

la información y educación ambientales” (Segundo párrafo del art. 41 de nuestra Constitución

Nacional). Entendiendo la diversidad biológica como la diversidad de todas las especies que

habitan en el territorio nacional.


Se desprende de esto último, que nuestra Constitución Nacional refleja mediante su

artículo la protección hacia el medio ambiente y el derecho a los animales a no ser víctimas de

actos de maltrato o crueles.

2.- Arbitrariedad e ilegalidad manifiesta de las medidas impartidas por

la demandada, ya que carecen de total fundamento científico y de investigación para establecer

tal presunción.

3.- No existe otro medio judicial más idóneo para salvaguardar el

derecho peticionado.

IX. MEDIDA CAUTELAR

Que hasta tanto no se realicen los Estudios sobre la situación poblacional de las

especies habilitadas solicitamos se disponga la cesación de la amenaza contra un sin número

de especies de nuestra fauna silvestre a través de la suspensión de los efectos de la Resolución

1099; al Gobierno Provincial la no autorización o permisos de cazas en toda provincia.

Tales estudios deben estar basados en monitoreos regionales (no solo provinciales) y

realizados con un criterio unificado (se debe utilizar la misma metodología y realizarse de

manera simultánea en las distintas jurisdicciones).

En este sentido, volvemos a destacar que cuatro de las cinco especies habilitadas

para la caza son migratorias y representan un “recurso compartido” entre varias

jurisdicciones.

Es decir que nuestra provincia no puede tomar decisiones unilaterales sobre el mismo.

Por ello, surge la necesidad de realizar monitoreos regionales y no solo provinciales.


Asimismo, exigimos la realización y presentación de los Estudios sobre la presión de

la caza. Tales estudios deben basarse en monitoreos de las especies cazadas, número de

ejemplares por especie, cantidad de cazadores, distribución temporal y espacial de los

cazadores, etc.

“La apariencia de buen derecho (fumus bonis iuris) y el peligro en la demora (periculum

in mora), la necesidad de prevenir y de hacer lugar a la cautelar para impedir la producción de

un daño ambiental de incidencia colectiva (art. 27 ley 25.675 General del Ambiente) o que

continúe o se agrave la degradación del ambiente (arts. 1710 y 1711, del Código Civil y

Comercial)” Id SAIJ: SUA008102225 de Febrero de 2021.

Nuestra solicitud se sustenta en la Ley General del Ambiente, cuyo art. 32º, en su 3er.

Este párrafo señala: "En cualquier estado del proceso, aun con carácter de medida precautoria,

podrán solicitarse medidas de urgencia, aun sin audiencia de la parte contraria, prestando

debida caución por los daños y perjuicios que pudieran producirse. El juez podrá, asimismo,

disponerlas, sin petición de parte."

Resulta fundamental resaltar que el principio precautorio es un principio del Derecho

ambiental consagrado en el artículo 4 de la Ley General del Ambiente N° 25.675 que señala

que “cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza

científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en

función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente”. Dicho precepto exige

medidas de urgencia aun frente a la falta de elementos probatorios con el objetivo de evitar que

se genere un daño con efectos de impactos negativos, por lo tanto, su demora puede acarrear

circunstancias más perjudiciales a cualquier decisión o acción inmediata y oportuna

(Cafferatta, s.f.).
En consonancia con la solicitud de esta cautelar la Sala Primera en lo Civil y Comercial

de la Cámara de Apelaciones de Gualeguaychú sostuvo que: “si la actividad emprendida

provoca daños a terceros debe cesar, aun cuando no encontrará obstáculo legislativo o no

estuviere reglamentada, y no puede ser amparada por la ley (art. 502 Cód. Civ.) pues ésta

protege el ejercicio regular de los derechos (arts. 1071 y 2315 Cód. Civ.) debiendo asignarse a

la prevención en este terreno una importancia superior a la que tiene otorgada en otros ámbitos

puesto que la agresión al medio ambiente se manifiesta en hechos que provocan por su mera

consumación un deterioro cierto e irreversible”. Autos: Bortairy Juan Miguel c/ Carnes del

Litoral S.A. s/ Sumarísimo por cesación de actividad.

El caso de autos; no presenta duda sobre el bien jurídico a preservar, que son nuestras

aves autóctonas; no habiendo cuestionamiento sobre esta clasificación; asimismo no hay duda

alguna sobre la irreparabilidad del daño y el peligro en la demora.

Consideramos procedente la “inversión de la carga de la prueba” atento a que es el

Estado provincial demandado, el que debe demostrar que su accionar generador de potenciales

riesgos no son negativas para el equilibrio ecosistémico y para la estabilidad poblacional de las

especies autóctonas.

“La transición del paradigma de la reparación para la prevención, todavía se muestra

insuficiente. Es necesario, entonces, entrar en un estadio de mayor sofisticación (y efectividad),

pasar a la actuación de precaución. Así ya no cabe a los titulares de derechos ambientales probar

los efectos negativos (ofensividad) de emprendimientos llevados a la apreciación del bien

público, como es en el caso de instrumentos afiliados al régimen de simple prevención, por

ejemplo el estudio de impacto ambiental, por razones varias que no podemos aquí analizar (la

disponibilidad de informaciones, cubiertas por secretos industrial es apenas una de ellas), se

impone a los degradadores potenciales la carga de probar la inofensividad de la actividad


propuesta.” “En nuestro prisma, la precaución es el motor del cambio radical que el tratamiento

de actividades potencialmente degradadoras viene sufriendo en los últimos años. Afirmándose

la tesis —inclusive en el plano constitucional— de que hay un deber genérico y abstracto de

no degradar el medio ambiente, se invierte, en el campo de esas actividades el régimen jurídico

de ilicitud, ya que en las nuevas bases estas se presumen hasta que se pruebe lo contrario.”

(Antonio H. Benjamín Derechos de la naturaleza. En: Obligaciones y contratos en los albores

del siglo XXI. Homenaje al Profesor Dr. Roberto López Cabana, Abeledo Perrot, Buenos

Aires).

X. RESERVA: PLANTEO DEL CASO FEDERAL

Ante la hipótesis de que V.S. rechazare la acción interpuesta, situación que violentaría

los arts. 41º, 43º, 28º, 31º, 75º inc. 22) de la Carta Magna, arts. 65º, 83º, 84º, 5º, 6º y concdts.

de la Constitución Provincial, Ley 25.675, arts. 1º, 2º, 11º, 12º, 9º, 240º, 241º, 1710º y sigts.

del C.C.C. formulamos expresa reserva de ocurrir por ante la C.S.J.N. mediante el Recurso

Extraordinario que prevé el art. 14º de la Ley 48 haciendo el planteo del Caso Federal.

XI- DERECHO:

Basamos la presente petición en lo establecido en el Art. 62 sgtes. y concordantes de la

Ley Provincial Nº 8369 de Procedimientos Constitucionales; Ley 10.704, nuestra Constitución

Nacional; Art. 83 de la Constitución provincial; la Ley 25675; el acuerdo de Escazu; el

convenio sobre diversidad biológica y todo el plexo normativo ambiental que rige en nuestro

país; doctrina y jurisprudencia. .

XII.- Gratuidad del trámite:

Las ASOCIACIONES aquí presentes son asociaciones civiles sin fines de lucro y

tienen como objeto y actividad principal la defensa de los derechos e intereses colectivos o
difusos, con el fin de proteger el medio ambiente y las demás especies. Por lo tanto tiene el

derecho constitucional y supranacional de accionar judicialmente sin tener que soportar costo

alguno de ninguna naturaleza. La Ley nº 26.361 modificatoria de la Ley nº 24.240, se enrola

en tal dirección. En el artículo 28º se refiere a la legitimación de las asociaciones de

consumidores y usuarios, otorgándoles los beneficios de la justicia gratuita.

El párrafo dice así: “Las acciones judiciales iniciadas en defensa de intereses de

incidencia colectiva cuentan con el beneficio de justicia gratuita”.

A su vez dicha gratuidad y la de la legitimada Dra. Harari se funda en los siguientes

fundamentos:

1.- La Ley General del Ambiente nº 25.675 dice en su artículo 32º que “el acceso a

la jurisdicción por cuestiones ambientales no admitirá restricciones de ningún tipo o

especie”.

Es claro que la norma privilegia y otorga gratuidad a la acción en sí,

independientemente de quien la ejerce, ya sea una persona física o jurídica.

2.- La ley de presupuestos mínimos nº 25.675 es de orden público y su ámbito de

validez y vigencia es todo el territorio nacional.

3.- La Excma. Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires ha resuelto

recientemente que, en los casos de acciones judiciales dirigidas a la protección del medio

ambiente, no corresponde el reclamo del pago previo de tasas, costos y costas. Dicho

precedente también citamos para fundar esta petición.

“La Plata, 2 de noviembre de 2005. AUTOS Y VISTOS: ... El Art. 32 de la ley general

25.675, al tiempo que establece que la jurisdicción en materia ambiental: ‘... será la que
corresponda a las reglas ordinarias de la competencia’, precisa que ‘... [el] acceso a la

jurisdicción por cuestiones ambientales no admitirá restricciones de ningún tipo o especie’.

La referida norma, cierto es, no desvirtúa los poderes normativos y jurisdiccionales que, en su

calidad de entes políticos autónomos, las provincias se han reservado en el pacto constituyente

(arg. Arts. 75 inc. 12, 121, 122, 123 y concs. C.N.). Antes bien, tal como lo impone el texto

constitucional en que el legislador fundamentó la determinación normativa bajo examen (Art.

41, C.N.), se ha resguardado la intervención de la jurisdicción local en temas ambientales no

inter jurisdiccionales, al poner en cabeza de los tribunales ordinarios la aplicación de la ley

25.675... De todos modos, el alto interés institucional, social y, por tanto, jurídico,

comprometido en la especie (Art. 41, en conc. Art. 28, Const. Pcial.), exige dar una respuesta

que sin mengua del reconocimiento estructural de las potestades locales, resguarde en todo su

posible aprovechamiento, las garantías que la normativa ambiental aspira a implementar

efectivamente, en modo uniforme e igualitario para todo el país (Art. 3 ley 25.675)... Bajo esta

óptica, y dado que una solución contraria enervaría la funcionalidad del texto invocado, una

lectura amplia del acceso a la jurisdicción frente al posible gravamen ambiental, tal cual surge

además, de la letra del citado Art. 32 de la ley 25.675. En consecuencia, ha de serles

reconocido que esa accesibilidad no esté condicionada por restricciones económicas en todo

su derrotero procesal, incluyendo la fase de actuación inherente a esta sede extraordinaria,

puesto que la disposición referida no circunscribe su vigencia al mero ingreso ante los estrados

judiciales competentes solo en sus instancias ordinarias...”. (Ac. 93.412. Granda Aníbal y Ots.

c. Edelap S.A. s. Amparo).

“Este, como uno de los pilares de la democracia ambiental, junto al acceso a la

información y la participación ciudadana, establecida en el Principio nº 10 de la Declaración

de Río de 1992, es receptada también el “Acuerdo Regional sobre el acceso a la información,

la participación pública y el acceso a la Justicia en asuntos ambientales en América Latina y


el Caribe” (más conocido como “Acuerdo de Escazú” cuando en el art. 8º define que: “para

garantizar el derecho de acceso a la justicia en asuntos ambientales, cada Parte, considerando

sus circunstancias, contará con (…) b) procedimientos efectivos, oportunos, públicos,

transparentes, imparciales y sin costos prohibitivos”. [1]

4.- Invocación del mejor derecho protectorio.

Resulta extensivo a este instituto y a esta situación fáctica y jurídica.

Nos explicamos: Como surge de la ley 26.361 modificatoria de la ley 24.240, entre

las modificaciones que introduce hay innovaciones para nuestro orden jurídico respecto a los

daños punitivos y al sistema de acciones de clase -Art. 25º y 27º) en el artículo 28º que se

refiere a la legitimación de las asociaciones de consumidores y usuarios, les otorga los

beneficios de la justicia gratuita.

El párrafo dice así: Las acciones judiciales iniciadas en defensa de intereses de

incidencia colectiva cuentan con el beneficio de justicia gratuita.

Donde la ley no distingue no debemos distinguir, dice el famoso adagio romano.

Entendemos que dicha norma engloba a todas las asociaciones no gubernamentales, y no

solamente a las de consumidores, toda vez que la manda constitucional del Art. 43º en su

párrafo segundo, se refiere a las acciones que protegen al ambiente, la competencia, al usuario

y al consumidor, así como a los derechos de incidencia colectiva en general, y contra toda

forma de discriminación.

Como se puede colegir, las acciones que protegen a los usuarios y consumidores

poseen contenido patrimonial. No es la misma situación respecto de las asociaciones que

defienden al ambiente, a los recursos, a los afectados y a las generaciones futuras en acciones

de cesación de daño ambiental. Generalmente carentes ab initio de contenido patrimonial.


Resultando el mejor derecho protectorio la gratuidad de las actuaciones en el ámbito

nacional, también se invoca en el ámbito provincial.

La desigualdad y asimetría que existiría si se desconociera este mejor derecho

protectorio, echaría por tierra los postulados constitucionales de igualdad ante las leyes

supranacionales. La gratuidad de la justicia y el acceso a los estrados judiciales, sin cortapisas,

lo estatuyen también los Tratados internacionales (San José de Costa Rica).

La CSJ en el caso “Giroldi” JA 1995-III-571 dijo que al otorgarse jerarquía

constitucional a la Convención Americana de Derechos Humanos en las condiciones de su

vigencia, quiso poner de manifiesto que era tal como la misma regía a nivel supranacional y

teniendo en cuenta la aplicación que hacían los Tribunales internacionales competentes.

Así en el caso “Cantos” (ver en www.corteideh.orga.cr) se analizó los alcances del

acceso a la jurisdicción, y recordando lo dispuesto por el Art. 8º del Pacto de San José, expresó

que resulta contrario a dicha norma todo impedimento patrimonial que dificulte su concreción

y que no estuviera justificado por razonables necesidades de la propia administración de

justicia.

Mencionó también el acceso a la justicia como un derecho humano por excelencia.

Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Pcia. de Buenos Aires ha resuelto

que “Tratándose de la tutela jurisdiccional frente a un posible daño ambiental, no es

exigible el depósito previo del Art. 280 del CPCC”.

Resulta fácilmente parangonable esa situación con la de autos, toda vez que el Art.

32º de la ley 25.675 dice: “el acceso a la jurisdicción por cuestiones ambientales no

admitirá restricciones de ningún tipo o especie”.


Constituye criterio jurisprudencial uniforme y de plena razonabilidad que tanto en

jurisdicción nacional como en jurisdicciones provinciales las organizaciones no

gubernamentales creadas y autorizadas por ley a garantizar el derecho de los consumidores y

el de gozar de un ambiente sano, puedan actuar ante la Justicia sin tener que afrontar costo

alguno.

XIII. CONTRACAUTELA:

Con respecto al requisito de la contracautela, se señala que el art. 32 de la ley 25.675

establece “…El acceso a la jurisdicción por cuestiones ambientales no admitirá restricciones

de ningún tipo o especie…”. Y en razón de versar la presente acción sobre el derecho ambiental

se solicita a V.S. que exima a esta parte de contracautela. Subsidiariamente se brinda la

contracautela juratoria.

La Sala 2da de la Cámara Federal de Bahía Blanca al expedirse sobre la contracautela

en el marco de un proceso análogo, sostuvo: “[...] No corresponde fijar contracautela para el

dictado de una medida cautelar destinada a suspender los trabajos de construcción de una línea

de electroducto en el ámbito de un amparo colectivo ambiental. Hablar de contracautela en un

amparo ambiental como éste es ir de lo simbólico, hasta lo efectivamente ilusorio y por

exorbitancia de la contracautela. Estas medidas deben ser dictadas en base a un pormenorizado

análisis del bonusfumus iuris, atendiendo el propio juzgador a los intereses difusos que como

tales no son propios ni excluyentes de cada amparista. Es procedente el dictado de una medida

cautelar contra la continuación de los trabajos de construcción de la línea de alta tensión de un

electroducto, si se encuentra prima facie acreditado el posible impacto negativo en el medio

ambiente de la región afectada por la obra y existe la posibilidad de que la alteración del medio

sea en algunos casos de imposible reparación; sin la fijación, en el caso, de contracautela[...]”,


(Cámara Federal de Bahía Blanca, sala 2ª, “Breti, Miguel A. y otros c. Ente Nacional de

Regulación de la Electricidad”, JA, 1999-III-247).

En virtud de esta incontrastable necesidad de recibir del órgano judicial una pronta

respuesta a este sentido reclamo la CSJN has dicho; “que atañe a los jueces buscar soluciones

que se avengan con la urgencia que conllevan las pretensiones, para lo cual deben encauzar los

trámites por vías expeditivas y evitar que el rigor de las formas pueda conducir a la frustración

de derechos que cuentan con tutela de orden constitucional (doct. de Fallos, 327:2177 y sus

citas; 327:2413, 2510); jurisprudencia que resulta particularmente aplicable en el caso en que

se trata de amparar los derechos fundamentales a la vida y la salud, si el accionante lleva más

de cuatro años y medio litigando en la vía de amparo…” CSN, 8-4-08, U. 30.XLII, “Unión de

Usuarios y Consumidores c. Cía. Euromédica de Salud s/Amparo”.

XIV. CAUCIÓN JURATORIA.

Asimismo, declaramos desde el punto de vista formal, debe tenerse en cuenta en la

especie que no se encuentra INICIADO otro reclamo en este sentido, lo que dejamos

consignado en nuestro nombre bajo DECLARACIÓN JURADA.-

XV. PRUEBA.

Documental: Se adjunta.

A1) Estatuto CEYDAS y A2) Actas de Designación de autoridades vigentes,

B1) Estatuto Foro Ecologista de Paraná y B2) Acta de designación de

autoridades,

C1) Estatuto Conciencia Animal y C2) el acta de designación de autoridades.


D1) Estatuto CAASER y D2) acta de designación de autoridades.

E1) Estatuto AJAM y E2) acta de designación de autoridades.

F) NOTICIAS PERIODÍSTICAS DOCUMENTADAS

1. https://www.elentrerios.com/actualidad/en-medio-de-la-polmica-por-la-caza-de-

especies-autctonas-el-director-de-recursos-naturales-dio-sus-argumentos.htm

2. https://eraverde.com.ar/?p=8547 Diputados tratará la derogación de la Resolución

que habilita la caza.

3. https://www.diarioriouruguay.com.ar/interes-general/una-ong-local-repudi-la-

habilitacin-de-temporada-de-caza-de-especies-autctonas.htm

4. https://www.elmiercolesdigital.com.ar/insolito-habilitan-la-caza-de-animales-

autoctonos-en-la-provincia-de-entre-rios/

5. https://entreriosya.com.ar/alertan-por-caza-de-animales-autoctonos-en-entre-rios/

6. https://www.elonce.com/secciones/sociedad/714296-habilitan-la-caza-deportiva-

menor-en-entre-ros-las-zonas-y-especies-permitidas.htm

7. https://www.unoentrerios.com.ar/la-provincia/rechazan-la-habilitacion-la-caza-

animales-nativos-n2722080.html

8. https://www.diariojunio.com.ar/jovenes-de-concordia-juntan-firmas-para-frenar-

la-resolucion-que-permite-la-caza-de-aves-con-fines-
deportivos?fbclid=IwAR2ZV-

5SvHW_YivACJngskRID29fzLnQ3ocMiydgrEplDwXTUkrFblgRt8I

9. https://www.elmiercolesdigital.com.ar/buscaran-derogar-la-resolucion-que-habilita-

la-caza-de-aves-silvestres/

10. Publicación AGMER

https://www.facebook.com/741209495998027/posts/5150583125060620/

11. https://www.diarioriouruguay.com.ar/interes-general/ceydas-manifest-su-apoyo-

al-proyecto-legislativo-para-pedir-que-no-haya-caza-de-especies-autctonas.htm

12. https://www.diarioriouruguay.com.ar/interes-general/ceydas-manifest-su-apoyo-

al-proyecto-legislativo-para-pedir-que-no-haya-caza-de-especies-autctonas.htm

13.https://lapiramide.net/sobre-la-habilitacion-de-la-caza-de-aves-la-secretaria-de-

ambiente-expreso-que-quiza-la-resolucion-no-tuvo-un-estudio-de-campo/

14. https://eraverde.com.ar/?p=8631

15. https://www.elentrerios.com/actualidad/en-una-decisin-ldquoa-contramano-del-

resto-del-mundordquo-habilitan-la-caza-de-animales-autctonos.htm

PERICIAL: se cite perito de especialidad en Ciencias biológicas, para dar a conocer las

implicancias de la habilitación de caza de especies de fauna silvestre y migratoria; y el potencial

impacto en sus poblaciones y la afectación de las cadenas alimenticias (codependencia)


XVI-PETITORIO:

Por lo expuesto, de V. S. solicitamos:

1º) Nos tenga por presentados, en el carácter invocado, domicilios legales constituidos,

patrocinio letrado, dándonos la intervención que por derecho nos corresponde;

2º) Tenga por promovida ACCIÓN DE AMPARO AMBIENTAL Y MEDIDA

CAUTELAR DE PROHIBICIÓN DE INNOVAR contra EL Superior Gobierno de la Provincia

de Entre Ríos, con domicilio en calle CG. De La Puente 220 de esta ciudad de Paraná.

3º) Tenga por ofrecida caución juratoria.

4º) Por acompañada prueba documental.

5º) Por cumplidos los recaudos reglamentarios.

6º) Oportunamente, dicte Resolución, admitiendo y declarando procedente la MEDIDA

CAUTELAR, ordenando se libre Mandamiento de Prohibición dirigido a la Provincia

demandada de domicilios denunciados.

7) Oportunamente declare la Inconstitucionalidad de la Resolución 1099 Dirección de

Minería, Medio Ambiente y Recursos Naturales, dependiente del Poder ejecutivo provincial.

La medida deberá disponerse con habilitación de días y horas inhábiles e inaudita parte,

por las razones expuestas.

8) Se DECLARE sujeto de derecho a las especies comprometidas,

Proveer de conformidad.

SERA JUSTICIA.
María Aldana Sasia

Mat. 6597 Fº179 Tª1

Cecilia Inés Domínguez

Mat. 9711 Fº 263 Tª1

Conocimiento del Escrito: Atento a lo dispuesto por el art 11 del Reglamento de Presentaciones
Electrónicas, declaramos, ambas letradas patrocinantes, bajo juramento que el presente escrito
se formula bajo el estricto conocimiento y requerimiento de las Organizaciones presentadas. -

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