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CAPÍTULO I V

SUJETOS ACTIVOS DE LA PETICIÓN


DE QUIEBRA

27. GENERALIDADES

Considerada que ha sido la declaración de quiebra desde el pun-


to de vista del sujeto pasivo, es dable analizarla ahora desde la
perspectiva del sujeto activo, para así tener una visión que nos
permita comprender más claramente el procedimiento que an-
tecede a la declaración judicial que da lugar a la quiebra. Al
respecto, cabe advertir que pueden pedir la quiebra tanto el
deudor como cualquiera de sus acreedores. No es necesario para
solicitar la quiebra que haya pluralidad de acreedores, porque
aun cuando el deudor tenga un solo acreedor, puede producirse
esa situación. Parece extraño que tenga interés en demandar la
quiebra un acreedor único, cuando le bastaría con ejecutar a su
deudor. Efectivamente, en la generalidad de los casos, la ejecución
individual será suficiente, pero a veces la quiebra es más eficaz,
por las siguientes razones:
a) Porque el acreedor puede tener interés en perseguir la
responsabilidad criminal del deudor que ha incurrido en hechos
constitutivos de insolvencia punible y para que sea procedente
la pesquisa de este delito, es necesario que la quiebra sea decla-
rada, y
b) Puede el deudor haber ejecutado actos o celebrado con-
tratos en fraude de sus acreedores, que pueden ser revocados a
través del ejercicio de las acciones revocatorias concursales que
regula la Ley de Quiebras, resultando más eficaces que la acción
pauliana civil, dado que se presume en ellas la mala fe del deudor,

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PRIMERA PARTE: EXAMEN PRELIMINAR SOBRE EL DERECHO DE QUIEBRAS

si se hacen valer para dejar sin efecto actos o contratos compren-


didos en el período sospechoso.
En todo caso, el artículo 40 de la Ley de Quiebras establece que
el deudor podrá ser declarado en quiebra aunque tenga un solo
acreedor, siempre que concurran los demás requisitos legales.

28. LEGITIMACIÓN DEL DEUDOR PARA SOLICITAR


SU PROPIA QUIEBRA

En lo que atañe al ejercicio de la acción concursal por el deudor


para provocar su propio estado de quiebra, la doctrina ha inten-
tado justificar esta extraña situación, sin que se encuentren para
su explicación suficientes razones que la fundamenten.
En efecto, uno se pregunta: ¿Cuál es la legitimación que sirve
de antecedentes al deudor para invocar su propia declaración
de quiebra?
La legitimación procesal para actuar se apoya en la titularidad
de un derecho cuya declaración se solicita del órgano jurisdic-
cional al deducir la acción.
¿Qué derecho es el que tiene el deudor?
La verdad es que resulta difícil dar una respuesta a esta in-
terrogante, si se considera que la declaración de quiebra no le
reportará ninguna ventaja, porque el único afectado será el pro-
pio fallido, que perderá la libre disposición de sus bienes, para
que sean liquidados y con el producto de su realización habrá
de proveerse al pago de sus deudas, incluso de aquellas que aún
no estuviesen vencidas.
De ahí que no pueda concebirse la idea que exista un derecho
que vaya en desmedro del propio titular.
Tampoco puede afirmarse que al pedir la quiebra el deudor
en estado de cesación de pagos actúe en interés de sus acreedores,
porque la suerte que corran los créditos de sus acreedores bien
podría ser para el deudor de cierta indiferencia, y si se quisiere
advertir en el ánimo del deudor un propósito de pagarles a los
acreedores, ese objetivo desaparecería con la quiebra, porque
ésta lo priva precisamente de ese derecho.
Descartada la posibilidad que exista un derecho, como un in-
terés del deudor en provocar la declaración de su propia quiebra,

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CAP. IV: SUJETOS ACTIVOS DE LA PETICIÓN DE QUIEBRA

habrá de hallarse su justificación en la necesidad de cumplir un


deber jurídico propio para legitimar su actuación.
Este deber jurídico ha de desentrañarse del imperativo de
bien público que ha de haber en evitar que si se tolerase que una
persona en estado de cesación de pagos dilatare indefinidamente
su declaración de quiebra, para seguir consumiendo su patrimo-
nio, aparte de consagrar como legítimo el daño a los acreedores,
importaría alentar un grave atentado a la inexcusable buena fe que
ha de existir, de modo que el deudor no agrave el mal estado de
sus negocios, ni se transforme en árbitro de intereses ajenos.
En el caso del deudor calificado, este deber jurídico constituye
un imperativo legal, porque su violación determina incurrir en
un ilícito penal, con lo que el deudor al provocar la declaración
de su propia quiebra no tanto se cuida de no causarles daño a
los acreedores, ni de faltar a la buena fe, como de sustraerse a
la comisión de un delito, por lo que podría decirse que es una
exigencia ineludible que tiene por finalidad cautelar el crédito
público y evitar que se perturbe la circulación de la riqueza. Se
impone así, como objetivo de interés público, la quiebra, para
garantizar que la cesación de pagos no se transforme en una
amenaza al orden público económico.

29. LEGITIMACIÓN DEL ACREEDOR PARA SOLICITAR


LA QUIEBRA DEL DEUDOR

En cuanto a la legitimación de los acreedores, cabe considerar


lo siguiente: La acción para que se pida la quiebra del deudor se
la da la ley al acreedor, de acuerdo al principio rector que esta-
tuye el encabezamiento del artículo 43, y como esta facultad está
establecida en el interés general de los acreedores, basta que la
pida uno cualquiera de ellos y su declaración valdrá para todos,
porque sus efectos los alcanzarán por igual, dada la masa colectiva
que ellos integran frente a su común deudor.
En armonía con el artículo 40, como ha quedado dicho, la ley
no excluye la hipótesis que si hay un único acreedor, pueda éste
pedir la quiebra, porque sería injusto que cuando estuviere solo
se le negara el derecho que se le confiere a todo otro acreedor,
cuando sean muchos.

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PRIMERA PARTE: EXAMEN PRELIMINAR SOBRE EL DERECHO DE QUIEBRAS

Se sigue de ello que la calidad de acreedor es un requisito


esencial para el ejercicio de la acción.24
Corresponde al tribunal que conoce de la petición de quie-
bra comprobar la concurrencia del requisito de la legitimación
del acreedor, mediante el examen de la demanda y de la docu-
mentación a ella agregada, así como de las demás pruebas que
se rindieren.25
Al hacer ese examen, ha de cerciorarse el juez del interés que
tiene el acreedor para accionar, cuya es la legitimación procesal
que tiene como titular del derecho que el acreedor invoca, aun
cuando su crédito no sea actualmente exigible, como lo establece el
artículo 43, y esto ha de ser así, por cuanto el acreedor que solicita
la quiebra –como lo hemos remarcado anteriormente– no pide
el pago de su crédito, pues la ley no le reconoce ese privilegio,
sino que su solicitud va dirigida a que se declare jurídicamente la
quiebra y como efecto de ella la ley hará exigible su crédito, para
que pueda de esta forma proveerse a su pago con la realización
del activo (artículos 1º y 67 de la ley)26.
Al permitir la ley que cualquier acreedor pueda presentar la
demanda de quiebra aunque su crédito no sea exigible, ha quedado
reafirmado el principio del interés social que anima al juicio de
quiebra, en orden a que el que solicita la quiebra pueda invocar
otros créditos distintos que existan contra el deudor, aunque no
sea el del acreedor que promueve la acción, como son las demás
deudas impagas que demostrarán el estado de la quiebra.
Sin embargo, en el caso que el acreedor funde como presu-
puesto sustancial para la declaración de quiebra la causal del Nº 1
del artículo 43, ha de acreditar, sin perjuicio de otras situaciones, el
ser titular del propio crédito en que la justifica, lo que contradice el
propósito fundamental en que se inspira la Ley de Quiebras y además
resulta ser inconsecuente, porque no guarda armonía con el alcance
del inciso primero, con lo que se desdice la ley a sí misma.

24
SATTA, Instituciones del Derecho, traducción española de Fontanarrosa, Buenos
Aires, 1951, pp. 63 y 71; PROVINCIALI, Tratado de Derecho de Quiebra, tomo I, Nº 98,
traducción de José Ramírez, Barcelona, 1958.
25
RAÚL VARELA V., Revista de Derecho y Jurisprudencia, tomo LXVI, agosto,
1969, p. 149.
26
Ver RIPERT, Tratado Elemental de Derecho Comercial, tomo IV, París, 1954,
p. 247.

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CAP. IV: SUJETOS ACTIVOS DE LA PETICIÓN DE QUIEBRA

Como quiera que fuere, lo cierto es que la acción del acreedor


dirigida a obtener la declaración de quiebra es una acción con-
cursal y no individual, porque, como dice Ugo Rocco, hay “una
acción única con pluralidad de sujetos legitimados para obrar
con el fin de obtener la declaración de quiebra”.27
De ahí entonces que existe una diferencia conceptual y básica,
y que resalta en la medida que se ahonda en sus características,
entre la acción ejecutiva y la destinada a abrir el proceso de
quiebra.
Cobran así entonces más fuerza que nunca, en el significado
del ejercicio de esta acción, las sabias reflexiones que formula
el distinguido autor francés Louis Josserand, cuando expresa
en su obra Del Abuso de los Derechos y otros Ensayos,28 que “El liti-
gante que hace valer sus derechos ante los tribunales cumple
una función esencial –en este caso no sólo el suyo, sino que
el de un haz de acreedores–; y representa no sólo sus intere-
ses personales, sino los de la sociedad entera, porque a ésta le
interesa que el derecho se ejerza, que no sea letra muerta. El
litigante llena una función social; según la enérgica fórmula
de Ihering, es un luchador nato por el derecho, en interés de
la sociedad”. Agrega en seguida: “Si cada cual abandonara sus
acciones, el derecho dejaría de ser una realidad viva y seríamos,
vosotros y yo, más rudamente tratados de lo que somos por al-
gunas corporaciones, y hasta por la misma Administración”. A
continuación añade: “Es, pues, sagrado el derecho de litigar, de
apersonarse ante la justicia. Pero una vez más se necesita que el
derecho se ejerza con pleno conocimiento, por buenos motivos,
y no por razones más o menos confesables. Hay individuos que
litigan por placer, raza inmortalizada por Racine en una de las
comedias más sorprendentes que se hayan escrito; hay otros que
litigan por maldad; que, por su espíritu de rencor, de venganza,
adelantan contra alguno de sus parientes, por ejemplo contra
la suegra, una serie de pleitos vejatorios, que denotan en ellos
un espíritu sistemático, una voluntad de persecución; y hay
una tercera categoría, integrada por los maestros cantores, que

27
La legittimazione ad agire, 1929, p. 85.
28
Ed. Ternis, 1982, p. 13.

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PRIMERA PARTE: EXAMEN PRELIMINAR SOBRE EL DERECHO DE QUIEBRAS

esperan, mediante la amenaza de una acción, de una queja, de


una denuncia, arrancar a su víctima fuerte suma”.
Todos estos no se limitan a ejercer su derecho, sino que de
él abusan, porque lo hacen apartarse de su destino y lo adaptan
a fines que no son legítimos.
Ninguna de estas últimas conductas negativas, de inspiración
netamente individualista y de que trata Josserand, según la cita que
antecede, se compadece con el interés social que caracteriza a la
acción que ejerce un acreedor al solicitar la apertura del proceso
concursal de su deudor, porque, desde luego, la tramitación que
ha fijado la ley en el artículo 45 no denota un choque de intereses
privatísticos, que mire al exclusivo derecho de las partes, dado
que no implica una contienda propiamente tal, de las que llevan
consigo un carácter litigioso en su recto sentido, cuanto menos
la de una pasión por promover la controversia, porque, como lo
sostiene Francesco Carnelutti,29 la finalidad que persigue es otra
y difiere de la que impulsa al juicio ejecutivo, por cuanto “En el
juicio de quiebra se embarga, se liquida y se distribuye el patri-
monio del deudor, no para vencer su resistencia, sino que para
asegurar la igualdad de pago entre los acreedores”.

30. QUIEBRA SOLICITADA POR EL PROPIO DEUDOR

Respecto del deudor que ejerce una actividad comercial, indus-


trial, minera o agrícola, esto es, aquel tipo de deudor calificado
que desempeña una actividad considerada de importancia para la
marcha económica, solicitar su quiebra es un deber legal, como
ha quedado expresado.
Así lo dispone, por lo demás, el artículo 41 al señalar que el
deudor que ejerce una actividad comercial, industrial, minera o
agrícola, deberá solicitar la declaración de su quiebra antes que
transcurran 15 días contados desde la fecha en que haya cesado
en el pago de una obligación mercantil.
Cuando el deudor solicita su quiebra, no es necesario que
invoque algunas de las causales que la hacen procedente, porque

29
Derecho Procesal, tomo II, Ed. Jurídica, Buenos Aires, 1952, pp. 404 y
siguientes.

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CAP. IV: SUJETOS ACTIVOS DE LA PETICIÓN DE QUIEBRA

basta que la pida para que se entienda que padece de un estado


de cesación de pagos.
De ahí que cuando el deudor insta por la declaración de
su quiebra debe acompañar a su solicitud una serie de antece-
dentes que son los que señala el artículo 42 y que tienen por
objeto informar al tribunal y a los acreedores del mal estado
de sus negocios. Dispone la disposición citada que “El deudor,
al solicitar la declaración de su quiebra, deberá presentar por
duplicado:
1. Un inventario o relación detallada de todos sus bienes,
con expresión del lugar en que se encuentren, de su valor
estimativo y de los gravámenes que los afecten;
2. Una relación de los bienes que, en conformidad a la ley,
están excluidos de la quiebra;
3. Una relación de los juicios que tuviere pendientes;
4. Un estado de las deudas, con expresión del nombre y
domicilio de los acreedores y de la naturaleza de los res-
pectivos títulos, y
5. Una memoria de las causas directas o inmediatas del mal
estado de sus negocios, debiendo ella dar cuenta de la
inversión del producto de las deudas contraídas y de los
demás bienes adquiridos en el año último. El deudor que
llevare contabilidad completa presentará, además, su úl-
timo balance y la cuenta de ganancias y pérdidas.
Si el deudor fuera una sociedad colectiva o en comandita, las
piezas indicadas serán firmadas por todos los socios colectivos
que invistan esta calidad por el contrato social y se encuentren
presentes en el domicilio de la sociedad.
Si el deudor fuere otra clase de persona jurídica, las piezas en
referencia serán firmadas por sus administradores”.
Es conveniente remarcar que la razón por la cual todos los
socios colectivos deben firmar los estados financieros obedece
no tanto a la representación que tienen de la sociedad como a
la circunstancia que la quiebra de una sociedad colectiva acarrea
como efecto la quiebra personal de cada uno de los socios que
la componen.
Si el deudor es una sociedad anónima o de responsabilidad
limitada, quien debe firmar la solicitud y balance consiguiente
es el gerente.

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PRIMERA PARTE: EXAMEN PRELIMINAR SOBRE EL DERECHO DE QUIEBRAS

31. DESIGNACIÓN DEL SÍNDICO EN LA QUIEBRA


PRESENTADA POR EL PROPIO DEUDOR.
PROCEDIMIENTO

Para los efectos de designar un síndico titular y uno suplente en


la sentencia que declare la quiebra, el juez ha de citar previamen-
te, en conformidad con lo dispuesto en los párrafos siguientes,
a los tres acreedores que figuren con los mayores créditos en el
estado de deudas presentado por el deudor, o a los que hubiera
si fueran menos, a fin de que señalen los nombres de los síndicos
respectivos, de modo que sólo a uno de éstos el tribunal deberá
designar en la sentencia.
Los acreedores señalados serán citados mediante notificación
efectuada por cédula, en la cual se indicará el nombre del acree-
dor y su domicilio, además del objeto de la citación. El tribunal
comisionará al receptor de turno para efectuar esta notificación,
tan pronto como se haya recibido la solicitud de declaración de
quiebra del deudor. La audiencia tendrá lugar dentro de tercer
día de efectuada la última notificación, la que el receptor deberá
practicar a más tardar el tercero día después de dictada la resolu-
ción que la disponga. La notificación extemporánea no invalidará
la audiencia señalada. El incumplimiento de esta obligación por
parte del receptor será constitutivo de falta grave a sus funciones
y será sancionado según lo dispuesto en el inciso tercero del
artículo 393 del Código Orgánico de Tribunales. Los derechos que
correspondan al receptor gozarán de la preferencia que establece
el número 4 del artículo 2472 del Código Civil.
La audiencia se llevará a efecto con el o los acreedores que
asistan, y en ella se nominará a los síndicos. Si asistiere más de
un acreedor, la elección se efectuará por la mayoría del total
pasivo con derecho a voto, conforme al importe que aparezca
en el estado de deudas. Si no compareciere ningún acreedor,
el tribunal repetirá por una vez el procedimiento con los tres
acreedores siguientes, o con los que hubiera si fueran menos.
En caso de que lo señalado resultare imposible de aplicar, se de-
signará al síndico mediante sorteo, en el cual deberán incluirse
los nombres de todos los síndicos habilitados para ejercer en el
territorio jurisdiccional del tribunal. En estos procedimientos
no se dará lugar a incidentes, debiendo resolver el tribunal de

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CAP. IV: SUJETOS ACTIVOS DE LA PETICIÓN DE QUIEBRA

plano cualquier asunto que se presente y su resolución no será


susceptible de recurso alguno.

32. QUIEBRA SOLICITADA POR UN ACREEDOR

Cuando es un acreedor el que pide la quiebra, la ley exige que


compruebe la concurrencia de alguna de las causales legales taxa-
tivas que determinan su declaración, así como los hechos que la
configuran y los antecedentes documentarios que la acrediten. Si
es el propio deudor el que la pide, la ley no le exige que justifique
causal alguna, ni funde la razón por la cual la pide.
La primera condición que legitima al acreedor que demanda
la quiebra es la de tener su calidad de tal. Basta ser acreedor. No
es necesario que el crédito sea exigible, que sea puro y simple,
que goce de privilegio o hipoteca.
Tampoco es necesario que el acreedor que solicita la quiebra
sea titular del propio crédito que invoca, lo que demuestra que el
carácter que tiene la acción es la de ser una acción colectiva, que
está establecida en beneficio de todos los acreedores y que por lo
mismo cualquiera puede actuar en interés de los demás.
Quien solicita la quiebra debe en todo caso comprobar su
condición de acreedor, cuya calidad lo legitima para ejercer la
acción.
Sin embargo, respecto del deudor que ejerza una actividad
comercial, industrial, minera o agrícola la situación es diferente,
pues en estos casos la ley exige que el acreedor sea titular del cré-
dito en que funda su solicitud contra el deudor y más aún, exige
que ese crédito conste de un título ejecutivo, que dé cuenta del
incumplimiento de una obligación mercantil.
Cabe advertir que el legislador al consagrar el precepto del
Nº 1 del artículo 43 no fue consecuente con lo establecido en el
inciso primero del propio artículo, al requerir que fuese su propio
crédito en el que se funde su solicitud, así como al determinar,
además, que conste en un título ejecutivo, como quiera que el
encabezamiento del artículo 43 empieza por decir, como premi-
sa general, que “Cualquiera de los acreedores podrá solicitar la
declaración de quiebra, aun cuando su crédito no sea exigible,
en los siguientes casos…”.

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PRIMERA PARTE: EXAMEN PRELIMINAR SOBRE EL DERECHO DE QUIEBRAS

Hay así una manifiesta incongruencia entre el postulado trans-


crito del comienzo con el que fluye del consabido Nº 1.
Puede resultar también que una persona sea acreedor y que no
obstante no pueda pedir la quiebra de su deudor, por habérselo
prohibido la ley. Tal es el caso que establece el artículo 46 de la
Ley de Quiebras, que enumera a ciertos sujetos que no pueden
pedir la quiebra. Las razones que lo justifican son sentimientos
que brotan de la mutua consideración y respeto que se deben
merecer entre sí el marido con la mujer, así como el padre con
el hijo, para proteger la unión conyugal y la unidad familiar.
Agrega el artículo 47, además, que el socio comanditario no
puede demandar la declaración de quiebra de la sociedad a la
que pertenece; pero si es acreedor particular de la misma, puede
provocarla en este carácter.30
Ya hemos dicho que en la solicitud de declaración de quiebra
el acreedor deberá señalar la causal que la justifica, los hechos
constitutivos de dicha causal y los documentos que sean necesarios
para acreditar los fundamentos de la petición o se ofrecerán las
pruebas que correspondan.
Por último, al solicitar la quiebra, el peticionario deberá acom-
pañar vale vista o boleta bancaria a la orden del tribunal, por una
cantidad equivalente a 100 unidades de fomento, que tendrá por
objeto subvenir a los gastos iniciales de la quiebra. Dicho importe
será considerado como un crédito del solicitante contra el fallido,
que gozará de la preferencia establecida en el Nº 4 del artículo
2742 del Código Civil.

30
Puede al respecto añadirse que el socio comanditario, en cuanto tal y por su
sola condición de socio, no es propiamente acreedor de la sociedad, sino que tiene
en tal carácter solamente una relación creditoria respecto de ella, que generará un
crédito a la época del resultado final de los negocios sociales, siempre que éstos
determinen su derecho a reclamar como beneficio las utilidades consiguientes
que rinda como frutos civiles la sociedad, a la luz de lo establecido en el artículo
647 del Código Civil.

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