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P. Francisco Javier Lazcano S. J.

DÍA FELIZ
EN OBSEQUIO DEL
SAGRADO CORAZÓN
DE JESÚS

1839
EN OBSEQUIO

BS& SMUfiAffi© ®¡DBA2 $ a

DE JESUS.
COMPUESTO

P o r el P . Francisco Javier Lazcano3


de la Compartía de Jesús .

AÑADIDO É ILU STR AD O

IS A BJf DIVOTO S I L M UMO

SAGRADO CORAZON»

jfé a fio r c a .

IM PUESTA Y ItB H E R ÍA DE ESTÉVAH TRIAS.


PRÓLOGO·

E sten díd a felizmente por todas partes con


indecible fruto de las almas la útilísima de-
vocion del sagrado Corazón de Jesús, se está
verificando la promesa que el Señor hizo ií
su sierva la venerable Margarita Alacoque,
de que sena infinito el número de sus sier­
vos , y crecerían mas que las hojas de los
árboles, los que por la devoción de su Co-
razon sacrosanto han de lucir algún dia
como estrellas del firmamento.
Encargada esta fervorosa sierva de Dios
de la educación de sus novicias para acos­
tumbrarlas A que tuviesen siempre ante sus
ojos al divino Corazon de Jesús, Jas pro­
veyó de una imAgen pequeña en la que se
veía A este mismo sagrado Corazon, ardien­
do entre vivas llamas, y resplandeciendo con
hermosísimas luces; cuya imdgrn se?iban dan­
do unas á otras diaria y sucesivamente. La
que tenia esla alhaja en su poder, la llevaba
secretamente en su corazon todo el d ia ,
ocupándole santamente en especiales obse­
quios al adorable Corazon de Jesús, hasta el
(lia siguiente, que pasaba «i nlr::t y ¿i estos
dias llamarou desde entóneos felices.
Jf
L o mismo podrían practicar con grande
aprovechamiento de sus almas las personas
religiosas cu sus conventos , y las seglares
en sus casas; y haciéndolo devotamente , y
con una santa perseverancia, bien pronto
experimentarán así en vida como en la hora
de la muerte el premio que ofreció el Señor
á c sta su amada esposa, que tanto se afana*
]>a en los obsequios de su divino Corazou.
Para hacer mas fácil la práctica de este
santo ejercicio se reunirán algunas personas
devotas para obsequiar todos los dias alterna­
tivamente al sagrado Corazon de Jesús en
desagravio de tantas y tan graves ofensas
como está recibiendo de continuo, espe­
cialmente en el adorable sacramento de la
Eucaristía. Estas serán por lo ménos siete
para repartirse los di as de la semana, y los
que por sus muchas obligaciones no pudie­
ren abrazar un día fijo y formar esta santa
reunión, podrán elegir el que mas les aco­
mode aunque no fuere mas que uno cada
mes, y practicar solos esta devociou. Y
aunque todos los que formen esta piadosa
reunión tengan este librito, esto no obstante
deberá destinarse uu solo ejemplar para
todos, el cual se remetuá diaria y sucesiva­
mente con una imágen del sagrado Corazon
de Jesús de una á otra persona, según
queda advertido lo practicaba la venerable
Margarita Alacoque con sus novicias, de
cuya práctica se originó la del Día fe liz en
honra del divino Corazon. A este fin se ano­
5
taran en la siguiente tablita los nombres de
las personas devotas en los días en que con­
vinieren, ó sacaren por suerte ejercitarse
ea tau dulce ? como laudable devocion.
6
SUSCRIPCION.

Los infrascritos devotos del sagrath


Corazon de Jesús hemos resuelto practicar
en su obse(juÍQ) y desagravio la devocion dd
Di a Tdiz, por el órden siguiente.

E l domingo.
E l hiñes.
E l martes.
E l micrcoles.
E l jueves.
E l viernes.
E l sábado.
E l domingo.
E l lánes.
E l martes.
E l miércoles*
E l jueves.
E l viernes.
E l sábado*
E l domingo.
E.1 OBSEQUIO

¿adrado % orazón

DE JESUS·
i

l i a alma venturosa que metiere en


su casa este buen día, lo lia de hacer
mirándose, si puede, do todo huma­
no bullicio: así para que se practiquen
con mas desahogo los obsequios al Co-
razon de Jesús, como para que hallen
mas cabida en el suyo el silencio, mor­
tificación y modestia.
Cuando al amanecer se levante, res­
pire con esta jaculatoria: Bendito sea
mil veces el amante Corazon de mi
dulce Jesús sacramentado. Y si quie­
re regalar mas su espíritu, avive la fa
y baga esta reflexión, inclinando el co­
razon y los ojos á la iglesia y sagrario
8
que esté mas inmediato á su casa.
Allí en aquella hostia consagrada
está mi Redentor, el mismo que está
sentado á la diestra de Dios Padre, ac­
tualmente ofreciéndole por mí su C o­
razón y sus cinco llagas; él en su mis­
ma real y verdadera persona le está
representando la dolorosa tragedia de
su pasión y muerte. ¡Y a me tienes el
Corazon abierto para que me entre en
é l ! A y mi Jesús! vida de mi alm a, ya
yo y. Y a me levanto, ángel de mi guar­
d a , llévame á mi Señora, la virgen
M aría: refugio de pecadores, vísteme
tú Señora, con el arreo de todas las
virtudes. Patriarca dulcísimo José, có­
geme de la mano, que con tu compa­
ñía seguro v o y .
Oiga misa con toda devocion, para
reparar de este modo las ofensas con
que ha sido el Go razón de Jesús agra­
viado en los templos y en los altares.
Comulgue en este d ía, como quien
recibe el sacramento por V iático, ha­
ciendo reflexión sobre lo que ha pade­
cido el amor de Jesús, no solo entre
hereges, sino aun entre cristianos:
9
aquellos poniendo debajo de sns pies
las hostias consagradas; estos comul­
gando ó sacrilegamente, ó sin devo­
ción ; y llore sin consuelo tantas inju­
rias, admirando y alabando al mismo
tiempo la paciencia de Jesucristo.
Y sobre todo, empeñe su coraron
enternecido en decirle al de Jesús mil
amores, dándole dulces ósculos, rué-
»iielo con instancia que se quede en su
pobre inorada todo el dia; y para de­
tenerle, cierre con especial cuidado las
puertas de sus sentidos, háblele mu­
chas veces, visítele en cinco ó seis oca­
siones por lo nuíuos personalmente.
Siéntele á su mesa, y en nombre suyo
envíele un bocadito, ó una limosna á
un pobre, y en retorno del amor con
que le franquea su mesa y sus mante­
les en el altar, ofrézcale un cilicio, déle
música con una ó dos disciplinas, y sí
esto 110 se puede, sustituya en su lugar
muchos actos de amor de Dios, mu­
chas lágrimas nacidas del corazon,
para borrar sus culpas del libro de
sus iras.
El principal obsequio pava que sea
40
este dia por todos lados feliz (fuera del
rosario y otras devociones que acos­
tumbrare cada uno practicar) ha de
ser la oración mental , si es posible^
delante del santísimo Sacramento. Pa­
ra esto hay muchas y m uy devotas
meditaciones en varios IibroS; pero si
acaso no los tuviere a mano , podra
servirse de las reflexiones siguientes.
Considerar á Cristo eu el Sacramen­
to , ya como re y , que convida con el
perdón, que nos abre como á santa
Gertrudis la arca de su deífico Cora-
zo n , para que cada cual saque lo que
quisiere, y le pida mercedes, con d
seguro de que la medida sera su boca.
¡O qué campo para poder quedar po­
derosa una alm a, y hacer ricos á los
pobres enfermos, atribulados, pecado­
res y agonizantes! O qué coyuntura
para sacar á millares de almas del
purgatorio , reducir á los gentiles y
heredes al gremio de la Iglesia! etc.
Y a como pastor que nos está velan­
do á todas horas del dia y de la noche*
porque el lobo infernal no nos asalte.
j\os da no menos noble pasto que su
A\
Cuerpo; no menos deliciosa bebida
que su sangre.
Y a como amigo, que siempre nos
acompaña, nos consuela, nos da li­
branza para que paguemos Jo que de­
bemos; cartas de íavor para que su
Padre nos reciba por hijos; y por ú l­
timo, caria de libertad firmada de su
puño que nos sea pasaporte para la
gloría.
Y a como padre amorosísimo, que
nos sale á recibir con el corazón y
brazos abiertos; que; él por sí mismo,
sin fiarse de otro, nos pone la estola
de la gracia, que nos sienta a su mesa,
nos da de comer del pan de ángeles;
nos da á beben1 el vino que engendra
vírgenes, y con queso suden embria­
gar sus esposas predilectas.
Ya como oníiirmo, qno m íre lo s
accidentes de hi Ikkslui se ai »rasa en ca­
lentura de amor, y que nos pido (co­
mo la i^posa d i Jo s Cantares) flores
do virtudes, que le refresquen; frutos
de penitencia, que le mantengan y le
regalen; y lágrimas de nuestros ojos,
que le aviven la sed que tiene de núes*
tra salvación,
n
Y a como médico perito, que nos
cura y costea las medicinas por sí mis­
mo; nos limpia como pudiera una ma­
d re, sin tener asco, nuestras llagas,
templa nuestros bochornos con el cor­
dial de su sangre; y con el bálsamo
que en Gethsemaní y en la cruz sudó
su cuerpo, nos cierra las heridas, y
á veces con solo tocar la fimbria de los
accidentes de la hostia nos deja perléc-
tamciiLe buenos.
Y a como amante fino, que aun del
aire nos cela, que disfrazado nos ron­
d a, multiplicando presencias, para
que á cualquiera parte que volvamos
los ojos nos encontremos con él. E l
nos da á manos llenas lo necesario pa­
ra vivir abastecidos y alegres. Nos
abraza: ¡con qué cariño! Se nos entra
en el corazon : ¡con qué dulzura! Y si
alguna vez se enoj.i por algunas falti-
llas, con cuatro lágrimas que lloremos,
vuelve á nuestros brazos.
Y a como labrador, que ara la tierra
espinosa de nuestros pechos con su
cruz; nos da el riego con el caudaloso
torrente de sus yenas; espanta los pá­
43
jaros o demonios , para que no se co­
man la semilla de castos pensamientos
que arrojó en nuestras almas.
Y a como sol que nos alumbra , ca­
lienta y fervoriza: ya como maná ve­
nido del cielo : ya como árbol del pa­
raíso que en cada flor nos tege una co­
rona : ya como cordero que bela por
nosotros: ya como paloma que nos da
de su boca el grano, y nos resguarda
debajo de sus plumas de las garras ó
insultos del neblí del infierno.
Con estas comparaciones se pueden
gastar iitil y tiernamente en diferentes
ocasiones algunas horas (aunque sean
cuatro) de o ración. Las deprecaciones
y afectos que se siguen , se pueden ha­
cer en los tiempos que se señalen.

Después de haberse levantado de la


cama.

O o razo n suavísimo de mi dulce Je­


sús sacramentado, yo te adoro, y te
ofrezco todos los pensamientos, pala­
bras y obras que te son agradables, los
pasos, ejercicios y afectos de los jas-
n
tos, los corazones y amor de todas las
criaturas, las alabanzas que te lian da­
do y darán en el ciclo y la tierra , las
misas que hoy se dijeren en todo el
mundo, las penitencias y comuniones
que hoy se Le consagraren , es mi áñi-
mo incorporarlo todo con tus méritos,
y ios de toda la Iglesia triunfante y
militante 3 y que todo ceda á mayor
honra y gloria tu y a , y bien de mi al­
ma. Amen.

Después de alzar la hostia en la misa.

IP a d re celestial, Padre de mi señor


Jesucristo, yo te ofrezco lo mismo que
tú me diste; aquí tienes, Señor,en c*>:a
hostia el sagrado Corazou de Jesús,
y dentro de el los tesoros de su omni­
potencia , de que me hizo dueño tu mi­
sericordia infinita : aquí esl:i la paga d<’
todos los beneficios, la satisfacción di*
torlas mis culpadla honra que te usur­
pé injustamenl;;, y toda la gloria (h
que eres digno* Acepta esta oblación
que te hace por mí el que es tu misma
sustancia; el es el sacerdote, él es k
-15
víctima, él es el que pide y ruega ,
no jo .

Para ántes de comulgar.

¡ O Gorazon toda almíbar, ó mi Je­


sús Lodo miel! ¿qué halla tu amor en
mí para buscarme? No basta haberte
vestido el inmundo saco de mi desasea­
da naturaleza, haber muerto en una
cruz y entre dos ladrones ; sino que
para que j o te coma 5 te disfrazas en
pan; para q u e jo te guste, conviertes
el vino en tu preciosa sangre. ¡Qué ha­
ré para pagarte estas Cuezas siendo
polvo y ceniza! como corresponderé
á tanta dádiva! ¿Quieres deseos? Pues
recibe mi corazon con todo lo que de­
sea ? que es únicamente amarte. Aviva
el fuego que tu encendiste , para que
no quede en mí cosa que no seas tú.
¡Ay Gorazon de mi vida! ven, 110 tar­
des, apresúrate, que ya te descubro
mis entrañas. ¿No es esto lo que bus­
cas? pues quién te detiene? Mis peca­
dos? pues destruyelos. ¿Mis pasiones?
pues mátalas: mueran, mueran mis
16
apetito?, para que tú solo reines y
triunfes de mis afectos. Amen.

La venerable. Margarita Alacoquc,


usaba de las deprecaciones siguien­
tes , cuando senda que Dios estaba
enojado con el mundo, y se pueden
hacer en las horas y tiempo efue dic­
tare á cada uno su devocion.

PRIMERA.

Cvlon toda la sumisión, que merece*


vuestra soberanía, ó Padre de mi se­
ñor Jesucristo , os presento el amor,
y costas, con que dio á vuestra justi­
cia plena satisfacción, muriendo cerca­
do de amarguras, en el escabroso ma­
dero de la cruz, para que le quedase
el brazo libre á vuestra misericordia;
por reverencia suya os suplico no se
malogre la eficacia de sus piedades, en
todos los que hoy especialmente están
en desgracia vuestra.
47

SEGUNDA.

P a d r e amabilísimo, con todos los


afectos de mi alm a, pongo á vuestros
ojos el incendio en que se abrasa el
fino amante Corazon de Jesús; y os
ruego humildemente, que al ardor de
sus llamas desaparezcan los hum os,
que hasta hoy levantaron nuestras
tibiezas.

TERCERA,
I^ a d re de las lumbres y Dios ele loa
consuelos, recibid aquella pronta vo­
luntad, con que vuestro hijo Jesús
admitió, solo por daros gusto, el
amargo cáliz de su pasión: y por
acrecentar vuestra gloria, aun despues
de resucitado glorioso, se mantiene en
este mundo, sacramentado, y espues­
to á tantas ingratitudes, sacrilegios,
soledades y olvidos de los hombres y
como esperimenta su am or: disponed,
Padre mió, que por cuantas vias me
sean posibles repare yo estos agravios.
AS

NOTA.

PASAD O EL VÍA .

Entre las flores de estos afectos,;


cogiendo el fruto de un intenso y ar
diente amor al sagrado Corazon de Jo
su s, la persona que hubiere hecho pa­
ra ú fe liz este D ia} entrada y a la no­
che, y dadas muchas gracias á Dio.',
entregue el librito y la estampa >ó
ímágen del Corazon de Jesús á la per­
sona que habrá ya convidado, y que
al siguiente dia quisiere hospedar á Je­
sús en su corazon. ¡A y Corazon de
Jesús! disponga tu clemencia, que to­
dos se enfervoricen, para que te hos­
pede uno siquiera cada d ia : y así sean
los dias, los meses y los años eterna­
mente felices. Amen.
EJERCICIOS PIADOSOS
PARA C03IPLETAK SANTAMENTE ESTE DIA

O H liC liB O *L U Q t iiM

^ D íL lü a D IT 2 )2 d W E T S ·
E scrita y publicada la devocion del
Dia feliz en honra del sagrado Cora-
zon de Jesús, por el P . Francisco
Javier Lazcano de la Compañía do
Jesús, se hallaba casi del todo olvi­
dada, hasta que en el año de -1826
la reimprimió en Vitoria con algu­
nas adiciones el P . F r . Casimiro
Díaz de Acevedo del orden de san
Francisco: las personas devotas,
tanto religiosas como seculares, á
cuyas manos llegó este nuevo librito,
le recibieron con aprecio, y consido-
í'ando el culto que con esta devocion
podrían rendir á este sagrado Cora-
zon, se prestaron á reunirse para
pj-ac¿icarla: visto este fe liz suceso
por un devoto del mismo adorable Co·
razón, que se interesa éinteresó siem­
pre mucho en la propagación de la
22
espresada devocion, creyó que haría
un obsequio agradable al mismo
amantísimo Corazon de nuestro Re­
dentor, reuniendo en un solo volumen
iodos los ejercicios y prácticas devo­
tas en que puede empicarse santamen­
te un aia, dedicado á tan santo obje­
to ; á este, fin tradujo de un libro es­
crito en francés por el abate Bai-
dran, intitulado, E l alma abrasada en
el amor de Dios, los ejercicios de la
confesion , comunion, misa y muchas
otras oraciones y prácticas , y con
ellas y otras sacadas de diferentes li­
bros , 6 formadas de nuevo compu­
so esta obrita, la que llevando por
cabeza ó principio la original del es-
pnesado P . Lazcano, y puestas en sus
respectivos lugares las adiciones he­
chas á ella por el referido P . Diaz
de Acevedo, ofrece, tal cual es} á los
devotos de tan amable y adorable Co­
razon, para quemas fácilmente pue­
dan dedicarse á tan latidable y prove­
chosa devocion, rogándoles al mismo
tiempo encarecidamente le hagan la
caridad de acordarse de él en sus
23
oraciones cuando llegue á sus manos
es ¿a obrila.
Quiera este sacrosanto y deífico
Corazón de nuestro adorado Jesús
recibir este pequeño tributo, que le
ofrece el menor y mas indigno de sus
devotos, sitio por el corto trabajo que
se ha tomado, al menos por el buen
<leseo y santo objeto que se. ha pro -
puesto, y se digne conceda le un lu­
gar en su sacratísimo costado, para
que viva abrasado y muera consumí*
do en el santo y divino amor.
EJERCICIO
DE LA

fW Vil

A l dispertarse dirá la siguiente

JACULATORIA
al sagrado Corazon de Jesús, que cl mismo
Señor enseñó d sania M atilde.

y (Lib. cap. i 9 de n v¡Ja).

; C > amabilísimo Cofazon de Jesúsl


este primer suspiro de este d ia , saca­
do de Jo íntimo de mi corazon, á vos
'le dirijo, suplicándoos afectuosísima-
mente que os digneis dirigir todas las
acciones de mi alma y de mi cuerpo
en esle dia, corrigiéndolas, purificán­
dolas, uniéndolas á las vuestras, y
ofreciéndolas en perpetua alabanza á
vuestro Padre eterno. Amen.
26
Despues de vestido, puesto de ro­
dillas delante de alguna imagen del
sagrado Corazon de Jesús, dirá:
Viva Jesús amor tle mt alm a, y
María virgen madre del amor hernioso.

Por la señal de la santa cru z, etc.

^ f o N. N. para seros agradecido y


para reparar mi infidelidad os entrego
mi corazon, y enteramente me consa­
gro ú vos, ¡ó amable Jesús mió! y con
vuestra gracia propongo no volver ja*
mas á ofenderos.

¡O Jesús del alma mía!


Para estar en dulce unión
Dadm e, dadme en este día
Vuestro amante Corazon.

Ofrecimiento al sagrado Corazon de


Jesús de las acciones del dia.

J l odos los dias de mi vida siendo


vuestros, Dios mió, y todas las accio­
nes en que su empleen, debiéndose re­
ferir á vos, desde este momento os las
27
ofrezco en honra de vuestro sagrado
Corazon y y por esta ofrenda las con­
sagro sin reserva alguna á vuestro ho­
nor y gloria. ¡Qué motivo tan podero­
so es este para que todas las haga del
modo mas santo y mas perfecto, de
que soy capaz! Ño permitáis, Dios
mió, que en ellas se entrometa algún
otro motivo, que las haga indignas de
Vuestro Corazón; desde este momento
renuncio toda mira natural, toda vani­
dad, todo amor propio , todo respeto
humano * que pudiera alterar su méri­
to. Haced ¡ó Jesus mió! que las empie­
ce , las continúe, y las acabe con la úni­
ca mira de agradaros y serviros. Dig­
naos admitirlas y agregarlas á la unión,
que hago con los méritos y sentimien­
tos de vuestro adorable Corazon, que
debe ser su principio y fin, como será
su corona y recompensa. Amen.

Petición al sagrado Corazon.

i © divino Corazon de mi Jesús! y o


os adoro con todas las potencias de mi
alma; estas os consagro para siempre,
28
juntamente con mis pensamientos, pa­
labras, obras y todo cuanto soy. Qui­
siera rendiros los actos de ado ración,
de amor y de gloria que vos rendísteis
á vuestro Padre eterno. ¡Ah! sed vos
el reparador de mis defectos, el pro­
tector de mi vida , mi refugio y asilo
en la hora de mi muerte. Coucededme
por los gemelos y amargura, en que
siempre estuvo envuelto por mí vues­
tro Corazón en todo el curso de vues­
tra vid a , una verdadera y perfecta
contrición de mis pecados, la perseve­
rancia final en vuestra gracia, el des­
precio de todo lo visible, un ardiente
deseo de la gloria con una viva con­
fianza de unirme al número de vues­
tros escogidos. ¡O amoroso Corazón de
Jesús! os presento estas humildes sú­
plicas , no solo por m í, sino también
por todas aquellas personas que están
unidas conmigo para obsequiaros: re­
cibidlas y despachadlas por vuestra
inmensa piedad, en especial por el
primero de nosotros que haya de pa­
sar de esta vida á la otra. Confortadle,
dulcísimo Corazon, en las angustias de
29
la muerte; acogedle en la llaga de vues­
tro costado, que á todos está abierta,
para que purificado de toda mancha
de culpa en ese amoroso fu e g o lo g r e
subir á la patria celestial, y tengamos,
los que quedamos en este destierro, un
intercesor mas en vuestro divino aca­
tamiento.
Estos obsequios y peticiones deseo
renovaros en todo momento hasta el
fin de mi vida. ¡O Corazon sacratísi­
mo! Tanto para mi como para todos
los demás congregados en vuestro
nombre. ¡Ó Corazon misericordiosísi­
mo do ju¡ Jesús! os recomiendo á la
santa Iglesia nuestra m adre, á todas
las almas justas , á todos los pecado­
res , á todos los afligidos, á los que es­
tán agonizando en esta hora, y á cuan­
tos existen sobre la tierra. Haced que
no se malogre el precio de aquella san­
gre divina, que tan liberalmentc derra­
masteis para el remedio del mundo, y
dignaos igualmente aplicarla por las
benditas almas del purgatorio, y en
particular por las dé'vuestros devotos.
Amen.

¡O Corazon amabilísimo ele María,
el mas puro, el mas amante, y el mas
misericordioso para coa nosotros mi­
serables pecadores! alcanzadme cuanto
lie pedido al sacratísimo Corazon de
vuestro Hijo Jesús. ¡Ah amantísima
MadrcI una sola insinuación vuestra ?
un suspiro solo de vuestro ferventísimo
Corazon, basta para que j o lo consi­
ga j quede enteramente consolado.
¡Ah! no, no me negueis esta gracia por
cuanto debeis al mismo divino Corazon
de vuestro Hijo, j por el amor filial
que él os tiene j tendrá eternamente.
Amen.

Acto de amor.

C o ra z o n amabilísimo de mi único
B ien , Corazon de mi Jesús, j a que no
puedo amaros j glorificaros como qui­
siera , convido al cielo j la tierra á ha­
cerlo por mí: me uno á los serafines
nías abrasados para hacerlo con ellos.
¡O Corazon todo encendido de amor
por mí! quisiera ver encendidas con
las llamas purísimas de vuestro amor
51
todas las criaturas, de modo que no
pudiesen respirar mas que vuestro
amor. ¡A y fuego divino, ay llamas ar­
dientes del dulce Corazón de mi amor!
abrasad , destruid y consumid del to­
do este mi corazon que es muy inmun­
do , ingrato é infiel. Cread en mi un
nuevo corazon, ¡ó Corazon santísimo!
un corazón que sea digno de vos, un
corazon que no se separe jamas de vos,
un corazon que sea todo amor para
vos. Amor mió querido, ó dejadme sin
corazon, si he de amar otra cosa fuera
de vos , ó mudadme todo en corazon
para amaros á vos solo, que ahora
sois y quiero que seáis eternamente mi
vida, mi gozo, mi bien, el amor de
mi corazon y el corazon de mi amor.
Amen.

Acto de. conformidad con la divina


voluntad*

W o se, ¡ó amabilísimo Corazon de Je­


sús! qué es Jo que podrá sucede riñe en
este dia. Lo que sí sé, e s , que nada me
sucederá que no lo hayais previsto,
regulado, y ordenado desde toda la
eternidad para mi mayor bien , por lo
tanto estoy contento. Adoro vuestros
eternos é impenetrables designios; y
con todo mi corazon me sujeto á ellos
por vuestro amor, todo lo quiero y
acepto como venido de vuestras santísi­
mas manos, y os bago también un sa­
crificio unido al que con tanto amor
hiciste por mí en la cruz* Os pido, ¡ó
Corazon divino! en vuestro nombre, y
por vuestros méritos infinitos, pacien­
cia en mis penas, fortaleza en la adver­
sidad, exactitud en el cumplimiento de
mi deber, fidelidad en las promezas, y
perfecta sumisión y conformidad en
todo lo que os agradará enviarme de
próspero ó de adverso por solo vuestra
gloria y salvación de mi alma. Amen.

ORACION

para pedir la imitación del sagrado


Corazon.

¡o sagrado Corazon de mi Jesús! os


entregáis á nosotros no solo para ser
33
el objeto de nuestras adoraciones y
respetos , sino para ser también el
modelo de nuestras virtudes y afec­
tos. ¡Qué gracia y qué gloria es la
nuestra de poder aspirar á la dicha de
ser conformes á quien adoramos! Pe­
ro , ¡ay de raí! que desgracia para mi
tibio, ingrato é infiel corazon el 110ha-
. . . »
ber aun casi dirigido mi vista á tan
grande y perfecto modelo! Qué senti­
miento y que justo motivo de arrepen­
timiento el haber ambicionado otra
gloría y otros afectos que los del ado­
rable Corazon de mi Dios! como si pu­
diese haber otros sentimientos verda­
deramente nobles y dignos de mi imi­
tación sino los vuestros. Confundido,
¡ó mi divino Salvador! de mi ceguedad
é infidelidad, en adelante haré consis­
tir toda mi felicidad y mi gloria en
procurará mi corazon alguna seme­
janza con el vtiesLro. No es, Dios mió,
el designio de imitaros sobre mis fuer­
zas. Vos nos lo permitís y nos lo
mandais; con una mano nos presentáis
como perfecto modelo vuestro amante
Corazon; y con la otra nos ofrecéis
2*
vuestra santa gracia como seguro so­
corro. Las virtudes pues que deseo so­
bre todo imitar de vos , son el amor
inmenso que teneis á vuestro Padre ce­
lestial y la conformidad con su volun­
tad , d abandono total en su providen­
cia, la humildad, la mansedumbre, la
caridad, la paciencia y el desapego
absoluto del mundo* Sostened, dulce
Redentor mió , mis débiles esfuerzos ?
para que con la semejanza que mi co-
razon tendrá con el vuestro pueda ser
del número de los predestinados, que
uo lo serán sino por la santa conformi­
dad que tendrán con vos.

Acto de pcticio?i*

E ?ad re nuestro , que estáis en los cie­


los , haced que nuestros corazones se
enciendan de celo, por la santificación
de vuestro nombre, á imitación del
Coraron de vuestro hijo Jesús, y que
este celo consiga el hacer adorar á este
nombre en todo el mundo. Reinad en
todos los corazones, como reinasteis
en el Corazón de Jesús, y que según
35
los ardientes deseos que este divino
Corazon tuvo en la tierra , y tiene in­
cesantemente en el cielo, no haya co­
razon alguno que deje de amaros. Con­
cedednos las gracias de llegar por úl­
timo á este reino en donde nuestros
corazones unidos al de vuestro H ijo,
os bendigan y os amen eternamente.
Que á imitación del sagrado Cora-
zon de Jesús, todos los corazones se
sometan perfectamente á vuestra vo­
luntad, y que esta adorable y amable
voluntad se haga en la tierra con co­
razon pronto y fiel y como se hace en
el cielo. Ningún mentó tenemos para
ser oídos; pero no desecheis las ora­
ciones hechas en nombre de vuestro
Hijo, cuyo Corazon es todo amor pa­
ra con v o s, como es todo misericordia
y bondad para con nosotros. Dignaos,
pues os lo pedimos por el Corazon de
este Hijo querido, dignaos de conce­
dernos las gracias temporales, y mu­
cho mas las espirituales que necesita­
mos.
Este Corazon misericordioso os pi­
de para nosotros el perdón de nuestras
3G
culpas; nosotros os lo pedímos con él
y por él. Padre celestial, Padre infini­
tamente bueno, vos no dejaréis de
ablandaros á las voces de un Corazon
que tantas amarguras pasó por vuestra
gloria y por nuestra salud; pero cono­
ciendo que este sagrado Corazon solo
se interesa por nosotros, con tal que
perdonemos á nuestros enemigos, nos­
otros olvidemos tadas las ofensas que
hemos recibido: perdónanos como nos­
otros perdonamos.
Por los méritos infinitos de este Co­
razon adorable, no nos dejéis caer en
tentación. Y cuando permitiereis que
seamos tentados, excitadnos con vues­
tra gracia á refugiarnos en este divino
Corazon, en donde encontraremos for­
taleza , consolncion, y el ejemplar mas
acabado de fidelidad a vuestros man­
damientos. Nuestra vida está llena de
aflixiones. Con frecuencia se nos ofre­
ce beber del cáliz de amargura que fue
presentado á vuestro Hijo en el huerto.
¡Ah Padre nuestro! apartad de nos­
otros este cáliz, si así conviene, pero
si es vuestra voluntad que continúen
57
nuestros males, dadnos aquella sumi­
sión perfecta del Corazon de vuestro
Hijo , que os decía como nosotro á su
ejemplo: con todo eso, no se haga
nucslra voluntad, sino la vuestra,

A la Virgen santísima para conse·


gidr el don de perseverancia.

-A . vos, Virgen santísima , divina ma­


dre de nuestro divino Redentor, reina
poderosa del cielo y de la tierra, á vos
es después de Dios á quien acudo en
este día, para obtener por vuestra me­
diación deJ sagrado Corazon de vuestro
santísimo Hijo, la mas grande, la mas
preciosa, la mas necesaria de todas las
gracias, aquella de la que depende mi
suerte v salvación eterna, la gracia de
una sania y constante perseverancia.
Acordaos, divina Virgen, que en todo
el curso de los siglos y estension de las
naciones , jamas ha sucedido que el que
ha implorado vuestra protección , ha­
ya sido abandonado , o en vano la haya
implorado. Y o la imploro en este mo­
mento con toda la espansion de mi es­
38
píritu, con todo el ardor de mis afec­
tos, y con toda la confianza de hijo vues­
tro , seguro de que vuestro benignísi­
mo Corazon no será insensible á mis
súplicas, ni desechará la de un devoto
del amantísimo Corazon de vuestro
Hijo, á quien el vuestro es tan semejan­
te» Vos me habéis llenado durante mi
vida de vuestros dones mas señalados;
pero en vano me hubierais obtenido
tantas gracias, si me hallase privado
de la santa final perseverancia; todas
las otras no me servirían sino de hacer­
me mas culpable en el tiempo, por el
mal uso que de ellas hubiere hecho, y
mas desdichado en la eternidad por la
pena que tendría que sufrir. Obtened­
me pues, Virgen santísima, esta gracia
inefable, que coronará todas las otras
gracias, y me conseguirá la corona de
la gloria, para bendecir, alabar, cele­
brar con vos ai Dios de la gloria, al
Dios de bondad en el sagrado Corazon
de Jesús, que por vuestra intercesión
habrá triunfado en mí de todas mis
miserias, y me habrá dado parle en
sus grandes misericordias, para poner­
59
me en estado de participar de su eter­
na felicidad. Amen»

ORACION

al santo ángel de la Guarda*


f °
j/fLngel tutelar, á cuyo cuidado Dios
especialmente me lia confiado, ¿t|uá
acciones de gracias no debo tía ros por
los beneficios, de que no cesáis de col­
marme todos los dias y todos los mo­
mentos de mi vida ? Me protegéis con­
tra los enemigos de mi salvación , me
preserváis de mil peligros, me inspi­
ráis pensamientos saludables, me al­
canzáis gracias del cielo, y tantos otros
bienes que me son desconocidos; pero
ademas de todos estos favores, hay un
Lien precioso, que os pido con toda
eficacia me alcancéis, que es, el que
me obtengáis una devocion solida y
sincera al Corazon de Jesús, cu unión
de tantas almas fieles que se le han de­
dicado* E>¡ta gracia llenará el colmo de
todas las otras, y vendrá á ser para
mí un nuevo manantial de otras mu­
¿JO
chas; pero como seré incapaz de ofre­
cer por mi mismo á este adorable Co-
razon dignos homenages y de cumplir
con mi deber hacia é l, dignaos suplir
mis faltas, y ofrecer á menudo al pié
de los altares los afectos, que yo mis­
mo debiera ofrecerle. Y o sin embargo
nada descuidaré en cuanto de mí de­
penda para cumplir mis obligaciones,
y secundar vuestros caritativos afanes;
dignaos continuármelos; contribuirán
al mismo tiempo á la gloria del sagra­
do Corazon de Jesús, y á la eterna fe­
licidad del mío. Amen.

A san José.

¡ O glorioso san José, Padre putati­


vo de nuestro señor Jesucristo y digno
esposo de su santa Madre! Dos gracias
particulares os han hecho singular en­
tre todos los santos: habéis tenido
mientras vivíais un lugar particular en
el sagrado Corazon de vuestro hijo pu­
tativo Jesús, y en el de su sania Madre
vuestra esposa, y al fin de vuestra ca­
rrera habéis espirado en sus brazos , y
JM
reclinado en sus dulcísimos Corazones;
alcanzadme, á pesar de lo indigno que
soy, tener durante mi vida alguna par­
te en el sagrado Corazón de Jesús, y
en el santísimo Corazón de vuestra es­
posa María santísima, y en la muerte
con el socorro de sus asistencias; dig­
naos, santo mió, concederme vuesti’a
protección en la última hora: os la
pido por el divino y sagrado Corazon
de vuestra digna esposa M aría, y por
el Corazon adorable de su santísimo
Hijo. Amen.

ORACION

á san Luis Gonzaga.

.A ngélico joven san L u is, que fuisteis


tan abrasado en el amor de Jesús, que
os derretíais con este fuego, y llegas­
teis á ser mártir de la caridad, os su­
plico me alcancéis del amorosísimo
Corazon de Jesús, un profundo conoci­
miento de su inmensa bondad para con
los hombres, y un gran dolor de mia
ingratitudes á tanto am or; y haced que
K2
mi corazon venga á ser semejante al
Corazon tle Jesús, puro con su pure­
za, humilde con su humildad, y fer­
voroso con su caridad. Amen.

Invocación á todos los santos.


t
jr, ¡ O sontos y santos que reináis
en los cielos , y que sois tan poderosos
con el sagrado Corazon de Jesús! in­
terceded con él por nosotros.
b). Para que podamos amarle eter­
namente.
ORACION·

Dios infinitamente bueno, que ha­


béis descubierto en la gloria á todos
vuestros santos la hermosura y ama­
bilidad infinita del sagrado Corazon de
vuestro divino hijo Jesús, os suplica­
mos por su intercesión , nos concedáis
el socorro de vuestra gracia, á fin de
que aplicándonos sin cesar á los ejer­
cicios de una vida santa, retirada del
mundo, y desasida de todo objeto pe­
recedero, podamos llegar á gozarlos
bienes celestiales, que este divino Co-
»3
Tazón nos lia merecido , os lo pedímos
por el mismo nuestro señor Jesucristo
vuestro hijo ^que con vos y el Espíritu
santo vive y reina por los siglos de los
siglos. Amen.
A D V E R T E N C IA P R IM E R A .

«No se olvide el devoto del sagrado


Corazon de Jesús, especialmente si fue­
re congregante, de rezar todas las ma­
ñanas la obra impuesta ¿ para ganar
las indulgencias concedidas á la con­
gregación de este sagrado Corazon es­
tablecida en Roma, y á todas sus uni­
das o agregadas j y oe: rozar devota­
mente un Padre nuestro, Ave María
y Credo al Corazon de Jesús, añadien­
do la siguiente aspiración :
Corazon de mi amable Salvador,
Haz que arda, y siempre crezca en
mí tu amor,
- « Ademas cada uno podrá añadir sus
devociones particulares, ó mas bien
emplear el tiempo que buenamente
pudiere, en hacer una hora, ó á lo
menos media, de oracion mental sobre
este sagrado Corazon.
ADVERTENCIA SEGUNDA.

Como se supone que los devotos


que se hubieren unido para esta devo­
ción del Día f e l i z , comulgarán el dia
que les toque cada semana, se pone
aquí un ejercicio completo para la san*
la confesión y comunion, advertiendo
que el ejercicio para la coníesion lo
podrán practicar la noche antes si hu­
biesen de confesarse por la mañana del
Dia fe liz , ó por la tarde antes, si se
confesasen la víspera.
EJERCICIO
2 A S Í Ü ÍLÍ\ <B©B3 2 3 !tD $í*

fia ración.

CONSIDERACION.

Examen del corazon en presencia del


adorable Corazon de Jesús} que ser­
virá, para prepararse á la santa
conjesion.
\

acia es mas necesario al hombre,


que el conocimiento de sí m ism o, y
muchas veces nada le es mas desco­
nocido que su propio corazon: por
falta de este conocimiento permanece
debilitándose en defectos, imperfeccio­
nas, y puede ser también en hábitos,
que ni aun piensa en echarse en cara*
Hagamos hoy un serio examen de
nuestro corazon, y para hacerle con
mas fruto llagárnosle en presencia del
sagrado Corazon de Jesús; allí por la
semejanza y ó mas bien por la oposi-
cíon de nuestro corazon y nuestros
afectos á su divino Corazon y los sujos,
aprenderemos á conocernos, á juzgar­
nos, a condenar nuestros procedimien­
tos, y aun mas que todo á reformar­
nos. r
¡O D io sm io ! dignaos iluminarme
con vuestra divina luz. Entro en este
momento en la profundidad de mi co­
razon para registrar sus escondrijos,
j con el sincero deseo de separar de
él todo lo que hubiese culpable ó de­
fectuoso ante vuestros divinos ojos*
Con esta intención me digo interior­
mente á mí mismo: ¿ En que estado,
en que disposición se encuentra mi co­
razon respecto al Corazon adorable de
Jesús mi divino modelo? Con qué
rasgos ó señales puede reconocer y
recibir el mió en el sujo?
E l Corazon de Jesús era santo: ;lo
es el mió? ¿á qué grado de santidad
ha llegado?:::-
h7
A D V E R T E N C IA .
En cada pregunta se debe detener
un momento y reflexionar sobre sí
mismo.
El Corazon de Jesus era caritativo:
la caridad ? esta reina de las virtudes,
¿reina en mi corazon ?::
E l Corazon de Jesus era humilde:
¿la humildad se halla Lien establecida
en mi corazon ? :::-
El Corazon de Jesus era puro ? y la
misma pureza: ¿ tengo cuidado de con­
servar en mi corazon esta preciosa
•virtud ?::
! E l Corazon de Jesus era paciente:
¿cuántas impaciencias se me escapan
en tantas ocasiones?:: :-
• El Corazon de Jesus era compasivo:
¿mí corazon toma parte en las aílic-
ciones y penas de los oLros?:: :-
E l Corazon de Jesus era desintere­
sado y desprendido de todo: ¡ tanto
apego a los bienes de la tierra, tantos
deseos de adquirir, tantos proyectos
de fortuna, manifiestan nn generoso
desapego de mi corazon ? :: >
El Corazon de Jesus estaba abrasado
>*8
del amor de Dios: ¿ la menor chispa
de este amor lia encendido mi cora-
zon ? :: :-
En todo esto ¡ qué motivos de gemir
y llo rar, si mi corazon conociese bien
su mal y sus miserias!
¡ O Dios m ió! qué motivos hallamoi
para humillarnos y lamentarnos de la
profunda ignorancia en que hemos vi·
■vido de nosotros mismos, y sobre to­
do de la constante oposicion de nues­
tros corazones al Corazon de Jesús!
Entremos aun mas adentro en los
secretos escondrijos de nuestro cora­
zon , no nos avergoncemos de sondear
ías llagas para buscar el remedio. ¡ Qué
defectos é imperfecciones! qué vicios y
misterios de iniquidad ocultos en lo
profundo de nuestro corazon! este fon­
do de amor propio, estas complacen­
cias secretas, estas vueltas continuas ¡¡
nosotros mismos, estas vivacidades,
esta sensibilidad, estas emociones del
corazon, esta languidez, esta tibieza en
el servicio de Dios, esta cobardía , esta
negligencia en todos nuestros deberes,
estas infidelidades y resistencias á la
J/9
gracia 5 tantos remordimientos sofoca­
dos, tantos buenos deseos combatidos,
y tantas inspiraciones santas despre­
ciadas !
¡ A y de m í! ¿ Qué es pues mi cora­
z o n ? : D i o s m ió, me da vergüenza
y horror á mí mismo, ¿ Qué relación
tiene mi corazon con el vuestro? Vos
debeis ser mi modelo, y yo no veo en
mi corazon sino una oposicion crimi­
nal á los alectos del vuestro. Y esto no
és sino mi corazon tal como yo le veo.
¿ Y qué seria si examinándole y son­
dea ndolc vos mismo al resplandor de
vuestra llama celestial, me le mostra­
seis tal como es a vuestros ojos? P o ­
dría yo sufrir su vista?
¡O gran Dios, Dios santo! ¿qué es
pues eí corazon humano ? y qué cierto
es el decir, que el corazon del hombre
es un abismo impenetrable al mismo
hombre, s¡ vuestra gracia no le ilumi­
na con su divina luz para desengañarle
y presentarle á sus ojos tal como es
por naturaleza, obscuro, disimulado,
dublé, pérfido, perverso, inclinado ai
ynal, adherido á sí mismo, buscándose
3
50
en todo, y derramando el venenó del
amor á si mismo hasta en las virtudes
y en el poco bien que puede practicar?
¡A y Dios mió! cuando os digo, os
doy mi corazon¿ -qué corazon es el
que os ofrezco ? Siendo tan miserable
y tan culpable, ¿me atreveré á presen­
tárosle solamente? S í , Dios mió, os le
presentare á pesar de las miserias de
que está lleno, y á pes:ir de Jas llagas
de que está cubierto; pero os le pre­
sentare con el fin de que tengáis piedad
de é l, que le sanéis, y le reforméis;
cuanto mas miserable es, tanto mus
debe escilar vuestra misericordia y
vuestra conipasión.
Convertidme pues, Dios m ío, esta
es la oracion que os dirijo con el Pro­
feta : Convcrte nos, Deas, comerte nos.
Mas pidiéndoos esta gracia, ¡ ó Dios
m ió, Dios santo! mirad la conversión
del corazon que os pido, y los sagra­
dos curadores con que deseo ardien­
temente sea marcada , á fin de hacerla
digna de vos y de vuestro sagrado
Corazon.
Uua conversión pronta : desde este
54
tila, desde este momento, descoque
mi corazón sea vuestro3 todas estas
detenciones , dilaciones, v esperas no
lian servido sino pura arraigar siempre
mas y mas mis defectos, mis pasiones,
y Lodos mis malos hábitos. Muchas
veces he prometido, he resuello, he
diferido, y mi corazón es siempre el
mismo; que, (*querré dilatarlo hasta
la muerte para ser sorprendido?
Una conversion sincera, que salga
del fondo de este corazon; que no sea
:solamente mi lengua, sino mi corazon
que os diga: Quiero ser vuestro. No,
no serán solo las palabras y las pro­
mesas, serán sí los afectos y las obras
que os lo dirán. Muchas veces se dice
deljilmeníe, querría; pero no se dice
sincera y generosamente, quiero. Y o
ahora os lo digo, ¡ ó Dios mió ! Vos veis
la sinceridad de mi promesa , pues vos
mismo sois quien la formáis en mi co­
rnon.
. Una conversion entera, que refor­
me, que purifique, que santifique todo
este corazon, que humille sus altane­
rías, que reanime sus languideces, que
52
desate sus ataduras, que consagre to­
das sus aficiones; lejos de mi corazon
toda partición, tuda reserva con mi
D ios, su Corazon seria herido, y su
gracia ultrajada.
Finalmente conversion de corazon,
es decir, conversión constante y per­
severante. No solamente mi corazon,
¡ó Dios mió! quiere ser vuestro, todo
vuestro, sino vuestro todo para siem­
pre jam as: Que todos los años, todos
los días, todos Jos momentos de mi
vida sean vuestros hasta el último alien­
to de mi corazon, cuyo ultimo suspi­
ro sea una renovación fiel y constante
déla consagración que os hago este dia
de mí mismo y de Lodo cuanto soy.
¡ Ah Corazon de mi Dios! conozco
Lien cuánto tengo que temer de la de­
bilidad y flaqueza de mi corazon; tan­
tas vicisitudes, tantas inconstancias del
tiempo pasado me deben hacer tem­
blar para lo futuro; pero espero el so
corro de vuestra gracia , que no puedo
esperar de mis propias fuerzas : por mi*
parte pondré todos los medios, quíj
dependan de mí: fuga de las ocasiones!
vigilancia sobre los afectos cíe mi co­
razon , oracion continua, frecuencia de
sacramentos, y sobre todo conformi­
dad de mi corazon con el vuestro. Des­
de esto momento es todo vuestro: ¡ó
Dios nao! conservad para siempre lo
que os pertenece y y os está dedicado
por siempre jamas.

TESTOS
DE L A S A G R A D A E SCR IT U ltA *
Scrutabor Jerusaleni in lucernis.
(Soph. 4 ). Examinaré á Jerusalen
con la luz en la mano.
Pravum est cor hominis et inscru^
tabile, ( Jer. \ 7 ). E l corazon del hom­
bre es perverso é inescrutable.
Homo videt qiuo parent¿ Detts au-
tc/n intuQtuv cor. ( 4. Ileg. 4G). E l
hombre ve lo que está manifiesto ? pe­
ro Dios mira el corazon.

O R A C IO N
para pedir la conversión d d coi'azon.

{ A d o ra b le Corazon de Jesús! mi co­


raron no debia suspirar sino por v o s ,
ni adherirse sino á vos; y por mis in-
iidelidades é ingratitudes os he herido
y ultrajado. Por lo tanto vengo á da-
ros testimonio de mi justo d\)lor. ¿Es
posible que después de LauLas gracias
haya sido La11 desgraciado, que me he
alejado de vos? ¡ay de mí! Y o reco­
nozco no he lenido con vos sino un co­
razon tibio en vuestro servicio, infiel
a vuestras gracias, ingrato á vuestros
beneficios, lleno del amor de sí mismo,
y vacío de vuestro santo amor. ¡S i al
menos al presente pudiera ofreceros
un corazon contrito y humillado!
¡ O Corazon sagrado de mi D ios! no
me desecheis como lo merezco, sino
sed mi asilo, y el saludable manantial,
donde vaya á sacar las aguas abundan­
tes que deben lavar mis pecados.
Sí, Corazon sagrado, detesto con
todo mi corazon mis tibiezas, mis in­
gratitudes, mis infidelidades y Lodos
los pecadns de que soy culpable con­
tra vos. Indigno soy de vuestras mira­
das, pero digno de vuestra coinpasion,
tened aun piedad de mí. Si mi dolor
no es bastante vivo y profundo, for-
fio
maíllo vos mismo en nií, derramad en
mi corazón tiiiM gola di: aquella amar­
gura saludable do que fue inundado el
vuestro* ¡A jí qué no pueda en este
momento partir mi corazón do dolor!
Que lio pueda espirar de sentimiento
á vuestra vista ! A lo menos con el so­
corro de vuestra gracia, que os pido
humildemente, os prometo en este
momento y para toda mi vida, de mas
bien morir que ofenderos, y de no
dar jamas entrada en mi corazón no
solamente al pecado, que ultrajaría
vuestro santísimo Corazon, pero ni
aun á la menor infidelidad, que pudie­
ra :desagrada ríe. Sostened mi co razón,
cuya debilidad conocéis, y haced que
cese yo antes de respirar y vivir 7 que
de ser vuestro y de amaros,

«Preparados para la con festón con


la anterior práctica por un examen se­
rio, un dolor sincero, un propósito
eficaz y constante, procuremos sacar
de nuestra confesiou todo el ¡rulo que
nos sea posible, y para «‘lio debemos
1/ «Pensar que vamos á pui\fi-
56
car nuestro corazón para hacerle mas
agradable al adorable Corazon de
Jesús,
2.a «Actuarnos mas y mas en la
petición de que haga pasar á nuestro
corazon una gota de aquella amargura
de que fue inundado en el huerto de
las Olivas, y durante toda su pasión.
3.° «Entrar en espíritu en la llaga
de este sagrado Corazon, para sacar
de él los afectos de dolor y compun­
ción, que deben disponernos á la
gracia del Sacramento.
k* «Ir á recibir la absolución con
el mismo respeto y recogimiento como
si subiéramos al monte Calvario para
ir al pié de la santa cruz.
5.a Y recibiendo la absolución, no
pararse ya en escudriñar los pecados,
ni examinar si se ha olvidado alguno,
sino ocuparse solamente en el dolor
de sus infidelidades, y en el propósito
de ser en adelante mas fiel.» Para lo
que sera bueno decir la siguiente
57
©RACIOX
para pedir el dolor de los pecados.

J?cnelrado de dolor y confusion, car­


gado de mis miserias y pecados, ven­
go , dulce Jesus y Dios m ió, á buscar
en vuestro adorable Corazon el reme­
dio de las llagas del m ió, dignaos con­
cederme las disposiciones santas, con
las que debo acercarme á este sa-
cramculo para recibir sus saludables
efectos.
¡ A y de m í! ya que no puedo ofre­
ceros sino un criminal y culpable co­
razón, haced al menos que os le ofrez­
ca contrito y humillado: tantas veces
os he prometido en mis confesiones
mudar de vida y corregirme, y siem­
pre soy ante vuestros ojos casi til mis­
mo , siempre llevo al sagrado tribunal
las mismas fallas, las mismas distrac­
ciones en la oración, la misma tibieza
en vuestro servicio, las mismas infide­
lidades á vuestras gracias, y el mismo
fondo de amor propio.
Formad por último, Dios m¡o, en
mi corazon este verdadero dolor que
3*
58
hace los verdaderos penitentes y san­
tos ) esté dolor interior, que sale del
corazon y que se lamen La de sus des­
varios) este dolor sobrenatural que no
tiene sino á vos y a vuestra gracia por
motivo y fin¿ este dolor universal que
se estiende á todo pecado, y a que lodo
pecado os disgusta; este dolor sobera­
no que sea sobre todo dolor, ya que
el mal del pecado es sobre todo mal.
N o , Dios m ió, no os pido un dolor
sensible de consuelo y gusto, sino un
dolor sólido, que mude, reforme, par­
ta el corazon y que le disponga á mo­
rir mil veces antes que desagradaros.
Con estas disposiciones me acercaré
al sagrado tribunal, haré una humilde
confesion de mis faltas, gemiré mis
infidelidades, os pediré el perdón, que
espero de vuestra infinita misericordia;
recibiré la efusión de vuestra adorable
sangre sobre mi alm a, y rni corazon,
purificado de todas sus manchas, esta­
rá ya en estado de amaros mas ardien­
temente, de serviros con mas fidelidad,
y de unirse á vos mas íntimamente
para siempre. Amen.
í;9
«Después de haber declarado al con­
fesor las culpas, cjue necesariamente
se deben espresar en la confesion, te
acusarás generalmente de tocios los ul­
trajes, sacrilegios, irreverencias y cua*
lesquiera culpas que di recia ó indi­
rectamente hayas cometido contra el
amoroso Gorazón de Jesús, desde que
tuviste uso de razón , hasta la hora en
que te confiesas; ó si gustas acusarte
mas espresamente y tu director espiri­
tual te lo permite, podrás hacerlo no
con sola la lengua d de carretilla y sino
con todo tu corazon en esta forma :
«(Para mavor confusion de mi alma,
me acuso de lo mal que he corres­
pondido al amor inmenso, que me
manifestó el Corazon amabilísimo de
Jesús en la inst itución del augusto Sa-
entínenlo del aliar; del poco respeto,
modestia, silencio y devocion yeou que
me lie presentado en ios templos del
Señor, y he permanecido en su pre­
sencia; déla pereza y descuido que he
tenido en visitarle y acompañarle á las
casas de los enfermos; de lodos los ul­
trajes e irreverencias, con que directa
60
ó indirectamente haya ofendido á tan
amable Gorazon , ó con que otros le
hayan ultrajado por mi causa; y sobre
todo d<;l enorme atentado que cometí
recibiéndole en mi pecho en el fatal
estado de la culpa ( el que no ha he­
cho alguna conuadon sacrilega debe
omitir la cláusula precedente) y de
la tibieza, poca fe y pobreza de espí­
ritu , que he tenido en todas las co­
muniones de mi vida. De todas estas
ingratitudes me acuso, Padre mío es­
piritual, penetrado del mas profundo
dolor, y con un vivo deseo de repa­
rarlas en este dia con su beneplácito,
por medio de una fervorosa comunion
y de todas las buenas obras, que pue­
da hacer en obsequio de tan amable
Corazon con el ausilio de su gracia.»

PRÁCTICA
para después de la conjesion.

Paler noster qiu es in aclis. = Pa­


dre nuestro que estás en los cielos;
me atreveré á hablaros en estos térmi­
nos , ¡ ó el mas amable, el mas dulce,
61
y el mejor de todos los padres! ¿Mis
ingratitudes y mis pecados no me ha­
cen indigno de llevar el nombre glo­
rioso de hijo vuestro? Jam non sum
dignus vocari filius tiuis. Y a no soy
digno de llamarme vuestro hijo. Sí, lo
confieso, soy indigno de esta honrosa
calidad , pero acordándome de lo
que habéis dicho á una de vuestras
siervas, pídeme por el Corazon de mi
amanlísimo H ijo; por este Corazon
te oiré y alcanzarás cuanto pidieres,
y sabiendo que sin embargo de mis
ingratitudes quieres ser mi buen pa­
dre, y que jamas pareces mejor padre
que perdonándome mis pecados, aho­
ra que por el sacramento de la Peni­
tencia espero haber obtenido mi per­
dón, os repito por el mismo sagrado
Corazon de vuestro santísimo Hijo las
palabras que nos enseñó: Padre nues­
tro que estás en ¿os cielos.
SQnctificetur ncincn tuum. — San-
tificado sea el tu nombre. lie deshon­
rado este santo nombre por mi crimi­
nal conducta , pero como tengo con­
fianza de que me habéis perdonado mis
62
pecados, me atrevo á prometeros de
no vivir y a sino para vuestra gloria.
Acordaos, Señor, que natía os honra
mas que la conversión de un pecador.
Aiheniat regnum tiutm* = F e n g a
á nos el tu reino. Así como reinaste en
el divino Corazon de vuestro Hijo ? eti
mi corazon singularmente es donde
debéis reinar; por Ja mas grande im­
piedad os había arrojado de ¿1, para
que reinara la criatura: : Pero al pre­
sente que detesto mis iniquidades, y
que os dignáis hacerme misericordia,
restableced en mi corazon vuestro rei­
no , en adelante seréis su solo dueño,
3 'reinaréis eternamente en este cora­
zon contrito y humillado.
Fiat voluntas tua sicut in cada et
in térra .— llágase tu voluntad asi en
la ¿ierra como en el cielo* Es bien jus­
to que esta sania voluntad, á la que he
resistido tantas veces, se cumpla. Vues­
tra voluntad es que yo no perezca , si­
no que me convierta y viva, y que
me salve. Yo lo quiero, Señor, j*o lo
quiero; queréis que sea santo, lo quie­
ro ser; y quiero amaros, serviros/
63
agradaros en todo; quereis que sufra
los trabajos, penas, aflicciones que sean
de vuestro agrado; lo quiero, Señor,
también, uniendo mi voluntad á la del
sagrado Corazon de vuestro H ijo, que
le hizo esclamar: no se haga mi vo­
luntad ¿ sino la t u ja ; non mea vo­
luntas j sed tua fíat.
Panetn nostrum quotidianum da
nohis hodie. = E l pan nuestro de cada
dia dánosle hoy. Vos sabéis, Señor, que
es lo que me conviene despues de ba­
beros ofendido, como lo he hecho: mi
pan de cada dia debe ser un pan de
lágrimas y de dolor. No cesaré de llo­
rar y gemir los desórdenes de mi vida;
haced, Señor, que no se seque jamas
el manantial de mis Ligrimas, y apla­
ud o por ellas perdonad luis pecados
y hacedme digno de recibir el pan del
cielo, en el que adorase al benigno
Corazon de vuestro dulcísimo Hijo,
que será el alimento mas frecuente do
mi alma, y el antídoto, que me pre­
serve de pecar.
E t dimiite nohis debita riostra > si-
cut ct nos diinittinius debitoribus nos-
6>l·
tris. = Perdónanos nil o s tras deudas,
así como nosotros perdonamos ánues-
tros deudores. Dignaos, Señor amoro­
sísimo, perdonar nuestras deudas: las
mias son sin número. Vos sabéis, mi
dulce Jesús, cuánto os he ofendido;
pero también sabéis cuanto me arre­
piento ; y lo que me consuela e s , que
quereis que la gravedad y numero de
mis pecados me sea un motivo de con­
fianza. Y siendo preciso perdonar para
ser perdonado, me alrevo á estar se­
guro deque me perdonaréis, j a que
por vuestro amor y por seguir el gran
ejemplo que vuestro mansísimo Cora-
2011 nos dio en el ara de la santa
cru z, perdono de lodo corazon á to­
dos cuantos me han hecho alguna in­
juria , y así quiero y deseo que vos me
perdonéis todas mis deudas y ofensas,
como yo perdono á cuantos me han
maltratado.
E t ne nos inducas in tentaíionem.
— Y no nos dejes caer en la tentación.
Por sincero que sea mi arrepentimien­
to , por vivo que sea mi dolor, y por
resuelto que esté a áutes m orir, que
6o
en adelante desagradaras, conozco de­
masiado mi debilidad para 110 descon­
fiar de mis propósitos. Acabo de con­
fesar la cobardía con cpie me he dejado
vencer por Jas mas pequeñas tentacio­
nes. Cualquiera otro hubiera sido mas
generoso y mas fiel que j o ; pero así
también mi debilidad estrema me hace
esperar de vuestra bondad las mas
grandes gracias. Estoy bien resuelto á
no esponerme jamas al peligro, y á
huir de las menores ocasiones, pera
todas estas precauciones me serian inú­
tiles sin vuestra gracia, os la pido
ahora mas que nunca por el amor del
sagrado Corazon de vuestro santísimo
Hijo.
Sed libéranos á malo. = M qs lí­
branos de mal. Es decir de todo pe­
cado , que es el solo mal que debo te­
mer, y el principio de todos los males*
Y si jamas el tentador, que acabais
vos de arrojar de mi alm a, hiciere
nuevos esfuerzos para entrar, redo­
blad vuestros socorros eficaces, dig­
na ndoos encerrarme en la sagrada lla­
ga del Corazon sacrosanto de vuestro
66
divino Hijo, para que allí como en se­
guro refugio saque nuevas gracias, que
me hagan seros fiel hasta la muerte, co*
mo tanto deseo, y después os ame per­
fectamente por toda la eternidad. Amen.

Otra oracion de acción de gracias .

A .h o r a es , Dios m ío , que habiendo


recibido vuestra gracia, y el perdón
de mis pecados, y que enviado por
vuestro ministro á la sagrada mesa de
vuestros hijos , os digo con toda con­
fianza: Padre nuestro que estás en los
cielos. ¡Oh Padre! que me amais, y
á quien amo, que habia ofendido, y
que me ha perdonado, en cuya casa
quiero demorar, en cuya presencia
quiero caminar lodos los dtas de mi
vida , me uno al presente á todos los
santos, que están en vuestra Iglesia
en la tierra, y también á los que gozan
de vos en el eterno descanso, y os lla­
mo como ellos, Padre nuestro. Os
bendigo como ellos, me regocijo con
vos: os aliibo , y os doy gracias por el
don inefable y la misericordia que me
67
acalláis do hacer. ¡O Padre de las mi­
sericordias . y Dios de toda consola­
ción! levanto coíj libertad mis ojos al
ciclo donde mi conversión y peniten­
cia, que vuestra diestra acaba de obrar,
se lia celebrado con júbilo y alegría
por vuestros ángclí.s y santos. La fc
me descubre á Jesucristo vuestro Hijo,
cuya sangre íne ha lavado y purifica­
do. La esperanza me hace ver el lugar
que me leneis preparado en vuestras
ciernas moradas; y que estoy resuelto
de alcanzar con violencia por la con­
tinua guerra, que con el socorro de
vuestra gracia haré d mis pasiones y
á mí mismo. Y la caridad me une ya
á vos, y me hace esclanrar con el Após­
tol; ¿Quis nos separabil á charitate
Christi? etc. ¿Quién me separará del
amor de mi señor Jesicci’islo ? N i la
vida 9 ni la muerte, ni las cosas pre­
sentes, ni las futuras y ni ninguna
criatura me separará del amor de
Dios en nuestro señor Jesucristo .
EJERCICIO

siismív <avDsnraa<Dsr·
■ ?o e » . >

PRÁCTICAS
para prepararse á la comunion.

S ie n d o la comunion una acción tan


excelente y tan propia para honrar al
santo Corazon de Jesús, exige de nos­
otros que procuremos llevar las mas
santas disposiciones para ponernos en
estado de recibir las abundantes gra­
cias, que nos están preparadas, y asi
4 .° Desde la víspera pensaréis en la
inefable dicha } que debeis tener al din
siguiente; por la mañana al despertar
recordaos de pensamiento tan consola­
d o r, y encomendaos al Corazon ado­
rable de nuestro señor Jesucristo.
2.° Formad la intención, por la que
quereis ofrecer esta comunion, y pen­
69
sad en la gracia particular que deheis

3.“ En cuanto á las disposiciones,


no os descuidéis de llevarlas de que es
capaz vuestro co razón; la mas perfecta
es el amor de Dios.
Jí." Instad con fervor y eficacia al
Corazon de Jesús, para que encienda
aqtiel fuego sagrado en vuestro cora-
zon, que lia de ser su morada, su tro­
no , su templo y su santuario.
5." Y sobre todo ofreced esta co­
munión en desagravio de todas las co­
muniones tibias y sin fervor que pu­
diereis haber hecho durante vuestra
vida.
Después de la comunión adorad
humildemente á Jesucristo, que lleváis
en vuestro pecho ; estad profundamen­
te recogidos y unidos á é l, y sin ne­
cesidad de hablarle, escuchad sus amo­
rosas palabras. ¡A h ! y cuántas cosas
tiene que decir á vuestro corazon! Es­
te es el tiempo mas propio para que
se lo consagréis.

Aunque inumerables libros están


70
llenos d(* los actos propios para la Co­
munión, a q u í se os pon? sin embargo
una consideración y. que los encierra
todos >y que podréis hacer útilmentt>}
siempre que tuvieseis tiempo bastante*

COXSID EftAGKH T·

PARA LA COMUNION ,

en honor del sagrado Corazon de


Jesús.

J esu cristo en la Comunión no viene


i nosotros sino para darnos un cora­
zón nuevo>y para formar de nosotros
hombres nuevos. Este es el fin que se
propuso, dándosenos de esLe modo ¿í
nosotros; esta es la mira con que nos
abre su Corazon 5 con que se digna re­
cibir Lodos nuestros corazones dentro
del suyo propio para trasfonnarlos en
cierta manera en sí mismo, v no ha­
cer en nosoLros mas, que un corazon
y una alma.
Nuestros corazones regularmente
son corazones tibios y lánguidos; vie-
71
nc para animarlos y abrasarlos en el
fuego sagrado de su sanio amor: nues­
tros corazones son débiles y flacos, vie­
ne para fortificarlos y llenarlos de uu
nuevo valor y ardor: nuestros cora-
sones son ligeros é inconstantes, viene
$i fijarlos en el bien, y á darles con­
sistencia en los buenos deseos: nues­
tros corazones están á veces demasiado
adheridos á las criaturas, á las cosas
humanas y al homo de este mundo,
viene á desprenderlos, á librarlos de
$¡i esclavitud, á romper las cadenas
que los cautivan, y á darles Infeliz
libertad de hijos de Dios ; en una pala­
bra, nuestros corazones son carnales,
terrestres y Lodo humanos;-.viene c.n
fin á hacerlos corazones celestiales y
divinos.
La razón fundamental de esta ver­
dad tan gloriosa para nueslro Señor
Jesucristo, y tan consoladora para
•nosotros, es, que Jesucristo viene a
»nuestros corazones para ser nuestra
Jvida, y vivir él mismo en nosotros;
que es lo que el mismo Señor nos
anunció y uos aseguró, diciendo: lie
72
venido al mundo para que los que vi­
van, no vivan ya para sí y en sí: Utc¡iú
vivcuit jani non sibivivanL (2 Cor. 5).
Sino que vivan una vida toda divina que
y o les comunicaré: JJt vitcim habeant
et abandantius habeant (Joan. '10).
De aquí es que dice San Pablo,
entrando en los designios y afectos tic
su divino maestro: Vivo yo , mas no
ya y o ; sino Jesucristo es quien vive
en mí. Vivo ego, jam nonego>vi\il
vero in me Cfu isücs. De aquí lam bien
es que san Pedro dice, cosa que debe­
ría sorprendernos, si el Espíritu san­
to no la hubiese inspirado: Que nosotros
liemos sido hecho participantes de la
naturaleza divina: Divina* consortes
?iaturce. (2 PeLr. 4 ). Y es en la par­
ticipación de los sacramentos 7 que se
lian cumplido estos oráculos.
Tales son los admirables efectos,
los prodigios inefables, que la Comu­
nión debe producir en nosotros; tales
los divinos designios, que Jesucristo
se propone dándosenos; que es para
trasformarmos en sí, 'y hacerse en al­
guna manera la vida de nuestras almas.
73
Es nuestra cabeza, y nosotros somos
sus miembros: luego los miembros
deben vivir con la vida de la cabeza.
Recibimos un alimento celestial, y de­
be hacernos hombres celestiales y todos
divinos: á este feliz estado es al qne
nos eleva la comunion; á este punto de
grandeza y gloria al que nos permite
aspirar hasta unirnos íntimamente ccn
un Dios, hasta vivir la misma vida de
un Dios, hasta no tener rnas que un mis­
mo cuerpo y una misma sangre con
un Dios y según la noble espresion de
san Cirilo: Concorporei eí consangui­
ne¡ Chris tL
Sobre esto se nos presentan tres re­
flexiones bien sólidas y saludables.
La primera: Es cosa bien admira­
ble, que un Dios quiera venir así á
nosotros, dársenos y unirse intima­
mente á criaturas débiles, mortales y
tan poco dignas de tal favor.
La segunda: Es bien sorprenden­
te, que un Dios viniendo así á nos-
oíros, dándosenos tan amenudo, obre
sin embargo tan poco en nosotros, y
sintamos tan poco los efectos de esta
v h
ru­
mión tan inefable.
La tercera: Que es preciso pon­
gamos obstáculos bien grandes á Jas
miras y designios de nuestro señor Je­
sucristo para detener sus saludables
impresiones: porque si no encontrase
en nosotros estos obstáculos, ¿q»c no
obraría en nuestras almas? qué pro­
digios, qué mudanzas no produciría
en nuestros corazones?
Mas ¿cuáles pueden ser estos obs­
táculos, que nuestros corazones infie­
les oponen al Corazon solicito de nues­
tro buen Jesús ? ¡ A y de m í! Qué
grandes, y qué frecuentes son estos
obstáculos! y qué capaces son de afli­
gir el Corazon de nuestro Señor, y de
penetrar los nuestros de un justo dolor!
Este fondo lamentable de tibieza,
languidez é indolencia, con que nos
acercamos á los santos misterios; este
fondo de distracción y de disipación, al
que nos arrastra el tumulto y la agita­
ción; este fondo inagotable de amor
propio, de amor de nosotros mismosI
las mas veces opuesto al amor de Oíos; í
tantas faltas veniales, tantas iníldeli-1
75
dades voluntarias á la gracia, tantos
motivos terrenos y humanos, que so
entrometan en nuestras comuniones,
tantos defectos, de que no tenemos
cuidado de corregirnos, á pesar de la
voz de la gracia que nos los representa
y echa en cara, qué son todas estas
cosas, sino otros tantos obstáculos,
que oponemos indignamente al amor
y solicitud del benignísimo Corazón
de nuestro buen Jesús?
Se comulga, pero sin fervor y sin
afecto, como por costumbre y uso.
Se comulga sin llevar la santa dis­
posición remota, que prepara W ca­
minos de la piedad, y tampoco la
próxima que abre el corazon á la gracia.
Se comulga con mil imperfecciones
en las que se permanece, se persevera
y se perece.
Se comulga con poco cuidado de su
perfección, y de su adelantamiento en
el bien.
Se comulga con poca fe, con una fe
lánguida y poco animada, débil chis­
pa cubierta de tan la ceniza que está
como apagada.
76
¿ Y qué medio habrá con tales dis-
posiciones, para que el sacramento
obre en nuestros corazones los admi­
rables efectos , que infaliblemente pro­
duciría si nos encontrase mas santa­
mente dispuestos 1
¡ Que medio para que nuestro Señor
viva en nuestros corazones, queriendo
nosotros vivir solo para nosotros mis­
mos ?
i Qué medio para que nuestros co­
razones reciban las llamas de este di­
vino incendio , estando anegados en el
torrente de las cosas humanas ?
¿ Qué medio para que este sol de
justicia rompa las nubes que continua­
mente oponemos á sus influencias ce­
lestiales ? ¡ Ah ! ¿ y cómo es que á pesar
de la abundancia de las innmerables
gracias, con que el Señor nos brinda
en csLe divino sacramento, tan capaces
de animarnos, inflamarnos y ele­
varnos hasta el cielo, nos quedamos
siempre arrastrando por la tierra con
tantas ataduras y vínculos que nos de-1
tienen v nos cautivan!
¿ Y qué será prccUo hacer para en­
77
trar en las miras de nuestro Señar so­
bre nosotros , y recibir los electos del
sacramento de su ainorhítc»a nosotros?
Yecl aquí los medios, que su mismo
bondadoso Corazon nos presenta ? y
que fecundaran con los socorros de ¿¡a
gracia.
4 * Antes de comulgar penetrar­
nos bren de este gran pensamiento , de
este grande afecto, que nuestro señor
Jesucristo no viene á nosotros, y no
nos da su Corazón , sino para formar
en nosotros corazones nuevos, y hom­
bres nuevos; para darnos una nueva
vida; para vivir él mismo en nosotros;
para ser él misino la vida de nuestras
ahuas; y para decir algo mas, que
viene para despojarnos del hombre te­
rrestre y revestirnos del hombre nue­
vo y celestial; para tomar posesion de
nuestros corazones, y esLableccr en
nuestra alma su imperio y su reino;
en una palabra, para que nos despren­
damos de nosotros mismos ? de nues­
tros pensamientos y de nuestros afec­
tos, a fui de que en adelante él solo
viva, piense y obre en nosotros, y
78
nosotros no vivamos mas sino de esta
vida divina que nos viene a comunicar
el que es por escdencia el camino, la
verdad y la vida.
2 ." Al acercarnos á la comunion,
no solo apartar de nosotros los obstá­
culos que se opondrán á sus graneles
designios, sino también en cuanto de­
penda de nosotros, formar en nuestros
corazones aquellas disposiciones inte­
riores, que la dignidad, la cscelencia y
la santidad de este sacramento exigen
de nosotros, á saber, una fe viva y
animada, una gran pureza de corazon,
un deseo ardiente de unirnos á Jesu­
cristo , gran desprendimiento del mun­
d o, de nosotros mismos y de todo
cuanto existe; un encendido amor de
Dios que encerrara y perfeccionará to­
das las otras disposiciones; en una pa­
labra, preparar nuestros corazones a
la venida del rey de los reyes, del ce­
leste esposo, que viene á residir en
nosotros, y que ha elegido nuestra al­
ma para hacerla su morada, su tem­
plo y su santuario.
3 ." Después de la comunion, para
79
corresponder dignamente á Ja gracia
inefable que hemos recibido, y a los
adorables designios del Corazon de Je­
sús sobre nosotros, mirarnos y repu­
lamos en adelante como si fuésemos en
electo hombres nuevos , animados de
lina vida nueva , y que habiendo toma­
do por nuevos pensamientos y afec­
tos, Jos pensamientos y aféelos del
mismo Jesucristo , obrar según sus
máximas, conducirnos según su espí­
ritu , juzgar de las cosas como el mis­
mo Señor juzga, estimar lo que él es­
tima, despreciar lo que desprecia,
amar lo que ama, temer lo que con­
dena , pensar que habiendo tomado Je­
sucristo posesion de nuestra alm a, no
somos y a de nosotros, sino de él j que
habiendo recibido á un Dios en nues­
tros corazones, no debemos vivir mas
sino de Dios y por Dios; en una pala­
bra, deberíamos acordarnos siempre
de aquel oráculo de san Pablo, que lo
dice todo, que lo encierra todo, y de­
cirnos repetidas veces á nosotros mis­
mos , como el sanio Apóstol: Vivo y a ,
n oy ó , sino Jesuses elcjitc vive qii mij
80
q;te me ha comprado con el precio
de su sangre; que ademas me ha sella­
do con su sello, y recibido en su san­
tísimo Corazon; pensar que en conse­
cuencia el mundo es para nosotros na*
d a , y nosotros no somos nada para el
inundo; que si estamos y vivimos aun
en él por nuestro estado , es menester
no estar ya por gusto, sino como si no
estuviéramos, y vivir como si no vi­
viéramos; porque en adelante no de­
bemos vivir masque en Dios, que vive
éí mismo en nosotros*
l Ah ! ¡ y qué felices y santos sería­
mos si tales sentimientos nos prepara­
sen y acompañasen á la recepción de
los sanLos misterios ? Entonces nues­
tras comuniones serian comuniones
dignas del Dios que adoramos; dignas
del sacramento a que nos acercamos;
dignas de la fe que profesamos; dignas
de Jas gracias que recibimos; digamos
mas, dignas de las miras que Jesucris­
to se propone dándose á nosotros. Ca­
da comnuion seria un acrecentamiento
de gracias y de favores de parte de
D ios, y do nuestra parte de méritos v
81
perfecciones, iríamos á la santa mesa
con la simplicidad d é la paloma, y
saldríamos de allí con el ardor y valor
délos leones, según el bello pensa­
miento de san Juan Crisóstomo; tam»
quam leones ignem spirantes.

O R A C IO N
para ántes de la comwtioiu

(Üorazon de mi Dios y mi redentor,


no hay sino vos que pueda obrar es­
tos prodigios de gracias, y poner en
mi corazón estas disposiciones. Cora-
zon adorable , á vuestra honra es á la
que voy á ofrecer esta comunion; y
con el sincero deseo de entrar en vues­
tras miras, y de cumplir vuestros de­
signios sobre mí. Dignaos disponer vos
mismo de mi cornzon , y formar sus
sentimientos dignos de vos: dadme,
Dios m ío, esta fe viva , esta humildad
sincera, esta pureza sin mancha, este
amor ardiente , y este desprendimien­
to de todo; y haced que si no llevo es-
tas virtudes perfectas como prepara­
tion á la couumion, al menos que me
)¡*
82
sean el precio saludable de ella. No es
porque somos santos que comulgamos,
sino para llegar á serlo, no contamos
con nuestros méritos, sino con los mé­
ritos de vuetra sangre divina y adora·
ble.
Venid pues, Dios salvador, Dios
santificado r , venid á m í, vivid en mí,
transformadme en vos, animad mi co-
i’azon con los afectos del vuestro divi­
no ; vivificadme en vuestra vida , y que
la gracia que me concedáis en el sacra­
mento sea la prenda de la felicidad,
que me preparáis en el cielo. Aúnen.

Otra oracion.

Y o sé, ¡ ó Dios mió! que según los


sentimientos de la fe, la coniunión es
la gracia mas preciosa que podéis con­
cedernos en este mundo; que es la ac­
ción mas escalente que una pura cria­
tura os puede ofrecer en la tierra, que
;s la felicidad mas grande y mas ine­
fable de que es capaz el corazou huma­
no: los ángeles mismos no son dignos
de ella.
83
Esta gracia es la que vos os dignáis
de concederme; esta es la felicidad
inefable á la que puedo aspirar. Con
esta dulce esperanza ¿qué no deberé
hacer para disponerme?
Todo lo mas santo de la fe , lo mas
humilde del respeto, lo mas profundo
de la humildad y lo mas ardiente del
amor, no deberá todo reunirse en mí
para preparar en mi alma una mora­
da capaz de recibir al sanio de los
santos, al Dios de los virtudes?
Pero, Señor y dueño ritió, cuando
estaréis en mi coruzon, ¿qué es lo que
le diréis? qué prodigios de gracia no
obraréis en él? Tomaréis posesion de él,
estableceréis en él el reino de la gracia
}' el imperio de vuestro am or, le pu­
rificaréis de todas sus manchas, le san­
tificaréis en sus aficiones, le animaréis
en sus Jan guideces, le fortificaréis en
sus debilidades, le sostendréis en sus
teñí aciones, le consolaréis en sus penas,
le desprenderéis de las cosas criadas,
le atraeréis todo á vos y le diréis: Sed
mió sin reserva, como yo me entrego
á tí sin división.
8Jt
Mi corazon oirá vuestra vos, ó Dios
roioj pero ¡ay de m í! no hay sino vos
que pueda darme las santas disposicio­
nes con que debo acercarme á tan au­
gusto mislerio; os las pido por vuestra
gloria, por la salvación de mi alma,
y por la bondad míinita de vuestro ado­
rable y amoroso Corazon, á cnya hon­
ra y gloria os ofrezco esta comunion,
que deseo hacer tan santamente como
si debiera ser la última de mi vida, y
para dar testimonio de mis deseos ha­
go las siguientes
Resoluciones-
1." Jamas fallaré á alguna de las
comuniones que por mandato ó licen­
cia de mi confesor debería hacer en la
semana, sin impedimento legítimo.
2.a Procuraré hacerlas todas como
querré haberlas hecho en la hora de
mi muerte.
3 .” La víspera de la comunion ha­
ré algún sacrificio al amable Corazon
de Jesús.
JK'1 E l dia de la comunion procu­
raré pasa ríe con gran recogimiento de
espíritu y de corazon.
85
5.* Pediré amenudo y particular­
mente en el dia de la comunion la gra­
cia de recibir el santo Viático antes de
morir.

OTRA PRACTICA,
ó ejercicio para la comunion, que po­
drá hacerse ó en seguida de la ante-
? ó sola, según la devocion ó co­
modidad de cada uno.

J[5 ay almas fieles, que al acercarse a


los sacramentos prefieren á las oracio­
nes vocales coloquios interiores con
Dios; en favor pues de estas delinea re­
mos aquí un método, que podrá ayudar
su inclinación y animar su piedad. iSo
poniéndose aquí sino el principio de
los acLos y afectos ? será preciso dete­
nerse basta que el corazón se aficione,
que la gracia se los presente, y que el
gusto se haga sentir. Guando les parez­
ca que se les agotan estos sentimientos,
y que el co razón no siente ya gusto,
ni deleite y está seco, entonces podrán
volver á seguir leyendo algunos de es­
86
tos puntos. Los afectos que nacen y se
forman en el corazon son siempre mas
vivos y ardientes, y por lo mismo
mas saludables y mas meritorios que
los que se toman de prestado , ó que
se sacan de los libros.
Ocupaos, pues, con estos afectos in­
teriores; haced hablar al corazon, es­
cuchad la voz del Corazon de Jesús
que os habla, que tiene palabras de
vida eterna, y si en alguna ocasion os
ha de hacer oir su voz, será precisa­
mente cuando venga á v o s, y que re­
sida en vuestro corazon.

Sentimientos afectuosos para ántcs


de la comunion.
'].° ¿ Cuál es la santidad de la ac­
ción que voy á hacer, y la grandeza
de la gracia que el cielo me prepara ?
voy i recibir á Jesucristo mi Dios, y
mi salvador, mi redentor, ini divino
maestro, al seíior del cielo y de la tic^
r r a , y al juez soberano de vivos y
muertos. Lo creo así y daria hasta la
última gota de rni sangre para sostener
esta verdad : :
87
V o y á recibir su Corazon, el Cora­
zon mas sanio, mas puro, mas ama­
ble , mas perfecto y mas digno de mis
adoraciones, mi respeto, mi am or, y
-de todos los sentimientos de mi Co­
razon :: :-
V oy á recibir este mismo Corazon
que fue concebido en el seno de María,
este mismo Corazon que fue inmolado
por mí en la cruz, este mismo Cora­
ron que hace las delicias de los santos
en el cielo:: :-
¿ Mas en qué corazon voy á recibir
á este Corazon tan santo, puro y per­
fecto ? ¡ ay de m í! En el corazon mas
miserable, mas despreciable, y mas
indigno de semejante dicha j en un co­
razon tibio, lánguido, ingrato é infiel;
en un corazon traidor, que tantas ve­
ces le ha vendido; en un corazon que
el mundo le ha robado, y á quien des­
graciadamente le ha descarriado y se­
ducido tanto tiempo.
¡ O Corazon de mi D ios! ¿ cómo o»
dignáis entrar en un corazon tan mal
dispuesto y tan poco preparado? Los
palacios de los reyes no podrían con­
88
tenernos dignamente; los ángeles í
vuestros ojos no son puros; ¡ cómo po­
dréis entrar en un corazon lleno de mi­
serias y defectos! Y o detesto, Señor,
todos mis pecados , este es el solo lio-
menage que puedo ofreceros.
Señor, no soy digno de entraren
vuestro santo templo, ( v os dignaréis
entrar en mi corazon? qué prevención
podré y deberé traer para beneficio
tan inestimable? y con que disposicio­
nes podré presentarme?
¡O bondad de mi Dios! 6 sagrado Co­
razon de mi dueño! ¿qué no tenga toda
la pureza de los ángeles, todos los ardo­
res y arrobamientos de los serafines pa­
ra ofreceros una morada digna de vos?
2.” Corazon adorable de Jesús, en
la imposibilidad en que estoy de ofre­
ceros estas santas disposiciones en mi
corazon, os presentaré á lo menos el
sincero y ardiente deseo que tengo, y
conociendo vuestra infinita bondad os
ofreceré también las miserias mismas
de este corazon: os moverá á compa­
sión > vos mismo le dispondréis, y
supliréis cuanto me falta.
89
Socaré de vuestro Cora/.on los afec­
tos qne debo ofreceros. ( E s preciso
detenerse algunos instantes en cada
aspiración).
Lleno de esla santa confianza vengo
á vos: si mi indignidad me hace tem­
blar, vuestra bondad me asegura ::
Mi corazón es pobre, le enriquece­
réis con vuestros dones celestiales; es
tibio, le encenderéis con vuestros
divinos ardores;: :-
Miraréis no mis méritos, sino mis
necesidades; no mi miseria, sino vues­
tra misericordia:: :-
Vendréis á mí en calidad de salva­
dor, y vuestro Corazon derramará en
el mió las gracias de salud y de vida::
Vendréis en calidadfcde tierno pas­
tor, y vuestro Corazon sanará las
heridas del mió :: :-
Vendréis como padre de miseri­
cordia , y vuestro Corazon abrirá al
mió las entrañas caritativas:::-
Vendréis como Dios de las virtudes,
y vuestro mismo Corazon las formará
y las animará todas en el m ió ::
¡0 Dios mió! mi fortaleza, mi es­
90
peranza, mi consuelo, mi alegría y mi
paz, os abro mi corazon para recibiros,
abridme el vuestro para disponerme;
animad en mi corazón esla íé viva,
esta caridad ardiente, esta humildad
profunda, y esta esperanza firme, que
deben preparar los caminos á vuestro
adorable Corazon.
3 . a Venid, pues, adorable Salva­
d o r, mi corazon suspira en la espec-
tacion de la felicidad, que Je está pre­
parada; como el ciervo alterado corre
presuroso para llegar á los manantia­
les de la agua v iv a ; como la tierra seca
suspira el rocío del ciclo, así mi cora­
zon os desea; ¡ó manantial de mi
vid a !:: :-
V en id , Corazon de mi Dios, no di­
latéis mas la felicidad de mi corazon;
venid, y con vos traed la abundancia
de todas las gracias::
Dios Salvador, vuestro Corazon es
santo; santificaréis el mió:
Vuestro Corazon es puro; purifica­
réis el m ió::
Vuestro Corazon es resignado; so­
meteréis el m ió ::;-
91
Vuestro Corazon es humilde, vues­
tro corazón es la misma’ dulzura; vos
formaréis en el mió la santa humildad
y mansedumbre, para que pueda se­
guir vuestro m andato:::- F a c quod
jubcs etjube c/uod vis* (S. Agus).
Vuestro Corazon está desprendido
de todo; romperéis las cadenas del
mió::
Vuestro Corazon detesta el pecado;
le inspiraréis al mió un santo horror
de é l::
Vuestro Corazon está abrasado de
amor; encenderéis en el mió este fuego
sagrado:: :-
Vuestro Corazon está ensalzado y
glorioso en el cielo ? elevaréis todos los
afectos def mi corazon::
h.° ¡ O gran D ios! en otro tiempo
os aparecisteis en el Sinaí entre rayos
y relámpagos, con el brillo ó esplen­
dor de vuestra magostad soberana; y
aquí no hacéis brillar sino vuestra bon­
dad entre los humildes accidentes del
pan y del vino. Entonces quisisteis ser
temido, y aquí queréis sobre todo ser
amado::
92
En fin el momenlo ha llegado: Mir¡
aquí, alma m ia, el celeste esposo qu
llega: Eccc sponsus venit. Mira al re
de los reyes que viene á lí con espiri
tu de dulzura y de paz: Ecce rcx tan
venit tibí mansuetas. (Mallh. 24 ):::
V o y á entrar en la sala del leslii
con los convidados ? al celeste banquc
te: este es el festín y banquete de:
cordero de D ios, del cordero sin man
cha: Ecce agnus Dei> (Joan. 4 ):::
D i, pues, alma m ia? las palabras j
penetra los sentimientos, que la mis
ma Iglesia te inspira: Domine> noi
sum dignas iit intres sub tectun
meum'y sed tantitm dic verbo et sa
nabitur anima mea. Señor y mi Dios
yo no soy digno de que entréis en mí
pero decid una palabra y mi alma se
rá sana::
Creo en vos, ¡ó Dios mió! aumen­
tad mi fe; espero en vos, animad m
confianza3 os amo sobre todas las co
sas, abrasad mi corazon:::-
93
T E STO S
DE LA SAGRADA ESCRITURA.
Sitmt anima mea ad Deum f o r -
tem íHvum. (Ps. Jl·! ). Mi alma suspiró
por Dios, ini fortaleza y mi vida,
¿ Qiutndo veniam el apparebo ante
Jaciem Domini? (Ps. h \ ) ¿Cuándo
iré y me presentaré á la presencia de
jni Dios ?
Quemadmodum desiderat cervus
adjuntes aquariim,ita desiderátum-
ma mea ad te. ¿ Deas. ( Ps. ’i 1 ), Como
d ciervo desea las fuentes de las a^uas*
así mi alma te desea á li, Dios mió.
Ostende nobis Jaciem tuam et salvi
erimus. (Ps. 7 5 ). Moslraos á noso­
tros, y seremos salvos.
Domine y ¿a d quem ibimus? verbu
vita* (eterna; habes. (Joan. 6). Señor,
¿á quien iremos ? teneis palabras de
vida eterna*
¿Q uid est homo, qubd memor es
cjus; aut filius hominis >quoniam vi­
sitas eum? (Ps. 8). ¿Que es el hom­
bre, para que os acordéis de el? ó el
liijo del hombre para que os digneis
visitarle ?
S'+
Vdociter exaudí me, Domine, de
fe c it spiritus meas. (Ps. M 2 ). Aprc
snraos, Señor, en oirm e, porque n
alma desfallece.
Memor fu i D e i, et delectatus s u n
(Ps. 7 6 ). Me acordé de mi Dios»
me deleité.
Prení} Domine Jesit. (A p o c). Ve
nid Señor, mi Jesús.
Deus meus, jic tarclaveris. ( Ps. 39
Dios m ió, no tardéis.
Cor meuní, et caro mea exultavc.
nm t in Deitm vivum. (Ps. 8 3 ). M
corazon y. mi carne se alegraron e;
Dios vivo.
¡ Quam dilecta tabernacula tua
Domine virtutiím! concupiscit et de
Jicit anima mea in atria Domin<
(Ps. 8 3 ). ¡ Qué herniosos tus taberna
culos, ó Dios de las virtudes! mi al
nía suspira y se desfallece en lo
atrios del Señor.

Sentimientos afectuosos para despue


de la comunión.
1.® |0 gracia! ó felicidad, de qni
ni aun los miamos ángeles son dignos
95
¿Es posible, que poseo el Corazon de
mi Dios ? que mi Dios se haya dignado
venir á mí y darme su Corazón ?:::··
Sí, le poseo; está conmigo y está
en mí. Estoy en é l, sn Corazón y el
juio no hacen sino un corazon ::
Os adoro, ¡ó Corazon de mi Dios,
de mi.salvador, de mi rey! que resi­
de actualmente en mi corazon:::-
Que lodos los ángeles, todos los es­
píritus bienaventurados, que toda la
corte celestial os adore, os alabe y os
bendiga conmigo :: :-
j O am or! ó esceso de am or! O Co­
razon infinitamente amable, santo y
perfecto! os am o, s í, os amo de todo
mi corazon; j qué no tenga yo todos
los corazones de los hombres para
ofrecéroslos! qué no tenga todos los
ardores de las almas justas para con­
sagrároslos !:::-
No tengo sino un corazon, será vues­
tro, será enteramente vuestro; os ama­
ré, y no amaré sino á v o s : : :-
Vuestro Corazon es todo m ió , nú
corazon será también todo vuestro;
vuestro amor conmigo es inmenso, mi
96
amor para con vos no tendrá lími
tes: :
¡ O Corazon de mi D ios! ¡ cómo c
abajáis hasta venir á mí ? Los cielc
no son dignos de conteneros, ¡ y c
dignáis encerraros en los estrecho
límites de mi corazon? no merecía I
menor de vuestras gracias, ¿ y co
tanta bondad quereis darme vuestr
co razón ?:: :-
2/' Cuando vuestra santísima nu
dre María os recibió en su seno, í
juzgó indigna de tal favor, y os díf
»ais concedérmele á mí que soy indií
no de vuestras m iradas:: >
La gran señal de ternura que diste:
á vuestro amado discípulo, fue peí
mitirle descansar en vuestro adorabi
pecho; y os dignáis descansar ve
mismo en mi corazon ::
¡ O alma mia ! bendice al Señor,
entrégate á los raptos de tu alegri;
mas entrégate también a los en agen ¡i
míenlos de tu reconocimiento: Benc
dic anima mea Dominum. (P s. 1 20
Si, Corazon adorable de mi Dios
os ofreceré un corazon reconocido
97
vuestros inefables dones. Jamas olvi­
daré ni el bienhechor, ni la grandeza
del beneficio, ni la bajeza y nada del
que es tan poco digno::
Para suplir á mi impotencia , con­
vidaré al cíelo, á la tierra y a todas
las criaturas, á adorar vuestras gran­
dezas, á admirar vuestros prodigios,
á cantar vuestras alabanzas , y á ayu­
darme á asegurar mi justo arrepen­
timiento ::
3.° ¡ O Corazon sagrado! al pre­
sente que estáis en m í, que os habéis
posesionado de mí , hablad á mi cora­
zon, hacedle oir vuestra voz, decidle
todo lo que sea para vuestra mayor
gloria , y mi salvación;: :-
Pero no os contentéis solo con ha­
blar á mi corazon 3 trabajad en é l ,
obrad los prodigios inefables de vues­
tro poder y amor j arrancad de este
corazon todo lo que os puede desagra­
dar; no permitáis, que quede en él
nada, que pueda ofender vuestros ojos
y herir vuestro santo Corazon:: >
Desprendedle de todo, hacedle com­
prender el vacío y la nada deestemun-
5
98
do, y de todo cuanto él encierra:::-
¡O Dios de amor! no permitáis,
que débilmente os ame. ¡A y de mí!
qué pesar para mí de haberos tan po­
co amado y tan mal servido! ¿Podré
en adelante aficionar m¡ corazon á otra
cosa que á vos ? y este corazon será
aun tan ingrato que se aLreva jamas á
abandonaros?:: :-
Corazon sagrado ? Corazon adora­
ble, no debo ceñirme á alabaros y
bendeciros; vos os dais á mí sin re­
serva; mi corazon por su parte debe
manifestar por los efectos su obsequio
en vuestro servicio::
Pues bien, ¡ó Dios mió! hacedme
conocer lo que pedís de m í, mi cora­
zon está pronto á ofreceros todo: Pa-
ratwn car ineum¿ D e u s, paratum
cor mmm. (Ps. 5 6 ). Sí, Dios mio?
quiero con espíritu de reconocimiento
ofreceros 110 solo fodos los afectos y
sentimientos, sino también todos los
sacrificios de que es capaz mi cora­
zon :: >
Quiero por vuestro amor recorrer
y reformar mi corazon para quitar de
99
¿1 todo cuanto pueda oponerse á vues­
tro divino am or::
Por vuestro amor me violentare en
aquella ocasion:::- reprimiendo lo vi­
veza y sensibilidad de mi corazon ::
Por vuestro amor os ofreceré esta
aflicción : : esta cruz: : cuanto mas
aflija mi corazon mas glorificará al
vuestro, habiéndosela ofrecido con es­
píritu de a m o r:: :-
Por vuestro amor sufriré con pa­
ciencia en aquella ocasion: : en Ja
que mi corazon la pierde tan fácil­
mente :: :-
Por vuestro amor sufriré el mal hu­
mor de aquella persona, con quien
tengo de vivir, y que me da tantos
motivos de queja y de rherito ::
¡Corazon de mi Dios, conozco
que vos pedís aun á mi corazon alguna
otra cosa; hace mucho tiempo que os
rehusó un sacrificio, que veo bien que
vuestra gracia exige de mí 5 pues bien,
Dios m ió, os le ofrezco en este mo­
mento; ¿podría aun rehusarle á vues­
tro Corazon que me le pide con
tanta bondad? No soy feliz en que
400
queráis recibirle ? S í, mi Dios, os le
ofrezco con toda la estension de mi co­
razon , cues teme lo que costare. Os se­
ré fiel; vuestro Corazon bien merece
otros sacrificios, después de tantas
gracias y de tantas bondades con que
me habéis colmado ;:
¡ O Corazon divino! en todo, en to­
do oiré vuestra v o s , seguiré vuestros
consejos, imitaré vuestras virtudes,
me guiaré por vuestras máximas, y
viviré de vuestra vida. Qué felicidad
para mí de poder decir con el Apóstol,
transportado de reconocimiento y de
amor: Y o 110 vivo , sino Jesucristo es
el que vive en m í, y que obra en mí!
Vivo ego j jam non ego > vivit vero in
me Chrisíus (Galat, 2). Podáis vos,
ó Corazon sagrado, vivir en él para
siempre jamas, y que la nueva vida,
el nuevo corazon , que habéis formado
en mí, sea la prenda de la vida inmor­
tal, que me preparais en vuestro Co­
razon y en vuestra gloria;:
m
Sentimientos afectuosos en los que se
puede ocupar el clia en que se
comulga.
4 ° ¡Dios mió! los santos no se
cansan de contemplaros en el cielo,
¿puedo cansarme yo de poseeros, y
de hablaros en mi corazon ? :::-
Rey de los reyes; al presente, que
habéis entrado en mi corazon; reinad
en todo é l ::
Reinad en mi entendimiento por la
consideración de vuestras grandezas::
Reinad en mi memoria por el re­
cuerdo de vuestros beneficios :: :-
Reinad en mi voluntad por su su­
misión entera á la vuestra ::
Reinad sobre todo mi corazon con­
sagrando todas sus aficiones, todas sus
inclinaciones, todos sus deseos; que
no tengo otro deseo sino, el de agra­
daros , otro temor que el de ofenderos,
otro consuelo, ni otra alegría que la
de ser vuestro y amaros.
Cerrad la entrada de mi corazon á
todos los obgetos creados. Al presente
que reináis en mi corazon > que veis en
él todas sus miserias; enterneceos, sa-
402
melle, santificadle, hacedle digno de
vos.
Los sentimientos de vuestro Cora­
zon animen el mió ::
Las llamas de vuestro amor abra­
sen el mió ::
La terneza de vuestro Corazon haga
sensible el mío ::
La constancia de vuestro Corazon
fortalezca el mi ó::
Os lo pido, y Jo espero de vuestra
bondad y despues que me habéis dado
vuestro Corazon , ¿ podréis rehusarme
vuestras gracias? Derramadlas con
abundancia en mi corazon, y hacedle
fiel á todas ellas-
2.° Mi Dios , os habéis dado á mí
bajo los velos del sacramento: mas,
¿ cuándo os poseeré con el esplendor
de vuestra gloria? Me habéis dado la
prenda, espero la posesión.
¿Cuándo me reuniréis a vos para
siempre ? Abreviad el término de mi
destierro; sacadme de este valle de lá~
grimas, en el que no vivo, sino entre
gemidos y llantos, y en el peligro con­
tinuo de desagradaros y ofenderos.
105
Al menos, mientras permanezca en
este mundo j conservad mi corazón en
vuestra gracia y vuestro am or, soste­
nedme, consoladme y unidme para
siempre íntimamente con vos.
Mientras viva, haced que mi espí­
ritu adore vuestras infinitas grandezas;
mi corazón ame vuestras infinitas bon­
dades; mi lengua publique vuestros
beneficios sin numero; que todas las
potencias de mi alma se unan de con­
cierto para bendecir vuestras miseri­
cordias ; que todos los dias, todos los
momentos de mi vida se pasen en la
espectacion de esta dichosa eternidad,
en la que todos los corazones reunidos
en vuestro adorable Corazon, os ala­
barán , os adorarán y os amarán pa­
ra siempre. Amen.

TESTO S
DE LA SAGRADA ESCRITURA.
Dominej ego creduÜ > quia tu ex
Christiis filia s D ci viv i: (Joan. 4 4 ).
Señor, creo, que vos sois Cristo Itijo
de Di os vivo.
Foriundo mea ct laus mea Domi-
jais j et fa c tu s est mihi in salutem.
(Isai. '12). E l Señor es mi fortaleza y
mi alabanza, y se ha constituido
autor de mi salvación.
V i're tu es Deus absconditus, rex
Israel, salvator. (Isaí. Jí5 ). Verdade­
ramente eres el Dios escondido, el
rey de Israel, el salvador.
Dominus m m s, et Deus meus.
(Joan. 2 0 ). Mi Señor, y mi Dios.
D ic anima? mece, salus tua ego
sum. (Ps. 3U). Di á mi alma yo soy
tu salud.
Loquere, Domine, quia audit ser­
vas tuiís. ( 4 . Reg. 3 .) Hablad, Señor,
que vuestro siervo os oye.
Inveni quem diligit anima mea,
teñid eum , ncc dimittam. (Cant. 5 ).
Encontré al que ama mi alma, le tuve,
y no le dejaré.
M ihi autem adheerere Deo bonwn
est. (Ps- 72 .) Bueno es para mí estar
adherido á mi Dios.
Ha>c requies mea in sccciilum sw-
culi. (Ps. 'I 5 ,l). Este es mi descanso
por los siglos de los siglos.
¿Q uid mihi est in costo, et á le
405
quid robu snper terram? (Ps. 7 2 )
¿Qué puedo esperar en el ciclo y cu
la tierra sino á vos mi Dios?
Jesús coráis m ei,p a rs mea Deus
in ceternum. (Ps. 68). E l Dios de mi
corazon será mi herencia por toda la
eternidad.

Consagi'acion de nosotros mismos


despues de ia comunion.

Con toda la atención de mi espíritu,


]ó Dios mió! os consagro mi libertad
toda entera, Os ofrezco mi entendi­
miento , y todos mis pensamientos,
mi volnnlad y todos sus alectos. De
vuestra mano bienhechora es de quien
he recibido todo lo que lengo, y en
ella lo pongo como en depósito para
que dispongáis según vuestra santa
voluntad. Concededme vuestro amor
y vuestra gracia; con estos bienes po­
seo lodos los tesoros, y no hay nada
que pueda desear, ni pedir en este
mundo.
EJERCICIO
TAHA LA SANTA MISA.

PIUMEIU PRÁCTICA
para ofrecer la santa misa en honor
del sagrado Corazón de Jesús.

l i a misa es el gran sacrificio de la


religión establecido para dar el culto
que es debido al Ser supremo; este
sacrificio ofrecido á la gloria del Co­
raron de Jesús puede también serle
infinitamente honorífico, sobre lodo
si por el modo con que asistimos,
procuramos hacerle para nosotros
mas saludable y mas meritorio, para
lo que es conveniente:
?·" A s is t ir a llí co n fe v i v a , r e sp e to
p ro fu n d o , y gran d e a te n c ió n . Los
m is m o s á n g e le s p o s tr a d o s d e la n te de
lo s s a n to s a lt a r e s a sisten c o n u n Sau lo
te m b ío r .
2.“ Unir nuestros corazones al
adorable sacrificio que el Corazon de
Jesús ofrece á su Padre celestial.
5 .*' Representarnos que estamos
como si estuviéramos en el Calvario,
407
y que Jesucristo m uicva el sacrificio
dü su pasión, y do nuevo nos abre su
Corazon.
,V Rogarle nos aplique los méritos
de este sacrificio, sobretodo encendien­
do en nuestros corazones un grande
amor á su adorable Corazon.
Se puede ofrecer el sacrificio de la
misa en muchas intenciones diferentes;
así ofreciéndole en honra del Corazon
ele Jesús podemos también ofrecerle
por todos los que nos interesan, pa­
rientes, amigos, bienhechores, enemi­
gos, en una palabra, por todos aquellos
por quienes estamos obligados á pedir.
En fin, se puede ofrecer por las
almas que gimen en el purgatorio,
porque la santa misa es el sacrificio
de vivos y difuntos.

Ofrecimiento de la santa misa.


Dios todopoderoso, el sacrificio de
la santa misa, que es el sacrificio por
escclencia , se os ofrece para honrar
la grandeza de vuestro Ser supremo:
pero para hacerle mas agradable á
vuestros ojos, os le ofrezco en honor
408
y en unión a los sentimientos del Cora
zon adorable de vuestro divino Hijo
él mismo es el sacerdote y la víctima
que se inmola á vuestra gloria sobr
nuestros altares. No es sin embargi
bastante para mí el ofrecérosle; dcb<
ofrecerme yo misino con é l } y unir ¡
su sacrificio el sacrificio de todo m
mismo ; sacrificio de mi espíritu par;
consagrarle todos sus afectos y aiicio
nes; sacrificio de mi alma para consa
graríe todas sus potencias; sacrificú
de mis sentidos para hacerle otra
tantas víctimas de penitencia; sacrificó
en fin de mi vida cuando vos me h
pidiereis para terminar mi destierro.
Corazon adorable, os ofrezco á vo
mismo este divino sacrificio para vol­
veros los justos h ornen ages que o:
debo; os le ofrezco para honrar vues­
tras perfecciones inefables; os le ofrez
co para daros gracias p o r todas las df
que habéis colmado tantas veces mi
corazon; para pediros perdón de todas
las infidelidades; tibiezas, flojedatle¿
de este corazon para con vos; para
conseguir las nuevas gracias; que ne-
409
cesilo cada momento, y sobre todo la
gracia (le vuestro santo amor.
llecibid este sacrificio en olor de
suavidad} dignaos aplicar sus méritos
y su fruto, y admitid el que os hago
de mi corazon en unión del vuestro.
Amen.
Nota. Aunque los libros de de­
voción están llenos de prácticas de
piedad pava oir la santa misa, ha
parecido sin embargo conveniente
poner la siguiente práctica muy p ro­
pia de los devotos del sagrado Cora­
zon de Jesú s, suponiendo les gustará
mas meditar r dar libre curso á sus
afectos, que ieer libros de piedad, y
ocuparse en oraciones vocales: para
(o que sin dificultad podrá servir la
siguiente práctica.

SEGUNDA PltACTICA
para oir la misa en fo rm a de medi­
tación en honor del sagrado Co­
razon de Jesús.

S§e divide la misa en cuatro partes.


La \ ." desde el principio hasta el
'NO
evangelio: la 2.’ desde el evangelio
liaste la elevación : la 3 .' hasta la co-
ími ni onj y la Jí." hasta el fin.
En la primera se considera y se hon­
ra al sagrado Corazon de Jesús oran­
do y suspirando desde la aproximación
de la pasión hasla el jardin de las Oli­
vas. En la segunda anonadándose en
los diferentes tribunales hasta la flage­
lación. En la tercera sufriendo y espi­
rando en la cruz. En la cuarta escon­
dido y sepultado en el sepulcro.

A F E C T O S AM OROSOS
PARA OCUPARSE DURASTE LA MISA.

Parte primera: desde el principio


hasta el evangelio.
E l Corazon de Jesús orando y sus­
pirando.

''V o s mi dulce Salvador, oráis, gemís,


vuestro Corazon está anegado en la
aliiccion y el dolor; ¡cuántos motivos
tenéis de gemir! Todo cuanto se pre­
senta d vuestros ojos aflige vuestro
Corazon y le sumerge en un mar de
amarguras.
>1 M
El estado lamentable <í que el mun­
do está reducido; los crímenes, los es-
cesos á que №entregan los hambres; el
torrente de iniquidad que inunda la tie­
rra; tantas almas que perecen, y se pre­
cipitan todos los dias en los infiernos; la
gloria de vuestro Padre celestial ultra­
jada; la proximidad de vuestra pasión y
de vuestros tormentos; su inutilidad
para tantos pecadores que, á pesar de
haber derramado vuestra sangre por
ellos, no dejarán por eso do perderse
y perecer para siempre; todos estos
tristes objetos son para vos un manan­
tial de suspiros y gemidos.
Yo mismo, Dios m ió, yo mismo
soy también una nueva causa; vos ge­
mís por mi; vos veis el triste estado
dti mi alma, mis tibiezas, mis negli­
gencias, mis infidelidades, mis resisten­
cias , el poco dolor que form o, el po­
co cuidado que tengo de corregirme,
el peligro á que me espongo de morir
en este triste estado: vos gemís, y yo
no me conmuevo; vos os afligís y yo
estoy insensible. Debería pasar toda mi
vida ahogado en suspiros y lágrimas,
M2
y mi corazon se entrega á la disipacioi
y á la alegría. Y lo mas triste y culpa
ble es, que en estado tan miserable, u<
pienso en recurrir ála oracion para sa
lir de él.
Corazon de mi D ios, vos oráis, j
yo no se o rar, si o ro , oro m al, coi
tan poca atención, afecto y fervor
que mi oracion no merece subir al tro
no de vuestra misericordia. Dios mió
ensenadme á o ra r, que al menos m
oraeiou en virtud del sacrificio que o
ofrezco, pueda ser agradable á vucs
tros ojos. Sí, mi Dios, en esla sanl
confianza os ofrezco el obsequio de ni
oración, primero por la salvación ti
mi alma, cuya miseria bien veis vos
y cuyas nececidades conocéis lambió
que son estremas.
También os le ofrezco por todas la
personas por quienes estoy obligado
pedir: por mis parientes Ñ. IV.; haca
que estemos mas unidos por los lazo
de la gracia que por los de la sangre
por mis amigos N. N.j sed vos el cen
tro y lazo de nuestra amistad: por mi
bienhechores, volvedles el ciento po
413
uno de los bienes, que he recibido de
ellos: por mis enemigos5 llenadlos de
vuestras gracias; esta es toda la ven­
ganza que os pido: y en particular y con
todo mi fervor os le ofrezco por las per­
sonas que están unidas conmigo para
honrar, adorar y desagraviar 1111 dia
por semana á vuestro dulcísimo y
aiiiantisiino Corazon; llenadlas de vues­
tro espíritu y amor, para que acierten á
seros agradables y á cumplir con exac­
titud la amorosa obligación que se han
impuesto.
Os ruego también , ó Dios m ió, y
vuelvo á rogaros por la santa Iglesia
mi tierna madre, por el sumo Pontífi­
ce , y por todos los obispos y párro­
cos, y todo el estado eclesiástico se­
cular y regular, por las ordenes reli­
giosas ? para que las confirméis en la
puntual observancia de su santo insti­
tuto, por mi soberano el rey N. S. y to­
da su real familia; y por todos los Prín­
cipes que gobiernan los pueblos: derra­
mad sobre ellos vuestras abundantes
bendiciones; dadles á todos un cora­
zón según el vuesLro, y reunidlos en
m
los mismos afectos.
¡Corazon de Jesús! orando y suspi­
rando; os adoro y os pido encarecida­
mente acopléis la unión de mis ruego*
gos con vuestros suspiros.
¡Corazon de Jesús! gimiendo y su­
friendo , os adoro y os ruego forméis
en mi corazon estos mismos gemidos.
¡Corazon de Jesús! ofreciéndoos eti
sacrificio al Padre celestial, os adoro y
os pido me ofrezcáis en sacrificio con
vos.

Parte segunda: desde el evangelio


hasta la elevación.
E l Corazon de Jesús humillado y
anonadado.

¡^ ^ u é torrente de amargura bañó


vuestro Corazon , ó mi dulce Salvador,
y qué torrentes de humillaciones no
le inundaron! Conducido, ú mas bien
arrastrado de tribunal en tribunal , es
decir, de oprobio en oprobio, delante
de stigelos, que no eran jueces sino
enemigos; atado y agarrotado como
un esclavo j acusado como un crina-
415
nal; juzgado y condenarlo como un
malvado , un seductor y un perturba­
dor riela tranquilidad pública.
En casa de Anas, se ve vuestra me-
gilla cubierta y manchada con una bo-
iclada infamatoria, el mas atroz de los
ultrajes entre los hombres.
En casa de Calías sois entregado á
los insultos , á las injurias, y á las afren­
tas de nna turba desoldados, que os
hacen sufrir el trato mas indigno.
En ca.ca de Heródes >vestido de una
ropa Llanca en señal de escarnio, sois
tratado como un necio, y un insensato
en presencia de una numerosa corte,
que vuelve en desprecio é insultos la
estima y admiración en que os había
tenido,
En casa de Pi hitos, puesto en para­
lelo con un malvado y un infame, te-
neis el dolor y sentimiento de ser pos­
puesto á el.
Arrastrado por las calles públicas
de Jcrusalen os obligan á sufrir los
gritos, clamores, é imprecaciones de
un numeroso populacho, que os ago­
bia de anatemas y maldiciones.
4t 6
¡O Rey tie la gloria! qué diluvio de
humillaciones es este para vuestro Co-
razón; pero también qué multitud de
virtudes en vuestros sentimientos! qnti
dulzura! que paciencia! qué caridad!
rogando por los que os ultrajan, ofre­
ciendo vuestras aflicciones por los mis­
mos que os afligen y persiguen.
Era preciso este sacrificio de vuestro
Corazon, adorable Salvador, era pre­
ciso para reparar la gloria de vuestro
Padre ultrajado; para abatir la eleva­
ción orgullosa de nuestras almas; para
confundir la detestable vanidad di
nuestros corazones; para hacernos co­
nocer el inestimable precio de las hu­
millaciones; para darnos en vuestra
pasión un ejemplo persuasivo, contra
el que no tuviéramos nada que opo·
ner. ¿Aun ahora á qué estado os redu·
cís vos mismo por nuestro amor sobre
vuestros altares? Pero lo que hay de
asombroso y lamentable, ¡d Dios mió
es que á pesar de ejemplo tan afectuo.sc
y tan sorprendente, siempre en nos­
otros domina el orgullo, y tenemos
un fondo detestable de vanidad, do
417
amor propio, y tle delicadeza en
cuanto al pundonor.
¡Divino Redentor mió! cuánto no
tengo que echarme en cara sobre este
asunto! No busco sino el aprecio y
aprobación de los hombres, como si la
vuestra no me bastase. Nada puedo
sufrir; nada aguantar por vo s, que
habéis padecido tanto por m í; la me>
ñor humillación me aflige y me abate;
mi espíritu se irrita ¿ mi corazon se
agria; mi alma se mueve y se agita; el
vil é indigno respeto humano me hace
hacer traición á mi deber y á vuestros
intereses: ¿y esto es ser vuestro discí­
pulo y reconoceros por mi señor y
mi Dios? Será pues preciso que bebáis
solo el cáliz de las humillaciones? No,
mi adorable señor, le partiré con vos,
le recibiré de vuestra mano, y tomaré
en vuestro anonadamiento: sino tengo
el valor de salir al encuentro á las hu­
millaciones, al menos aceptaré con
sumisión las que me proporcionaréis;
desde este momento os ofrezco el sa­
crificio de mi orgullo y mi vanidad
para unirme á vuestros abatimientos.
418
Si la naturaleza se subleva, si
amor propio gim e, imploraré vuesli
gracia; esta gracia dimanada fie vuesli
Corazon, y que pasando al mió, n
hará precioso y consolador el cáliz <
vuestras humillaciones: una sola go
de su amargura me será mas delicio
que todas las engañadoras y criminal
delicias de este mundo ciego y perve
so: Calix meas iiiebrians, ¡qua
prcpclarus est!
O Corazón de Jesús, saciado de opr
bios, dadme porte en vuestro cáliz.
O Corazou de Jesús, ahogado e
un mar de dolores, ahogad mi con
zont en mis lágrimas.
O Corazon de Jesús, anegado en u
abismo de humillaciones y alionad;
mientos, destruid cu mí el orgul
y amor propio.

P a rte tercera ; desde la clevack


hasta la comwiion del sacerdote.
E l Corazon de Jesús ¡xtdcciendo
espirando en la cruz.

encsler era ¡ ó Dios m ió, que de:


^9
pues de haber entregado vuestro Co-
razon al colmo de las humillaciones,
le entregaseis también al csceso de los
tormentos. ¡A qué estado os veo redu­
cido por vuestra dolorosa flagelación!
Atado á una columna os hieren con
violencia; descargan sobre vuestra
virginal carne golpes redoblados; vues­
tro cuerpo queda magullado, despeda­
zado, y cubierto de heridas, os arras-
trais como un gusano de la tierra p o r
el pavimento ensangrentado 3nadais en
los arroj'os de vuestra inocentísima
sangre, y sin embargo no cesa el es­
trago y el destrozo de vuestro delicado
cuerpo, y se ejerce contra vos lodo
aquello de que es capaz el fu ro r, la
crueldad y la venganza.
No saciados con estos ultrages y
despues de vestido con vuestras p ro ­
pias vestiduras, os desnudan segunda
vez cruelmente, renovando todas las
heridas de la flagelación; os visten por
escarnio un pedazo viejo de púrpura ;
os coronan la cabeza con una corona
de agudas y penetrantes espinas, y os
ponen en la mano una caña p o r cetro;
420
y haciendo de este modo cruel é ignc
mimosa hurla de vuestro eterno rein<
os hacen sufrir nuevos é inesplicablc
tormentos.
Pero en el esceso de los padecí
míen tos de vuestro cuerpo, ¡ó Dio
inio! ¿cuáles son los sentimientos d
vuestro sacrosanto Corazon?
Sufrís con paciencia, os someleis
vuestro Padre celestial, le ofrecci
vuestros torm entos, le pedís perdo
de nuestros pecados, os contemplai
víctima ofrecida por nuestra salvador
veis con resignación y consuelo com
esos torrentes de sangre, para qu
puedan lavarse nuestros crím enes,
para que la voz de vuestra misma pr<
ciosa sangre se levante hasta el cid
para obtenernos gracia y misericordi;
Todo lo sufrís por m í, ¡ó Corazo
adorable! y yo no quiero sufrir nací
po r vos; el menor trabajo es para n
un torm ento; temo hasta el nombi
de dolor y de pena; tengo un esees! v
cuidado de mi cuerpo; busco siempi
sus com odidades, le lisongeo, le con
tem p lo , sin acordarme que es cucrp
424
de pecado, que debería entregar á los
rigores de la penitencia.
¡Ay Señor, y cómo no veo que por
mi desvío de Jos trabajos aumento ría
ile alquil modo los vuestros, inutilizan*
dolos para mi salvación!
Cuánto pndeceis, dulce Salvador
mió, en esta cruel flagelación é inaudi­
ta coronncion de espinas, no es para
vos sino el principio d é lo s dolores;
vuestro sacrificio debe consumarse. Os
veo cargado con vuestra cruz tom ar
el camino del calvario; permitid que
os siga en espíritu, y camine sobre
vuestras huellas ensangrentadas. ¡Qué
veo, gran Dios! y qué estupendo espec­
táculo se presenta á mi vista! Un Dios
padeciendo, un Dios muriendo por
los mismos que le hacen morir! ¿Qué
puedo decir á esta vista? y cómo po­
drá mi corazón espresar los afectos
de que está penetrado?
¡Ay¡desdeesa cruz, ¿cuánelocuen­
temente nos predicáis las grandes ver­
dades de la fe que nos habéis anuncia­
do? qué bien me hacéis conocer cuál es
h grandeza de la inexorable justicia de
6
4 22
Di05, y cuál la escclencia y precio <
nuestros alm as, y so b reto d o , cuál
Ja malicia v enormidad del pecado }
cuál el rigor y horro r délas penas q·
le están reservadas en el infierno? M
pecados son , ¡o Corazon de mi Dios! j
que vós lloráis, los que detestáis de
de la cruz; mis pecados son los qur
ella os han llevado, en ella os lian el
v a d o , os lian hcclio derram ar vuest
sangre, y os han cansado la muerü
¡Y yo no muero de dolor al pié .1
vuestra cruz! no lavaré mis pecad
con mis lágrimas y con mi sangre?
menos no pasaré mi vida en gemidos
llantos, sin que jamas me consuele
Ja desgracia que he tenido-de ofend
é Dios, causar sus dolores? y hacen
responsable del derram am iento de
san g rey de su m uerte.
Ni era bastante para vos , adora!
Salvador,el haber sufrido tan grand
dolores, el haber visto vuestro sagrai
cuerpo golpeado, desgarrado y ensa
grentado durante vuestra pasión; l·
beis querido también que vuestro ciu
po fuese traspasado por una lanza ai
425
pendiente en la cruz.
Mas antes cfo todo , vuestro am or ha­
cia nosotros, amable Salvador, os ha­
bía hecho una llaga mucho nías sen­
sible y mas dolo rosa: habéis querido
ton esta llaga abrirnos vuestro sacro­
santo Corazón, y darnos en ¿1 un asi­
lo para que nos sirva de retiro.
En este sagrado asilo es donde iré a
refugiarme, para encontraren el un re­
medio á mis m ales, un amparo en las
tentaciones, y todas las gracias que ne­
cesitare en las miserias de esla vida,
D¡gn-tos,¡ó Corazon adorable! d a r­
me entrada en esta sagrada Haga,
para ponerme á cubierto de todos los
peligros durante mi v id a, y recibidme
en la hora de mi muerte en el seno de
vuestra gloria.
Permitidme que esperando esta di­
cha , dé los debidos homenages á esta
sagrada llaga (4) y po r ella á vuestro

( 1 ) Como se adora la cruz de


nuestro Señ or, se puede con mas mo­
tivo y razón ador ar la llaga de su Ca­
vazón : comprendiéndose bien que la
m
adorable Corazon.
Llaga sagrada , os adoro como la se­
ñal sensible del am or que Jesucristo
nos tuvo.
Llaga sagrada, os adoro como la
abertura que nos da entrada á su Co­
razon.
Llaga sagrada, os adoro como el
dnlcc asilo que nos oii'eee en nuestra»
penas.
Llaga sagrada , os adoro como una
fuente, do la que manan sobre noso­
tros todas las gracias.
Llaga sajjrada, os adoro como una
interior soledad , en la que nuestros co­
razones encuentran la tranquilidad y la
paz.
Llaga sagrada del Corazon de mi

adoradon de esta llaga tiene reladon


al santísimo Corazon como su objeto
principal , yllonrando esta llaga se
puede dirigir el culto y ador ación á
todas las otras llagas: se honra es­
pecialmente esta f porque tas llagas
del Corazon son siempre las mas sen­
sibles y dolor osas.
425
Dios, os adoro en unión de todos los
corazones que os están dedicados; ha­
ced ¡ó adorable Salvador mió! que la
llaga de vuestro Corazon pase al mió,
y que le penetre al mismo tiempo de
dolor y de am or >de dolor por mis
pecados, y de am or por vuestras infi­
nitas bondades.
Aun tenéis, d Dios mió, abierto para
mí vuestro Corazon en la cru z,au n
vuestros brazos están estendidos para
recibirme con bondad y te rn e s si vuel­
vo á vos con sinceridad y dolor.
Todos los di as aun renováis en vues­
tros aliares, de una manera no san­
grienta , el sangriento sacrificio que solo
una vez ofrecisteis en el calvario: este
mismo sacrificio es el que os ofrezco ,
como le ofrecisteis á vuestro Padre ce­
lestial; permitid que á vuestro sacrifi­
cio una yo el sacrificio de mí mismo ,
y sobre todo el sacrificio de un corazon
contrito y humillado: os lo pido para
ofrecérosle; vos mismo disponed la
víctima , y hacedla di{*na de vos ?y en
estado de seros inmolada*
426
P arte cuarta : desda la comunion
hasta el fin .
E l Corazon de Jesiis escondido y se-
pidtado en el sepulcro.

A l fin, divino Salvador, vuestro cuer­


po está colocado en el sepulcro; esta es
la última de las miserias hum anas, que
debíais sufrir en el m undo; es preciso
que las humillaciones y los dolores os
acompañen hasta en el mismo sepulcro.
¡ Qué estado, que anonadamiento de un
Dios! estar en el mundo como sino es­
tuviese , oculto en el seno de la tierra,
rodeado de las sombras de la muerte,
entregado á la oscuridad en la región de
las tinieblas, reducido á un tan absoluto
desapropio de todos los bienes, que ni
el mismo sepulcro es de su propiedad,
según así estaba anunciado por estas pa­
labras: a Las bestias feroces tienen sus
madrigueras para esconderse, y el
hijo de Dios no tiene donde reclinar su
cabeza.»Pero en esta mansión de los
muertos ha llevado consigo y conserva
todas sus virtudes, su resignación, su
sumisión á las órdenes de su P ad re, su
4 27
absoluto desapego del mundo ?su lolal
abandono en manos de la Providencia ,
su intima unión con D ios:;: - ¡ Gran
ejemplo que para su imitación nos p re­
senta ! San Pablo dice, que debemos es­
tar muertos , y que nuestra vida debe
estar escondida con Jesucristo en
Dios: Mor luí estis et vita vestra ctbs-
conclita est cum Christo in Deo . S í,
divino Salvador m ió, á vuestro sepul­
cro mismo iré a sacar los afectos de
vuestro adorable Corazon ¡ el desapego,
olvido, y la muerLe al mundo y á mí
mismo , el conocimiento de la nada de
las cosas m undanas, el am or al retiro
y á la soledad interior, la unión íntima
con Dios, que me equivaldrá con escesa
¡UodasLte cosas, cuando yo las haya
dejado por vos de corazon y de espíri­
tu ¿ serán los objetos que siempre me
ocuparán en esta vida.
Estos son ¡ó Dios mió! los senti­
mientos de mi corazon}los renuevo en
este santo sacrificio ? y os le ofrezco en
tinion de lote de vuestro amabilísimo
Corazón: dignaos gravarlos y conser­
varlos en mi alma mientras v iv a; y hu-
428
ced que me acompañen hasta el sepul­
cro.
Despues de esto ¡ ó Corozon adorable
de mi Salvador! no estaréis siempre en
el seno de las humillaciones, padeci­
mientos y dolores; después de tantas
pruebas y combates , «un estado glorio­
so os estaba reservatio en el cielo, ven­
cedor de vuestros enemigos , triunfador
del m undo, de la muerte y de todas
las potestades del infierno, habéis en­
trado en el seno de la g lo ria, que por
vuestros méritos habíais adquirido; ha­
béis subido al cielo, y sentado á la
diestra del Padre recibís la justa re­
compensa de vuestros trabajos, nadaís
en un m ar de delicias, y gozáis del to­
tal déla felicidad del mismo Dios.
¡ Corazou santísimo de mi D ios! yo,
que ahora tomo Lauta parle en vuestra
gloría y triunfo, ¿tendré también algún
dia p arteen vuestra gloria y felicidad?
Si>lo por vos y por vuestros méritos
lo puedo esperar y merecer. Oslo pido
p o r la escelencia de este sacrificio que
os ofrezco. Os habéis inmolado vos mis­
mo por mí en nuestros altares, recibid*
429
me algún clia en vneslros sagrados ta­
bernáculos, para alabaros por toda la
eternidad con vuestros escogidos. P or
prenda de esta felicidad dignaos ratifi­
car desde el cielo la bendición que en
la tierra nos da el sacerdote:
En el nombre del Padre j y del Hijo y
del Espíritu santo . Amen.

ADVERTESCrA.
Este método deoir la santa misa tie­
ne cuatro ventajas:
4 :l S j sigue al sacerdote durante
la misa, que es iam anera mas sania y
meritoria de asistir.
2 . 1 Se honra al Corazon sagrado
de Jesús en todos los estados en que se
encontró durante su pasión.
3/ Se entra en los afectos interio­
res de este adorable Corazon, y se pro­
cura conform ara ellos,
kS De esta suerte la misa viene á
ser una especie de oracion y meditación
muy útil y saludable.
Añadamos, que si se quiere com ul­
gar cu esta m isa, los sentimientos que
se escitea durante ella son una disposi-
6*
4 30
clon m uy meritoria para la gracia de
este Sacramento , y se podrán continuar
en la acción de gracias.
Con esta idea 110 se ha hecho sino in­
dicar el principio y origen de estos
alectos, dejando á cada uno el seguir­
lo s, según que el atracti vo de la gracia
se los inspire y haga gustar.

EJERCICIO
para la comunioji espiritual

« 5 L a comunion espiritual, según di­


ce santo T om as, consiste en un vivo
deseo de recibir al santísimo Sacramen­
to ? y que entonces sucede que alguno
come espiritualmentc a Jesucristo cu-
Lierto con las especies sacramentales,
cuando cree en él con deseo de recibir­
le en este divino Sacramento.)) Si estos
deseos fueren muy fervorosos, luco·
inunion hedía en espíritu será tal vez
mas fructuosa y mas agradable á Dios
que muchas comuniones reales hechas
con poco fervor, no por defecto ckl
Sacramento sino de quien le recibe. Ls
431
verJcítl que la couumion sacramental
de suyo es de m ayor provecho y de
mayor gracia que la espiritual., porque
es Sacramento que confiere la g r a c i a s
opere opéralo, como dicen los teólo­
gos, esto es en virtud de Sacramento,
de cuya prerogativa carece la com u­
nión espiritual; esto no obstante con
tauta devocion, reverencia y humildad
puede uno desear recibir este santísimo
Sacramento de la Eucaristía que m e­
rezca con esto m ayor gracia que el que
1c recibe sacramentalmente, mas no
con tanta disposición.
Nota el Concilio Tridenlino (sess. 3
cap. 8 ) que para que el deseo de reci­
bir este santísimo Sacramento sea co­
munión espiritual, es menester que
nazca de fe viva informada de la cari­
dad: es decir, que es preciso que el que
tiene este deseo esté en caridad ó gra­
cia de D ios, porque entonces consigue
este fruto espiritual uniéndose mas con
Jesucristo: pero el que estando en pe­
cado mortal tuviere asimismo este de­
seo, no baria comuhion espiritual, an­
tes bien si desease comulgar estando en
4 32
pecado m ortal pecaría gravemente, y
si lo desease saliendo antes de aquel su
m al estado, aunque seria esto un buen
deseo , pero no comunion espiritual,
porque el que no está en gracia no pue­
de recibir el fruto de ella. De manera
que estando en gracia y teniendo este
■vivo deseo? se comulga espiritualmen-
te , porque por este deseo de recibiré]
santísimo Sacramento de la Eucaristía,
se participa de los bienes y gracias es­
pirituales que suelen participar los que
le reciben sacrarnentalinente. De aquí
es que el santo Concilio en la sesión
citada alaba en gran manera la comu­
nión espiritual ? y exhorta á todos los
fieles á practicarla.
No será pues de adm irar que los
siervos de Dios celebren con grandes
encomios esta útilísima devocion, que
se halle acreditada por la autoridad de
los doctores místicos, que á par que
la alaban ? la inculcan también encare­
cidamente á los fieles > y que la hayan
practicado con mucha frecuencia las
almas mas devotas y fervorosas· De*
d a el P, Pedro Fabro 3 de la Compa^
453
nía Je Jesús, prim er compañero é hijo
primogénito de san Ignacio de Loyola,
que las comuniones cspirilualcs dispo­
nen mucho al alma para hacer con fru-
lo las sacramentales* Dios mismo, di­
ce el gran maestro de espíritu el beato
Alfonso Ligorio, (Monac. Sanct. toin. 2
cap. 4 8 ) Dios mismo lia dado n enten­
der muchas veces á las almas devotas
cuan Lo le agrada que le reciban espiri-
tualmenle. Es m uy Jacil, añade, el co­
mulgar espiritualmente muchas veces
al día, porque p a ra d lo no hay necesi­
dad de que se esté en ayunas, ni es pre­
ciso confesarse (aunque se ha de estar
en gracia, porque no se puede desear
recibir al Señor en pecado) ni se nece­
sita sacerdote para la administración
de dicha com union, ni mucho tiempo
para practicarla, y por lo mismo pue­
de hacerse todas las veces que se quie­
ra. La beata Angela de la Cruz domi­
nicana hacia cien comuniones espiritua­
les al dia, y otras tantas por la noche,
con el fruto y aprovechamiento de su
espíritu que se deja entender de tan
frecuente uso de ejercicio tan útil, tier-
A5-í
r»o y piadoso. El mismo Salvador diú
ú conocer á su sierva sor Paula Ma ros­
ca , fundadora del monasterio de san­
ta Catalina de Sena en Ñ apóles, cuán
agradable le era la comunion espiri­
tu a l, y cuántas gracias comunicaba
p o r este medio á las almas fervorosas,
haciéndole ver en una admirable vi­
sión (según se refiere en su vida) dos
vasos preciosos, uno de oro y otro de
plata , y diciéndoleclaramente, que c*n
el primero conservaba sus comuniones
sacram entales, y en el de plata las es­
pirituales.
Una de las muchas ventajas de esta
devocion e s , que por ser secreta y no
verla los demas, 110 hay tanto peligro
de que la vanagloria respecto de loa
circunstantes nos robe todo el mérito,
como lo hay en la comunion sacra­
m ental, que es pública. Y siendo ade­
mas un suplemento de la sacramental
parece m uy puesto en razón que el
devoto del sagrado Corazon de Jesús
tenga gran cuidado en no omitir este
.santo ejercicio, pues ninguna cosa de
este mundo puede im pedir acción tan
4 55
agradable al divino Corazon ? pudién­
dose hacer en salud y en enferm edad,
en medio de las mayores ocupaciones,
como en el secreto del m ayor retiro ?
en la iglesia, encasa, y con mucha fa­
cilidad. Por lo que siendo esta devocion
1111 manantial fecundo de gracias y mi­
sericordias del venerable Cor azon de
Jesús, deberían sus verdaderos devo­
tos practicarla con mucha frecuencia
en cuanto les fuere posible, porque ha­
llarán en ella la certidumbre de cuan­
to se les prom ete: ¿y cómo podían de­
jar de hallarla, cuando por medio de
la comunion espiritual se arrojan con
todo afecto y confianza en los brazos
de Jesucristo sacram entado, y desean
recibirle en su corazon, incorporarse
con su santísimo cuerpo, y darle un
amorosísimo abrazo como si ya le hu­
biesen recibido?
Será pues m uy útil hacer por lom e-
nos una vez al dia (aunque bien puede
hacerse muchas según queda dicho) es­
ta comunion espiritual despacio, con
pausa y con especial preparación para
que sea mas devota y provechosa, y
4 38
fie alguna manera compense y supla
los efectos des la comunion sacramen-
tal. E l tiempo mas oportuno pitra ello
es el de la santa m isa, aunque muelles
personas develas tienen Ja loable cos­
tum bre de comulgar cspiritualmenLe,
no solo en ella, si que también todas
las veces que visitan al santísimo Sa­
cram ento, y a esté manifiesto , y a re­
servado en el tabernáculo, y no sien­
do esto posible dirigiendo por lo mi­
nos Ja intención 4 la iglesia mus próxi­
m a, figurándose con el espíritu estar
debilite del altar donde se hallare re­
servado el Señor.

Modo útil y provechoso de hacer la


comunion espiritual.
Este santo ejercicio consiste en los
actos siguientes:
4.· Avivar la fe d eq u e en el san­
tísimo Sacramento del altar esta real
y verdaderamente nuestro señor Jesu­
cristo, Dios y hombre, hijo del cier­
no Padre , del mismo modo que está
en los cielos: es decir, con el misino
cuerpo } alm a, divinidad, y con la
437
mismo gloría, у Indas sus perfeccio­
nes , virtudes, poder y oficios; y por
consiguiente que en el santísimo Sacra-
meiilo esta su sagrado Corazon con el
misino am or á tos hom bres, que поз
tuvo cuando vivió entre nosotros, y
дне nos tiene después de resucitado.
2 .” A<!orar y venerar a este Señor
en el santísimo Sacramento por los mo­
tivos de ser nuestro herm ano,nuestro
padre, nuestro iseñor, nuestro re y ,
nuestro m aestro, nuestro médico,nues­
tro juez, nuestro criador, nuestro
conservador, nuestro red en to r, y
nuestro "lorXieador.
3." Pedir perdón á nuestro Señor
con todo el dolor y conLricion posible
de cuantos pecados hubiéramos come­
tido, para disponernos de este modo
á recibirle en {»rae a , por cuyo motivo
nos actuaremos en frecuentes y fervo*
rosos aetos de verdadera contrición.
H* Unirse inler'orm ente á todos
los que t’enen la dicha tic hacer la co­
munión sacram ental, considerando al
mismo tiempo* la j;i\indeza y m ajes­
tad de aquel D ios, que está escondido
438
debajo del velo Je los accidentes eiiea-
rísticos; aquel grande am or y suma
bondad coa que no solo no se desde­
ña , sino que antes bien quiere unirse
con nosotros pobres y miserables pe­
cadores j y entre afectos de humildad y
reconocimiento de nuestra n ad a, de
agradecimiento á su divina Magostad
p o r los beneficios que á manos llenas
nos dispensa; y de un encendido amor
á nuestro buen Dios y amabilísimo re­
dentor , ya que no nos es permitido en­
tonces unirnos realmente con él por
medio de la comunión sacramental.
Avivemos mas y mas los deseos de re­
cibirle , entreguéiuo.snos á él con todo
el afecto de nuestro corazón, y muí-
monos con nuestro amante Salvador
con un am or quieto, tranquilo, y sin­
cero, y entreteniéndonos un buen ralo
en estos santos deseos, que podremos
encender en nuestro espíritu , fomen­
tar y activar con la siguiente
459

PRÁCTICA PRIM ERA

РАПА LA COaiUXION e s p ir it u a l .

A cto de f e .
Сon el mas profundo respeto y la
mas humilde sumisión creo , Dios mió ,
y Salvador mió , que estáis real y ver­
daderamente presente en el augusto Sa­
cramento del a lta r, del mismo modo
que estáis en el ciclo en vuestra santa
humanidad unida á la divinidad en la
segunda persona , que es el Verbo eter­
no , hijo divino del eterno Padre: allí
están, dulcísimo Jesú s, y redentor mió,
de un modo verdadero, pero inefable,
vuestro cuerpo con todos sus sentidos,
y vuestra alma con todas sus poten­
cias: allí están todas vuestras perfeccio­
nes, virtudes y poder: allí está vues­
tro santísimo Corazon con el mismo
amor que nos tuvo viviendo en este
inundo, y nos tiene ah o ra, que des­
pués de resucitado reináis en el ciclo
sentado á la diestra de Dios Padre nues­
tro Dios y señor*
m
Acto de aclaración.
virtud de esta fe os adoro con
aquel fe rv o r, reverencia y humildad,
culto y adoraeion que os debo como ¿
mi Señor y mi Dios, admirando y ve­
nerando al mismo tiempo vuestras per­
fecciones, virtudes y dotes infinito^
particularm ente el am or que nos de*
mostrasteis con la institución del santí­
simo Sacram ento, y nos manifestáis
ahora habiéndonos descubierto las ri­
quezas de vuestro am or y misericordia
en la devocion y culto que tanto de­
seáis rindamos á vuestro divino yado*
rabie Corazon. Os adoro, dulcísimo Je­
sús m ió, aunque oculto bajo el velo de
los accidentes eucarísticos, y os venero
y aprecio con las mas tiernas emocio­
nes de mi espíritu como íí mi r e y , mi
maestro , mi juez, mi médico, mi abo­
gado, mi am igo, mi herm ano, mi es­
poso, y mi padre, y padre tan bueno,
y que tanto me ama > que me ofrece, y
entrega hasta su mismo Corazon.

i■ Acto de contrición .
lonsiderando po r un lado este ine-
m
fableamor que nos tenéis, Dios y Sal­
vador m ío, y Ja paciencia , mansedum­
bre y humildad de vuestro deífico y
bondadoso Corazon en las innum era­
bles injurias, ultrages y ofensas que re­
cibió y recibe de continuo en este ve­
nerable misterio de am or:' v iix>r otro
Ja ingratitud de los hombres que con
estas culpas y horrendos atentados
corresponden tan indignamente al esce­
so de este am or; y en particular los
pecados y ofensas conque yo he inju­
riado á vuestra suprema Magestad en
torio el curso de mi vida, postrado en
el profundo de mi corazon ante vues­
tra divina y real presencia me duelo
arrepentido, y me pesa una y mil veces,
con el dolor mas vdiemenle que me es
posible, de haber tan atrevidamente
ultrajado a vuestra bondad y miseri­
cordia infinita, os pidocncareddam en-
tn os digneis perdonarm e, y olvidar to­
das mis culpas y ofensas, pues las de­
testo sin reserva y con toda la since­
ridad de mi corazon, solo por ser ofen­
sas vuestras, proponiendo con vuestra
divina gracia y los ausilios de vuestro
n s
amable Corazón el no volverá cometer­
las , ni á desagraciaros ni aun venial*
mente en cuanto esl.é de mi p arte, con­
fesarme de todas ellas, y cum plir exac­
tamente mis obligaciones; esperando
que por este dolor y contrición de mis
culpas conseguiré vuestra santa amis­
tad y divina gracia , para teügr la di­
cha de recibiros al menos espiritual­
mente en mi pobre y desconsolado co-
razón.
1« «- A cto de deseo.
I v i i amabilísimo Je sú s, Señor y Dios
m ió , ¡cuán ardientemente desea en ti
día de hoy mi corazon recibiros y acer­
carse á vuestros santos altares! ¿Qué gj
lo que puedo desear con mas ansia en
este m u n d o , sino unirm e á v o s, fuente
y manantial perenne de la vida? Mas
ya que mis ocupaciones, mi situación,
mis circunstancias actuales, etc. me lo
impiden y ponen obstáculo con liarlo
sentimiento de mi corazon, por lo me­
nos no me lo pondrán en el deseo sin­
cero y vehemente que formo en él di
recibiros espiriluaJmente en este mo­
mento.
4H5
Distribuidor soberano cíe las gracias,
que concedcis en tocios tiempos y de
todas m aneras, venid ;í mi coraron que
se a]) re ávos para recibiros espíritu al­
inéale. ¡Felices una y mil veces aquellas
almas santas, que pueden participaren
este dia de este Sacramento de amor!
No merezco yo esta dicha; pero deseo
con ardor tener parLecn los sentimien­
tos y afectos que espiremontan y amo­
rosamente os ofrecen, así como en los
favores que les concedáis; me uno con
el corazón y espíritu á ellos para daros
toda la gloria de que somos capaces.
Venid p n es, ó Salvador, á mi alma ,
que ardientemente os desea, para que
seáis mí consuelo, mi fortaleza, y lodo
mi bien en este valle de lágrim as, en
el que gimo y lloro separado de vos j
suspiro todos los instantes por la feli­
cidad de ser v u estro , y de form ar esta
sania unión, esta unión divina de mi co-
razon con el vuestro sacrosanto, que
será la prenda de la unión eterna á la
que Ilamais á todos los corazones, y
en particular á los de todos los fieles ,
que siguiendo vuestros amorosos im -
m
pulsos se dedican ú honrar con culto es·
pecíai vuestro sacratísimo Corazon. Ve-
nid pues, rey de los corazones >y lle­
nad los deseos de esta mUeral lo cria­
tura. V enid, Dios m ió, y hacedme
participante de las gracias superabun­
dantes que acostumbráis derram at 1 so­
bre los que dignamente os reciben. Ve­
nid y habitad en espíritu en medio de
mi corazon, para que abrasado torloen
el divino fuego, con que está inflama­
do el vuestro , me transforme , me* di­
vinice, y pueda decir con verdad, que
vos sois vida de mi vida, alma de mi
alm a, y coraron de mi corazon, ¡0
amabilísimo Dios m ió , qué no pueda
yo poseeros según mis deseos! Venid,
am or m ió, venid, que yo no puedo
vivir sin vos.

Tapa. Acción de gracias «


JEJ/¡osmio, y Señor mió, os doy gra­
cias por la merced quem e acabais de
hacer de venir ú habitar espiritualícen­
te en mi pobre alma ; desearía delitos*
traros un agradecimiento digno de vues­
tr a divina M agestad, y del grande fa­
1« 5
vor que me habéis hecho. Mas ¿ qué
agradecimiento podrá daros tina cria­
tura miserable como yo? Si el joven To­
bías no hallaba en sí posibilidad para
agradecer dignamente al arcángel san
Haladlos hendidos tem porales, que
de el habia recibido, ¿ cómo podré yo
agradeceros, Señor, no ya los benefi­
cios tem porales, sino el don de vues­
tro cuerpo y sangre sacramentado que
acabo de recibir cspirilualmenle? ¡Ah,
Señor! Aceptad por lo menos los fer­
vorosos deseos que tengo de ser agra­
decido.
Ya que os dignasteis, Dios m ió, vi­
sitar espiritualmente la pobre casa de
mi alma, yo os la ofrezco con toda mi
libertad y voluntad. Vos os entregáis
todo á mí, ¿y yo no me entregaré to­
do á vos7sí, mi amabilísimo Seixor,
mis potencias, y sentidos sean ya ente­
ramente vuestros, para que no se en-
plccn sino en vuestro obsequio; el en­
tendimiento solo me sirva para pensar
en vuestra infinita b o n d ad , y mi vo­
luntad solo para amaros. Os consagro
v ofrezco todo cuanto tengo, mis pen-
7
m
sam icntos, mis afectos, mis deseos,
m is gustos, mis inclinaciones, y mili·
bertad; en fin en vuestras manos entre·
go mi cuerpo, y mi alma . Aceptad,
sum a é infinita M agostad, el sacrificio
que de sí mismo os hace el pecador
mas ingrato, que ha habido sobre la
tierra, pero que ahora reconocido se
entrega, y pone todo sin reserva en
vuestras divinas manos: haced de mi
lodo lo que os agrade. ¡O luego con­
sumidor! ¡O am or divino! destruid en
mí todo lo que no agradaá vuestros
purísimos ojos; haced que de hoy en
adelante sea todo vuestro, y viva so-j
lamente para cum plir, y obedecer no
solo vuestros preceptos y consejos,
sino también vuestros santos deseos,y
vuestro m ayor gusto: hágase, Señor,
en mí , y de mí cu un todo vuestra san­
tísima voluntad.
Y vos,virgen santísima María ma­
dre mi a , presentad con vuestras purí­
simas manos esta mi ofrenda ala bea­
tísima T rinidad, y alcanzadme que b
acepte, y me comunique la gracia ilf
serie fiel hasta la muerte. Amen.
т
PRÁCTICA SEGUNDA

PARA LA COMÜSIOS ESPIRITUAL.

«H^recedida la confesion sacramen­


tal, ó bien un verdadero y fervoroso
aclo de contrición, procurará la p er­
sona devota que quisiera practicar es»
te santo ejercicio de la comunion espi­
ritual, preparar su espíritu , como si
tuviere que comulgar sacramenlalmeu-
te, avivando su fé, esperanza y ca­
ridad con repetidos y fervorosos actos
de estas virtudes, ejercitándose tam ­
bién en uria profunda humildad consi­
derando su propia ílaqueza , é indigni­
dad , y la grandeza y dignidad de aquel
Señor que desea recibir: y adorándole
devotamente como á su D ios, su cria­
dor , conservador, y red en to r, ó bien
realmente presente (si se hace la comu­
nion espiritual en el santo sacrificio de
la misa, ó en alguna iglesia donde esté
de manifiesto) ó bien encerrado en el
sagrario: y asi preparada el alma para
recibir espiritualmente á este divino
huésped, prorum pa en los siguientes
tiernos y devotos.
n 8
Afectos para recibir al Señor espi-
ritualmentc.

S o b e ra n o Señor sacram entado, asi


como el ciervo acosado de la sed de­
sea con ardor las corrientes de las
aguas, así mi alma anhela y suspira
pos v o s , que sois la fuente del a»in
viva, P ero ¿quién soy y o , Jesús mió
dulcísim o, para recibiros en mi pecho,
y alimentarme con tan divino manjar!
Si las almas mas puras se miran y con­
templan indignas de llegar á vos, ¿<[iie
liaré yo lleno de imperfecciones y mi­
serias? No obstante, Salvador mió, s:
vos sois el que escilais en mi corazor
Jos deseos que me ab ra sa n ,y me im­
pelen con una dulce violencia á unir
me y estar siem pre con v o s, yo m<
quiero rendir y someter enteramente;
vuestro im perio, y poseeros á lo iné
nos por medio de una viva fe, ya rp
no me sea posible el gozaros por na*
dio de la real participación del augus­
to Sacramento.
¡O , S eñor, quién tuviera la limpia
y puridad que es menester para mi
4)19
bir dignamente tan grande huésped!
¡Quién fuera digno de recibiros cada
dia, y teneros siempre en sus entrañas!
O Señor, y qué rico estuviera y o , si
os mereciera recibir y traer á mi casa,
qué dichosa fuera ini suerte! Pero no
es necesario, Señor venir vos á mí sa-
cramenlalmente para enriquecerm e,
queredlo vos, que esto bastará: m an­
dadlo vos, y quedaré justificado. Bien
es verdad que no soy digno de tanto
íávor: Domine, nonsttm dignus ut in-
tres suh tectum meuni, sed lanlúm
dic verbo et sanctbltur anima mea: Se­
ñor mío Jesu-cristo, yo no soy digno
que vos entréis en mi m o rad a, mas de­
cid solamente una palabra, y mi alma
será sana y salva.
Mi manjar sea Jesu cristo » y yo el
su y o , porque él desea incorporarse
conmigo, y yo con ¿1 en este divino Sa­
cramento. Deseo recibir á mi Jesús, que
es delicia de los ángeles, tesoro inago­
table de riqueza, y la flor de toda h er­
mosura. Deseo participar de aquel cuer­
po glorioso, que con la gloria de su ros*
tro bienaventurado alegra el paraíso j
4 50
de aquella sangre que fue derramada
por m í;d e aquella alm a, que por mí
espiró en la cruz de aquella divinidad ,
que es fuente de todo bien. Venid , Je­
sus y Dios mió , á mi alma que os de­
sea ; yo os abrazo, am or m ió , todo me
entrego á vos: unios de tal modo con­
m igo, que no permitáis que jamas me
separe de vos. V enid, Salvador mió,
tom ad posesion de mi corazon, para
que siempre arda en vivas llamas de
am or divino. V enid, dueño, señor y
Dios m ió , apoderaos enteramente de
mi alma^ para que .siempre sea vuestro
en la vida, y en la m u erte, y por toda
la eternidad. Amen.

«Despues de haberse saboreado el


espíritu por un buen rato con estos
tiernos sentimientos y santos deseos,
prorum pa en afectos de acción de gra­
cias y de alabanzas en agradecimiento
¿i tan inestimable beneficio. Pida á su
divina Magostad aquellos favores y gra­
cias de que tiene m ayor necesidad; y
baga aquellos actos que acostumbra
liaccr después de la comunion sacra­
451
m ental, como son los de fe ? esperanza i
caridad, ofrecimiento de todas sus co­
sas , y de si mismo á Dios > de hum il­
dad , de aborrecimiento a todo pecado
no solo m ortal, sino también venial; y
de im propósito firme y eficaz de no
ofender jamas al Señor ni aun levemen­
te asistido de su divina gracia. Pula tam ­
bién por la felicidad temporal y espiri­
tual de aquellas personas por las qnn
tiene especial obligación de ro g ar, p o r
las necesidades de la Iglesia y del esta­
do; y no se olvide jamas de aquellas
almas que están padeciendo terribilísi­
mas penas en el purgatorio; y conclui­
rá pidiendo la bendición al Señor y á
su santísima madre la virgen María
para el acierto en todos sus negocios,
y para alcanzar la gracia de lina santa
y final perseverancia,»

A. M. D. G.
4 52

EJERCICIO
de las visitas al sagrado Corazon de
Jesús en el santísimo Sacramento
del altar.

J L a s visitas al sagrado Corazon de Je­


sús son uno de los ejercicios mas sa­
ludables para todos los fieles cristia­
nos 7 y por lo mismo no deben de modo
alguno omitirlas los devotos que están
reunidos y consagrados para celebrar
el Dia f e l i z } y así en tres tiempos del
día, es decir, por la m añana> al me­
dio d ia , y á la tarde ó anochecer podrán
practicarlas con sumo gusto de sus al­
m as; ó á lo menos dos veces al d ia: y
para que saquen d e ellas Lodo el fnilo
que deben esp erar, podrán practicarse
las siguientes instrucciones.
4* Dirigios, sise puede, á la igle­
sia donde se halle el jubileo de las ll 0
horas , ó á otra iglesia donde estuviera
de manifiesto el santísimoSacramento.
si la hubiese, y si no á la iglesia pa­
rroquial, ó á oLra en que estuviese el
4 d5
Santísimo á lo menos reservado en el
l;ibcrn;iai!o< Al entrar en l;i iglesia pen­
sareis que cintráis en la casa de Dios, y
que venís á prestar vuestros homena­
jes al Corazon de vuestro soberano
Señor.
2·* Postraos humildemente al pié
del a lta r, recogeos un momento, tra ­
yendo a la memoria los sentimientos
de fe } respeto, y am or que deben ani­
mar vuestro corazon.
3 .a Poneos en una postura decente,
y con una respetuosa atención , sin pa­
raros en m irar á un lado y ¡¡otro, nr
á examinar quien entra y sale: ¿ como
queréis que Dios os escuche , si os ocu­
páis en to d o , menos en su divina Ma-
gc\sl¿id?
Jr.· Unios con el espíritu y corazon
á los ángeles y bienaventurados, que
están sin cesarpostrados delante los al­
tares prestando hom enaje á su soberano
dueño, que allí reside}y al mismo tiempo
podéis uniros á todos los devotos del
sagrado C orazon, que le adoran en
aquel m om ento, y en particular á los
que se hallan unidos con vos para ce*
7*
lebrar semanalmente el Dia feliz.
5 / Si tuviereis tiempo bastante
lo .menos de media h o ra , sería nn
conveniente emplearle eu meditar sob
alguna de las virtudes de este divii
Co razón.
Practicado lo prevenido en los cu
Iro prim eros núm eros, podréisdeci
con todos los afectos de fe y piedad <
cjue vuestro co razón es capaz, la í
guíente

PRACTICA
para la primera visita, ó gran visita a l.«
grado Corazo» de Jesús eu el santísimo
Sacramento.

ORACION
pava o f rever estas visitas.

¡C o ra z o n adorable de m i Salvado
■vengo á rendiros loshom enagesqud
debo, y deseo de lodo corazón renil
roslos de nna manera digna de vo
Dignaos inspirarm e lo que quereis qi
os diga 5 ó mas bien , dignaos hablarn
vos xtiisjno á jmi corazon , y hacedn
4 55
oír vuestra voz: cJia hablará á nú co­
razón ? y mi corazon la recibirá como
un divino rocío con que la queréis fa­
vorecer.
Qué íeliz soy ¡ó mi dulce Salvador!
en hallarme en este momento con \ os,
y casi en vuestro Corazon ¿ de confe­
renciar algún tiempo con vos 7 de re­
comendaros el grande asunto de mi sal­
vación , y de pediros el socorro espe­
cial y abundante de vuestras gracias.
¡Cuán largo se me hacia el tiempo
que pasaba sin venir á haceros compa­
ñía en vuestra soledad! Corazon ado­
rable, vos sois mi alegría, mi descanso
y mi vida, cuando estoy lejos de vos,
estoy lucra de mi centro; cerca de vos
quisiera olvidar al mundo y todas las
cosas criadas. Dadme p arte, os ruego
encarecidamente, de los dulces frutos
de vuestra presencia; concededme una
fe viva , una esperanza firme y sobre
todo un am or ardiente. Desasid mi co­
razon de todo objeto perecedero; ahu­
yentad de el todo afecto ó inclinación
que os le pueda hacer menos agrada­
ble ¿ finalmente dedicadle á vos con
4 ÜG
Jazos Lan indisolubles, quenada sea ca­
paz de alejarle de vos : mi corazon no
eslá hecho sino para vos; haced que
no viva ni respire sino por vos.
Antes que me retire de aquí, os pido,
Dios mió, vuestra santa bendición, dád­
mela para este momenLo, y para toda
mi vida- Amen.
A quisa podrá rezar la estación
mayor al santísimo Sacramento de
siete Padre nuestros ¿ Ave Marías ¿y
Gloria , con el himno punge lingua y
oración : y después de media hora de
oracion mental, se podrá hacer el acto
de consagración siguiente.

ACTO DE COKSAGrtACíON
al sagrado Corazon de Jesús . (*)

C iorazon adorable de mi amable Je ­


sús, asiento de todas las \irtu d e s ; ma-

(¥) Aunque esta consagración no


encierra voto ¿ obligación ó promesa
que obligue bajo pecado ¿ ni aun ve-
nial delante de D i o s e s sin embargo
un propósito al que j en cuanto esté de
457
uantial inagotable de gracias, ¿quien es.
Señor, el que lia podido obligaros á en­
tregaros á la muerte por m í, aunque
previeseis que mi malvado corazon no
tendría para con vos sino frialdad é
indiferencia? Este testimonio incom­
prensible de la terneza de vuestro amor
para conmigo, en el tiempo mismo en
el que yo no os amaba , me hace espe­
rar que os agradarán las señales con
que en adelante quiero atestiguaros que
os amo. Admitid pues, adorable Reden­
tor m ió, el ardiente deseo que tengo
de consagrarme enteramente á la hon~
ra y gloria de vuestro sagrado Corazón.
.Admitid la donacion que os hago de
todo cuanto soy: os consagro mi per-

nuestra parte debemos ser fieles > el


amor es bastante para comportarnos
bien y animarnos. Se puede hacer esta
consagración en todos tiempos ¿ pero
íos mas propios son en la comunion do
la misa , ó de una visita al santísimo
Sacramento; y por haber parecido
este el mas adecuado, se ha puesto en
este ejercicio.
4 58
sones y mi vida >mis pensamientos, mi
trabajos, penas y dolores; disponed (j
mí como queráis. Recibid en partícula
la ofrenda que os hago de mi corazoi
y de todos sus afectos, que quiero c¡u
se conformen perfectamente á los vues
tros. Purificad , divino Jesús ? y consu
mid mi sacrificio con las sagradas lia
mas de vuestro am or.
Vedme aquí ¡ó Diosmio! todo yiuh
tro : vedme todo de vuestro Corazo
|)ara siempre* Dios de magesíad , ¡ciu!
grandes .son vuestras misericordias par
con un alma ingrata y culpable! ^
quien soy yo para que os dignéis accf
tar el don de mi corazon, de este cu
razón infiel 7 ingrato ? tan indigno po
lodos aspectos de seros presentado? E
cosa hecha; ya que vos no desecliai
mi ofrenda ? mi corazon no será sin
vuestro; las criaturas no tendrán en i
parte; ¿y qué derecho tendrán ellas
Vos sois , mi amable Jesú s, mi r e y , n
p a d re , mi amigo ?mi maestro ?mi Dio:
mi señor, y mi todo; yo no debo? r
quiero vivir sino para vos.
Di os de mi corazon; recibid el saeri
4 59
ficio que la mas vil ele todas las criatu­
ras viene á hacer á vuestro augusto j
divino Corazon , para reparar la ingra­
titud é injusticia que he tenido hasta el
presente de desechar los atractivos de
vuestro am or. Dándoos mi corazon j
sé que os doy m uy poco; pero á lo me­
nos os doy todo lo que puedo daros,
y todo lo que sé que deseáis
Enseñadme pues ah o ra , mi adora­
ble Maestro , el perfecto olvido de mí
mism o, á fin de que no me ocupe sino
en vos; y ya que en adelante no he de
hacer nada que no sea vuestro, haced
que cuanto haga sea digno de vos. E n ­
señadme , sobre todo , los medios de
llegar á conseguir la pureza de vues­
tro a m o r, ó mas bien dadme este am or
puro . tierno y ardiente de vos. Dad­
me esta profunda hum ildad, y esta ca­
ridad fervorosa, sin la que no se po­
drá agradaros, y cum plid en mí vues­
tra santa voluntad en el tiempo , y do­
rante la eternidad. Amen.
4 60
OTRO ACTO DE COSSAGRACrON,
propio para las personas religiosas ,
que contiene la renovación de sus votos.

, © mi divino Redentor! me entrego


y me consagro á vuestro adorable
Corazon de la manera más perfecta
y amplia que me es posible. Me lie cla­
vado en cierto modo á vuestra cruz,
con los votos de mi profesión; los re­
nuevo en este Corazon divino en pre­
sencia del cielo y de la tierra. Os doy
gracias de habérmelos inspirado; con­
fieso que el ju g o de vuestro santo ser­
vicio no es ni d u ro , ni pesado, y cjne
no me hallo ioeomadado con mis lazos:
quisiera por el contrario multiplicar
y apretar mas sus ñudos.
Abrazo, pues, la amable cruzdem i
vocacion; hasta la muerte liará todo mi
p lacer, toda mi gloria y todas mis de­
licias. No quiera Dios que jamas me re­
gocije sino en la cruz de mi Señor, mi
divino esposo. No quiera Dios que ja­
mas tenga otro tesoro sino su pobreza,
otras delicias sino su cruz, y olro amor
sino el am or de sí m ism o; dulce amor
tle mi alma.
1C-1
No, mi amable Salvador, jamas me
desasiré de ro s, ni me adheriréá otro
sino á solo vos. Las mas estrechas sen­
das de la vida perfecta á la que soy lla­
mado no me dan pav o r, porque vos
sois mi luz y mi fuerza.
Espero pues , Señor, m ellaréis inal­
terable en todas las tentaciones, victo­
rioso contva Lodos los esfuerzos de mis
enemigos, y que estenderéis sobre mí
vuestra benéfica m a n o , que me lia dis­
pensado tantos favores, siendo cada dia
nías liberal para conmigo. Eslo os pido
encarecidamente, mi adorable Jesús,
por todas vuestras sacratísimas llagas,
y por vuestro sacrosanto Corazon.
Haced que por la consagración, que
os hago de todo cuanto so y , llegue i
ser en este dia una nueva y perfecta víc­
tima de vuestro santo amor. Amen*

ACTO DE DESAGRAVIO
al sagrado Corazon de Jesns en el
santísimo Sacramento.

, 0 Corazon adorable de mi Salva­


dor y mi Dios! penetrado como estoy
462
de un vivo dolor á la vista de los ultra-
ges que habéis recibido y recibís aun
todos los dias en el Sacramento de vues­
tro am or, vedme aqní postrado al pié
de vuestros altares para haceros pú­
blico desagravio de lodos ellos. ¡Qué
no pueda yo con mis homenages y res­
petos reparar vuestro honor desprecia­
do! ¡Qué no pueda borrar con mis lá­
grimas y mí sangre tantas irreverencias,
profanaciones y sacrilegios, que tanto
ultrajan á vuestra Magostad infinita!
Cuán bien empleada estaría mi vida
si pudiera darla por tan digno objeto!
Concededme pues, ó Dios m ió,el per-
don de todas mis infidelidades, ingra­
titudes, é indignidades de que yo mis­
ino soy culpable para con vuestra so­
berana Ma gestad. Acordaos, que vues­
tro adorable Corazon llevando el peso
de mis pecados estuvo afligido hasta la
muerte. j\To permitáis que vuestros pa­
decimientos y vuestra sangre me scau
inútiles: anonadad mi criminal corazon,
y dadme otro según el v u estro , un co-
razon contrito y hum illado, un cora­
ron puro y sin m ancha, un corazon
4 63
que sea ya de aquí en adelante una víc­
tima consagrada á vuestra g lo ria, j
abrasada en el sagrado fuego de vues­
tro amor, Por mi p aite, Señor, quiero
en adelante reparar con mi modestia
en las iglesias mi continuación en vi­
sitaros, y con mi fervoren recibiros,
las irreverencias y sacrilegios, de que
me lamento con toda la amargura de
mi corazon. Mas para hacer que mis
respetosy adoraciones os sean mas agra­
dables 7 los uno á los que os hacen los
ángeles y espíritus bienaventurados,
que siempre están postrados al pié de
vuestros sagrados tabernáculos, O id,
¡ó Dios mío ! ios votos>y aceptad los
homenages de un corazon que vuelve
á vos con el designio de no am arinas
que á v o s, para merecer el amaros p o r
siempre jamas. Amen Jesús.

Después se dirán las dos oraciones si­


guientes ; teniendo ántes presentes es­
tas dos advertencias :
ADVERTESCrA PRIMERA.
«Estas dos oraciones son m uy con­
venientes para acabar el ejercicio de la
m
prim era visita, que podrá llamarse graj
Visita al santísimo Sacramento: lapri
m era es una consagración alam or per
fecto; y la segunda para todas las pc.T
sonas que están unidas á honrar a
santísimo Corazon de Jesús en esta de
vocion del Dia feliz , En cuanto a 1
consagración al am or perfecto se deh
tener presente, que siendo este amor c
homenage mas perfecto que puede lu
cerse, es por lo lauto muy propio par
practicarse en un dia todo dedicado
honra del sagrado Corazon. Todos lo
actos , todos los sentimientos , todas la
virtudes y todas las prácticas están c
grado eminente encerrados en esta, ;
el corazon humano no tiene nada d
mas grande que ofrecer á D ios, qn
este am or todo divino. Convencido
po r los motivos mas urgentes de 1;
obligación en que estáis de am ará Dio
con lodo vuestro corazon, vuestra alma
y vuestras fuerzas, consagraos coiuc
una víctima á este am or perfecto; j
para hacerlo de un modo mas agrada
ble á Dios, ofrecedle esta consagracioi
por el amable y amantísimo Corazoi
de Jesús su santísimo Hijo.
465
ADYEHTESCIA SEGUKDA.
«El Dia feliz es el mas apropósito
para ofrecer esta consagración, j a uq*
que será m uy conveniente el que para
hacerla la prim era vez escojáis algún
dia solemne, y que la hagais con toda
la efusión de vuestro corazon y todo el
ardor de vuestro am or, después de re­
cibir la santa com union, será muy del
caso el que Ja renovéis todas las se­
mana s.
«Por lo que hace á encomendar á los
que están unidos con vosotros á esta
devoeion del Dia fe liz ^debeis pensar:
4.“ «Que la religión os obliga y
empeña á orar los unos por los otros,
2 .“ «Que esta obligación es mas
estrecha, especialmente para con quien
estáis unidos nías particularm ente; y
siendo la dcvocion al sagrado Corazón
toda de amor y caridad, ¿en quicen se
deberá emplear m ejor, que en los que
están unidos para honrar y desagraviar
á este símbolo del am or y caridad?
3.° «Que es menester rogar no solo
por las personas que están unidas, sí
que también por la unión misma, d fin
466
de que Dios la conserve, aumente y
anime en todos los corazones.»
W.® «Que las oraciones qne hace­
mos los unos por los otros se nos vuel­
ven centuplicadas por las que ofreccn
po r nosotros. En esto consiste en parte
lo que se llama connmion de los san­
ios, es decir, de los fieles reunidos er
el seno de la Iglesia, y sobre todo en
d Co razón adorable de Jesucristo si
divino esposo.»

ACTO DE CONSAGRACION
ai amor per/ecto .

© i o s santo, Dios bueno, Ser sobe­


ranamente grande, amable y perfecto,
reconociendo qne no he sido criado sino
para vuestra gloria y vuestro am or,
deseando con ardor llegar á conseguir
este noble fin por el honienage que debo
prestar á vuestras inefables grandezas,
y postrado a vuestros pies en presen­
cia de vuestra divina madre y inia, la
gloriosísima virgen M aría, del ángel
de mi g u ard a, d d bienaventurado pa­
triarca san José , de los santos de mi
467
nombre N. N ., de mis patronos y p ro ­
tectores N. N. y de toda la corle ce­
lestial, os ofrezco y os consagro en
estedia mi persona y mi vida, resuello
á no ser ya mas m ió , sino todo vues­
tro el resto de mis dias, y de aspirar
con todas mis fuerzas á la perfección
de vuestro amor.
Os pido encarecidamente, ¡ó ama­
ble y adorable Corazon de mi Jesús!
mi único am or, acepteis esta ofrenda ,
de consumir con vuestro divino fuego
esle sacrificio, que os bago de mi mis­
mo, y de hacerme la gracia de que to­
dos los afectos de mi corazon , todas las
potencias de mi alm a, todos los senti­
dos de mi cu erp o , todos mis pensa­
mientos, palabras y acciones de mi
vida, sean otros tantos holocaustos,
que ardan continuamente con las lla­
mas de vuestra caridad. Recibidme,
os suplico, Salvador m ió, ofrecedme
con vos y con todos los que os aman ,
á vuestro Padre celestial; no perm i­
táis que mi am or propio oponga algún
obstáculo á vuestros designios, y á la
gloria que esperáis de mí} pero haced
468
que me haga capaz de ello con el eje
cicio 'continuo de vuestro am o r, y
fiel imitación de vuestras virtudes, c
particular de vuestra profunda humi
dad , pobreza , mortificación y despee
ció del m undo-Esto lo espero de vua
tra infinita bondad, así como todas lí
otras gracias ? que me son necesaria!
para ser de aquí en adelante una cor
tinua víctima de vuestro ainor.
Tales son los deseos de un corazot
que es vuestro a h o ra , y que quiei
entrar en unión y compañía de tocl<
los que se glorían de amaros , y se
Tticstro de un modo particular, par
amaros aun mas perfecta mente en 1
eternidad; su pilcándoos finalmente mi
reís con ojos de piedad ¿cuantos asp
ran a este amor perfecto, para que Ir
eleveis a este, y seáis alabado y glori
íicado por toda la eternidad.

ORACION
parlas personas que están unidas po
la devocion del Dia felb&v
rgn
JL engo la h o n ra } Dios m ió , de esta
469
unido a vuestro sagrado Corazon con
algunas almas justas; la caridad las eni*
peña á rogaros por m í, y el reconoci­
miento me debe em peñar á mí á ofre­
cer por ellas mis ruegos. Lo h ag o ,Je-
sus m ió , con toda la espansion de mi
espíritu. La gracia que os pido para
ellas y para mí es la de vuestro a m o r,
y que por los vínculos de este santo
amor estemos tan ínlima y constante-
rtic'iile unidos en vuestro adorable Co­
m o n , que nada sea capazde separar­
nos ni en esta vida ni en la otra; que
nos ayudemos y nos asistamos mutua­
mente en vuestro santo servicio, para
estar mas en estado de glorificaros y
amaros.
¡Qué feliz s o y , Dios m ió , en estar
de este modo unido á tantas almas fer­
vorosas! ellas suplirán con el calor de
sus afectos la debilidad y tibieza de los
de mi corazon; porque ¡ay de mi!
¿quién soy yo á vuestros ojos, ¡ó Dios
mió! y qué puedo yo sino g em ir, vien­
do que tan poco contribuyo á esta san­
ta unión / Os dignaréis suplir vos mis­
mo, ¡ó adorable Corazon! todo lo que
470
me falta; las riquezas que encerráis
son inagotables 7y nos habéis destinado
sus tesoros. Haced, ¡6 Dios rnio! que
esta santa unión se esparza en todos los
corazones , se estienda por todo el unir
T e r s o , se perpetúe por todos los siglos,
se aum ente, se anime y se dilate mas
alJa de los tiempos y de los siglos.
Adorable Salvador, vos sois el vínculo
y centro de esta nuestra unión; sed tam­
bién su término y su lin dichoso 5 á fia
de que así como hemos tenido el con­
suelo de estar unidos en vuestro ama­
ble Corazon en este m undo, tengamos
también Ja felicidad de reunim os para
siempre en vuestra gloria. Amen.

Sentimientos afectuosos de santa Ger­


trudis ¿coritos que se podrá finalizar
esta primera ¿ó gran Visita, al sagra­
do Corazon de Jesús en el santísimo
Sacramento .

¡ o amor! 6 Dios mío! ó rey mió


¡ó Jesús! el único objeto de mi ternura
recibidme desde este momento bajo lí
amable protección de vuestro sagradt
Corazon, para que viva allí para
siempre.
Cogedme y arrojadme ei> este m ar
inmenso de vuestra infinita caridad j re­
cibidme en este horno ardiente de vues­
tro am or, para ser allí enteramente
consumido por sus celestiales llamas.
Allí, ó Salvador mió, consolad­
me con vuestra amable presencia, ha­
cedme gustar el precio de la sangre
que me ha re sc a ta d o h a c e d m e oir
la dulce voz de vuestro santo am or,
y llamadme hacia vos.
Allí, en la suavidad de vuestro es­
píritu , atraedme á vos mismo y su -
mergidme en el abismo de vuestra in­
finita caridad: allí eu fin , concededme
la dicha de gozar eternamente de vues­
tra presencia, porque mi corazon úni­
camente os desea.
¡O amor! sois esta agua viva de que
tengo se d : ved mi cornzon que se di­
rige á vos con un fervor que hace su
tormento. Abridme la entrada saluda­
ble en vueslro Corazon: ved aquí el
m ió: no ? no quiero tenerle en adelan­
te a mi disposición.
4 72
¡O Jesús, mi dulce esperanza! que
vuestro Corazon ya traspasado por mi
a m o r, y sin cesar abierto á todos los
pecadores, sea el prim er refugio de
mi alma al salir de mi cuerpo, y que
allí en el abismo infinito de vuestro
am or todos mis pecados sean absorvi-
dos y consumidos para siempre jamas.
Amen.
ADVERTENCIA.
Se acabará esta visita y todas las de-
mas con la siguiente

p ORACION.
C o ra z o n adorable de mi Je su s, y mi
D ios, salgo de aquí con el cu erp o , pero
dejo mi corazon. Quédate aquí, cora­
zon m ió, y alaba al Corazon de mi Se­
ñor. Si tengo intención que todas mis
respiraciones que doy y daré sean res­
piraciones de amor hacia vos, de ado­
ración de vos en este divino Sacra­
mento , de oferta de mi corazon, de mi
alm a,d e mis potencias , sentidos, y d<
todo cuanto s o y , y que todos mis sus
piros sean otros tantos actos de deles*
tacion de mis malditos pecados. Amen
475
JACULATORIAS.

A . tí divino tesoro,
Trinidad sacrosanta, humilde adoro.
Mi Jesus sacram entado,
Te dejo mi corazon encomendado.
Te adoro en todo m om ento,
Divino pan del cielo, gran Sacramento.

Afectuosas aspiraciones para pedir


at sagrado Corazon el divino amor.

y. C o ra z o n de Jesús, templo digní­


simo del eterno Padre.
jfy\ Inflama mi corazon con el am or
divino en que Le abrasas.
Corazon de Jesu s, asiento del V er­
bo divino.
Inflama mi corazon , etc.
y. Corazon de Jesus, morada del E s­
píritu santo.
ti. Inflama mi corazon, etc-
Corazon de Jesus, sagrario de la
santísima Trinidad.
R1. Inflama mi corazon, etc*
y. Corazon de Jesus, en quien se en­
cierran las riquezas del am or in­
creado.
m
Inflama nii corazón, etc.
Corazon de Jesús, en quien habita
toda la plenitud de la Divinidad.
Inflama mi corazón, etc.
j¡. Corazon de Jesús, en quien están
depositados los tesoros de la Sabi­
duría eterna,
fyi. Inflama mi corazon, etc.
jr. Corazon de Jesús, afligido por nues­
tro amor.
r!. Inflama mi corazon, etc.
y. Corazon de Jesús, injuriado con
nuestras ingratitudes.
Inflama mi corazon, etc.
Corazon de Jesús, herido con la
lanza por nuestros pecados.
B]· Inflama mi corazon, etc.
jh Corazon de Je sú s, fuente de todo
consuelo.
Inflama mi corazon, etc*
Corazon de Jesús, refugio de lo3
atribulados,
fyl. Inflama mi corazon, etc.
)L Corazon de Jesús, am paro y defen­
sa de los que Le adoran*
íf Inflama mi corazon, etc*
y. Corazon de Jesús, delicias de todos
los santos.
A7 5
Bj. Inflama mi corazón , etc*
jK Corazón de Je*us, única esperanza
en la hora de la muerte.
Bj. Inflama mi corazon, etc.
y. Corazon de Jesús, centio de todos
los corazones.
Inflama mi corazon, ele.

Luego se rezará la siguiente

OllACffON*

¡ O divino Corazon de mi Jesús! yo


os adoro con todas las potencias de
mi ahna 5 estas os consagro para siem­
pre, juntamente con mis pensamien­
tos, palabras, obras, y todo cuanto
soy. Quiero rendiros los actos de ado­
ración , de am or, y de gloria que vos
Tendisteis á vuestro Padre eterno*
¡Ah! sed vos el reparador de mis de­
fectos, el protector de mi villa , mi re­
fugio y asilo en la hora de mi m uer­
te. Concededme, Jesús m ió, por los
gemidos y am argura en quo siempre
estuvo envuelto por mí vuestro cora­
zón en todo el curso de vuestra vida,
4 76
una verdadera y perfecta contricio
de mis pecados , la perseverancia fiiu
en vuestra gracia, el desprecio de tod
lo visible, un ardiente deseo de 1
gloria, con una viva confianza de unir
me al número de vuestros escogido*
¡Oh amoroso Corazon de Jesús! o
presento estas humildes súplicas nc
solo por m í, sino también por toda
aquellas personas que están unida
conmigo para obsequiaros: recibidla
y despachadlas por vuestra inmens
piedad, en especial por el prim ero d
nosotros que haya de pasar de esta vi
da á la otra. Confortadle, dulcísimi
Corazon, en las angustias de la muer
te ; acogedle en la llaga de vuestro eos
todo, que á todos está abierta, pan
que purificado de toda mancha de cul
pa en ese amoroso fuego, logre su­
bir á la patria celestial, y tengamos
los que quedamos en este destierro
un intercesor mas en vuestro divim
acatamiento.
Estos obsequios y peticiones desee
renovaros en todo momento hasta c
ñu de mi vida, ¡ó Corazon sacratísi
A 77
mo! tanto para m í, como para Lodos
los demas agregados en vuestro nom­
bre. ¡O Corazon misericordiosísimo
de mi Jesús! os recomiendo á la sania
Iglesia nuestra m adre, á todas las al-r
mas justas, á todos los pecadores, á
lodos los afligidos , á los cpie están ago­
nizando en esta h o ra, y á cuantos
existen sobre la tierra. Haced que no
se malogre el precio de aquella sangre
divina, que tan liberalmente d erra­
masteis para el remedio del m undo,
y dignaos igualmente aplicarla por las
benditas almas del purgatorio, y en
particular por las de vuestros devotos.
Amen.
ORACION

al dulce Corazon de María .

iO Corazon amabilísimo de María!


el mas p u ro , el mas am ante, y el mas
misericordioso para con nosotros mise­
rables pecadores, alcanzadme cuanto
he pedido al sacratísimo Corazon de
vuestro hijo Jesús, ¡Ah ama lilísima
M adre! una sola insinuación v uestra,
8*
■178
nn suspiro solo de vuestro fervenlísiin
Corazon basta para que yo lo consi::
y quede coleramente consolado. ¡Al
n o , no me neguéis esta gracia por cuai
to debéis al mismo Corazon divino d
vuestro H ijo, y por el am or filial qu
él os tiene y tendrá eternamente. Amei

PRÁCTICA

PARA LA SEGUNDA VISITA.

DEVOCION AL SAGRADO CORAZON DE JESU


EX HONOR DE SUS CINCO PRINCIPALE
VIRTUDES.

Se harán cinco aclos de adoracio\


á nuestro señor Jesucristo por la
cinco principales virtiules de su sagra
do Corazon, y son mansedumbre} hn
»tildad, paciencia, obediencia,y en
cetulida caridad.

MANSEDUMBRE.

4.a \ w s adoram os, dulce Jesu;


m ió, por la mansedum bre de vucslrc
-179
snntísimo Corazon: vendido por Judas,
le dais un beso de pa¿; herido con mi
desapiadado be felón, respondéis c o n
benignidad; injuriado como rebelde,
endemoniado, blasfem o, lodo lo o is,
y calíais, rogando aun por los que os
crucificaban. Estos son oíros tantos re­
proches <í mis palabras rencorosas,pen­
samientos resentidos, afectos impacien­
tes. Dadme por vuestra misericordia un
corazon manso semejante al vuestro.
Paíer nosler, etc.
y. Jesu, t tibí sit gloria, cjid natas es
de Virgilio, cum P aire ct almoSpirilu
in sempiterna seveula.
iy. Amen.

HUMILDAD.

2 .’ O s adoramos ¡ó Jesús! por


la humildad de vuestro santísimo Cora­
zon: vos comparado con un perverso,
como Barrabas, y aun pospuesto á él,
tratado como rey de burlas con una
caña por cetro, y un trapo por m anto,
escupido, herido , burlado., puesto en
medio de dos ladrones como el mas in-
480
fame; y sin embargo mi soberbia ii
tolerante de toda afrenta y siempre ai
siosa de alabanza, aplauso, reputado]
estim a, y engrandecimiento, no se t
aun por vencida por vuestros ejemplo
¿un soberbio miserable como soy y
cómo podrá agraciará un señor tan hi
mildc como vos?
Pater noster} ele.
Jesu, tibi sit gloria, etc.

PACIENCIA.

5/ adoram os, ¡ó Jesús! pe


la paciencia de vuestro santísimo Con
2011; considerándoos niño en un estahl·
en un taller, hambriento en un desiei
to , ensangrentado por los azotes, tras
pasado de espinas, atravesado de cía
v o s , amargado por la h ie l, agonizai
te en una cruz. ¿Cuál debe ser nueí
tra contusión, reflexionando que n
tenemos otra cosa en nuestro corazo
sino placer, alegría, paseos, diver.sic
lies? ¡O pacioncia! O penitencia! <
mortificación cristiana! ¿cuándo cc
menzarú a, creer vuestras máximas
>181
vivir con vuestras Jcycs ?
Pater nosler, ele.
Jesiij tibi sit gloria, ele.

OBEDIENCIA.

» , O s adoramos ¡ó Jesús! por la


obediencia de vuestro santísimo Cora­
zon. Fue poco en vos vivir penando;
quisisteis vivir también súbdito y á la
obediencia de María y de José 5 estoes,
siendo Dios quisisteis obedecer al hom­
bre: E te ra t subditus illis. Aprenda­
mos de vos á 110 vivir á nuestro anto­
jo, á no obrar por nuestro capricho y
y a no querer las cosas á nuestro modo,
y sí el sujetarnos a la voluntad de los
mayores, y todo esto por el deseo de
imitaros á vos, de quien está escrito:
Factus obediens usque ad mortem*
Patcr Hosiej-j etc.
Jesuj tibi sit gloria, etc.

CARIDAD.

5.a ^ F s adoramos ¡ó Jesús! por la


caridad de vuestro santísimo Corazón;
482
por esta caridad duque estáis inflam
do habéis resucito quedaros con nos
tros en el Sacram ento, esto es, qued
ros en un esludo tan humilde, limo!
cu ro , tan despreciable, para que m
íaoihneutc podamos teneros sobre nui
tros altares, y recibiros en nuestro p
cho como verdadero m anjar de nuc
tras almas. Y aun así ¡cuántos ha y qi
hacen tan poco caso de vos, que no
estim an, no os obsequian, no os bu
can , 110 procuran honraros , sup
caros, recibiros , ni imitaros! vue.st
Sacramento no es para ellos manjar i
eterna v id a, sino manjar de náiise;
tedio y fastidio. Al menos en adelan
no nos portaremos así con vos*
Pater nostet'j etc*
Jesu^ tibi sit gloria, etc,

ANTIPIIONA.

Jmpropevium expeciavit cor mm


et miserictm, et suslinui, qui simidco
tristai'emr et non f u tí , et qui coiis<
lai ctur et non imeni.
í*. D isciteá me quia mitis sum
humUis cor de.
483
rO. E l invenietis réquiem anima-
bus vesiris.
ORATIO.

Domine Jesiij qui ineffabiles Cor-


í/íj tui dmtias Ecclesia? sponsce tuce
novo ac singular i dilectionis beneficio
apci'ii'e dignatus es ; concede propi -
¿¡lis, ut hujus sacratissimi Coréis
amore respondentes, el injurias eideni
afjlictissimo Cordi ab ingratis homi*
nibus Matas ¿ dignis obsequiis com­
pensantes ; gratas cíelesti bus ex hoc
dulcísimo fon te manantibus j corda
nostra ditari ac recreai'imereantur.
Qui vivis et regnas, etc.
Acabada esta devocion se rezará la
estación al santísimo Sacram ento, con
el himno pangelingua, ó sacris solem-
?iiisy con el versículo y oracion del
sanlísino Sacramento; y si se quiere se
podrá tener algún rato de oracion,

PRÁCTICA
para la tercera visita.
Tanta debería ser la veneración,
tanto nuestro am or al santísimo Cora-
m
zon ele Je sú s, que debería demostrár­
selo cada día mas y mas con actos es­
tenios del mas profundo respeto, que
de alguna manera descubriesen la lla­
ma de am or interno que arde en nues­
tro corazón : ofrezcámosle pues, en re­
torno del que él nos tiene, el que le
tributan los bienaventurados en el cie­
lo y los justos en la tierra por el tiem­
po y la eternidad; y para ensayarnos
en él consagrémosle este corto

OBSEQUIO DE AMOR
AL SAGRADO CORAZON DE JESUS.
I.
E l amor del Corazon de Jesús es infi­
nitamente ardiente.

J e s u s e s caridad infinita siendo hom­


bre Dios. Su Corazon es como el asie n­
to de esta caridad; de donde se sigue,
que no puede menos de arder infinita­
mente en este santo amor. ¡O amor!
O hoguera ardorosa! O incendio in­
terminable del Corazon de mi Reden­
tor! Mi amado Jesús , vos mismo
abrasad y consumid con este fuego mi
485
tibio corazon, para que muera de am or,
por am or, y en vuestro santísimo
amor»
ADVERTENCIA.
AI fin de cada una de estas seis con­
sideraciones se rezará un Padre nues­
tro, Ave M aría , y Gloria P a tri y la
oracion de la pág. 4 89 que princi­
pia: ¡O amantísimo Jesús mio} etc.

IL
El amor del Corazon de Jesuses in­
cesantemente vigoroso.
Siendo infinita la caridad del divi­
no Corazon de nuestro Señor y no pue­
de apagarse, ni enfriarse por los pe­
cados de los hombres. Las abundan­
tes aguas y los rios copiosos de nues­
tras ingratitudes no ahogarán su cari­
dad.
¡0 amor inestingible de este sobera­
no Corazon! mi amado Jesús! vos
mismo convertid á vos mi corazon,
para que á tantas culpas pasadas no
añada otras en adelante»
Padre ? A ve, Gloriare te.
486
IJI.
E l amor del Cavazón de Jesús es i;i
compj'cnsiblcmcnte benigno.
No obstante nuestras culpas, esl
tan fuera de sí y enajenado clCorazoi
de Jesús crucificado, que el mismo tío
p rotesta: que somos el objeto de su
delicias; y con incomprensible picda<
<Je continuo nos convida á volver á ¿1
y á unirnos mas estrechamente con i
correspondiendo a su amor.
¡O caridad del Corazon del Verlx
eterno! ¿quién jamas pudo compren
d e rla interminable estension de vucs
tra perfección? Mi. amado Jesús, va
mismo atravesad mi duro corazon
para que se derríta y se consuma re­
flexionando vuestra suma benignidad
P a d re, Ave ¿ Gloria , etc.

IV.
E l amor del Corazon de Jesús es so
be i anamente benéfico.
Desdela eternidad nos amó el aman
tísimo Corazon del hijo d i Dios; vi
im'tido dtrspues al mundo él mismo
ludo are consagró á nuestra salvación
487
así como su doctrina, sus ejemplos,
sus suspiros, sus lágrimas, padeci­
mientos, sangre, y aun la misma vida;
y jamas cesó de comunicarnos sus
gracias, para que si fuésemos pecado­
res nos enmendásemos, y si justos поз
perfeccionásemos.
¡O caridad tan estendida del Salva­
dor! mi querido Jesús, haced vos mis­
mo que corresponda y o perfectamente
i Lauta beneficencia con que m e habéis
tratado.
Padre, Ave, Gloria> etc.

V,
E l amor del Corazon de Jesús es cfrVi-
namente santo y santificante.
No sería Corazon del hombre Dios
el Corazon de Jesús, si 110 fuese por
esencia infinitamente santo é incapaz
de imperfección, sin duda no lo sería
así, si no fuese la principal causa de
nuestra santificación; no pudiendo nos-
oíros ser santos, sino porque nos co­
munica sus perfecciones, porque cual­
quiera que es, ó ha sido justo , llega i
ser por sus dones participante de la
divina naturaleza.
488
¡O Corazon santísimo del crucifica­
do! mi querido Jesús, vos mismo la­
vad mi alma de mis iniquidades, de
tal modo que sea santo, y persevere
en Ja santidad hasta el fin.
P a d re, A v e , Gloria , etc.
VI.
E l amor del Corazon de Jesús es ine­
fablemente suave.
Oigamos en silencio las palabras que
profiere el Corazon del red en to r: «Ven
(dice á cada una de nuestras almas),
ven mi escogida ? mi paloma, objdo
de mis ternuras, centro de mí: en mí
quiero esconderte, am arte, y quiero
abrasarte con el fuego en que ardo,
para ser siempre tuyo, y estrechar
contigo una amistad perpetua, de tal
modo que seas conmigo un mismo es­
píritu.» ¿Pueden ser mas dulces las
voces de este Corazon?
¡O Corazon de am or, de amor tier-
nísimo, é inefablemente suave! mi
querido Jesus^ vos mismo consumid
y disolved mi corazon en las aguas in­
mensas de vuestra suavidad.
Padre , Ave ¿ Gloria, etc.
4 89
ORACION.

¡Oh amantísimo Jesús mío! hasta


qué punto ha llegado vuestro escesivo
amor! Vos me habéis preparado con
vuestra carne y sangre preciosísima
una mesa divina, en la quem e dais á
vos mismo. ¿Y quién es el que os ha
obligado á tales transportes de amor?
No otro ciertamente que vuestro arnan-
tísimo Corazon. ¡Oh Corazon adorable
de mi Jesús, horno ardentísimo del
amor divino! acoged mi alma en vues­
tra sacratísima llaga, para que apren­
da en esta escuela de caridad á am ar á
un Dios que tan admirables pruebas de
amor me dio. Asi sea.

NOTA. E l papa Pió V I I , de f e ­


liz recordación, concedió por cada
dia que se rece esta última oración
100 dias de indulgencia, y estas in­
dulgencias son aplicables á las almas
del purgatorio.
190

PRACTICA
IPARA OTRAS VISITAS AL SAGRADO CORAZO?
DE JESUS EX EL SANTISIMO SACRAMENTO

Oración pava todas las visitas al sa­


gitado Corazon de Jesús.

¡ C ^ h Corazon adorable de Jesús! set


el único objeto de mi am or, el fin ele
todos mis deseos, el centro de mi co­
razon, de mi paz y tranquilidad en la
hora de mi m uerte, y de mi felicidad
en la eternidad- ¡O Corazon amable,
ojalá fuerais conocido, am ado, y exal
tado hasta en las estremidades de la
tierra! llenad de gracias á los que oí
am arán y glorificarán, concededles el
efecto de sus humildes súplicas, y que
su morada sea eternamente en este ado
rabie santuario. Amen.

p r im e r a v i s i t a *

ofreceremos ni Padre eterno su di


vino Hijo en el santísimo Sacramentr
como víctima propiciatoria por núes-
494
tros pecados, y en agradecimiento &
los beneficios que nos ha dispensado.
¡O Dios infinitamente bueno y ama­
ble! ¿en qué vendríamos á parar en
la tierra, si el am or que teneis á los
hombres no os hubiera incitado á con­
sentir Gil que vuestro Hijo santísimo
quedase en nuestros altares? Con qué
ojos veríais tantos crímenes y abomi­
naciones que todos los dias se come­
ten en toda la redondez de la tierra ?
El corazon de vuestro Hijo es el que
sostiene el comercio divino que habéis
querido establecer con los hombres; es
la sola víctima que desarma vuestro
brazo irritado contra ellos. Os le ofrez­
co sobre este altar como una hostia de
alabanza, capaz sola de prestaros los
homenajes que son debidos á vuestro
soberano dominio.
Os ofrezco á este Hijo bien amado
como una hostia de agradecimiento por
tantos beneficios que he recibido de
vos yde los que el mas grande es el de
habernos dado á este mismo Hijo.
Os le ofrezco para satisfacer á vues­
tra divina justicia; y para obligaros i
492
socorrernos: no merezco nada, peí
os ofrezco una víctima que todo lo tu
rece.
Os pido m ucho, Señor, ya que <
pido la conversión de un corazon t:
rebelde; pero ¿quépuedo pediros t;
grande, que sea m ayor de lo que ‘
presento?
Padre nuestro, Ave María y Glori

ADVERTENCIA.
Si cada una de estas visitas se hia
re por separado, entonces se rezai
la estación de seis Padres nuestro.
Ave Marías y Glorias, con el hir,
no , jr f . y oración del santísimo &
cramento.
SEGUNDA VISITA.

frece remos esta visita al Hijo etc


no de Dios vivo en acción de graci
p o r el beneficio de la redención.
Os amo, Corazon infinitamente am
ble de Je sú s, porque tomasteis á vui
tro cargo la ejecución del designio q
la santísima Trinidad formó de nuesl
redención. En vuestro Corazon es do
493
de la justicia y la paz hicieron una
eterna alianza y se dieron el ósculo de
amor.
Os amo , Corazon adorable, porque
en vos encontramos toda suerte de ar­
mas propias á nuestra defensa, todos
los remedios para la curación de nues­
tras enfermedades, Lodos los socorros
mas poderosos contra los asaltos de
nuestros enemigos ^ todos los consuelos
para aliviar nuestras penas , y las mas
puras delicias para colmar de gozo
nuestras almas.
Os amo ? Corazon adorable, ¿ quién
es el que os obligó á llorar y o rar por
nosotros, á publicarlas verdades evan­
gélicas, á sanar los enferm os, á b u s­
car la oveja perdida, á derram ar vues­
tra sangre en vuestra agonía en el jar-
din de las Olivas, y á acabar su efu­
sión en la cruz sino el amor?
Os am o, Corazon todo am able, por­
que os habéis dado todo á m í; quiero
amaros, serviros , bendeciros, y ocu­
parme siempre en agradecer vuestros
beneficios.
Padre nuestro, etc.
9
4 9»
TERCERA VISITA.

C a re c e re m o s esta visita en honra


las sagradas llagas de nuestro seí
Jesucristo.
Todas vuestras llagas, Salvador m
so» otras tantas puertas de salvad
para todo el m undo; mas yo adoro
particular la de vuestro sagrado Co]
7,0n , como la mas preciosa.
Os adoro, sagradas llagas do i
Salvador, porque sois las fuentes
donde manan las gracias y consucl
celestiales; os adoro en particular lia
del Corazon, porque sois el lug
abundante y manantial inagotable
los favores.
Os adoro, sagrólas llagas de mi S;
vad o r,p o rq u e sois como otros tanl
canales por donde las gracias y henil
cioncs pasan á nosotros en gran abtu
daucia , y en las que nuestros pens
miento^, palabras y acciones toman i
color de am or que las hace subir <
precio: os adoro en particular, Ih
del Gorazon , como principalconduc
de todas las gracias.
>105
Os adoro, sagrarios llagas de mi Sal­
vador, como oíros caracteres del libro
de la vida que contienen la ciencia de
los sanios j os adoro en particular , lla­
ga del Corazon, que sois la que nos
enseñáis una doctrina verdaderamente
divina.
Os adoro, sagradas llagas de mi Sal­
vador , porque sois lugares de refugio
donde los mayores criminales encuen­
tran su asilo; os adoro en particular,
]¡;iga del Corazón , como el asilo mas
seguro á que puedan refugiárselos pe*
cadores, y como arca de Ja santa hu­
manidad , sin la cual nadie se salva de
naufragio.
Os adoro, sagradas llagas, como
otras tantas elocuentes bocas que abo­
gan por mí delanle del trono del Pa­
dre de lus m isericordias; que al mis­
mo tiempo hablan á mi corazon para
hacerle acordar del am or que nos ha
tenido, y pedir nuestro reconocimien­
to. Os adoro en particular, llaga sacro­
santa del Corazon, porque habíais mas
alto que las oLras, y con los mas vivos
deseos de atraer mi alma cou vuestras
196
dulces voces.
Padre nuestro, etc.

CUARTA VISITA.

C ^írccerém os esta visita en repai


cion délos ultrages hechos á Jcsucri:
en el sautísimo Sacramento.
¡O mi adorable Salvador! abismo
clemencia >dad si os place á mis oj
rios de lágrim as, para que llore dia
noche los sacrilegios de mi vida.
¡O Señor! ¿es posible que baya ;
pagado las mas sensibles muestras i
vuestro am or con tan negras ingral
ludes? ¡O Corazon divino! mar debo
dad y m isericordia, Corazon lodo d
dicado al am or de los hombres, i
quiero ya tener mas corazon sinopa
consagrarle al dolor y á la penitenci
¡O señor y Dios mió! mi única esp
raí iza! permitid busque el remedio
mis Hagas en la llaga de vuestro C<
razón.
¡O herida amorosa! de la que desl
lan agua y sangre para remedio de t<
das mis debilidades; me herís el cor
197
zon á la vísta de las penas padecidas
por un ingrato que os ha hecho traición*
¡O Corazón infinitamente santoI que
concebiste tanto pesar por todos los
pecados del mundo , haced que llore
los míos 7 y que haga una resolución
firme de no ofenderos mas,
¡0 mi dulce Salvador! vos no des­
precias uncorazon contrito y humilla­
do : os pido despedaccis el mió de do­
lor. Costado divino, en que el hierro y
el amor hicieron una abertura tan la­
vo rabie, recibid mi corazon con el de
Jesús.
Yo dedico y consagro mi memoria,
mi entendí míenlo, mi voluntad, mi
cuerpo, mi alm a, mi corazon y todo
lo que tengo á su honra y gloria.
Padre nuestro, etc.

q u in t a v is it a .

C^frecerémos esta visita en honra


de las divinas perfecciones del sagrado
Corazon de Jesús.
Os adoro, Corazon de Jesús , p o r­
que lodos vuestros latidos, suspiros
498
y acciones según la dignidad de vues
Ira persona llagan ¿ ser, por serviles
tras, accionas de precio infinito. 0
adoro , Corazón de Jesús , como Ja hei
inosa posesion del Padre cierno, y €
objeto querido de sus complacencia?
O j adoro, Corazon de Jesús, conii
el arca en la que la paloma se retir
para evitar las plagas y agitaciones di
siglo: en vuestro Corazón, divino Je
su s, es donde el Espíritu santo reim
todos los escogidos; por este Corazo
es por donde Jos gobierna, y los con
duce al punto de su perfección y á I
felicidad eterna.
Os aduro, Corazon de Jesús, comí
el trono mas magnífico de vuestro W\
dre, el altar sobre el que se leba oíre
cido el solo sacrificio dismo
V» de sus ini
radas. Si queremos que el que le ol're
cemos le sea agradable, es menester po
iiei'le sobre este a lia r: allí es donde tic
hemos ofrecerle nuestros ruegos, poi­
que allí es donde los oye.
Padre nuestro, ele.
A99
RETRACTACION,
O ACTO DE REPARACION·
al sagrado Corazon, en el santísimo
Sacramento.

¡ © Jesús! hijo de Dios vivo, que os


habéis quedado bajo el velo de esta
hostia por un efecto incomprensible del
amor de vuestro Corazón , ved aquí
uncriminal postrado delante de vos >i-
yamente conmovido de las ofensas que
ha cometido eonLra vuestra soberana
Magostad, que viene ¿í reparar, en cuan­
to puede, tantas injurias cometidas con­
tra vuestra sagrada persona , y tantas
profanaciones de la adorable Eucaris­
tía, que es el m ayor milagro de vuestro
amor para con los hombres. Tomo al
cielo y á la tierra por testigo de mi jus­
to dolor, y sensible arrepentim iento,
como lo han sido de mis crímenes. ¡Qué
no tenga yo lagrimas de sangre para
Uorar incesantemente mis perfidias é
ingratitudes para con el mas amable de
todos los reves, y el mas dulce de lo­
dos los corazones , el que por la gene­
rosidad de su am or lia redoblado sus
200
ternezas, en el mismo tiempo que le
iralé con el m ayor desprecio ! O amor
inefable! ó hoguera de caridad! ¿por­
que ¡ó Jesús ! habéis amado tanlo á
los hombres pérfidos >que no os pre­
paraban sino oprob io s, tormentos
crueles y una muerte vergonzosa, mien­
tras que vos les preparabais un banque­
te real y divino, y que os dabais á vos
mismo á ellos para ser su alimento y
prenda preciosa de su inmortalidad?
Al menos ¡ó divino Jesús! vuestro
am or deberia haber suspendido el cur­
so de nuestras ingratitudes. Mas por el
contrario: ¡qué horror! os hemos cru­
cificado de nuevo con nuestros peca­
dos, hemos renovado las injurias y ul-
trages de vuestra pasión conloscrim a
nes que hemos cometido en vuestro
santuario, y al pié de vuestros altares.
Perdonadm e, S eñor, la dureza de mi
corazon, el devaneo de mis pensamien­
tos , y el olvido que he tenido de la
bondad y am or que me habéis demos­
trado. V enid, ministros del Altísimo,
venid pueblo de Dios, venid vírgenes,
esposas del Señor, lloremos todos juil·
204
tos ni píe del altar santo, por los dolo­
res que liemos causado , y las llagas que
liemos hecho al amable Corazon de
nuestro buen Jesús. Dirijamos nuestros
gritos y nuestros gemidos al cielo , y
nunca nos consolemos ? porque el Go-
razón del salvador de Israel ha sido
herido de muerte por los mismos que
estaban obligados á amarle sobre to­
das las cosas.
No, Señor y no quiero mas consue­
los humanos: mi gozo estará en ade­
lante en la observancia de vuestra ]ejr,
vuestras máximas, y vuestros ejem­
plos , y en la uuion de vuestro adora­
ble Corazon, á quien consagro el mío
para amarle y adorarle ahora al p re­
sente^' por Ja eternidad, y para dar
al Padre celestial el culto que le debo.
Así sea.
202

EJERCICIOS
PARA ENTRE DIA

Q UE PODRÁN PRACTICARSE

PRIM ERA PRÁCTICA.


OFICIO PARVO DEL SAGRADO CORAZON DE JESUÍ.

A D M ATUTINUM .
jr. Cor meum, flag rans amore mei,
Tnflamma cor meum amore tui.
ir. Dómine, labia mea aperies.
j f E t os meum antiuntiabit lauda
luam.
£· D m s, in adjutorium meum intend
jy Dómine,ad adjuvandum me/estint
í" Gloria P a tr i, etc.
J'j. Sicut erat, etc-

I1IMNUS.
Cpel'stis aula; gloria,
Qui sede lapsus ceilieris
205
Cfi’ii triamplios dése/-is,
XJt nostra jia s hostia.
Jesu, voluptas cordium,
Cor are sacris ignibtts ,
Dignis tit or neat lauttibus
Cordis lui pvatconium.
Jesu, P a ir is cor imicttm,
Paris anticum méttlibus ,
Puris amandum córdibus ,
Jn corde regnes omnium.

A N T IP H O N A .
0 sacrum Cor Jcsu ,P atris voluti-
tati obsequentissimum, inclina ad te
corda nostra , ut quce plácita sunt ei
faciamus semper.
■i.Paratum cor mewn, Dens cordis
mei, ut faciam voluntatcm tuam.
s'. Deus meus fVohd, ct legem tuam
in medio cordis mei.

OREMUS.
Respice, quwsumus, misericordis-
sime Deus, in Cor dilectissimi P'ilii
ltd, in quo tibi bene, coii/pfacuisti,
ijusque sanctissimi Cordis ttuvvori-
20K
b u s, quos nostri causa pertu lit, e.
dignis satisfactionibus , quas pro no
bis tibi persokit , placalus, coneed
corde contrito petentibus nostrorwt
nobis vmiarn pcccatorum t et tanh
Christi amore cor nostrum accende
u t, ipsius di\’itii Cordis affectibns toi
incensi, secundum Cor luwn inveni
r i mereamur: per Dominum nos
trum, etc.
A D P R IM A M .
•it. Cor Jesu ,fia g ra n s amore mei,
B/. Inflanima cor meum amore tid.
t!·. D eus , in adjutorium, etc.
b¡. Dómine, ad adjuvandwn, etc. Glo­
ria P a tr i, etc.

HYMNUS.
0 C or, amoris victima,
Cíeit perenne, gáudium ,
Mortalium solátium,
Mortalium spes última.
T ú , Trinitatis gloria,
Jnngit tibi se F ilius,
In te quiescit Spiritus ,
In te P atris sunt gaitdia.
Jesu} P atris cor ünicwn.
205
Paris amicum méntibus,
Paris amandwn córdibas,
In corde regnes omnium.

A N T IP H O N A .
0 Sacrum Cor Jesu, salutis nos­
tra? sitientissimum, revoca nos pra>-
varicatores ad c o r, ut non moriamur
in peccatis nostris.
y. Paratum cor meurn, etc.
r'. Deus mens, etc. Oremiis. Respi­
ce, etc. ut supra pag. 203.

A D TERTJAM .
y. Cor Jesu ,Jlagrans amore mei,
Bj. Inflamma cor metan amore tui-
y. Deus, in adjutorium, etc.
rv’. Dómine, ad adjuvandum, etc. Glo­
ria P atri, etc.

HYMNUS.
Te sole puro pu r ¡us,
Verbi Dei sacrárium ,
Verbi Dei palátium,
Templumcjue ccelo dignius.
Te digna sedes númine,
Facunda yirtus Jláminis,
206
1 llapsa. in ahum P lrginis,
Puro creavit sánguine.
Jcsu, P atris cor I'micutn,
P aris amicum mc/ilihus ,
P u r is amandum córdibits ,
In corde rogues omnium.

A N T I P H O N A.
О Sacrum Cor Jesu , puritatis
exemplar perfectissimum, f a c ms
esse mundo corde, ut secundum Cor
tuum inveniri mereamur.
jí. Paratum cor meum, etc.
b>. Deas mens, ctc. Oremus. Respi­
ce, etc. ut supra pag. 203.

A D SE X T A M.
Cor Jesu , ß a g ra n s amore niei,
я}. Inflamma cor meum amore tui.
^ . D eus, in adjutorium, etc.
в). Dómine,, ad adjitvandum, elc. Glo­
ria P a tr i, etc.

HVMNUS.
Cor dulce, Cor amabile,
Amore noslri súuciitm,
Amore nostri ¡ánguidum.
207
F ac , sis mihi placabile.
f'index rets irasciltir
Deus; sed itl te respicii,
Plata las iras dbjicit,
Ft fulmen ublivisdtur.
Jesu, Pain's cor in¡¡cum,
Paris andcuin metUibus,
Paris amandwn cordibus,
In corde rcgnes omnium.

A N TIPF IO N J.
0 Sacrum Cor Jesu, hostibus tuis
mitissimum , exultct pax tua in corde
nostro, ut persequentibiis ct calum-
niantibus nos remittamus in cordibus
nostris.
Paratum cor ?neum, etc.
tij. Deus mcus, etc. Ore/mts. Respi­
ce, etc. ut supra pag. 203.

A D N O N AM .
y. Cor Jesu ,Jlagrans amore mei,
Kj'. Inflamma cor meurn amore tui.
y. Deus , in adjutoriwn, etc.
Domine, ad adjuvandum, etc.
208
HTMNUS.
Grandi rechtsum vulnere,
'Amor dedit te jiérviw n,
Am or reclusit ostium,
Hortatur et pervádere.
Quos abluisti sángidm f
Fenis apertis omnibus,
Nos intunis recessibus ,
Semd receptos cóntine.
Jesu, P atris cor únicum,
P uris amicum mcntibus ,
P uris amandum cordibus
In corde regnes omnium.

A N T IP H O N A .
O Sacrum Cor Jesu, doloris pa.-
tientissimiun, da nobis cor conlritum
ct humiliatum, ut fru clu s dignos
pcenitentice faciomm.
Paratum cor meum, etc.
Deus mens t etc. Oremits. Respi-
ce} etc. ut supra pag. 203.

A D F E SP E R A S.
Cor Jesu, ß a g ra n s amore mei,
kJ. Inßamma cor meum amore tui.
Deus ¿ in adjutorium, etc.
209
b¡. Dómine, ad adjuvaudum, etc.

HVMNUS.
Novo Deus my¿terio
Carncm suam dat pábulum $
Ac sánguinern dat póculum ,
Mirábili convivio.
Quem proni adoranl ángeli,
Hie, temper ato munine,
Sub mystico velámine ,
Fit esca vilis sérvuli.
Jesu 7 Patris cor imicwn 7
Paris amicus meniibus,
Puris amandum cordibus ,
In corde juegues omnium*

A N T IP IIO N A .
O Sacrum Cor Jesu, pauper¿atis
amantissimum, pone nos ut signácu-
lum super te , ut in te único thesauro
tioHro totuin sit cor nostrum .
>’■. Paratum cor meum, etc.
id. Deus meus, etc. Oremus. Re spi­
ce, etc. ut supi'a p a g . 203.

A D COMPLETO RIUM.
>v. Cor Jesu ,Jlagrans amore mei,
210
Inßamma cor meum amove tni
y. Deus , in adjutorium , etc. Glorit
P a tr i} etc*

HYMNUS.
Cor Mat t'is ad Cov Filii
jim oris ardens impetit,
Indeslnmie anhdlitu,
Susftrrai, oblitum sui-
UtvumcjiuJamor is vinculum
Conjwtgit arctis nexibusj
Hoc ardct hitjus ignibus,
Ignemque reddit cemulum.
Jesu, P atris cor wiicumß
Puris amicum mentibus ,
P uris amandum cor dibits,
In corde regnes omnium.

JN T IP IIO N J.
O Sacrum Car Jesu, amanlibus k
beneficentissimum, deficiat in te caro
nostra et cor nostrum, ut sis Dctts
cordis nostri et pars nostra , Deus,
in wie j·num.
i . Paratum cor meum, Deus cordis
mei, ut faciem voluntatem tuam.
Pf Deus metis, volui, ct legem tuam
2í 1
in medio corc/i inei. Oi'cimis. Rés­
pice, qmvsiUHUs, сte. ut supra
P«S- 2из.

SEGUNDA PRÁCTICA,

PA1U ADORAR AL SAC.RADO CORAZON DE


JESUS EIS TODAS LAS MORAS DLL DIA,
Y PARTE DE LAS DE LA NOCHE.

A las seis de la tarde .

^ o adoro, Jesús m ió, vuestro sa­


grado Corazon, por la gran pena que
padeció cuando os despedísteis de vues­
tra querida m adre para partir á Jeru -
saJcn á m orir por mi am or; y pues su
virginal Со razón es la puerta para en­
trar y perseverar en el vuestro, os
suplico os digueis encender y conser­
var en el mió, y en el de lodos los fie­
les la mas tierna devocion á tan dulce
y amoroso Со razón ? para que estando
unidos á ella, permanezcamos siem­
pre unidos á vos.
A tas siete.
Yo adoro, Jesús m ió, vuestro liu
mildísimo Corazon, por aquella pro
fundísima humildad con que desput
de la cena del Cordero legal lavaste!
los pies á vuestros discípulos, sin es
cluir de este singular favor ni á sa
Pedro que os habia de negar cobarde
mente, ni al pérfido Judas que os lia
bia de entregar dentro de pocas hora!
Hacedm e, Señor, tan manso y huniil
d e de corazon como vos quereis.

A las ocho.
Corazon amantísimo de Jesús 3y
os adoro y os doy infinitas gracias, po
el am or inmenso que me manifestas
teis, instituyendo el augusto sacra
mentó del a lta r , dejándome en <
vuestro santísimo cuerpo en prend
de la gloria que me teneis prometid;
Me confundo, Señor, de lo mal qu
he correspondido á este inefable heñí
ficio, y propongo firmemente desa
graviaros con los actos mas fervoro
sos de d o lo r, am or y compasión
vuestro ultrajado Corazon.
, 213
A las nueve.
Yo os adoro, Corazon afligidísimo
de Jesús, por la tristeza y moríalos
angustias que en el huerto de Getse-
maní os ocasionó la memoria de mis
pecados. Os suplico, Jesús m ió, por
aquellas agonías, me concedáis tanto
horror á los vicios y á todo lo que
huela á pecado, qne prim ero llegue á
agonizar y m orir antes que cometer
con advertencia la menor ofensa coa-
tra vos.
A las diez.
Yo os adoro, Corazon vilipendiado
tle Jesús, por el grande sentimiento
que recibisteis cuando el pérfido y sa­
crilego Judas consumó con el ósculo de
paz la horrorosa traición que tenia me­
ditada, entregándoos á vuestros ene­
migos por treinta dineros desprecia­
bles. Os pido , Señor y me asistais con
vuestra gracia para no dejarme vcncer
jamas de la infame pasión de la codi­
cia : y permanecer fiel en vuestro ser­
vicio hasta el último momento de mi
vida.
21
A la s cinco de la mañana.
Yo adoro, Jcsns amabilísimo, vuos
tro sagrado Corazon , por las afliccio­
nes y penas de que se vio inundado ci
el discurso de aquella triste noche el
medio de tantas hurlas , desprecios
puntillazos, bofeladas, salivas é indo
cibles oprobrios como recibisteis d
manos de una infame sold .desea ci
aquella prisión de horror. Alábenos
Señor, por ello todas las criaturas.

A las seis.
Corazon pacientísimo de Jesns, y
os adoro, por la suma paciencia qu
«gereliasteis cuando Fuisteis llevado coi
la m ayor ignominia de tribunal en tri
bunal, y escuchasteis las atroces cnlnm
nias y falsos testimonios que en ello
se pronunciaron contra vos. Concc
dedm e, Dios m ío, el que sufra con si
lencio y sin el menor resentimiento to
dos Jos agravios y malos tratamiento
de mis prójimos por vuestro amor.

A las siete.
Yo ad o ro } Jesús m io 3 vuestro cas
21o
tísimo Corazon, por el estremado do­
lor y con fusión que sufrió cuando os
visteis desnudo en carnes en presencia
de una multitud de gente, atado como
un vil esclavo a una colunna, y azo­
tado con Ja m ayor crueldad. Conce­
dedme, rey de las vírgenes, un gran­
de amor á la honestidad y pureza, y irn
deseo eficaz de espiar, por medio de
una digna penitencia , los pecados que
fueron la causa de tan cruel flagelación.

A las ocho.
Yo os adoro, Corazón afligidísimo
de Jesús í por los dolores intensísimos
que padecisteis cuando por espiar mi
orgullo y vanidad fuisteis coronado de
espinas, y tratado como un rey de tea­
tro* Yo deseo, divino Salvador, daros
tanta gloria, cuantas fueron las hurlas
y oprobrios que recibisteis en esta tra­
gedia de horror.

A las nueve.
Yo os adoro, Corazon despreciado
de mi Dios, por el dolor que sufristeis
cuando siendo presentado al pueblo por
24 6
Pilátos en la mas triste y dolo rosa fi¡
r a , pidió con gritos y amenazas q
fueseis crucificado. Yo me compadi
co, Señor, de tanta ingratiLud y i
re z a , y estoy res tiel Lo á preferí]
siempre á todas las cosas.

A las diez-
Yo ad o ro , Jesús mió , vuestro ¡
grado Corazón, por la grande resigi
cion y conformidad con que aceptó
sentencia afrentosa de muerte de en
¡t que fuisteis condenado por mis pet
dos. Yo os suplico me concedáis la g
cia de aceptar con la m ayor resigr
cion todo cuanto dispusiere de mí vu
tra adorable providencia,

A las once>
Yo adoro, Jesús mió, vuestro mí
nánimo Corazon, por la alegría c
que mirasteis y recibisteis sobre vu
tros hombros el pesado madero de
cruz, y por los muchos y grandes ti
bajos que padecisteis en esta última j<
nada. Haced, Señor, que yo tenga
mas grande aborrecimiento á los p
247
cercs y delicias engañosos de este mun­
do, y que solo halle el consuelo en
llevarla cruz de la mortificación hasla
la muerte.
A las doce.
Corazon obedientísimo de Jesús, yo
os adoroj por la ciega y pronta obedien­
cia que prestasteis á los verdugos cuan­
do os mandaron tender sobre la cruz
para ser crucificado, y por los acerbí­
simos dolores que padecisteis en tan
cruel y sangrienta operacioi). Crucifi­
cad , Dios mío , mis carnes con vuestro
sonto tem or, y haced que sea obedien­
te á la voz de vuestras inspiraciones,
y á todos los mandatos de mis supe­
riores.
A * la una.
Yo os adoro, Corazon afligidísimo
de Jesús, por la intensísima contrición
que estando pendiente de la cruz tu ­
visteis de todos los pecados del mundo,
y por el grato sacrificio que desde aquel
afrentoso patíbulo hicisteis á vuestro
eterno P a d re , para b o rrar el decreto
de muerte que estaba fulminado con­
tra mí* Concededme, Señor, un ver-
40
218
dadero y perfecto arrepentimiento
todas mis culpas , y tina viva comj
sionde todos vuestrosdoloresy peo

Á las dos.
Yo os adoro, Corazon agoniza]
de mi Dios, por la inmensa carid
que os abrasó cuando en medio de ts
tos dolores, insultos y agonías orast
al eterno Padre por vuestros enen
g o s, ofrecisteis el paraíso ai buen I
dron, y nos pusisteis bajo la protecci
v tutela de vuestra afligidísima Mad
H aced, S eñor, que yo aprenda y pr
tique estas lecciones de amor, para c¡
en Ja hora de mi muerte merezca
aquellas dulces palabras: Hoy estar
conmigo en el paraíso .

A las tres *
Yo ad o ro , Jesús m ió , vuestro am
roso C orazon, á quien contemplo «
piraudo en esta hora por mi am or,
consumando la grande obra de mi i
dencion. Yo os suplico por estemisr
Corazon, que no permitáis se picr
en mí el fruto de vuestra pasión saci
249
santa, y la gracia de exhalar en él mi
último suspiro.

A las cuatro.
Yo os ad o ro , sagrado Corazon de
Jesús, herido y traspasado de parte á
parte con el hierro de la lanza. Yo ve­
nero con toda mi alma esa amorosa lla­
ga que me franquea la entrada en ese
santuario de am or, en el cual deseo
establecer para siempre mi m orada, y
estar amándoos po r una eternidad.

A las cinco.
Yo os adoro, glorioso Corazon de
Jesus, y os doy infinitas gracias p o r
los inmensos beneficios que despues de
vuestra muerte hicisteis :í la Iglesia, y
por todos los que yo en particular he
recibido en todo el discurso de mi vi­
da ; por los cuales deseo daros todo el
honor y gloria que os han dado y os
darán por una eternidad todas las cria­
turas.
220
PRACTICA TERCERA

TAnA OBSEQUIAR EL SAGRADO CORAZON :


JESUS EN TODOS LOS DIAS DE LA
SEMANA.

E l domingo entrarás en una viva fe<


el corazon de Je sú s, como en un hori
de am or ? para purificarle de todas 1
manchas que has contraído en toda
«em ana, a la manera qtiese purifica
oro y la plata en el crisol, dejánde
penetrar de aquel divino fuego, yd
.senmlo transformarte todo en é l, pa
vivir siempre abrasado en puras 11
mas de amor.
El lunes entrarás en espíritu en
Corazon de Jesús , como entra un r
en el retrete de su juez, para aplacar
y ofrecerte a satisfacer á su justic
Después de confesar allí v pedirle pe
don de tus flaquezas, suplícale Iiuni
dem ente, que te deje encerrado
penitencia en aquella cárcel de ame
que te haga participante de las tristezi
dolores y amarguras que tú mismo
hiciste padecer \ y en fin que te ate
221
prisione tan fuertemente, que no te ele-
je mas libertad que para amarle, ni mas
movimiento y vida que Ja que él tiene
en la cárcel del sagrario eu la que 1c
ha puesto cautivo tu amor*
El martes entraras en el Corazon de
Jesús, como un discípulo entra á Ja es­
cuela de su m aestro, para aprender la
ciencia de los santos que es Ja ciencia
del amor. Escucha con atención las lec­
ciones que te d a , y procura con espe­
cialidad grabaren tu alma aquellas? sus
palabras: s1prended de v:i que soy
manso y humilde de. cavazón, dándo­
le i entender el aprecio que haces de
esta doctrina, ejercitando en este dia
algunos actos de humildad-
El miércoles en traías en el C ora­
zón de Jesús, á Ja manera que entra en
una nave un viagero, que tiene que ha­
cer una larga y peligrosa jornada , cual
es la que tú debes hacer para llegar al
puerto de la eterna felicidad. Las tem­
pes! ades que mas tienes que temer son
lasque levanta el uracan del am or pro-
pió, y el viento de la vanidad. Si le
dejas conducir por el am or que es et
piloto que dirige la nave, él te de
fenderá y te hará vogar en calma j
tranquilidad.
E l jueves entrarás en el Corazon il
Jesús, como un amigo que es convida
do á un banquete por su m ayor an\i
go. Allí verás la franqueza y ltberali
dad con que te manifiesta y ofrece la
mayores delicias , te embriagará con r
vino delicioso de su am o r, con aquc
vino que hace dulces todas las amar
guras de este m undo, é inspira c
disgusto á los deleites de la tie rra , t
dará todo cuanto tiene, y te hará par
ticipante desús méritos: mas mira qu
la liberalidad debe ser recíproca j y e
necesario que te dejes poseer de él tf
do entero, y sin reservar para ti eos
alguna, asi como él nada se reserv
p o r amarte j por lo cual cuidarás d
liacqrlo todo en este dia en espíritu d
amor.
E l viérnes te acercarás al costado d
Jesús pendiente de la c ru z , como u
hijo al pecho de la tierna madre qu
le ha criado á costa de iufinitos dolo
res y fatigas. Déjate penetrar de uno
223
vivos deseos de habitar dentro de su
Corazon,y él te le franqueará con la
mayor ternura* E ntra en él sin miedo
y lleno de confianza, bien seguro de
que no te desechará , ni te abandonará
por lo pasado , si le amas al presente,
y resuelves habitar en aquella morada
de amor abandonándote enteramente á
su disposición.
El sábado te presentarás en el Cora­
zon de Jesús, como una víctima que* se
presenta ante el altar para ser inmola­
da. Ofrécete gustoso al divino sacrifica-
dor, y pídele humildemente que de­
güelle y haga m orir para siempre en
tila vida anim al, y que después tic
consumirla con el fuego de su am o r,
te haga pasar á una vida nueva anim a­
da por solo el am or. Dichoso de tí si
con la práctica de esta dulce devocion
puedes decir con el Apóstol: No .sor
yo e¿ que vivo, sino Jesuses el que vi­
ve en mi.
Devotas faculcUorias.
¡O Corazon infinitamente .sanio! san*
tificad mi corazon y hacedle semejante
al vuestro.
2 2 JJ-
Corazon sagrado, fuente de todas h
gracias , enriqueced mi alma con Jo;
tesoros que encerráis.
Corazon dulcísimo de Jesús, siempu
abrasado del am or mas puro y perfcc
t o 5 abrasad mi corazon en vuestras di
vinas llamas.
Corazon santísimo de mi Dios,su
plid con la santidad de vuestros deseo
las imperfecciones de los míos.
Jesús m ió, am or mió, y dulce es
peranza de mi aluia , recibidme denln
de vuestro divino Corazon.
Cielos y tierra, ayudadme á alaba
y bendecir el Corazon amabilísimo d
Jesús.
Corazon herido por mi a m o r, herid
me con los dardos penetrantes del sa
grado fuego que os abrasa.
Corazon afligidísimo de Jesús > lia
cedme participante de vuestras pena
y dolores.
¡O Corazon ultrajado de Jesús! y i
os ofrezco en satisfacción de Lodos lo
ultrages que recibís Lodos los afecto
del Corazon purísimo de María.
E terno P a d r e , supla el am or de
225
abrasado Corazón de vuestro hijo Je ­
sús la tibieza del mió.
¡O y qué dulcí: y que amable soU
Corazon bendito de Jesús!
Alabado sea el Corazon de Jesús sa­
cramentado: por siempre y de lodos
sea ardientemente amado.

El limo. Sr. D . Atanasio dePti-


yal y Povcda, obispo de Calahorra
y la Calzada, tiene concedidos cua­
renta dias de indulgencia á todos y á
cada uno de los fieles por cada vez
que repitan la última jaculatoria.

MODO
PE OFRECER EL SANTO «OSARIO AL SAGRA­
DO CORAZON DE JESUS,

tacado en gran parte del que usaba el santo


padre san Francisco de ISorja cuando era
duque de G andía, se^un lo refiere el pa­
dre Nicremberg en su vida. L¡b. I cap. l">.

ADVERTENCÍA.
La oracion que se pone por cada
misterio debe decirse antes de rezar
-10 *
226
la decena ó diez correspondiente, pu<
de este modo podr á con mas facilida
meditarse en el misterio, y se segn
rá así el espíritu del santo patriare
Sto, Domingo de Guznian, institiddo
de la devocion del Sto. Rosario, y l
intención de, los sumos Pontífices qu
han concedido las indulgencias.

MISTERIOS GOZOSOS.

PRIMER MISTERIO.

De la encarnación del Hijo de Dio¿

¡ O dulcísimo Corazon de Jesús! i


considerar el am or escesivo en que ai
disteis desde el prim er instante de vues
Ira encarnación en el seno de la Virgo
santísima, mi corazon se llena de con
fusión por lo poco que os lie amado
y poniendo por medianera á yuestr;
santísima Madre que con vos fue núes
Ira Co-redentora consistiendo en esti
misterio tan inefable , os pido 7nos con
cedáis que nuestro corazon se deji
atravesar de los dardos do vuestro di
227
vino n m o rv y d e e s te m o d o recompen­
semos nuestro pasado olvido é ingra­
titud-

SEGUNDO MISTERIO.

De la visitación de nuestra Señora á


su prima santa Isabel.

l i a caridad y misericordia ¡ó santí­


simo Gorazon de Jesús! que manifes­
tasteis cuando encerrado en el vientre
de vuestra santísima Madre fuisteis lle­
vado a la casa de santa Isabel para lle­
narla de gracias y santificar á vuestro
santo precursor, y á la que esta mis­
ma Señora manifestó en esta ocasion,
confunden la poca que tengo yo con
mis prójimos , y me animan á supli­
caros, á vos que sois la fuente de la
caridad y misericordia, radiquéis en
mi corazon la caridad para con mis
prójimos y el deseo de favorecerlos en
cuanto me fuese posible.
228
TERCER M liTEIU O.

D el nacimiento del Hijo de Dios crt el


portal de Bclctu

IL ia pobreza y desnudez que sufris­


teis ¡ó humildísimo Corazon de Jesús!
en el portal de Belen el dia de vuestro
nacim iento, me avergüenzan de ver­
me tan poco afecto á estus santas vir­
tudes, y así, uniéndome á la que pa­
deció también vuestra humildísima Ma­
dre , os pido me concedáis por su po­
derosa intercesión el am or y deseo Je
la santa pobreza, y el aborrecimiento
al regalo y comodidad.

ce auto misterio.

De la purificación de nues tra Señora


y presentación en el templo del Señor.

¡C astísim o Corazon de Jesús! que


os humillasteis en la presentación en el
templo ofreciéndoos á vuestro eterno
Padre por nuestra salvación y reme­
dio ; os suplicamos que p o r la humil-
229
Jad con que vuestra santísima Madre
se sujetó sin estar obligada á la ley do
la purificación, nos concedáis por su
intercesión la perfecta castidad y pu­
reza de alma y cuerpo, llorando arre­
pentidos por io que nos falla de estas
virtudes.

QUINTO MISTERIO.

Cuando el niño Jesús se quedó en el


templo y se sentó entre los doctores.

¡ O obedientísimo Gorazon de mi Je ·
sus! que po r cum plir la voluntad de
vuestro eterno Padre os quedasteis en
el tem plo, dejando á vuestra amantí-
,sima Madre en el m ayor dolor y am ar­
gura , por la pena y aflicción que p o r
esta pérdida y ausencia sufrió 5 os su­
plicamos nos concedáis, que confun­
didos de no haber sido hasta aquí obe­
dientes á vuestra santa le y , en adelan­
te os imitemos en la perfecta obedien­
cia , conformidad y uniformidad á la
divina voluntad.
228
TERCER M IjTKRÍO.

Del nacimiento del Hijo de Dios en el


portal de Belén.

ffjla pobreza y desnudez que sufris­


teis ¡ó humildísimo Corazon de Jesús!
en el portal de Belen el dia de vueslro
nacimiento, me avergüenzan de ver­
me tan poco afecto á estas santas vir­
tudes y y a sí, uniéndome á Ja que pa­
deció también vuestra humildísima Ma­
dre , os pido me concedáis por su po­
derosa intercesión el am or y deseo de
la santa pobreza, y el aborrecimiento
al regalo y comodidad.

CUARTO MISTERIO.

De la purificación de nuestra Señora


y presentación en el templo del Si ñor.

¡C astísim o Corazon de Jesús! que


os humillasteis en la presentación en el
templo ofreciéndoos á vuestro eterno
Padre por nuestra salvación y reme­
dio : os suplicamos que p o r la humil-
229
dad con que vuestra santísima Madre
se sujetó sin estar obligada á la ley de
la purificación, nos concedáis por su
intercesión la perfecta castidad y pu­
reza de alma y cuerpo, llorando arre­
pentidos por lo que nos falla de estas
virtudes.

QUINTO MISTERIO.

Cuando el Tiiño Jesús se quedó en el


templo y se sentó entre los doctores.

; © obedienlísimo Corazon de mi Je *
sus! que p o r cum plir la voluntad de
vuestro eterno Padre os quedasteis en
el tem plo, dejando á vuestra amantí-
sima Madre en el m ayor dolor y am ar­
gura , por la pena y aflicción que p o r
esta pérdida y ausencia sufrió 5 os su­
plicamos nos concedáis, que confun­
didos de no haber sido hasta aquí obe­
dientes á vuestra santa le y , en adelan­
te os imitemos en la perfecta obedien­
cia , conformidad y uniformidad á la
divina voluntad.
250
MISTERIOS DOLOROSOS.

FIlIMER MISTERIO.

De la oración del huerto .

A l considerar ¡ó angustiado Corazon


de Jesú s! la fervorosa y resignada ora-
cion que tuvisteis en el h u erto ; y la
congoja y aflicción que sufristeis cuan­
do se presentaron á vuestra imagina­
ción las penas y sufrimientos que de­
bíais padecer por solo nuestro amor,
m i corazon se llena de am argura y sen­
timiento por mi tibieza en la oracion,
y por la parte que he tenido en vues­
tros padecimientos ; y os suplico, po­
niendo por medianera a vuestra acon­
gojada madre María santísim a, me
c o n c e d í espíritu y don de oracion y
resignación perfecta para beber el cá­
liz de cualquiera trabajo que os dig­
néis enviarme.
23'f
SEGDXDO MISTERIO.

De los azotes en la columna.

¡^Lf padenlísim o Corazon de mi d u l­


ce y soberano Redentor! al veros des­
mido y tan mal Ir atado en la colum na,
y á mí vestido y regalado , me lleno
de confusion, considerando lo poco
que he sufrido por vuestro a m o r, y
uniéndome á lo que sentía vuestra do-
lorosísima M adre; os pido, me deis
ánimo y esfuerzo para mortificar mi
carne y corresponder en algo á las fi­
nezas de vuestro amor.

TERCER MISTERIO.

De la coronaclon de espinas.

, 0 despreciado Corazon de mi buen


Jesús! al considerar la dolorosa coro­
nación de espinas que sufristeis, m ees-
cita un gran dolor de la ambición y es­
tima que he tenido de las honras m un­
danas; os pido que por medio de vues­
tra dulcísima Madre me concedáis que
232
las desprecie, y un vivo deseo de que
mi corazon no se apegue á ellas, usan-
do de esle ¿¡mudo como si de él na
usase.
CUARTO MISTERIO.

De la cruz acuestas.

¡ O sufridísimo Corazon de mi Jesus!


al veros cargado con el pesado made­
ro de la c ru z , mi corazón se parle de
dolor, y considerando que en nada os
im ito, haciéndoseme siempre lan ás­
pera cualquiera tribulación, os pido
po r el dolor que vuestra afligidísima
Madre sufrió viéndoos llevar lan pesa­
da carga, me deis conformidad y ale­
gría en llevar la cruz que me enviaseis
aunque sea á m i carne m uy dura y muj·
pesada.
QUISTO MISTERIO.

De la crucifixión de nuestro Señor.

dolorosísimo Corazon de mi ama­


ble Sal vador! al vero? clavado en el ma­
dero santo de la cruz, adoro la divina
253
justicia, que os hizo sufrir tanto por
nuestro am or, y venero su misericor­
dia con los miserables pecadores, al
misino tiempo que vuestra perseveran-
cia en la obediencia á vuestro eterno
Padre, y llorando por Jo poco que me
he aprovechado de vuestra misericor­
dia , y de mi poca perseverancia en los
buenos propósitos! os pido por vues­
tra angustiada Madre que con tanto va­
lor estuvo firme al pié de la santa cruz,
me concedáis la perseverancia y cons­
tancia que disteis á vuestros mártires
para vivir y morir por vuestro m ayor
servicio y gloria.

MISTERIOS GLORIOSOS.

PRIMER, MISTERIO.

De la gloriosa resurrección del Señor.

G o z ó m e ¡ó amabilísimo Corazon de
mi Jesús! al veros tan glorioso y triun­
fante en vuestra santa resurrección, y
concibo por ella esperanza cierta déla
mia¿ confundiéndome de no haber re-
23*
sucítado hasta ahora d una nueva vida;
y os pido que por ]a intercesión de
vuestra gloriosísima Madre, que tanto
se alegró en este misterio, me conce­
dáis el que me renueve en el hombre
interior, buscando solo las cosas celes-
tiales y despreciando las terrenas.

SEGUNDO MISTERIO.

De la admirable ascención del Señor.

A jé g r o m e jó gloriosísimo Corazon
de mi Jesús! al ver vuestra santa hu­
manidad elevada á la diestra del Padre,
que era el lugar donde merecíais estar,
y considerándome tan bajo y terreno;
os ruego, poniendo por intercesora a
vuestra santísima Madre, que tanto go­
zo tuvo al ver vuestra admirable as­
cención , me deis gracia para que
abandonando los deleites perecederos
de la tierra, mi trato y conversación
sea siempre en los cielos.
235
TERCER MISTERIO.

De la venida del Espíritu santo sobre


el colegio apostólico.

¡ amabilísimo Corazón de mi Jesús!


que desde el seno del Padre os dignas­
teis enviar á los apóstoles el Espíritu
santo Paracleto; al considerar esta su­
ma dignación d oy á vuestra esposa la
Iglesia el parabién por tener huésped
lan divino j y dolién dose de mi poca
preparación para recibirle en mi alma.,
os pido que á imitación de vuestra bea­
tísima Madre y por su intercesión re­
ciba yo los dones del divino Espíritu
para coger los frutos del divino amor.

CUARTO MISTERIO.
De la muerte y asunción de nuestra
Señora*

¡VI? sagrado Corazon de Jesns! al


considerar la complacencia qne tuvis­
teis en llevaros en cuerpo y alma d go­
zar de vuestra compañía a vuestra pu­
rísima madre María santísima¿ m ere-
236
gocíjo por tener en los cielos tal abo-
gada, y fiado en su protección os me­
go me concedáis, que arrepentido de
]a poca dcvocion y afecto que lie te­
nido á tan digna M adre, obtenga su in­
tercesión para con vos, y me gloríe de
ser siempre su afectuoso y reverente
hijo.
QUINTO MISTERIO.

De la coronacion de nuestra Señora


por reina de todo lo criado.

, © amabilísimo Corazon de Jesús!


que con el Padre y d Espíritu santo co­
ronasteis en los cielos á vuestra santí­
sima madre María, premiándola can
m odo tan admirable las virtudes que
ejercitó en vida; os p id o, que confun­
diéndome de verme tan indigno desrr
allí coronado, é imitando los ejemplos
de tan gran Madre y Señora, me con­
cedáis sea mi protectora é intercesor^
para que por mis pecados no pierda el
eterno premio para donde me convi­
dáis.
237
OFRECIMIENTO

DEL SANTO ROSARIO.

D i v i n o Corazon de nueslro adorado


Jesús, esta parle de rosario (ó este ro­
sario) que acabamos de rozar en honra
de vuestra gloriosa madre María san­
tísima, es nuestro animo ofrecérosle en
correspondencia, aunque bien tenue, al
infinito amor que nos teneis y en des­
agravio de los ultrages que recibís de
I üs pecadores: en unión délos am oro­
sos afectos del purísimo Corazon déla
Virgen vuestra madre, y con intención
de ganar todas las indiligencias conce­
didas a esta devocion del santo rosario,
rogándoos por la propagación y au­
mento de nuestra santa fe católica,
exaltación de la santa madre Iglesia,
estirpacion de las heregías y cism a, paz
y concordia entre Jos príncipes cristia­
nos, salud del sumo Pontífice y de nues­
tro católico Monarca y real familia,
prosperidad de estos reinos 7y por las
demas intenciones de los sumos P on­
tífices y prelados que las han concedí-
258
d o : encomendándoos laminen á Lodo;
nuestros enemigos, parientes, allega­
dos y am igos: en sufragio de las áni­
mas benditas del purgatorio, y en par*
licular délas que os hubiesen sido \mi
devotas y de María santísima: os ro­
gamos finalmente miréis con ojos de
hondada las personas que estamos uni­
das para honraros, adoraros y des agrá·
viaros: concedednos á todos un lugar
en vuestro sagrado costado, para <jik
inflamados allí en vuestro divino amor
se emolden nuestros corazones sobree]
vuestro, y aprendamos á ser mansos
y humildes de corazon, para lograr de
este modo cantar en vuestra divina pre­
sencia vuestros amores y misericor
dias en la dulce compañía de la ma­
dre del divino amor la santísima vir­
gen María y de todos los ángeles j
santos por toda la eternidad* Amen*

CORONA
DEL SAGRADO CORAZON Dfi JESUS.

ADVERTENCIA.
N. SS. P. Pió V il, defeliz recor·
239
dación, con decreto Urbis et Orbís de
la S. C. de las indulgencias de 20 ele
marzo de 4 S'¡ 5, y rescripto de la se­
cretaria de memoriales, concedió á to­
dos los fieles, que al menos con co-
razon contrito y devoción rezasen en
cualquier idioma (con tal que la tra­
ducción sea fiel) la sigtuente corona,
ó seanpreces al santísimo Corazon de
Jesúsj por cada vez 300 dias de in­
dulgencia; é indulgenciaplenaria una
vez al mes á todos los que á lo ménos
una vez al dia la rezaren todo el mes,
que podrá consegiurse el dia que eli­
gieren confesados y comidgados, y
rezandopor la intención del sumo Pon­
tífice; cuyas indulgencias son aplica­
bles á las aliñas de los fieles difuntos.

OFRECIMIENTO.

Santísim a Trinidad: d m ayor honra


y gloria vuestra, de María santísima y
de todos los bienaventurados, os ofre­
cemos esta corona por la exaltación
de la santa fe, estirpacion de las he-
regías, aumeato de la Iglesia, paz y
2*0
concordia enlrc los príncipes cristianos
por el alivio de las almas del púrgalo
rio , conversión de los pecadores y per
severa vicia de los justos, por los nave­
gantes, encarcelados y cautivos cris­
tianos y sea también para remedio dela<
necesidades tocantes al alma y cuerpo
para vivir y m orir santamente, y pa­
ra que Lodos los hombres alaben y ado­
ren al santísimo Corazón de Jesús en
los siglos de los siglos. Amen,
y. Dómine, labia mea a pe ríes.
rv'. Et os nieum annuntiabit laudein
tuam.
>\ D c u s,m adjutorium rneum intemle.
. Dómine, ad adjuvandum me festina,
Gloria Patri. etc.
p r im e r o .

Jesús mió amorosísimo, al refle­


xionar sobre vuestro buen Corazon,l<
hallo todo piedad y dulzura para coi
los pecadores arrepentidos, siento qu
d mió se llena de confianza esperan
do ser bien acogido de vos. Me con
fundo al considerar los pecados queli
cometido- Mas ahora, cual otro san P(
d ro , y cual otra Magdalena doloriclí
m
los lloro y los detesto porque son ofen­
sas contra v o s , sumo bien. Conceded­
me de ellos un perdón general; y oja­
lá muriera de dolor de haberos ofendi­
do. Dulcísimo Jesús, os pido por vues­
tro buen Corazon, que muera antes
qnc ofenderos, V que viva solo para
amaros.
Dígase un Padre nuestro y cinco
veers el Gloria Patri en honor de las
cinco llagas de nuestro señor Jesu­
cristo y de su sagrado Corazon, y
(¡espites la aspiración siguiente.
Corazón de mi amable Salvador,
haz que arda y siempre crezca eu luí
vuestro amor.
Así se ha de decir al fin de cada
oración.

SEGUNDO.
Bendigo, Jesús m ió, vuestro humil­
dísimo Corazon, y os d oy infinitas gra­
cias, porque en el dármele por ejem-
jplar no solo me escitais con fuertes im­
pulsos á imitarle, mas también á costa
de tantas humillaciones vuestras me en­
señáis el camino de la humildad. ¡Iu-
2ttS
feliz de m í , cuánto me lie desviado de
vos! Perdonadme. No mas soberbia:
lio mas vanidad. Mas con humilde co·
razón entre las humillaciones os quiero
seguir, y obtener paz, salud y gloria.
Fortalecedme vos , y bendeciré por to­
da la eternidad vuestro humildísimo
Co razón.
Padre nuestro y cinco veces el Glo­
ria patrL
Co razón de mi amable Salvador, haz
que arda y siempre crezca en mí vues­
tro amor.

TERCERO,
Adm iro, Jesús mío, vuestro pacien-
tísimo Corazon, y os doy gracias por
tantos y tan maravillosos ejemplos de
invencible paciencia que me habéis de­
jado. Siento vivamente mi demasiada
delicadeza, mi suma iu mortificación, y
la poca conformidad con que sufro las
penas, trabajos y adversidades que os
dignáis enviarme.
Ah ¡Jesús amable! infundid en mi
corazonun fervoroso y constante amor
á las tribulaciones, á las cruces, á las
2H3
mortificaciones, y á la penitencia; pa­
ra que siguiéndoos hasta el calvario
llegue con vos á la gloria y al gozo
eterno del paraíso.
Padre nuestroy cinco veces el Glo­
ria Patri.
Corazon de mi amable Salvador, haz
que arda y siempre crezca en mí vues­
tro amor,
cu a u t o .
Dulcísimo Jesús mió, á vista de vues­
tro mansísimo Corazon, y o me horro­
rizo al considerar el mió tan deseme­
jante al vuestro. Cualquier disgusto, y
cualquiera palabra, en contrario á m i
parecer, me inquieta é incomoda. Per­
donad, ó amantisimo Jesús, estos mis
escesos é impaciencias, y dadme gra­
cia para imitar en lo porvenir en cual­
quiera contrariedad vuestra inalterable
mansedumbre, y así gozar perpetua y
santa paz.
Padre nuestro y cinco veces el Glo­
ria PatrL
Corazon de mi amable Salvador, haz
que arda y siempre crezca en mí vues­
tro amor.
m
QUINTO.
Alabado sea, y millares de veces ei
salzado, ó Jesús,m ió, vuestro genen
sísimo Corazon vencedor de la muerl
y del infierno. Dignísimo sois, ó Je
sus m ió, de toda alabanza. Y o quetl
mas que nunca confuso al ver mi co
razón tan tibio y tan poco generoso pa
ra sufrir los trabajos y cruces á imita
clon vuestra y por vuestro amor. Pe
ro 110 será así en adelante: de vos es
pero fuerza tan animosa, con la que pe
leando y venciendo con vos en la lie
rra, triunfe despues alegre y contení'
con vos en el cielo.
Padre nuestroy cinco veces elGlo
ría Patri.
Corazon de mi amable Salvador, lia
que arda y siempre crezca en mi vue¡
tro amor. · ·
Lleguemos ahora :í la gran madr
de Jesús, María, ofreciéndole nuestro
obsequios y servicios; y conGados en 1
benignidad de su Corazon materno di
gamos le de lodo nuestro corazon:
¡ O gran madre de Dios y madre mi
María I p or las grandes y escelsas pn

rogativas de vuestro dulcísimo Cora-
zon, alcanzadme una verdadera y cons­
tante devocion al sagrado Corazón de
Jesús vuestro amanlísuno hijo 3de m o­
do que unido con él y en él escondido
con todos mis pensamientos y alectos,
cumpla perfectamente con todas mis
obligaciones,.y con alegría y gozo de
corazon sirva; siempre, y con especia­
lidad en este m es, al sacratísimo Cora­
zon de Jesús*
y. Cor Jesu flagrans amorc mri,
Iuflarnma cor ineum amore tui.

ÓBEMUS.

Illo nos igne quacsmniis, Dómine,


Spírítus sanctus ¡nliammet, quem Dó-
tninus nosler Jesús Christus é peneli a-
libus Cordis sui missit in terram, ct
voluit vehementer aceendi. Qui Lecnm
vivit et regnat iu nnitu'c ejuxdem Sp¡-
ritus Sancti Deus; etc. Amen.
2>I6
E LO G IU M

SACRATISSIMI COJtDlS JESU*

f . JLreus, in adjuloriuin rnenni in


tende.
Bf. D óm ine,«id adjuvandum mefosli
ua.=>¡·. Gloria Palri, d e.
C or Jesu, verbo Dei substantiali-
ter unitum,
rj. Divino a inore , quo ardes , inflam·
ma cor nostrum.
Cor Jesu, Dei majcstatedignum,
s). Divino amore , etc.
Cor Jesu, Dei sanctitatesancLum,
b}* Divino amore, etc.
Cor Jesu, Dei bonitate bonum,
Divino amore, etc.
Cor Jesu, Dei adoratione Deo debi­
ta adora nd um,
Divino amore, etc.
i\ Cor Jesu, aniore Deo digno aman·
dum,
Divino am ore, etc*
m
Cor Jesu ineíTabile,
Cor Jesu íncomprehensibile,
Cor Jesu, Patris rcterni temphim
dignissiinum,
Cor Jesu, veruni ac propium Spiri-
tus saucti liíibiüículum,
Cor J e s u , sanclissimae Trinitatis 5
sanctuarium, 5
Cor Jesu, charitatis eeternae dignís- o
sima sedes, ^
Cor Jesu, in quo habitat omnis p le -^
o
n iU id o d i i m U a l i s ,
5
Cor Jesu, in quo smit omnes the- ^
sauri sapienlirc el seientif^, ^
Cor Jesity Lhesaurus nunquain de-
íieiens. ’¿ i
Cor Jesu, di ves in omnes, qui in- §
vocant te7 S
Cor Jesu? de cujas plenitudine om -
nos accépinuis, S
Cor Jesu, pax et reeoneiliatio nos- g
tra, ¿
Cor Jesu, fons aqure salientis in vi- ¿
tam apierna ni ^ ?
Cor Jesu, puteus aquaruni viven-
tium,
Cor Jesu, principium ct origo vir-
2US
tu tum omnium,
Cor Jesu, in quo sibi Palcr bene
complacuit.,
Cor Jesu, liostia yivens,sancLa, Deo
placcns, £
Cor Jesu, propitiaLio pro peccatis 5
nostris, ö
Cor Jesu, amaritudine repletum 3
propter nos, 2
Cor Jesu, saturatum opprobriis,
Cor Jesu, aUriluiu propter sceleru £
noslra, 0
Cor Jesu, usque ad mortem crucis ^
obediens factum, 2
Cor Jesu, lancea perforatum, g
Cor Jesu, fons totius consolationis,^
Cor Jesu, solatium peregrinaüonis 3
animee, g
Cor Jesu, refugium nostrum in die g
Lribulatioms, ^
Cor Jesu, salus in te sperantium, ©
C or J esu, spes in te morientium, S
Cor Jesu, cultoruui tuoruiii dulee §
presidium ,
Cor Jesu, deliLire sanctorum om ­
nium,
Jesu, mitis et humilis corde;
2)<0
r\ Fac cor noslruia sccundum cor
r
luum.
OREMÜS.
Dómine Jesu Cliriste, qui inneflabi-
les Cordis Luí divitias Ecclcsiae tuoeape-
riredignatus es, concede, ut liujus sa-
cratissiini Gordis amore responderé,
et injurias eidem afilictissimo Cordi ab
íugratis hominíbus illatas dignis obse-
qtiiís compensare valeamus. Qui vivís
ot.regnas Deus in saecula saeculorum.
Amen.
DEVOCION
Al sagrado Corazon de Jesus en agra­
decimiento á los tres grandes bene­
ficios que hemos recibido de su amor
en los misterios de la encarnación,
pasión y eucaristía , y en repara­
ción de nuestra ingraliludpor ellos,
que podrá practicarse en las visitas
al santísimo Sacramento.
PRIMERO-
Ferbum caro Jactum est, ct hábi-
tavit in nobis.

, 0 Verbo eterno hecho hombre por


uucslro amor! humildemente poslra-
250
Jos d vuestros pies, os adoramos con
el mas profundo respeto de nuestra al­
ma; y para reparar nuestra ingratitud
á tan grande beneficio, nos unimos al
corazon de todos los que os aman,
y os ofrecemos nuestras mas tiernas y
humildes acciones de gracias. Penetra-
«los de este esccso de humildad, bou*
dad y didzura que reconocemos en
vuestro divino Corazon, os pedimos
vuestra gracia para imitar estas virtu­
des que os son tan amadas.
Padre nuestro, Ave María y Gloria
Patri.
seg u n d o .

Crucifixus ctiam pro nobis srtb


Pontio Ptlaío passusj el sepultas est,

¡ O Jesús, amable redentor nuestro!


humildemente postrados á vuestros
pies, os adoramos con el mas profun­
do respeto de nuestra alma, y para
daros un verdadero testimonio del do­
lor que tenemos por la insensibilidad
á todos los ultrages y padecimientos,
que os hizo sufrir vuestro amoroso Co·
xazon por nuestra salud ea vuestra do*
251
lorosa pasión y muerlc, nos unimos a]
coraxon de lodos los que os aman , pa­
ra agradecéroslo con toda nuestra al­
ma: admiramos la infinita paciencia y
generosidad de vuestro divino Corazon,
y os suplicamos llenéis el nuestro de
un espíritu de mortificación cristiana,
que nos haga abrazar valerosamente el
padecer, y poner nuestro m ayor con­
suelo y toda nuestra gloria en vuesLra
cruz.
Padre nuestro, Ave María y Gloría
Palri,
tercero.

Panem de cccloprcvslitisti cis} omtia


delectamenium in se habentem*

¡ O Jesús inflamado de amor por nos­


otros! humildemente postrados á vues­
tros santísimos pies, os adoramos con
el mas profundo respeto de nuestra al­
iña 3y para recompensaros de los ul*
trages, que vuestro divino Corazon re­
cibe diariamente en el santísimo Sa­
cramento del altar, nos unimos al co-
'razon de lodos los que os aman, y os
damos las mas tiernas gracias: ama*
252
im s en vuestro divina Corazon aquel
íuego incomprensible de amor luida
vuestro eterno Padre, y os suplica­
mos encendáis los nuestros en una ar­
diente caridad para con vos y para con
nuestros prójimos-
Padre nuestro, Ave Maríay Glo­
ria PalrL
Finalmente ¡ó amabilísimo Jesús!
os suplicamos por la dulzura de vues­
tro divino Corazon,convirtáis los pe­
cadores, consoléis los afligidos, soco­
rráis los agonizantes y aliviéis las san«
tas almas del purgatorio; libradnos <le
la muerte imprevista; y concedédnosla
santa y tranquila. Amen.
y. Cor Jcsity flagrans amore mei^
ti¡. Injlamma cor ?iostrum amorc
tai.
ORE MUS.
Concede, queesumus , om?iipoicm
Deus, ut qid in sanctíssimo dilecti Fim
lii nú Corde gloriantes prcecipua in
nos cha? itatis cjus beneficia recoü-
musy coruní püj'itcr et actu delecte-
mur et frucíu- Per ewndem Chris·
twn, etc*, etc. ¡
255

¡Hy? divino Corazon de mi Jesús! j o


os adoro con todas las potencias de mi
alma: estas os consagro para siempre,
juntamente con mis pensamientos, pa­
labras , obras y todo cuanto soy. Quie­
ro rendiros los actos de adoracion , de
amor y de gloria que vos rendísteis á
vuestro Padre eterno. ¡Ah! sed vos el
reparador de mis defectos, el protec­
tor de mi vida, mi refugio y asilo en
la hora de mi muerte. Concededme ppr
los gemidos y amargura en que siem­
pre estuvo envuelto por mí vuestro
Corazou en todo el curso de vuestra
vida, una verdadera y perfecta contri­
ción de mis pecados, la perseverancia
final en vuestra gracia, el desprecio de
todo lo visible, un ardiente deseo de
la gloria, con una viva confianza de
unirme al número de vuestros escogi­
dos. ¡Oh amoroso Corazon de Jesús!
os presento estas humildes súplicas, no
solo por mí, sino también por todas
aquellas personas que están unidas con­
migo para obsequiaros: recibidlas y
despachadlas por vuestra inmensa pie-
25»
ila d } en especial por el primero de nos*
otros qne ha va de pasar de esta vida
ú la otra. Confortadle, dulcísimo Cora­
zón, en las angustias déla muerte; aco­
gedle en la llaga de vuestro costado,
que íí todos está abierta, para que, pu­
rificado de toda mancha de culpa en
este amoroso luego, logre subir á la
patria celestial, y tengamos, los que
quedamos en este destierro, un inter­
cesor mas en vuestro divino acata­
miento.
-■ Estos obsequios y peticiones deseo
renovaros en todo momento hasta el
fin de mi vida, ¡olí Corazon sacratísi­
m o ! tanto para mí, com o para todos
los demas congregados en vuestro nom­
bre. ¡Oh Corazon misericordiosísimo
de mi Jesús! os recomiendo á la sania
Iglesia nuestra madre, á todas las al­
mas justas, d todos los pecadores, á
todos los afligidos, á los que están ago­
nizando en esla hora, y á cuantos
existen sobre la tierra. Haced que no
ве malogre el precio de aquella sangre
divina, que tan liberalmenle derramas­
teis para el remedio dehnundo, y dig-
linos igualmente aplicarla por las ben­
ditas almas del purgatorio, y en par­
ticular por las de vuestros devotos.
Amen.
¡0 Corazon amabilísimo de María!
el mas puro, el mas amante y el mas
misericordioso para con nosotros mi­
serables pecadores, alcanzadme cuao*-
to lie pedido al sacratísimo Corazon de
vuestro hijo Jesús. ¡Ah, amantísima
Madre! una sola insinuación vuestra,
un suspiro solo de vuestro ferventísi­
mo Corazon basta para que y o lo con*
siga, y quede enteramente consolado.
¡ Ah! no, no me negueis esta gracia por
cuanto debeis al mismo divino Cora·
zon de vuestro Iüjo, y por el amor fi­
lial que el os tiene y tendrá eterna*
mente- Amen.
NOTA.
Nuestro santísimo padre papa Pió
V I I de feliz recordación> con res-
cripto de 26 de setiembre de 4 8-17.,
concedió 300 días de indulgencia por
una vez cada dia á todos losfieles cris­
tianos que devotamente rezaren estas
oraciones con los tres Padres núes-
256
tros, Ave Marías y Gloria Palñ
Y á los que las dijeren todos los dk
concedió indulgenciaplenaria una tv
al mes en un dia ásu arbitrio, en qu
.verdaderamente contritos confesa
dos y comulgados rogarená. Dios po.
las nacesidqdes de la Iglesia, etc.
£stas indulgencias son aplicables ála
ánimas del purgatorio.

ACTO
DEDESAG^UVIOS. .

j^ e ñ o r mío Jesucristo, mí Dios, ni


redentor y m i amoroso padre, ¿quiéi
dará agua á mi cabeza y a mis ojos do
fuentes de lágrimas para llorar dia ;
noche la enorme ingratitud, con qu
los hombres corresponden á vuestra
m ayores finezas? ¡O buen Jesús! vo
p or un esceso de amor, el masprodi
gioso de todos los amores, nos clistei
en ese augusto Sacramento todo cuur
to teníais y podíais darnos, y os que
dasteisenélenestado de víctima, par
renovar de un modo inefable miilarc
de veces todos los dias sobre los alta
257 ^
res, el costoso sacrificio que en el nra
de la cruz hicisteis por nosotros á
vuestro eterno Padre; y cuando desea­
bais con ansia que todos los hombres
se hubieran dejado abrasar del fuego
de tan inmenso amor, y os hubieran
rendido sus corazones en retorno de
tamaños favores, 110 recibís sino des·
precios y ultrages de la m ayor parte
de los moitales.
Si, Dios pacentísimo, bien lo sa­
béis. Los gentiles é idólatras no se dig­
nan conocer vuestra bondad infinita ¿
los judíos y heregesj con un furor mas
propio de demonio que de hombres¿
sclian atrevido á poner en vos sus ma­
nos sacrilegas, y han cometido los ma­
yores atentados, y lo que todavía es
mas sensible para vuestro amante Cora­
zon, los cristianos que com o mas favo­
recidos os debieran amar sobre todos,
y ser los mas celosos de vuesLro honor
y gloria, os están insultando todos los
días en vuestra propia casa y persona
con ¡numerables sacrilegios y tibiezas,
y con toda especie de irreverencias y
profanaciones. Este es, Señor, el pa^o
258
que os dan los hombres por tanto cc
m o los habéis amado.
Pendrado pues del mas vivo do
lor de todas esLas ingratitudes, y avei
gonzado y confuso de haber sido j
mismo del numero de estos ingratos
veisme aquí humillado ante el trono d
Yuestra ultrajada magostad para des
agraviaros con mis sollozos y gemido!
y reparar en algún modo tantos ultra
ges, desatenciones y desacatos ¡O reyd
la gloria! ó padre el mas amoroso d
todos los padres! / vuestro cuerpo s\\
crosanto conculcado y hecho pasto d
las bestias, sepultado en las nnnundi
cías, cosido á puñaladas, y aun clava
do públicamente en una horca por vncí
tras mismas criaturas? Vuestro aman
te Corazón arrojado en nuestros día
p or la tierra y entregado á las llama
p or los hijos que redimisteis con vues
tra preciosa sangre, y criasteis en e
seno de vuestra Iglesia? Y y o , vilgusa
no de la tierra, lie tenido valor par
aumentar estos ultrages con mis friul
dades é irreverencias? ¡O ingratilu
mas que de fieras! O dureza mas qu
259
ele diamanto! Angeles del cielo, serafi­
nes del Señor, que le estáis haciendo dia
y noche la corle en esas sagradas «tras,
ablandad esle empedernido co razón, y
ayudadme á desagraviará mi buen Je­
sús. ¡Gran Dios! ¿qué no pueda yo la­
yar con mis lágrimas, y regar con mi
sangre todos los lugares en donde ha
sitio ultrajado vuestro amante Cora-
zoii* Qué no pueda ser dueño de to­
dos los corazones de los hom bres, pa­
ra ofrecerlos en grato sacrificio, y re­
parar en algún modo tantas abomina­
ciones? ¡O desgracia lamentable!
Virgen santísima, madre amorosa
de mi Dios hecho hom bre, prestadme,
Señora, por un momento ese vuestro
amante y afligido Gorazón, para que
pueda desahogar el m ió, ofreciendo á
vuestró Hijo, en recompensa de tantos
agravios, el dolor intensísimo que tu­
visteis cuando visteis traspasar con una
lanza su divino costado, y cuando des­
pués de tenerle difunto en vuestros bra­
zos, admirasteis anegada en lágrimas
la profunda llaga de su enamorado Co-
razon. ¡O y que dicha sería la mia si
260
pudiese desagraviarle ele este mod
Mas ya que 110 soy digno de esta gi
cía por mis pecados, presentadle á
menos los sentimientos de mi entern
cido corazon, unidos á los de todos )
fieles que en esta hora le están desagi
viando en todo el m u n do , y alcanza
me la dicha de. morir á la violen«
del dolor de mis ingratitudes; ó si
su santísima voluatacl que sobrevi
á tantas desgracias, que no sea pn
v e r, ni oir nuevos ultrages, sino pa
llorar el resto de mis dias todos cus
tos ha sufrido, en especial en nuesl
patrio suelo, en el sacramento de
axno.r,.
Así sea, Corazon ultrajado de i
Dios. No permitáis que nuestra Esp
ña vuelva á ser jamas el teatro de vuc
tros improperios. Demasiado liabc
sufrido en este siglo de impiedad y (
irreligión. Viva sí, y triunfe siemp
de nosotros vuestro am or, para qi
exhalando en esa llaga profunda míe
tro último suspiro, os amemos de
pues por una eternidad en el temp
de vuestra gloria. Amen.
ш
■ DEVOCION
pjlra. r e c o m e n d a r al s a g r a d o cohazow

№ JESUS LAS BENDITAS ALMAS DEL


PURGATORIO*
Advertencia primera.
Hay muchas almas piadosas qne tie­
nen la devocion de ofrecer perpetua­
mente por las almas del purgatorio
todas las indulgencias y sufragios,que
pudieren lograren toda su vida:-y sien­
do esta una caridad tan grande, y que
se asemeja á la que tuvo el sagrado Co-
razon de Jesús ofreciéndose todo por
nosotros,se recomienda á los devotos
de este benigno Corazon, asegurándo­
les que si tienen Ja desgracia de ir al
purgatorio y Dios no podrá menos de
mover almas piadosas que nieguen por
ellos en premio de la caridad, que aho­
ra practiquen con sus hermanos, y que
las mismas almas á quienes sirvan es­
tos sufragios é indulgencias no olvida­
rán jamás, á fuer de agradecidas, lo
que les deben, y no cesarán en la di­
vina presencia de ofrecer sus podero­
sos ruegos por ellos; lo que debe ani­
marlos á hacerles esta merced·
262
Advertencia segunda*
Esta concedida indulgencia de 400
dias por cada vez que, al toque de la
campana por la noche, se re/e el salmo
De profanáis con Réquiem wtei'nam,
etc. de rodillas, y los que lo rezarán
un año entero en la misma forrua po-
drán ganar una vez al año indulgencia
plenaria en un dia á su arbitrio, con*
fosados y comulgados. Los que 110 se­
pan el salino podrán ganar las mismas
indulgencias, rezando en su lugar un
Padre meestro y una Ave María con
el Réquiem de rodillas y al toque déla
campana de noche; estando declarado,
que aunque el toque de la campana
se de antes de la primera hora de h
noche según la costumbre de los la­
gares, se podrán ganar las indulgen­
cias dichas, y que los que se hallaren
en lugar ó sitio, donde falte el toque
de la campana, ganarán las mismas in­
dulgencias, dichas com o consta de los
breves de Clemente X II de \^ de
agosto y 6 de diciembre de 475G ; y
de rescripto de Pío VJ de \8 de mar­
zo de 1781.
263
Véase ¡a eclición séptima de Roma,
que es la auténtica del libro itilitula-
do Coleccion de indulgencias.
PRÁCTICA.
Al tocar á ánimas por la noche se
rezará el salmo De profiuidis para ga­
nar las indiligencias concedidas, y Jos
que no le supieren dirán el Padre nues­
tro, Ave María con Rcquiem a¡ter-
nam} y en seguida la o ración siguien­
te: y si por algún accidente no se pu­
diere rezar á la hora del toque de la
campana, se procurará rezarla al em­
pezar el ejercicio de la noche.

Oración.
© Dios de todo consuelo! Dios re­
dentor y salvador, autor y consuma­
dor de la fe, muévaos á piedad y mi­
sericordia el estado lamentable de las
almas que veis sufriendo en el purga­
torio: son el precio de vuestra sangre;
abridles vuestro dulcísimo y piadosísi­
mo Corazon; oid sus gemidos, y cou-
cededles el librarse de sus penas, y la
felicidad de ir á O
"tarificaros en el cielo.
Dejaos mover por la consideración de
vida, y olvidad las-folias que la fra­
gilidad de nuestra naturaleza les hizc
cometer. Sacadlas por la bondad de
vuestro misericordiosísimo Corazon,
y por la intercesión y méritos delticr*
nísirno Corazon de vuesLra madre Ma­
ría santísima de aquel lugar de suplido
y tinieblas, para hacerlas entrar en la
morada de las luces y de la paz. Oíd,
Corazon adorable, la humilde súplica
que os hago, y conceded esta gracia á
aquellas almas por las que debo espe­
cialmente pediros. Padre celestial, oí
lo pido por los infinitos méritos del Co­
raron de aquel, que se encargó de sa-
tisfacer por todos nosotros, y que sien­
do vuestro Hijo unigénito, vive con
vos y con el Espíritu santo por los si*
glos de los siglos. Amen.

ACTO DE CONSAGRACION
ti ofrecimiento al sagrado Corazon
de Jesús, que podrá ofrecerse en su­
fragio de las almas del purgatorio
265
manifestaros mí gratitud, y reparar
jnis infidelidades, os doy el corazon,
y me consagro enteramente á v os, y
propongo asistido de vuestra gracia
no volver jamas á pecar.
Nuestro santísimo padre Pío V i l
en tai rescripto de 9 de junio de 4 807j
concede indulgencia plenaria perpe­
tua y remisión de todos sus pecados ,
ana vez en cada mes, á toáoslosfieles
de uno y otro sexo que recibiendo los
santos sacramentos de la penitenciay
eucaristía, rezaren todos los dias este
ofrecimiento ante la imágen del sa­
grado Corazon orando segwi la inten­
ción de su santidad; como también in­
dulgencia parcial de cien dias por ca­
da dia que se rezare con un corazon
contrito, con facultad de poder apli­
car ámbas indulgencias en sufragio
de las almas delpurgatorio.

EJERCICIO PARA LA NOCHE-


Práctica de preparación para la
buena muerte.

la noche y el sueño una seme-


42
266
janza de la muerte, es m uy propio crc
pozar el ejercicio de la noche con m i
breve ejercicio de preparación paral
buena muerte } pues siendo este el úl
timo olí jeto y fin á que se deben en
de reza r torios nuestros esfuerzos y al&
nes , no debe omitir el prepararse parí
ella el devoto del sagrado Corazon d¿
Jesús en el Dia feliz, y así deberá tenes
presente:
4.» Que toda nuestra vida no d*
be emplearse sino en prepararnos i
una buena muerte, ya que este último
momento debe decidir nuestra suert!
' para toda la eternidad*
2.° Que particularmente con Ii
protección del sagrado Corazon de Je
sus 1 que es el medio con que obteft
dremos esta gracia, podremos funda
nuestra confianza, y la solicitará ¿
cesar para nosotros.
3." Que pongamos dentro este ni
rabio Corazon en depósito nuestra \:
da <, y ofrezcámosle desde ahora el s
orificio de esta vida com o siestuvlá
mos en nuestra última hora.
Jl.9 Y sobre todo que honren1
2G 7
el momento en que este sagrado Cora­
zon dio el último suspiro, y rozné­
mosle reciba y consagre el ullimo sus­
piro de nuestros corazones.

ORACION.

E n calidad de pecadores estamos to­


dos condenados á la muerte, ¡ó DÍ03
mió! En calidad de cristianos debemos
prepararnos á una muerte santa: to­
dos los dias corremos hacia este últi­
mo término, y endudia puede ser pa­
ra nosotros el último de nuestros dias.
Kn la necesidad que tenemos de m o­
rir , no nos queda otra cosa que hacer
sino someternos y disponernos. Si no
hubiera mas que m orir, quizás el sa­
crificio estarla pronto hecho. ¡A y de
mí! ¿que tenemos que nos pueda ape­
gar á la vida? El peligro continuo en
que estamos de ofenderos, ¿no debe­
ría bastarnos para desprendernos de
ella, hacernos desear la muerte, y re­
cibirla con alegría por la esperanza y
espectacion de ir pronto á reunimos
para siempre con vos? No es pues la
26 8
proiongacíon de la vida lo que y o de­
seo en este mundo*
La gracia que os p id o, Dios mió , ca
la de una santa muerte, y de acabar
mi carrera en vuestro divino amor,
No merezco favor tan señalado , des-
pues de la vida culpable y criminal que
he llevado; pero os la pido por el ino­
cente y adorable Corazon de vuestro
divino H ijo, y la espero de vueslra ia-
íinita bondad.
Si para mover vuestro Corazon, y
obtener esta muerte preciosa, es preci­
so ofreceros al presente el sacrificio de
mi vida; ¡ay, Señor! desde este mo­
mento os la ofrezco de todo mi cora­
zon , y con toda la estcnsion de afec­
tos de que es capaz este mi corazon.
Os la ofrezco en espíritu de sumi­
sión para honrar vuestro soberano do­
minio sobre toda criatura; os la ofrez­
co en espíritu de espiaeion ? por el mal
uso que lie hecho de mi vida durante
tantos años; os la ofrezco en espíritu
de unión con la muerte de mi señor Je·
s u c r is tO j mi adorable Salvador, que
no ha muerto sino para mitigamos loá
269
rigores de la muerte, y obtenernos la
gracia de una santa muerte.
¡O Jesús, Dios vivo y muerto! re­
cibid vos mismo el sacrificio de mi vi­
da que os ofrezco en unión del vuestro.
Os pido la misma gracia para todos los
que me interesan, y con los qrie estoy
unido de corazon en este mundo,* vv en
particular para los que iríamos reuni­
dos en esta devoeion del Dia feliz de­
dicado al culto de vuestro sagnuloOo-
rasson; para que tengamos la dicha de
reunimos en vuestro Corazon para vi­
vir para siempre la vida inmortal y
feliz que vuestra muerte nos ha mere­
cido, y que vuestro adorable Corazon
solicita aun todos los dias para nos­
otros. En nombre de todos os dirijo la
oraciozi del profeta, moriatur anima
mea marte justorum. Que mi alma
muera con la muerte de los justos. Pa­
ra conseguir esta gracia procuraré en
adelante no vivir ya sino Ja vida de
los justos, que es lo que por último
os suplico, ó amable Corazon de mi Je­
sús j y que deseo obtener para vuestra
gloria y ini íelicidad. Amen.
270
ACTO
DE ACCION DE GRACIAS РОД LOS EE’NEfl
CIOS KECrBTDüS DURANTE EL DTA^ DE OFRE
СШ1ЕКТО DE LAS ACCIONES DE LA NOCHE
Г DE SUPLICA PARA DURANTE ELLA.

O . cloy gracias, omnipotente Dios


de que por vuestra santa misericordi
os hayáis dignado guardarme en cst
dia: ruego á vuestra inmensa ciernen
ció me conceda , el que pase esta 110
che sin ningun pecado, niimpediincii
to de Satanás, con dulce y puro sue
ño, para que levantándome al llega
[a mañana puro y valeroso, pueda da
ros gracias por tantos beneficios. Amen
En el nombre de Jesús, y confiad*
en el amor de su sagrado Corazon
v o y a d o rm ir, y espero que este di
vino Corazon me regirá y guardará d<
todo peligro. Amen.
Señor mió Jesucristo, os ofrezco cr
vuestra alabanza perpetua todas las ac
dones de esta noche, turbaciones, an­
gustias , dolores, ilusiones y tentacio­
nes del enemigo; para que todas ha
purifiquéis y santifiquéis cou el puro
m
amor de vuestro sagrado Corazom
Haced, Jesús mió, que descanse sobra
vuestro pecho sacrosanto , que saque mi
respiración de vuestro melifluo Cora-
zon, que vuestro espíritu suavísimos«
introduzca en mi alma, que la absorvn
y la una inseparablemente á vos. 0 «
niego permanezcáis conmigo esta no­
che, pura que durmiendo el cuerpo,
el alma vele con vos, y os vea presenta
mi Dios y mi criador; miradme con los
ojos de vuestra misericordia, y dispo­
ned mi sueño de m odo que mi corazón
se recueste en vuestro amor eouio un
sueño , y descanse en vos solo ahora y
eternamente-
En vuestras manos, Señor, encomien­
do mi espíritu, pues que i..e redimisteis
t o s y mi señor Dios de verdad. Tened ,
Señor, misericordia de mí, según vues­
tra gran misericordia. Vos que me for­
masteis , redimisteis y santificasteis, te­
ned misericordia de m í, ó Dios mió j
señor m ió, mi amor y mi todo.
Jesús m io,yo soy aquel miserable que
con vuestra paternal bondad civastiñs
y redimisteis por vuestra ignominiosi-
272
sima pasión y muerte; por lo tanto ve
solo teneis poder en mí, y vos solom
podéis salvar, según vuestra inmens
bondad y misericordia en la que tod
Jo espero.
Filialmente en vuestro sacratísim
costado y amabilísimo Corazon in
arrojo y me sumerjo; disponed de n
conforme á vuestro beneplácito y s;m
tísima voluntad ahora y por toda 1
eternidad* Amen.

PRÁCTICA
PARA EL EXAMEN |>E CONCIENCIA,
PUNTO PRIMERO.
Dar gracias por los beneficios
recibidos-

d oy gracias, mi Dios, de haber


me criado de la nada , de haberme con
servado hasta esta hora, redimido co
vuestra preciosa sangre, llamado á 1
santa caLólica Religión, y despnes ti
otros innumerables beneficios lauto <1
gracia com o de naturaleza, tan benig
ñámenle concedidos, me habéis llama
do á este estado de vida en que <jue
273
reis que os sirva, y alimentado lantas
veces con vuestro preciosísimo cuerpo
y sangre, y finalmente por haberme?
manifestado el precioso tesoro de vues­
tro amor en vuestro sagrado Corazon;
por todos estos beneficios os d oy infi­
nitas gracias, y pido a todos los san­
tos y ángeles, á la santísima virgen
María, y á vos mismo, mi señor Je­
sucristo, os alaben todos por mí y os
den infinitas y perpetuas gracias. Amen.
PUNTO SEGUNDO.
Pedir gracia á Dios para conocer
¿os pecados.

S e ñ o r y Dios m ió, que ilumináis á


todo hombre que viene á este mundo,
os pido iluminéis con el resplandor de
vuestra gracia, y con el que sale de
vuestro brillante y hermosísimo C o ­
razon, el in io ,‘paraquü conozca bas­
tantemente mis defectos v pecados , y
con un verdadero dolor y contrición
los confiese, com o es debido*, pelante
de vos y del confesor vuestro -minis­
tro, y plenamente snlisliiga por ellos,
y los enmiende á vuestra alabanza, y
42*
27%
gloria de vuestra benditísima Madre y
de todos los santos, y para salvación
de mi alma.
fcxto tercero.

Pensar en todas las acciones del dia


para conocer las faltas.

J^_quí se lia de examinar la concien­


cia , pensando lo que se ha faltado en
todo el dia por pensamiento, palabra
y o b ra , y haciendo particular examen
de cuanto se habrá faltado contra el
amor, respeto y reverencia debida al
sagrado Corazón en el santísimo Sa­
cramento; y de las fallas de fervor,
i>t'»ligeiicia y omisiones en su servi­
cio, e tc., etc.
FÜNTO CUARTO.
Hacer actos de contrición y form ar
propósito Jirtne de enmendarse.

k^eñor mió Jesucristo, Dios y hom ­


bre verdadero, criador y redentor
m ió , p o r ‘ser vos quien sois bondad in­
finita , y porque os amo sobre todas las
cosas, me pesa de todocorazon de ha­
beros ofendido, y propongo firmerneu-
te no pecar nías, evitar las ocaciones.
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuese impuesta\ y en satisfac­
ción de mis pecados os ofrezco vues­
tra sacratísima vida, pasión y muerte,
y todo el precio de vuestra sangre de­
rramada por nosotros: y también los
méritos de la siempre virgen María
Yucstra santísima madre y nuestra, y de
todos los santos, con todas mis obras y
toda mi vida: y confio en la infinita
bondad , misericordia y amor de vues­
tro deífico Corazon , que por los mé­
ritos de vuestra preciosa sangre me ha­
béis de perdonar todos mis pecados,y
me daréis gracia para que establezca una
vida santa, y pueda serviros santamen­
te y perfectamente hasta el fin de mi
vida· Amen.
o r a c io » .

E . h amargura ríe la doíorosa pasión


de vuestro adorado Hijo Jesús, ó arnan-
tísimo Padre, me pesa in fin ito , acusán­
dome con fervor de que os lie servido
hoy con tanta infidelidad , y he ofen­
dido a vos, benignísimo Padre mió, cob
27G
tantas y tales negligencias y pecados
de las que doliéndorne de lo íntimo de
mi corazon, en espíritu de humildad,
y con ánimo contrito doy golpes úmi
p e ch o , diciendo : ¡ mi Dios sedme pro­
picio á mi pecador! Y por todas las
negligencias, con las que extingue en
mí vuestro suavísimo espíritu 7 os
ofrezco Jas penas y lágrimas de vuestro
amado H ijo, juntas á los efectos y sen­
timientos de su amabilísimo Corazon,
y os p id o } en unión de sus eficacísi­
mos ruegos y oracion, la enmienda de
mis pecados y suplemento de mis de-
Icclüs, lo que os dignaréis conceder­
me por aquel ardiente amor en que se
abrasaba este mismo sagrado Corazon
de vuestro unigénito H ijo, objeto de
vuestras paternales delicias. Amen.
PtECOMENDACIOX
al sagrado Corazon de Jesús.

¡C ^ h dulcísimo Corazon de Jesús! hu*


mildemente os encomiendo en esta no­
che mi corazon y mi cuerpo ? para que
c*n vos dulcemente reposen. Mas por­
que mientras y o durmiere no podré
277
alabaros,, suplidlo vos de m odo que
cuantas veces mi coraron palpite en
esta noche, otras tantas sean las alaban­
zas que por mí ofezcais á la santísima
Trinidad, y cada vez que respire sean
otras tantas acciones de gracias y abra­
sadas centellas de amor. Amen.

© ORACION.
h Corazon el mas puro y amable
de todos los corazones! Corazon san­
tísimo, Corazon dulcísimo, y o os mi­
ro con los ojos de Ja fe todo hecho lla­
mas de amor para con los hom bres, y
al mismo tiempo veo los corazones de
los hombres ocupados en el amor de
las cosas de la tierra sin amaros, y o l­
vidados enteramente de vos. ; Y no
m erece, Jesús m ió, vuestro piadoso
Corazon otra recompensa de los hoin*
bres que ultrages y agravios? ¡Al· C o­
razon amabilísimo, quién tuviera en
sus manos los corazones de todos los
hombres que fueron, son y serán, pa­
ra amaros con ellos! A lo menos es­
tos son mis deseos. Por vuestra bon­
dad os pido me comuniquéis alguna
278
Centella de ese fuego divino, que por
mi parle propongo firmemente, de
aquí en adelante, no tener otro blanco
en mi afecto que á solo vos. Conce­
dedme esta gracia y en la hora postre­
ra de mi vida recibid dentro de vos
nxi último suspiro. Amen.

RECOMENDACION
á María santísima > al ángel de la
Guarda y á los santos de su nombre
y patrones.

A . vuestra maternal fidelidad y singu­


lar custodia me encomiendo en esta no­
che, ó beatísima y amabilísima madre
mía María,y confiando qtie me recibi­
réis con vuestro dulce y doloridoCora-
z o n , os ruego me recomendeis al sa­
grado Gorazon de vuestro santísimo
Hijo, para que por su amor y sus mé­
ritos me vea en ella libre de las ase­
chanzas del enemigo maligno. Amado
ángel de mi Guarda, patriarca san Joséj
santos de mi nombre N. y mis
patronos N. N ., defendedme en esla
nuche y guardadme libre de todo pe-
279
cáelo, y por mí, que dorm iré, alabad
y honrad inecáiinlemenle á mi Dios
V

y al sacrosanto Corazon de Jesús, y


dignaos concederme vuestra bendición
que os pido humildemente. Amen.
«Ahora haciendo en la frente con el
dedo pulgar las cuatro letras del san­
tísimo título de la cruz J. N. II. J . ,
decid al mismo tiem po: Jesús nazare­
no rey de los judíos me preserve de
repentina y mala muerte. Jesús na-
zarenus rex judeorum pneservet me
á subilartea mala mor te.
nota. «Nuestro Señor dijo á san
Edm undo, que el que hiciere estade-
rocion no moriría en aquella noche de
muerte repentina. (Véase Surio en la
vida del santo.) »
«Aquí cada uno podrá decir las de­
vociones que gustare, y después vol­
viéndose hacia alguna iglesia donde se
hallase reservado el santísimo Sacra­
mento, y poniéndose en espíritu de­
lante del altar rezará la estación del
Santísimo con el versículo y o r a c i o n .
y despues dirá la siguiente»)
280
PETICION DE LA. BEflíDICrON.
Bendíganos ¡olí bondadoso Corazor
de nuestro buen Jesús, vuestra omnl·
potencia, instruyanos vuestra sabidu­
ría^ llénenos vuestra dulzura, atrái­
ganos y nos una a vos vuestra bon­
dad por los siglos de los siglos. Amen,
La paz de nuestro señor Jesucristo
y la virtud de su sacratísima pasión y
muerte, la señal de la santa cruz y el
título triunfal: Jesús nazareno rey
de los judíos: también la integridad
de la santísima V irgen, la custodia de
los santos ángeles, y en particular del
de mi Guarda, y los sufragios de to­
llos los escogidos, se pongan entre mi
y todos mis enemigos ahora y en la
horade mi muerte. Amen. En el nom­
bre del Padre, etc.
Acabada esta oracion se dirá la si­
guiente, con Ja que se finalizarán los
ejercicios del Día feliz.

DESPEDIDA
al sagrado Corazou de Jesús.

j^Ll finalizar, dulcísimo y amabilísi­


281
mo Redentor y Señor nuestro csteDt'a
feliz verdaderamente, por haberle
consagrado á honra de vuestro sa­
grado Corazón, cíanos permitido ma­
nifestaros los sentimientos de gratitud
y reconocimiento de que estamos pe­
netrados, por los inagotables tesoros
de misericordia y gracia que nos ha­
béis descubierto y franqueado en la
tierna y dulcísima devocion de vues­
tro divino y adorable Corazon. P re­
viendo vos,Señor, la ingratitud mons­
truosa con que habíamos de correspon­
der al escesivo amor que nos habíais
manifestado, no solamente tomando
nuestra miserable naturaleza y sufrien­
do en ella tantos y tan insufribles bal­
dones, injurias, dolores y tormentos,
y por conclusion de ella la muerte en
el afrentoso patíbulo, sino quedán­
doos también con nosotros en un es­
tado tan humilde y abatido en el Sa­
cramento del altar, bajo los acciden­
tes de pan y vino, para consolarnos
con vuestra presencia en los trabajos
de esta vida, y alimentarnos con man­
jar tan celestial en el camino de núes-
2S2
tra peregrinación; reservasteis para es­
tos últimos tiempos el revelar a la Igle­
sia vuestra esposa y nuestra madre ,
las inefables riquezas ele beneficencia y
amor que teníais encerrado en vues­
tro sacratísimo Corazón para encen­
der nuestra tibieza en esta fragua de
ardentísima cal idad, y comunicar des­
de ella en abundancia gracias y favo­
res incalculables á los que con culto
particular obsequiasen objeto tan dig­
no de la mas profunda reverencia y
adoracion. Nuevo y singular beneficio
es este que reclama el mas afectuoso
reconocimiento. Nosotros pues suma­
mente deseosos de corresponder agra­
decidos á tan asombrosa merced, y an­
siando ademas por participar de estos
tesoros de vuestra bondad c infinito
am or, no queremos pase mas tiempo
sin hacer una singular , honrosa y re­
verente memoria de una dignación tan
estupenda, y así os damos por ella las
mas tiernas, sinceras y cordialísimas
gracias con todos los afectos de que es
capaz nuestro corazon. Os suplicamos
también humildemente, nos concedáis
285
que correspondiendo siempre con el
mismo agradecimiento á esta gran fine­
za de vuestro amorosísimo, dulcísimo
y amabilísimo Corazon, y procuran­
do recompensar con toda clase de ob ­
sequios y homenages los ultrages ¿ in­
jurias que recibís de los hombres, nos
hagamos dignos de alcanzar de vuestro
cierno Padre el cumplimiento de las
promesas hedías á los que por vues­
tro medio le pidan gracias, ó el reme­
dio de sus males y aflicciones. De vos
el que teniendo presente en nuestra al­
ma poruña continua y profunda me­
ditación lo que nos quisisteis represen­
tar, al manifestarnos vuestro amante
Corazón rodeado de espinas, coronado
de la cruz y herido con la lanza, que lbé
el hacernos de este m odo mas patente
el amor conque padecisteis tantas pe­
nas y dolores por salvarnos y ablan­
dar nuestra dureza e ingratitud, imite­
mos con fortaleza y valor los admira­
bles ejemplos de las sublimes virtudes
que tanto brillaron en vuestro santísi­
mo Corazon* Y del Espíritu santo que
encendiendo nuestros corazones en el
m
intenso amor que abrasa, consume y
derrite el vuestro, se purifiquen y acri­
solen nuestros pensamientos, palabras
y obras en esla llama vivísima de amor,
y que empleando lodos los momen­
tos de nuestra vida en obsequia ros, y
en contemplar vuestras generosas dá­
divas y íinísimtf amor, merezcamos el
que nuestros corazones se enriquezcan
y deleiten en esta vida con las celestia­
les gracias que manan continuamente
de esta dulcísima fuente , y gocen en
la eterna los bienes y felicidad que pro­
porciona á los escogidos vuestra her­
mosísima vista y divina presencia·
Y vos, Virgen santísima, madre del
divino am or, abogada y protectora
nuestra, cuyo dulcísimo Gorazon fue
el mas semejante al de vuestro H ijo,
alcanzadnos el cumplimiento de nues­
tras peticiones, para que imitando las
virtudes de vucsLro melifluo Corazón,
merezcamos el hallarnos en la horade
la muerte scirun
o el Gorazon de vuestro
amabilísimo Jesús, y después en com ­
pañía vuestra le honremos, alabemos
y bendigamos por los siglos de los si­
glos. Amen.
285
Y al irse á la cama, puesto de rodi-
¿las aliado de ella¿ dirá la siguiente

A
ORACION.
bridme, Señor, vuestro sagrado
Corazón; quiero estar allí toda mi vi­
da, y dar en él mi último suspiro. La
miseria á que me ha reducido el peca­
do me obliga á dorm ir: velad en mi lu­
gar ¡oh mi divino Señor! y sed el su­
plemento de mi impotencia. Conce­
dedme que el descanso que voy á to­
mar se tina al que tornabais cuando es­
tabais sobre la tierra, y con la misma
intención la gloria de vuestro padre:
no permitáis que cesando de dormir
me ocupe otro objeto que el de vues­
tro santo amor y divina presencia.
Amen.
In pace in idipsum dormiam et rc-
cfuicscam.
En paz en el mismo divino Corazon
dormiré y descansaré.
Nos cwn prolepia bencdicat Cor Je-
su et ejus mater virgo María, Amen.
A. M. D, G.

et SSmi. Cordis Jesu.


El limo, y Hmo. Sr. obispo tic Mallorca
D. Antonio Pcrez de Ilim s concedió 40
«lias de indulgencia por cada vez que se loa
ú uij»a Ion* con devocion cualquiera de las
•nxcLonc* que se contienen en este libro,
/\W\1\

IN D IC E .

«fr
Via feliz en obsequio del sagrado Co-
razon de Jesús»........................................ 7
Dapues d;* haberse levantado de la
Ctini'7........ ................................................................... n
Después de alzar la hostia en la misa+ I4
Para antes de comulgar.......................... ....15
De,)ret aciones de la venerable Marga-
rila ¿í!acoque........ ................**.*............. .... Ifi
DF, 1.x ADICION Ah DIA FELIZ.
Ei+rcirio de la mañana........................ 25
A la Firmen, santísima para conseguir
el don de perseverancia......................* 57
Oración al samo dngel de la Guarda.. 5Í)
Oración d san José'....................... ............ 40
Or\u:inn d s ni Luis Gonzaga........ *...... 41
Ejercido para la confesion.................... 4^
Práctica para después ilc la confesion· 60
Ejercicio para la sania comunion........ G8
Otra práctica ó ejercicio para la co­
munion............................ ......... . 8j
Sentimientos afectuosos para dntes de
la comunion.......................... .......... fií
Sentimientos afectuosos para después
de la cómúnfon.:.......... *...................... 9-f
Sen! imiculos afectuosos en los que se
puede ocupar el ¿lia que se comulga.. 101
Ejercido para la santa misa. Primera
práctica para ofrecerla santa misa en
honor del sagrada Coradonde Jesús.. 106
Segunda prdtica para oír la santa mi­
sa en forma de meditación en honor
det sagrado Corazon de Jesús.......... 109
Parte primera desde el principio hasta
el Evangelio* El Corazon de Jesús
orando y suspirando............. .............. 110
Parte segunda desde el Evangelio
hasta la elevación. El Corazon de
Jestts humillado y anonadado......... 114
Parte tercera desde la elevación hasta
la comunión del sacerdote. El Cora­
zon de Jems padeciendo y espirando
en la cruz........................... ................. . 118
Parle cuarta desde la comunión hasta
el fin* E¿ Cnrazan de Jesús escondi­
do y sepultado en el sepulcro,......... 12*5
Ejercicio para la cotnunión espiritual.. ISO
Modo útil y proi’echo.^o de hacer la
comunión espiritual............................ 136
Practica primera para la comunión
espiritual................................................. 139
Practica segunda para la conmunion
espiritual..,+........................................... \ífi
Ejercicio de las visitas al sagrado
Corazon d? Jesús en el santísimo Sa­
cramento del altar............................... 1 5 i
Practica para Lt primera visita....... 154
Práctica vara la segunda visita......... 170
Práctica para la tercera visitia. Ob­
sequio de amor al sagrado Corazon
de Jesús.................................................. 18
Practica para otras visitas al sagrado
Corazon da Jesús en el santísimo
Sacramento..... ...................................... 19(
Retractación ó acto de reparación al
sagrado Corazon en el santísimo Sa­
cramento*................................................ 19Í
Ejercicios para entre dia* Primera
practica. Oficio parvo del sagrado
Corazon de Jesús,.,........ .................... 20£
Segunda práctica para adorar al sa­
grado Corazon de Jesús en todas las
horas del dia y parte de las de la
noche................................. ...................... 211
Práctica tercera para obsequiar al sa­
grado Corazon de Jesús en todos los
dias de la s e m a n a ........ .................. 22C
Modo de ofrecer el santo rosario al
sagrado Corazon de Jesús, que usa­
ba san Francisco de Borja................. 2*2.j
Corona al sagrado Corazon de Jesús·· 238
Elogium sacraUssuni Coráis Jesu........- 246
Devocion al sagrado Corazon de Jesús
en agradecimiento á los tres gran­
des beneficios que hemos recibido de
su amor en la encarnación, pasión
y Eucaristía*........................................ 249
Devocion para recomendar al sagrado
Corazon de Jesús las benditas almas
del purgatorio........................................ 2fíl
Ejercicio para la noche.......................... 265
Despedida al sagrado Corazon de Jesús. 280

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