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PODER JUDICIAL

MENDOZA
El Presidente de la Suprema Corte pide el Jury de Enjuiciamiento para una
jueza del fuero de Familia

Es a raíz de una denuncia contra María Elizabeth Lizán por incumplimiento de


los deberes de funcionario público, malos tratos, abuso de poder y violencia
institucional.

El Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dalmiro Garay Cueli, elevó un oficio


para que el Jury de Enjuiciamiento revise el accionar de la jueza de Familia María
Elizabeth Lizán. El pedido surge luego de que funcionarios y empleados del Tribunal
de Gestión Asociada de Familia de Las Heras denunciaran una serie de irregularidades
en las obligaciones y las conductas de la magistrada, que la Corte ordenó investigar.
Ahora, el Titular del Máximo Tribunal convocará al Jury de Enjuiciamiento para dar
curso al proceso legal en el que 7 diputados, 7 senadores y los 7 integrantes de la Corte
valoren si hay pruebas suficientes para sancionar a Lizán. El informe emitido por la
Secretaría Legal y Técnica de la Suprema Corte habla de una “posible comisión de
hechos encuadrables en la causal de mal desempeño y desorden de conducta”.

La denuncia que ingresó por Secretaría Legal y Técnica fue realizada por quienes
trabajan en GeJuaF de Las Heras y derivó en una orden de instrucción que partió de
la propia Corte. Como resultado, se aportaron pruebas acerca de reiteradas faltas e
irregularidades en la labor diaria de Lizán como Jueza de ese tribunal. Entre las más
graves se destaca “el incumplimiento de la Jueza del deber de dictar, controlar y firmar
sus resoluciones, toda vez que la magistrada ha delegado o autorizado el uso de sus
credenciales en empleados y funcionarios del Tribunal para firmar digitalmente
distintos actos procesales, lo que se ha extendido en el tiempo y resulta ser una
conducta recurrente de la magistrada”, según se expresa en el pedido de Jury.

En este punto y en concreto, lo que se señala es que Lizán “prestaba” su token a


terceros para que estos firmaran escritos por ella. El token es un dispositivo
intransferible y personal, con el que magistrados, mediante el ingreso de una clave,
pueden firmar digitalmente sus actuaciones en los expedientes digitales y que hace a
la seguridad jurídica de todo proceso, esquema que se aplica en el Poder Judicial de
Mendoza desde el 2018. En ese sentido, el testimonio de uno de los empleados del
Tribunal que consta en el expediente, dice: “ella dejaba el token en el juzgado para las
firmas que fueran necesarias. En algunos casos puedo estar seguro que no revisaba lo
que se firmaba. Sé que en las medidas inmediatas no las ha leído porque las
firmábamos nosotros, dada la urgencia. Delegaba la tarea de utilizar el token ya que
al principio le costó mucho la adaptación al sistema informático; entregaba su token a
quien lo necesitara, era de uso público”. De acuerdo a estos mismos testimonios, no
ocurre con otros jueces o juezas. En efecto, esta circunstancia develó además que
Lizán no asistió a las capacitaciones brindadas por el Poder Judicial para utilizar el
sistema de expediente electrónico.

Pero este tipo de conducta no se daba sólo con el uso de la firma digital; según lo
declarado por otros empleados del tribunal Lizán también pedía que le falsificaran la
firma ológrafa, para que aquellos firmaran en su lugar.

Así, pedido de intervención al Jury de Enjuiciamiento, concluye que “la magistrada


denunciada ha dejado de cumplir obligaciones expresas emanadas de la normativa que
le es aplicable y ha incurrido en una falta de vigilancia reiterada y grave del
movimiento del Tribunal a su cargo”.

Las irregularidades señaladas contra la magistrada Elizabeth Lizán exceden el manejo


administrativo de las causas en las que tiene intervención. Como resultado de la
instrucción ordenada por la Corte, se conocieron actitudes en la actividad laboral
diaria, como el destrato para con quienes comparte las jornadas, la flexibilidad horaria
con la que se maneja, las formas de dirigirse, malos tratos, faltas sin aviso, inasistencia
a las audiencias y las actividades extra laborales realizadas y en las que buscaba
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involucrar a terceros, entre otras. Todos estos comportamientos están encuadrados
dentro del desorden de conducta.

Por otro lado, el envío firmado por Garay Cueli se refiere a un “mal desempeño en el
ejercicio de función de Jueza”, en sus actuaciones respecto al caso de un recién nacido
en situación de adoptabilidad. “Existe un desconocimiento del derecho (…) la
Magistrada celebró en contravención a la normativa de forma una audiencia privada
en la que solicitó a la madre –quien padecía problemas de adicción y presuntas
afecciones mentales y se encontraba internada en el Hospital El Sauce- que prestara
consentimiento para que su hijo fuese dado en adopción”. Según consta en la
investigación, esa audiencia se realizó cuando la madre del niño se encontraba sin
asesoramiento letrado y en ausencia de la Asesora de Niñas, Niños y Adolescentes y
sin haber notificado al órgano administrativo.

Así, el oficio que lleva la firma del Presidente de la Suprema Corte, será elevado al
Jury de Enjuiciamiento que conforman 7 integrantes de la Cámara de Diputados, 7 de
la Cámara de Senadores y los 7 Ministros del Alto Tribunal de Justicia. De dar curso
al trámite constitucional, serán estos 21 jueces, los que deberán valorar las pruebas
contra Lizán, para determinar o no si le caben sanciones y de qué tipo.

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