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PARCIAL 1:

EL EMPRENDEDOR

ESTUDIANTE:

DIANA PRIMICIERO MANCERA

CODIGO D0105733

MATERIA:

ESPIRITU EMPRESARIAL

DOCENTE:

YOLANDA HERNANDEZ

UNIVERSIDAD MILITAR NUEVA GRANADA

FACULTAD DE ESTUDIOS A DISTANCIA FAEDIS


El emprendedor

La creación de nuevas empresas impulsa el crecimiento de un país ya que genera empleo y


riqueza ayudando a mejorar las condiciones socioeconómicas de la población. Es por ello que los
emprendedores son indispensables porque son quienes tienen la capacidad de identificar
oportunidades de negocio y de explotarlas de manera productiva.

En primera instancia, el emprendimiento se relaciona con la noción del ser como actor
principal, que crea su realidad, se relaciona con un individuo responsable de sus acciones, que
busca su crecimiento personal y profesional, y que es responsable de identificar y desarrollar
oportunidades para mejorar su entorno, y por ende calidad de vida. De forma que el
emprendimiento revela la motivación y la capacidad de una persona de identificar una oportunidad
y trabajar por conseguir un nuevo logro económico.

La comunicación es un factor clave en el desarrollo de la personalidad del emprendedor


puesto que el empresario necesita ser efectivo en su comunicación verbal y no verbal porque de
ello va a depender poder trasmitir los beneficios de su idea de negocio y establecer contactos clave
y en forma oportuna. Entonces para lograr alcanzar sus metas consolidando su empresa, el
emprendedor debe prepararse para hablar asertivamente.

De igual forma, la innovación es otro factor determinante del emprendimiento, que incluye
la creatividad y el conocimiento. La creatividad es una capacidad que junto con la actitud para
aprovechar oportunidades propias del emprendimiento da lugar a grandes innovaciones muy
beneficiosas para la empresa y los individuos. Un emprendedor tiene esa capacidad de generar y
hacer realidad nuevas ideas con eficacia lo que le permite dar forma a la idea inicial dando lugar a
nuevos productos, procesos o servicios (innovación). El emprendedor tiene la capacidad de
percibir una oportunidad en un nuevo mercado y/o nuevo servicio y/o avance tecnológico
definiendo, diseñando, produciendo un invento (Montoya, 2015).

A su vez, el emprendimiento guarda una relación muy estrecha con la motivación al logro
siendo esta la que hace que las personas se establezcan metas, a partir de las cuales empieza a
trabajar en diseñar e implementar estrategias para el logro de las mismas y a aumentar su
desempeño para obtener muy buenos resultados. Por tanto, la motivación genera comportamientos
que lleven a establecer metas específicas y a buscar lograrlas para satisfacer necesidades de la
persona.

Según lo anterior, puede decirse que el factor más importante en el emprendimiento es la


motivación siendo la que impulsa al emprendedor, la motivación al logro. Según Palmero (2005,
citado por Marulanda y Morales, 2016), la motivación tiene unos componentes: el componente
biológico dado que la conducta, en parte, depende de la estructura genética del sujeto; b) el
componente de aprendizaje o motivos adquiridos, como el logro y el poder; y c) el componente
cognitivo relacionado con los procesos de conocimiento. Por su parte, para el psicólogo David
McClelland (1961, citado por Marulanda y Morales, 2016) la motivación al logro es lo que
realmente lleva a un individuo a convertirse en emprendedor, y para él, el desarrollo del
emprendimiento está influenciado en la persona por la crianza y por aspectos sociales y culturales
del entorno, y no es algo innato sino que se puede aprender.

Shapero (1985 citado por Marulanda y Morales, pág 16), afirma que “son más propensas a
la creación de empresas aquellas culturas que valoran el ser negociante, el emprendimiento y los
comportamientos asociados a estas actividades, como la independencia, la innovación y la toma
de riesgos.”

De forma tal, se puede pensar en el emprendimiento como aquel que hace que la persona
tenga el logro como motivación lo cual lleva al desarrollo de nuevos proyectos, manejo eficiente
de la incertidumbre, toma de riesgos. El emprendimiento hace que la persona se fije metas, retando
sus capacidades y haciendo que cuando se alcanzan estas metas, el individuo se fije unas de mayor
dificultad, se exija más para lograr mejores desempeños para posicionarse mejor en el mercado.

Es pertinente mencionar a McClelland quien desarrollo la teoría motivacional y la teoría


de las necesidades adquiridas (logro, poder y afiliación), este autor argumenta que un emprendedor
nato está impulsado por el logro, lo cual crea en él una necesidad por enfocarse en sí mismo y la
búsqueda por optimizar su propio desempeño. Menciona como características de un emprendedor
la capacidad de manejar un equipo de trabajo y delegar en él funciones y permitir que aporten al
logro de los objetivos; tener la capacidad de influenciar a sus subordinados para logro de los
objetivos organizacionales y no personales;
Entonces gracias al espíritu empresarial el emprendedor tiene la motivación de lograr crear
empresa, de tomar el riesgo, de consolidar sus estrategias, tiene visión, flexibilidad,
responsabilidad, seguridad y confianza para enfrentar los retos de un mercado altamente
competitivo logrando alcanzar sus metas empresariales siempre proyectándose hacia el futuro.

En este orden de ideas, el emprendimiento necesita de la existencia en el entorno de


facilitadores para la creación de empresas. De forma que en él inciden los aspectos económicos,
culturales, educativos, y las condiciones de fomento al emprendimiento en el país.

En este sentido, el fomento del emprendimiento requiere que los gobiernos aseguren un
entorno de estabilidad económica, baja inflación, etc., que sea favorable para la creación de
empresas y que impulse su crecimiento. Además, que los gobiernos desarrollen medidas a favor
de las PYMES y de ayuda a los emprendedores. Sumado a todo ello, el fomento del
emprendimiento exige una educación que se oriente a promoverlo y mostrar la contribución de
este al desarrollo personal y profesional, de ahí, se deben dar cursos sobre creación de empresa
que motiven y preparen para el emprendimiento. También se debe brindar capacitaciones y
acompañamiento permanente a los emprendedores. Esta es una forma de enfrentar las barreras más
comunes a la creación de empresa, la falta de recursos económicos y la falta de conocimientos y
experiencia.

En el ámbito empresarial, el emprendimiento permite la consolidación de un entorno


favorable para la creatividad y para la transmisión de conocimiento cuya resultado es empresas
productivas y altamente rentables con una mejora en la fuerza competitiva como consecuencia de
la innovación y el aumento de eficacia en todos los procesos y de la calidad en los productos y
servicios. Los individuos emprendedores son los que se convierten en empresarios que impulsan
realmente el progreso económico. De ahí, siguiendo a Kantis (citado por Crissien, 2016, pág 105)
la importancia de que los Estados faciliten y creen el ambiente propicio para que los
emprendedores construyan empresas lo que aporta al crecimiento económico, al empleo y el
aumento de la renta per cápita.

En Colombia, para fomentar la cultura empresarial, se creó la Ley 1014 de enero de 2006.
Esta ley establece la obligación de impartir cursos de emprendimiento para fomentar la cultura
empresarial ya que está claro que la educación empresarial (desarrollar en los estudiantes una serie
de conocimientos, acciones, formación en competencias emprendedoras, fomento de la
independencia y del capital creativo de la persona. y valores en empresarios de base universitaria)
juega un papel importante en el propósito de promover el emprendimiento de forma que los
estudiantes se motiven a ser empresarios, que en lo posible lleve a crear una Colombia de
empresarios (Álvarez y Matos, 2014). Pero se necesita que estos empresarios creen buenas
empresarias es decir que trabajen en fortalecerlas y desarrollarlas para que sean empresas que
realmente generen desarrollo económico y que creen la cultura para las generaciones futuras de
que vale la pena crear empresa.

En Colombia, un ejemplo de instituciones de educación superior que desarrollan la aptitud


emprendedora es la EAN mediante el Programa Emprendedor que se centra en la formación en un
modelo denominado EANTEC. La formación del empresario se basa en desarrollo integral del
individuo y en el fortalecimiento de su proyecto de vida, en la identificación de oportunidades de
negocio y en explotarlas mediante innovación y creatividad; finalmente, y en el fortalecimiento de
herramientas para crear efectivamente la empresa (Crissien, 2016).

Ahora bien, el emprendimiento y la competitividad de las nuevas empresas son muy


importante para el desarrollo económico de un país, además es generador de empleo, fuente de
innovación en la creación de nuevos productos y desarrollo de nuevos servicios. Es por ello que
es indispensable contar con individuos emprendedores que se arriesguen y tomen las
oportunidades de negocios para desarrollarlas.

El emprendimiento es determinante a la hora de crear empresa porque es él, el que le


permite a las personas descubrir oportunidades de negocio y empezar a trabajar en ellas creando,
innovando e incursionando en el mercado con sus productos o servicios, buscando ser mejores y
más competitivos, para aumentar las ventas, atraer más clientes y ganar más cuota de mercado. El
emprendimiento le va a permitir al individuo combinar creatividad e innovación con una gestión
sólida y estar en capacidad de adaptar el negocio a los cambios necesarios para que su desarrollo
se vea optimizado durante todas las fases de su ciclo de vida.

Los emprendedores introducen nuevos productos y servicios intensivos en conocimiento.


Al mismo tiempo, contribuyen a sostener la innovación, prueba de ello es el surgimiento del
emprendimiento tecnológico que aprovechan el avance de innovación y tecnología, y como
consecuencia de ello, las incubadoras de base tecnológica están transcendiendo para impulsar
emprendimientos y negocios de base tecnológica durante su etapa de despegue y crecimiento.
Las economías basadas en el conocimiento y la tecnología, favorecen la innovación en las
empresas y crean las condiciones adecuadas para poder emprender en el sector TIC. Por ejemplo,
países de Europa y Norte América prefieren invertir en investigación e innovación ya que están
orientados al uso del conocimiento. Lamentablemente, Latinoamérica es una de las regiones del
mundo que menos invierte en innovación y tecnología, y es por ello que, la mayoría de
emprendimientos en Latinoamérica, no están vinculados a la investigación y desarrollo (Vigo,
Tucto y Estrada, 2017).

En conclusión, la autonomía, independencia, libertad de tomar acción y confianza en sí


mismos, la responsabilidad, consecución del logro y el esfuerzo para alcanzar el éxito, la
habilidad para identificar oportunidades y sacarles provecho, el compromiso y la determinación,
la capacidad para conformar su equipo y liderarlo para crear y llevar al éxito el emprendimiento,
e iniciativa para emprender un proyecto novedoso basado en motivaciones e ideas propias
provienen del espíritu emprendedor.

El espíritu emprendedor es el que impulsa, que motiva al individuo a tomar riesgos,


movilizar recursos, a innovar, a buscar el cambio, a buscar una oportunidad y explotarla, a
eliminar ineficiencias con el fin de transformar y evolucionar el mercado. El emprendimiento
crea empresarios centrados en hacer crecer sus empresas y que conducen a los países hacia la
competitividad.

Por tanto, se establece que si es necesario formar y educar personas con emprendimiento,
de tal forma, que al graduarse, creen empresas y generen empleo contribuyendo al desarrollo
económico y social de los países.
Bibliografía

Álvarez, M. Matos, J. (2014). Espíritu empresarial en los programas de administración de


empresas en las universidades de la ciudad de Cartagena: herramientas pedagógicas.
Universidad de Cartagena. Disponible en
http://repositorio.unicartagena.edu.co:8080/jspui/bitstream/11227/1643/1/TRABAJO%20
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Crissien, J. (2006). Espíritu empresarial como estrategia de competitividad y desarrollo


económico. Revista Escuela de Administración de Negocios, núm. 57, mayo-agosto,
2006, pp. 103-117. Universidad EAN Bogotá, Colombia. Disponible en
http://www.redalyc.org/pdf/206/20605706.pdf

Marualanda, F. Morales, S. (2016). Entorno y motivaciones para emprender. Rev. esc.adm.neg.


No. 81 Julio-Diciembre Bogotá, pp.12-28. Disponible en
http://www.scielo.org.co/pdf/ean/n81/n81a01.pdf

Malagón, F. (s.f). El espíritu emprendedor y la creación de empresa. Disponible en


http://mail.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_1/nr_595/a_8146/8146.pdf

Montoya, A. (2015). Creatividad, innovación y emprendimiento dentro de las empresas.


Disponible en
https://repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/3621/TFG001086.pdf?seq
uence=1

Suarez, F. (2017). Fomento del emprendimiento a través de actividades académicas e


investigativas. Tendencias, Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y
Administrativas. Universidad de Nariño. Vol. XVIII No. 2 - 2do Semestre 2017, Julio-
Diciembre - Páginas 183-196. Disponible en
http://www.scielo.org.co/pdf/tend/v18n2/v18n2a12.pdf

Vigo, E. Tucto, L. Estrada, W. (2017). Factores influyentes para el emprendimiento en


tecnologías de la información y la comunicación para economías de Latinoamérica vs
economías de Europa y Norte América. Disponible en
http://www.uam.mx/altec2017/pdfs/ALTEC_2017_paper_135.pdf

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