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Buenos Aires, 31 de mayo de 2022.

Al

Ministro de Relaciones Exteriores,

Comercio Internacional y Culto

Lic. Santiago Andrés Cafiero

S / D

Estimado Canciller:

Tenemos el agrado de dirigirme a Ud. en nuestro carácter de Presidente


de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación y
de Senador Nacional por la Provincia de Neuquén, en relación a un tema
de grave persecución política en nuestra hermana República de Ecuador,
en el que confío obtener una pronta y satisfactoria resolución desde la
Cancillería a su cargo.

El motivo es solicitarle arbitre los medios necesarios a efectos de agilizar


los mecanismos para que el Presidente de la Nación dicte el Decreto
mediante el cual se otorgue asilo diplomático a favor de María de los
Ángeles Duarte, ex Ministra de Transporte y Obras Públicas del Gobierno
del ex presidente Rafael Correa, la cual se encuentra en la embajada de
nuestro país en Ecuador desde hace casi dos años junto a su hijo menor,
de 11 años de edad, en carácter de huésped por razones humanitarias.
La residencia se encuentra sin Embajador designado desde hace varios
años, lo que motiva que la Sra. Duarte y su hijo están prácticamente solos
y efectivamente encerrados con total imposibilidad de ejercer su derecho
de libertad.

Tal como viene sucediendo con nuestra Vicepresidenta Cristina Fernández


de Kirchner, con el ex Presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, con
Rafael Correa y con tantos otros dirigentes políticos latinoamericanos, el
lawfare se ha impuesto en la región en los últimos años para intentar sacar
de la escena política a los gobiernos nacionales y populares.

Al expresidente de Ecuador Rafael Correa, exiliado en Bélgica desde 2017,


le fue concedido el asilo político en ese país en el mes de abril de 2022, sin
embargo, poco después la Corte Nacional de Justicia ecuatoriana anunció
que solicitó formalmente la extradición del ex mandatario en una clara
muestra de persecución política en su contra.

Dentro de la “causa sobornos” tramitada en forma irregular, ante jueces


sospechados de parcialidad y nombrados en forma temporaria, tramitada
al solo efecto de proscribirlo en las elecciones presidenciales, Correa fue
condenado en 2020 a ocho años de prisión por cohecho agravado en un
caso que el ex jefe de Estado ha denunciado como producto de una
persecución política.

El abogado defensor Marchand había explicado que la solicitud de la


medida de protección fue hecha desde 2018, año en el que Ecuador
empezó a abrir procesos de investigación contra él, entre ellos uno que
relacionaba al ex mandatario con el supuesto secuestro de un opositor en
2012, el llamado "caso Balda".

“En el mismo sentido el mencionado apoderado explicó que para


conferirle el asilo, el Gobierno belga le pidió demostrar la existencia de
una persecución en su contra, por lo que la concesión en forma
contundente respaldó los alegatos del ex presidente, confirmando la
persecución política en el Ecuador”.

“La ignorancia es como noche sin estrellas'. El asilo político es el


reconocimiento de que todo ha sido persecución política", escribió Correa
en su cuenta de Twitter.

En enero de 2019 el Gobierno de México concedió asilo político a


dirigentes y asambleístas del Movimiento Revolución Ciudadana
de Ecuador, quienes fueron objeto de una brutal persecución,
seguimiento extrajudicial, hostigamiento, amenazas de muerte,
intervenciones telefónicas, violación de derechos y linchamiento
mediático, persecución que se inicio con la llegada de Lenin Moreno al
poder y que se profundizo aún más bajo el gobierno de Lasso, con el
objetivo regional de perseguir y proscribir a los Gobiernos Populares de
Latinoamérica a través del lawfare.

En un comunicado del Movimiento, agradecieron la protección y el asilo


de Gabriela Rivadeneira, Soledad Buendía, Carlos Viteri y Luis Fernando
Molina, quienes se encontraban en la Embajada mexicana en Quito junto
a sus parejas y desde allí se trasladaron a México.

El gobierno encabezado por Lenín Moreno que gobernó en el Ecuador en


el período 2017-2021 desató una feroz persecución política contra los
referentes de la oposición política, justificándolo en un supuesto plan de
desestabilización e intento de golpe de Estado ideado por el ex presidente
Rafael Correa.

Bajo este argumento se comenzó con la detención indiscriminada sin


fundamentación de líderes del movimiento Revolución Ciudadana y
dirigentes políticos del correísmo con cargos en alcaldías locales,
aduciendo desde corrupción hasta sedición para justificar esta
persecución política.
Posteriormente y ante las reiteradas protestas del pueblo ecuatoriano por
la grave situación de persecución que se desató en dicha Nación, continuó
con las amenazas hacia los dirigentes cercanos al ex presidente Correa
diciendo que eran desde terroristas enviados por el Gobierno venezolano
de Nicolás Maduro, hasta narcotraficantes y seguidores de Correa.

Bajo ese argumento estableció el estado de excepción, luego el toque de


queda y la posterior proscripción de Correa, desatando una represión
brutal contra todos los manifestantes, incluidas las propias bases
indígenas, que sufrieron gran parte del ataque de la Policía y Ejército.

Con la asunción de Guillermo Lasso la persecución política y el lawfare


contra los dirigentes vinculados con el correísmo continuó en la misma
senda, llegando a su punto más crítico con la injustificada y carente de
pruebas condena contra el ex vicepresidente Jorge Glas en la grotesca
“causa sobornos”, que culminó con su detención en el año 2017.

Después de diversas presentaciones judiciales en el mes de abril del 2022


se hizo lugar a un habeas corpus pedido por su defensa por cuestiones
sanitarias, obteniendo de esta manera la libertad después de pasar más
de cuatro años encarcelado.

En el camino participó de un acto en la ruta, donde dijo haber enfrentado


“a una justicia torcida, politizada; me condenaron por la fuerza de la
circunstancia; ese es el nivel de persecución política que vive Ecuador”,
afirmó. Por esas horas, Correa tuiteaba “empieza a desmoronarse tanta
injusticia”, “pronto los verdaderos corruptos, empezando por Moreno,
estarán presos”.

A partir de su liberación el gobierno de Lasso comenzó nuevamente en los


diversos medios masivo de comunicación un enorme despliegue
mediático con el exclusivo objetivo de regresar a Glas a la cárcel y
mantener vigente en el imaginario popular la caracterización delincuencial
del ex vicepresidente.

La presión mediática y del gobierno de Lasso ayudaron a que la Justicia


revocara el habeas corpus presentado por el ex Vicepresidente lo que
motivó que el 20 de mayo pasado fuera detenido nuevamente.

Al momento de su detención sin oponer resistencia, escuchó la lectura de


los derechos y la resolución del Tribunal, manifestando: “Regreso a la
cárcel y volveré a salir, un abrazo a toda mi familia, a mis amigos”.

Toda esta descripción demuestra en forma acabada el plan siniestro que


se viene desarrollando en el Ecuador desde el año 2017 con el único
objetivo de perseguir a los dirigentes cercanos al ex presidente Correa
mediante el armado de causas judiciales falsas para erradicarlos de la vida
política.

María de los Ángeles Duarte no ha podido escapar a ello y en efecto fue


implicada en el “caso Sobornos”, recibiendo una pena arbitraria de 8 años
de prisión, siendo el único objetivo de esto evitar que Rafael Correa sea
candidato en las últimas elecciones del Ecuador.

Está probado en forma contundente la flagrante denegación de justicia


que padeció, la cual fue reconocida a nivel internacional por el organismo
independiente belga (Comisario General para los Refugiados y Apátridas)
(CGRA), que se encargó de examinar la solicitud de asilo político del ex
presidente Rafael Correa Delgado.

Por intermedio de sus asesores legales la Sra. Duarte ha presentado una


queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo que
demuestra un reconocimiento por parte de este Organismo el hecho de
haber aceptado la solicitud para su tratamiento, la que se encuentra en
pleno trámite, pero lamentablemente la segura demora en su resolución
redundará en un grave perjuicio para ella y su pequeño hijo.

Teniendo en cuenta la persecución política padecida es que nuestro


Gobierno le ha concedido el estatus de “huésped por razones
humanitarias”, pero teniendo en cuenta que dicho estatus le restringe la
posibilidad de disponer libremente de sus derechos y libertades
individuales, sumándonos al pedido de sus asesores solicitamos que se le
conceda rápida y oficialmente el asilo diplomático.

La declaración Universal de los Derechos Humanos establece: “toda


persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de el, en cualquier país”,
el derecho de asilo es una institución incorporada al Derecho Internacional
Público que consiste en brindar amparo diplomático o asilo territorial a los
perseguidos políticos, con el fin de preservar su libertad o su vida.

El instrumento internacional de protección de los refugiados más


aceptado es la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951, aprobada
por 142 Estados, incluidos Argentina y Ecuador.

Sin dudas María de los Ángeles y su pequeño hijo están sufriendo actos de
persecución, requiriendo el otorgamiento del asilo político, ya que son lo
suficientemente graves por su naturaleza y repetición constituyendo una
violación de sus derechos humanos fundamentales.

Teniendo en cuenta la grave persecución política padecida, y la injusta


condena judicial sin pruebas de ninguna naturaleza ni sustancia con que
pretende justificarse esa persecución, es fundamental y urgente la
concesión del asilo político, por cuanto el mismo no permite por ningún
motivo la aplicación de una ley de extradición, esto quiere decir, que
ningún Estado pude reclamar para sí, la devolución del refugiado político.

La Convención de Caracas de 1954, ratificada por Argentina y Ecuador,


impuso una obligación inequívoca en el Estado territorial de respetar el
asilo, de acuerdo con las disposiciones que emergen de los artículos 1,2,
11 y 12.

No puede soslayarse que no sólo María de los Ángeles padece una grave
violación de sus derechos individuales, sino que, lo que es peor aún, igual
suerte corre su pequeño hijo de 11 años Martín Rafael Pastore Duarte
donde sus derechos protegidos por la Convención Internacional sobre los
Derechos del Niño del 20 de noviembre de 1989 se ven directamente
afectados.

Esta Convención confirma entonces la necesidad de tratar con diligencia


la demanda de asilo diplomático de la Sra. Duarte y su pequeño hijo.

Los Asesores Jurídicos de María de los Ángeles han explicado en forma


pormenorizada en los respectivos pedidos formales solicitando el asilo
político, enviadas al Presidente de la Nación Alberto Fernández y a la
Cancillería a su cargo, las razones que demuestran que es perseguida por
razones de opinión política.
El 24 de enero de 2018, el Relator Especial de la ONU sobre la
Independencia de los Magistrados y Abogados (REIMA) había
manifestado: "Nos llama la atención particularmente las materias que
tocan la composición del Consejo de Participación ciudadana, entidad
constitucional. De acuerdo a esa información ello conduciría a la cesación
de los actuales miembros y la designación de un nuevo Consejo. Se alega
que ello conduciría a una designación por el ejecutivo de los integrantes de
dicho Consejo y que se afectaría, derivadamente, la autonomía de la
Defensoría Pública, la Fiscalía General del Estado y la de los órganos de la
Función de Transparencia y Control Social. Adicionalmente, se alega que
podría llevar a la destitución de los integrantes de la Corte Constitucional.“

Cabe señalar que este proceso condujo a la destitución de todos los


magistrados del Tribunal Constitucional, del Fiscal General y del 70% de
los magistrados de la Corte Nacional de Justicia, que llevaron las causas
contra María de los Ángeles.

El 18 de septiembre del 2019, el REIMA reiteró sus preocupaciones sobre


la actuación de los jueces y conjueces de la Corte Nacional de Justicia de
la Republica de Ecuador y por el cumplimiento efectivo del principio de la
independencia judicial. Posteriormente en junio del 2020 el REIMA
expreso al gobierno ecuatoriano preocupación por las consecuencias en
el procedimiento de selección de jueces y conjueces, el nombramiento de
jueces temporales y el procedimiento de destitución de magistrados.

El 30 de diciembre del 2021, la Corte Provincial de Justicia de Pichincha


determinó que se violó el derecho al debido proceso durante la revisión
inconstitucional de la calidad del trabajo de los jueces de la Corte Nacional
que llevó a su destitución, impactando el principio y la garantía de
independencia judicial.
El 18 de agosto de 2020, Rafael CORREA DELGADO anunció su intención
de presentarse como candidato a vicepresidente para las elecciones de
febrero del 2021 a lo que respondiendo a ello la Corte de Casación fijó
audiencias en los días 3 y 4 de septiembre del 2020 dictando sentencia
que ratificaría las condenas el 7 de septiembre.

A todo ello se sumó la condena mediática utilizando los principales medios


de comunicación hegemónicos durante la tramitación del proceso
presentando a María de los Ángeles como culpable mucho antes que se
dictara la sentencia.

El 26 de enero del 2022, el REIMA declaró nuevamente en relación al caso


“Sobornos” su profunda preocupación respecto de las alegaciones que
indicarían que se habría incurrido en vulneración al debido proceso.

En el asunto "Sobornos", la Comisión de los archivos de Interpol ha


constatado que no se han cumplido las normas mínimas de respeto del
derecho un juicio justo. A partir de entonces, se negó a difundir la solicitud
de extradición (notificación roja) presentada por el Ecuador en contra de
los Sres. Viteri López, Solís Valerzo, Galarza Andrade y Phillips Cooper.

Luego de un análisis profundo y exhaustivo de las pruebas enviadas en


junio del 2018 al CGRA por parte de los asesores de la Sra. Duarte,
concluyeron que se había producido una persecución y reconoció el
estatus de refugiado político.

La persecución política, la injusta condena y la restricción en la libertad de


movimientos han repercutido en forma grave en la faz psíquica de María
de los Ángeles y de su hijo los cuales se encuentran acreditados por los
múltiples estudios psicológicos a los que han sido sometidos,

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