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R. P. Antonio Donadon S. J.

DEVOCIONARIO
EN FAVOR DE LAS
BENDITAS ALMAS
DEL PURGATORIO
H P AKTONO OONADOS. S J.

DEVOCIONARIO EN FAVOR DE LAS

BENDITAS ALMAS
DEL PURGATORIO
"Es, pues, un pensamiento santo y
saludable el rogar por los difuntos, ·
fin de que sean Ubres de las penas de
•us pecados”.
II Mac. 12, 46.
INDICE
PAgt.
Santa Misa. Devoto ejercido para oiría 17
Rosario para los difuntos. — Misterios
gozosos ................................................. .....37
Misterios dolorosos ................................ .....41
Misterios gloriosos ................................ .....45
Ofrecimiento, en verso ............................ .....49
Letanías de la Virgen M a ría ................... .....51
Oraciones .................................................. .....54
Soneto ....................................................... .....56
Devoción a las benditas ánimas del Pur­
gatorio ..................................................... .....57
Oración ............................................................59
Jaculatoria ................................................. .....61
Oración a San L orenzo............................ .....61
Devoción a la Santísima Pasión por las
ánimas del Purgatorio. — Oraciones .. 64
Oraciones de San G regorio............................65
Ofrecimiento ...................................................69
Oraciones ................................................... .....70
Sudario ....................................................... .....72
Pági.

Devotísimo ofrecimiento de la sagrada


Pasión de Nuestro Sefior Jesucristo,
por las benditas atoas del Purgato­
rio, distribuido en los siete días de la
semana ................................................... 75
Domingo ..................................................... 75
Lunes ......................................................... 79
Martes ....................................................... 84
Miércoles ................................................... 88
Jueves ......................................................... 92
Viernes ....................................................... 96
S á b a d o .................................................... 100
Oración para cada día después de los
ofrecimientos, para ganar las santas
indulgencias concedidas por cada uno
de ellos ................................................. 105
Propaganda piadosa del Rosario por los
difuntos ................................................. 108
Rosario de difuntos más fácil ................. 113
Acto de contrición .................................. 113

Oración ... 117


Ocho súplicas a nuestro Padre Jesús,
por las almas benditas ............................ 122
Práctica de la meditación. — Antes de
la meditación ............................................. 126
En la meditación 127
Después de la meditación 128
Práctica de los exámenes general y par­
ticular ........................................................ 130
PAff.

Devoción a Jesús» María y José, para el


día lv de cada mes. — Acto de Con­
trición ..................................................... 199
Oraciones..................................................... 191
Jaculatorias................................................. 190
Oración al dulce nombre del SeAor San
José, la cual se podrá decir todos
los días ............................................ 197
Tres Credos a la Santísima Trinidad pi­
diendo una buena muerte ....................... 199
Ofrecimiento ............................................. 201
Oración a la Divina Providencia ........... 201
Devoción a la Divina Providencia, para
alcanzar el remedio de toda epsecie
de necesidades ...................................... 203
Oración a María Santísima, para la ho­
ra de la muerte .................................. 204
Oración a Nuestra Señora de las An­
gustias ................................................... 207
Acto de sumisión .................................... 203
Jesús en el Santísimo Sacramento ........ 209

Oración a la preciosa sangre de Cristo,


por la conversión de los pecadores .. 211
Oración y Acto de consagración .......... 212
Consideraciones para asisitr al santo sa­
crificio de la Misa .............................. 215
Ofrecimiento de al Misa ........................ 231
Devoción admirable de los siete dolores
INTRODUCCION

LA piedad con los difuntos es uno de


los primeros sentimientos del corazón
humano. “Cuando se está persuadido de
que el alma vive después de la destruc­
ción del cuerpo, dice un profundo es­
critor, cualquiera que sea la opinión que
se tenga sobre el estado en que ésta se
halle después de la muerte, no hay co­
sa más natural que hacer votos y ora­
ciones para proporcionar felicidad a las
almas de nuestros parientes y amigos.
Aquellos mismos que por sus principios
parecen más prevenidos contra tal uso,
muchas veces confiesan sinceramente
no poderse detener en aquellos graves
momentos de hacer votos secretos, que
la misma naturaleza arranca de sus pe­
chos, por aquellas personas con quien
estaban estrechamente unidos con dul­
ces y caros vínculos. Señal evidente
de que éste es un sentimiento grabado
por el dedo de Dios en el corazón de
los hombres; he aquí por qué se en·
8 INTRODUCCION
cuentra en todo lugar y en todos los
pueblos del mundo” (*).
Pero las tradiciones más veneradas y
más puras de la piedad con los difun­
tos se halla en los pueblos que adoran
al Dios vivo. Porque la verdadera Reli­
gión trató siempre de acercar las almas
de los que finaron a la Fuente de toda
felicidad, que es Dios, para hacerlas
bienaventuradas en El y por El. De lo
cual provino el que, por medio de ora­
ciones y sacrificios, procurasen hacer
propicio al Todopoderoso para aquéllas,
y con obras expiatorias tratasen de ha­
cerlas dignas ante su divina Presencia.
Y, efectivamente, éstos son ias dos mo­
dos empleados en la Santa Iglesia para
socorrer a los difuntos: hacer propicio
al Señor con las almas y hacer las almas
dignas de El, lográndolo por la oración
y el sacrificio y por las obras expiato­
rias en favor de las ánimas benditas.

(1) Inspiraciones <te Franeia, tonto n, Irv


ccrlpdta 12,
INTRODUCCION 9
EXISTENCIA DEL PURGATORIO
Es un artículo de fe que las almas
do los que mueren con alguna culpa
venial, o sin haber satisfecho plena­
mente a la Justicia divina por los peca­
dos ya perdonados, están detenidas en
un lugar de expiación que llamamos
Purgatorio.
Así lo enseña la Santa Madre Igle­
sia, columna infalible de la verdad; así
lo confirma la más antigua y constante
tradición de todos los siglos; así lo ase­
guran unánimemente los Santos Padres
griegos y latinos, Tertuliano, -San Cirilo,
San Cipriano, San Juan Crisóstomo,
San Ambrosio, San Agustín y tantos
otros; así lo han definido los sagrados
Concilios de Roma, de Cartago, de Flo­
rencia, de Letrán y de Trento, dirigidos
por el Espíritu Santo (*)·
Y aunque la Iglesia no lo enseñase
así, ¿no lo insinúa bastante la razón na­
tural? Supongamos que un alma sale

( 1) Gotti, Btítrmlno.
10 INTRODUCCION

de este mundo con alguna culpa venial;


¿qué hará Dios? ¿La lanzará al infierno?
Y siendo su hija y esposa amadísima, ¿la
confundirá con los réprobos y espíritus
infernales? Eso repugna a la Justicia y
Bondad divina. ¿La introducirá en el cie­
lo? Esto se opone igualmente a la San­
tidad y Pureza infinita del Criador, pues
sólo aquél cuyas manos son inocentes
a cuyo corazón está limpio, subirá al
monte del Sefior (■)· Nada manchado
puede entrar en aquel reino purísimo
<*>·
¿Qué hará, pues, Dios de aquella al­
ma? Ya nos lo dice por Malaqufas: La
pondré como en un crisol (J), esto es.
en un lugar de penas y tormentos, de
donde no saldrá hasta que haya satis­
fecho a la Justicia divina.
¿Crees (ú esto, cristiano? Creas o no
creas, te burles o no te burles de ello,

(I) Salmo 23. — (2) Apoc. 21.


/8) Mal. 3. 3.
INTRODUCCION II

la cosa es y será asi. Negar el Purga·


lorio, tan sólo dudar advertidamente de
*u cxistnecia, es ya pecado grave. ¿Crees
tu esta verdad, y con tanta indiferen­
cia miras tan horribles penas? ¿Crees
en el Purgatorio, y con tus culpas amon­
tonas tanta leña para arder en tan te­
rrible fuego?
Es también un artículo de fe que nos­
otros podemos aliviar a aquellas almas
afligidísimas.
Sí en virtud de la Comunión de los
Santos, hay plena comunicación de bie­
nes espirituales entre los bienaventura­
dos que triunfan en el cielo, los cristia­
nos que militamos en la tierra y las
almas que sufren en el Purgatorio. En
virtud de esta comunicación de bienes,
podemos con mucha facilidad y mérito
nustro bajar al Purgatorio con nuestros
sufragios, y a imtación de Jesucristo
después de su muerte, librar aquellas al
mas y alegrar al cielo con un nuevo
grado de gloria accidental, procurando
12 INTRODUCCION

nuevos príncipes y moradores a aqu·


lia Patria felicísima. (Oh admirable di·
posición de la Sabiduría divina! ¡Oh.
qué dicha y felicidad la nuestra! Viín
dose Dios obligado a castigar a aquello*
sus hijas muy amadas, busca medianc
ros que intercedan por ellas, a fin do
conciliar así el rigor de la Justicia con
la ternura de su Misericordia infinita.
Y nosotros somos estos dichosos me­
dianeros; y corredentores de nosotros
depende la suerte de aquellas pobres
almas.
Haz, pues, amado cristiano, con fer­
vor algún sufragio en cada día de este
mes consagrado a las ánimas; ¿quién
sabe si abrirás el cielo a algunos de
tus parientes o amigos ya difuntos? ¿Y
serás tan duro a insensible que les nie­
gues un pequeño sacrificio, pudiéndo­
le hacer tan gran favor y a tan poca
costa?
INTRODUCCION 13

Práctica sencilla para


cada día,
HIKK TODO EN EL MES DE
NOVIEMBRE, EN FAVOR DE
LAS ANIMAS
Turden rezarse cinco Padresnuestros,
Ayuntarías y Requlem aetemam dona
•la, Dómine et lux perpetua luceat eis,
«» memoria de la Pasión de Nuestro
Ntflor Jesucristo, suplicando al Eterno
Padre que se apiade de las benditas al­
ma» por la sangre que derramó su divi­
no Hijo, diciendo cinco veces la siguien­
te:
JACULATORIA
¡Eterno Padre, por la preciosísima
Sangre de Jesús, misericordia! Padre
nuestro, etc. También añádase un Pa­
dre nuestro por los propagadores de es­
ta devoción.
Tiene concedidos trescientos días de indul­
gencia por cada vez, y confesando y comulgan­
do. <1 se hace todo el mes, indulgencia pie*
Darla. (Pío VII, 7 de Febrero de lgl7.)
14 INTRODUCCION

Dios estima mucho el que haga­


mos sufragios por las benditas áni­
mas del Purgatorio.
Entre las muchas apariciones que con­
firman el dogma del Purgatorio y lo
aceptos que son a Dios los sufragios por
los difuntos, es muy notable la que tuvo
el caudillo ilustre de los ejércitos de
Dios, Judas Macabeo. Había este piado­
so general derrotado a Gorgías, mas no
sin pérdida de varios soldados suyos, que
murieron en la batalla; y conociendo
por las alhajas que se les encontraron
ocultas en los vestidos que habían
muerto en castigo de un robo que ha­
bían hecho en la ciudad de Jamnia, ex­
hortó al ejército a que rogase por aque­
llos infieles. Hizo una cuestacl y
reuniendo doce mil dracmas de plata,
los envió a Jerusalén, para que se ofre­
ciesen sacrificios en sufragio de aquellas
pobres almas. Conducta admirable que
el Espíritu Santo alabó con aquella«
memorables palabras: "Es, poes, un
INTRODUCCION 18
i'*naam>ento santo y saludable el ro­
lar por los difuntos, a fin de que sean
lllires de las penas de sus pecados” (*)·
i 'onducta que le alcanzó de Dios una in-
alune victoria; pues habiendo sucedido
a Gorgias el soberbio Nicanor, la vis-
pera, cansado Judas de combinar el plan
de batalla y de hacer preparativos para
ella, se quedó dormido, cuando he aquí
que se le aparecen el profeta Jeremías
y Onías, el Sumo Sacerdote, ya difun­
tos, y presentando una espada muy pre­
ciosa, le dicen: Recibe esta espada san­
ta como una dádiva que Dios te en­
vía; con ella abatirás a los enemigos
de mi pueblo Israel. Animado con esta
visión y armado con esta espada di­
vina, embistió con pequeño ejército al
enemigo, y mató a treinta y cinco mil,
entre ellos al mismo Nicanor.
Obra de gran alivio para las ben­
ditas ánimas del Purgatorio y de
mucho mérito para nosotros.
1* Hacer todos tos años la Noven*
16 INTRODUCCION

en el mes de Noviembre; consagrarles


el lunes de cada semana. 2* Celebrar
Misas, o mandarles celebrar y oirías.
3* Comulgar con fervor, ya espiritual,
ya sacramentalmente, sobre todo los
lunes. 4* Visitar el Santísimo Sacra­
mento o a la Virgen en sus santuarios,
5♦ Hacer un rato de oración mental,
considerando con especialidad la Pa­
sión de Nuestro Señor Jesucristo. 6* An­
dar el Vía crucis, y llevar al cuello al­
gún escapulario. 7* Rezar el Santo Rosa­
rio, la Corona de los Dolores, los Sal­
mos Penitenciales, cinco Padrenuestros
a las cinco Llagas de Jesucristo nuestro
Señor y otras oraciones vocales. 8» Su­
frir con resignación las penas humilla­
ciones, dolores y trabajos de esta vida.
9» Practicar alguna mortificación cor­
poral, y refrenar los cinco sentidos. 10
Hacer limosnas y otras piadosas obras
de misericordia. 11 Olvidar las injurias
y perdonar a los enemigos por amor de
Dios. 12. Ganar indulgencias; aprender
la Doctrina Cristiana.
LA SANTA MISA

Al arrodillarse

Señor, deseo ganar las indulgen­


cias concedidas a esta Santa Misa
que voy a oír y oraciones que voy
a rezar, todas las que ofrezco con
todas las Misas que se han dicho,
que se están diciendo y que se dirán
hasta el fin del mundo, y con los
méritos e intercesión de vuestros
Angeles, Santos y Justos, a quienes
invoco con todo mi corazón; y es
mi voluntad poner estas indulgen-
18 LA SANTA MISA

cías en manos de la Santísima Vir­


gen María, para que por vuestro
amor y honra se sirva aplicarlas a
las almas del Purgatorio que fueren
de su benigno agrado y elección. A
este fin, os ruego por la exaltación
de nuestra Santa fe católica, extirpa
ción de las herejías, paz y concordia
entre los principes cristianos, con­
versión de los infieles, herejes y
pecadores, por los enfermos, agoni­
zantes y caminantes, descanso de las
benditas ánimas del Purgatorio y de­
más piadosos fines de nuestra Ma­
dre la Iglesia. Amén.
Al ir el sacerdote al altar
Permitidme, Señor, permanecer
ante vuestro augusto acatamiento;
ya que me disteis licencia de pene­
trar en vuestra santa casa, llenad­
me de temor reverencial y profun­
LA SANTA MISA 1β
do respeto, para que con las dispo­
siciones necesarias ofrezca, junta­
mente con el sacerdote, el inefable
sacrificio a que voy a asistir. Y pues
que vuestra misericordia infinita se
complace en ser invocada a favor de
los menesterosos y de los que su­
fren, yo me atrevo a levantar con
humildad, pero también con fervor,
mi voz en obsequio de vuestras muy
amadas esposas las benditas ánimas
que en el Purgatorio penan. Que mi
indignidad no sea causa de que dese­
chéis mis pobres oraciones, porque
bien sabéis Vos, Señor, que los mé­
ritos de vuestra sacratísima vida.
Pasión y muerte que voy a ofrece­
ros, exceden, y con mucho, a la mul­
titud de mis culpas, que espera me
serán perdonadas ya que las detes­
to sólo por ser ofensas a vuestra
bondad sin límites Amén.
20 LA SANTA MISA

La Confesión

¿Qué podré deciros oh mi Diosl


cuando con tanta claridad estáis
mirando escritas en mi corazon to­
das mis iniquidades? Yo os las con­
fieso penetrado de dolor y confu­
sión, e invocando el perdón para mí,
juntamente os ruego que minoréis la
confusión que padecen las ánimas
del Purgatorio, acordándoos de lo
que os hicieron sufrir vuestros ene­
migos cuando os acusaban falsa­
mente en los tribunales. Amén.
Los Kiries
¡Ay mi Diosl Aunque toda mi vi­
da invocara vuestra misericordia,
hiriendo con dolor mi pecho, jamás
quedaría tranquilo, atentas la enor­
midad y multitud de mis pecados;
pero si levanto hacia Vos mis ojos
LA SANTA MISA 21

v o* veo en mi obsequio sufrir man­


camente que escupan y abofeteen
vuestro rostro, entonces no sólo me
utrcvo a pediros que me subliméis
n la honra de hijo vuestro, sino tam­
bién que llevéis a las ánimas del
Purgatorio a cubir en el Cielo sus
rostros con los resplandores de la
gloria. Amén.
Al Gloria
Los Angeles, Señor, los Bienaven­
turados celebren gozosos la magni­
ficencia de vuestra gloria; pues no
sea menor vuestra piedad para con
los que en este valle de lágrimas des­
fallecemos oprimidos con el peso de
nuestra carne, ni para con las almas
que en el Purgatorio gimen penetra­
das de vivos dolores; antes bien ha­
ced que unos y otros, libres de nues­
tras respectivas miserias, logremos
LA SANTA MISA 23

Atondo: Amén» asi sea; nosotros, mi-


Mirnbles pecadores, nos agrupamos
Hlrcdedor del trono de vuestra sobe-
rnnfa, y acordándonos de la ley que
disteis a nuestros padres cuando vi­
víais en el mudo, os pedimos la gra­
cia de ejecutarla para merecer vues­
tra benevolencia, y clamamos: Amén
asi sea; y como vemos también a
las almas Santas del Purgatorio es­
perando ansiosas su libertad (y
que la Sangre del Cordero sin man­
cha las redima del reato de sus cul­
pas, abreviando sus espantosos su·
frimientos), redoblamos nuestras
súplicas en su obsequio, no dudan­
do que vuesta bondad les permita
entonar luego con vuestros Angeles
el himno que perpetuamente éstos
cantan: Bendición, gloria y sabidu­
ría, acción de gracias, honra y po­
24 LA SANTA MISA

der y fortaleza a nuestro Dios, por


los siglos de los siglos Amén.

Al Credo

Creemos, Señor firmemente to­


do lo que Vos revelasteis y la Igle­
sia nos propone. Y he aquí que ele­
vamos nuestros corazones al Cie­
lo, pidiéndoos gracia y perdón pa­
ra nosotros, porque dejasteis escri­
to en vuestro Evangelio: Pedid y
se os dará; y levantamos también
nuestras manos, intentando abrir
las puertas de la Gloria a las almas
del Purgatorio, s e g ú n aquellas
vuestras consoladoras palabras:
Llamad y se os abr’rá. Haga el ho­
nor de vuestra palabra que no que­
den defraudadas nuestras esperan­
zas. Amén.
LA SANTA MISA

Al Ofertorio
Aceptad |oh mi Dios! este pan
y cate vino que deben convertir­
te pronto en el Cuerpo y Sangre
<lr Jesucristo vuestro Hijo, que os
ofrecemos, cual víctima adorable,
on memoria y continuación del sa­
crificio sangriento de la Cruz, y po­
nemos en vuestras manos su in­
menso valor en pago de la gracia
que para nosotros pedimos, y de la
gloria que solicitamos para vuestras
esposas, que gimen en la cárcel del
Purgatorio. Amén.
Al Orate fratres
Recibid |oh Señorl este sacrificio
que os afrecemos por la mano de
vuestro venerable sacerdote, para
alabanza y gloria de vuestro nom­
bre, para la utilidad de toda la Igle­
26 LA SANTA MISA

sia, particular nuestra y descanso


de las benditas almas del Purgato­
rio. Amén.
Al Prefacio
Verdaderamente q u e es digno,
justo, aquitativo y saludable que
ahora y siempre, y en todo lugar,
os demos gracias por los innume­
rables beneficios de que nos habéis
llenado, ¡oh Dios misericordioso y
bueno! Atraed, pues, nuestro cora­
zón y permitid que juntamente con
las benditas ánimas del Purga­
torio, libres de nuestro destierro
unamos nuesrtas voces a las de
vuestros Angeles y bienaventurados
en el Cielo, y todos sin cesar os can­
temos: (Santo Santo, Santo es el
Señor Dios de los ejércitos! Llenos
están los Cielos y la Tierra de la
majestad de vuestra gloria. Amén.
LA SANTA MISA 27

Al primer memento
Acordaos, Señor, de todos m is
bienhechores, entre los que sin du­
da ocupan un principal lugar las
ánimas del Purgatorio, que agrade­
cidas os ruegan continuamente por
mí. Para pagarles los favores dé
que me llenan, os suplico que las
colméis de bendición hasta llevar­
las al Cielo, donde yo logre unir­
me con ellas a fin de amaros y ala­
baros eternamente. Amén.
Consagración y elevación
de la Hostia
|Oh Señor! Vos q u e disteis a
vuestros ministros la potestad de
convertir el pan en vuestro Cuer­
po adorable, dignaos hacer por es­
ta conversión que se cambien los
dolores que sufren las almas del
LA SANTA MISA 39
y un entero descanso, y que todos
unidos levantemos nuestras voces
repitiendo sin cesar (al elevar el
Cáliz): Sea alabado y dense gracias
en todo momento al santísimo y di­
vinísimo Sacramento. Amén.
Segundo memento
Vuelve toh dulce Jesús! desde tu
excelso trono tus ojos de clemen­
cia hacia el seno profundo de la
cárcel del Purgatorio: esposas tu­
yas son las que allí están purificán­
dose; están marcadas con el sello
de la Trinidad; son precio de tu san­
gre, son tierno objeto de tu amor.
Un fuego terrible las acrisola; una
privación temporal de la vista de tu
hermosura las aflige sobremanera;
suspiran con ansia por el feliz mo­
mento en que han de ir a unirse con­
tigo Que se apresure, pues, instan·
30___________ LA SANTA MISA_________ |

te tan dichoso, que salgan en bre­


ve a gozar de su Esposo amado;
que tu Sangre preciosa las lleve al
refrigerio; que tu grande miseri­
cordia las coduzca al descanso; que
en la perpetua paz brille sobre ella
la eterna luz. Así, Señor, te lo pe­
dímos por aquella amarga hora en
que entregaste tu santo espíritu en
manos de tu Eterno Padre. Amén.
Pater noster
Padre nuestro, que estás en los
Cielos: haz que a ellos vayan las
almas del Purgatorio a santificar
con sus alabanzas tu nombre, que
tu reino las acoja, cumpliéndose lue­
go la misericordiosa voluntad que
tienes de librarlas de sus penas. Con
el pan de la eterna bienaventuran­
za dales hartura en las bodas ce­
lestiales y perdónales t o d a s sus
LA SANTA MISA 31

«laudas, así como a nosotros peca-


dures. Según tu grande clemencia,
no dejes que decaiga nuestra con-
fianza en Tí, antes bien levántala
muy alto, y que así consigamos por
tus méritos y bondad vemos libres
de todo mal. Amén.
Pax Domini
Dales, Señor, el descanso eterno
y que las ilumine la eterna luz —
Del poder del Infierno libra, Señor,
sus almas. Descansen en paz. Amén.
Agnus Del
iOh Dios benignísimo, de quien
únicamente procede la verdadera
paz! Concédenos clemente, que por
medio de una santa vida obtenga­
mos la paz de nuestras conciencias,
y que nuestras humildes oraciones
sean poderosas a obtener de tu mi­
32 LA SANTA MISA

sericordia el eterno descanso de


las benditas ánimas del Purgatorio.
Amén.
Domine, non sum dignus
Verdaderamente, Señor que no
hay hombre alguno que sea digno
de parecer en tu presencia; pero
basta que digas una sola palabra,
para que, libres de nuestros peca­
dos e imperfecciones, quedemos es-
plédidamente adornados con la pre­
ciosa vestidura de la gracia. Pro­
nuncíala, Señor, en obsequio nues­
tro y de las benditas ánimas del
Purgatorio, y luego quedaremos ca­
paces de presentarnos en el Cielo a
adorarte por t o d a la eternidad.
Amén.
La Comunión
lOh Dios, que después de tu san-
LA SANTA MISA 33

grianta Pasión quisiste que tu ado­


rable Cuerpo fuese sepultado, y tu
Alma amabilísima bajó al seno de
Abraham a consolar a las a 1m a s
mntas que esperaban tu grato ad­
venimiento! Concédenos piadoso a
los viadores, que con tu gracia ba­
jes a visitarnos en el abismo de
nuestros pecados p a r a santificar­
nos y a las almas santas del Pur­
gatorio acudas con tu Sangre para
apagar el fuego que las devora; y
a todos nos lleves cuanto antes a
sentarnos en la m e s a del eterno
convite de los Cielos. Amén.

Ultima oración

Desde el profundo abismo en que


estoy caído, clamo a Vos, Señor; no
seáis, Dios mío, inexorable a mi
voz.
34 LA SANTA MISA

Dignaos escuchar los ruegos de


un infeliz que no tiene otro recur­
so que vuestra misericordia. Sé Dios
mío, cuán culpable soy a vuestros
ojos; mas si examináis con rigor
nuestras inquietudes, ¿quién podrá
sufrir vuestros juicios? Si en noso­
tros sólo encontraréis delitos para
perdernos, en Vos hallaréis moti­
vos para salvamos; os impusisteis
la ley de no resistir a nuestras lágri­
mas, y esto me obliga, Señor, a es­
perar confiado en vuestra bondad.
Nunca me he olvidado de las pro­
mesas del Señor, que me han alen­
tado en lo más fuerte de mis ma­
les: he esperado siempre en El. Así,
no deje Israel de esperar, pues re­
cibirá por la noche el socorro que
no haya conseguido por el día. Por­
que es infinita la misericordia del
LA SANTA MISA 39

Señor, que sabe hallar en los teso­


ros de su podei remedio para nues-
Iros males. Amén.
La bendición
Bendecid ¡oh Dios mío! por la ma­
no de vuestro ministro a nosotros
y a las almas santas del Purgatorio,
como bendeciréis el último día a
vuestros escogidos; y que los efec­
tos de vuestra bendición queden
eternamente en nosotros, logrando
que, libres de toda deuda a vues­
tra justicia, unidos cantemos en el
Cielo incesantemente; Gloria al Pa­
dre, gloria al Hijo, gloria al Espí­
ritu Santo, por los siglos de los si­
glos. Amén.
El último Evangelio
Dios Creador y Redentor de las
almas : acordaos de vuestros sier­
36 LA SANTA MISA

vos y siervas que satisfacen a vues­


tra divina justicia padeciendo las
penas del Purgatorio, y anhelan por
el momento de gozar de la eterna
bienaventuranza que esperan : yo
os suplico que os dignéis mitigar
sus penas, y que hagáis que vayan
a gozar presto de vuestra divina
presencia, y en particular os ruego
por las almas de mis padres, her­
manos, parientes y bienhechores, y
de todos los demás que son de mi
obligación, y por quienes no pue­
do menos que rogar por su alivio.
Asi lo espero por Jesucristo Nues­
tro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno,
y que les ilumine la eterna Luz. Del
poder del Infierno libra, Señor, sus
almas. Descansen en paz. Amén.
ROSARIO
PARA LOS DIFUNTOS
Misterios gozosos
PRIMER MISTERIO
Anunciación del Angel y Encarnación
del Verbo en las entrañas
virginales de Marfa

|Oh María Dulcísima, consuelo


de las almas! Este Padrenuestro y
diez Avemarias te ofrecemos por el
gozo que tuviste cuando, saludada
del Angel, te anunció la Encarna*
ción del hijo de Dios en tus entra­
ñas; por él te suplicamos que el
alma de nuestro hermano N., y las
33 ROSARIO PARA T.QS DIFUNTOS

demás del Purgatorio, reciban de


los Angeles, por tu intercesión, ale­
gras nuevas de la gloria, adonde
vayan a descansar por todos los si­
glos. Amén, Jesús.

SEGUNDO MISTERIO

Visitación de Nuestra Señora y


santificación del Bautista

|Oh María, refugio de pecadores!


E s t e Padrenuestro y diez Avema­
rias te ofrecemos por el gozo que
tuviste cuando, visitando a Santa
Isabel, fuiste de ella reconocida por
Madre de Dios, y el niño Juan, li­
bre de las prisiones de la culpa; por
este gozo te suplicamos visites y
consueles el alma de nuestro her­
mano N., y las demás del Purgato­
rio, y las libres de las prisiones que
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 39

padecen y salgan libres a la glo-


nu. Amén, Jesús.

TERCER MISTERIO

El nacimiento del Hijo de Dios

¡Oh María, estrella del mar, nor­


te fijo de la Iglesia! Este, Padre­
nuestro y diez Avemarias te ofre­
cemos por el gozo que tuviste cuan­
do, naciendo de tu vientre, como de
la aurora, el Sol de Justicia, Cris­
to, alumbró a los que estaban en
tinieblas; por El suplicamos que el
alma de nuestro hermano N., y las
demás d e 1 Purgatorio, merezcan
por Tí salir de las tinieblas de aque­
lla obscura cárcel a los resplando­
res de la gloria. Amén, Jesús.
40 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

CUARTO MISTERIO

Presentación del Niño Jesús en el tem


pío y Purificación de Nuestra Señora

¡Oh purísima María, que sin obli­


garte la ley de la Purificación pre­
sentaste a tu Santísimo Hijo en el
templo, con especial gozo de verle
reconocido por verdadero Dios! Es­
te Padrenuestro y diez Avemarias
te ofrecemos, suplicando que el al­
ma de nuestro hermano N., y las
demás del Pugatorio. sean purifica­
das para entrar en el templo de la
gloría. Amén, Jesús.
QUINTO MISTERIO
El Niño perdido y hallado
en el templo
¡Oh María, seguro medio para ha­
llar a Jesús! Este P a d re n u e s tro y
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 41

diez Avemarias te ofrecemos por el


gozo que tuviste hallando en el tem­
plo al Niño Dios, sin culpa tuya
perdido; por El te suplicamos que
H alma de nuestro hermano N., y
las demás del Purgatorio, tengan
por tus ruegos el alivio de sus pe­
nas, mirando a Jesús en el templo
de su gloria. Amén. Jesús.

Misterios dolorosos

PRIMER MISTERIO
La Oración del Huerto

|Oh dolorosísima Madre de Je­


sús, quien, despedido y apartado
de tu compañía, oró con mortales
agonías en el huerto, donde por un
Angel fue confortado! Este Padre·
nuestro y diez Avemarias te ofre­
cemos, suplicándote que por tu in»
42 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

tercesión el alma de nuestro herma­


no N.. y las demás del Purgatorio,
sean confortadas por los Angeles
en sus penas. Amén. Jesús.

SEGUNDO MISTERIO
Desnudo Jesús,
es cruelmente azotado

jOh María, mar de dolores! Es­


te Padrenuestro y diez Avemarias
te ofrecemos en memoria del gra­
vísimo dolor que tuviste viendo
desnudo y azotado cruelmente al
Hijo de tus entrañas; por El te su­
plicamos que el alma de nuestro
hermano N., y las demás del Pur­
gatorio, sean libres de los azotes
que allí padecen de la Divina Jus­
ticia, por virtud de los azotes que
Jesús llevó por su misericordia.
Amén, Jesús.
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 43

TERCER MISTERIO
Coronan a Jesús
de espinas

¡Oh María, cárdeno lirio entre es­


pinas! Este Padrenuestro y diez Ave­
marias te ofrecemos en honra del
agudísimo dolor que tuviste viendo
a tu amado Hijo, hermoso lirio de
los valles, afeado y coronado de es­
pinas : suplicárnoste por este dolor,
que el alma de nuestro hermano
N., y las demás del Purgatorio, sean
libres de las espinas de penas que
padecen, y coronadas en la gloria.
Amén, Jesús.
CUARTO MISTERIO
Jesús condenado a muerte y con la Cruz
a cuestas, se encuentra con María,
su tierna Madre
¡Oh María, traspasada de dolor
44 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

en la calle de la Amargura por en­


contrar en ella a tu inocente Hijo,
sentenciado a muerte y agobiado con
el grave peso de la Cruz! Este P a­
d re n u e s tro y diez A vem arias te
ofrecemos suplicándote que el alma
de nuestro hermano N., y las demás
del Purgatorio, por tus ruegos sean
libres de la cruz de penas que pade­
cen. Amén. Jesús.

QUINTO MISTERIO
Crucifixión de Jesús y soledad de María

¡Oh desconsolada Reina, afligida


Madre y desamparada Virgen! Este
P a d re n u e s tro y diez A v em arias
te ofrecemos, pidiéndote por el
agudo dolor que atravesó tu
amante corazón al ver morir entre
tantas afrentas y dolores a tu San­
tísimo Hijo para redimir con su muer-
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 45

(t al género humano, que el alma


do nuestro hermano N., y las de­
más del Purgatorio, donde están
«olas y afligidas; la Sangre de tu
Hijo les alivie las penas y su muer­
te les dé vida de gloria. Amén. Je­
sús.

Misterios gloriosos
PRIMER MISTERIO
La Resurrección del Señor

¡Oh María, Señora, alegría de los


justos y consuelo de los pecadores!
Este P a d r e n u e s tro y diez A ve­
m a ria s te ofrecemos en memoria
de la alegría que tuviste viendo re­
sucitado y glorioso a tu Santísimo
Hijo: suplicárnoste, que así como
con la presencia de Jesús recibie­
ron alegría las almas de los San-
46 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

tos Padres en el Limbo, la tengan


el alma de nuestro hermano N., y
las demás del Purgatorio. Amén, Je­
sús.

SEGUNDO MISTERIO
Ascensión de Cristo Nuestro Seflor
a los Ciclos

¡Oh María, Madre de Dios, lle­


na de sumo gozo en la subida a los
Cielos de tu Santísimo Hijo, en com­
pañía de los Santos Padres que li­
bertó de la oscura cárcel del Lim­
bo, llevándolos consigo a la gloria!
Este Padrenuestro y diez Averna·
ría s te ofrecemos, suplicándote que
el alma de nuestro hermano N., y
las demás del Purgatorio, sean li­
bres de aquellas penas, y llevadas
por manos de los santos Angeles a
la gloria. Amén, Jesús.
HOSARIO PARA LOS DIFUNTOS 47

TERCER MISTERIO
Venida del Espíritu Santo

|Oh María, dulce esposa del Es­


píritu Santo! Este Padrenuestro y
illrz Avemarias te ofrecemos por
oí gozo que tuviste cuando bajó el
Divino Espíritu sobre Tí y sobre to­
dos los Apóstoles, para que con la
ausencia de Jesús no quedaseis
huérfanos : por El te suplicamos
que el alma de nuestro hermano N..
y las demás del Purgatorio, salgan
a gozar de los brazos de su Esposo
Jesús en la gloria. Amén. Jesús.

CUARTO MISTERIO
Dichoso transito de Maria Santísima

¡Oh dichosísima Maria, que en­


tregaste tu purísimo espíritu en la
hora de la muerte, en manos de tu
48 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

Santísimo Hijo, y después unido al


cuerpo, resucitasteis glorioso! Este
Padrenuestro y diez Avemarias te
ofrecemos pidiéndote que el alma
de nuestro hermano N., y las de­
más del Purgatorio, sean libres de
sus penas y te acompañen en la
gloria. Amén, Jesús

QUINTO MISTERIO
Asunción y Coronación de Marta
Santísima

¡Oh soberana Virgen María, Ma­


dre de Dios, que, resucitada en
cuerpo y alma, fuiste sublimada a
la gloria y coronada por Emperatriz
de los Angeles y de los hombres!
Este Padrenuestro y diez Avema­
rias te ofrecemos, suplicándote que
el alma de nuestro hermano N.. y
las demás del Purgatorio, merez-
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 49

cnn por tus ruegos ser libres de las


ponas que padecen, para que sean
coronadas de gloria, y que en com­
pañía de tu Santísimo Hijo te amen
l»or todos los siglos. Amén, Jesús.
OFRECIMIENTO

Por estos misterios santos


De que hace el alma recuerdo,
Te pedimos ¡oh María!
Con tierno y devoto pecho
De nuestra fe sacrosanta
La conservación y aumento.
Toma tus divinos ojos
Hacia tu cristiano pueblo,
Da a tu Iglesia la victoria
Y al mundo grato sosiego;
Serena las tempestades
Que airado descarga el Cielo.
Y del Pontífice augusto
Mitiga el dolor acerbo;
Las terrenas potestades
Sigan de Dios los preceptos,
Porque la justicia tome
50 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

Y al bien vayan sus esfuerzos.


Que a Dios el gentil conozca,
Su error abjure el soberbio,
Que de la verdad aparta
Corazón y entendimiento.
Que la culpa nos inspire
Dolor profundo y perfecto,
Halle puerto el navegante
Y la salud el enfermo.
Las almas del Purgatorio
Go7x>sas vayan al Cielo;
Y aqueste santo ejercicio
Tenga ¡oh Madre! tal aumento
En todo el orbe cristiano
Que fiel adora al Dios bueno,
Que de continua alabanza
Sean tus glorias objeto
Y por tu amor merezcamos
Gozar del eterno premio.

Dios te salve, María Santísima,


Hija de Dios Padre, Virgen purísi­
ma antes del parto : Dios te salve,
María, llena eres de gracia, etcéte­
ra.
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 51

Oíos te salve, María Santísima,


Madre de Dios Hijo, Virgen purí-
iimu en el parto : Dios te salve,
María, llena eres de gracia, etcéte-
M.
Dios te salve, María Santísima,
Esposa de Dios Espíritu Santo, Vir­
gen purísima después del parto :
Dios te salve, María, llena eres de
gracia, etcétera.
Dios te salve, María Santísima,
templo y sagrario de la Santísima
Trinidad, Virgen concebida sin pe­
cado original. Amén. Gloria Patri,
Dios te salve Reina y Madre de mi­
sericordia, etc.
Letanías de la Virgen María
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
52 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia
de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten
misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia
de nosotros
Santa Trinidad un solo Dios, ten mise
ricordia de nosotros.
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Jesucristo
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre Virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen venerable,
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 53

Virgen laudable,
Virgen poderosa,
Virgen misericordiosa,
Virgen fiel,
Kspejo de justicia,
Trono de la eterna sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual de elección,
Vaso precioso de la gracia,

Ruega por nosotros


Vaso de verdadera devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del Cielo,
Estrella de la mañana.
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores.
Consoladora de los afligidos.
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Angeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
54 ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

Reina de los Mártires,


Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado, 3
o
Reina subida a los cielos, (A
or*
Reina del Sacratísimo Rosario, 3
Reina de la Paz,
Cordero de Dios, que quitas los pecados
del mundo, perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados
del mundo, óyenos, Señoi
Cordero de Dios, que quitas «os pecados
del mundo, ten piedad de nosotros
Oración

IPadre Eterno, soberano Diosl


Enviad vuestros Angeles a sacar
del Purgatorio esta alma por quien
es mi intención rogar; os suplico la
presentéis en vuestra gloria, y os
pido, Señor, que la parte que le falte
satisfacer por sus culpas se la per­
donéis por los méritos de las penas
ROSAJUO PARA LOS DIFUNTOS 95

it· vuestro Hijo, mi Señor Jesucris­


to, y os ruego, mi Criador misericor­
dioso, no seáis riguroso en mi jui­
cio, y no nos dejéis caer en la ten­
tación, librándonos de todo mal.
Amén, Jesús.
Oración
|Dios os salve, ánimas cristia­
nas! Jesucristo, que os redimió con
su preciosísima Sangre, tenga por
bien libraros de vuestras penas, y
daros lugar y asiento entre los co­
ros de los Angeles, donde os acor­
déis de nosotros, y supliquéis a
Dios que nos lleve a vuestra com­
pañía para ser coronados en el Cie­
lo. Amén, Jesús.
Otra
Señor mío, Jesucristo, que no vi­
niste a perder sino a librar las al­
mas de los hombres, de quienes te
M ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS

constituiste remedio y libertad dan­


do tu vida por su rescate; humilde­
mente imploramos tu clemencia y
misericordia inefables, para que te
apiades de todas las almas de los
fieles difuntos, que son atormenta­
das en las penas del Purgatorio, a
fin de que las que justamente son
por sus pecados afligidas, sean por
tu benignidad perdonadas; y pues
las has redimido con tu preciosa
Sangre, consigan por los méritos e
intercesión de la Beatísima Virgen
María, y de todos tus Santos, que
las libres de las penas que sufren
y las lleves a la gloria, donde te
alaben y gocen por los siglos de
los siglos. Amén
Soneto
SeAor, Dios de bondad, en tu presencia
T in es un arma que. por su malicia,
Mereciere U1 vez que tu Justicia
ROSARIO PARA LOS DIFUNTOS 57
14 condenara a sempiterna ausencia;
Mai Tú la redimiste y tu clemencia
h»r esto es fuerza que le sea propicia.
Mandando que la angélica milicia
I * r u perdón promulgue la sentencia.

Pues si eres justiciero y riguroso


( on el impío que muere impenitente.
También eres benigno y generoso
Con aquel que te invoca reverente.
Oye, pues, nuestra súplica piadoso.
Y haz que esta alma te goce eternamente.

DEVOCION
A LAS BENDITAS ANIMAS
DEL PURGATORIO

Esposas muy queridas del Señor,


que, arrojadas en la cárcel de inde­
cibles penas, carecéis de la presen­
cia del Amado hasta que os
purifiquéis, como el oro en el crisol,
de las reliquias que os dejaron las
culpas; vosotras, que desde esas vo­
races llamas clamáis con mucha
razón a vuestros amigos «¡Miseri-
88 DEVOCION A LAS

cordial «yo, me compadezco de


vuestro dolor y quisiera tener cau­
dal suficiente para satisfacer vues­
tra deuda; pero ya que soy más
pobre que vosotras mismas, apelo
a la piedad de los justos, a los rue­
gos de los bienaventurados, al te­
soro de las indulgencias, a la in­
tercesión de María Santísima y a
la preciosa Sangre de Jesucristo,
para que por este medio logréis el
deseado consuelo, y yo, por vues­
tra intercesión, gracia para arre-
pentirme de mis culpas, y al fin de
la vida la eterna gloria. Amén.

;Oh Jesús siempre justo en la sentencia!


Por las almas benditas yo te ofrezco
Todo ayuno, vigilia o abstinencia.
Y cualquiera obra buena en que merezco;
Todo el rezo, el trabajo, la indulgencia,
Los trabajos que sufro y que padezco,
Y ofrezco por alivio en sus quebrantos
Los méritos de Cristo y de sus Santos.
ANIMAS DEL PURGATORIO 59

Oración

¡Dios mío! Vos me habéis lleva­


do la persona que más amaba en
rite mundo; me habéis privado de
ella para siempre; pero pues Vos
lo habéis dispuesto de esta suerte,
cúmplase en todo vuestra santísi­
ma voluntad, así sobre ella como
sobre mí. El grande consuelo que
me queda es la esperanza de que
Vos la habéis recibido en el seno
de vuestra misericordia, y que os
dignaréis algún día de unirme con
ella. Si la entera satisfacción de sus
pecados la detiene aún en las pe­
nas sin que haya ido todavía a unir­
se con Vos, yo os ofrezco por ella
todas mis oraciones y buenas obras,
y más principalmente mi resigna­
ción en el sentimiento de su pér­
dida; haced, Señor, que esta resig­
60 DEVOCION A LAS

nación sea entera y digna de Vos.


¡Arbitro supremo de nuestra
suerte, dueño absoluto de nuestro
destino! Disponed soberanamente
de nosotros y de nuestros días. No
somos de nosotros mismos, sino de
Voz sólo; no habéis hecho sino
tomar lo que os pertenecía y me ha­
béis prestado por algún tiempo.
Sean benditas y adoradas las dispo­
siciones de vuestra providencia.
Esta muerte que me hace derra­
mar tantas lágrimas, debe producir
en mí un efecto más sólido y salu­
dable; ella misma me advierte que
llegará mi hora, que debo prepa­
rarme sin dilación y estar pronto en
todos los instantes de mi vida;
haced, ¡oh Dios de bondad!, que
cuando llegue mi último momento,
me encuentre en estado de poder pre-
ANIMAS DEL PURGATORIO 6»

••ntarme delante de Vos, y de re-


imirme a la persona que he perdi­
do, para bendeciros y alabaros eter-
nnmente con ella. Amén.

Jaculatoria
SI con tu Sangre preciosa.
fltAor, las has redimido»
Que las perdones te Dido
Por tu Pasión dolorosa.

Oración a San Lorenzo

¡Oh, Señor! Concédenos tu au­


xilio, y por la poderosa intercesión
de tu mártir San Lorenzo, dígnate
admitir el alma de tu siervo N., al
goce de la bienaventuranza. Por Je­
sucristo, Señor nuestro. Amén.
Fieles almas cristianas : os dé a
todas descanso Aquél que es ver­
dadera holganza, Jesucristo, Hijo
ANIMAS DEL PURGATORIO 63

Oración

Señor mío Jesucristo, que no


quieres que ninguno perezca, y a
quien nunca se pide, sino con una
esperanza segura de tu misericor­
dia pues por tu misma boca santa
y bendita dijiste : «Cuantas cosas
pidiereis en mi nombre al Padre
celestial, os concederán.» Suplicó­
te, Señor, por tu santo nombre de
Jesús me concedas en el artículo de
la muerte entero juicio, uso en mi
habla, vehemente contricción de
mis culpas, fe verdadera, esperanza
ordenada y caridad perfecta para
decirte de todo corazón : En tus
manos, Señor, encomiendo mi es­
píritu y que seas alabado por los
siglos de los siglos. Amén.
DEVOCION
A LA SANTISIMA PASION
POR LAS ANIMAS DEL PURGATORIO

Oración

Miraame |oh mi amado y buen


Jesús! postrado en vuestra santísi­
ma presencia; os ruego con el mayor
fervor imprimáis en mi corazón los
sentimientos de fe, esperanza y cari­
dad, dolor de mis pecados y propósi­
to de jamás ofenderos, mientras que
yo, con todo el amor y con toda la
compasión de que soy capaz, voy
considerando vuestras cinco llagas,
comenzando por aquello que dijo
SANTISIMA PASION 65

do Vos |t>h mi Dios! el santo pro­


feta David : «Han taladrado mis
rnunos y mis pies, y se pueden con­
tar todos mis huesos».
Otra
¡Oh santísima Cruz! ¡Oh inocente
y piadoso cordero! ¡Oh pena gra­
ve y cruel! ¡Oh pobreza de Cristo
mi Redentor! ¡Oh llagas muy las­
timadas! ¡Oh Corazón traspasadol
¡Oh sangre de Cristo derramada!
¡Oh muerte de Cristo amarga! ¡Oh
dignidad de Dios, digna de ser re­
verenciada! Ampáranos, Señor, pa­
ra alcanzar la vida eterna. Amén.

Oraciones de San Gregorio


Primera

¡Oh Señor mío, Jesucristo, que


por redimirme fuiste azotado, coro-
66 DEVOCION A LA

nado de espinas y crucificado! Yo


te adoro, y suplico que tu Cruz me
defienda del enemigo malo.
Padrenuestro y Avemaria.

Segunda
¡Oh Señor mío, Jesucristo, que por
redimirme pasaste tantos tormen­
tos y bebiste hiel y vinagre! Yo te
adoro, y suplico que esos tormen­
tos sean remedio de mi alma.
Padrenuestro y Avemaria.

Tercera
jOh Señor mío Jesucristo! P o r
aquella amargura que por mis pe­
cados sufriste en la Cruz, princi­
palmente en la hora en que tu no­
ble alma se separó de tu sagrado
cuerpo, te suplico tengas miseri-
SANTISIMA PASION «7

«ordia de mi alma cuando de este


mundo parta.
Padrenuestro y Avemaria.
Cuarta
|Oh Señor mío Jesucristo, que
por redimirme fué tu sagrado Cuer­
po ungido con mirra, embalsamado
y puesto en el sepulcro! Yo te ado­
ro, y suplico que tu muerte sea mi
vida.
Padrenuestro y Avemaria.
Quinta
jOh Señor mío Jesucristo, que
descendiste al Purgatorio y al Lim­
bo, y sacaste a los que allí estaban
cautivos! Yo te adoro, y suplico no
consientas que mi alma sea cau­
tiva en el Infierno.
Padrenuestro y Avemaria.
68 DEVOCION A LA

Sexta
¡Oh Señor mío Jesucristo, que
con tu poder resucitaste y subiste
a los Cielos, donde estás sentado
a la diestra del Padre! |Ruégote
tengas misericordia de mí!
Padrenuestro y Avemaria.

Séptima
|Oh Señor mío Jesucristo, Buen
Pastor! Defiende a los justos, alum­
bra a los pecadores, ten misericor­
dia de los fieles difuntos y sé man­
so para mí que soy gran pecador.
Padrenuestro y Avemaria.

Octava
jOh Señor mío Jesucristo, que
vendrás a juzgarnos para llevar a
los justos a la Gloria coronarlos
SANTISIMA PASION 69

#n ella y apartar los malos al In­


firmo! Yo te adoro, y suplico que
lu Pasión me libre de toda pena y
me lleve a la vida eterna.
Padrenuestro y Avemaria.

Novena
¡Oh amantísimo Padre! Yo te
ofrezco la inocente muerte de tu
Hijo y el amor de su Divino Co­
razón, por las penas que yo ,el ma­
yor de los pecadores, merezco por
mis culpas; te ofrezco asimismo su
Pasión y cordial amor, por todos
mis parientes y amigos, enemigos
y encomendados; t e n piedad de
ellos.
Padrenuestro y Avemaria.
Ofrecimiento
Estas oraciones las ofrezco a mé­
70 DEVOCION A LA

ritos de la Pasión y muerte de


Nuestro Señor Jesucristo, a quien
suplico las reciba en descuento de
mis culpas; y de lo que gane, es
mi voluntad que Dios nuestro Se­
ñor elija lo que le pareciere ser bas­
tante para sacar del Purgatorio el
alma que fuere más de mi obliga­
ción y gloria suya y de la Santísima
Virgen María, a quien suplico sea
mi abogada con su Divina Majes­
tad. Amén.
Oración
|Oh Señor mío Jesucristo. Padre
dulcísimo! Por el gozo que tuvo tu
querida Madre cuando te le apare
ciste la noche de tn Resurrección
y por el gozo que tuvo cuando te
vió lleno de gloria y majestad, te
pido me alumbres con los dones
del Espíritu Santo, para que pueda
SANTISIMA PASION 71

cumplir tu voluntad todos los días


de mi vida, pues vives y reinas con
Dios Padre, en unidad del Espíritu
Santo, por los siglos de los siglos.
Amén.
Otra
Vuelve ¡oh dulce Jesúsl desde tu
excelso trono tus ojos de clemen­
cia hacia el seno profundo de la
cárcel del Purgatorio : esposas tu ­
yas son las que allí están purifi­
cándose; están marcadas con el
sello de la Trinidad; son precio de
tu Sangre, son tierno objeto de tu
amor. Un fuego terrible las acrisola;
un privación temporal de la vista
de tu hermosura las aflige sobre­
manera; suspiran con ansia por el
feliz momento en que han de ir a
unirse contigo; que se apresure
pues, este instante tan dichoso; que
72 DEVOCION A LA

salgan pronto a gozar de su Espo­


so amado; que tu Sangre preciosa
las lleve al refrigerio; que tu gran­
de misericordia las conduzca al
descanso; que en la perpetua paz
brille sobre ellas la eterna luz. Así,
Señor, te lo pedimos por aquella
amarga hora en que entregaste tu
santo espíritu en manos de tu Eter­
no Padre. Amén.

Sudario

Señor Dios, que nos dejaste las


señales de tu Pasión Santísim a en
la sábana santa, en la cual fue en­
vuelto tu Cuerpo Santísim o
cuando por José fuiste bajado de
la Cruz: concédenos, ¡oh piadosí­
simo Señor!, que por tu m uerte y
sepultura santa, y por los dolores
y angustias de tu Santísima Madre
SANTISIMA PASION 73

María, Señora nuestra, sean lleva­


das las almas del Purgatorio a la
«loria de tu Resurrección, donde
vives y reinas con Dios Padre, en
unidad del Espíritu Santo, por todos
los siglos de los sigloc. Amén.
Cruz es mi salvación segura.
Cruz siempre veneraré.
Cruz de Nuestro Señor está conmigo.
Cruz es mi refugio.
300 días de Indulgencia.
SAGRADA PASION 75

DEVOTISIMO OFRECIMIENTO
DE LA

SAGRADA PASION
DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO
POR LAS BENDITAS ALMAS DEL
PURGATORIO DISTRIBUIDO EN LOS
SIETE DIAS DE LA SEMANA

Domingo

Ofrece los gravísimos afanes, tormen­


tos, angustias y dolores que padeció el
Señor en el huerto, diciendo:

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, uno
por uno, todos los tormentos de
vuestra Pasión santísima, la muerte
penosísima de cruz y la preciosa
sangre que derramasteis por la sal­
vación eterna de nuestras almas.
SAGRADA PASION 77

por las almas del Purgatorio aquel


acto humilde y devoto con que en
Us más graves angustias, querien­
do orar a vuestro Eterno Padre, os
pusisteis de rodillas postrado sobre
la tierra por reverencia del Padre,
y por las mortales ansias y congo­
jas que oprimían a vuestro purísi­
mo Corazón.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla oración resignada con que pe­
disteis a vuestro Padre que si era
posible, os dispensase el amargo
cáliz de vuestra muerte; y confor­
mando vuestra humana voluntad
con la divina, dijisteis : «Cúmplase
vuestra voluntad y no la mía».
Yo os ofrezco dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquella
ardiente caridad con que visitasteis
SAGRADA PASION 78

•quella firme perseverancia en la


oración, estando en el colmo de
vuestras aflicciones, agonizando en
mortales angustias, por el remedio
y salvación eterna de los pecadores.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús
por las almas del Purgatorio, aquella
■agrada y preciosa Sangre que, a
fuerza de intenso dolor, sudasteis
en tanta abundancia q u e corrió
hasta la tierra.

Lunes
Ofrece las penas y tormentos que el Se­
ñor padeció desde que fué preso hasta que lo
presentaron al pontífice Anás, diciendo:
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús
por las almas del Purgatorio, aquella
prontitud de ánimo que mostrasteis
para morir cuando, levantándoos
de la oración bañado del sudor de
sangre, salisteis a encontrar a
80 OFRECIMIENTO DE LA

vuestros enemigos, diciendo qu·


Vos erais Aquel a quien ellos búa
caban.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, e)
gran dolor que sentisteis por la
gravísima culpa de la traición de
Judas, vendiéndoos a los judíos por
treinta dineros, y con el fingido
ósculo de paz entregándoos en ma­
nos de vuestros enemigos; dolor
tan agudo y sensible, que es uno de
los mayores que atravesaron vues­
tro piadosísimo Corazón.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llos actos de heroica piedad con
que disteis lugar a vuestros crueles
enemigos, para que se levantasen
de la tierra, y curasteis la oreja
que vuestro fervoroso discípulo
SARADA PASION 81

había cortado con celo de vuestra


defensa al indigno siervo del Pontí­
fice que os venía a prende*.
Yo os ofrezco dulcísimo Jesús,
l>or las almas del Purgatorio aquella
gravísima tribulación que padecis­
teis cuando fuisteis embestido en el
huerto por tanto número de solda­
dos, y os prendieron y ataron con
tan inhumana crueldad, que es im­
posible comprenderla con humano
discurso.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla admirable paciencia con que su­
fristeis tantos golpes, oprobios y
baldones, hasta arrancaros los ca­
bellos de vuestra sacrosanta cabeza,
estando Vos mismo cordero humil­
dísimo sin responder palabra al­
guna.
SAGRADA PASION 83

«le Anás, por tantos golpes que os


•luban y las blasfemias que os decían
los verdugos, haciéndoos caminar
ron tanta prisa y desprecio por
fuera y dentro de la ciudad.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio aquel
acto de humildad y mansedumbre
cuando delante del pontífice Anás
estuvisteis con las manos atadas en
forma de reo, y oyendo los cargos
que os hacían y las falsas acusacio­
nes que daban contra Vos, como si
fuerais el hombre más facineroso y
más malo del mundo.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla cruelísima bofetada que os dió
aquel hombre vilísimo con tan in­
fernal furia, que os desfiguró la
mejilla, y la indecible paciencia y
84 OFRECIMIENTO DE LA

mansedumbre con que hablasteis a


aquel indigno pontífice.

Martes
Ofrece los tormentos que el Señor padeció
en la noche de su Pasión en la casa de Cai·
fás, diciendo:

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, aquel
grande ultraje con que fuiste lleva­
do y puesto en la presencia del
pontífice Caifás, quien os recibió
con una infernal indignación, he­
cho blanco de sus iras y de los
ministros y soldados que estaban
con él.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, las
acusaciones inicuas y falsos testi­
monios que os levantaron aquellos
hombres vilísimos, no habiéndose
SAGRADA PASION 65

testificado cosa alguna contra vues­


tra inocencia.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
l>or las almas del Purgatorio aquel
admirable silencio vuestro, no res­
pondiendo ni una palabra para de­
fenderos de t a n t a s falsedades,
injurias y calumnias como os im­
ponían, dejándonos ese ejemplo
admirable para seguiros en nues­
tras adversidades.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio aquel
torpe y escandaloso conjuro que
os hizo el soberbio Caifás, para que
respondieseis si erais Hijo de Dios,
a quien con profundísima humil­
dad, por reverencia del Padre, res­
pondisteis que sí, y que con grande
majestad vendríais a juzgar el mun­
do.
86 OFRECIMIENTO DE LA

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, aque­
lla injuriosa afrenta que os hicieron
aquellos ministerios infernales, des­
pués de haber oído vuestra respues­
ta, y debiendo postrarse y adoraos
como verdadero Dios, os publicaron
por blasfemo y hombre merecedor
de una afrentosa muerte.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
rabioso furor con que los pérfidos
judíos os embistieron después que
confesasteis ser Hijo de Dios vivo,
hiriendo con crueles bofetadas
vuestro divino rostro y maltratando
vuestro Cuerpo santísimo con fieros
golpes llevando con tanta manse­
dumbre estas ofensas horribles, que
no se os oyó la menor queja.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
SAGRADA PASION 87

por las almas del Purgatorio aquel


oprobio vilísimo de escupiros en
vuestro soberano rostro con tantas
y tan hediondas salivas, que no se
hallan palabras para explicar tan
gran desprecio.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio aque­
lla injuriosa burla y mofa con que
os trataron los pérfidos judíos,
cuando os vendaron los ojos con un
paño muy sucio, y dándoos muchos
golpes, decían : «Profetiza y adivi­
na quién te ha herido», pues os pre­
ciabais de ser profeta.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio las
tres negaciones ingratas de vuestro
apóstol San Pedro, y la grande
compasión que de él tuvisteis cuan­
do con tanta piedad le mirasteis,
88 OFRECIMIENTO DE LA

que volvió en sí, se dolió y comen­


zó a llorar amargamente su peca­
do.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús
por las almas del Purgatorio, todas
aquellas penas y ultrajes que pade­
cisteis en toda aquella tristísima y
funesta noche, habiendo quedado
al arbitrio de vuestros enemigos y
de gente vilísima, para ser atormen­
tado a su voluntad, no cesando de
afligiros con todos aquellos géneros
de tormentos, afrentas y desprecios
que os hicieron con su diabólica
crueldad.

Miércoles
Ofrece los tormentos y desprecios que el
Seflor padeció en casa de Pilato y Herodes,
hasta el grande tormento de los cruelísimos
azotes, y dirás con devoción lo siguiente:

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


SAGRADA PASION 89

por las almas del Purgatorio, aque­


llas tres falsas acusaciones que los
judíos dieron contra Vos a Pilatos;
esto es, que engañabais a los pue­
blos, que mandabais no se pagase
tributo al César y que os hacíais rey
de los judíos.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla grande humildad con que os de­
jasteis llevar atado por las calles
públicas de Jerusalén, y presenta­
ros como a malhechor al rey Hero-
des, quien hizo burla y escarnio de
vuestra inocencia y grandeza di­
vina.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
vilísimo desprecio con que os trató
aquel soberbio rey, cuando mandó
poneros la vestidura blanca, como a
90 OFRECIMIENTO DE LA

un loco, y presentaros así delante


de los príncipes, escribas y fariseos,
y de un concurso muy grande.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llos gravísimos escarnios que sufris­
teis de todo el pueblo, cuando por
las calles de Jerusalén os llevaban
con la vestidura blanca y os llena­
ban de injurias y baldones.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llas horribles voces de los impíos
judíos, cuando decían : «¡Muera,
muera: crucifícale, crucifícale!»; y
daban por libre a Barrabás hiriendo
con tan cruel sentencia vuestro pu­
rísimo Corazón y el de vuestra San­
tísimo Madre.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio aque-
SAGRADA PASION 91

líos pasos que disteis hacia la co­


lumna donde habíais de ser azotado,
y aauella grandeza de amor y hu­
mildad con que os ofrecisteis a tan
cruelísimo tormento.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
gran rubor y vergüenza que tuvis­
teis cuando os desnudaron para el
tormento, y asimismo aquellos vi­
vísimos dolores que os causaron las
ligaduras de los brazos y las ma­
nos, que fueron de fuerte mortifi­
cación.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, uno
por uno, todos aquellos fuertes azo­
tes que dieron a vuestro sacratísi­
mo cuerpo aquellos verdugos infer­
nales, rompiendo vuestras carnes
santísimas y derramando con gran­
de copia vuestra preciosa Sangre.
SAGRADA PASION 03

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, aque­
llos pasos dolorosos que disteis
cuando os llevaban al puesto y lu­
gar de la coronación de espinas,
todo lleno de heridas y llagas que
destilaban vuestra Sangre precio­
sísima, después de la áspera y cruel
flagelación.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
vivo dolor que sentisteis cuando os
desnudaron segunda vez, renovando
las llagas de los azotes al despegar
la túnica de vuestro santísimo Cuer­
po con una crueldad inhumana.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla rigurosa crueldad con que los
soldados asentaron sobre vuestra
santísima cabeza una tirana corona,
94 OFRECIMIENTO DE LA

apretándola con fieros golpes, para


que penetrasen las espinas causán­
doos tan intenso dolor, que se deja
a la piadosa consideración.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla sangre preciosa que salió de
vuestra divina cabeza, corriendo
hasta la tierra, estando Vos con
humildad profundísima sujeto a esos
cruelísimos tiranos, ofreciendo al
Eterno Padre por nuestra salvación
eterna tan atroz tormento.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llos afrentosos golpes que os dieron
sobre la corona de espinas con la
misma caña que os pusieron por
cetro para que penetrasen más sus
puntas y fuesen más profundas las
heridas.
SAGRADA PASION 99

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, aque­
llos oprobios, injurias y baldones
que os hicieron los soldados cuan­
do, puesto de rodillas, os dieron tan­
tas bofetadas, saludándoos tan
Ignominiosamente con aquellas irri­
sorias palabras : «Dios te salve, rey
de los judíos», como si fuereis rey
de burlas.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla grande afrenta, cuando con su­
cias y hediondas salivas mancharon
los soldados insolentes vuestro di­
vino rostro, con tanta copia, que
os desfiguraron del todo.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla virginal y angelical erubescencia
que sentisteis cuando en aquella
96 OFRECIMIENTO DE LA

lamentable forma, casi desnudo,


mostró Pilato al numeroso pueblo,
diciendo : Ecce Homo.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
grito diabólico del pueblo judaico
cuando clamó diciendo : «¡Crucifí­
cale, crucifícale!», llenando de pa­
vor y espanto mortal a vuestro
purísimo Corazón con la sangrienta
muerte a que os condenaban.
Viernes
Ofrece lo que padeció Nuestro Seflor con
el grave peso de la Cruz, hasta ser en ella
crucificado, y dirás:
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
lla grande fatiga de llevar la Cruz,
tan pesada, que os hizo una grande
llaga en el hombro, sobre las mu­
chas que teníais en vuestro santí­
simo Cuerpo.
SAGRADA PASION 67

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatono, aque­
llas mortales congojas que tuvisteis
y os ocasionaron los soldados en el
camino del Calvario, tirando cruel­
mente de la soga, y los desprecios
que os hicieron con las injurias,
baldones y blasfemias del ingrato
pueblo, y con tantos malos trata­
mientos como si fuerais el hombre
más malvado del mundo que lleva­
ban al suplicio.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, aque­
llas tres caídas que tuvisteis con
el grave peso de la Cruz, como de­
bilitado y sin fuerzas, y asimismo
os ofrezco aquella grande impiedad
con que os levantaron del suelo,
tirando de las sogas con que os lle­
vaban atado.
SAGRADA PASION 09

dieron al Cirineo, para que os ayu­


dase a llevarla hasta el Calvario.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
intenso dolor que sentisteis cuando
con tanta impiedad os arrancaron y
quitaron la túnica, que estaba pe­
gada a las llagas de vuestro Santí­
simo Cuerpo, y se renovaron todas
las heridas, arrojando por todas ellas
mucha copia de sangre, y en espe­
cial de la cabeza, por haberse mo­
vido la corona de espinas.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llos mortales dolores que sentisteis
en las manos y en los pies, cuando
os clavaron en la Cruz, y asimismo
los dolores de vuestra Santísima
Madre, cuando veía poner los clavos
y sentía los golpes.
100 OFRECIMIENTO DE LA

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, aquella
oferta sacrosanta que Vos mismo
hicisteis al Eterno Padre en el altar
de la Santísima Cruz, para redimir
al hombre y abrimos las puertas del
Cielo.
Sábado
Ofrece lo que padeció Nuestro Señor en Ja
Cruz mientras en ella estuvo vivo y pendien­
te. Dirás como sigue:
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquella
suma de todos los grandes dolores
que en vuestro divino Cuerpo pa­
decisteis,, desde los pies a la cabeza,
sin haber parte que no pareciese y
fuese atormentada con pena vehe­
mentísima
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llas tres horas que estuvistes vivo
SAGRADA PASION 101

(tendiente de la Cruz, con aquellos


'timos dolores de las manos, pies
y cabeza por las heridas de los cla­
vos y las espinas.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llos terribles dolores que os ocasio­
naban las principales llagas de
vuestro divino Cuerpo, como la del
hombro, del espinazo, de las espal­
das, de las rodillas, de los ojos y
de algunos huesos fuera de sus lu­
gares.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llos dolores mortales que atormen­
taban vuestro piadosísimo Corazón,
singularmente viendo a vuestra
Santísima madre al pie de la Cruz,
al amado discípulo y a la penitente
y amorosa Magdalena
102 OFRECIMIENTO DE LA

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,


por las almas del Purgatorio, aque­
llas palabras injuriosas que os gri­
taban los judíos ingratos, estando
clavado en el madero santo de la
Cruz.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aque­
llas fervientes lágrimas con que
estando en la Cruz rogabais al Eter­
no Padre que perdonase a vuestros
enemigos.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquella
sed ardientísima que os atormenta­
ba las entrañas, cuando exclamas­
teis diciendo : Tengo sed.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquella
bebida amarga de hiel y vinagre
que os dieron en una esponja, y
SAGRADA PASION 103

gustándola, llenasteis de amargura


vuestra santísima boca.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
doloroso clamor que disteis vién­
doos, desamparado del Padre, de
los enemigos y discípulos amados,
explicando vuestro dolor con aque­
llas palabras : ¡Dios Mío! ¿Por qué
me has desemparado?
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, la
amorosa queja que disteis a vuestro
Eterno Padre, fundada en que no
os enviaba algún consuelo y alivio
para entretener más vuestra vida,
para que los tormentos y penas que
padecíais no os la acabasen de
quitar, por el ardiente amor y deseo
que teníais de estar más tiempo
padeciendo en el sagrado leño de
104 OFRECIMIENTO DE LA

la Cruz, en servicio de vuestro Pa­


dre y provecho de los hombres.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, aquel
sumo y último dolor que sentisteis
al separarse vuestra alma santísima
del Cuerpo, encomendando el espí­
ritu en las manos del Eterno Padre,
con aquellas palabras : Padre mío,
en tus manos encomiendo mi espí­
ritu.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús,
por las almas del Purgatorio, todos
los dolores, angustias y trabajos
que padeció nuestra Madre Santí­
sima al pie de la Cruz, en su so­
ledad, en la herida del costado y
en vuestro entierro, hasta que os
vió resucitado.
SAGRADA PASION 109

Oración
para cada día después de los ofrecimientos
para ganar las santas indulgencias concedidas
por cada uno de ellos.

Dios eterno, por tu inmensa cle­


mencia, y en nombre de tu Hijo Je­
sucristo, y por los méritos de su
Pasión Santísima, te suplico conce­
das eterno descanso a las afligidas
almas que están detenidas en las
acerbísimas penas del Purgatorio,
para que cuanto antes gocen de la
bienaventuranza eterna, como lo de­
sean. También te pido humildemen­
te, Dios mío, en nombre del mismo
Jesucristo, Hijo tuyo y Redentor del
mundo, perdones los pecados que
yo y todos los vivientes hemos co­
metido; que a todos nos des ver­
dadero arrepentimiento, para en­
106 OFRECIMIENTO DE LA

mendarnos y observar tu divina


ley, con los auxilios de gracia que
necesitamos, para mejor servirte en
esta vida y alabarte en la eterna
gloria, que esperamos por tu infi­
nita misreicordia. Amén.

Padrenuestro, Avemaria y Gloria


Patri.

Señor, pésanos de haber pecado;


tened misericordia de nuestras al­
mas, y descansen en paz las del Pur­
gatorio; auméntese y tenga perfecta
paz y unión la cristiandad toda; ex­
tírpense todas las herejías y con­
viértanse todos los herejes a vues­
tra Santa Iglesia Católica, Apostóli­
ca, Romana, cuyas necesidades sean
socorridas superabundantem e n t e ;
todo en honra y gloria de la San­
tísima Trinidad. Amén.
SAGRADA PASION 107

Oración

jOh Dios, Criador y Redentor de


las almas! Concede a las de tus
siervos y de tus siervas la remisión
de todos sus pecados, para que con-
sigan, por las piadosas oraciones
de tu Iglesia, la indulgencia y el
perdón que siempre necesitarán Por
Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
108 NO OLVIDEIS

NO OLVIDEIS
A LOS DIFUNTOS

PROPAGANDA PIADOSA ■

DEL ROSARIO POR LOS DIFUNTOS


No existe, que nosotros sepamos, un
Rosario especialmente dedicado a sufra­
gar por las ánimas benditas del Purga­
torio, y que, digno de la aprobación de
la Iglesia, pueda ser adoptado por la pie­
dad de los fieles. Por esto hemos imagi­
nado este Rosario especial, que, recita­
do en pro de los difuntos, sea medio
permanente de animar y extender tan
santa y útil devoción. Proponemos un
Rosario cortísimo, e igualmente muy ri­
co en indulgencias aplicables a las al­
mas de los finados, concillando así (con
la facilidad de que se rece diariamente)
el mayor bien de éstas y el seguro
aprovechamiento de sus bienhechores.
Compónese de cuatro decenas, es decir,
de cuarenta cuentas pequeñas, en hon
A LOS DIFUNTOS 109
ra y memoria de las cuarenta horas
que después de su afrentosa muerte per­
maneció Nuestro Señor Jesucristo en
•1 Limbo, o seno de Abraham, a fin de
consolar y sacar de él a las almas de los
Justos que esperaban su santo adveni­
miento, y llevarlas consigo a los Cielos.
A cada decena acompaña una cuenta
gruesa, y del todo pende una cruz o
medalla. El modo de rezarlo es el si
guíente : Tomada la cruz o medalla en
la mano, se dice el salmo De profundls
(los que lo ignoran rezarán en su lugar
un Padrenuestro y un Avemaria·), y lue­
go, al repasar las cuentas, dirán en la«
gruesas los actos de fe, esperanza v ca­
ridad y V. Dadles, Señor, el descanso
eterno. R. Y que las Ilumine la eterna
luz. V. De la puerta del Infierno. R. Li­
bra, Señor, sus almas. V. Descansen en
paz. R Amén, Jesús.
En las pequeñas, esta invocación:
Dulce Corazón de María, salvadme
Conculye el Rosario con el De profun-
dis o el Padrenuestro y Avemaria
110 No olvidd*

Como se ve, este Rosario a la vez es


muy corto y está enriquecido con mu­
chas indulgencias, porque lucra el que
lo reza veintitrés mil trescientos días
de Indulgencia. En efecto : por los actos
de fe, esperanza y caridad se ganan
toties quoties; es decir todas las veces
se digan, siete artos y siete cuarentenas
de perdón* y como tales actos se repi­
ten cuatro veces, es claro que se obtie­
nen con ellos once mil trescientos días
de indulgencia.
De la misma manera, por la invoca­
ción "Dulce Corazón de María, salvad­
me” , se consiguen trescientos días (Pío
IX. Breve de 30 de Septiembre de 1852)
por cada vez que se rece, y como esto
se hace cuarenta veces, resultan doce
mtl días.
Ahora bien : no siendo necesaria una
fórmula determinada para obtener las
indulgencias anexas a la enunciación de
los actos de fe, esperanza y caridad, en
gracia de la brevedad nos basta produ­
cirlos así:
NO OLVIDES A LOS DIFUNTOS 111

Dios mío, Creo en Vos, porque sois


la misma verdad. Espero en Vos, porque
•oís infinitamente bueno y os amo con
lodo mi corazón y sobre todas las co­
a s, porque sois infinitamente perfec­
to, y por amor a Vos amo a mi prójimo
como a mí mismo.

Con tan pocas palabras, se expresa


perfectamente el objeto y fin de tales
ictos. condición necesaria y bastante
para ganar las indulgencias que les es­
tán anexas. ¡Quiera Dios que las perso­
nas piadosas procuren con empeño pro­
pagar la devoción de este Rosario por
los difuntos, a quienes tanto bien al­
canza, siendo al mismo tiempo saludable
a los que lo rezan! Santo Tomás afirma
que la oración por los muertos es la me­
jor do todas, y San Francisco de Sales
nos enseña que la caridad con las almas
del Pugatorio contiene en sí sola, por
su grande excelencia, juntas todas las
obras de caridad.
Cien días de indulgencia por cada
112 NO OLVIDES A LOS DIFUNTOS

vez que se diga y responda: V Alabad«


sea Jesucristo. R. Sea por siempre al·
bado. (Sixto V. Bula Redditurí, de 15 ú·
Julio de 1587).
ROSARIO POR LOS DIFUNTOS U3

ROSARIO DE DIFUNTOS
MAS FACIL
Postrado en la presencia de Dios con el ma­
yor fervor de espíritu, pídele te asista en
H rezo de esto santo rosario.

Por la señal de la Santa Cruz.


Dispón, Señor, mi corazón con la
abundancia de tu gracia, para que con
sentimientos de fe, caridad y compasión,
penetrando en la penosa cárcel del Pur­
gatorio, pueda procurar a los fieles di­
funtos la mayor abundancia de sufragios,
que redunde en favor suyo, gloria vues­
tra y provecho de mi pobre alma.

Acto de contrición

Adorable Señor y Redentor mío : hu­


mildemente postrado a vuestras sobera­
nas plantas, os suplico que os dignéis
atender a las plegarias de este pobre
pecador que, arrepentido de sus culpas,
114 Rosario da Difunto·
espera misericordia y gracia. Os lo pl
do, Señor, para vuestra gloria, bien d·
mi alma y para que este Rosario os sea
acepto y sirva para alcanzar sufragios,
que os ofrezco en favor de los fieles
difuntos.
Dios mío, atended a mi socorro.
Señor, ayudadme prontamente.
Gloria sea al Padre Eterno,
Gloria al Hijo Soberano,
Y por siglos infinitos
Gloria al Espíritu Santo.
Amén.

I
Consideramos en este primer dece­
nario el vivísimo deseo con que estaban
las almas del Purgatorio esperando el
feliz momento de ser consoladas con
la visita del Redentor después de su
muerte; y meditemos que las almas que
al presente se encuentran en aquellas
atrocísimas llamas, están con iugal an­
helo esperando de nuestra piedad sufra-
Rosario de Difuntos 115

|los en abundancia, que sean capaces


Í4 satisfacer por ellas y hacerlas en­
teramente felices. Pidamos, por tanto,
•I Señor y a la Santísima Virgen que
concedan tanta eficacia a nuestras ora­
ciones, que puedan apagar las llamas
•n que se abrasan aquellas pobres al­
nas.
Después se dirá un Padrenuestro, diez
Aventarías y un Requiem aeteraam.

Consideremos en este segundo dece­
nario la dulce sorpresa que experimen­
taron las almas del Purgatorio cuando,
al comparecer en medio de ellas el Re­
dentor, vieron apagarse el fuego que las
abrasaba, cesando todas las penas que
las habían atormentado por tanto tiem­
po; y meditemos que con nuestros su­
fragios podemos también nosotros apa­
gar aquellas llamas tan ardientes y po­
ner fin a aquellas penas que tan fiera­
mente las atormentan. Pidamos, por
tanto, al Señor y a la Santísima Virgen,
116 ROSARIO DE DIFUNTOS

que concedan tanta eficacia a nuestra»


oraciones, que las produzcan el mismo
efecto.
Un Padrenuestro, diez Avemarias y
un Requiem.
111
Consideraremos en este tercer dece­
nario el gran consuelo que experimenta­
ron las almas del Purgatorio cuando vie­
ron por la gracia del Redentor disipar­
se las tinieblas de aquella profunda pri­
sión del Limoo, y resplandecer de tan­
ta luz cada una de ellas, que no quedó
mancha alguna de las antiguas culpas;
y meditemos que con nuestros sufragios
podemos también nosotros d i s i p a r
aquellas tinieblas y purificar aquellos es­
píritus hasta borrar toda mancha y sa­
tisfacer las deudas de sus pasados de­
fectos. Pidamos por tanto, al Señor y a
la Santísima Virgen que concedan tan­
ta eficacia a nuestras oraciones, que
puedan hacerlas perfectamente dignas a
los ojos de Dios
ROSARIO DB DIFUNTOS 117
Un Padrenuestro, diez Avemarias y un
KsqulenL
IV
Consideremos en este cuarto decena­
rio la inmensa gloria de que se inunda
ron las almas del Purgatorio cuando
fueron sacadas por el Divino Redentor
de aquel abismo de doloes v conduci­
das gloriosamente a la bienaventuranza;
y meditemos que también nosotos, cor
nuestros sufragios, podemos librarlas de
aquella horrenda prisión y hacerlas fe­
lices para siempre en la Gloria celes­
tial. Pidamos, por tanto, al Señor y a la
Santísima Virgen, que concedan tanta
eficacia a nuestras oraciones que pue­
dan abrirles las puertas del Purgatorio
e introducirlas en el deseado gozo del
Cielo.
Un Padrenuestro, diez Avemarias y un
Requlem.
Oración
iOh Jesús, oh María, esperanza, sa-
ROSARIO DE DIFUNTOS 119

Espíritu Santo, que eres Dios, ten pie­


dad de ellas.
Santísima Trinidad, que eres un solo
Dios, ten piedad de ellas.
Santa María,
Santa Madre de Dios, !
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Jesucristo,
Madre de la divina gracia, j
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre Virgen, ||
Ruega por ellas.
Madre inmaculada, !
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Criador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima
Virgen venerable,
Virgen laudable, 5
Virgen poderosa, >
Virgen misericordiosa, /
Virgen fiel, j
Espejo de justicia, \
120 ROSARIO DE DIFUNTOS

Trono de la eterna sabiduría,


Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual de elección,
Vaso precioso de la gracia,
Vaso de verdadera devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza.
Puerta del Cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Angeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin la culpa original
ROSARIO DE DIFUNTOS 121

Reina subida a los cielos,


Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la paz,
Cordero de Dios, que borras los peca­
dos del mundo, perdónalas, Señor.
Cordero de Dios, que borras los peca­
dos del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios, que borras los peca­
dos del mundo, ten piedad de ellas.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa
Madre de Dios; no desprecies nuestras
súplicas en favor de las benditas almas
del Purgatorio, y líbralas de sus penas,
¡oh Virgen siempre golriosa y bendita!
V. Ruega por nosotros, Santa MoHre
de Dios.
R. Para que seamos dignos de las pro­
mesas de Jesucristo.
Oración
¡Oh Dios, que concedéis el perdón de
los pecados y queréis la salvación de
los hombres! Imploramos vuestra cle­
mencia para que por la intercesión de
122 ROSARIO DE DIFUNTOS

la bienaventurada siempre Virgen Ma·


ría, y por la de todos los Santos, ha·
gáis que lleguen a participar de la eter­
na bienaventuranza todos nuestros her­
manos, parientes y fieles difuntos que
han pasado de esta vida a la otra. Por
nuestro Señor Jesucristo, Vuestro Di­
vino Hijo. Amén.
OCHO SUPLICAS
A NUESTRO PADRE JESUS
POR LAS ALMAS BENDITAS
la. ¡Oh piadosísimo Jesús mío! Por
aquel sudor de sangre que padecisteis
en el huerto de Getsemaní, apiadaos de
las benditas almas del Purgatorio, y en
particular de aquella que fue más de­
vota del misterio de la Santísima Trini­
dad. ¡Oh Padre amantísimo! Tened pie­
dad de ella.
Pater, Ave, Requlem.
2a. ¡Oh piadosísimo Jesús mío! Por
los cruelísimos tormentos que padecis­
teis en el misterio de los azotes, apia­
ROSARIO DE DIFUNTOS 123

daos de las Animas benditas, y en par­


ticular de aquella que fue más devota
de vuestra preciosísima Sangre, iOh Pa­
dre amantísimo! Tened piedad de ella.
Pater, Ave, Requiem.
3a. ¡Oh piadosísimo Jesús mío! Por
los dolores intensos que sufristeis en
vuestra penosísima coronación de espi­
nas, apiadaos de las ánimas benditas, y
en particular de aquella que fue más de­
vota de vuestor Divino Cora2ón. ¡Oh
Padre amantísimo! Tened piedad de ella.
Pater, Ave, Requiem.
4a. ¡Oh piadosísimo Jesús mío! Por
las angustias que sufristeis al subir car­
gado con la Cruz por el camino del Cal­
vario, apiadaos de las ánimas benditas,
y en particular de aquellas que están
por salir de tan triste y dura cárcel. ¡Oh
Padre amantísimo! Tened piedad de ellas.
Pater, Ave, Requiem.
5a. ¡Oh piadosísimo Jesús mío! Por
los desmayos que sufristeis en vuestra
ROSARIO DE DIFUNTOS_______ 125

vivísimo dolor y angustias mortales que


sufrió vuestra Santísima Madre al pie
de la Cruz durante vuestras agonfas,
apiadaos de las ánimas benditas, y en
particular de aquella por la cual tengo
más obligación de orar. ¡Oh Padre aman-
tísimo! Tened piedad de ella.
Pater, Ave, Requiem.
V. Señor, atended a mi oración.
R. Y mis clamores lleguen hasta Vos.

Oremos

Señor Dios, Criador y Redentor de to­


dos vuestros fieles : conceded a las al­
mas de vuestros siervos el perdón de
todos sus pecados, a fin de que por
nuestros piadosos ruegos alcancen de
Vos la indulgencia que siemore desea­
ron. Hacedlo, Señor Jesucristo. Vos que
vivís y reináis con Dios Padre y el Es­
píritu Santo, por los siglos de los si­
glos Amén.
126 MEDITACION

Práctica de la
Meditación
Antes de la meditación

Preparación remota. — Evita la so­


berbia, sensualidad y disipación de áni­
mo. Adquiere las virtudes contrarias :
mortificación, humildad y recogimien­
to interior.
Preparación próxima
Léase la meditación el día antes. En
despertando, sea el primer pensamien­
to sobre lo que has de meditar. Procura
ir con ánimo tranquilo. Fomenta afec­
tos conforme a la meditación.
En la meditación
PRINCIPIO
Puesto en pie, piensa que tiehe a Dios
presente. — Adórale de rodillas. — Ora­
ción preparatoria.
MEDITACION 127
.Preludios. Piensa brevemente lo que
v u a meditar. — Composición de lu­
gar. — Pide a Dios la gracia especial de
que te ilumine el entendimiento y te
mueva la voluntad.
MEDIO
Memoria: Repasa en tu memoira la
materia de la meditación.
Entendimiento: lo. ¿Qué debes con­
siderar? — 2o. ¿Qué resoluciones debes
Inferir? — 3o. ¿Por qué motivos? — De­
cente, útil, fácil, agradable, necesario. —
4o. ¿Cómo lo has observado hasta aho­
ra? — 5o. ¿Qué debes hacer en adelan­
te? — 6o. ¿Qué obstáculos has de apar­
tar? — 7o. ¿Qué medios escoger?
Voluntad. Durante la meditación ex­
cita afectos más con el corazón que
con la boca.
Haz propósitos: Al fin de cada mate­
ria práctica. — Prácticos. — Particula-
es. — Acomodados al pesente estado. —
Fundados en motivos sólidos. — Humil­
des. — Pidiendo el auxilio divino.
MEDITACION 129

— SI no hice la oración preparatoria. —


Vi omití la composición de lugar. — Si
I· petición. — Si no estuve exterior-
mente con la debida compostura. — Si
no ejercité el entendimiento discurrien­
do y reflexionando detenidamente. — Si
no apliqué lo que meditaba a mi utili­
dad y ventaja. — Si no ejercité particu­
larmente la voluntad excitándome a los
afectos que el asunto requería o a que
me sentí movido. — Si no descendí a re­
soluciones o propósitos particulares —·
Si no hice uno o más coloquios. — Si
estuve distraído, y por qué. — Si no me
detuve cuando hallé devoción, o tuve
ansia de pasar adelante. — Si no estu­
ve con particular respeto en el tiempo
de los afectos y coloquios. — Si he sen­
tido desconsuelo, aridez o turbación,
cuáles y de dónde procedieron. — Si
no completé la hora o tiempo señalado,
y si no gasté algo más por lo mismo
que me sentía con pesadez y dificultad.
En seguida se escriben brevemente
los pensamientos, deseos y propósitos.
130 EXAMEN GENERAL

PRACTICA
de los

■Exámenes (genera
P a r t i c u l ar

Puesto, en pie, y alzando por un ins­


tante el corazón a Dios, considera que
está presente y te mira. Hazle reveren­
cia.
lo. Dar gracias por los beneficios re­
cibidos de Naturaleza : Creación, con­
servación y benéfica providencia.
Gracia, redención, justificación, sa­
cramentos, admirable paciencia y mise­
ricordia, de la vocación a la fe, por las
gracias particulares del día.
Gloria en la otra vida.
2o. Pedir luz a Dios para conocer
los pecados, faltas e imperfecciones, y
gracia para dolerse de ellas y extin­
guirlas.
Y PARTICULAR 131

3o. Examen particular. — Pide a tu


alma cuenta, examinándote hora por ho­
ra, del pecado o falta particular de que
quieres corregirte. Examina si en des·
pertando, o después del examen de la
mañana, propusiste guardarte diligente­
mente de caer en este defecto o falta :
•1 cada vez que faltaste pusiste la ma­
no en el pecho, doliéndote de haber caí­
do. Apunta las faltas y coteja el examen
de la noche con el del mediodía y el del
día anterior, y el de esta semana con
el de la otra anterior.
Examen general· — Examínate tam ­
bién, hora por hora, de los pecados co­
metidos en el día por pensamiento, pala­
bra y obra.
Por la mañana. — Levantarse. —
Ofrecer obras. Meditación, con sus adi­
vinaciones y examen. — Visitas al San­
tísimo. — Desayuno. — Rezo. — Es­
tudio. — Clases.
Por la noche. — Comida. — Recrea­
ción. Estudio. — Clases. — Rosario.
Lectura espiritual. — Visitas al Santísi-
132 EXAMEN GENERAL·

rao. — Recreación. Letanías. — Puntos.


4o. Pedir h Dios perdón de las faltas.
— Motivos de dolor. Las penas del Pur­
gatorio, los grados de gloria perdidos,
el peligro de caer en faltas mayores y
de no llegar jamás a ser perfecto, con
dafto propio; de muchas almas; tu ingra­
titud con Dios, la suma bondad, majes­
tad de D io s...
Afectos de temor, confusión, dolor,
odio, amoi y confianza.
Pedir a Dios perdón por el Sagrado
Corazón de Jesús, por intercesión del
Corazón inmaculado de María, de los
santos Angeles, Patronos, San Ignacio
y demás Santos de la Compañía de Je­
sús, por el Santo del día.
5o. Propósitos. — Propón la enmien­
da con la gracia de Dios, averigua las
raíces de los pecados y faltas, las oca­
siones en la vida poco ordenada y los
remedios necesarios. Propón el refor­
m arte con más diligencia. Invoca como
testigos, y para que te ayuden en tus
Y PARTICULAR 133

propósitos, a Nuestro Señor Jesucristo,


• María Santísima, a San José, los san­
tos Angeles, Patronos, San Ignacio y de­
más Santos de la Compañía de Jesús
que gozan de Dios en el Cielo.
Oración
POR LAS BENDITAS ALMAS
DEL PURGATORIO
Dígnate, adorable Salvador mío, por
tu preciosa Sangre, por tu dolorosa Pa­
sión y cruelísima muerte, por los tor­
mentos que tu augusta Madre sufrió
al pie de la Cruz, cuando te vio exhalar
el último aliento : dígnate dirigir una
mirada de piedad al seno profundo del
Purgatorio y sacar de allí las almas que
gimen privadas temporalmente de tu
vista, y que suspiran por el instante de
reunirse contigo en el Paraíso celestial.
Principalmente te pido por el alma de
N.. y de aquellos por quienes más par­
ticularmente debo pedir. No desoigas,
Señor, mis ruegos, que uno a los que
por todos ios fieles difuntos te dirige
134 EXAMEN GENERAL Y PARTICULAR

nuestra Santa Madre la Iglesia Cató­


lica, a fin de que tu msiericordia las
lleve allá donde con el Padre y el Es­
píritu Santo vives y reinas por todos los
siglos de los siglos. Amén, Jesús.

Oración
PARA OFRECER LAS INDULGENCIAS POR
LAS BENDITAS ALMAS DEL
PURGATORIO
Señor Dios mío, yo os ofrezco estas
indulgencias por el ánima de N.. y lo
que ella no hubiere menester de esta
satisfacción os suplico lo apliquéis, co­
mo se lo aplico, al ánima que, según
el orden de caridad, más cerca está de
salir del Purgatorio, o al ánima que
más necesidad y desamparo tiene; y en
caso de igualdad, escojo y prefiero a la
que Vos, mi Dios, sabéis que me incli­
naría si delante la tuviera. Amén, Jesús.
DEVOCION 135

DEVOCION
LLAMADA

J e los - C ¡ en R e q u ie m -

EN SUFRAGIO DE LAS
ALMAS DEL PURGATORIO
Muchas son las gracias que se refiere
haberse obtenido por mediación de las
benditas almas del Purgatorio, median­
te la devoción carmelitana de los Cien
Réquiem, que se practica generalmente
en Italia, y cuya relación copiamos de
un librito titulado : Origen, privilegios,
deberes e indulgencias del Santo Es­
capulario de Nuestra Seflora del Car·
men.
Una persona devota escribía sobre es­
to lo que sigue :
«Creería faltar a la gratitud que me
merecen las almas del Purgatorio si
guardase silencio acerca de una gracia
que obtuve por intercesión de las mis­
mas.
136 DEVOCION

«Dedicado como me hallo al comer­


cio, durante cuatro semanas me encon­
tré en gravísima angustia, atendido quo
hallándome comprometido con el próxi­
mo vencimiento de empeños y otros
compromisos del negocio, por circuns­
tancias imprevistas me encontraba im­
posibilitado de satisfacerlos. Con la si­
guiente agitación expliqué mis congo­
jas a una persona piadosa, la cual me
aconsejó que implorase la asistencia de
las almas del Purgatorio, a las que yo
ya profesaba mucha devoción. Dicha
persona me enseñó que recitara cada dfa
los Cien Requlem a las benditas almas,
pidiéndoles la gracia de verme socorri­
do. Practiqué con gran fervor dicho pia­
doso ejercicio, y por medios del todo
Inesperados, que nadie habría podido
imaginar, me he encontrado provisto y
socorrido de tal manera, que a su debido
tiempo he podido cumplir todos los ven­
cimientos de mi establecimiento. Conti­
núo recitando cada día los Cien Requlem,
y he hecho celebrar cinco Misas en su­
DE LOS CIEN REQUIEM 137

fragio de los muertos, y aun mandaré


celebrar más para atestiguar mi grati­
tud a aquellas almas benditas».
Santa Catalina de Bolonia dejó escri­
to que muchas veces se obtienen más
fácilmente las gacias que deseamos por
medio de las almas buenas que están en
pena, que por la intercesión de los San·
tos.
Esta saludable práctica consiste en
diez Padrenuestros y cien Réquiem. Pa­
ra esto, cada cual puede servirse del Ro­
sario común o de cinco decenas, reco­
rriéndole dos veces, con lo que se forma
el centenar.
Después de la señal de la santa Cruz,
se empieza con esta depreciación :
«Animas santas, almas que estáis
purgando, rogad a Dios por mi, que
yo suplicaré por vosotras a fin de que,
cuanto antes, se os conceda la gloria
del Paraíso celestial».
En seguida, se dice un Padrenuestro,
138 DEVOCION

Avemaria, Gloria Patri y luego diez


veces : Requiem aetemam dona els, Do-
mine. Et lux perpetua luceat els.
Finada la primera decena, se repito
Padrenuestro y se dice la segunda, y
así sucesivamente hasta que se com­
pletan los diez Padrenuestros y cien
Requiem, añadiendo al último el salmo
De profundis clamavi, etc., con otro
Requiem al final.
Seguidamente será muy útil añadir
en sufragio de las propias almas las
siguientes oraciones o jaculatorias, en
memoria de los siete principales de­
rramamientos de la Sangre preciosa
de Nuestro Señor Jesucristo :
lo. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por el su­
dor de sangre que padecisteis en el
huerto de Getsemaní, tened piedad de
las almas benditas del Purgatorio, y
especialmente del alma de N. N.. y de
la que se halle más olvidada. — Re­
quiem. etc.
2o. ¡Oh dulcísimo Jesús por los do­
DE LOS «CIEN REQUIEM» 139

lores que sufristeis en vuestra cruel!·


alma flagelación, tened piedad de las
olmas benditas del Purgatorio, y espe­
cialmente del alma de N. N.. y de la
que se encuentre más olvidada. Re-
qulem. etc.
3o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los do­
lores que padecisteis en vuestra agu­
dísima coronación de espinas, tened
piedad de las almas benditas del Pur­
gatorio, especialmente de la de N. N..
y de la que esté más abandonada. —
Requiem. etc.
4o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los do­
lores que expcrimetasteis al llevar la
Cruz a cuestas hasta el Calvario, te­
ned piedad de las almas benditas del
Purgatorio, especialmente de la de N.
N, y de la que sea tenida en mayor
olvido. — Requiem. etc.
5o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los do­
lores que aguantasteis en vuestra cru­
cifixión tan cruel, tened piedad de las
benditas almas del Purgatorio, y espe­
140 DEV. DE LOS «CIEN REQUIEM»
cialmente de la de N. N., y de la que se
halle más olvidada. - R équiem , etc.
6o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por los dolo­
res que hubisteis de padecer en la agonía
que pasasteis sobre la Cruz, tened piedad
de las almas del Purgatorio, y especial­
mente de la de N. N., y de la que se encuen­
tre menos socorrida. - R equiem , etc.
7o. ¡Oh dulcísimo Jesús! Por aquel
dolor inmenso que sufrió vuestra alma
santísima cuando expiró sobre la Cruz,
tened piedad de las almas benditas del
Purgatorio, y especialmente de la de N. N.,
y de la que obtenga menos sufragios. —
R equiem , etc.
Por último, podrá terminarse tan pro­
pio como provechoso ejercicio recitando la
siguiente:
rv

Oración

En Sufragio de las

meas- J e lo? d o fva tSes J e

N t va. J e l C armen
Os ofrezco |oh piadosísimo Jesús!
en beneficio de las almas de los Her­
manos y de las Hermanas de la Co­
fradía de la bienaventurada Virgen del
Carmen, todos y cada uno de los su­
frimientos de vuestra dolorosísima r a ­
sión, vuestra muerte oprobiosa en cruz
y la preciosa Sangre que derramas­
teis para nuestra redención. Y Vos ioh
Santísima Virgen! que con tantos favo­
res las distinguisteis en la Tierra y las
aceptasteis en vuestra Hermandad, sed·
les ahora propicic, acordándoos de la
promesa que tenéis hecha a cuantas hu-
viesen llevado devotamente el Sagrado
escapulario, que Vos misma les bajas­
142 SUFRAGIO DE LAS ALMAS

teis del Cielo. Libradlas de aquella cár­


cel de tormentos y conducidlas a la Glo­
ria, en donde puedan cantar eterna­
mente las divinas misericordias. Amén.
Un Padrenuestro, Ave y Gloria, Re·
quiem, De profundls.
V. De la puerta del Infierno.
R. Líbralas, ioh Señor!
V. Descansen en paz.
R. Asf sea.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y mi clamor llegue a Tí.

Oración
|Oh Dios, que concedéis el perdón
de los pecados y queréis la salvación
de los hombres! Imploramos vuestra
clemencia, para que, por la intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen
María, y por la de todos los Santos,
hagáis que lleguen a participar de la
eterna bienaventuranza todos nuestros
hermanos, parientes y bienhechores di­
funtos que han pasado de esta vida
DE LOS COFR. DE N. S. DEL C. 143

• la otra. Por Nuestro Señor Jesu-


erlsto, vuestro Hijo. Amén.

Oración

Pío VII, en 10 de abril de 1821, concedió


Indulgencia plenaria, aplicable a un alma del
Purgatorio, a los que, confesados y comulga­
dos, digan devotamente la oración que sigue
inte una Imagen de Cristo crucificado. Y los
que confesándose cada ocho días, comulgaren
mis a menudo, podrán ganarla cada día que
comulguen, según consta del decreto del mis·
mo Pontífice (12 de junio de 1822). Mas con­
firmando Pió IX esta indulgencia, ordena que
por algún espacio de tiempo se rueguc a la
intención de Su Santidad (31 de Julio de 1831).

Miradme |oh mi amado y buen Je­


sús! postrado en vuestra santísima
presencia; os ruego con el mayor fer­
vor imprimáis en mi corazón los sen­
timientos de fe, esperanza y caridad,
dolor de mis pecados y propósito de
jamás ofenderos, mientras que yo, con
todo el amor y con toda la compasión
de que soy capaz, voy considerando
144 SUFRAGIO DE LAS ALMAS

vuestras cinco llagas, comenzando por


aquello que dijo de Vos ¡oh mi Dios!
el santo profeta David. . . : «Han ta­
ladrado mis manos y mis pies, y se
pueden contar todos mis huesos».
Padrenuestro, Avemaria y Gloria Pa*
trL
Echa en olvido los delitos de mi moce-
dad, y mis necedades. Acuérdate de mi,
según tu misericordia: ¡oh Señor!, por tu
bondad. Salmo 24, 7.
(3 o n f e s ¡ ó n

Oración para antes de ia confesión

Os adoro, Salvador mío, comparecien­


do delante de vuestro Padre, abruma­
do bajo el peso de mis pecados, como
si Vos mismo los hubieseis cometido.
Yo soy, Dios mío, el culpable; ¿no es
también justo que lleve la vergüenza,
que devore su amargura? Dadme ánimo
para declarar todos mis pecados sin di­
simulo alguno, a fin de que satisfaga a
la divina justicia y evite la condenación
eterna. ¡Ay! Vos veis mi alma toda
desfigurada por la fealdad del pecado;
volved a estampar en ella vuestra ima­
gen por la virtud del sacramento de la
148 CONFESION Y COMUNION

Penitencia! haced que encuentre en ét


el perdón de mis taitas y las luces pa
ra portarme bien en adelante. Amén.
Oración para antes del examen
En vuestra presencia, Dios mío, voy
a considerar las llagas que el pecado
ha hecho en mí alma; venid, Señor, en
mi ayuda, que sin Vos no las podría
descubrir. Espíritu Santo, eterna luz, di­
sipad mis tinieblas, mostradme todo lo
que os desagrada en mi corazón, y ha­
ced que conozca mis infidelidades y mis
ingratitudes, y vea mis pecados como
Vos mismo los veis.
Sentimientos de contrición
IPequé, Señor, pequé! ¿Cómo a pen­
sarlo no se me parte de dolor mi cora­
zón? ¿Cómo no se deshacen mis ojos
en lágrimas? ¡Haber ofendido a un Dios
tan bueno, tan amable, tan benéfico;
haberle ofendido después de promesas
tantas veces reiteradas de no volver a
ofenderle; haber hundido la lanza en el
CONFESION Y COMUNION 149
Corazón de Jesús, en aquel Corazón
que es la misma bondad y amor, y no
morir de pesar! ¡Oh Corazón de Jesús!
¡Corazón herido por mis pecados! Tras­
pasad el mío de dolor, herid este co­
razón de piedra, y haced salir de él
lágrimas de una viva contrición. ¡Dios
mío! Detesto todas mis infidelidades, re­
nuncio a ellas de todo mi corazón. . .
IAh! Apartad vuestra vista de mis in­
gratitudes : atended tan sólo a mi do­
lor o más bien ai dolor que de ellas tu­
vo Jesucristo, mi Salvador; contemplad
sus lágrimas, su sangre, sus llagas, su
Corazón, y en vista de todo ello per­
donadme mis pecados.

Después de la confesión

Bendice, alma mía, al Señor, y todo


lo que hay en mí rinda homenaje a su
adoable Corazón.
El es quien perdona nuestros pecados,
quien cura nuestros males, quien nos
libra de la muerte y nos colma de sus
150 CONFESION Y COMUNION

beneficios. Su paciencia es grande y


su bondad infinita. El conoce nuestra
flaqueza y se acuerda de que no soroo*
sino polvo. ¡Bendigámosle eternamente'
¡Justicia de mi Dios! Yo no tengo con
qué satisfacer por mis pecados; pero
os ofrezco los méritos de mi Salvador,
que son de un valor infinito. Os presen­
to el Corazón de Jesús; y si no tengo
todo el dolor que exigen mis culpas,
ved el dolor que de ellas tuvo este ado­
rable Corazón. Esa llaga profunda y la
sangre que de ella mana, abogad por mi
y dan testimonio de que el Verbo Divino
ha satisfecho por todas mis faltas.
¡Dios mío! Perdonad mi vanidad y
orgullo en conisderación a la humani­
dad de vuestro Hijo; perdonad mis aver­
siones y mis iniquidades a causa de su
inmensa caridad; perdonad mis impa­
ciencias por su mansedumbre, y mis
inmortificaciones por la sed que pade­
ció en la Cruz. ¡Oh Corazón de Jesús
Sed mi redentor, como sois mi fortale­
za y mi sostén.
CONFESION Y COMUNION 151

£»i aun exigís de mí, Dios mío, algu­


na otra satisfacción, me someto a vues­
tra voluntad, y acepto sin reserva todas
las aflicciones, todos los males que du­
rante la vida me puedan sobrevenir. Ya
vengan de Vos, ya de parte de las cria­
turas, todo lo acepto según las disposi­
ciones de vuestra Divina Providencia.
Con el mismo espíritu acepto la peniten­
cia que me ha impuesto el confesor, y
la acepto con un verdadero deseo de
reparar vuestro honor ultrajado por mis
pecados, uniéndolo todo, Salvador mío,
a los dolores de vuestra Pasión y de
vuestra muerte. Que la abundancia de
vuestros méritos y la inmensa caridad
de vuestro Corazón suplan la imperfec­
ción y la Insuficiencia de mis obras.
Señor, no soy yo digno de que tú entres
en mi casa; pero mándalo con tu palabra,
y quedará curada mi ánima.
San Mateo 0. 8.
CONFESION Y COMUNION 183

¡Domine, non sum dignus!

Señor, yo no soy digna


De que en la vil morada
De mi abatido pecho
Te llegues a hospedar,
En tu presencia santa
Soy pobre y desgraciada,
Soy átomo impalpable,
Soy menos que la nada;
Ignoro cómo puedo
Llegarme hasta tu altar
i Señor, yo no soy digna!...
Los Cielos y la Tierra.
Tu inmensidad sublime
No pueden contener,
Es polvo cuanto el orbe
De noble y grande encierra
Si a Ti se le compara :
Tu Majestad me aterra,
|Tu Majestad, que apenas
Acierto a comprender!
¡Señor, yo no soy digna!...
Pero con ansia ardiente,
Con gran afán te busca,
154 CONFESION Y COMUNION

Te llama el corazón :
Señor, una palabra
Pronuncia solamente,
Y el alma, recobrando
Sus fuerzas de repente,
Te rendirá, entusiasta,
Sublime adoración.
|Oh grandes maravillas.
Misterio soberano
De amor, de paz, de gloria.
De inmensa caridad!
|Oh dulce Sacramento
Que al pobre ser humano
Infundes nueva vida,
Y desde el polvo vano
Lo elevas hasta el Cielo
Con noble majestad!
Cuando asombrada admiro
La gloria que atesoras
Y al hombre comunicas
Con infinito amor,
Olvidóme del m undo...
Deslízanse las horas
Veloces como el ra y o ...
Y dulces, seductoras,
CONFESION Y COMUNION 1S9

Visiones inefables
Consuelan mi dolor.
Entonces aborrezco
Lo que antes adoraba,
Conozco lo que vales,
Comprendo lo que soy;
Suspiro por la dicha
Feliz que no se acaba. . .
Recuerdo que la grada
Constante me llamaba
Desde mi edad temprana,
Y el corazón te doy;
Que Tú eres el compendio
De cuanto grande admiro,
Y en Tí su omnipotencia
Reconcentró el SeAor.
Allí dentro del Santuario,
Oculto en el retiro
Existes | oh prodigio
De amor a que yo aspiro,
Y a quien celebra el Cielo
Con cántico de amor!
Señor, como ninguna
Soy pobre en tu presencia;
Desnuda de virtudes,
156 CONFESION Y COMUNION

En T( las hallaré. . .
Mi pequeñez es tanta
Cual es tu omnipotencia
Pero te adoro humilde,
Y toda mi existencia
La diera por tu gloria,
Que siempre ambicioné.
¡Ven, pues, delicia pura
Del serafín ardiente,
Encanto de los Angeles
Que en tomo del altar
Te adoran noche y día!. . .
Con ansiedad creciente
Te busco fatigada,
Señor omnipotente:
¡Tú solo eres quien puede
Mi espíritu llenar!
Grandeza incomprensible,
Desciende hasta la nada,
Desciende hasta tu sierva,
Y elévala hasta Tí,
|Oh, ven, dulce consuelo
Del alma acongojada,
La vida de mi vida,
La prenda idolatrada
CONFESION Y COMUNION 187

Del alma que te adora


Con ciego frenesí!
Ven, y reposa amante
Dentro del pecho mío,
Anímame en la lucha
Terrible contra el mal;
Sostenme si vacilo,
Que en tu bondad confío,
Bajo tu dulce amparo
Las penas desafío
Y espero resignada
La gloría celestial.
Ven, y con flecha ardiente
Mi corazón hiriendo,
Despréndeme de todo,
Consuma en mí tu unión.
Que amante cual ninguna,
Feliz vaya siguiendo
La huella de tu planta;
Señor, haz que existiendo
Tan sólo para amarte,
Repose el corazón.
Y que al llegar la muerte.
La dulce mensajera,
Que nadie sin espanto
158 CONFESION Y COMUNION

Contempla junto a sí,


Gozosa te reciba,
Con dicha placentera,
Dulcísimo amor mío,
Para que alegre m uera. . .
¡La muerte de la vida,
Pues nos acerca a Tí!

Deseos de comulgar

|Oh gran Señor! ¡Quién tuviera los


deseos de todos los Santos y Santas
que con más fervorosos afectos han de­
seado recibiros; los de Santa Marta, pa­
ra hospedaros, y los de su hermana,
para no apartarme un punto de vues­
tros pies!
¡Quien tuviera los encendidísimos de­
seos y afectos de la Santísima Virgen,
para recibiros, agradaros y serviros!
(Quién tuviera la grandeza de los
Cielos, la pureza de los Angeles y el
abrasado amor de los Serafines!
(Quién poseyera todas las virtudes,
CONFESION Y COMUNION____ 159
para convidaros, Señor, que vinierais a mi
morada!
¡Oh, qué dichosa fuera yo, si en gracia
recibiera al Autor de la vida, para tenerle
en mi alma!
¡Qué rico estuviera yo poseyéndoos en
gracia y con pureza!
¡Venid, Señor, a mí, pues podéis; que
si yo pudiera, no salierais de mí eterna­
mente!
¡Oh Señora mía benditísima! ¡Alcan­
zadme este bien de vuestro amado Hijo!
Virgen Santísima, Serafines, almas que
amáis a Dios con puro amor, comuni­
cadme vuestros afectos, para que haga la
compañía que debo a mi amado Señor.

Para después de la comunión

Dios mío y Señor mío, os doy gra­


cias de la merced que me habéis hecho
de venir a habitar en mi pobre alma; yo
CONFESION Y COMUNION 161
clinaciones y mi libertad. En fin, en
vuestras manos entrego mi cuerpo y mi
alma.
Aceptad ioh Majestad infinita!, el sa­
crificio que de sí mismo os hace el peca­
dor más ingrato que ha habido sobre la
Tierra; pero que ahora se entrega y pone
todo sin reserva en vuestras divinas
manos. Haced, Señor, de mí lo que os
agrade. ¡Venid, oh fuego consumidor, oh
amor divino! Destruid en mí todo lo que
no agrada a vuestros purísimos ojos;
haced que de hoy en adelante sea todo
vuestro, y viva solamente para cumplir y
obedecer, no sólo vuestros preceptos y
consejos, sino también vuestros santos
deseos y vuestro mayor gusto.
EJERCICIO
DEL

/ r u c is
V i a C/>
Congregados los que hubiesen de
practicar este piadosísimo ejercicio en
el lugar de la primera estación, hinca­
dos de rodillas besarán la tierra, y he­
cha la señal de la cruz, dirán el si­
guiente:
Acto de contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hom­
bre verdadero, Criador, Padre y Reden­
tor mío, por ser Vos quien sois y por­
que os amo sobre todas las cosas, pé­
same en el alma y con todo mi corazón
de haberos ofendido; propongo firme­
VIA CRUQS 163

mente con vuestra gracia nunca más


pecar, y apartarme de toda ocasión de
ofenderos, confesarme y cumplir la pe*
uitencia que me fuere impuesta : ofréz-
coos mi vida, obras y trabajos en sa­
tisfacción de todos mis pecados, y con­
fio en vuestra divina bondad y miseri­
cordia infinita me los perdonaréis por
los méritos de vuestra preciosísima San­
gre, Pasión y muerte, y me daréis la
gracia para enmendarme y perseverar
en vuestro santo servicio hasta el fin
de mi vida. Así sea.
Ofrecimiento
Luego, el que ofreciere, dirá en voz
alta (acompañándole los demás con el
corazón) el siguiente :
Amantfsimo Jesús, Redentor, salud y
vida de nuestras almas : en unión de
aquella divina intención con que en la
Tierra orasteis a vuestro Eterno Padre,
os ofrezco y presento (por mí y por to­
dos mis prójimos) este espiritual ejer­
cicio, en memoria, honor, reverencia y
164 VIA CRUCIS

culto de vuestra sagrada Pasión y muer*


te, y de cuantos pasos disteis ¡oh aman·
tfsimo Dios! por nuestro remedio y
rescate. Y pretendo ganar todas las in­
dulgencias que han concedido tus Vica­
rios en la Tierra, y te lo ofrezco todo
en remisión de mis pecados y de las
penas merecidas por ellos, o por las al­
mas de mis mayores obligaciones, según
el'orden de caridad o justicia que de­
bo y puedo hacer. Finalmente, os su­
plico, dueño y Señor mío, por el reme­
dio de todas las necesidades comunes y
particulares de la santa Iglesia, por la
exaltación de nuestra santa fe católi­
ca, paz y concordia entre los príncipes
cristianos, extirpación de las herejías,
conversión de los infieles y pecadores,
y cuanto sea conforme a vuestro divino
beneplácito y espiritual aprovechamien­
to nuestro, para que, empleados en ser­
viros, imitando vuestros divinos pasos,
sea nuestro fin en vuestra amistad y
gracia para alabaros en eternidad de
gloria.
Ia E

cbn

Besan todos la tierra, y dicen:

Adorárnoste, Cristo, y bendecírnoste.


Porque por tu santa Cruz redimiste al
mundo.
Luego, enderezándose, atenderán a lo
siguiente, que en alta voz leerá el que
ofrece:
Contempla, alma, en esta primera esta­
ción, que es la casa de Pilato, donde fue ri­
gurosamente azotado el Redentor del
mundo, coronado de espinas y sentenciado
a muerte.
Meditan algún tanto, y luego prosigue el
que ofrece:
1«6 VIA CRUCIS

OndOn
|Oh suavísimo Jesús, que quisiste pa­
decer como vil esclavo delante del sa­
crilego pueblo, esperando la sentencia
de muerte que contra Tí daba el tirano
juez! Suplicóte, Señor mío, que por
esta mansedumbre tuya mortifique yo
mi soberbia, para que, sufriendo con
humildad las afrentas de esta vida, to
goce en la eterna. Amén.
Dicen todos :
Señor, pequé; tened misericordia de
mi. Pecamos, Señor, y nos pesa; tened
misericordia de nosotros.
Luego besan la tierra y dicen:
Bendita y alabada sea la sagrada Pa­
sión y muerte de Nuestro Señor Je­
sucristo, y los dolores y angustias de
su purísima Madre María Santísima,
Señora nuestra concebida, sin mancha
de pecado original, en el primer instan­
te de su ser natural. Amén.
*
]Ia Estación
JESUS
i.Ji; acepta la

Contempla, alma, en esta segunda es­


tación cómo es el lugar donde a nuestro
amado Jesús le pusieron en sus lastima­
dos hombros el grave peso de la cruz. Me­
dita.

Oración

lOh Rey supremo de los Cielos, que su­


friste ser entregado a voluntad de los judios
para ser cruelmente atormentado, y reci­
biste el grave peso de la Cruz! Ruégote,
pues, Señor, tome gustoso la cruz de la pe­
nitencia, para que te vea siempre en el
Cielo. Amén.
*
IIIa Estación
Primerci
c'aídci de
J E S tíS

Contempla, alma, en esta tercera esta­


ción cómo es el lugar donde, caminando el
Señor con la Cruz a cuestas, gimiendo y sus­
pirando, cayó en tierra debajo de la santa
Cruz. Medita.

O ración

iOh amabilisimo Jesús, que fatigado


con la Cruz, te obligó a caer en tierra el
grave peso de ella, para que conociésemos
la gravedad de nuestros pecados, figurados
en ese maderol Ruega a tu clemencia di­
vina que me levante de la culpa y que esté
siempre en el cumplimiento de tus leyes.
Amén.
*
IVa E ^facíó ri"

encuentra
a ¿u/antaMadrt

Contempla, alma, en esta cuarta esta­


ción cómo es el lugar donde, caminando el
Señor con la santa Cruz a cuestas, se encon­
tró con su Santísima Madre, triste y afli­
gida. Medita.

O ración

¡Oh Señora, la más afligida de las


mujeres! Por el cruel dolor que traspasó
tu corazón mirando a Jesús, tu Hijo, afea­
do su rostro, denegrido su cuerpo y
hecho oprobio de los hombres; te ruego,
Madre afligida, que pues fui la causa de
tus dolores, los llore amargamante.
Amén.
Contempla, alma, en esta quinta estación
cómo es el lugar donde obligaron a Simón
Cirineo, para que ayudase a llevar la Cruz a
Nuestro Redentor, no movidos de piedad,
sino temiendo se les muriese en el camino,
por el grande peso de la Cruz. Medita.

O ración

lOh amantisimo Jesús!, pues por mi


amor llevaste la muy pesada Cruz, y qui­
siste que en persona del Cirineo te ayudá­
semos a llevarla, te suplico, Señor, me
abraces con la cruz de mi estado, para que,
siguiendo tus pasos, consiga los gozos eter­
nos. Amén.
■ V T E áhadón

Contempla, alma, en esta sexta es­


tación cómo es el lugar donde la mu­
jer Verónica, viendo a Jesús tan fati­
gado, y su rostro obscurecido con el
sudor, el polvo, las salivas y las bofe­
tadas que le dieron, se quitó un lienzo,
con que le limpió. Medita.
Oración
¡Oh hermosísimo Jesús, que siendo
afeado tu rostro con las inmundas salivas,
te limpió el sudor aquella piadosa mujer
con las tocas de su cabeza, y quedó im­
preso en ellas! Te suplico, Señor, que es­
tampes en mi alma, la imagen de tu
santisimo rostro, y que la conserve siem­
pre. Amén.
Contempla, alma, en esta séptima esta­
ción cómo es el lugar de la puerta Judicia-
ria, en donde cayó el Señor por segunda
vez por habérsele hecho en el hombro una
llaga muy grande y mortal. Medita.

O ración

¡Oh suavísimo Jesús, que por la fatiga


de tu delicado cuerpo caíste por segunda
vez con la Cruz! Te suplico, Señor, me
hagas conocer el inmenso peso que tie­
nen mis pecados y me des tu grhcia para
que no me arrastren a la eterna pena.
Amén.
dbryáiela a
la ¿ m u j e r c ^ ' ^

Contempla, alma, en esta octava esta­


ción cómo es el lugar donde unas piadosas
mujeres, viendo al Señor que llevaban a
crucificar, lloraron amargamente de verle
tan injuriado. Medita.

O ración

¡Oh Maestro soberano, que viendo a


las piadosas mujeres que se dolían de tus
trabajos, les enseñaste a que llorasen por
si y por sus culpas! Concédeme, Señor
mió, que con fervorosas lágrimas de con­
trición lave mis pecados para que esté
siempre en tu amistad y gracia. Amén.
*<
IX E ;gfacic5 n
Te refera
cíaída de v V"

Contempla, alma, en esta novena es­


tación cómo es el lugar donde cayó el
Señor tercera vez en tierra, hasta lle­
gar con su santa boca en el suelo, y
queriéndose levantar, no pudo; antes
volvió a caer de nuevo. Medita.

Oración

|Oh benignísimo Jesús, que sufriste


atropellaran tu divina persona, y que
te hicieron tercera vez dar en tierra con
la Cruz! Suplicóte, Señor mío que su­
fra las desmesuras de mis enemigos, y
que teniendo paciencia en mis traba­
jos, te goce en los contentos eternos.
Amén.
E^tadlón

iíc g a a i

Calvario
Contempla, alma, en esta décima es*
t&clón cómo es el lugar donde, habien-
do llegado el Señor al monte Calvario,
le desnudaron y le dieron a beber vino
mezclado con hiel. Medita.

Oración
|Oh pacientíslmo Jesús! Pues sufriste
te quitasen tus vestiduras y que reno­
vasen todas tus llagas, quedando des­
nudo delante de todos, te ruego, Se­
ñor por estos dolores, y por el que sen­
tiste cuando te ofrecieron el vino mez­
clado con hiel, que no beba yo los de­
leites que, mezclados con hiel de mis
culpas, me ofrece el mundo. Amén.
*
P J XI E s t a c ió n

J eJ u s ”
)J¡-: O c t a v a d o
en. la C ru ±
Contempla, alma, en esta undécima
estación cómo es el lugar donde fué
clavado el Señor en la Cruz, y oyen­
do su Santísima Madre el primer golpe
del martillo, quedó como muerta de do­
lor; y le volvieron a poner la corona
de espinas con gran crueldad y fiere­
za. Medita.
Oración
¡Oh clementísimo Jesús! Pues sufris­
te ser extendido en la Cruz, y que cla­
vasen tus pies y manos en ella, te rue­
go, Señor mío, que por tu inefable ca­
ridad no extienda yo mis pies y manos
a maldad alguna, sino antes viva cru­
cificado en tu santo servicio. Amén.
*
xn
JESÚS
muere en
la CnJE-

Contempla, alma, en esta duodécima


estación cómo es el lugar donde, ya
crucificado el Señor, le dejaron caer de
golpe en el agujero de una peña. Me­
dita.

Oración

iOh divino Jesús que, crucificado entre


dos ladrones, fuiste levantado a la vista de
todo el mundo y padeciste tormentos insu­
fribles! Ruégote, Señor mió, que'sanes mi
alma, y que sólo a Ti quiera y por Ti muera.
Amén.
Contempla, alma, en esta décimater-
cera estación cómo es el lugar donde
José y Nicodemus bajaron de la Cruz,
el Santo Cuerpo y io pusieron en los
brazos de la Santa Virgen. Medita.

Oradón

iOh Madre de misericordial Por aquellas


penas que padeciste cuando pusieron a tu
muy amado Hijo en tu brazos, y fue ungido
por Ti, te suplico me alcances un gran dolor
de haberle ofendido, y compasión de tus
muchas penas. Amén.
*
W E /r ta d ó n

i? *
/cp u í i c i d o

Contempla alma, en esta última es­


tación cómo es el lugar donde la Vir­
gen María, Señora nuestra, puso el
Cuerpo de su querido Hijo en el santo
sepulcro. Medita.

Oración

¡Oh purísima Señora! Por la grande


pena que padeciste cuando quitaron de
tus brazos a tu soberano Hijo para po­
nerlo en el sepulcro, te suplico me al­
cances de Su Divina Majestad ablande
mi duro corazón y coloque en él un
amor grande para amarle y servirle.
Amen.
180 VIA CRUCIS
Y para que alabemos y demos gracias al
Señor, que tanto quiso padecer por noso­
tros, responderán todos:
Bendito y alabado sea para siempre tan
grande Señor.
Por las agonías del huerto y prisión del
Señor.
Bendito y alabado sea, etc.
Por las bofetadas y golpes que padeció
el Señor por nosotros.
Por las afrentas, falsos testimonios y
desprecios que con tanto amor sufrió por
nosotros.
Por las muchas salivas y blasfemias
que con tanta paciencia toleró por noso­
tros.
Por los azotes y dolores que sintió ama­
rrado a la columna.
Por el escarnio y la mofa, que padeció
el Señor cuando le cubrieron su santísimo
rostro, vistieron de púrpura y le pusieron
por cetro una caña como a rey de burlas.
Por la corona de espinas que traspasó
su santísima cabeza.
VIA CRUCIS 181
Por la vergüenza que sintió el Señor
cuando .después de azotado, le mostró
Pllatos al pueblo, diciendo: «Mirad aquf
el hombre».
Por la sangre y las lágrimas que ver­
tió el señor en su santísima pasión.
Por la sentencia de muerte que por
nuestro remedio con tanto amor admi­
tió.
Por la Cruz que por nuestras culpas
cargó el Señor, y por las caídas que dló
en el camino del monte Calvario.
Por los dolores que sintió cuando,
despojándole de su vestidura para cru­
cificarle, le renovaron todas sus llagas.
Por los dolores que sintió cuando,
con tanta crueldad le clavaron sus san­
tísimos pies y manos.
Por el dolor que sintió cuando le le­
vantaron clavado en la Cruz.
Por la hiel y vinagre que gustó por
nosotros.
Por su santísima muerte, por la lan­
zada con que atravesaron su santísimo
182 VIA CRUCIS
costado, ya difunto, y por la sangre y
agua que de él salió.
Por el entierro y sepultura y por to­
do cuanto padeció el Señor en su san­
tísima Pasión.
Bendito y alabado, etc.
Bendito sea para siempre tan gran
Señor : alábenle los Angeles por el amor
con que tanto quiso padecer por noso­
tros : y pues nuestros pecados fueron
causa de tantas penas, digan todos con
íntimo dolor de haberle ofendido : «Se­
ñor, pequé; ten misericordia de mí. Pe­
camos y nos pesa; tened misericordia
de nosotros».
MODO DE OFRECER LA VISITA
del
Sino. Sacramento
PARA GANAR LAS INDULGENCIAS
DE LAS CUARENTA HORAS

Oración

Señor, deseo ganar las indulgencias


concedidas por el Sumo Pontífice y de­
más Prelados de la Iglesia a los que os
visitan expuesto, en este santo ejer­
cicio; por esto os ruego por la exalta­
ción de nuestra santa fe católica, paz y
concordia entre los principes cristianos,
extirpación de las herejías, salud y acier­
to en el gobierno de la Iglesia al Sumo
184 VISITA AL
Pontífice y demás Prelados de ella, a cuyos
fines os ofrezco esta visita.

ACCION DE GRACIAS
Te D eum L audam us
A Ti, Dios, te alabamos; a Ti Señor te
confesamos.
A Ti, Padre Eterno, toda la Tierra te ve­
nera.
A Ti, todos los Angeles; a Ti, los Cielos
y todas las Potestades.
A Ti, los Querubines y Serafines te acla­
man sin cesar: Santo, Santo, Santo es el
Señor Dios de los ejércitos. Llenos están
los Cielos y la Tierra de la grandeza de tu
gloria.
A Ti, el glorioso coro de los Apósto­
les.
A Ti, el loable número de los Profe­
tas.
A Ti te alaba el inocente y numeroso
ejército de los Mártires.
A Ti, la Iglesia Santa te confiesa en
todo el mundo: Padre Eterno de inmensa
maiestad.
SANTISIMO SACRAMENTO 188

Y a tu adorable, verdadero y único


Hijo, engendrado en la sustancia del
Padre.
Y también al Espíritu Santo conso­
lador, que procede del Padre y del Hijo.
Tú ¡oh Cristo! eres el Rey de la
gloria.
Tú eres el Hijo Eterno del Eterno
Padre.
Tú, para librar al hombre, te huma­
naste, y no te desdeñaste de encarnar
en el vientre de una Virgen.
Tú, después de haber quebrantado el
aguijón de la muerte, abriste a los cre­
yentes el reino de los Cielos.
Tú estás sentado a la diestro de Dios,
en la gloria del Padre.
De donde creemos que vendrás co­
mo juez a juzgar a los vivos y muertos.
Por tanto, te rogamos, Señor, que so­
corras con tu asistencia a tus sirevos,
que has redimido con tu preciosa San­
gre.
Haz que seamos del número de tus
Santos en la gloria eterna. Salva, Señor,
186 VISITA AL
a tu pueblo y bendice tu heredad.
Y rigelos y ensálzalos eternamente.
Todos los dias te bendecimos, y ala­
bamos tu nombre eternamente, y
por los siglos de los siglos.
Dígnate, Señor, preservarnos de caer
este día en pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten
piedad de nosotros.
Desciende, Señor sobre nosotros tu
misericordia, porque en Tí hemos pues­
to nuestra esperanza.
En Tí, Señor, espero; no seas jamás
confundido. Amén.

Himno de Santo Thomas de Aqulno


Adórate, mi Dios, devotante,
Oculto en ese cándido accidente:
A Ti mi corazón está rendido
Y contemplando en Tí, desfallecido.
La vista, el tacto, el gusto se equivoca.
El oído al acento fiel provoca:
Creo firme y constante cuanto dijo
En la Cruz la Deidad estaba oculta,
Aquí aun la humildad amor sepulta;
Uno y otro creyendo y confesando,
Pido que el ladrón pidió penando.
SANTISIMO SACRAMENTO 1S7
Como Tomás, la llaga no percibo,
Mas por Dios te confieso eterno y vivo;
Has que a Tí crea siempre más constante,
En Tí espere y te sea fino amante.
¿Oh excelso Memorial de tu tormento!
Pan vivo que a los hombres das aliento;
Concédeme que mi alma de Tí viva,
Y tu dulce sabor siempre perciba.
Con tu sangre, Pelícano sagrado,
Lávams de las manchas del pecado.
Pues una sola gota es suficiente
Para salvar al mundo delincuente.
|Oh Jesús, que con velo ahora te miro!
Hágase lo que tanto yo suspiro,
Para que sea a) verte claramente
En la gloria dichoso eternamente. Amén.

Oración
PARA PEDIR LA BENDICION
DEL SANTISIMO SACRAMENTO

Divino Salvador de nuestras almas,


que os dignasteis dejarnos vuestro
precioso Cuerpo y Sangre en el San­
tísimo Sacramento del altar: yo os
adoro con un profundo respeto, y os
doy humildes gracias por todas las mer­
cedes que nos concedéis; y por ser Vos la
188 VISITA AL
fuente de todas las bendiciones, os iu
plico encarecidamente 1a s derramé!·
hoy sobre mi y demás por quienes tan
go intención de rogaros.
Mas para que nada paralice el curw
de estas bendiciones, arrancad de mi
corazón cuanto os desagrada ¡oh Dio·
mío! Perdóname mis pecados; aborróz
coios sinceramente por vuestro amor,
purificad mi corazón; santificad mi al­
ma; bendecidme, Dios mío, con una ben­
dición igual a la que recibieron vues­
tros discípulos cuando os separasteis
de ellos para subir al Cielo. Bendecid­
me con una bnedición que me mude,
me consagre y me una perfectamente a
Vos, y que, llenándome de vuestro es­
píritu, me sea, desde esta vida, una pren­
da segura de la qi'e preparáis a vues­
tros escogidos.
Os lo pido en el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
SANTISIMO SACRAMENTO 189

DEVOCION A JESUS, MARIA Y JOSE


PARA EL DIA PRIMERO DE CADA MES
Acto de contrición
Padre Eterno, Padre clementísimo,
Señor Dios de las misericordias. Dios
piadoso. Dios benigno Dios de todo con-
iuelo, Dios único, refugio de los gran­
des pecadores; yo, el mayor de todos,
vengo a Tí, me postro en tu divina pre­
sencia, y con todo el vigor de mi es­
píritu conieso delante de tu Majestad
mis ingratitudes, mis iniquidades y mis
abominaciones.
Señor y Dios mío, no soy digno de
llamarme ni aun criatura tuya. Tú. Dios
omnipotente, me sacaste de la nada, y
me escogiste entre infinitas criaturas
que te hubieran servido mejor que yo.
Tú gran Dios, has multiplicado esta bon­
dad, conservándome la vida en todos
los instantes en que me he atrevido a
pecar delante del Cielo y de la Tierra.
Tú, Dios misericordioso, me has sufri­
do me has tolerado en este último mes,
190 VISITA AL
sin embargo de que, ingrato, he marcado
quizás todos mis días con algún crimen:
confieso, Dios benignísimo, que en todas
sus horas y en todos sus instantes he
sido acaso infiel a mis promesas, he que­
brantado mis propósitos, y que, lejos de
llorar y hacer penitencia de mis antiguas
iniquidades, he añadido un pecado a
otro pecado y he puesto delito sobre de­
lito. ¿Qué penitencia será bastante para
lavar y purificar tantos y tan monstruo­
sos crímenes? Ninguna, Dios y Señor
mío. Para satisfacerte y evitar mi perdi­
ción, no tengo otro refugio ni otra espe­
ranza que la de postrarme ante el trono
de tu misericordia, suplicarte que me
concedas las gracias de un verdadero
dolor de mis culpas, y protestarte de­
lante de tus Angeles y de los hombres,
que me pesa, y que rae arrepiento de ha­
berte ofendido; que les tengo y les tendré
un odio implacable a mis pecados, y que
quisiera deshacerlos, sacrificando en tu
honor mil vidas que tuviera. Padre Eter­
SANTISIMO SACRAMENTO 191

no, escucha mis clamores, no me arro­


jes de tu presencia, no retires de mí tu
Divino Espíritu; aparta tu santo rostro
de mis iniquidades, vuelve a mí tus ojos
de piedad, no veas al hombre pecador
mira el rostro ensangrentado de tu Hijo
Jesús, mira todo el mérito de su Madre
María, atiende a los servicios de su es­
poso José, y, por su piadosa interce-
ilón, vivifícame, restitúyeme a tu gra­
cia, y pon a tus espaldas todas mis ini­
quidades; fortalece mi fragilidad sofo­
ca mis pasiones, arranca mis vicios
concédeme la paz del corazón, el gusto
en la observancia de tu ley santa, el
sufrimiento en los trabajos, la confor­
midad con tu divina voluntad la abne­
gación de mí mismo y la perseveran­
cia final, para gozarte por los siglos de
los siglos. Amén.

Oración
Sagradas personas de Jesús, María y
José; nombres dulcísimos, sin cuya in­
tercesión no se puede conseguir la sa­
192 VISTA AL

lud, rogad por mi, suplicadle al Padre <lr


las misericordias que me perdone todo»
los pecados que he cometido en este úl­
timo mes. Jesús amorosísimo, manifiesta
al Eterno Padre tus cinco llagas, y pídele
que no se pierda en mí el fruto de la per­
fecta satisfacción que con ellas le diste.
Virgen Santísima, por las entrañas sagra­
das que abrigaron al mismo Hijo de Dios,
y por los pechos virginales que alimenta­
ron a tu Hijo, te suplico que niegues por
mi y que me alcances el perdón de mis cul­
pas. Gloriosísimo señor San José, que
fuiste exaltado a la dignidad de ejercer en
la Tierra las funciones del Padre Eterno
respecto de Jesús, y las del Espíritu Santo
respecto de María: intercede por mi, ruega
por mí, y dispénsame tu poderosa protec­
ción, Jesús, María y José, nunca se ha oído
que quede desamparado quien implora
vuestra clemencia; abrid pues, para mi, las
entrañas de vuestra misericordia; no per­
mitáis que sea yo confundido; interceded,
SANTISIMO SACRAMENTO 193

para que se borren mis iniquidades, y


alcanzadme un perfecto dolor de ellas,
para que en el presente mes no os dis­
guste con mis infidelidades y reinciden·
elas, sino que os ame, os sirva, os adore,
0· bendiga y os alabe por los siglos de
los siglos. Amén.
Jesús, José y María, yo os doy mi
eorazón y el alma mía.
Aquí la petición.

Oración

¡Oh Jesús! ¡Oh María! ¡Oh José! ¡Oh


Madre amabilísima de Dios Hombre! ¡Oh
José, Padre de Jesús y Esposo de Ma·
ria! ¿A qué poder más grande que el
vuestro podré recurrir para alcanzar las
gracias espirituales y temporales que
necesito en este mes? Vosotros estáis
interesados en el bien de los hombres,
los amáis con un amor sumo y perfec­
to y deseáis su completa felicidad. Je­
sús, María y José, según los decretos
del Altísimo, estáis constituidos para
IM VISITA AL
ser los protectores, los abogados, lo·
defensores, los ministros, los único* y
seguros conductos por donde se no*
dispensan sus bondades. El Dios grandt
e infinito no quiere franquearlas po·
otras manos, y se complace y tiene ver
dadera satisfacción en que todas las im
petremos por la mediación vuestra. ¿Qu<
otro patrocinio, pues, debo ni puedo bus­
car, sino el vuestro? No; no queda en
mf libertad para solicitar otros aboga­
dos. Jesús, María y José con todo gus­
to me veo necesitado a recurrir a vues­
tra protección. Si volvéis a mí vuestro
piadoso rostro, con sólo esta gracia ven­
drán a mí todas las que necesito en
este mes; con vuestro auxilio domaré
mis pasiones, triunfaré de mí mismo,
me apartaré de lo malo y practicaré lo
bueno buscaré la paz y la hallaré; y en­
tonces, mi alma, mi corazón, mis po­
tencias y sentidos serán dignos de vues­
tras bondades: iOh Jesúsl iOh María!
|Oh Josél Deseo transformarme en Vos,
deseo no tener más corazón que pa­
SANTISIMO SACRAMENTO 105

ra amaros, y no deseo otro espíritu si­


no el mayor para serviros, iOh Dios
Todopoderoso! Usad conmigo de mise­
ricordia, haced que muera, que se ani­
quile en mi todo el amor propio, toda la
inclinación a los vicios y todo el afecto
a las criaturas, para que no haya en mí
otro amor que el de Jesús, María y Jo­
sé, y para que en todas las horas del
presente mes mis palabras, mis obras
y hasta mis últimos pensamientos sean
en Jesús, por Jesús y para Jesús. |Oh
•agrada e incomparable Familia! ¿Qué
cosa podréis pedir al Altísimo que no
se os conceda? Vosotros sois los ple­
nipotenciarios del Cielo. Una súplica
vuestra impele al Padre Eterno, como
que le obliga y pone en necesidad de
otorgar vuestras peticiones. Jesús Divi­
no, Tú eres el primer Pontífice consti­
tuido paa ser abogado de todos los hom­
bres. Tú, María Santísima, fuiste criada
para ser Madre de Dios y de los peca­
dores. A Tí, glorioso Señor San José
encomendándote el cuidado de Jesús y
196 VISITA AL

de María, se te encargó en esto mismo


la protección del género humano. Des­
empeñad estos honrosos y amorosos
oficios protegiendo a toda la Congre­
gación de la Iglesia Santa; atended a
sus necesidades actuales, escuchad sus
clamores, defendedla de sus enemigos,
y conservad pura y sin mancha nuestra
Santa Religión. Proteged también, ilu­
minad y fortaleced a todos los jefes del
Estado. |Oh Jesús! ¡Oh María! ¡Oh Jo­
sé! Amparad a todos los que en este
mes imploren vuestros dulcísimos nom­
bres; confortadlos en vuestros servicios,
para que os bendigan y os amen en la
Tierra, y después os gocen y alaben
por toda la eternidad en el Cielo. Amén.

Jaculatorias
Jesús amorosísimo, bendito seas, ala­
bado, ensalzado y glorificado, porque
te quedaste en el Santísimo Sacramen­
to del Altar, por nuestro amor. Virgen
purísima, en Tí sea bendito, alabado,
ensalzado y glorificado el Santísimo Sa-
SANTISIMO SACRAMENTO 197

cremento del Altar, porque aquel Cuer­


po y aquella Sangre los formó el Es­
píritu Santo en tus virginales entrañas.
José gloriosísimo, en Tí sea bendito,
alabado, ensalzado y glorificado el San­
tísimo Sacramento del Altar, porque
cargaste en tus brazos y alimentaste
con el sudor de tu rostro aquel Cuerpo
y aquella Sangre que nos sustenta y
fortalece.
Oración
Al dulce nombre del Señor San José
la cual se podrá decir todos los días.
Patriarca felicísimo José, abogado fi­
delísimo de los mortales, José santo
José justo, José inocente, José bienaven­
turado, ¡quién pudiera tener siempre en
la boca tu nombre y no despedir un so­
lo aliento, una respiración sino acom­
pañada de tu nombre santísimo! ¡Quién
pudiera nombrar siempre a José con
aquel puro amor y con aqu’ella gra­
cia con que lo pronunciaba María San­
tísima su Esposa! Acuérdate. José mío.
198 VISITA AL
de aquella prontitud con que acudías i
ver a tu Esposa cuando te llamaba, y
date prisa a acudir a mi mayor necc
sicíad en la hora de la muerte, para qur
ahuyentando al demonio, despida yo
el último aliento envuelto en tu nombre
y en el nombre de Jesús y de María
Amén.
TRES CREDOS
A LA

Santísima Trinidad
PIDIENDO UNA BUENA MUERTE
Y QUE NOS LIBRE DE LOS MALES

Dios y Supremo Señor,


Rey de los Cielos y Tierra,
Del hambre, la peste y guerra.
Libradnos por vuestro amor.

A Dio; Padre
Creo en Dios Padre Todopoderoso,
etc.
Suplicóte, Dios Padre, me libres de
muerte súbita y desapercibida y de pe­
cado mortal; haz que sea auxiliado con
200 Oraciones Divers··
los Santos Sacramentos y buena dis­
posición.

A Dios Hijo

Creo en Dios Padre, Todopoderoso,


etc.
Suplicóte, Dios Hijo, Criador y Re­
dentor mío, que, pues eres mi Juez,
ordenes mi vida de maera que te dé
buena cuenta cuando me la pidas.

A Dios Espíritu Santo

Creo en Dios Padre Todopoderoso,


etc.
Suplícete, Dios Espíritu Santo, me
des gracia santificante hasta la muerte
y me libres de las penas dei Infierno.
Amén.
Dios Padre, yo te ofrezco mis pen­
samientos buenos : haz que todos lo
sean. Dios Espíritu Santo, yo’te ofrez­
co mis obras buenas : haz que todas lo
sean. Bendita v alabada sea la Santísi·
Oraciones Diversas 201

ma Trinidad, que crió a María Santí­


sima para tanto bien y remedio nuestro.
Amén.

Ofrecimiento

Altísima Trinidad, Dios y Señor mío,


conozco que nada soy, que nada ten­
go, ni me es posible tener; sólo lo que
tu Divina Majestad me ha dado y quie­
ra concederme. De todo te doy infinitas
gracias y alabanzas, y me ofrezco todo
tuyo y por tu esclavo ahora y siempre,
protestando estar a tu voluntad santísi­
ma en esta vida, hasta ir a cantar tus
misericordias en la Gloría.
Un Avemaria por las personas que manda­
ron hacer esta impresión.

Oración
a la Divina Providencia

¡Tuyo soy, oh Dios mió, tuyo soy!


Yo me arrojo a tus brazos, dispón de
mí según tu voluntad. Haz de mí todo
202 Oraciones Diversas
aquello que quieras; los sucesos y lances
de mi vida quiero que todos corran por
tu cuenta. Si es de tu agrado enviarme
prosperidades, yo las recibiré agradecido
y usaré de ellas como de unos dones ve­
nidos de tus manos; si prefieres que pase
mis días y mis noches en la amargura de
la adversidad, enhorabuena, yo te ben­
deciré porque así me visitas. Si me con­
cedes ser estimado de los hombres, yo te
daré gracias, porque has conservado mi
honor, cubriendo mis flaquezas; si, por
el contrario, dispones que ellos me abo­
rrezcan, yo te ensalzaré por la dicha que
me otorgas de parecerme a tu Santísimo
Hijo, a quien profesó el mundo un odio
el más cruel. ¿Qué temeré yo por nada ni
nadie, si Tú eres mi ayuda? ¿Ni cómo
podrá asustarme la presencia del mal es­
tando mi corazón lleno de Ti, que eres el
sumo bien? Mas no sólo deseo confor­
marme con lo que quieras, sino acos­
tumbrarme también a no considerar
a las criaturas sino como unos ins-
Oraciones diversas 203
trunientos de tus disposiciones. Asi yo,
lejos de pretender algún mal a los que me
dañan, los recomiendo a tu piedad y los
perdono. No quiero que haya en mi alma
un solo afecto que pueda disgustarte, ni un
solo pensamiento que desdiga de la di­
chosa convicción en que estoy de que debo
descansar con toda confianza en tu Divina
Providencia. Amén.

Tu Divina Providencia
Se extienda a cada momento,
Para que nunca nos falte
Casa, vestido y sustento.

D e vo ció n

a Ia D 'v in ca p r o v i d e n c i a
Invocándola por medio de los sagrados corazones
de Jesús y de María para alcanzar el remedio de toda
especie de necesidades y para implorar su protección
todos los días.
Récese un Padrenuestro y Avemaria, y luego
la siguiente:
204 ORACIONES DIVERSAS

Oración
Providencia Divina, que elegiste a
Sagrado Corazón de Jesús para fuente
perenne de todos los bienes que con­
cedes a los hombres, y a su Madre San­
tísima para dispensadora universal de
ellos : a Ti recurro animado de la con­
fianza que me inspira la bondad pater­
nal con que me has criado, y me con­
servas el amor con que ese mismo Co­
razón se ofreció a los tormentos y a
la muerte por mi, y confiando también
en la bondad co tí que esa Madre de mi­
sericordia me ha concedido tantos be­
neficios, sin pretenderlos ni aun cono­
cerlos yo; concúdeme, pues, lo qu<; te
pido, si es para tu mayor gloria, honra
suya y provecho de mi alma. Amén.
Díganse tros Avemarias en reverencia d il
tránsito de la Santísima Virgen.

Oración a María Santísima


l’ A R A LA HORA DE I A M IT R T F .

¡Oh dulcísima Madre de misericor­


dia! ¡Oh única esperanza de los pecado­
UKACIONES DIVERSAS 205

res! ¡Oh eficaz atractivo de nuestras vo­


luntades! ¡Oh María ¡Oh Reina ¡Oh Se­
ñora! Vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos; rtcibe esas tres Avema­
rias que con efecto de mi corazón he
rezado, en honor de tu felicísimo trán­
sito, y por él te pido que en el trance y
agonía de mi muerte, cuando ya trastor­
nados los sentidos, turbadas las poten­
cias, quebrantada la vista, perdida el ha­
bla, levantado el pecho, postradas las
fuerzas y cubierto el rostro con el sudor
de la muerte esté luchando con el terri­
ble final del paroxismo cercado de ene­
migos innumerables que procurarán mi
condenación y que estarán esperando
que salga mi alma para acusarla de to­
das sus culpas ante el tremendo tribu­
nal de Dios; allí, querida de nuestras al­
mas; allí, única esperanza de nuestros
corazones; allí, amorosísima Madre; allí,
vigilantisima Pastora; allí, María, ¡oh
dulce nombre!; allí ampárame; allí, Ma­
ría, defiéndeme; allí, asísteme como pas­
tora a sus ovejas, como madre a sus
hijos, como reina a sus vasallos; aquél
206 ORACIONES DIVERSAS

es el punto de donde depende la salvación


o la condenación; aquel es el oriente que
divide el tiempo de la eternidad; aquel es
el instante en que se pronuncia la final sen­
tencia que ha de durar para siempre; pues
si me faltas entonces, ¿qué será de mi
alma, cuando tantas culpas he cometido?
No me dejes en aquel riesgo; no te retires
en aquel horrible trance. Acuérdate, ama­
bilísima Señora, que si Dios te eligió para
Madre suya, fue para que fueses medianera
entre Dios y los hombres; por tanto, debes
ampararme en aquella hora, ¡oh Maria!,
loh segurísimo sagrado refugio mío! Pues
puede ser que entonces no tenga fuerzas ni
sentido para llamarte; desde ahora, como
si ya estuviera en la última agonía, te
llamo; desde ahora, te invoco; desde ahora
me acojo para librarme de los merecidos
rigores del Sol de Justicia, Cristo, y desde
ahora, como si ya agonizara, invoco tu dul­
císimo nombre; y esto que ahora te digo lo
guardo para aquella hora; María, miseri­
cordia; María, piedad; María, ciernen-
ORACIONES DIVERSAS 207

ría; María, en tus manos santísimas en­


comiendo mi espíritu, para que por ellas
pase al Tribunal de Dios, donde interce­
das por esta alma pecadora; en Tí con­
fio, en Tí espero. Ya, ya voy a expirar;
misericordia. Madre de mi corazón; mi-
lericordia, María, misericordia.
Oración a Nuestra Señora
de las Angustias
¡Oh María, sin pecado concebida! Por
los dolores que tu Sntisimo Hijo sufrió
en la Cruz por redimir nuestras culpas,
vuelve a mí tus pidosos ojos y escucha
mis súplicas. Confío en tu infinita bon­
dad, Madre Santísima; me atrevo a di­
rigirte mis plegarias; no las desoigas, y
consuela mis aflicciones en este valle de
lágrimas y amarguras; te ofrezco un pro­
pósito firme de enmienda, Madre y Se­
ñora mía, porque a Tí te debo mucho y
soy tan pecador que nada merezco. Es­
toy confiado en tu inefable bondad; y
¿cómo no reconocer tu grande miseri­
cordia y dedicarte los días que me res­
tan de vida para amarte? Sí, Madre San·
208 ORACIONES DIVERSAS

tfsima, no me abandones; dirige mis pi


sos; dame tu amparo y protección; li
brame de mis enemigos visible e invi
sibles, de la maledicencia y la calumnia
e ilumina mi entendimiento para alabai
te y bendecirte por tantos sacrificios cu
mo te debo. Amén.
Acto de sumisión
Dios mfo, venerado profundamente
los designios de tu Providencia, dejo a
tu disposición mis bienes, mis esperan­
zas, mi honra, mi salud, mi vida, cuan*
to amo, cuanto necesito y cuanto soy,
humildemente resignado en todo a tu
voluntad santísima; sólo te pido y es­
pero de tu infinita bondad y de tu in­
finito amor, como mi Dios, mi Criador,
mi Bienhechor y mi Padre, que te dig­
nes concederme los auxilios de tu divi­
na gracia, para que lleve con modestia
la prosperidad, con paciencia las ad­
versidades, con fortaleza las tribulacio­
nes, y que, cumpliendo puntualmente en
cualquier estado y condición tus precep­
tos en la Tierra, merezca acompañar­
ORACIONES DIVERSAS 209
te y bendecirte por toda la eternidad entre
los bienaventurados en el Cielo. Amén.

J esus en el
t a n t í s i m o ^ ¿ » c r a r r e n to

¡Oh Divino Jesús, solitario por las no-


ches en tantos tabernáculos sin quien te vi­
site ni adore! Yo te ofrezco mi solitario
corazón, y deseo que cada una de sus pul­
saciones sean otros tantos actos de amor
tuyo. Tú estás siempre vigilando bajo los
velos sacramentales, tu amor nunca
duerme y jamás te cansas de cuidar a los
pecadores.
¡Oh amante Jesús, oh solitario Jesús!
¡Ojalá mi corazón fuese una lámpara, cuya
luz brillara y despidiera rayos de amor
para Ti solo! Vela, sacramental Centinela;
vela por el dormido mundo, por las almas
extraviadas y por tu pobre y solitaria hija.
«Yo conozco que los sufrimientos
210 ORACIONES DIVERSAS
presentes no pueden ser comparados con
la gloria venidera que nos será revelada»
(San Pablo).
Paciencia por hoy, alma mía, el día de
mañana será como Dios quiera; entretanto,
hagamos su santa voluntad. El día de ayer
pasó ya, y todo lo que he sufrido pasó tam­
bién; nada quedó sino el mérito ganado, si
he llevado mis sufrimientos con mérito.
Después de todo, los días son muy cortos.
Mi Dios, yo no puedo menos que ofre­
certe los afectos, los sufrimientos y las fa­
tigas de un corto día.
¡Ojalá, mi Divino Maestro, que lo que
yo tengo que padecer en él sea por tu
amor! Amén.
O ración
A LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

Santísimo Padre Eterno: yo te ofrez­


co la preciosísima Sangre, vida, pasión
y muerte de tu Santísimo Hijo, en sa­
tisfacción de todos los pecados y penas
que por ello temo y he merecido; lo
ORACIONES DIVERSAS 211

mismo te ofrezco por cada uno de mis


hermanos los pecadores por El redimi­
dos, y ofrezco también las virtudes,
penas y amarguras de María Santísima y
le todos los Santos, por cada una de
lis almas del Purgatorio. Señor, por to­
lo esto danos el perdón y la paz, y
líbranos de los enemigos de tu Iglesia.
Amén.

Oración
A LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

·' Santísimo Padre Eterno : yo te pre­


siento la Sangre preciosa de Nuestro Se­
ño»· Jesucristo, su tierno y amante Co­
razón, su santísima vida, Pasión y muer­
te, los méritos de María Santísima y
su purísimo Corazón, y hago intención
de hacerte ofrecimiento tantas veces
cuantas gotas de agua tiene el mar,
arenas la tierra, hojas las plantas, es­
trellas el firmamento, criaturas el uni­
verso, átomos el sol, y otras tantas cuan­
tas te la han ofrecido las almas justas
en la Tierra y los bienaventurados en el
212 ORACIONES DIVERSAS

Cielo, y te ofrezco y presento esto*


infinitos méritos por todas las necesl
dades presentes, enfermos, agonizantes,
caminantes, navegantes y cautivos por
nuestro Santísimo Padre el Papa, poi
los que nos gobiernan, por todos loi
príncipes cristianos, por los que están
en pecado mortal y en alivio y des­
canso de las benditas almas del Pur­
gatorio. Amén.

A C T O DE C O N S A G R A C IO N
Rendido a vuestros pies ¡oh Jesús
mió! considerando las inefablese mues­
tras de amor que me habéis dado y las
sublimes lecciones que me enseña de
continuo vuestro adorabilísimo Cora­
zón, os pido humildemente la gracia de
conoceros amaros y serviros como fiel
discípulo vuestro, para hacerme digno
de las mercedes y bendiciones que ge­
neroso concedéis a los que de veras os
conocen, aman y sirven ¡Mirad que soy
muy pobre, dulcísimo Jesús, £ necesito
de Vos, como el mendigo de la limosna
que el rico le ha de dar! ¡Mirad que
ORACIONES DIVERSAS 213

*oy muy rudo, oh soberano Maestro,


y necesito de vuestras divinas ense-
Danzas para luz y guía de mi ignoran­
cia! ¡Mirad que soy muy débil, oh po­
derosísimo amparo de los flacos, y cai­
go a cada paso y necesito apoyarme en
Vos para no desfallecer! Sedlo todo pa­
ra mí, Sagrado Corazón, socorro de mi
miseria, lumbre de mis ojos, báculo de
mis pasos, remedio de mis males, auxi­
lio en toda necesidad. De Vos lo espera
todo mi pobre corazón; Vos lo alentas­
teis, cuando con tiernos acentos dijisteis
repetidas veces en vuestro Evangelio :
«Venid a Mí. . . Aprended de Mí . . .
Pedid. . . Llamad.» A las puertas de
vuestro Corazón vengo, pues, hoy, y
llamo, y espero. Del mío os hago ¡oh
SeñorI firme, formal y decidida entre­
ga. Tomadlo Vos, y dadme, en cambio,
lo que sabéis me ha de hacer bueno en
la Tierra y dichoso en la eternidad.
Amén.
L a S a rita
CTprÍisa en (j^aslefí ano
Según el Misal Romano

SALUDO INICIAL (FORMULA A)


De pie
Sacerd: En el nombre del Padre, y de
Hijo y del Espíritu Santo.
TODOS: Amén.
Sacerd: La gracia de nuestro Señor Je
sucristo, el amor del Padre y la co
munión del Espíritu Santo esté con to
dos vosotros.
TODOS: Y con tu espíritu.
INTROITO
Si no se canta se dice aquí
216 La Saeta Misa

RITO PENITENCIAL. (FORMULA A).


Sacerd: Hermanos: antes de celebrar
los sagrados misterios, reconozcamos
nuestros pecados.
(Todos guardamos silencio para pensar
en nuestros propios pecados).
TODOS: Yo confieso ante Dios to­
dopoderoso* y ante vosotros, her­
manos,* que he pecado mucho* de
pensamiento,* palabra,* obra y omi­
sión:* por mi culpa* por mi culpa,*
por mi gran culpa.* Por eso ruego a
Santa María*, siempre Virgen*, a
los Angeles*, los Santos y a vos­
otros*, hermanos,* que intercedáis
por mí ante Dios, nuestro Señor.
Absolución
Sacerd: El Señor todopoderoso tenga
misericordia de nosotros, perdone nues­
tros pecados y nos lleve a la vida eter­
na.
TODOS: Amén.
La Santa Misa 217

SEÑOR TEN PIEDAD DE NOSOTROS


De pie
Sacerd: Señor, ten piedad de nosotros.
TODOS: Señor ten piedad de noso­
tros.
Sacerd: Cristo, ten piedad de nosotros.
TODOS: Cristo, ten piedad de noso­
tros.
Sacerd: Señor, ten piedad de nosotros.
TODOS: Señor ten piedad de noso­
tros.
GLORIA.
Sacerd: Gloria a Dios en el cielo,
TODOS: y en la tierra paz a los
hombres de buena voluntad*. Te
alabamos,* te bendecimos,* te ado-
ramos,* te glorificamos,* te damos
gracias por tu inmensa gloria:* Se­
ñor Dios, Rey celestial,* Dios Pa-
L t Santa MUa

dre todopoderoso.* Señor, Hijo úni­


co, Jesucristo,* Señor Dios Cordero
de Dios, Hijo del Padre:* Tú que
quitas el pecado del mundo,* ten
piedad de nosotros;* Tú que quitas
el pecado del mundo,* atiende a
nuestra súplica;* Tú que estás sen­
tado a la derecha del Padre,* ten
piedad de nosotros;* porque sólo
Tú eres Santo,* sólo Tú, Señor,*
sólo Tú, Altísimo,* Jesucristo,* con
el Espíritu Santo* en la gloria de
Dios Padre. Amén.
ORACION.
De pie
Sacerd:. . . por todos los siglos de los
siglos.
TODOS: Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
LECTURA DE PROFETA O DE
APOSTOL.
La Santa Mita 219

Sentádos
Sacerd: (al fina) de la lectura): Esta es
l& palabra ae Dios.

TODOS: Démos gracias a Dios.


EVANGELIO.
De pie
Sacerd: El Seflor esté con vosotros.
TODOS: Y con tu espíritu.
Sacerd: + Lectura del Santo Evangelio
seg ú n .. .
TODOS: Gloria a Tí Señor.
Sacerd: (al terminar la lectura del Evan­
gelio): Esta es la Palabra de Dios.
TODOS: Alabanza a Tí, oh Cristo.
HOMILIA.
Sentados
CREDO.
De pie
Sacerd: Creemos en un solo Dios,
220 La Santa Misa

TODOS: PADRE todopoderoso,*


Creador de cielo y tierra,* de todo
lo visible y lo invisible.* Creemos
en un solo Señor, Jesucristo,* HIJO
único de Dios,* nacido del Padre
antes de todos los siglos,* Dios de
Dios,* Luz de Luz,* Dios verdade­
ro de Dios verdadero,* engendra­
do, no creado,* de la misma natu­
raleza que el Padre,* por quien todo
fue hecho;* que por nosotros los
hombres* y por nuestra salvación
bajó del cielo,* y por obra del Es­
píritu Santo se encarnó de María la
Virgen,* y se hizo hombre;* y fue
crucificado por nosotros,* en tiem­
pos de Poncio Pilato padeció y fue
sepultado,* y resucitó al tercer día,
según las Escrituras,* y subió al
cielo,* y está sentado a la derecha
del Padre;* y de nuevo vendrá con
gloria,* para juzgar a vivos y muer-
La Santa Misa 221

tos,* y su reino no tendrá fin.*


Creemos en el ESPIRITU SANTO,*
Señor y dador de vida,* que pro­
cede del Padre y del Hijo,* que
con el Padre y el Hijo recibe una
misma adoración y gloria,* y que
habló por los profetas.* Creemos
en una sola IGLESIA,* santa, ca­
tólica y apostólica.* Reconocemos
un solo Bautismo para el perdón de
los pecados.* Esperamos la resu­
rrección de los muertos y la vida
del mundo futuro. Amén.
ORACION DE LOS FIELES.
De pie
El Sacerdote pide por algunas in
tenciones y todos respondemos: Te
rogamos, Señor.
LITURGIA DE LA EUCARISTIA
OFERTORIO.
Sentados
222 La Santa M1m

Sacerd: Bendito seas, Señor, Dios del


Universo, por este pan, fruto de la tie­
rra y del trabajo del hombre, que re­
cibimos de tu generosidad y ahora te
presentamos: él será para nosotros pan
de vida.
TODOS: Bendito seas por siempre,
Señor.
Sacerd: Bendito seas, Señor, Dios del
Universo por este vino, fruto de la
vid y del trabajo del hombre, que reci­
bimos de tu generosidad y ahora te
presentamos: él será para nosotros be­
bida de salvación.
TODOS: Bendito seas por siempre,
Señor.
ORAD, HERMANOS.
De pie
Sacerd: Orad, hermanos, para que es­
te sacrificio, mío y vuestro, sea agra­
dable a Dios, Padre todopoderoso.
TODOS: El Señor reciba de tus
La Santa Misa 223

manos este sacrificio, para alaban·


za y gloria de su nombre, para nues­
tro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS.
Sacerd:. . . por todos los siglos de los
siglos.
TODOS: Amén.
ORACION EUCARISTICA
PREFACIO.
De pie
Sacerd: El Seflor esté con vosotros
TODOS: Y con tu espíritu.
Sacerd: Levantemos el corazón.
TODOS: Lo tenemos levantado ha·
cia el Seflor.
Sacerd: Demos gracias al Señor, nues­
tro Dios.
TODOS: Es justo y necesario.
224 La Santa Misa

SANTO.
TODOS: ¡Santo, Santo, Santo,* es
el Señor Dios del Universo!* Llenos
están el cielo y la tierra de tu glo­
ria.* ¡Hosanna en el cielo!* Bendi­
to el que viene en nombre del
Señor.* ¡Hosanna en el cielo!
ORACION EUCARISTICA.
Escuchemos con atención al Sacerdote
en estos momentos, los más solemnes
de la Misa. Después de la elevación de
la hostia y del cáliz:
Sacerd: Este es el Sacramento de nues­
tra Fe.

TODOS: Anunciamos tu muerte,


proclamamos tu resurrección. ¡Ven,
Señor Jesús!
FIN DE LA ORACION EUCARISTICA.
Sacerd: Por Cristo, con El y en El, a
ti Dios, Padre omnipotente, en la uni­
dad del Espíritu Santo, todo honor y
La Santa Misa 225

toda gloria por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.
PADRE NUESTRO. De pie
Sacerd: Fieles a la recomendación del
Salvador y siguiendo su divina ense-
fianza, nos atrevemos a decir:
TODOS: Padre nuestro, que estás
en el cielo,* santificado sea tu nom­
bre,* venga tu reino;* hágase tu
voluntad en la tierra como en el
cielo;* danos hoy nuestro pan de
cada día;* perdona nuestras ofen­
sas,* como también nosotros per­
donamos a los que nos ofenden,*
no nos dejes caer en tentación,* y
líbranos del mal.
EMBOLISMO.
Sacerd: Líbranos, Señor, de todos los
males, y concédenos la paz eñ nuestros
dias; para que, ayudados por tu mise­
ricordia, vivamos siempre libres de pe·
226 La Santa Mis*
cado y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
TODOS: (Tuyo es el reino, tuyo el
poder y la gloria por siempre. Se­
ñor.
RITO DE PAZ.

Sacerd: Señor Jesucristo, que dijiste a


los Apóstoles "mi paz os dejo, mi paz
os doy". No mires nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia; y, conforme a
tu palabra, concédele la paz y la uni­
dad. Tu que vives y reinas por todos
los siglos.

TODOS: Amén.
Sacerd: La paz del Señor sea siempre
con vosotros.
TODOS: Y con tu espíritu.
Sacerd: Daos fraternalmente la paz.
(Los asistentes se dan la paz)
La Sao te Misa 227

CORDERO DE DIOS.

TODOS: Cordero de Dios, que qui­


tas el pecado del mundo, ten piedad
de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pe­
cado del mundo, ten piedad de
nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pe­
cado del mundo, danos la paz.

COMUNION
tacados
Sacerd: Este es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo. Dichosos
los invitados a esta cena.
TODOS: Señor, yo no soy digno de
que vengas a mi; pero una palabra
tuya bastará para sanar mi alma.
ANTIFONA DE LA COMUNION.
Sacerd: (Al dar ia comunión): El Cuer­
po de Cisto.
228 La Santa Misa

El que comulga: Amén.


(Todos guardamos silencio para dar
gracias).
ORACION DESPUES DE LA
COMUNION.
Sacerd:. . . por todos los siglos de los
s ig lo s .. .
TODOS: Amén.

RITO DE DESPEDIDA
De pie
Sacerd: El Señor esté con vosotros.
TODOS: Y con tu espíritu.
Sacerd: La bendición de Dios todopo­
deroso, Padre. Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
TODOS: Amén.
Sacerd: Podéis ir en paz; la Misa ha
terminado.
TODOS: Demos gracias a Dios.
Rito Penitencial Fórmula B 2M

SALUDO.
De pie
Sacerd: La gracia y la paz de Dios,
nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor
esté con todos vosotros.
TODOS: Bendito es Dios, Padre de
nuestro Señor Jesucristo.
RITO PENITENCIAL.
FORMULA B.
Sacerd: Señor, ten misericordia de noso­
tros.
TODOS: Porque hemos pecado con·
tra ti.
Sacerd: Muéstranos, Señor, tu miseri­
cordia.
TODOS: Y danos tu salvación.
Sacerd: El Señor Todopoderoso tenga
misericordia de nosotros, perdone nues­
tros pecados y nos lleve a la vida eter­
na.
TODOS: Amén.
230 Rito Penitencial Fórmula C

FORMULA C.
Sacerd: Tú que has sido enviado a sa­
na)' los corazones afligidos: Señor, ten
piedad.
TODOS: Señor, ten piedad.
Sacerd: Tú que has venido a llamar a
los pecadores: Cristo, ten piedad.
TODOS: Cristo, ten piedad.
Sacerd: Tú que estás sentado a la de­
recha del Padre para interceder por
nosotros: Señor, ten piedad.
TODOS: Señor, ten piedad.
Sacerd: El Señor Todopoderoso tenga
misericordia de nosotros, perdone nues­
tros pecados y nos lleve a la vida
eterna.

TODOS: Amén.
Ofrecimiento de la Misa 231

Ofrecimiento de la Misa

Dulcísima María, Madre de Dios y Madre


nuestra: por gracia que me ha querido con­
ceder tu Santísimo Hijo, he venido a este
santo templo: en él he logrado asistir al
santo sacrificio de la Misa; yo te suplico,
Madre mía, ofrezcas por mí a tu Eterno
Padre esta Santa Misa que acabo de oír, pi­
diéndole por tu Santísimo Hijo remedie las
necesidades de la Santa Iglesia, dé la paz
entre los cristianos, la obediencia a nues­
tros superiores, y a éstos el acierto en su
gobierno. Las indulgencias que hago inten­
ción de ganar sean para alivio de las ben­
ditas almas del Purgatorio, principalmente
por aquellas por quienes tengo obligación
de pedir. Amén.
Oh María, concebida sin pecado, ruega
por nosotros que podemos llegar a ff.
300 días de Indulgencia.
DEVOCION ADMIRABLE

09 S 'e t e D o lo r e s
QUE Ma RIA SANTISIMA SINTIO EN LA
VIDA Y MUERTE DE SU AMANTISIMO
HIJO
Primero
Señor mío Jesucristo, yo te saludo
en honra y reverencia del dolor que
padeció mi Señora la Virgen María
cuando le profetizó Simeón que te ha­
bían de quitar la vida : por este do­
lor te pido conocimiento y contrición
de mis culpas. Paternóster, Avemaria.

Segundo

Sefior mío Jesucristo, yo te saludo


en honra y reverencia del dolor que
234 Los Siete Dolores
padeció mi Señora la Virgen María al
saber la crueldad con que Herodes inten­
taba quitarte la vida, y por los trabajos
que padecisteis en el camino y destierro
a Egipto: por este dolor te pido una santa
resignación en todas las tribulaciones
que te dignes enviarme. P a ter n ó ster,
A vem aria.

Tercero

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en


honra y reverencia del dolor que padeció
mi Señora la Virgen María cuando te per­
dió tres días: por este dolor te pido remi­
sión de mis pecados. P atern óster,
A vem aria.

Cuarto

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en


honra y reverencia del dolor que padeció mi
Señora la Virgen María cuando te vio car­
gado con el infame madero de la Cruz yendo
dócil al suplicio: por este dolor te pido las vir*
De María Santísima 235
tudes que por el pecado perdí. P aternós­
ter, Avem aria.

Quinto

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en


honra y reverencia del dolor que padeció
mi Señora la Virgen María cuando te vio
crucificado: por este dolor te pido el don
de gracia, y antes de mi muerte tu Cuerpo
en comida. Paternóster, Avem aria.

Sexto

Señor mío Jesucristo, yo te saludo en


honra y reverencia del dolor que padeció
mi Señora la Virgen María al tenerte en sus
brazos y contemplar tus mortales heridas:
por este dolor te pido una verdadera devo­
ción a tu Pasión y muerte. Paternóster,
A vem aria.

Séptim o

Señor mío Jesucristo, yo te saludo


en honra y reverencia del dolor que
236 Los Siete Dolores
padeció mi Señora la Virgen Mario
con la amarga soledad en que quedó
al ser sepultado tu sacratísimo cuer­
po : por este dolor te pido verte en
mi muerte asistiéndome con los auxi­
lios necesarios de tu gracia, para que
asi me recibas en los goces de la vida
eterna. Paternóster, Avemaria.

Oración

Miradme ¡oh mi amado y buen Je­


sús! postrado en vuestra santísima pre­
sencia : os ruego con el mayor fervor
imprimáis en mi corazón los sentimien­
tos de fe, esperanza y caridad, dolor
de mis pecados y propósito de jamás
ofenderos, mientras que yo, con todo
el amor y con toda la compasión de
que soy capaz, voy considerando vues­
tras cinco llagas, comenzando por aque­
llo que dijo de Vos ¡oh mi Dios! el
santo Profeta David : «Han taladrado
mis manos y mis pies y se pueden con­
tar mis huesos.»
De'María Santísima 237

Ofrecimiento

Jesús mfo crucificado, Salvador de los


hombres, que por redimirnos de la
culpa quisiste derramar tu Sangre pre­
ciosa : te ruego, amado Jesús de mi
corazón, te compadezcas de mí, y ol­
vidando mi ingratitud, oigas la súpli­
ca que te hago : yo te propongo por mi
intercesora a tu amante y dolorosa
Madre, ofreciéndote sus siete dolores,
y te pido por ellos me alcances favo­
rable despacho en mi petición, y la
gracia en esta vida para gozar de tu
compañía en la gloria. Amén.

Una Salve a la Santísima Virgen de


los dolores.
T"magio o. Id
^ ta n tísim a ~Tr:maad

Abre mis labios, Señor, y anunciaré tu


alabanza.
R. Atiende a mi sin tardanza; dame tu
auxilio y favor.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu
Santo.
R. Así como era al principio, sea ahora y
siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Acto preparatorio al ejercicio


Benignísimo Dios, uno en esencia y
trino en Personas: aquí tienes una de
tus humildes criaturas, que reconoce en
Santísima Trinidad 239

•í la venerable imagen de tu Trinidad


Santísima. Confieso que no he cumpli­
do con las obligaciones a que me em­
peña el honor de esta divina semejan­
za. He pecado, Dios mío; pero nunca
negué, sino he creído constantemente
en el Padre, en el Hijo y en el Espí­
ritu Santo; que el Padre no tiene al­
gún principio, que el Hijo es produci­
do por el Padre, a quien es consubstan­
cial, y que el Espíritu Santo procede del
Padre y del Hijo, do cuyo amor recipro­
co es término también consubstancial a
ambos; que el Padre no es primero que
el Hijo, ni los dos primero que el Es­
píritu Santo. Adoro al Padre como Dios,
al Hijo como Dios y al Espíritu San­
to como Dios; y con todo, en los tres
sólo creo y adoro un solo Dios. Yo
no entiendo. Señor, este misterio; pero
cautivo mi entendimiento en obsequio
de la fe, para mayor gloria tuya y mé­
rito mío. Ofrezco estos profundísimos
sentimientos de religión, do reverencia
y amor, como unos votos gratísimos a
tu Santidad, para que por ellos perdo­
240 Trisarlo a la

nes tantas ofensas cometidas por mi


contra tu Majestad increada. ¡Oh Trini
dad beatísima! A Ti suspira la trinidad
miserable de mis potencias. Mi memo
ria, muy enferma de fragilidad; mi en
tendimiento, atestado de ignorancia; mi
voluntad, contagiada de inclinación al
mal. Señala, santifícala, y dame auxilio*
para que jamás falte a los propósitos que
te has dignado inspirarme; que yo pro
testo de todo corazón dedicarme des­
de hoy en adelante a mantener la no­
bleza de costumbres que corresponde
al carácter de Ti mismo con que me
has sellado, y hacer todo el aprecio que
me sea posible de tu gracia y a valer­
me para conservarla de la devoción al
misterio de tu augustísima Trinidad, en
quien espero hallar misericordia, piedad
y benoficiencia para siempre. Amén.

Himno

Al Padre, al Hijo y a Tí, Divino Es­


píritu, siempre la gloria que hasta aquí,
sea dada eternamente. Amén.
Santísima Trinidad 241
Un Padrenuestro y Gloria al Padre.

Con los serafines

V. Santo, Santo, Santo, Señor, Dios


de los ejércitos.
R. Santo, Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.

Con los querubines

V. Santo, Santo, Santo, Señor, Dios


de los ejércitos.
R. Santo, Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.

Con los tronos

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios


de los ejércitos.
R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.

Oración a Dios Padre

Omnipotente y sempiterno Dios Pa­


242 Trisagio a la
dre, que con tu unigénito Hijo y con
el Espíritu Santo eres un solo Dioi
uno en la esencia y trino en las Per
sonas. Yo te adoro, venero y bendigo
con las angélicas Jerarquías; y con lo»
tres Coros de la primera, amantes Se­
rafines, sabios Querubines y excelsos
Tronos, te aclamo Santo, Santo, Santo,
poderoso y Eterno Padre del Verbo Di
vino, principio del Espíritu Santo, Señor
de los Cielos y Tierra, a quien sea glo­
ria por los siglos de los siglos. Amén.
Otro Padrenuestro y Gloria al Padre.

Con las dominaciones

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios


de los ejércitos.
R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.
Con las virtudes
V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios
de los ejércitos.
R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad 243
Con las p otestad es

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios


de los ejércitos.
R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.

Oración a D ios H y o

Sabio y soberano Dios Hijo, hecho


Hombre por nosotros, que con tu Eterno
Padre y el Divino Espíritu eres un solo
Dios, uno en la esencia y trino en las Per­
sonas. Yo te venero, bendigo con las tres
Jerarquías de los Angeles; y con los tres
Coros de la segunda, Dominaciones, Virtu­
des y Potestades, te aclamo Santo, Santo,
Santo, Omnipotente Verbo Divino y unigé­
nito Hijo de Dios, principio del Espíritu
Santo, Señor de los Cielos y Tierra, a quien
sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Otro Padrenuestro y Gloria al Padre.

Con los Principados

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios


244 Trlsaglo a la
de los ejércitos.
R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotrps

Con los arcángeles

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios


de los ejércitos.
R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.

Con los ángeles

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios


de los ejércitos.
R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal. Ten misericordia de nosotros.
Oración a Dios Espíritu Santo
Amante Dios, Espíritu Santo, Amor
divino, que con el Eterno Padre y su
unigénito Hijo eres un solo Dios, uno
en la esencia y trino en las Personas.
Yo te bendigo, adoro y venero con las
tres Jerarquías angélicas; y con los
tres Coros de la tercera, Principados,
Santísima Trinidad 245
Arcángeles y Angeles, te aclamo Santo,
Santo, Santo, Divino Amor y suavísima
unión del Eterno Padre y del Hijo,
procediendo en amor de uno y otro,
Señor de los Cielos y Tierra, a quien
sea gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

Antífona

Tres son los que dan testimonio en


el cielo : el Padre, el Verbo y el Espí­
ritu Santo, y estos tres son una mis­
ma cosa.
V. Bendigamos al Padre, al Hijo y
al Espíritu Santo.
R. Alabémosle y ensalcémosle en to­
dos los siglos.

Oración

Altísimo e incomprensible Dios, que


dentro del santuario de tu divina na­
turaleza, donde nadie entra, tienes en
cerrado el misterio de tu Trinidad San­
tísima, a quien no se puede correr el
246 Trísagio a la
velo para verla de lleno, sino que todas las
criaturas debemos adorarla profundamente
desde fuera: dígnate admitir nuestros hu­
mildes votos, deprecaciones y alabanzas,
que presentamos reverentemente al pie del
trono de tu inefable Majestad, por los me­
recimientos de Nuestro Señor Jesucristo,
que contigo, vive y reina en unidad del Es­
píritu Santo, Dios, por todos los siglos de
los siglos. Amén.

GO ZO S A DIOS TRINO y UNO

¡Señor! En dulce canto


Te alaban los Querubines,
Y Angeles y Serafín es
Dicen Santo, Santo, Santo.
Eterna y pura Deidad
De incomparable excelencia,
Que en la unidad de tu esencia
Encierras la Trinidad:
De nuestra fe la humildad
Te adora en sencillo canto.
Angeles, etc.
Santísima Trinidad 247

Tu piedad y tu ternura
Van diciendo las edades,
Y en el mar de tus bondades
Se pierde toda criatura.
Tú disipas la amargura
Y enjugas el triste llanto.
Angeles, etc.
Tú del hombre delincuente
Tiernos suspiros recoges,
Y sus plegarias acoges,
Porque eres Padre clemente.
¿Quién, amándote, no siente
Trocarse en dicha el quebranto.

Angeles, etc.
Nuestros padres celebraron
Con sus cánticos de gloria
De tus prodigios la historia,
Que gozosos admiraron.
La fe, Señor, nos legaron,
Que es nuestro escudo y encanto.
Angeles, etc.
Cuando tu justa venganza
248 TriMgto ft 1«

Con plagas al hombre a erra,


Y hace estremecer la tierra,
Y airada sus rayos lanza,
La luz de nuestra esperanza
Es tu nombre sacrosanto.

Angeles, etc.

Tus exelsas bendiciones


Derrama pródigo y tierno,
Y a tus hijos ¡Dios etemol
Colma de inefables dones.
Para su dicha dispones
Tanto bien, prodigio tanto.

Angeles, etc.

¡Quien del amante Isaías


Ardiera en el sacro fuego,
Para alzar su humilde ruego
En divinas melodías!
Supla a nuestras voces frías
La tierra, el mar, entretanto
Angeles, etc.
Por el misterio que adora
Santísima Trinidad 249

(Oh Dios! tu escogida grey,


Siga tu divina ley,
Y de la muerte en la hora,
Con su sombra bienhechora
Nos cubra tu regio manto.
Angeles, etc.
¡Señor Dios! En dulce canto
Te alaban los Querubines,
Y Angeles y Serafines
Dicen Santo, Santo, Santo.
Antífona
Bendita seas, Santísima Trinidad y
Unidad indivisible de nuestro Dios;
nosotros confesamos este misterio au­
gustísimo de tu Sér con cuanta reve­
rencia podemos, porque no cesas de ejer­
citar en nosotros tu misericordia.
V. Bendito eres, Señor, en el firma­
mento del Cielo.
R. Y llena está de tu gloria toda la
Tierra.
Oremos
Omnipotente y sempiterno Dios, que
250 Trtuflo · te

has Concedido a tus siervos la gracia


de conocer en la confesión de la ver­
dadera fe la gloria de la eterna Tri­
nidad de tus Personas y de adorar en
el poder de la majestad la Unidad de
tu incomprensible naturaleza : nosotros
te suplicamos que por la firmeza de
esta misma fe seamos libres de todo
género de adversidades. Por Nuestro
Señor Jesucristo, que contigo vive y
reina en unidad del Espíritu Santo, Dios
por todos los siglos de los siglos. Amén.
Oración
Dios, de quien viene la santidad en
los deseos, la rectitud en los consejos
y la justicia en las obras : concede a tus
siervos la paz que el mundo no puede
dar, para que, entregados nuestros co­
razones a la observancia de tus man­
damientos, y desterrado el medio de to­
do enemigo, tengan con tu protección
los tiempos tranquilidad. Por Nuestro
Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo
vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
DEVOCION

A l C c s t ísim o P c i t r \avca

5 e ^ o r 5 ^ ° vJ°?é
Oración al Eterno Padre
Hecho el acto de contrición se dirá lo
siguiente:
Todopoderoso y Eterno Dios, Padre
de las misericordias y Dios de toda con·
solación, que atendiendo al bien de los
hombres determinasteis que vuestro
unigénito Hijo se hiciese Hombre en
las virginales entrañas de María San­
tísima por la virtud de vuestro sobera­
no Espíritu, y con altísima providencia
elegisteis entre todos los santos al Se­
ñor San José, para que fuese verdadero
252 Día Diecinueve «1

esposo de la Madre Virgen y haciendo


de legitimo Padre los oficios, educase
al Hijo de Dios, para cuyo fin le enri-
quesisteis con los abundantes tesoros de
la gracia, y ahora le tenéis en el Cie­
lo sobre un eminentísimo trono de glo­
ria : siendo este Santo felicísimo mi
especial abogado, os suplico que me
atienda vuestra inmensa bondad como
a cosa suya, y recibiendo los afectos
con que lo reconoce mi devoción, uséis
conmigo de misericordia, perdonándome
mis culpas, y dirigiendo mis pasos al fin
de una muerte preciosa a vuestros divi­
nos ojos, que sea principio de la biena­
venturanza. Amén.
Aquí se rezan siete Padrenuestros y
Avemarias en honor de sus dolores y
gozos y después la siguiente
Oración
Poderosísimo Patrón del linaje huma­
no, amparo de los pecadores, seguro re­
fugio de las almas, eficaz auxilio de
los afligidos, agradable consuelo de los
desamparados : José gloriosísimo, el úl­
timo instante de mi vida ha de lie-
Patriarca San José 253

gar sin remedio, y mi alma sin duda


ha de agonizar terriblemente acongoja­
da con la formidable representación de
mi vida y mis muchas culpas; el paso
a la eternidad me ha de ser sumamen­
te espantoso; el demonio, el común ene­
migo, me ha de combatir terriblemen­
te con todo el poder del Infierno, a fin
de que yo pierda a Dios eternamente;
mis fuerzas en lo natural, han de se”
ningunas; yo no he de tener en lo
humano quien me ayude; desde aho­
ra para entonces te invoco, Padre mío;
a tu Patrocinio me acojo; asísteme en
aquel trance, para que yo no falte en
la fe, en la esperanza y en la caridad.
Cuando tú moriste, tu Hijo y mi Dios,
tu Esposa y mi Señora ahuyentaron a
los demonios para que no se atravie­
sen a combattir tu espíritu; por estos
favores, y por los que en esta vida
te hicieron, te pido, José gloriosísimo,
ahuyentes a mis enemigos y que acabe
yo la vida en paz, y la acabe amando a
Jesús y a María y a tí, José del alma
mía. Amén.
254 Rogativa a

HUMILDE ROGATIVA
AL GLORIOSO
nio Je f-^aJua

Salúdoos, Antonio santo de Padua.


padre mío espiritual, por la gran fe
que yo he tenido y tengo en vuestro
Criador y mío Jesucristo, a quien leal·
mente servísteis, y en su Sacratísima
Madre, siempre Virgen María, que tan­
to amasteis, y por el dulcísimo Niño
Jesús, que en vuestro aposento hallas­
teis; por los trienta y tres años que vi­
vió, y después murió en la Cruz por
nuestro amor, y por los tres años que
vos estuvisteis en el desierto, deseoso
de hallar a aquel supremo S^ñor, que
se os apareció y os dijo aquellas dulces
palabras : Antonio, siempre estaré a tu
lado, sellaré tu corazón; por el hábito
que vestísteis, por el cordón que ceñis­
teis, por los muchos milagros que Dios
ha obrado y obra todos los días por
medio vuestro, por la grande confian­
San Antonio de Padua 255
za que tengo en vuestra intercesión, os
suplico postrado en tierra con humilde
corazón queráis interceder delante de
Nuestro Señor Jesucristo para que me
conceda por vuestro medio la gracia
que deseo, y hágase su santa voluntad,
a la cual me remito totalmente, por la
salud de mi alma.
Señor mió Jesucristo : asi como por
los méritos e intercesión de vuestro
siervo Antonio, por quien las cosas
olvidadas son recordadas, las ausentes
se hacen presentes, las perdidas se ha­
llan, las justas propuestas son acepta*
das y las empezadas son acabadas; re­
sucitasteis los muertos y librasteis a su
padre, así yo os ruego, Dios mío poten·
tísimo, que por esos mismos méritos e
intercesión, me concedáis aquella gra­
cia que deseo, si es conforme a vues­
tra santa voluntad.
Padrenuestro y Avemaria.
Dios mío, amado Jesucristo, por vues­
tra infinita misericordia os pido que
aquietéis las angustias de mi corazón,
San Antonio de Padua 257

su santa voluntal, con la cual me con*


formo totalmente.

Tres Padrenuestros al Niño Jesús y


tres Avemarias a la Beatísima Virgen.

Responsorlo
de San Antonio de Padua

Si buscas milagros, mira


Muerte y error desterrados;
Miseria y demonio huidos;
Leprosos y enfermos sanos.
El mar sosiega su ira;
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.
El peligro se retira;
Los pobres van remediados;
Cuéntenlo los socorridos,
Y díganlo los paduanos.
El mar sosiega su ira;
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
San Antonio de Padua 259
Ea, Antonio santo; muévete a piedad de
esta alma acongojada que en ti puso
sus esperanzas; líbrala, te ruego, de
sus miserias ¡oh Santo de los milagros!;
alivia la congoja de mi corazón; haz que
yo viva como verdadero amante de mi
Jesús, para poder después gozarle en
el Cielo. Amén.

Gozos al glorioso San Antonio de


Padua.

Pues vuestros santos favores


Dan de quién sois testimonio,
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.

Glosa

Vuestra palabra divina


Forzó a los peces del mar
Que saliesen a escuchar
Vuestro sermón y doctrina;
Y pues fué tan peregrina
Que extripó diez mil errores;
Humilde y divino Antonio
260 Rogativa ·
Rogad por los pecadores.

Vos sois de la tempestad


El amparo milagroso;
Del incendio riguroso
Agua de la caridad;
Puerto de seguridad
Del mar y de sus rigores:
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.

Sanáis de gota coral,


Ciegos, contrahechos, llagados;
Consoláis desconsolados,
Y curáis de cualquier mal
Cuál médico celestial
A quien Dios hace favores:
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.

De tres días ahogados


Resucitasteis tres niños
Y dos, cual bellos armiños,
De sucesos desastrados,
Porque sus padres amados
Lloraban por sus amores:
San Antonio de Padua 261
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores:

De una que no creía


Que la perdonase Dios,
Tomasteis vos sobre vos
La pena que merecía,
Y al tomarla, el mismo día
Le hizo el Señor mil favores
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.

Vos libráis a cualquier reo


Del grillete y la cadena,
Y el que os clama, se enajena
Del pecado sucio y feo;
Pues sois sublime Orfeo
De Jesús flor de las flores,
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.

A la que con santo celo


Y fervorosa oración
El fruto de bendición
Os pide por su consuelo,
Vos se lo alcanzáis del Cielo,
262 Rogativa a
Y aun otras cosas mayores:
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.
Sois de Jesús tan amado,
Que a solas con El jugáis,
Haciéndoos, porque lo amáis,
Su profeta regalado,
Su celador estimado
Y luz de los confesores:
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.
Y que apuestos favores
Dan a quien sois testimonio:
Humilde y divino Antonio
Rogad por los pecadores.

Oración
Dios y Señor mío, alegre a tu Iglesia la
intercesión votiva de San Antonio tu con­
fesor, para que siempre se halle fortalecida
con socorros espirituales, y merezca alcan­
zar los goces eternos, por los merecimien­
tos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Padrenuestro y Avemaria.
De las almas del Purgatorio 263

VOTO
EN FAVOR

De las almas del Purgatorio

La devoción que tiene este nombre es


un acto heroico de caridad, y consiste en
hacer oblación voluntaria en favor de las
almas del Purgatorio, de todo el fruto
satisfactorio de todas nuestras obras en
vida y de todos los sufragios que por no­
sotros se hagan después de nuestra
muerte. Este voto está aprobado y agra­
ciado con muchas indulgencias por los
Sumos Pontífices Benedicto XIII, Pío VI
y Pío XII.
Primeramente, los sacerdotes que le
hacen gozan del indulto de altar privile­
giado personal en todos los días del año.
En segundo lugar, todos los fieles que
hagan este voto ganarán indulgencia ple-
naria aplicable solamente por las almas del
Purgatorio:
lo. Siempre que reciban la sagrada
Las Almas dal Purgatorio 265
pués de mi muerte. Y para mayor acier­
to, pongo todo este fruto satisfactorio
en manos de la Santísima Virgen, para
que ella le distribuya según su vohm·
tad.

TESTIMONIO ESPIRITUAL
PARA HACERLO EN SALUD
Y RENOVABLE A LA HORA DE LA MUERTE

Siendo innumerables los peligros a que es­


tá sujeta la vida humana, y conociendo, yo
pecador, que he nacido para morir, y no sé
la hora con el fin de que no me halle la
muerte desprevenido, he determinado disponer­
me con la ayuda de Dios; y así, postrado
a los pies de mi Señor Jesucristo, crucifica­
do por mi amor, declaro a todas las criatu­
ras del Cielo y de la Tierra que mi última vo­
luntad es la que aquí explico en la forma
siguiente:
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.
Primeramente digo que, como funda·
mentó de mi salvación, protesto en pre­
sencia de Dios omnipotente, de la Vir»
268 Testamento Espiritual
gen Santísima, Madre suya, y de toda la
Corte celestial, que mi voluntad es vivir
y morir obediente a la Santa Iglesia ca­
tólica, apostólica, romana, creyendo fir­
memente, como creo, todos los artículos
de la fe enseñados por los santos Após­
toles, como los propone y explica nues­
tra Santa Madre Iglesia. Así, pues, si
alguna vez me ocurre alguna cosa con­
tra ellos, la tengo desde luego por error
y por tentación del enemigo. Y si, lo
que Dios no permita, dijere o hiciere al­
go que sea contrario, en virtud de esta
cláusula lo revoco y anulo, y es mi
voluntad que se tenga por no dicho ni
hecho.
Declaro, por esta mi última voluntad,
que en mi muerte deseo recibir al santo
sacramento de la Penitencia, confesán­
dome enteramente de mis pecadosé y si
por algún accidente no me pudiere con­
fesar es mi voluntad confesarme y do-
lerme de todos ellos y llorarlos amarga
mente no tanto por el temor de las fe ­
os« eternas, cuanto por haber ofendido
al Sumo Bien, a quien debo servir y
Testamento Espiritual 267

amar sobre todas las cosas, lo cual aho­


ra propongo firmemente con su divina
gracia todo el tiempo que me resta de
vida.
Es mi voluntad recibir también el san­
to Viático; y si por alguna causa no pu­
diera ser, declaro que mi voluntad es
recibirle a lo menos espiritualmente,
adorando de corazón a mi Señor Jesu­
cristo sacramentado, y suplicándole que
se digne acompañarme en tan peligro­
so viaje, defenderme de los enemigos
infernales y llevarme al puerto seguro
de la eterna bienaventuranza.
Declaro asimismo que mi voluntad es
pasar de esta vida habiendo recibido el
sacramento de la Extremaunción, y no
pudiendo recibirle, ruego a mi Dios y
Señor se digne ungirme con el óleo san­
to de la misericordia, perdonándome ios
pecados que cometí con los cinco senti­
dos corporales.
También es mi voluntad acabar la vi­
da esperando la infinita misericordia de
Dios el perdón de todos mis pecados y
la salvación de mi alma, teniendo como
268 Testamento Espiritual
tengo por infalible la palabra de mi Señor
Jesucristo, que dijo: No he venido a lla­
m ar a los justos, sino a los pecado­
res.
Conñeso que aun las obras buenas las
hice siempre con muchas imperfecciones y
negligencias. Y para que el demonio quede
confuso, declaro que no presumo por solas
mis obras merecer el Cielo, sino principal­
mente por los inñnitos merecimientos y
preciosa Sangre de mi Señor Jesucristo,
derramada por mi salvación eterna.
Es mi voluntad padecer con paciencia y
conformidad hasta el último aliento de mi
vida, en unión de lo que mi divino Salvador
padeció por mi, cualquier enfermedad y
dolor que Dios me envié; y si por fragilidad
y miseria caigo en alguna impaciencia in­
moderada, desde ahora me arrepiento de
la culpa y mal ejemplo que dé, sea de obra,
sea de palabra, rogando a Dios que no me
desampare en aquel peligroso y último
trance.
Perdono todas las injurias que me
Testamento Espiritual 269
hayan hecho los hombres, rogándoles que
también ellos me perdonen a mi; y a Dios
que de ellas no les tome cuenta, sino que les
ayude y asista con su gracia, usando con
todos de indulgencia y piedad.
Doy gracias al Señor por todos los bene­
ficios que me ha dispensado, as( espiritua­
les como temporales, particularmente por
los de la creación, redención y vocación a su
santo conocimiento, y también por ha­
berme hasta ahora esperado a penitencia,
habiendo merecido que me castigase mil
veces con penas eternas. Sea para siempre
bendita su bondad y misericordia.
Deseo que de ésta mi última voluntad
sea ejecutora la gloriosísima Virgen María,
abogada de pecadores, el glorioso Patriarca
San José y mis principales abogados y pro­
tectores San N. y San N., a los cuales ruego
que me favorezcan en aquella hora, pi­
diendo al Señor se digne por su infinita cle­
mencia recibir mi alma en la paz etema de
los Santos.
Constituyo y nombro por defensor de
270 Testamento Espiritual
mi alma al Santo Angel de mi guarda, en el
tribunal de Dios, cuando se vea mi causa y
se pronuncie sentencia definitiva, rogán­
dole que, pues Nuestro Señor le encomendó
mi alma, poniéndola bajo su tutela y am­
paro en esta vida, la proteja y coloque por
sus manos en las moradas eternas de la glo­
ria.
Ruego por las entrañas de Jesucristo a
todos mis parientes y amigos que me ayu­
den con oraciones y obras satisfactorias, y
especialmente en el santo sacrificio de la
Misa, como medio, entre todos el más efi­
caz, para que si, por la misericordia de Dios,
fuere mi alma destinada a las penas del
Purgatorio, se libre pronto de ellas, y vuele
a gozar de la vista de Dios, que yo les
ofrezco no ser ingrato a tan gran beneficio.
Finalmente, rindiendo humildes gra­
cias al Señor, por haberme hasta aho­
ra conservado la vida, protesto y decla­
ro ser mi ánimo aceptar la muerte en
cualquier modo y hora en que la man­
de, recibiéndola humildemente en satis­
facción de mis pecados, y conformando
en esto y en todo mi voluntad a la suya
santísima y amabilísima, de la que ren­
didamente le suplico no permita que
me aparte jamás. Amén.

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