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Informe reflexivo sobre el cuidado de la naturaleza

Santiago Arenas Agudelo

Instituto de educación física y deportes, Licenciatura en Educación física, recreación y deportes

Universidad de Antioquia

Expresiones Motrices De Autoconocimiento

Nery Cecilia Molina

29 de marzo de 2022
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El cuidado de la naturaleza

Colombia es, literalmente, la mejor esquina de América. Situada en el extremo norte de la


América del Sur, es necesariamente una zona de paso para las grandes migraciones de aves
que viajan a lo largo del continente. Posee el país al menos cinco grandes regiones naturales
bien diferenciadas: las selvas del Amazonas, las llanuras del Orinoco, las montañas de los
Andes, las lluviosas selvas de la costa del Pacífico y las extensas llanuras de las costas del
Atlántico. Sus tierras abarcan todos los climas y ecosistemas, desde los desiertos de la
península de la Guajira hasta los páramos de las altas montañas, mágicas reservas de agua
pura, la misma que fluye con constancia y amor por todo el territorio en corrientes que
riegan cinco vertientes: la costa del Pacífico, la costa del Atlántico, los ríos Amazonas y
Orinoco y el Río Putumayo.

A pesar del incesante avance de las poblaciones, que buscan dar espacios de vida a casi 50
millones de habitantes, en su mayor parte concentrados en ciudades de las montañas de los
Andes y la costa del Atlántico, el millón largo de kilómetros cuadrados de territorios y sus
mares asociados todavía cuentan con inmensas zonas que no han sido tocadas por el hombre
o que conservan vestigios importantes de los antiguos nichos ecológicos del país.

A esos espacios se refiere Colombia Magia Salvaje con base en una fotografía francamente


espectacular que acerca al espectador a la intimidad natural, al estado de peligro e
indefensión en que se hallan especies de increíble belleza, acostumbradas a ciclos de vida y
muerte que se han repetido por miles de años y que la civilización pone en grave peligro,
entre ellos, el cóndor de los Andes.

No se han distinguido los habitantes de Colombia por sus prácticas conservacionistas o


respetuosas con el medio ambiente y con los preciosos tesoros naturales que inundan los
territorios del país. Más bien, un entorno destructivo que ha existido desde siempre, una
particular pasión por acabar con pájaros, patos, venados, ardillas, nutrias, tigres, perezosos,
serpientes; un instinto por pescar hasta la extinción utilizando métodos terribles como la
dinamita, venenos o redes que no dan espacio para la continuidad de las especies. Pero es
tan inmenso el territorio, tan diverso, tan misterioso, tan acogedor, que aún en las montañas
que rodean a Medellín, la ciudad de casi tres millones de habitantes donde vivo se dan
avistamientos de pumas, mientras que vistosas, aunque limitadas, bandadas de guacamayas
surcan sus cielos urbanos. Y si esto ocurre en zonas urbanas, es absolutamente espectacular
el desfile de especies únicas que habitan las selvas, las llanuras, los páramos, las costas, los
ríos y las altas montañas.

Y parece que la conciencia colectiva ha ido evolucionando y hay esperanzas de una nueva
era de espíritu generoso y conservacionista, jalonado en buena parte por la separación de
grandes extensiones de territorio en la forma de parques nacionales y regionales, y de áreas
de reserva de fauna y flora. A esto seguramente va a contribuir esta película, con sus
mensajes sugerentes y decididamente comprometidos con el mundo natural. Su éxito ha sido
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notable, ya se ha convertido en la película colombiana de mayor número de espectadores en


la historia del cine nacional.

La narración misma que acompaña al desarrollo del filme, si bien está leída en español, por un
gran lector de voz agradable y bella, deja una sensación constante de que se está leyendo una
traducción y no un escrito original en español. Es una lástima, pues se pierde, al menos en
parte, el gran sentido poético de la fotografía, que pudiera haber sido resaltado por algún bello
texto que aportara cadencias literarias y musicales.

Ante el afán de resaltar los aspectos salvajes de los ecosistemas, la película presta muy poca
atención a las interacciones entre la naturaleza y el hombre. Casi no aparecen las ciudades ni
los pueblos, ni los humanos, como parte de todo esto; y cuando aparecen, la fotografía se torna
pobre y débil. Todo esto se puede interpretar como parte de la intencionalidad de la cinta que se
refleja en su nombre mismo. Sin embargo, para generar verdadera y profunda conciencia
conservacionista, dado el avance de lo urbano, habría que hacer planteamientos sobre el
hombre y su papel; sobre el impacto que edificaciones, carreteras, obras públicas y
amueblamiento ciudadano que tienen sobre el ecosistema natural, sobre las posibilidades de
coexistencia y de relaciones que permiten mantener la magia salvaje, en medio de la prevalente
la magia urbana que se expande sin cesar.

Colombia Magia Salvaje es un momento de gloria para la naturaleza. Existe el riesgo de que
represente glorias en deterioro y extinción. De ahí su importancia para inspirar nuevas
tendencias y nuevos comportamientos, que hagan que la belleza continúe, cada vez más
prevalente e integrada al hombre mismo en muchos aspectos; cada vez más libre, separada,
equilibrada y abundante, entre otros. (Posada, 2015).

Sin lugar a dudas, Colombia es un país bendecido, con una ubicación estratégica y lleno de
particularidades que lo hacen único en el mundo. Es una nación con gran variedad de
ecosistemas, climas, regiones y relieves. Desde altas montañas y cordilleras hasta hermosas
planicies y llanuras. Desde selvas y grandes zonas boscosas, hasta costas y bellas playas.
Estamos en el país de la diversidad natural.
Colombia tiene salida tanto al océano atlántico como al pacifico. Cuenta con gran cantidad de
ríos, es un país lleno de agua, con hábitats contrastantes, el segundo país más biodiverso del
mundo y el primero por kilómetros cuadrados. La fauna y flora colombiana es maravillosa, hay
elementos endémicos de suma importancia. Las plantas y animales aportan gran belleza a
nuestro territorio y lo hacen muy especial día tras día.
Entre los miembros más notables de nuestro entorno natural hallamos al cóndor de los andes, al
jaguar, a la anaconda y aves locales. De nuestro relieve vemos a las tres cordilleras, a los
páramos, los desiertos, las lagunas, a los ríos y demás. Aquí están más de la mitad de todos los
páramos del mundo. El páramo es vida, pues nos proporciona agua.

Debemos proteger nuestra fauna y flora, tenemos aquí al único oso de Suramérica, al mono tití
cabeciblanco, al colibrí (con más de 106 tipos) y más especies. En Colombia está la zona más
húmeda del planeta, donde llueve todos los días. Se trata de la región pacifica (especialmente los
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departamentos de Chocó y Cauca). Aquí hallamos numerosos tipos de mariposas, aves y especies
que solo se ven aquí. La rana dorada venenosa es un ejemplo de lo anterior.
Las orquídeas son la flor nacional y en Colombia hay muchos tipos de ellas. Muchas especies del
mar también tienen presencia en el país. La ballena jorobada, por ejemplo, canta en el pacífico
colombiano. Hay gran cantidad de animales de agua, en las dos costas colombianas
contribuyendo siempre a la particularidad y magnificencia de este pedacito del mundo. La flor de
ceiba sirve como alimento al perezoso, este animal lastimosamente ha sufrido capturas para ser
convertidos en mascotas, lo cual no es conveniente, pues está hecho para ser libre. La palma de
cera del Quindío, árbol nacional, es insignia de Colombia, es un espacio que debe ser protegido.
Indudablemente los colombianos tenemos un reto y es gestar medidas en pro de la conservación
y preservación de lo que nos hace especiales, de nuestra riqueza natural. Este debe ser un
compromiso de todos, no de unos pocos.
Animales como el chigüiro (el roedor más grande del mundo), los búhos y el ganado tiene mucha
presencia en los llanos orientales. Aquí las sabanas son constantes, pero se secan bajo altas
temperaturas. En la cuenca del Orinoco hay varios reptiles como el caimán y el cocodrilo, su
ritual de cortejo y apareamiento permite que la especie no desaparezca frente a tantos peligros. 
Caño Cristales, el rio más bello del mundo, se ubica en Colombia. Las aguas de colores lo hacen
un sitio de visita obligada. Otro rio especial es el Amazonas, el más grande y largo de
Suramérica. Es un vividero para múltiples especies que ven en él, su entorno y el prolongador de
su existencia. El delfín rosado de rio es otra fantástica especie colombiana que se une a la gran
cantidad de animales de esta Colombia salvaje. De hecho, el mono más raro está aquí y se llama
mono tití del Caquetá.
Malpelo y Gorgona son dos islas llamativas. Malpelo es de origen volcánico, es una gran roca y
Gorgona, antes cárcel, es hoy un parque nacional donde la vida natural ha vuelto. Los cangrejos
son parte esencial de la isla de Providencia, en pleno caribe colombiano. La belleza del mar de
siete colores en San Andrés es imponente. Una imponencia con la luz y vida de ese mar en el que
muchos ecosistemas conviven. Ciudad perdida como un eje articulador de vida entre el hombre y
la naturaleza es un ejemplo de relaciones de armonía entre el humano y su entorno nacional. 
El documental cierra dando una reflexión sobre la depredación, abuso y daño del hombre a la
naturaleza y como en la búsqueda de minerales como el oro y el carbón, además de actividades
petroleras se destruye la tierra. Sin embargo, no todo está perdido y aún hay esperanzas para
salvar nuestro entorno. “Destruir el mundo no es el destino de la humanidad.” (Velásquez, 2018)
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Bibliografía

Posada, E. (Noviembre de 2015). Un momento de gloria para la naturaleza. Obtenido de El espectador


imaginario: https://www.elespectadorimaginario.com/colombia-magia-salvaje/

Slee, M. (Dirección). (2015). Colombia Magia Salvaje [Película].

Velásquez, A. (10 de Septiembre de 2018). COLOMBIA MAGIA SALVAJE. Obtenido de Abimelec


Velásquez, un blog de la vida misma.:
https://abimelecvelasquez.blogspot.com/2018/09/ensayo-colombia-magia-salvaje.html

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