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En el año 2020 cumplí 16 años como profesor de música, lo cual es interesante porque
fue exactamente cuando tenía 16 años que comencé a impartir clases.

Y si, entre al mercado laboral siendo menor de edad; comencé como un “becado”, que
era algo así como un suplente de tiempo completo en el conservatorio de música de
mi ciudad natal, en el año 2004.

He recorrido mucho desde entonces, enseñando y trabajando en contextos tanto


clásicos como populares, en bandas de música bailable y orquestas sinfónicas,
escribiendo arreglos para publicidad y teatro musical. Pero dentro de todo, he logrado
acumular una inmensa cantidad de alumnos exitosos se mueven fluida y exitosamente
en cualquier situación musical que se les presente; que han logrado entender la música
como lo que es; un lenguaje.

De cualquier manera, conmemorando estos 16 años, decidí compartir mis 11 pasos


para mejorar tu musicalidad.

Estos pasos son pilares fundamentales que van mucho más allá de la lectura y la teoría
musical, son conceptos y bases que he puesto en práctica a lo largo del tiempo y que
he transmitido a mis alumnos para que logren desarrollar su musicalidad al 100%

Sin más que agregar aquí te los presento.

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Parece mentira, pero definir bien lo que haces y lo que quieres
determina también el rumbo que vas a tomar.

Muchos aspirantes a músicos, aficionados e incluso profesionales no tienen idea


de lo que se trata la música.

La música es el arte del sonido, por lo que la materia prima obvia que utiliza es el
SONIDO.

Este es sin lugar a dudas el paso número 1, entender que el sonido es producto
de la vibración del aire y que puede ser agudo, grave, fuerte, débil, largo, corto y
con infinitas variaciones tímbricas (madera, metal, áspero, arenoso, crujiente,
seco).

Estos elementos son considerados como las cualidades que todo sonido posee.
La próxima vez que escuches un sonido, intenta identificar sus cualidades e
intenta imitarlo con tu voz.

Lo que nos lleva al próximo paso.

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Así como el lenguaje es la capacidad innata que tienen los humanos de comunicarse
a través de un sistema; la musicalidad es la capacidad de hacer y entender la música
como un sistema; todo ser humano posee ambas capacidades.
De igual manera todo ser humano nace con un instrumento musical particular y
único; la voz.
Lo creas o no, vocalizar (no cantar) es una capacidad innata, muy emparentada con
el habla, de hecho, al hablar estamos vocalizando notas musicales sin saberlo, es
decir, estamos creando melodías improvisadas, al igual que llevar el ritmo, al igual
que percibimos la armonía. Todo ocurre de forma natural en los seres humanos.
La música está en todos lados, y ya estamos usando nuestro instrumento vocal de
forma inconsciente.
El comenzar a usarlo de forma activa genera toda la diferencia del mundo.

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La música comienza a existir solo con el orden, muchas personas creen que la música
debe salir del interior sin ningún tipo de restricción, pero eso no significa que el orden
deba evitarse, muy al contrario.

Se debe tener un orden, cualquier tipo de orden, la forma en que ordenamos los
sonidos a través del tiempo define los géneros y los estilos, entre otros aspectos.

Aquí el tiempo es nuestra principal herramienta de organización, es nuestra columna


vertebral.

Imagina un reloj o los latidos del corazón, con sus movimiento constantes e invariables,
en la música utilizamos esa pulsación constante y periódica como referencia principal.
Cualquier tema musical tiene una pulsación natural, es lo que hace que movamos
nuestra cabeza al ritmo de la música.

No existe música sin tiempo y hago muchísimo hincapié en eso, desligar el tiempo de la
música es como quitarle todos los huesos a una persona.

Identificar de oído tiempos fuertes, tiempos débiles, compases, IMITAR e identificar


patrones rítmicos es fundamental, sobre todo si lo haces con la música que te gusta.

Este ejercicio es determinante para el desarrollo de tu vocabulario rítmico.

Una vez que comiences a hacerlo, así sea a manera de juego, comenzarás a identificar
cada vez más y más patrones, hasta que eventualmente consigas algún tipo de traba
en música rítmicamente más compleja; esto se sobrepone con la subdivisión.

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Subdividir es una práctica sumamente común, consiste en dividir un tiempo en
partes de menor tamaño de manera que podamos encuadrar de manera
métricamente perfecta cualquier figura rítmica que escuchemos para que puedas
asimilarla más fácilmente.

La asimilación de vocabulario rítmico es vital para el desarrollo de tu musicalidad, es


algo así como estudiar la fonética de un idioma nuevo.

Aun no sabiendo leer ni escribir música, puedes entender el ritmo de una forma
bastante activa solo con el hecho de llevar el pulso con las palmas mientras imitas
con tu voz alguna figura rítmica que hayas escuchado.

La diferencia entre un músico que sabe subdividir bien y uno que solo imita de forma
instintiva es abismal, lo he visto muchísimas veces, subdividir te dará acceso a una
fuente inagotable de recursos rítmicos.

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Los pasos anteriores estaban relacionados con el ritmo de la música, y quizás muchos
percusionistas y bateristas se sientan satisfechos con ello y dirán “bueno de aquí en
adelante no me interesa” aquí te hago una pregunta ¿quieres ser músico? ¿o solo
quieres tocar batería y/o percusión? porque son cosas diferentes, y te explico el por
qué.

La parte melódica es sumamente importante, puesto que la música es un sistema


completo que funciona igual sin importar el instrumento que se practique.

Por increíble que parezca, he trabajado con bateristas que suelen cantar mucho más
afinado que los propios cantantes de las agrupaciones.

Esto ocurre precisamente porque han logrado asimilar, bien sea por instinto y/o
dedicación, las estructuras básicas sobre las que está construida la música, es decir, la
escala mayor.

La inmensa mayoría de la música que escuchamos está estructurada en función de la


escala mayor y otras estructuras derivadas. De hecho, su uso es tan común en la
música que es muy probable que ya la conozcas y que incluso la hayas cantado de
forma inconsciente.

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La escala mayor es básicamente un grupo de 8 sonidos; 7 son diferentes y el 8 es la
repetición del primero; podemos identificarlos con números del 1 al 7, están
dispuestos de manera ascendente y funcionan como una escalera.

Esta secuencia de sonidos genera una estructura que puede ser reproducida en
diferentes alturas, es decir, con diferentes combinaciones de notas, pero
conservando la sonoridad de la estructura en sí.

Es un poco difícil de visualizar, puesto que es algo que debes escuchar. El sonido de
la escala mayor debe ser internalizado, se debe convertir en algo tan natural como
las vocales o el abecedario; al derecho y al revés, siempre lo más entonado posible;
siempre en voz alta.

Esto se logra por simple imitación y repetición, la verdad no tiene misterio, de la


misma forma en que un bebé aprende a hablar su lengua materna, así mismo
aprendemos la escala.

Esto no es tan complicado como parece, esta práctica verdaderamente despierta


el oído musical de todo quien la realiza, lo he visto en repetidas oportunidades y
además es extremadamente útil, sobre todo para el cálculo de intervalos.

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Con la escala internalizada el próximo paso es cantarla de manera desordenada,
entonando secuencias de intervalos, y además identificando secuencias de
intervalos.

En este punto la escala se convierte en un instrumento de medición de intervalos,


comienza una etapa de “contar con los dedos”, donde puedes determinar cómo
debería sonar una nota antes de escucharla.

Es aquí donde comienzan a desarrollar el sentido de afinación, porque empiezas a


visualizar todos los sonidos dentro de tu cabeza a través del cálculo mental, algo
así como sumar 53+68; no es una cuenta que puedas resolver con la simple
observación superficial, es algo en lo que tienes que colocar un mínimo de esfuerzo
mental.

Además, los intervalos son la base de la armonía, la cual es el estudio de cómo se


relacionan los sonidos entre sí, sin embargo, la armonía es una materia aparte que
demanda muy buena base de teoría musical para poder aplicarla en la práctica.

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Para este paso es totalmente determinante entonar perfectamente la escala mayor.

Y no me refiero a cantar; cantar requiere un grupo de técnicas de respiración, colocación


y entrenamiento físico bastante más complejo, diferentes del acto de simplemente
afinar.

Afinar es básicamente imitar la altura del sonido que se está escuchando.

Lo que verdaderamente genera un cambio en tu musicalidad es imitar un sonido sin


perder de vista la tónica de la escala, es decir, sin perder el centro tonal.

Por ejemplo, es muy común que un cantante no tenga ni idea de cuál es el centro tonal
de lo que está cantando, y saberlo es sumamente fácil.

La cuestión NO es escuchar y determinar las notas que estás escuchando (esto lleva más
trabajo) sino más bien determinar la posición de los sonidos que estás escuchando (sin
importar cuales fueren) y organizarlos en la escala; es poder decir “este es el sonido 1 de
la escala, este otro es el 5” y así sucesivamente.

La nota 1 de la escala sobre la que está la música en cuestión es siempre la que determina
la tonalidad. Una vez más, y como todo en la música, es complicado explicarlo solo con
palabras, es sumamente importante ponerlo en práctica.

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Hasta ahora no hemos tocado ni por asomo la lectura musical, todas estas prácticas y
ejercicios pueden realizarse sin necesidad de conocer los aspectos formales de la
escritura musical.

Muchísima gente hace música sin tener noción alguna de lectura y escritura musical, y
eso está bien hasta cierto punto, puesto que, si estás comprometido con el arte
siempre buscarás maneras de mejorar de alguna forma y simplemente no existe otra
forma de transmitir información musical detallada; sólo a través de las partituras; solo
a través de la lectura y la escritura musical

Tan sencillo como eso, simplemente no es posible transmitir detalles musicales


específicos sobre sonidos que están fuera de nuestras capacidades de vocalización.
Incluso este libro es una prueba de ello. Puesto que estoy intentando explicar con
palabras algo que se supone debe ser escuchado o leído directamente en una
partitura, para que pueda existir con lujos y detalles dentro de tu mente.

Lo cierto es que, si tienes una musicalidad bien desarrollada, la parte de los aspectos
formales de la escritura se convierte en algo extremadamente fácil.

Puesto que funciona así ¿que se aprende primero? ¿a hablar o a leer?

Siempre aprendemos a hablar primero, luego le ponemos nombre a lo que estamos


diciendo, y finalmente aprendemos a reconocerlo en lenguaje escrito.

Es así como funcionan las lenguas, y es así como funciona la música también.

Obviamente es muy difícil aprender a leer y escribir música bien de manera


autodidacta, se necesita de guía.

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Estos últimos 3 puntos a continuación no son musicales específicamente y
deberían practicarse a lo largo de todo tu proceso de mejoramiento.

Si de verdad quieres desarrollar tu capacidad musical debes; primero que nada,


darte la oportunidad; dedícate momentos donde verdaderamente puedas
concentrarte en escuchar de manera activa y no simplemente escuches por
escuchar.

Debes promover situaciones donde puedas dar tus primeros pasos con mayor
facilidad, por ejemplo: si quieres hacer dieta, no compres chocolate en el
supermercado; si quieres correr, compra buenos zapatos.

En promedio, un latinoamericano pasa de 9 a 12 horas semanales en su


smartphone, al menos puedes complementar esas horas consumiendo contenido
relacionado a la educación musical y al desarrollo de tu musicalidad.

Puedes unirte a cualquier comunidad online de tu preferencia bien sea en


Instagram, facebook, o incluso algún grupo de Telegram dedicado a la música.
Rodearte de gente con tus mismos intereses aumenta tus posibilidades de
desarrollarte en determinada área y de tener éxito, sin mencionar la motivación
colectiva.

De hecho, considero que restringirte a ti mismo de situaciones y personas


positivas en tu vida es un tipo de autosabotaje. Recuerda que eres mucho de lo
que consumes y, además, la gente con la que compartes tu día a día genera una
inmensa influencia en ti, ambas cosas las puedes controlar con tus decisiones y
las puedes perpetuar en el tiempo con disciplina.

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La disciplina comienza con una decisión; hoy decides leer 15 minutos por día,
mañana lo conviertes en hábito, y de repente estás leyendo un libro por
semana y no te diste cuenta.
De eso se trata, todo comienza con una decisión, con un pequeño esfuerzo
que puedas mantener a lo largo del tiempo hasta que se normalice.
Siempre es bueno adoptar hábitos saludables, consumir comida sana, leer
buenos libros, escuchar buena música y desarrollar habilidades que sean de
tu interés.
Todo se reduce a una decisión; a un pequeño paso en la dirección que
quieres, toda travesía comienza con un primer paso; con un primer martillazo,
además de eso necesitas pasos consecutivos para llegar a tu destino.
Se necesita paciencia, perseverancia y entender que no existen atajos,
cualquier persona puede tener “talento natural” pero el verdadero atajo
hacia el éxito es la determinación y la disciplina
He visto muchísimos alumnos “talentosos” con increíble facilidad para la
música que terminan desistiendo, ¿por qué? porque hacían música porque
“era fácil”, y no todo en la música es fácil (ni en ningún otro oficio) la mejor
habilidad que puedes desarrollar es la de quebrar barreras, porque conviertes
en hábito el acto de superar adversidades.
Quien sólo posee talento; sin disciplina, no tiene idea de cómo quebrar una
barrera, y simplemente desiste cuando se enfrenta al primer obstáculo.

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En este punto no estoy hablando de dinero, sino de prioridades, de las cosas que
estás dispuesto a ceder para poder lograr un objetivo, puesto que la única forma
de lograr cosas que nunca habías hecho antes es siendo una persona que nunca
has sido.

¿Qué quiero decir con esto?

Visualízalo así

¿Cuántos minutos al día valen para ti el desarrollo de una nueva habilidad?


¿Cuánto dinero crees que vale tu formación?

El dinero es lo de menos, de hecho, es inclusive liberador aceptar que el dinero no


es un problema y te lo digo con toda la propiedad.

He tenido alumnos -muchísimos alumnos- a los que le he dado clases gratuitas


porque en verdad no tenían los recursos, la cuestión es que, una vez sacas el dinero
de por medio, siempre comienzan a aparecer excusas nuevas como el tiempo, la
distancia, el trabajo, los hijos, el sol, la luna y las estrellas.

En realidad, todo se reduce a que simplemente no estás dispuesto a sacrificar ni


tiempo, ni transporte, ni nada que afecte tu estilo de vida actual a cambio de
aprender algo nuevo.

¿Crees que no tienes 15 minutos al día? minutos que puedas invertir en ti mismo,
piénsalo 2 veces, porque entonces estarías diciendo que no puedes acostarte 15
minutos más tarde, o que no puedas levantarte 15 minutos más temprano.

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Si no puedes siquiera invertir una ínfima fracción de tu tiempo en el desarrollo
de algo que te interesa pues simplemente ese algo no te interesa realmente.
Aceptarlo es lo mejor que puedes hacer, de esa forma puedes seguir adelante y
cortar círculos viciosos y autoengaños.
Puede sonar pesado, pero es la realidad.

Y bien, estos fueron mis 11 pasos para mejorar tu musicalidad; no todos tienen
que ver específicamente con música; tampoco se tienen que seguir en un orden
excluyente, se puede avanzar de forma paralela a través de ellos.

No digo que sea la guía definitiva para ser mejor música; son solo los conceptos
y estrategias que he utilizado para formar cientos de alumnos a lo largo de mi
carrera y que me han dado excelentes resultados.

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Nadim Silveira es compositor, pianista, arreglista, productor musical y pedagogo.
Creador del LM3M (Lee música en 3 meses), un curso diseñado para impartir los
contenidos y habilidades de 1 año de conservatorio en tan solo 3 meses; con una
metodología única, divertida y sumamente efectiva que da resultados prácticamente
inmediatos.

El LM3M ha enseñado a leer música desde amas de casa, hasta músicos profesionales
que nunca tuvieron la oportunidad de formarse académicamente... y también puede
funcionarte a ti.

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serie de contenidos gratuitos que te servirán para llevar tu musicalidad al próximo
nivel, donde descubrirás todas las estrategias y recursos para lograr el nivel musical
que siempre deseaste tener.

También puedes seguirlo en sus redes sociales: instagram, facebook y youtube donde
sube contenido educativo sobre música y recursos para mejorar tu musicalidad todas
las semanas.

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