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Página escrita por Sierra Basto, Agendas, 1949.

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LOS PAPELÍPOLAS,
Antología Poética
NEIVA, 400 AÑOS

Primer Movimiento Cultural & Literario del Huila, Fundado en 1957
Primera Edición 2012

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OBRA ISBN: 978-958-44-4727-2 *Esta investigación tuvo su inicio en el año 2001 y se finalizó en enero de 2009. Poesía: Ángel Sierra Basto [Víctor Manuel Cortés Vargas]. Diseño y Diagramación: Oliver Lis. Favor contactarnos al correo: oliverlis@hotmail.com – oliscor@gmail.com Cantidad impresa: 100 ejemplares. Impresión Digital: Editorial López, Popayán. LEGALIDAD Todos los derechos han sido reservados por Oliver Lis e Inés del Rosario Cortés ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor, 2008©. Cualquier uso del material sin la aquiescencia por escrito de los descendientes del aedo incurrirá en las sanciones prescritas por la legislación colombiana sobre propiedad intelectual [ley 599 de 2000; Carta Política, art. 61, Código Penal, arts. 257, 270, 271 y 272].

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“Voy rompiendo cristales y domando ilusiones hacia el puerto en que pueda no pensar, [no creer. Ya mi tránsito empieza donde acaba el vivir”.
-ÁNGEL SIERRA BASTO

A Dios Todopoderoso que trabaja a través de todos los Maestros que han venido, y a Rajinder Singh Ji Maharaj, a cuyos pies de loto se embriagó el escritor en el dulce y supremo elixir del Sagrado Naam o Verbo.

Sant Jazur Baba Sawan Singh Yi Majarach

Param Sant Kirpal Singh Yi Majarach

Sant Darchan Singh Yi Majarach

Sant Rayinder Singh Yi Majarach

“A través de ti te veo como un camino que está siempre en los pies empezando, hecho por los pies detrás, con costumbre y lejanía que es en los ojos piedad”. -LEOPOLDO PANERO In memoriam de mi abuelo materno -el poeta huilense de la consciencia- Víctor Manuel Cortés Vargas. En agradeci-miento a mi madre, Inés del Rosario Cortés Rincón y a los papelípolas sobrevivientes que colaboraron en la realiza-ción de esta obra: Armando Cerón Castillo y Luis Ernesto Luna Suárez. Con amor cósmico y paternal, para Isabelita:

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mpo níveo con halo de aurora, viva imagen de heráldico lis”. -GUILLERMO VALENCIA, Himno de la Universidad del Cauca

“El que se interna en los bosques magnéticos de la verdadera poesía vivirá iluminado, pero prisionero de los fantasmas de sus sueños”.

-ARMANDO CERÓN CASTILLO

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INTRODUCCIÓN

-Versión completa de lo que se editó en la última edición de la
Revista Huila – Órgano de la Academia Huilense de Historia, Vol. XIII – edición N° 58, diciembre de 2007:Los Papelípolas, el más importante grupo, y para muchos, el único movimiento literario del Huila1 irrumpen en 1957, casi a la par del Nadaísmo en Antioquia. Sus integrantes: Gustavo Andrade Rivera, Ángel Sierra Basto, Rubén Morales, Luis Ernesto Luna, Darío Silva Silva, Julián Polanía Pérez y años más tarde, Armando Cerón Castillo. El nombre, “PAPELÍPOLAS”, porque “apenas tenían papel” declaró Darío Silva- o porque utilizaban éste “mientras bebían pola, para mitigar el sopor espiritual de la provincia” [!] -Ángel Sierra Basto en conversaciones con Sergio Cálamo2 [¡!]-. Los Papelípolas hicieron al Huila menos inculto con sus elevadas obras literarias, teatrales y manifestaciones públicas de rebeldía creativa-, no obstante, para algunos de sus soberbios como voluptuosos contertulianos –envidiosos contradictores-, acaso su bohemia fuera lo que más los marcaría y sea por tal motivo, lo único que recuerden de estos... Es justo hacer un reconocimiento al primer movimiento literario del Huila, a cuyos miembros este Departamento y Neiva, les adeuda casi todo lo bueno que tiene en materia de desarrollo educativo y cultural [la Universidad Surcolombiana, los primeros bachilleratos nocturnos públicos del Huila, el Club Cívico Popular de Neiva, la emisora Surcolombiana y la apertura a las artes, pues el Huila hasta estos con el festival de poesía Festival de Arte Joven organizado con los nadaístas según se puede colegir de la obra de Delimiro Moreno Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación
Único según el licenciado en literatura Félix Ramiro Losada, el poeta y periodista Esmir Garcés, el artista Miguel de León y el periodista e historiador Delimiro Moreno, quienes distan de Leo Cabrera. Garcés agrega que ahora existe en el Huila la “generación sin nombre”, la cual incluye a poetas como Miguel de León, Yezid Morales y a él mismo entre otros, pero que dadas sus características, no constituye un movimiento literario. Y recordando que ha habido previamente a L.P. otros grupos literarios en el Huila, como el Vibracionismo [GARCÉS, Esmir, Memoria Secreta de la Infancia, compilación de varios autores, Trilce y Altazor Editores, Bogotá, 2004, pág. 36], La Teja Corrida, Los Absolutos de Garzón, así como la poco original Gruta Simbólica de Pitalito de la que Cortés hizo parte. Estos últimos cuatro sin publicaciones y todos, sin manifiesto o fuerza de movimiento. Hoy el Vivencialismo se postula como un nuevo movimiento, pero no figura aún en antologías ni su discurso ha generado mayores adeptos. 2 BIBLIOTECA LUIS ÁNGEL ARANGO, Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, # 7 [1996] y # 41 [1997]. DIARIO DEL HUILA del 20 de julio de 1997, pág. 2B - en Archivo del Diario del Huila; y SECRETARÍA DE CULTURA Y TURISMO DEPARTAMENTAL DEL HUILA, Folleto de los 50 Años de Los Papelípolas, Sharrys Impresores, Neiva, 2007.
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Poética [Vargas Editor, 1994] sólo tenía por “mérito” a Rivera, pero no como una gloria purísima de las letras, sino “a manera de comodín para presumir cultura” [Gustavo Andrade Rivera, Manifiesto de Los Papelípolas, 1994]. ABRAMOS sin más preámbulos la flor poética del poeta papelípola Darío Silva Silva, que conjuga los siete aromas de este movimiento literario del Huila, para referirnos de sucinta manera a cada uno de sus fragantes pétalos, y que sean estos juzgados no por sus contradicciones políticas e indecisión artística a la hora de poder unirse a Los Nadaístas -lo cual al arrancarlos de Neiva, los hubiera sin duda universalizado-, sino por su poesía. Al final de la biografía del poeta Luis Ernesto Luna encontraremos unas cartas inéditas de Gonzalo Arango, dirigidas con motivo de la creación del único gran festival de poesía que se hizo en Neiva en 1957.

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P R I M E R M O V I M I E N TO C U L TU R A L & L I TE R A R I O D E L H U I L A
“El que se interna en los bosques magnéticos de la verdadera poesía vivirá iluminado, pero prisionero de los fantasmas de sus sueños”. – A R M A N D O C E R Ó N C A S T I L L O , Fragmento del
poema “A Nerval”

I NTRODUCCIÓN A L OS P APELÍPOLAS

I

ntroducción del libro de Oliver Lis: Los Papelípolas, Antología Poética

en su Quincuagésimo Aniversario –sin citas– [resumen de la última edición de la Revista Huila – Órgano de la Academia Huilense de Historia, Vol. XIII – edición N° 58, diciembre de 2007]:
“Los Papelípolas, el más importante grupo, y único movimiento literario del Huila3 surge en 1957, casi a la par del Nadaísmo en Antioquia. Sus integrantes: Gustavo Andrade Rivera, Ángel Sierra Basto [seudónimo de Víctor Manuel Cortés Vargas], Rubén Morales, Luis Ernesto Luna, Darío Silva Silva, Julián Polanía Pérez y años más tarde, aunado a estos, Armando Cerón Castillo. “El nombre, „PAPELÍPOLAS‟, porque “apenas tenían papel” – declaró Darío Silva– o porque utilizaban éste “mientras bebían pola, para mitigar el sopor espiritual de la provincia [¡!]” – chascarrillo de Ángel Sierra Basto en sus conversaciones con Sergio Cálamo [Boletín # 47 del Banco de la República]4–”. “MANIFIESTO DE LOS PAPELÍPOLAS [POR GUSTAVO ANDRADE RIVERA] “Empiezo esta carta con algo que para ti –en contacto por más de tres años con la vieja y eterna cultura– no tendrá el significado de blasfemia que sí va a tener para el huilense raso: José Eustasio Rivera es un mito que nos está haciendo estorbo. “Sí, Rivera es un mito porque su prestigio no se tuvo por el huilense de ayer –tan igual al huilense de hoy– como una gloria purísima de las letras, sino a la manera de un comodín para presumir cultura, y a la manera de una cerca de alambre de
Para esta época, cuenta Delimiro Moreno, “no le quedaba al Sapo Villoria chispa ni en el briquet”. L.P. es el único movimiento cultural y literario del Huila según el licenciado en literatura Félix Ramiro Losada, el poeta y periodista Esmir Garcés, el artista Miguel de León y el periodista e historiador Delimiro Moreno. Garcés agrega que ahora existe en el Huila la “generación sin nombre”, la cual incluye a poetas como Miguel de León, Yezid Morales y a él mismo, entre otros; pero que dadas sus características, no constituye un movimiento literario. Y recordando que ha habido previamente a L.P. otros grupos literarios en el Huila, pero sin publicaciones, sin manifiesto, como sin la fuerza de movimiento. Hoy el Vivencialismo se postula como un nuevo movimiento, pero no figura aún en antologías ni su discurso ha generado mayores adeptos. 4 También en DIARIO DEL HUILA del 20 de julio de 1997, pág. 2B – en Archivo del Diario del Huila; y SECRETARÍA DE CULTURA Y TURISMO DEPARTAMENTAL DEL HUILA, Folleto de los 50 Años de Los Papelípolas, Sharrys Impresores, Neiva, 2007.
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El séptimo papelípola, Arman– do Cerón Castillo –orden José Eustasio Rivera 2008– [izq.], con el entonces embajador de Francia en Colombia, Dr. Da– niel Parfait en lanzamiento de su obra “Antología Poética” – Centro de Convenciones de Neiva, 2003.

Gustavo Andrade Rivera, poeta papelípola y el más célebre dramaturgo huilense. Galardonado numerosas veces en Europa por sus obras de teatro, como guionista de las primeras novelas de la tele– visión colombiana – Dibujo en plumilla por su compañero papelípola, Rubén Morales – Cuadernos Huilenses, 60’s.

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púas para atajar el paso a la cultura. Vale recordar que José Eustasio tuvo que huir, emigrar de su <<Tierra de Promisión>> para evitar La Vorágine de nuestros medios caseros de demolición; y que su prestigio se aceptó entre nosotros a regañadientes, cuando ya no había más remedio que aceptarlo porque tenía consagración nacional y americana. Fue como si el valle árido –al pobre Valle de las Tristezas– le hubiera nacido de pronto una eminencia que rompía la monótona mediocridad de las líneas horizontales, mientras la indiada se arrodillaba en desnuda adoración. “[...] El huilense de hoy –tan igual al huilense de ayer– sigue cultivando amorosamente el tabú con el mismo doble oficio de comodín y talanquera. José Eustasio, entonces, como un viejo guáimaro sigue dominando la cumbre con altura tan empinada y tal poderío de brazos ramazonados, que todo el Departamento cabe debajo de él. Pero su sombra no es buena, protectora y estimulante, sino que la han convertido en mala sombra que asfixia y que apenas nos deja prosperar como arbustos raquíticos. Dicho en el lenguaje del analfabeto de esquina: nos sobran esquinas. Ramiro aquí nadie puede ser escritor y poeta porque ya tenemos a Rivera. Y nos enfrentan al hombre que, de vivir, sería un glorioso mecenas setentón, con los ojos llenos de colinas para su valle, empeñado en sembrar un bosque, todo un bosque de guáimaros. “Estamos, pues, enfrentados a Rivera. Y sin embargo, la lucha no es con él ni contra él. La lucha es con nuestro medio, el mismo que tú conoces y que en buena hora dejaste. La lucha es con el mismo medio hostil y voraginoso que José Eustasio tuvo que vencer a lo Arturo Cova5. Con el mismo medio desagradecido que tasa los centavos de la estatua pero que no tiene vergüenza de usar La Vorágine y Tierra de Promisión para presumir de culto sin serlo. “¿Somos entonces un pueblo inculto? No. Ya intentaré otro día – en otra carta– un estudio más a fondo sobre esta materia. Por ahora te anticipo que somos un pueblo que padece una mala definición y una mala ubicación de la cultura. En esos dos errores que se complementan y armonizan, está la causa y razón de nuestro prolongado estiaje intelectual. Definimos la cultura como el tránsito por una universidad y ubicamos la cultura en quien nos muestra un título de doctor. “El profesional, no podía ser menos, se lo creyó así, sin auto examen de conciencia, y va gozosa y golosamente a las preeminencias que nuestra tontería le ofrece, traducidos en las posiciones rectoras del gobierno y la política. De esta manera, desembocamos en el doctorismo, pero también en la más desoladora medianía, porque nuestros doctores son de una mediocridad tan desconcertante que con frecuencia abarca a los linderos mismos de su profesión. Tiene que ser así porque nuestro desenfado profesional casi siempre es el producto de dos factores: un padre enriquecido e ignorante empeñado en tener “dotor” en la casa, porque “pa‟ eso es La Plata”; y un muchacho con tozudez filial sobre los libros hasta que al fin lo gradúan[…]. “¿Recuerdas aquellas altas madrugadas que nos sorprendían sobrándonos dedos de la mano para las excepciones? Ninguno
Personaje de La Vorágine de José Eustasio Rivera, que previo a desaparecer entre la selva, ingresa en las caucheras del Amazonas para hacer una denuncia social.
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con madera bastante para que el país lo mire y nos mire con el respeto que inspiran la inteligencia y la sabiduría. Y cómo nos escandalizábamos repasando la lista de nuestros titulados senadores y representantes, de nuestros gobernadores… A algunos, muy pocos, se les recuerda por la carretera, el puente o el matadero cementoarmado donde pusieron la quintaesencia de todo su poder creador. Pero nadie dejó –no podía– la obra de aliento espiritual que pusiera su nombre más allá de la placa deleznable, en la memoria y el afecto de toda una generación. El Huila, Ramiro, es un cero a la izquierda, mas no por la pobreza erial de su geografía y la pastoralidad de sus gentes, sino por la insuficiencia graduada de sus doctores”.

Tan válido ayer como hoy. Al arrojarse Los Papelípolas a su primer recital en 1957, Sierra Basto presentaría así la voz de apertura de Darío Silva Silva:
“Cuando Cicerón hizo la defensa de Arquíes, aspiraba al Consulado, por eso su discurso versó más sobre sí mismo que sobre el poeta griego para quien pedía el honor de ser ciudadano de Roma. Pero ni yo soy Cicerón ni este amigo es Arquíes. Yo no soy el hombre con cuya lengua jugó la mujer de Catilina, ni Darío Silva ha perdido la fe de bautismo en un incendio6”7.

FOTO: Los Papelípolas, el primer movimiento cultural y literario del Huila, surgido en 1957, casi a la par del Nadaísmo en Antioquia. De izquierda a derecha: Darío Silva Silva, Ángel Sierra Basto [Víctor Manuel Cortés Vargas], David Rivera, el sacerdote Genaro Díaz Jordán –estos dos últimos no eran Papelípolas, pero acudían a sus tertulias–; Gustavo Andrade Rivera, Luis Ernesto Luna y Julián Polanía Pérez. Ausentes: Rubén Morales y Armando Cerón Castillo, quien para la fecha aún no pertenecía al movimiento. Biblioteca Departamental del Huila Olegario Rivera, 1957. En lenguaje de misticismo, el “incendio” hace alegoría a la experiencia del contacto con la “Luz del Verbo” en meditación; alcanzado sólo por la iniciación de un Sant–Satgurú. 7 Recorte del Diario del Huila de los años 50‟s o 60‟s suministrado por Luis E. Luna. Sobre este primer movimiento cultural y literario del Huila, existe una obra del periodista antioqueño Delimiro Moreno titulada Los Pape–lípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética [1995] con la cual figuran en el boletín # 47 del Banco de la República, así como en la mirífica Antología de la Poesía Colombiana del célebre biógrafo y vate, Rogelio Echavarría [1997, et. al.].
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BALADA DE „LOS PAPELÍPOLAS‟ ¡Y los seis neo–poéticos centauros irrumpieron de súbito! Uno: Este Rubén Morales de bifurcado aroma –dos gustos paralelos y una sola redoma– música de dos ritmos, astro en dúo de luz, cópula sinantérea de pólenes fraternos: el pintor y el poeta laten en él eternos, y lo hacen un neo–Cristo, prendido a doble [cruz.

Dos: Y este Ángel Sierra Basto –genial desde el aspecto hasta el subfondo mismo de su ego selecto– es el Aleph y la Ya de su Musa de Ämor. En cada verso suyo se conforma un concepto; sus cultos cerebrales tienen un solo adepto y en sus jardines rúnicos, él es la sola flor. Tres: Y este Gustavo Andrade –Oscar Wilde del gracejo– que para amar al Huila posee un catalejo que insinúa del futuro la sonriente faz; con apariencia, porte y verbo de turista, que del amor sutil y lo serio equidista y que del modernismo va pulsando el compás. Cuatro: Y Julián Polanía, de activo ritmo físico que le imprime ademanes de antípoda de tísico. Romántico es este frater, modernista total, que odia los anquilosos mentales a lo antiguo. Cinco: Y Luis Ernesto Luna que salió disecado de los laboratorios del desvelo –graduado en el Santo Colegio Mayor de la Inquietud– ¡Más idealista y flaco no fuera don Quijote! En los predios del tedio tomó en arriendo un lote, para asentar la finca de fe de su laúd. Seis: Y el menor de los Magos –quien tiene la palabra– se define en sus versos que son su abracadabra. Es exacto al Demonio y a Francisco de Asís. Desde hace veinte años está en combate púnico por conquistar el verso que lo adjetive único. Y entretanto se llama sólo: el gran aprendiz.
–DARÍO SILVA SILVA8 Tomada de la obra de MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, ensayo sobre una generación poética, Bogotá, Vargas Editor, 1994, final.
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BALADA DE „LOS PAPELÍPOLAS‟

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Uno:

los seis neo-poéticos centauros irrumpieron de súbito!

Este Rubén Morales de bifurcado aroma -dos gustos paralelos y una sola redomamúsica de dos ritmos, astro en dúo de luz, cópula sinantérea de pólenes fraternos: -el pintor y el poeta laten en él, eternos, y lo hacen un Neo-Cristo prendido a doble cruz.

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R UBÉN M ORALES
POETA

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ació en Tarqui [antiguamente, El Hato], municipio del Huila aproximadamente en 1930 – f. en su tierra, en 2003. I – ORÍGENES Así definió David Rivera la tierra natal de este ilustre aedo: “pintoresco poblado de nobles tradiciones y de limpios abolengos […] majestuosas colinas rinden toda su imponencia a la llanura iluminada, en la ubérrima región meridional del suelo huilense”9. Aquellos que lo citan -por no decir biógrafos-, refieren una infancia llena de dificultades. II – TRASHUMANCIA En Quién es Quién en la Poesía Colombiana -basado con certeza en la obra de Delimiro Moreno [Moreno, 1995] al igual que lo hicieron después Félix Ramiro Losada y Pedro Licona-, nos advierte Rogelio Echavarría sobre Morales: “Después de una adolescencia «cercada de privaciones y tremendas dificultades», se radicó en Neiva, donde su carácter, su caballerosidad y su inteligencia le depararon un tranquilo y honrado vivir como contador profesional”10 [Echavarría, 1988]. III – SINOPSIS POÉTICA La International Petroleum Co. INTERCOL publicó entre los Cuadernos Huilenses [Imprenta Departamental del Huila] su obra, Poemas, quinto de esta colección de Los Papelípolas. Nos dice Echavarría -quien no parece haber ido a la fuente directa-: “Sus poemas aparecen en la antología de Los Papelípolas y sobre ellos consideró Antonio Polanía: «Morales, quizás el más modesto y parco de todos Los Papelípolas, es la austeridad hecha hombre, el cauteloso, el devoto de la lectura espiritual. Sencillo, recogido, plasma en sus poemas las majestuosas colinas de su pueblo natal, trastornando su silencio en alegría de vivir, su ilusión y el ensueño en el sabroso olvido, el placer en dulce martirio y deja que las horas lo sorprendan encerrado en sí mismo...»”11. Su pluma dibujó los Cuadernos Huilenses con sus autores [Los Papelípolas] y la

RIVERA, David, Índice Poético del Huila, Biblioteca de Autores Huilenses, Volumen III, Imprenta Departamental, Neiva, 1957. opus cit. 22, pág. 59. 10 ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, El Áncora Editores, 1997 y Antología de la Poesía Contemporánea, Bogotá, Presidencia de la República, 1997. 11 Ibídem.
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Revista Ecos del bachillerato nocturno José María Rojas Garrido, donde el grupo colaboró activamente.

Revista Ecos del bachillerato nocturno José María Rojas Garrido. N° 2, diciembre de 1964 [dirigida por el periodista Favio Echeverry Campuzano]. Portada: Reynaldo Polanía por la pluma de Rubén Morales.

Material sobre éste poeta y dibujante tenemos en los siguientes análisis, revistas, ensayos y antologías de eminentes como célebres poetas y literatos:
-LOSADA, Félix Ramiro, Literatura Huilense, Ediciones Centenario, 2005.

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-ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, El Áncora Editores, 1997. -LICONA, Pedro, Crónica Poética del Huila, Instituto de Cultura Popular de Neiva, 1996. -MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética, Vargas Editores, Bogotá, 1995. -GUEBELLY, Jorge, Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, Ed. Universidad Surcolombiana. -REVISTA ECOS DEL BACHILLERATO NOCTURNO JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, N° 2, diciembre de 1964 - Biblioteca Privada de Inés del Rosario Cortés Rincón. -RIVERA, David, Índice Poético del Huila, Biblioteca de Autores Huilenses, Volumen III, Imprenta Departamental, Neiva, 1957.

Aparece de igual manera en la página web de los poetas más importantes de Colombia, de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, realizada con la obra de Rogelio Echavarría. IV – POESÍA PRESENCIA DE LA ROSA [Dedicado a Aurora]

P

urpurino y de rútilo brocado va el capullo insinuándose en la vara, y es como un corazón que le brotara luz arriba al rosal iluminado.

A C Y

lta herida de amor en el costado de cada amanecer. Boca preclara que se entreabrió para que el día cantara madrigales de pétalos al prado.

uando se enciende el matinal portento semeja un cáliz que sostiene el viento con sus alas de aroma y transparencia.

al borrarse la luz, con vago empeño se diluye en el aire…como un sueño en las manos vacías de la ausencia.

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NOCTURNO DE MI CORAZÓN

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agos luceros de Fulgencio breve naufragando en el hondo firmamento, y una luna despierta al llamamiento de esta pasión que entre mi ser se mueve.

una blanca, flor lírica de nieve derramándose en hálitos de argento sobre la inmensidad del sentimiento como una lluvia candorosa y leve.

ino aleteo de brisas aleladas me besa las pupilas desveladas y el rumor se aletarga en mis sentidos.

Y

en esta soledad que me quebranta, solo mi corazón revuela y canta sobre un grupo de pájaros dormidos.

VOCES DEL SILENCIO

M E L

i alegría reside en la tristeza de vivir como vivo. Tejiendo redes de ilusión y ensueño en mi sabroso olvido.

l placer que me exalta lo mantengo en mi dulce martirio: recogiendo las más selectas rosas de mis rudos espinos.

a paz en que transcurren mis momentos radica en el exilio, dejando que las horas me sorprendan encerrado en mí mismo.
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l silencio me ronda hasta la muerte con pródigo sigilo, y por eso, ante mí y ante los hombres seré un incomprendido.

A S

pesar de que canto eternamente, por nadie seré oído porque mi voz fue hecha de silencios y con silencios grito.

obre los amplios surcos de la tierra soy como un grano ínfimo, y en los vientos un átomo sin sombra rodando en el vacío.

Y

soy, sobre las playas de la vida no más que un verso escrito, que borrarán muy pronto las mareas antes de ser leído.

MAÑANAS DE DICIEMBRE

H A A

an brotado los huertos decembrinos y estas mañanas de vaivén sonoro son dulces arpas de cristal y oro tañidas por espíritus divinos.

l desdoblar sus implacables linos derraman el lumínico tesoro, flotan al aire y un alado coro esparce la semilla de los trinos.

uroras pudibundas de diciembre dejad que mi alma soñadora siembre sus amores en líricas parcelas,
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para que cuando venga el Prometido descanse sobre el tálamo florido de mis embalsamadas pastorelas.

MISTERIO

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stabas a mis ojos prohibida como el estambre de una flor sellada, pero, como él, venías encerrada en la inédita rosa de mi vida.

asó el tiempo fugaz. Tú la escondida, encendiste en mi rostro tu mirada, y, no sé cómo, sin decirnos nada, te besé…y me besaste sin medida.

rofundo arcano que a la mente excede! Cosas del corazón, que tanto puede, bajo el azul de su amoroso imperio!

Y S

hoy te miro entre mis propios brazos, me pregunto y no sé qué extraños lazos nos pudieron unir con tal misterio!

obre los amplios surcos de la tierra soy como un grano ínfimo, y en los vientos un átomo sin sombra rodando en el vacío.

Y

soy, sobre las playas de la vida no más que un verso escrito, que borrarán muy pronto las mareas antes de ser leído.

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Dos: Y este Ángel Sierra Basto, genial desde el aspecto hasta el subfondo mismo de su ego selecto; es el Aleph y la Ya de su Musa de Amor. En cada verso suyo se conforma un concepto, sus cultos cerebrales tienen un solo adepto y en sus jardines rúnicos él es la sola flor.

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V ÍCTOR M ANUEL C ORTÉS
ESCRITOR, NOTABLE HOMBRE DE LEYES & MOTOR DE LA EDUCACIÓN

Víctor Manuel Cortés Vargas, por la pluma de Rubén Morales, Dimensiones, 1963. “Quem referent Musae, vivet, dum robora tellus Dum, caelum stellas, dum vehet amnis aquas” –TÍBULO

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I – 1923

Víctor Manuel Cortés Vargas, 1923.

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il novecientos veintitrés es un año no menos bizarro que nuestro

biografiado. En este año una plaga de ratas rojas asola los campos de la comarca cántabra de Liébana; Zworykin inventa el iconoscopio y el cinescopio [raíces de la televisión de hoy]; el Papa de entonces exhortaría a sus fieles para que hicieran plegarias colectivas con el fin de evitar una nueva guerra mundial; Pancho Villa muere abaleado mientras la soprano María Callas desollaba con su primer grito los tímpanos de sus obstetras. El premio nobel de la paz no se concedió… Además de ser el año del cáustico y muy leal perro de fuego para los chinos, es para colmo, un año de poetas… Rainer María Rilke publica en él sus Sonetos a Orfeo, en los cuales la vida y la muerte se presentan como antesala de una travesía cósmica –casi mística–; y es el año en el que nacen la poetisa y periodista cubana, Fina García Marruz [mismo mes de nuestro artista], Álvaro Mutis, Mario Cesariny de Vasconcelos, Pablo García Baena y Carlos Buosoño. En el ámbito nacional Colombia instituye las primeras grandes reformas económicas del SXX con la creación de un banco central: el Banco de la República, así como la Superintendencia Bancaria y la Contraloría General de la República; y es también el año en el que nacen los presidentes Belisario Betancur Cuartas y Misael Pastrana Borrero [pariente lejano del bardo como de casi todo el Huila].

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Para entonces el país aún carecía de sucursales bancarias; las carreteras eran trochas en las que se viajaba más “a lomo del aguardiente” que de la misma mula para mitigar la zozobra y el sopor de las horas. El expreso ferroviario no cubrió –ni llegó a cubrir jamás– todas las rutas de la diversidad nacional; y por su parte, el Huila, “país de las montañas azules” de los colonos –como lo relataba la pluma de William Ospina– semejaba por su precariedad de comunicación una isla de exuberancia cercada como en un pebetero, por una llama azul. PITALITO

Vena Literaria Del capítulo XII, El Castillo, Corazón de Nogales por Manuel Domínguez Merino: “Adosada al muro, una hermosa campana de chimenea abre su acogedor regazo, invitando al calor de sus crepitantes leños o del rescoldo mortecino y anaranjado, siempre acogedor, en los días fríos y húmedos de aquellos tiempos pasados, junto a la cual podían transcurrir algunos ratos ocupados en lecturas piadosas, “Epístolas de Séneca, Altar de las Historias” que hizo Hernán Pérez del Pulgar; “Doctrinal de los Caballeros”, “La conquista de Troya” o las poesías del marqués de Santillana… de Jorge Manrique o los sonetos de Garcilaso -fechos al itálico modo-, sus “Eglogas y Canciones”, todos ellos sus parientes. Sin duda en algún anaquel estaba la traducción en romance, que el maestre don Lorenzo ordenó hacer a su médico el judío Jacob Cadique, una de aquellas obras donde apuntaba ya el espíritu de las modernas enciclopedias, los “Dichos de Sabios y Filósofos”, o la magnífica traducción, hecha por don Lorenzo Suárez de Figueroa y de Mendoza [embajador en Venecia] en excelentes endecasílabos de las “Reglas de la Milicia” de Antonio Cornazano o, incluso, alguna carta de los Reyes Católicos, del emperador Carlos o de Felipe II. No podía faltar la novela de Diego de San Pedro, titulada Cárcel de Amor, lectura predilecta de la reina Isabel y distracción muy al uso en las postrimerías del siglo XV”.

FOTO: Plaza principal de Laboyos [actual municipio de Pitalito, 1906].

La tierra natal de Cortés, Laboyos [actual municipio de Pitalito] ya se posicionaba en 1923 como una población relativamente importante en el contexto departamental. La tercera en crecimiento después de Neiva y de Garzón. Contaba entonces con dos colegios [masculino y femenino], oficina de correos –separada en este año de la de telégrafos–, almacenes, una carnicería, algunas tiendas y ferreterías en las cuales se conseguían artículos importados, nacionales y de fabricación local, y sólo dos años atrás, con la creación de su Notaría Única, se habría independizado completamente de Timaná. Hasta mucho después de la llegada al país de los primeros “Ford Tres Patadas”, la mula, el telégrafo y la carta seguirían constituyendo para la mayoría de la población, los únicos medios posibles de comunicación. En cuanto al tramo del tren entre Espinal y Neiva del valle del río Magdalena, apenas alboreaba su construcción… Es este pues el clima, en el que en el seno de una familia sobresaliente, medianamente acomodada, de dos burócratas, no tan conservadores como aseguraron serlo, pero ciertamente, muy cultos, nace Víctor Manuel Cortés Vargas, el 16 de abril de éste año.

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EVOCACIÓN DEL BARDO POR PLAZAS ALCID

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sí pues, el atavismo poético de esta ilustre prosapia llegó a Pitalito

[antiguamente Laboyos] el 16 de abril de 1923 y su periplo se cumplió en Neiva, el 21 de octubre de 1992 –frisando los 70 años–. Utilizó entre otros seudónimos el de Ángel Sierra Basto para pulsar la lira en los campos de Apolo; y los de Bonifacio Pastrana; Juan de Cabrera; y don Ataulfo de Silva y Pérez para su labor periodística, la cual reposa en su mayoría en el archivo del semanario El Debate12. El ex ministro Guillermo Plazas Alcid se ha dado a la labor de preservar su obra y memoria a través del suplemento cultural del Diario del Huila Facetas, de la Fundación Para la Enseñanza y la Promoción de los Oficios y las Artes, Tierra de Promisión y preparó estas palabras, in memoriam: “Con el fin de cumplir las funciones de juez civil del circuito, llegué a Pitalito procedente de El Tambo [Cauca] -donde había desempeñado el cargo de juez promiscuo municipalla tarde del 7 de abril de 1961; permanecí en tan gratísima ciudad hasta fines de mayo de 1962. A la sazón fungía de alcalde don Héctor Polanía Sánchez, emblemática figura de la región, y personero, don Roberto Molina Vásquez, pareja bipartidista [conservador y liberal, respectivamente], muy a tono con la política nacional de entonces, dupleta administrativa que presidió inolvidable proceso de modernización y desarrollo de la comunidad laboyana. “Mi actividad judicial permitió que entre las primeras personas con las cuales tuve trato, fueran precisamente don Víctor Manuel Cortés Villoria y su hijo Jorge Cortés Murcia, quienes atendían una oficina que prestaba asesoría legal por cierto bien acreditada en el sur del Departamento-. Fue ésta, mi primera aproximación a Víctor Manuel Cortés Vargas, compañero de travesía durante años, y copartícipe de ilusiones y anhelos periodísticos, profesionales y culturales en Neiva, y después en Bogotá, cuando el eficaz amigo prestó asesoría en mis tareas de senador de la República. “Brillante y aguda inteligencia la suya. Culto y estudioso, inconforme, inusual capacidad de trabajo y de búsqueda; un tanto bohemio, amigo solidario, y admirable miembro de familia. Tengo el honor de conocer a su esposa Beatriz y a sus hijos: María Ferlina [Miss Huila], al abogado y capitán de la Armada, Jesús Alejandro [Q.E.P.D.] y a la Dra. Inés del Rosario Cortés Rincón, exitosa abogada.

Fundado por Tulio Rubiano cuyas banderas fueron cedidas al citado ex Ministro Guillermo Plazas Alcid [por los años 60‟s].
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“Cuando alguno de sus seres queridos afrontaba una dificultad, más allá de su importancia y trascendencia Víctor, hacía lo que fuera para solucionarla. Observo que de sus nietos, Oliver Lis, además de su voz y talante, heredó tan notable condición humana. “Con Víctor Cortés compartimos oficina profesional [sin ser titulado, poseía solidez y profundidad de conocimientos jurídicos, y destreza en el ejercicio mismo de esta profesión]. “Por muchas jornadas, el semanario El Debate constituyó el objeto de nuestros afanes y fatigas. En su colección desafortunadamente incompleta- reposa buena parte de su producción periodística, de inmenso valor histórico y cultural, por su riqueza conceptual y audaz originalidad. “Puedo afirmar, con entera seguridad, que Víctor Cortés, contribuyó con su inteligencia, información, experiencia y actividad, al admirable proceso cívico-cultural que se gestó y desarrolló en el Huila en los años 60 y parte de los 70 del siglo XX. Precisamente en la edición de Facetas Nº 140 de 6 de mayo de 2007, se publicó una amplia crónica suya, en la que en forma detallada se cuenta lo que ocurrió en aquellos años luminosos. La mayoría de los documentos que en esa época se produjeron: actas fundacionales, estatutos, diligenciamientos públicos y notariales, declaraciones y manifiestos, contienen muy significativos aportes suyos. “Víctor Cortés actuó en diferentes escenarios. Se destacó como cumplido servidor del Estado. A mediados de los años 60‟s, fue elegido concejal de Neiva por la Alianza Nacional Popular -ANAPO- que comandaba el Gral. Gustavo Rojas Pinilla, distinguiéndose por su puntualidad, laboriosidad, productividad y cáusticas intervenciones. “Pero lo que definitivamente lo incorpora por derecho y méritos propios a la historia cultural del Huila, es su membrecía y activa militancia en el grupo de Los Papelípolas. Creativos, originales e irreverentes, integrado, por Gustavo Andrade Rivera, Julián Polanía Pérez, Luis Ernesto Luna, Darío Silva Silva, Rubén Morales, Armando Cerón Castillo y el propio Víctor Manuel Cortés Vargas [Ángel Sierra Basto en el ámbito poético]. Sobre el particular merecen destacarse los trabajos del periodista antioqueño Delimiro Moreno Calderón, del profesor Félix Ramiro Losada Flórez, del profesor Jorge Guebelly y del propio papelípola Armando Cerón Castillo. “En el suplemento dominical que circula con el Diario del Huila, Facetas, y del cual es responsable la Fundación Tierra de Promisión, se ha publicado abundante material histórico, cultural y poético de la autoría de Víctor Cortés, que ha sido bien recibido por la opinión, más de 40 años después de su primera divulgación.

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“Es probable que más adelante intente elaborar una reseña de mi vida; de ser así, habré de ocuparme sin afanes, y más de cerca, de este egregio huilense: con quien compartimos más de una ilusión, muchas fatigas, y no pocas contrariedades… [¡!]”.

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II – R AIGÓN
LA LIBERTAD
El árbol decidió viajar. Cuando logró desprenderse de la tierra, se dio cuenta de que sus ramas eran raíces celestes.
–ALEJANDRO JODOROWSKY

El poeta en brazos de su madre, Ferlina Vargas Sierra, 1923.

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“Mi padre es un león, mi madre una pantera; sus ojos en fogón, me vuelven altanera”. –ÁNGEL SIERRA BASTO EL PROGENITOR, VISIONARIO & DIRIGENTE CONSERVADOR

Don Víctor Manuel Cortés Villoria, progenitor del aedo, empezó

estudios de derecho, arquitectura, medicina e ingeniería en la Universidad Nacional. Además de políglota, se le conoció en su Departamento como diestro hombre de leyes; y aunque sin ser titulado, mereció fama en la obstetricia y la homeopatía. Creador –entre otras proezas– del primer laboratorio farmacéutico del sur del Huila y homeopático, probablemente del país con sede en Pitalito mucho antes del surgimiento de La Ley de Hierro del Cáncer, con la que se reconoció el valor de la medicina homeopática en las facultades de medicina; nacido en Villavieja, el 20 de abril de 1891 y fallecido en Pitalito el 8 de septiembre de 1963. Fue el primogénito de don Alcides Villoria Rojas y doña Natalia Cortés, de quien tomó su apellido ante las diferencias políticas que se acentuaron entre sus progenitores con la llegada de la guerra de los Mil Días; guerra en la que tuvieron principalísima parte los Villoria Rojas, como defensores –a sangre y fuego– de la hegemonía conservadora. Seis años después de su nacimiento, su progenitor Alcides contrajo nupcias con su parienta Eva Díaz Díaz, con importante descendencia en el Huila. El filólogo, catedrático de literatura de la Universidad Surcolombiana, Misael García García, recuerda un episodio en el que Cortés Villoria instituyó, como alcalde de Pitalito la policía cívica para unas elecciones presidenciales, oponiéndose al ultraderechismo imperante, siendo entonces un conservador moderado. Esto, aunque disgustó a los “pájaros” o “chulavitas” [guerrillas conservadoras] –lo que desde una lectura del deja-vú de la historia serían hoy “las águilas negras”- y conllevó a que le lanzaran una granada en el centro del parque, no constituyó obstáculo para regresar nuevamente a la labor de alcalde y ser tenido con posterioridad como juez íntegro.
LA MADRE, UNA DE LAS PRIMERAS MUJERES COLOMBIANAS EN EL PODER

Don Víctor Manuel Cortés Villoria, progenitor de don Víctor Manuel Cortés Vargas.

El poeta en brazos de su madre, doña Ferlina Vargas Sierra, 1923.

Tenemos datos de varias damas que fungieron el cargo de alcaldesas, mucho antes de ser reconocidos los derechos políticos a la mujer en Colombia. Sus nombres fueron -según consta en la obra de Fortunato Herrera, El Agrado, Huila, Documentos Históricos [Bogotá, 1987, pág. 190 y s.s., Biblioteca Departamental del Huila]-: María Jerónima Losada, María Trujillo, María Manuela Losada y Ledesma, en El Agrado, Huila [finales del SXIX y comienzos del SXX].

Doña Ferlina Vargas Sierra, esposa de don Cortés Villoria y madre de
nuestro biografiado, fue otra de estas. Desempeñó el oficio de telegrafista en Neiva y fungió el cargo de alcaldesa en Timaná [H] por la misma

Doña María Antonia Sierra de Vargas, abuela materna de don Víctor Manuel Cortés Vargas. Daguerrotipo de mediados del SXIX, probablemente sacado por su hijo, don Elí Vargas Sierra, precursor de la fotografía en el Huila y dueño del estudio Foto Vargas.

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época de las ilustres damas antes mencionadas 13-. Oriunda de El Agrado, la tierra del presidente radical Rojas Garrido, Vargas Sierra nació en el año de 1888 y sobre su deceso nos ocuparemos posteriormente. Abuelos paternos: don Alcides Villoria Rojas y doña Natalia Cortés de quien tomó su progenitor el apellido- y por el lado materno -que sepamos-: doña María Antonia Sierra de Vargas.
LA LÍNEA PATERNA

Don Alcides Villoria Rojas -abuelo paterno del poeta-, ex combatiente
de la guerra de los Mil Días quien se había retirado como hacendado, fue hijo a su vez del ilustre Gral. Federico Villoria López, primer presidente del tribunal superior de Neiva y de doña Laurentina Rojas Buendía – parientes por varias líneas descendientes del conquistador Francisco Mosquera y Figueroa, descendiente de la antigua nobleza extremeña-; como nieto del siete veces gobernador de tres provincias y prefecto de la provincia de Cundinamarca, Dr. Ramón Villoria Calderón [motor de la educación]; y doña María Felisa López Borrero, hermana carnal del prócer místico, cartógrafo de Bolívar e historiador: Gral. Manuel Antonio López Borrero, prima hermana del Gral. José Hilario López Valdés [benemérito prócer, presidente e historiador, quien con Mosquera y Herrán, hundieron toda posibilidad de la gleba en 1854, encabezada por Melo].

DOCUMENTO: Cédula de don Alcides Villoria Rojas, abuelo paterno del poeta.

HERRERA, Fortunato, El Agrado, Huila - Documentos Históricos, reeditados y encuadernados por el autor, Bogotá, 1987, pág. 190 y s.s., Biblioteca Departamental del Huila. Vargas Sierra contó con dos hermanos, Elí [uno de los primeros fotógrafos del Huila, fundador de „Foto Vargas‟] y María Angélica [telegrafista, al igual que ella, en Cundinamarca].
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A RRIBA : DE IZQUIERDA A DERECHA : D ON P EDRO L EÓN V ILLORIA R OJAS SEGUIDO DE SU ESPOSA , DÑA . S ATURIA P INZÓN ; EL GRAL . J. A LEJANDRO V ILLORIA R OJAS , SEGUIDO DE SU ESPOSA , DÑA . M ARÍA DE J ESÚS U MAÑA L ÓPEZ . A BAJO : EN EL CENTRO , EL G RAL . F EDERICO V ILLORIA L ÓPEZ - PROGENITOR DE LOS V ILLORIA R OJAS , Y BISABUELO DEL POETA -; IZQUIERDA , DON P ABLO E MILIO V ILLORIA R OJAS ; DERECHA , EL C NEL . F EDERICO V ILLORIA R OJAS . E L PERSONAJE DE ATRÁS N O HA SIDO AÚN IDENTIFICADO .
F OTO : C ORTESÍA
DE

M ARIO A LFONSO P EÑUELA L ÓPEZ .

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Á RBOL P ATERNO DEL P OETA

Genealogía de los VILLORIA ROJAS, descendientes de la nobleza extremeña.

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III – I NFANCIA
“Pero ahora ensartando recuerdos con muralla de ausencia a los dos, con tu nombre lejano a mi oído -que conserva tu risa y tu vozvertical en mi inútil destino he olvidado los bosques, los ríos, el viento que pasa, los viejos cantares, las áureas abejas de los colmenares… y la vida me trata insolente; la existencia me tiene cansado y me hastía la virtud y el placer. Realidad me golpea cruelmente; me provoca borrar el pasado para nunca volver a nacer [!]”. -ANGEL SIERRA BASTO, Fragmento de
“Presencia de la Infancia”, dedicado a su hermana Lila María.

El poeta Víctor Manuel en su infancia [izquierda], seguido de su hermana Lila y uno de sus primos, al parecer.

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erard d‟Nerval –semejante a Poe– huérfano de madre a los 2 años;

Baudelaire de su progenitor a los 6; Bécquer, a los 5; Guillermo Valencia a los 10 y Sierra Basto no sería la excepción entre los nombres del Parnaso, perdiendo a su madre a la tierna edad de 8 años. Ferlina expira bajo una melancolía profunda… Tal como Víctor Hugo y Tennyson escribieron sus primeros poemas a la edad de 10 años, nuestro Ángel –impelido por el dolor profundo– se hizo sentir con su pluma en poemas como este desde su más cándida niñez:
MADRE

¡O A

h madre de mis amores! Oh ma–

[dre buena, ¿por qué plegaste sin mi gusto el ala? ¿por qué marchaste a la mansión serena y subiste sin mi celeste escala?

l mandato de Dios jamás ajena

viajaste al cielo que vistió de gala. Sumido me dejaste en honda pena y un suspiro tras otro mi alma exhala.

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as no creo en tu muerte,

estás dormida en pasajero sueño –aunque profundo– y viviré confiado en que despiertes, que si en sueños se vive entre dos [mundos yo más cerca de mí quiero tenerte14.

Sant Darshan Singh expresó: “Algunos entran en esta vida con una formación altamente desarrollada y es apenas natural que sean poetas naturales, escultores naturales, músicos naturales y santos naturales, simplemente recogiendo en esta vida, lo que dejaron en su vida anterior”. STEPHENS, Arran, El Alma Anhelo Hacia La Luz, pág. 417 [Cap. 74 – Trad. al español por Dr. Luis Infante] – www.arranstephens.com
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IV – E STUDIOS

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n su hogar y tierra natal adelantó los primeros estudios bajo la rígida

mirada de un preceptor. Poco después ingresó al Colegio San Antonio de Pitalito -ya desaparecido- para continuar su instrucción en el Colegio Salesiano León XIII de Bogotá.

FOTO: Tercero arriba -de izquierda a derecha- el poeta Víctor Manuel Cortés Vargas a sus 17 años en el Colegio Salesiano León XIII de Bogotá, 1940.

Fue también socio del Centro de A.C. San Juan Bosco y miembro de la Academia Francisco José de Caldas. A muy temprana edad dominaba ya el español, el francés, el inglés, el griego, el latín y el esperanto. Así como también leía al igual que su progenitor la partitura15. Se graduó en el Colegio Americano de Bogotá sin desdeñar la llama encendida por Polimnia –único escape a su melancolía precoz para no suicidarse–. Poco después tuvo su ingreso a la Universidad del Cauca, cursando 2 años de derecho16 sin graduarse, tras haber abrazado, como lo apuntan Leo Cabrera en entrevistas personales y Luis Ernesto Luna en el prólogo de la primera obra de Cortés, Dimensiones [1963]: el decadentismo del duque Jean de Floressas des Esseintes, en A Revoir [A Contrapelo]. Posteriormente ingresó a la rama judicial para hacer su camino independiente17.

Aunque a juicio personal, era la suya una inteligencia mucho más matemática y científica, como sucedió con el magnífico poeta autor de Talach–i–Nur, el santo Darshan Singh… 16 En esta ciudad universitaria, el eminente abogado Álvaro Pío Valencia fue su acudiente. Tuvo así, dada la amistad y afinidad intelectual y familiar entre conservadores –siendo él liberal–, la vasta y muy escogida biblioteca del maestro Guillermo Valencia a disposición. 17 En esta época, como lo mencionamos en la biografía de su progenitor, no era necesario tener título para demostrar competencia.
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V – L A S ELVA

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sus 20 años [en 1943] realiza un viaje por la selva amazónica –

émulo del personaje Maqroll el Gaviero de Un Bel Morir de Mutis o del Arturo Cova de La Vorágine de Rivera– viviendo las más osadas aventuras que cobraron la vida de su compañero de viaje, José del Cármen Barreto y le depararon paludismo al aventurero aedo. Testimonio de este viaje es un diario poético del artista, del que se destilan versos como Enoi, San Jorge, Romance de José del Carmen y Residencia en la Selva18; todos, con un aire muy „de granat‟ –propio de Whitman–. Veamos unos fragmentos de este último poema a la Selva:

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eambulo en las ciudades con nostalgia

[de selva. Se me adentró en la sangre la manigua. Se fastidian mis ojos de medir serranías, al espacio sin límite se habituó mi pupila.

mo todas las cosas: plenitud y peligro.

Sus esteros, sus lagos, sus jarales, sus ríos. Amo el fuego que salta de los ojos del tigre el jaguar y la danta y las garzas y el río.

N
El poeta a la edad de 21 años.

avegar en sus aguas de mercurio y de cobre

sobre el fango en que viven el temblón y la raya. Contemplar los voraces, los terribles caribes y mirar en la orilla las charapas enanas.

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n la frágil canoa contemplar al huitoto

como símbolo mítico de la raza vencida forastero en la tierra donde huyeron sus dioses –un extraño en la selva de la fronda garzul– pobre paria en el suelo, ¡donde viera la luz!

ólo añoro el regreso a sus húmedos bosques.

Sólo pienso en inmensos tembladales, ambiguos. Sólo añoro los grupos de verdeantes palmeras que a lo lejos matizan los recodos del río.

Con un aire a Withman [Hojas de Hierba] es notorio su deslumbramiento ante el pulmón del mundo. El vínculo con la naturaleza es de suyo una constante entre los grandes poetas.
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egresar a la selva,

retornar a los bosques es mi solo destino y encontrarme a mí mismo por su antiguo camino”.

Tras el regreso a su tierra fue nombrado alcalde [e] del municipio de Gigante cuando aún no había cumplido la mayoría de edad [21 años para la época]. Rectificado el error, fue designado almacenista de Fomento en Tello [Huila], bucólica estancia, donde conoció a su esposa.

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VI – C ONFORMACIÓN DE SU H OGAR

FOTO: El poeta con su esposa Beatriz Rincón Álvarez y sus dos primeros hijos: Jesús Alejandro y María Ferlina Cortés Rincón.

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Don Víctor Manuel Cortés Vargas

Doña Beatriz Rincón Álvarez

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ontrajo matrimonio el 8 de febrero de 1944 con doña Beatriz

Rincón Álvarez oriunda de Tello, hija legítima de don Florentino Enrique Rincón Lara19 y de doña María Álvarez Bahamón20.
De su unión con el poeta procedieron: el abogado y capitán de la Armada, Jesús Alejandro Cortés Rincón21 casado con doña Luz Marina Mateus Cely [con descendencia]; doña María Ferlina, miss Huila ante el reinado de Cartagena de 1964; casada en primeras nupcias con el corredor de autos, Alí Hossman Mazuera; y en segundas, con el empresario alemán de raíces polacas, Dr. Peter Schonowski [en ambas uniones con descendencia]; y la Dra. Inés del Rosario Cortés Rincón, divorciada del químico y traductor científico, Jorge Lis Ucrós 22, quien figura en varias ediciones de la enciclopedia Who is Who in the World – of Science [Quién es Quién en el Mundo de la Ciencia], progenitores del autor.

Dra. Inés del Rosario Cortés Rincón, hija del poeta que se ocupó de la primera recopila– ción de su obra póstuma ‘Xenias & Apophoretas de Menein Laos’ [1994], cuyo borrador es consultable en la red nacional de bibliotecas, Luis Ángel Arango [con pró– logo, reseña biográfica y co– mentarios del poeta Arman–do Cerón Castillo].

Hermano del ex congresista Dr. Vicente Rincón Lara como del ex consejero de Estado, Dr. Camilo Rincón Lara. Todos, hijos de don Manuel Rincón, hacendado ocañense radicado en el Huila; y de doña Ernestina Lara Trujillo, dama yaguareña, de rancio esplendor regional. 20 Abuelos maternos de doña Beatriz, esposa del poeta, fueron: don Germán Álvarez y doña Audonina Bahamón, huilenses. 21 Como ya se mencionó, fue jefe de la jurídica del Fondo Rotatorio de las Fuerzas Armadas –Ministerio de Defensa–, entre otra lista de importantes servicios prestados al país. Su deceso fue tomado con impresionante estoicismo por el poeta. 22 Bogotano. N. el 6 de octubre de 1949. Hijo del Dr. Carlos Antonio Lis Oliveros, senador, representante a la Cámara, varias veces vocero ante México, U.S.A. y Canadá, asesinado el 9 de junio de 1958; primo del ex gobernador del Tolima y ex presidente del Senado, Dr. Juan Tole Lis cuyo deceso acaeció en un accidente aéreo el 18 de julio de 1987; y doña Eugenia Ucrós García [hermana de los gobernadores del Huila, Eduardo y Jaime Ucrós García], hija de don Carlos Ucrós Durán y su esposa, la combatiente feminista, doña Clotilde García Borrero, precursora de la ley 28 de 1932.
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Víctor Manuel Cortés, en el mundo de la poesía: Ángel Sierra Basto.

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VII – P OLÍTICO

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n 1964 quedó concejal. Tras una campaña improvisada, el liberal

llegó a ser elegido concejal de Neiva por la ANAPO [¡!]. Sobre esta, su cáustica etapa como “político”, Delimiro Moreno en Jaime Ucrós García, Biografía de Una Pasión [Imprenta Deptal. del Huila, 2000], recuerda lo siguiente –pág. 105–:
“Algún concejal filtró una proposición de saludo a Manuel Marulanda Vélez, „Tirofijo‟, que fue aprobada unánimemente, como se aprobaba todo en el borbollón de estas sesiones. Al día siguiente, Radio Habana, desde Cuba, daba cuenta de la actitud del Concejo de Neiva. El hecho, como es de suponer, produjo tremendo impacto nacional. La bancada anapista, en su mayoría de origen conservador [Jesús Moya Rivera, Artunduaga, etc.] se pegó una espantada tal, que se acabaron las sesiones ambulatorias, porque se quedaron sin quórum. Era la segunda noticia que Neiva originaba y que la Habana de Fidel Castro amplificaba con bombos y platillos”.

RESEÑA LABORAL DE VÍCTOR MANUEL CORTÉS 1942 – Visitador de Sanidad en Florencia, Caquetá. 1943 – Del 23 de octubre al 30 de noviembre de alcalde [e] de Gigante, Huila. 1944 – Almacenista de Fomento en Tello, Huila. 1944 – Oficial Mayor en el Juzgado Superior de Garzón. 1946 – Secretario del Juzgado Civil del Circuito de Pitalito. 1949 – Juez Civil del Circuito de Pitalito [en interinidad]. 1951 – Instituye una oficina de asuntos jurídicos con el abogado Dagoberto Barcias para los municipios del sur del Huila y Caquetá, con sede en Pitalito.

Dicho concejal fue Víctor Manuel Cortés Vargas. “Toda una granada de fragmentación política”, recuerda jocosamente el ex ministro Guillermo Plazas Alcid.

El poeta expedicionario.

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…1953 – Juez Único Promiscuo Municipal de Altamira, Huila – Juez en otras municipalidades y circuito como Pitalito y Floren–cia… 1955 – Auditor de la Contralo–ría Departamental del Huila en Neiva. 1957 – Instituye oficina de asuntos jurídicos con el doctor César Perdomo y fue profesor de química y literatura en el Bachillerato Simón Bolívar de Neiva, como cofundador de Los Papelípolas, primer movimiento cultural y litera– rio del Huila. 1960 – Organiza el Archivo Departamental del Huila. A comienzos de la década del 60 continuaría asociado en su ejercicio de abogado con el doctor Guillermo Plazas Alcid; dentro de la misma década – posteriormente– con el hermano de este último, Dr. Alfredo Plazas Alcid. 1962 – Organizador de la Fundación Jorge Eliécer Gai– tán y la Asociación Centro Recreacional Popular Club Cí– vico del Huila. 1963 – Secretario de la Asamblea Departamental del Huila. En este año fallecen su progenitor y su primo Federico Villoria Arias y publica su obra Dimensiones. 1964 – Concejal de Neiva por la ANAPO [Alianza Nacional Popular]. 1968 – Inspector del Trabajo y el de Recursos Campesinos, dependencia del Ministerio del Trabajo, en la ciudad de Nei– va. 1970 – Secretario de la Sala de Gobierno de la Fundación Jorge Eliécer Gaitán [redacta– ría con igual maestría sus estatutos]. 1973 – Organizador de la Sección Territorial de Juicios Fiscales del Huila, dependen– cia de la Contraloría General de la Nación. 1974 – Secretario Privado de la Presidencia del Senado. 1980 – Profesor de Derecho Fiscal en su Instituto de Capacitación [Escuela Contranal de Bogotá D.C.]. Creador de la Oficina de Juicios Fiscales de la Contraloría General de la República en Neiva y posteriormente Jefe de Exa– men y Juicios Fiscales de la misma entidad. 1981 – Jefe de Personal de Obras Públicas, designado por la Administración Departa– mental, cargo en el que se pensionó.

EN LA ASAMBLEA DEPARTAMENTAL

De sus labores en 1963 como secretario de la Asamblea Departamental del Huila quedó un famoso anecdotario que supo guardar hasta la primera quincena de mayo de 1977, y fue publicado en El Liberal Surcolombiano. Veamos un fragmento:
“Don Miguel Tovar Collazos era diputado por Pitalito y en una intervención del secretario de agricultura, interrogó a la corporación si alguien podía oponerse al establecimiento de un puesto de monta y de servicios veterinarios en cualquiera de los pueblos del Huila. Y el diputado intervino para que se consignara en el acta:
“Que yo no me opongo a que en Pitalito pongan una cría de veterinarios”.

“Otro diputado había oído hablar de los alimentos hidro– carbonados, pidió que la Secretaría de educación proveyera los restaurantes escolares de grandes abastecimientos de hidrocar– buros [¡!]. “Cuando le cambiaron el nombre a „EL HATO‟, por el de „TARQUI‟, llegó una comisión de concejales a reclamar contra esa deter– minación de la Asamblea. Entrevistados con el presidente que era „el macho‟ Durán Alvira, les solucionó el problema y los dejó satisfechos al decirles:
“Al pueblo se le cambió el nombre y se sigue llamando „TARQUI‟… Aunque el concejo municipal, seguirá siendo un „HATO‟”.

“Y este mismo diputado terminó una acalorada discusión que se formó con motivo de los términos de la moción en que la Asamblea lamentaba la muerte del Papa Pío XI. Las diez y seis proposiciones, una por cada diputado, fueron entregadas al secretario para que del texto de todas unificara la redacción del mensaje. Uno de la diputación conservadora atacó lo redactado por el Secretario diciendo que las proposiciones estaban mal „PROMISCUADAS‟ y se repetían mucho las palabras „SU SANTIDAD‟. “El „macho‟ Durán Alvira puso punto final cuando aprobó el texto redactado y lo defendió diciendo:
“Honorable diputado: „PROMISCUAR‟ es lo que hacen los godos en Semana Santa. Y la Asamblea no le puede decir al nuncio, que lamenta la muerte de „DON PÍO””.

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VIII – ENTREVISTA CON LA CULTURA
EL PARADERO DE LA PIEDRA VERDE “DIARIO DEL HUILA Lunes 6 de marzo de 1989

Divagaciones del poeta Ángel Sierra Basto [seudónimo de Víctor Manuel Cortés Vargas]

P or L e o C a b r e r a G u z m á n “N. de la R.: Este extraño reportaje, cabalga entre la realidad y la fantasía, para revelarnos facetas del mundo intelectual del poeta. En él, incidentalmente se mencionan asuntos como la existencia de ciudades perdidas en territorios del Caquetá y el Huila y grandes supercherías, como la Suprema Maestría de la Sublime Orden Monástica de los Encostalados, que en su tiempo, pusieron a pensar al país en cosas diferentes al precio del dólar, la corrupción o la violencia. El texto es un elocuente homenaje al más polémico de “Los Papelípolas”, quien lentamente se repone de un infarto cardiaco sufrido el viernes anterior. “Lo conocí a principios de 1965, en circunstancias que por lo extrañas merecen ser contadas. Este hombre, uno de los puntuales de “Los Papelípolas”, movimiento literario que removió la apatía del Huila a finales de la década de los cincuenta, minero de especularita, destilador de peligrosos menjunjes a base de peyote, propugnador del montaje de un criadero de minotauros en Neiva, cuyos versos demostraron su valor para la posteridad al ser empeñados por Luis Ernesto Luna en trescientos pesos para pagar el consumo de una de las traumáticas veladas del grupo en el café

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Taurino, a mi modo de ver no corresponde a las características del patrón que usaron para hacer a la gente convencional.

FOTO: De izquierda a derecha, sentados: el inspirado vate don David Rivera Moya [autor del “Índice Poético del Huila”], seguido del papelípola Luis Ernesto Luna Suárez [autor de “Memoria del Silencio”] y declamando, Ángel Sierra Basto. Neiva, finales de los 50’s.

“Se ríe del mundo y no se lo perdonan. Tiene ese sentido claro del valor real de las acciones ajenas que capacita para el sarcasmo, poniendo a cada cual en el casillero que le toque con humor rayano en la irreverencia. Además, como tomapelista… “Tras de dos meses de investigación, logré a través de una serie de contactos, que para una de las revistas capitalinas, me concediese una entrevista el más misterioso de los líderes de movimientos religiosos que ha existido en Colombia, Gran Maestre de la Orden de los Encostalados, sui generis congregación de monjes, que al estilo de los goliardos de la edad media, recorrieron todos los caminos del país, amparados en el pintoresco anonimato de sus hábitos de costal, con un pie descalzo, un ojo cubierto y predicando en un confuso galimatías que reunía en abusivo sincretismo las doctrinas de gnósticos, orientalistas, rosacruces, alquimistas y una acomodaticia visión del cristianismo primitivo. Tenían su monasterio en la cúspide del monte Pacandé, comían una vez al día, nunca montaban en ningún vehículo a motor por ser inventos diabólicos que atrofian al hombre, aseguraban que su báculo con forma de cruz de Caravaca, era una antena para comunicarse con la divinidad y se decían inmunes al dolor. El contacto me introdujo en una penumbrosa habitación en el barrio de La Toma y me presentó con gran respeto al personaje: Don Ataulfo de Silva y Pérez. Con la capucha echada sobre el rostro, rodeado por media docena de prosélitos vestidos de fique, estaba el poeta Ángel Sierra Basto. “Era una época gloriosa en que el optimismo tomaba en su fantasía, la apariencia de la banda bicolor, que sobre el pecho de una generación hoy lamentablemente silenciada, suspendía la herrumbre blasonada de La Tuerca, presea de la Sacra Orden del Tornillo, cuya primera condecoración fuera impuesta por el Gran Comendador Alberto Martínez, comisionado por el Sanedrín de Antofagasta, al hoy pastor Evangélico Darío Silva, a quien de acuerdo al texto de la carta patente que le fue entregada en nota de estilo, indiscutiblemente faltaba un tornillo.

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“Casi ciego, en la soledad a que le condenó la fuerza de la vida, sentado ante la máquina de escribir al tacto poemas que a nadie muestra, el eterno Pielroja a medio consumir, nos dedica un rato esta mañana. Al lado de allá de la barda el sol juega a los destellos entre las hojas de las plantas que Tulia Rosa Espinosa, dejó de cuidar hace unos meses.

“L.C.: Víctor, en más de diecisiete años sin sentarnos a tomar un
café o una cerveza, tienen que haber sucedido un sinnúmero de cosas con la poesía de Ángel Sierra Basto. Hablemos sobre ello.

“V.C.: Sí, diecisiete años en que algo se ha escrito, mucho se ha
pensado, otro tanto se ha dejado de escribir… A mi epitafio, como texto se le podría poner: „Aquí yace quien hizo lo que quiso, y pudo hacer, lo que quizá no hizo‟. Diecisiete años, alejado del trajín burocrático, dedicado a la meditación… interiorizado en la belleza de las cosas primitivas y sencillas. Caballos, ríos, montañas, jardines, flores. Cosas que en mi fuero creo que a la gente no le impactan ni le llegan. Como dijera Barba Jacob: “Ven el milagro de la madrugada y escasamente piensan que está amaneciendo”; pero no entienden cuánto de belleza hay en contemplar el alba.

Don Víctor Manuel Cortés Vargas. Foto: Diario del Huila, 1989.

“L.C.: Ustedes son dos tipos bien diferentes. El Víctor Cortés que

se gana la vida realizando memoriales en la oficina de asuntos jurídicos de la familia y Ángel Sierra Basto, quien vive, trabaja, sueña y cohabita con la poesía. ¿Cuál de los dos soporta al otro, en realidad?

“V.C.: Yo creo que Ángel Sierra Basto, muy a su pesar, tiene que

ser tolerante con el escribidor de papeles, de memoriales, porque como se decía en el tiempo en que todavía se lo usaba: „el papel sellado, el de los memoriales, empobrece hasta el embrutecimiento‟…

“L.C.: Entendemos que en cuanto a creación poética, el trabajo no
se ha suspendido. El inventario de seguro ha crecido. ¿Cuántos poemas ha escrito Sierra Basto hasta hoy?

“V.C.: Por ahí que sean potables habrá unos treinta poemitas.
[Piensa un momento y después confirma la respuesta con un gesto de cabeza]. Tolerables unos treinta, porque a pesar de la aparente evolución moral de la sociedad en estos años, se le continúa teniendo miedo a ciertas expresiones, a algunos conceptos, que todavía no van, para decirlas en las tertulias de familia. Esas cosas que se miran como pensadas por algún paranoico y atemorizan.

“L.C.: ¿Quiere esto decir, que la nueva poesía de Ángel Sierra,
resulta una agresión a la manera de pensar convencional de nuestro medio?

“V.C.: Aquí entre nos, Leo, yo creo que la gente no piensa. La

mayor parte, apenas repite lugares comunes. La información de los periódicos, lo que se escucha por la radio y todo cuanto distorsione la capacidad de estudio y de análisis. De pensamiento. La televisión. Me explico: La gente se preocupa por cosas materiales, no por lo espiritual. La diversión y el esparcimiento se encuentran prefabricados en cuanto proporciona la propaganda impuesta por los medios de telecomunicación. No existen las satisfacciones íntimas, fuera de lo que esté de acuerdo con la moda de aceptar las

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situaciones creadas por una élite de genios que manejan tales medios.

“L.C.: ¿Se puede inferir, que a la gente le da miedo pensar y busca
sustituciones que la releven de la responsabilidad de pensar o escapes al compromiso de las ideas?

“V.C.: Exactamente. La gente no piensa, pero casi nunca
voluntariamente busca esos sustitutivos, esos escapes, porque le costaría tener que pensar en ello. Sencillamente viven una vida intelectual tranquila, anquilosada, alejada de toda preocupación diferente de la consecución de dinero fácil para la diaria subsistencia…

“L.C.: ¿Hablamos casi de pensamientos enlatados para el consumo
de la masa, listos para el uso, casi pre–cocidos que se entregan a través de la prensa y la televisión?

“V.C.: [Sonrisa sardónica] –Otra cosa no hacen los medios de
comunicación. Acondicionan la masa para que acepte que aquello es bueno o malo, fulano es un gran líder y aquel otro zutano no sirve para nada. Que quien quiere progreso busca beneficio propio o en reversa quien busca su beneficio, es progresista. El pensamiento es casi pieza arqueológica. Todo está condicionado a cuanto se oiga o pueda leer en la prensa. Hay que darse cuenta de que no hay quien lea un libro, una obra. Los escritores le presentan al público un mosaico de ideas que no llevan propiamente mensajes de supervivencia, de esperanza ni felicidad, a no ser que adopten formas perfectamente artificiales.

“L.C.: Al hablar de esta nimiedad del mensaje, de ese vacío de
ideas en cuanto se ofrece a los consumidores, ¿estamos al borde de suponer una especie de conjura en contra del pensamiento significante en los escritores modernos?

“V.C.: Claro. No se está dando contenidos y se está usando un

castellano derruido por el mal manejo. Ese idioma desmantelado se convierte en el pan de cada día, excepciones honradas unas pocas, para los infortunados lectores de diarios, best séllers y revistas.

“L.C.: Examinemos el panorama nacional. Esa sed por leer cosas
significativas y bien escritas que atormenta al Superyó de Ángel Sierra Basto, ¿qué autor colombiano actual puede si no calmarla, por lo menos mitigarla?

“V.C.: [Lacónico] –Cuando quiero leer un buen libro –dijo
alguien–, lo escribo.

“L.C.: Cambiemos de tema. La época de Los Papelípolas fue

momento dorado para Víctor Manuel Cortés Vargas, porque lucía los créditos de los textos escritos por Ángel Sierra Basto y hasta recibía los honores correspondientes. El Alter Ego era querido, admirado y por eso se toleraba al de los memoriales en toda parte en la sociedad de Neiva.

“V.C.: Fue una época dorada. Para la bohemia, de otro lado sólo

deja como cosa sustantiva el recuerdo de los buenos amigos de Ángel Sierra. Comprensivos. Quienes creían que lo escrito tenía

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algún valor. Tanto que Luis Ernesto Luna, empeñó un poema por trago en el Taurino. No se lo rechazaron y en ese tiempo trescientos pesos eran bastante dinero…

“L.C.: Bromas aparte, Ángel sigue vivo y trabajando. ¿De qué se
ocupa ahora?

“V.C.: Recientemente, algunos poemas, una glorificación de la
locura de Silva Silva a quien tengo inmensa estimación y un par de cuadernos titulados. Es cuanto puedo decir de momento. Las otras cosas, por ejemplo los apuntes para una nueva concepción de Dios, trabajos largos, dispendiosos y seguramente fatigantes para los lectores no acostumbrados a intelectualizar lo metafísico.

“L.C.: Siempre se le consideró como un sujeto protestatario e
irritante. ¿Es esto lo que lo tiene alejado de las actividades de publicación y difusión de la Obra acumulada?

“V.C.: No. [Le cortamos de forma abrupta] “L.C.: Se le juzgaba imprevisible, desconcertante, una especie de
poeta maldito. No apto para menores de edad…

“V.C.: A las publicaciones las frenaron cosas como la falta de
medios para conseguir ediciones. A mi edad, se aburre uno de estar rogando, suplicando que por misericordia con el prestigio, le presten a uno las páginas de las revistas literarias o los periódicos, con la esperanza de mostrar algo de la propia pluma.

“L.C.: ¡Ah! Entonces, ¿un escritor necesita ser leído? “V.C.: La vanidad humana, gira en torno al hecho de que se le
conozcan a uno sus virtudes y que los defectos se consideren como virtudes por quienes le traten. No se trata de buscar la aceptación de los demás. Pueden conocer su pensamiento y si no lo aceptan, por lo menos que puedan expresar motivos para ese rechazo. Así, uno puede saber a qué atenerse con respecto al valor atribuible a su propio ideario.

“L.C.: Algunos –caso del poeta Guillermo Martínez– piensan en un
lector ideal, pero escriben pensando también en los antilectores; quienes le acepten o no lo toleren. No conociendo casi nunca en forma personal a las personas para quienes se trabaja, ¿cuáles son en este plano las motivaciones de Sierra?

“V.C.: En esto ocurre, que se escribe por complacencia íntima, casi
como una masturbación intelectual. En cuanto a que el vulgo, municipal y espeso no quiera, no entienda, no lea la poesía, queda aplicar la frase evangélica a modo de precepto regular: No se darán margaritas a los puercos. “En nadie se piensa al escribir, lo mueve a uno la satisfacción de poder expresar en las formas más adecuadas para capturar la belleza del lenguaje, el ritmo de las ideas, los pensamientos significativos, para que comiencen a ser como obra de arte. El recrearse luego con lo creado. Llegar a un tranquilo reposo en donde se pueda con toda la dedicación, pulir la obra y cultivar los vicios, como una manera de escapar a la realidad que a nadie hace

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feliz. Sólo saliéndose de ella puede uno encontrarse a sí mismo, si eso es lo que le place a modo de entretenimiento.

“L.C.: Nos consta que no tolera las roscas de intelectuales, que a

nadie respeta de modo manifiesto. Pero todo lector tiene su autor de mesa de noche, un crítico…en fin, alguien que gusta más que los otros. La Biblia, Safo, Sade, el Kemphis, textos como El Derecho de Licurgo o El Derecho de Nacer. Hablemos de libros y autores favoritos.

“V.C.: Mi autor de cabecera si lo tengo, podría ser Nikos

Kazantzakis. Es manifiesto el parecido ahora que todo el mundo habla de la película La Última Tentación de Cristo, de la línea argumental con su Cristo de Nuevo Crucificado.

“L.C.: En los sesenta, la gente de Neiva, se sentaba en grupos para
leer a los grandes novelistas. Los corrillos comentaban obras como La Sibila o El Enano Negro y se sentía una cierta atmósfera literaria. Hoy, aparte de los universitarios en la especialidad, nadie se interesa por las letras. ¿Sirven para algo los corrillos con pretensiones de intelectuales?, ¿prestan alguna utilidad?

“V.C.: Que la prestan…bueno, la prestan. Con ellos toman cohesión
grupos de personas que comparten las mismas preocupaciones y pertenecen de algún modo a la misma familia intelectual. En ese orden de ideas, pienso yo que resultaría conveniente que se reuniesen de nuevo esos cenáculos, esas grutas. Que se pudiera tener a dónde ir, siquiera una tarde en cada semana para oír lo que los demás han producido y a que conversaran con las ideas que entre más locas, ¡son más ideas!

“L.C.: En las épocas de su más crítico aburrimiento, Ángel Sierra
Basto, ingenió como pasatiempo mundos prehispánicos, culturas de características imaginarias, toda una historia de América en contravía que por las páginas que de ella conocimos, es uno de los más logrados ejemplos nacionales del realismo fantástico. Los Incas poseían en ella una civilización que tocaba la bioelectrónica, las estatuas de San Agustín eran depósitos de memoria colectiva, las piedras de las construcciones megalíticas se tallaron con sonido… ¿En qué acabó ese trabajo?

“V.C.: En esa época, alcanzaba a las trescientas páginas23. Después
estuve en Machu Pichu y visité el punto de la garganta, del abismo profundísimo sobre el cual atravesaba el puente de “luz ionizada”. El aparato sencillamente construido, era una especie de linterna que proyectaba su luz entre una pared del cañón y la otra. El haz luminoso tenía solidez suficiente para permitir el paso de los visitantes al santuario, en el acantilado opuesto, donde comenzaban las gradas cuya presencia a más de quinientos metros de altura sobre el fondo del precipicio, hoy nadie se explica. En la ciudad sagrada, no se trabajaba. Los estudiosos habían encontrado lo que la humanidad de hoy no tiene, necesitándolo con urgencia: Una solución de primera mano para la pobreza absoluta. Las lombrices de tierra, no comen cosa diferente que tierra. Con eso crecen, se reproducen, engordan…por una enzima perfectamente sintetizable que tienen en el aparato digestivo. Usando la enzima elaborada en el laboratorio con medios muy simples, puede uno
NOTA DE O.L.: Se perdieron y rogamos a quien las tenga por su devolución para publicarlas.
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tomar una garlancha, sacar tierra del patio de la casa en el caso de necesidad para vencer el hambre…sin preocuparse por conseguir plata para hacer el mercado.

“L.C.: Toda una tomadura de pelo a la seriedad de las ciencias
convencionales. Cuéntenos un poco más sobre las tecnologías de estas tribus y su historia.

“V.C.: Hablo en serio. Habían llegado a dominar la fuerza de
gravedad. Utilizaban para ello discos de oro en los cuales dentro de cajas de diseño especial, se colocaban preparados a base de cenizas de laurel. El laurel tiene características especiales de orden eléctrico; repele el rayo a tal punto que no se registra en los anales de la historia, el caso de un solo laurel que haya sido herido durante una tormenta. Eran discos con capacidad para mover pesos enormes en toneladas, con la fuerza del dedo chiquito, porque el peso desaparecía completamente.

“L.C.: Hace años en nuestra época de minería, aceptamos la

comisión de una empresa para buscar en el Caquetá unos sembrados de quina del tiempo de los Caucheros. Trajimos de allá una piedra verde, pulida, cuadrangular, tallada con precisión que tomamos como prueba de la existencia de una ciudad perdida en esa región. ¿Qué pasó con esa pieza?

“V.C.: No hubiera servido de nada publicar el hallazgo. Por eso la

piedra está ahora en otra ciudad perdida, la situada en las Vegas del Congreso, conocida también como la Vega del Muerto, en la orilla del río Granates. Ruinas enormes pétreas de arquitectura ciclópea, que están completamente ocultas por la vegetación. Los científicos no han podido encontrarla, porque no la han buscado. A veces tropiezan por casualidad con algo como en el caso de los túneles del Tolima. Para buscar hay que caminar y a los investigadores les pasa lo que al INCORA, que no llegan sino hasta donde llega el jeep por la carretera. Llegan hasta donde termine el camino. Luego, se devuelven. Donde termina la trocha termina la geografía de Colombia.

“L.C.: Todo hombre tiene un sueño por realizar. “V.C.: El mío es el de llegar a una economía sin dinero. No
necesitar de ningún signo para sobrevivir. Conseguirme un José de Arimatea que me suministre todo y así dedicarme a pensar, a meditar, a hacer milagros, en esa tranquilidad absoluta que se necesita para que el cerebro funcione al máximo. Por eso construyo en la finca de la familia, un mirador para esperar con toda calma, vaso de whisky en mano, a que pase de nuevo el cometa Halley, en compañía de mis amigos de otro tiempo, preparando las ideas para el futuro.

“L.C.: La mañana ha pasado lentamente. En el radio de alguna
casa vecina, el cantante de un grupo de rock en español, asegura que nadie debe dar su cariño a Pilar, porque ni tiene bicicleta, ni senos grandes y además tiene un niño, lo cual a sus ojos la hace despreciable, en este mundo donde los valores se miden con la marca de la ropa y el número de ceros en la cuenta bancaria. Delante de mí, procedente de una época y un planeta distinto, Ángel Sierra Basto, ante la llegada de unos papeles, comienza a transformarse enfundado en su disfraz de Víctor Cortés Vargas, en el picapleitos de todos los días. El próximo cliente, como todos los

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que pasan por la poltrona en que se encuentra sentado hablará de su problema laboral, de la cuenta insolventada, de cómo piensa repartirse los hijos con su mujer, pero nunca intuirá, la clase de Ángel que ocupa en esta oficina el trono ancho de cuero sin curtir detrás del escritorio. “Al pasar los años, la gente descubrirá la trascendencia de su obra, más allá de las apariencias de su reluctancia a aceptar normas y preceptos sociales que le incomodan o del rechazo ajeno a su cáustica consideración de los defectos y prejuicios imperantes. Con la amnistía acomodaticia de una nueva moda, le reivindicarán aún los más acomodados. Le perdonarán quienes hoy le marginan por no haberse decidido a seguir la carrera de magnate o líder político. “Por nuestra parte sabemos que sus ojos apagados, siguen abiertos a niveles de belleza que otros son incapaces de percibir. Nos ponemos de pie al final del tinto y ya de salida nos damos un abrazo de esos que corroboran la existencia de los lazos afectivos de tiempos anteriores. Mientras escribo estas líneas, el poeta se repone de una afección cardiaca que a todos tomó por sorpresa. Queremos que estas líneas le lleguen como demostración de nuestro cariño, y nuevo estímulo para vivir toda la poesía nueva que nos tiene prometida”.

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IX – DE LAS FLORES DEL MAL, AL JARDÍN DE LOTOS
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“Me ocurrió como cuenta Heródoto del poeta del Ática: Envidiosas las musas porque su lira lo hacía agradable a los dioses, le sacaron los ojos. Pero nada en la vida es nefasto ni hay desgracia en perder la visión, porque entonces el Verbo hace el milagro de que actúe la visión interior y así con el tercer ojo no sólo se aprecia el mundo físico, sino el cosmos interior. Por eso he llegado al Nirvana. “…Y luego me hago leer en la prensa nacional otra realidad tonificante: Que equivocadamente buscaba la paz, la fe–licidad y el sosiego en el poder del dinero y del mando, para por fin como en el apólogo de Buda encontrar que todo lo que se desee de bienestar, prosperidad, seguridad econó–mica y sosiego está dentro de cada hombre mismo. Nada hallaremos, porque Dios no está fuera del hombre sino dentro del hombre mismo”24. –FRAGMENTO DE CARTA SILVA SILVA, 1992.
DE

ÁNGEL SIERRA BASTO

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a plasticidad en la vida y en el arte de cierto no llega hasta la fatiga de

los años. Lamentablemente, ninguno de los críticos literarios se ocupó de su poesía mística25. SU NOM DE PLUME Su nom de plume [seudónimo] Ángel Sierra Basto, no surgió por “jugar al azar” como lo expresa Delimiro Moreno en su obra Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética26. Algunos afirman que era el producto de su admiración por Lanza del Vasto [poeta y filósofo italiano, discípulo de Mahatma Gandhi] y como resultado del cambio de la „V‟ por la „B‟ –“para ganar un poco de originalidad” afirma Leo Cabrera–, lo que creemos no es descabellado cuando leemos poemas suyos como Regresaré, en el que cita versos de Kabir Sahib [santo poeta de la misma tradición Sant–Mat en la que Gandhi, maestro de Lanza del Vasto, fue iniciado27].

Lanza del Vasto [1901–1981], filósofo y poeta italiano discípulo de Mahatma Gandhi [iniciado por el gran Satgurú, Sant Hazur Baba Sawan Singh Ji Maharaj de la tradición Sant–Mat] – primera admiración de Sierra Basto.

Carta del archivo personal del poeta, archivo de su hija Inés del Rosario Cortés. El análisis a Ángel Sierra Basto por parte del crítico Jorge Guebelly versó más sobre lo religioso [el paso del cristianismo al budismo del autor] o la cáscara que sobre lo verdaderamente místico se halla en su poesía o su esencia. Véase la distinción entre Religión Objetiva y Subjetiva en la traducción del Jap Ji de SINGH, Kirpal, pág. 3. http://www.ruhanisatsangusa.org/jj/eljapji.pdf 26 Santafé de Bogotá, Vargas Editor, 1995, pág. 45. 27 Mahatma Gandhi –a pesar de los comentarios, de ser tildado de racista– fue discípulo [conforme a la obra El Secreto de los Secretos por Darshan Singh] del gran Sant–Satgurú Hazur Baba Sawan Singh Ji Maharaj.
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Otros sostienen que un tío abuelo materno suyo –émulo de Des Esseintes– llevaba este mismo nombre. Lo cierto es que el seudónimo

evoca la lucha entre el bien y el mal.

A.S.B., tres etapas de su vida –de la última a la primera– como destellos de la evolución de su alma reverberados en su poesía28. Sierra pasó de la orfandad física a la orfandad metafísica 29. Habiendo demostrado gran interés en el misticismo desde su adolescencia –como adelantado lector de “Blavatsky, Besant, Steiner, Ledbeather, Heindell, Atkisons, Heller y Maistrella30”31– escanció así el aroma su nombre áureo entre los predios de Polimnia32: “T R A N S M I G R A C I Ó N
Portada de la primera obra de Ángel Sierra Basto, “Dimensiones”. Financiada por INTERCOL e impresa en los talleres de la Imprenta Departamental del Huila en 1963 [con 5000 ejemplares]. La portada, como las de todos los Cuadernos Huilenses [colección en la que publicaron Los Papelípolas] fue dibujada por el poeta Rubén Morales. Consultable en la red nacional de bibliotecas del Banco de la República, Luis Ángel Arango.

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ataratas de vidas con aludes de muertes. Vendavales de angustia de cien resurrecciones. Tifón que apaga luces y en barro me conviertes y huracán que me siembra por distintas naciones.

empestad que a los ciegos vuelve clarividentes. Terremoto en el karma descuajando pasiones. Torrentera de luces que se vuelca en las mentes y furor y tortura de las transmigraciones…

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h, ley ineludible de irnos para volver.

Portada de la Revista Ecos del Bachillerato nocturno José María Rojas Garrido, edición de diciembre de 1963.

El seudónimo Ángel–Sierra–Basto, es símbolo también de 1. Los misterios espirituales; 2. Los misterios morales e intelectuales [nivel de conflicto]; y 3. El torpe dogmatismo, respectivamente. A este tenor, desde la perspectiva subjetiva de varios autores místicos, este último nivel no es la excepción entre muchos iniciados, quienes por su bagaje mental – robustecido a lo largo de vidas–, tratan de hacer del Sendero una religión y son dados al juicio [potestad de Kal o el poder negativo]. Para Platón –discípulo de Sócrates– son estos mismos los que terminan usualmente asesinando físicamente a su Maestro, por no poder resolver el conflicto entre su religión y la comprobación en la experiencia interna de Luz y Sonido divinos o el Verbo experimentado en la inversión de los sentidos. 29 La orfandad es un rasgo común con los papelípolas Julián Polanía [huérfano de madre de un año de edad] y Luis Ernesto Luna [huérfano a los 12 años de progenitor], lo cual llevó a Jorge Guebelly a considerar –según Delimiro Moreno, op. cit. [1995]– que “todos los poetas del Huila son huérfanos”, motivo por el cual escribió Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, 1987. Creo que a diferencia de Moreno se refería –y más concretamente– a la ausencia de una tradición literaria… 30 ¿Acaso será en vez de un autor, una alegoría al mantra “Maistreya” de Figueira? 31 Véase de su pluma, Los Encostalados o Policías de Dios en el semanario El Debate, Neiva, 21 de julio de 1962 – reeditado en Facetas, Suplemento Dominical de la FUNDACIÓN PARA LA ENSEÑANZA Y LA PROMOCIÓN DE LOS OFICIOS Y LAS ARTES TIERRA DE PROMISIÓN, Diario del Huila, Neiva, octubre 26 de 2008 # 217. 32 Atavismo de su tío tatarabuelo, el prócer Gral. Manuel Antonio López, cuya primera obra “histórica” Las Tardes de un Panteón fue publicada justamente 100 años antes de la primera obra de Sierra, titulada por su carácter místico Dimensiones [1963], en la que plasma –con notoria plasticidad artística– su búsqueda por la realización interna, en poemas como Tránsito, Quiéreme Lejana, Poema Astral, Este Árbol, Eheu –acorde a Horacio y Rubén Darío– y Tramsmigración. Posteriormente, en su obra póstuma Xenias y Apophoretas de Menein Laos [1994], hallamos otros áureos de este “griego opita”, como Sentí Que Algo Se Desgarraba, Se Llama Muerte y Regresaré.

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Oh, camino dorado de los arcos del triunfo. Oh, sublime suicidio del regreso a nacer.

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i es esfuerzo supremo retornar sobre el [mundo, ya se ve, ya se anuncia, la suprema conciencia de que estamos presentes con antigua [presencia al volver a nacer”33. En la Revista Ecos34 donde publicaron varios de sus poemas los papelípolas, Víctor Cortés Vargas había referido sobre los versos de Luis Ernesto Luna: “La palabra brilla como piedra preciosa y el colorido conceptual se confunde con la música astral”35. En esta, su conexión intelectual o espiritual inicial con Sant–Mat, se leen en sus poemas algunas alegorías al Verbo, Shabda, Udgit, Kalma o Naam en su expresión de sonido. Leamos este fragmento incuestionable de Regresaré, semejante a la alusión de la flauta de Krishna:

“L

a canción de Amor viene al oído

[…] y se apaga la sed de los sentidos”

En „Sentí Que Algo se Desgarraba‟ –de los poemas inéditos a la muerte36–, otra referencia al Verbo o Shabda [en su misma conexión con Sant–Mat], pero en su expresión luminosa:

“U

n destello. Relámpago de intensa luz como el disparo de un flash sobre la cara. Enseguida el Nirvana”.

SIERRA BASTO, Ángel, Dimensiones, Imprenta Deptal. del Huila, Neiva, 1963. Revista Ecos del bachillerato nocturno José María Rojas Garrido, # 1, diciembre de 1963. 35 Las alegorías de Sierra Basto al Verbo como “sonido” con su particular expresión en cada plano interno resultan para la historia desconcertantes, puesto que el Adi Granth o Sri Granth Sahib y la revista Sat Sandesh [en los cuales se aclara el contenido real de dicha alegoría], no habían sido traducidos aún al español para esa época. 36 Estos poemas, bien podrían haber dado apertura al famoso libro del médico MOODY JR., Raymond, Life After Life [Vida Después de la Vida], obra que constituye un hito en la conciliación entre ciencia y espiritualidad.
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MÍSTICO BUNBURISTA

Á

ngel Sierra Basto fue un místico bunburista. Bunburista es un

término acuñado por Oscar Wilde en su obra La Importancia de Llamarse Ernesto para referirse a alguien que después de llevar una doble y larga vida de infundios, termina por descubrir que aquella que creía haberse inventado era la real, y la que creía real, no era eso a ciencia cierta… Toda una paradoja [¡!]. A este tenor, Wilde sentenció en El Retrato de Dorian Gray: “A veces pasamos años sin vivir en lo absoluto, y de repente el infinito se contiene en un solo instante”. Por su parte el más grande poeta místico en urdú del mundo, Sant Darshan Singh Yi, dijo a Arran Stephens: “todo santo tiene algo de poeta como todo poeta tiene algo de santo”.

Oscar Wilde “el príncipe de la paradoja” [1854–1900], poeta y dramaturgo irlandés, autor de una de las obras más cargadas de sensibilidad que se hayan escrito, “El Retrato de Dorian Gray”.

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X – COLOFÓN

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l nombre de Ángel Sierra Basto, quedará tatuado en el Parnaso junto

al de aquellos vates que descendieron del Olimpo para avivar con sabiduría la antorcha de Prometeo, la zarza de Moisés, el bautismo de fuego o la expresión luminosa del Verbo en la iniciación. Ejemplos claros son en Oriente: Maulana Rumi, Maulana Dard, Mueenudin Chisti, Khwaja Hafiz, Bulleh Shah, Shamaz Tabriz, Khusro, Sapadi, Rabindranath Tagore y Sant Kabir Sahib37 –citados estos dos últimos en la alegoría al “océano de miel” 38 por Sierra Basto en su poema Regresaré–; la santa poetisa Mira Bai, el gran vate y maestro Tulsi Sahib, Muhammad Sadiq Zalili, Shah Mashrab. A este tenor, Sur Das, Swami Shiv Dayal, el célebre libanés Khalil Gibran, Hikmet de Ahmad Yasawi, Allah Yar, Rudyard Kipling y el ya citado Maestro, Sant Darshan Singh Ji Maharaj –por hablar de los más destacados–. En el Occidente aristotélico figuras como Pitágoras, Shakespeare, Homero, Dante, Lanza del Vasto, Herman Hesse, Apolonio de Rodas, Tennyson, Huxley, Elliot, Goethe, Nerval y Victor Hugo hicieron lo mismo. En España, San Ignacio de Loyola, Sor Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa de Ávila, Fray Luis de León y Leopoldo Panero; y en Centroamérica, Octavio Paz y demostraciones de gran riqueza espiritual ancestral como el Popol–Vuh39. Cerca de una década antes de su deceso acaecido el 21 de octubre de 1992, su pluma atormentada –pero iluminada– escribió:
SE LLAMA MUERTE -Fragmentos-

Los tres grandes Maestros del siglo pasado, Sant Hazur Baba Sawan [izq.], mentor de Mahatma Gandhi; Param Sant Kirpal Singh [der.] y su hijo y sucesor, Sant Darshan Singh Ji Maharaj. Foto por cortesía del pintor y escritor, Arran Stephens. Apa– rece en su mirífico trabajo Moth & The Flame, el cual marca la caída epistemoló– gica de la masonería: www.arranstephens.com

R

evisaré los hechos de mis vidas

proyectaré otras formas de ilusiones y otro engranaje de reencarnaciones.

Consúltese el libro Adi Granth o Granth Sahib. El gran iniciado Tulsi Sahib hizo la misma alegoría con su obra Ratansagar [El Océano Precioso]. Sant Kabir Sahib hace así referencia al Verbo, cuyo contacto en meditación lleva “como un río” al alma hasta “el océano de miel” que es Sach Khand, plano sin ilusión [de pura verdad]; “patria del alma” donde esta pierde su “yoidad” fundiéndose con su Satgurú y liberándose así del ciclo transmigratorio. Para algunos comentaristas se trata de la misma “Nueva Israel” de la Biblia y Maestros como Darshan Singh Ji Maharaj, afirman que es la misma “Muqam–Fil–Alah” de los sufíes [también “Fana–Fil–Alah”]. Otra referencia en la literatura a la patria que es “puramente espiritual” [y no–física, como lo pretenden algunos pueblos fanáticos y beligerantes], podría ser el reino de Ulises en La Odisea de Homero… 39 Libro sagrado de los aborígenes Quiché de Guatemala, que semejante al Génesis de la Sagrada Biblia relata la historia de la creación. El nombre Popol Vuh quiere decir “memoria de la comunidad” y su traducción literal es “El Libro de la Estera”. En lengua quiché pop o popol es una estera de hojas trenzadas en la que se sienta toda la familia; y vuh o uuh traduce papel o libro [uoch] que sirve para escribir. El escribir un libro implica la amenaza inmanente de perder el conocimiento y/o la intención de propagarlo, de lo que se colige que pasaron de la tradición oral a escribir, con la llegada de los españoles.
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Q Q Q
[…]

uiero que un enorme silencio ä mi lado repose

que ni liturgias ni coros aparezcan allí que los cantos mortuorios no interrumpan la calma que tampoco se sientan las florales fragancias.

ue ninguno me llame, que ninguno se afane

Que ninguna vestidura a mi cuerpo se adorne Que no existan los llantos, que ninguno solloce Que el lamento no exista y el singulto se acalle.

ue ninguna corona aparezca en la estancia

Que no existan los cirios con su llama al destello Que ningún sacramento mi cadáver profane Que los rezos mortuorios mis despojos no ofendan

Q

ue me dejen partir del porche del fin sin amigos,

sin indulgencias ni rezos ni cirios ni coros ni llanto ni amor.

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Víctor Manuel Cortés Vargas [Ángel Sierra Basto], en el umbral de su vida mística. Pitalito, 1991.

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Presente, periódico huilense fechado en noviembre de 1992, describe fielmente la personalidad de Ángel Sierra Basto [pág. 3a]:
“Alimentador de sueños, arquitecto de versos, litigante de fallas humanas, alquimista de frases y guardador de secretos, afrontó la batalla de la vida con elegancia e hidalguía. Noble en las victorias y humilde en las derrotas. En su diario trajinar por caminos de códigos, artículos, incisos y parágrafos, conoció profundamente los errores y flaquezas de los hombres, avizorando el destino exacto de las causas perdidas. Tenaz en la lucha, no transigía con la mediocridad ni con la hipocresía, ni claudicaba ante la maleza o el chantaje. Tampoco inclinaba la cerviz ante el poderoso para invocar favores, así lo golpeara la fatalidad o el infortunio. En rondas de bohemia, evocaba clásicos, rasgaba el aire con el apotegma de una frase o rompía el hielo de un epígrafe. Audaz en la controversia, permitía filosóficamente que el tiempo se encargara de avalar la fuerza de sus razonamientos”.

Ante su deceso, la Gobernación del Huila como el honorable consejo de Pitalito, rindieron sus decretos de honores, exaltando su labor como poeta, egregio hombre en el ámbito de las leyes, difusor de la cultura y verdadero ejemplo generacional.

“M

orí como un mineral y me convertí en planta

Morí como planta y ascendí a animal Morí como animal y fui un hombre. ¿Por qué habría temer? ¿Cuándo fui menos al morir? Sin embargo, una vez más moriré como hombre, para volar con los ángeles benditos… Pero incluso, en la vestidura de Ángel, debo morir. Todo perece, excepto Dios. Cuando haya sacrificado mi alma angelical, llegaré a ser lo que ninguna mente haya concebido jamás. ¡Oh!, déjame no existir, porque la inexistencia proclama en tonos de órgano: „A Él retornaremos‟”.
–MAULANA RUMI

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XI – POESÍA

HAY HORAS COMO PULPOS

NESCIENCIA

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a realidad de enano cefalópodo

mimetizada su virtud cobarde. Allí donde la playa es más amena hinca el pico ganchudo, con alarde; vomita fango pútrido, envenena, y valida mi tesis con su insulto: Hay horas como pulpos.

E

l río de mi ensueño lo consumió

[el verano en mi islote desierto ya de toda [ilusión voy, tremante de espasmos, por [caminos ignotos cabalgando en las llamas con que [mato el amor.

H

ay horas como pulpos,

como los pulpos que venció Girard bajo la roca de “quien–duerme– [muere”. Horas del angustioso resbalar por las ciegas callejas de Spleen. Hay horas como pulpos con lascivos tentáculos de envidia.

I

nsular y vacío, por mis cauces

[subálveos, sitibundo camino mis riberas [desiertas. Mi cielo está cerrado. Los huesos de [la tierra me hacen pensar lo inútil en que se [ocupa Dios.

R

elajada se encuentra toda fibra

de la mano de Dios, que se apretaba sobre el volante rojo del propio [corazón. No se encuentra su rostro en la [derrota ni presta fuerzas al vivir cansancio; con su propia intuición, sabe la vida a lúpulo: Hay horas como pulpos.

I

nsular y vacío. Perdido y

[perturbado. Tremendamente solo de gracia o de [virtud; voy ciego y sin el tacto que [acostumbró mi mano y en furia miro y siento vivir mi [juventud.

E

l agua clara de la propia vida

H

abito los caminos que pinta la

con colorantes fétidos se tiñe. Es el cansancio laxitud del alma y es ira, y es fastidio y es dolor. Abraza el hectocótilo de valvas del amigo traidor en el saludo y hay horas como pulpos.

[mirada; me expreso con los signos del [epileptiforme; aislado miro y pienso: mi campo [calcinado, mis aguas escondidas y mi [cansancio enorme. –ÁNGEL SIERRA BASTO, Dimen– siones, 1963.

H

oras con todo el equilibrio roto,

Dios escondido y Cristo más remoto. Es el día en que ataca el cefalópodo, es el obrar pegado con la duda y el homicidio del que a nadie culpo si no sabe esperar cual manda Buda porque existen las horas como [pulpos.

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AMIGO A José Antonio Jiménez Garcés

SAN AGUSTÍN

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a corriente del tiempo se

migo, yo fabrico castillos

[luminosos que arranco a la cantera de la [imaginación; voy ebrio por paisajes en que la luz [me ciega, mi empresa está en mis sueños y en [mi alucinación.

[nihiliza y en milenarios litos se remansa. La piedra burilada se estiliza y la obsoleta teogonía descansa…

U

n arcaico silencio se desliza

Y

o me sumerjo, amigo, también

en el tótem que no se nos alcanza o muestra su crueldad sobre la risa de cada dios que hacia lo eterno [avanza.

[en tenebrosos abismos que conocen mi [transfiguración. Misterios insondables mi divagar [me entrega y soy augur y orate de toda la [creación.

¿E ¿F

stuvo aquí asentado el

[Paraíso? ¿Llegaron Polinesios escultores del „símbolo‟ y el „Ello‟ adoradores?

A

ue un oratorio de solemnes

veces vivo en bello país de

[maravilla donde se mueve un mundo en furia [de colores. A veces tengo un alma, por lo demás [sencilla, que confunde en mis propios los [ajenos dolores. He odiado a veces tanto cuanto es [pensar y ser que he destruido el mundo para [volverlo a hacer. –ÁNGEL SIERRA BASTO, Dimen– siones, 1963.

[ritos? Hipótesis, conceptos imprecisos y la interrogación al infinito…! –ÁNGEL SIERRA BASTO, Cartografía Onírica de Mi Tierra – En Colección Xenias & Apophoretas de Menein Laos, inédita, 2009.

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TRÁNSITO
A Luis Ernesto Luna Suárez

COMPRÉNDEME

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H

uérfano de tu amor, no hay

n las horas más altas de

[interiores silencios por mi mar de creencias he bogado [hacia Dios. En la tarde monótona voy enfermo [de amnesia, mutilado completo del amor y el [dolor.

[argumento que a mi razón le explique mis [destinos; ni comprendo mis propios [sentimientos ni me entiendo en mis propios [desatinos.

P

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ú que fuiste mi rosa de los

ero enciendo en la vida los

[recuerdos votivos que hierático alumbro por mis horas [sin fe. Al Nirvana camino por la senda [armoniosa con que rompe el silencio mi [tranquilo clamor.

[vientos y piloto de todos mis caminos; razón de mi palabra y pensamiento y causa de mis versos y mis ritmos.

C

ompréndeme señora. Tú mi

S

e oscurece la esencia de mis

[ajena. Compréndeme, compréndeme, [estoy muerto, todo mi oasis lo invadió el desierto.

[viejas canciones. El instante propicio no llegué a [comprender y hacia el orto mis pasos van [llegando al nadir.

N

o hay agua fresca que mi labio

[libe. Mi vida de tu vida se alimenta y mi alma sólo a tu recuerdo vive. – Á N G E L S I E R R A B A S T O , El Carrusel de mi Alma aún Puede Cantar su Grito – En Colección Xenias & Apophoretas de Menein Laos, inédita, 2009.

V

oy rompiendo cristales y

[domando ilusiones hacia el puerto en que pueda no [pensar, no creer. Ya mi tránsito empieza donde acaba [el vivir40. – Á N G E L S I E R R A B A S T O , Dimensiones, 1963.

Empédocles escribió: “Para el alma que del cielo viene/el nacimiento es una muerte”.
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DESPEDIDA
Para Armando Cerón Castillo

VILLAVIEJA

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e voy pero te dejo las colinas

en este punto azul del Universo. Te dejo la cascada y la neblina, la santidad del agua y el disperso diapasón de los trinos y los versos.

L

a luz quema colores en la

e dejo los aromas de los huertos

[extensión desierta. Apenado el río verde ha escondido [los pies, el sol cae a pedazos por la llanura [abierta y hasta el río Magdalena se [consume de sed.

y la llamada de los azahares; anclas abandonadas en los puertos y graznido de garza en los mangla– [res.

A

nchos muros candeales aún

a nostalgia del ser y de la nada,

la angustia de existir –ser sin saber– y la duda metódica anulada al ulular el ser y el renacer sobre una religión anquilosada. – Á N G E L S I E R R A B A S T O , Filosofías & Rimas Rúnicas – En Colección Xenias & Apophoretas de Menein Laos, inédita, 2009.

[soportan la puerta, en que penetran los soplos de la [gran aridez. En el patio soleado agoniza la [huerta y extendida se seca melancólica red.

N V

o el ilustre pasado su presente

[revive –ni un escudo de armas conservó su [portón– y sin parque ni fuente que el [ambiente mitiguen

illavieja la antigua se embaraza

[de sol. Monorrítmica pasa por los días en [que vive la apacible nostalgia de su gloria [anterior. – Á N G E L S I E R R A B A S T O , Cartografía Onírica de Mi Tierra – En Colec–ción Xenias & Apophoretas de Menein Laos, inédita, 2009.

§

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Tres: Y este Gustavo Andrade –Oscar Wilde del gracejoque para amar al Huila posee un catalejo que insinúa del futuro la sonriente faz; con apariencia, porte y verbo de turista, que del amor sutil y lo serio equidista y que del modernismo va pulsando el compás.

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G USTAVO A NDRADE R IVERA

POETA, FUNDADOR DE LOS PAPELÍPOLAS & NOTABLE DRAMATURGO LATINOAMERICANO

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I – ORÍGENES N. en Neiva el 30 de mayo de 1921. F. en Bogotá el 14 de abril de 1974. Rancios abolengos ostentó este notable bardo que se opuso a los valores de su tiempo. De la misma familia de prohombres como José Eustasio Rivera, el general Olegario Rivera, Luis Ignacio Andrade y Julián Motta Salas. II – ESTUDIOS Estudios primarios en Neiva; secundarios en Santa Rosa de Cabal y en San Bartolomé en Bogotá. Superiores de Filosofía y Letras como periodismo en la Universidad Javeriana. III – TRASHUMANCIA En numerosas ocasiones aspirante a la Asamblea Departamental. Se ganó la vida en el trajín burocrático, como jefe de divulgación del Ministerio de Agricultura y sus institutos descentralizados, así como periodista independiente, y ocasionalmente como él mismo lo escribió “vendedor de talento”. IV – SU OBRA Sus producciones periodísticas se encuentran en todos los diarios de su ciudad natal y La Ciudad. También en periódicos nacionales como El Siglo dirigido entonces por Laureano Gómez. Haciendo parte del Centro Cultural del Huila escribió en su órgano publicitario, Huila. Fue famosa su conferencia Neiva Necesita un Alcalde que Quiera a Neiva y es memorable su Guía Para Conocer y Amar el Huila. Se destacó como pocos dramaturgos latinoamericanos de su época. Recordamos entre otras obras de su autoría, El Hombre que Vendía Talento41, Historias Para Quitar el Miedo42, Remington 2243, El Hijo de Cándido se Quita la Camisa44, ¡Hola,

Mención en el concurso Corporación Festival de Teatro, 1959. Opus cit. 8. Premio único de la Televisora Nacional en 1960. Opus cit. 8. 43 Primer premio Televisora Nacional, 1961. En 1973 forma parte de la <<Colección Popular>> de la Biblioteca Colombiana de Cultura COLCULTURA, al igual que sus obras, El Hombre que Vendía Talento, el Propio Veredicto, Farsa de la Ignorancia y la Intolerancia…rodada con el título de La Hija Protestante. La primera hizo parte en 1967 de Teatro Breve Hispanoamericano, traducida al inglés para Selected Latin American One-Act Plays de la Universidad de Pittsburgh. Opus cit. 8. 44 Premio compartido con La Guaricha de Enrique Buenaventura, ganador del concurso de la Televisora Nacional de Colombia. Se estrenó en televisión el jueves 10 de mayo de 1962. Opus cit. 8.
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allá adentro!45, Farsa Para no Dormir en el Parque46 y El Camino47. Quedaron <<en maceración>> -como decía- su ensayo El Valle de las Tristezas; Poeta Sin Ciudad; y Quién es Quién en el Huila. Fue -como lo afirma la obra de Moreno- el que entibó la fundación de Los Papelípolas, como a quien se deben las gestiones de publicación de sus obras y además, el artífice de su Manifiesto que colocó al grupo en el rango de Movimiento. La International Petroleum Co. INTERCOL publicó entre los Cuadernos Huilenses [Imprenta Departamental del Huila] su libro titulado Teatro – Obras Premiadas, tercero de la colección. Más material sobre el poeta y dramaturgo:
-LOSADA, Félix Ramiro, Literatura Huilense, Ediciones Centenario, 2005. -ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, El Áncora Editores, 1997. -LICONA, Pedro, Crónica Poética del Huila, Instituto de Cultura Popular de Neiva, 1996. -MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética, Vargas Editores, Bogotá, 1995. -GUEBELLY, Jorge, Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, Ed. Universidad Surcolombiana. -REVISTA ECOS DEL BACHILLERATO NOCTURNO JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, N° 2, diciembre de 1964 - Biblioteca Privada de Inés del Rosario Cortés Rincón. -RIVERA, David, Índice Poético del Huila, Biblioteca de Autores Huilenses, Volumen III, Imprenta Departamental, Neiva, 1957.

Como hemos dicho, en 1995 el historiador y periodista Delimiro Moreno escribió un libro que se titula con el nombre del movimiento, realizado bajo la colaboración de Antonio Polanía Polanía. En el mismo libro se rescata de la pluma del mismo Gustavo Andrade Rivera una carta enviada a Ramiro Bahamón48, que se considera el Manifiesto del grupo por haber ampliado públicamente más tarde a los Nadaístas y al resto del país. La carta enmarca el pensamiento de Los Papelípolas.

Entre 63 concursantes obtuvo uno de cinco premios de la Televisora Nacional de Colombia. Se estrenó el jueves 24 de mayo de 1962. 46 Publicada en el Boletín Cultural y Bibliográfico de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Opus cit. 10. 47 Obra dramática que representó a Colombia en el Primer Festival Hispanoamericano, España, 1963. Opus cit. 10. 48 Opus cit. 8, pág. 19.
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IV – POESÍA SONETO CON ILUMINACIÓN INTERIOR

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a luz que en mis vigilias yo buscaba como una luz casera de bujía; la luz que a las estrellas preguntaba sin darme cuenta de su lejanía; la luz que a grito herido yo clamaba, la luz que en las mañanas intuía, la luz que con el día no encontraba por más que entre su luz me sumergía, no era en verdad la luz necesitaba, ni la luz de verdad que yo quería. Porque para mi vida iluminada,

L

a luz me sobra con tu compañía. Bien te nombraron Luz, y así nombrada tengo tu doble luz, mil veces mía.

PENA POR CLEMA CARRILLO [Fragmento] I ESTRIBILLO APENADO

T

engo pena de ti, pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

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ntes eras alegre, muy alegre, la risa parecía tu destino: por ella se encendían tus dos ojos como si fueran dos faros amigos que en la cala pequeña de tus cejas, frente al puerto de tus labios tranquilos,
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iban guiando los barcos, las gaviotas, las mareas y los besos perdidos; por ella la menuda catedral de tu frente prendía dos cirios pascuales de tus ojos, y tu cara lucía como una misa de domingo; por ella, por tu risa, tus dos ojos se iban al alegre trotecillo de la blanca llanura de tus sienes como dos Plateros recién nacidos.

T P

engo pena de ti, pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

ena de que tu risa ya no sea la complicada sencillez del trino, la savia subterránea donde cantan las mieles acendradas de los vinos, y el galope del viento en la llanura y la voz marinera de los ríos.

T P

engo pena de ti, pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

ena de que tu risa ya no sea el abono de fe que da el rocío. en la fuerza vital de la semilla, en la dorada juventud del trigo, y en el tallo, que apenas si sostiene la arquitectura elemental de un nido.

T

engo pena de ti, pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

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ena de que tu risa ya no sea el mástil de tu sangre, el navío de tus sueños, las grandes velas blancas de tu cuerpo de canela y de lirio.

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engo pena de ti, pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

ena de que tu risa ya no sea la bandera del sol, el día mismo, que me viene con su paso de luz por la rosa de todos los caminos, y por el marco azul de mi ventana se dora con las tapas de mis libros.

T P

engo pena de ti, pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

ena de que tu risa ya no ría por tu cuerpo, en clara edad de grito, en edad luminosa de cosecha, en la edad de los suéteres ceñidos; en la edad de la sangre por las venas, y en la edad de las venas como anillos de fuego, visibles bajo la piel y palpables a través del vestido.

T P

engo pena de ti, pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

ena de que tu risa ya no sea la loca alegría de los niños
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que tienen un juguete, la alegría del hallazgo del verso presentido; la simple alegría de no quererte porque basta el amor estar contigo.

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ntes eras alegre, muy alegre, la risa parecía tu destino.

ero hoy estás triste, sin tu risa y sin todas las cosas que he dicho, y tengo pena, gran pena por ti, niña de Bogotá, Clema Carrillo.

SONETOS PATERNALES I

E E E

l corazón me dijo su recado, con su voz de campana clamorosa, cuando roto el capullo disecado, se abrían las alas de la mariposa.

l corazón que estaba enamorado por encima de toda humana cosa, cuando el rosal soñaba con la rosa.

l corazón, mi corazón izado vio que la mariposa y que la rosa -y porque así de la virtud convieneson el vivo retrato no olvidado de la abuela, y el rostro de la esposa, y me ordena llamarte Luz Irene.

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aría Marcela, a mi costado para que mi costado la defina, es el viento de agosto arcoisado por la cometería vespertina.

aría Marcela, a mi lado con su cuerpo de gracia jabalina, es el aire de agosto traspasado por la saeta de la golondrina.

aría Marcela, a mi derecha -para la rogativa y la cosechaes agosto en la luz acuarelado por el río, la luz y la colina; y es agosto en el cielo de mi esquina, y es el cielo en agosto madrugado. III

P

orque en tus ojos claros se veía enero todo con su encantamiento, y con toda la paz que yo pedía para pacificar mi descontento; porque para nombrarte yo quería dos nombres de total acatamiento, que cantaran a todos la alegría que a otros vino con tu advenimiento; porque casi te pierdo en mal momento, y porque hubo milagro y hubo goce cuando saliste de la noche al día; para que sea mi agradecimiento por Eugenio Pacelli –Pio XIIasí te han de saber: Eugenia Pía.

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ROMANCE DE LA NIÑA SIN NOVIO

E

staba la niña triste mirando por la ventana todas las horas del día; mirando todas las mozas, mirando todos los mozos, parejas de enamorados que al verla sola reían.

E

staba la niña triste mirando por la ventana: pasaban guapos donceles pero pasaban de largo, sin tan siquiera mirarla, y el corazón se le iba más allá de la ventana.

L

a niña triste era buena, la niña triste era hermosa, la más bonita del pueblo: iban la noche y el día por el cielo de su cara bajo las negras pestañas; iban sangrando los labios los besos desperdiciados del novio que no venía.

L

a niña triste era buena, la niña triste era hermosa, la más bonita del pueblo: qué de poemas cabrían sobre la página blanca del vientre y de las espaldas; qué interjecciones los senos para las frases de amor; qué remolinos de viento los brazos finos y duros para estrujar al amado que no ha querido venir.

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a niña triste era buena, la niña triste era hermosa, la más bonita del pueblo, pero la madre era mala; por eso no la querían, por eso estaba sin novio.

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staba la niña sola mirando por la ventana todas las horas del día: qué triste la cara linda siguiendo con la mirada parejas de enamorados que al verla sola reían.

-M

uchacha, ¿no tienes novio? Que no lo tengo, señor. Que pasan y no me miran. Que no me quieren querer, y mi madre me regaña si le pregunto por qué.

-M

uchacha, tendrás tu novio cuando te quieras morir, que te mereces un ángel y no un galán de la tierra. Cuando te mueras, muchacha, tendrás novios a escoger.

N Q

o estaba la niña sola mirando por la ventana. La llevan al cementerio; está camino del cielo; al fin se quiso morir.

ué alegre la niña triste. Los ángeles la cortejan. Qué alegre la cara linda Buscando con la mirada el novio que la convenga.
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a tiene novio la niña hija de madre mala: la lleva un ángel del brazo. Ya tiene novio la niña.

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Cuatro: Y Julián Polanía, de activo ritmo físico que le imprime ademanes de antípoda de tísico romántico. Este frater, modernista total, que odia los anquilosos mentales a lo antiguo.

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J ULÍAN P OLANÍA
POETA & POLÍTICO

Dibujo por la plumilla de Rubén Morales, Cuadernos Huilenses.

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N. en Santa Rosalía [poblado del municipio de Palermo, Huila], el 28 de agosto de 1933 - F. en Bogotá, el 7 de junio de 1965. I – ORÍGENES En el interior de la Galería de Palermo, se lee en letras de bronce un verso de este aedo: “Yo nací sobre ti, donde la tierra es un abrazo entre los árboles para la piel agraria de los hombres”. Hijo de don Aquileo Polanía, a su vez hijo del patricio don Julián Polanía Medina, hombre acaudalado de Palermo [Huila], de donde proceden de generaciones atrás los Polanía, como lo escribe Moreno, “de rancio esplendor regional” [Moreno, 1995, pág. 65]. Su bisabuelo, don Patricio Polanía es aún recordado como un gran terrateniente y letrado. La hermana de este último, Benedicta, figura como propietaria de las tierras de La Venturosa, escenario de la novela de Ramón Manrique. No tenemos datos maternos, salvo que el poeta quedó huérfano de 1 año, por lo cual fue del cuidado de su psicorrígida abuela, quien quiso que se ordenara de cura, por lo cual no es raro que “odie los anquilosos mentales a lo antiguo” como versa el poema de Silva Silva que conduce este texto. Casó con Encarnación Pérez49, con notoria descendencia. II – ESTUDIOS De la libreta de su progenitor, don Aquileo, extraemos basándonos en la obra de Moreno- los siguientes datos: 1940 Estudios de primaria; octubre de 1944 - Estudios en el colegio Seráfico de los Franciscanos; 1946 - Colegio Salesiano San Medardo en Neiva; 1959 - Colegio San Agustín; se gradúa poco después de tercero [actual octavo de EBS] en el colegio Santa Librada; estudiando 4° [actual noveno de EBS] se retira del Santa Librada; mayo de 1952 - es admitido en el cuartel de Villavicencio o Apiay. III – TRASHUMANCIA Conforme a Moreno, se incorporó al batallón Colombia y viajó a Corea como soldado raso, estando cuatro años por voluntad propia [3 más de lo obligatorio]. Salido del ejército, los políticos a quienes ayudó, le consiguieron Polanía el cargo de oficial escribiente de la alcaldía de Salado Blanco. Viaja a Bogotá y aunque se relacionaba con el círculo de literatos más importante del país en el Café Automático, se convierte en obrero raso de una fábrica de llantas. Posteriormente decide retornar al ejército en calidad de Adjunto
“Una dama muy enfermiza” conforme a Moreno. Dieron siguiendo a este autor, educación a toda su descendencia marcando una pauta en el pueblo. Entre sus hermanos, es memorable el ingeniero Ildefonso Polanía Pérez, Gerente de Centrales Eléctricas del Huila, origen de la actual Electrificadora del Departamento.
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Auxiliar de la división de Reclutamiento, sede Bucaramanga. Ocho años después es trasladado a Neiva, donde se convirtió en dos ocasiones –no seguidas- en diputado, con labor ejemplar en representación de su partido conservador. Fue el gestor del Barrio Santa Isabel que acabó con cinturones de miseria. Junto con el sacerdote Jenaro Díaz Jordán -entre otros- funda el Centro Cultural del Huila, que sería más tarde convertido en la Academia Huilense de Historia en el que se hizo amigo de aquellos con quienes más tarde se conformaría Los Papelípolas. Elegido Primer Gerente de las Empresas Públicas de Neiva por el Concejo de Neiva bajo la alcaldía del doctor Guillermo Plazas, labor que desempeñó con lujo, acaeciendo su deceso en un accidente automovilístico mientras fungía en el cargo, el 7 de junio de 1965 [Moreno, 1995]. SU OBRA Sobre su profundidad, en la obra inédita Ángel Sierra Basto, Epopeyas del Alma del Trueno, apunto lo siguiente: “Tuvieron [Los Papelípolas] ese ideal de vida exquisito y rebelde de Gabriele D‟Annunzio -véase su obra cumbre, El Placer o la del duque Jean Floressas des Esseintes en la novela más grande de Joris Karl Huysmans: A Rebours -, lo cual seguro marcó particularmente a Sierra Basto y Silva Silva más cercanos que el resto a los poetas malditos. Tenemos una expresión cercana en su abstracción al simbolismo pero verdaderamente decadentista en el poema „Árboles‟ de Julián Polanía: “Por debajo de los árboles andan los sonidos tristes buscando las cepas sin encontrar resistencia en la sombra. ¡Andan! Como el tono de la gran melodía de Wagner ebrio, de brazo del amor, pisando las hojas del bosque. […] Sigamos el placer de las bestias que, debajo de los árboles, aman las raíces”. La International Petroleum Co. INTERCOL publicó sus primeros versos: Noción de Pesadumbre [el primero que sería editado de los Cuadernos Huilenses bajo la dirección de Gustavo Andrade Rivera], en la Imprenta Departamental de Neiva, corriendo el año 1958. Material bibliográfico sobre Polanía Pérez:
-LOSADA, Félix Ramiro, Literatura Huilense, Ediciones Centenario, 2005. -ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, El Áncora Editores, 1997.

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-LICONA, Pedro, Crónica Poética del Huila, Instituto de Cultura Popular de Neiva, 1996. -MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética, Vargas Editores, Bogotá, 1995. -GUEBELLY, Jorge, Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, Ed. Universidad Surcolombiana. -REVISTA ECOS DEL BACHILLERATO NOCTURNO JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, N° 2, diciembre de 1964 - Biblioteca Privada de Inés del Rosario Cortés Rincón. -RIVERA, David, Índice Poético del Huila, Biblioteca de Autores Huilenses, Volumen III, Imprenta Departamental, Neiva, 1957.

IV – POESÍA NARRACIÓN DE LOS ROSTROS VIVIENTES I

–E

scupid los rostros de los hombres; -¿He de escupir mi propio rostro? -No, escupid los rostros vivientes para que otros más alegres os vigilen. II

¿D

ónde están los rostros que aviven la vocación del viento? Nuestros pasos están hechos para atisbar los sueños de las plantas; para cancelar el destino de los párpados rudos. De dónde vinieron los rostros vivientes que se alzaron como espiga ojival sobre los tiempos del hombre; esos rostros que aún viven fatigados, abajo muy abajo, abajo en la máscara muda. Viajen a la holgura del día todas las figuras del hombre que aún vive; ¡viajen! No hacia los dioses únicos, ¡sino a la única Divinidad! ¡Hacia el día viajen los rostros vivientes!

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os hombres sembrando el oro que se espiga sobre la faz amordazada por el viento, por la estación del aire que quiebra su ternura con las alas del ave migratoria. IV

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or las calles íbamos los rostros en la lluvia buscando la aparcería del sexo. El aliento buscaba el alcohol para la fuga con los cuerpos deshechos, golpeados; y asqueados nos brindábamos la furia.

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ramos los hombres con rostros apenas Expectantes que urdían la comedia para evitar el huracán inevitable; eran las figuras asesinando la ruda tempestad de frágiles pieles y epidermis… eran las ligeras soledades que perdieron sus rostros luchando contra el mundo; eran las móviles caricaturas estéticas empujadas por el viento hasta los lechos; eran también las sórdidas flechas forjadas a golpes en la soledad.

É

ramos todos los inconmovibles hombres olvidando sus rostros. Buscábamos la noche de uva y anís

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ntábamos de vino las cabelleras vulgares, y en los desnudos cuerpos destapados volcábamos los cuerpos ebrios. Las alcobas ocultaban nuestra búsqueda y olvidábamos los rostros chasqueados en los labios.

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as corporaciones públicas especulando los acontecimientos públicos. Y he aquí que un hombre de la barra Como un gran cóndor de la más grande altura de los Andes hinca el pico en la cabeza de los aburridos ediles, y les dice:

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e inventan privilegios de piedra y honores de bronce otorgados en el hirsuto goce de la gran papelería; y las palabras van de manos a blasones de falsa alfarería como hermosas prostitutas lanzándose al sosiego.

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l erial de los Presidentes sirve de silencio al agrio perfume que preside en las alcobas de sus campañas de conquista de conciencias con su labor de brujos; la muchedumbre les rinde soberbia como al dios de las cosechas en oriente la borrachera de los vendimiadores… pero allí sobre la plaza pública el canto de las gentes se abulta -¡oh Zaratustra!- cebado con su propia sangre. Entre especies humanas sitiadas de sospechas el fraile en abstracción de materias populares; y en el estuario de las hojas palpitantes sobre el piso apuñalado de arados los elementales hombres ateridos de ignorancia abominan del poder. VI

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on el sembrado del invierno han venido los rostros con la orquídea. Han venido olvidados. Pero todos 82

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disfrutan su ribera de oro.

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imultáneamente con el beso depositan la vida sobre el cuerpo de la esposa. Y así mismo buscan sustancia nunca hallada ¡requerida por los pasos de la sangre!

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olveré, mañana, a sufrir la gloria de haber vivido, y sentado en la hierba llamaré a mis invitados a la orilla del camino y beberemos el mejor vino, después del esfuerzo sin copas ni manteles. VIII

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ino como una luz liviana con el viento matinal, y al día rindió tributo con el héroe: su padre, que había ganado un poema caminando por los parques infantiles.

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ino sutilmente con el rostro olvidado por el odio hasta el encuentro de la piedra verde sobre el césped que sirvió de altar. Un dios dejó sobre la Tierra la ofrenda leve una mañana jugando por la calle.

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n día perdió los juegos y perdió los árboles, perdió el río buscándolo en las nubes; y se fue con el paisaje
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en su caja de cristal.

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l actor ilustra la comedia humana con los gestos excitantes; y atrapa en la quietud de las caras expectantes la pasión del alma.

¡L

os rostros de los hombres se alzan por encima de los cuerpos!, ¡miran por encima de las almas!, ¡ríen debajo de los puentes en ríos de llanto inmesurable!; los rostros de los hombres avanzan al impulso de la sangre, y el alma de los dioses se agiganta. Los dioses piensan detrás de los rostros de los hombres y la figura de los mitos surge atada en las palabras. Los dioses hicieron nuestras caras Para nacer allí las alegrías, pero es del mundo que surge la maravilla de la hierba.

L

os gestos y las caras, esclavos son de los labios y la risa; esclavos son de los rostros y las máscaras. X

D

eberíamos envidiar la tierra por sus ríos; pero ¿qué hay más allá de las aguas? Las aguas de la lluvia he visto, huyendo de las fértiles raíces porque temen asirse a la simiente. Alrededor de todo están los rostros como huellas del viento, forjando la vida suavemente.

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la humilde servidumbre de la brisa
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con las hojas y la espuma reciben la poción del fuego que dejan los actos de los hombres, porque nada nos hace más tristes que el esplendor de la mirada. XI

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omo un pez fuera del agua, repelido por el musgo, buscando el viento, agarrado del amor y de la luz urdida por los poros, un dios me sacude con las sílabas mojadas junto de las algas; un gran dios estremeciéndose por encima de las aves y las plantas. La dádiva salobre de los vientos me encumbra con sus alas en la sangre sobre el pliego amurallado de rostros y serpientes.

C

omo un pez fuera del agua tallado de hierro en las escamas se me rompe la piel en las vertientes. Dibujado. Pintado apenas. Tatuado sobre el alma de los dioses estoy por encima de la espuma. Y amando más a la arcilla que al musgo me someto más a la quiebra del alma que al sonido del mundo. Los errores y el prodigio de las lágrimas no tienen vecindad debajo de las aguas sino el sabor de azufre de las playas.

L

a querella y la impaciencia son la ribera de los vientos; y la arcilla recibe en sus grabados el erotismo de la tempestad. Yo me quedo adherido al viejo relicario de los senos ardientes de doncellas, triscando en sus labios el agrio escándalo del oro.

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ara olvidar el rito de las vírgenes todos los insignes combatientes de las plazas públicas me dan la hilaridad que necesito.

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quí fuera del agua se suscita la aventura de Ariadna en los bosques dispersos por el mundo; en el lecho que se anexa a la conciencia añosa, en las crecientes purísimas del aire; en el descanso que despierta las promesas; en las migraciones judías de las grandes firmas comerciales habitando el desacuerdo de las grandes muchedumbres venideras. Todo este final de la prudencia me fomenta la náusea, me vitaliza el abismo. Fuera del agua un pez necio al contacto de los actos que embalsaman, que guardan en los cofres violentados las fuentes futuras, las nuevas alegrías de los dioses. Necios los actos de los hombres alborotados en el inevitable bullicio de las corporaciones públicas que se premian con oro en los lechos de alquiler. Como todos los hombres del mundo estoy fuera del agua, en la versión de la mañana, en la imagen del mundo, insinuando el tiempo, alienado, con ardid de fuerza por fuera de la gracia.

EVANGELIO DEL SILENCIO MEDITADO

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a propiedad de la luz, es la tristeza que busca claridades; sólo las meditaciones pueden penetrar en el castillo del aire;
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allí en esa antigua edificación de piedra está escrito mi nombre de poeta; la tristeza es mi casa secular; la meditación es mi certeza.

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uando queráis buscarme –y yo sé que vosotros no lo haréispreguntad primero adonde llega el aire de los bosques mudos; porque allí, donde habitaba la palabra de los naranjos, nací; y allí creció mi voz con sus espantos, y yo tampoco sé qué ruta tuvo; ¿no creéis acaso que por hablar de pesadumbres me hice prisionero de la luz?

S

olamente la noche necesita de la luz; y en esta antigua casa de nocturnos, vivo; ubicada en los patios de la lágrima, la noche anda como un río; buscad la hoja seca que lleva la corriente, y allí estaré; allí, en el espacio que sólo los silencios pueden abrazar; en la superficie inadvertida de los humildes actos suplicantes; en la paz rebelde de las cortezas, que solamente mi corazón alumbra.

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o puedo decantar lo que las alas no tocan lo que justifica el vuelo; lo que brilla es la distancia entre las hojas y sus alas;
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en los pies de un albatros, siempre hay un mensaje de raíces; yo siempre he dicho que las aves vuelan para decir su llanto.

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a paz es rebelde y la tristeza muda. No toquéis más el pensamiento.

ÁRBOLES

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or debajo de los árboles andan los sonidos tristes buscando las cepas sin encontrar resistencia en la sombra. ¡Andan! Como el tono de la gran melodía de Wagner ebrio, de brazo del amor, pisando las hojas del bosque.

Y

agitan las ramas de los árboles el estático mensaje del dolor; y agitan las hojas de los árboles el color de la tierra y la estampida de los ciervos.

C

erca de los árboles la voz y la palabra de la hierba que en la sombra de los bosques se anima.

E

l viento retrasa las caricias que junto a los árboles se anidan sujetando la piel a los labios y los dedos. Como el beso y la lluvia los árboles crecen con el viento; los árboles aman la tierra como el amor y la hierba a la canción y las bestias.
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igamos el placer de la lluvia que deja su virtud pegada a las cortezas. Sigamos el placer de las bestias que, debajo de los árboles, aman las raíces.

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Cinco: Y Luis Ernesto Luna que salió disecado de los laboratorios del desvelo, graduado en el Santo Colegio Mayor de la Inquietud; -¡más idealista y flaco no fuera Don Quijote!en los predios del tedio tomó en arriendo un lote para asentar la finca de fe de su laúd.

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L UIS E RNESTO L UNA
POETA & JURISTA

Dibujo por la Pluma del papelípola Rubén Morales.

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I – G ÉN ES IS , 1 9 2 8

FOTO: Emilio, el progenitor del aedo en el medio de sus hermanos Jorge [izquierda] y Matías Luna Escobar [derecha]. Garzón, 1902. Foto: Pompilio A. Guzmán.

E
Doña María Suárez Castillo, madre del vate Luis Ernesto Luna.

l poeta Luis Ernesto Luna Suárez nació en Garzón, Huila, el

año de 1928. Hijo de don Emilio Luna Escobar, oriundo de Gigante [H]; y doña María Suárez Castillo. Abuelos maternos:

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don Emiliano Luna Trujillo50 -foto a la derecha- y doña María Antonia Escobar Manrique, garzoneños; y maternos: el general Eduardo Suárez Fajardo51 -también giganteño- y doña Clementina Castillo Gómez, oriunda del Pital52. Luis Ernesto Luna Suárez casó con doña Margot Álvarez Manrique53, unión de la que procedieron tres hijos: Edgar54, Bertha Eugenia55 y María Teresa Luna Álvarez56.

Margot Álvarez de Luna, esposa del poeta.

FOTO: El poeta Luna con su esposa Margot Álvarez de Luna.

Hijo de Matías Luna, payanés. Emiliano fungió como notario y finalmente, prefecto en Neiva en el antiguo Estado Soberano del Tolima. 51 Militó en la guerra de los Mil Días [en la batalla de Matamundo] defendiendo el gobierno conservador con el grado de comandante. Posteriormente obtuvo su grado de general de división. 52 Tanto por el lado del general de los Mil Días, Eduardo Suárez, como por el lado de María Antonia Escobar Manrique, Luna es primo en segundo grado del papelípola Armando Cerón Castillo. 53 Hija de Guillermo Álvarez, oriundo de Gigante, Huila y Alicia Manrique, oriunda de Garzón. 54 Ingeniero civil de la Universidad Santo Tomás, casado y con descendencia. 55 Casada y con descendencia. 56 Socióloga. Casada y con descendencia.
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II – T RAS H U MAN C IA Militó en política al lado del periodista e historiador Delimiro Moreno en el Movimiento Revolucionario Liberal [MRL] fundado por el más tarde presidente por el liberalismo oficialista, Alfonso López Michelsen; estando bajo la tutela política del caudillo y cofundador del mismo, Jaime Ucrós García [Moreno, 1995 y 2000]. El aedo don David Rivera Moya, en su Índice Poético del Huila [1957] –lo que más tarde figuraría en las páginas de „Quién es Quién en la Poesía Colombiana‟ del vate Rogelio Echavarría57nos da algunos otros datos sobre su vida:
“Oriundo de Garzón, peregrino de buena parte de los pueblos del Huila por donde anduvo de juzgado en juzgado municipal, ha venido a Neiva con sus 31 años de vida y su inspiración poética. Detrás de sí deja la indeleble, grande y pequeña huella de su tránsito, lo cual se explica diciendo que a Luna se le recuerda con cariño en aquellos municipios huilenses, más que por sus fallos de juez probo y diligente, por su devoción al periodismo y su vena de poeta, pequeña huella que se torna en grande para el puñado de los amigos comprensivos y espirituales. De todas maneras, la inquietud de Luis Ernesto se llamó así -Inquietud58- y fue un diminuto periódico mimeografiado, que salía lo mismo en Pital que en Altamira, es decir, donde quiera que la suerte llevaba a su dueño y director, subordinada su pobreza a la trashumancia burocrática...”.

Entre otros cargos importantes, Luna fungió el cargo de personero de Neiva en 1968, donde se encuentra radicado en el presente.

FOTO: Luna con su primo, el séptimo papelípola, Armando Cerón Castillo.

ECHAVARRÍA, Rogelio, Quién es Quién en la Poesía Colombiana. Edición original: Bogotá, Ministerio de Cultura. El Ancora Editores, 1998. 58 Probablemente debido a esto la referencia de Silva en su poema Balada de Los Papelípolas.
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III – S IN ÓP S IS P OÉ T I CA E I N FA NC I A La Infancia - Iniciación literaria – Los primeros sonetos – ‘Prosando versos’ – Una retrospectiva.

FOTO: Luis Ernesto Luna durante su infancia.

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ara el psicoanálisis, la infancia es la etapa más importante en el desarrollo de la personalidad. Sobre esta etapa de la vida de Luna, sólo contamos con estas anotaciones autobiográficas:
“Tendría yo, unos ocho años, cuando fui a pasar una temporada en la finca cafetera de los Quintero Luna, en Garzón. La tía Emma, madre de ellos, les daba las lecciones de la primaria. Por supuesto, yo asistía a sus clases. Un día, bajó del estante un álbum de recortes y nos dijo: “-Lean estos versos y apréndanse el que les guste. “Yo tomé el cuaderno y me puse a hojearlo con curiosidad. Lo presidía la figura de un señor muy peripuesto, en traje de ceremonia; debajo su nombre: JOSÉ EUSTASIO RIVERA. Ignoraba quién era el señor. Por las notas que allí encontré, supe que era un poeta del Huila, recién fallecido en Nueva York.

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“Llegaba yo del Agrado, donde vivía mi familia. El Agrado era un pueblo de espléndida localidad, alegre, que hace gala de su nombre. Estudiaba en la escuela de la hermana San Jacinto; una monja jovencita, creo que antioqueña, pues tenía el acento de los paisas. Me parece verla, de pies en el estrado de su cátedra, contándonos algún episodio del Éxodo; cuando moisés llegó al Mar Rojo y extendió sus brazos adelante, ordenándole que separara sus aguas entre dos murallas de aire. Ella imitaba el ademán del caudillo de Dios. Su rostro era el de un ángel. Claro que el taumaturgo, había podido hacerlo mejor. Templar los hilos de colores del arcoíris y colocarlo de una orilla a la otra, para que el pueblo hebreo pasara por él, inaugurando así, el puente más largo y más famoso de la historia. Como de 50 kilómetros. Y sobre todo, les hubiera evitado a los peregrinos del desierto, los baches y las simas profundas, hasta de cuatrocientos metros que tiene dicho mar por ahí. ¡Qué maravillosa fantasía nos perdimos! Con la monjita aprendí a leer y presumía hacerlo bien; por eso principié a leer en voz alta, los poemas del álbum. Gentil protesta: “-Mamá, a mí no me ponga a aprender versos. Ya usted lo sabe, yo lo que quiero ser es político. Eso está bien para Luis Ernesto, no lo oye recitando con entusiasmo esos versos… “Todavía siento el arrurú de la paloma, acongojando con su pesadumbre los atardeceres del viejo guáimaro. Y la carrera atropellada de los potros, por la llanura abierta, más sonora en los cascos del soneto”.

INFANCIA

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ran los días sin horas los días de la infancia. Días azules de claridad gozosa. Días que caían sobre el [mundo como una caricia despa[rramada por los pájaros. Días como los de viaje [por un cuento de colores.

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odo simple, entonces. [¡Todo! Mi corazón gritaba desde [los árboles ¿Gritos? Acaso pomarrosas [de fuego, frutos locos de alas.
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Todo simple, entonces. [¡Todo! Mi corazón gritaba desde los [árboles ¿Gritos? Acaso pomarrosas [de fuego, Frutos locos de alas. Todo simple, entonces. ¡To[do!

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ecuerdo: el pueblo era [pequeño. en la placita había almendros y un surtidor cuyas vocales recogía la aguadora en su cántaro.

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manecía cuando las palomas volaban al [tejado. Madre regresaba la astromelia y los geranios. ¡Siempre linda! Cuánto sueño se surtía de sus [ojos, del clima de sus besos. Su sonrisa convocaba al amor. A veces era triste y yo sufría Su sencillez de blanco, silen[cioso.

Y

después fui a la escuela y aprendí los palotes y una lección de esdrújulos y jugué a la guerra y fui a nadar los ríos; flechaba los gorriones su muerte se sentía desde [mis manos con la queja del monte.

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n caballos de palo corrí por los esteros y escribí en los caminos 97

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con el herrón del trompo un rubio abecedario.

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los cerros subía a volar mis cometas o a buscar pitahayas, guayabillas, piñuelas caracoles o nidos.

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na voz ululaba por [las hondonadas del cafetal, una voz con mi nombre, [una voz que quebraba ya el cristal de [los ecos.

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ambién bajo las tardes -era yo casi el mismoen idas y venidas, el aire se [bordaba de azules golondrinas. Yo las [miraba, me cansaba mirándolas. ¡Aladino encendía los primeros [luceros!

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antas cosas tan simples! Tantas cosas como si yo no fuera este dolor del tiempo entre la [sangre. -L UI S E RN ES TO L UN A

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IV – A D OL ES C EN C IA

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erard d‟Nerval -semejante a Poe- huérfano de madre a los 2 años; Baudelaire de su progenitor a los 6; Bécquer, a los 5; Guillermo Valencia a los 10 y Luis Ernesto Luna no sería la excepción entre los nombres del Parnaso, perdiendo a su su progenitor a la misma edad en la que perdió el suyo el primer poeta maldito, Francois Villon, ingresando a la adolescencia, a la edad de 12 años59. Su poesía suele ser muy autobiográfica: ELEGÍA

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i padre es un fantas[ma que ronda mis recuerdos; ese aire solitario de su viejo retrato donde confundo con el mío el resto de su gesto desdeñoso y escéptico.

N

os despedimos una [tarde en un largo silencio. Él me miraba ausente como detrás del sueño. Yo lo miraba incierto como si en mi tristeza se quebrara un espejo.

M

e llevaron al campo. De pronto vi a la tía que amaneció de negro. Trajeron los caballos, monté en el Caramelo.
Según su acta de defunción, falleció de tifo. Esta orfandad común en los poetas –y concretamente huilenses- haría que Jorge Guebelly titulara a su ensayo Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense [Surcolombiana, 1987] y centrara su estudio en esto, lo cual despertó críticas, por el hecho de que no todos los poetas huilenses fueron huérfanos [Moreno, 1995], pero Guebelly, defiendo, se refería era a la carencia de un pasado de tradiciones como en Europa, con las que pudieran identificarse.
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adie me dijo nada y yo no preguntaba por temor a saberlo. Al respecto de esta etapa de amores, pasiones y desengaños, Luna escribió en su agenda roja -por los años 80‟s- lo siguiente: “En la adolescencia, esa época en la que afloran los conflictos, llegó al pueblo de la abuela -donde vivíamos entonces- una niña bellísima. Me enamoré de ella, locamente, pero no sabía cómo declararle mi amor. Me acordé de los versos y le escribí como quince sonetos en un año, que titulé „Silabario de Amor‟. Cuando ella emigró, quedé desolado. Pensé que era el fin del mundo. Tiré el cuaderno y abandoné los versos. Pero tiempo después reincidí. Sentía que la literatura y en especial la poesía me atraían como un embrujo, como el canto de la sirena, con la fuerza confusa de una vocación, de un destino que no he podido cumplir. Y de aquellos amores, me ha quedado, no más, la nostalgia de las lejanías. Al soneto volví, porque fue la primera forma que conocí. Y admiraba y admiro al rutilante poeta de „Tierra de Promisión‟. Sus poemas tienen los encantos de los paisajes musicales. Me hubiera gustado hacer un libro de sonetos como el suyo, pero con los instantes de mi vida, de mis sueños, de mis pasiones y tormentos. “Cuando conocí el verso libre me di cuenta de que el soneto es una camisa de fuerza. No basta el numen, requiere elaboración paciente, artística como la del orfebre. Y la vida no alcanza para el despilfarro de pulir versos, de buscar rimas y consonancias. Es efímera y hay que atender otros problemas. Por ahí han quedado unos sonetos de mi juventud. Hoy ando prosando versos como dice Vallejo. ¡Y es curioso! En el ensayo de El Crítico Artista de Oscar Wilde [un texto elegido por Borges para su biblioteca personal], un personaje que interviene en el diálogo habla de un tal Meridith, „que utilizó la poesía como medio para escribir en prosa‟. “¿…No estaré yo, me pregunto, en la paradoja inversa, utilizando la prosa para cometer versos? ¿Será posible tamaño desafuero a la retórica?”.

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IV – O B RA

Carátula de la obra Memoria del Silencio©, 1987. Diseño de Leo Cabrera. En su innovación hay una trasmutación cíclica -como la lluvia y el mar- de las dos etapas del Verlaine [decadente y parnasiano] del que fue traductor y versionador el papelípola, por demás, como borgeano empedernido. De la primera etapa, y de sus primeros poemas -con mucha carga de existencialismo y algo de misticismo-, dijo su compañero papelípola Ángel Sierra Basto Revista Ecos [1963]60-:
“La palabra brilla como piedra preciosa y el colorido conceptual se confunde con la música astral”61.
Revista Cultural del bachillerato nocturno José María Rojas Garrido, # 1, diciembre de 1963. 61 Las referencias de Sierra Basto al Verbo como “expresión de sonido” particular en cada plano interno [además de “expresión luminosa” en la experiencia de la meditación de todos los santos tal como figura en su presentación a Luna] son desconcertantes, puesto que el Adi Granth o Sri Granth Sahib y la revista Sat Sandesh de Param Sant Kirpal Singh, en los cuales es aclarado dicho sentido de la alegoría a la “luz y el sonido” de las escrituras, no
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V – POESÍA ANANKÉ -1“…algo se mueve” -Albert Einstein

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o “era” el tiempo. El tiempo existía como una música intangida que tornaba dolor; -de subitáneo encantamientoen digitales sin sentido.

halló linaje su giro innumerable! Y el índice veloz de fuego unánime buscó el confín al límite de la curva; y en torbellinos se rompió su sangre ultravioleta. La proporción dio estructura al fenómeno, relieve al testimonio y equilibrio.

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umo y ceniza ensayaron la forma de su causa. Allí durmió la vida como la luz del crisolito -incluyendo sus símbolos inéditos, su mágico poema; como un vaivén de música en olvidos-

todo tornaba porque todo se contenía. -¡así es la abeja de la luz!-

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l viento…? Oh, el viento abrazó el sufrimiento de los horizontes errantes y ululó por la bruma virginal…¡y por mil años la llovizna acarició el misterio!

habían sido traducidos aún al español por esa época. Cortés cita versos de Sant Kabir Sahib en su poema Regresaré. Sierra Basto terminó haciendo de su poesía mística [siendo aquella una gran tomadura de pelo, tan bien lograda por su perfecta plasticidad artística y seriedad aparente del artista] su verdadera vivencia al final de sus años. Fue en el concierto de su vida como diría Oscar Wilde en La Importancia de Llamarse Ernesto, un todo místico “bunburista”.

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era la luz en gravidez y sustento el cosmozoos y floreció en esporas su alumbramiento. El instinto…el instinto necesario alargó sus tentáculos viscosos; después, cortó el delfín en ímpetus de aleta su límite de azur estrangulado; y cuando yo desperté en mis vecindades, era también un poco de molicie, un iris en apóstrofe -narciso primordial, imaginario naveganteel mar acostado se glisaba de luz en soledad y de naufragio. Se bullía todo el abismo de la vida.

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allé sus espejismos. Subí por su versión hasta mis cauces. Salté de los torrentes y me encontré la Tierra; -su piel universal humedecida en vísperas de selva, de locos girasoles, de rosas invitando al versicolor…salvaje pubescencia exhalaba su axila!

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e erguí entonces…y conjugué mis ojos y conjugué mis manos y conjugué mis pasos… besé con alaridos la yacija del eco. Era una oruga de alma gesticulando sombras! …aún siento en mí, crecer en mí lejos sin orillas, una floresta coralina… Aún siento entre mis remos raíces adventicias. -3-

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me llamaron Adán! Y así por este barro animado, porque asistía el paraíso de la carne, porque hollé sus linderos ardientes, porque mordí en el pecado y sembré sus extensiones de sueño -digo la angustia de los sueños, digo las órbitas sin párpados al tiempo, digo la palabra en el corazón, 103

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digo la ausencia en que repartía mi voz mi vaso comunicante de espíritu… y con ortigas cubrí el sexo-

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e llamaron Adán que quiere decir barro sedante; viajé con luz adentro en poblamiento de amor pero en verdad soy la memoria de un dolor Grande.

e llamaron Adán y yo llamé a Caín, y le di origen a mi bestia en la resaca de mi cólera en el asco de mis albañales… ¡Mi simiente letal! ¡Mis maleficios! -¡Alucinado existente! No tenía más razón que la vida. Era la evolución del gusano…y así soy como la tierra rencorosa en la sequía. -4“Llegamos muy tarde para los dioses y muy pronto para el ser” -Martín Heidegger

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volví de los despojos de un recuerdo. Dejé mis cavernas y salí a los bosques y los ríos; me maravillé ante los astros y los gorjeos… di morbidez al ritmo y me embriagué; articulé lo sutil con la turbación evocadora de los oráculos -¡fingido adivinante ultraterrestre!y hallé el muérdago y cultivé el sésamo; vestí con indumento lunar a las druidesas; encendí en los mitos un siempre devenir cósmico; toqué el carrizo de los faunos y dancé con las Hadas…!

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as me sentí incompleto en mi equivalencia y me disipé en mi autolatría; y porque ya alguien me llamaba de la muerte acudí a los sufragios de la esperanza… los busqué en mis átomos ¡y al otro lado de la nada! 104

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Me respondió mi sombra tras una vecindad del pensamiento: ¡Existes, así es como huyes! -5-

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ra la fuerza de un vuelo vacilante en la fe de los contrastes y tendí un puente. Con mi pregunta de alma indagué en la parte el todo y clamé presencia en el misterio de lo ignoto. Fui toda la teogonía de la angustia cuando cerraba sus postigos el presente a su oculto bastión. Y a la incierta lejanía caminé mis pasos de Prometeo por robar el fuego de los dioses; me acechaban el tabú, los horóscopos, la cábala… en un silencio intacto y medroso.

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olor domesticado…! Volví atado a la Tierra y mis ansias devoró rapaz. Me desahució el músculo y otra vez peregriné en mi prole la sangre de las rutas… en el erial, mi tautomaturgia, hizo brotar una fuente. Y subí a la montaña de la ley. Crucé los collados, llegué a las riberas y conocí en las ciudades todos los rostros!

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erplejidades…acedumbre! Todo lo padecí en mi llama de palpitante alfarería y a la esfinge devolví sus apóstrofes… ¡Oh, carne astral que me halló en su matriz y me dio su himeneo! Fui Edipo y me negué a ver la luz; y me quejé de mis atavismos y lloré mis abominaciones en el coro de los suplicantes.

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seguí…seguí mi ruta de actitud y de sed por el desplome de los días, por el laberinto de las imágenes…el sutil itinerario de Odisea…y escuché las sirenas y me llevé a sus halagos y a las seducciones de Cyrce… Pero nadie en el héroe dobló mi arco!
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ambién al Sur y al Norte, al Este y al Oeste giré mi negra proa, eludí los escollos y el envite de los ciegos icebergs; abrí el día boreal de los vikingos y supuse al mismo tiempo el sol de los beduinos. Acampé en la Tebaida [era ya nigromante] y por una fuga de ibis entre rubios datileros alcé mi arrobamiento. Hallé la ciencia infusa; di nómades al karma. Fui al Nirvana por el Gurú de los ojos relentes. Alcancé la “otra orilla” del Mahaprajnaparamita. Oí el “Sermón del Fuego” del gran Buda…

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a Job, llegué –el perseguidoy “todo lo tuve y todo lo perdí”. En él, en su desamparo de infinito Estuve más cerca del corazón que de mi alma; Por él, por su boca llegada de miseria blasfemé en el estercolero, Y con fe de paciencia curé mi ampolladura.

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llá…en el mediodía, mamé el soma en los pezones de la loba, reconquisté mi valor, invité las aureolas… golpeaba sobre el mármol mi sueño de eternidad… Ya sabía el número y las diagonales de los alfiles… Ya era artista… Ya desnudaba con caricias la música del arpa… Maceraba mi luz…

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n una noche injusta, mi sombra en el dintel, Escuchó al Hijo del Hombre responder al sanhedrita Su flor de trascendencia, su viva alegoría: “Tú lo has dicho”… -6-

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tra vez vagando por mi crasitud rendí holocaustos al moloch de oro, al brillo frío de sus estocadas; y al Buey Sagrado edifiqué sus templos,
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obligué a sus hinojos… enseñé un alabado de símbolos vasallos. Y toda la avaricia hurgué codicioso.

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repetí mis lentejas, pues, ¿qué es el corazón, sino una bolsa de intereses?

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varicia y vanidad! Con su sórdida esfera pagué por anticipado mis concupiscencias, la expoliación y sus divisas; la ufanía y la lisonja; negocié la traición, la hipocresía, el crimen, la lujuria y la calumnia; tallé la baraja de la usura; eduqué la perfidia y la llame estrategia; floté una récova de aduladores y mercenarios; las veleidades y la cobardía; la incondición de los pajes y los trepadores; toda la servidumbre horizontal…

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uánta profesión reptil, cuánto artificio y adhesiones, cuánto eufemismo y cuántas viceversas ensayé en la comedia de la demagogia… Cuánta estocada en el talón de Aquiles…!

on sucia misericordia –la moral de la pestemalversé el corazón y tasé el hambre en la mano en patena de los “bienaventurados”. Mistifiqué la miseria… Cortejé a la Infantina y no convidé a la cenicienta… Mancillé al hombre y lo entregué a los viles. Heraldo fui de mi soberbia.

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ambién… limpié mi espada Y, tocando los añafiles, bajé de la torre del homenaje, a la aventura!

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or esta lunación, ya tenía el mar direcciones colombinas. Y sobre la orilla frontera a Moctezuma quemé mis naves como fe en un destino nuevo… Adentro, zahareño y montaraz, cantaba la canción del yaraví bajo bajo el Maracay y los moriches… Mi hostilidad, saludó con arcabuces la conquista. …Y allende…Acá…Dejé la piedra en sombra de Avirama como una silueta de silencio endurecido mirándome sin tiempo desde su teofanía… Y doblaron los siglos y crecieron los pueblos!

…Y Y V

llamé misántropos, puritanos, templarios, cruzados, inquisidores y fui cosmopolita y legendario. Especulé lo intangible al rigor de los principios y con dudas rabiosas lancé mis arpones contra el Leviatán.

seguí…seguí mi deriva delirante.

ociferé revoluciones en las asambleas de las barricadas; vagué por las avenidas populares, por los crepúsculos del fraude, y me vestí en la burocracia este carric burgués.

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olví a Zaratustra para ofrecerle mi sangre por el espíritu; pero ya no encontré la escala luminosa del soñador. Faetón era el Superhombre y ardí en Hiroshima... Y fui espectador de angustias y de escombros. Mas como el Fénix, nací el hombre mecánico y urgí la geometría y la velocidad supersónica; las dimensiones interestelares y los rayos láser.

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o ya los rascacielos de las urbes terrestres. Colgaré mis ciudades en el aire, Transitaré los predios del horizonte… ¡Qué fabulosa perspectiva…! Mañana inverosímil, haré turismo en las lucecitas del cosmos.

-9“Todo está en mí…y en mí no encuentro nada” -León de Greiff

…Y S

sigue el tiempo cayendo su gota de angustia sobre la clepsidra de la vida! Digo en verdad del Dolor, es decir la materia del “ser” que llega en el pasado como el “siempre” en futuro…

oy un tiempo de luz. La constante de la creación y la destrucción que pasea su hastío por el luto cartujo del tedio… ¡Memoria del destino! Soy el cadáver del tiempo… el mismo que se encuentra en las huellas de aquello que fui y en los pasos de aquello que regreso…

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ero hay monotonías que matan! Y mi voz resuena inútil como un sortilegio de llamas fugitivas…

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ecio! Lo que tu siembras no nace si no muere. Y lo que tú siembras no es el cuerpo que ha de nacer, sino un simple grano”. San Pablo 15: 36-37
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rano de luz! He aquí el drama del Universo que multiplica mi presencia.

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iembra tu grano!¡Pero hasta la luz es ya la semilla que se apaga!

reguntaré por mí Y estaré abandonado…

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abrá un rumor secreto como de hojas que caen… será la tarde en la luz…

reguntaré por Dios… ¡Oh, Dios… ¡Dios es una noción de amor para sentirse hombre! …una noción de inteligencia que posee amor! Una noción que en mí se revela Una noción que en mí se resuelve ¡Una noción que en mí se prolonga! …porque hay caminos en los que siempre estaremos perdidos.

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C ARTAS I NÉDITAS DE A RANGO A L UNA

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stas cartas escritas en 1958 bien habrían podido incluirse como las de Aura de Mera entre la obra del poeta nadaísta Eduardo Escobar Gonzalo Arango, Correspondencia Violada, por su trascendencia histórica -con relación al Nadaísmo-, su calidad literaria y también, porque nos dan luces sobre un momento coyuntural de la historia de nuestras letras: los finales de los 50‟s, cuando el Huila empieza con los Papelípolas, a despertar de su modorra agraria y genio cerril. El punto de partida de esta correspondencia de Gonzalo Arango con el poeta Luis Ernesto Luna, fue la intención de traer un gran festival de poesía -el Festival de Arte Joven-, ya documentado en su obra Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética [1995] por el periodista e historiador Delimiro Moreno Calderón, concretado -según los miembros de la Academia Huilense de Historia- gracias a la gestión de Gentil Fajardo [dada su precaria condición de salud, no es mucho lo que nos puede decir Luna hoy en día al respecto, como protagonista]. Estas cartas, asegura la poetisa Ana Patricia Collazos, más que documentos sobre el Nadaísmo, “son un testimonio de la universalidad de Los Papelípolas”, y son también la voz de Polimnia, reclamando desde la trinchera de “la nada”, ese Todo Arte para despertar Su Alma… Agradecemos a María José Uribe Luna -nieta del poeta Luna- por su interés y colaboración en su difusión, y esperamos esta publicación le llegue, como un aliento vital, de su pueblo que espera otro árbol prohibido, cargado con los frutos de su poesía. O.L.

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Seis: Y el menor de los Magos –quien tiene la palabrase define en sus versos que son su abracadabra. -Es exacto al Demonio y a Francisco de Asís. Desde hace veinte años está en combate púnico por conquistar el verso que lo adjetive único. Y entretanto se llama sólo: el gran aprendiz62. Nos han denominado “Papelípolas” en honor al papel que es la parcela donde van cosechando nuestras almas las aguas fuertes de sus primaveras. En honor al papel que sacrifica su epidermis vegetal en las imprentas para que sobre ella se patente el tatuaje de añil de las ideas. Somos seis sitibundos trashumantes del verso: Buscamos la belleza con un prurito cruel. Y la belleza se nos presenta por instantes pero se va de súbito y activa nuestra sed. Pero en esos instantes que ella colma y arrulla con el infiel prodigio de su estrella total, fusionamos ladrillos de luz que van armando Los edificios de una poética ciudad. -Darío Silva Silva

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Opus cit. 8, pág. 133.

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POETA, PERIODISTA, DOCTOR EN TEOLOGÍA & ARZOBISPO

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N. el 17 de junio de 1938 en Tarqui, Huila.

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I – ORÍGENES Una infancia de dificultades en el pequeño y bucólico Tarqui afrontaría la memoria más prodigiosa de Los Papelípolas. II – FORMACIÓN Colegio Santa Librada de Neiva [hasta donde cuenta Moreno63]. Sabemos que se convirtió en Ministro del Evangelio con reconocimiento de la Sucesión Apostólica Histórica en rango Episcopal por la Traditional Episcopal Church escalando desde pastor hasta arzobispo de la iglesia Casa Sobre la Roca. Como comunicador social y periodista recibió el Premio Internacional AIDE de la Asociación Interamericana de Educación en Buenos Aires, Argentina [1978]; la Orden en grado de Comendador del Congreso de la República de Colombia [1981]; el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar [1987]; y la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez del Consejo Distrital de Bogotá en la categoría Cruz de Oro [1995], entre muchos otros galardones sumados a una serie de doctorados honoris causa. III - TRASHUMANCIA Al arrojarse Los Papelípolas a su primer recital en 1957, Sierra Basto presentaría así la voz de apertura de Silva Silva: “Cuando Cicerón hizo la defensa de Arquíes, aspiraba al Consulado, por eso su discurso versó más sobre sí mismo que sobre el poeta griego para quien pedía el honor de ser ciudadano de Roma. Pero ni yo soy Cicerón ni este amigo es Arquíes. Yo no soy el hombre con cuya lengua jugó la mujer de Catilina, ni Darío Silva ha perdido la fe de bautismo en un incendio”64. Muchos afirman que la personalidad de Darío Silva no es desemejante a la de Leo Cabrera…65
Opus cit. 8, pág. 80. En lenguaje de misticismo, el “incendio” hace alegoría a la experiencia del contacto con la “Luz del Verbo” en meditación; logrado sólo por la iniciación de un Sant-Satgurú. 65 Param Sant Kirpal Singh contó la historia: “Después de leer muchos libros y ganar muchos debates, el erudito proclamó: “¡Ahora deben llamarme Sarbajit, el Invencible!” Fue donde su madre y le dijo, “¡Oh, madre, ahora debes llamarme Sarbajit! He obtenido tanto conocimiento que nadie puede vencerme en un debate religioso”. Su madre que era muy sabia, le dijo, “Ve a donde el Santo Kabir y, si le puedes ganar a él, sólo entonces te llamaré Sarbajit”. De manera que el vanidoso sabio cargó una carreta de bueyes con sus libros y se fue a la casa de Kabir Sahib. Cuando Kabir le preguntó el motivo de su visita, el sabio le dijo, “O certificas por escrito que soy Sarbajit el Invencible o entras en debate conmigo”. Kabir, humildemente dio su consentimiento y le escribió, “Sarbajit es el ganador y Kabir el perdedor”. Pero cuando llevó este papel a la casa, para mostrárselo a su madre, en él se leía, “Sarbajit es el perdedor y Kabir el ganador”. Sarbajit se enojó mucho y regresó donde Kabir con sus exigencias. De nuevo, Kabir escribió “Sarbajit es el ganador y Kabir el perdedor”. Sarbajit corrió a la casa de su madre a mostrárselo, pero nuevamente el papel decía: “Sarbajit es el perdedor y Kabir el ganador”. Por tercera vez regresó donde Kabir, pero esta vez le dijo rotundamente, ¨¡Oh sabio, tú hablas de lo que has leído y estudiado, mientras que yo hablo de lo que he experimentado, las dos cosas
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Acerca de su vida, Delimiro Moreno nos amplía: “Se inició como periodista en Radio Sur de Pitalito, y luego trabajó en varias emisoras de Neiva, hasta ocupar la dirección de Radio Colosal primero y luego de la Radio Cultural Surcolombiana. Se radicó en Bogotá como asesor periodístico del presidente Misael Pastrana Borrero. Como periodista y locutor persiste en la memoria colectiva su trabajo como director de Noticolor mejor conocido como “lambicolor”, noticiero de televisión al servicio incondicional del gobierno de Julio César Turbay Ayala. Una crisis económica y espiritual a la terminación del gobierno de Turbay lo llevó a matricularse en las filas de una secta protestante de la que era feligrés quien se convirtió en su esposa, Esther Lucía en 1984; y tras la fundación de la “Casa Sobre la Roca”, se convirtió en líder religioso nacional, con influencia internacional”66. La ciudad de Miami67 proclamó el día 15 de diciembre como el Día del Reverendo Doctor Darío Silva-Silva en el 2001, siéndole entregadas las Llaves de la Ciudad [2002]; y en el año 2005 sería distinguido con la West Miami Gold Medallion68. La revista Semana en el 2001 le ha incluido en la lista de los “Cuarenta Colombianos Más Poderosos de Colombia”, por considerarlo el líder religioso no-católico más influyente del país. IV – PUBLICACIONES La International Petroleum Co. INTERCOL publicó entre los Cuadernos Huilenses [Imprenta Departamental del Huila] su primera obra con el mismo nombre de la de Rubén Morales, e inmediatamente después de esta [Poemas]. Según la revista Ecos [N° 2 de 1964, pág. 71], Silva también escribió piezas para teatro: La Esquina y El Pedestal [ambas de 1964] y otros libros de poesía: Sangre Pasajera [1960] y Ruta de Lámparas [1964]. Su poesía aparece igualmente en:
-LOSADA, Félix Ramiro, Literatura Huilense, Ediciones Centenario, 2005. -ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Contemporánea, Bogotá, Presidencia de la República, 1997. -ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, El Áncora Editores, 1997. -LICONA, Pedro, Crónica Poética del Huila, Instituto de Cultura Popular de Neiva, 1996. -MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética, Vargas Editores, Bogotá, 1995.

nunca estarán de acuerdo! Si tienes alguna experiencia interna de la Realidad, sólo entonces ven y habla conmigo”. STEPHENS, Arran, El Alma Anhelo Hacia la Luz, Capt. 22, pág. 162 – www.arranstephens.com y revista Sat-Sandesh, en www.sos.org/spanish. 66 Delimiro Moreno, textual, en entrevista personal de noviembre 29 de 2007. 67 La Oficina del Alcalde y la Junta de Comisionados del Condado de Miami. 68 Véase en la Web: http://es.wikipedia.org/wiki/Dar%C3%ADo_Silva_Silva.

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-GUEBELLY, Jorge, Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, Ed. Universidad Surcolombiana. -REVISTA ECOS DEL BACHILLERATO NOCTURNO JOSÉ MARÍA ROJAS GARRIDO, N° 2, diciembre de 1964 - Biblioteca Privada de Inés del Rosario Cortés Rincón. -RIVERA, David, Índice Poético del Huila, Biblioteca de Autores Huilenses, Volumen III, Imprenta Departamental, Neiva, 1957.

El más famoso y acaudalado de Los Papelípolas dejó resueltamente la poesía para escribir teosofía en defensa de su religión, contando hasta el presente los siguientes títulos: El Fruto Eterno; Las Puertas Eternas; Sexo en la Biblia; El Eterno Presente; Las Llaves del Poder; Sectas y Sectarios; El Reto de Dios; La Gran Solución; Los Protestantes en Colombia; El Engaño de la Nueva Era; y más famosa de este conjunto: El Hombre que Escapó del Infierno.

IV – POESÍA EGO SUM

Y

o soy, con este afán y este sosiego, y con esta amalgama de alma y barro; con este padecer a que me amarro, y con esta alegría en que me anego.

E Y

ste canalla soy, y este bizarro. Con este orgullo a veces, y este ruego, con esta voz partida en agua y fuego; con odio y con amor, risa y desgarro.

o soy. Lo he sido y siempre lo seré: con este Dios adentro y este diablo, con esta fe total y esta no fe.

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itad Caín y Abel, y Saulo y Pablo; con, y sin el escudo y el venablo. Yo he sido. Soy. Y siempre lo seré.

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RUTA DE LÁMPARAS

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a música es el sonido de la luz.

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ranscribo la historia del hombre ubicado en la cumbre del destino como aljibe final de su sed misma.

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strella refundida en el nocturno de la palabra ADAM, el alma necesita su límite de carne como la rosa tiene su muralla de espinas.

N E

uestros cuerpos son cántaros llenos con el agua de la luz; cada secuencia de la conducta humana debe ser una primicia luminosa de frescura.

stamos obligados a dar constancia de nuestro contenido al acunar los dedos para arrullar el sueño de las flores y también al cargarlos de metales para azotar la frente de los viles.

N

o ha de vivirse interinamente sino en continuo testimonio de la verdad; consignar en cada gesto una plenitud, imprimir a cada paso un rastro eterno, hacer tan larga nuestra corta vida que su episodio menos importante sea la muerte.

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n los actos menudos de los hombres deben vibrar los signos de la luz, porque la vida es la permanencia de Dios en una morada de músculos.

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l poema es la vida transmutando al milagro de la música una lágrima inmensa sobre cuya epidermis de espejo sensitivo dibuje al hombre su comportamiento.

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na virgen desnuda es la luz exiliada en la carne; carne de las ideas el poema estará libre de sombras; será como los ojos de las novias habitados de ángeles.

L

lorar a solas es desperdiciarse: el hombre necesita recipientes de su angustia y el verso fue creado para vencer el miedo de vivir en silencio.

P

rotagonista de mí mismo, con mi música a cuestas, ando la piel redonda del planeta, a brazo partido desbrozando la maleza de las sombras para seguir la ruta de las lámparas.

ESPIRAL

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n el principio era la poesía sumergida en mi alma, como está la guitarra sin estreno llena de música.

l golpe repentino de tu amor hirió la piel de mi silencio y el odre rebosado 130

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desbordó su río de luciérnagas en torno de tu sombra.

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n su cauce directo al mar de las estrellas a empujones de almas mi verso va erigiendo la luz de tu destino estatua a la memoria de ti misma.

i tu impulso creador sigue nutriendo este espiral de notas, mis olas con tu nave llegarán a la playa del milagro. LAPSO

T

u arcilla gravitaba incinerando casi sus alas ante la zarza de mi soledad.

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i alma estaba remota buscando en un lapso de nostalgia la efigie de otra mariposa, imposible. Yo tan lejano a tu adorso límite como ella a mi saudade.

D L

e retorno a tu deseo la mirada se me pobló de espanto como los ojos de una rosa que, de pronto consciente, se viese cercada de púas.

a brisa hubo de acunar sus dedos para evitar que se quebrara tu sonrisa sobre el mármol del silencio mío.

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PRESENCIA PRESENTIDA

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e vi pasar ayer, mujer sin nombre, Te vi pasar ayer, arcángel nuevo. Tu clara imagen navegó en mis ojos hasta llegar a mi alma, hasta llegar al puerto.

o no te conocía. Pero te conocía. Es decir, conocía de tus pasos la voz. Me estaba taconeando las entrañas desde la eternidad como un presentimiento. Yo la había oído siempre, pero siempre a distancia bajo la indefinida conformación de un eco.

Y

ayer la sentí próxima. Tanto, que en la impotencia de los pies me floreció una sensación de miedo.

E

n el yunque auditivo me sugirió tu cercanía en alfileres. Se me posó en el pulso como un ala de fiebre. Me fustigó la cara como un tránsito rojo, y se me hizo como alquicel de angustia sobre el asta en delirio de las sienes.

Y

o no quería mirarte. Pero quería mirarte. Y en un improntus sordo, volví –desorbitados- los ojos para verte y sucedió el milagro…! Un clamor de alborozos en el viento Me anunció tu presencia…

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e me fugó la vida, se me llegó la muerte. Y eras la misma, amor, eras la misma, la que estaba esperando desde siempre.

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a que en mi pecho aceleró relojes,
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la que sembró mi tálamo de púas, la que me puso el mar en las pestañas y en mi cerebro se volvió pregunta.

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a que al fin ha llegado. Pero tú no has venido. Es tan sólo tu imagen que le hurta longitud a este camino: el camino que lleva de mi ser a tu ser, no el camino que trae desde tu ser al mío -porque de ti hacia mí, tal vez no haya camino-.

P P

uede ser que tú vengas, yo no sé. pero es más posible que no vengas. pero yo a ti sí iré. Yo te lo afirmo por la faz que llevas.

ronto será mi viaje. Y cuando llegue, te diré todo esto, y mucho más que esto, o tal vez ni te pueda decir nada…

Q C P

ué contraposiciones tan extremas -¿verdad, mi rosa diáfana?es que cuando te nombro –y yo ignoro tu nombresoy inconsciente de lo que me pasa.

ómo me causas mal. Porque es lo cierto que si mi mano dice estas estancias, mi boca –congelada en la avidezno se puede empinar hasta tu oído para clamar su júbilo de campanario en pascua.

ero yo siempre espero -porque yo siempre espero- y mientras tanto, escucha el hondo grito que te juro: Cuando la vida me verticalice de este polvo sin Dios en que me tiene desde hace tantos llantos tan recluso, yo buscaré tus ojos -inconfundiblemente tuyosy ellos –redentores o crucificadores133

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sentenciarán a mi sandalia el rumbo:

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l rumbo claro que conduce a tu alma, o el otro, el rumbo oscuro…

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PARA ARMANDO CERÓN CASTILLO

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e voy pero te dejo las colinas en este punto azul del Universo, te dejo la cascada y la neblina, la santidad del agua y el disperso diapasón de los trinos y los versos.

e dejo las aromas de los huertos y la llamada de los azahares, anclas abandonadas en los puertos y graznido de garza en los manglares.

a nostalgia del ser y de la nada, la angustia de existir -ser sin sabery la duda metódica anulada al ulular el ser y el renacer sobre una religión anquilosada. -Ángel Sierra Basto

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Portada de la vida y obra de Armando Cerón Castillo, por Oliver Lis.

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ABISMOS

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n paisajes exóticos, lejanos, divagan espirales de mis sueños y en caudales de lucha, mis empe[ños, aprisionar quisieran los Arcanos.

in respuestas la sombra interro[gante estrangula la flor de mis reflejos y en círculos de múltiples espejos la luz en depresiones, vacilante.

…E y

n soliloquios nudos de a[margura y hay surtidores locos de ternura en este diapasón de remolinos; en el ir y venir de los caminos no logro comprender si soy yo mismo, o un abismo surgido de otro abismo. -ARMANDO CERÓN CASTILLO
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I – G É N E S I S , 1937
LA LIBERTAD El árbol decidió viajar. Cuando logró desprenderse de la tierra, se dio cuenta de que sus ramas eran raíces celestes. -ALEJANDRO JODOROWSKY

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rmando Cerón Castillo vio la primera luz en Gigante [Huila], el

31 de enero de 1937. Nació en una familia modesta, pero de cualidades notables. Hijo del hacendado don Eloy Cerón, oriundo de Gigante, educado en Lasalle, quien fungió el cargo de inspector de obras públicas en el Departamento del Huila; y de su esposa, doña Adela Castillo Suárez, dama de rancio abolengo payanés, originaria del Pital. Abuelos paternos: don Eloy Cerón y doña Isabel Ramírez de Cerón, vecinos de Gigante; y maternos: don Ramón del Castillo69 y doña Nieves Suárez, hija del general Eduardo Suárez70. Armando tuvo por hermanos a Héctor71, Eduardo72 y Jaime73.

Don Ramón del Castillo, de rancio abolengo payanés. Familiar de los poetas Guillermo Valencia Castillo y Eduardo Castillo. Abuelo materno del poeta, Armando Cerón Castillo.

Doña Nieves Suárez, hija del Gral. Eduardo Suárez. Abuela materna del poeta, Armando Cerón Castillo.

FOTO: El bardo en su juventud [izquierda] junto a su hermano Héctor, 1955.

Familiar de los poetas Guillermo Valencia Castillo y Eduardo Castillo. Militó en la guerra de Los Mil Días. Este es ascendiente común de este como del vate Luis Ernesto Luna. 71 Inquieto lector, casado y con descendencia. Cofundador de la tertulia literaria La Teja Corrida en Garzón. 72 No obstante su deficiencia física, ostenta igual que su hermano dotes de escritor. 73 Falleció en un accidente aéreo. Ocupó cargos importantes como los de director de la aerolínea Satena en Bogotá y jefe de torre de control del aeropuerto Benito Salas de Neiva.
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II – I N F A N C I A

FOTO: Armando Cerón Castillo, a la edad de 3 años.

En Memoria Secreta de la Infancia74, compilación hecha por Esmir Garcés, Cerón apunta autobiográficamente lo siguiente pág. 35-:
“Mi primer ciclo vital se inició en la población de Gigante, hacienda <<El Tejar>> - sección Los Cauchos, propiedad en ese tiempo de mis abuelos. Allí, en sus llanuras y riachuelos, recopilaba hojas, flores, musgo, caracoles, mariposas, todo con el fin de formar montículos de los primeros sueños. La imaginación volaba por todas partes para iniciar el asombro ante la belleza del trópico. Varias veces he regresado por los corredores de la memoria, para acunarme bajo la sombra del árbol familiar y abrazar las cinturas de las fuentes”.

III – F O R M A C I Ó N …Y prosigue en la obra de Garcés:

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Trilce y Altazor Editores, Bogotá, 2004.

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“El tiempo inexorable me llevó a cursar y cruzar los primeros silabeos y letras en una escuela del municipio del Pital. En la casona -desafortunadamente desaparecida- entibié y apronté la tensión preliminar del pensamiento lúdico, para descubrir el milagro maravilloso de la vida. Las cosas más pequeñas conllevan profundo significado religioso de la naturaleza: los coleópteros, la rama pensativa y cabizbaja en la orilla del camino, de libélula desnuda, en círculos, las pequeñas cascadas, etc.”75.

Cursó su primaria en Gigante y como ya leímos, en El Pital; y secundaria en el Colegio Sucre de Garzón. Realizó otros estudios de literatura, filosofía, teosofía, francés, inglés y latín en el Seminario Mayor de Garzón.

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Ibídem.

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FOTO: Armando Cerón Castillo, el joven seminarista.

IV – T R A S H U M A N C I A

FOTO: Armando Cerón Castillo, auditor en comisión en Cartagena, Bolívar.
“La ciudad, pesadilla de asfalto y mercocracia, en sus redes de tráfago se consume mi sangre, yo soy el derrotado de todos los combates y el viajero en mí mismo sin caminos ni puertos”. -ARMANDO CERÓN CASTILLO

Entre otros cargos, el aedo inconforme fungió como tesorero del municipio de Garzón, jefe administrativo de la Secretaría de Educación Departamental del Huila, alcalde en Pital y Tesalia; fue también docente en el colegio Esteban Rojas como auditor de la Contraloría General de la República ante Impuestos Nacionales y Notariado de Registro -con sede en Neiva-, último cargo, en el que obtuvo su pensión. Casó con doña Gloria Bermeo Rivera76, unión

Hija de don Ismael Bermeo Bermeo y doña Adelina Rivera Iriarte, oriundos de Tarqui. Nieta paterna de don Maximiliano Bermeo Vásquez y doña Pamela Bermeo. Materna de don Luis Rivera y doña Margarita Iriarte. Lic. en E.B.S., egresada de la Universidad de Monserrate de Bogotá.
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de la cual procedió Sandra77, habiendo radicado en Neiva desde 1975. V – SU OBRA EL POETA

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stoy cantando la ilusión primera que se escapó de la estación del día y voy para un palacio de ambrosía sobre un piélago azul de primavera.

stoy soñando, bajo la palmera, en la ninfa en la fuente y la estadía del fauno bicornudo tras la umbría vegetación, en éxtasis de espera.

siento en el cristal de mi conciencia el alma de las cosas y la esencia se me ofrece en raudales de belleza,

en nubes y relámpagos de rosa, viene Venus desnuda en su carroza a ceñir de laureles mi cabeza.
-ARMANDO CERÓN CASTILLO

Con sólo 16 años, semejante a Tennyson y Victor Hugo, Cerón escribió sus primeros sonetos. Poco después hizo parte del Vibracionismo, grupo literario de Garzón que nunca llegó a tener la fuerza de movimiento como Los Papelípolas –grupo al que más tarde pertenecería- o El Nadaísmo. En Memoria Secreta de la Infancia, compilación de autores de Esmir Garcés, Cerón revela el motor de su poesía: “El universo, el infinito, Dios; oración poética y afán de mis deseos de plenitud”. Sin haber alcanzado aún la mayoría de edad, publicó sus sonetos en el suplemento cultural del periódico La República bajo la dirección del ilustre escritor y orador de Los Leopardos, Silvio

Tecnóloga en sistemas del Instituto CIDCA de Bogotá. Con estudios de inglés del Model School de Miami a distancia.
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Villegas; así como en el diario El País, de Cali. Más tarde, Cerón Castillo ingresa a la tertulia de Los Papelípolas.

V – ANTOLOGÍA POÉTICA La única obra de Cerón en solitario fue una Antología Poética78, producto de más de 50 años de publicaciones en revistas y periódicos del país; la cual se editó en Neiva en los talleres de la Imprenta Departamental del Huila, y ya goza de cierto reconocimiento nacional e internacional. Fue aclamada por el propio embajador de Francia [2003], Dr. Daniel Parfait, en su visita a Neiva, haciendo exaltación de la calidad innegable de Cerón Castillo como poeta moderno y a su magnífica asimilación de los autores franceses.

FOTO:

El séptimo papelípola, Armando Cerón Castillo [izq.], con el entonces embajador de Francia en Colombia, Dr. Daniel Parfait, en lanzamiento de su obra “Antología Poética” – Centro de Convenciones de Neiva, 2003.

Impresa en noviembre de 2003 por la Secretaría de Cultura Departamental del Huila en la Empresa Editorial y de Artes Gráficas García Artunduaga & Cia. Ltda. Caliche Impresores. Con prólogo del poeta y pintor José Yezid Morales, ex secretario de la Biblioteca Departamental del Huila.
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VI – O R D E N J O S É E U S T A S I O R I V E R A , 2008 A Armando Cerón Castillo, por su trayectoria literaria y como reza el texto de la resolución 002 de 2008: “por sus valiosos aportes al conocimiento y cultivo del amor y el respeto por la poesía entre las nuevas generaciones”, se le confirió el lunes 1 de diciembre de 2008, en su máxima categoría, la prestigiosa Orden José Eustasio Rivera de la FUNDACIÓN PARA LA ENSEÑANZA & LA PROMOCIÓN DE LOS OFICIOS & LAS ARTES, TIERRA DE PROMISIÓN, presidida por el ilustre motor de la educación y ex ministro de Justicia de Colombia, Dr. Guillermo Plazas Alcid. La poesía de Cerón Castillo también ha sido objeto de profusos análisis, ensayos y antologías, tal como se lee en la siguiente bibliografía:
-FUNDACIÓN PARA LA ENSEÑANZA Y LA PROMOCIÓN DE LOS OFICIOS Y LAS ARTES TIERRA DE PROMISIÓN, Facetas [suplemento de cultura, que circula dominicalmente con Diario del Huila], en sus números 1, 35, 37, 38, 53, 62, 70, 78, 79, 118, 138, 140, 166, 217 y 220 entre otros [2004-2008]. En el Archivo del Diario del Huila. -LOSADA, Félix Ramiro, Literatura Huilense, Ediciones Centenario, 2005. -ECHAVARRÍA, Rogelio, Antología de la Poesía Colombiana, Bogotá, El Áncora Editores, 1997. -LICONA, Pedro, Crónica Poética del Huila, Instituto de Cultura Popular de Neiva, 1996. -MORENO, Delimiro, Los Papelípolas, Ensayo Sobre Una Generación Poética, Vargas Editores, Bogotá, 1995. -GUEBELLY, Jorge, Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense, Ed. Universidad Surcolombiana, 1987. -COMPILACIÓN DE VARIOS AUTORES [Jonathan de la Sierra, Armando Cerón, Carlos Gutiérrez y Luis Ernesto Luna], <<Una vez desaparecido el tren la estación parte riendo en busca del viajero>>, Colección el Búho y la Serpiente, 2, Fondo de Autores Huilenses, 198_.

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Resolución 002 de 2008, mediante la cual la Fundación Tierra de Promisión, le concedió a Armando Cerón Castillo la condecoración José Eustasio Rivera, en su máxima categoría.

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VII – POESÍA NERVAL

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l único poeta que ha bajado dos veces al infierno colgado de los cables de alta tensión de los nervios.

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l trazar otra línea en el tenebroso Aqueronte, fue saludado complacido y asombrado por el macabro conductor de sombras, navegando silencioso e impasible en su barca inexorable.

Q E L

uiso bañarse en el Estigias, Aquiles lo impidió. No quería otro rival y semidiós en la leyenda épica.

n el último regreso venía con la lira de Orfeo, y por contraste de la luz y de la sombra en el ritual del tejedor de universos abscónditos:

a venganza ululante de las Furias perseguía enredada en los espejos de la memoria cada uno de sus pasos: Los cabellos de Medusa retorcidos en la metamorfosis de sus alucinaciones y la túnica de Neso ceñida en el viento de su locura.

E

staba perdido, perdido de todo. Regresaba sin alma: Poseído por visiones infernales, por leer los secretos de los dioses inconscientes, quedó estigmatizado y penetró en laberintos oníricos de mil puertas de entrada, pero sin caminos de regreso ni salvación de salida.

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l que se interna en los bosques magnéticos de la verdadera poesía vivirá iluminado, pero prisionero de los fantasmas de sus sueños.

e sumergió en las profundidades del Caos, resurgió en las cimas de la Armonía, y allá, en la estrella dorada de la gloria, fue abrazado y coronado en los pliegues del arrobamiento de Polimnia.

A Y

las sobre las alas de Pegaso, dominó los espacios de la lírica. En granadas florecidas de música se abren luces cósmicas…

plasmó “Las Quimeras” en medallones de Misterio y diamantes armoniosos cincelados en plenitud de belleza.

E

n cada palabra del silencio en las miradas lo señalaban como extraño; y él se sentía más extraño y ausente, en la escala de retóricas y gesticulaciones circundantes.

U E E

n Maestro hierofante orientó las esferas del artista por ocultos triángulos de templos y columnas, signados por símbolos y jeroglíficos.

n sus cantos aroma la sutil rosa de la iniciación. En columpios de vértigo navegó trashumante. Anduvo y desanduvo territorios, tangibles, intangibles, psíquicos, ultrametafísicos, para desatar su destino.

n otras dimensiones de visiones de búsquedas titánicas encontró el paraíso del Edén, redescubrió el jardín de las Hespérides, conquistó la tierra prometida del Dorado, se bañó en efluvios y surtidores mágicos y quedó triplemente hechizado.
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ero mordió la fruta prohibida, perdió las llaves del secreto, le dieron de beber nepentes, y pagó en terribles expiaciones otras de sus audacias irrepetibles.

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ra un elegido, pero expatriado de la tierra, el cielo y el infierno. Las deidades volubles y envidiosas de los Prometeos castigaron su altura y negaron la victoria al hijo perdido y sobreviviente único de la perdida Atlántida.

as alucinaciones permanentes del sueño en la vigilia, ¡Aurelia!, la dama visible e invisible de cabellos de fuego, el mito geométrico de la “cuadratura del círculo”, el pensamiento en ritmo panteísta en afán de eternidad e infinito y la zozobra de la cotidianidad en realidades verticales, formaron el pentagrama de la pesadilla, preámbulo y epílogo de su existencia y obra.

U

na noche surgida de la amargura colgó en la reja de un soneto misterioso, el adiós de un sol oscuro, una bandera sin color ni viento -el lirio huérfano y viudo de la torre aboliday la tragedia de su genio solitario.

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ERVAL, otro ángel taciturno desprendido de lo absoluto!

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EL ANHELANTE

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n paisajes exóticos, lejanos, divagan espirales de mis sueños y en caudales de lucha, mis empeños, aprisionar quisieran los Arcanos.

in respuestas la sombra interrogante estrangula la flor de mis reflejos y en círculos de múltiples espejos la luz en depresiones vacilante.

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n soliloquios, nudos de amargura y hay surtidores locos de ternura …en este diapasón de remolinos! y en el ir y venir de los caminos no logro comprender si soy el mismo, o un abismo surgido de otro abismo [!]

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ME HE PERDIDO

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e he perdido en las inmensidades oscuras y luminosas del Universo.

ero también: En el verde-azul del cuarzo marino, en la albura del primer saludo mañanero, en la pluma dorada y musical del ave, o en la caída vacilante de la hoja, en la complejidad de los círculos del átomo o en el deslumbramiento del macrcocosmos, en el milagro y asombro de sentirme vivo y en la angustia metafísica y visceral de avizorarme muerto, en los combates de mi ángel y demonio, donde a veces soy cielo y otras veces infierno; en el peregrinaje de mi búsqueda anhelante de Dios, en la verticalidad de mi amor y en la ingratitud esclavizadora de tus ojos.

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veces me he perdido…

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iempre en este combate encadenado, con la fatiga a cuestas y el espino -sembrándome a la sombra del camino-, ¡relámpago de rabia en el costado!

iempre de paso, pero siempre atado, a los vientos oscuros del destino, con este corazón en desatino y en diamante de sangre, ¡huracanado!

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acia adentro, la sed de las alturas y en la angustia, la flor de las ternuras y en la fiebre la luz de los topacios…!

al buscar en espejos los luceros, voy sintiendo por todos los senderos: ¡hambre de Dios, de eternidad y espacio!

VARIANTES

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onólogo, en dilema, cabizbajo. La esperanza se viste de tristeza, pero el arte, consuela en su belleza, y la estrella su azul dobla en el lago.

uscultar en la quietud del granito y en su voz de silencio, el movimiento, la inmensidad, en águilas del viento, y en los pasos llevarse los caminos.

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el cielo, los mensajes cristalinos en lluvia y su rosario de diamante y en su tecleo rítmico, en la fuente.
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l bien y el mal, anidan en la mente, la eternidad se pulsa en el instante y el infinito vibra en lo finito. DETRÁS DE LAS PALABRAS

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etrás de las palabras se levantó la luz en la miseria y los riachuelos se elevaron para no caminar sobre la sangre.

etrás de las palabras se desplomaron las casas, cuando los vientres reventaron mordidos por los hijos de la nada.

etrás de las palabras se quedaron los hombres aniquilados en los venenos y vacíos, negados en sus propios conceptos, justificando sus naufragios en oraciones, explotaciones y berridos.

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e quedaron los niños, jugando con el hambre en la indiferencia gris de los pavimentos.

e quedaron las piedras con su olor a muerte, martirizando huesos bajo los gritos silenciosos de los árboles.

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etrás de las palabras fusilaron los pensamientos en los calambres del miedo.
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e revirtió el axioma del filósofo y la paradoja se sonrió más enfática: “!Lobo, no vayas a ser hombre para el lobo!”

e levantaron brazos, entre lluvias de rabia, solicitando un dios para que el alma volviera a su camino de azucena.

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etrás de las palabras los sentimientos se volvieron máquinas y el amor -fue otra mancha sin sangreconvertido en escupa de petróleo se jugó el esqueleto y perdió su dolor contra el acero.

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e abrieron las compuertas del odio, para llenar cada hueso del alma con el azufre de los hongos infernales.

D D

etrás de las palabras la naturaleza desató la ira de sus diosas, ofendida por las contaminaciones.

etrás de las palabras nos quedamos sin luces, enloquecidos y bárbaros mirándonos con carcajadas de pastillas y de ametralladoras.

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FIN DU SIECLE

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os papelípolas, cada uno tomando por su lado y la tertulia fue perdiendo el pulso, hasta detenerse en el mismo remanso de la abulia cultural de su urbe que los puso en guardia. Acá es cuando la batalla por una cultura más elevada en el Huila, una cultura de búsqueda y de poetas, y por qué no: de escándalos artísticos, se acabó. En una de las agendas del poeta Luis Ernesto Luna encontramos un recorte de periódico que puede indicarnos más sobre el fin de este movimiento. En el Huila quedan algunas figuras intelectuales que aunque constantes en su producción literaria de calidad, han sido vencidas por la indiferencia de su medio y tal vez por eso mismo están divididas, como José Yezid Morales Ramírez, Luis Ernesto Lasso, Benhur Sánchez Suárez, Delimiro Moreno -que es antioqueño de nacimiento- y Armando Cerón Castillo. Veamos pues el recorte, carente de título y encabezado, que es una entrevista hecha según el mismo Luna a Darío Silva Silva. Lo copiamos textualmente79:
¿CÓMO DEFINIRÍA UD. EL PANORAMA LITERARIO DEL HUILA? “En pocos casos tan cierta, como en el nuestro, la aseveración de que la literatura expresa el grado de adelanto de los pueblos. El panorama de nuestra literatura es bien desolador: algunos valores reales, un poco anacrónicos, se dedican a hacer antologías; un grupo de medianos enmugran páginas y páginas de comillas, de palabras huecas, y de lugares comunes. Y una juventud selecta contempla inconmovible, y hasta complacida, el desafuero. A Álvaro Ramírez Vargas le oí plantear una teoría que divide la humanidad en dos clases de hombres: los hombres-pozos y los hombresfuentes. El hombre-pozo es el introvertido, el misántropo, el sabio egoísta, el que sólo recibe de sus semejantes, sin dar nada de sí a trueque. El hombre-fuente es el creador, el que ha vencido la avaricia para beneficiar a los demás con sus ideas, y el que ejecuta hechos comunales -aunque no haga planteamientos-. Con la excepción de ÁNGEL SIERRA BASTO, que eventualmente crea y publica, los intelectuales jóvenes del Huila son hombres-pozos. Obsérvelos usted y así los hallará: RUBÉN MORALES y ARMANDO CERÓN CASTILLO, cargando a sus espaldas el fardo de una humildad sin causa; LUIS ERNESTO LUNA, de regreso a su aldea a voluntario exilio, vencido sin luchar; JULIÁN POLANÍA PÉREZ, un pez fuera del agua,
Desconocemos por ser este un recorte, el periódico y el autor. Pero lo ubicamos por los años 60‟s. Según Luis Ernesto Luna y Armando Cerón, puede ser de Darío Silva.
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asfixiándose en el ambiente politiquero; GUSTAVO ANDRADE RIVERA, sirviéndose a sí mismo, lejos de su tierra porque ésta desdeñó sus servicios. Sin embargo, yo creo que la OPERACIÓN HUILA brinda a los valores culturales de la juventud una oportunidad ideal de rectificar sus actuales características: crisis de la dinámica, brazos cruzados de la responsabilidad, indiferencia ante la anémica danza de los falsos valores. Sí señor, LA OPERACIÓN HUILA debe comenzar por darle un vuelco a la cultura”.

Su olvido, hoy, en su 50 aniversario [2007] no pudo ni puede ser peor: es el resultado de la aversión de nuestros dirigentes políticos a un pensamiento superior y que la cultura centralizada es indiferente a Neiva como provincia que sigue siendo80. Tampoco existe en Neiva o el Huila un día por decreto, una placa o una biblioteca, donde brille para gloria de los huilenses la memoria de Los Papelípolas, el único movimiento que hizo algo verdaderamente grande por mejorar su cultura y que claro, despierte y organice el ánimo de los huilenses en una batalla cultural. Ahora hay 2 obras inéditas de Luis Ernesto Luna y Armando Cerón, como 4 póstumas de Ángel Sierra Basto. Estas publicaciones han sido truncadas en su Departamento porque el presupuesto mental del Huila sólo alcanza en su parco entendimiento cultural para la fiesta pagana del Sampedro, Neiva y el Huila en su medianía intelectual se hunden. En fin, la dirigencia política del Huila y los que se hacen llamar artistas e intelectuales, que yantan con jugosos sueldos en los siniestros pasillos de las Secretarías de Cultura y no permiten que se publique nada superior a su propia producción con el fin de casi que firmar los mismos reconocimientos que obtienen, mientras otros incluso dogmatizan con su religión en sus clases de literatura y periodismo, y alardean de su título de PhD obtenido como tantos otros “brutócratas” de la docencia, rubricado por el rey de España o mejor, “el padre cucharón” -como lo llamaría el poeta Leopoldo María Panero-, haciendo que la verdadera búsqueda del autoconocimiento y los valores superiores, queden detrás de la cerca de púas con su medianía, su vanidad, su ego, han puesto sobre su humanidad que la historia recordará como un “poste”. Oscar Wilde, para criticar la sociedad victoriana -la cual tenía en su mediocridad excusas intelectuales muy superiores a las que
En la entrevista de Leo Cabrera a Ángel Sierra Basto, El Paradero de la Piedra Verde del 6 de marzo de 1989 publicada por el Diario del Huila, el poeta expresó: “A las publicaciones las frenaron cosas como la falta de medios para conseguir ediciones. A mi edad, se aburre uno de estar rogando, suplicando que por misericordia con el prestigio, le presten a uno las páginas de las revistas literarias o los periódicos, con la esperanza de mostrar algo de la propia pluma”. Todos tenían talento y prestigio, pero todos fueron frenados por el mismo fuero e intereses torpes de quienes manejan los medios y la política.
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podría aspirar el muy vanidoso Huila- dijo que su aversión por el arte era como la que experimentó el monstruo “Calibán, al verse reflejado a sí mismo en un espejo”. Ya el Huila de hoy, tan igual al Huila de ayer -aforismo vigente de Gustavo Andrade en los 50‟s- no tiene ni Club Social, y es lógico: Para que exista sociedad huilense con una búsqueda del autoconocimiento -la única nobleza a la que podemos aspirar-, tendrá que importarse, cuando en Colombia ni siquiera entre filósofos hay mucho de eso. El Huila adolece sin duda de un síndrome que es exclusivamente el de “los espíritus corrompidos”, cuando no es –quizá menos grave-: el de una nulidad incapacitante, absoluta e irremediable, la cual, no nos resulta menos imperdonable. “El Huila es un cero a la izquierda, no por la pobreza erial de su geografía y la pastoralidad de sus gentes, sino por la insuficiencia graduada de sus doctores” dijo el profeta Gustavo Andrade Rivera hace más de medio siglo en el vigente manifiesto. Con esta cruda radiografía para un enfermo terminal: el Huila, que contextualiza el fin de los papelípolas con el surgimiento de la Operación Huila como último rescoldo de los esfuerzos de los papelípolas Ángel Sierra Basto y Darío Silva con Guillermo Plazas Alcid por rescatar al Huila, podemos creer que el fin de este movimiento se dio con las últimas tertulias a finales de los 60‟s. El movimiento así, y acorde a los poetas Cerón y Luna en entrevistas, duró aproximadamente una década.

De izquierda a derecha: Julián Polanía Pérez, Ángel Sierra Basto [Víctor Manuel Cortés Vargas], el sacerdote Genaro Díaz Jordán, Gustavo Andrade Rivera, David Rivera, Darío Silva Silva y Luis Ernesto Luna. Fotografía de 1957 [Biblioteca Departamental Olegario Rivera]: Diario del Huila del 8 de diciembre de 1974, pág.5.

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COLOFÓN: PAPEL & POLA

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omado de SÁNCHEZ, BENHÚR, Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, # 7 [1996] y # 41 [1997]. BIBLIOTECA LUIS ÁNGEL ARANGO.
Acerca de: LOS PAPELÍPOLAS, Ensayo Sobre Una Generación Poética por Delimiro Moreno Vargas Editor, Bogotá, 1995, 138 páginas.

Recuerdo cuando Víctor Cortés Vargas visitaba en Pitalito a Serafín Sánchez, por allá en 1960. No puedo olvidar que Víctor le ayudaba a mi padre a corregir sus defectos poéticos, le insinuaba lecturas y autores que él consideraba importante conocer, le leía sus poemas, escuchaba los suyos, y se emborrachaba a medida que las palabras les daban la dimensión de sus sueños y posibilidades. También recuerdo que con ellos empecé a darme cuenta de la seudomanía, tan en boga por entonces –la sociedad religiosa obligaba a esconderse en las palabras o a ser anónimo, como si fuera pecado ser inteligente-, porque ambos se firmaban de diferente manera de cómo se llamaban en la realidad: Víctor escribía bajo el nombre de Ángel Sierra Basto y Serafín como Sergio Cálamo. En una de aquellas visitas, Ángel le regaló a Sergio el libro de un poeta ruso que él consideraba uno de los mejores que había leído: Obras escogidas de Vladimiro Maiacovski. Este libro había sido un obsequio de Julián Polanía Pérez para Sierra Basto, y se lo dedicaba así:
“Para el poeta Víctor Cortés Vargas, con eminente afecto Espiritual. Neiva, octubre 9 de 1958”.

Debió ser mucho el aprecio de Ángel por mi padre para desprenderse de ese obsequio que, entre otras cosas, nos remite a las lecturas que preocupaban por entonces a Polanía Pérez y a Sierra Basto y querían difundir entre sus amigos, aun a pesar de las inhibiciones de la pacata sociedad huilense de aquellos años. No debemos olvidar que Maiacovski era el poeta oficial del comunismo ruso, y el comunismo era como un pecado mortal que muchos cometían de puertas para adentro, para no tener que confesar, de pronto en el más allá, sus debilidades poéticas.

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La sociedad de ese tiempo –nos dice Delimiro Moreno en el capítulo I, “Génesis, ambiente socio-económico e influencias”, de su libro, que ahora nos ocupa- no quería saber nada de los poetas y negaba cualquier tradición literaria departamental que no fuera de origen eclesiástico, porque la férula católica fundamentalista, que impuso en la región el obispo Esteban Rojas Tovar, continuaba en todo su esplendor y había expulsado de la República de las Letras, como lo fue “post-mórtem” de la civil, un poeta tan intenso como José María Rojas Garrido, a quien no le perdonaban haber sido presidente, magistrado integérrimo, anticlerical, liberal e independiente. [pág. 10] Aquel volumen con la poesía de Maiacovski, por la magia de las herencias literarias, lo conservo aún en mi biblioteca. Luego supe que Ángel Sierra Basto, que oficiaba de tinterillo81 como su padre [alcalde alguna vez de Pitalito]82, formaba parte de un grupo de poetas que se rebelaban contra el ambiente literario de la comarca, leían poemas en bares y cantinas, protagonizaban escándalos y no creían en la escritura paisajística, bucólica y religiosa que se recitaba en escuelas y colegios. También supe que se daban en llamar Papelípolas. La verdad, yo tenía más conocimiento de los Nadaístas por los suplementos literarios, a los cuales mi padre fue siempre afecto, y
Nota de Oliver Lis: Benhur Sánchez, tal como denuncia a Guebelly a Moreno más adelante, incurre en el mismo vicio que ellos. De hecho, Delimiro Moreno trata a Cortés de un simple “tinterillo”, omitiendo que este fue concejal de Neiva por la ANAPO, alcalde [e] de Gigante siendo menor de edad, juez en numerosos municipios del Huila, Jefe de Juicios Fiscales de la Contraloría y profesor de derecho fiscal en la Escuela Contranal de Bogotá para los funcionarios de la contraloría, motor de la Operación Huila [de la que se desprende la Corporación José Eustasio Rivera, gestora de los primeros bachilleratos nocturnos públicos del Huila], pensador y creador de los estatutos de la Fundación Jorge Eliécer Gaitán, origen de la Emisora Surcolombiana y el Club Cívico de Neiva, entre otros numerosos proyectos de importancia educativa, recreativa y cultural para el Huila, incluyendo la misma Universidad Surcolombiana. El ex ministro Plazas, como muchos otros, recuerda a Cortés como una de las inteligencias más privilegiadas en la historia del Huila y uno de los hombres más trascendentales en el desarrollo educativo y cultural de la región Surcolombiana. La omisión original de Moreno se debió a diferencias políticas del pasado con Cortés que se convirtieron en personales; el primero [Delimiro] como defensor de su amigo Jaime Ucrós [caudillo del MRL] y el segundo [o sea Víctor], como defensor de su amigo Guillermo Plazas [liberal oficialista]-. 82 Nota de Oliver Lis: Se trata de Víctor Manuel Cortés Villoria. El mismo error que denunciamos en la cita anterior. N. en Villavieja, el 19 de abril de 1889 y f. en Pitalito el 8 de septiembre de 1963. Estudios de derecho, arquitectura, medicina e ingeniería en la Universidad Nacional. Se le conoció igual que a sus hijos, como uno de los más egregios abogados en la historia del Huila, además de exitoso hombre de la obstetricia y creador del primer laboratorio farmacéutico del sur del Huila. Fue nombrado en múltiples ocasiones juez y alcalde de diversos municipios de su Departamento, entre otros, de Pitalito [de manera reiterativa], Isnos, Íquira, San Agustín y Teruel. También intendente y juez en Florencia, Caquetá. Otros cargos que ocupó este ilustre huilense: rector de las escuelas de Campoalegre y San Juanito [hoy Algeciras] y prefecto para el sur de la Provincia, el cargo más importante que ocupó. Considerado por quienes lo conocieron como hombre integérrimo y una de las inteligencias más profundas y mejor cultivadas en la historia del Huila. Sobrino de los ex gobernadores del Huila, don Federico Villoria Rojas y el General Alejandro Villoria.
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el Huila literario no estaba en mi horizonte de lecturas. Ni siquiera leí La Vorágine de José Eustasio rivera, cuando era estudiante en la Normal Superior de Pitalito, sencillamente porque no se me pidió que la leyera, y mis influencias estaban más por los lados de los periódicos de Bogotá y las emisoras de Cali que por lo producido en las emisoras en el norte del Huila. Pero sí recuerdo que tuve que escuchar recitar muchas veces Los Potros y La Paloma Torcaz en las sesiones solemnes del Centro Literario que llevaba su nombre. Cantadora sencilla de una gran pesadumbre, entre ocultos follajes, la paloma torcaz acongoja las selvas con su blanda quejumbre, picoteando arrayanes y pepitas de agraz. [Índice Poético…, pág. 65] Al grupo lo descubrí porque una noche hubo una gran invitación a un recital que se iba a realizar en el auditorio de la Normal Superior, donde me formaba para ser maestro de escuela [no creo que mis profesores sospecharan que iba a ser tirapiedra en Bogotá, huelguista anual en el magisterio capitalino y escritor, ignorado por ellos en la monotonía de sus clases aprendidas de memoria]. Había mucha luz, y el auditorio estaba repleto de estudiantes y paisanos. Con arrogancia y no poca prepotencia, Darío Silva Silva declamó el repertorio del grupo. Excelente voz, modulación adecuada de locutor y sonrisa constante, admirada por todos. Esto le valió, entre otras cosas, volver a Pitalito para dirigir la primera emisora de la localidad, Radio Sur, tres años más tarde. También leyeron sus poemas otros papelípolas. Ángel Sierra Basto, que en ese momento no pude comprender, el cual decía: “Álgido amor, ascidio, astrolabiado, canto caliginoso, conectivo clangor, verso vibrante, vívido verdor, sacarinoso súculo, simbadiano singlar sacrosantado. Álgido amor, ascidio, astrolabiado”. [Índice poético…, pág. 234] Nadie se rió, nadie entendió, pero todos aplaudimos. Sobra decir que mi padre no llegó esa noche a casa. El tiempo siguió su rutina de tictac. Perdí el rastro de los papelípolas, me incrusté en Bogotá con el ánimo de ser pintor y escritor, y sólo hasta 1968 volví a tener contacto con uno de sus miembros: Gustavo Andrade Rivera. Desde entonces han sido pocas las ocasiones en que he oído hablar de aquel grupo, aunque he tenido que acercarme con afán para también hablar de él, obsesionado quizá por la indiferencia y el olvido a que ha estado sometido. Pocas referencias encontradas, en verdad, y ningún
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estudio acerca de su existencia, mucho menos un análisis sobre la importancia de su quehacer poético. De ahí que me haya causado grata impresión encontrarme con el libro Los Papelípolas, ensayo sobre una generación poética, del periodista e historiador Delimiro Moreno. El libro es un reto para romper el olvido y acercarnos a nuestro propio rostro. Leerlo no sólo es volver a las caras sonrientes y queridas de nuestros antecesores poéticos, quienes sin alardes y sin consentimientos de nadie abrieron el camino para que otra generación, ansiosa de parricidios literarios, surgiera olvidada de sus raíces, sino recorrer con sus anécdotas un período clave del desarrollo de nuestra literatura: la década de los años 60. No me parece aventurado advertir que sólo hasta ahora, y salvo esporádicos comentarios aparecidos en revistas, como el de Antonio Polanía Polanía en la revista Huila83, se comienza a hacer justicia con la importancia de este grupo que, al decir de Ángel Sierra Basto en sus conversaciones con Sergio Cálamo, se llamaban papelípolas porque escribían en papel y bebían pola para mitigar el sopor espiritual de la provincia. La idea de escribir este libro –nos explica Delimiro en la presentación- surgió en 1992 de una charla con el poeta Luis Ernesto Luna, dolido de que el grupo Los Papelípolas no gozara de la popularidad que debería esperarse en el Departamento del Huila y del reconocimiento general de la crítica literaria nacional y latinoamericana, a pesar de su evidente importancia y del papel que sus integrantes jugaron en el despertar de la literatura colombiana en el renacer de nuestra democracia, aún restringida con el Frente Nacional. [pág. 7] Tal vez Luis Ernesto Luna, el poeta que considero más decantado de la poesía huilense contemporánea, tenga razón con su reclamo a Delimiro. No sé por qué no se conoce su poema Abril, tan hondamente sentido y construido con sensibilidad opita y lenguaje universal: Abril bajaba al pueblo con las lluvias, un silencio cantado, el agua turbia. Abril era un paisaje de lomas con caminos, la tarde por las calles entre casitas viejas, pajizas; el tiempo en campanadas.

Véase Antonio Polanía Polanía, El Papelipolismo, en revista Huila, Neiva, vol. VII # 34, enero-mayo de 1986, págs. 60-64.
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Con mi chaqueta al hombro iba silbando a veces tal vez mi aburrimiento. Lucila ya tenía la altura de las rosas. Se vestía el aire de un deseo. Algo le dije entonces. Algo que acaso olvidé callando desde un beso. Después Le dio porque era amor y me quería. Todo fue pareciéndose a los dos, las palabras y el tono de la voz y mi dolor y su alegría. Eso pasó y quizá No habremos de encontrarnos ni en recuerdos. Del pueblo se fue ella, del pueblo yo me vine, me cuentan que ha cambiado, no sé de los amigos y no ha vuelto a ser abril sino el tiempo. [Memoria del Silencio, pág. 4] Y si desconocimientos de la obra del grupo se trata, ¿por qué pocos hacen referencia a Virtud de Ruego, de Julián Polanía Pérez, ese poeta papelípola a quien un accidente de tránsito truncó a los 32 años su promisoria carrera literaria? Yo quiero detenerte, amada indecisa, en la fe de mi pecado; dejarte aquí para envidia de la brisa vengando los adioses. No quiero que viajes como ave por las ramas del velado olvido; quédate en el nido, ¡oh Pánfila! Quédate. Este piso de amor sólo por ti es azul, de sal y de sonido. Quédate indecisa, amada, que sólo tú puedes detener la llamarada. [Noción de Pesadumbre, pág. 31] No sobra recordar aquí que el grupo estaba conformado por Julián Polanía Pérez [Palermo, 1933-Neiva, 1965], Darío Silva Silva
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[Tarqui, 1938- ], Rubén Morales [Tarqui, 1930- ], Luis Ernesto Luna [Garzón, 1923- ], Ángel Sierra Basto [Pitalito, 1920- Neiva, 1992] y Gustavo Andrade Rivera [Neiva, 1921-Bogotá, 1974]. Seis poetas de distintos municipios del Departamento, sin ningún asomo de homogeneidad, cantados y presentados por Darío Silva en su Balada de Los Papelípolas: “Somos seis sitibundos trashumantes del verso: Buscamos la belleza con un prurito cruel. Y la belleza se nos presenta por instantes pero se va de súbito y activa nuestra sed. Pero en esos instantes que ella colma y arrulla con el infiel prodigio de su estrella total, fusionamos ladrillos de luz que van armando Los edificios de una poética ciudad”. [Cuadernos Huilenses, 1, págs. 5-7] Delimiro Moreno incluye, además, a Armando Cerón Castillo [El Pital, 1930- ], en quien encuentra afinidad temporal y espiritual con el grupo y a quien considera el primer nadaísta del Huila, aunque no participara de las actividades bohemias y hasta cierto punto escandalosas de sus compañeros de generación poética. Aún no entiendo su inclusión. Su timidez le impedía ser escandaloso y su poesía distaba mucho de los rompimientos, como lo proponían Papelípolas y Nadaístas, para avanzar por encima del acostumbrado transcurrir del verso romántico: “Quisiera, mi señora, volver a aquellos tiempos y sentir en mis ojos brillar la fantasía cuando en tu cabellera se perdían mis besos y en tus senos violáceos la flor desfallecía” [Soledad y Orfandad…, pág. 99] En 1968 conocí a Gustavo Andrade Rivera. Aquel año dos colombianos fuimos seleccionados para el Premio Planeta de Novela y él quiso homenajearnos, siempre atento a destacar lo cultural que otros pasaban desapercibido, callaban por envidia o, simplemente, no les importaba. Con Fernando Soto Aparicio fuimos sus invitados para una tarde de carne a la parrilla en su casa del norte. Y para beber pola, por supuesto. Esa cercanía con quien fuera el padre de Los Papelípolas me acercó también a su posición antirriveriana, que no era contra Rivera y su obra sino contra los riverianos que, en su adoración, les negaban a otros escritores la posibilidad hasta de su propia existencia. Delimiro nos muestra que esta actitud era una tuerca del motor que los impulsaba a ser irreverentes y a tratar de romper el mundo que les había tocado en suerte. La talanquera, recuerdo que le decía Gustavo a José Eustasio Rivera, con mucho de humor y algo de rabia. Esa, su posición antirriveriana –que algunos le heredamos-,
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la podremos advertir en su Carta a Neiva que, a su manera de principios o de manifiesto, si se quiere, incluye en el primero de los Cuadernos Huilenses, primer libro a su vez de Julián Polanía Pérez –Noción de Pesadumbre [1958]- y que en uno de sus aportes dice: “Estamos, pues, enfrentados a Rivera. Y sin embargo, la lucha no es con él ni contra él. La lucha es con nuestro medio, el mismo que tú conoces y que en buena hora dejaste. La lucha es con el mismo medio hostil y voraginoso que José Eustasio tuvo que vencer a lo Arturo Cova. Con el mismo medio desagradecido que tasa los centavos de la estatua pero que no tiene vergüenza de usar La Vorágine y Tierra de Promisión para presumir de culto sin serlo”. [Pág. 20] ¿Por qué los papelípolas son irreverentes y contestatarios? ¿Por qué se consideran el primero y el único grupo homogéneo en la literatura huilense? Dejemos que sea Gustavo Andrade Rivera quien nos lo explique en su ya mencionada Carta a Neiva, tan oportunamente reproducida por Delimiro en el capítulo de su libro dedicado al ideario del papelipolismo: […] Tenemos, pues, algo concreto y palpable entre manos: restaurar la fisionomía espiritual del Huila; y si eso se llama revolución, nuestro movimiento es un foco de revolucionarios. En eso nos diferenciamos del Nadaísmo. Pero desde el punto de vista político económico, que es el que ahora prima, y a semejanza de los Nadaístas de Medellín –un grupo que acaba de aparecer más en broma que en serio, más existencialista que original, y que abomina del trabajo porque deforma la belleza nadaísta-, nosotros también somos nada. No tenemos electorado, lo cual nos obliga a ser honestos; no tenemos ganaderías y no nos preocupa la aftosa; no tenemos cosechas y nos importa un carajo que no llueva; no tenemos peones a nuestro servicio y eso nos evita el tremendo trabajo intelectual de hacer la planilla del sábado. Nos une un parecido pensar y reaccionar –acaso nada más nos une fuera de la juventud del alma y algo de la del cuerpo- y todo nuestro capital es el día que gastamos a mano ancha, bien repartido entre la burocracia y el café. De ahí, de esas conversaciones de tinto iluminadas por nuestro verso, que sólo es moderno –a secas sin adjetivos en ismo-, salimos Los Papelípolas. [págs. 22 y 23] Delimiro nos acerca con su libro, en sus tres capítulos iniciales, al ambiente en que surgieron Los Papelípolas a la vida pública, al ideario del grupo que se expresa en su correspondencia, artículos de prensa y, por supuesto, en las publicaciones que lograron realizar, tasando las limosnas oficiales. Luego se detiene en la biografía de cada uno de sus integrantes, dentro de las cuales tiene especial dedicación la de Julián Polanía Pérez por la amistad de
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Delimiro con uno de sus hermanos, y, por último, nos entrega una antología poética que redondea, para que no queden dudas, la importancia de sus trabajos poéticos en el mapa espiritual del Departamento del Huila. Los Papelípolas, ensayo sobre una generación poética, es un libro que emprende el justo rescate de aquel grupo, rescate que, como es usual que suceda en nuestro valle de las tristezas, es asumido por personas que aparentemente no debieran tener ni las agallas ni las ganas ni los conocimientos para hacerlo. Pero para que no queden dudas sobre las ganas y los conocimientos de este antioqueño opita, me permito recordar que él ya ha publicado varios libros que tienen como eje a nuestro Departamento: La Gaitana o América Libre [1974], José María Rojas Garrido [1993], El Huila en el Siglo XIX [1994] y Estado Soberano del Tolima [1994]. También, que se ha enriquecido su vida intelectual de obras que tienen que ver con su profesión, como Las Telecomunicaciones en Hispanoamérica [1993], Breve Historia de las Telecomunicaciones [1994] y Textos Antipáticos [1995], donde nos recuerda su paso por el periodismo huilense, cuando mantuviera durante varios años una columna en el Diario del Huila bajo el título de Antipáticas. Pero así es la vida literaria de los pueblos. Sus mejores creadores y sus obras pasan desapercibidos. Como las de Los Papelípolas. Nadie cree que ese tinterillo borrachoso sea un gran poeta, que el hijo del sastre sea un novelista o que ese predicador, tan cerca ahora de Dios, fuera años atrás un sátiro buscador de mujeres, libador de trago y hacedor de poemas. Al encontrarme con este libro han sido muchas las evocaciones que me ha convocado su contenido. Como las anécdotas iniciales que me he atrevido a comentarles. Me vuelve a la memoria, por ejemplo, la imagen del vetusto Índice Poético del Huila, de David Rivera, que hace también parte de mis pertenencias porque es de obligada referencia para cualquier estudio del Huila literario, la cara bohemia de Sierra Basto, la arrogancia de Darío Silva Silva y la timidez provinciana de Luis Ernesto Luna. También me recorre la espina dorsal, como un frío incrédulo y aún no digiero del todo, la cubierta violeta del libro de Jorge Guebelly con su teoría sobre la orfandad del hombre moderno a través de la poesía huilense, cuyo centro trata Delimiro de desmontar porque muchos de sus conceptos están basados en citas del anterior [el Índice], sesgadas a la interpretación de sus motivaciones para hacerlos más solos y huérfanos de lo que acaso son, y que podrían trocarse variando las citas, en eróticas, colectivas, paternales, etc., etc. [pág. 31]. Sin embargo, estos dos libros antológicos son base del de Delimiro. Sólo que no los rebasa en sus conceptos pues, en aras del
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rescate, se limita a transcribirlos, con algunas acotaciones, y a un ordenamiento personal que le permite completar la ubicación histórica del grupo. También es, por así decirlo, un reconocimiento y un homenaje a estos dos libros que recogen el quehacer poético de los huilenses y sin cuya existencia bien poco sabríamos del desarrollo de nuestras letras. De todas maneras, pienso que Delimiro ha sentado las bases del estudio literario especializado sobre el Huila, acerca de un corpus específico que no niega la existencia de otros, que no pretende demostrar que sea mejor o peor, sino rescatarlo en su propia especificidad. Sólo que nos queda debiendo la otra mirada, aquella que el tiempo nos posibilita para ubicar las cosas donde deben estar, el juicio crítico, única forma de decirle con certeza a Luis Ernesto Luna por qué este grupo aún no ha pasado a la historia nacional y anda perdido en el corazón y los recuerdos de quienes los conocimos.

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