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La evolución del martillo.

Los primeros martillos datan de la Edad de Piedra, alrededor del año


8000 a. C. Estos martillos constaban de una piedra atada a un mango con tiras de cuero.
Ya en la Edad del Bronce, se empezaron a fabricar de este material. En su forma clásica el martillo
no ha sufrido demasiados cambios a lo largo de los años, pero ha supuesto la base para el
desarrollo de nuevas formas que se adaptasen a las necesidades de los humanos.
Los martillos mecánicos se desarrollaron como respuesta a las necesidades de la minería, canteras,
excavaciones y túneles. El primer modelo fue hecho en 1848 y patentado en 1849 por Jonathan J.
Couch en Estados Unidos. En este primer modelo, la broca pasaba a través del pistón de una
máquina de vapor.
La revolución industrial causó un gran impacto en todas las máquinas manuales y herramientas que
se usaban hasta entonces y el martillo no fue una excepción. Gran parte de su evolución se vivió en
este contexto.
En plena revolución industrial empezaron a fabricarse martillos hidráulicos mucho más potentes y
alejados de los antiguos martillos manuales, sin embargo, no habían perdido su forma original, tan
solo se hicieron algunas modificaciones.
Para el año 1839, el inventor James Nasmyth desarrollo un tipo de martillo cuya cabeza solo podía
levantarse gracias a la presión ejercida por el vapor y luego bajaba por acción de la gravedad por
encima de la pieza que se iba a moldear.
En el año 1840 se fabricó el primer martillo que funcionaba a vapor, tal invención tuvo lugar en
Francia.
Después se observó que los martillos eran muy útiles y comenzaron a desarrollarse martillos
neumáticos para emplearse en labores más complicadas. Frecuentemente, estos son los utilizados
en las grandes construcciones y en la minería.
Respecto al martillo neumático, este es un tipo de taladro portátil que funciona con aire comprimido
pero a pesar de ello, la función que cumple es realmente la de un martillo puesto que este no perfora
las superficies sino que las percute para poder romperla posteriormente.
La evolución de la lija. Hace millones de años, en la edad prehistórica, las lijas se utilizaban
rozando piedras de cierta dureza contra otras para conseguir dar forma a sus armas y herramientas.
Esta acción de la lija se le denomina rebarbado, acabado y pulido. Las lijas del hombre primitivo
fueron los pedazos de cuero flexible.
Asturias es una región donde se han podido recuperar un gran número de piezas arqueológicas
pertenecientes a diferentes etapas que tuvo la prehistoria. La industria lítica es el primer tipo de
industria desarrollada por el ser humano. En el paleolítico las herramientas eran grandes y toscas,
aunque al final de este período se pudo trabajar con más precisión al afinar la talla y tener un tamaño
menor.
Durante la época del neolítico pulimentan las herramientas líticas usando la arena como lija,
llamándose esta técnica como industria lítica pulimentada. Más tarde, La evolución de las lijas se
realizó muy lentamente durante muchos siglos, los artesanos trataron de aglomerar los granos de
materiales abrasivos sobre soportes flexibles mediante adhesivos y ya hacia el siglo XV se
comenzaron a recubrir soportes de papel con vidrio triturado.
Hasta que a finales del siglo XIX y principios del XX se descubrió el óxido de aluminio y el carburo de
silicio, dos materiales con los que se consiguieron grandes avances.
La evolución del destornillador. De vuelta al Medievo, aparte de torturar pulgares, ¿para qué
usaban en esa época los tornillos? Para fabricar los primeros tornos, por ejemplo. También prestaron
servicio asegurando ciertas partes de las armaduras. O, sin ir más lejos, sirvieron para fijar la llave
de mecha del primigenio arcabuz, una antigua arma de fuego.
La industria armera desarrolló la llave de rueda para sustituir a la de mecha; esta tecnología posibilitó
encender automáticamente la pólvora. ¿Cómo? El chispazo proviene del rozamiento de una rueda
de acero contra un trozo de pirita. Así es como se encendía la pólvora de la cazoleta.
Sin embargo, este sulfuroso mineral debía ser sustituido con frecuencia. Y la mandíbula que sujetaba
dicha pirita se aseguraba... ¡con tornillos! Chispas y tornillos se reunirían de nuevo 400 años más
tarde... En cualquier caso, este hecho llevó a un refinamiento del destornillador, si bien la cabeza del
tornillo, que no tirafondo, continuaba siendo plana.
En 1936, el empresario americano Henry F. Phillips inventó el destornillador de estrella y, también, el
tornillo de acanaladuras cruzadas que lleva su nombre. El destornillador de estrella Phillips no solo
se centra automáticamente en el tornillo, también transmite un mayor par de apriete.
De hecho, una de las ventajas de este tornillo es que era compatible con el destornillador automático
empleado en la cadena de producción. En cuanto al actual taladro atornillador con batería, que,
gracias a su embrague mecánico, hoy usamos para atornillar, no es más que una versión sin cable
del destornillador eléctrico primigenio que Black & Decker inventó en 1923. Desde su gatillo se ajusta
la velocidad de giro del portaherramientas, regulando la electricidad que llega hasta al motor; o
mecánicamente en algunos modelos, mediante los engranajes de la caja de velocidades.
La evolución de la llave.
El principal creador de las llaves fue Teodoro de Samos, inventor también del cartabón, el nivel o la
regla. A lo largo de los siglos, las llaves han sido símbolo de la Iglesia Católica, ya que representan
la entrada al cielo, siendo San Pedro el único apóstol con potestad de entrada hacia el mundo de la
gloria divina.
Desde Salvallaves explicamos que los primeros registros de llaves se recogen hace 4.000 años y su
creación se atribuye a los egipcios. Estos utilizaban cerraduras que podían abrirse con candados de
madera. La tranca era un palo grueso con el que se aseguraban las puertas y ventanas por detrás.
Por su parte, en Roma ya se empezaron a utilizar los primeros candados y los griegos los
perfeccionaron a la misma vez que las cerraduras, por el aumento de la necesidad de seguridad.
Ya en el Siglo XX, se fueron introduciendo llaves planas de distinta longitud, que son las más
parecidas a las que tenemos actualmente y que se pueden duplicar debido al servicio de llaves
incopiables. En nuestro equipo de cerrajeros en Málaga disponemos de todo tipo de servicios de
cerrajería urgente para garantizarte una mayor seguridad.

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