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Andriceilys Brito

Ci 29.612.840

INTRODUCCIÓN

Con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela se inicia un proceso de transformación política, que abarca todos los
ámbitos estructurales para la transformación del país desde un capitalismo
dependiente hacia un socialismo de contenidos socioeconómicos y geopolíticos
innovadores, denominado genéricamente Socialismo del siglo XXI, este proceso
transformador tiene como directrices fundamentales cuatro principios básicos que
son el desarrollo sustentable, desarrollo endógeno y diversificación de la
economía, participación ciudadana y adecuación funcional de la ocupación del
territorio.

Estas directrices se convierten, entonces, en el fundamento de la seguridad


de la acción y desarrollo integral del país, siendo la gestión de las políticas
públicas el principal instrumento de acción para lograr los objetivos propuestos en
los Cinco Equilibrios, el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social Simón
Bolívar, y más recientemente en el Plan de la Patria, en esta tercera etapa de la
revolución, el diseño de las políticas públicas debe estar enmarcado dentro de un
conjunto de acciones como instrumento principal para reordenar el territorio en
función de la estrategia de desarrollo, la geopolítica interna y la nueva geometría
del poder.

En este contexto, está claro que el Estado Comunal solo será posible si se
logran superar los obstáculos y enormes dificultades que, hasta ahora, han
limitado su desarrollo, en primer lugar de la burocracia genéticamente
incompetente y la ineficiencia de la que es portadora, la cual, con contadas
excepciones, ha mostrado su incapacidad para ejecutar lo mínimo que le está
asignado, la falta de coordinación, las engorrosas gestiones institucionales con su
abuso discrecional de los requisitos; y la corrupción que encuentra espacio libre
para actuar de mano de la burocracia incompetente y la impunidad, hay pocos
espacios de la administración pública y de la gestión de gobierno, donde esta
mano peluda no se muestre en toda su obscenidad; las comunas y los consejos
comunales, así como las empresas del Estado no han escapado de sus garras

Estado Comunal como Proyecto Societario-Socialista

El Estado comunal representa la visión más específica del socialismo que


propone el actual gobierno para Venezuela, la Ley Orgánica de las Comunas
(artículo 4) define al Estado comunal como “una forma de organización político-
social en la cual, el poder sería ejercido directamente por el pueblo; a través de los
autogobiernos comunales, con un modelo económico de propiedad social y de
desarrollo endógeno y sustentable, que permita alcanzar la suprema felicidad a las
venezolanas y los venezolanos en la sociedad socialista y, cuya célula
fundamental en su conformación, es la comuna”.

El primer elemento crucial en la propuesta del Estado comunal es la


creación de un nuevo ordenamiento territorial para el país, que permitiera la
consolidación de una redistribución de las instancias del poder y que también
como lo anuncia cada una de sus leyes vinculadas, la construcción del socialismo
como modelo de sociedad para Venezuela; y ese nuevo ordenamiento territorial se
ha definido con una visión centralista y concentradora del poder mediante dos
modalidades organizativas que son los distritos motores de desarrollo y las
comunas.

El Estado Comunal es una forma totalmente distinta a la forma jurídica del


Estado venezolano de acuerdo con la Constitución, de esa manera, el Estado
Comunal niega relevancia al sistema representativo, a favor de medios de
participación ciudadana directa, el Estado Comunal se funda así en el Poder
Popular, expresado como la manifestación directa de la participación ciudadana,
estos principios, se articulan en torno a un único fin: la construcción del socialismo;
para construir el socialismo, el Gobierno nacional debe controlar la participación
ciudadana expresada en el Poder Popular, es decir, que el Poder Popular se
manifiesta a través de instancias que siempre son controladas y dirigidas por el
Gobierno, para cumplir con fines del Gobierno, a saber, la construcción del
socialismo, el socialismo es el único objetivo legalmente admitido para la
participación ciudadana; el ciudadano, en el Estado Comunal, no puede participar
para otros fines, y mucho menos puede participar para oponerse al socialismo.

El Estado Comunal tiene dos expresiones básicas: instancias político-


sociales que actúan en un territorio dado e instancias que participan en
actividades económicas, siempre se tratará de instancias asamblearias, es decir,
que la asamblea conformada por quienes integran a la comunidad elegirá a los
“voceros” que llevarán a cabo su objeto social, por ello, esos voceros no son
electos a consecuencia del sufragio, método que no es reconocido en el Estado
Comunal; en efecto, los voceros de estas instancias no son electos a través del
voto pues no se trata de un sistema representativo sino participativo.

La política y la ética-política

La relación entre ética y política en la democracia moderna no deja de ser


tensa y peligrosa, ya que esta última introduce un fuerte relativismo moral que, si
bien permite la coexistencia en un plano de igualdad de las distintas concepciones
propias de toda sociedad compleja, no puede ser sostenido en el campo de la
política, es aquí cuando el poder, al penetrar la dimensión ética, introduce en ella
la más grande distorsión, ya que el discurso de la ética se convierte en una mera
forma de justificación del poder, esto es lo que hace que la constante tensión entre
ética y política nunca tenga un modo único o, incluso, satisfactorio de resolución.

Se considera la ética como una disciplina que reflexiona sobre las acciones
morales explicando las causas y las razones que nos conducen a actuar de una
manera o de otra, la ética parte de la libertad y de la responsabilidad de los
hombres para la acción lo que supone tratar a las personas como un fin y no como
un medio para nuestros intereses, por tanto la ética defiende y lucha por los
derechos humanos, plasmados en la constitución del 78, este sería el punto de
partida para un acuerdo en torno a que valores socialmente compartidos
establecen la convivencia, una ética democrática es una ética de los ciudadanos
donde se concilian y articulan la autonomía de cada uno con las universidades de
las normas morales, de esta manera es un proyecto colectivo para una
convivencia democrática.

Por otra parte la política es la actividad que realiza el ciudadano cuando


intervienen en asuntos públicos, puede intervenir a través de sus opiniones
mediante el voto u otros medios de participación, la política es el espacio de
relación controlado por la colaboración y la competencia de unos u otros, es algo
que nos afecta a todos está inmersa en nuestra vida pasando a considerarse una
dimensión humana, como el trabajo o la vida familiar.

Hoy en día tenemos que exigir una ética democrática que fortalezca la
sociedad civil, y para ello debemos ser exigentes, en la transparencia,
denunciándolo y poniendo de manifiesto actitudes poco éticas y corruptas,
debemos ser más participativos en el desarrollo de nuestra competencia
ciudadana, la política tiene un espacio propio para la reflexión pero no es ajena al
juicio moral pues no solo un repertorio de procedimientos y de métodos para
conquistar el poder o mantenerse en el control y la exigencia democrática unida a
una participación ciudadana , ya que está en juego la libertad y el bienestar.

Por lo tanto, entre la política y la ética su prioridad es el principio de justicia,


pues es lo que elegirían las personas libres y razones si estuviera en posición de
igualdad, los principios de cualquier sociedad del bienestar son: el principio de
libertad y el principio de diferencia, el primero requiere que la sociedad ofrezca al
ciudadano un esquema de libertades básicas, como la libertad de expresión o
pensamiento; el principio de diferencia permite las desigualdades sociales pero
solo cuando beneficie al grupo social menos aventajado, las desigualdades
económicas y sociales se deben estructurar de tal manera que sean un beneficio
para los menos aventajados de acuerdo con un criterio de ahorro justo y para
garantizar siempre la igualdad de oportunidades; entre los dos principios debe
mantenerse el de libertad en un momento de conflicto .

Relación del Poder Popular e Instituciones del Estado


La LOPP se establecen unas previsiones para regular las relaciones entre
el Estado o el Poder Público y el Poder Popular, que en general se dispone que
“se rigen por los principios de igualdad, integridad territorial, cooperación,
solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad, en el marco del sistema federal
descentralizado consagrados en la Constitución de la República” (art. 26), y que
son las siguientes:

En primer lugar, se establece como obligación legal para los órganos, entes
e instancias del Poder Público el promover, apoyar y acompañar las iniciativas
populares para la constitución, desarrollo y consolidación de las diversas formas
organizativas y de autogobierno del pueblo; la Ley Orgánica de Comunas dispone
que “los órganos integrantes del Poder Ciudadano apoyarán a los consejos de
contraloría comunal a los fines de contribuir con el cumplimiento de sus funciones”
(art. 48).

En segundo lugar, se sujeta a todos los órganos del Estado Constitucional


que ejercen el Poder Público, a los mandatos de las organizaciones del Poder
Popular, al instaurarse un nuevo principio de gobierno, consistente en gobernar
obedeciendo; el Artículo 24 de la LOPP en efecto dispone:

Actuaciones de los órganos y entes del Poder Público. Todos los órganos,
entes e instancias del Poder Público guiarán sus actuaciones por el
principio de gobernar obedeciendo, en relación con los mandatos de los
ciudadanos, ciudadanas y de las organizaciones del Poder Popular, de
acuerdo a lo establecido en la Constitución de la República y las leyes.
Como las organizaciones del Poder Popular no tienen autonomía política
pues sus voceros no son electos democráticamente mediante sufragio universal,
directo y secreto, sino designados por asambleas de ciudadanos controladas e
intervenidas por el partido oficial y el Ejecutivo Nacional que controla y guía todo el
proceso organizativo del Estado Comunal, en el ámbito exclusivo de la ideología
socialista, sin que tenga cabida vocero alguno que no sea socialista, en definitiva
esto de gobernar obedeciendo es una limitación a la autonomía política de los
órganos del Estado Constitucional electos, como la Asamblea nacional, los
Gobernadores y Consejos legislativos de los Estados y los Alcaldes y Concejos
Municipales, a quienes se le impone en definitiva la obligación de obedecer lo que
disponga el Ejecutivo Nacional y el partido oficial enmarcado en el ámbito
exclusivo del socialismo como doctrina política.

En tercer lugar, en particular, se establece la obligación para el Poder


Ejecutivo Nacional, para que conforme a las iniciativas de desarrollo y
consolidación originadas desde el Poder Popular planifique, articule y coordine
acciones conjuntas con las organizaciones sociales, las comunidades
organizadas, las comunas y los sistemas de agregación y articulación que surjan
entre ellas, con la finalidad de mantener la coherencia con las estrategias y
políticas de carácter nacional, regional, local, comunal y comunitaria.

En cuarto lugar, se establece la obligación para los órganos y entes del


Poder Público en sus relaciones con el Poder Popular, de dar preferencia a las
comunidades organizadas, a las comunas y a los sistemas de agregación y
articulación que surjan entre ellas, en atención a los requerimientos que las
mismas formulen para la satisfacción de sus necesidades y el ejercicio de sus
derechos, en los términos y lapsos que establece la ley.

En quinto lugar, se establece la obligación para la República, los estados y


municipios, de acuerdo con la ley que rige el proceso de transferencia y
descentralización de competencias y atribuciones, la obligación de trasferir “a las
comunidades organizadas, a las comunas y a los sistemas de agregación que de
éstas surjan; funciones de gestión, administración, control de servicios y ejecución
de obras atribuidos a aquéllos por la Constitución de la República, para mejorar la
eficiencia y los resultados en beneficio del colectivo.

En sexto lugar, se establece que las instancias y organizaciones de base


del Poder Popular contempladas en la LOPP, están exentas de todo tipo de pagos
de tributos nacionales y derechos de registro, a cuyo efecto, se podrá establecer
mediante leyes y ordenanzas de los estados y municipios, respectivamente, las
exenciones aquí previstas para las instancias y organizaciones de base del Poder
Popular.
CONCLUSIÓN

Un elemento importante del Estado es la administración de los cuerpos de


defensa, la milicia popular, la cual en un Estado socialista debe estar en manos
del pueblo, recordemos que el imperio se encuentra al acecho y mientras
construimos el proyecto histórico no podemos olvidar la defensa de nuestra
soberanía y de nuestro ideal, base fundamental de la sociedad la determinan las
relaciones sociales de producción, la conciencia revolucionaria entra a jugar aquí
un papel crucial, ya que una de las grandes diferencias del proceso de transición
hacia el socialismo con otras transiciones hacia otros sistemas, es que precisa de
la organización política de la clase explotada y para esto se requiere de un alto
nivel de superación de la alienación; en la medida que haya mayor superación de
la alienación habrá mayor conciencia revolucionaria y a su vez mayor organicidad
política y para orquestar este gran proceso revolucionario se necesita de ese gran
cuerpo orgánico de clase.

Finalmente, se debe comenzar a transitar la recta final de la transferencia


de competencias desde el Estado burgués al Estado Comunal, ya para esta fase
las autoridades de nuestro país deben ser elegidas a través de la democracia
protagónica del Estado Comunal y no a través de la democracia representativa,
paralelamente a la consolidación del Estado Comunal se debe consolidar la Milicia
Popular, cada unidad miliciana tendrá la responsabilidad de administrar un
almacén de armas, el jefe de cada unidad miliciana provendrá de la comunidad en
cuestión y será reconocido por las autoridades de la FANB; se trata entonces de
avanzar en la transición de un nuevo Estado sustentado en una ética humanística
que promueva una nueva relación social fundamentada en los valores
trascendentes de solidaridad, respeto mutuo, corresponsabilidad, el desafío del
momento actual está en superar las viejas prácticas de la gestión pública y
conciliar el nuevo modelo del Estado con la participación protagónica del pueblo
en la toma de decisiones, concebido el poder popular como eje transversal de la
sociedad socialista en construcción.

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