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como se lee en el sagrado Evangelio de san J u a n ,

Día 1 y lo que el Señor le respondió: esto es lo que en


las divinas letras hallamos escrito de san Felipe,
SAN FELIPE, APÓSTOL—El glorioso san Felipe, após- apóstol; digamos a h o r a lo que añaden santos y
tol, fué de nación galileo y n a t u r a l de Betsaida, graves autores.
de la cual fueron asimismo san Pedro y san A n - Después de la subida á los cielos del Hijo de
drés. Siendo mozo se dio m u c h o al estudio de las Dios y venida del Espíritu Santo sobre los a p ó s -
letras s a g r a d a s , y p a r t i c u l a r m e n t e de los libros toles, ellos se repartieron por toda la redondez de
de Moisés, en los cuales halló, como en s o m b r a y la tierra. A san Felipe le cupo la provincia del
en figura, pintado el Mesías y Redentor que había Asia superior, en la cual predicó como embajador
de venir al m u n d o : y así, c u a n d o Cristo n u e s t r o enviado de Dios p a r a la salvación de todos a q u e -
Señor le llamó por la noticia q u e y a tenía, le fué llos pueblos que le oían, y con su vida admirable
más fácil reconocer que él era el v e r d a d e r o M e - y celestial doctrina, y g r a n d e s y continuos m i l a -
sías, y le siguió y obedeció, y fué contado en el gros, a l u m b r ó aquella ciega gentilidad y la c o n -
n ú m e r o de los doce apóstoles. Lo que tenemos virtió á la fe de Jesucristo. Derribó los ídolos, edi-
cierto de su vida y m a r t i r i o , sacado del Evangelio ficó iglesias, levantó altares, ordenó sacerdotes, y
y de g r a v e s a u t o r e s , es lo siguiente: dio á los pueblos forma y regla p a r a vivir como
Luego q u e san Felipe conoció á Cristo comenzó cristianos, como h o m b r e s que h a b í a n salido de
á h a c e r oficio de apóstol, que es t r a e r otros al c o - las tinieblas de la idolatría y del cautiverio de s u s
nocimiento y a m o r de Dios, p o r q u e la bondad l u e - vicios y pecados; y con la n u e v a luz del cielo
go se d e r r a m a y comunica, y p r o c u r a que todos conocían por Dios y Salvador suyo á Jesucristo.
gocen del bien que ella posee, y asi san Felipe P a s ó también á la Escitia, y habiendo gastado
trajo á Natanael á Cristo, de quien dijo el Señor veinte años en esta gloriosa predicación, con tan
que e r a v e r d a d e r o israelita y h o m b r e sin doblez g r a n d e y tan maravilloso fruto, fué á la ciudad de
ni e n g a ñ o . A n t e s de h a c e r Cristo n u e s t r o Señor Hierápolis, que es en la provincia de Frigia, p a r a
aquel g r a n milagro de la multiplicación de los h a c e r en ella lo que había hecho en las d e m á s . Y
cinco panes en el desierto, con que dio de comer como dice Simeón Metafrastes, halló que en u n
á cinco mil h o m b r e s , p r e g u n t ó á Felipe de dónde templo de esta ciudad residía u n a víbora e x t r a ñ a ,
c o m p r a r í a n pan p a r a s u s t e n t a r aquella g r a n d e á la cual adoraba el pueblo y ofrecía sacrificio
m u c h e d u m b r e de pueblo, p a r a e n s e ñ a r l e y darnos como si fuera Dios. Enternecióse el apóstol por
á entender con su r e s p u e s t a la falta que había de ver la ceguedad de aquel pueblo engañado, y que
p a n . Después q u e el Señor resucitó á Lázaro, se diese al demonio en la serpiente, el culto y r e -
algunos gentiles vinieron á ver á Jesucristo, t o - verencia que se debe sólo á Dios; y postrado
m a r o n por medio á san Felipe, declarándole su delante de su acatamiento le suplicó con m u c h o s
deseo, y Felipe dio p a r t e á san A n d r é s , y los gemidos y lágrimas que abriese los ojos á aquella
dos lo dijeron al Señor, el cual hizo g r a c i a s al pobre gente y la librase de la tiranía de Satanás;
P a d r e Eterno p o r q u e y a los gentiles c o m e n z a - p o r q u e muchos perecían, ó porque la serpiente
ban á conocerle. Y en aquel s e r m ó n admirable los tragaba, ó porque e r a n ofrecidos en sacrificio
y altísimo que el mismo Señor hizo á los apóstoles (que el demonio es cruelísimo carnicero y a m i c í -
después de la s a g r a d a cena, le dijo san Felipe: simo de s a n g r e h u m a n a , como nuestro enemigo
«Señor, m o s t r a d n o s al P a d r e , que esto nos basta mortal). Oyó el Señor las oraciones de su siervo,
p a r a cumplimiento de todos n u e s t r o s dáseos,» y la serpiente quedó allí m u e r t a , y el pueblo libre
152 LA LEYENDA DE ORO DÍA 1
de los daños que de ella recibía y dispuesto p a r a mujer, como a l g u n o s doctores h a n escrito, sino
recibir la luz del Evangelio y la doctrina que el porque fué hijo de u n a h e r m a n a ó p r i m a de n u e s t r a
s a n t o apóstol les predicaba. Lo cual como los Señora. A u n q u e no falta quien diga que le l l a m a -
sacerdotes y m a g i s t r a d o s llevasen m a l , echaron ron h e r m a n o del Señor p o r q u e era hijo de Cleofás
m a n o del santo apóstol y dieron con él en la cár- Alfeo, h e r m a n o de san José, y que así como Cristo
cel, y después de haberle azotado á s p e r a m e n t e le fué tenido por hijo de san José, así Cleofás su her-
crucificaron y m a t a r o n á pedradas, dando él m u - m a n o fué tenido por tío de Cristo, y Santiago,
c h a s gracias al Señor p o r q u e le hacía imitador de hijo de Cleofás, por su primo h e r m a n o , y que
s u cruz. Y estando los s a y o n e s é impíos ministros s e g ú n la c o s t u m b r e de los h e b r e o s , los p r i m o s
burlándose del santo apóstol, envió Dios u n t e m - y parientes m u y cercanos e r a n llamados h e r m a -
blor de t i e r r a m u y espantoso y extraordinario que nos, y también le l l a m a b a n h e r m a n o de Cristo,
derribó edificios, asoló casas y hundió los que las p o r q u e en las facciones del rostro se le parecía en
habitaban, y t r a g ó vivos á los que habían puesto tanto g r a d o , que después de la subida al cielo de
á san Felipe en la cruz, en castigo de su maldad. Cristo n u e s t r o Redentor, muchos-cristianos venían
Con lo cual quedaron a s o m b r a d o s los paganos y á J e r u s a l é n por ver á Santiago, pareciéndoles q u e
rebeldes, y los fieles y católicos consolados y a l a - con verle veían el mismo Salvador, por la seme-
bando al Señor por las maravillas que obraba con j a n z a g r a n d e que con él tenía. Y san Ignacio, en
su siervo. Queriéndole quitar de la cruz, el santo u n a epístola que escribe á san J u a n Evangelista,
apóstol hizo oración por sí y por todos los circuns- dice que pensaba ir á J e r u s a l é n á ver á Santiago,
tantes, y fué oído de Dios, porque a n t e s que le porque, viéndole, le parecía ver á J e s u c r i s t o . Llá-
bajasen de la cruz acabó su j o r n a d a felicísima- mase asimismo Santiago el Menor, respecto de
mente, y dio s u espíritu á su Criador, y el pueblo Santiago el Mayor, no por h a b e r sido m e n o r en
quedó libre del pavor y espanto que tenía. D e s - la dignidad ó santidad, sino p o r q u e fué llamado
pués de m u e r t o s a n Felipe, los cristianos t o m a r o n al apostolado después de Santiago, h e r m a n o de
su cuerpo y le sepultaron con la r e v e r e n c i a y san J u a n E v a n g e l i s t a é hijo del Zebedeo, que por
h o n o r que convenía, y a n d a n d o el tiempo fué esta causa es llamado Santiago el M a y o r . L l a m á -
trasladado á Roma, donde está con ol cuerpo de ronle el Justo por la excelencia de su s a n t a vida
Santiago el Menor en el templo de los doce após- y c o s t u m b r e s , p o r q u e (como dice Hegesipo) fué
toles, q u e edificaron los papas Pelagio y J u a n , s u santificado en el vientre de su m a d r e , y, como e s -
sucesor, y v u l g a r m e n t e se llama Sancti apostoli, cribe Epifanio, p e r p e t u a m e n t e v i r g e n . Y como
y es convento de frailes de san F r a n c i s c o . Celebra dicen san J e r ó n i m o , Eusebio, Metafrastes y los
la Iglesia el día de su martirio á primero de mayo, otros a u t o r e s de la Historia Eclesiástica, fué de
y fué en el año del Señor de 54, y en el d u o d é - g r a n d e penitencia y de u n a vida tan ejemplar que
cimo del emperador Claudio, s e g ú n Eusebio. Ad- parecía u n retrato del cielo. Sus ojos e r a n m u y
viértase que a l g u n o s a u t o r e s griegos y latinos honestos y s u s oídos atentos á las cosas divinas.
confunden al apóstol san Felipe con Felipe, uno En su boca siempre se halló verdad. S u s m a n o s
de los siete diáconos, y lo que es del diácono lo p r o n t a s p a r a todas las o b r a s de virtud; su cuerpo
atribuyen al apóstol, y dicen que san Felipe, após- y afectos m u y mortificados con los continuos a y u -
tol, tuvo hijas, lo cual se h a d e e n t e n d e r d e s a n n o s . N u n c a comió c a r n e ni bebió vino ni otro licor
Felipe el diácono. P o r q u e (como dice san J e r ó - de los que suelen e m b r i a g a r . Sustentábase con
nimo escribiendo contra Joviniano) de n i n g u n o pan y agua, y mezclaba m u y de ordinario lágri-
de los apóstoles es cierto que fuese casado, sino m a s en la bebida. No h a c í a diferencia de la n o c h e
de sólo san Pedro. De san Felipe escribieron san al día p a r a la oración, de la cual p a r e c e que vivía
Isidoro, Lib. de pat. teé. et novi testam., c a p . 75; y se sustentaba. De estar de rodillas las tenía du-
san Jerónimo, De scrip. eccles.; Sofronio, In r a s y con callos, y como de camello. Y a u n san
Philip.; Euseb., lib. n i , Histor. eccles., cap. 30 y J u a n Crisóstomo a ñ a d e que tenía h e c h o s callos
31; Metafrastes, referido por Surio, tom. m ; san en la frente, por tenerla pegada al suelo c u a n d o
Antonino, i part., tít. 6, cap. 11; B a r ó n . , tom. i , o r a b a . A n d a b a vestido de lino y no de lana, y los
Annal., y e n las Anotaciones del Martirologio. pies descalzos. No consintió que se le cortase el
cabello, ni j a m á s quiso b a ñ a r s e ni ser ungido con
(P. Ribadeneira.)
óleo, como se u s a b a en aquel tiempo. E r a tan
g r a n d e la opinión que los mismos judíos tenían
SANTIAGO, APÓSTOL, EL MENOR—Santiago el Menor,
de su santidad, que á porfía venían á él por tocar
ó por otro n o m b r e el Justo, h e r m a n o del Señor,
fué de Canaá de Galilea, y llámase h e r m a n o del la ropa y besarla; y á él sólo le dejaban e n t r a r en
Señor, no por h a b e r sido hijo de la gloriosísima el Sancta sanctórum. Y Josefo, a u t o r g r a v í s i m o
virgen María, n u e s t r a Señora, como soñóHelvidio, (con ser judío), escribe que la r u i n a y destruición
hereje, ni por h a b e r sido hijo de san José y de otra de J e r u s a l é n , que hicieron Vespasiano y Tito, su
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hijo, fué castigo que Dios envió á aquella c i u - precia tanto de ser h e r m a n o de Santiago, que en
dad por h a b e r m u e r t o á Santiago, h e r m a n o de el principio de la epístola canónica que escribe á
Cristo, varón justísimo y piísimo, y conocido por los fieles, j u n t a m e n t e se llama siervo de Jesucris-
tal: tanta era la fama y opinión que de él tenían. to y h e r m a n o de Jacobo, y de esta m a n e r a los sa-
A u n q u e , á la verdad, la principal causa de la d e s - luda.
truición de J e r u s a l é n fué por la ingratitud de aquel Viviendo, pues, Santiago en Jerusalén con la
pueblo desconocido y rebelde, que cerró los ojos santidad de vida, autoridad y opinión que h a b e -
á la luz y dio la m u e r t e al autor de la vida. rnos dicho, haciendo oficio de verdadero apóstol
Habiendo, pues, los apóstoles recibido el Espí- y pastor de aquel r e b a ñ o del Señor, era m a r a v i -
ritu Santo, y predicado en v a r i a s l e n g u a s á los lloso el fruto que h a c í a en las a l m a s , é i n n u m e r a -
judíos que aquel mismo S e ñ o r que ellos habían bles los judíos que por su predicación se c o n v e r -
crucificado era el Mesías prometido en la ley, y tían á la luz del santo Evangelio. Lo cual como
v e r d a d e r o Dios, y confirmádolo con m u c h o s y A n a n o , s u m o sacerdote (que era h o m b r e atrevido,
g r a n d e s milagros, por p a r e c e r de los otros a p ó s - fiero, cruel y de secta saduceo), y los d e m á s s a -
toles san Pedro (como dice san J u a n Crisóstomo) cerdotes no pudiesen llevar en paciencia ni se
ordenó á Santiago por obispo de J e r u s a l é n , porque atreviesen á oponerse al santo, por ser tan g r a n -
a u n q u e Cristo n u e s t r o Señor antes le había orde- de su autoridad y la reverencia que el pueblo le
nado con los otros apóstoles, no le h a b í a n señalado tenía, d e t e r m i n a r o n de g a n a r l e la boca y hacerle
cierta iglesia y l u g a r en el cual ejercitase la potes- (si pudiesen) de su bando, p a r a a c a b a r por su m e -
tad que le h a b í a dado, y esto hizo san Pedro como dio lo que sin él tenían por m u y dificultoso. R o -
cabeza de la Iglesia. Y aun añade m á s san Anacle- g á r o n l e que, pues era tan g r a n d e siervo de Dios y
to, p a p a r que san P e d r o , Santiago el Mayor y san tan celoso de aquel templo, que días y noches mo-
J u a n Evangelista, su h e r m a n o , todos tres j u n t o s r a b a en él, haciendo oración y entrando él solo en
le o r d e n a r o n , p a r a dar forma á s u s s u c e s o r e s y el Sancta Sanctórum, con s i n g u l a r privilegio, que
establecer que no se c o n s a g r e el obispo sino in- se doliese del m i s m o templo, y de la ley que había
terviniendo t r e s obispos en su consagración; T r a í a dado Dios, y confirmado con tantos milagros, y
Santiago, en señal de s u p r e m a dignidad, u n a l á - desengañase al pueblo p a r a que no siguiese á u n
mina de oro en la cabeza, la cual también dice crucificado, pues c r e e r í a n cualquiera cosa que él
Policrates que traía el b i e n a v e n t u r a d o san J u a n les predicase. Y que p a r a esto el día de P a s c u a ,
Evangelista. F u é de tan g r a n autoridad este s a - cuando h a b r í a m a y o r concurso de gente, les dije-
grado apóstol, que c u a n d o san P e d r o , por m a n d a - se lo que sentía de Cristo, p o r q u e ellos ponían la
do del ángel, salió de la cárcel en que le había h o n r a de Dios y de su templo en sus m a n o s . Pro-
puesto Herodes, luego envió á a v i s a r á Santiago y metió el santo de h a c e r l o . Vino el día señalado,
á los d e m á s h e r m a n o s como estaba y a libre, n o m - y estando presente un s i n n ú m e r o de judíos y gen-
brando á Santiago entre ellos sólo por su n o m b r e tiles, le subieron á u n lugar alto y eminente del
como á h e r m a n o m a y o r , y el m á s principal de t o - templo, y después de h a b e r l e dicho los príncipes
dos ellos. En el p r i m e r concilio ó j u n t a que hicie- de los sacerdotes g r a n d e s alabanzas de Santiago
ron los apóstoles p a r a d e t e r m i n a r si los gentiles p a r a g a n a r l e m á s la voluntad, le p r e g u n t a r o n qué
que se convertirían á la fe h a b í a n de c i r c u n c i d a r - le parecía del hijo del h o m b r e Jesucristo. R e s p o n -
se, como lo q u e r í a n y porfiaban a l g u n o s de los dió con g r a n d e resolución y constancia: «¿Qué me
judíos que se h a b í a n bautizado, después que san p r e g u n t á i s del hijo del hombre? Sabed que está
Pedro h u b o dicho lo que Dios había obrado por él, asentado á la diestra de Dios P a d r e , y h a de venir
y como habían abierto la p u e r t a á los gentiles para á j u z g a r vivos y muertos.» Levantóse luego u n
que recibiesen el bautismo y se salvasen, Santiago, m u r m u l l o e n t r e los fieles, oyendo estas palabras,
como obispo de J e r u s a l é n (donde aquel negocio se alabando á Dios por ellas, y confirmándose en la
trataba), dijo su p a r e c e r tan a l t a m e n t e y con t a n - fe. Y los sacerdotes, b r a m a n d o como leones, toma-
ta resolución, que todos los demás apóstoles le ron piedras contra él, y dando voces h a s t a el
siguieron, y conforme á él se hizo el decreto que cielo, decían: «¿No veis cómo h a errado el Justo?»
se escribió á los gentiles, enseñándoles lo que Y echando m a n o de él, le arrojaron de allí abajo.
debían h a c e r . Y san Pablo h a c e honorífica m e n - Y a u n q u e quedó m u y maltratado de la caída, o l -
ción de Santiago, y dice que habiendo venido á vidándose de su injuria y acordándose de la c a r i -
J e r u s a l é n á ver á san P e d r o , no v i o á n i n g ú n otro dad de su Señor, que en la cruz había rogado al
de los apóstoles, sino á Santiago. Y en otro lugar, P a d r e Eterno por sus enemigos, levantó las m a n o s
que san Pedro, Santiago y san J u a n , que eran las y el corazón á Dios, y puesto de rodillas comenzó
columnas de la Iglesia, h a b í a n hecho compañía á e c h a r de sí llamas de a m o r , y á decir: «Yo os
con él y dádole las m a n o s p a r a que trabajase como suplico, Señor, que los perdonéis, porque no
ellos en el Evangelio. Y san J u d a s , apóstol, se saben lo que se hacen.» No se aplacaron aquellos
154 LA LEYENDA DE ORO DÍA 1
h o m b r e s malvados con p a l a b r a s tan dulces, que h e r m a n o s , p a r a servir m á s quietamente al Señor.
bastaban a a b l a n d a r cualquiera duro corazón, E n c e r r ó s e la s a n t a doncella en aquel m o n a s t e r i o ,
a n t e s p e r s e v e r a n d o en su maldad le herían y gol- y g o b e r n a b a las vírgenes que estaban á su c a r g o
peaban, y uno de ellos, tomando un g r u e s o palo ó con tan r a r a santidad, y era tan favorecida de
pértiga, le dio con él en la cabeza, esparciendo Dios, que todo lo que pedía lo alcanzaba por m e -
los sesos por el suelo. Y con este martirio dio su dio de s u s oraciones. U n a n o c h e no quiso darle
bendita a l m a á Dios, habiendo gobernado su Igle- l u m b r e la que tenía cargo de ello, y al punto r e s -
sia (como dice san Jerónimo) treinta años, y en el plandeció u n a claridad tan excesiva en el conven-
séptimo del imperio de Nerón. Su santo cuerpo to, que todas las monjas quedaron a d m i r a d a s , y
fué sepultado cerca del templo, en el mismo l u g a r ella hizo g r a c i a s á Dios por aquel favor que le
dpnde m u r i ó , y después de algún tiempo fué t r a s - había h e c h o . Otra vez, estando u n a hija d e u n
ladado á R o m a , donde está con el cuerpo de san h o m b r e rico m u y fatigada de dolores, y casi p a r a
Felipe, apóstol. F u é su martirio el p r i m e r día de expirar, con su oración le alcanzó e n t e r a salud.
mayo del año del S e ñ o r de 6 3 , s e g ú n Baronio, y Dándole el padre de la doncella m u c h o s dones en
en él celebra la Iglesia su fiesta. reconocimiento de aquella misericordia que por
Escribió Santiago u n a epístola, q u e es u n a de su m a n o de Dios había recibido, no los quiso a d -
las siete canónicas q u e tiene la Iglesia, en la cual mitir; y creciendo cada día de virtud en virtud, y
nos da admirable y celestial doctrina p a r a todos dando m a y o r e s ejemplos á s u s monjas de p e r f e c -
estados, y p a r t i c u l a r m e n t e nos enseña el g r a n ción y santidad, acabó el curso de su p e r e g r i n a -
bien que se e n c i e r r a en las adversidades y t r i b u - ción, y dio su bendito espíritu al Señor en el
laciones, cuando se llevan con paciencia, y nos mismo monasterio, donde fué sepultada. D e . s u
e x h o r t a á gozarnos en g r a n m a n e r a , cuando s o - sagrado cuerpo dice J u a n Molano en el catálogo
m o s tentados y probados con m u c h a s y v a r i a s de los santos de F l a n d e s , q u e h a s t a el día de h o y
aflicciones del Señor. Escribió asimismo la forma m a n a en u n vaso de plata m i l a g r o s a m e n t e u n l i -
d e celebrar la misa, q u e los griegos llaman litur- cor como aceite, q u e s a n a m u c h a s y m u y g r a v e s
gia, y siempre h a sido tenida en g r a n veneración, enfermedades; y q u e el año de 870, Odagero,
la cual alega Proclo, arzobispo de Constantinopla; obispo acichstadense, le colocó honoríficamente
c o n t r a Nestorio hereje, en el concilio que se cele- en su altar, y la puso en el catálogo de los santos
bró en la ciudad de Éfeso, y en el concilio univer- con consentimiento del papa Adriano II. Después,
sal que llaman In trullo (y se j u n t ó en tiempo de el año de 8 9 3 , en tiempo del rey Arnulfo, por
Justiniano e m p e r a d o r , con autoridad de esta divina u n a revelación que tuvo el obispo liestetense,
m i s a de Santiago) r e p r e n d e á los herejes que no se trasladó el sagrado cuerpo á ¡la. iglesia de
mezclaban en el cáliz a g u a con el vino p a r a la aquel monasterio. En esta traslación s a n ó á u n a
consagración. San J e r ó n i m o , en el libro d e s ú s es- moza que estaba muy fatigada de dolores, y de u n a
critores eclesiásticos, h a b l a n d o de Santiago, dice h a m b r e c a n i n a tan g r a n d e , q u e no se podía v e r
q u e en el Evangelio que llamaba, s e g ú n los h e - h a r t a de comer; y habiéndola ofrecido s u s a m o s
breos, y él mismo h a b í a traducido en griego y en al servicio del monasterio de S a n t a V a l b u r g a , y
latín, s e h a l l a b a escrito que Santiago j u r ó la noche ella (por no h a b e r l a querido admitir la abadesa)
de la cena de no comer bocado h a s t a que viese á tornando s a n a á su casa, luego le volvió el mal, y
Cristo resucitado, y q u e Cristo le apareció después le duró h a s t a que de nuevo tornó al m o n a s t e r i o .
de la r e s u r r e c c i ó n , y m a n d a n d o t r a e r pan, le ben- Quedóle aquella h a m b r e canina por algún tiempo,
dijo, y partió, y se le dio diciéndole: « H e r m a n o y comiendo un pedazo de pan bendito se le quitó,
mío, come ta pao,, porque y a el Hijo del h o m b r e y de tal s u e r t e se apagó, que después no podía
h a resucitado.» Y a l g u n o s q u i e r e n decir que a l u - comer cosa a l g u n a , y si la comía luego la trocaba,
d e á esto lo q u e san Pablo, e s c r i b i e n d o á los de Co- y estuvo t r e s a ñ o s sin c o m e r ni beber cosa nin-
rinto, dice q u e el Señor, después de la r e s u r r e c - g u n a , cumpliendo su t a r e a y trabajando con las
ción, apareció á los once apóstoles, y á Santiago, demás.
dando á entender q u e le apareció dos veces: u n a Obró n u e s t r o Señor m u c h o s m i l a g r o s por esta
estando solo, y otra en c o m p a ñ í a de los d e m á s s a n t a virgen, y de muchas"partes venían á su s e -
apóstoles. (P. Ribadeneira.) pulcro en r o m e r í a p e r e g r i n o s p a r a pedir favor
á Dios por intercesión de s a n t a V a l b u r g a , y r e -
SARTA VALBURGA, YIRGEH.—Santa Val burga, v i r g e n medio de s u s necesidades. E n t r e las otras cosas
y abadesa del monasterio Heydon T r e m e n s e , fué memorables que de ella se cuentan, quiero aquí
inglesa y h e r m a n a de san Uvilibaldo, obispo Ues- referir u n a de la m a n e r a que se escribe en su
te tense, y Uviniboldo, que m u r i ó s a n t a m e n t e en vida, por p a r e c e r m e digna de admiración. P o r
u n monasterio de la m i s m a diócesis de Eístat. u n a g r a n d e h a m b r e que afligía á l o s mortales, dos
Pasó de I n g l a t e r r a á F r a n c i a con s u s santos pobres se d e t e r m i n a r o n de p r o b a r su v e n t u r a , é ir
DÍA 1 MAYO 155
á otras t i e r r a s á b u s c a r de comer. J u n t ó s e con ellos SAN JEREMÍAS, PROFETA—Empezó á profetizar en el
en el camino otro c o m p a ñ e r o , y preguntado de ellos reinado de Josías, el año 629 antes de J e s u c r i s -
dónde iba, respondió que iba por devoción á visi- to. F u é hijo del sacerdote Helcías, y natural de
tar el sepulcro de s a n t a Valburga. «Pues nosotros Anathot, cerca de Jerusalén. Los judíos estaban
también (dijeron ellos) v a m o s á esa m i s m a rome- entregados á los m á s g r a n d e s desórdenes; así es
ría p a r a cumplir u n voto que habernos hecho.» que este profeta, no sólo les r e p r e n d í a con u n a
Determinaron todos t r e s de irse j u n t o s y h a c e r s e libertad santa, sí que también les a n u n c i a b a
buena compañía, y u n día, habiendo descansado las m u c h a s desgracias que caerían sobre ellos;
y comido todos t r e s de lo que llevaba el t e r c e r todo lo que a c a r r e ó de tal m a n e r a la i n d i g n a -
c o m p a ñ e r o , se pusieron á d o r m i r , y estando él . ción de los judíos, que irritados le e c h a r o n en
reposando en un profundo s u e ñ o , los otros dos le u n a l a g u n a llena de cieno, de la que fué sacado
mataron; pero p a r a e n c u b r i r aquel maleficio, el por orden de u n ministro del rey Sedecías. A n i m a -
uno de ellos tomó sobre s u s h o m b r o s el cuerpo do del espíritu de Dios, profetizó J e r e m í a s la toma
m u e r t o , p a r a e c h a r l e en u n l u g a r apartado del de J e r u s a l é n , y, en efecto, la ciudad santa cayó en
camino. Mas ¡oh potencia de Dios, v e n g a d o r a de poder de los babilonios el año 606 antes de J e s u -
los malos! Cuando llegó al l u g a r donde le quería cristo. El g e n e r a l del ejército de Nabucodonosor,
echar, n u n c a pudo, p o r q u e el m u e r t o con s u s N a b u z a r d á n , dióle facultad p a r a irse ó bien á Ba-
brazos le tenía tan apretado y estaba tan asido bilonia, ó bien á Judea; y el profeta escogió esta
con él, que por m á s que hizo no le pudo desasir y última, á fin de ser de a l g u n a utilidad á los judíos
echar de sí. Quedó a s o m b r a d o el matador viendo que habían quedado en ella. Mucho debía á J e r e -
que no podía e n c u b r i r su maldad, ni d e s e c h a r de mías el g o b e r n a d o r de la J u d e a Godolías, por los
sí al que, estando m u e r t o , le h a c í a g u e r r a , y le h a - buenos consejos que le daba el santo profeta; m a s
bía de quitar la vida q u e él le había quitado á él. su c o r r e s p o n d e n c i a fué despreciarlos, cuyo d e s -
Topó á un amigo suyo que le p r e g u n t ó qué e r a precio le ocasionó, sin duda, que algún tiempo des-
aquello; y él, como a m i g o , le descubrió todo lo pués fuese asesinado con su escolta. Siguió á los
que había pasado, r o g á n d o l e q u e le a y u d a s e . El judíos, j u n t o con su discípulo B a r u c h , cuando
amigo echó m a n o á la espada y comenzó á c o r t a r aquéllos se r e t i r a r o n á Egipto, temiendo el furor
los brazos del c u e r p o m u e r t o que tenían tan afe- del rey de Babilonia, en cuyo punto continuó r e -
r r a d o el cuerpo vivo. P e r o en tocando con s u s prendiendo á los judíos sus c r í m e n e s y maldades,
m a n o s los brazos del m u e r t o , quedó él tan pegado profetizándoles varios sucesos en contra, como
y asido, que no pudo despegarse, h a s t a que, cono- también á los egipcios. Se cree m u r i ó apedreado
ciendo su culpa, pidió favor á s a n t a Valburga, y en T a p h n e , el año 590 antes de Jesucristo; la s a n t a
mediante su oración se destrabó y soltó de a q u e - E s c r i t u r a n a d a dice sobre el particular. Cincuenta
llas como a t a d u r a s con que estaba aprisionado, y y u n capítulos contienen las Profecías de Jeremías,
quedó libre, y a c o m p a ñ ó al homicida cargado y y son m u y recomendables sus T r e n o s ó L a m e n t a -
atado con el c u e r p o m u e r t o , h a s t a que llegó al río ciones, pues nos dan u n a idea del dolor y tristeza
R h i n , y desesperado se echó con la c a r g a que lle- de que estaba poseído el profeta, á vista de las des-
vaba en el río. P e r o el m i s m o río, no sufriendo á gracias que iban á llover sobre el pueblo escogido
h o m b r e tan facineroso, luego le arrojó á la orilla y la ciudad santa. J u n t o á T a p h n e fué enterrado
con el mismo cuerpo del inocente muerto; y el su cuerpo, y san Epifanio nos dice que los fieles
compañero, de esto a s o m b r a d o , y por u n a parte a c o s t u m b r a r o n á frecuentar su sepulcro p a r a a l -
lloroso por ver lo que h a b í a sucedido á su c o m - canzar por su intercesión remedio á s u s males, y
p a ñ e r o , y por otra haciendo g r a c i a s á Dios por c u r a r con el polvo de su ataúd la picadura de los
haberle librado, vino al monasterio de s a n t a V a l - áspides.
burga y contó lo que aquí queda referido; pero
n u n c a pudo e n t r a r dentro de su iglesia, p a r a que
SAN ORENCIO, 0 0R0NCI0, Y SANTA PACIENCIA, PADRES DE
se vea cómo castiga n u e s t r o Señor las maldades
SAN LORENZO.—San Orencio, cuya m e m o r i a es y h a
que los h o m b r e s cometen, y cómo h o n r a á s u s
sido siempre célebre en Huesca, ciudad a n t i -
santos. La vida de s a n t a . V a l b u r g a t r a e el P . F r a y
gua de Aragón, floreció en ella á principios del
Lorenzo Surio en su séptimo tomo, añadido por el
siglo III, siendo un modelo de la perfección c r i s -
P. F r . Jacobo M o n s a n d r o . Hace mención de ella el
tiana por la rectitud de su intención y por la
Martirologio romano el p r i m e r día de m a y o , y J u a n
sinceridad de su conducta. Unía Orencio con su
Molano en las A alciones al Martirologio de U s u a r -
calificada nobleza m u c h o s bienes temporales, y
do, y m á s l a r g a m e n t e en el Catálogo de los santos
resolviéndose á a b r a z a r el estado del matrimonio,
de Flandes, y el c a r d e n a l Baronio en s u s Anota-
lo contrajo con u n a s e ñ o r a ilustre, llamada P a -
ciones. Floreció por los años del S e ñ o r de 750.
ciencia, igual en las circunstancias y en los p i a -
(P. Ribadeneira.) dosos sentimientos. Quisieron ambos dedicarse
156 LA. LEYENDA DE ORO
desde luego al servicio del Señor, y conociendo yes en cierto día que se fué el v e n e r a b l e a n c i a n o
que las o b r a s de misericordia eran las m á s g r a t a s á beber a g u a de u n a fuente cristalina algo d i s -
á los ojos de Dios, se ocupaban con u n a ardiente tante de la labor, devoró al uno de ellos un furioso
caridad en s o c o r r e r á los pobres, en consolar á lobo que salió de aquellas selvas. V i o el siervo de
los afligidos, y en h o s p e d a r á los p e r e g r i n o s : por Dios el estrago que causó la fiera; pero m a n d a n d o
cuyos piadosos oficios les concedió el cielo dos á ésta en n o m b r e de Jesucristo que hiciese los ofi-
ilustres hijos, que llegaron á ser por su heroica cios del animal que m a t ó , cumplió con el precepto
santidad objeto de las veneraciones públicas de i n m e d i a t a m e n t e , con admiración de cuantos l l e -
la Iglesia. F u e r o n éstos san Lorenzo y san O r e n - garon á e n t e n d e r aquel e x t r a o r d i n a r i o prodigio.
cio; éste fué obispo de A u x , y aquél m á r t i r i n s i g n e . . Viendo Esperto que por estas maravillas se frustra-
Viniendo á E s p a ñ a san Sixto, pasó por Loret, ban s u s p e r v e r s a s intenciones, se fingió enfermo
en donde le dieron hospedaje san Orencio y s a n t a con el fin de no atender á la labor, creyendo que
Paciencia; y quedando prendado de las bellas pren- por este medio serían los daños inevitables: dejóle
das del joven Lorenzo, lo llevó consigo á R o m a Orencio en la c a m a p a r a que se le- asistiese; pero
con el beneplácito de s u s padres. Poco después a p e n a s salió al cultivo de s u s t i e r r a s ; c u a n d o se
concluyó su c a r r e r a s a n t a Paciencia llena de m e - apoderó u n demonio del díscolo criado, a t o r m e n -
recimientos; y a u n q u e ejercitó todas las virtudes, tándole tan furiosamente, que le impelía á a r r o
en su rezado se h a c e especial m e m o r i a de su j a r s e al fuego. Volvió el venerable a n c i a n o de s u
castidad conyugal, de la paciencia propia de su labor, y compadecido del trabajo de su sirviente,
n o m b r e , y de las limosnas con q u e socorría las procuró expeler al i n m u n d o espíritu con s u s f e r -
necesidades. La dio Orencio s e p u l t u r a en el o r a - vorosas oraciones. Prometió éste dejar libre al
torio que tenía en u n a heredad propia llamada Lo- que tiranizaba, s i e m p r e que el santo le diese p e r -
ret, como u n a media legua de Huesca. A p e n a s miso p a r a e n t r a r en el cuerpo de Cornilia ó C o r -
h u b o cumplido con este deber, cuando Dios le man-_ neja; y creyendo el siervo de Dios con su n a t u r a l
dó por el ministerio de un ángel que partiese con sencillez que sería u n a avecilla llamada así. no
su hijo Orencio á la t i e r r a que le mostraría. O b e - tuvo r e p a r o en darle la licencia: en fuerza de la
deció Orencio i n m e d i a t a m e n t e á la insinuación cual se introdujo el demonio en el cuerpo de
del cielo, y dejando su casa y bienes, como otro la hija de u n potentado de F r a n c i a , llamada C o r -
A b r a h a m por igual precepto, p e n e t r ó l o s Pirineos, nelia.
pasó á F r a n c i a , y llegó al campo ó valle llamado Valióse el a m a n t e p a d r e de todos los remedios
Labedán, en la diócesis de T a r b e s , donde d e s a p a - espirituales p a r a la expulsión del enemigo infer-
reció la luz que le conducía; por lo que creyó el nal, y afligido el demonio con los m á s eficaces
santo que e r a aquél el sitio donde quería el Señor exorcismos, protestó que no saldría del c u e r p o de
que p e r m a n e c i e s e . Supo que aquel territorio e s - aquella ilustre virgen sin m a n d a t o de Orencio,
taba poseído de u n a legión de espíritus i n m u n d o s , con cuyo permiso se h a b í a introducido. No fué
que c a u s a b a n i n n u m e r a b l e s daños en los h o m b r e s , difícil al potentado s a b e r quién era aquel siervo
en los animales y en los frutos; y compadecido de de Dios, porque la fama de su e m i n e n t e santidad
tantos males los expelió con la eficacia de s u s se h a b í a esparcido por diferentes partes del reino
fervorosas oraciones. de F r a n c i a : buscóle i n m e d i a t a m e n t e , y le rogó
Quiso Orencio no ser molesto á los vecinos del que se dignase visitar á su hija p a r a l a n z a r de
valle, y p a r a ello resolvió vivir con el trabajo de ella al demonio, puesto que h a b í a confesado q u e
s u s m a n o s , siguiendo la profesión de labrador, que no saldría sin su precepto. M a r c h ó el venerable
e r a la que había tenido en su patria. No encontró anciano á visitar á la pobre doncella, y c o m p a d e -
p a r a cultivar la t i e r r a sino u n o s novillos bravos é cido de su miserable situación m a n d ó al enemigo
indómitos; pero haciendo sobre ellos la señal de que la dejase libre i n m e d i a t a m e n t e . Obedeció el
la cruz, q u e d a r o n como si fueran u n o s m a n s o s i n m u n d o espíritu sin dilación el precepto de Oren-
corderos. Tomó por a m a á u n a a n c i a n a v e n e r a b l e , cio, dejando casi m u e r t a en t i e r r a á la e n e r g ú -
y por criado á u n h o m b r e llamado Esperto, de tan m e n a con el estrépito y con el furor que se despi-
perversa intención, que e m p e ñ á n d o s e en c a u s a r dió de ella; pero cogiéndola de la m a n o el siervo
todos los daños posibles á su a m o , s e m b r a b a de Dios, la restituyó á s u s p a d r e s perfectamente
zizaña en lugar de b u e n a simiente en las t i e r r a s s a n a . Ofreció á Orencio el potentado, agradecido
que labraba Orencio; m a s como Dios velaba sobre de tan singular beneficio, g r a n d e s bienes y exqui-
su fidelísimo siervo, le a u m e n t a b a c o n s i d e r a b l e - sitas riquezas; pero todas las r e h u s ó por volverse
m e n t e las cosechas á pesar de los reprobables ar- al valle de Labedán á seguir el tenor de su vida,
dides de que se valía p a r a impedirlo el mal cria- como lo hizo con aviso superior.
do. Conoció éste el n i n g ú n fruto que producían Como p a r a Dios no h a y casualidades, al p a s a r
s u s diabólicas astucias, y dejando solos á los bue- Orencio con su hijo por la ciudad de A u x , fué ele-
DÍA 1 MAYO 157
gido éste y consagrado obispo de ella; y así desde c o m p r u e b a esta gracia especial sobre la que i n -
esta ciudad tuvo Orencio que proseguir su viaje vocan su patrocinio. T a m b i é n h a librado a l g u n a s
solo. Halló difunta á su a n c i a n a ama, á quien lla- veces el Señor el territorio de Huesca, por los mé-
m a b a m a d r e con respeto á s u s v e n e r a b l e s c a n a s , ritos de s u s siervos, de la plaga de la langosta.
y habiendo hecho oración por ella la resucitó m i -
lagrosamente. Tuvo noticia en este tiempo del SAN SEGISMUNDO, REY DE BORGOÑA.-Por los años de
glorioso m a r t i r i o que padeció en la capital de 516 sucedió en el trono á su padre Gondebaud,
R o m a su hijo san L o r e n z o : d e r r a m ó m u c h a s que era a r r i a n o , cuya herejía abjuró el hijo por
lágrimas por la pérdida de aquel insigne h é r o e consejo de san Avito, obispo de Viena. En 516
de la religión cristiana, que daba tanto h o n o r á fundó el célebre monasterio de San Mauricio en
sus v e n e r a b l e s c a n a s , y apareciéndosele el santo el Valais. Este santo rey puso todo su cuidado en
m á r t i r e n t r e gloriosos r e s p l a n d o r e s , le dijo que p u r g a r á s u s estados del veneno de los vicios y de
no llorase su m u e r t e , puesto q u e gozaba de la la herejía, y se debió á su celo la convocación de
visión beatífica en premio de la confesión que varios concilios p a r a a r r e g l a r la disciplina. D e s -
habla hecho á la frente de los enemigos de J e s u - pués de la m u e r t e de su esposa Amalberga, de la
cristo. Quedó el venerable anciano lleno de c o n - cual tenía u n hijo llamado Sigerico, casó de se-
suelo con tan a g r a d a b l e noticia, y amonestado por g u n d a s n u p c i a s . El joven príncipe cayó en des-
su hijo que volviera á su patria, la que hallaría gracia con su m a d r a s t r a , que le acusó de a t e n t a r
m u y afligida de la sequía, y que por sus o r a c i o - contra la vida y la corona de su padre: c a l u m n i a
nes sería socorrida del Señor, se puso en camino g r a t u i t a que costó al hijo la vida por la credulidad
inmediatamente con g r a n d e sentimiento de todos del padre. Segismundo no tardo en reconocer su
los habitantes del valle de L a b e d á n , que sintieron error, y se retiró al monasterio de San Mauricio
en el alma su a u s e n c i a , conociendo que por ella p a r a expiar su precipitación y su falta con las la-
se les privaba de los i n n u m e r a b l e s beneficios que g r i m a s de la penitencia. En él estableció los a c e -
les concedía el cielo por la poderosa mediación metas ó no d u r m i e n t e s , con el fin de dejar á la
del siervo de Dios. P r e s e n t ó s e Orencio en H u e s - Iglesia u n m o n u m e n t o perpetuo de su dolor y
ca, y fué recibido en ella con aquellas d e m o s t r a - a r r e p e n t i m i e n t o . Clodomiro, hijo de Clodoveo, le
ciones de veneración, que son m u y fáciles de declaró la g u e r r a , y en ella fué Segismundo batido,
creer en u n o s ciudadanos q u e tenían formado hecho prisionero y enviado á Orleáns. M u y poco
anticipadamente el m á s alto concepto de su e m i - después fué asesinado con su mujer y s u s hijos, y
nente santidad, tan merecido por la justificación s u s cuerpos arrojados en un pozo junto al pueblo
de su conducta y por s u s piadosas o b r a s . R o g á - de Saint-Pere-Avy-la-Colombe, á cuatro leguas de
ronle que se condoliese de la g r a n d e esterilidad Orleáns, por los a ñ o s de 523. Sus reliquias se
que padecía toda aquella región, y habiendo recu- g u a r d a r o n en el monasterio de San Mauricio,
rrido á Dios con fervorosas oraciones, fué s o c o - h a s t a que el e m p e r a d o r Carlos IV las hizo trasla-
rrida la t i e r r a con lluvias a b u n d a n t í s i m a s . d a r á P r a g a . A l g u n a s veces se da á san S e g i s -
Retiróse el venerable a n c i a n o á su casa de Lo- m u n d o el título de m á r t i r , como á otros h o m b r e s
ret con firme resolución de p a s a r el resto de s u s piadosos de aquella época, que morían de m u e r t e
días en el servicio de Dios; y con verdad pudo de- violenta.
cirse que el tenor de su vida fué m á s angélica que
h u m a n a . Así continuó por a l g ú n tiempo, h a s t a SAN ANDEOLO, SUBDIÁCONO Y MÁRTIR—Natural de Gre-
que lleno de días y de merecimientos pasó á g o - cia, fué enviado por san Policarpo á las Galias á
zar de la vista de Dios, pocos años después del predicar la p a l a b r a de Dios. Cuando el e m p e r a d o r
glorioso triunfo de su hijo san Lorenzo, que fué Severo pretendió viajar por las Galias, pasando
en el de 258. No tardó el Señor en acreditar la por Víveres, hizo p r e n d e r al santo, y después de
gloria de su fidelísimo siervo con repetidos p r o - haberle mandado azotar con v a r a s espinosas, le
digios: luego que expiró, se v i o su cuerpo r o - hizo dar m u e r t e , a s e r r á n d o l e la cabeza en cruz
deado de u n a luz celestial que duró por espacio con u n a s i e r r a de m a d e r a . Su martirio sucedió
de tres h o r a s , y ejecutado su funeral con la p o m - por los años 208.
pa m á s solemne, se le dio s e p u l t u r a en su propio
oratorio de Loret, cerca del de su esposa P a c i e n - SAN SATURNINO, MÁRTIR—Los martirologios corbe-
cia, donde se conserva, según tradición de a q u e - yense y lucense hacen memoria de este santo
llos naturales, que celebran la festividad de ambos m á r t i r , que en la ciudad de Mérida dio la vida por
en el día primero de mayo, y se valen de su p o - Cristo tal día como hoy, en u n a de las persecucio-
derosa intercesión, especialmente en la escasez de nes que los gentiles movieron contra la Iglesia.
lluvias, según se acredita por la oración que se El Martirologio epteruacense y el blumano suponen
lee en los breviarios antiguos de H u e s c a , lo que que fué mujer, y la llaman S a t u r n i n a . En el m a r -
TOMO II 21
158 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2
tirio convienen todos, no se sabe en qué año fué, nasio lo que hacían los obispos en la iglesia, y
ni cuáles s u s c i r c u n s t a n c i a s , ni consta m á s que bautizó á a l g u n o s m u c h a c h o s que aun no estaban
lo referido. bautizados. Violo desde u n a v e n t a n a que caía
hacia el mar, san Alejandro, que á la sazón e r a
SAN AMADOR, OBISPO DE AUXERRE.—Sirvió á Dios des- obispo de Alejandría, y maravillado mandó t r a e r
de su infancia, y se dedicó con m u c h o fruto al es- á Atanasio y á los otros s u s c o m p a ñ e r o s delante
tudio de las ciencias s a g r a d a s . P o r dar gusto á s u s de sí, y preguntóles lo que h a c í a n . Y después que
p a d r e s casó con M a r t a , d a m a rica de L a n g r e s ; pero supo que Atanasio había bautizado aquellos m u -
a p e n a s fué solemnizado el matrimonio, la llamó chachos y dicho las p a l a b r a s de que usa la Iglesia,
a p a r t e y habló en términos tan expresivos sobre con la intención de h a c e r lo que ella h a c e en este
las ventajas de la virginidad, que con libre c o n - s a c r a m e n t o , declaró que r e a l m e n t e eran b a u t i -
sentimiento se obligaron ambos con un voto recí- zados, y no tenían necesidad de otro bautismo,
proco á a b r a z a r aquel estado. Ella tomó luego el sino de suplir a l g u n a s c e r e m o n i a s que en aquel
velo religioso, y él la t o n s u r a clerical. Consagra- acto h a b í a n faltado; y así mandó que se s u -
do después obispo de A u x e r r e , gobernó aquella pliesen. De este hecho y de otras cosas q u e
iglesia desde el año 388 hasta el 418, desvelándose vio en él, entendió que Atanasio había de s e r
en conducir á su grey por los pasos de la s a l v a - u n vaso escogido de Dios p a r a defender su I g l e -
ción eterna con s u s ejemplos y exhortaciones. sia y amplificar su santo n o m b r e , y e n c a r g ó
mucho á s u s padres que le criasen en toda
SAN ASAFO, OBISPO—Véase la vida de s a n t a V a l - virtud y le e n s e ñ a s e n las ciencias, y después se
b u r g a en este m i s m o día: n a d a nos dice de él el le trajesen y le dedicasen al servicio de la Igle-
Martirologio. sia. Aprendió el santo niño las p r i m e r a s letras
con g r a n d e habilidad y cuidado; y d e s p u é s ,
SANTA GRATA, YIÜDA DE BÉRGAMO - N a d a se sabe de siendo mozo, estudió el derecho civil y la s a g r a -
ella m á s que el n o m b r e . da teología, en la cual salió varón c o n s u m a d o .
Retiróse por algún tiempo al y e r m o p a r a h a c e r
SAN MASCÜLFO, ABAD Y CONFESOR.-Murió en 558. vida solitaria. Tuvo comunicación con el g r a n
padre san Antonio, abad, y sirvióle (como él mis-
SAN BRIEUCO, OBISPO Y CONFESOR—Bretón; m u r i ó mo lo dijo, y se precia de ello) y dióle dos t ú n i -
en 502. cas p a r a el abrigo y r e p a r o de su cuerpo. Después
volvió á Alejandría, y se dedicó totalmente al ser-
SAN ACIO, Y SAN ACHEOLO, MÁRTIRES—Fueron m a r - vicio de la Iglesia, comenzando á s e r v i r l a desde
tirizados en A m i é n s , h a c i a 290. las ó r d e n e s m e n o r e s h a s t a ser, finalmente, su p r e -
lado.
Día 3 Habíase levantado poco antes en Alejandría u n
clérigo soberbio, inquieto, furioso y pestilente,
SAN ATANASIO, OBISPO Y CONFESOR.—Entre las vidas llamado A r r i o , el cual con s u s herejías y e r r o r e s
de los santos que n u e s t r a m a d r e la Iglesia nos turbó la paz de toda la Iglesia. J u n t ó s e concilio
propone por dechado de santidad y por regla de en Nicea de trescientos y diez y ocho obispos
n u e s t r a s vidas y modelo de n u e s t r a s acciones, la p a r a sosegarla y c o n d e n a r los desatinos de A r r i o ,
vida de san Atanasio, obispo de Alejandría y que ya habían inficionado á m u c h o s . F u é á este
doctor de la m i s m a Iglesia, es m u y esclarecida y concilio san Alejandro, obispo. Acompañóle san
admirable. P o r q u e Dios n u e s t r o Señor dio á su Atanasio, que ya era diácono, y con su g r a n d o c -
Iglesia á este santo prelado p a r a que fuese colum- t r i n a , ingenio y valor dio g r a n luz en aquel c o n c i -
n a de la fe y cuchillo de los herejes, esfuerzo de lio, confirmando la verdad católica y confundiendo
los católicos, ejemplo de santos prelados, luz de á los herejes, y al m i s m o A r r i o en las disputas
la verdad, pozo de sabiduría, río de elocuencia, que tuvo con él. Acabóse el concilio felicísima-
espanto de los e m p e r a d o r e s , t e r r o r de los ejér- mente, y la verdad triunfó de la mentira, y la fe
citos, descubridor de los embustes y m a r a ñ a s de católica de la herejía que Arrio había i n v e n t a d o .
sus enemigos, roca firmísima en que se q u e b r a - P e r o no bastó esto p a r a a r r a n c a r l a de raíz; porque
ron las ondas de sus persecuciones, y triunfador Arrio y algunos secuaces fingieron que estaban
de todo el poder del u n i v e r s o , que con todas s u s arrepentidos, como lo suelen h a c e r los herejes
m á q u i n a s se a r m ó contra él. F u é san Atanasio de p a r a e n g a ñ a r m á s . Pasados cinco meses después
la ciudad de Alejandría, hijo de padres nobles, y del concilio murió san Alejandro, obispo, y fué
desde niño muy inclinado á las cosas de la Iglesia elegido en su lugar san Atanasio, con g r a n c o n -
y de virtud. Estando u n a vez j u g a n d o con otros sentimiento y aplauso de toda la ciudad de A l e -
m u c h a c h o s á la orilla de la m a r , r e m e d a b a A t a - jandría; y por divina inspiración y revelación,
DÍA. 2 MAYO 159
san Alejandro, estando p a r a m o r i r , le nombró a v e r i g u a d a la verdad, le mandó volver á su igle-
p o r ' s u sucesor. Y porque Atanasio temiendo esto sia, y escribió una c a r t a á la misma iglesia, r e p r e n -
se había huido, el santo viejo Alejandro como v i o diendo á los enemigos de Atanasio, y alabándole
que habiéndole llamado por su n o m b r e a l g u n a s á él por estas p a l a b r a s : «Yo he recibido á A t a n a -
veces no le respondía, dijo: «¿Piensas h u i r , A t a - sio, vuestro obispo, de b u e n a g a n a , y le h e h a b l a -
nasio? No podrás h u i r . » Y de aquí es que h a b l a n - do como á varón de Dios; pero á vosotros toca el
do san Gregorio Nacianceno de esta elección de j u z g a r esto, y no á mí; pero por lo que yo h e
Atanasio, dice: «Por estas c a u s a s Atanasio, s u - echado de ver en los razonamientos que habernos
cesor no m e n o s de la piedad de san Marcos, que tenido, él es h o m b r e suficiente y necesario p a r a
de su silla patriarcal, fué puesto en su trono, por ser vuestro prelado, p o r q u e su diligencia en d e -
común consentimiento de todo el pueblo: no (como fender la verdad es g r a n d e , y muy á propósito
otros suelen) por ambición ni por violencia, sino p a r a conservar n u e s t r a religión, que es pacífica
apostólica y espiritualmente. y quieta, y siempre a b r a z a las sentencias saluda-
Grande fué la alegría de todos los católicos por bles y conformes á la razón.» Pero con h a b e r e s -
ver á san Atanasio levantado á aquella dignidad crito el e m p e r a d o r esta c a r t a , y vuelto Atanasio
de p a t r i a r c a de Alejandría; pero no fué m e n o r la con ella á Alejandría con g r a n contento de los
tristeza y pena que tuvieron los herejes a r r í a n o s , católicos, los herejes se t u r b a r o n y e m b r a v e c i e -
que ya eran m u c h o s , temiendo que contra tal c a - ron, y pegaron fuego por t a n t a s partes y con tanta
pitán y valedor no podrían contrastar, ni desbara- vehemencia, que en m u c h o s años no se pudo apa-
tar (como pretendían) los e s c u a d r o n e s invencibles g a r . E n g a ñ a r o n al mismo e m p e r a d o r con n u e v a s
de la Iglesia del Señor. Veían la vida de san y falsas acusaciones contra Atanasio. Suplicáronle
Atanasio ser irreprensible, la doctrina excelente, que m a n d a s e j u n t a r u n concilio en que se deter-
el ingenio r a r o , el celo de la fe católica s i n g u l a r , m i n a s e aquella causa, y que pareciese Atanasio
el pecho constante, firme y m á s fuerte que el delante de los obispos, que eran s u s jueces, y
h i e r r o , que el acero y d i a m a n t e , p a r a resistir á diese razón de sí. Y como el emperador era h u m a -
todas las fuerzas, m á q u i n a s y ardides de s u s no y fácil, y deseoso de paz y quietud, y los que
contrarios. P e r o no por eso d e s m a y a r o n los h e - esto le proponían eran obispos que exteriormente
rejes: a n t e s se hicieron á u n a p a r a d e r r i b a r l e y m o s t r a b a n ser católicos y obedecer el concilio
echarle, no solamente de la silla en que Dios le Niceno, é i n t e r i o r m e n t e e r a n herejes y favorece-
había puesto, sino también de la ciudad de A l e - dores de Arrio, e n g a ñ a d o de ellos, mandó j u n t a r
j a n d r í a y del Oriente, y aun de todo el m u n d o , si el concilio de Tiro, poniendo la m a n o en lo que
p u d i e r a n . Que parece (como dice Rufino) que se no le tocaba, y dando ánimo á los enemigos de
podía bien decir de san Atanasio lo que Cristo la verdad, pensando falsamente que por aquel
nuestro Señor dijo de san Pablo: «Yo le m o s t r a r é camino saldría la luz y sería m á s conocida. P a r a
cuánto h a b r á de padecer por mi nombre;» porque que e n t e n d a m o s las astucias de los herejes, y
fueron tantas las acusaciones, c a l u m n i a s y p e r - que de u n a p e q u e ñ a centella, si no se ataja, se
secuciones que se a r m a r o n contra él, que parecía levanta un g r a n d e incendio, y el recato con que
que todo el m u n d o se h a b í a conjurado contra deben proceder los príncipes en materia de r e l i -
Atanasio; y que los príncipes de la tierra, las gión, y la firmeza y constancia en lo que u n a vez
gentes, los reinos y los ejércitos se h a b í a n c o n - m a d u r a m e n t e h u b i e r e n determinado. P o r q u e en
federado p a r a d e s t r u i r l e y acabarle; y q u e él es- aquel conciliábulo que se congregó en la ciudad
tando a r m a d o de Dios, decía: «Si todo el m u n d o de Tiro, se hallaron m u c h o s obispos, los m á s de
estuviere puesto en a r m a s contra mí y me c e r - ellos herejes a r r í a n o s y enemigos de la fe c a t ó -
care, Señor, no t e m e r á mi corazón, teniéndoos á lica y de Atanasio, los cuales h a b í a n de ser los
vos á mi lado.» testigos contra él y los j u e c e s , y por esto habían
Cuatro e m p e r a d o r e s le p e r s i g u i e r o n , Constanti- procurado con t a n t a s v e r a s que se hiciese aque-
no Magno, Constancio su hijo, Juliano Apóstata, lla perversa j u n t a , y quedaron m u y contentos
y Valente, a u n q u e diferentemente; porque C o n s - de verse en ella, porque podían h a c e r y deshacer
tantino le persiguió con buen celo, pensando que á su voluntad, absolver al culpado y c o n d e n a r al
acertaba, y los otros e m p e r a d o r e s como enemigos inocente. El que allí presidía era Eusebio, obispo
de Dios. A c u s a r o n los a r r í a n o s á Atanasio delante de Cesárea, a r r i a n o . El conde que envió el e m -
del e m p e r a d o r Constantino; al principio, de h o m - perador p a r a que asistiese á ella, estaba y a
bre codicioso, soberbio y enemigo suyo, y p e r t u r - pervertido. Había m u c h o s soldados y ruidos de
bador de la república. Añadieron después que a r m a s p a r a espantar á Atanasio, y h a c e r por fuer-
había enviado g r a n s u m a de dineros á un F i l o - za lo que por justicia no pudiesen. Vino Atanasio
meno, que se había rebelado contra el e m p e - acompañado de los obispos de Egipto, entró en el
rador. P e r o llamando Constantino á Atanasio, y concilio y no le dieron l u g a r en que se sentase;
160 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2
debiendo él, como patriarca de Alejandría y c a - sadores, y den razón de él.» F u é tan g r a n d e la
beza, presidir en él: lo cual como viese san P o t a - r a b i a de los herejes por v e r s e tan c l a r a m e n t e
món, obispo de Heraclea, varón esclarecido ó convencidos, y descubiertas s u s astucias y m a l -
ilustre confesor de Cristo, no lo pudo sufrir, y dades, que comenzaron á dar gritos c o n t r a A t a -
levantándose del l u g a r en que estaba, con m u c h a s nasio, llamándole e n g a ñ a d o r , embustero, mago,
l á g r i m a s y sollozos dijo á Eusebio Cesariense que hechicero. Y quisieron p o n e r las m a n o s en él y
presidía: «¿Tú estás sentado, y Atanasio en pie? despedazarle; y, en efecto, lo h u b i e r a n h e c h o , si él
¿Él como reo, y tú como juez? ¿Quién lo puede con buena diligencia no se e s c a p a r a á C o n s t a n t i -
sufrir? ¿No te a c u e r d a s , que yo y tú estuvimos nopla, p a r a dar razón de sí al e m p e r a d o r , y c u e n -
j u n t o s presos por la fe? Yo perdí este ojo por con- ta de lo que había pasado.
fesarla, y tú saliste libre y sano porque hiciste lo Mas ya que no pudieron los herejes ejecutar su
q u e los gentiles te pidieron, ó lo prometiste s a ñ a en la persona de Atanasio, dieron sentencia
h a c e r . » Pero n i n g u n a cosa bastó p a r a que la a c u - contra él, privándole de su silla y de s u iglesia y
sación no fuese adelante: en la cual, a u n q u e hubo ciudad. Y lo mismo confirmaron-en otro conciliá-
otros cargos, dos fueron los principales. El p r i - bulo que hicieron los mismos obispos de Tiro en
m e r o de u n a mujercilla liviana y deshonesta, que J e r u s a l é n , adonde habían ido por m a n d a d o del
por persuasión de los a r r í a n o s y dineros que le e m p e r a d o r p a r a c o n s a g r a r un templo magnífico y
dieron, exclamó allí en el concilio c o n t r a A t a - suntuoso que él h a b í a edificado. Y en esta j u n t a ,
nasio, diciendo que habiéndole hospedado en su A r r i o y los que le s e g u í a n fueron admitidos á la
casa, la había violado y quitado por fuerza su comunión de la Iglesia, dando á entender al e m -
virginidad. P e r o luego se conoció la d e s v e r g ü e n z a perador que estaban a r r e p e n t i d o s de s u s e r r o r e s ,
de la mala h e m b r a , y el artificio y embuste de y conocida la verdad de la Iglesia católica, a p a r e -
los herejes; porque Timoteo, presbítero de A t a - jados p a r a seguirla. P u d i e r o n tanto los herejes
nasio, fingiendo que era el mismo Atanasio (al con s u s a r t e s y m a ñ a s diabólicas, que viniendo á
cual la mujer no conocía), le dijo: «Di, mujer: ¿yo Constantinopla Atanasio con a l g u n o s obispos de
fui huésped en tu casa? ¿Yo te h e hecho fuerza, y su parte, p a r a h a b l a r al e m p e r a d o r , n u n c a pudo
mancillado tu castidad?» Y como ella respondiese h a l l a r e n t r a d a , ni quien le diese la p u e r t a , estando
á g r a n d e s voces y con m u c h a s lágrimas fingidas todas las g u a r d a s ya c o r r o m p i d a s de los herejes,
que sí, y que él era el que la había deshonrado y y queriendo s u s principales ministros d a r conten-
quitado su limpieza, y j u r a s e que e r a verdad lo to á su hijo Constancio, que y a estaba tocado de
que decía, y pidiese á los jueces que le castigasen; la herejía de A r r i o , y h a b í a sido declarado por
con esto se vino á descubrir toda aquella m a r a ñ a César sucesor suyo, y tenían m á s c u e n t a con
y e n r e d o , y paró en risa esta p r i m e r a acusación. lisonjearle que con obedecer á su padre, m i r a n d o
El segundo fué de u n brazo que los herejes decían m á s al sol que n a c e que al que se pone. Y así fué
que Atanasio había cortado á u n lector ó p r e s b í - forzado Atanasio de a g u a r d a r un día que el e m -
tero suyo, llamado Arsenio, p a r a s u s hechizos y perador e n t r a b a en Constantinopla, y h a b l a r l e en
n i g r o m a n c i a ( a u n q u e el mismo san Atanasio dice la calle: lo cual alcanzó con m u c h a dificultad;
que Arsenio fué obispo), y, en efecto, trajeron un porque la g u a r d a le a p r e t a b a y no le dejaba llegar.
brazo cortado allí delante de todos, creyendo que Y a u n el mismo Constantino no conociéndole,
con falsos testigos podrían convencer á Atanasio. daba de mano p a r a que le desechasen, h a s t a que
P o r q u e había m u c h o tiempo que Arsenio no p a - con g r a n libertad Atanasio le dijo: «No pido,
recía, así porque los mismos herejes le habían señor, sino que v e n g a n delante de vos los que m e
ocultado, como porque después el mismo Arsenio, h a n condenado, p a r a que en v u e s t r a presencia me
temiendo que no le matasen (para h a c e r v e r d a - pueda quejar de ellos.» E n t o n c e s m a n d ó que los
dera su m e n t i r a y salir con su intento), se había obispos, jueces de aquella causa, pareciesen en
escondido. P e r o por voluntad de Dios, cuando Constantinopla, p a r a d a r razón de lo que h a b í a n
supo la tela que u r d í a n y tejían los a r r í a n o s hecho.
contra el santo obispo, y el peligro en que estaba,
Vinieron los m á s principales de los obispos,
vino él á la noche antes, y le descubrió lo que
enemigos de Atanasio y de la verdad; pero v i n i e -
pasaba. Y con esto, cuando se propuso la a c u s a -
ron tan a r m a d o s de malicia y de m e n t i r a s y n u e -
ción del brazo cortado, dijo Atanasio: «¿Hay aquí
vas c a l u m n i a s contra el santo, que encendieron
alguno que conozca á Arsenio?» Y como m u c h o s
m á s el á n i m o de Constantino, y como si e c h a r a n
respondiesen que sí, mandóle parecer allí en el
aceite en el fuego, le inflamaron contra él. P o r q u e
concilio, y dijo: «¿Es éste Arsenio?» Y habiéndole
le dijeron que Atanasio había a m e n a z a d o de e s -
reconocido, le quitó el m a n t o . «He aquí, dice: éste
torbar que no viniese de Egipto trigo á C o n s t a n -
es el brazo derecho de Arsenio, y éste es el iz-
tinopla, que fuera quitarle el sustento y la vida, y
quierdo: este tercero ¿cuyo es? Díganlo los a c u -
alterar toda aquella populosa é imperial ciudad.
DÍA 2 MAYO 161
en que vivía el mismo e m p e r a d o r y su corte con j u r a d o , Dios te condene por el j u r a m e n t o que h a s
g r a n d e esplendor y magnificencia, y á la cual hecho.» Después de esto procuró Arrio con i n -
deseaba d a r gusto con la a b u n d a n c i a de m a n t e n i -
creíble fuerza é instancia ser admitido del santo
mientos. El e m p e r a d o r le mandó d e s t e r r a r á F r a n -
obispo de Constantinopla, Alejandro, á la comu-
cia, ó p o r q u e creyó que era verdad lo que los fal- nión de la fe católica; p a r a lo cual se valió de
sos obispos decían, ó p o r q u e juzgó que no tendría la autoridad del e m p e r a d o r y de las a r m a s de s u s
paz la iglesia de Alejandría, ni fin aquellas c o n - soldados, del favor de los obispos a r r í a n o s , y de
tiendas de la religión, si Atanasio (contra quien g r a n parte del pueblo que los seguía. Mas el santo
estaban todos tan hostigados) no se les quitaba de prelado Alejandro, como sabía la verdad, y que
delante, ó p o r q u e temió que le m a t a s e n , según es-
Arrio no era oveja del Señor, sino lobo carnicero
taban locos y fuera de si. Y como no dio aquella y cruel que le quería despedazar, se determinó
sentencia como juez, p o r q u e no lo e r a de A t a n a - de morir mil m u e r t e s , antes que darle e n t r a d a
sio, sino como ejecutor de la que dio el concilio de en la Iglesia, y dejando aparte los libros y a r g u -
Tiro, la m a y o r culpa de ella se debe a t r i b u i r á mentos, las a r m a s y todos los otros medios h u m a -
quien dio y á quien con m á s c a r a de piedad e n g a ñ ónos, acudió á Dios, como á defensor y protector
al emperador, y siendo lobo se le mostró oveja. de su Iglesia: dióse á penitencia y oración, e n -
Mas con todo esto, c u a n d o Atanasio oyó el m a n - cerróse en un templo q u e se llamaba de la Paz,
dato de Constantino, con g r a n d e g r a v e d a d y autori-
postróse delante del altar, y con el rostro en el
dad le dijo: «El Señor j u z g a r á e n t r e mí y ti, ¡ohsuelo, d e r r a m a n d o m u c h a s lágrimas, perseveró
emperador!, p u e s te h a s dejado llevar de las c a - m u c h o s dias y noches [en oración, y dijo á Dios
l u m n i a s de mis enemigos.» Salió á cumplir su estas p a l a b r a s : «Señor mío, otorgadme q u e si la
destierro el g r a n Atanasio, y con él fueron d e s - fe que yo tengo es v e r d a d e r a (como es), Arrio,
terrados otros obispos que defendían su i n o c e n - autor de todos estos males, pague con la pena su
cia. Y a u n q u e él fué m u y bien recibido y regalado mal.» Con esta oración, y con la que hizo todo el
de Constantino el Mozo, hijo m a y o r del e m p e r a - pueblo católico, y a y u n a n d o siete días continuos
dor, de la ciudad de T r é v e r i s (que entonces era por consejo de aquel g r a n patriarca Jacobo, o b i s -
ciudad de F r a n c i a y a h o r a lo es de Alemania), y po de Nisibis (que á la sazón se halló en C o n s t a n -
de san Máximo, obispo de ella, todavía este d e s - tinopla), Dios visiblemente castigó á Arrio con u n
tierro causó g r a n d e alboroto y confusión en la vergonzoso y horrible castigo, porque yendo u n a
Iglesia de Dios, y todos los católicos se hallaron m a ñ a n a a r m a d o y acompañado de m u c h a gente
m u y angustiados y afligidos. Y el g r a n padre san p a r a e n t r a r en la iglesia con violencia, queriendo
Antonio, abad, escribió u n a c a r t a al emperador, satisfacer á u n a necesidad n a t u r a l que le apretó,
reprendiéndole y rogándole q u e no se ejecutase echó las e n t r a ñ a s como Judas, y dio su infeliz
contra un tan santo varón u n a tan inicua s e n - alma á S a t a n á s , quedando atónitos y confusos los
tencia. Y Constantino, que h a s t a allí había sido herejes que le a c o m p a ñ a b a n , y los católicos ad-
como un sol, que d a b a luz y vida al m u n d o , en mirados y a n i m a d o s con esta tan p a r t i c u l a r p r o -
este caso parece que se eclipsó y oscureció, p o - videncia del Señor, y dejando en el m u n d o la
niéndose delante como u n a n u b e tenebrosa a l g u - semilla de sus e r r o r e s , y un incendio tan lastimo-
nos obispos enemigos de Atanasio, q u e le e n g a - so, que con m u c h o s ríos de lágrimas y de s a n g r e
ñaron. a p e n a s se pudo a p a g a r . Poco después m u r i ó el
Pero no se sosegó la tempestad por h a b e r e m p e r a d o r Constantino, y tratóse de restituir á
echado en la m a r á Atanasio, como á "otro J o n á s , san Atanasio; el cual, habiendo estado en su des-
antes cobró n u e v a s fuerzas, y con el ánimo que tierro dos a ñ o s y cuatro meses, volvió á su igle-
habían tomado los autores de ella, creció de m a - sia con c a r t a s m u y honoríficas de Constantino
nera, que p r o c u r a r o n que Arrio volviese á A l e - el Mozo, que g o b e r n a b a aquella provincia de
j a n d r í a , donde estando san Atanasio no había F r a n c i a y había sucedido con s u s dos h e r m a n o s ,
podido e n t r a r , y habiendo salido con ello, y t u r - Constancio y Constante, en el imperio á su padre,
bado de nuevo aquella ciudad (porque los católi- Esto es en s u m a lo que sucedió á Atanasio en
cos le aborrecían como á hereje y deseaban á su tiempo del g r a n Constantino; el cual fué engañado
santo prelado), volvió á Constantinopla, y con el y se dejó llevar de los obispos a r r i a n o s en la con-
favor de los obispos herejes y de los cortesanos denación de Atanasio, pensando que con ella se
que le seguían, escribió u n a confesión de su fe, y sosegara aquella tempestad y tuviera paz la I g l e -
juró falsamente que aquello era lo que creía y no sia, todavía, como era príncipe católico y celoso
otra cosa, y con esto e n g a ñ ó al emperador, el de n u e s t r a santa religión, no tuvieron m a n o en
cual le dijo: «Si esto que dices de p a l a b r a lo su tiempo los herejes p a r a h a c e r c o n t r a ella lo
sientes así en tu corazón, bien h a s j u r a d o ; pero que deseaban, como la tuvieron en tiempo de-
si sientes u n o y dices otro, y con todo eso h a s Constantino, su hijo, que era (como dijimos) toca-
162 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2
do y a de aquella pestilencia, y descubiertamente bólica, como tenían tan de su m a n o á Constancio,
la favoreció, y después de la m u e r t e de s u s dos p r o c u r a r o n que se hiciese u n concilio en A n t i o -
h e r m a n o s , Constancio y Constante, quedó con todo quía, en el cual se halló el mismo emperador, y
el imperio, y afligió á la Iglesia católica sobre- en él condenaron de nuevo á Atanasio, echándole,
m a n e r a . Y puesto caso que deseaba e c h a r de Ale- e n t r e otras cosas, que habiendo sido depuesto por
j a n d r í a á Atanasio por ser tan contrario á s u s el concilio de Tiro, había vuelto á su iglesia sin
intentos, no se atrevió á hacerlo por razón de autoridad del mismo concilio que le h a b í a c o n d e -
estado; porque h a b í a venido á ella con c a r t a s de nado. N o m b r a r o n á un Gregorio, q u e era de C a -
Constantino, su h e r m a n o mayor, á quien tenía padocia, h o m b r e facineroso, hereje, insolente y
respeto y no quería darle ocasión de disgusto, re- atrevido, por obispo de Alejandría, p a r a que se
servando el hacerlo á su tiempo. Pero como los sentase en la silla de Atanasio; y él fué á t o m a r
enemigos de Atanasio e r a n furiosos y violentos, y la posesión de ella, a c o m p a ñ a d o del prefecto de
no podían sufrir tanta dilación p a r a despojarle Egipto, llamado Filagrio (apóstata de n u e s t r a
de su dignidad é iglesia, enviaron s u s embajado- santa religión), y de gente de g u e r r a y b á r b a r a , ó
res al romano pontífice Julio, y á los e m p e r a d o - hizo u n estrago en toda aquella ciudad tan e x t r a ñ o
r e s Constancio y Constante, contra Atanasio, pen- y lastimoso, como si fuera un ejército de enemigos
sando que por estar lejos no sabrían la verdad que la iba á asolar; no perdonó á doncellas ni
de lo que pasaba, y podrían m á s fácilmente casadas, no á viejos ni á niños, no á s e g l a r e s ni
persuadirles contra el santo s u s c a l u m n i a s y eclesiásticos, no á cosa s a g r a d a ni profana, divina
m e n t i r a s . Mas ellos fueron desechados de los em- ni h u m a n a , con tan g r a n d e impiedad y fiereza
peradores como merecían; y el papa Julio, a u n q u e que no se puede explicar. Y viendo san Atanasio
estaba enterado de la verdad, p a r a a v e r i g u a r l a esta calamidad tan lastimosa, se salió á escondidas
mejor convocó un concilio (como los embajadores de la ciudad, p a r a que sabiéndose que no estaba
se lo habían suplicado, pensando no lo hiciera), en ella, el furor de los enemigos en a l g u n a m a n e -
y m a n d ó que los acusadores y Atanasio vinie- r a se mitigase; m a s a n t e s de salir escribió á los
sen á R o m a . Vino Atanasio luego p a r a dar razón fieles, animándolos y exhortándolos á la c o n s t a n -
de sí, y estuvo en R o m a año y medio a g u a r d a n d o cia y perseverancia en la fe católica, y á m o r i r
que los acusadores viniesen, los cuales, sabiendo mil veces antes que c o m u n i c a r con los herejes, ni
el mal pleito que tenían, no osaron venir; y dar ni t o m a r con ellos, porque e r a n crueles e n e -
vistas y e x a m i n a d a s todas las cosas por m e n u - migos de Jesucristo y de toda la religión. Y d e s -
do en el concilio de cincuenta obispos católicos pués de h a b e r hecho con s u s ovejas este oficio tan
que se j u n t a r o n en R o m a , y leídas las cartas digno de buen pastor, vino la s e g u n d a vez á
que otro concilio de los obispos católicos de R o m a , como á puerto s e g u r o de la fe, p a r a v e r si
Alejandría escribió al papa Julio, informándo- con la autoridad del sumo pontífice y del e m p e -
le e n t e r a m e n t e de la verdad. P r o n u n c i ó el s u m o r a d o r Constante (que y a Constantino su h e r m a n o
pontífice sentencia en favor de Atanasio, decla- m a y o r era muerto) podía h a l l a r algún medio p a r a
r a n d o que era inocente y sin culpa, y valeroso detener el ímpetu a r r e b a t a d o y furioso de los h e -
defensor de la fe católica, y condenando á s u s rejes, y a p a g a r el incendio que a b r a s a b a á A l e -
contrarios. En este tiempo que estuvo en R o m a j a n d r í a , á Egipto y á todas las partes de Oriente.
Atanasio escribió el Símbolo que llaman de Atana- F u é san Atanasio m u y bien recibido en R o m a
sio, p a r a dar razón de su fe, el cual como cosa del santo pontífice Julio y de toda la ciudad, como
venida del cielo y regla certísima de n u e s t r a valeroso capitán del Señor ó invencible defensor
s a n t a fe, h a sido recibido y usado de toda la Igle- de su Iglesia. Celebróse otro concilio en R o m a , y
sia católica. Trajo también san Atanasio, cuando aprobóse su inocencia; y habiendo estado en ella
vino á aquella ciudad, la vida que él mismo había tres años, al cuarto fué llamado del e m p e r a d o r
escrito de san Antonio, abad, que a u n vivía; y fué Constante á Milán, donde á la sazón estaba, y
tanto lo que leyéndola se movieron m u c h o s c a b a - con autoridad del papa y consentimiento de C o n s -
lleros y señores principales, q u e desde entonces tante, se convocó un concilio ecuménico, g e n e r a l
comenzaron á dar libelo de repudio á todas las y universal en Sardica, ciudad en los confines
cosas del siglo, con deseo de imitarle y de servir de Ilirico, y de Misia y T r a c i a , que a h o r a dicen
perfectamente á Jesucristo, y el n o m b r e de los se llama Triadice, y es de t u r c o s . En este c o n c i -
monjes comenzó á florecer y á ser estimado en lio, que fué de trescientos obispos de todas las
toda Italia y en las partes de Occidente, que el provincias de la Iglesia occidental, y setenta y
instituto y forma de vivir de ellos ya m u c h o tiem- seis de la oriental ( a u n q u e otros dicen menos), y
po antes lo era. Con la sentencia del s u m o pontí- todos católicos (porque los obispos a r r í a n o s no
fice Julio volvió Atanasio la segunda vez á su quisieron venir á él, é hicieron su conciliábulo
iglesia; pero los herejes, gente perniciosa y d i a - aparte, en Filípoli, y le vendieron y publicaron
DÍA 2 MAYO 163
por el concilio sardicense), presidió Osío, español, divinos. Con esta respuesta atajó al emperador,
obispo de Córdoba, como lo escribe el mismo san p o r q u e los herejes le aconsejaron que dejase así
Atanasio, y A r c h i d a m o y Filoxeno, legados de la aquel negocio, juzgando que les estaba mejor no
sede apostólica, y en él se hallaron Pafnuncio, recibir la iglesia de m a n o de Atanasio en Alejan-
Serapión, Apolinio, Amonio, P a u l o , Agatario, dría, que darla ellos en Antioquía á los católicos.
Espiridión, Trifilio, Protasio, Maximino y otros Escribió Constancio cartas á la iglesia de Alejan-
santísimos obispos, y conocidos por tales en la dría para que recibiesen á Atanasio (porque todo
Iglesia católica: y después de h a b e r e x a m i n a d o esto saben h a c e r los príncipes cuando les viene
con g r a n cuidado la causa de Atanasio, declararon á cuento, y los herejes u s a r de la astucia de r a -
que su fe era la sincera, v e r d a d e r a y católica, y posa cuando no pueden valerse de la braveza del
la de s u s contrarios herética y reprobada; y priva- león). Con las cartas de Constancio y las que el
ron á Gregorio, u s u r p a d o r de la silla de Alejan- papa Julio escribía á la iglesia, clero y pueblo de
dría, declarando que n u n c a h a b í a sido obispo, y Alejandría, volvió el santo prelado á ella s e g u n d a
así lo escribieron en u n a c a r t a á la iglesia de Ale- vez, pasando primero por J e r u s a l é n , donde fué
jandría, p a r a que no le obedeciesen por tal, y que recibido del santo pontífice Máximo con g r a n d e
recibiesen y reverenciasen á su verdadero y santo amistad y benevolencia, y se celebró un concilio,
obispo Atanasio, el cual, acabado el concilio, l l a - en el cual se halló Atanasio, y fué alabada y e n -
mado del e m p e r a d o r Constante, fué á la ciudad de salzada su fe. Cuando llegó á Alejandría, ya el
Aquilpya, y de allí con él á F r a n c i a , y de F r a n c i a , falso obispo Gregorio, a r r i a n o , que con violencia
pasando otra vez por R o m a , vino á Antioquía, y mano a r m a d a de los a r r i a n o s (como dijimos)
donde estaba el e m p e r a d o r Constancio, p o r q u e su había u s u r p a d o la silla, y sido privado de ella, y
h e r m a n o Constante fué tan celoso d é l a íe católica, declarado por obispo por el concilio sardicense,
y tan imitador de la piedad de su padre el g r a n diez meses después del acabado, había sido m u e r -
Constantino, que viendo lo m u c h o que Atanasio to por el mismo pueblo alejandrino, por no poder
por ella padecía, le h o n r ó , favoreció y a m p a r ó en sufrir s u s desafueros.
g r a n m a n e r a , y escribió á Constancio que le m a n - F u é recibido Atanasio como si viniera del cielo,
dase volver á su iglesia, y que si no lo hacía, le con increíble alegría, aplauso y regocijo de todos
h a r í a g u e r r a y vendría con su ejército en persona los católicos, como el santo papa Julio en s u s
á restituirle su silla. Y como Constante, por la cartas se lo escribía por estas palabras: «Recibid,
m u e r t e de su h e r m a n o Constantino, había q u e d a - a m a d o s míos, á vuestro obispo Atanasio, con en-
do poderoso y tenía las dos partes del imperio, y tera gloria y alegría espiritual, con él á todos los
era h o m b r e d e t e r m i n a d o , temió Constancio v e n i r que han sido s u s c o m p a ñ e r o s en s u s g r a n d e s y
á rompimiento con él, y que estando á la sazón trabajosas persecuciones, y gózaos del fruto de
apretado de la g u e r r a de los p e r s a s , no podría lle- v u e s t r a s oraciones, pues con vuestros escritos
var tan g r a h peso y resistir j u n t a m e n t e á dos ene- saludables les habéis recreado y sustentado, y
migos tan poderosos: consultando con los mismos estando a u s e n t e de vos, y deseoso de veros c o n s -
obispos a r r í a n o s , escribió tres c a r t a s á Atanasio, tantes en la confesión de la fe, le habéis c o n s o -
rogándole que le viniese á ver y ofreciéndole su lado, y con vuestra fidelidad y sincera obediencia
ayuda y favor, no por religión y celo de la fe cató- alentado en las calamidades que ha padecido. Yo
lica sino por razón de estado: y por la m i s m a le cierto tengo particular alegría cuando me pongo á
recibió h u m a n a m e n t e y con alegre rostro, y no p e n s a r la que cada uno de vosotros h a de tener
quiso que se t r a t a s e n , sino que se e n t e r r a s e n las c u a n d o llegue vuestro pastor á esa ciudad, como
injurias p a s a d a s , prometiéndole con j u r a m e n t o toda ella h a de salir á recibirle, y la fiesta que se
que de allí adelante le h a b í a de favorecer, y que h a de h a c e r . ¡Qué día tan regocijado será para
no creería las acusaciones que contra él le dije- vosotros, cuando nuestro h e r m a n o v u e l v a á veros,
sen sin oirle. Y como el e m p e r a d o r mostrase tanto y los males pasados tendrán fin, y el corazón de
favor y gracia á Atanasio, por persuasión de los todos s e r á uno! P o r q u e uno será el gozo de todos,
herejes, le dijo que pues él estaba aparejado para el cual en g r a n parte llega hasta nosotros, á quien
hacerle aquel beneficio y restituirle á su iglesia, Dios h a hecho merced de darnos á conocer un
que le hiciese placer de d a r en Alejandría u n a varón tan santo y tan señalado.» Todo esto es del
iglesia á los que por fe de otra religión no querían papa Julio. F u é maravilloso el fruto que en las
comunicar con él. A esto respondió Atanasio que almas del pueblo de Alejandría causó la venida
todo lo que el e m p e r a d o r m a n d a b a se había de de Atanasio, de la cual él mismo dice estas pa-
hacer; m a s que le suplicaba que m a n d a s e que allí labras: «Grande ha sido la alegría de todos los
en Antioquía diesen u n a iglesia á los que profesa- pueblos con mi venida, exhortándose unos á otros
ban lo que él, p o r q u e no tenían n i n g u n a , p a r a que á la virtud. ¿Cuántas doncellas que estaban p a r a
sin temor pudiesen j u n t a r s e y celebrar los oficios casarse han consagrado á Cristo su virginidad?
164 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2
¿Cuántos mancebos, movidos del ejemplo de otros vió contra él y contra su s a n t a fe católica, y como
s u s c o m p a ñ e r o s , h a n abrazado la vida monástica? quien muele de r e p r e s a , se determinó de p e r s e -
¿Cuántos p a d r e s han rogado á s u s hijos, y cuántos guirla con todo su poder, y a r r a n c a r , si p u d i e r a ,
hijos á sus padres, que no les estorbasen ni los del m u n d o . P a r a esto asestó todos s u s tiros y m á -
a p a r t a s e n de la piedad que deben á Cristo? ¿Cuán- quinas contra el g r a n Atanasio, que e r a su p r i n -
tos maridos p e r s u a d i e r o n á s u s mujeres, y c u á n - cipal defensor y c o l u m n a , y por serlo le aborreció
tas mujeres acabaron con s u s maridos, que v i - como á capital enemigo, sin t e n e r respeto á lo q u e
viesen en continencia, por d a r s e m á s libremente le había t a n t a s veces prometido, y á la constancia
á la oración, como lo e n s e ñ a el Apóstol? ¿Qué de que debía g u a r d a r en su fe y palabra, por su
viudas, qué de huérfanos que a n t e s a n d a b a n n o m b r e y por la majestad de su imperio. Mandó
m u e r t o s de h a m b r e y desnudos, han sido r e m e - que la m e m o r i a de Atanasio fuese condenada, y
diados por las copiosas limosnas de los pueblos? que todos los obispos q u e no quisiesen firmar su
Y p a r a decirlo en pocas p a l a b r a s , h a habido tanto condenación fuesen d e s t e r r a d o s , y p a r a a p r e t a r l o s
fervor y tanta porfía e n t r e la gente sobre el darse m á s hizo j u n t a r en Milán concilio de casi t r e s -
á la virtud, que cada casa y cada familia parecía cientos obispos, y comenzándose á celebrar en la
u n a iglesia de Dios, por la bondad de los m o r a - iglesia, le m a n d ó t r a s l a d a r á su palacio p a r a h a -
dores y por la continua oración, y había u n a ad- llarse él presente, y ser juez y testigo c o n t r a
mirable y excelente paz en la Iglesia, escribiendo Atanasio. Y privó de s u s sillas á los santos Dioni-
todos á Atanasio, y recibiendo c a r t a s de él de sio, obispo de Milán, Eusebio, obispo de Verceli,
s u m a paz y tranquilidad.» Esto dice el santo Paulino, obispo de T r é v e r i s , Lucífero, obispo de
doctor. Callar, en Cerdeña, p o r q u e no quisieron firmarla
Mas estando la iglesia de Alejandría en tan feliz sentencia de su condenación, de los cuales E u s e -
estado por la vigilancia de su pastor, los a r r i a n o s bio y Dionisio m u r i e r o n en el destierro; y por la
pretendieron (como solían) p e r t u r b a r l a y e c h a r á m i s m a causa el sumo pontífice y cabeza de la Igle-
Atanasio otra vez de su silla, p o r q u e m i e n t r a s sia Liberio, que había sucedido á Julio, ya difunto,
estaba en ella les parecía que no podían p r e v a - no habiéndole podido q u e b r a n t a r con dones, ni es-
lecer. Tuvieron ocasión p a r a intentarlo, p o r q u e pantar con a m e n a z a s , ni p e r s u a d i r con c a r t a s y
el e m p e r a d o r Constante, que era el único protec- mensajes, ni con las razones que traído á Milán
tor y a m p a r o de Atanasio, y á quien Constancio le dijo el mismo emperador, le envió desterrado á
su h e r m a n o tenía tanto respeto, había sido m u e r t o Berea de Tracia; también apretó á Osío, obispo
á traición, y Magnencio, tirano, había u s u r p a d o de Córdoba, v a r ó n por su ancianidad, l e t r a s y
el imperio, permitiendo n u e s t r o Señor que m u r i e - autoridad, y por h a b e r sido padre y maestro de
se el e m p e r a d o r católico y viviese el hereje p a r a los obispos, y presidido en los concilios niceno y
castigo del m u n d o , y p a r a afinar y a p u r a r más sardicense, tenido en s u m a veneración (juzgando
con el fuego de la tribulación á s u s siervos, y que importaba m u c h o que un tan excelente p r e -
a p a r t a r la paja del g r a n o con el viento de la p e r - lado condenase á Atanasio, p a r a que todos le t u -
secución que después se levantó. Trabajaron viesen por condenado justamente) y le afligió s o -
m u c h o los herejes por p e r s u a d i r á Constancio b r e m a n e r a . P e r o n i n g u n a cosa de éstas aprovechó
que, pues ya había cesado el respeto que tenía á para que estos venerables prelados c o n d e s c e n d i e -
su h e r m a n o , m a n d a s e desterrar á Atanasio; pero sen con su mal intento y dañada intención, q u e -
Constancio, a u n q u e deseaba m u c h o hacerlo y riendo a n t e s padecer cualquiera calamidad y d u r a
ejecutar el enojo que contra él tenía, como se v i o m u e r t e que c o n d e n a r á u n varón tan i n s i g n e é
apretado de tantas partes, y que la g u e r r a de los inocente, c u y a c a u s a estaba tan t r a b a d a y e n c a d e -
persas (con los cuales había peleado m u c h a s nada con la de la fe católica, que lo mismo era
veces infelizmente) no le sucedía bien, y que el condenarle á él que á ella, y por esto lo pretendían
tirano Magnencio se había hecho muy poderoso y con todas s u s fuerzas los a r r i a n o s , echando el r e s -
señor de las provincias que habían sido de su to para salir con su voluntad.
h e r m a n o , por razón de estado no quiso por enton- No se puede fácilmente c r e e r c u a n h o r r i b l e y
ces intentar cosa contra Atanasio, a g u a r d a n d o espantosa fué esta persecución, q u e con color y
mejor ocasión; antes le escribió n u e v a s cartas de capa de Atanasio movió Constancio c o n t r a toda la
a m o r y benevolencia, confirmando en ellas lo que Iglesia católica, y adonde llegó la braveza y furor
antes le había prometido, y ofreciéndole de nuevo de aquella tempestad, que como un diluvio i n u n d ó
su favor. Pero después que peleó con Magnencio, y anegó todas las provincias de Oriente, y no per-
y con u n a reñida y porfiada batalla le desbarató y donó á las de Occidente. La impiedad de Constan-
venció, y fué obedecido de todas las provincias cio era igual á su poder. La emperatriz Eusebia
por emperador, usando mal de aquella p r o s p e - e r a hereje, sagaz y mañosa, y e c h a b a leña c o n -
ridad y grandeza que Dios le había dado, se v o l - t i n u a m e n t e en el fuego que ardía en el pecho de
DÍA 2 MAYO 165
su pobre m a r i d o . El artificio y violencia de los d u r a s batallas, y en la cisterna, en aquella s o l e -
herejes era increíble; la solicitud de los ministros, dad áspera, y desamparado de todos, le a c o m p a -
á quienes se e n c o m e n d a b a la ejecución y la lisonja ñaba, s u s t e n t a b a y regalaba con s u s consolacio-
con que pretendían g a n a r g r a c i a s con su a m o , no nes divinas, y le hacía s u p e r i o r y triunfador de
se pueden e n c a r e c e r : el demonio, como enemigo todos los que le b u s c a b a n .
de Jesucristo, los incitaba á todos, y encendía cua- En este tiempo que estuvo escondido supo que
r e n t a codos en alto el h o r n o de Babilonia; y el los herejes habían escrito u n a confesión de su
Señor lo permitía p a r a castigo de los malos y perfidia, y la habían dado á los católicos p a r a que
p r u e b a de los buenos, y m a y o r gloria de su s a n t a ellos también la firmasen; y que m u c h o s , e s p a n -
fe, la cual al cabo triunfó maravillosamente de tados de los mandatos y a m e n a z a s del emperador,
tantos y tan poderosos contrarios y crueles e n e - la habían firmado: de lo cual se entristeció el
migos. I n n u m e r a b l e s obispos fueron echados de santo y esforzado capitán e x t r a ñ a m e n t e , por v e r
s u s iglesias y desterrados, los clérigos, diáconos la flaqueza y pusilanimidad que los soldados de
y presbíteros afligidos y m a l t r a t a d o s , los monjes Cristo h a b í a n tenido en la defensa de la fe cató-
y santos que estaban escondidos en s u s cuevas y lica, y como león que del desierto da bramidos,
vivían en los desiertos, presos,.afrentados y p e r - escribió cuatro oraciones en confirmación y es-
seguidos; en tanto g r a d o , que san Basilio dice que tablecimiento de la verdad, y destruición y r u i n a
fué tan atroz y tan espantosa esta persecución de de las herejías, con tanto espíritu, doctrina y elo-
Constancio, que él pensó que e r a el principio de cuencia, que son un retrato vivo de Atanasio.
la del Anticristo, de la cual habla san Pablo en l a Estando las cosas de la Iglesia en este estado,
epístola que escribió á los tesalonicenses. Pero fué Dios servido que m u r i e s e Constancio, á quien
dejemos a p a r t e lo d e m á s , y digamos lo que s u c e - sucedió en el imperio Juliano Apóstata, su p r i -
dió á Atanasio en Alejandría. Mandó Constancio mo, y a u n q u e él había sido fingido cristiano y
que fuese obispo de ella u n h o m b r e desalmado, era verdadero enemigo de Cristo, y deseaba
fiero y cruel, que se llamaba J o r g e , y envióle m u y d e s a r r a i g a r su n o m b r e y religión (si pudiera) de
acompañado de capitanes y gente de g u e r r a , que toda la tierra, m a s por e n g a ñ a r mejor á los c r i s -
llegaban á cinco mil h o m b r e s , y con ellos entró tianos y g a n a r opinión de benigno y clemente
Siriano (que e r a la cabeza de todos) en la iglesia príncipe, y establecer con la benevolencia de
donde estaba Atanasio o r a n d o , y de repente dio los pueblos su imperio, y el odio que tenían á
en el pueblo que estaba con su santo pastor, t o - Constancio, p a r a deshacer lo que él había hecho
mando las p u e r t a s p a r a que no se pudiese escapar y d e s a g r a v i a r á los a g r a v i a d o s , por razón de
Atanasio, el cual se estuvo en su cátedra e x - estado mandó que todos los obispos desterrados
hortando á todos los suyos á que hiciesen o r a - volviesen á s u s iglesias, como lo dice san J e r ó -
ción, y no queriendo h u i r por que ellos no peli- nimo por estas palabras: «La navecilla apostóli-
g r a s e n . M a s el Señor de tal m a n e r a cegó á los ca estaba en g r a n peligro, soplaban los furiosos
mismos soldados que le b u s c a b a n y estaban vientos, las o n d a s se levantaban, y por todas
junto á él, que por medio de ellos, e n t r e a l g u - partes la combatían, de m a n e r a que ya no q u e -
nos monjes y s u s clérigos, salió del templo y se d a b a a l g u n a esperanza. Despertó el Señor, mandó
salvó por p a r t i c u l a r providencia de Dios. F u e s e á la t o r m e n t a que cesase, m u r i ó la bestia (es
al yermo, donde estuvo esta vez escondido en u n a á saber, Constancio, emperador), y tuvo el m a r
cisterna sin a g u a seis años, sin poder ver á s u s bonanza. Dirólo m á s claramente: Todos los o b i s -
parientes, conocidos y amigos, ni a u n el sol, ni pos que h a b í a n sido echados de sus propias sillas
ser visto de nadie, sino de un solo ministro, que volvieron á s u s iglesias de consentimiento del
le traía lo que había m e n e s t e r por no perecer de nuevo príncipe: entonces Egipto recibió á su
h a m b r e , porque con la rabia y a n s i a que tenía g r a n pastor Atanasio.» Esto es de san J e r ó n i m o .
Constancio y s u s consejeros herejes de h a b e r l e Y san Gregorio Nacianceno pinta la e n t r a d a que
á las m a n o s , vivo ó m u e r t o , hicieron exquisitas ó hizo san Atanasio del desierto á Alejandría, y
increíbles diligencias p a r a descubrirle y sacarle dice que fué m á s solemne que si e n t r a r a el m i s -
de debajo de t i e r r a . E n v i a r o n comisarios, pesqui- mo e m p e r a d o r Constancio, y que todo el pueblo,
sidores, descubridores y espías por todas p a r t e s , puesto en orden por s u s edades, estados y ofi-
acompañados de u n a infinidad de s a y o n e s , p o r t e - cios, le salieron á recibir, viniendo el santo sobre
ros, corchetes, alguaciles y otros ministros, que un j u m e n t o , r e p r e s e n t a n d o con este acto la en-
corriesen las provincias, ciudades, villas, aldeas trada de Jesucristo n u e s t r o Señor en J e r u s a l é n ;
y parroquias, y no dejasen cosa por a n d a r , p a r a y que no sólo los niños, como á Cristo, sino
hallar á Atanasio, como si fuera enemigo de todo todos los h o m b r e s y mujeres de diversas l e n g u a s ,
el género h u m a n o ; pero e r a amigo del Señor, y á porfía daban voces de júbilo y alegría, dando
como á tal le p r o b a b a y le ejercitaba con estas gracias á Dios porque les había dejado ver á s u
TOMO u
22
166 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2

pastor. Hubo grandiosos convites en público y en cristianos, y escribieron al e m p e r a d o r que Atana-


p a r t i c u l a r . D e r r a m á r o n s e m u c h o s u n g ü e n t o s olo- sio era el veneno de la religión de los dioses i n -
rosos, y por las l u m i n a r i a s , la noche parecía día mortales, y que si no le e c h a b a de Alejandría m u y
claro: y no h a y g é n e r o y a r g u m e n t o de alegría presto, ella se acabaría; supieron pintarle las c o -
que en aquella ciudad no se r e p r e s e n t a s e por la sas de suerte, que Juliano, que de suyo estaba y a
venida de Atanasio. Así suele Dios h o n r a r á los inclinado á p e r s e g u i r á Atanasio, escribió á E m -
suyos, y era m u y justo que h o n r a s e á quien tanto dicio, prefecto de Egipto, u n a c a r t a del tenor s i -
h a b í a padecido, y tan afrentado había sido por su guiente: «Aun de otras cosas no me escribes, y
a m o r . Y p a r a que mejor se entienda que Dios, así cierto me debías escribir de aquel g r a n d e e n e m i -
como levanta al h u m i l d e , asi también humilla al go de n u e s t r o s dioses, Atanasio, especialmente
soberbio, y a l g u n a s veces ensalza al malo p a r a habiendo a n t e s oído los decretos excelentes que
que dé m a y o r caída, y la h o n r a que tuvo le sirva habernos hecho contra él. Yo te j u r o por el dios
de m a y o r d e s h o n r a y afrenta, es m u c h o p a r a n o - Serapis, que si Atanasio, enemigo de los dioses,
tar que el falso obispo Jorge, el cual con violencia no sale de esa ciudad, ó por mejor decir, de todo
y mandato de Constancio había sido intruso en la el Egipto, antes del p r i m e r día de diciembre he de
silla de san Atanasio, a d e m á s de ser hereje y abo- castigar á los soldados que están debajo de ti, y
rrecido de católicos, hizo tantos desafueros y hacerles p a g a r cien pesos de oro. Bien sabes que
agravios á todo el pueblo, que los m i s m o s genti- soy tardo y m e voy poco á poco antes de c o n d e n a r
les que vivían en Alejandría, no pudiéndole m á s á nadie, y q u e soy m á s tardo en p e r d o n a r al que
sufrir, con gran furia y r a b i a le despedazaron y u ñ a vez h e condenado. No puedo sufrir que n u e s -
m a t a r o n , y puesto su cuerpo sobre u n camello, le tros dioses sean menospreciados por la industria
llevaron por la ciudad y le q u e m a r o n , y e c h a r o n de este h o m b r e . De todos los servicios que me
s u s cenizas en la m a r , y a u n q u e m a r o n el mismo puedes h a c e r , n i n g u n o puedo yo ver ni oir, que
camello, como cosa detestable, por h a b e r tocado sea más acepto, que saber que aquel traidor m a l -
á aquel cuerpo sacrilego. De m a n e r a que pagó las vado Atanasio h a sido echado de todos los l u g a r e s
maldades que había cometido contra Dios y contra de Egipto, el cual h a sido tan atrevido, que en mi
su santa religión, y contra Atanasio; y trocándose reino h a inducido á las mujeres ilustres de los
las m a n o s , como otro A m a n , fué colgado en el griegos á recibir el bautismo.» Esta es la epístola
palo que tenía aparejado á Mardoqueo, y Atanasio de Juliano, por la cual se ve el odio que tenía á
fué ensalzado y h o n r a d o de todos, como lo fué en Atanasio, y la causa por que le perseguía. P o r
su tiempo también Mardoqueo. este nuevo m a n d a t o de aquel sacrilego apóstata
Halló el santo su iglesia m u y d e s b a r a t a d a y afea- hubo de salir otra vez de Alejandría Atanasio, el
da con el mal gobierno del obispo Jorge; puso lue- cual, viendo triste y afligido á su pueblo, y que
go la mano á limpiarla de todas las inmundicias con m u c h a s l á g r i m a s y sollozos lamentaba su p a r -
de la herejía a r r i a n a , no con espanto, sino (como tida, con m u c h a serenidad les dijo las siguientes
dice san Gregorio Nacianceno) con suavidad y p a l a b r a s : «No os congojéis, sino tened buen á n i -
b l a n d u r a , y con razones fuertes y eficaces, p a r a mo, que esta nube presto pasará.»
p e r s u a d i r la verdad; y juntó un concilio p a r a r e - No se contentó Juliano con m a n d a r salir á A t a -
p a r a r las quiebras y s a n a r las llagas que habían nasio de Alejandría y de todo Egipto; m a s por el
hecho los herejes. Demás de esto, con el ejemplo g r a n d e odio que le tenía dio orden secreta que le
de su s a n t a vida, y con la doctrina celestial y sin- m a t a s e n : lo cual sabido por Atanasio, se e m b a r c ó
g u l a r valor y prudencia, convirtió á la fe de Cris- en un navio para h u i r aquel peligro. El que se ha-
to nuestro Señor m u c h o s gentiles, que aun enton- bía e n c a r g a d o de m a t a r l e , fué con gente a r m a d a
ces había en Alejandría. Supo esto el e m p e r a d o r t r a s él. Yóndole ya á los alcances, aconsejaron á
Juliano, y sintiólo s o b r e m a n e r a , porque ya se Atanasio los que iban con él que saltase en t i e r r a
había quitado la m á s c a r a de la hipocresía, con la y se salvase en a l g u n a espelunca ó desierto; pero
cual se había mostrado h u m a n o y benigno á los él, movido del Señor, mandó al que g o b e r n a b a el
cristianos p a r a e n g a ñ a r l o s , siendo verdad, que navio que volviese a t r á s , y que se hiciese e n c o n -
n i n g u n a cosa m á s deseaba que aniquilarlos, y tradizo con los que le venían á buscar, los cuales
p r o p a g a r y extender por todo su imperio la. adora- p r e g u n t a r o n á los del otro navio si h a b í a n visto á
ción de s u s falsos dioses, y estaba siempre ocupa- Atanasio, y como ellos respondieron que si, que
do en hacerles crueles y abominables sacrificios, poco antes le habían visto p a s a r por allí, siguieron
y en consultar á los nigrománticos y m a g o s . Y su c u r s o , y quedando ellos burlados Atanasio vol-
p a r a encenderle más contra Atanasio, se j u n t a r o n vió á Alejandría, donde estuvo escondido y a m p a -
los herejes que le aborrecían como á defensor de rado de los católicos, h a s t a la m u e r t e del apóstata
la fe católica, y los gentiles que no podían llevar Juliano. El cual, habiendo amenazado á todos los
en paciencia que tantos de los suyos se hiciesen cristianos y prometido destruirlos, a c a b a d a la
DÍA 2 MAYO 167
g u e r r a de P e r s í a , m u r i ó en ella infelicísimamen- tratado, ó por e x c u s a r los escándalos que por la
te, y se deshizo aquella nublada, como lo había devoción y a m o r que el pueblo tenía á su obispo
profetizado san Atanasio, y cesó aquel torbellino podrían suceder en Alejandría, ó por otros r e s -
impetuoso con el imperio de Joviniano, príncipe petos que le movieron, habiendo sido informado
católico y piadoso, á quien el ejército r o m a n o por de lo que pasaba, mandó que Atanasio libremente
su g r a n valor eligió por e m p e r a d o r , y él no quiso volviese á su iglesia, y así volvió y trabajó con
aceptar el imperio h a s t a que los soldados dijeron la m i s m a vigilancia y constancia en la viña del
que eran cristianos. Y puesto caso que no vivió Señor, h a s t a que él fué servido de llevarle p a r a
ocho meses enteros, luego m a n d ó que todos los sí, y darle galardón y corona de s u s l a r g o s , i n -
obispos que había desterrado Juliano tornasen á m e n s o s y gloriosos trabajos.
sus iglesias, y principalmente Atanasio, á quien De la m u e r t e de san Atanasio dice san Grego-
estimó como á santo y reverenció como á obispo, rio Nacianceno estas p a l a b r a s : «En santa vejez
y obedeció como á maestro, y h o n r ó como á único acabó su vida; se acompañó con s u s padres
defensor de la fe de Cristo. En este breve tiempo los p a t r i a r c a s , profetas, apóstoles y m á r t i r e s ,
del imperio de Joviniano, y en el de Valentiniano, que pelearon como él por la verdad. Y p a r a com-
que le sucedió, tuvo quietud Atanasio y gobernó prender en pocas p a l a b r a s su epitafio, con m u c h a
su iglesia con menos fatigas y peleas que a n t e s , m a y o r gloria y h o n r a se partió de esta vida, que
a u n q u e los a r r í a n o s , gentiles y judíos siempre la- fué recibido en las e n t r a d a s que hizo en Ale-
draban y daban en qué e n t e n d e r . j a n d r í a , porque su m u e r t e fué llorada de todos
Pero como Valentiniano hiciese su compañero los buenos con infinitas lágrimas, dejando i m -
en el imperio á Valente su h e r m a n o , y tomando presa en s u s corazones la gloria inmortal de
p a r a sí las provincias del Occidente, le diese el su nombre.» Y después convierte su oración al
gobierno de las de Oriente, y Valente, que había santo, y le suplica que le mire desde el cielo y
sido católico, con las b l a n d u r a s de su mujer, que le favorezca y ayude á r e g i r la grey que Dios le
era a r r i a n a , y con las astucias de Eudoxio, a r z o - había encomendado, y conservarla en la fe c a -
bispo de Constantinopla, que la bautizó, se hubie- tólica; y que si p o r los pecados del m u n d o los
se pervertido y abrazado la herejía de A r r i o p a r a herejes habían d e t e n e r mano contra ella, le libre
favorecerla y amplificarla en su imperio, determi- de aquellas miserias, y le lleve por su i n t e r -
nó perseguir á los católicos, y quitarles las igle- cesión á gozar de Dios en su compañía, a u n q u e
sias, y d e s t e r r a r á los obispos que le contrade- era m u c h o lo que pedía. Esto dice Nacianceno.
cían, y ante todos á Atanasio, que le podía h a c e r Murió á 2 de mayo del año de n u e s t r a salud de
m a y o r resistencia. P a r a esto publicó un edicto, 362, h a b i e n d o gobernado la iglesia de Alejandría
en que o r d e n a b a que todos los obispos que en c u a r e n t a y seis años, con las persecuciones, fati-
tiempo de Constancio habían sido, privados de s u s g a s , a n g u s t i a s , batallas, victorias y trofeos que
iglesias, y en el de Joviniano habían sido resti- brevemente quedan referidos. Y por m u c h o que
tuidos, fuesen de nuevo echados de ellas. Y como se diga, todo s e r á muy poco si se m i r a lo que los
este mandato viniese á noticia de los de Alejan- m á s g r a v e s autores de la Historia eclesiástica e s -
dría, no se puede fácilmente c r e e r la turbación criben de él, las alabanzas con que los santos p a -
que hubo en ella, tomando todos los católicos las d r e s y l u m b r e r a s de la Iglesia católica celebran
a r m a s para defender á su pastor y santo prelado, su m e m o r i a . E n t r e los cuales san Gregorio N a -
el cual, temiendo que si venían á las m a n o s cianceno le llama ojo del m u n d o , prelado de los
habría algún g r a n d e alboroto, y por su c a u s a sacerdotes, confesor, guía y maestro, voz s u b l i -
padecerían s u s ovejas g r a v e s daños y c a l a m i d a - me, firme c o l u m n a de la fe, y después de san
des, se escondió en la m i s m a ciudad y estuvo J u a n Bautista, la s e g u n d a l u c e r n a ó antorcha y
cuatro meses en la s e p u l t u r a de su padre, como p r e c u r s o r de Cristo. Y san Basilio, su compañero,
encerrado, y habiendo pasado la furia de aquella y los demás le ensalzan s o b r e m a n e r a , y con m u -
sedición, y estando las cosas m á s quietas y so- c h a razón; porque además del g r a n valor, celo,
segadas, se partió de improviso de la ciudad, y constancia y perseverancia que tuvo h a s t a la
otra vez se escondió en cierto lugar remoto y m u e r t e en defender la fe católica, con tan e x t r a -
apartado. F u é esta salida por particular inspira- ños trabajos y fatigas, fué humildísimo, modestí-
ción y providencia del Señor, que le g u a r d a b a , simo, sapientísimo, y tan abrasado del a m o r divi-
porque la noche siguiente, d e s p u é s que él salió, no, como se echa de v e r por lo m u c h o que por él
fué el prefecto con su gente de g u a r d a á la iglesia padeció, y por el deseo que tuvo de p r o p a g a r y
donde a n t e s estaba, p a r a buscarle y prenderle, y dilatar su santo n o m b r e por el m u n d o , enviando
no le halló; y el e m p e r a d o r Valente, ó porque h a s t a las últimas partes y provincias más remotas
temió que Valentiniano su h e r m a n o , príncipe de la India Oriental á F r u m e n c i o , consagrándole
católico, llevaría á mal que Atanasio fuese m a l - por obispo para que las cultivase y a l u m b r a s e
168 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2
aquella gente ciega, con el conocimiento de C r i s - que un santo abad, llamado Cosme (de quien e s -
to y luz del santo Evangelio. cribe Sofronio), dice: «Cuando h a l l a r e s a l g u n a
P o r h a b e r sido la vida de este santo tan notable sentencia ó p a l a b r a de las o b r a s de Atanasio, y
y digna de admiración, no me parece que s e r á no tuvieres papel p a r a escribirla, escríbela en tus
fuera de propósito advertir al lector lo que en ella vestidos.» Y Focio, arzobispo de Constantinopla,
principalmente debe considerar, p o n d e r a r é i m i - encareciendo el estilo y modo de escribir de san
t a r . P o r q u e p r i m e r a m e n t e resplandece en el d i s - Atanasio, dice que de él, como de su fuente, m a -
c u r s o de la vida de este gloriosísimo doctor el naron los ríos caudalosos de la elocuencia de san
poder de Dios, que de tal m a n e r a a r m a y esfuerza Gregorio Nacianceno, llamado por su excelencia
á un h o m b r e flaco, que toda la potencia de los el Teólogo, y de san Basilio el M a g n o , q u e fueron
príncipes, reyes, ejércitos y de todo el m u n d o é en los estudios y en la santidad de la vida c o m -
infierno no puede prevalecer contra él. Vese a s i - pañeros, y hoy día son luz y o r n a m e n t o de la
mismo la constancia y firmeza que el verdadero Iglesia católica. (P. Ribadeneira.)
católico debe tener en todo lo que toca ala pureza
y entereza de n u e s t r a s a n t a religión, y las m a r a - SAN ANTONINO, ARZOBISPO DE FLORENCIA Y CONFESOR.—
ñ a s , embustes y artificios que usan los herejes La vida de san Antonino, arzobispo de F l o r e n c i a ,
p a r a c o n t a m i n a r l a y corromperla, y que con el ejemplo de santos prelados, gloria de su patria
favor y aliento de los malos príncipes se fomenta y o r n a m e n t o de la s a g r a d a orden de p r e d i c a d o -
y cunde la herejía, y que n u e s t r o Señor, p a r a r e s , escribió F r . Vincencio M a y n a r d o , de la m i s -
castigo de n u e s t r o s pecados, los h a c e príncipes y m a orden, por m a n d a d o del papa Clemente VII, de
les da el azote en la m a n o ; pues tan en breve qui- la cual, y de la bula de su canonización, s a c a r e -
tó la vida á Constante y á Joviniano, e m p e r a d o r e s mos nosotros lo que diremos.
católicos, amigos y celosos de n u e s t r a s a n t a fe, y Nació san Antonio, ó Antonino (que así le l l a -
dio el imperio á Constancio, á Juliano y á V a l e n - m a r o n por ser pequeño de cuerpo), en la ciudad
te, que como crueles enemigos suyos la p e r s i - de F l o r e n c i a , de h o n r a d o s p a d r e s , el año de 1389,
guieron y t u r b a r o n . T a m b i é n se h a de considerar siendo U r b a n o VI s u m o pontífice, y Venceslao
que estos mismos enemigos de Dios, cuando les e m p e r a d o r . Su padre se llamó Nicolás, y su m a -
parecía que les estaba bien, favorecieron á A t a - dre T o m a s a . Desde niño comenzó luego a m o s t r a r
nasio, y se m o s t r a r o n clementes y benignos, sir- lo que había de ser, y que era escogido de Dios;
viéndose de la religión para la conservación de p o r q u e no se deleitaba en cosas de n i ñ o s , y siendo
su estado; pero n u e s t r o Señor, que quiere ser m u c h a c h o h u í a de los j u e g o s , p a r l e r í a s y l i v i a n -
servido de los príncipes con verdad, sencillo y dades, que son propias de aquella edad, y se
p u r o corazón, al cabo los castigó, á Constancio ocupaba en cosas graves, orando, callando y e s -
con u n a apoplejía, que en breve le acabó, á Julia- tando m u y en sí. F r e c u e n t a b a las iglesias y oía
no con u n a saeta venida del cielo, y á V a l e n t e c o n de b u e n a g a n a s e r m o n e s , y hacía á m e n u d o o r a -
haberle quemado los b á r b a r o s en u n a choza, ción en la iglesia de San Miguel, postrado d e l a n -
adonde se había huido de la batalla que había t e - te de u n crucifijo, suplicando m u y de v e r a s á
nido con ellos y perdídola. P o r q u e puesto caso que nuestro Señor que le otorgase g r a c i a p a r a g u a r -
Dios se sirva de los malos príncipes, como de dar la p u r e z a de su a l m a y virginidad p e r p e t u a -
verdugos y ministros suyos p a r a castigar las pro- mente sin mancilla; p o r q u e y a desde aquella edad
vincias y reinos en que presiden; pero no les la a m a b a y estimaba como u n a joya preciosísima.
d u r a m á s aquel imperio y potestad de lo que el Siendo y a de trece a ñ o s (como se dice en la bula
mismo Señor quiere, y después que de ellos, c o - de su canonización) le inspiró nuestro Señor q u e
mo de v a r a de su furor, se h a servido, la arroja tomase el hábito del g r a n p a t r i a r c a santo D o m i n -
en el fuego, y la q u e m a y consume; y los justos go; y p a r a esto se fué al convento de Fiésoli, que
que con ella h a n sido heridos y azotados, quedan está cerca de Florencia, y con g r a n d e humildad y
victoriosos y gloriosos, como quedó san Atanasio modestia pidió al prior que se le diese. E r a prior á
triunfador de estos infelices tiranos y de todos la sazón de aquel convento F r . J u a n Dominico,
los herejes que con tan porfiada rabia y crueza que por s u s g r a n d e s merecimientos vino á ser
le persiguieron. Escribió |san Atanasio (como arzobispo de R a g u s a y cardenal de la s a n t a I g l e -
dice san Jerónimo) dos libros contra Valente y sia de R o m a , el cual, viendo á Antonino pequeño
Ursacio, y otro de la virginidad, y m u c h o s de las de cuerpo, delicado, flaco y de poca edad, j u z g a n -
persecuciones de los a r r i a n o s , y de los títulos de do que n o t e n d r í a bastantes fuerzas p a r a llevar
los salmos, la vida del gran Antonio, abad, y la carga de la religión, le preguntó qué estudiaba.
m u c h a s epístolas y otras obras, que dice el m i s - Y como él respondiese que el derecho canónico,
mo doctor sería largo el contarlas, y fueron tan el prior dijo que cuando supiese de m e m o r i a
estimadas y reverenciadas de toda la antigüedad, todo el derecho canónico, entonces le recibiría:
DÍA 2 MAYO 169
tomando este expediente por no contristarle ni chos religiosos de la orden de Santo Domingo,
recibirle. No se turbó Antonino con esta r e s p u e s - de los m á s g r a v e s y m á s celosos que la c o n s e r -
ta, antes se encendió m á s en su buen deseo, y se vaban en su puridad. Hizo su oficio san Antonino
volvió alegre á su casa, y se dio á estudiar y de- admirablemente, visitando á pie, cuando podía,
corar todo el derecho canónico, de m a n e r a que ó en u n j u m e n t o , s u s conventos; y era tan g r a n -
dentro de un año volvió al mismo convento de F i é - de su humildad, que siendo superior se iba á la
soli, y dijo al prior que ya había hecho lo que cocina y lavaba los platos y escudillas, y b a r r í a
había m a n d a d o , y que sabía todo el derecho de la casa y servía á los mozos, y hacía los otros
memoria, y que así le r o g a b a que le diese el h á - oficios bajos como el m e n o r de todos; lo cual
bito. Maravillóse el prior c u a n d o esto oyó, y m u - también hizo a l g u n a s veces, a u n después de s e r
cho m á s cuando por la e x p e r i e n c i a v i o que e r a arzobispo. Y no e r a m e n o r su caridad ni la afabili-
verdad lo que Antonino le decía; p o r q u e en cual- dad con que t r a t a b a á s u s subditos, amonestándo-
quiera parte que le p r e g u n t a s e n del d e r e c h o , la los con b l a n d u r a , y corrigiéndolos con severidad,
recitaba como si la fuera leyendo. Vista, pues, su y mostrándose padre en todo, curando las llagas
g r a n m e m o r i a é ingenio, y m u c h o m á s su espí- con vino y aceite, como ministro fiel del Señor.
ritu é instancia con q u e pedía s e r admitido en la Al tiempo q u e san Antonio se ocupaba en el
religión, conocieron que Dios le traía p a r a g r a n gobierno y reformación de su orden, m u r i ó B a r -
bien de ella, y que aquel mozo había de ser g r a n tolomé Zebarela, arzobispo de Florencia, y de-
ministro de su gloria. Recibido el hábito, le e n - seando el papa Eugenio IV (que á la sazón presi-
viaron al convento de Cortona, y de allí t o r n ó á día en la silla de san Pedro) proveer á la de Flo-
su convento de Fiésoli, dándose á todos los ejerci- rencia de vigilante y santo pastor, puso los ojos
cios de bueno y santo religioso. A n t e todas cosas en san Antonino, que sobre todos resplandecía
huía de t r a t a r y h a b l a r con mujeres, si no había como u n sol entre las estrellas. Supo el santo
precisa necesidad, p a r a g u a r d a r mejor la castidad yendo de camino á Ñapóles la determinación del
que tanto había pedido á n u e s t r o Señor. N u n c a s u m o pontífice y afligióse y congojóse de m a n e r a ,
estaba ocioso; era el primero que v e n í a al coro, que quiso n a v e g a r á la isla de Cerdeña, y escon-
y el último que salía de él. Después de maitines derse en ella h a s t a tanto que se hubiese proveído
c o m ú n m e n t e se quedaba en oración, ó e s t u d i a n - de arzobispo á la iglesia de Florencia. Pero n u e s -
do ó escribiendo. En la comida e r a m u y a b s - tro Señor, q u e le había escogido, le divirtió con
tinente: n u n c a comía c a r n e , sino estando enfer- la e s p e r a n z a de que con otros medios más blan-
mo. T r a í a cilicio, ó u n a c a d e n a de h i e r r o j u n t o dos se podía e x c u s a r y desechar de sí aquella dig-
á sus c a r n e s . Dormía, en el suelo sobre u n a s nidad, de la cual se tenía por indigno, y juzgaba
tablas, y siendo m á s viejo u s a b a a l g u n a s veces que era carga sobre s u s fuerzas, y que h a b i é n d o -
por regalo un j e r g ó n de paja. F u é cosa propia de se recogido á la religión, como puerto s e g u r o ,
la mano del Señor q u e siendo tan flaco y tan h u y e n d o de las tempestades del siglo, t o r n a r í a á
debilitado, y acosado de m u c h a s enfermedades, engolfarse, y c o r r e r í a g r a n riesgo su salvación.
y desde mozo casi tísico, pudiese h a c e r u n a vida No hay persona tan ambiciosa, ni que h a y a toma-
tan rigurosa y penitente. O r d e n á r o n l e de sacer- do tantos medios p a r a alcanzar el cargo ó digni-
dote, y decía cada día misa con g r a n devoción dad que pretende, cuantos san Antonino tomó
y t e r n u r a . F i n a l m e n t e , la vida de san Antonino p a r a h u i r de la h o n r a q u e como sombra de su
en el convento era u n dechado p a r a todos los r e - cuerpo le seguía. M a s todo lo que hizo para e x -
ligiosos, y u n perfecto retrato de toda virtud; y c u s a r s e fué en vano, porque el papa Eugenio IV
así, a u n q u e él e r a humildísimo y deseosísimo estuvo m u y firme en su p r i m e r a resolución, y le
de estar debajo de todos, y no s e r s u p e r i o r de envió las bulas d e s p a c h a d a s graciosamente, y á
n i n g u n o , no le dejaron gozar de su humildad y decir que si no le obedecía le excomulgaría, y le
quietud, antes le levantaron y le hicieron prior m a n d a r í a que aceptase el arzobispado, so pena de
de m u c h o s de los m á s principales conventos a n a t e m a . Recibidas las. letras apostólicas, juntó
de su orden en Italia, que fueron el de Fiésoli, san Antonino en su monasterio á los h o m b r e s
de Cortona, de Gaeta, de Sena, de Florencia, m á s g r a v e s de las religiones, del clero y del m a -
de Ñapóles y dé R o m a , y vicario general de la gistrado de la ciudad de Florencia, para c o n s u l -
provincia de R o m a y Ñapóles; el c u a l . c a r g o le tar con ellos si estaba obligado á obedecer al pon-
e n c o m e n d a r o n p a r a que con el ejemplo de su tífice, y si h a b r í a a l g u n a m a n e r a para poderse
santa vida, doctrina y p r u d e n c i a reformase la escapar. Todos le respondieron que estaba obliga-
disciplina religiosa de su orden, q u e estaba m u y do á obedecer, y que aquel negocio era guiado
estragada y caída, por ocasión de u n a cruelí- por Dios, y que le ofendería g r a v e m e n t e si no lo
sima pestilencia que h u b o el año de 1348, en aceptara. Hincóse entonces de rodillas el santo, y
la cual m u r i ó i n n u m e r a b l e gente en Italia, y m u - alzando las m a n o s al cielo, dijo: «Bien sabéis vos,
170 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2
Señor mío, cuan contra mi voluntad acepto yo Levantábase de m a ñ a n a p a r a decir misa, la cual
este c a r g o , y sólo por no contradecir á la v u e s t r a n u n c a dejaba de decir sino por enfermedad. El
y á la de vuestro vicario; y pues vos lo sabéis, yo resto del día g a s t a b a en negocios tocantes á su
os suplico que me enderecéis, p a r a que yo h a g a dignidad. Y como todos le tenían por tan s a n t o ,
siempre la v u e s t r a y lo que debo.» Diciendo esto tan recto y tan sabio, venían á él con s u s negocios
d e r r a m a b a m u c h a s lágrimas de tristeza y senti- y pleitos p a r a que él los decidiese y compusiese;
miento, y los que estaban presentes, de a d m i r a - porque era tan g r a n d e su prudencia y el don de
ción y devoción. El que tomó la posesión de la consejo que Dios le h a b í a dado, que aun a n t e s de
iglesia, vino á ella á pie y descalzo, con g r a n d e ser arzobispo le llamaban Antonino de los consejos.
a m a r g u r a y t e r n u r a de su corazón, y no m e n o r Pero e r a n tantos los que le v e n í a n , que le c a n s a -
alegría y regocijo de toda la ciudad, que tenía á ban m u c h o , y s u s oficiales se quejaban de que no
Antonino por santo, y esperaba que la h a b í a de tenían fuerzas p a r a tanto trabajo, rogándole que
g o b e r n a r como pastor, no de la tierra, sino veni- se doliese de sí y de ellos; y el santo, con u n r o s -
do del cielo. Salió aquel día toda la ciudad á reci- tro sereno (como s i e m p r e le traía) respondía q u e
birle, h o m b r e s y mujeres, nobles y plebeyos, po- los prelados n u n c a h a n de ser suyos, sino ajenos.
bres y ricos, los cuales viendo á su arzobispo tan Visitaba por sí mismo su arzobispado, y cada d o -
humilde y devoto, se enternecían y compungían, mingo tenía por regla ir á u n a iglesia p a r r o q u i a l ,
y se postraban en el suelo y le pedían su b e n d i - en la cual él predicaba. Y habiendo sabido que en
ción, j u n t a s las m a n o s con tan g r a n d e reverencia la iglesia catedral se decían los maitines á la m e -
y respeto, como si fuera el mismo sumo pontífice. dia noche indecentemente, se quiso hallar presen-
En sentándose en la silla fué a d m i r a b l e la vida te p a r a quitar aquel abuso con su presencia, sin
que hizo, el gobierno que tuvo y las cosas que para ser parte lluvia, ni mal tiempo que hiciese, ni su
gloria de Dios y bien de s u s ovejas instituyó. Su m u c h a edad ó poca salud p a r a estorbarle que no
casa e r a como un monasterio m u y recogido y con- fuese, h a s t a que asentó lo del coro como c o n v e -
certado; familia, poca (y como se dice en la b u l a nía. A todas las cosas de su cargo atendía el
de su canonización), de solas ocho personas, y santo pontífice con g r a n vigilancia; pero en n i n -
entre ellas u n compañero religioso; pero bien ave- g u n a cosa se desvelaba m á s que en d e s a r r a i g a r
nidas y t e m e r o s a s de Dios, y á propósito p a r a los los pecados y ofensas de Dios, de la república.
negocios del arzobispado. No había aderezos de E c h a b a con g r a n severidad de las iglesias á las
aposentos, ni tapices, ni paños de seda, ni vasos mujeres que venían á ellas p a r a enlazar las a l -
ricos de oro ó plata, ni caballos, ni coches en la m a s , m u y compuestas, y á los mozos lascivos
caballeriza; solamente siendo ya viejo, y estando que las venían á ver. No consentía tablajes ni
debilitado, tenía p a r a ir de camino un macho que otras cosas escandalosas, en cuanto podía; y no
le habían presentado; porque decía que los bienes pocas veces quitó los dados, naipes y dineros á
de los pobres no se habían de gastar en s u s t e n t a r los que j u g a b a n , con s u s m a n o s . D e s e n t r a ñ á b a s e
bestias ni en otras superfluidades. Daba de comer por los pobres, y dábales cuanto tenía: p o r q u e
á sus criados con a b u n d a n c i a , pero no con d e m a - decía que era de ellos y no suyo. Hizo u n hospital
sía, y él los e n s e ñ a b a la templanza comiendo poco en que se diese limosna á los pobres h o n r a d o s y
y cenando menos, y n u n c a p r e g u n t a n d o lo que vergonzantes: y p a r a qué fuese la buena obra
había de comer ó cenar, contentándose con lo que perpetua, instituyó u n a h e r m a n d a d ó cofradía de
le d a b a n . Había siempre lección á la mesa, y e s - ciudadanos ricos y principales que tuviesen c a r g o
taba el santo tan atento á lo que se leía, que cual- de ellos, y con s u s limosnas los s u s t e n t a s e n . M a s
quiera falta que hiciese el lector la e n m e n d a b a . de tal m a n e r a hacía la limosna, que sirviese p a r a
A y u n a b a las vigilias y cuatro témporas, el advien- la necesidad, y no p a r a la vanidad: y p a r a hacerlo
to, la c u a r e s m a , y todos los viernes del año; y los así, se movió con u n a cosa notable que le s u c e d i ó .
de su casa hacían lo m i s m o . Siempre g u a r d ó la Yendo u n día de fiesta solemne por la calle, v i o
regla monástica en todo lo que pudo, no sólo en sobre el techo de u n a pobre casa a l g u n o s á n g e -
el hábito (que siempre le trujo), sino en las c e r e - les, y maravillado entró en ella, y halló u n a
monias y estatutos de su religión. Tenía dos v i c a - m a d r e viuda con tres hijas doncellas, tan p o b r e s ,
rios p a r a decidir las causas y pleitos que tocaban que andaban descalzas, y cubiertas con u n o s a n -
á su jurisdicción, h o m b r e s letrados y de buena drajos; pero tan virtuosas y honestas, que estaban
conciencia, y dábales buenos salarios p a r a q u i - trabajando y g a n a n d o su pobre sustento con la
tarles la ocasión de torcer la justicia por intereses. labor de s u s m a n o s . Informado de quiénes e r a n ,
J a m á s consintió que n i n g u n o de s u s criados le de cómo vivían, y de su pobreza y necesidad, les
sirviese sin salario. Hasta media noche se o c u p a - mandó dar u n a l a r g a limosna con que pudiesen
ba en la oración, y decía s u s maitines con a l g u - pasar su vida cómodamente. De allí á algún t i e m -
nos de s u s clérigos, y dichos, dormía u n poco. po, pasando otra vez por la m i s m a calle, y m i r a n -
DÍA 2 MAYO 171
do h a c i a la casa de la viuda, v i o sobre ella, no que m á s os di, que recibí;» mostrando Dios con
ángeles del Señor, sino demonios del infierno. este milagro que da á logro el que hace limosna.
Espantóse de aquella novedad, é informándose de Yendo u n a vez á R o m a , topó en el camino u n
la causa, supo que aquellas pobres mujeres, con pobre, desabrigado y desnudo, y, movido de c o m -
la limosna q u e él les h a b í a dado, se habían e s t r a - pasión, dióle la capa de fraile que llevaba. Cuando
gado y h e c h o perezosas, e n e m i g a s del trabajo, y llegó á R o m a , se v i o que el santo llevaba otra
amigas de la ociosidad y de g a l a s , y de estarse capa muy buena, sin poderse e n t e n d e r de dónde
mano sobre m a n o . Avisóles de lo q u e había visto la hubiese habido, ó quién se la hubiese dado; y
la p r i m e r a vez y la s e g u n d a ; exhortólas al trabajo así se entendió que se la habían enviado del cielo.
y á la virtud, y á e c h a r de su casa aquellas b e s - Y no se contentaba el santo de d a r á los pobres
tias infernales que habían venido á ella en l u g a r todo lo que tenía, sino cuando no tenía qué dar,
de los ángeles, por h a b e r trocado s u s b u e n a s c o s - lo buscaba y pedía á otros; y los s u m o s pontífices,
tumbres, y con este ejemplo a p r e n d i ó el santo sabiendo c u a n bien lo gastaba, le enviaron g r a n -
prelado á h a c e r de tal m a n e r a la limosna, que con des cantidades de dinero para que las repartiese á
ella se remediase la necesidad de los pobres, y no los pobres.
hubiese exceso ni en su comida ni en su vestido. El que con los pobres era tan benigno y pia-
Tenía un pobre h o m b r e m u c h a s hijas ya g r a n d e s doso, no era m e n o s constante y animoso en re-
y casaderas, y por consejo de san Antonino iba primir á los insolentes y poderosos, y defender
m u c h a s veces á h a c e r oración á N u e s t r a Señora constantemente la autoridad y jurisdicción de'la
de la Anunciación de F l o r e n c i a (que en aquella Iglesia, sin tener respeto á las personas por g r a n -
ciudad y en toda Italia es de g r a n veneración), y des que fuesen, excomulgando y m a n d a n d o h a c e r
á suplicar á la s a c r a t í s i m a Virgen que remediase penitencia pública á los que q u e b r a n t a b a n la li-
á s u s hijas, y las pusiese en estado, porque él no bertad ó inmunidad de la Iglesia. Y puesto caso
tenía con qué. Yendo un día á esta devoción, como que a l g u n o s le pretendieron espantar con a m e -
solía, halló dos pobres ciegos, que sin saber que nazas, s i e m p r e estuvo fuerte y en sí, diciendo que
él los oía, trataban de las g a n a n c i a s que habían él no e r a digno de ser coronado con los santos
hecho, y d é l o que cada uno de ellos había a l l e - m á r t i r e s , y que si le quitasen el arzobispado, le
gado de las limosnas de los fieles; y el uno decía h a r í a n un sumo beneficio; porque le tenía de tan
que tenia doscientos escudos de oro cosidos en su m a l a g a n a como le había recibido. Pero a u n q u e
caperuza, y el otro trescientos en su s o m b r e r o . e r a tan m a g n á n i m o en c o n s e r v a r la jurisdicción
Avisó de ello á san Antonino; mandó t r a e r d e l a n - de la Iglesia, era m u y considerado en u s a r de la
te de sí á los pobres, cogióles el dinero, y r e p r e n - excomunión: la cual decía que no habían de u s a r
dióles por h a b e r s e fingido pobres teniendo tanto, los prelados de la Iglesia sino en casos g r a v í s i -
y quitado á otros m á s pobres las limosnas que les m o s , por ser el a r m a m á s fuerte que tienen, y
dieran; y dejando al uno veinticinco escudos, p a r a las almas más espantosa. Y porque algunos
y al otro treinta, m a n d ó dar el resto á aquel pobre se quejaban de él porque no excomulgaba por
h o m b r e p a r a dote de s u s hijas; y los ciegos p a - cosas m í n i m a s á s u s subditos, como ellos querían,
saron por ello por r e v e r e n c i a del santo prelado, y p a r a declararles la razón que tenía p a r a no h a -
porque temían otro m a y o r castigo. Otra vez le cerlo, por el daño que recibe el a l m a con la exco-
presentó un pobre h o m b r e u n a cestilla de fruta, munión, mandó t r a e r u n pan blanco, y dijo sobre
pensando que él, como tan amigo de pobres y tan él las palabras que se suelen decir en la e x c o m u -
liberal, se la había de pagar bien y darle otra nión, y luego delante de todos el pan se convirtió
cosa de m a y o r valor. El santo no le dio nada, sino en carbón; y tornó á decir las palabras de la
con rostro alegre alabó la fruta y el buen ánimo absolución, y el pan negro se tornó en su p r i m e r a
del que se la había dado, y díjole: «Dios os lo blancura: y con esto entendieron los efectos que
pague, h e r m a n o » Parecióle al h o m b r e que había h a c e la excomunión en el alma, y que no se debe
empleado mal su fruta, y perdido aquel lance, é u s a r de ella sino á más no poder.
ibase quejando de sí mismo y del arzobispo. Sú- También mostró su rectitud y celo en perseguir
polo el santo y mandóle l l a m a r y t r a e r papel y á los- herejes, y en h a c e r q u e m a r á un médico
tinta y un peso, escribió en el papel solas aquellas extranjero, que m o r a b a en Florencia, y era
palabras que h a b í a dicho: «Dios os lo pague;» y nigromántico y blasfemo contra la sacratísima
puso el papel en u n a balanza, y en la otra la virgen n u e s t r a Señora, y envuelto en otras h e r e -
cestilla de fruta que el h o m b r e le había dado, y jías y maldades, puesto caso que m u c h a s personas
levantando el peso, la balanza que tenía el papel principales le favorecían y se lo quisieron e s -
bajó h a s t a el suelo, y la otra subió todo lo que torbar.
pudo con la fruta. E n t o n c e s , volviéndose al h o m -
Gobernando, pues, san Antonino la Iglesia de
bre, le dijo: «Mirad como yo no os hice agravio;
Florencia tan s a n t a y p r u d e n t e m e n t e , no sólo los
172 LA LEYENDA DE ORO DÍA 2
de aquella ciudad le a m a b a n como á padre, y le r e s - u n a indulgencia p l e n a r i a que el s u m o pontífice le
petaba n como á prelado, y le r e v e r e n c i a b a n como había dado p a r a aquella h o r a , y recibióla; y d i -
á santo, sino también por toda Italia r e s o n a b a ciéndole los frailes de su orden que h a b í a n venido
la fama de s u s virtudes, y era de los príncipes y á su dichoso tránsito, las laudes después dé los
g r a n d e s señores tenido en suma veneración, espe- maitines, y repitiendo el santo a l g u n o s versos
cialmente los pontífices r o m a n o s , que presidieron como podía, y a b r a z á n d o s e con g r a n fervor
en la cátedra apostólica, siendo él arzobispo, le hon- con un crucifijo, y besándole afectuosamente, dio
r a r o n y estimaron mucho: porque Eugenio I V , que su espíritu al Señor la víspera de la Ascensión, al
fué el que le dio el arzobispado, le m a n d ó ir á a m a n e c e r de aquel día, que fué á los 2 de mayo
R o m a p a r a a p r o v e c h a r s e de su consejo en el de 1459, y aquel mismo día h u b o v a r i a s r e v e l a -
gobierno de la Iglesia; y queriéndole h a c e r c a r - ciones de su gloria. Hallóse á la sazón en F l o r e n -
denal (á lo que se decía), no pudo, porque le cia el papa Pío II, y sintió m u c h o la m u e r t e de
sobrevino la m u e r t e . En su última enfermedad tan gran prelado; m a n d ó que le e n t e r r a s e n con
quiso que san Antonino le asistiese siempre y e s - g r a n pompa y solemnidad, y a c o m p a ñ a m i e n t o de
tuviese á su cabecera, y recibir de s u m a n o , y n o su corte; y así se hizo, llevándole primero á la igle-
de otro, los santos s a c r a m e n t o s de la Penitencia, sia catedral, y de allí al convento de San Marcos,
y del Altar, y E x t r e m a u n c i ó n . Y el papa N i c o - de la orden de los predicadores, y c o n c u r r i e n d o
lao V, que sucedió á Eugenio IV (además de no al entierro, no solamente toda la ciudad, sino i n -
admitir apelación a l g u n a de sentencia que hubiese n u m e r a b l e gente de toda aquella c o m a r c a , por
dado san Antonino, sino tornársela á remitir), cuan- ver y besar el santo cuerpo y g a n a r l a s i n d u l g e n -
do el año del jubileo de 1450, puso en el catálogo cias que el papa Pío había concedido. F u é tanto
de los santos á san B e r n a r d i n o de Sena, de la el concurso que no le pudieron d a r s e p u l t u r a has-
orden de los m e n o r e s , dijo que tan bien se podía ta pasados ocho días, los cuales estuvo el santo
canonizar á san Antonino vivo, como á san B e r - cuerpo en la iglesia, fresco, h e r m o s o el r o s t r o , y
n a r d i n o m u e r t o : tanta era la opinión que tenía de los m i e m b r o s blancos y t r a t a b l e s , y con un olor
su santidad; y á este tono e r a el juicio de los c a r - suavísimo que despedía de sí. Sepultáronle como
denales y prelados que había en la corte r o m a n a ; él había m a n d a d o en su convento de San M a r c o s ,
de los cuales, especialmente de los m á s doctos y j u n t o á s u s frailes, y nuestro Señor, después de
santos, era m u y estimado y a m a d o ; y la república su m u e r t e , hizo g r a n d e s milagros por su i n t e r c e -
de Florencia estaba tan p a g a d a y gozosa con su sión, como también los h a b í a hecho en vida; p o r -
santo pastor, que en los negocios m á s g r a v e s que que como dice el papa en su bula, con sólo i n v o -
se le ofrecieron en aquel tiempo, le rogó que fuese car su nombre, los endemoniados quedaban libres
por cabeza de los embajadores que enviaba á Ca- de los malignos espíritus que los a t o r m e n t a b a n ;
lixto III, y Pío II, q u e inmediatamente sucedieron los enfermos a g r a v a d o s de v a r i a s enfermedades,
á Nicolao V. Y Cosme de Médicis, que e r a c i u d a - y deshauciados de los médicos, y m u e r t o s , ó teni-
dano principalísimo de Florencia, y no menos pia- dos por m u e r t o s , revivieron y cobraron salud; los
doso que rico, y como padre de su patria, solía cojos, pies; los sordos, oídos; los mudos, h a b l a ;
decir, viviendo san Antonino, que las c a l a m i d a - los ciegos, vista; y los m a n c o s y c o n t r a h e c h o s , el
des de h a m b r e , g u e r r a , pestilencia y sediciones uso de s u s m i e m b r o s . Con s u s oraciones, con su
que habían venido sobre aquella ciudad, sin duda túnica, con su bonetillo, y con las cosas q u e el
la h u b i e r a n destruido, si no fuera por los g r a n d e s santo había traído ó tocado, hizo milagros el S e -
merecimientos de Antonino. El cual, siendo ya de ñor, los cuales se pueden ver más l a r g a m e n t e en
setenta años (de los cuales c u a r e n t a y cuatro h a - su vida, que en ésta no los quiero yo referir por
bía vivido en el monasterio, y trece arzobispo de ser m u c h o s . Sólo quiero decir que en la oración
Florencia), cayó malo de u n a calentura flemática se encendía y t r a n s p o r t a b a a l g u n a s veces de tal
y lenta que le acabó: y a u n q u e a l g u n o s le daban m a n e r a , que quedaba arrobado y suspenso en el
esperanza de vida, él dijo aquellas palabras del aire, y resplandeciendo su rostro con maravillosa
salmo: Dies annorum nosirorum in ipsis septua- claridad; y que e n t r e los otros dones de Dios que
ginta anni: Los días de n u e s t r a vida son setenta tuvo, fué uno el don de la profecía, p o r el c u a l
años; y mandó d a r todo lo que había en su c a s a dijo m u c h a s cosas que estaban por venir, y como
á los pobres, que era tan poco, después que le él las dijo, así sucedieron. Y también quiero a ñ a -
e n t e r r a r o n , que lo que quedó en ella no valía sino dir que siendo los hijos de u n cirujano, que se lla-
como solos cuatro ducados. Y a r m á n d o s e con los maba Pedro, m u y fatigados del demonio, que los
santos s a c r a m e n t o s , estando ya casi sin habla, sacaba de noche de la c a m a , sin que n i n g u n o lo
dijo: Serviré Deo, regnare est; Servir á Dios es sintiese, y los echaba por los rincones de la casa,
reinar; como quien ya veía abrirse las p u e r t a s del san Antonino escribió en un papel a l g u n a s oracio-
cielo, y el premio de sus trabajos. Mandóse leer nes y exorcismos, y los mandó poner en el a p o -
DÍA 2 MAYO 173
sentó donde d o r m í a n , delante de u n a imagen de las Abadesas, que á fines del siglo IX fundaron
n u e s t r a Señora, y con esto el demonio no tuvo los condes de Barcelona Wifredo el Velloso y W i -
m á s fuerza c o n t r a los n i ñ o s . P e r o después e n t e n - nidilda, sobre el río Ter, en el valle de Ripoll y
dió el santo pontífice que de toda aquella molestia obispado ausonense ó de Vich, se hace fiesta hoy
que el demonio d a b a á los hijos, la causa e r a el te- á los santos m á r t i r e s Simplicio y Ambrosio, cuyos
n e r el padre un libro de remedios p a r a v a r i a s e n - cuerpos se veneran en aquella iglesia cada u n o
fermedades, en el cual h a b í a mezclados algunos he- en su a r c a . No se sabe si fueron allí colocadas
chizos y encantaciones, y m a n d ó q u e m a r el libro; y estas reliquias cuando se dedicó la iglesia, que
con esto quedó libre la casa del cirujano, y s u s hijos fué en el año 887, ni si estos santos son españoles,
sin temor ni peligro. Escribió san Antonino algu- ni si padecieron en E s p a ñ a , ni por qué tiempo;
nos libros m u y eruditos y provechosos, los cuales siendo equivocada la noticia de cierto historiador,
comenzó á escribir a n t e s de s e r arzobispo, y d e s - q u e sobre poco m á s ó menos fija su martirio en el
p u é s de serlo los acabó; y parece que d e m á s de su año en que se fundó el monasterio.
g r a n d e m e m o r i a é ingenio, y continua lección y es-
tudio, Dios nuestro Señor le a l u m b r ó y le infundió LA BEATA MAFALDA, ESPOSA DEL REY D. ENRIQUE I DE
m u c h a parte de aquella ciencia; porque se sabe CASTILLA,—En las actas de los santos se hace hoy
que no tuvo m a e s t r o que le e n s e ñ a s e tantas y tan m e m o r i a de la infanta D . Mafalda de P o r t u g a l .
a

varias y recónditas ciencias, y cosas de que están E r a esta infanta hija de los reyes de Portugal don
llenos s u s libros, y que solamente tuvo preceptor Sancho I y D . Dulce, h e r m a n a m e n o r de s a n t a
a

en la g r a m á t i c a , siendo m u c h a c h o , y después en Teresa, p r i m e r a mujer del rey D. Alonso IX de


la dialéctica; y que todo lo d e m á s que supo lo e s - León, de quien h a b l a r e m o s en la vida de san Fer-
tudió y alcanzó por sí. La m u e r t e de san Antonino n a n d o , el día 30 de m a y o . Muerto el rey de Casti-
fué (como dijimos) el a ñ o de 1459, á 2 de m a y o , lla D. Alfonso VIII, coronaron en Burgos á s u
en que la s a n t a Iglesia le celebra, y h a c e mención hijo D. E n r i q u e , que á la sazón tenía solos once
de él el Martirologio romano. Canonizóle Adriano, años, y fué n o m b r a d a tutora s u y a su h e r m a n a
papa sexto de este n o m b r e , el día de la Santísima D . Berenguela. De estas m a n o s pasó á las del
a

Trinidad, á 31 de mayo, en el segundo año de su conde D. Alonso Núñez de L a r a , el cual por s u s


pontificado, y en el de 1523 de Cristo, y sesenta y fines particulares trató de casar al rey con la i n -
cuatro a ñ o s después de la m u e r t e del santo p r e - fanta D . Mafalda, s e ñ o r a de g r a n virtud. Pasó
a

lado. (P. Ribadeneira.) él mismo á P o r t u g a l á pedirla á s u s padres, y la


acompañó á Castilla. Estaba y a efectuada esta
LOS SANTOS SATURNINO, NE0P0L0, GERMÁN, Y CELESTINO, boda á 29 de agosto del año 1215. Tenía el rey
MÁRTIRES.—Cuando r e i n a b a el cruel e m p e r a d o r entonces como u n o s doce a ñ o s , y murió d e s g r a -
Decio, vivían estos santos en R o m a , ocupados en ciadamente a n t e s de tener edad p a r a habitar con
obras de piedad cristiana, por cuyo motivo p a d e - su esposa; D." Berenguela y los señores del r e i -
cieron m u c h í s i m o s trabajos, acabando su vida en no no llevaron á bien este casamiento: teníanlo
un oscuro calabozo por los años 250 de Jesucristo. por estorbo de la paz; tampoco la edad de la reina
correspondía á la del rey: excedíale en diez años
LOS SANTOS EXÜPERIO, Y ZOÉ, Sü MUJER; CIRÍACO, Y TEÓ- cuando m e n o s . Doña B e r e n g u e l a en vano previno
DULO, SUS HIJOS, TODOS MÁRTIRES—Italianos de n a c i - al conde que no fomentase esta boda. Viendo que
miento, vivían en R o m a en tiempo del e m p e r a d o r no aprovechó su aviso, hizo saber á Inocencio III
Adriano, de criados de u n a familia opulenta; y que este casamiento era ilícito por el parentesco
presentándose u n día los dos últimos á s u s padres, de tercero con cuarto grado por la casa de B a r c e -
les dijeron: «¿Por qué servimos á esos infieles y lona, y de cuarto con quinto por la de Castilla,
no á Cristo?» La m a d r e , que e r a fervorosa y v a - grados prohibidos h a s t a el concilio IV de L e t r á n ,
liente, contestó: «Dejemos, pues, á los que c o m - celebrado en el siglo X I I I . Tíónese por cosa a v e -
pran n u e s t r o s cuerpos, y e n t r e g u é m o n o s al m a r - r i g u a d a que el mismo Inocencio anuló este c a s a -
tirio.» Al m o m e n t o se p r e s e n t a n los cuatro á s u s miento, de donde se colige que la separación fué
amos, y a n u n c i á n d o l e s que son cristianos, son antes de la mitad de julio de 1216, en que falleció
mandados p r e n d e r , y después de haberlos c r u e l - aquel pontífice. Dióse esta comisión á D. Tello,
mente azotado, sufren u n l a r g o interrogatorio, obispo de Palencia, y á D. Mauricio de Burgos,
después, del cual les c o n d e n a el juez á ser decapi- y la virgen Mafalda se volvió á P o r t u g a l , y se
tados. Su m a r t i r i o se efectuó en la m i s m a ciudad consagró á Dios en el monasterio de religiosas
de R o m a , y en él obró el cielo patentes maravillas. benedictinas de Aronca, que era de su patronato,
trocándolo en convento de b e r n a r d a s , en el cual
LOS SANTOS SIMPLICIO, Y AMBROSIO, MÁRTIRES,—En el vivió con g r a n santidad h a s t a el fin, h o n r á n d o l a
monasterio de San J u a n , llamado v u l g a r m e n t e de el Señor con milagros. Su m u e r t e fué el día 1.° de
TOMO II 23
174 LA LEYENDA DE ORO DÍA 3
m a y o : en el año no están de a c u e r d o todos los es- vida. Llegada á J e r u s a l é n , halló g r a n dificultad en
critores de su vida. Unos dicen que murió en el d e s c u b r i r el tesoro inestimable de la santa cruz,
año 1252, otros que cuatro años después, otros que buscaba. P o r q u e aquella infernal serpiente,
que cinco. En u n a congregación de sagrados ritos viendo que Cristo nuestro Señor le había q u e b r a n -
se aprobó el culto inmemorial de esta virgen sier- tado la cabeza, y derribado de su silla por medio
va de Dios. de la cruz, y que quería que fuese de todos r e v e -
r e n c i a d a y a d o r a d a , por el g r a n d e odio q u e tiene
SAN FÉLIX, DIÁCONO Y MÁRTIR—Nació en A n d a l u - á Dios, p r o c u r ó que se escondiese y se quitase de
cía, y estuvo inscrito al servicio de la iglesia de los ojos de los h o m b r e s . P a r a esto dio orden que
Sevilla. Predicó con g r a n celo la p a l a b r a de Dios los judíos y los gentiles, ministros suyos, la s o t e -
en todas las provincias de la E s p a ñ a Botica, y r r a s e n en u n a profunda h o y a con las otras c r u c e s
selló con su s a n g r e la doctrina que e n s e ñ a b a . de los dos l a d r o n e s , y con el título de la cruz del
Señor, y con los clavos con que había sido cruci^-
SAN YINDEMIAL, OBISPO Y MÁRTIR.—Este santo m u - ficado; y que después llenasen de t i e r r a aquella
rió m á r t i r , según el Martirologio romano, junta- hoya, y echasen e n c i m a m u c h a s piedras, y p a r a
mente con los obispos EUGENIO y LONGINOS, en Áfri- más e n c u b r i r el hecho, que pusiesen allí los g e n -
ca, por orden del rey H u n n e r i c o , á causa de su tiles un ídolo de V e n u s , p a r a que si algún cristia-
celo y de s u s trabajos contra los a r r í a n o s . n o , teniendo noticia que la cruz estaba e n c e r r a d a
en aquel lugar, y fuese á h a c e r oración á él, p a r e -
SAN SEGUNDO, OBISPO DE ÁYILA.-Véase la vida de ciese que iba á a d o r a r á V e n u s , y por no d a r este
san Torcuato, en el día 15 de este mismo m e s . escándalo, lo dejase. E s t a hoya en q u e e s c o n d i e -
ron la cruz del Señor, estaba j u n t o al lugar donde
LOS SANTOS MÁRTIRES CARTUJOS DE INGLATERRA.—El su santo cuerpo fué sepultado, el cual también
glorioso martirio de esos fieles s e r v i d o r e s del S e - cubrieron de piedras, p a r a que totalmente se per-
ñ o r es objeto de u n a c o n m e m o r a c i ó n especial por diese su m e m o r i a . H a b í a n s e pasado m u c h o s a ñ o s
p a r t e de los católicos, que en I n g l a t e r r a lloran después que esto se hizo, y apenas quedaba r a s t r o
todavía el descarrío de s u s compatricios. ni señal de lo que se buscaba, ni persona que lo
pudiese decir. Hallábase la santa emperatriz m u y
Día 3 congojada y perpleja, porque por u n a parte su de-
voción y encendido deseo de d e s c u b r i r aquel p r e -
LA INVENCIÓN DE LA SANTA CRUZ.-A los 3 de mayo cioso tesoro no la dejaba reposar, y por otra la
celebra la Iglesia católica la Invención de la s a n - dificultad y casi imposibilidad de hallarle en g r a n
ta Cruz, c u y a historia, sacada de san Ambrosio, m a n e r a la afligía. P e r o siempre confiaba que
san Paulino, Rufino, y de los otros a u t o r e s de la nuestro Señor, que la había movido á venir á J e -
Historia eclesiástica, fué de esta m a n e r a : Después rusalén, y dádole aquel deseo, le d a r í a el c u m p l i -
que el e m p e r a d o r Constantino vio en el cielo, al miento de él, y le descubriría lo que buscaba, y
Mediodía, u n a cruz resplandeciente, y al rededor así fué, porque habiendo entendido de a l g u n o s
de ella u n a letra que decía: «Constantino, con esta judíos ancianos, los cuales (por temor de a l g ú n
señal vencerás,» y siguiéndose el efecto, venció grave castigo) manifestaron la verdad y la fama,
al tirano Majencio, fué g r a n d e la devoción que el que de padres á hijos había e n t r e ellos, dónde e s -
e m p e r a d o r cobró con la señal de la cruz, y m u y taba sepultada la s a n t a cruz, m a n d ó limpiar y ca-
particular el cuidado que puso para que fuese c o - v a r aquel l u g a r . El cardenal Baronio dice que fué
nocida, estimada y reverenciada en su imperio. costumbre de los judíos, cuando hacían m o r i r por
Mudó las águilas del guión y estandarte imperial justicia algún h o m b r e facineroso, e n t e r r a r los
en la cruz, y con ella mandó batir y a c u ñ a r las i n s t r u m e n t o s del suplicio que le daban j u n t o al
m o n e d a s , y poner un globo del m u n d o en la m a n o lugar donde sepultaban el cuerpo, y que habiendo
d e r e c h a de s u s estatuas, y sobre el globo la misma sabido s a n t a Elena de los cristianos y de los j u -
cruz, p a r a que se entendiese que el m u n d o había díos el l u g a r del sepulcro del Señor, m a n d ó c a v a r
sido conquistado por la cruz. Esta devoción á la allí cerca al rededor, entendiendo que allí se h a -
santa cruz tuvo también la bienaventurada santa llaría la cruz en que él fué crucificado; p o r q u e los
Elena, m a d r e del mismo e m p e r a d o r Constantino; judíos, siguiendo su costumbre y tradición, allí la
la cual, movida con u n a revelación de Dios, a c a - h a b r í a n soterrado. De cualquiera de las dos m a -
bado que fué el concilio niceno, se determinó de n e r a s que ello fuese, en aquel lugar se hallaron
ir en persona á Jerusalén p a r a visitar aquellos las t r e s c r u c e s , la de Cristo n u e s t r o Redentor, y
santos lugares, consagrados con la vida y s a n g r e las de los dos ladrones, y el título de la cruz de
de Cristo nuestro Redentor, y p a r a b u s c a r la cruz Cristo tan apartado, q u e no podía d e c l a r a r cuál
en que su m u e r t e había dado al linaje h u m a n o la de aquellas tres c r u c e s fuese la del Señor. Esto
DÍA 3 MAYO 175
causó g r a n d e alegría en el pecho de la s a n t a r e i - dice: «La cruz es esperanza de los cristianos, r e -
n a , y no m e n o s confusión; porque había hallado surrección de m u e r t o s , guía de los ciegos, báculo
lo que con tanta a n s i a había buscado, y e r a como de los cojos, consolación de los pobres, freno de
si no lo h u b i e r a hallado, pues no lo podía c o - los ricos, destruición de los soberbios, tormento de
nocer. los malos, triunfo de los demonios, ayo de ios
Estando en esta perplejidad, san Macario, p a - mozos, g o b e r n a d o r a de los que navegan, puerto de
t r i a r c a de J e r u s a l é n , que allí estaba, la consoló, y los que peligran, y m u r o de los cercados. La cruz
haciendo y m a n d a n d o h a c e r oración al Señor p a r a es padre de los huérfanos, defensión de las viudas,
que manifestase' aquel tesoro divino y mostrase conciliario de los justos, descanso de los a t r i b u l a -
con algún milagro cuál de las tres c r u c e s era la dos, g u a r d a de los pequeñuelos, l u m b r e de los que
de n u e s t r a redención, hizo t r a e r allí u n a mujer m o r a n en tinieblas, magnificencia de los reyes,
tan enferma que los médicos l a t e n í a n por desahu- escudo de los pobres, sabiduría de los simples,
ciada. A ésta m a n d ó aplicar la p r i m e r a cruz y la libertad de los siervos, y filosofía de emperadores.
segunda, sin verse fruto alguno, y en aplicándole La cruz es pregón de los profetas, predicador de
la tercera, luego quedó con entera salud y fuerzas. los apóstoles, gloria de los m á r t i r e s , abstinencia
Con este milagro cesó la duda, y se entendió que de los monjes, castidad de las vírgenes, y alegría
aquélla e r a la cruz de nuestro Salvador, como dice de los sacerdotes. La cruz es fundamento de
Rufino, a u n q u e san P a u l i n o y otros escriben que la Iglesia, destruición de los ídolos, escándalo de
la cruz del Señor resucitó á m u e r t o s , y la oración los judíos, perdición de los malos, fortaleza de
de que usa la Iglesia en esta fiesta parece que lo los ñacos, medicina de los enfermos, p a n ' de los
da á entender, y lo m á s cierto es, como dice Nicé- h a m b r i e n t o s , fuente de los sedientos, y abrigo de
foro, q u e Dios hizo el u n o y otro m i l a g r o , y por los desnudos.» Todo esto es de san J u a n C r i s ó s -
medio de la s a n t a cruz sanó á la enferma y r e s u - tomo. Y san Efrén dice: «Pintemos en n u e s t r a s
citó al m u e r t o . p u e r t a s y en n u e s t r a s frentes, en la boca, en el
Increíble fué el gozo q u e la religiosa y b i e n - pecho, en todos n u e s t r o s m i e m b r o s la vivífica
a v e n t u r a d a s a n t a E l e n a recibió con este favor y señal de la cruz, a r m é m o n o s con esta a r m a d u r a
regalo de Dios, y con h a b e r hallado y conocido impenetrable de los cristianos, porque la cruz es la
con tanta evidencia la cruz de n u e s t r o Redentor, victoria de la m u e r t e , esperanza de los fieles, luz
haciendo g r a c i a s por aquel s i n g u l a r beneficio al del m u n d o , llave del paraíso, cuchillo de las
mismo Señor que la h a b í a movido á venir y traído herejías, a y u d a de los monjes, esfuerzo de la fe,
y cumplido s u s deseos. M a n d ó edificar u n s u n t u o - defensa, g u a r d a y gloria perpetua de los católi-
so templo en aquel mismo l u g a r , donde dejó parte cos. Esta a r m a , ¡oh cristiano!, de día y de noche,
de la cruz r i c a m e n t e e n g a s t a d a y a d o r n a d a , y la en todo lugar y á todas h o r a s trae siempre
otra parte con los clavos envió al e m p e r a d o r contigo, y no h a g a s cosa a l g u n a sin la señal de
Constantino, su hijo; el cual m a n d ó poner el m a - la s a n t a cruz. Cuando d u e r m a s , cuando veles,
dero de la s a n t a cruz en la iglesia que él mismo cuando c a m i n e s , cuando trabajes, cuando comas
había fabricado en R o m a , y después se llamó y y bebas, y n a v e g u e s , y pases los ríos, á r m a t e con
se llama hoy día S a n t a Cruz en J e r u s a l é n . T a m - este a r n é s de la s a n t a cruz, porque estando con
bién mandó el e m p e r a d o r Constantino que n i n g ú n ella a r m a d o , los males h u i r á n de ti.» Hasta aquí
m a l h e c h o r fuese crucificado, ni se le diese el su- es de san Efrén. Y san J u a n Damasceno: «La cruz,
plicio de la cruz por h a b e r m u e r t o en ella el dice, es nuestro escudo, y n u e s t r a a r m a , y n u e s -
Señor. P o r q u e la cruz, que era el m á s vil é i g n o - tro trofeo contra el demonio. La cruz es la señal
minioso suplicio que h a s t a aquel tiempo se había que tenemos p a r a que el ángel destruidor no nos
usado, de allí adelante fuese la gloria y corona de toque ni empezca. La cruz levanta á los caídos,
los reyes, y escudo y defensa de la república tiene á los que están en pie, sustenta á los flacos,
cristiana. rige á los pastores, es guía de los que c o m i e n -
Esta es la fiesta de la Invención de la s a n t a Cruz zan, y perfición de los que acaban, y salud del
que hoy celebra la Iglesia, p a r a e n s e ñ a r n o s ' la alma y del cuerpo, destruición de todos los males,
reverencia que habernos de tener, y la devoción y raíz y causa de todos los bienes, m u e r t e del
con que nos habernos de a p r o v e c h a r de las g r a n - pecado, y árbol de la vida, y fuente de n u e s t r a
des gracias de este tesoro divino; porque en ella bienaventuranza.» Y Tertuliano, autor antiquí-
está la salud, la paz, la v e r d a d e r a sabiduría, la simo, y á 'quien san Cipriano llamaba maestro,
justicia, la santificación del género h u m a n o , y declara la costumbre que tenían los cristianos en
finalmente el remedio universal de todos los santiguarse, y a r m a r s e con la señal de la cruz,
males de todos los siglos pasados, presentes y por estas p a l a b r a s : «En todos los pasos que
venideros. P o r lo cual, con m u c h a razón en un damos, en n u e s t r a s entradas, en n u e s t r a s s a l i -
sermón de la cruz e x c l a m a san J u a n C r i s ó s t o m o , y das, cuando nos calzamos, cuando nos lavamos
176 LA LEYENDA DE ORO DÍA. 3
y nos ponemos á la mesa, cuando nos sentamos egipcios, en s u s letras jeroglíficas, por la cruz
y nos traen l u m b r e , y nos acostamos, y finalmente significasen la salud y vida venidera. Y Sócrates
en todas n u e s t r a s acciones, continuamente h a c e - escribe que derribando los cristianos el templo
mos la señal de la cruz en la frente.» Esto dice de Serapis, hallaron en las piedras de los c i m i e n -
T e r t u l i a n o , declarándonos la costumbre a n t i g u a tos esculpida la señal de la s a n t a cruz, y que mu-
de los buenos cristianos, la cual nosotros d e b e - chos gentiles se movieron á h a c e r cristianos por
mos imitar, y en todo l u g a r y tiempo (pues s a - h a b e r visto esta maravilla.
bemos que no tenemos ninguno seguro, y que el Algunos p r e g u n t a n si el Salvador fué enclavado
demonio en todos, como león b r a m a n d o , nos c e r - en la cruz con t r e s clavos, ó con c u a t r o . La co-
ca, y p r o c u r a n u e s t r a perdición) a r m a r n o s con m ú n opinión es que con solos t r e s , y esto siguen
esta a r m a divina p a r a n u e s t r a defensa. c o m ú n m e n t e los pintores y escultores en los c r u -
Los milagros que el Señor h a obrado por medio cifijos que nos r e p r e s e n t a n , a u n q u e algunos h a y
de la Santa cruz son tantos y tan g r a n d e s , que no antiguos y de m u c h a veneración con cuatro c l a -
caben en breve escritura; p o r q u e casi todos los vos, dos en los pies, y dos e n - l a s m a n o s . San
que se han hecho en la Iglesia católica en todos los Gregorio T u r o n e n s e , autor de mil a ñ o s , dice q u e
siglos pasados, que son i n n u m e r a b l e s , h a n tenido fueron c u a t r o . Santa Brígida en s u s revelaciones
su principio y eficacia de esta fuente de vida. P e r o siente lo mismo; y el glorioso obispo y m á r t i r
entre los otros milagros que Dios h a hecho por san Cipriano p a r e c e significar que fueron cuatro,
la cruz, no quiero dejar de referir uno de g r a n d e con aquellas p a l a b r a s : Clavis sacros pedes tene-
admiración, que h a obrado en la m i s m a cruz, y brantibus: T r a s p a s a n d o los s a g r a d o s pies con los
le escriben gravísimos a u t o r e s . P o r q u e san P a u - clavos. La Invención de la cruz sucedió el a ñ o
lino dice que del pedazo de la cruz que quedó en del Señor, según Eusebio, de 326, que fué el s i -
J e r u s a l é n , por m u c h o que se r e p a r t í a á los pere- guiente después de acabado el concilio niceno,
grinos que venían á ella, n u n c a se disminuía ni siendo sumo pontífice san Silvestre, y e m p e r a d o r
menoscababa, antes con un perpetuo y continuo el g r a n Constantino, á los veintiún a ñ o s de su
milagro siempre se h a l l a b a tan entero, como si imperio. (P. Ribadeneira.)
no se h u b i e r a cortado nada de él. L a s palabras
de san Paulino son éstas: «La cruz, dice, siendo SAN JÜYENAL, OBISPO Y CONFESOR.-La ciudad de
de un m a d e r o que no tiene sentido, parece que N a r n i , i l u s t r a d a con la luz del Evangelio, pidió
tiene u n a virtud viva, y que de aquel tiempo acá al sumo pontífice se sirviera m a n d a r l e s un obispo
de tal m a n e r a se deja p a r t i r p a r a cumplir con el á fin de dirigir á los fieles y a c r e c e n t a r l o s m á s
deseo de i n n u m e r a b l e s h o m b r e s , que no siente y m á s en la fe. En aquella ocasión m i s m a h a b í a
diminución, y queda como si no la hubiesen c o r - llegado á R o m a , procedente del África, el p r e s b í -
tado; de suerte, que es divisible p a r a aquellos á tero J u v e n a l ; y pareciéndole al papa (sin duda
quienes se r e p a r t e , y queda entera p a r a aquellos por divina ilustración) que sería á propósito p a r a
que la adoran y veneran.» Hasta aquí son p a l a - g o b e r n a r y dirigir aquellos fieles, le consagró
bras de este santo, el cual refiere este milagro obispo y le envió á N a r n i . Puesto en aquella d i ó -
como cosa m u y sabida y averiguada; y por ser cesis trabajó con celo p a r a el bien espiritual de
de tan g r a n santo, tan docto y antiguo, la d e b e - los que le habían sido e n c o m e n d a d o s , de modo que
mos nosotros tener por tal, y con ella satisfacer á esto y los portentosos milagros que obró, movie-
los que se maravillan que h a y a en el m u n d o t a n - ron tanto á los habitantes de aquel país, que l o -
tos pedazos y reliquias de la s a g r a d a cruz del gró d e s t e r r a r de él los ídolos y la idolatría. Murió
Salvador, que si se juntasen podrían hacer m u - este santo lleno de méritos y v i r t u d e s el día 2 de
chas y m u y g r a n d e s cruces. Y san Cirilo, patriar- mayo del año 376.
ca de Jerusalén y vecino á aquellos tiempos,
afirma que todo el m u n d o estaba lleno y rico del SAN ALEJANDRO, Y SANTA ANTONINA, MÁRTIRES—El
precioso tesoro de la santa cruz, sacado de J e - primero era un soldado de la g u a r d i a del prefecto,
rusalén. español de nación, y se convirtió á Dios de este
Otra cosa asimismo se h a de advertir, y es que, modo, según un antiguo m a n u s c r i t o : Estando un
para que los gentiles m á s fácilmente recibiesen día de centinela á la p u e r t a de la cárcel, donde
la luz del Evangelio y creyesen que Dios se había estaba detenida santa A n t o n i n a p a r a ser ejecutada
hecho h o m b r e , y m u e r t o en u n a cruz, quiso el al siguiente día, se le apareció un ángel, y le dijo
Señor que muchos años antes u n a ' d e las Sibilas que entrase á confortar á la santa, y que le a s e g u -
con espíritu divino lo pronosticase y dijese: r a s e q u e su castidad no sería violada, p o r q u e él
¡Oh lignum fcelix, in quo Deus ipse pependitl la g u a r d a r í a . Entró,'en efecto, y cumplió lo que se
¡Oh dichoso madero, en el cual el mismo Dios le mandaba; y viendo á la s a n t a virgen rodeada
estuvo colgado y pendiente!; y ordenó que los de resplandores celestiales, y oyendo s u s dulcísi-
DÍA 4 MAYO 177
m a s p a l a b r a s , se convirtió de todas veras á la llamado Aureliano, y echado en la cárcel, hizo
religión cristiana. En seguida ambos cambiaron m u c h o s y g r a n d e s milagros, entre los cuales fué
de vestidos, y quedando Alejandro detenido, se uno que, estando en ella aherrojado, vino á él de
escapó Antonina, librándose así de los peligros noche un niño con u n a h a c h a encendida en s u s
que corría su pureza; pero al día siguiente ambos m a n o s , que le dijo: «Sigúeme, Alejandro;» y h a -
fueron b á r b a r a m e n t e a t o r m e n t a d o s , les cortaron biendo hecho oración, y entendido que era ángel
las m a n o s , los e c h a r o n al fuego, y últimamente del Señor, le siguió, sin que las paredes, ni p u e r -
los degollaron el día 2 de m a y o del año 313. tas, ni g u a r d a s le impidiesen la salida de la cárcel,
y el niño le guió hasta la casa de Quirino, t r i b u -
SAN TIMOTEO, Y SANTA MAURA, SU MUJER, MÁRTIRES.— no, en la cual estaba preso H e r m e s , que deseaba
A principios del año 296 el prefecto de la Tebaida m u c h o verse con san Alejandro, y había p r o m e -
hizo tan g r a n c a r n i c e r í a con los cristianos de s u s tido á Quirino que por más que estuviese preso
dominios, que se puede decir que la s a n g r e corría v e n d r í a á su casa. En viéndose se abrazaron los
á t o r r e n t e s . E n t r e esas ilustres víctimas son nota- dos santos m á r t i r e s , y d e r r a m a r o n m u c h a s l á g r i -
bles, por el g é n e r o de m u e r t e que sufrieron, los m a s de consuelo, a n i m á n d o s e el uno al otro á
dos santos esposos Timoteo y M a u r a , que fueron padecer por Jesucristo. Esto espantó m u c h o al
clavados en u n a cruz, de la cual estuvieron p e n - tribuno Quirino; el cual, habiendo oído a l g u n a s
dientes vivos n u e v e días, y a n i m á n d o s e m u t u a - r a z o n e s á H e r m e s , y el modo con que él se había
m e n t e á p e r s e v e r a r en la fe, al cabo c o n s u m a r o n convertido á la fe de Cristo n u e s t r o Señor, y visto
el m a r t i r i o . que san Alejandro con el tocamiento de sus cade-
n a s había sanado u n a hija suya, llamada Balbina,
LOS SANTOS DI0D0R0, Y R0D0PIAN0, MÁRTIRES.—Eran que estaba g r a v e m e n t e enferma de lamparones,
de Afrodisia, ciudad de Caria; y en la persecución se convirtió también él á la fe de Jesucristo, con
de Diocleciano sufrieron por la fe m u c h o s t o r - su hija y todos los presos que estaban en la cárcel,
mentos, y al fin fueron apedreados por s u s mis- y el santo pontífice Alejandro mandó á Evencio y
mos conciudadanos h a s t a que m u r i e r o n . á Teódulo, sacerdotes (que h a b í a n venido á R o m a
de Oriente), que los bautizasen. Vino esto á n o t i -
SAN SOSTENEO, Y SAN UGUCIÓN, CONFESORES.—Muri e - cia de A u r e l i a n o , enojóse s o b r e m a n e r a ; y habien-
ron en el monte S e n a r i o j u n t o á Florencia, en el do m a n d a d o a t o r m e n t a r y m a t a r á Quirino, y d e -
mismo día y h o r a que Dios les h a b í a revelado, gollar á H e r m e s , y e c h a r en la m a r á todos los
estando rezando el Ave M a r í a . Véase los Siete que en la cárcel se habían bautizado, y con ellos
Siervos de M a r í a , en el día 11 de febrero. á s a n t a Balbina, virgen, hija de Quirino, mandó
t r a e r delante de sí á Alejandro con los dos p r e s -
Día 4 bíteros, Evencio y Teódulo, y después de h a b e r
entre ellos pasado a l g u n a s palabras, dijo Aurelia-
LOS SANTOS ALEJANDRO, PAPA, EYENCIO, Y TEÓDULO, n o : «Dejemos de pláticas, y tratemos de lo que
PRESBÍTEROS Y MÁRTIRES, Y JUYENAL, OBISPO Y CONFE- h a c e al caso,» ó hizo que los verdugos d e s n u d a s e n
SOR.—Kl mismo día de la Invención de la s a n t a á Alejandro, y le extendiesen en el potro, y d e s -
Cruz celebra la Iglesia católica el martirio de san g a r r a s e n con u ñ a s a c e r a d a s s u s c a r n e s , y q u e -
Alejandro, papa y m á r t i r , el cual fué n a t u r a l de m a s e n los costados con h a c h a s encendidas. En
R o m a , é hijo de un ciudadano r o m a n o , llamado este tormento estaba callando el santo, y p r e g u n -
también Alejandro. Sucedió en la silla pontifical al tándole A u r e l i a n o : «¿Por qué callas? ¿Por qué no
santo pontífice Evaristo, y fué el séptimo papa des- te quejas?,» respondió Alejandro: «Cuando el c r i s -
pués de san Pedro, poniendo en el n ú m e r o de los tiano ora, con Dios habla.» Por el mismo tormen-
papas (como se h a n de poner) á san Lino y á san to pasaron Evencio y Teódulo. E r a Evencio de
Cleto, que. inmediatamente uno después de otro su- ochenta y un a ñ o s , y habíase bautizado de once
cedieron á san P e d r o . F u é nuestro Alejandro en la y ordenado de orden sacro de veinte; y como los
santidad a d m i r a b l e , y en la fe y constancia del m a r - santos m á r t i r e s con los tormentos creciesen m á s
tirio m u y esclarecido. E r a mozo de treinta a ñ o s en la fe y a m o r de su Señor, y Aureliano no p u -
c u a n d o comenzó á g o b e r n a r la Iglesia; pero su diese ablandarlos á su voluntad, m a n d ó e n c e n d e r
vida y doctrina suplían bien el defecto de su edad. un h o r n o y e c h a r en él á Alejandro y Evencio, y
Convirtió por su predicación y trato celestial á á Teódulo poner á la boca de él, p a r a que viendo
m u c h o s s e n a d o r e s y g r a n p a r t e de la nobleza de cómo se a b r a s a b a n , y temiendo semejante castigo,
Roma, y e n t r e ellos á un prefecto, llamado H e r m e s , hiciese sacrificio á los dioses; pero Teódulo, no
con toda su casa y familia, que fueron en n ú m e - sólo no se espantó por ver en el fuego á s u s santos
ro de mil doscientas y cincuenta, p e r s o n a s , por c o m p a ñ e r o s , antes encendido del a m o r divino, se
lo cual fué preso por mandato de un gobernador, dejó caer con ellos, que desde el horno le l l a m a -
178 LA LEYENDA DE ORO DÍA 4
ban, y le decían que allí donde estaban no h a b í a por el Señor," y por tal recibida y u s a d a s i e m p r e
dolor ni tormento, sino refrigerio y holganza, en la Iglesia católica. Añadió también á la m i s a
y así fué, porque las llamas no los empecieron, aquella devotísima cláusula que comienza: Qui
antes salieron del horno más resplandecientes, pridie quám pateretur, h a s t a llegar á las p a l a b r a s
como el oro sale del crisol. No se ablandó por este de la consagración. Mandó que n i n g ú n clérigo
milagro el duro y rebelde corazón del tirano, antes pudiese decir más de u n a misa cada día. P r o n u n -
mandó degollar á Evencio y Teódulo, y con u n a s ció sentencia de excomunión contra los que impi-
a l e s n a s de acero m u y agudas' p u n z a r y a t r a v e - den á los legados apostólicos que puedan h a c e r lo
s a r por todos los miembros de su cuerpo al santo que por el sumo pontífice les fuere m a n d a d o . C e -
pontífice Alejandro, p a r a que m u r i e s e m á s c r u e l - lebró tres veces órdenes en el m e s de diciembre,
mente; y en esle tormento (como dice el libro de y en ellas consagró cinco obispos, seis presbíteros
los r o m a n o s pontífices) después de degollado, dio y dos diáconos. Escribió tres epístolas que se h a -
su bendita alma á Dios, á los 3 de mayo del año llan en el p r i m e r tomo de los concilios, de los
del Señor de 132, según el cardenal Baronio, i m - cuales se sacan los decretos y ordenaciones q u e
perando Adriano, el cual, por h a b e r sido apodera- habernos referido, y otra m u y importante de ben-
do de Trajano, se llamó Trajano A d r i a n o . Y así decir el a g u a con sal, y con las c e r e m o n i a s que
n o es maravilla que a l g u n o s a u t o r e s , e n g a ñ a d o s hoy día celebra la Iglesia, t e n e r l a en los templos,
de la semejanza del n o m b r e , escriban que san casas y aposentos c o n t r a las tentaciones y a s e -
Alejandro fué martirizado en el tiempo de Trajano. chanzas de los demonios, que c o n t i n u a m e n t e nos
Quedó Aureliano m u y gozoso por h a b e r m u e r t o persiguen ó infestan. La cual c o s t u m b r e h a p e r -
á los santos mártires, como si h u b i e r a alcanzado severado en la Iglesia católica desde s u s p r i n c i -
a l g u n a g r a n victoria; m a s este gozo presto se le pios, y el Señor h a hecho i n n u m e r a b l e s milagros
convirtió en llanto, p o r q u e oyó u n a voz que le dijo: de m u c h a s y diversas m a n e r a s por medio del
«Aureliano, á estos que tú h a s quitado la vida se a g u a bendita, sanando todo g é n e r o de enfermeda-
les h a n abierto las p u e r t a s del cielo, y á ti las del des, a p a g a n d o fuego é incendios, sosegando las
infierno.» Quedó Aureliano con esta voz fuera de t o r m e n t a s del m a r y temblores de la tierra, y tem-
sí, cayó en el suelo mordiéndose la lengua, y ex- pestades de aire, y rayos del cielo, y librando las
piró p a r a ser atormentado en el infierno con t o r - almas y los cuerpos de los e n d e m o n i a d o s . Y en
mento eterno. Los cuerpos de san Alejandro y s u s n u e s t r o s días se h a n visto g r a n d e s efectos del
c o m p a ñ e r o s fueron e n t e r r a d o s fuera de la ciudad, a g u a bendita en las I n d i a s , en los gentiles y cris-
en la vía N u m e n t a n a , siete millas de R o m a , y des- tianos n u e v a m e n t e convertidos, y en las t i e r r a s
p u é s se trasladaron dentro á la iglesia de Santa inficionadas de herejías, e n t r e los mismos h e r e -
Sabina, que es convento de los padres de santo j e s . Y sin duda el a g u a bendita es u n a a r m a pode-
Domingo. Vivió en el sumo pontificado san A l e - rosa contra los hechizos y embustes, y contra
j a n d r o diez años y cinco meses y veinte días, s e - todas las artes del demonio, la cual el Señor con
g ú n Baronio, a u n q u e Eusebio no le da sino diez g r a n misericordia h a dado á su Iglesia, y de ella
años, y el libro de los r o m a n o s pontífices diez debemos nosotros c o n t i n u a m e n t e u s a r con g r a n d e
a ñ o s , siete meses y dos días. devoción y confianza en el mismo Señor que nos
F u é Alejandro celosísimo del culto divino: orde- la d i o .
nó que en la misa se consagrase con pan sin le- De san Juvenal, obispo de N a r n i (que es ciudad
v a d u r a , p a r a denotar la puridad del santísimo de U m b r í a , c u a r e n t a millas de Roma), h a c e con-
Sacramento, y por imitar m á s á Cristo nuestro memoración la Iglesia con los santos m á r t i r e s
Señor, que en la institución de este sagrado m i s - Alejandro y s u s c o m p a ñ e r o s . De él dice el Bre-
terio, la noche de la cena, así lo hizo. D i o por ley viario romano y los martirologios de Beda, Adón
que en la consagración del cáliz se mezclase una y U s u a r d o , q u e fué varón de santísima vida y es-
poca de a g u a con el vino p a r a significar la unión clarecido en m i l a g r o s , y q u e convirtió casi toda
de Cristo nuestro Señor con su Iglesia, y r e p r e - la ciudad de N a r n i á la fe de Jesucristo. Otro J u -
sentar la s a n g r e y a g u a que salieron de su precio- venal, asimismo dice san Gregorio, que está s e -
so costado. Y cuando decimos que san Alejandro pultado en N a r n i , el cual fué m á r t i r , y de él se
ordenó estas ceremonias s a g r a d a s , no q u e r e m o s h a c e mención en el Martirologio romano á los
dar á entender que él las instituyó de nuevo, por- 7 de mayo. (P. Ribadeneira.)
q u e los apóstoles las u s a r o n , sino que lo que ellos
aprendieron de Cristo, y e n s e ñ a r o n á la Iglesia, SANTA IÓNICA,' YIÜDA, MADRE DE SAN AGUSTÍN—La
este santo pontífice lo aprobó, y estableció con vida de la gloriosa santa Mónica, m a d r e de san
s u s c á n o n e s . Y así vemos que san Cipriano y Jus- Agustín, luz y doctor de la Iglesia católica, saca-
tino, m á r t i r e s , hablan de mezclar a g u a con el vino da de las obras del mismo p a d r e san Agustín, es
en el cáliz, como de cosa e n s e ñ a d a á los apóstoles en esta m a n e r a :
DÍA 4 MAYO 179
F u é s a n t a M é n i c a de nación africana, hija de cuál fuese la causa de esto, ella les respondía lo
padres h o n r a d o s y cristianos, que la criaron en que h a c í a con su marido, y la forma que g u a r d a -
toda honestidad y virtud, y ella, que de suyo era ba con él para tenerle sabroso y contento, y les
bien inclinada, se daba á la devoción. Siendo niña aconsejaba que ellas la g u a r d a s e n con los suyos,
se e n t r a b a m u c h a s veces en la iglesia, y puesta y que se acordasen que desde el punto en que h a -
en un rincón se estaba orando con sosiego y quie- bían tomado marido y se habían sujetado á él, le
tud. L e v a n t á b a s e de noche á rezar las oraciones habían tomado por su cabeza y señor, y como á
que su m a d r e F a c u n d i a la e n s e ñ a b a . E r a amiga tal le debían obedecer y respetar (pues esto es ser
de h a c e r limosna y de su propia comida quitaba casada), y con el sufrimiento y buen término
p a r t e p a r a d a r á los pobres, y cuanto m á s crecía a b l a n d a r al marido d u r o , y con la b u e n a c o n d i -
en estado, tanco m á s crecía en deseo de toda v i r - ción, sujeción y modestia en h a b l a r con él, h a c e r -
tud. Cuando s u s p a d r e s la m a n d a b a n que se a t a - le bien acondicionado. P o r q u e no tiene menos
viase, hacíalo por obedecerlos, a u n q u e de mala culpa la mujer que habla mal de su marido, que
g a n a ; porque e r a e n e m i g a de g a l a s y de vanidad. el marido que da ocasión con su mala vida para
Deseó p e r s e v e r a r en virginidad; pero c o n d e s c e n - que la mujer hable mal de él. Las casadas que
dió con la voluntad de s u s padres, que la casaron tomaban el consejo que la santa les daba, sentían
con un varón llamado Patricio, queriendo n u e s - su provecho y se holgaban; las que no le tomaban,
tro Señor que de tan buen árbol saliese p a r a bien sentían su trabajo y le lloraban. Todo esto dice
del m u n d o un fruto tan precioso y suave como fué de su m a d r e san Agustín.
su hijo san A g u s t í n . E r a Patricio h o m b r e noble, Dice m á s : que también supo g a n a r á su suegra:
m a s gentil. Tuvo m u c h o que sufrir con él s a n t a la cual, estando al principio poco gustosa con su
Mónica; porque ella era m u y gran cristiana, y n u e r a por los chismes de las criadas que s e m b r a -
sentía m u c h o que su marido no lo fuese. Ella era ban cizaña (como suelen) entre las dos, santa Mó-
blanda y apacible, y su marido desabrido y mal nica con su humildad, paciencia, m a n s e d u m b r e
acondicionado; pero pudo tanto la b i e n a v e n t u r a - y perseverancia, de tal m a n e r a la ganó, que la
da s a n t a con s u s oraciones y l á g r i m a s delante m i s m a s u e g r a hizo castigar á las criadas c h i s m e -
del Señor, y con su sufrimiento, paciencia y obe- r a s que la inquietaban, y amenazó y avisó á todas
diencia p a r a con su m a r i d o , q u e le rindió y las de su casa que lo mismo h a r í a con las demás
sujetó á Cristo n u e s t r o R e d e n t o r , y le hizo cris- que m u r m u r a s e n de su n u e r a , y le viniesen á d e -
tiano, y se conformó después tanto con la volun- cir mal de ella; y con esto se apaciguó la casa y
tad de su mujer, que en todo p r o c u r a b a darla vivieron todos en concierto y quietud. De esta
gusto y contento, como quien entendía la santi- m a n e r a fué s a n t a Mónica ejemplo y dechado de
dad de ella y la merced que Dios por su medio c a s a d a s en el m a t r i m o n i o .
le había h e c h o . La m a n e r a que santa Mónica Tuvo de su marido Patricio á san Agustín, al
tuvo p a r a g a n a r á su m a r i d o , dice san Agustín, cual crió con g r a n cuidado y diligencia, pariéndole
que fué servirle como á señor, hablarle m á s tantas veces con dolor de s u s e n t r a ñ a s c u a n t a s le
con s u s costumbres que con s u s palabras, sufrir veía a p a r t a r s e de la ley de Dios. P o r q u e siendo
los agravios que le decía, n u n c a enojarse con él, mozo se enredó en vicios y liviandades, y cayó
ni decirle mala palabra, h a c e r continua oración en los herejes maniqueos antes de ser bautiza-
al Señor, y suplicarle q u e le hiciese cristiano, y do; y la s a n t a m a d r e d e r r a m a b a ríos de l á g r i -
con la fe casto. Cuando su marido estaba enojado m a s por su hijo, y clamaba de día y de noche
y con la cólera como fuera de sí, no resistirle con sin cesar al Señor, suplicándole que le sacase
hecho ni con palabra¡ sino callar, y á su tiempo, de aquella profundidad de e r r o r e s y torpezas en
estando ya m á s sosegado, darle con modestia y que estaba. E r a esto de m a n e r a , que no podía
humildad razón de sí. N u n c a quejarse con las reposar ni sosegar su espíritu, temiendo la p e r -
otras mujeres del mal tratamiento de su m a r i d o , dición de su hijo; y así acudía á todas las p e r s o -
ni h a b l a r mal de él, como suelen h a c e r las que n a s s a n t a s , doctas y g r a v e s que hallaba, r o g á n -
tienen menos sufrimiento y p r u d e n c i a . Y a ñ a d e doles que h a b l a s e n , enseñasen y convenciesen á
el mismo san Agustín que quejándose las otras su hijo, y le a l u m b r a s e n con la luz de la verdade-
casadas y vecinas á s a n t a Mónica del mal t r a t a - r a y católica doctrina. Y como u n a vez rogase esto
miento que les hacían s u s m a r i d o s , y mostrando á un santo obispo, y él (por j u z g a r que aun no es-
los c a r d e n a l e s y señales de los golpes que les d a - taba Agustino sazonado y m a d u r o p a r a recibir la
b a n , y maravillándose que siendo Patricio tan santa doctrina) no lo quisiese hacer, y ella le h i -
colérico y áspero de condición no se supiese que ciese m a y o r instancia y le importunase con ruegos
j a m á s hubiese puesto las m a n o s en su mujer, ni y copiosas lágrimas que lo hiciese, el buen obispo,
e n t r e ellos hubiese habido un día de discordia ni como cansado, le dijo: «Por vida vuestra, s e ñ o r a ,
u n a mala palabra, p r e g u n t a n d o á s a n t a Mónica que no es posible que perezca un hijo comprado
180 LA LEYENDA DE ORO DÍA 4
con tantas l á g r i m a s como son estas vuestras.» Y como á un ángel del cielo, así p o r s u s a d m i r a b l e s
con esta r e s p u e s t a ella se consoló. Otra vez en virtudes como porque e s p e r a b a que por su medio
sueños le reveló nuestro Señor que su hijo no se su hijo se h a b í a de convertir y salir de aquel abis-
perdería; porque le parecía que estando m u y afli- mo de e r r o r e s en que estaba, como después s u c e -
gida y consumida de dolor en u n a regla de m a d r e , dió. San Ambrosio estimaba y alababa á s a n t a
veía cerca de sí un mancebo hermosísimo y r e s - Mónica, corno á tan g r a n sierva del Señor, y
plandeciente, que con rostro alegre y risueño le quería bien á san Agustín, no tanto por su g r a n
p r e g u n t a b a la causa de su dolor. Y como ella le ingenio, como por ser hijo de tal m a d r e , la cual
respondiese que e r a la perdición de su hijo, dijole vivía de oración, y era la p r i m e r a que e n t r a b a en
que no tuviese pena, sino que mirase y advirtiese el templo y la postrera que salía de él, y la m á s
bien, que donde estaba ella estaba también su hijo. fervorosa en las vigilias que en aquel tiempo se
Y así mirándolo con atención vio que su hijo esta- hacían en Milán, con g r a n devoción de los c a t ó -
ba en la m i s m a regla en que estaba ella; y e n t e n - licos, contra la violencia y furor de J u s t i n a , m a -
dió que el Señor con aquella demostración le daba dre del e m p e r a d o r Valentiniano el Mozo.
á entender que su hijo vendría á c r e e r lo que ella Esta emperatriz era hereje a r r i a n a , y por favo-
creía, y á recibir la fe en que ella estaba. Vínole recer y establecer su m a l a secta p e r s e g u í a á san
g a n a s á san Agustín de dejar á Cartago, donde Ambrosio, que se le oponía, y á los otros católicos
leía retórica, y pasar á R o m a p a r a valer m á s . Pro- que le contradecían; m a s san Ambrosio, por a n i -
curó la s a n t a m a d r e estorbárselo con todos los m a r á su pueblo y a l e g r a r l e con a l g u n a c o n s o l a -
medios que pudo; y en fin, él la e n g a ñ ó y se fué á ción y alivio espiritual, p a r a que no d e s m a y a s e
R o m a , donde tuvo u n a g r a v e y peligrosa enferme- por la fuerza y violencia de la persecución de la
dad) de la cual n u e s t r o Señor le libró por las ora- emperatriz, que era terrible, instituyó que se can-
ciones de su b u e n a m a d r e , p a r a que no quedase tasen los h i m n o s y salmos, como se u s a b a en la
atravesado perpetuamente de dolor viendo á su iglesia oriental, y después siguieron esta m i s m a
hijo m u e r t o sin bautismo y en desgracia de n u e s - costumbre las otras iglesias. De suerte que no
tro Señor, como lo dice el mismo san Agustín por tiene fundamento lo que a l g u n o s escriben que san
estas p a l a b r a s : «Con m a y o r solicitud me p a r í a mi Ambrosio, por aviso de s a n t a Mónica, quitó, las
m a d r e en espíritu, que me había parido en la car- vigilias eclesiásticas, p o r q u e se usaba y a mal de
n e , y no veo cómo se pudiera c u r a r la llaga que ellas; porque a n t e s en su tiempo se frecuentaron
le hiciera el v e r m e m o r i r de aquella m a n e r a , y de y celebraron con m a y o r fervor por la ocasión que
qué provecho h u b i e r a n sido aquellas oraciones tan habernos dicho, como se saca del mismo san A m -
continuas y tan fervorosas, q u e ella por mí á vos, brosio y de san A g u s t í n , y doctamente lo notó el
Señor, hacía. ¿Pudiérades vos, que sois Dios de cardenal Baronio. F i n a l m e n t e , con el trato y fa-
las misericordias, despreciar el corazón contrito miliaridad que tuvo Agustino con san Ambrosio,
y humilde de u n a viuda casta y sobria, que hacía se convirtió y bautizó en Milán á los treinta y
t a n t a s limosnas y servía con tanto cuidado á vues- cuatro años de edad, y fué d e s p u é s tan g r a n s a n -
tros siervos, y cada día os ofrecía ofrenda en vues- to y uno de los m á s firmes pilares de la Iglesia
tro altar, y la m a ñ a n a y la tarde infaliblemente católica, haciéndole Dios n u e s t r o Señor á él, y á
venía á la iglesia, no p a r a parlar, sino p a r a oir nosotros en él, tan g r a n merced por las oraciones
v u e s t r a palabra, y p a r a ser oída de vos en s u s y l á g r i m a s de su bendita m a d r e s a n t a Mónica. Y
oraciones? ¿Vos habíades de desechar las lágrimas por esta causa celebra la s a n t a Iglesia la c o n v e r -
de la que no os pedía oro y plata, ú otra cosa frá- sión de san Agustín á los 5 de mayo, en el cual
gil y caduca, sino la salud del a l m a de su hijo?» día se bautizó, y no h a c e esto por la conversión
Esto es de san Agustín. de n i n g ú n otro santo, sino por la de san Pablo.
Pero no se contentó s a n t a Mónica con las o r a - Volviendo, p u e s , s a n t a Mónica m u y consolada
ciones y penitencias que c o n t i n u a m e n t e hacía por y alegre con su hijo san Agustín p a r a África, y
su hijo, sino que se determinó de venir á buscarle habiendo llegado á la ciudad de Ostia, que está
á Italia, y pasó la m a r con g r a n d e confianza y se- como cuatro leguas de R o m a , a g u a r d a n d o embar-
guridad, a n i m a n d o á los otros pasajeros y m a r i - cación y tiempo p a r a n a v e g a r , fué nuestro Señor
neros, que estaban atemorizados por la t o r m e n t a servido que muriese allí. H a b í a estado poco a n t e s
que les sobrevino, y halló á su hijo en Milán, con su mismo hijo san Agustín, hablando á solas
adonde había sido enviado de R o m a para e n s e - dulcísima y altísimamente del menosprecio de t o -
ñ a r la retórica; y con la comunicación y s e r m o - das las cosas visibles, del a m o r y deseo de las ce-
nes de san Ambrosio estaba m á s blando y no lestiales y e t e r n a s , y díchole q u e ya no tenía p a r a
tan pertinaz como solía. Aquí en Milán tuvo qué vivir, pues Dios n u e s t r o Señor le había c u m -
m u c h a familiaridad con el dicho santo, que á la plido su deseo de verle cristiano y siervo suyo, y
sazón era obispo de ella, y le a m a b a y respetaba que allí moriría, y que e n t e r r a s e n su cuerpo d o n -
DÍA 4 MAYO 181
de quisiesen: p u e s para Dios n u e s t r o Señor n i n - a g u a del bautismo no había salido palabra de su
g u n a cosa está lejos, y que en cualquier l u g a r boca contra los Mandamientos de Dios: y que sin
que estuviese conocería su cuerpo y le podría r e - su misericordia no h a y vida de h o m b r e tan loable
sucitar. Que u n a sola cosa les rogaba: que dijesen que no tenga m u c h o que temer. Celebra la Iglesia
misas por ella y se a c o r d a s e n de su a l m a en el católica la fiesta de santa Mónica el día de su
a l t a r del Señor, y á los n u e v e días de su enferme- muerte,, que fué á los 4 de mayo del año del Se-
dad pasó la b i e n a v e n t u r a d a s a n t a Mónica á la ñ o r de 389. (P. Ribadeneira.)
vida p e r d u r a b l e , siendo de c i n c u e n t a y seis a ñ o s .
Quedó el santo hijo lastimado por la pérdida de SAN SILVANO, OBISPO Y MÁRTIR—Fué n a t u r a l de
tan s a n t a m a d r e , y e n t e r r ó su cuerpo en la igle- Gaza y obispo de esta m i s m a ciudad. Dotado de
sia de Santa Á u r e a , en la m i s m a ciudad de Ostia: un talento e x t r a o r d i n a r i o , y a u n mucho más de
de la cual, en el año trece del pontificado del celo por la religión de Jesucristo, tuvo que sufrir
papa Martino V, fué trasladado á R o m a y coloca- m u c h o s trabajos de los enemigos de la fe. Encon-
do en la iglesia de San Agustín, á los 9 de abril. trándose en cierta ocasión en Cesárea, después de
De su m a d r e , dice san Agustín, que fué sierva h a b e r sido c r u e l m e n t e azotado, fué expuesto des-
de los siervos de Dios, y que cualquiera de ellos nudo á la v e r g ü e n z a pública. No fué este solo el
que la conocía y t r a t a b a , se movía á alabar, h o n - tormento que sufrió Silvano, sino q u e , anciano ya,
r a r y a m a r m u c h o al Señor, p o r q u e conocía que d e s g a r r a r o n s u s costados con garfios de h i e r r o ,
m o r a b a en el corazón de ella: como lo testificaban siendo por último condenado á las m i n a s de F e u -
las b u e n a s o b r a s y el fruto de su s a n t a conversión. nes, en Palestina; allí, d u r a n t e la persecución de
Y que h a b í a sido mujer de u n solo marido, y p a - Diocleciano, y por orden del emperador Maximia-
gado á s u s p a d r e s lo que les debía por h a b e r l a no, fué martirizado j u n t o con la m a y o r parte de
e n g e n d r a d o . Gobernado su casa con g r a n piedad, su clero. Acaeció su m u e r t e el año 309, siendo
ejercitándose c o n t i n u a m e n t e en loables o b r a s . también degollados en el mismo día treinta y
Criado s u s hijos en el temor de Dios, pariéndolos n u e v e cristianos, habiendo sufrido antes varios
tantas veces c u a n t a s ellos se a p a r t a b a n del c a m i - tormentos.
no de la virtud, y tenía tan g r a n cuidado de todos
los que iban en su compañía, como si fuera m a - SAN CIRÍACO, OBISPO Y MÁRTIR.—Créese fué obispo
dre de todos; y así los servía como si fuera hija de Ancona, en Italia, y el Martirologio romano
de cada u n o . Dice m á s san A g u s t í n : que e r a m u y dice que habiendo ido á visitar los santos l u g a r e s
pacífica y m u y a m i g a de h a c e r amistades e n t r e de Jerusalón, fué m u e r t o por orden del emperador
las p e r s o n a s que se tenían m a l a voluntad, y que Juliano Apóstata.
le había n u e s t r o Señor dado sigular gracia p a r a
ello; porque oyendo m u c h a s veces de la u n a parte SAN PORFIRIO, PRESBÍTERO Y MÁRTIR.—Vio la luz en
y de la otra quejas y p a l a b r a s de a m a r g u r a , s e n - Camerino, ciudad de U m b r í a , y estando en R o m a
timiento é injuria (como c o m ú n m e n t e suelen d e - en tiempo del e m p e r a d o r Decio, envióle el papa á
cir, cuando el corazón está ciego y turbado con su patria Camerino, donde debía desplegar todo
la pasión, de la i r a ú odio), n u n c a refería cosa el a r d o r de su celo y de su ciencia en la p r e d i c a -
que hubiese oído de los u n o s á los otros, sino s o - ción del Evangelio. Efectivamente: á sus trabajos
lamente lo que podía a m a n s a r l o s y desenojarlos, apostólicos debió la mayor parte de aquellos países
y a p r o v e c h a r p a r a la paz y concordia q u e ella el conocimiento de las verdades de la fe, y desde
pretendía, p r o c u r a n d o en todo u n i r los corazones los m á s infelices h a s t a los principales habitantes
desunidos y quitarles la a m a r g u r a del odio con la de aquellas t i e r r a s llegaron á m i r a r á Porfirio
dulzura de la s a n t a caridad. Muy diferente de lo como á su apóstol y su p a d r e . Los paganos no pu-
que h a c e n a l g u n o s , que no solamente refieren el dieron ver con indiferencia por m u c h o tiempo la
mal que oyen á las p e r s o n a s de quien se dice, an- rapidez de las conquistas de este sacerdote del Se-
tes le acrecientan y a ñ a d e n lo que no oyeron, ñor, y en los p r i m e r o s días de persecución, el año
como lo dice y llora san Agustín. El cual con e x - 250, le hicieron sufrir una dolorosa m u e r t e .
tenderse en éstas y otras alabanzas de su piadosa
m a d r e , es cosa maravillosa ver con cuan dulce y SANTA ANTONIA, MÁRTIR—Fué n a t u r a l de Nicome-
tierno afecto suplica á n u e s t r o Señor que le p e r - dia, y logró la dicha de oir la predicación del Evan-
done las culpas que cometió, y á todos los siervos gelio de la m i s m a boca del apóstol san A n d r é s .
de Dios que leyesen lo que él escribe, que se Recibió el bautismo, y al poco tiempo, a c u s a d a de
a c u e r d e n de ella c u a n d o estuvieren en el altar ser cristiana, sufrió por parte de los gentiles c r u e -
del Señor. P o r q u e dice a u n q u e ella fué vivificada les y excesivos tormentos. Después estuvo colgada
en Cristo, y vivido tan s a n t a m e n t e , no por eso se de un brazo por espacio de tres días, luego perma-
atrevía á decir que después que fué lavada con el neció dos años e n c e r r a d a en un oscuro calabozo,
TOMO It 24
182 LA LEYENDA DE ORO DÍA 5
y, finalmente, por orden del g o b e r n a d o r Priscilia- SAN CÜRCOD0M0, DIÁCONO Y CONFESOR-Siendo s u b -
no, fué q u e m a d a confesando á Jesucristo en su diácono de la Iglesia de R o m a y m u y querido por
m i s m a patria, el último año del siglo I. s u s relevantes p r e n d a s cristianas, fué ordenado
diácono por el papa san Pío, y enviado á A u x e -
SAN GODEARDO, OBISPO Y CONFESOR—Fué n a t u r a l de r r e á fundar aquella iglesia y p r e d i c a r á s u s h a -
Baviera y abad de Altaich, en aquel país. Refor- bitantes la fe de Jesucristo. Después de t r a b a j a r
mó las abadías de su nación, y habiendo vacado con m u c h o fruto en la Iglesia del Señor, acabó
la silla episcopal de Hildesheim, en el año 1021, s u s días t r a n q u i l a y s a n t a m e n t e d u r a n t e el s i -
fué el santo compelido á aceptarla. El objeto prin- glo III.
pal de todas s u s atenciones fué el socorro e s p i r i -
tual y corporal de los pobres, y coronado de v i r - SAN SACERDOTE, OBISPO.—Nació en A q u i t a n i a de pa-
tudes m u r i ó e n t r e sus ovejas el día'4 de mayo del dres santos, y después de h a b e r pasado s u s p r i -
año 1038, siendo después canonizado por el papa meros años en el estudio de las ciencias y de los
Inocencio II en el año 1131. deberes de cristiano, entró al servicio de la
Iglesia. Pasó por todos los g r a d o s de la j e r a r q u í a ,
SAN FLORIÁN, MÁRTIR—Fué n a t u r a l de Austria y y últimamente fué elegido obispo de L i m o g e s ,
ciudadano de L o r c h . En este lugar sufrió el m a r - cuya iglesia santificó con s u s e x t r a o r d i n a r i a s
tirio en tiempo del e m p e r a d o r Diocleciano. A t á - v i r t u d e s . Hallándose en P e r i g o r d por los a ñ o s
ronle una piedra al cuello, y habiéndole a r r a s t r a d o de 530, se sintió acometido de u n a enfermedad
por el camino, fué echado al río E u s , en cuyo ins- mortal: p r e p a r ó s e fervorosamente p a r a la h o r a
tante fueron todos los c i r c u n s t a n t e s testigos de un s u p r e m a , y entregó su espíritu á Dios.
prodigio g r a n d e , por el cual el cielo m o s t r a b a c u a n
a g r a d a b l e le era el sacrificio de su ilustre m á r t i r . Día 5

SANTA PELAYA, YIRGEN Y MÁRTIR,—Era de T a r s o , y SAN ANGELO, Ó ÁNGEL, MÁRTIR—Uno de los m á s glo-
vivía en el reinado del e m p e r a d o r Diocleciano. riosos e n t r e tantos a d m i r a b l e s hijos que h a tenido
Oyendo h a b l a r de la doctrina de Cristo, y desean- el sacro m o n t e Carmelo, h a sido el insigne m á r t i r
do a b r a z a r l a , v i o en s u e ñ o s á u n obispo b a u t i - san Angelo, h o m b r e en el ser, á n g e l en la p u r e -
zando, y pretextando ir á ver á su nodriza, fué za, y querubín en la sabiduría. Su concepción fué
después á h a c e r s e bautizar. Habiéndolo sabido a n u n c i a d a á s u s p a d r e s , no de u n ángel como la
su familia y el prefecto de la ciudad, fué llamada del Bautista, sí de la m i s m a R e i n a de los á n g e l e s .
ante el juez, y como confesase constantemente que José y María, nobles casados, descendientes de
e r a cristiana y que por n a d a de este m u n d o deja- la real casa de David, a u n q u e judíos de profesión,
ría de serlo, fué metida dentro de u n buey de e r a n estimados en la ciudad de J e r u s a l é n por su
bronce hecho ascua, y allí recibió la palma y la b u e n a vida y loables c o s t u m b r e s . Es verdad que
corona del m a r t i r i o . vivían en la pérfida ceguedad del judaismo; pero
pulsando la s a n g r e y parentesco que tenían con
SAN PAULINO, MÁRTIR.—Fué diácono de la iglesia el verdadero Hijo de David, Cristo Señor n u e s t r o ,
de Colonia, ordenado por Materno, y mereció ser los h a c í a desear la verdad de la fe, p a r a lo cual
envuelto en la persecución de los primeros siglos hacían súplicas, oraciones, a y u n o s y penitencias.
del cristianismo, d e r r a m a n d o su s a n g r e por con- Compadecido su Majestad de ver aquellas dos
fesar á Jesucristo. Sus reliquias están depositadas flores de virtud entre las espinas de la infideli-
en la iglesia de Santa Cecilia de la ciudad de Co- dad, u n a noche, que vestidos de cilicios y b a ñ a d o s
lonia, donde obra el cielo por su intercesión m u - en l á g r i m a s p e r s e v e r a b a n fervorosos en la s ú -
chos milagros. plica, les apareció la R e i n a de los ángeles, M a d r e
de Dios y S e ñ o r a n u e s t r a , M a r í a santísima, sin
SAN YENERIO, OBISPO Y CONFESOR.-Fué n a t u r a l de pecado concebida, cercada de resplandores y g r a n
Italia, y se educó en la escuela de san Ambrosio, multitud de á n g e l e s , y con alegre y cariñoso r o s -
que le ordenó de diácono. Sus virtudes y su celo tro les anunció la verdad del Evangelio, m a n -
a n i m a r o n á m u c h o s en el camino de la perfec- dándoles se bautizasen, y que les a s e g u r a b a dos
ción, y estando vacante la sede episcopal de M i - hijos, «que serían (dijo la s o b e r a n a Reina) dos l u -
lán fué Venerio elegido y c o n s a g r a d o obispo. San cientes candeleros en el templo del Señor, y dos
J u a n Crisóstomo y san P a u l i n o de Ñola le e s c r i - olivas floridas en el monte del Carmelo. Al p r i m e -
bieron v a r i a s veces, felicitándole por los progresos ro llamaréis Angelo, al segundo J u a n . Aquél s e r á
del Evangelio, que su celo promovió; y siendo glorioso m á r t i r . Este p a t r i a r c a de J e r u s a l é n , y
ilustre en merecimientos y en milagros, m u r i ó siempre tendré á los dos debajo de mi a m p a r o y
s a n t a m e n t e el día 4 de mayo del año 409. tutela.»
DÍA 5 MAYO 183
Desapareció la e m p e r a t r i z de los cielos, y ellos profesos vivir en soledad por d a r s e á Dios m á s á
luego recibieron gozosos el a g u a del bautismo, solas, y así los m u d a r o n luego al monasterio del
viviendo s a n t a y religiosamente, y mereciendo monte Carmelo, por ser más retirado. En este
continuados favores del cielo. El sábado santo, tiempo fué cuando el glorioso patriarca de J e r u -
estando oyendo m i s a en el templo de J e r u s a l é n , salén san Alberto, nuevo sucesor del que había
que celebraba el p a t r i a r c a Nicodemus, al tiempo criado á nuestros santos, dio n u e v a regla á l o s
que sobre el cáliz h a c í a la señal de la cruz con la religiosos carmelitas; y p a r a m o s t r a r que sus r i -
hostia, vieron con los ojos corporales á Cristo gores no e r a n inobservables, como algunos juz-
n u e s t r o bien, en la m i s m a edad y forma que tenía g a b a n , previno el Señor á F r . Angelo y F r . J u a n ,
al tiempo de su predicación, con que los dejó que, pareeiéndoles pocos, alcanzaron licencia del
consoladísimos y de nuevo confirmados en la fe. prior p a r a a ñ a d i r á los que la regla m a n d a b a . Los
A pocos días se sintió M a r i a ocupada, y á la a y u n o s que ella m a n d a desde la santa Cruz de
mitad de abril del siguiente a ñ o , que fué el septiembre hasta el día de la Resurrección, c u m -
de 1186, parió dos h e r m o s o s niños que luego hizo plían con pan y a g u a . Los lunes, miércoles y
bautizar, llamando al p r i m e r o Angelo, y J u a n al viernes se abstenían del pan, contentándose con
segundo, según les había ordenado y mandado la u n a s h a b a s c r u d a s . Desde pascua de Resurrección
Virgen sacratísima. á la de Pentecostés, los miércoles y viernes a y u -
Desde luego fueron abstinentes, pues j a m á s t o - n a b a n á pan y a g u a , y los demás días añadían
m a r o n el pecho sin conocida necesidad; y s u s u n a s yerbas rociadas con u n a s gotas de aceite, y
p a d r e s , agradecidos al cielo, repartieron su h a - volviendo por la s a n t a Cruz de septiembre á co-
cienda á los pobres, profetizando que s u s hijos m e n z a r s u s a y u n o s , tenían por g r a n regalo, los
tenían y a las riquezas del cielo por patrimonio y domingos y jueves, u n a porción de l e g u m b r e s ,
h e r e n c i a . Pagóles Dios la r e n u n c i a con avisarles sin que j a m á s comiesen c a r n e , ni leche, ni bebie-
había de darles la gloria. M u r i e r o n y fueron s e - sen vino, como los antiguos carmelitas o b s e r v a -
pultados en el convento de Santa Ana de religio- r o n . El hábito era m u y áspero y tosco, y á raíz de
sos carmelitas. Quedaron Angelo y J u a n h u é r - las c a r n e s t r a í a n u n a cota de hierro por camisa;
fanos y pobres, de edad de c u a t r o años; m a s no su c a m a la t i e r r a dura, y en s u s indisposiciones
d e s a m p a r a d o s , p o r q u e el p a t r i a r c a de J e r u s a l é n , u n a tabla con u n poco de h e n o , y dos m a n t a s ,
á quien s u s padres los e n c o m e n d a r o n antes de u n a p a r a cubrirlo y otra p a r a e c h a r encima, m á s
morir, tomó á su cargo el alimentarlos y d o c t r i - por honestidad que por abrigo ó regalo. Dormían
n a r l o s . A p r e n d i e r o n las artes liberales, saliendo siempre vestidos, y n u n c a echados, sino r e c o s -
en todas doctísimos, s o b r e t o d o en la s a c r a teología tados, p a r a que el quebrantamiento del cuerpo
y l e n g u a s h e b r e a , g r i e g a y latina, que en todas se los dispertase á la oración, en que tenían su más
aventajaban á todos á los diez y ocho a ñ o s de su florido lecho. Rezaban el oficio divino de rodillas,
edad. Viéndose y a en esta edad, y que á su nuevo y después con g r a n devoción todo el Salterio, sin
padre el p a t r i a r c a se le a c e r c a b a la m u e r t e , le saber m á s camino que desde el coro á s u s celdas,
pidieron con g r a n d e s instancias les hiciese d a r el si el prelado no les o r d e n a b a otra cosa. En cuya
hábito de n u e s t r a S e ñ o r a del C a r m e n , en el fe comenzó san Angelo á manifestar la virtud de
m i s m o convento de Santa A n a , donde h a b í a n sido h a c e r milagros que le concedió el Señor, en todo
e n t e r r a d o s s u s p a d r e s : convento antiquísimo, semejante á la que a n t i g u a m e n t e acreditó á s u s
fundado fuera de los m u r o s de la s a n t a ciudad santísimos padres, Elias y Elíseo.
(aunque a n t i g u a m e n t e estaba dentro), y c e r c a de Un día fueron los dos h e r m a n o s , mandándoselo
la p u e r t a que l l a m a b a n Dorada, donde estando la el prior, á cortar leña p a r a el monasterio. Cayó-
casa de la gloriosa santa, fué concebida en g r a c i a sele á F r . J u a n el hierro de la h a c h a en un estan-
y gloria la M a d r e de la g r a c i a y gloria del m u n d o , que profundo que recogía el a g u a de la fuente de
María santísima, S e ñ o r a n u e s t r a . Aquí, pues, San Elias, su p a d r e . Afligióse por ser prestada, y
t o m a r o n el hábito el día de la Natividad de la no ser á los religiosos posible el pagarla. Su h e r -
Virgen santísima, el año de 1204, con g r a n s o - m a n o Angelo, que le v i o afligido, se puso en
lemnidad y alegría suya, del santo p a t r i a r c a , de oración, y luego tomó el astil, y aplicándole al
los religiosos todos del convento, y edificación del a g u a (como en el Jordán hizo su padre san Eliseo)
pueblo católico. vieron que andando el hierro y subiendo contra
En el noviciado dieron evidentes m u e s t r a s de su naturaleza, se encajó en el palo. Quedóse a d -
que e r a n c o n s u m a d o s en toda virtud y o b s e r v a n - mirado F r . J u a n ; pero Angelo le dijo que diese
cia religiosa, por lo c u a l , con g r a n satisfacción y gracias á Dios y lo tuviese en silencio. Así lo
aprobación de su m a e s t r o y toda la comunidad, hizo: pero Dios, que q u e r í a manifestar la santidad
h i c i e r o n - s u solemne profesión el año siguiente de su siervo Angelo, se lo reveló al santo prior de
de 1205. Deseaban g r a n d e m e n t e los benditos recién su convento, que á la sazón estaba en oración, el
184 LA LEYENDA DE ORO DÍA 5
cual, p a r a gloria del Señor y edificación de los Sucedió este milagro por la fiesta de la Epifanía,
d e m á s , publicó la maravilla en el convento. Con en que habían concurrido á Belén m u c h o s p r e -
estas penitencias y aspereza de vida llegaron los lados circunvecinos y multitud de gente, con que
dos santos h e r m a n o s al año de 1213, en que h a - fué m a y o r s u aplauso. No pudiendo sufrirlo su
ciendo órdenes el p a t r i a r c a de J e r u s a l é n , el prior modestia, porque reconocía que el cuerpo peligra
los envió (con otros religiosos) á ellas, a u n q u e lo entre las espadas, y el a l m a e n t r e las alabanzas
r e h u s a b a n h u m i l d e s , reconociéndose por indignos y lisonjas, pidió al Señor que le pusiese en s e g u -
del sacerdocio santo. No les bastó su h u m i l d e ro. Discurrió dónde se iría, y envióle Dios u n á n -
e x c u s a , y así obedeciendo salieron del monte y le gel que le confirmó en su propósito, señaló el
dieron vuelta, porque san Angelo quiso visitar la lugar de su habitación, y se le ofreció por c o m -
cueva de San J u a n Bautista, especial devoto suyo, p a ñ e r o en el c a m i n o , como á Tobías Rafael. Con
y así h u b i e r o n de p a s a r el J o r d á n , el cual venía este s e g u r o y fiel c o m p a ñ e r o y licencia que tenía
tan crecido, por h a b e r llovido m u c h o aquellos (aunque oculta á los demás) de su prior, salió en
días, que la barca estaba a n e g a d a , y m u c h a gente compañía del ángel, que lo guió al desierto de la
detenida por no h a b e r paso. Cuarentena, no lejos de Jericó, y á imitación de
Tuvo Angelo lástima á los detenidos pasajeros, Cristo, que lo consagró con su a y u n o de c u a r e n t a
y puesto en oración, al cabo de media h o r a se le- días, estuvo en él san Angelo por espacio de
vantó, y vuelto al río, le dijo a n i m o s a m e n t e : «Sa- cinco años, tan retirado de toda h u m a n a c o n -
grado río, por la virtud que en ti dejó Jesucristo versación, que ni monjes ni seglares lo pudieron
cuando se bautizó en tus a g u a s , por el poder de la descubrir por diligencias que hicieron, p o r q u e
Santísima Trinidad y la intercesión de n u e s t r o quien lo llevó á la soledad lo e n c u b r í a (según
padre san Elias, cuando con su discípulo Eliseo dice David) en lo m á s escondido de su rostro. E r a
hirió con su meiota t u s a g u a s ; te m a n d o que des el sitio á s p e r o , espantoso, y que c a u s a b a h o r r o r
paso enjuto á estos religiosos y fieles que están sólo mirarlo; pero al santo le pareció un a m e n o
aquí detenidos.» ¡Caso maravilloso! Al instante paraíso, y excediendo al rigor de la habitación el
se dividió el río y dio paso enjuto y libre á todos de su vida, se hizo u n espectáculo gustoso á los
los pasajeros. Divulgóse por iodo el reino la m a - ángeles y al cielo. P r o c u r ó con todo fervor imi-
ravilla, y fué c a u s a de la conversión de m u c h o s tar los a y u n o s de Cristo, bien n u e s t r o . Castigaba
judíos y s a r r a c e n o s , y en san Angelo de m a y o r su cuerpo inocente con rigurosos cilicios y peni-
humillación, pues cuanto m á s lo sublimaba el tencias. Las noches g a s t a b a en oración, b a ñ a d o ,
Señor, q u e d a b a en sí m á s abatido y confuso. O r - ya en l á g r i m a s , ya en júbilos; éstos por a g r a d e -
denáronse de sacerdotes los santos h e r m a n o s , y cido á los divinos favores, y aquéllas por dolor de
después de a l g u n o s días se partieron p a r a su C a r - s u s pecados. Asistíale el Señor, y los á n g e l e s le
melo. Vinieron por Belén, por visitar el santo a c o m p a ñ a b a n y traían la comida, que como de
pesebre, y llegando á la ciudad se conmovieron tales m a n o s le llenaba el cuerpo y alma de celes-
s u s vecinos, y por la opinión que le seguía á An- tiales d u l z u r a s .
gelo de santo, le traían s u s enfermos y necesita- Al paso que por h u i r del m u n d o las aclamacio-
dos, fiando de su intercesión la salud. E n t r e los nes, se retiró al desierto, se las b u s c a b a el S e ñ o r
demás vino u n a mujer, llamada Isabel, llorando m a y o r e s en los poblados; y como la capa de su
la m u e r t e de u n hijo que se le había m u e r t o entre padre Elias, dejada á Eliseo, substituyó por su
las t r a v e s u r a s de m a n c e b o , y le pidió se lo r e s u - dueño, abriendo el J o r d á n m i l a g r o s a m e n t e : así la
citase. E x c u s á b a s e el santo, confesándose indigno capa de Angelo, que se había dejado en Belén (por
de que por él obrase Dios tan g r a n milagro. P e r o no poderla sacar sin nota de s u s c o m p a ñ e r o s ) ,
ella con importunos ruegos y repetidas l á g r i m a s obró tantos milagros, que no sólo s a n a b a enfer-
hizo t r a e r á su presencia al difunto, que había dos mos de v a r i a s enfermedades, á quienes la a p l i c a -
días que lo era, y era t a n t a la fe, que sólo pedía ban como s a g r a d a reliquia, sino es que resucitó
tocase el cuerpo con la p u n t a de su capa, fiada en siete m u e r t o s , cuyos n o m b r e s t r a e el p a t r i a r c a
que sólo con tocarla había de r e s u c i t a r su hijo. E n o c h , autor de esta vida é historia, el cual refie-
E n t e r n e c i e r o n el corazón del santo los clamores re también que los cinco que e r a n v a r o n e s se h i -
de la mujer, y los demás a y u d a r o n con s u s r u e g o s cieron religiosos, y. las dos que e r a n doncellas, to-
y l á g r i m a s ; hizo san Angelo oración, y aplicando m a r o n de religiosas el hábito, p a r a que se viese
la capa al difunto, al instante se levantó vivo con que s u s milagros, no tanto m i r a b a n á la salud del
admiración de todos los c i r c u n s t a n t e s . Echóse el cuerpo, cuanto á la del alma. Al quinto año de s u
mozo á s u s pies, dándole gracias por el beneficio, retiro se le apareció Cristo, bien n u e s t r o , m á s
confesando que, no sólo debía á su intercesión la resplandeciente que el sol, acompañado de ángeles
vida corporal, sino también la del alma, la cual y santos, y díjole que ya e r a tiempo de que v o l -
había perdido por s u s j u r a m e n t o s y blasfemias. viese al poblado, porque su eterno P a d r e le tenía
DÍA MAYO 185
señalado p a r a otra e m p r e s a , no m e n o s dificultosa salén; hízole g r a n d e s inslancias p a r a que se q u e -
y agradable que la del y e r m o , pues era dar la vida dase allí; mas advertido del orden que tenía de
por reducir pecadores. Postróse Angelo á tanta pasar á Italia, h u b o de obedecer al cielo como su
luz, resignóse en la divina voluntad, ofreció la h e r m a n o Angelo, el cual, después de h a b e r pre-
vida al sacrificio, y respondió que obedecía pronto dicado casi dos meses, y convertido g r a n parte de
y h u m i l d e . Mandóle su Majestad ir á Jerusalén á judíos y moros, y reducido á mejor vida infinitos
predicar contra los vicios, y después á Alejandría, católicos, que le oían como si fuese un Bautista ó
de donde se llevaría u n a s reliquias s a g r a d a s p a r a u n Elias, avisado del cielo que prosiguiese su
librarlas de que los b á r b a r o s las profanasen, y viaje, se despidió de su h e r m a n o , pidió licencia al
que pasando á R o m a las d a r í a al pontífice p a r a general, y eligió por compañeros tres insignes
que las v e n e r a s e y colocase en l u g a r decente, y religiosos de su hábito, Fr. José de E m m a ú s , F r a y
que al fin pasase á Sicilia donde le e s p e r a b a g u e - Pedro de Belén, que después fueron obispos, y
r r a declarada con los vicios; «mas triunfarás glo- F r . E n o c h Hierosolimitano, que subió á ser p a -
riosamente (dijo su Majestad), p a r a que con la triarca de J e r u s a l é n , y escribió la vida de su
corona del m a r t i r i o , como otro Bautista, e n t r e s compañero san Angelo. Partieron p a r a Alejandría
triunfante en mi r e i n o . Y así ten á n i m o , p u e s yo de Egipto, dejando á todos tristísimos con su
soy el que te llevo y asisto.» ausencia. En esta ciudad predicó hasta fin de
Después de m o s t r a r s e h u m i l d e m e n t e agradecido mayo, y entregándole el patriarca de ella, con
á tantos divinos favores, y h a b e r tenido soberanos h a r t o dolor de su corazón, las reliquias que por
coloquios con su divina Majestad, ya a g r a d e c i é n - orden del cielo le pidió san Angelo, se hicieron á
dole la g r a n misericordia de que u s a b a con los pe- la vela en u n a nao ginovesa. Navegaron quince
cadores, y a pidiéndole que si pudiese ser no pro- días, y habiendo descubierto t i e r r a de Sicilia, cer-
fanasen los b á r b a r o s aquellos santos l u g a r e s , ni ca ya del puerto, dieron con cuatro galeras de
p e r t u r b a s e n tanto la cristiandad; supo de la boca m o r o s , que cercando de improviso la nave, la
de la Verdad m i s m a como, a u n q u e por n u e s t r o s rindieron. Setenta moros entraron dentro, y vien-
pecados g r a n d e s permitiría tanto estrago y r u i n a do iban aprisionando los cristianos, les dijo san
t a n t a en su pueblo escogido, dando l u g a r al b á r - Angelo: «Tratad bien á los siervos de Jesucristo.»
baro otomano á que se señorease de toda la Judea, Pero ellos, sin h a c e r caso, m á s irritados, pasaron
Galilea, S a m a r i a , Capadocia, con m u c h a s provin- á atarle también á él por los pies. Levantó al c i e -
cias de África y Asia Menor, y la Grecia, y h a s t a lo los ojos y las m a n o s , diciendo: «Líbranos, S e -
los reinos de Egipto y Dalmacia, sin perdonar la ñor, de las m a n o s de tus enemigos, y da gloria á
H u n g r í a , ni dejar de p e r t u r b a r á Italia: con todo, tu nombre.» F u é tan eficaz esta oración, que j u n -
su g r a n piedad y misericordia, cuando viere r e - tó m u c h o s milagros en uno, porque bajando fuego
conocido y arrepentido á su pueblo católico, l e - del cielo, hizo ceniza á los setenta moros sin tocar
v a n t a r í a el brazo de su poder un fuerte g u e r r e r o , á los cristianos, y trescientos que habían quedado
que libertaría á J e r u s a l é n , r e s c a t a r í a sus p r o v i n - en las galeras, q u e d a r o n ciegos con su resplandor,
cias, levantaría s u s iglesias, y volvería su corona los cuales á g r a n d e s voces comenzaron á pedir
al c r i s t i a n i s m o . Con esto desapareció Cristo, y misericordia á los cristianos. Compadecido el san-
san Angelo quedó deshecho en l á g r i m a s , conside- to pasó á las galeras con algunos cristianos, y les
r a n d o lo m u c h o que i r r i t a n á Dios n u e s t r o s p e c a - dijo: «Quien de vosotros se hiciere cristiano, co-
dos. El cumplimiento de la a m e n a z a y profecía b r a r á la vista del cuerpo y del alma.» Todos r e s -
nos h a dado la experiencia. El de la libertad pare- pondieron que q u e r í a n ser cristianos; con que
ce se va cumpliendo, s e g ú n en n u e s t r o s días v e - habiéndolos catequizado algunos días que se de-
mos triunfante la Iglesia católica contra las m e - tuvo en aquel puerto, los bautizó, y con la luz de
dias l u n a s o t o m a n a s , siendo el g u e r r e r o fuerte el la fe recibieron todos la corporal de s u s ojos.
e m p e r a d o r Leopoldo; su divina Majestad permita P a r t i e r o n después p a r a Mesina, donde entró
lo veamos todo cumplido así, como se lo ofreció con aquel solemne triunfo y despojo que había
á su siervo san Angelo, para que aquellos lugares ganado p a r a Jesucristo, y se fué á hospedar á su
santos donde Cristo Señor n u e s t r o tuvo su n a c i - convento, acompañado de toda la ciudad, que se
miento, y obró n u e s t r a redención, no estén más había conmovido á la voz de tantos milagros. Aquí
tiempo en posesión de paganos. hizo otros m u c h o s , sanando enfermos de v a r i a s
Salió san Angelo de su a m a d a soledad (obede- enfermedades, y milagrosas conversiones con t r e s
ciendo á Cristo) por la octava de la Epifanía del s e r m o n e s que predicó. Partióse p a r a R o m a , y lle-
año de 1219, habiendo estado en ella cinco a ñ o s , gando á besar con toda humildad el pie al s u m o
y se e n c a m i n ó á J e r u s a l é n . Iba tan flaco y desfi- pontífice Honorio III, le presentó las reliquias que
g u r a d o , - q u e a p e n a s lo conocían los religiosos. Su por orden del mismo Cristo le traía de Alejandría,
h e r m a n o á este tiempo y a e r a p a t r i a r c a de J e r u - que fueron u n brazo y u n a pierna de san J u a n
186 LA LEYENDA DE ORO DÍA 5
Bautista, la cabeza del santo profeta J e r e m í a s , u n Hoy se lee sobre la celda en que vivió santo Do-
brazo de s a n t a Catalina, virgen y m á r t i r de Ale- mingo en este convento u n a latina inscripción,
j a n d r í a , u n a pierna del ínclito m á r t i r san Jorge, que es m e m o r i a e t e r n a de todo lo referido, d e m á s
y u n a preciosa imagen de n u e s t r a Señora, pinta- de referirlo el p a t r i a r c a E n o c h , que se halló p r e -
da por san L u c a s : las cuales recibió su santidad sente, y otros gravísimos a u t o r e s .
con g r a n consuelo y estimación, por saber de Recibió Angelo la última bendición del papa, y
boca del mismo san Angelo era orden del cielo partióse (habiéndose despedido de s u s dos santos
que las recibiese y tuviese en toda veneración, amigos) con s u s t r e s c o m p a ñ e r o s de R o m a . P r e d i c ó
como lo hizo. Visitó los santuarios de aquella a l m a en el reino de Ñapóles, y g a n ó con su predicación
ciudad, adoró s u s reliquias, y ganóle á Dios m u - y milagros infinitas a l m a s p a r a Dios, y p a r a su
c h a s almas en el pulpito. El santo pontífice le oyó religión m u c h o s sujetos y a l g u n o s conventos.
cuatro s e r m o n e s , y se le aficionó tanto, que con Llegó al fin á Sicilia, desembarcando en P a l e r m o ,
g r a n d e s instancias le rogó se quedase en Roma, y donde con s u predicación convirtió doscientos y
p a s a r a á mandárselo, si no supiera tenía orden siete judíos y moros, y redujo á verdadera p e n i -
del cielo p a r a v o l v e r á Sicilia. Dióle en m u e s t r a s tencia á infinitos cristianos, haciendo asimismo
de su cariño la iglesia de San Julián en los mon- m u c h í s i m o s milagros. E n t r a d o el año de 1220 se
tes, y trofeos de Mario, para convento de su r e l i - partió á Agrigento con deseo de visitar su obispo.
gión, que hoy posee; y por este título de antigüe- En el camino pasó por las t e r m a s ó baños Cefali-
dad y fundación preceden en R o m a los carmelitas tanos, en que halló siete leprosos que r e ñ í a n con
á los padres menores y agustinos. la g u a r d a , sobre que no los dejaban e n t r a r ; compa-
Uno de los s e r m o n e s que predicó en R o m a An- decióse Angelo, y díjoles: «Tened paz, h e r m a n o s
gelo, fué en San J u a n de L e t r á n , donde tuvo por míos, y si queréis a l c a n z a r salud, a r r e p e n t i o s de
oyentes á los gloriosos padres santo Domingo y v u e s t r a s culpas y confesadlas, que s a n a r é i s sin
san F r a n c i s c o . San Angelo, sin haberlos j a m á s duda.» Á esta voz conmovidos todos siete se c o n -
visto, ni tenido de ellos noticia, con luz superior fesaron con él, y habiéndoles absuelto y h e c h o
los conoció desde el pulpito, y así dijo en el ser- oración por ellos, los dejó tan s a n o s y b u e n o s
món que e n t r e los que le oían había dos n u e v a s y como si en su vida no h u b i e r a n tenido tal e n f e r -
firmes c o l u m n a s de la Iglesia. Predicó con tanto medad. Halláronse p r e s e n t e s á este tan g r a n d e
fervor y espíritu, que admirados los dos santos milagro m á s de ciento y treinta personas, y e n t r e
p a t r i a r c a s , luego que acabó se llegaron á él, y ellas el arzobispo de P a l e r m o , que aquejado de
n o m b r á n d o s e por s u s n o m b r e s , como si toda la g r a v e s dolores había venido á b a ñ a r s e ; pero m a -
vida se h u b i e r a n conocido, se a b r a z a r o n . Angelo, nifestando al santo su necesidad, halló en él m e -
adelantándose, les dijo: «Sálveos Dios, g r a n d e s jor medicina, y la salud e n t e r a , sin necesidad del
doctores de la milicia cristiana. A ti, Domingo, á baño. Viendo el agradecido arzobispo que no pudo
quien h a escogido el Señor para a c é r r i m o impug- detener á Angelo en su ciudad, se fué con él á
nador de las herejías, y predicador contra los vi- Agrigento, hecho discípulo suyo y predicador de
cios; y á ti, Francisco, principal imitador de Je- su santidad y milagros. En esta ciudad de A g r i -
sucristo, c u y a s cinco llagas h a de i m p r i m i r en tu gento hizo lo que en las d e m á s : s a c a r infinitas
cuerpo por premio de tu humildad.» A estas p r o - almas de pecado y s a n a r infinitos c u e r p o s .
féticas razones respondió santo Domingo: «Alé- Á los p r i m e r o s de marzo salió p a r a Leocata,
g r a t e , Angelo, á quien el Señor por singular pri- acompañándole siempre el arzobispo. E r a esta
vilegio h a escogido por predicador de la verdad ciudad la que h a b í a señalado el Señor por campa-
c o n t r a los vicios y herejías, y l u s t r e de la Iglesia ña de s u s triunfos, y así comenzó á h a c e r c r u e l
con tus virtudes y ejemplos.» A que añadió san g u e r r a á todos los vicios con su divina p r e d i c a -
F r a n c i s c o : «Con razón, Angelo, te puedes alegrar; ción. Pudo tanto con los á n i m o s m á s obstinados,
porque en breve tiempo d a r á s tu vida por la hon- que en breve tiempo no se oía otra cosa que l l a n -
ra del Señor en el reino de Sicilia, y con tres co- tos, clamores, penitencias y confesiones públicas.
r o n a s de virgen, doctor y m á r t i r , s u b i r á s triun- No lo hizo así el tirano conde B e r e n g a r i o , h o m b r e
fante al cielo.» Con éstos y otros coloquios santos fiero, hereje y desalmado, á quien en secreto afeó
se alegraron y c o m u n i c a r o n e n t r e sí estas t r e s m u c h a s veces Angelo, e n t r e otros vicios d e t e s t a -
l u m b r e r a s del m u n d o . Salieron j u n t o s , y llegando bles, el estar públicamente a m a n c e b a d o con s u
á Santa Sabina (cuya iglesia este mismo año dio h e r m a n a , la ofensa que hacía á Dios, el escándalo
el papa á santo Domingo p a r a convento de su re- que daba al pueblo; y de todo se reía el hereje,
ligión) les pidió un leproso la salud, que tuvo haciendo gala de s e r vicioso. Viendo su dureza, el
luego por la oración de tan poderosos abogados. santo prosiguió en público, y en un s e r m ó n q u e
En Santa Sabina pasaron la siguiente noche los predicó á los 25 de abril, en que cayeron las leta-
tres, ya en oración, ya en santísimos coloquios, nías m a y o r e s , dio el Señor tal virtud á su voz, que
DÍA. 5 MAYO 187
convirtió el corazón de M a r g a r i t a , h e r m a n a y compensar al Redentor las cinco preciosas llagas
m a n c e b a de B e r e n g a r i o . Luego que se convirtió que en la cátedra y pulpito de la cruz recibió por
tomó s u s tres hijos por sacarlos de tan mal padre, la salvación de los h o m b r e s .
y llena de dolor y l á g r i m a s se fué á los pies de A vista de tal maldad se puso todo el auditorio
Angelo, manifestándole su pecado y a r r e p e n t i - en a r m a s p a r a v e n g a r tan enorme sacrilegio; pero
miento. Suplicóle q u e sacándola del poder de su el santo con rostro sereno y alegre rogó á todos
h e r m a n o , la pusiese en p a r t e s e g u r a donde pudie- dejasen ir á B e r e n g a r i o , y acudiesen á favorecer
se satisfacer al Señor lo m u c h o que le había ofen- á su h e r m a n a , librándola de s u s crueles manos.
dido. Gozoso el santo oyó á M a r g a r i t a en confe- Sintiendo ya ansias mortales, se puso de rodillas
sión, confirmóla en su propósito, y ofrecióle de con los ojos en un santo crucifijo, y después de
p a r t e de Dios el remedio y la seguridad. h a b e r orado por Berengario, por Margarita, por
El pérfido B e r e n g a r i o , que con la conversión todo el pueblo, y por la Iglesia toda con tierna de-
de c u a l q u i e r pecador m á s se obstinaba, sabiendo voción y afecto, comenzó á decir el salmo In te,
la de su h e r m a n a , dio en frenético, y lo menos Domine, speravi. Y llegando á decir el verso «En
con que se c o n t e n t a b a era d a r m u e r t e á san tus m a n o s , Señor, encomiendo mi espíritu,» se
Angelo. P a r a la ejecución habló á los de su oyó una voz del cielo que dijo: «Ven, Angelo, al
séquito, que como h o m b r e poderoso y d e s a l m a - reino que está p r e p a r a d o p a r a ti, y todos mis e s -
do tenía m u c h o s , y d e t e r m i n a r o n fuese en públi- cogidos.» Y al mismo tiempo vieron los presentes
co y en día solemne, porque fuesen m á s s o l e m - bajar sobre su cuerpo u n a luz m á s resplandecien-
n e s y públicas s u s maldades. Mientras B e r e n g a r i o te q u e el sol, y salir su alma en forma de u n a candi-
p r e v e n í a c r u e l d a d e s , el cielo prevenía favores á dísima paloma. Oyéronse suavísimos cánticos, con
Angelo; y así, estando en oración, se le apareció los cuales y los fragantísimos olores que exhalaba
san J u a n Bautista y le dijo: «Sabe, Angelo, que su santísimo cuerpo, las lágrimas de los presentes
t u s v i r t u d e s y b u e n a s o b r a s son tan aceptas á se convirtieron en gozo. Sólo Berengario, digno
Dios, y á su s a n t í s i m a M a d r e María, q u e á 5 de de eterno castigo, los desmereció, el cual, a c u -
m a y o te h a n de llevar á la patria celestial en com- diendo á dar la m u e r t e á su h e r m a n a , y no pudien-
pañía de los santos y ángeles, colocándote en s u s do hallarla, se ahorcó desesperado, dando infame
coros con la corona del martirio.» Alegre s o b r e - fin á su vida; cuyo cuerpo echado de la ciudad,
m a n e r a recibió Angelo n u e v a tan deseada, y p o - fué sepultado en el vientre de las fieras, por h a b e r -
niéndole por m e d i a n e r o p a r a que Cristo y su Madre lo sido él en la vida y en las o b r a s . Sucedió el
le diesen valor en el t r a n c e que esperaba, gastó lo m a r t i r i o de san Angelo el año de 1220, el día 5 de
r e s t a n t e de la n o c h e en prevenir su batalla y su mayo, en que le celebra la Iglesia.
triunfo. P o r la m a ñ a n a dio p a r t e á s u s c o m p a ñ e - Su amigo el arzobispo no había asistido al s e r -
ros de la celestial visión. Aconsejóle F r . P e d r o món por estar m u y ocupado; pero san Angelo le
(como san Pedro á Cristo) que h u y e s e y diese l u - apareció á la h o r a m i s m a que expiró, cercado de
g a r á la ira del tirano; pero Angelo, que sólo de- resplandores, y le dijo: «Gotfredo (así se llamaba
seaba ir á r e i n a r con Cristo, desechó su p e r s u a - el arzobispo), quédate en paz, teme y sirve á
sión, y se preparó p a r a la ocasión con m á s fervo- Dios; que él te h a r á salvo; yo me voy al cielo, y
res. Llegó el día quinto de m a y o , que e r a el que r o g a r é por ti á mi señor Jesucristo.» Animoso el
el Bautista le señaló p a r a su triunfo, y después de arzobispo, le dijo: «Ruégote me digas quién eres.»
h a b e r dicho misa en su convento con especialísi- «Yo soy, respondió, Angelo carmelita, que hoy he
m a devoción y t e r n u r a , fué á la iglesia de los glo- sido martirizado en la iglesia de San Felipe y
riosos apóstoles San Felipe y Santiago, que está Santiago; sepulta mi cuerpo en el mismo lugar en
vecina al m a r , y aquel día predicaba en ella. E r a que padecí martirio.» Con esto desapareció. Gran
el concurso de m á s de cinco mil p e r s o n a s , y s u - dolor causó á Gotfredo la m u e r t e de su amigo.
biendo al pulpito como cisne que solemniza su Partió luego á la iglesia, y sintiendo el celestial
m u e r t e , comenzó á predicar con tal dulzura, efi- olor, y oyendo los suaves cánticos, veneró el
cacia y fervor, que parecía u n ángel enviado del cuerpo como santo, y le hizo colocar en un alto
cielo, p o r q u e despidiendo de su rostro celestiales túmulo, donde á petición del pueblo estuvo ocho
r e s p l a n d o r e s , tenía s u s p e n s o s los á n i m o s con s u s días haciendo tantos milagros, que es imposible
voces y s u s luces. En el fervor del s e r m ó n llegó el reducirlos á n ú m e r o . Al darle sepultura hubo u n a
herético y malvado conde Berengario, asistido de piadosa competencia entre los padres carmelitas
m á s furias infernales que h o m b r e s facinerosos, y y el clero, sobre que aquéllos se lo q u e r í a n llevar
e n c a m i n á n d o s e y subiendo al mismo pulpito, dio á su casa, y éste no lo quería dejar salir de la
al santo cinco crueles y mortales p u ñ a l a d a s , s a - suya, donde al fin se quedó, declarando Gotfredo
crificando á Dios aquel inmaculado cordero, que la voluntad del s a n t o . Luego que fué enterrado,
con cinco fuentes de su virginal s a n g r e quiso r e - comenzaron á e x p e r i m e n t a r s e (entre otros m u :
188 LA LEYENDA DE ORO DÍA 5
chos) tres s i n g u l a r e s prodigios. U n a fuente de logo scriptor., cent. 3; T o m á s Belloroso, p r o t o n o -
aceite que corría en el l u g a r donde fué m a r t i r i - fario apostólico, anónimo, cuyo original se tiene
zado, todos los años desde las p r i m e r a s vísperas en la librería Vaticana; Bautista de la Roca,
del santo h a s t a las s e g u n d a s (hoy persevera esta Daniel de la Virgen, S a r r a c e n o , Lezana In annal.
milagrosa fuente, si bien no es aceite el que a h o r a carmel.; Villegas en su Flos sanctorum; S a n c t o r o ,
m a n a , sino a g u a , pero tan m i l a g r o s a corno era el el Martirologio romano, Baronio en s u s Anota-
aceite), con el cual se hacían i n n u m e r a b l e s m i - ciones, y otros m u c h o s .
lagros, s a n a n d o enfermos de todas enfermedades. En vida tan ejemplar, milagrosa y divina n o es
U n a h e r m o s a azucena que c u a n t a s veces la c o r - m e n e s t e r dar m á s ejemplos: basta que al lector le
taban tantas volvía á nacer en el lugar donde quede de la m i s m a vida el gusto en el paladar del
estaba sepultado su cuerpo, con cuyo celestial corazón, p a r a imitarla en cuanto a l c a n z a r e n s u s
aviso le trasladaron á m á s suntuoso y autorizado fuerzas, que ayudado de la divina gracia todo
sepulcro. El tercero fué que descubriendo su lo podrá.
cuerpo, siempre le hallaban con la s a n g r e de las
h e r i d a s tan reciente, fresca y colorada como el SANTA CRESCENCIANA, MÁRTIR.—El siglo t e r c e r o fué
día de su martirio, y las rosas y flores tan frescas m u y terrible p a r a la Iglesia, teniendo que sufrir
y olorosas como estaban al tiempo q u e las c o - m u c h a s privaciones los discípulos del Crucificado.
gieron. E n t r e ellos d e r r a m ó su s a n g r e , en testimonio de
F u e r a n u n c a a c a b a r q u e r e r referir la s u m a de la fe, Crescenciana, n a t u r a l de R o m a .
los milagros que h a hecho y h a c e en todos t i e m -
pos, ya c u r a n d o enfermos de todas enfermedades SAN SILVANO, MÁRTIR—Créese que fué este s a n t o
(y especialmente en tiempo de peste, de que es n a t u r a l de P o r t u g a l , y que habiendo pasado á
abogado, h a librado m u c h a s veces á Leocata, R o m a á visitar el sepulcro de los Apóstoles, m u r i ó
como y también de invasiones de turcos), ya resu- m á r t i r en la m i s m a ciudad. El papa san Bonifacio
citando muertos, dando vista á ciegos, oído á fué m u y devoto de este m á r t i r , y a d o r n ó su s e -
sordos, pies á cojos, m a n o s y brazos á baldados, pulcro con v a r i a s alhajas de oro y plata.
a h u y e n t a n d o espíritus i n m u n d o s de los cuerpos
de m u c h í s i m a s p e r s o n a s . Quien g u s t a r e de ver SAN EUTIMIO, DIÁCONO Y MÁRTIR—Por los años 505
m u c h o s , lea las historias de santos carmelitas, de Jesucristo, cuando m á s d e s e n c a d e n a d a se h a -
que h a l l a r á cumplidos s u s deseos, que aquí por llaba la persecución que había suscitado el e m p e -
la brevedad los omitimos. A fuerza de s u s m a r a - rador Diocleciano, fué san Eutimio preso en A l e -
villas le h a hecho P a l e r m o su patrón, como t a m - j a n d r í a , donde vivía, y le a t o r m e n t a r o n tanto
bién Leocata, donde h a n conseguido los padres dentro del mismo calabozo, que en él acabó s u s
carmelitas la iglesia en que está su cuerpo, y la días con u n a m u e r t e gloriosa á los ojos de Dios.
ciudad les h a fabricado allí nuevo y suntuosísimo
templo y convento. L a Iglesia r o m a n a le publica SAN IRENEO, SAN PELEGRÍN, Y SANTA IRENE, MÁRTIRES.
m á r t i r y santo carmelita en s u s martirologios. El —Murieron quemados vivos en Tesalniega, d u -
papa Pío II le concedió oficio eclesiástico á peti- r a n t e el reinado del mismo Diocleciano, p o r q u e
ción del beato F r . J u a n Soret, general del Carmen, h a b í a n confesado públicamente á Jesucristo.
el año de 1459, y el papa Clemente X h a concedido
jubileo plenísimo y perpetuo p a r a el día 5 de SAN JOYINIANO, LECTOR Y MÁRTIR—En tiempo del
mayo, en que su religión le celebra. papa Sixto y del obispo Pelegrín fué Joviniano
Escribieron la vida de san Angelo, mártir c a r - enviado á A u x e r r e p a r a a y u d a r en la conversión
melita, Enoch, carmelita, su compañero, patriarca de las almas. E r a varón elocuente é instruido en
de J e r u s a l é n ; Molano In addition. ad Usuar- las santas E s c r i t u r a s , y como empezase á h a b l a r
dum; el P , Trujillo In ihesauro concionatorum, públicamente contra las supersticiones de los
tom. n; Paleonidoro, Nicolao, Manerbio, L u y z a u b - paganos, fué detenido y martirizado d u r a n t e el
nio In comp. vit. Ss.; Diago de Coria In chron., siglo III.
lib. x, c. 5; A m o l d o Bostio In speculo histor.;
M a n t u a n o , lib. v., Fastorum; el P . A n d r é s José SAN MÁXIMO, OBISPO Y CONFESOR.-Fuó el tercer
In dec. carm.; W e r n e r o Rolevinck In fascículo obispo de Jerusalén de este mismo n o m b r e , s u -
tempor., a n . 1220; Benedicto Gonono, monje Ce- cedió á san Macario, y tomó posesión del epis-
lestino, lib. iv, De viéis palrum; Roberto Bertelot, copado en el año 331. Antes de ser obispo se h a -
obispo de Damasco; A b r a h á n Bzovio, tom. in, bía ya señalado en las persecuciones de la Iglesia,
Annalium, an. 1220; Cartagena, tom. ív, Homil., p u e s había perdido el ojo derecho y tenía u n a
lib. x v n , homil. 3; Lucas W a d i n g o , Innalibus pierna q u e m a d a en defensa de la fe, y aun h a b í a
minorum, tom. i, a n . 1216; J u a n Baleo, In catha- sido condenado á las minas por M a x i m i a n o G a l e -
DÍA 6 MAYO 189
rio. Asistió al concilio niceno en 325, y al de Tiro SAN SACERDOTE, OBISPO—Parece que fué obispo de
en 335, donde fueron condenados los a r r i a n o s . Lyón, y que Childeberto, rey de los francos, lo en-
San Máximo convocó en J e r u s a l é n á todos los obis- vió á E s p a ñ a con u n a misión cerca del rey godo
pos de Palestina p a r a la consagración de la b a - Atanagildo. Elegido entonces obispo de Sigüenza,
sílica que h a b í a hecho construir el e m p e r a d o r gobernó esta iglesia por algún tiempo hasta que
Constantino. Asistió y se distinguió siempre en volvió á su primitiva silla de Lyón. Hallándose
todos los concilios celebrados en Oriente d u r a n t e poco después en P a r í s , acabó s a n t a m e n t e su vida,
su pontificado, y trabajó con m u c h o empeño en y s u s reliquias fueron repartidas entre las iglesias
favor de san Atanasio y c o n t r a los a r r í a n o s . de esta última ciudad, de Lyón y de Sigüenza.
Murió en medio de su r e b a ñ o el día 5 de mayo
del año 351, después de h a b e r gobernado la i g l e - SAN HILARIO, OBISPO Y CONFESOR-Nació en Arlos
sia de J e r u s a l é n por espacio de veinte a ñ o s . San en 401, y fué educado en Lerins por su pariente
Jerónimo h a b l a con m u c h o elogio de este p r e - Honorato, abad de aquel monasterio, que le hizo
lado, y dice que le sucedió en el episcopado san g u s t a r las delicias de la soledad. El santo abad
Cirilo. fué elevado después á la sede episcopal de Arles,
y se llevó consigo á Hilario, que fué su coope-
SAN EULOGIO, OBISPO Y CONFESOR.—Natural de M e - r a d o r , su sucesor y perfecto imitador de sus v i r -
sopotamia y obispo de Edesa; se distinguió por t u d e s . Nuestro santo fué consagrado obispo en
u n a l a r g a c a r r e r a de tribulaciones y a m a r g u r a s , 429, y fué tal la semejanza con su antecesor, que
sobrellevadas con toda la paciencia de que es aquella g r e y dichosa no creyó h a b e r mudado
capaz un cristiano. Asistió al concilio g e n e r a l de de pastor. P a r a contener los progresos del e r r o r
Constantinopla, y murió en paz bajo el reinado del congregró Hilario m u c h o s concilios, y en 441 p r e -
emperador Teodosio el G r a n d e . sidió el de O r a n g e , en que fué depuesto Celedo-
nio, obispo de Besanzón. Esta conducta del santo
SAN NICECIO, OBISPO Y CONFESOR—Varón de admira- le a c a r r e ó m u c h o s y poderosos enemigos que le
ble santidad; fué el XIV obispo de Viena, en F r a n - hicieron sufrir g r a v e s y prolongadas persecucio-
cia: asistió á varios concilios de su tiempo, y m u - n e s , h a s t a que el papa san León, convencido de su
rió s a n t a m e n t e el año 375. inocencia, prohibió h a b l a r contra él. Su celo y
su caridad no conocieron límites: con s u s p a l a -
SAN TEODORO, OBISPO—Lo fué de Bolonia en el s i - b r a s y s u s escritos fué en su tiempo la a n t o r c h a
glo VI, y legado de la s a n t a sede con el papa san de las Galias, y u n a de las m á s firmes columnas
Agapito. Su esclarecido mérito hacía que todos de la verdad, h a s t a que debilitado por los años y
respetasen en él al h o m b r e sabio que podía i n s - las fatigas apostólicas, m u r i ó s a n t a m e n t e en
truirles, y en s u s virtudes al siervo de Dios que Arles, el día 6 de mayo del año 449.
debía guiarlos por el camino de la santidad. Acabó
s u s días en la m i s m a ciudad de Bolonia el año 540, SAN MAURONTE, ABAD Y CONFESOR.-Francós. Murió
después de diez años de episcopado. en 706.

SAN GERUNCIO, OBISPO Y CONFESOR-Cuando los b á r - SAN AYERTINO, DIÁCONO Y CONFESOR-Murió en 1189;
baros del Norte, capitaneados por su rey Odoacro, compañero de santo T o m á s Cantuariense.
invadieron la Italia, e r a s a n Geruncio arzobispo
de Milán. E n aquella g e n e r a l devastación quedó Día 6
esta ciudad casi a r r u i n a d a , y lo h u b i e r a tal vez
quedado e n t e r a m e n t e si las virtudes, el valor y SAN JUAN ANTE-PORTAM-LATINAM—A. los 6 de mayo
los a d m i r a b l e s esfuerzos del santo pastor no h u - celebra la santa m a d r e Iglesia la fiesta de san
biesen contenido de u n modo milagroso á aquellas J u a n Ante-portam-latinam, y en ella u n milagro
h o r d a s salvajes. Su constancia y la suavidad de maravilloso que obró el Señor p a r a h o n r a y gloria
s u s p a l a b r a s a b l a n d a r o n aquellos fieros corazones, de su amado discípulo san J u a n Evangelista, y fué
y tuvo la dicha de ver antes de su m u e r t e a u m e n - de esta m a n e r a :
tada considerablemente su g r e y con u n n ú m e r o Después de Vespasiano y de Tito, que fueron
m u y crecido de ostrogodos convertidos. Geruncio e m p e r a d o r e s modestísimos, sucedió Domiciano
m u r i ó por los últimos años del siglo V, dejando á en el imperio, bien desemejante á V e s p a s i a n o , s u
la iglesia de Milán con los g é r m e n e s m á s p r e c i o - padre, y á Tito, su h e r m a n o , y movió la s e g u n d a
sos de cristiana fecundidad. persecución contra los cristianos, y los afligió
s o b r e m a n e r a . Estaba á la sazón el gloriosísimo
LA CONVERSIÓN DE SAN AGUSTÍN.-Su fiesta principal san J u a n Evangelista en la ciudad de Éfeso, g o -
se celebra el día 28 de agosto. bernando todas las iglesias de Asia, y a l u m b r a n d o
TOMO II 25
190 LA LEYENDA DE ORO DÍA 6
con su doctrina y vida celestial á todos los fíeles, que entender á los m á s altos ingenios y g r a n d e s
los cuales le m i r a b a n y reverenciaban como á u n letrados que h a tenido la Iglesia, y por m u c h o que
v a r ó n divino, apóstol y discípulo regalado del Se- se diga siempre h a b r á m á s que decir.
ñ o r , y como u n oráculo y luz del m u n d o . F u é Estuvo san J u a n Evangelista en este destierro
preso por ocasión de la persecución de Domicia- h a s t a la m u e r t e de Domiciano, y en este tiempo
n o , siendo ya de m u c h a edad, y con g r a n d e s fa- convirtió aquellos isleños de P a t h m o s y b á r b a r o s
tigas, p e s a d u m b r e s y molestias llevado á R o m a , á la fe de Cristo n u e s t r o Redentor. Y san Dionisio
donde, por no q u e r e r obedecer á Domiciano y Areopagita le escribió u n a epístola, en la cual le
a d o r a r á los falsos dioses, fué condenado á ser dice que presto q u e d a r í a libre, y se verían los dos,
echado en u n a tina de aceite hirviendo, p a r a que y san Juan t o r n a r í a de aquel destierro á Asia,
con aquel tormento acabase su dichosa vida. S e - porque así se lo había revelado el Señor. Y así
ñalóse el día p a r a h a c e r este sacrificio, que fué sucedió, p o r q u e luego que mataron en R o m a á
á los 6 de mayo del año del Señor de 92, y el l u g a r Domiciano por s u s g r a n d e s vicios, con el a b o r r e -
fuera de u n a p u e r t a de la ciudad, que por salirse cimiento que todos le tenían, el senado deshizo
por ella á los pueblos de Lacio, y de aquí l l a m a - todo cuanto él había hecho en su vida, y revocó
dos latinos, se llamó y h a s t a hoy día se llama la s u s decretos y condenaciones, y con esto el santo
puerta Latina. Estuvo el senado presente á este evangelista volvió de su. destierro á Asia, y fué
espectáculo, al cual concurrió toda la ciudad por recibido de todos los cristianos como si viniera
la g r a n fama del santo apóstol, y por su venerable del cielo, mirándole como apóstol, y apóstol tan
ancianidad, y por la novedad del caso. Y h a b i é n - querido del Señor, y como á profeta y m á r t i r que
dole primero azotado (como era costumbre de los había padecido por él, y á quien no había faltado
r o m a n o s hacerlo con los que c o n d e n a b a n á m u e r - la voluntad y ocasión de m o r i r por Cristo, sino el
te), le d e s n u d a r o n y e c h a r o n en la tina de olio efecto de la m u e r t e que no le quiso conceder el
hirviendo que allí tenían aparejada. E n t r ó con Señor, p a r a que escribiese después el s a g r a d o
g r a n d e alegría y seguridad el glorioso e v a n g e l i s - Evangelio, y volase como águila á lo m á s alto del
ta, acordándose que Cristo n u e s t r o Señor le había cielo, y viese con la luz s o b e r a n a y agudeza de su
dicho á él y á su h e r m a n o Santiago que beberían vista aquella generación eterna del V e r b o , que
el cáliz de su pasión: y considerando cuánto m á s nace siempre del P a d r e , y naciendo está en su
a m a r g o y doloroso había sido el de la cruz, que pecho: y nos declarase como este mismo Verbo se
el mismo Señor h a b í a bebido por él, deseando de había vestido de c a r n e , y aparecido entre los hom-
la m a n e r a q u e podía p a g a r aquel inestimable bres por los mismos h o m b r e s . Y esto es lo que
beneficio, y morir por a m o r del que por su a m o r celebra hoy la Iglesia s a n t a en fiesta de san J u a n
había dado la vida, y por este camino llegar á de Porta latina, y hacen mención de este m i l a g r o
gozar de la b i e n a v e n t u r a d a y e t e r n a . Tertuliano y san J e r ó n i m o . (P. Ribadeneira.)
E n t r a n d o en la tina el santo apóstol, el fuego
perdió su fuerza, y el olio que h e r v í a se convirtió SAN JUAN DAMASCENO, C0NFES0R.-San Juan Damas-
en u n rocío del cielo, y los tormentos en refrige- ceno fué, como el mismo n o m b r e lo dice, de la
rio. Y p a r a que se viese que todas las c r i a t u r a s noble, a m e n a y deliciosa ciudad de Damasco. Na-
sirven al Criador, y la diferencia que h a y e n t r e el ció de m u y ricos, generosos y cristianos padres,
justo y el pecador, e n t r e el cristiano y el pagano, los cuales le criaron en temor de Dios, y en h o -
atizando los ministros impíos el fuego, y echando nestidad y toda virtud. Siendo él niño sucedió que
leña p a r a que ardiese m á s , el mismo fuego hizo los s a r r a c e n o s pusieron cerco sobre Damasco, y
v e n g a n z a de aquella crueldad, y á m u c h o s de ellos la e n t r a r o n por fuerza, y la s a q u e a r o n y c a u t i v a -
a b r a s ó , no haciendo lesión a l g u n a al santo. Salió ron á m u c h o s cristianos. Quiso nuestro S e ñ o r
san J u a n de la tina m á s puro y resplandeciente y que el padre de san J u a n Damasceno quedase
con m á s vigor que había entrado (como suele s a - exento de aquella c o m ú n calamidad, y q u e no
lir el oro fino del crisol), con g r a n d e t e r r o r y e s - perdiese su libertad, casa ni hacienda; antes por
panto de los gentiles, consuelo y alegría de los ser tenido de todos por h o m b r e modesto, benigno
fieles, é indignación del e m p e r a d o r , el cual le y p r u d e n t e , el príncipe y cabeza de los s a r r a c e -
m a n d ó d e s t e r r a r á u n a isla a p a r t a d a , que se lla- nos, que habían tomado la ciudad, le dejó por g o -
m a b a P a t h m o s , y es u n a de las Sporades y no l e - b e r n a d o r de ella, y él lo hizo tan escondidamente,
jos de la isla de Candía, adonde fué llevado el que g a n ó las voluntades de aquellos b á r b a r o s , y
glorioso evangelista, y tuvo en ella g r a n d e s r e v e - rescató de sus m a n o s m u c h o s de los cristianos
laciones y regalos del Señor; y escribió el A p o e a - que tenían cautivos, y los consoló y a y u d ó con s u s
lipsi, que (como dice san Jerónimo) tiene tantos limosnas en aquella su aflicción. E n t r e estos c a u -
misterios como p a l a b r a s , y tan profundos y encu- tivos que rescató h u b o uno de nación italiano y
biertos, que p a r a explicarlos h a dado m u c h o en de n o m b r e Cosmó, v a r ó n entero y cuerdo, m u y
DÍA 6 MAYO 191
erudito en todas las l e n g u a s y ciencias. Rogóle el partes las hizo q u e m a r ; y porque algunos santos
padre de Damasceno que fuese maestro y ayo de y doctos v a r o n e s le resistían, los mandó m a l t r a -
s u hijo, y que le criase y enseñase de su m a n o , tar, a t o r m e n t a r y m a t a r fiera y cruelmente. F u é
porque s e g ú n el g r a n d e ingenio y b u e n a i n c l i n a - ésta m u y g r a n d e y m u y peligrosa persecución de
ción que mostraba, e s p e r a b a que con tal maestro toda la Iglesia, porque no había quién se opusiese
saldría excelente y doctísimo v a r ó n . Y no se e n - á un león tan bravo y poderoso, a r m a d o de cruel-
gañó, porque aceptando Cosmo la crianza y ense- dad y potencia. Muchos h u í a n y se desterraban
ñanza de J u a n , de tal m a n e r a le cultivó y p e r f e c - de su patria, y dejando s u s casas y haciendas se
cionó, q u e era en su mocedad ejemplo de toda e n t r a b a n por los desiertos, y se escondían entre
virtud y m u y aventajado en letras; las cuales él las cuevas y b r e ñ a s por no consentir en aquella
p r o c u r a b a j u n t a r con la humildad y h e r m a n a r la impiedad. Otros flacos y pusilánimes, por no
ciencia con la modestia, de tal m a n e r a , que cuan- p e r d e r sus haciendas perdían sus almas y o b e d e -
to m á s crecía por su sabiduría en la opinión de cían al e m p e r a d o r . Otros, a u n q u e pocos, a n t e p o -
los otros, tanto m á s profundamente se h u m i l l a b a nían el cielo á la tierra, y el mandato de Dios al
y confundía dentro de sí. Cuando el maestro C o s - del h o m b r e , y ofrecían s u s vidas al cuchillo por
mo le h u b o enseñado lo que sabía, pareciéndole no d e s a m p a r a r la fe católica en que vivían. E s -
que ya el discípulo podía ser maestro, pidió licen- tando, pues, las cosas en este lastimoso estado, y
cia al padre de san J u a n Damasceno p a r a irse á andando el e m p e r a d o r León Isáurico á guisa de
vivir y servir á Dios en u n monasterio, y dar de un león feroz, suelto y desencadenado, dando
mano á los gustos y vanidades del siglo. El padre bramidos contra Dios y despedazando y tragando
le dio la licencia, a u n q u e de mala gana, por no las ovejas m a n s a s de su ganado, movió el sumo
r e p u g n a r á tan santo propósito; y Cosmo se fué á Pastor á n u e s t r o J u a n D a m a s c e n o , para que (co-
un monasterio de S a b a s , abad, que estaba en un mo otro David) defendiese su r e b a ñ o , y saliese al
desierto, donde se e n c e r r ó y consagró á Dios. e n c u e n t r o á este león, y se abrazase con él, y le
Poco después m u r i ó el padre de Damasceno; y a h o g a s e . Y porque no podía vencerle con a r m a s ,
como aquel príncipe de los b á r b a r o s se había h a - tomó la pluma y escribió m u c h a s cartas contra
llado bien con su gobierno, y v i o que dejaba un el e m p e r a d o r y contra sus impíos mandatos, tan
hijo de t a n t a s p r e n d a s , pidióle que sucediese á su g r a v e s , tan eruditas y tan llenas de celestial s a -
padre en el gobierno de la ciudad, dándole l i b e r - biduría, que m á s parecían enviadas del cielo que
tad p a r a que viviese como cristiano en su ley, escritas de h o m b r e mortal. Estas cartas envió
como lo h a b í a hecho con su padre. Encargóse Damasceno á m u c h a s p a r t e s , y procuró que se
Damasceno de la ciudad, y g o b e r n á b a l a con m a - d e r r a m a s e n y extendiesen de mano en m a n o ,
ravillosa justicia, rectitud, moderación y p r u d e n - p a r a que m u c h o s las leyesen y no creyesen que
cia, y con tanta satisfacción del príncipe b á r b a r o , lo 'que el e m p e r a d o r había mandado era verdad,
que le hizo de su consejo, y le d a b a g r a n crédito ni se dejasen llevar de s u s espantos y a m e n a z a s .
y mano p a r a todo lo que tocaba á la a d m i n i s t r a - F u é tanto lo que el Señor detuvo á la gente, para
ción de su señorío y estado. que no cayesen en el profundo de aquella m a l -
Estando D a m a s c e n o , a u n q u e e n t r e enemigos y dad, con las cartas de Damasceno, que León
bárbaros, con esta paz y quietud, el demonio, que entendió que él era el que principalmente h a c í a
siempre vela p a r a n u e s t r o mal, le p e r t u r b ó con resistencia; y viendo que no estaba debajo de su
u n a nueva y cruel g u e r r a que levantó contra la imperio, ni con a r m a s le podía castigar, se d e t e r -
Iglesia católica. E r a á esta sazón e m p e r a d o r de minó de v e n g a r s e de él con m a ñ a y artificio. P r o -
Oriente León I s á u r i c o , que con malas m a ñ a s y curó con su diligencia h a b e r a l g u n a c a r t a escrita
tiranía se había apoderado del imperio, h o m b r e de m a n o de Damasceno, y habida, dióla á a l g u -
impío, t e m e r a r i o y sacrilego, el cual, engañado nos escribientes hábiles, p a r a que la c o n t r a h i -
de a l g u n o s judíos que h a b í a n pronosticado que ciesen; y ellos lo hicieron tan perfectamente, como
sería emperador, determinó alzar b a n d e r a contra si fuera de su misma y propia m a n o . Con oste
la Iglesia católica, y quitar de ella la adoración y engaño y falsedad hizo escribir u n a carta fingida,
culto de las i m á g e n e s de Cristo n u e s t r o Señor y en n o m b r e de J u a n Damasceno, p a r a el mismo
de su benditísima M a d r e , y de los otros santos, emperador León, en que en substancia le dice:
que siempre h a n sido reverenciados en ella. Tomó Que porque los dos eran cristianos y de u n a m i s -
esto tan á pechos el malvado e m p e r a d o r , que el m a religión, y porque esperaba que algún día
año de 726, y el onceno de su imperio, hizo p u b l i - se lo gratificaría, le había parecido suplicarle
car un edicto en que m a n d a b a que por todo él se que se compadeciese de la ciudad de Damasco,
quitasen todas las i m á g e n e s de todos los templos, que tenía poca gente de guarnición, y con la paz
oratorios, capillas, humilladeros y de todos los estaba descuidada, y fácilmente la podría h a b e r
otros l u g a r e s s a g r a d o s y profanos, y en m u c h a s á s u s m a n o s , si enviase a l g u n a gente a r m a d a ,
192 LA LEYENDA DE ORO DÍA 6
secreta y disimuladamente; porque él, que t e - siempre oye y consuela á los que confían en ella;
nía t a n t a p a r t e en aquella ciudad y en todo el y esto con tales voces y regocijo, que los vecinos
reino, le a y u d a r í a y serviría en tan gloriosa y s a r r a c e n o s le oyeron c a n t a r , y sabiendo la c a u s a
s a n t a e m p r e s a . Esto contenía la c a r t a de D a - (porque no se pudo e n c u b r i r ) , luego á la m a ñ a n a
m a s c e n o p a r a el emperador; y él escribió otra le a c u s a r o n á su príncipe, dándole á entender q u e
de su m a n o al príncipe de Damasco, diciéndole h a b í a sido e n g a ñ a d o de s u s ministros de justicia,
que si él no fuera tan amigo de paz y de g u a r - los cuales no h a b í a n ejecutado en J u a n su j u s t a
dar su palabra, a h o r a tenía buena ocasión p a r a sentencia, y que aquella m a n o que se h a b í a corta-
h a c e r l e g u e r r a ; pero que n u n c a Dios quisiese do y colgado en la plaza no era suya, sino de a l -
que él q u e b r a n t a s e lo que con él tenía capitulado, g ú n otro criado ó esclavo suyo, que por su i n t e r e -
a u n q u e le pesaba que tuviese tan malos y delez- se ó libertad había consentido que se la cortasen,
n a l e s criados, q u e le quisiesen v e n d e r y privar por librar de aquel t o r m e n t o y afrenta á su s e ñ o r .
de su estado, como lo podía ver por u n a de P a r a a v e r i g u a r la verdad mandó el príncipe l l a -
las m u c h a s c a r t a s que uno de ellos, de quien él m a r á J u a n , y que mostrase su brazo y mano c o r -
m á s fiaba, le h a b í a escrito; la cual le enviaba, p a r a tada. Mostróla J u a n , y por u n a delgada señal, q u e
que entendiese lo que tenía en él, y lo poco que (para testificación del milagro y confusión de los
se podía fiar de quien tal hacía. Recibió estas c a r - infieles) h a b í a n u e s t r o Señor querido quedase en
tas el príncipe de Damasco, y leídas, llamó á su la j u n t u r a en que la m a n o se unió con el brazo,
gobernador J u a n , mostróselas, y preguntóle si se v i o c l a r a m e n t e que la m a n o había sido cortada,
aquella letra e r a suya, y él respondió la verdad, y ejecutádose c o n t r a J u a n lo que el b á r b a r o p r í n -
que la letra y mano parecía suya, m a s que no lo cipe había m a n d a d o . Y queriendo saber cómo
era; y el príncipe b á r b a r o , sin réplica le m a n d ó aquello se h a b í a hecho, entendió de Juan q u e
cortar la mano d e r e c h a y fijarla en un palo en la Cristo su Señor le h a b í a h e c h o aquella m e r c e d ,
plaza, y así se hizo. Bien entendió san J u a n de y restituídole la m a n o como Dios todopoderoso;
dónde le venía el d a ñ o , y que el león que no podía porque e r a inocente y sin culpa de lo que le h a b í a
echarle la g a r r a y despedazarle con fuerza, se había impuesto. Quedó tan satisfecho el príncipe, q u e
convertido en raposa p a r a perderle por m a ñ a ; y le pidió perdón y le rogó que volviese á su gobier-
confiando en Dios Nuestro Señor que le restituiría no, y fuese el primero y principal de su c o n s e -
la m a n o , que primero con tinta y después con s a n - jo, y la s e g u n d a persona de su r e i n o . M a s J u a n ,
g r e había defendido su fe y el culto de las s a n t a s herido del a m o r de Dios, y deseoso de e m p l e a r s e
i m á g e n e s . Entendiendo que el príncipe estaba a l - todo en su servicio, y en alabar á la santísima
go m á s aplacado, le envió á suplicar que m a n d a s e Virgen, como se lo había prometido, le pidió q u e
quitar su m a n o d e r e c h a del l u g a r público en d o n - no le embarazase ni ocupase, sino que le diese li-
de estaba, y restituírsela, p a r a que, haciéndola cencia p a r a r e t i r a r s e y atender sólo á servir á
e n t e r r a r , tuviese algún alivio en los dolores g r a - aquel S e ñ o r q u e tanto bien le había h e c h o . H u b o
vísimos é ignominia que padecía. Túvolo por bien m u c h a s dificultades y contiendas en esto; porque
el príncipe, y m a n d ó volver su m a n o á D a m a s c e - el bárbaro q u e r í a tener consigo á J u a n , y él p a r -
no, y él con ella se entró aquella n o c h e en su ora- tirse, p a r a vivir consigo y con Dios, el cual al fin
torio, y postrado delante de u n a imagen de la vir- le dio victoria y g r a c i a p a r a alcanzar la licencia
gen M a r í a , n u e s t r a Señora, con g r a n d e afecto y q u e pedía, y con ella se despidió del rey y de los
m u c h a s lágrimas, j u n t a n d o la m a n o cortada con negocios públicos, y repartida su hacienda á los
su brazo, le comenzó á suplicar que se la r e s t i t u - pobres, y dada libertad á los esclavos, y compues-
yese y consolidase, pues también sabía que se la tas s u s cosas, con increíble gozo se partió solo, y
habían cortado por q u e r e r él defender s u s i m á g e - acompañado de Dios, pobre de bienes y rico de
n e s y las de su bendito Hijo, que e r a la diestra virtudes, primero p a r a visitar los s a g r a d o s l u g a -
del P a d r e E t e r n o , y tan fácilmente se la podía r e s - res de J e r u s a l é n , y de allí al monasterio donde
tituir y consolidar; y él no lo deseaba sino p a r a vivía su m a e s t r o Cosmo, p a r a t o m a r el hábito de
servir m á s á Hijo y M a d r e , y p r e d i c a r s u s alaban- monje y h a c e r un perpetuo sacrificio de sí m i s m o
zas con h i m n o s y cánticos, y a c r e c e n t a r la devo- al Señor.
ción de los fieles. H e c h a esta oración, D a m a s c e n o
Pidió J u a n h u m i l d e m e n t e al abad q u e le r e c i -
quedó dormido; apareciéndosele n u e s t r a Señora,
biese en su convento, llamándose la oveja perdida,
y díjole: «Ya estás sano; c o m p o n m e h i m n o s , e s -
que venía á Cristo de los desiertos del m u n d o .
cribe mis loores, y cumple lo que h a s prometido.»
Diósele el abad con g r a n regocijo suyo y de los
Despertó el santo, hallóse s a n o , y con la m a n o
monjes, que alababan á Dios por h a b e r traído á
tan pegada y tan fuerte, como si n u n c a h u b i e r a
su compañía un v a r ó n tan insigne en letras y v i r -
sido cortada; y lleno de júbilo y de indecible gozo
tud. P a r a instruirle en las cosas propias de su ins-
y alegría, comenzó á alabar aquella Señora, que
tituto y religión, t r a t a r o n de darle m a e s t r o que se
DÍA 6 MAYO 193
las e n s e ñ a s e ; pero no se hallaba quien lo quisiese le m á s perfecto y santo, y no le dejaba pasar cosa
ser de tan calificado discípulo. Al cabo un santo por m e n u d a que fuese, sin grave reprensión y
viejo, sencillo y sin letras, se encargó de él. Y castigo; y el santo J u a n se sabía tan bien a p r o -
J u a n le tomó en l u g a r de m a e s t r o , y como á tal vechar, que todo lo que el viejo hacía le servía de
le oía y obedecía. L a p r i m e r a cosa que hizo el espuela y estímulo p a r a c o r r e r con m á s aliento á
viejo fué darle los preceptos que se siguen: «Que la perfección. Tuvo el santo viejo su maestro u n a
n i n g u n a cosa hiciese por su propia voluntad; que revelación, en que le m a n d a b a Dios que ordenase
ofreciese á Dios s u s trabajos y oraciones; que á J u a n que escribiese, p a r a que se derivasen en
p r o c u r a s e lavar las culpas de la vida pasada con los otros las a g u a s saludables de su sabiduría, y
l á g r i m a s que a g r a d a n á Dios m á s que el incienso, así se lo ordenó, y J u a n le obedeció y comenzó á
ni cualquiera otro suave olor; que no anduviese escribir a l t a m e n t e , en prosa y en verso, libros y
v a g u e a n d o en diversas imaginaciones; que p r o - tratados admirables de los misterios divinos, los
c u r a s e tener su ánimo libre de toda v a n a p r e s u n - cuales h a n sido siempre m u y estimados y tenidos
ción; que no se desvaneciese pensando que sabía en g r a n d e veneración de los santos padres g r i e -
mucho; que no desease tener revelaciones; que no gos y de toda la Iglesia católica. Y habiéndose ex-
confiase de sí m i s m o , ni en ciencia h u m a n a y de tendido la fama de la santidad y doctrina de
la tierra; que e x a m i n a s e bien sus pensamientos; Damasceno por m u c h a s partes, el patriarca de J e -
que en los casos dificultosos tomase consejo de rusalén, que había ordenado á Cosmo, maestro
otro que tuviese s u s deseos en Dios y le pidiese de J u a n , en obispo, contra su voluntad (en la
siempre que santificase su cuerpo y alma.» M a n - cual dignidad s a n t a m e n t e murió), llamó á J u a n ,
dóle demás de esto: «Que no escribiese c a r t a s sin y le ordenó de presbítero, para que en aquel g r a -
licencia, ni hablase de otra ciencia ó disciplina do sirviese m á s al Señor. Él se volvió luego á su
más de la que profesaba; que g u a r d a s e silencio, y nido p a r a vivir en su corcho, como abeja solícita
que no pensase que e r a bueno h a b l a r bien sin y cuidadosa, y l a b r a r panales de miel y cera, con
tiempo.» Estas y otras cosas le dijo el santo viejo, que la santa Iglesia se había de sustentar y a l u m -
sacadas, no de los libros, sino del espíritu del cie- b r a r ; porque decía que el grado de sacerdote le
lo y de su l a r g a experiencia. Recibiólas J u a n c o - obligaba á trabajar m á s ; y que así como dice el
mo si un ángel enviado del Señor se las h u b i e r a apóstol san Pablo que el buen presbítero es digno
dicho, con g r a n d e humildad y firme propósito de de doblada h o n r a , así debe el que es tal doblar
g u a r d a r l a s al pie de la letra, y así lo hacía; y aña- su cuidado y trabajo, y cultivar su a l m a de tal
día o t r a s , como e r a no contradecir á nadie, ni m a n e r a , que sea un dechado de toda santidad. Es-
m u r m u r a r de nadie, ni p a s a r l e por el pensamien- tándose, pues, san J u a n Damasceno en su mo-
to que podía s e r malo lo que el s u p e r i o r le m a n - nasterio, gastando todo su tiempo en la contem-
daba. Quiso u n día su m a e s t r o p r o b a r l e , y m a n - plación de Dios ó en el estudio de la s a g r a d a
dóle que llevase á v e n d e r á Damasco a l g u n a s E s c r i t u r a , ó en escribir libros fructuosos p a r a en-
cestillas de palma que hacían los monjes, porque s e ñ a r á los católicos y confutar á los herejes, e s -
allí había c o m p r a d o r e s , y señalóle el precio en pecialmente contra los que perseguían y hacían
que las había de dar, que era doblado de lo que g u e r r a á las s a n t a s imágenes, que y a eran muchos,
c o m ú n m e n t e se vendían. Hízolo san J u a n con y a r m a d o s con la potencia del emperador León y
g r a n prontitud y alegría; cargóse de s u s cestillas, de su hijo Constantino Coprónimo (que fué otra
fuese á la ciudad, entró en la plaza, y púsose á víbora peor que su padre), hacían grandísimo es-
v e n d e r l a s , en el mismo lugar donde con tanto lus- trago en las almas: porque el furioso y perverso
tre y a c o m p a ñ a m i e n t o de criados a n t e s había emperador, no contento con lo que a r r i b a dijimos,
m a n d a d o y gobernado. Los que venían á comprar, ! procuró establecer con violencia su error, y des-
cuando oían el precio, hacían burla de él, y d e - a r r a i g a r totalmente, si pudiera, de la Iglesia el
cíanle mil injurias y baldones, tratándole de m e n - uso y culto de las santas imágenes; y p a r a esto
tecato é insensato. Viole un h o m b r e que había hizo j u n t a r un conciliábulo, y echó de su silla
sido criado suyo, y conocióle y compróle todas las á Germano, patriarca de Constantinopla, que no
e s p u e r t a s que traía, dándole el precio que pedía le quería consentir, y puso en su lugar á Anas-
por ellas, por librarle de oir las p a l a b r a s afrento- tasio, tan hereje como él. Quemó las imágenes,
sas que le decían. Volvió á su monasterio m u y rayó las de las iglesias, hizo blanquear los tem-
contento por h a b e r obedecido y mortificado el plos, y los despojó de s u s r e n t a s y o r n a m e n -
apetito de la gloria v a n a y estimación del mundo. tos. P r o c u r ó echar de R o m a y quitar la vida
Ejercitábase en los oficios m á s bajos, en servir á m u c h a s veces al santo pontífice Gregorio II de este
los otros religiosos, en lavarles los vasos y lim- n o m b r e , y encarceló á s u s legados, y mandó echar
piar las i n m u n d i c i a s con e x t r e m a d a humildad; y á los perros los cuerpos de los santos mártires; y
el viejo en v a r i a s m a n e r a s le probaba p a r a hacer- finalmente encendió en el m u n d o u n fuego tan e s -
194 LA LEYENDA DE ORO DÍA 6
pantable y u n incendio tan h o r r i b l e y lastimero, fué á gozar e t e r n a m e n t e de aquel s u m o bien que
que en m u c h o s a ñ o s no se pudo apagar; porque él tanto h a b í a a m a d o , y á quien tanto h a b í a d e -
s u s hijos y s u c e s o r e s le alentaron y le hicieron seado a g r a d a r .
c r e c e r m á s con su impiedad. P e r o n u e s t r o Señor H a c e m e n c i ó n de san J u a n D a m a s c e n o el Mar-
le castigó a u n en esta vida con su brazo poderoso, tirologio romano á los 6 de m a y o , a u n q u e , como
porque el papa, después que le avisó y amonestó notó el c a r d e n a l Baronio, otros ponen s u m u e r t e
p a t e r n a l m e n t e , y él se hizo sordo, le excomulgó; en diferentes días, y los m i s m o s g r i e g o s le c e l e -
y fué de tanta autoridad el m a n d a t o del papa, y b r a n , unos á los 29 de noviembre, y otros á los í
tan odioso y aborrecible el hecho de León e m p e - de diciembre Escribió su vida J u a n , obispo j e r o -
r a d o r , que las m á s de las ciudades de Italia, y las solimitano, y tráela Surio en su segundo tomo; y
g e n t e s de g u e r r a que tenía en R a v e n a , tomaron de ella, de lo que escribe el c a r d e n a l Baronio en
la voz del pontífice c o n t r a él, y m a t a r o n al e x a r c o , el noveno tomo de s u s Anales, y de otros a u t o r e s
y suplicaron al papa que privase á León del i m - se sacó lo que aquí q u e d a referido. Adviértase que
perio, y eligiese otro que fuese católico. Y con e s - Tritemio y otros h a c e n dos J u a n e s D a m a s c e n o s ,
to perdió la m a y o r parte de las ciudades que tenía, el uno que vivió en tiempo del e m p e r a d o r T e o d o -
en Italia, que fué ocasión p a r a que el papa v o l - sio el Mayor, y fué presbítero y abad de monjes
viese los ojos á F r a n c i a , é implorase el favor de en Constantinopla, y escribió los libros De flde
Carlos Martelo, poderoso y valeroso príncipe, y orthodoxa; y otro que vivió en tiempo del e m p e -
que después se trasladase el imperio de Oriente r a d o r León Isáurico, y escribió c o n t r a él las o r a -
al Occidente. Y sobrevino t a n terrible h a m b r e y ciones que t e n e m o s de la adoración de las i m á g e -
pestilencia, que en sola la ciudad de C o n s t a n t i n o - nes; pero la verdad es que-no h a habido sino u n
pla m u r i e r o n trescientas mil p e r s o n a s de ella. Y J u a n Damasceno, que es este c u y a vida aquí e s -
los s a r r a c e n o s infestaron las provincias de O r i e n - cribimos, y él compuso las u n a s obras y las otras,
te, y destruyeron la de Capadocia, y otras c i u d a - como q u e d a dicho, y lo afirma el c a r d e n a l Baronio,
des de Asia la Menor. Y d e m á s de estas c a l a m i - y antes de él Jacobo Bilio, varón m u y erudito, que
dades, envió Dios g r a n d e s y espantosos temblores en n u e s t r o tiempo ilustró las o b r a s de san J u a n
de tierra, de los m a y o r e s q u é j a m á s se v i e r o n , y Damasceno. (P. Ribadeneira.)
pocos m e s e s después m u r i ó m i s e r a b l e m e n t e el
e m p e r a d o r León. P a r a que se vea que, a u n q u e el SAN EYODIO, OBISPO Y MÁRTIR.-Según refiere E u -
castigo entero de los malos se g u a r d a p a r a la otra sebio este santo fué el p r i m e r obispo que o r d e n ó
vida, pero que a l g u n a s veces, p a r a n u e s t r o e s c a r - el apóstol san P e d r o en Antioquía. Los a u t o -
miento y ejemplo, quiere Dios que comience en res no están contestes en esto, pues entre ellos
ésta; lo cual h e referido tan p a r t i c u l a r m e n t e , por- san J u a n Crisóstomo p r e t e n d e que san Ignacio
que los herejes de n u e s t r o s tiempos imitan la i m - fué el p r i m e r obispo de Antioquía; pero el c a r -
piedad del e m p e r a d o r León, y resucitan s u s e r r o - denal Baronio afirma lo c o n t r a r i o , diciendo q u e
r e s tantas veces condenados en tantos concilios Evodio fué el p r i m e r o y que le sucedió s a n I g n a -
por la Iglesia católica, y le pretenden q u i t a r las cio; y así p a r e c e debe e n t e n d e r s e , pues el mismo
i m á g e n e s de Cristo y de s u s santos, que s i e m p r e san Ignacio en su c a r t a á los de Filadelfia h a c e
desde s u s principios fueron r e v e r e n c i a d a s en ella, un bello elogio de las apostólicas v i r t u d e s que
y de cuyo culto se sigue tanta gloria á Dios, h o n r a a d o r n a r o n á Evodio, añadiendo que p e r m a n e c i ó
á s u s santos, edificación á los fieles, ejemplo á los virgen toda su vida. Sufrió el m a r t i r i o en A n t i o -
doctos, luz y doctrina á los indoctos, y confusión quía el año 62 de Jesucristo, en el reinado del
y q u e b r a n t o á los mismos herejes. Pero volvamos e m p e r a d o r Claudio.
á n u e s t r o Damasceno, el que ilustró la Iglesia con
su vida y con su doctrina, y escribió con tanta SAN LUCIO, OBISPO—Fué discípulo y p a r i e n t e del
elegancia, que por su g r a n d e elocuencia le dieron apóstol san P a b l o . E r a de Cirene, de donde se ase-
los griegos el n o m b r e de Chrisooras: y del p a r t i - g u r a que era obispo. El Martirologio romano dice
c u l a r m e n t e se dice que e r a m u y cuidadoso en e n - que padeció allí el martirio en 22 de abril. H a b l a -
m e n d a r lo que escribía, p a r a que las p a l a b r a s se de este santo en los Actos de los apóstoles,
fuesen medidas, propias y elegantes: las s e n t e n - cap. 13,. v. 1, y en la carta de san Pablo á los ro-
cias g r a v e s y provechosas: la disposición apta y m a n o s , cap. 16.
conveniente, y no hubiese en sus escritos cosa
que oliese á ostentación y vanidad. F i n a l m e n t e ,
LOS SANTOS ELI0D0R0, VENUSTO, Y OTROS SETENTA Y
habiendo vivido san J u a n D a m a s c e n o m u c h o s
CINCO.—Murieron estos s a n t o s en África, m a r t i r i -
años con tan g r a n d e ejemplo de santidad en su
zados por los vándalos. Como no se h a n e n c o n t r a -
m o n a s t e r i o , y servido al Señor tan e x c e l e n t e m e n -
do las actas de su m a r t i r i o , se i g n o r a n las c i r c u n s -
te con s u s trabajos, acabó su peregrinación y se
tancias y la época de su m u e r t e .
DÍA 7 MAYO 195
SAN TE0D0T0, OBISPO Y CONFESOR—Vivió bajo el estas santas reliquias á varias provincias, h a s t a
reinado del e m p e r a d o r Licinio, siendo gobernador que el papa Gregorio VII, en 1080, las hizo colo-
de la isla de Chipre el impío Sabino, que le hizo car en Salerno, en u n a , b a s í l i c a dedicada á este
sufrir horribles tormentos. P r i m e r o fué cruelmen- santo apóstol.
te azotado, después estuvo colgado de un árbol y
le h i r i e r o n el cuerpo con garfios, y por fin fué D í a •?
extendido sobre u n lecho de h i e r r o c a n d e n t e . L i -
brado por el Señor de tantos suplicios, fué e n c a r - SAN ESTANISLAO, OBISPO Y MÁRTIR—El bienaventu-
celado y permaneció en un oscuro calabozo, hasta rado san Estanislao, obispo y m á r t i r , nació en la
que dada la paz á la Iglesia por el emperador ciudad de Cracovia, cabeza del reino de Polonia,
Constantino, volvió á su obispado de Cirina, en la de padres ricos y nobles, los cuales, habiendo
m i s m a isla de Chipre, y habiendo gobernado á su sido casados ya treinta años, sin tener hijos, por
grey por dos años más, m u r i ó en la paz de Dios. s u s oraciones y l á g r i m a s impetraron del Señor
á san Estanislao. Desde niño comenzó á mostrar
SAN PROTÓGENES, OBISPO—Floreció en tiempo del lo que h a b í a de ser, así en habilidad ó ingenio
e m p e r a d o r Valente, y defendió con s a n t a energía p a r a todo género de letras, como en la v e r g ü e n -
y con un celo admirable la religión de Jesucristo. za, modestia y honestidad de s u s c o s t u m b r e s . E s -
F u é obispo de C a r r e s , en Mesopotamia, asistió á tudió primero en la ciudad de Guiesna, y después
varios concilios orientales, en los cuales hizo bri- en la universidad de P a r í s , las artes liberales, el
llar su extraordinario s a b e r , y murió en el reina- derecho canónico y la s a g r a d a teología, con g r a n -
do del e m p e r a d o r Teodosio el Joven. de aprovechamiento; y volviendo á Polonia, sien-
do y a m u e r t o s s u s padres, repartió á los pobres
SAN EADBERTO, OBISPO—Fué este santo instruido en el rico patrimonio que le habían dejado. Tuvo
las s a g r a d a s E s c r i t u r a s y en todos los preceptos deseo de r e n u n c i a r á todas las cosas del siglo y
divinos. Su vida fué notable por la multitud de h a c e r s e religioso; pero nuestro Señor, que se q u e r
limosnas que daba, privándose h a s t a de lo m á s ría servir de él en otro ministerio, ordenó que
preciso p a r a emplearlo en s o c o r r e r á los p o b r e s . fuese canónigo y predicador, y después obispo de
F u é consagrado obispo de Lindisfarne en el la iglesia de Cracovia, y que sucediese en ella á
año 687, y gobernó esta iglesia por espacio de Lamberto, lo cual aceptó con gran r e p u g n a n c i a y
once años del modo más digno y admirable. G a s - dificultad, y por no resistir á la voluntad del S e -
taba todos los a ñ o s u n a b u e n a parte de tiempo en ñor, que le llamaba y lo quería poner sobre el
el retiro y la soledad, m a c e r a n d o su cuerpo y candelero, como u n a h a c h a resplandeciente, p a r a
absteniéndose de cuanto puede lisonjearlos s e n t i - a l u m b r a r con la luz de su vida y doctrina á todos
dos. Su m u e r t e , acaecida en 698, fué gloriosa en aquellos pueblos que él le encomendaba.
portentos, por i n n u m e r a b l e s enfermos que e n - Admirable fué la santidad, vigilancia, p r u d e n -
contraron la salud j u n t o al sepulcro del santo. cia y valor de este ^santo en el gobierno de su
obispado, y la caridad y misericordia p a r a con
SANTA BENITA, VIRGEN—Monja del orden de san los pobres y necesitados. E r a el m á s humilde de
Benito en un convento de Roma, admirable m o - todos, blando con los flacos, severo con los rebel-
delo de humildad y paciencia, consagró toda su des, piadoso con los afligidos, manso en s u s inju-
vida al Esposo celestial. Santa Grata, su amiga rias, celoso y terrible en las cosas de Dios. E r a
y c o m p a ñ e r a , pocos m o m e n t o s antes de morir, rey de Polonia en aquella sazón Boleslao, hijo
tuvo una visión, en que, apareciéndole el a p ó s - del rey Casimiro, el cual, habiendo dado al prin-
tol san P e d r o , le anunció q u e m u y en breve sería cipio m u e s t r a s de valeroso príncipe en las g u e r r a s
introducida en las bodas del divino Cordero. La que trabó con los rusos, después con el regalo
enferma pidió entonces al santo apóstol que fuese se estragó y se dio á todo género de vicios y des-
también llevada luego allá su íntima a m i g a B e - honestidades, y se convirtió en u n a bestia, no
nita, p a r a que pudiesen c o n t i n u a r en el cielo la sólo c a r n a l , sino también fiera y cruel y d e r r a -
amistad s a n t a con q u e habían estado u n i d a s en m a d o r a de s a n g r e h u m a n a . Y como los vicios de
la tierra, y el glorioso santo le contestó que su los príncipes son m á s notados y más dañosos,
c o m p a ñ e r a iría á j u n t a r s e con ella dentro de todo el reino de Polonia estaba m u y escandalizado
treinta días. Efectivamente: cumplido este térmi- y afligido por el mal ejemplo y tiranía de su rey.
n o , estando s a n t a Benita e n t r e g a d a al m á s fervo- Parecióle á Estanislao que tenía obligación de
roso y dulce éxtasis, entregó su a l m a al Criador. avisar, como padre espiritual, á Boleslao de s u s
desafueros. Hízolo con humildad y grave modes-
LA TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SAN MATEO, APÓSTOL — tia, suplicándole u n a y m u c h a s veces que se r e -
En los primeros siglos de la Iglesia fueron llevadas portase, y se fuese á la mano y considerase que
196 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
los pecados de los r e y e s son m u c h o m á s feos que De este milagro tan g r a v e y tan manifiesto q u e -
los de las personas particulares, así por la mayor daron atónitos y helados los adversarios del santo
obligación que tienen á Dios, que los h a hecho obispo, y no tuvieron qué decir, porque P e d r o les
reyes, como por el m a y o r daño que se sigue á declaró toda la verdad, y amonestó á s u s deudos
todo el r e i n o : el cual, con el mal ejemplo de su que hiciesen penitencia de su pecado, y de las m o -
rey, se inficiona. Que si no se enmendaba, s u - lestias que contra justicia habían dado á E s t a n i s -
piese cierto que Dios le castigaría, y por v e n t u r a lao; el cual le ofreció que si q u e r í a vivir algunos
le quitaría el mando y la corona, y le privaría del años, él se los alcanzaría del Señor. Y Pedro e s -
reino que él mismo le había dado. Salió fuera de cogió a n t e s volverse á la s e p u l t u r a y t o r n a r á
sí Boleslao por esta tan s a n t a y j u s t a a m o n e s t a - morir, que q u e d a r en u n a vida tan congojosa y
ción del obispo, porque no quería desistir de su peligrosa, diciendo al santo que él estaba en el
mala vida, ni que hubiese persona en su reino purgatorio, y le quedaba poco tiempo p a r a a c a b a r
que se atreviese á r e p r e n d e r l e . Determinó perse- de p u r g a r los pecados que había cometido en esta
g u i r á Estanislao y hacerle callar mal de su g r a d o , vida; y que m á s quería estar seguro de su s a l v a -
y echarle de su iglesia, y como no hallase ocasión ción, a u n q u e fuese padeciendo las penas que le
v e r d a d e r a p a r a poderlo hacer, buscó u n a fingida restaban por padecer, que ponerse en contingencia
y aparente. de perderla, volviendo al golfo y t o r m e n t a del m a r
Había comprado el santo obispo u n a heredad tempestuoso de este siglo. Que lo que le suplicaba
de un h o m b r e rico, llamado P e d r o , p a r a su i g l e - e r a que rogase á n u e s t r o Señor que le remitiese
sia, y pagado e n t e r a m e n t e el precio de ella; pero aquellas penas, y le llevase presto á gozar de sí
no tenía bastantes e s c r i t u r a s p a r a poderlo p r o - entre los bienaventurados. Con esto, a c o m p a ñ á n -
bar. E r a y a m u e r t o tres años antes el dueño de dole el obispo y g r a n n ú m e r o de gente, volvió
la heredad de quien él la había comprado, y los Pedro á la sepultura, y compuso s u s m i e m b r o s , y
h e r e d e r o s del difunto, por d a r gusto al rey y. pidiendo á los c i r c u n s t a n t e s que le e n c o m e n d a s e n
a p r o v e c h a r s e de la ocasión, pusieron pleito al á Dios, murió la s e g u n d a vez p a r a vivir con Dios
obispo, diciendo que aquella heredad que él había e t e r n a m e n t e . ¿A quién no convirtiera u n m i l a g r o
u s u r p a d o e r a s u y a de ellos. Vióse el negocio tan ilustre y tan evidente como éste? ¿Qué pecho
en cortes delante del rey, y como al obispo le tan d u r o y empedernido puede h a b e r q u e no se
faltasen los recaudos necesarios, y los testi- ablande y enmiende, viendo á un h o m b r e r e s u c i -
gos que sabían la verdad no lo quisiesen decir tado y que quisiera antes t o r n a r á m o r i r que vivir
por temor del rey, fué condenado, mandándole en esta frágil y miserable vida? Mas estaba el c o -
que restituyese la h e r e d a d . Pidió t r e s días de razón del r e y tan abrazado con s u s vicios y tan
término p a r a t r a e r allí á P e d r o , tres a ñ o s antes, encarnizado en sus deshonestidades y c r u e z a s ,
como se h a dicho, difunto, que se la había v e n d i - que todo esto no bastó p a r a reducirle y r e n d i r l e á
do. Diéronselos haciendo b u r l a de él. Mas el Dios; antes como u n a fiera se relamía en la s a n g r e
santo a y u n ó , veló y oró con g r a n fervor á n u e s - inocente de sus subditos, y como animal i n m u n d o
tro Señor, suplicándole que pues aquélla era se revolcaba en el cieno de s u s torpezas, con n o -
causa suya, él la defendiese; y al cabo de los table escándalo de su reino. Tomó Estanislao p r i -
tres días, habiendo ofrecido el santo sacrificio de m e r o todos los medios suaves y blandos que pudo
la misa, se fué á la s e p u l t u r a donde P e d r o es- p a r a s a n a r aquella llaga tan e n c a n c e r a d a del r e y ,
taba enterrado, é hizo quitar la losa que e s t a - y viendo que todos le salían en vano, vino á t o m a r
ba encima, cavar la tierra y d e s c u b r i r el cuerpo, el postrero del h i e r r o y fuego, y á excomulgarle
y tocándole con el báculo pastoral, le mandó apartándole de la comunión de los fieles, como
que se levantase. Al mismo punto obedeció el miembro podrido, p a r a que con este golpe, ó v o l -
m u e r t o á la voz del santo vivo, y se levantó, y viese en sí y se e n m e n d a s e , ó de tal m a n e r a se
por su mandato le siguió h a s t a el tribunal donde perdiese, que no perdiese j u n t a m e n t e consigo el
estaba el rey, y los g r a n d e s y j u e c e s de su corte. reino. Pero el rey, como otro F a r a ó n , con los azo-
Díjoles Estanislao: «He aquí á Pedro, el que me tes Dios m á s se endureció, y sabiendo que el santo
vendió la h e r e d a d , el cual de muerto h a r e s u c i t a - obispo iba á decir misa á u n a iglesia de San M i -
do y está presente. P r e g u n t a d l e si es verdad que guel, envió s u s soldados y ministros que le s a c a s e n
yo le pagué e n t e r a m e n t e lo que p a r a la iglesia me de ella, y le a r r e b a t a s e n del altar si fuese m e -
vendió. El h o m b r e es conocido, la s e p u l t u r a está nester, p a r a matarle. F u e r o n , y queriendo poner
abierta, Dios h a sido el que le h a resucitado p a r a las m a n o s en el santo, que estaba celebrando el
confirmación de la verdad, su p a l a b r a debe ser misterio de n u e s t r a redención, espantados con
m á s firme y cierto a r g u m e n t o de ella, que todos u n a súbita y excesiva luz del cielo, cayeron en
los dichos de los testigos ni e s c r i t u r a s que se p u e - t i e r r a sin poder ejecutar su maldad. Y lo- mismo
den alegar.» sucedió la s e g u n d a y t e r c e r a vez á otros s o l -
DÍA 7 MAYO 197
dados que el rey había enviado p a r a el m i s - á caza cayó del caballo, y fué comido de los p e -
mo efecto. Habiendo ido Boleslao p a r a hallarse r r o s . Y no falta quien diga que hizo penitencia,
presente á aquel detestable espectáculo, y r e c i - y sin ser conocido estuvo en un monasterio s i r -
bir contento viendo por sus propios ojos la m u e r - viendo en la cocina, hasta que acabó su vida.
te del que tenía por cruel enemigo; y como los La m u e r t e de san Estanislao (según Martín
sayones despavoridos volviesen a t r á s sin poder Cromero) fué el año del Señor de 1079, y fué
ejecutar lo que su señor les había mandado, y r e - á los 11 de abril. Y después se trasladó su c u e r -
prendiéndoles de flojos y pusilánimes, arremetió po á los 8 de m a y o ; a u n q u e por estar este día
al santo, y él mismo por su mano le dio con la ocupado con la Aparición de san Miguel, celebra
espada un golpe tan terrible en la cabeza, que los la Iglesia su fiesta á los 7 de mayo. Después, por
sesos se esparcieron por las paredes; y luego los los años de 1253, ciento setenta y cuatro años
de su g u a r d a allí en el altar donde estaba le a c a - después de su m u e r t e , Inocencio IV, sumo p o n -
baron de matar, y le hicieron pedazos; arrojando tífice, le canonizó, y le puso en el catálogo de
aquellos miembros sagrados por los campos, p a r a los santos, habiendo precedido algunos s i n g u -
que fuesen comidos de los perros y de las f i e r a s . lares milagros que Dios obró p a r a h o n r a r y
Mas el Señor envió de cuatro partes cuatro á g u i - magnificar al santo obispo m á r t i r . Y nuestro muy
las de notable grandeza, que se pusieron allí c e r - santo padre Clemente VIII mandó que la fiesta de
ca del santo cuerpo, y milagrosamente le defen- san Estanislao se pusiese en el Breviario romano,
dieron dos días enteros; y fueron vistas m u c h a s y que se celebrase con oficio de dúplex en toda la
luces de noche en el aire sobre aquellas s a n t a s Iglesia católica. Sacóse esta vida de F r . Lorenzo
reliquias. De aquel milagro, movidos algunos s a - Surio en el segundo tomo de las Vidas de los
cerdotes y p e r s o n a s piadosas, que al principio santos, á los 11 de abril, de J u a n Longino, c a n ó -
estaban encogidas por miedo del cruel tirano B o - nigo de Cracovia, y de Wandalia de Alberto
leslao, tomando á n i m o , recogieron los m i e m b r o s Krancio, en el tercero libro, á los capítulos doce,
de su santo cuerpo esparcidos, y los compusieron trece y catorce, y de Martín Cromero, autor muy
y t o r n a r o n á j u n t a r ; y con otro milagro, por v o - grave, en su Historia de las cosas del reino de
luntad del Señor, vinieron á u n i r s e y t r a b a r s e Polonia, al fin del cuarto, y en el principio del
entre sí, tan sólida y e n t e r a m e n t e como si n u n c a libro nono, y de las lecciones aprobadas con la
h u b i e r a n sido divididos ni apartados, y sin quedar autoridad de la sede apostólica.
rastro ni señal en ellos de las h e r i d a s . E n t e r r a r o n (P. Ribadeneira.)
el cuerpo entero á la p u e r t a de la m i s m a iglesia
de San Miguel, donde h a b í a sido m u e r t o : de allí SAN PÍO Y, DE LA ORDEN DE PREDICADORES, PAPA Y
á diez a ñ o s le trasladaron á la ciudad de Cracovia, CONFESOR.—El santísimo pontífice de la Iglesia,
y con g r a n d e h o n r a le sepultaron en medio del digno sucesor de san P e d r o , hijo y gloria de la
templo de la fortaleza de aquella ciudad. esclarecidísima orden de predicadores, Pío V de
No se puede fácilmente creer el sentimiento que este n o m b r e , nació en el Bosco, villa antigua y
hubo en el reino de Polonia y en los otros de la pequeña del estado de Milán, m u y conocida ya
cristiandad, de un caso tan lastimoso y a b o m i n a - por h a b e r sido oriente de este incomparable
ble, y lo que todos los buenos pronosticaron de varón, á 17 de enero de 1504, día de san Antonio
los desastres y calamidades que habían de llover abad. Sus padres fueron Paulo Ghislerio, de a n t i -
sobre aquel desventurado rey. Pero el- que hizo g u a familia, y Domina Augeria, pobres de los
mayor demostración fué el s u m o pontífice G r e g o - bienes de fortuna, y ricos por el hijo que les c o n -
rio VII, el cual, queriendo castigar un caso tan cedió el Señor, el cual nació en u n a choza para
atroz y la injuria tan e x t r a ñ a que se había h e c h o ascender á la tiara, como se gloriaba R o m a de
á la Iglesia, puso entredicho en todo el reino de -que s u s fundadores habían subido de las chozas
Polonia. Excomulgó y anatematizó al rey B o l e s - pajizas al cetro del m u n d o . L l a m á r o n l e en el
lao, y le privó del reino, y mandó á los obispos bautismo Miguel, el cual n o m b r e mudó en su
que sin su licencia no ungiesen ni coronasen á coronación en el de Pío. Su espíritu generoso e r a
nadie por rey: y á todos los que intervinieron en m a y o r que la fortuna de s u s p a d r e s , y así, d e -
la muerte del santo obispo y m á r t i r los excluyó á seando ellos que tomase algún oficio p a r a s u s -
ellos, y á todos sus descendientes hasta la c u a r t a tentarse á sí y á ellos, por no tener posibilidad
generación, de todos los oficios, beneficios y r e n - p a r a costearle los estudios, n u n c a pudieron redu-
tas eclesiásticas. Y el miserable rey, aborrecido cirle á que en esto siguiese su gusto, a u n q u e en
de todos, y atormentado del verdugo cruel de su todo lo demás estaba rendido á su voluntad, como
propia conciencia, huyó de Polonia á H u n g r í a , bueno y obediente hijo, porque Dios, que le d i s -
donde no m u c h o después, no pudiéndose sufrir, ponía p a r a cabeza de su Iglesia, le dio g r a n d e
él mismo se mató: a u n q u e otros dicen que yendo inclinación á las letras, como también á la virtud,
TOMO n 26
198 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
viéndose en su niñez no pocos r a s t r o s de la s a n - con g r a n d e alabanza, p r o c u r a n d o e n s e ñ a r á s u s
tidad á q u e h a b í a de ascender cuando v a r ó n . discípulos con s u s p a l a b r a s la ciencia, y con s u s
A c e r t a r o n á p a s a r dos religiosos de santo Do- obras la virtud, sin que él por maestro gozase los
m i n g o por su pueblo, y viendo al niño, ellos se privilegios que el magisterio le permitía; antes
aficionaron á Miguel por ver su b u e n a inclinación, dándose por m á s obligado de dar ejemplo á todos
y Miguel se aficionó á los religiosos, deseando los frailes, cuanto su ejemplo era m á s poderoso,
t o m a r su hábito y profesión; porque ya Dios le p r o c u r a b a ser el m e n o r en los oficios humildes
h a b í a dado deseos de ser religioso, a u n q u e no del convento, y el p r i m e r o en las acciones de
d e t e r m i n a b a en qué religión le había de servir. comunidad, uniendo las ocupaciones de la a u l a
Lleváronle aquellos padres consigo al convento con las del coro, y las de religioso con las de
de Voguera de la provincia de L o m b a r d í a , donde lector; porque decía que p a r a perfección, no p a r a
sirvió en la sacristía, y comenzó á estudiar las e x c u s a r de obligaciones, trabajaba. La m i r a q u e
p r i m e r a s letras, dando tan b u e n a cuenta de su tenía en los estudios e r a la gloria de Dios y p r o -
p e r s o n a en cuanto se le e n c a r g a b a , y mostrando vecho de las a l m a s , y por eso era su o r d i n a r i a
tan buen ingenio, y tanta modestia y compostura lección la s a g r a d a E s c r i t u r a , que le servía de
en todas s u s acciones, que todos los frailes se libro de estudio y de m a t e r i a de meditación, h a -
aficionaron á él, y los dos religiosos que le h a - llando en ella luces su entendimiento y a r d o r e s
bían traído, sin dificultad negociaron que tomase su voluntad, con que a u m e n t a r las llamas de
el hábito en el convento de Vilevano, que es casa a m o r de Dios y los prójimos que a r d í a n en su
de noviciado de aquella provincia de Lombardía. pecho. E r a m u y amigo de la celda y de los libros,
En viéndose el hábito de santo Domingo empezó y dábanle en el rostro los religiosos ociosos, q u e
á d a r ejemplos de todas las virtudes, dándose se andan por el convento buscando con quien
prisa por alcanzar y adelantarse á los que veía ir p e r d e r el tiempo, q u e no les g u s t a el estudio ni la
m á s adelante en el camino de la perfección. Con- oración; y de éstos h u í a con g r a n cuidado, p o r q u e
siderábase m u e r t o al m u n d o y vivo á Dios sola- tienen u n mal contagioso, que le pegan á c u a n t o s
mente, y así su modestia, obediencia y humildad, t r a t a n con ellos. Recibió el sacerdocio en Genova,
eran de quien ni tenía sentidos, ni potencias, ni año de 1522, y añadiéndose á las obligaciones de
ojos p a r a ver, ni oídos p a r a oir, ni voluntad para religioso las de sacerdote, cumplió con todas
q u e r e r ; queriendo sólo lo que el superior le orde- perfectamente. J u n t ó la provincia de L o m b a r d í a
naba, y teniendo por más conveniente lo que el capítulo en P a r m a , y encargándole el acto que se
m a n d a b a la obediencia, olvidándose de su patria, había de tener en aquella ciudad delante de toda
p a d r e s y parientes, como si no los h u b i e r a tenido la provincia, defendió en treinta conclusiones la
j a m á s , ó h u b i e r a nacido fuera del m u n d o , a c o r - autoridad del vicario de Cristo contra L u t e r o y
dándose solamente de Dios y de las virtudes con Calvino, enemigos declarados de Cristo, y c o n -
que había de a g r a d a r l e ; de la oración, en que futó m u c h o s e r r o r e s y herejías que habían n a -
gastaba m u c h a s h o r a s ; de los rigores y p e n i t e n - cido en aquel tiempo, con aplauso y admiración
cias, en que necesitaba m á s de freno que de de cuantos le oyeron; porque defendió la silla
espuela; de la mortificación con que n e g a b a todos de san Pedro con t a n t a fuerza y e n e r g í a , como
s u s gustos; de ejercicios de devoción, humildad y si supiera que Dios le h a b í a de s e n t a r algún día
caridad en que se empleaba gustosamente; y en ella. Empezaron los prelados á ocuparle en el
finalmente, todos s u s cuidados eran crecer cada gobierno, pareciéndoles que su ciencia, virtud
día m á s en la perfección, c a m i n a n d o de virtud en y prudencia habían de componer un perfectísimo
virtud y poniendo los pies en las huellas que dejó superior. F u é dos veces prior en Vilevano, p o r q u e
santo Domingo á s u s hijos, p a r a lo cual .leía con aquella casa, que le mereció hijo, quiso dos veces
atención la vida de este g r a n patriarca. gozarle padre. Fuélo u n a vez en Songino, y otra
en Alva, y llegó-á estos puestos y otros que tuvo
Acabado el año de noviciado, y h e c h a su profe-
en la religión por el camino seguro de la obedien-
sión, fué enviado á estudiar primero en Vilevano,
cia, que conduce á los aciertos, siendo necesario
y luego en la universidad de Bolonia, para que
obligarle con preceptos á que admitiese las e l e c -
en aquel no menos, religioso que sabio convento,
ciones, no por el camino de la ambición, que p a r a
que tiene allí la religión de santo Domingo, j u n t a s e
en despeñaderos y precipicios. Con esto se dice
F r . Miguel las virtudes con las letras, y saliese
cuan bien cumplió con las obligaciones de p r e l a -
no menos religioso que docto; y o l dio tales m u e s -
do: p r o c u r a b a ir delante de todos p a r a suavizar á
t r a s de la agudeza de su ingenio y felicidad de su
s u s subditos el rigor de la observancia, no faltaba
memoria, que acabando los cursos de discípulo le
á los maitines de media noche, y asistía á todas
hicieron maestro de filosofía, y acabada la filosofía
las h o r a s del día; e r a m u y celoso de la g u a r d a de
fué nombrado maestro de estudiantes, y luego de
la regla, y m u y amoroso con los religiosos; a f e r -
teología; y en estos ejercicios gastó m u c h o s a ñ o s
DÍA 7 MAYO 199
vorizaba á los tibios, adelantaba á los fervorosos, respeta á nadie, así de amigos como de enemigos,
e n s e ñ a b a á los i g n o r a n t e s , estimaba á los sabios, robaban p a r a sustentarse. Trescientos soldados con
consolaba á los tristes, socorría á los necesitados, su cabo dieron en el convento, con ánimo de r o b a r
y todos hallaban en él ejemplos, fervor, consuelo, los bastimentos que habían recogido los frailes.
alivio, maestro y p a d r e , y sólo parece que no Sosegó el movimiento el santo prior, diciendo á
hallaban superior, porque los t r a t a b a con llaneza los soldados que no quería poner ley más estrecha
y afabilidad de h e r m a n o y compañero, a u n q u e no á su necesidad de lo que ella era; antes r e m e d i a r
por esto dejaba sin castigo las faltas, ni disimula- la de todos. Si había concierto, que él tenía m a n -
ba, con los culpados. E x h o r t a b a á s u s subditos á tenimientos p a r a m u c h o s días; pero si desorden,
la oración y estudio, diciendo que son como dos ni para uno, y quedaría el convento desolado y su
pechos que dan sustento al a l m a del religioso. necesidad en pie. Con esto, sosegada la gente de
E r a difícil en d a r licencia p a r a salir fuera de casa, g u e r r a , quedó en el monasterio tan compuesta por
diciendo era indecente que quien predica peniten- la prudencia del santo, que el ruido de las a r m a s
cia y profesa retiro a n d e v a g u e a n d o por las calles j a m á s turbó la quietud religiosa. Acudían á las
y plazas como si fuera seglar. Decía que el goloso h o r a s , tenían celdas señaladas, y con lección c o -
no puede ser casto, y q u e la comida se h a de to- mían en el refectorio, mezclados e n t r e los frailes,
m a r como se toma la medicina: solamente lo n e - como si fuesen religiosos y no soldados. Los d e -
cesario p a r a c o n s e r v a r la vida y r e c o b r a r la s a - m á s que estaban de guarnición, apremiados de
lud. Y lo que e n s e ñ a b a eso hacía, porque era igual necesidad, acometieron también al m o n a s -
g r a n d e su abstinencia y riguroso su a y u n o ; y así terio, coligiendo del tiempo que había se s u s t e n -
viviendo en R o m a , y quejándose u n caballero de taban los otros era su provisión m u y g r a n d e :
que hacía excesivos calores, respondió él: «Quien acudieron á las puertas para e c h a r l a s por tierra;
poco come y bebe, poco siente el calor de Roma.» los frailes, turbados, temían aun m a y o r daño, y
Teníase por cosa r a r a el verle fuera de casa, y los soldados, p a r a resistir, no eran bastantes. Hizo
cuando salía e r a tal su modestia y compostura en a b r i r el prior las p u e r t a s , y puesto delante les dijo
todas las acciones, y tan parecido en esto á san con g r a n d e á n i m o : «¿Qué es esto? ¿Aun la iglesia
B e r n a r d i n o de Sena, como también en la disposi- y l u g a r e s s a g r a d o s no h a n de v a l e m o s contra vos-
ción del cuerpo y facciones del rostro, que a l g u - otros? ¿Qué h a r á n los alemanes herejes cuando
nos le empezaron á llamar B e r n a r d i n o , y se ex- los católicos se atreven á la religión? ¿Qué pudié-
tendió tanto esta voz en g r a n parte de Italia, que r a m o s t e m e r si los enemigos e n t r a r a n la tierra,
por el n o m b r e de B e r n a r d i n o , y no por el de fray cuando tal violencia padecemos de los que nos
Miguel, era conocido. Siendo prior de Vilevano defienden? Aun el ímpetu de los vencedores refre-
le escogió por su confesor el m a r q u é s de Pescara, n a la r e v e r e n c i a de los l u g a r e s santos, y ¿vosotros
que era g o b e r n a d o r de Milán. A n d a b a con un violaréis y meteréis á saco vuestros altares y s a -
hábito pobrísimo, u n a capa llena de remiendos, y cerdotes, que os sustentan contra el enemigo m á s
siendo necesario c a m i n a r m u c h a s veces desde Vi- que las propias espadas? Confieso la necesidad;
levano á Milán, q u e dista casi seis leguas, le di- pero ¿qué m á s podemos h a c e r nosotros que con
jeron los religiosos que c o m p r a s e en Milán otra las vituallas de treinta s u s t e n t a r á trescientos? Ne-
capa, siquiera p a r a defenderse de las a g u a s en los g a m o s á n u e s t r a s vidas el sustento por r e p a r t i r -
viajes que h a c í a . A que respondió: «No, padres; le con vuestros h e r m a n o s ; y ¿el galardón s e r á
que somos pobres m e n d i c a n t e s , y á los mendigos saco? Si la r e v e r e n c i a de este hábito no os m u e v e ,
con u n a capa les basta. Y yo por prelado tengo no sólo á nosotros, sino á vuestros compañeros,
m a y o r obligación de d a r ejemplo.» Mas a u n q u e quitáis lo que quitáredes; ellos defienden su parte,
gustaba de t r a e r el vestido pobre, quería que e s - y Dios, á quien agraviáis, y en cuyo a m p a r o
tuviese limpio, porque decía: «Cuanto m e a g r a d a estamos, defenderá la nuestra.» Suspensos d e t u -
en los religiosos la pobreza, tanto me ofende la vieron estas razones llenas de fuego á los solda-
poca limpieza.» Caminaba á pie de un convento á dos, sin que pasasen del p r i m e r u m b r a l ni r e s -
otro, con u n a talega al h o m b r o , en que llevaba el pondiesen palabra. Sólo u n o , alzando la voz, dijo:
breviario, u n a túnica de lana y algún pan; y en «Padre, m u y soberbio habla;» y él respondió: «En
esto se r e s u m í a toda la provisión de s u s viajes, en defensa de la Iglesia decir y morir;» con que, sin
los cuales h a b l a b a de Dios con los c a m i n a n t e s , ó h a c e r daño, se fueron todos. También los trescien-
á solas con Dios vocalmente con h i m n o s y salmos, tos, mejorada la e s t r e c h u r a del tiempo, dejaron el
y mentalmente con afectos y sollozos. monasterio; y según su posibilidad gratificaron
Siendo prior de Alva, en u n caso que le sucedió, el acogimiento.
mostró su fortaleza, caridad y prudencia. Abrasa- Los grisones, que son los antiguos rhetos, m e -
ban j u n t a s la g u e r r a y la h a m b r e al Piamonte, y tidos en los Alpes de Alemania, gente inculta, y
los soldados, apremiados de la necesidad, que no que aun no se h a desnudado del todo de lá fiereza
200 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
a n t i g u a , por l a vecindad que tienen con los c a n - g r a n d e s cosas en servicio de la fe, con tanto celo
tones herejes de los esguizarios, como gente sin de reducir los herejes al camino de la verdad, q u e
letras, se dejaron inficionar poco á poco. Habitan á los que con pública penitencia y nota de infamia
las fuentes del R h i n , h a s t a el lago Lario, hoy de se reducían en los cadalsos, los sentaba él á su
Como, y por el comercio con el ducado de M i - mesa: costumbre que g u a r d ó a u n siendo c a r d e n a l .
lán: el fuego que en ellos se había emprendido P o r h a b e r h e c h o inquisición del obispo de B é r g a -
a m e n a z a b a incendios á toda L o m b a r d í a é Italia. m o , que era hereje, el mismo obispo y el m a g i s -
P a r a remedio de tan g r a v e daño fué elegido fray trado de la ciudad enviaron g r a n t r o p a de gente
Miguel Ghislerio por inquisidor de Como, y l u e - que le prendiesen ó m a t a s e n : cercaron el conven-
go se v i o que había sido elección del cielo. Corría to y aplicaron escalas, por que no se l e s e s c a p a s e .
de noche disfrazado los valles, expuesto á todos Había tenido noticia el santo del peligro que le
los temporales, y con g r a n peligro de la vida, y a m e n a z a b a , y cuidando m á s de g u a r d a r el p r o c e -
espiando los designios de los enemigos, prevenía so de lo actuado q u e su vida, e n t r e g ó los papeles
m u y con tiempo los remedios, aprovechándose de á un religioso de san F r a n c i s c o , y él se estuvo en
la industria de B e r n a r d o Odiscalco, g e n t i l h o m b r e su convento sin temor, h a s t a que oyendo el ruido
de Como, que profesó amistad con el santo, y le de gente y a r m a s , habiendo hecho oración y pues-
daba los avisos necesarios. Los de F e l m a e n v i a - ta su vida en m a n o s de Dios, p a r a que lo g u a r d a -
ron á un mercader de Como doce balas de libros se p a r a defensa de su fe, ó la recibiese por vícti-
llenos de e r r o r e s , p a r a que los repartiese por las m a de la verdad, salió al e n c u e n t r o á los que e n -
principales ciudades de Italia: industria m u y usa- traban ya en el convento, como Cristo á los que
da de los herejes p a r a d e r r a m a r la ponzoña con le venían á prender, y con u n a voz los hizo r e t i -
disimulo por todas partes, haciendo beber el v e - r a r y volver las espaldas: atemorizados como si
neno por los ojos á los incautos. Súpolo el santo vieran venir sobre sí u n ejército a r m a d o . Cobró
inquisidor, e m b a r g ó los libros por el santo oficio; s u s papeles y partióse á R o m a por caminos e x c u -
pero el m e r c a d e r se quejó al vicario que g o b e r - sados, p o r q u e en m u c h a s partes h a b í a p u e s t a s
naba el cabildo, por estar aquella iglesia en sede espías p a r a quitarle la vida: y siendo e x a m i n a d o s
vacante del inquisidor, porque le h a b í a quitado los procesos en R o m a , fué llamado á ella el o b i s -
los libros; y el vicario los sacó con violencia de po, y convencido de m u c h o s e r r o r e s , castigado
donde estaban, y se los llevó á su casa. R e q u i r i ó - como m e r e c í a . Vacó en esta ocasión el oficio de
le el santo inquisidor, amenazóle con c e n s u r a s , comisario g e n e r a l de la inquisición s u p r e m a , y
excomulgóle; y no aprovechando por esta vía, e s - proveyéronle en el santo inquisidor, juzgando que
cribió á los c a r d e n a l e s de la inquisición de R o m a no se podía h a l l a r otro m á s digno, ni m á s á p r o -
lo que pasaba. F u e r o n citados á R o m a el vicario pósito p a r a aquel puesto.
y cabildo; y el santo inquisidor se v i o en g r a n p e - Cada día se daba m á s á conocer la santidad de
ligro, porque le a m e n a z a r o n con la m u e r t e si m á s F r . Miguel, y con los príncipes eclesiásticos de
contradecía; y como n a d a bastase para c e r r a r la la corte r o m a n a cobró tanto crédito, que le tenían
boca al que estaba dispuesto á perder la vida por por digno de las p r i m e r a s dignidades; especialmen-
defender la fe, se alborotó el pueblo contra él, te J u a n Pedro Carrafa, cardenal teatino, y p r e s i -
incitado de los interesados, y un día a r r e m e t i e r o n dente de la inquisición s u p r e m a , le estimaba m u -
á él p a r a apedrearle: de que escapó difícilmente cho y gustaba de h a b l a r con él y t r a t a r los n e g o -
con el a m p a r o de Odiscalco, su amigo, que sosegó cios de la fe, y decía m u c h a s veces á s u s familiares
el alboroto y le defendió en su casa. Después de y amigos: «Fr. Miguel es g r a n siervo de Dios, y
a l g u n o s e n c u e n t r o s con personas poderosas, se sus virtudes m e r e c e n los m a y o r e s puestos de la
partió á Roma; y a u n q u e tenía en aquella corte Iglesia.» F u é después asumpto al pontificado el
a l g u n o s émulos, bien prevenidos de s u s e n e m i - cardenal teatino, q u e se llamó en s u coronación
gos, venció la verdad á la m e n t i r a , y salió con Paulo IV, y vacando el obispado de Nepi, eligió
tanta h o n r a y crédito, que los cardenales de la p a r a aquella dignidad á F r . Miguel. Rehusólo
inquisición, juzgando que pecho tan fuerte c o n - cuanto pudo, y rogóle que le dejase volver á su
venía p a r a el servicio de la fe, le e n c o m e n d a r o n celda, porque la corte era p a r a él m u y pesada.
cierta averiguación en medio de los grisones, en Respondió el sumo pontífice: «¿A la celda os q u e -
materia m u y peligrosa; y persuadiéndole a l g u n o s réis ir? P u e s yo os pondré unos grillos y os e c h a -
que mudase el hábito p a r a e n t r a r confínenos ries- ré u n a cadena con que ni a u n después de mis días
go, él replicó que él había tomado aquel hábito podáis volver á vuestro convento.» Bien entendió
p a r a m o r i r con él, y que m o r i r por la religión e r a 6 l santo varón que esto e r a prometerle capelo, y
logro, y más p a r a deseado que p a r a temido. H i - díjole: «Santísimo padre, ¿queréisme s a c a r del
ciéronle después inquisidor de Bórgamo, donde purgatorio para m e t e r m e en el infierno?» F i n a l -
procedió contra personas m u y poderosas, é hizo mente, le obligó el pontífice, y con precepto de
DÍA 7 MAYO 201
obediencia, á que aceptase la mitra, y él inclinó llamaba á n i n g ú n criado á la h o r a de comer ó
la cabeza, á la que tenía por carga m u y pesada; dormir, diciendo que aquel tiempo era debido al
a u n q u e tantos la tienen por muy ligera, por m i r a r descanso del cuerpo; y esta costumbre g u a r d ó
en ella solamente las piedras preciosas que r e s - siendo sumo pontífice. Hacíales frecuentar los
plandecen, y no las obligaciones que t r a e consigo sacramentos, y por certificarse m á s , en días s e -
el h a b e r de dar á Dios cuenta de m u c h a s almas. ñalados los comulgaba de su mano á todos. F i -
Después le hizo cardenal del título de Santa M a r í a n a l m e n t e , su casa era como él la deseaba: por
super Minervam, y se llamó cardenal Alejandrino, defuera, palacio de un príncipe, y por de dentro,
por la razón que aquí diré: E s c o m ú n en Italia, monasterio de religiosos en la orden de vida y
como en E s p a ñ a lo usan a l g u n a s religiones, dejar concierto de tas c o s t u m b r e s .
los religiosos s u s apellidos propios y t o m a r los Murió Paulo IV á 28 de agosto de 1559. S u c e -
de s u s patrias. Al e n t r a r en la religión F r . Mi- dióle Pío IV á 26 de diciembre del mismo año, y
guel, habiendo de dejar el apellido d e . G h i s l e r i o , a u n q u e el nuevo pontífice se portó con g r a n d e
no quiso el prior que le tomase del Bosco, por ser severidad con los parientes y h e c h u r a s de P a u -
áspero, sino de Alejandría de la Palla, á cuya j u - lo IV, no entró en esta cuenta el cardenal Alejan-
risdicción pertenece el Bosco, y así se llamó desde drino, a n t e s por s u s g r a n d e s méritos le confirmó
entonces F r . Miguel Alejandrino, y después c a r - en el cargo de sumo inquisidor, que su p r e d e c e -
denal Alejandrino, y conservó este n o m b r e h a s t a sor le había dado, y le dio el obispado de Monreal,
que ascendió al pontificado. Creó el s u m o pontí- que estaba vaco. P o r t á b a s e el santo cardenal con
fice un huevo oficio de s u m o inquisidor, á quien g r a n justificación en todos los negocios, g o b e r -
estuviesen sujetos todos los jueces de las c a u s a s nándose sólo por las reglas de la justicia y razón,
de la fe, en todas las cosas que tocasen á este tri- oponiéndose á los otros cardenales y al mismo
bunal: hizo s u m o inquisidor al cardenal Alejan- s u m o pontífice en las pretensiones que no eran
drino, y ejercitóle' con s u m o acierto; m a s como conformes á su dictamen, a u n q u e por esto e x p e -
empezó en él esta dignidad, acabó también, sien- rimentó g r a n d e aspereza y oyó palabras m u y i n -
do el primero y el postrero que la tuvo: queriendo j u r i o s a s á su persona; pero su ánimo invencible
Dios que él solo gozase esta h o n r a en premio de solamente se dejaba v e n c e r de la razón, no del
su celo sin s e g u n d o . favor ni del temor; y así diciéndole algunos que
Con las n u e v a s dignidades mudó el santo obispo, condescendiese algo con el tiempo, no sucediese
cardenal ó inquisidor de casa; pero no de costum- que le e n c e r r a s e n en u n castillo, respondió el
bres; pasó del monasterio al palacio, pero llevó al m a g n á n i m o príncipe: «En caso que por decir la
palacio las virtudes del monasterio; conservó la verdad no pueda yo estar en el colegio c a r d e n a l i -
humildad, modestia y aspereza de vida que había cio, no me faltará u n a celda en mi religión.» Por
adquirido en la religión. Él a n d a b a vestido con u n esto decía el cardenal Aníbal Buzuto que en el
hábito pobre de santo Domingo, y las salas de s u sagrado colegio m á s valía el voto solo de A l e -
palacio no se a d o r n a b a n con tapicerías, ni su m e s a j a n d r i n o , que el de todos los cardenales juntos.
se servía con vajilla de plata, sino de b a r r o . Su Contradijo u n día con toda resolución al papa,
familia era de veinte personas por cumplir con la y negó el voto que fuesen creados cardenales dos
dignidad, y no servir á la ostentación, y r e s e r v a r sobrinos suyos de poca edad, concediéndolo los
algo que dar á los pobres, de cinco mil escudos otros cardenales; y admirado el cardenal de San
que sólo tenía de renta. A los criados que recibía Angelo, decía después que si fuera señor de m u -
les avisaba que no e n t r a b a n en un palacio, sino chos tesoros, los diera por h a b e r dicho al papa su
en un monasterio, ni á s e r v i r á un cardenal, sino parecer con la resolución que Alejandrino, y a ñ a -
á un religioso: y así habían de vivir como en un día con admiración: «Entre tantos señores, y e n -
monasterio de religiosos; que en su casa no había tre tanta nobleza, ¿sólo osa h a b l a r un pobre fraile?
de h a b e r m u r m u r a c i o n e s , c h i s m e s , envidias, ni Dios le pondrá en la silla de San Pedro, pues h a
emulaciones, porque todos estaban con oficio de mostrado m e r e c e r l a m á s que todos.»
criados; pero con estimación y a m o r de hijos, y No fué pronóstico vano, como se fundaba en
así se debían a m a r como h e r m a n o s . Tratábalos méritos, porque muerto Pío IV, con g r a n d e c o n -
con afabilidad, remediaba con a m o r s u s necesida- formidad del sacro colegio, fué elegido el cardenal
des, y con piedad los c u r a b a y r e g a l a b a en s u s Alejandrino, y a u n q u e él procuró embarazarlo y
enfermedades. Daba á todos suficientes salarios resistió á su elección cuanto pudo, h u b o de obede-
contra el estilo de R o m a , donde suelen los p r í n - cer á Dios, que le m a n d a b a tomar el gobernalle
cipes p a g a r á s u s criados con p e q u e ñ a s raciones, de la nave de san Pedro p a r a bien de toda su I g l e -
pero con g r a n d e s promesas y excesivas e s p e r a n - sia. F u é profetizada esta elección a l g u n o s días
zas, que ellas son de viento y se suelen q u e d a r en antes por personas santas, y san Felipe Neri dijo
el aire. P o r m u c h a necesidad que tuviese n u n c a á un hijo, compañero suyo, que sería sumo pontí-
202 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
fice quien m á s descuidado estaba, y no pretendía collos ni peligros, que Dios no d e s a m p a r a á los
ni p e n s a b a ser papa, que era el cardenal A l e j a n - que él escoge, y ayuda á los q u e confían en él.»
drino. Sobre la ciudad de L o n d r e s , cabeza del Cuanto iba colocando el Señor á su siervo en
reino de I n g l a t e r r a , apareció un cometa h o r r e n d o , m á s alto lugar, tanto m á s resplandecían s u s v i r -
de los que llaman crinitos, que duró m u c h o s días, tudes, como el sol: que entonces nos a l u m b r a
y era de color de s a n g r e . Viéronse fuegos e s p a n - m á s , cuando está sobre nosotros; y si c u a n d o r e -
tosos en el cielo, y u n a m a n o m u y g r a n d e con u n a ligioso parecía santo, y m á s santo cuando obispo
espada, amenazando en las n u b e s . Y bien mereció y cardenal, cuando s u m o pontífice pareció s a n -
I n g l a t e r r a aquel funesto aviso de la elección de tísimo en las o b r a s , como en el n o m b r e . No fué
Pío V, como de calamidad g r a n d í s i m a p a r a las recibida su elección del pueblo r o m a n o con el
herejías de aquel reino, que con a r m a s y c e n s u r a s aplauso y alegría que la de otros pontífices, p o r -
persiguió, declarando á su r e i n a Isabel por hereje, que su encogimiento les parecía e x t r a ñ e z a , su
y absolviendo á s u s vasallos del j u r a m e n t o de retiro severidad, su silencio melancolía, su c o n s -
fidelidad, porque no hay p a r a el malo prodigio tancia m a l a condición, y temía- h a l l a r u n juez
m á s funesto que el imperio del justo, y p a r a el riguroso en el que deseaban amoroso p a d r e . Supo
hereje que el imperio del católico, pío y religioso esto el santo, y dijo á quien se lo avisó: «Dios
príncipe; a u n q u e si p a r a la herejía fué cometa, me d a r á g r a c i a para o b r a r , de modo q u e se duela
p a r a el reino fué astro de salud y felicidad, en lo m á s R o m a de mi m u e r t e que de mi elección.»
que cabía en un mal tan sin remedio. Quisiera Empezó su gobierno g a n a n d o con liberalidad y
conservar en su coronación el n o m b r e de Miguel, misericordia el a m o r de todos, quitando los exce-
por devoción al s a g r a d o arcángel san Miguel, y sos que sirven sólo á la ostentación, y excediendo
dejólo de h a c e r por h u i r la singularidad y no ser á s u s predecesores en la liberalidad que a g r a d a
el primero de este n o m b r e ; y tomó el n o m b r e de á la misericordia. M a n d a b a n los pontífices el día
Pío por dar gusto á san Carlos Borromeo y á otros de su coronación en San P e d r o a r r o j a r g r a n c a n -
c a r d e n a l e s , h e c h u r a s de Pío IV, que se lo pidieron tidad de dinero, g r a b a d a s en la moneda s u s a r -
p a r a h o n r a de su predecesor. Desde la capilla de m a s . Tocaba la m a y o r parte de este desperdicio, no
la adoración le llevaron á la basílica de San Pedro al m á s pobre, sino al más venturoso, y la codicia
á a d o r a r el santísimo S a c r a m e n t o ; y sucedióle de la multitud h a c í a estragos en sí m i s m a , s a -
aquí u n a cosa m u y s i n g u l a r : Puesto de rodillas liendo m u c h o s estropeados y h e r i d o s , y a l g u n o s
delante de aquella s o b e r a n a Majestad, le daba ahogados por salir ricos. M a n d ó que no se a r r o -
g r a c i a s porque le había levantado del polvo de la jase dinero alguno, y que aquella cantidad d o b l a -
t i e r r a á la s u p r e m a dignidad de la Iglesia, y pedía da se repartiese á los pobres de la ciudad, p a r a
fuerzas p a r a llevar tan g r a n d e peso, siendo s u s que la limosna buscase á los necesitados, y no la
ojos dos fuentes de lágrimas, que hacían c o r r e r la comprasen ellos á costa de h e r i d a s y d e s g r a -
humildad y el agradecimiento: Pero el demonio, te- cias. Coronóse á 17 de enero de 1566, día de san
miendo la g u e r r a que se le prevenía en tan santo Antonio, en que había nacido al m u n d o , y recibía
pontífice, haciendo a r m a s de su m i s m a humildad, la corona s u p r e m a de toda la cristiandad y del
le propuso que h a r í a bien en r e n u n c i a r aquella orbe. A c o s t u m b r a b a n los pontífices cada a ñ o el
dignidad, porque e r a temeridad, siendo él un pobre día de su coronación h a c e r u n convite espléndido
fraile, acostumbrado m á s al retiro de su celda que á todos los cardenales y embajadores, en que se
al bullicio de la corte, y á t r a t a r con religiosos po- gastaban mil escudos: dióle este p r i m e r año con
bres y h u m i l d e s , que con príncipes, g r a n d e s y po- disgusto, por no a l t e r a r tan presto aquella c o s -
derosos, admitir el gobierno de todo el orbe, en t u m b r e ; m a s considerando la superfluidad del
que habían vacilado los mayores h o m b r e s del mun- gasto, no quiso h a c e r convite los d e m á s a ñ o s , y
do, y tomar el gobernalle de u n a nave que había mandó dar la cantidad q u e en esto se h a b í a de
de n a v e g a r sobre las olas h i n c h a d a s y entre las gastar á monasterios pobres, p o r q u e decía q u e
d e s h e c h a s t o r m e n t a s . Turbóse el santo, y combati- á la h o r a que aquellos príncipes comían con t a n t a
do de temores y recelos, dudaba qué debía h a c e r , g r a n d e z a y regalo, gemían los pobres debajo de
cuando le habló un ángel enviado de Dios, y le la h a m b r e y necesidad, y que en el juicio de Dios
dijo: «¿De qué te t u r b a s y afliges? ¿Has pretendido se le había de pedir estrecha c u e n t a de cómo h a -
ó deseado tú esla dignidad?» Respondió el santo: bía administrado la hacienda de Jesucristo. Mandó
«Sabe el Señor que no, ni j a m á s tal cosa me vino á los limosneros que le trujesen las m a t r í c u l a s
al pensamiento.» «Pues no te t u r b e s ni desconfíes de los pobres que había en R o m a , y a u m e n t ó las
(dijo el ángel), que Dios, que te h a puesto en esta limosnas que o r d i n a r i a m e n t e solían d a r s e , c o n -
silla, te a y u d a r á , y el Señor, que te dio el g o b e r - forme á la calidad y necesidad de las p e r s o n a s .
nalle de esta nave, te favorecerá p a r a que la Dotó á m u c h a s doncellas, cuya necesidad ponía
gobiernes con acierto y prosperidad. No temas es- á peligro su h o n o r . Repartió entre los oficiales y
DÍA 7 MAYO 203
criados conclavistas diez mil escudos en r e c o m - oficios, á Julio Antonio Sartereo, varón de g r a n -
pensa del trabajo padecido, en que conmutó algu- de entereza, doctrina y celo de la fe, le hizo
nas pensiones a n t i g u a s . A los cardenales, c u y a arzobispo de Santa Severina, y cardenal; y al
pobreza parecía oscurecer en algo el resplandor cardenal Carpense, que había muerto, m a n d ó
de la p ú r p u r a , por no poder s u s t e n t a r la m a j e s - fabricar u n suntuoso depósito, con u n a letra que
tad conveniente, mandó r e p a r t i r m á s de veinte predicaba s u s virtudes. De esta m a n e r a favorecía
mil escudos. A los obispos de las órdenes m e n - á los vivos y no se olvidaba de los m u e r t o s , y
dicantes m a n d ó se les d e s p a c h a s e n s u s bulas g r a - pagaba deudas de agradecido, donde e n c o n t r a b a
tis y sin i n t e r e s e a l g u n o . De cada cardenal difunto méritos p a r a las h o n r a s . No resplandeció menos
se cobraban quinientos escudos: el dinero, que de su humildad en tanta grandeza, que s u a g r a d e -
esto estaba caído, y diez mil que a u m e n t ó , m a n d ó cimiento en tanta prosperidad; porque no quiso
se diesen á un convento de religiosas de su orden, ocultar s u s principios debajo de la majestad, como
que se llama Mañapoli, en el m o n t e Quirinal, con o r d i n a r i a m e n t e sucede en los h o m b r e s , que q u i e -
que se acabó de edificar magníficamente. Con ren sea la grandeza presente mauseolo de bajeza
estas acciones de piadoso y m a g n á n i m o príncipe pasada, que la retire en los ojos de todos, como
abrió R o m a los ojos, y al que esperaba juez le los sepulcros magníficos e n c u b r e n el h o r r o r de
halló padre, y conoció que Dios le había dado á los cadáveres. Cuando fueron á a d o r a r l e los carde-
s i Iglesia y al orbe p a r a h a c e r n a c e r en su go- nales, llegando el cardenal Aragón, le dijo: «Acor-
bierno todas las felicidades. Solía decir m u c h a s daos que fui criado de vuestro tío.» Volviendo el
veces el santo: «Quien recibe un beneficio h a de mismo día desde San J u a n de Letrán al Vaticano,
observar tres cosas: a c o r d a r s e siempre del b e n e - con acompañamiento de cardenales, príncipes y
ficio, a l a b a r á quien se lo hizo, y r e m u n e r a r l e en prelados, vio e n t r e la multitud á un pobre l a b r a -
habiendo ocasión, conforme á la posibilidad.» Y dor que le había hospedado en su casa u n a noche, 1

lo que decía con las p a l a b r a s cumplió con las siendo inquisidor de B é r g a m o , y mandóle llamar.
o b r a s , p o r q u e no e r a de aquellos á quienes la T u r b ó s e el labrador viéndose llamar del papa,
prosperidad es Leteo, que h a c e olvidar los benefi- y ya se m i r a b a preso y sentenciado; y el santo
cios: y m á s c u a n d o h a n ascendido á u n a s u m a pontífice con rostro apacible le dijo: «Hijo, no os
fortuna, en que ni tienen qué e s p e r a r , ni qué t e - turbéis: yo soy aquel fraile dominico que vos hos-
mer; a n t e s r e t o r n ó favores á todos cuantos le h a - pedasteis en v u e s t r a casa tantos años ha.» P r e g u n -
bían hecho beneficios, y estando m u c h o s olvidados tóle por su familia, y sabiendo que tenía dos hijas,
de lo que h a b í a n hecho por F r . Miguel ó por el le m a n d ó d a r mil escudos de oro para que las
cardenal Alejandrino, se a c o r d a b a de ello el sumo pusiese en estado, y otros quinientos á él para que
pontífice Pío p a r a r e m u n e r a r l o . P r e m i ó á todos se mejorase de fortuna. Escribió un ocioso ó mal-
sus criados conforme á su capacidad y méritos, y diciente, que todo es uno, un pasquín contra el
solía decirles: Vos estis, qai permansistis mecum santo pontífice, lleno de injurias y desprecios, y le
in ientationibus meis. Y avisándole que se m u r m u - fijó en parte pública: fué conocido y preso, y m e -
r a b a que acomodaba primero á s u s criados, r e s - reciendo, s e g ú n las leyes, pena de muerte, el santo
pondió que aquellos criados le habían servido sin le hizo t r a e r á su presencia, y le mandó leer el
ambición cuando e r a un pobre c a r d e n a l , de quien pasquín, y explicarle, como quien gustaba de oir
no podían e s p e r a r nada, y que pues él podía, y sus desprecios, y luego le dijo: «Si vos hubierais
ellos no lo desmerecían, los q u e r í a r e m u n e r a r s e - hablado mal de mí en cuanto sumo pontífice, no
g ú n su capacidad. E s t a b a sepultado Paulo IV en os fuerais sin castigo; pero porque esos oprobios
San Pedro, en u n sepulcro humilde, y él trasladó son contra mí, en cuanto F r . Miguel, que soy un
s u s huesos al convento de la M i n e r v a , q u e es de fraile humilde ó cardenal Alejandrino, yo os p e r -
la orden de predicadores, y los colocó en un s e - dono. Yo no olvido, ni olvidaré j a m á s la humildad
pulcro magnifico, q u e m a n d ó l a b r a r de e x q u i s i - de mi linaje, de mi vida y de mi hábito de religio-
tos m á r m o l e s con la estatua del difunto, y un ele- so, a n t e s lo confesaré siempre. Y lo que soy está
gante epitafio que publicaba s u s virtudes. Otro tan presente á mis ojos, que j a m á s me d a r á l u g a r
sepulcro de m á r m o l con su elogio erigió á Alfonso á desvanecerme.» Perdonóle las penas que m e r e -
Carrafa, cardenal y arzobispo de Ñapóles, sobrino cía, y envióle libre; rogándole que le avisase de
de Paulo; y á toda la c a s a Carrafa hizo g r a n d e s cualquiera falta que notase en su persona, que él
favores por ser de ella Paulo IV, á quien tanto la enmendaría. No sólo olvidaba las injurias, pero
debía. A Antonio Carrafa, en quien halló méritos las r e m u n e r a b a como beneficio; y notaban que
y erudición iguales á su s a n g r e , le hizo su c a m a - aquellos iban mejor despachados del pontífice que
rero, y después c a r d e n a l , y le dio otros cargos en algún tiempo le habían hecho agravio.
m u y honrosos. De los c o m p a ñ e r o s que le habían Sabiendo el santo pontífice que traía sobre sus
asistido en el t r i b u n a l de la inquisición y otros h o m b r o s todo el m u n d o , como a n t i g u a m e n t e el
204 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
sumo sacerdote sobre s u s vestiduras, á nada aten- p a r a el cumplimiento de s u s obligaciones. Moderó
día tanto como á su reformación, la cual quiso que los gastos que solían h a c e r otros pontífices p a r a
saliese de su palacio á R o m a , y de R o m a á todo el ostentación de la majestad, diciendo que ésta m á s
orbe cristiano, porque solía decir que quien g o - se había de dar á conocer por las v i r t u d e s que
b i e r n a á otros, h a m e n e s t e r g o b e r n a r s e primero á por el fausto y a p a r a t o . Preservóle de la soberbia
sí, y á su familia; y de otra m a n e r a no será o b e - y los otros vicios que suelen t r a e r consigo las
decido: porque los h o m b r e s libres por su n a t u r a - g r a n d e s dignidades la m e m o r i a de la. m u e r t e que
leza, no obedecen de tan b u e n a g a n a á las leyes tenía siempre presente, no olvidándose que e r a
que hacen los h o m b r e s , como imitan á los h o m - h o m b r e por verse sumo prelado, ni que era
bres que g u a r d a n las leyes. En su persona no tenía mortal por v e r s e a d o r a r de todos, antes luego que
el santísimo pontífice que reformar, porque su ascendió al s u m o pontificado hizo fabricar en su
vida era idea de santidad; y siendo papa, no suce- patria un convento de la orden de predicadores, y
dieron las virtudes de príncipe á las de religioso, en él l a b r a r un sepulcro y poner un epitafio, que,
sino las a c o m p a ñ a r o n ó coronaron, haciéndolas como compuesto del santo pontífice, dice s u s v i r -
resplandecer más, por ser m á s admirables en un tudes callándolas, y su modestia es su panegirista.
palacio que en u n a celda, y en u n sumo pontífice Vuelto en castellano, dice así: «Pío, papa V, n a -
que en u n fraile particular. Conservó el a m o r que t u r a l del Boscho, descendiente de la casa de
tuvo á la pobreza religiosa; no quiso h a c e r n u e v a s Ghislerio, religioso profeso de la orden d e ' p r e -
vestiduras pontificales, y usó de las que había dicadores, teniendo presente delante de los ojos
dejado Paulo IV. Los hábitos encubiertos que el día de su m u e r t e y d é l a general r e s u r r e c c i ó n ,
traía eran pobres y r e m e n d a d o s , como cuando desde el día de su asumpción á la s u m a a l t u r a del
fraile. J a m á s vistió lino, sino por necesidad p r e - apostolado m a n d ó erigir este m o n u m e n t o p a r a
cisa del mal que m u r i ó , y la e s t a m e ñ a de las depositar su cadáver c u a n d o á la divina c l e m e n -
camisas era de la m á s áspera, y reprendió á su cia pareciere s a c a r su espíritu de este miserable
c a m a r e r o porque, atendiendo á s u s a c h a q u e s y siglo.»
años, le hizo u n a s túnicas de lana m á s delgada, y Quiso reformar su palacio sacro, y hallando
no se las quiso poner. Su mesa era tan p a r c a como poco que reformar en s u s criados, le reformó en
la de un pobre oficial, y en ella continuaba los las estatuas que halló en él de los dioses de la
a y u n o s de su religión. A y u n a b a con todo rigor ciega gentilidad, las cuales m a n d ó e c h a r de él,
los advientos y c u a r e s m a s , y en todo el año r a r a pareciéndole mal que estuviesen los s i m u l a c r o s
vez se d e s a y u n a b a , por estar más desembarazado donde se r e p r o b a b a el culto, y hubiese s o m b r a s
p a r a los negocios. Las m á s veces era su comida de falsa religión donde todas son luces de la v e r -
y colación toda á un tiempo, reduciéndose á un dadera fe, y diólas al senado, donde por s e g l a r e s
p a r de huevos y u n a escudilla de garbanzos; y no parecía tan mal estimar el arte de los que
otras veces se r e s u m í a n en u n a s y e r b a s a m a r g a s r e p r o b a b a n la divinidad.
todos s u s regalos, sin aceite, sal, ni v i n a g r e . En J u n t ó á todos s u s criados, hízoles. u n p r u d e n t e
los tiempos que no e r a n de a y u n o , sólo tres días razonamiento, persuadiéndoles á h u i r todos los
en la s e m a n a comía c a r n e , los demás g u a r d a b a vicios y a b r a z a r s e con las virtudes p a r a que su
abstinencia eclesiástica, y no pudieron las enfer- palacio fuese regla de los demás, porque todos
medades hacerle dejar este rigor, a n t e s crecía se m i r a b a n en él como en u n espejo, y n o t a -
como crecían las necesidades de la Iglesia. Pocos rían cualquiera m a n c h a y copiarían de él e j e m -
días antes de su m u e r t e le dieron u n a p e c h u g a plos p a r a s u s familias, por lo cual debía su casa
de capón disimulada en u n a a l m e n d r a d a ; c o n o - exceder á las d e m á s en la modestia y virtud,
ciólo al llegarla á la boca, y no la quiso tomar, como él excedía á los d e m á s en la dignidad. M a l -
riñendo á s u s criados porque por dos días de vida diciones, m e n t i r a s , j u r a m e n t o s , emulaciones, j u e -
le querían h a c e r dejar costumbre de sesenta años. gos y vicios semejantes no se veían en él, porque
Tenía bajos los ojos cuando estaba en la mesa, y sabían todos que ellos ó s u s vicios habían de salir
no m i r a b a á nadie, ni h a b l a b a palabra, h a s t a de aquella casa, donde no cabía n i n g ú n vicioso;
pedir por s e ñ a s la bebida, por no i n t e r r u m p i r la aun la m ú s i c a les prohibió, por que en todo se
lección de las E s c r i t u r a s s a g r a d a s . El tiempo que mostrase u n a modestia religiosa, la cual les e n -
le sobraba de los negocios daba á la oración reti- c a r g a b a ostentasen en todas s u s acciones, como
r a d a , en que le hallaban m u c h a s veces como indicio de la compostura de su á n i m o . No p e r m i -
fuera de sí, y no podían volverle, a u n q u e le t i r a - tió que hubiese mujer n i n g u n a en su palacio, a u n -
ban de las ropas, ni respondía á propósito á lo que que fuese casada. Cerrábase por la noche la p u e r t a
le p r e g u n t a b a n ; y solía decir que la oración era á h o r a señalada, y todos habían de estar en casa
el refugio de los pontífices, donde habían de y n i n g u n o podía salir después. Quiso reducir á.
b u s c a r la luz p a r a los aciertos, y pedir la gracia R o m a á la santidad que debe tener la ciudad q u e
DÍA 7 MAYO 205
es corte de la Iglesia. P a r a esto visitó por su mis- audiencias era bastante en s u s a ñ o s p a r a quitarle
ma persona las cinco iglesias patriarcales, y tuvo la vida, respondió que Dios le había puesto en
u n a plática á las comunidades y colegios, que aquel lugar, no p a r a buscar comodidades propias,
asisten en ellas, exhortándoles á cumplir con t o - sino para atender á las necesidades ajenas; y que
das s u s obligaciones. Señaló eclesiásticos de vida el príncipe a n t e s debe m i r a r á la obligación de su
ejemplar que visitasen las otras iglesias de la c i u - oficio que á la salud de su cuerpo. Y pareciéhdole
dad, y en todas hizo que se celebrasen los oficios que n i n g ú n remedio h a b í a m á s eficaz p a r a s a n a r
divinos con la decencia que convenía. E n c a r g ó á al m u n d o de tantas enfermedades como entonces
los jueces y ministros la rectitud en sus juicios, y padecía como aplicarle las medicinas que los p a -
que no inclinasen el peso de la justicia á n i n g u n a dres del concilio tridentino habían juzgado n e c e -
de las partes por interese ó favor, pesando sólo s a r i a s y convenientes, procuró que se p r o m u l -
la razón en s u s balanzas; y a r m ó los tribunales gasen y observasen en toda la cristiandad los
con severas leyes c o n t r a los delitos. A los pobres decretos de aquel santo concilio. M a n d ó á todos
presos y pleiteantes, por que no pereciese su j u s - los prelados y personas eclesiásticas que tenían
ticia por falta de defensa, señaló comida, a b o g a - c u r a de almas residiesen en su jurisdicción, d á n -
dos y escribanos. No permitió que se vendiesen doles un mes de término, y privando á los i n o b e -
los oficios, advirtiendo que quien c o m p r a el a d - dientes de sus beneficios. Pedía á los obispos que
m i n i s t r a r justicia h a de v e n d e r l a . Limpió á R o m a le diesen noticia de los h o m b r e s de virtud y p r e n -
de m u c h a s mujeres perdidas que estaban r e p a r t i - das que había en s u s obispados p a r a darles p r e -
das por la ciudad como lazos de S a t a n á s , p a r a mios y ocupaciones eclesiásticas, conforme á s u s
prender la castidad, desterrando las m á s escanda- méritos, y componer la Iglesia de ministros a d o r -
losas, y permitiendo que las demás se redujesen nados de santidad y doctrina. No daba los puestos
á un barrio, porque así pareció necesario por evi- á quien los pretendía, sino á quien los merecía:
tar mayores excesos. Y oponiéndose el senado con quien buscaba las dignidades no las hallaba, y
demasiada resolución á esta determinación del buscaban las dignidades á quien h u í a de ellas;
papa, por los intereses que perdía la república de sólo el favor de los méritos era poderoso con él,
las casas principales, en que estas r a m e r a s vivían y éste pedía callando y pretendía retirándose. E n -
con fausto de s e ñ o r a s , les amenazó que sacaría la cargó á h o m b r e s doctísimos que compusiesen en
corte de R o m a porque él no podía vivir e n t r e gen- latín el catecismo, que tanto provecho h a hecho
te tan perdida. A las q u e q u e d a r o n compelió á oir en la Iglesia, y después le hizo traducir en italia-
s e r m o n e s en días señalados, y a m e n a z ó que si no, francés, alemán y polaco p a r a que corriese
morían sin s a c r a m e n t o s no permitiría que las e n - como n a t u r a l en aquellas provincias. Reformó el
t e r r a s e n en sagrado, sino en el campo; y con este misal y breviario; hizo importantísimos decretos
temor se redujeron a l g u n a s ; y otras, á quienes la a c e r c a del respeto á los templos y del modo de
pobreza obligaba á vender la castidad, dotó p a r a celebrar el sacrificio de la misa. Fortificó el santo
que tomasen estado en que pudiesen vivir sin oficio de la inquisición con nuevos privilegios ó
ofensa de Dios. Estaba Italia llena de forajidos i n m u n i d a d e s , porque teniendo mayor fuerza d e s -
en quienes peligraba la vida y hacienda de los truyese mejor las herejías. Estrechó la clausura
caminantes y peregrinos, porque todo lo llenan de las monjas que con peligro y escándalo salían
de robos y m u e r t e s , con la impunidad que h a l l a - de los e n c e r r a m i e n t o s . Extinguió la religión de
ban los delitos en tanta diversidad de dominios, los humillados, obligado de s u s escándalos. A las
pasándose de u n a jurisdicción á otra los delin- religiones m e n d i c a n t e s hizo exentas de p a g a r t r i -
cuentes; y p a r a limpiar la t i e r r a de semejante butos, gabelas é imposiciones, conforme á s u s
gente m a n d ó que en n i n g ú n gobierno sujeto á la privilegios antiguos, confirmándolos y concedien-
Iglesia tuviesen libertad, y en todos pudiesen ser do otros de nuevo. A la religión de santo Domingo
aprehendidos y castigados; é hizo pactos con el h o n r ó , como hijo de tan b u e n a y benemérita m a -
rey de E s p a ñ a y d u q u e de Florencia para que no dre; á santo T o m á s hizo igual en la solemnidad á
les valiese su s a g r a d o . A los j u e c e s y s e ñ o r e s de los cuatro doctores de la iglesia, ó hizo n u e v a im-
los lugares m a n d ó que cuidasen de d e s t e r r a r de presión de s u s obras y de las de san B u e n a v e n t u -
su jurisdicción los ladrones, y que si sucediese ra, por ser aficionadísimo á la doctrina y santidad
algún latrocinio estuviesen obligados á pagarlo. del doctor Angélico y del Seráfico. A todas las
Aplicóse luego á la reformación de toda la I g l e - religiones hizo particulares favores, en q u e no
sia, y no cuidaba de sí por cuidar de su obligación. fué la última la compañía de J e s ú s , de que debe
Empezaba á dar audiencia tan de m a ñ a n a , que perpetua alabanza y agradecimiento á este santo
en el invierno e r a m e n e s t e r e n c e n d e r h a c h a s , y pontífice; porque viendo lo m u c h o que trabajaba
acababa de noche; y diciendo los médicos que mi- en todo el mundo p a r a gloria de Dios y p r o v e -
rase por su salud, porque el cansancio sólo de las cho de las a l m a s , la favoreció con a m o r de v e r -
TOMO II 27
206 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
dadero padre, y mostró la estimación g r a n d e p a r t e s su providencia del remedio de que e r a n
q u e tenía de ella en las h o n r a s que la hizo; y capaces. A A l e m a n i a envió por legado al c a r d e n a l
e n t r e las d e m á s fué darle el cargo en el colegio Comendón, p a r a el e m p e r a d o r Maximiliano, é
de la Penitencia de san Pedro; y m a n d a r que los informado de lo q u e convenía h a c e r p a r a que no
padres de ella le predicasen en su palacio a p o s - se acabase de a n e g a r aquel imperio en la herejía,
tólico, y que la compañía se e n c a r g a s e de e x a - remedió los males presentes y preservó los v e n i -
m i n a r , no solamente á los que en R o m a habían deros con buenos libros, celosos predicadores y
de ser promovidos á los sacros ó r d e n e s (como doctos obispos. A los príncipes católicos amonestó
a n t e s por m a n d a t o de Pío IV se hacía), sino t a m - que no admitiesen obispos herejes, á los obis-
bién á los que se oponían á beneficios eclesiás- pos m a n d ó que avisasen qué h o m b r e s doctos
ticos. Sirvióse de la compañía p a r a r e p r i m i r á tenían en su obispado p a r a p r e d i c a r y a r g ü i r
los herejes, convertir á los gentiles, y e n s e ñ a r y con los herejes, y que d e s t e r r a s e n de s u s diócesis
catequizar á los judíos; é instituyó dos c o n g r e g a - á los religiosos poco firmes en la fe y reedifi-
ciones de cuatro c a r d e n a l e s que confiriesen los casen los m o n a s t e r i o s que habían destruido
medios para r e d u c i r los herejes y convertir los los l u t e r a n o s , prometiendo enviar, si fuese n e -
gentiles, con las cuales dio favor á la compañía cesario, religiosos escogidos que los poblasen;
p a r a cumplir su instituto. Encomendóla á los que fundasen en s u s obispados s e m i n a r i o s ,
príncipes católicos y prelados eclesiásticos p a r a donde bien instruidos los m a n c e b o s hábiles en
que la favoreciesen y a m p a r a s e n de los que la virtud, l e t r a s , doctrina católica y c e r e m o n i a s
perseguían, diciendo en s u s breves tales alaban- eclesiásticas, saliesen v a r o n e s capaces de e n s e -
zas de ella (como también en las b u l a s en que la ñ a r y defender la fe en su patria; y finalmente,
declara por mendicante y concede otros privile- que celebrasen en s u s diócesis sínodos p a r a esta-
gios), que no se pueden oir sin confusión; y decía blecer el concilio tridentino, que e r a el remedio
que a u n q u e la compañía tenía ya colegios en casi universal de todos los males; prometiendo p a r a
todas las provincias de la cristiandad, quisiera esto á los príncipes y prelados toda ayuda y favor,
que t u v i e r a m u c h o s m á s , especialmente en las a r m a s y dineros, si fuese menester. Al g r a n maes-
ciudades tocadas ó inficionadas de herejías. Otras tre de san J u a n , llamado J u a n de la Valeta, avisó
m u c h a s cosas ordenó é instituyó p a r a bien de la que fortificase á Malta, y ofreció darle t r e s mil
república cristiana, que pedían u n g r a n d e volu- h o m b r e s , pagados de su dinero, p a r a defenderla
men si en particular se h u b i e r a n de referir; véalas del t u r c o , y desde luego mandó h a c e r gente y pa-
quien quisiere en los a u t o r e s que tratan más á la g a r sueldos; dio quince mil escudos á los caballe-
l a r g a su vida. ros soldados; y por espacio de siete m e s e s q u e
duró la fortificación, le envió cinco mil escudos
F u é combatida la nave de san Pedro en tiempo
cada mes; y porque el m a e s t r e echó voz que h a b í a
del santísimo pontífice Pío de diversas olas y
de d e s a m p a r a r la isla si los príncipes cristianos,
tempestades, y la Iglesia asaltada por todas partes
como en causa c o m ú n , no le a y u d a b a n , le e s c r i -
de herejías y a r m a s . El imperio estaba casi i n u n -
bió el santo pontífice que a u n q u e todos los prín-
dado con el veneno de la herejía que vomitó
cipes cristianos le d e s a m p a r a s e n , él le a y u d a r í a y
L u t e r o y s u s secuaces. Los hugonotes con fiereza
enviaría cuantos socorros pudiese, de a r m a s , bas-
é infidelidad llenaban á F r a n c i a de estragos como
timentos y gente, y daría su s a n g r e y vida, si
de e r r o r e s . Polonia se inquietó con n u e v a s g u e -
fuese necesario. Despachó u n a bula á toda la
r r a s y herejías; I n g l a t e r r a inficionada de Enrico,
cristiandad, concediendo jubileo plenísimo á los
y g o b e r n a d a de Isabela, Anticristo de su sexo,
que con oraciones ó limosnas a y u d a s e n á esta ne-
inficionaba y alteraba á Escocia; y su r e i n a María
cesidad. No se atrevió el t u r c o á sitiar á Malta,
E s t u a r d a , por católica, se v i o oprimida de s u s
sabiendo cuan fortificada estaba; y dando de r e -
vasallos y d e s t e r r a d a de su reino, y presa de
pente sobre la isla de Chío, la tomó, y a m e n a z a -
Isabela. Solimán, g r a n turco, intentó con g r a n
ban m a y o r daño á toda la cristiandad s u s a r m a s .
poder sitiar á Malta, tomó á Chío, entró por
Quiso el santo pontífice mover á Dios á la defensa
H u n g r í a ; y después su hijo Selín, habiendo h e r e -
de su pueblo con súplicas; salió tres días con pro-
dado de su padre Solimán, con la s a n g r e y la
cesión de la iglesia de san M a r c o s , yendo él á pie
religión, el odio contra los cristianos, con u n a
descalzo y descubierta la cabeza, puestas las m a -
formidable a r m a d a amenazó fuego y s a n g r e á toda
nos sobre el pecho, y los ojos con g r a n d e h u m i l -
la cristiandad. Y en tantas t o r m e n t a s , riesgos y
dad en la tierra, rezando salmos en voz baja, y
tribulaciones no desmayó el ánimo de Pío; antes
sólo levantaba los ojos y la voz al e n t r a r en las
haciendo oficio de piloto, de capitán y de pastor
iglesias. Corrían por s u s mejillas las l á g r i m a s con
p a r a librar la nave de los escollos, defender la
tal ímpetu, que i n t e r r u m p i e n d o la voz no le d e j a -
Iglesia de las a r m a s y g u a r d a r los fieles de los
ban proseguir su oración; é inclinado Dios á s u s
lobos, que los pretendían tragar, proveyó á todas
DÍA 7 MAYO 207
ruegos, dio felices sucesos á Malta contra el turco L e t r á n . No socorrió menos á Flandes contra los
y reprimió su soberbia para que no la volviese á rebeldes á Dios y á su rey, amonestando á F e l i -
molestar. Sabiendo que Solimán pretendía e n t r a r pe II cómo debía portarse con ellos, y enviando
por H u n g r í a p r o c u r ó coligar los príncipes cristia- socorros de dineros al duque de Alba, é inventan-
nos p a r a la defensa, y solicitó los socorros de do las medallas benditas con indulgencias (nunca
muchos príncipes, y él envió al e m p e r a d o r cien usadas h a s t a entonces) con ocasión de las que en
mil escudos, y le consignó cincuenta mil cada año el gobierno de D. Margarita de A u s t r i a traían
a

mientras d u r a s e la g u e r r a , y con estos socorros, los herejes por divisa de solevación, y las que
y principalmente con las oraciones y rogativas usaron en contraposición los católicos, por señal
que repitió, haciendo otros días procesiones en de que eran fieles á Dios y al rey. P r o c u r ó r e s t i -
Roma, defendió Dios la cristiandad de tan podero- tuir al reino de Escocia la fe católica y á su reina
so enemigó. P o r q u e habiendo entrado el mismo E s t u a r d a la libertad y la corona; y viendo la g r a n
Solimán por H u n g r í a y puesto sitio á la ciudad de dificultad, lloraba y se entristecía, sin admitir
Sigeto, estando con g r a n d e s esperanzas de coger- consuelo, diciendo á los que p r o c u r a b a n consolar-
la, le quitó Dios la vida de repente, y queriendo le: «¿Cómo no tengo de llorar si veo el miserable
el general de su ejército p r o s e g u i r con el cerco de estado de aquel reino y no puedo remediarle?»
la ciudad, ocultando la m u e r t e del emperador, se Quiso socorrer á la reina con dineros, y estando
puso el cielo en defensa de la plaza, p o r q u e se le- a p u r a d o su erario, y no queriendo g r a v a r al p u e -
vantó de repente u n a tempestad de a g u a , aire, re- blo con exacciones, moderó sus gastos, que eran
lámpagos, truenos* y r a y o s , que desbarató los p a - tan moderados, y minoró su familia, que era la
bellones y tiendas de c a m p a ñ a , ó hizo levantar el precisa; y así le dijo á un obispo de Escocia, e n -
sitio, h u y e n d o los soldados atónitos y d e s p a v o r i - viado de la reina, que asistía á su mesa, admirado
dos. Y bien lo había temido Solimán, p o r q u e t e - de ver la templanza y pobreza de ella: «¿Ya habéis
niendo noticia de las v i r t u d e s y celo del santo visto los gastos de mi mesa? P u e s aun han de ser
pontífice, decía que no le espantaban los ejérci- menores; p o r q u e á costa de nuestro sustento que-
tos y a r m a s de los cristianos, y le atemorizaban remos socorrer á v u e s t r a reina, a u n q u e á nosotros
las oraciones del pontífice de R o m a . A F r a n c i a nos falte lo que habernos menester. Y le podéis
envió al conde Miguel T u r r i a n o , obispo de Genete, decir que s u s negocios y salud anteponemos á las
por su legado al rey cristianísimo, advirtióndole necesidades n u e s t r a s y de n u e s t r a familia.» Con-
la obligación que tenía de defender la fe de las he- soló á la r e i n a por cartas, esforzóla á la c o n s t a n -
rejías; y que no estaba firme su corona m i e n t r a s cia de la fe, socorrióla con dinero; pero atajóle la
no lo estuviera la religión, que es la seguridad de m u e r t e s u s principales intentos, pues la santa rei-
los reinos; m a n d ó que se g u a r d a s e n los decretos n a en la prisión donde la puso Isabela, siendo por
del concilio tridentino; hizo revocar un edicto real su mandado degollada, trocó la corona de Escocia
que se había h e c h o en favor de los hugonotes; por la del m a r t i r i o . Aun con m a y o r cuidado y s o -
privó á a l g u n o s sospechosos de herejía, y á m u - licitud procuró el remedio de Inglaterra, e x c o -
jeres de las dignidades eclesiásticas que poseían, mulgando á su r e i n a y absolviendo á s u s vasallos
é hizo otros m u c h o s decretos contra los herejes, del j u r a m e n t o de fidelidad, como dijimos, solici-
por lo cual quisieron ellos quitar á Aviñón al tando contra ella las a r m a s de los reyes católicos;
pontífice, por v e n g a r s e ; m a s él los previno y e m - pero Dios, por s u s altos juicios, permitió que no
barazó el paso, y tomó u n a plaza m u y fuerte, y tuviesen efecto los deseóse intentos del santo pon-
castigó á m u c h o s herejes, y desterró á todos de tífice, y aquel reino persevera a ú n envuelto en las
Aviñón y del estado de la Iglesia. Consiguió el tinieblas de la herejía, hasta que la misericordia
ejército del rey u n a insigne victoria del ejército divina esparza sobre él los rayos de la verdad y
de los hugonotes por las oraciones del santo p o n - los resplandores de la fe deshagan las tinieblas de
tífice. Envióle el rey las b a n d e r a s que habían co- los e r r o r e s . P u e s ¿qué medios no intentó p a r a pa-
gido á los enemigos p a r a que se pusiesen por cificar á Polonia y d e s t e r r a r de ella las herejías?
trofeo en la iglesia de san P e d r o ; y el santo p o n - P e r o de todas las e m p r e s a s que acabó el celo, valor
tífice hizo u n a procesión en acción de g r a c i a s al y constancia del santo pontífice, la m á s celebrada
Señor de los ejércitos por tan señalada victoria. es la victoria naval de Lepanto, que alcanzó de
Solicitó que se coligasen los príncipes de E s p a ñ a Selín el invictísimo Sr. D. Juan de Austria, hijo
é Italia p a r a a y u d a r al francés, y p r o c u r ó que él no menos de las victorias que de la s a n g r e
desterrase de su reino á todos los herejes, a y u - del e m p e r a d o r Carlos V, de que h a b l a m o s en la
dándole él con a r m a s , soldados y g r a n d e s c a n t i - primera dominica de octubre, tratando de la fiesta
dades, y, lo que importa m á s , con oraciones, á que del santísimo Rosario de n u e s t r a Señora; y por
debió m u y felices sucesos y u n a ilustre victoria, eso no hay p a r a qué repetirlo aquí: sólo diré lo
de que se trujeron las b a n d e r a s á San J u a n de que es m á s propio de este lugar, que procuró p a r a
208 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
esta batalla coligar á todos los príncipes cristianos litos. Vino una persona diciendo que e r a amigo
contra el común enemigo, y envió para esto al de M a r i a n o , y prometió que le cogería en su casa
cardenal Alejandrino con san Francisco de Borja con e n g a ñ o y se le t r a e r í a preso. « P u e s q u é :
á los r e y e s de España, F r a n c i a y P o r t u g a l , y al ¿queréis (dijo el santo) q u e b r a n t a r la fe de h o m -
cardenal Comendón al emperador, y a u n q u e sólo bre de bien, y con traición e n t r e g a r á v u e s t r o
se coligaron al mismo santo pontífice, el rey de E s - amigo? No permitiré tal, ni quiero p r e n d e r por
p a ñ a y la república de Venecia, con s u s a r m a s y aquese medio al delincuente, y espero en el Señor
las oraciones de Pío se alcanzó u n a de las más que por otro camino podremos castigar á M a r i a -
insignes y milagrosas victorias q u e han visto t o - no.» Supo M a r i a n o esta acción, y a d m i r a n d o la
dos los siglos de la Iglesia; lo cual prometió y generosidad de Pío se salió v o l u n t a r i a m e n t e con
profetizó el santo pontífice á D, J u a n de A u s t r i a s u s soldados del estado de la Iglesia, y no volvió
y á otros capitanes, y como la previo antes que á él m i e n t r a s vivió el sumo pontífice. No había
sucediese, la v i o cuando sucedió como si se h a l l a - favor ni poder h u m a n o que pudiese hacerle t o r -
r a presente á la batalla, que sucedió p r i m e r d o - cer de la razón y justicia; y así, cuando los prín-
mingo de octubre de 1571. Sabía el santo el sábado cipes le pedían cosa q u e pudiese h a c e r lícitamen-
en la noche, por revelación divina, que estaban te, la concedía gustoso; m a s si le parecía no ser
las a r m a d a s una enfrente de otra, y fuera de las conforme á razón, era inexorable, y solía decir
oraciones y rogativas que h a b í a mandado h a c e r m u c h a s veces á s u s familiares que si fuera n e c e -
en toda la cristiandad por el buen suceso, ordenó sario r e t i r a r s e á San J u a n de Letrán con solos dos
que en todas las iglesias de R o m a se continuasen capellanes, lo h a r í a antes que conceder cosa que
las oraciones toda aquella n o c h e , y el domingo, no fuese justa; y otras veces, que él no temía el
sucediéndose u n o s á otros, p a r a que no cesase la m a r t i r i o , y que pues Dios le había puesto en aquel
oración en que ponía su confianza, y él estu- lugar, le había de c o n s e r v a r en cuanto pudiese,
vo toda aquella noche de rodillas orando delante con toda autoridad y poder. A m a b a m u c h o la jus-
de un crucifijo, y toda la m a ñ a n a del domingo, ticia y q u e r í a que se castigasen los delincuentes
h a s t a que, sentándose á comer, de r e p e n t e se l e - p a r a que se e x c u s a s e n los delitos. Ofrecía un con-
vantó de la mesa y se puso á u n a v e n t a n a de su denado á m u e r t e por un homicidio diez mil escu-
palacio, donde estuvo m i r a n d o al cielo más de u n a dos por la libertad, y a u n q u e había quien la s o l i -
h o r a , y dijo á s u s domésticos con g r a n d e alegría: citase, diciendo que importaba m á s á la c u r i a el
«Los n u e s t r o s h a n peleado y vencido al turco.» dinero que á la república u n p a r t i c u l a r castigo,
I n m e d i a t a m e n t e entró el tesorero general, l l a m a - respondió Pío: «Debemos m i r a r á lo que se debe
do Busoto, á quien el santo pontífice dijo: «No es á la justicia, no á lo que paga su riqueza. Si con
a h o r a tiempo de o c u p a r n o s en negocios: v a m o s á dineros se rescataran las vidas, las penas sólo se
dar g r a c i a s á Dios, que a h o r a h a peleado n u e s t r a hicieran p a r a los pobres, y los ricos gozaran im-
a r m a d a con la del turco, y la h a destruido y a l - punidad, porque tienen con qué c o m p r a r el p e r -
canzado la victoria.» Notóse el día y la h o r a en dón.» Hallábase m u c h a s veces apretado con los
que el santo pontífice lo dijo, y después se halló socorros que había de h a c e r á la liga contra el
ser la m i s m a la de la batalla y victoria. turco, y no teniendo de dónde s a c a r dineros, le
dijeron que los r e g r e s o s de los beneficios y otros
Forzoso es callar m u c h o de quien hay tanto que
medios podían m i n i s t r a r l e g r a n d e s cantidades, á
decir, porque si se h u b i e r a de h a b l a r de todas s u s
que respondió: «No quiera Dios que con pretexto
virtudes y decir los ejemplos que dio de ellas, era
de u n a g u e r r a j u s t a y piadosa h a g a yo ni p e r m i t a
necesario un g r a n d e volumen. Con todo eso, no se
cosa que no sea m u y piadosa ó pueda p a r e c e r
excusa decir algo, ya que no se pueda decir todo.
avaricia.» Él velaba sobre los j u e c e s , y todos v e -
E r a amicísimo de la verdad, y la palabra que u n a
laban p a r a c u m p l i r con su obligación, porque sa-
vez d a b a no la q u e b r a n t a b a por cosa del m u n -
bían que no h a b í a n de q u e d a r sin castigo los que
do; porque decía que era indigno de un h o m b r e
faltasen á la justicia, y que perderían el oficio si
vil, y m á s de un príncipe, y mucho m á s de un
no cumplían la obligación. F u e r a de las a u d i e n -
vicario de Cristo, faltar á la palabra d a d a y no
cias ordinarias de todos los días, tenía señalado
cumplir lo prometido. Los que decían verdad
cada mes un día p a r a oir á todos, a u n q u e fuesen
le g a n a b a n la voluntad, y los que faltaban á ella
los miserables y desvalidos, y componía s u s dife-
le ofendían tanto, que habiendo h o n r a d o á un
rencias ó definía s u s pleitos para que no creciesen
deudo suyo, m á s por tener méritos que por t e -
los gastos en las dilaciones. E r a m u y misericor-
ner su s a n g r e , p o r q u e le cogió en u n a m e n t i r a ,
dioso y liberal, y n u n c a reparó en g a s t a r como
le mandó r e t i r a r y no quiso admitirle m á s á su
fuese en beneficio de la república. H a b i e n d o en
g r a c i a . Deseaba m u c h o p r e n d e r á un capitán de
R o m a g r a n d e carestía y necesidad, trujo de Sicilia
bandoleros que a n d a b a en el estado de la Iglesia,
y P r o v e n z a g r a n cantidad de trigo, con que
llamado M a r i a n o , célebre por s u s maldades y d e -
DÍA 7 MAYO 209
convirtió en a b u n d a n c i a la necesidad, vendiendo muerto él quien los h o n r a s e ; y asi fué que á Jeró-
el trigo á menos precio que le había costado; y nimo hizo el rey Católico m a r q u é s del Casano, y
como se quejase el tesorero de la pérdida, r e s - el duque de Saboya á Miguel, comendador m a -
pondió: «Logro es p e r d e r lo que la república yor del Piamonte. A F r . Miguel Bonelo, su s o -
g a n a , y más vale la h a r t u r a del pueblo que el brino, de la orden de santo Domingo, sólo porque
dinero ocioso.» A los logreros que habían g u a r - tenía su s a n g r e , no le bastaron los méritos sobre-
dado trigo p a r a e n r i q u e c e r con la h a m b r e aje- salientes p a r a el capelo, h a s t a que se i n t e r p u s i e -
na, prohibió que vendiesen p a r a que tuviesen el ron las súplicas del rey Felipe II y del sacro c o -
castigo de su avaricia en su m i s m a traza. Con pri- legio de los cardenales, proponiéndole motivos
vilegios y cien mil ducados de gasto resucitó en de conveniencia p a r a la Iglesia; y así al darle el
Roma el arte de tejer las lanas p a r a d e s t e r r a r las capelo dijo que delante de Dios y s u s santos p r o -
telas de los extranjeros, que s a c a b a n el dinero de testaba que lo h a c í a obligado de las razones del
la ciudad é introducían el ocio y la profanidad en bien común que le representaban y de los m é -
los ciudadanos. A los c a r d e n a l e s pobres h a c í a ritos del sujeto, y que descargaba su propia c o n -
g r a n d e s socorros; á los ministros que ejercían su ciencia en las s u y a s . En la creación de los demás
ocupación c r i s t i a n a m e n t e , a ñ a d í a a y u d a s de costa cardenales se portó con g r a n d e rectitud y eligió
á s u s salarios; cuatro mil escudos gastaba cada sujetos m u y beneméritos, y á algunos fué nece-
año en casar h u é r f a n a s ; en ejércitos p a r a defensa sario que los obligase con precepto á aceptar
de la Iglesia g r a n d e s s u m a s ; él mismo visitaba los la dignidad. Hizo tres creaciones, y en ellas vein-
hospitales y atendía al regalo de los enfermos, tiún c a r d e n a l e s . E r a prudentísimo en s u s r e -
añadiéndoles r e n t a s ; en las cárceles y en todas soluciones, y con todo eso no se fiaba de su juicio,
partes donde había necesidad entraban las limos- y g u s t a b a m u c h o que en las consultas cada uno
nas del santísimo pontífice y padre de los pobres dijese libremente su parecer, y le seguía gustoso
á socorrerla; y no es m e n o r maravilla que su libe- a u n q u e fuese contrario al suyo si le apoyaba la
ralidad, que pudiesen s u s r e n t a s , m e n o r e s que la razón; y disgustaba de los que se gobernaban en
de los otros pontífices, i g u a l a r á los gastos m a y o - s u s dictámenes, m á s por la voluntad del principe
res que los de n i n g u n o . Pero la liberalidad de que por su juicio propio, apoyando lo que él quie-
Dios vencía á la liberalidad de Pío, y le daba lo re, no lo que ellos j u z g a n . Y así, alabándole á un
que q u e r í a recibir en pobres, huérfanos, d o n c e - criado suyo de bueno y servicial, respondió:
llas, viudas, cautivos, soldados, que socorría, am- «Bueno es; pero n u n c a m e contradice.» En u n a
paraba, casaba, favorecía, redimía, premiaba, y ocasión le contradijo el cardenal de San Severino,
en iglesias, monasterios, hospitales, colegios, y en público le dio las g r a c i a s por ello. No p r o -
puentes, m u r a l l a s , castillos y otros edificios, que movía los m i n i s t r o s á los cargos sin t e n e r l a r g a
acabó ó perficionó, ó a u m e n t ó , ó dotó para b e n e - experiencia de ellos; pero en estando enterado no
ficio de R o m a , del estado de la Iglesia y de toda la daba fáciles oídos á calumnias y emulaciones que
república cristiana; porque éstos eran los erarios pretenden d e r r i b a r del puesto al que ven levan-
del santo pontífice, en ellos g u a r d a b a s u s tesoros, tado para ponerse ellos en su l u g a r .
y s u s riquezas las poseía la necesidad ajena, no la De su pureza y castidad no h a y que decir, p o r -
avaricia propia. Solamente consigo y con los su- que toda su vida se conservó virgen y n u n c a c o -
yos no era liberal; lo que g a s t a b a en su persona metió pecado mortal. En todo p r o c u r a b a ajustarse
le parecía exceso, y lo que daba á s u s parientes á la ley divina, y deseaba que no saliesen s u s
tenía por desperdicio. A s u s deudos m á s c e r c a n o s pasos del camino de los Mandamientos de Dios, y
les dejó en el estado en que los halló, socorriendo por esto m a n d ó poner en el sello de sus despachos
su necesidad, no levantando su fortuna; lo que aquellas p a l a b r a s de David á Dios: Utinam diri-
por v e n t u r a p a r e c e r á á a l g u n o m á s a d m i r a b l e en gantur vice mece ad custodiendas justificationes
este santo pontífice, á quien no la c a r n e y s a n g r e tuas. M a s ¿qué diré de su devoción al santísimo
inspiraba, sino Dios que está en los cielos. A M i - Sacramento, á la pasión de Cristo y á María s a n -
guel y Jerónimo, sobrinos de h e r m a n o , y más tísima? N u n c a que podía dejaba de decir misa, y
cercanos deudos, dio quinientos ducados de por cuando no podía la hacía decir en su presencia,
vida á cada u n o . A dos sobrinas, hijas de un ofi- y por eso afirmaban algunos que no podía dejar
cial, mil ducados de dote. Preguntóle su padre de a c e r t a r Pío, porque consultaba s u s resolucio-
con quién las casaría, y díjole que con otros de nes con el S a c r a m e n t o . Llevaba los días del C o r -
su oficio. Deseó el m a r q u é s del Boscho casar la pus en la procesión el santísimo Sacramento en
hija h e r e d e r a con u n sobrino de Pío. Vino á s u s manos, á pie y con tanta devoción y h u m i l -
R o m a á tratarlo; m a s él dijo que por su favor no dad, que asistiendo á esta procesión un príncipe
habían de q u e d a r m a r q u e s e s s u s sobrinos: por hereje de I n g l a t e r r a , sólo por ver la reverencia y
su virtud, si lo mereciesen, hallarían después de devoción del santo pontífice fué á besarle el pie,
210 LA LEYENDA D E ORO DÍA 7
y abjuró s u s herejías y se reconcilió con la Iglesia. católicos como los herejes y turcos se hacían
El j u e v e s s a n t o , conforme al estilo de s u s p r e d e - lenguas en su alabanza, tanto, que decían los
cesores, lavaba los pies á trece pobres, y en la luteranos de A l e m a n i a q u e el demonio, p a r a
devoción con que ejercitaba este humilde acto tener m á s e n g a ñ a d o s á los papistas, les había
m o s t r a b a bien t e n e r presente el ejemplo de J e s u - dado un pontífice de a d m i r a b l e santidad, con que
cristo. E n c o n t r ó u n a vez e n t r e los pobres uno que los tenía más obstinados en su sentir. Y un h e -
tenía u n a llaga en u n a pierna llena de m a t e r i a y reje, que en I n g l a t e r r a , subiéndose en el p u l p i t o ,
mal olor; lavóle, curóle y llegó s u s labios á la empezó á decir mal del santo pontífice, quedó
llaga del pobre, como si llegara á la llaga de Cris- luego mudo y le dio u n a g r a v í s i m a enfermedad,
to. Estaba presente entre los c a r d e n a l e s un g r a n con que acabó al octavo día en castigo de su a t r e -
señor, y dijo a d m i r a d o : «Si vieran este ejemplo vimiento. Honróle Dios con m u c h o s milagros que
los herejes m á s pertinaces, él solo bastaba p a r a hizo por s u s m e r e c i m i e n t o s , porque á diversas
reducirlos y convertirlos á la fe.» El libro en que personas, con sólo echarles su bendición ó h a c e r
estudiaba m á s frecuentemente era Cristo crucifi- u n a breve oración, libró de los infernales e s p í r i -
cado, y por orla de un crucifijo que tenía en su tus; y á otras que padecían a l g u n a enfermedad,
oratorio m a n d ó escribir estas p a l a b r a s : Mihi absit tocándolas con su m a n o , d i o la salud. Dos m i l a -
gloriari, nisi in cruce Domini nostri Jesuchristi. g r o s por más s i n g u l a r e s quiero referir s o l a m e n -
P a r a tener siempre delante de los ojos este r e - te. Saliendo de su palacio p a r a ir á San P e d r o , el
cuerdo y no desvanecerse con la s u p r e m a digni- embajador de Polonia, que se q u e r í a volver á su
dad á que Dios le había levantado. N u n c a por reino, le pidió a l g u n a s reliquias que llevar. M a n -
m u y ocupado que estuviese dejó de rezar el r o s a - dóle el santo s a c a r u n lienzo, é hincándose de
rio á la Virgen n u e s t r a Señora; y a u n le rezaba rodillas con g r a n r e v e r e n c i a , tomó con a m b a s
segunda vez por las a l m a s del purgatorio. María m a n o s la t i e r r a que pudo de la plaza, y echósela
santísima era todo su r e c u r s o en las necesidades en el pañuelo al embajador. Admiróse de esta
propias y de la Iglesia; á esta S e ñ o r a pedía favor novedad, y fuese á su posada con intento de a r r o -
contra los enemigos de su Hijo, y de su m a n o j a r la t i e r r a ; pero al desenvolver el lienzo halló
recibía la victoria, y por la naval de Lepanto la toda la t i e r r a convertida en s a n g r e congelada.
instituyó n u e v a fiesta, con título de s a n t a María Más a d m i r a d o volvió al santo pontífice y le contó
de la Victoria. M a s con ser tales las virtudes de lo que pasaba, y él respondió: «No os a d m i r é i s
este santísimo pontífice, tan g r a n d e su celo, tan de eso, porque toda esta tierra está r e g a d a con
s i n g u l a r su cuidado en el gobierno de la Iglesia, s a n g r e de mártires.» Y con esto estimó y v e n e r ó
que resucitó en ella el siglo de oro de los m a g - las reliquias que despreciaba a n t e s . A c o s t u m -
nos pontífices Gregorio, León y otros m u y e s c l a - braba el santo pontífice h a c e r oración delante
recidos, él tenía de sí tan bajo concepto, que de u n crucifijo y llegaba m u c h a s veces á besarle
n u n c a le parecía que cumplía con el cargo en que los pies. Pusiéronle en ellos veneno p a r a q u i -
Dios le había puesto, y decía con sentimiento á tarle la vida, y llegando el santo á cumplir su
s u s familiares: «No me tengáis envidia: t e n e d m e devoción y b e s a r los pies de la i m a g e n , retiró
lástima; porque desde que ceñí las sienes con la los pies el crucifijo, quedó atónito y d e s c o n s o -
tiara no h e tenido u n a h o r a e n t e r a de sosiego y lado, volvió s e g u n d a y t e r c e r a vez á p r o c u r a r
en que no h a y a sido asaltado de mil congojas. besar los pies al crucifijo, y todas t r e s veces los
E s t a g r a n d e z a es u n gravísimo peso p a r a mis retiró. Conoció entonces con luz interior la c a u -
h o m b r o s ; esta majestad y fausto son espinas que sa, y m a n d ó limpiar el veneno, con que pudo
llegan á h e r i r m e y t r a s p a s a r m e el corazón, y después besar los pies de la imagen sin dificul-
tiemblo siempre que me acuerdo que h e de dar á tad, dando g r a c i a s á Dios que por modo tan m a -
Dios cuenta de este oficio y dignidad.» ravilloso había g u a r d a d o su vida. Esta h e c h u r a
de Cristo crucificado está en el convento de San
Quiso el Senado r o m a n o erigirle estatua en el
Pablo de Valladolid; es de marfil, y aun c o n s e r v a
Capitolio, como á p a d r e de la patria é insigne
en los pies la señal del v e n e n o . P e r o m a y o r e s mi-
pontífice, p a r a eternizar su m e m o r i a de la m a n e -
lagros son la conversión de las a l m a s , y de éstos
r a que podía; pero embarazólo el santo pontífice
hizo m u c h o s el santo pontífice con su oración.
diciendo: «Que si en él había algo de bueno, era
Había p r o c u r a d o , siendo c a r d e n a l , reducir á un
de Dios, á quien se debía la h o n r a de todo.» Y
judío, su conocido, llamado Elias Carcosio, h o m -
v e r d a d e r a m e n t e no había p a r a qué eternizase el
bre poderoso, docto en su ley y presidente de la
m á r m o l ó bronce al que eternizaron s u s o b r a s y
sinagoga; y él, como por burla y entretenimiento,
s u s virtudes, ni tiene el olvido jurisdicción sobre
le dijo: «Cuando el c a r d e n a l F r . Miguel sea papa,
los verdaderos siervos de Dios. A u n en esta vida
seré yo cristiano.» Después de a l g u n o s días,
le hizo Dios esclarecido en todo el m u n d o , porque
cuando puso Dios á su siervo en la silla de san
todo se llenó de la fama de su santidad; y así los
DÍA 7 MAYO 211
Pedro, fué Elias, á darle el parabién; y el santo, pensaron era ya q u e r e r expirar, y empezaron á
valiéndose de la ocasión, le dijo: «Ea, Elias, ya decir la recomendación del alma; pero volviendo
por la misericordia de Dios soy papa: a h o r a lo que en si dijo que no era liempo, que él avisaría y la
resta es que vos seáis cristiano y cumpláis v u e s - diría con ellos. Luego llamó á algunos cardenales,
tra palabra.» No trataba de eso el judío, y volvióse y les encomendó que eligiesen un sucesor lleno
á su casa confuso; encomendóle á Dios el santo de celo de Dios, y que sólo buscase su gloria y el
pontífice con l á g r i m a s é instancias, y al fin se rin- provecho de su Iglesia, y la exaltación de su fe, y
dió Elias, y volvió con tres hijos suyos y un s o - después pidió al maestro general de la orden de
brino p a r a que los hiciese cristianos. El mismo predicadores, que le asistía con m u c h o s religio-
santo les dio el bautismo, t e r c e r día de pascua de sos, que le dijesen la recomendación del alma; y
Espíritu Santo, en la iglesia de San P e d r o , con acabada, puestos los ojos en el cielo y los brazos
g r a n d e solemnidad, y m a n d ó que asistiesen los delante del pecho en forma de cruz, encomendan-
judíos principales de la sinagoga al bautismo, y do su Iglesia á Dios, le entregó su dichosa alma,
con s u s r u e g o s alcanzó de Dios que treinta de jueves, p r i m e r día del mes de m a y o , entre las
aquellos judíos se convirtiesen á n u e s t r a s a n t a fe. cuatro y cinco de la tarde, del año de 1572, t e -
Hizo el santo pontífice en seis a ñ o s de su ponti- niendo sesenta y ocho años de edad, y habiendo
ficado lo que e r a bastante p a r a un siglo, y quiso administrado su pontificado y regido la Iglesia
Dios sacar de esta vida al que todos deseaban eter- s a n t í s i m a m e n t e seis a ñ o s , tres meses y v e i n t i -
no. Apretóle el m a l de la orina, de que e r a m u y cuatro días.
fatigado, por el mes de enero de 1572, que era el El sentimiento de la ciudad de R o m a por la
sexto de s u pontificado; convaleció por marzo, m u e r t e de tan santo pontífice, tan amoroso padre
a u n q u e no le dejaron los dolores; pero él d i s i m u - y tan vigilante pastor, era cual se puede pensar,
laba cuanto podía, y atendía á los negocios como y no se puede decir, y se explicaba mejor con sus
si estuviera s a n o , y a y u n a b a los días que tenía de lágrimas que con n u e s t r a s palabras; pero m u y
costumbre, como si fuera robusto, y c u a n d o m á s inferior á la alegría que tuvieron en su glorioso
le a p r e t a b a n los dolores, decía: Adauge Domine tránsito los ángeles del cielo. Reveló Dios su glo-
dolores, dum adaugeas patientiam: A u m e n t a d , Se- r i a á diversas personas. Al mismo punto que e x -
ñor, los dolores, como a u m e n t é i s la paciencia. piró, u n a doncella r o m a n a , virtuosa, puesta en lo
Viéronse estos días m u c h o s prodigios funestos, último de la vida, dio voces diciendo á un religioso
que a n u n c i a b a n (á lo q u e se creyó) la m u e r t e del capuchino que la a y u d a b a á bien morir, y á su
santo pontífice; y él tuvo p r e n d a s del cielo de que m a d r e , que mirasen la gloria con que llevaban
estaba c e r c a n a su partida á la eternidad, p o r - los ángeles el a l m a de Pío V. Ella poco después
que llegándole á h a b l a r de a l g u n o s negocios, dijo m u r i ó , y le siguió sin d u d a . E n Bolonia le vio
que tenía otro de m á s importancia, q u e e r a dis- otra sierva de Dios coronado con tres diademas de
ponerse p a r a la c u e n t a que había de dar al sumo gloria y acompañado de ángeles que le llevaban
pontífice y juez de vivos y m u e r t o s . Salió á visi- al cielo. También se apareció á santa, Teresa de
tar las s a n t a s reliquias á pie, como por despedida, J e s ú s de camino p a r a el cielo. Estuvo cuatro días
y dándole a l g u n o s la e n h o r a b u e n a de la mejoría, el sagrado cadáver en la iglesia de San Pedro,
dijo: «Yo, hijos, ya estoy libre del peso: rogad con i n n u m e r a b l e concurso de los que venían á
por buen sucesor, que importa á la cristiandad.» v e n e r a r l e y tocar rosarios é i m á g e n e s , y llevar
Volviendo á su palacio se echó en la c a m a p a r a a l g u n a p r e n d a s u y a por reliquia; y habiéndole
m o r i r , donde se hizo leer los Salmos p e n i t e n - cortado parte de las ropas, fué necesario e n c e -
ciales m u y de espacio, y m u c h a s veces la p a - r r a r l e dentro de u n a capilla, dejando un pie solo
sión, por el texto de san J u a n , quitándose el fuera de la reja porque no c o r t a r a n la c a r n e , y
bonete siempre que oía el n o m b r e de J e s ú s . Y poner g u a r d a de alabarderos para que le defen-
habiendo a n t e s confesado m u c h a s veces y r e - diesen. El cuerpo perseveró este tiempo con las
cibido el viático, recibió la e x t r e m a u n c i ó n al c a r n e s , no secas y amarillas como de h o m b r e
último de abril, y luego puesto de rodillas s o - m u e r t o , sino frescas, blandas, tratables como de
bre la cama, encomendó á Dios primero su hombre vivo. Pero lo m á s maravilloso es que, vi-
alma y después que favoreciese á su Iglesia. De- niendo a l g u n a s mujeres deshonestas, á quienes el
cíanle algunos que Dios le daría vida, pues era santo había castigado, para g o z a r s e y triunfar
tan necesaria p a r a la Iglesia, y él dijo: «No h a - viendo m u e r t o al q u e tenían por enemigo, y ul-
llaréis fácilmente quién mayor deseo h a y a tenido trajar, si pudiesen, el sagrado rostro, vengándose
de extirpar las herejías; pero Dios, que es p o d e - de la m a n e r a que podían; en viéndole se trocó de
roso á levantar de las piedras hijos de A b r a h á n , repente la i r a en dolor y el enojo en l á g r i m a s , y
os d a r á un sucesor n u e s t r o que mejor os rija.» llorando s u s culpas pusieron por intercesión á
Dos h o r a s antes de morir le dio un desmayo que Pío para alcanzar perdón de ellas. E n t e r r á r o n l e
212 LA LEYENDA DE ORO DÍA 7
en la capilla de San A n d r é s , donde g r a b a r o n este taron los cristianos con la cautela y con el s i l e n -
epitafio en un pequeño m á r m o l : «Pío V, pontífice, cio que exigía la constitución de aquellas .edades
r e s t a u r a d o r de la religión y honestidad, e s t a b l e - lamentables; por lo que p e r m a n e c i e r o n incógnitas
cedor de la rectitud y justicia, renovador de la h a s t a que el S e ñ o r se dignó manifestarlas. De
disciplina y costumbres, defensor de la c r i s t i a n - esta clase fueron las de san Sixto y las de san
dad: habiendo dado leyes saludables, conservado Eovaldo, uno de los m u c h o s m á r t i r e s que d e r r a -
á la F r a n c i a , coligado á los príncipes, y consegui- m a r o n su s a n g r e en la m i s m a tempestad, no por
do victoria de los turcos. En heroicos hechos é otra causa que la de h a b e r s e resistido con vale-
intentos, en gloria de paz y g u e r r a , M á x i m o , Pío, rosa constancia á p r e s t a r sacrificios á los dioses
Feliz y óptimo príncipe.» Después Sixto V, que r o m a n o s , que v e n e r a b a por tales la ciega o b s t i -
había sido creado cardenal por Pío, le labró un nación de los gentiles.
majestuoso sepulcro con un elogio lleno de g r a n - L a s v e n e r a b l e s reliquias de estos dos ilustres
des alabanzas, con que ciñó s u s g r a n d e s y h e - m á r t i r e s estuvieron incógnitas m u c h o s a ñ o s ,
roicas virtudes. h a s t a que por un prodigio maravilloso quiso el
Hale h o n r a d o Dios después de su m u e r t e con Señor d e m o s t r a r l a s . Vivió en Celdrán, pueblo
m u c h o s milagros, por los cuales y por s u s g r a n - del obispado de Gerona, un labrador de conocida
des virtudes le beatificó n u e s t r o santísimo padre virtud, á quien en s u e ñ o s dijo un ángel: «Ve,
Clemente X á 1." de mayo de 1672. siervo de Dios, á la viña que tienes en Valtorta,
Escribieron la vida de este bienaventurado pon- cerca de la iglesia de la b i e n a v e n t u r a d a S a n t a
tífice D. Antonio de F u e n m a y o r , a n t e s de su Tecla, virgen y m á r t i r , y allí e n c o n t r a r á s dos
beatificación, y después de ella el reverendo cuerpos de santos, que padecieron m a r t i r i o por
padre presentado F r . Antonio de L o r c a . defensa de la fe, los que ocultaron los cristianos
(P. Ribadeneira.) por temor de la t i r a n í a de Daciano.» Dispertó el
labrador todo a s u s t a d o ; pero no despreciando el
SANTA FLAYIA DOMITILA, YIRGEN Y MÁRTIR.-Terra- aviso del cielo, se condujo á la viña en la siguiente
cina, en Campaña, fué la patria de esta santa, que noche, y v i o sobre u n c ú m u l o de espinos que
estaba e m p a r e n t a d a con el cónsul Flavio Clemen- estaban en la m i s m a h e r e d a d un globo de luz
te. D u r a n t e la persecución que c o n t r a la Iglesia tan resplandeciente, que iluminaba con su c l a r i -
movió Domiciano, fué d e s t e r r a d a á u n a isla lla- dad todos los campos inmediatos. Quiso o b s e r v a r
m a d a Poncia, por h a b e r persistido en no t r i b u t a r si se repetía igual prodigio para m á s certificarse,
culto á los ídolos, y en esta m i s m a época fué y habiéndolo observado s e g u n d a y t e r c e r a vez, no
cuando recibió el bautismo de m a n o s de san Cle- le quedó d u d a que en aquel lugar estaba el i n s i -
mente y se consagró e n t e r a m e n t e al servicio de nuado tesoro. Quemó las malezas del sitio, y
Dios. Muchos padecimientos tuvo que sufrir en cavando en él encontró dos a r c a s de m a d e r a t r a -
su destierro; pero el Señor, que q u e r í a h a c e r l a bajadas con tal artificio que a p e n a s se h a l l a b a en
brillar m á s en honor de la religión cristiana, ellas cisura a l g u n a .
permitió volviera á T e r r a c i n a , donde á vista de Refirió el labrador todo lo ocurrido á un sacer-
su g r a n d e fe y de los milagros q u e obraba se dote de la iglesia de Celdrán, y habiendo dado
convirtieron m u c h o s paganos, a b r a z a n d o la r e l i - éste parte al obispo de Gerona, pasó aquel i l u s -
gión católica. El valor y constancia que mostró trísimo prelado con su clero y m u c h a p a r t e del
esta s a n t a irritó en g r a n m a n e r a el á n i m o del pueblo al reconocimiento de aquellos depósitos.
juez, quien m a n d ó por último poner fuego al M a n d ó á todos los asistentes que se pusiesen en
cuarto donde habitaba con las v í r g e n e s Eufrosina oración p a r a que el Señor se dignase manifestar
y Teodora, y todas e n t r e g a r o n su espíritu al de quiénes e r a n las s a n t a s reliquias contenidas
Criador. en aquellos depósitos, y abriéndose por sí m i s m a s
las dos a r c a s , luego que d e m o s t r a r o n ser las de
SAN SIXTO, Y SAN EOYALDO, MÁRTIRES—En la s a n - san Sixto y san Eovaldo, se c e r r a r o n con el
grienta persecución que suscitaron contra la mismo prodigio.
Iglesia á principios del siglo IV los e m p e r a d o r e s Quiso el reverendo obispo llevarlas á G e r o n a
Diocleciano y Maximiano, es bien sabido que para enriquecer su iglesia con alhajas tan pre-
n o m b r a r o n estos supersticiosos príncipes por g o - ciosas; pero al llegar á un arroyo donde finaliza
b e r n a d o r de la provincia de T a r r a g o n a á Daciano, el término de la parroquia de Celdrán, se q u e -
con el impío designio de extinguir, si pudiese, el daron inmóviles los conductores. Conoció el p r e -
n o m b r e y la religión de Jesucristo. Sacrificó este lado por aquella resistencia que e r a voluntad de
bárbaro, uno de los más i n h u m a n o s que conocie- Dios el que p e r m a n e c i e s e n en la m i s m a parroquia,
ron los siglos, al furor de su saña i n n u m e r a b l e s donde hizo c o n s t r u i r dos magníficos altares p a r a
víctimas de fieles inocentes, c u y a s reliquias ocul- colocarlas; y ejecutado así, son v e n e r a d a s en
DÍA 8 MAYO 213
ellos por todos los pueblos circunvecinos, á q u i e - rior, con s u s predicaciones, s u s virtudes y m i l a -
nes concede Dios m u c h o s favores por la i n t e r c e - gros. El venerable Beda, que fué ordenado por
sión de los dos santos. este santo prelado, da testimonio de muchos por-
tentos obrados por J u a n , y dice que fué un verda-
SAN JÜVENAL, MÁRTIR—Fué diácono de la iglesia dero sucesor de los apóstoles en celo, fervor y
r o m a n a en tiempo del papa san Alejandro, y piedad. En 717, sintiendo su salud y s u s fuerzas
murió m á r t i r en la m i s m a ciudad. Su sagrado muy perdidas, renunció su obispado, y se retiró
cuerpo se g u a r d a en Benevento, venerado de á Béverley, donde después de cuatro años, e m -
todos los fieles por las g r a c i a s q u e dispensa á s u s pleados en la más puntual observancia de las r e -
devotos. glas monásticas, murió con la m u e r t e de los j u s -
tos el día 7 de mayo del año 721.
SAN FLAVIO, SAN AUGUSTO, Y SAN AGUSTÍN, HERMANOS,
MÁRTIRES,—Créese que fueron estos santos e s p a - SAN BENEDICTO, PAPA Y CONFESOR.—Natural de R o -
ñoles de nacimiento, y que el primero fué obispo ma, se dedicó desde s u s primeros a ñ o s á la carre-
de la a n t i g u a Iliberis, c e r c a de G r a n a d a . H a b i é n - r a eclesiástica, y salió muy versado en los e s -
doles obligado un g r a v e negocio á t r a s l a d a r s e á tudios sagrados. Fué siempre humilde, manso,
Nicomedia, d e r r a m a r o n en esta última ciudad su paciente, mortificado, a m a n t e de la pobreza y
s a n g r e para dar testimonio de la fe de Jesucristo generoso para con el pobre. Ordenado de p r e s -
durante la persecución de Diocleciano. bítero tomó parte en el gobierno de la Iglesia r o -
m a n a d u r a n t e los pontificados de Agatón y de
SAN CUADRADO.—Era un joven n a t u r a l y vecino de León II, y por m u e r t e de este último, acaecida en
Nicomedia, que después de h a b e r sido varias 684, fué elegido sumo pontífice en 26 de junio. Su
veces atormentado d u r a n t e la persecución de virtud mereció tanta consideración del e m p e r a d o r
Decio, por último fué degollado en la m i s m a Constantino Pogonato, que dio una ley que p e r -
ciudad, á fines del año 151. mitía c o n s a g r a r al papa futuro luego que fuese
electo. Benedicto convocó el XIV concilio toleda-
SAN PEDRO, OBISPO—De la real estirpe de los lon- no para hacer recibir en toda E s p a ñ a los cánones
gobardos, fué este santo un modelo de principes del sexto concilio ecuménico, celebrado en C o n s -
perfectos. Desterrado por un pariente suyo de la tantinopla el año 681. Tenía todas las prendas que
corte que santificaba con s u s virtudes, vivía r e t i - hacen á los papas buenos p a r a la Iglesia, y mu-
rado del m u n d o en Espoleto, dedicado á las p r á c - rió llorado del m u n d o cristiano el día 7 de mayo
ticas de piedad y ejercicios de devoción. Un día, del año 685, habiendo obtenido la cátedra de san
estando en la iglesia del m á r t i r San Sabino, del Pedro sólo diez meses y doce días.
cual e r a muy devoto, u n a voz del cielo le anunció
que seria obispo de Pavía. Efectivamente: cuando LA TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SAN ESTEBAN, PR0T0-
vacó esta silla fué elegido y consagrado pastor, y MÁRTIR.—En tiempo del papa Pelagio fueron lleva-
gobernó aquella Iglesia con admirable santidad. das estas santas reliquias desde Constantinopla,
Sus virtudes, principalmente la de la castidad, donde se hallaban depositadas, á la ciudad de
que miró siempre con particular predilección, Roma, y colocadas junto al sepulcro de san Lo-
fueron tan a g r a d a b l e s á Dios, que el Señor le renzo, mártir, en el campo Verano, donde son
concedió el don de milagros, a c a b a n d o su vida en visitadas y v e n e r a d a s por un gran concurso de
paz el 7 de mayo del año 738. fieles, que de continuo van á implorar su patro-
cinio.
SAN JUAN, OBISPO Y CONFESOR.-Fué natural de
H a r p h a m , en el reino de N o r t ú m b e r l a n d . Un a r - Día 8
diente deseo de distinguirse en el servicio de Dios
lo llevó, siendo joven, á Kent, donde hizo g r a n d e s LA APARICIÓN DE SAN MIGUEL, ARCÁNGEL.—Así como
progresos en doctrina y piedad en la h e r m o s a e s - la divina bondad h a dado á. su Iglesia por p r í n c i -
cuela del arzobispo san Teodoro, bajo la dirección pe y defensor al glorioso san Miguel, a r c á n g e l ,
del abad Adriano. Vuelto después á su patria, pro- como antes le había dado á la sinagoga, así t a m -
siguió s u s piadosos ejercicios en un célebre m o - bién ha querido en diversos lugares y tiempos
nasterio, h a s t a que fué n o m b r a d o obispo de He- o b r a r cosas maravillosas, por intercesión y m i -
xam. El tiempo que le dejaban desocupado s u s nisterio de este bienaventurado príncipe de la
obligaciones pastorales lo invertía en la contem- Iglesia, para que todos los fieles sepan que están
plación de las cosas celestiales y en el cuidado de debajo de su protección, y le sean m u y devotos y
los pobres. Poco tiempo después fué elegido a r - acudan á él en sus trabajos y necesidades. En las
zobispo de York, c u y a sede ilustró, como la ante- historias eclesiásticas leemos varias apariciones de
TOMO II 28
214 LA LEYENDA DE ORO DÍA 8
san Miguel, a r c á n g e l , y muchos templos en su trando que se sirve de que san Miguel sea en él
m e m o r i a c o n s a g r a d o s al Señor, así en Oriente reverenciado; y á esta c a u s a h a sido s i e m p r e
como Occidente. En R o m a Bonifacio, papa, edificó tenido por un s a n t u a r i o de g r a n c o n c u r s o y devo-
u n a iglesia á h o n r a de san Miguel, arcángel, en ción. Leernos que san Romualdo, fundador de la
lo m á s alto de aquel edificio que llamaban Moles orden de Camaldula, ordenó á Otón, e m p e r a d o r ,
Adríani, y hoy se llama el castillo de San Angelo: que fuese en r o m e r í a á pie y descalzo desde R o m a
y otro se hizo j u n t o á la Pesquería. Y otra fabricó al monte G a r g a n o á visitar este templo de San
en el Vaticano León, papa IV, después q u e venció Miguel, en penitencia de h a b e r m a n d a d o ó c o n -
á los s a r r a c e n o s . De una aparición más antigua sentido m a t a r á Crescencio, h o m b r e principal,
de san Miguel, hecha en Roma, hace mención habiéndole dado a n t e s su palabra que no le m a t a -
Crepanio Floro, antiquísimo poeta. Y de otras de ría. La cual penitencia cumplió el e m p e r a d o r ,
F r a n c i a escribe Sigiberto; y Sozomeno y Nicéforo como lo escribe P e d r o Damián, cardenal y a u t o r
refieren u n a muy señalada que sucedió cerca de gravísimo de aquel mismo tiempo, que es señal
Constantinopla, donde se edificó un solemne tem- de la g r a n d e veneración en que s i e m p r e h a tenido
plo en h o n r a de san Miguel, y Dios obró en él este templo de San Miguel, y que los fieles cristia-
g r a n d e s milagros. Y los griegos celebran o t r a apa- nos le frecuentaban con s u s r o m e r í a s .
rición muy insigne j u n t o á la ciudad de Rodas; y (P. Ribadeneira.)
en tiempo de Diocleciano, emperador, h u b o en
Bithinia iglesia de San Miguel. Y Justiniano, e m - SAN VÍCTOR, MÁRTIR—Imbuido en los principios
perador, le dedicó seis, como lo escribe Procopio. fundamentales de la religión ya desde su niñez,
Porque como san Miguel es príncipe universal de perseveró en ella h a s t a su m u e r t e . F u é soldado
la Iglesia, quiso nuestro Señor que todas las p a r - de los imperiales ejércitos; pero no por esto des-
tes de ella sintiesen su patrocinio, y recibiesen a m p a r ó la religión de Jesucristo, por m a n e r a q u e
muchos y muy continuos beneficios por su m a n o . obligado, cuando se hallaba en Milán, á sacrifi-
Pero la más ilustre y m á s señalada aparición es la car á los ídolos de orden de M a x i m i a n o , se r e s i s -
que hoy celebra la s a n t a Iglesia, y sucedió en el tió á obedecer, confesando s i e m p r e á Jesucristo.
monte G a r g a n o , que hoy llaman el monte de San Esta confesión motivó que le a p a l e a r a n ; pero el
Ángel, en la provincia de la Pulla, del reino de Señor permitió que no recibiera daño a l g u n o , así
Ñapóles, j u n t o á la ciudad de Siponto. q u e hoy s e como tampoco recibió lesión a l g u n a c u a n d o le
dice Manfredonia; y de este monte, llamándole echaron en un baño de plomo derretido; así es
G a r g a n o , Virgilio y L u c a n o hacen mención, pues que m a n d a r o n degollarlo, c o n s u m a n d o su g l o r i o -
la aparición fué de esta m a n e r a : so martirio, que fué el día 8 de mayo del año 303.
Siendo s u m o pontífice Gelasio, primero de este F u é este santo n a t u r a l de Berbería; pero s u s
nombre, que lo comenzó á ser el año de 492, un reliquias, sepultadas p r i m e r a m e n t e por los cris-
h o m b r e rico, que se llamaba también G a r g a n o , tianos, fueron después colocadas en u n suntuoso
tenía g r a n d e s m a n a d a s de ganado mayor, y de templo erigido en Milán en h o n o r suyo, en donde
una de ellas un toro se d e s m a n d ó . Buscáronle a l - se conservan todavía.
gunos días, y al cabo de ellos le hallaron dentro
de una cueva; tirándole u n a saeta, la cual se vol- SAN ACACIO, MÁRTIR. - E r a centurión en C o n s t a n -
vió del medio del camino contra el que le había tinopla, en tiempo de los dos e m p e r a d o r e s
tirado, y le lastimó. T u r b á r o n s e los presentes y Diocleciano y M a x i m i a n o . Acusado de q u e e r a
a s o m b r á r o n s e , entendiendo que allí había algún cristiano por el tribuno F e r m o , fué c r u e l m e n -
secreto y oculto misterio. Acudieron al obispo Si- te atormentado por orden de Bibiano, g o b e r n a -
pontino p a r a que le declarase. El obispo mandó dor de Pera, y últimamente fué degollado en
que todos a y u n a s e n é hiciesen oración por tres Constantinopla por orden del procónsul H a c i n o .
días para invocar la gracia del Señor, y al cabo Su cuerpo fué milagrosamente conducido á E s -
de ellos le apareció san Miguel, y le declaró que q u i l a d l e , en donde se conserva con g r a n v e n e -
aquel lugar donde se había recogido el toro estaba ración.
debajo de su tutela, y que la voluntad de Dios era
q u e en aquella cueva s e fabricase un templo en SAN DIONISIO, OBISPO Y CONFESOR—Sexto obispo de
honra s u y a y de todos los ángeles. El obispo, Viena, en F r a n c i a , n a t u r a l de Grecia, educado por
acompañado de todo el pueblo y clero, fué á la los discípulos de los apóstoles, varón de s i n g u l a r
cueva, á la cual halló muy acomodada p a r a t e m - doctrina y de esclarecida piedad, gobernó aquella
plo, y celebrando en ella los oficios divinos, la iglesia desde el año 177 hasta el 197 en que m u -
consagró en h o n r a de san Miguel, por cuyos m e - rió. El papa san Víctor le escribió v a r i a s veces
recimientos h a obrado Dios nuestro Señor ( d e s - sobre a s u n t o s de disciplina, y le nombró primado
pués acá) muchos milagros en aquel templo, mos- en todas las Galias.
DÍA 9 MAYO 215

SAN ELADIO, OBISPO—Fué obispo de A u x e r r e , en mayo del año 1175, y a v i s t a de sus milagros fué
F r a n c i a , en tiempo de los e m p e r a d o r e s Constancio solemnemente canonizado por el papa Celesti-
y Constantino, y de los papas Julio y Liberio. no III, en 1191.
Convirtió á m u c h í s i m o s á la fe de Jesucristo con
su sabiduría y s u s ejemplos; fundó v a r i a s c o n - SAN WIRON.—Célebre obispo irlandés del siglo VII;
gregaciones de fieles que se dedicaban á la vida viajó á Roma con san Plechelmo y con el diácono
de perfección; instituyó varios establecimientos Ótgerio, y después predicó la fe de Cristo á los
de beneficencia para los pobres y los peregrinos, paganos en los Países Bajos. El príncipe Pipino
y acabó s a n t a m e n t e s u s días en medio de su r e - de Hersital fué g r a n d e admirador de su s a n t i -
baño el año 387. dad, y le concedió g r a t u i t a m e n t e un bosque so-
litario, llamado monte de San Pedro, á u n a legua
SAN PEDRO, ARZOBISPO—Nació en el Delfinado, y de K o r e m u n d a , y fué m u c h a s veces á confesar
desde niño mostró tanta afición á las ciencias, que con él s u s pecados. Q u e b r a n t a d a su salud por las
de m u y poca edad había hecho ya g r a n d e s p r o - austeridades y cargado del peso de la edad, par-
gresos en s u s estudios. A los veinte años tomó el tió W i r o n p a r a el Señor á fines de siglo VII, d e -
hábito de los monjes cistercienses en el m o n a s - jando á s u s sucesores g r a n d e s ejemplos que
terio de Bonevaux, fundado por san B e r n a r d o . imitar.
Esta casa era el modelo de todas las religiosas,
por la austeridad de vida que en ella se o b s e r v a - LA CONQUISTA DE ORAN—En este día celebra la
ba. Pedro adelantó á todos s u s c o m p a ñ e r o s en los santa iglesia de Toledo la fiesta de este n o m b r e ,
caminos de la perfección, y su ejemplo alentaba que r e c u e r d a uno de los triunfos m á s gloriosos,
á cuantos le veían. Su padre y h e r m a n o s le siguie- obtenido por los españoles contra los s a r r a c e n o s .
ron á la soledad, y s u s parientes y amigos q u i -
sieron también participar con él de las d u l z u r a s SAN ODRIANO, OBISPO Y CONFESOR.-Colgan no pudo
de tan s a n t a vida. Hecho abad de aquella casa a v e r i g u a r en qué época vivió este santo.
redobló su fervor y s u s penitencias, y á su voz
todos se e s m e r a r o n en imitar al superior, de m o - SAN GIBRIANO, Ó GOBRIANO, PRESBÍTERO Y CONFESOR-
do que aquel monasterio m á s parecía mansión de Irlandés del siglo VIII.
ángeles que de h o m b r e s . La fama de tan e l e v a -
das virtudes se difundió por el m u n d o , y en el Día 9
año 1142 Pedro fué elegido arzobispo de T a r a n -
teso, cuyo cargo le fué preciso aceptar á pesar de SAN GREGORIO NACIANCENO, OBISPO Y DOCTOR DE LA
su r e p u g n a n c i a . San B e r n a r d o , varios prelados IGLESIA.—San Gregorio Nacianceno, llamado por
y el mismo s u m o pontífice le obligaron á ello, su g r a n d e excelencia el Teólogo,, fué natural de
convencidos de que Dios dispensaría sobre a q u e - Nazianzo, ciudad de Capadocia. Su padre se
lla iglesia s u s bendiciones, teniendo al frente tan llamó Gregorio, como él, fué obispo de su mis-
piadoso y justo pastor. Así fué, en efecto; pues el ma" ciudad, y su m a d r e Nona, saniísima mujer; y
cielo d e r r a m ó d u r a n t e el pontificado de san Pedro la Iglesia celebra su fiesta á los 5 de agosto. De
abundantes misericordias sobre la g r e y que le tal árbol nació tal fruto; y no fué sólo Gregorio
estaba encomendada, y que se hallaba antes en Nacianceno; pero también san Cesáreo, h e r m a -
muy mal estado á c a u s a de la relajación de la no suyo, del cual se hace mención, como de santo,
disciplina. Pero el santo se c a n s a b a de los a p l a u - en el Martirologio romano á los 25 de febrero, y
sos del m u n d o , y en 1155 desapareció de i m p r o - de Gorgonia, su h e r m a n a , á los 9 de diciem-
viso, después de h a b e r tenido por espacio de trece bre. Todos fueron santos, y Gregorio santísimo,
años el carácter episcopal, y se retiró á un mo- y dado de la mano de Dios á su Iglesia, y alcanza-
nasterio de Alemania, donde no e r a conocido. Su do por oraciones y lágrimas de su piadosa m a d r e .
familia y su diócesis lloraban inconsolables por P o r q u e deseando ella tener un hijo, y pidiéndole
la pérdida de su pastor: fueron v a n a s c u a n t a s di- á nuestro Señor y prometiéndole que si se le daba
ligencias se hicieron p a r a e n c o n t r a r l e , h a s t a que le c o n s a g r a r í a á su servicio, tuvo u n a revelación
después de m u c h o tiempo la Providencia lo m o s - en sueños, en la cual le fué mostrado muy al vivo
tró milagrosamente y le hizo volver á su silla. el hijo que había de tener, con su rostro y propia
Dedicóse desde entonces á las funciones de su figura, y le fué dicho que le llamase Gregorio. Y
cargo pastoral con m u c h o m á s a r d o r que a n t e s , y con esto desde niño tuvieron s u s padres g r a n cui-
desempeñó v a r i a s comisiones de parte del rey y dado de criarle p a r a Dio*, con b u e n a s costumbres
de la santa sede. Habiendo caído enfermo en un y letras; y él m o s t r a b a g r a n d e inclinación á todas
monasterio de su orden en la diócesis de B e s a n - las cosas de virtud y singular habilidad p a r a bis
zón, entregó en él su espíritu á Dios el día 8 de ciencias que aprendía. Siendo ya de edad c o n v e -
216 LA LEYENDA DE ORO DÍA 9

niente fué enviado de sus p a d r e s á Atenas, que en sabía, p a r t i c u l a r m e n t e el arte de hablar, en la cual
aquel tiempo e r a m u y ilustre universidad y escue- era eminentísimo, y por darles contento lo hizo.
la, adonde c o n c u r r í a n los g r a n d e s ingenios, y Al mismo tiempo que Gregorio estaba en A t e n a s ,
m a d r e de la elocuencia y de toda b u e n a filosofía. vino Juliano el Apóstata al estudio de las b u e n a s
En e s t a j o r n a d a , navegando Gregorio para Atenas, letras, y a u n q u e él era m u c h a c h o y de buen i n -
se levantó en la m a r u n a t o r m e n t a espantosa y genio, y se q u e r í a m o s t r a r devoto cristiano, toda-
tuvo g r a n temor de morir; porque aun no era bau- vía san Gregorio le conoció, y desde entonces
tizado, sino sólo catecúmeno; y volviéndose á n u e s - adivinó cuan pernicioso sería p a r a toda la r e p ú -
tro S e ñ o r h u m i l d e m e n t e le suplicó que le librase blica, si Dios le daba el cetro de ella. P o r q u e en
de aquel peligro y le diese tiempo p a r a bautizarse, la risa falsa, en el a n d a r desenvuelto, en las r u i n e s
prometiéndole, si se lo otorgaba, de g a s t a r toda su c o m p a ñ í a s que traía, en los a r g u m e n t o s y d i s p u -
vida en su servicio. Y fué tan eficaz su oración, tas que hacía impías, a u n q u e cubiertas con velo
que luego se sosegó la m a r , y los que iban en el de piedad, en el a b o r r e c i m i e n t o que tenía á los q u e
navio le hicieron g r a c i a s por ello, entendiendo le a m o n e s t a b a n y daban buenos consejos, parece
que por su medio había cesado aquella tempestad; que leía el corazón de Juliano, y en él todo lo que
y á la m i s m a hora que sucedió estaban s u s padres había de suceder, y por esto se apartó de su c o m -
rogando á nuestro Señor que librase á su hijo de pañía. Y puesto caso que Juliano, siendo ya e m -
los peligros de la m a r ; y a c a b a d a la oración le perador, procuró g a n a r la voluntad de Gregorio y
vieron como que tenía debajo de los pies un d e - traerle á su servicio, n u n c a pudo; a n t e s habiendo
monio ó furia infernal que p r o c u r a b a d a ñ a r l e y rendido á Cesáreo, su h e r m a n o , y honrádole con
destruirle. Llegó á Atenas Gregorio, y estuvo en un cargo preeminente, tuvo Gregorio tanto senti-
aquella universidad con g r a n d e loa de todos los miento dé ello, que le escribió u n a c a r t a m u y
m a e s t r o s y discípulos, los cuales le a m a b a n y e s - grave y severa, en la cuál le dice que corridos
timaban en g r a n m a n e r a por su r a r a modestia, estaban él, s u s p a d r e s y s u s h e r m a n o s , de que
excelente ingenio y doctrina. Vino á la m i s m a siendo quien e r a , sirviese á un príncipe enemigo
universidad de A t e n a s poco después san Basilio de Jesucristo que había dejado su santa fe. Y pudo
p a r a estudiar las m i s m a s facultades y ciencias que tanto con Cesáreo, que dejó el c a r g o y h o n r a q u e
estudiaba Gregorio, y como ambos eran tan seme- Juliano le había dado, y se puso en peligro de per-
j a n t e s en las inclinaciones, virtudes é ingenios, der la hacienda y vida por no q u e r e r servir. Y el
t r a b a r o n u n a amistad tan e n t r a ñ a b l e , firme y mismo Gregorio, cuando vio la persecución que
dulcísima, que parecían los dos u n a alma, un c o - movió Juliano c o n t r a los cristianos, escribió algu-
razón, un ejemplo y un dechado de toda aquella n a s oraciones elegantísimas y elocuentísimas con-
universidad. Vivían j u n t o s con e x t r e m a d a t e m - t r a él, en defensa de n u e s t r a s a n t a religión. Y no
planza y modestia, huían de los estudiantes libres contento con esto, porque el sacrilego apóstata
y desenvueltos, a c o m p a ñ á b a n s e con los recogidos mandó que los cristianos no enseñasen letras h u -
y virtuosos, p a r a todas las cosas de virtud e r a n m a n a s de poesía, retórica y filosofía, por parecer-
los primeros, daban de mano á las fiestas y entre- le que con estas a r m a s peleaban y le hacían c r u d a
tenimientos vanos; d o s calles solas sabían: la u n a g u e r r a ; san Gregorio, inflamado del a m o r de Dios
que iba á la iglesia, y la otra á las escuelas. M e - y del celo de su gloria, se puso á escribir m u y de
nospreciaban las riquezas y teníanlas por espinas; propósito comedias y tragedias, y todo g é n e r o de
hacían el bien que podían á los pobres; atendían verso, con tan g r a n d e elegancia, agudeza y exce-
al estudio, lección y oración; y, finalmente, ocupá- lencia de sentencias, que los cristianos hallaron
banse en todos los ejercicios de piedad y e r u d i - en ellos todo lo q u e en los poetas gentiles podían
ción, con u n a porfía y contienda tan g r a n d e entre desear.
sí, que n i n g u n o de los dos m i r a b a cómo vencería Después que Gregorio h u b o satisfecho á s u s
á su c o m p a ñ e r o , sino cómo podría ser de él v e n - amigos y leído en A t e n a s a l g u n o s años (como se
cido; porque no h a b í a envidia e n t r e ellos, sino h a dicho), tomando ocasión de la m u c h a vejez de
caridad y benevolencia, y cada uno tenía por pro- su padre y del deseo que el buen viejo tenía de
pia la h o n r a del otro. Con esto, habiendo gastado ver á su hijo, y de las necesidades de su casa,
en los estudios m u c h o s años, vinieron á ser dos despidiéndose de ellos y de aquella universidad,
de los más insignes y notables v a r o n e s que tiene se volvió á ella y se bautizó; y acordándose de la
la Iglesia católica. tormenta que h a b í a tenido c u a n d o n a v e g ó á A t e -
San Basilio, acabados s u s estudios, se volvió á n a s , y que había prometido á Dios dedicarse á su
su casa, y san Gregorio se quedó en Atenas, p o r - servicio, determinó de ponerlo por o b r a , y r e n u n -
que todos s u s amigos y conocidos le pidieron con ciando á todos los deleites y cosas de esta breve
g r a n instancia que leyese en aquella universidad y frágil vida, darse del todo al Señor; y p a r a
la ciencia que en ella había aprendido, y tan bien principio de esto propuso n u n c a j u r a r en toda
DÍA 9 MAYO 217
su vida, y así lo cumplió. E s t a b a tan e m b e - h o m b r o s al trabajo, y de noche me estuve como
becido en la lección, meditación y c o n t e m p l a - u n a estatua escribiendo himnos, sin q u e r e r a d m i -
ción de todas las cosas celestiales, que de día tir deleite h u m a n o de mi alma, ni aun en el p e n -
y de noche no pensaba otra cosa, y m u c h a s v e - samiento. Este fué el instituto de mi vida cuando
ces de noche se le a p a r e c í a Cristo nuestro Señor, era mozo, p o r q u e la s a n g r e y la carne, como un
y le r e c r e a b a con su dulcísima p r e s e n c i a ; y incendio, echaban llamas, y me procuraban a p a r -
u n a vez en s u e ñ o s se le r e p r e s e n t a r o n dos h e r m o - tar de la sabiduría del cielo. También arrojé la
sísimas doncellas, y se llegaron a la mesa donde c a r g a pesada de las riquezas p a r a poder subir á
estaba estudiando, y comenzaron á regalarle y tra- Dios más ligero.» Todo esto es de san Gregorio,
tar con él a m o r o s a m e n t e ; y como él (no conocién- hablando de sí, y lo mismo habernos de creer de
dolas) les diese de m a n o y se enojase por verlas san Basilio, al cual el mismo santo en su c o m p a -
tan desenvueltas, y las p r e g u n t a s e quiénes e r a n , ración llama g i g a n t e . Dábanse los dos al estudio
y á qué habían venido, respondieron ellas: «No te de la s a g r a d a E s c r i t u r a , p r o c u r a n d o entenderla,
pese, ¡oh Gregorio!, que nos lleguemos á ti y te no de su cabeza, sino con la luz divina que el S e -
hagamos caricias, porque sabe que la u n a de nos- ñor les comunicaba, y con la interpretación de los
otras es la Sabiduría y la otra la Castidad, y que doctores y de los padres antiguos de la Iglesia c a -
Dios nos h a enviado á ti para que tengamos c o n - tólica, que la habían declarado. Aquí también e s -
tigo buena amistad y toda tu vida te a c o m p a ñ e - cribieron reglas saludables y perfectas p a r a los
mos.» Lo cual se cumplió de m a n e r a , que Grego- monjes, dándoles la forma y modo que habían de
rio p e r p e t u a m e n t e fué virgen, y adornado de u n a tener p a r a serlo, no m e n o s con las obras que lo
tan alta y profunda sabiduría, que fué llamado el eran en el n o m b r e . P e r o como el padre de san
Teólogo, que es la alabanza y r e n o m b r e que á Gregorio fuese ya de edad m u y crecida y d e c r é -
solo san J u a n Evangelista y á san Gregorio Na- pita, y estuviese desconsolado por la m u e r t e de
cianceno se h a dado de los p a d r e s antiguos, y toda su hijo san Cesáreo, i m p o r t u n ó á Gregorio que le
su doctrina h a sido tan s e g u r a y tan estimada de viniese á ver y á poner cobro en su casa y h a -
toda la Iglesia, que (como dice santo T o m á s , a l e - cienda, porque él no estaba ya para administrarla
gando á san Jerónimo) no h a y en ella en qué t r o - y t r a e r pleitos con los que con falsos títulos se la
pezar; y aun a ñ a d e Rufino que cualquiera que la querían u s u r p a r . Y Gregorio, vencido de la o b e -
h a querido contradecir h a sido tenido por hereje diencia y respeto de su padre, y de la necesidad
ó por sospechoso de herejía. Y de aquí es que el precisa que tenía de su persona ( a u n q u e con m u -
gran doctor de la Iglesia san J e r ó n i m o se precia chas l á g r i m a s y sentimiento), dejó aquella soledad
y gloria de haber sido discípulo de san Gregorio, tan a c o m p a ñ a d a de deleites y gustos del cielo, y
habiendo ido desde Siria á Constantinopla en com- á su buen amigo Basilio, y volvió á Nazianzo p a r a
pañía de Vincencio, p a r a serlo y a p r e n d e r de él á alivio de su padre. Y parece que nuestro Señor le
explicar la s a g r a d a E s c r i t u r a . trajo, no sólo p a r a darle este consuelo temporal,
Deseó el padre de Gregorio t e n e r á su hijo cabe pero m u c h o m á s p a r a remedio y salud eterna
sí para gobierno de su casa y báculo de su vejez, de su a l m a . P o r q u e como los herejes a r r í a n o s ,
y para obligarle á ello le ordenó, contra su volun- con el favor del e m p e r a d o r Valente, anduviesen
tad, de presbítero, pensando que le e c h a b a u n o s desenfrenados y bulliciosos, y persiguiesen tan
grillos; pero como el santo a n h e l a b a á la perfec- c r u d a m e n t e la Iglesia de Dios, echaban de s u s
ción y e r a enemigo de bullicio y ruido, y supo q u e iglesias á los obispos católicos con violencia, ó
su g r a n d e amigo y c o m p a ñ e r o Basilio se había procuraban con promesas y a m e n a z a s atraerlos,
retirado (como á un puerto seguro) á la soledad p a r a que consintiesen á su impiedad; y á los más
de Ponto, rompiendo por todo, sin poder ser de- sencillos y de menos letras los enredaban y e n l a -
tenido, se fué á él, y estuvo en su compañía, a u n - zaban con s u s razones y a r g u m e n t o s , como lo
que habitaban a p a r t a d o s uno de otros muchos hicieron con el padre de san Gregorio, el cual,
años, haciendo los dos en aquella t i e r r a vida de por ser h o m b r e sincero y de noventa a ñ o s , y no
ángeles. San Gregorio, hablando de este tiempo, tan ejercitado en las escuelas, cayó en el lazo que
cuando e r a mozo, dice estas palabras: «Yo con le a r m a r o n , y consintió con ellos. P e r o el gran
mis continuos trabajos q u e b r a n t é mi c a r n e , que Gregorio, su hijo, con las oraciones que hizo y las
con la flor de la edad tiraba coces y hervía; vencí buenas obras que ofreció á Dios por su padre, y
la glotonería del vientre y la tiranía que está cerca las eficaces y v e r d a d e r a s razones que le dio, le
de él, mortifiqué mis ojos, reprimí el ímpetu de redujo y le hizo conocer su culpa, y sosegó á los
mi ira, enfrené mis m i e m b r o s , y lloré la risa: to- monjes y.á los del pueblo de Nazianzo, que no
das mis cosas las consagré á Cristo. El suelo fué querían c o m u n i c a r con su obispo por h a b e r s e d e -
mi cama, el silicio mi vestido, el velar fué mi s u e - jado e n g a ñ a r de los a r r í a n o s , y p a r a resistirles
ño, y las l á g r i m a s mi descanso. De día puse los con m a y o r fuerza persuadió al g r a n Basilio que
218 LA LEYENDA DE ORO DÍA 9
dejase el desierto y le viniese á a y u d a r , p o r q u e do a l g u n o s enemigos de Gregorio que le h a b í a
los enemigos eran m u c h o s y poderosos, y había sido quitada á él contra su voluntad, y otros que
necesidad de j u n t a r s e los dos y volver á u n a los no la q u e r í a por ser pequeña y de poca r e n t a
dos por la fe católica y por la causa del Señor. (porque los ojos flacos no pueden sufrir g r a n res-
Vino san Basilio, y m u r i e n d o poco d e s p u é s E u s e - plandor, y la envidia y malicia de los h o m b r e s
bio, obispo de Cesárea, y juzgando Gregorio que no m i r a n lo que dicen, contentándose de decir
n i n g u n o le podía suceder en aquella silla tan á mal aun de lo bueno). Ayudó san Gregorio á su
propósito como el mismo Basilio (por c u y a santi- buen amigo san Basilio á edificar y fundar un
dad, doctrina y elocuencia los herejes perderían hospital magnífico, en que se recogiesen y c u r a -
s u s bríos y los católicos se a n i m a r í a n ) , procuró sen los leprosos, que fué o b r a de g r a n caridad y
con todas s u s fuerzas que le eligiesen, y que Ba- m u y provechosa por la necesidad que había de
silio lo aceptase, y así fué, p o r q u e estos s a n t í s i - ella.
mos v a r o n e s no se buscaban á sí mismos, sino á Hallándose san Gregorio desocupado del cuida-
Dios, ni pretendían gusto suyo, sino trabajo y des- do de la iglesia de Nazianzo no estuvo ocioso,
canso, y salud p a r a las a l m a s de s u s prójimos. a n t e s fué necesario q u e emplease todo el g r a n
Mas como san Basilio se sentó en su silla y se caudal que Dios le había dado en defensa de la
v i o obispo de aquella g r a n ciudad y metrópoli de religión católica y en r e p r i m i r á los n u e v o s h e r e -
Cesárea, quiso tener quien le ayudase á llevar j e s , que en aquel tiempo se levantaron contra ella;
aquella c a r g a tan pesada, y rogó á Gregorio que, porque á m á s de los a r r í a n o s , que habían infi-
ya que h u í a de otras dignidades m a y o r e s , a c e p t a - cionado con su pestífera doctrina el m u n d o , y
se el obispado de Sasima, que era una ciudad p e - negaban la consubstancialidad é igualdad del Hijo
queña, sujeta á Cesárea, y necesitada de pastor eterno Jesucristo con su P a d r e , salió del i n -
docto y vigilante p o r los m u c h o s forasteros que fierno Macedonio, blasfemando c o n t r a el Espíritu
c o n c u r r í a n á ella. Aceptólo Gregorio, a u n q u e de Santo, y afirmando que no e r a Dios; y Apolinar
mala gana; m a s presto lo dejó, porque Antimo, inventó otros disparates a c e r c a de la e n c a r n a -
obispo de T r i a n a , pretendiendo que aquella iglesia ción del Hijo de Dios, y de la c a r n e y a l m a que
e r a de su jurisdicción, se había entrado en ella tomó cuando unió n u e s t r a n a t u r a l e z a h u m a n a
y estorbado que san Gregorio no se s e n t a s e en con su persona divina. S e m b r a r o n s u s d e s v a -
aquella silla, para que san Basilio, con quien traía rios estos falsos maestros, y multiplicáronse de
pleito, no adquiriese posesión; y por esto, y por m a n e r a , que san Gregorio se tuvo por obligado
ver que no h a r í a tanto fruto en Sasima como espe- de ir á Constantinopla (donde m á s cundía a q u e -
r a b a , y porque su padre, siendo ya de cien años lla contagión y pestilencia) para oponerse á ellos
é inhábil para r e g i r la iglesia de Nazianzo, le hizo y defender la c a u s a de Dios. Lo cual hizo con tan
g r a n d e instancia que él g o b e r n a s e y le d e s c a r g a - divino espíritu, s i n g u l a r doctrina y a d m i r a b l e
se de aquel cuidado, Gregorio, por d a r contento elocuencia, que en poco tiempo se trocaron las
á su padre, se ofreció de hacerlo, no como o b i s - cosas en aquella imperial ciudad, y donde a n t e s
po de Nazianzo, sino como un ministro suyo, y no había sino u n a p e q u e ñ a iglesia de San A n a s -
con condición que, m u e r t o el padre, no quedase tasio de católicos, d e s p u é s h u b o m u c h a s por
él atado ni obligado á aquella iglesia, y así fué, los i n n u m e r a b l e s herejes que se convirtieron.
porque m u r i e n d o primero el padre y después su M a s los que q u e d a b a n obstinados en su porfía
s a n t a m a d r e Nona, salió de Nazianzo y se fué no pudieron llevar á paciencia la gloria de
como en r o m e r í a á un templo de Santa Tecla, Gregorio, y persuadieron á la c h u s m a y c a n a -
de g r a n devoción, que estaba en la ciudad de lla del pueblo que e r a h o m b r e inquieto y facine-
Seleucia, p a r a que con su ausencia el clero y roso, y que debía s e r echado de aquella ciudad;
pueblo de Nazianzo eligiesen otro obispo; m a s y así le a p e d r e a r o n , y le h u b i e r a n m u e r t o si el
cuando volvió halló que no h a b í a habido m u d a n z a Señor no le g u a r d a r a . Y no contentos con esto le
ni se había hecho elección de nuevo obispo, p o r - prendieron y a c u s a r o n delante de los jueces como
que todos le estaban a g u a r d a n d o á él p a r a que lo á revolvedor y alborotador de su patria; y ofre-
fuese; lo cual él, por m u c h a s lágrimas que d e r r a - ciéndose el santo con ansiosos deseos á todos los
maron, y m u c h o s medios que tomaron, n u n c a lo tormentos y m u e r t e s por Cristo, y siendo m á r t i r
quiso aceptar, a n t e s procuró que se eligiese otro con el corazón y con la voluntad, no quiso el
que lo fuese, porque él no era ni había sido c o n - Señor que m u r i e s e ni padeciese, porque se q u e r í a
s a g r a d o obispo de aquella ciudad, a u n q u e un poco servir de él p a r a otras cosas; y así, sabida la ver-
de tiempo (como se h a dicho) tuvo la a d m i n i s t r a - dad y vista su inocencia, los jueces le dieron por
ción de ella p a r a a y u d a r á su padre. Con esto, á libre.
instancia del mismo san Gregorio, fué elegido
Supo P e d r o , p a t r i a r c a de Alejandría (que h a b í a
otro, y colocado en aquella silla Eulalio, publican-
sucedido á san Atanasio); el fruto maravilloso que
DÍA 9 MAYO 219
hacía en Constantinopla san Gregorio con sus piedad y singular religión que por el gran valor
sermones, coloquios y escritos, y como por su y fortaleza militar con que sujetó y triunfó de sus
industria reflorecía en aquella ciudad la fe c a t ó - enemigos, el cual vino á Constantinopla en esta
lica y los herejes a n d a b a n abatidos y amilanados; sazón y honró y reverenció á san Gregorio como
y juzgando que serían m á s provechosos s u s t r a - á padre suyo y luz de la Iglesia católica, y colum-
bajos, siendo prelado, y que no pondría menos na y a m p a r o de n u e s t r a s a n t a religión, y le rogó
cuidado y vigilancia en aquel r e b a ñ o , siendo pas- que se e n c a r g a s e como pastor de aquella grey,
tor, nombró á Gregorio por arzobispo de Cons- agradeciéndole los trabajos que liabía tomado; y
tantinopla; y él, a u n q u e era amigo de quietud y porque todavía los herejes a r r í a n o s tenían por
enemigo d e h o n r a s y g r a n d e z a s , viendo q u e n o se suyo el templo patriarcal de Constantinopla, el
le excusaba el trabajo, aceptó aquella dignidad, e m p e r a d o r le prometió quitársele y darlo á los
para con ella resistir con m a y o r fuerza á los here- católicos, y señaló el día en que lo había de h a -
jes, y servir m á s al Señor, y el tiempo que la tuvo, cer. Publicóse esto por la ciudad, t u r b á r o n s e los
con ser tan rica y tan opulenta, fué tan pobre y herejes y tomaron las a r m a s , quejándose del e m -
tan desinteresado, que no quiso tener cuenta con perador y a m e n a z a n d o de muerte á Gregorio, y,
sus r e n t a s y a p r o v e c h a m i e n t o s , ni a u n con los de en efecto, le intentaron matar; mas Teodosio d i s -
la misma iglesia, a n t e s remitía estos cuidados á puso su g u a r d a por la ciudad, de m a n e r a que no
los mayordomos y ministros, cuyos decía que sucedió el alboroto que se temía, y él mismo vino
eran, y no de los obispos, que se deben ocupar al templo p a r a d a r la posesión á Gregorio. S u c e -
en apacentar s u s ovejas con. el ejemplo de s a n t a dió aquel día que u n a niebla m u y oscura y espesa
vida y con el pasto de saludable doctrina; y h a - se puso sobre la ciudad de Constantinopla, de ma-
blando el mismo santo de esto, escribe estas pala- n e r a que más parecía de noche que de día. T o -
bras: «Aunque fea la codicia en todas las cosas, mando de esto ocasión, los a r r í a n o s decían que
m u c h o m á s fea es en las s a g r a d a s ; y si todos éste e r a milagro de Dios, que mostraba que no
acerca de las riquezas fuesen de mi parecer, no era su voluntad que se les quitase aquel templo;
habría tantos daños en la Iglesia de Cristo.» Pero m a s quedaron burlados y confusos cuando vieron
sucedió q u e u n h o m b r e , q u e s e llamaba M á x i m o , que al tiempo que el emperador y san Gregorio
egipcio de nación, y filósofo cínico de profesión, llegaban á la puerta de la iglesia, súbito d e s a p a -
compuesto en lo exterior, y en lo interior vano y reció la niebla y se descubrió un día muy claro y
ambicioso, en la a p a r i e n c i a oveja, y en la existen- resplandeciente, que fué m u y alegre p a r a los
cia lobo v e r d a d e r o , se e n t r ó por las p u e r t a s de católicos. E n t r a d o s en la iglesia, san Gregorio se
Gregorio, se le hizo muy amigo, mostrándose mo- puso de rodillas, y con lágrimas en s u s ojos hizo
desto, menospreciador del m u n d o y prudente, y gracias á nuestro Señor por la merced que lo h a -
habiendo sido bautizado y hecho miembro de la cía en restituir aquel templo por su mano á su
Iglesia, pasó tan adelante la familiaridad de los devoción y servicio. Lo mismo hacía el emperador,
dos, que san Gregorio le sentaba consigo en su y los católicos se abrazaban unos á otros, y se
mesa, y le c o m u n i c a b a los negocios, y tomaba su daban el parabién; solos los herejes se deshacían
parecer, porque como era santo, juzgaba el c o r a - de rabia y pesar. Quiso el e m p e r a d o r que G r e g o -
zón ajeno por el suyo, y por lo que veía defuera, rio se asentase en su silla y tomase e n t e r a m e n t e
lo interior de M á x i m o , que no podía ver, el cual, la posesión de su dignidad; pero él le suplicó que
como otro J u d a s , pretendió v e n d e r á su maestro y no se lo m a n d a s e , y hablando por un pregonero
echarle de su silla y h a b e r l a p a r a sí; y lo negoció al pueblo (porque por las m u c h a s voces y gritos
y alcanzó en Alejandría, e n g a ñ a n d o á Pedro, pa- no le oían) les pidió que aquel día todo se g a s t a -
triarca, con embustes y m e n t i r a s ; y volvió á Cons- se, sin t r a t a r de otra cosa, en alabanzas de la
tantinopla para lomar la posesión de ella, a u n q u e Santísima Trinidad, que así triunfaba de s u s ene-
los católicos tomaron las a r m a s y se lo defendie- migos. Y con esto se sosegó el emperador, a d m i -
ron y echaron de la ciudad, enojándose m u c h o rándose de la modestia y santidad de Gregorio, y
con san Gregorio-, por h a b e r s e fiado tanto de aquel llamándole á su palacio y rogándole que le v i s i -
h o m b r e doblado ó hipócrita y admitídole á su tase á menudo, lo cual no hacía san Gregorio sino
familiaridad, y fué necesario que el santo les diese pocas veces, porque como era amigo de quietud
razón de sí y les dijese con c u á n t a benignidad huía del tráfago de la corte, y echó de ver que
debe ser recibido cualquiera q u e viene al sagrado a u n q u e el e m p e r a d o r era príncipe bien inclinado,
bautismo, y dejando la ignorancia de la v a n a filoso- h u m a n o , justo y piadoso, algunos de s u s princi-
fía se abraza con la luz de la verdad de la Iglesia; pales ministros eran codiciosos, y favorecían más
y con las buenas razones que les dijo los sosegó. á los que les untaban las m a n o s que no á los que
lo merecían, y el santo no hallaba tanta entrad?}
E r a ya e m p e r a d o r de Oriente el g r a n T e o d o -
con ellos como fuera razón.
sio, español, príncipe aun más esclarecido por su
220 LA LEYENDA D E ORO DÍA 9
Todo el favor que el e m p e r a d o r h a c í a á G r e g o - no los había a g u a r d a d o , ni ellos habían consentido
rio era tósigo p a r a los herejes, los cuales d e t e r - en su elección, c a u s a r o n g r a n novedad y división,
m i n a r o n acabarle, y p a r a salir con su intento se queriendo u n a parte de los obispos que Gregorio
concertaron con un mozo hereje como ellos, v a - fuese arzobispo de Constantinopla, y la otra que no
liente, bravo y atrevido, que e n t r a s e á vueltas de lo fuese, no porque aborreciesen la persona ó la
o t r a gente que iba á visitar a san Gregorio, por juzgasen por indigna de tan alta dignidad,sino por
e s t a r enfermo, y buscase ocasión para cometer la v e n g a r s e de los que n o los habían a g u a r d a d o , ó
maldad. Hízolo él así, y cuando se vio en el a p o - por otros respetos particulares que tenían. Enton-
sento del santo, al tiempo que por h a b e r menos ces el santo, como a m a d o r de la paz y de su q u i e -
gente le pudiera h e r i r , se echó á s u s pies, pidién- tud, habló á todo el concilio de esta m a n e r a : «Pa-
dole perdón con m u c h o s sollozos y lágrimas; y dres y pastores del r e b a ñ o del S e ñ o r q u e aquí os
como san Gregorio le p r e g u n t a s e qué quería y habéis j u n t a d o para poner paz en la Iglesia, mirad
por qué lloraba, el mozo, sin poder hablar, no que es cosa indigna de vuestras personas que h a y a
h a c í a sino llorar y sollozar, hasta que uno de los g u e r r a y discordia e n t r e vosotros. Si yo soy la cau-
que estaban presentes le dijo: «Este mozo, padre, sa de ella, aquí estoy: e c h a d m e en la mar como á
h a entrado aquí inducido de los herejes para m a - otro J o n á s , que con esto c e s a r á la tempestad. Si
tarte, y te h u b i e r a quitado la vida con esta espada queréis dar esta dignidad á otro, dadla, que yo nun-
si Cristo no le h u b i e r a detenido, y a h o r a , a r r e p e n - ca la apetecí y c o n t r a mi voluntad la tomé. Si orde-
tido, llora su pecado y te pide perdón.» Entonces náis que me salga de la ciudad, de buena g a n a lo
el santo, volviéndose al mozo y abrazándole con h a r é y me volveré á mi rincón y quietud, á t r u e q u e
m u c h a blandura, le dijo: «Dios te perdone, hijo ca- de que vosotros la tengáis y gocéis la paz de la
rísimo, y te g u a r d e , pues á mí me h a g u a r d a d o ; Iglesia del Señor.» De allí se fué al e m p e r a d o r y
yo también te perdono. Sólo u n a c ó s a t e pido: q u e le dijo que le q u e r í a pedir u n a s e ñ a l a d a merced, y
dejes la herejía y seas católico, y sirvas al Señor que no eran riquezas p a r a sí, ni oficios, ni c a r g o s
con sincero y perfecto corazón.» Con esta tan para s u s deudos ó amigos, ni otra cosa a l g u n a
suave y paternal respuesta quedó el mozo m á s temporal, sino licencia p a r a dejar la dignidad
confuso, y todos los católicos m u y edificados, ala- arzobispal y recogerse en a l g u n a soledad á a c a b a r
bando á Dios que les había dado tal pastor. Pero su vida, que por su c a n s a d a vejez y enfermedades
p a r a que san Gregorio lo fuese perpetuamente y no podía ser m u c h a ; porque esto es lo que conve-
con m a y o r unión y conformidad de todos (porque nía á la paz y unión de la Iglesia, la cual él estaba
a l g u n o s decían que no lo era sino Máximo; otros obligado á p r o c u r a r sobre todas las cosas; y fué
q u e siendo obispo de Nazianzo no podía pasar á tanto lo que i m p o r t u n ó al e m p e r a d o r y á los de
otra iglesia sin orden de algún concilio legítimo), su consejo, que puesto caso que lo sintió por e x -
el e m p e r a d o r procuró que se j u n t a s e concilio en tremo, no pudo dejar de otorgarle la licencia que
Constantinopla para establecer m á s la fe del con- le pedía. Con esto se despidió el santo con g r a n
cilio niceno c o n t r a los herejes a r r i a n o s , y c o n d e - t e r n u r a de todo el pueblo de Constantinopla, de
n a r las herejías que de nuevo se habían inventado, los monjes, clérigos y legos, de los templos, h o s -
y de camino colocar con mayor autoridad á G r e - pitales, palacios imperiales y de su m i s m a cáte-
gorio en su silla. J u n t á r o n s e ciento c i n c u e n t a d r a ó iglesia arzobispal, y finalmente de todas las
obispos de Oriente, y faltaron los obispos de Egip- cosas que le podían detener á dar contento en
to, con Timoteo, que ya e r a patriarca alejandrino, aquella ciudad, como h o m b r e que no la había
y los obispos de Occidente. En aquel concilio se m á s de ver y que se iba á vivir y m o r i r con Cris-
confirmó á Gregorio en la dignidad arzobispal de to. No se puede fácilmente creer la tristeza que su
Constantinopla y la fe católica contra los a r r i a - partida causó en Constantinopla porque perdían
nos, macedonianos y apolinaristas, y san Dámaso, un pastor vigilantísimo, un maestro irrefragable
papa, le aprobó, y fué concilio ecuménico y u n i - de la verdad, un dechado perfectísimo de santidad,
versal, y uno de los cuatro que escribe san G r e - que iba siempre delante con su ejemplo y n u n c a
gorio r e v e r e n c i a b a como los c u a t r o Evangelios. e n s e ñ a b a cosa que él primero no la hubiese h e -
cho. Perdían un valeroso defensor de la fe c a t ó -
Mas como hubiese otras contiendas y debates
lica, un terror y espanto de los herejes, un padre
en aquel concilio, y los obispos estuviesen divi-
de los huérfanos, a m p a r o de las viudas, consuelo
didos y de diferentes pareceres, y san Gregorio
de los afligidos, remedio dé los pobres. P e r d í a n
los quisiese concordar y u n i r y les diese un con-
un doctor esclarecido de la Iglesia, una luz de
sejo saludable, que de ellos no fué recibido, t u r -
sabiduría, un m a r de elocuencia, un sol que con
báronse algunos y disgustáronse con Gregorio, y
su claridad a l u m b r a b a á los otros doctores de su
sobreviniendo después los obispos de Egipto con
tiempo. Acompañóle m u c h a gente d e r r a m a n d o
su patriarca, alegando que Gregorio no podía ser
lágrimas de sentimiento y pena, y él se volvió á
arzobispo de Constantinopla porque el concilio
DÍA 9 MAYO 221
su patria y de allí se retiró a u n a casa de campo, aquel lugar que tenía, le dejó y se fué á otra p a r -
en u n a heredad de s u s padres, que se l l a m a b a te, y escribió u n a c a r t a á aquel h o m b r e perdido,
Alianzo, c a r g a d o de a ñ o s y de dolores, especial- en que le decía que le había echado del paraíso
mente de la gota, que le fatigaba y tenía preso en por medio de aquellas mujeres, como por otra
la cama, y él se r e g a l a b a con la oración y c o n s i - Eva, pretendiendo quitarle la gravedad é i n o c e n -
deración de la vida b i e n a v e n t u r a d a y eterna que cia de la vida que h a s t a entonces había profesa-
esperaba, y se ocupaba en escribir en prosa y en do. Y no solamente fué perseguido de Valenti-
verso a l g u n a s de las o b r a s que a h o r a tenemos niano, que era seglar y h o m b r e disoluto y carnal,
suyas, llenas de tan r a r a y exquisita elegancia de sino también de algunos religiosos que tenían
palabras y peso de sentencias, que no se pueden n o m b r e de monjes, y no lo e r a n en la vida: los
leer sin g r a n d e admiración, e n t r e las cuales escri- cuales por envidia m u r m u r a r o n del santo, y le
bió el mismo santo en verso el discurso de su hicieron g u e r r a con s u s l e n g u a s , y a u n con sus
vida, y viniendo á t r a t a r de este su recogimiento m a n o s , apedreándole y queriéndole matar, si Dios
p a r a d a r n o s ejemplo de humildad y r e c a t a r n o s y por su misericordia no le librara de ellas, porque
e n s e ñ a r n o s á q u e b r a n t a r los apetitos sensuales, y s u s caminos son varios y maravillosos, y permite
no fiarnos ni de la vejez ni de otras victorias que que el malo a l g u n a s veces tenga fuerzas contra el
h a y a m o s tenido de la castidad, hablando en su bueno, y que como trillo le q u e b r a n t e y limpie,
persona, dice estas p a l a b r a s contra su c a r n e : a p a r t a n d o la paja del g r a n o ; p a r a que ejercite la
«¿Cuándo h a s de a c a b a r y poner fin á tu rebeldía y caridad con el mismo que le afligió, como lo hizo
desvergüenza? ¿Cuándo, d e s v e n t u r a d a de ti, te h a s san Gregorio, intercediendo por los que le habían
de sujetar al espíritu y á la vejez, ya blanca y cana? perseguido, con Teodoro, obispo de Tianeo, que
Ten respeto y refrena estos libidinosos y desenfre- los quería castigar. P o r q u e este bienaventurado
nados apetitos, y no m e h a g a s g u e r r a con tan g r a n santo, a u n q u e toda la vida se había entregado t o -
furor; porque si así no lo hicieres, yo te prometo talmente á Dios y al estudio, á la mortificación y
de hacerte resistencia y pelear contigo con todas perfección, al cabo de sus días se daba con m á s
mis fuerzas, y de q u e b r a n t a r t e con los dolores y fervor, y era como la piedra, que cuanto m á s se
penas que pudiere, h a s t a q u e te rinda y estés m á s allega á su centro, tanto es m á s impetuosa en su
ñ a c a y más debilitada que un cuerpo muerto.» Y movimiento. Y véase esto bien en lo que él mismo
luego llamaba las l á g r i m a s p a r a que saliendo en escribe de sí, que pareciéndole que era fácil en el
g r a n a b u n d a n c i a de s u s ojos lavasen las m a n c h a s h a b l a r (aunque todas s u s p a l a b r a s debían de ser
de sus pecados, y él mismo se e x h o r t a b a al a y u - necesarias ó provechosas y de cosas santas y d i -
no, á la penitencia, á p o s t r a r s e en el suelo á vinas), p a r a m á s mortificarse se estuvo c u a r e n t a
menudo, y á comer por pan ce.niza, á vestirse de días sin h a b l a r , y al cabo de ellos dio libertad á
saco, y á d a r s e á todo g é n e r o de aspereza p a r a su l e n g u a atándola y desatándola p a r a servir m e -
triunfar do la c a r n e , iba diciendo o t r a s cosas á jor al Señor con ella.
este propósito, a d m i r a b l e s y de g r a n d e edifica- F i n a l m e n t e , habiendo este glorioso doctor i l u s -
ción, en las cuales resplandece su g r a n d e h u m i l - trado la Iglesia con su vida, doctrina y escritos,
dad, pues d e s c u b r e las tentaciones de su c a r n e , cargado de merecimientos y de noventa años de
que le a p r e t a b a n en su vejez por permisión de edad, fué á recibir el galardón de sus largos y
Dios. P a r a que entendiese que su virginidad y el dichosos trabajos de m a n o del Señor, á quien él
no h a b e r l a s padecido en la mocedad, era don de con tanto afecto, solicitud y perseverancia había
Dios nuestro Señor, y no se desvaneciese por su servido. Falleció á los 9 de mayo del año del
g r a n sabiduría y elocuencia, como dio el estímulo Señor de 389, y el onceno del imperio de T e o -
de la c a r n e á san Pablo p a r a que no le t r a s t o r n a - dosio. Sintió toda la Iglesia católica su m u e r -
se la alteza de s u s revelaciones. O por v e n t u r a te, a u n q u e n o murió, pues quedó vivo en las
quiso san Gregorio en p e r s o n a e n s e ñ a r n o s á todos obras que nos dejó, los cuales loores y e n c a r e c i -
el recato con que habernos de vivir y las a r m a s mientos h a n celebrado los doctores, que después
que debemos u s a r contra tan fiero doméstico y de él se h a n seguido, y e n t r e los otros su g r a n d e
perseverante enemigo. amigo san Basilio el Magno le llama vaso de
P a r a m a y o r gloria del santo permitió nuestro elección, pozo profundo y boca de Cristo; y Casio-
Señor que un mal caballero, llamado Valentinia- doro dice de él estas palabras: «Gregorio, como
no, que vivía allí cerca, trújese á su casa a l g u n a s una clarísima luz de ciencia y doctrina, a u n q u e
mujercillas deshonestas y lascivas, que con su parezca que se escureció con su m u e r t e , todavía
desenvoltura y profanidad inquietasen á san G r e - vive a h o r a con su autoridad y con su fe, y estando
gorio, y él, estimando m á s la p u r e z a de su alma m u c h o s años h a apartado el cuerpo de las i g l e -
que el regalo de su cuerpo, y el sosiego y quietud sias, está presente con su voz y enseñanza de
de su espíritu m á s que todas las comodidades de maestro.» Esto es de san Casiodoro.
TOMO II 29
222 LA LEYENDA DE ORO DÍA 9
F u é san Gregorio de mediana estatura; el color ria desde que falleció en n u e s t r a P e n í n s u l a , donde
amortiguado, pero n o triste; la nariz coombada, se conservan s u s reliquias. No nos consta de la
las cejas a r q u e a d a s , el aspecto blando y s u a v e , el patria, de los padres, ni de la p r i m e r a educación
ojo derecho algo caído, la barba no larga, pero de Gregorio; pero por los méritos que le hicieron
bien poblada y autorizada; e r a algo calvo, y con acreedor de los altos empleos á q u e fué elevado,
las c a n a s v e n e r a b l e . Así pinta Metafrastes á san se infiere la justificación en que pasó los p r i m e r o s
Gregorio Nacianceno y un libro griego antiguo de a ñ o s de su vida. Abrazó en lo m á s florido de s u s
la librería Vaticana. Y refiérolo aquí porque d e s - años el instituto de san Benito en el monasterio
pués de su m u e r t e se puso su i m a g e n en la iglesia, de san Cosme y san D a m i á n de la capital de
y fué reverenciada con g r a n devoción de todos Roma, y en vista del fervor y de la perfección con
los fieles, y Dios hizo por ella m u c h o s milagros; y que se portó en el noviciado, se p e r s u a d i e r o n los
e n t r e ellos se escribe que restituyó el habla á monjes que con el tiempo sería Gregorio uno de
Constancio, hijo del e m p e r a d o r León A r m e n o , que aquellos h o m b r e s e m i n e n t e s que dieron tanto
la había perdido, como lo cuenta Cedreno. La h o n o r á la religión benedictina. No tardó en v e r i -
vida de san Gregorio escribió un Gregorio, p r e s - ficarse el vaticinio, p u e s los rápidos progresos
bítero, autor antiguo, Suidas, Adón y Metafrastes; que hizo, así en la virtud como en las ciencias, le
pero mejor que todos la escribió el m i s m o san merecieron el concepto de santo y de docto, no
Gregorio en u n tratado largo que compuso en sólo en el c l a u s t r o , sino fuera de él, siendo el
verso de su vida, y en las oraciones que hizo en objeto de la veneración de los r o m a n o s . M u r i ó el
alabanza de san Basilio, en las h o n r a s de su padre abad de san Cosme y san D a m i á n , y todos los
y de s u s h e r m a n o s . Y m u y por extenso las refiere monjes p u s i e r o n los ojos en Gregorio p a r a que
el cardenal Baronio en el cuarto tomo de sus ocupase aquel empleo, bajo el s e g u r o de las c o n -
Anales. El cuerpo de este santísimo doctor (como siderables ventajas que se prometía aquella ilustre
se dice en el Martirologio romano) fué traído de casa con tener á la frente un s u p e r i o r de tan
Constantinopla á R o m a , y colocado en u n m o n a s - conocidos m é r i t o s . En vano solicitó e x c u s a r s e
terio de monjas, que primero fueron de la orden por cuantos medios le sugirió su humildad, p o r q u e
de san Basilio, y a h o r a son de la de san Benito, y constando á los monjes q u e en él c o n c u r r í a n
se llama Santa María del Campo Marcio, donde todas las cualidades que pudieran apetecerse p a r a
estuvo h a s t a q u e el p a p a Gregorio X I I I , d e feliz el gobierno, insistieron en la elección á pesar de
recordación, con g r a n d e solemnidad y aparato le su humilde r e p u g n a n c i a .
trasladó de aquella iglesia á u n a capilla de la La n u e v a dignidad sólo sirvió p a r a que m á s
basílica de San P e d r o , que el mismo sumo p o n t í - brillase la virtud de Gregorio y p a r a que se m a -
fice Gregorio p a r a s u entierro había edificado, de nifestasen desde luego aquellos talentos e x t r a o r -
e x t r e m a d a arquitectura y suntuosidad. dinarios de que se hallaba dotado; en efecto:
(P. Ribadeneira.) gobernó su comunidad con tanto celo, con t a n t a
prudencia y con t a n t a suavidad, que á la r e p u t a -
SAN HERMES, OBISPO—Fué este santo m u y amigo ción del ilustre abad se siguió la del m o n a s t e r i o ,
del apóstol san Pablo, y contribuyó á las glorias en el que resucitó la disciplina monástica en el
de su apostolado. El mismo apóstol, según se lee fervor primitivo con s u s sabias e x h o r t a c i o n e s y
en el cap. 16 de su carta á los r o m a n o s , le con s u s edificantes ejemplos. Hiciéronse en R o m a
saluda entre otros de los cristianos. Los bolan- públicas las e m i n e n t e s virtudes del santo, y q u e -
distas refieren que los apóstoles c o n s a g r a r o n á riendo el papa J u a n XVIII condecorar á u n a
H e r m e s obispo de Philippis, en Macedonia. E r a persona de tanto mérito le consagró obispo de
h o m b r e dotado de extraordinario talento, pues se Ostia, y dio el capelo de cardenal en el año pri-
cree ser autor de u n a excelente obra titulada m e r o de su pontificado, fiando a d e m á s á su cui-
Pastor, que fué tenida en m u c h o aprecio en los dado el empleo de bibliotecario apostólico, que
p r i m e r o s tiempos de la Iglesia. Murió este santo sirvió en tiempo de cuatro sucesivos papas, m a n i -
lleno de méritos y virtudes; pero no se sabe á festando en él y en todos los negocios m á s a r d u o s
punto fijo el año de su m u e r t e . de la Iglesia su g r a n d e s a b i d u r í a y su vigilancia
pastoral.
SAN GREGORIO, OBISPO DE OSTIA.—Agradecida Espa- Cuando así brillaba en R o m a el ilustre c a r d e n a l
ñ a ; y con especialidad la provincia de Rioja y el ocurrió en E s p a ñ a u n a plaga tan crecida de l a n -
reino de N a v a r r a , á los g r a n d e s beneficios que gosta, que asoló las provincias de N a v a r r a y de la
recibió del Señor por la mediación de san G r e g o - Rioja, y destituidos los n a t u r a l e s de todo socorro
rio, obispo de Ostia, decoroso o r n a m e n t o del orden h u m a n o , r e c u r r i e r o n al s u m o pontífice p a r a q u e
de san Benito, uno de los prelados m á s dignos les s u m i n i s t r a s e a l g ú n alivio en u n a situación tan
que han florecido en la Iglesia, celebra su m e m o - deplorable. Dispuso su santidad '.que se hiciesen
DÍA. 9 MAYO 223
en R o m a públicas rogativas con ayuno general á vo; y bajo su advocación erigieron los fieles en
fin de alcanzar de Dios el remedio de aquella c a - oratorio el mismo cuarto donde vivió y murió en
lamidad; y al t e r c e r día de s u s r e v e r e n t e s súplicas Logroño.
reveló u n ángel al p a p a que cesaría la plaga si Olvidóse el l u g a r donde estaban las venerables
enviaba á E s p a ñ a á Gregorio, por c u y a intercesión reliquias del santo prelado con motivo de las con-
conseguirían los afligidos el consuelo que de- tinuas g u e r r a s que ocurrieron en España; pero
seaban. queriendo Dios manifestarlas al comedio del s i -
No dudó el p a p a de la divina p r o m e s a ; teniendo glo XIII, se e n c o n t r a r o n á expensas de las m á s ex-
tan conocida la e m i n e n t e santidad de Gregorio, quisitas diligencias que hicieron en su busca los
á quien envió i n m e d i a t a m e n t e en clase de su ilustrísimos obispos de P a m p l o n a y de Bayona,
legado apostólico, p a r a que providenciase con D. Pedro Jiménez González y D. Sancho Axco,
su g r a n p r u d e n c i a todos aquellos medios que los cuales las colocaron en u n a preciosa a r c a en
estimase conducentes á contener tan formida- la misma ermita de Peñalba, que tomó su advo-
bles males. E n t r ó en E s p a ñ a el célebre c a r d e - cación, habiendo tenido antes la de San Salvador,
nal, y conociendo que la inundación de la lan- adonde c o n c u r r e n en procesión los pueblos veci-
gosta era u n azote con que el Señor castigaba los nos á i m p l o r a r la poderosa intercesión del santo
pecados de aquellos n a t u r a l e s , comenzó á ejercer en las plagas de langosta, teniéndole por especial
sus funciones con aquel fervor que e r a propio de abogado contra semejante contagio: bajo cuyo
su carácter. Predicó penitencia en Calahorra, en concepto h a sido costumbre antiquísima p a s a r
Logroño y en otros m u c h o s pueblos de la Rioja a g u a por s u s venerables reliquias y rociar con
y de N a v a r r a ; instituyó rogativas públicas, a y u - ella los campos en que o c u r r e a l g u n a plaga de
nos y sacrificios; y aplacada la i r a de Dios con la langosta, ó de otros insectos perjudiciales.
sincera conversión de aquellos en quienes i m p r i -
mió el celoso prelado las m á s altas ideas de v e r - EL TRIUNFO DE TRESCIENTOS Y DIEZ SANTOS, MÁRTIRES.
dadera penitencia, se desvaneció como h u m o la —No se sabe sino que m u r i e r o n en Persia, i g n o -
i n n u m e r a b l e multitud de la langosta. rándose en qué época.
Los g r a n d e s trabajos ó i n c e s a n t e s fatigas que
padeció Gregorio en el espacio de cinco a ñ o s que SAN GERONCIO, OBISPO Y MÁRTIR.—Nació á mediados
se ocupó en u n a expedición tan penosa, debilita- del siglo V y fué obispo de Cerve: asistió á u n
ron su salud e n t e r a m e n t e ; y habiendo caído e n - concilio de R o m a celebrado en su tiempo, y se dis-
fermo de u n a g r a v e enfermedad, se retiró á Lo- tinguió s o b r e m a n e r a por sus luces y su eminente
groño, donde conociendo q u e se a c e r c a b a su fin, virtud. Volviéndose á su diócesis, iba predicando
hizo nuevos esfuerzos p a r a purificar su inocencia. por los pueblos del tránsito y h a c í a m u c h a s con-
Recibió los últimos s a c r a m e n t o s con aquella quistas desvaneciendo los e r r o r e s de la herejía
devoción que excitan en u n a a l m a toda a b r a s a d a de aquellos tiempos. Los herejes y los incrédulos
en las llamas del a m o r divino, y fijando los ojos se conjuran p a r a perderle, y conociendo él s u s
en el cielo m u r i ó t r a n q u i l a m e n t e el día 9 de mayo asechanzas, p r o c u r ó evitarlas con la fuga; pero
del año 1048, según el cómputo m á s a r r e g l a d o , habiéndole alcanzado s u s enemigos j u n t o á'CalIi,
bien que otros señalan el de 1044. se apoderaron de su persona, y no pudiendo l o -
Había vivido s i e m p r e el santo prelado sin otra g r a r que desistiese de su santo fervor, le dieron
voluntad que la de Dios, á la que estaba sometido m u e r t e violenta el día 9 de mayo del año 501. Su
con u n profundo rendimiento; y queriendo conti- sagrado cuerpo fué enterrado con g r a n v e n e r a -
n u a r tan a c e r t a d a s m á x i m a s h a s t a la m u e r t e , dis- ción por los cristianos, y en el año 700 la ciudad
puso en ella que puesto su cuerpo sobre un c a b a - de Calli levantó u n suntuoso templo á su s a n t a
llo ó muía se le e n t e r r a s e donde p a r a s e t e r c e r a m e m o r i a , y á vista de los favores que lograba del
vez. Hicióronlo así s u s discípulos, los cuales s i - cielo por su mediación, le aclamó patrón de la
guieron al caballo a c o m p a ñ a d o s de m u c h o s n a t u - ciudad y de toda su comarca.
rales, dejándole ir sin conductor: salió éste de
Logroño y se condujo por el camino real que v a SAN BEATO, CONFESOR.—Floreció, según la opinión
de Santiago á la iglesia de San Salvador de Pifia- m á s común, d u r a n t e el p r i m e r siglo de la Iglesia,
ba, ó de Peñalba, q u e está cerca de la ciudad de y fué enviado por el apóstol san Pedro á predicar
Estella, del monasterio de H i r a c h e , y de la villa el Evangelio en las Galias. No se sabe si fué co-
de Arcos, en el reino de N a v a r r a ; donde verifica- ronado con la corona del martirio, ó si acabó s u
das las señales de san Gregorio, dieron s e p u l t u r a vida en paz. Lo que h a y de cierto es que su culto
á su venerable c u e r p o , el cual se m a n t u v o allí se celebra desde la m á s r e m o t a antigüedad cris-
m u c h o s a ñ o s , dignándose el Señor o b r a r m u c h o s tiana, pues todos los breviarios, martirologios y
prodigios por la intercesión de su fidelísimo sier- relaciones de santos t r a e n su n o m b r e .
224 LA LEYENDA D E ORO DÍA 10
LA TRASLACIÓN DE SAN ANDRÉS, APÓSTOL; DE SAN LUCAS, conder la m a n o , y por medio de s u s ministros
EVANGELISTA, Y DE SAN TIMOTEO, DISCÍPULO DEL APÓSTOL a c a b a r u n a cosa que no juzgaba bien h a c e r l a por
SAN PABLO.—Los cuerpos de los dos p r i m e r o s fue- sí. E n t r e los otros ministros que n o m b r ó J u l i a n o
ron trasladados de Acaya á Constantinopla. el para ejecutar su mal intento, fué uno Gordiano, al
año 23 del imperio de Constancio, y el del último cual hizo su vicario en R o m a , y él con g r a n c u i -
fué de Éfeso también á Constantinopla, el año 23 dado y solicitud ejercitaba su crueldad y d e r r a -
del mismo e m p e r a d o r . Levantóse en la ciudad maba la s a n g r e inocente de los fieles. E s t a b a pre-
imperial u n a magnífica basílica p a r a colocarlos, so con otros m u c h o s un santo presbítero, viejo
y después de a l g u n o s años el cuerpo de san A n - y venerable, llamado J a n u a r i o . Tuvo con él G o r -
drés fué otra vez trasladado de Constantinopla á diano largas y diferentes pláticas, y finalmente,
Amalfi, donde se venera con g r a n devoción, y de tocándole el Señor el corazón, abrió los ojos al
su sepulcro e m a n a continuamente un licor que, rayo de la divina luz, y determinó h a c e r s e cristia-
como dice el Martirologio romano, sirve para no, y, en efecto, recibió el bautismo por m a n o de
c u r a r las enfermedades. san J a n u a r i o , y Marina, su mujer,,y otros cincuen-
ta y tres de su familia, y entregó á J a n u a r i o u n
LA TRASLACIÓN DE SAN JERÓNIMO, DOCTOR.-Cuando ídolo de Júpiter que tenía en su casa, y le q u e -
los s a r r a c e n o s invadieron la Palestina los fieles b r a r o n y d e s m e n u z a r o n , y e c h a r o n en u n l u g a r
p r o c u r a r o n salvar de su profanación los sagrados i n m u n d o . Supo lo que p a s a b a Juliano, y e m b r a -
objetos que m á s respetaban. Uno de ellos fué el vecióse por v e r que s u s principales ministros y
cuerpo de este santo doctor de la Iglesia, que lle- los mismos que él ponía por perseguidores de los
varon desde Belén de Judá, donde se hallaba e n t e - cristianos y defensores de su imperio se volvían
r r a d o , á R o m a , y fué colocado en la iglesia de contra él y se h a c í a n cristianos, y quitando á Gor-
Santa M a r í a ad P r e s e p e . diano el c a r g o , m a n d ó á Clemenciano, t r i b u n o ,
que le tomase y castigase s e v e r a m e n t e á G o r d i a n o . .
LA TRASLACIÓN DE SAN NICOLÁS.-Estaba enterrado Clemenciano lo hizo, m a n d ó l e p a r e c e r delante de
este santo en Mira, en Licia, de c u y a ciudad h a - sí cargado de prisiones y c a d e n a s , y le r e p r e n d i ó
bía sido obispo, y fué trasladado á Bari, ciudad de como á ingrato al e m p e r a d o r , y le amenazó si no
la Pulla, en 1087. sacrificaba á los dioses. Y como Gordiano estuvie-
se firme y constante en la confesión de Jesucristo
SAN NICOLÁS, OBISPO Y CONFESOR.-Murió en 1391, y y se burlase de Juliano y de s u s falsos dioses, Cle-
es santo titular de Suecia. menciano le hizo a t o r m e n t a r y azotar c r u e l m e n t e ,
y q u e b r a n t a r los huesos con plomadas, haciendo
SAN BRYNOTH, OBISPO Y CONFESOR—Obispo de Scava, el santo m á r t i r gracias al Señor por la merced que
en Suecia; murió en 1317. le hacía en darle que padecer por él y por h a b e r l e
puesto en el n ú m e r o de s u s santos m á r t i r e s . F i n a l -
Día ÍO mente le mandó cortar la cabeza delante del templo
de la diosa Tellus, y que no e n t e r r a s e n su cuerpo
LOS SANTOS GORDIANO, Y EPÍMACO, MÁRTIRES.—Des- para que fuese comido d é l o s p e r r o s . Mas el S e ñ o r ,
pués que el impiísimo Juliano Apóstata fué a c l a - p a r a m o s t r a r su bondad y omnipotencia, ordenó
mado por emperador de su ejército en F r a n c i a , que viniesen los perros h a m b r i e n t o s y no tocasen
y con la muerte del emperador Constancio, su al santo cuerpo, antes con ladridos le g u a r d a s e n
primo h e r m a n o , cobró fuerzas y se vio señor, y defendiesen. Después de cinco días q u e estuvo
luego comenzó 'á quitarse la m á s c a r a de piedad sin ser sepultado, u n criado de Gordiano y otros
con que antes había favorecido y engañado á cristianos le tomaron de noche y le e n t e r r a r o n
los cristianos, á los cuales se determinó p e r - como una milla de R o m a en la vía Latina, en u n a
seguir y deshacer, y conservar y ampliar el cueva, donde antes había sido e n t e r r a d o san E p í -
culto de sus falsos dioses; pero porque pretendía maco, m á r t i r , cuyo m a r t i r i o también celebra hoy
ser tenido de todos por príncipe m a n s o y benigno, la s a n t a Iglesia. El cual, siendo n a t u r a l de Alejan-
y no quería que los que morían por Cristo fuesen dría, fué preso por el n o m b r e de Jesucristo, y
honrados como m á r t i r e s , y ya la religión cristiana habiendo en u n a á s p e r a y d u r a cárcel padecido
se había extendido y florecía m u c h o por el m u n - m u c h o s días excesivos trabajos y molestias, y lle-
do, temiendo a l g u n a alteración y turbación en el vádolos con g r a n paciencia y alegría, al cabo fué
imperio (por razón de estado), pretendió con m a ñ a m a n d a d o q u e m a r , y s u s huesos y cenizas fueron
y artificio destruir á los cristianos, haciendo p r e - llevados á R o m a por a l g u n o s cristianos, y puestos
sidentes y gobernadores de las provincias á h o m - en aquel sepulcro en que dijimos que después fué
bres crueles y bárbaros, é inimicísimos de n u e s t r a sepultado san Gordiano; y por esto la Iglesia cató-
religión, para tirar la piedra (como dicen) y e s - lica celebra j u n t a m e n t e el martirio de estos dos
DÍA 10 MAYO 225
santos en un mismo día, que es á los 10 de m a y o , donadas sus culpas, dando á Job en recompensa
en que fué martirizado Gordiano, en el año. del de su paciencia y sufrimiento m á s riquezas que
Señor de 362, i m p e r a n d o el ya n o m b r a d o Juliano las que le h a b í a quitado el demonio. Murió Job á
Apóstata: y las reliquias de estos dos b i e n a v e n t u - los doscientos once años de su edad, siendo sepul-
rados m á r t i r e s después fueron t r a s l a d a d a s á A l e - tado su cuerpo cerca del Jordán, donde acudieron
mania, el año del Señor de 77, como lo escribe en s i e m p r e multitud de gentes, así de la antigua como
su corónica H e r m a n n o Contrato. de la nueva ley, p a r a e n c o m e n d a r s e á sus oracio-
Escriben de san Gordiano y Epímaco los m a r t i - n e s . No se sabe á punto fijo cuánto tiempo duró la
rologios r o m a n o , de Beda, U s u a r d o y Adón, y el miseria con que permitió Dios fuese afligido, p r e -
P . F r . Lorenzo Surio, tomo tercero, y el c a r d e n a l tendiendo unos d u r a s e siete a ñ o s , y otros solamen-
Baronio en las Anotaciones al Martirologio roma- te u n o .
no, y en el c u a r t o tomo de s u s Anales, pág. 98.
(P. Ribadeneira.) LOS SANTOS CALEPODIO, PRESBÍTERO; PALMACIO, CÓNSUL,
CON SU MUJER É HIJOS, Y OTROS CUARENTA Y DOS; SIMPLICIO,
SAN JOB, PROFETA.—Nació en la t i e r r a de H u s , SENADOR, SU MUJER, Y OTROS SESENTA Y OCHO; Y FÉLIX, Y
país situado e n t r e la I d u m e a y la A r a b i a , por los BLANDA, ESPOSOS, TODOS MÁRTIRES—En el año 222 h u -
años 1700 a n t e s de J e s u c r i s t o . L a s a g r a d a Escritu- bo en R o m a un g r a n d e incendio que consumió
r a le da el n o m b r e de Justo; en efecto: él p r o c u r a - parte del Capitolio y el templo de Júpiter que
ba hacerse a g r a d a b l e á los ojos del Ser S u p r e m o , estaba en él. Los arúspices y los sacerdotes se
ofreciéndole sacrificios que le e r a n a g r a d a b l e s ; al presetaron al e m p e r a d o r Alejandro, y le dijeron
paso que dirigía á s u s hijos a m á n d o l o s en la v i r - que debían ser aplacados los dioses por medio de
tud. Dios quiso probársela, y á este fin permitió sacrificios y libaciones; y como accediese el e m -
que p e r d i e r a s u s bienes, s u s hijos, s u s g a n a d o s y p e r a d o r á la petición, empezóse la ceremonia.
cuanto poseía. E s t a s desgracias le acontecieron á A p e n a s se h a b í a dado principio al sacrificio, un
la vez al santo Job; pero por esto no se alteró s u rayo milagroso mató á cuatro de los sacrificadores
corazón, a n t e s bien con u n a resignación a d m i r a - y destruyó el altar de las libaciones, cubriéndose
ble p r o r r u m p i ó en aquellas p a l a b r a s de tanto con- el cielo de tan tupida oscuridad que el pueblo
suelo p a r a los que e x p e r i m e n t a n desgracias en r o m a n o se estremeció y m u c h o s c o r r i e r o n á salir
esta vida: «El S e ñ o r m e lo d i o , el Señor m e lo h a de la ciudad p a r a no ser víctimas de la catástrofe
quitado; n a d a sucede que él no lo quiera: sea ben- que se temía. E n la fuga e n c o n t r a r o n á unos cris-
dito su santo n o m b r e . » No pudo el maligno e s p í - tianos en la otra parte del Tíber, que dentro de
ritu sufrir t a n t a virtud; pidió, p u e s , al S e ñ o r le u n a habitación se ocupaban en c a n t a r divinas
permitiera mortificarlo en su p e r s o n a , y á fin de alabanzas, c u y a función presidía el presbítero
que q u e d a r a confundida la malicia del demonio, Calepodio. Palmacio, cónsul r o m a n o de aquel
así lo permitió. Herido entonces Job por el espíri- a ñ o , se presentó al e m p e r a d o r y le comunicó que
tu maligno, se miró cubierto de u n a a s q u e r o s a le- la desgracia que se estaba sufriendo era con m o -
pra, llagado de pies á cabeza, reducido á vivir en tivo de la indignación que c a u s a b a á los dioses la
un m u l a d a r , viéndose en la d u r a necesidad de lim- tolerancia que se u s a b a con los cristianos, pues
piar con un tiesto la podre que salía de sus llagas, que en aquel mismo momento estaban p r o v o c a n -
corriendo al mismo tiempo por su cuerpo los do la venganza del cielo, haciendo pública osten-
g u s a n o s . Lejos de consolarle su mujer en su triste tación de s u s sacrilegios. Alejandro dio entonces
situación, i n s u l t a b a su piedad y le inducía á la aquel famoso edicto que c o n d e n a b a á m u e r t e á
desesperación con s u s blasfemas palabras; m a s el todos los que en c u a l q u i e r a parte del imperio,
santo Job, c u y a conformidad e r a tan g r a n d e , se donde se hallasen, no quisiesen a d o r a r á los í d o -
contentaba con contestarla: «Has hablado como los. En seguida se fué Palmacio á la otra parte del
u n a mujer loca: si h e m o s recibido los bienes de Tíber, a c o m p a ñ a d o de u n a cohorte de soldados, y
la m a n o de Dios, ¿por qué no h e m o s de recibir e n t r a n d o donde estaban los cristianos, quedaron
también y tolerar los males?» Sus tres amigos, al los paganos todos ciegos, y Calepodio, anciano
considerar su infelicidad, le i n s u l t a b a n también presbítero, les dijo: «Nuestro Dios os ha privado
haciéndole presente serían m u y g r a v e s los delitos de la luz: convertios á él, y s a n a r á vuestra ce-
que h a b r í a cometido c o n t r a Dios, cuando éste tan guera.» Palmacio temió, y m a r c h á n d o s e donde
s e v e r a m e n t e le castigaba. El Señor, al ver la r e - estaba el e m p e r a d o r , le a n u n c i ó lo que le había
signación con que Job h a b í a tolerado s u s infortu- pasado; y se decretaron g r a n d e s sacrificios en el
nios, volvió por la h o n r a de su siervo, manifes- Capitolio p a r a aplacar á los dioses. M i e n t r a s éstos
tando á s u s amigos que tan i n d i s c r e t a m e n t e se se celebraban acontecieron u n a serie de p r o d i -
habían portado con él, que sólo por los ruegos de gios que m o s t r a r o n á todos los r o m a n o s la ridi-
aquel á quien habían c a l u m n i a d o les serían p e r - culez de s u s dioses y la g r a n d e z a del Dios de los
226 LA LEYENDA DE ORO DÍA 11
cristianos. Palmacio se convirtió á la verdad con la penitenciaría de la Iglesia r o m a n a . Cuantos car-
toda su familia y fué bautizado por san Calixto: gos se le confiaron los desempeñó con s u m a b r i -
también abrazó la fe en Jesucristo Simplicio, se- llantez, distinguiéndose p a r t i c u l a r m e n t e por su
nador, con su mujer y s u s hijos, y los dos esposos modestia, su elocuencia, su celo y su vasto s a b e r .
Félix y Blanda, con otros m u c h o s , los cuales fue- El día 9 de mayo del año 1443, hallándose en
ron mandados degollar juntos por el e m p e r a d o r Sena, murió s a n t a m e n t e , rodeado de s u s amigos,
Alejandro, el día 10 de mayo del sobredicho año de s u s a d m i r a d o r e s y de su s e r v i d u m b r e , en la
de 222. El cuerpo de san Calepodio y los de los q u e contaba entonces á T o m á s de Sarzano y á
d e m á s compañeros suyos de martirio fueron E n e a s Silvio, que ocuparon después s u c e s i v a -
arrojados al Tíber; pero recogidos luego por san mente la cátedra de san P e d r o .
Calixto y otros fieles fueron sepultados con g r a n
veneración. LA INVENCIÓN DE LOS SANTOS MÁRTIRES NAZARIO, Y CELSO.
—En m e m o r i a del día en que san Ambrosio, obis-
LOS SANTOS ALFIO, FILADELFO, Y CIRINO, MÁRTIRES.— po de Milán, encontró el cuerpo d e N a z a r i o , b a ñ a d o
Nacieron en Calabria de noble familia, y fueron en s a n g r e , y lo trasladó á la iglesia de los A p ó s -
enviados á R o m a á i n s t r u i r s e en las ciencias. Allí toles, j u n t a m e n t e con las reliquias del niño san
conocieron á un tal Onésimo que les explicó el Celso, á quien había criado san Nazario, instituyó
Evangelio y las bellezas de la religión de J e s u - la Iglesia u n a fiesta en conmemoración de este
cristo. Bautizados por el mismo Onésimo siguie- hecho, y por esto r e c u e r d a hoy s u s n o m b r e s en
ron por algún tiempo practicando las virtudes el Martirologio. L a festividad principal de estos
cristianas, h a s t a que en la persecución de Decio dos santos se celebra el día 28 de julio, en que fué
fueron acusados y degollados en la m i s m a ciudad su glorioso m a r t i r i o .
de Roma, á principios del año 250.
SAN COMGALL, ABAD Y CONFESOR-Murió en 601; ve-
SAN CUARTO, Y SAN QUINTO, MÁRTIRES.—Algunos a u - n é r a n l e m u c h o en Irlanda.
tores afirman que fueron obispos de Capua, y
otros que fueron m á r t i r e s en R o m a d u r a n t e el Día 11
siglo III.
SAN MAYÓLO, ABAD.—Fué san Mayólo n a t u r a l de
SAN DIOSCÓRIDES, MÁRTIR—No se sabe sino que mu- Borgoña de F r a n c i a , de u n a ciudad llamada M a -
rió en E s m i r n a d u r a n t e las persecuciones de los risco, hijo de padres ilustres y generosos, los c u a -
primeros siglos. les le e n s e ñ a r o n todas las b u e n a s c o s t u m b r e s
y letras; p o r q u e llegó á m e r e c e r que el obispo
SAN CATALDO, OBISPO Y CONFESOR.-Fuó obispo de de dicha ciudad, á petición de toda la clerecía
T a r e n t o , en Italia, glorioso en milagros y esclare- y ciudadanos, le hiciese arcediano de la iglesia,
cido en toda clase de virtudes. Ignórase la época dignidad q u e si r e h u s ó h u m i l d e , ejercitó docta
de su m u e r t e : su cuerpo se g u a r d a con g r a n vene- y s a n t a m e n t e . Iba m u y c o n t i n u a m e n t e al m o -
ración en la catedral de dicha ciudad, de la cual nasterio de Cluny, donde, e n a m o r a d o de la s a n -
es patrón, obrando el Señor m u c h o s prodigios ta vida monástica, vino á t o m a r el hábito del
j u n t o á su sepulcro. g r a n padre san Benito, siendo recibido de todos
aquellos monjes con tanto gozo, cuanto e r a el
SAN NICOLÁS ALBERGATO, OBISPO Y CONFESOR—Nació deseo que tenían de que se aficionase á vivir con
en Bolonia en 1375, y estudió en la misma ciudad ellos, por conocer s u s g r a n d e s y sobresalientes
el derecho, tomando después el hábito de los c a r - p r e n d a s de virtud y l e t r a s . Sobre todos quien m á s
tujos. F u é prior de la Cartuja de Florencia, y su lo celebró, por desearlo m á s , fué el abad A d a m a -
piedad y sabiduría le merecieron en 1417 ser e l e - ro, tercero abad de Cluny, y sucesor de san Odón,
vado á la silla episcopal de Bolonia. Reconcilió á segundo abad del m i s m o m o n a s t e r i o ; porque
s u s diocesanos con el papa Martino V; fué enviado conocía m u y bien el bendito padre no podía dejar
en 1422 á F r a n c i a en calidad de n u n c i o , y se portó mejor sucesor en su dignidad q u e á Mayólo, y no
tan bien en este destino, que la s a n t a sede le se e n g a ñ a b a . T a n t a s m u e s t r a s dio Mayólo en el
recompensó en 1426 con el capelo de cardenal, noviciado de su humildad g r a n d e y conocida s a n -
que se v i o obligado á aceptar á pesar de su repug- tidad, que el año siguiente á su aprobación fué
nancia. El papa Martino V le nombró legado ad electo abad y sucesor de A d a m a r o por voto de
latere, y Eugenio IV lo m a n d ó á presidir en su todos los monjes y del mismo A d a m a r o que le
n o m b r e el concilio de Basilea. Desempeñó otras n o m b r ó . Humilde r e h u s a b a la dignidad; m a s d e s - ,
comisiones importantes en varias cortes de E u r o - pues, viendo se lo m a n d a b a A d a m a r o , h u b o de
pa; presidió un concilio en F e r r a r a y desempeñó aceptar, m á s por obedecer que por s e r obedecido,
DÍA 11 MAYO 227
obligándole también u n a visión que tuvo u n a se halló sin grillos ni cadenas; fueron los turcos,
noche, en esta forma: Estando en oración á la y admirados del prodigio lo v e n e r a r o n como á
media n o c h e se quedó dormido, y se le apareció santo y le dieron libertad; m a s él no quiso irse
un varón religioso, de h e r m o s o rostro, y le dijo: solo sin llevar consigo á los demás, por quienes
«Está seguro, h e r m a n o , y no te t u r b e s en recibir se h a b í a dejado p r e n d e r , y al fin, concertado el
el gobierno de este monasterio, p o r q u e p a r a que rescate de todos, escribió á los monjes de su m o -
cumplidamente h a g a s tu oficio, no te faltará el nasterio enviasen cierta cantidad de dineros para
favor divino.» Y diciendo esto le dio un libro, y le r e s c a t a r aquellos fieles que con él estaban. V i -
dijo que se guiase por lo que en él estaba escrito. nieron los m á s principales del monasterio con
Mucho se consoló san Mayólo con esta visión, el dinero, y no quiso la libertad h a s t a que todos
pensando ser Benito el que le había hablado; y los d e m á s la tuvieron.
así entonces, llamando á todos los monjes, aceptó P o r este tiempo vacó la silla apostólica, y el
el oficio de abad, y fué el cuarto del monasterio e m p e r a d o r Otón II, que conocia bien las m u c h a s
de Gluny. p r e n d a s y virtudes de Mayólo, trató con él que
Rigió el r e b a ñ o a m a d o y encomendado de Dios fuese papa, pues sólo con que dijese sí lo sería,
santísimamente, enseñando á todos á pelear con por estar en su mano el hacerlo. E x c u s ó s e humil-
el antiguo enemigo de la n a t u r a l e z a h u m a n a . En- de, que es la m a y o r p r u e b a de su g r a n santidad.
comendábales la paz, la virginidad y lección de Al fin se retiró á su monasterio, donde ejercitado
la s a g r a d a E s c r i t u r a . Su h a b l a r era gracioso y en santas o b r a s , de su humildad y caridad legíti-
persuasivo, tanto, que m u c h o s seglares de sólo m a s hijas, conoció se llegaba el fin de s u s días, y
oirle aborrecían el siglo y se hacían religiosos. Su entendido también por los monjes, le p r e g u n t a r o n
abstinencia e r a g r a n d e , su penitencia frecuente, llorando á quién dejaba encomendado su r e b a ñ o .
su oración fervorosa, y s u s l á g r i m a s tan copiosas, Y él respondió: «A J e s ú s , sumo pastor, tendréis
que dé ordinario dejaba b a ñ a d a en ellas la t i e r r a siempre en vuestro amparo.» Comenzó después á
donde se h i n c a b a de rodillas. Conforme e r a su decir salmos; y preguntándole los monjes si le
vida así e r a n s u s m i l a g r o s continuos, dando vista dolía a l g u n a cosa, dijo que no tenía molestia a l -
á ciegos, oído á sordos, voz á m u d o s , c u r a n d o le- g u n a , a n t e s veía todas las cosas quietas y s o s e g a -
prosos y todas enfermedades. Su caridad con los das, y los bienes del Señor en tierra de los que
pobres e r a g r a n d e ; dábales de limosna cuanto viven. Así sin dolor, con clara vista, oído y s a n a
tenía, y h u b o ocasión en que, llegando u n pobre memoria, en el año del Señor de 993, á los 11 de
á pedirle limosna y no hallándose con otra cosa m a y o , diciendo salmos y signándose con la señal
que darle.se desnudó el vestido que llevaba y se de la c r u z , entregó su b i e n a v e n t u r a d a a l m a al
le dio. Pagóle de contado Dios esta s a n t a obra, Señor, y fué sepultado en la iglesia de San Pedro
pues cuando fué á su casa halló u n vestido nuevo y San Pablo, donde después hizo infinitos m i l a -
y mucho mejor que el s u y o , que le había enviado g r o s . Escribieron su vida san B e r n a r d o In apolog.;
el obispo. Otra vez, pasando por los Alpes, dio Sigiberto In chron.; Pedro Cluniacense, lib. n
g r a n d í s i m a s m u e s t r a s de su ardiente caridad, Miraculorum, cap. 13; L a m b e r t o In chron., a n n .
pues saliendo u n a e s c u a d r a de turcos prendieron 995; Tritenio De vir. illust., lib. ni, cap. 230; Odi-
m u c h o s de los que iban en su compañía, y tirando lón, presbítero; Hilarión, monje; san Aoro, el
u n a flecha á un mozo suyo, que no se quería d e - Martirologio romano, y Baronio en s u s Anotacio-
jar prender, puso la m a n o el santo al verla venir nes y en s u s Anales, tom. x, año 993.
y recibióla en ella, c u y a h e r i d a y señal quiso Dios Quien tiene a m o r de Dios firme en su corazón
tuviese m i e n t r a s vivió p a r a m e m o r i a de tan h e - fácil lo m u e s t r a , p o r q u e como éste a n d a unido y
roico acto de caridad. Pudo h u i r t a m b i é n , como h e r m a n a d o con el del prójimo, sigúese del uno el
lo hicieron a l g u n o s en la ocasión, y no quiso sino otro. Cuan a r r a i g a d o estaba en el corazón de M a -
es dejarse p r e n d e r de aquellos bárbaros, por dar yólo el a m o r divino, bien fácil lo conocerá c u a l -
libertad á los d e m á s cautivos, como lo hizo; p o r - q u i e r a que le viere d e s n u d a r s e por a m o r del
que habiéndole puesto con grillos y c a d e n a s en prójimo, y no d e s n u d a r s e como quiera, p u e s dar
u n a o s c u r a m a z m o r r a , la n o c h e siguiente se le su vestido al pobre, h a z a ñ a es g r a n d e del a m o r ;
apareció un venerable a n c i a n o vestido de p o n t i - pero la vence á ésta, y sobre las valentías s u y a s
fical, y entendió h a b í a de ser libre de su prisión puede blasonar el d e s n u d a r s e de la p r e n d a m á s
y cautiverio por el apóstol san P e d r o ; m a s puesto estimable, que es la libertad, por el prójimo, como
después en oración rogó á la virgen santísima hizo el glorioso Mayólo; acto de caridad tan gran-
María, sin pecado concebida, de quien e r a m u y de, que si esta virtud es de las demás corona, esta
devoto, que no permitiese saliese él del poder de acción en san Mayólo fué la corona de las s u y a s
los bárbaros q u e d a n d o los d e m á s cautivos. Oyóle todas, y de su m i s m a caridad, de la cual nos ador-
la soberana R e i n a de Jos ángeles, y á la m a ñ a n a ne su divina Majestad. Anión.
228 LA LEYENDA D E ORO DÍA 11
SAN ANASTASIO, Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES.-Lérida, santo, abrió su corazón á la verdad, y abrazó tan
ciudad notable en el principado de Cataluña, fué de v e r a s la religión de Jesucristo, q u e él mismo
la patria de este santo, que fué militar de p r o - se denunció al e m p e r a d o r como cristiano, y por
fesión, sirviendo á las b a n d e r a s del e m p e r a d o r esta s a n t a causa fué decapitado en la m i s m a c i u -
Diocleciano. Cuando este e m p e r a d o r afligió la dad de R o m a por orden de Nerón.
cristiandad con la m á s cruel de las p e r s e c u c i o -
n e s , tiempo h a c í a que Anastasio profesaba la fe LOS SANTOS SISIHO, Ó SISMO, DIOCLECIO, Y FLORENCIO,
de J e s u c r i s t o ; pero su persecución no empezó MÁRTIRES—El primero e r a diácono y los t r e s discí-
hasta que Daciano vino á la E s p a ñ a t a r r a c o - pulos del sobredicho san Antimo, presbítero, y
nense p a r a h a c e r ejecutar los edictos del e m p e - bautizados por él en R o m a . Estando en Osino, en
rador; entonces fué cuando este prefecto, apenas la M a r c a de Ancona, d u r a n t e la persecución del
llegó al lugar donde estaba Anastasio, mandó e m p e r a d o r Diocleciano, c o n s u m a r o n el m a r t i r i o ,
prenderle, y después de haberlo conducido á T a - m u r i e n d o apedreados.
r r a g o n a y encerrado en u n a oscura y lóbrega
cárcel, luego lo mandó llevar preso á Barcelona, SAN GANGULFO, MÁRTIR—Nació en Borgoña, y se
teniendo que sufrir de los paganos que le a c o m - dio al estudio y á las prácticas cristianas desde
p a ñ a b a n los m á s d u r o s tratamientos. Después de m u y niño. Más adelante en edad entró al servicio
algunos días de su llegada á Barcelona fué A n a s - del rey en los ejércitos de Pepino, y habiendo con-
tasio preguntado a c e r c a de la religión que profe- traído matrimonio, tuvo que sufrir m u c h a s c o n -
saba, con otros varios interrogatorios, y como el tradicciones por p a r t e de su esposa, de la cual al
santo permaneciese fiel en la fe, fué degollado fin se separó por h a b e r l a convencido de a d u l t e -
junto con otros sesenta y t r e s m á r t i r e s en un rio. El seductor quiso vengarse de la severidad de
punto no muy distante de Barcelona. F u é su mar- Gangulfo, y habiéndose introducido en su a p o -
tirio el día 11 de mayo del año 305. sento, le intimó q u e si no permitía á su mujer q u e
cohabitase libremente con él, le d a r í a m u e r t e ;
SAN MAMERTO, OBISPO Y C0NFES0R.-Fué prelado céle- pero habiendo contestado el santo que no a c c e d e -
bre en la Iglesia por su santidad, doctrina y mila- ría, y que apelaba á Dios de su inocencia, el agre-
gros. Floreció en el siglo V, y fué obispo de sor le dio u n a estocada mortal que acabó con su
Viena, en el Delfinado. Dícese que por los a ñ o s vida dentro de pocos días. Obró este santo m u -
de 469 instituyó en su diócesis los a y u n o s y r o g a - chos milagros a n t e s y después de su m u e r t e , acae-
ciones, llamadas v u l g a r m e n t e letanías, a u n q u e cida en V a r e n n e s de F r a n c i a el día 11 de m a y o
Feller es de parecer que semejante institución del año 750.
estaba ya a n t e r i o r m e n t e en uso en las diócesis de
Milán, desde el tiempo de su obispo san Lázaro. SAN ILUMINADO, ÓILUMINATO, CONFESOR—Ignórase en
Dieron ocasión á estas letanías las calamidades qué siglo floreció, y sólo se sabe que fué n a t u r a l
públicas de F r a n c i a d u r a n t e el pontificado de san de Septempedano, en Italia. Su s a g r a d o cuerpo se
M a m e r t o : letanías ó súplicas que desde luego fue- v e n e r a en la ciudad de San Severino, en la M a r c a ,
ron adoptadas por la Iglesia universal. Este santo en u n a iglesia de religiosas de s a n Benito; y su
pasó toda su vida empleado en promover los inte- sepulcro h a sido y es glorioso en milagros, p r i n -
reses de la religión, y murió s a n t a m e n t e el día 11 cipalmente en la curación de los enfermos que se
de mayo del año 475. encomiendan á su protección.

SAN ANTIMO, PRESBÍTERO Y MÁRTIR-Era sacerdote SAN EUDALDO, MÁRTIR—Nació en L o m b a r d í a , de pa-


de la iglesia de R o m a , bajo el reinado de Diocle- dres idólatras, a u n q u e ilustres. No se sabe á p u n -
ciano. F u é esclarecido en virtudes, y después de to fijo en qué año nació, y el modo con que abrazó
h a b e r predicado el Evangelio con m u c h o fruto, la fe de Jesucristo. De u n m a n u s c r i t o antiguo del
fué precipitado por los paganos en el Tíber, de monasterio de San Benito de Ripoll, en Cataluña,
donde lo sacó un ángel, restituyéndole á s u o r a - consta q u e su nacimiento fué por los tiempos del
torio; y habiéndole degollado se fué victorioso al consulado de Arcadio y Honorio; y que saliendo
cielo. F u e r o n también degollados con él los s a n - un día á cazar, desviándose de la comitiva, fué
tos Máximo, Baso, y Fabio, por orden del mismo tras u n a cierva, y llegó á u n a ermita de san P a n -
Diocleciano. cracio, á cuyos pies se echó aquel temeroso a n i -
mal, quedando él de ello admirado y maravillado.
SAN EYELIO, MÁRTIR—Era r o m a n o y de la familia Recibiólo b e n i g n a m e n t e el santo e r m i t a ñ o , quien
de Nerón. En tiempo de este e m p e r a d o r asistió al le catequizó y bautizó. Salieron a m b o s á la orilla
martirio de san Torpeto, y á vista de los portentos del m a r , y hallando u n a n a v e que estaba p a r a
que obró el cielo d u r a n t e la ejecución de aquel partir, se e m b a r c a r o n en ella y llegaron á P o r t -
DÍA 12 MAYO 229
vendres, en las costas de Cataluña, donde empezó ciudad episcopal de la Novempopulania ó Aquita-
á a r r e p e n t i r s e de h a b e r dejado á s u s padres; y nia, hoy Gascuña. Después, a n d a n d o el tiempo,
resolviendo volverse á ellos, puesto P a n c r a c i o en fué su sageado cuerpo trasladado al monasterio
oración, se oyó un espantoso t r u e n o y apareció que había en Ripoll, el día 9 de agosto de 1004, y
u n a estrella e n c i m a de su cabeza, a l u m b r á n d o l e la fiesta de esta traslación se celebra en dicha v i -
por espacio de u n a h o r a . A s o m b r a d o con este lla el día 6 de noviembre. Ha ilustrado el Señor
prodigio Eudaldo pidió luego perdón á Dios y al este santo cuerpo con insignes milagros: es n o t o -
santo de su poca firmeza, y a m b o s salieron á un rio su patrocinio en c a l e n t u r a s y otras e n f e r m e -
desierto, donde hicieron penitencia veinte a ñ o s . dades; en tiempos de sequedades a p e n a s h a salido
Al cabo de este tiempo murió san P a n c r a c i o , y e n procesión que no se h a y a logrado a b u n d a n c i a
dando a n t e s de m o r i r la bendición á Eudaldo, de a g u a . Es muy señalada su protección á favor
acabó gloriosamente en el Señor. Aparecióse d e s - de las mujeres en los partos peligrosos.
pués de esto Jesucristo á Eudaldo; mandóle ir á
Tolosa, y al llegar allí le salieron al e n c u e n t r o san LOS SANTOS MÁXIMO, BASO, Y FABIO, MÁRTIRES.-Fue-
R a i m u n d o , san J u a n , sacerdote, y san Vicente, ron martirizados en R o m a en tiempo de Dioclecia-
avisados de su venida por divina revelación. En no, en la vía Salaria.
dicha ciudad resucitó un niño de un devoto suyo,
llamado Profano. Acompañado de otros siervos Día 13
del Señor fué á R o m a p a r a visitar los apóstoles
san Pedro y san Pablo, y visitados aquellos santos LOS SANTOS NEREO, AQUILEO, Y DOMITILA, MÁRTIRES —
lugares dejó á R o m a y s u s c o m p a ñ e r o s . Después Los santos m á r t i r e s Nereo y Aquileo fueron h e r -
de m u y penosos viajes, llegando por mandato del m a n o s y e u n u c o s , c a m a r e r o s de Flavia Domitila,
Señor á u n a ciudad llamada Jaste, la libró de u n a hija de Plautila, y sobrina de Flavio Clemente,
h o r r o r o s a plaga de ponzoñosos animales que m a - cónsul, el cual e r a primo h e r m a n o del e m p e r a d o r
taban m u c h a gente. A vista de semejantes m i l a - Domiciano. Convirtiéronse á la fe de Cristo estos
gros Wilielmo ó Guilielmo, rey de los h u n o s , a n - dos h e r m a n o s por la predicación del apóstol san
tecesor y h e r m a n o de Atila, le m a n d ó azotar y Pedro, y pudieron tanto con su buen ejemplo y
a r a ñ a r l e los costados con garfios de h i e r r o , de que s a n t a s palabras con Domitila, su s e ñ o r a , que la
fué milagrosamente c u r a d o . Viéndole también Va- persuadieron que fuese cristiana, sin tener c u e n -
lamiro, rey de los ostrogodos, tan constante en la ta con la grandeza de su linaje, ni con s u s m u c h a s
fe, y que obraba admirables prodigios, ordenó que riquezas, ni con la persecución que por serlo se
le azotasen, y después de azotado le diesen un vaso le había de levantar. Siendo ya Domitila cristiana
lleno de plomo derretido, el que se bebió sin daño trataron de casarla con un caballero principalísi-
alguno, habiendo hecho a n t e s sobre aquella bebi- mo, que se llamaba A u r e l i a n o . Y como un día ella
da la señal de la cruz. Avisado de Dios que p a d e - estuviese vistiéndose ricamente y ataviándose con
cería martirio á m a n o s de los godos, tomó la ca- g r a n curiosidad en presencia de s u s dos criados,
beza de san S a t u r n i n o , la cual trajo á Cataluña, cuando ellos la vieron tan aderezada y compuesta,
donde edificó u n a iglesia á h o n r a de este santo, le dijeron: «Si el estudio y diligencia que pones,
y dejó en ella la reliquia. De esto sin duda se i n - ¡oh Domitila!, para a d o r n a r tu cuerpo por a g r a d a r
fiere que fué Eudaldo sacerdote, y como á tal se ve á Aureliano, hijo del cónsul, tu esposo, le pusie-
pintado en m u c h o s a l t a r e s , y en un martirologio ses en h e r m o s e a r tu a l m a con las virtudes, a g r a -
español es llamado presbítero y mártir. Por fin, d a r í a s sin duda á Jesucristo, y él te recibiría por
volviéndose él á F r a n c i a , se encontró en la villa esposa, y h a r í a que tu belleza, que á la fin se h a
de Acqs con Valamiro y Atila, rey de los h u n o s , de m a r c h i t a r , permaneciese perpetuamente con
que iban á E s p a ñ a movidos de la fama de s u s t e - su flor y se a c r e c e n t a s e en los reinos del cielo.»
soros p a r a vencerla y tiranizarla; j siendo preso Respondió Domitila: «No es malo que yo me case
por los ministros del rey godo, de orden de este p a r a .tener hijos y sucesión en mi casa, y que con
tirano fué martirizado á violencia de tres clavos este intento me a d e r e c e y me ponga, y pretenda
que le taladraron la cabeza, y de un cuchillo que gozar de los deleites del matrimonio, pues son tan
le pasó el corazón á 11 de mayo de 452, siendo de conformes á n u e s t r a naturaleza que Dios crió.» A
edad de c u a r e n t a y seis a ñ o s . Nótese que a u n q u e esto respondió Nereo: «Tú, señora, tienes puestos
se hallan en el m a n u s c r i t o , del que se h a sacado los ojos en los deleites breves y frágiles de este
ese compendio de la vida de este santo, a l g u n a s soplo de vida, y no miras á aquellos macizos y
cosas que no atan bien con la cronología y la his- perpetuos de la bienaventurada eternidad. M i r a s
toria, sin e m b a r g o de lo referido h a s t a aquí se los bienes que hay en el matrimonio y no c o n s i -
tiene por cierto que este invicto m á r t i r murió por d e r a s las c a r g a s y trabajos de él; y esto q u e r r í a ,
la fe de Jesucristo en la ciudad de Acqs ó de Ax, señora, que a t e n t a m e n t e considerases antes de
TOMO n
30
230 LA LEYENDA D E ORO DÍA 12
perder lo que al presente tienes. P o r q u e p r i m e r a - lla vence su c a r n e y resiste á los apetitos s e n s u a -
m e n t e la doncella que se casa pierde el n o m b r e les, y triunfa del m u n d o , de la m u e r t e y del i n -
de doncella, y, siendo libre, se hace esclava de un fierno, y alcanza en el cielo u n a n u e v a corona
varón e x t r a ñ o , que no conoce; y m u c h a s veces es que no se da á los que no son vírgenes, y goza
tratada como esclava, y si se le antoja á su m a r i - para siempre aquella p r i m a v e r a deleitosa y s u a -
do, le vedará que no trate con sus propios parien- vísima del paraíso, y se pasea por aquellos c a m p o s
tes y a u n con s u s mismos padres; que no oiga ni llenos de flores maravillosas y de inestimable fra-
vea; que no hable y que se prive de todo lo que le gancia, sin temor de enfermedad ni de a l g u n a
da gusto; y si es celoso, todo lo que la mujer hi- corrupción del marido, porque está a b r a z a d a p a r a
ciere con ánimo sincero y limpio lo echará á la siempre con su dulcísimo esposo Jesucristo, con
peor parte.» «Los hombres, dijo Aquileo, antes que un a m o r castísimo, y de él es regalada sin fin!
se casen suelen m o s t r a r s e m u y h u m a n o s , afables Escoge, pues, ¡oh Domitila!, s e ñ o r a nuestra, cuál
y amorosos, hasta el día de las bodas; pero c u a n - de los dos esposos quieres: ó ¿á Jesucristo, que
do ya tienen á s u s mujeres en s u s casas, m ú d a n s e siempre regala á su esposa, y n u n c a m u e r e , ó á
de tal suerte que parecen otros, y trátanlas como un h o m b r e mortal, q u e por bueno que sea te h a de
quieren, no sólo con malas palabras, sino con dejar?» Estas y otras razones Nereo y Aquileo d i -
peores obras. P e r o puesto caso que el esposo no jeron á Domitila, y por ser ella doncella p r u d e n -
tenga celos ni ruines amistades, ¿qué provecho tísima, movida de ellas y a l u m b r a d a con la luz
saca la esposa de su compañía?Si no tienen hijos, del cielo, dijo: «¡Oh si Dios fuera servido que esta
¿qué de desabrimientos y disgustos? Si los tienen, v u e s t r a doctrina h u b i e r a llegado á mis oídos a n t e s
¿qué de molestias en la preñez, qué de dolores en que yo t o m a r a el n o m b r e de esposa! P e r o a u n q u e
el parto, qué de peligros de perder la vida ó la ya parece t a r d e , no lo es, si podemos hallar modo
salud? ¿Cuántas m a d r e s perdieron las vidas que p a r a c o n s e r v a r mi virginidad y l i b r a r m e de las
dieron á s u s hijos? ¿Qué de trabajos en criarlos? manos de Aureliano, á quien por esposa estoy
¿Qué de temores de perderlos? ¿Qué de a n g u s t i a s prometida.» Alaban su propósito los dos santos
y tormentos si salen á veces rebeldes y d e s o b e - h e r m a n o s , y v a n s e luego á san Clemente, p a p a ,
dientes? P u e s ¿qué si salen cojos, ciegos ó mancos, y danle parte de los intentos de Domitila, que e r a
sordos ó mudos, corcovados ó contrahechos, l o - su prima, y del deseo que tenía de c o n s a g r a r á
cos ó feos, ó con otras tachas que se ven cada día, Dios su virginidad, y t o m a r á Jesucristo por espo-
aun en los hijos de los s e ñ o r e s y príncipes, y de so, dejando á A u r e l i a n o . Respondió á esto el santo
los que se tienen por bienaventurados? No quiero pontífice: « P a r é c e m e que éste es el tiempo en q u e
h a b l a r de los cuidados, a n g u s t i a s y peligros que Dios quiere que vosotros y yo y ella alcancemos
traen consigo las hijas en criarlas, g u a r d a r l a s , la corona del martirio; pero pues el S e ñ o r nos
casarlas y ponerlas en estado. ¡Qué pocos son los m a n d a que no témanlos á los que solamente p u e -
hijos que salen buenos y son alivio y consuelo de den m a t a r al c u e r p o , no h a g a m o s caso del.hombre
s u s padres! ¡Cuántos m á s son los que les dieron mortal, por obedecer á Dios inmortal, que es prín-
gran contento en su nacimiento y mucho m a y o r cipe soberano;» y luego se fué con Nereo y A q u i -
en su muerte! ¡Cuántos nacieron para cruz y tor- leo á casa de Domitila, y la consagró al Señor,
mento de los que los e n g e n d r a r o n , para deshonra como ella lo deseaba.
de s u s casas, para destruición de la república,
No se pueden fácilmente explicar los m u c h o s
para infamia de todo su linaje, y para perdición
trabajos y persecuciones que padeció esta s a n t a
s u y a propia! Los cuales, con s u s calamidades y
doncella de A u r e l i a n o , su esposo, por esta ocasión;
tristes sucesos, convirtieron el placer de s u s ma-
el cual pudo tanto con el e m p e r a d o r Domiciano,
d r e s en penas, todo su gozo en a n g u s t i a s , y todo
que la mandó d e s t e r r a r á u n a isla llamada P o n -
el gusto en llanto. F i n a l m e n t e , si se pudiesen pin-
cia, si no sacrificaba á los dioses, pensando A u -
tar en un retablo todos los trabajos, dolores, c u i -
reliano que con las molestias y aflicciones de
dados, temores y miserias que pasa una triste
aquel destierro a b l a n d a r í a el ánimo de la s a n t a
mujer cuando se casa con un h o m b r e desbarata-
virgen, p a r a que le tomase por esposo. F u e r o n en
do, ellos solos bastarían para d e s e n g a ñ a r á todas
su compañía Nereo y Aquileo p a r a servirla y con-
las mujeres y quitarles el deseo de casarse.»
s o l a d a en aquel trabajo, y estuvieron con ella
En acabando de decir Aquileo estas razones, algún tiempo. Y Aureliano vino á la m i s m a isla
tornó á tomar la mano Nereo, su h e r m a n o , y dijo: Poncia p a r a ver si estaba ya trocada y r e n d i d a á
«¡Oh cuan bienaventurada es la virginidad, que su voluntad; y hallándola m á s firme y constante
está fuera de estas miserias, y a g r a d a á Dios y le que n u n c a en su santo propósito, y que los dos
tiene por esposo, y es en la tierra lo que son los santos h e r m a n o s eran g r a n parte para que lo e s t u -
ángeles en el cielo! ¡Oh a m o r divino, y fortaleza viese, convirtió contra ellos su rabia y furor, y
no h u m a n a , sino celestial, con la cual la d o n c e - determinó quitarles la vida. Hízolos azotar c r u e l -
DÍA 12 MAYO 231
mente, enviólos á T e r r a c i n a , á Minucio Rufo, va- la vida, mas no quemado ni tocado un cabello de
rón consular y juez de aquella provincia, p a r a que su cabeza; y e n t e r r ó sus cuerpos honoríficamente.
los castigase. El juez, viendo que ni con b l a n d u r a La fiesta de santa Domitila celebra la Iglesia á
ni con aspereza los podía a t r a e r á sacrificar á los los 7 de mayo, y Eusebio y Nicéforo, y el Marti-
dioses (porque decían que por n i n g u n a cosa deja- rologio romano, y los otros hacen de ella mención;
rían de obedecer á la doctrina que habían a p r e n - y san Jerónimo escribe que en la navegación que
dido del glorioso apóstol san Pedro), los m a n d ó de hizo s a n t a Paula de R o m a á J e r u s a l é n , fué á la
nuevo a t o r m e n t a r en el ecúleo, y a b r a s a r s u s c o s - isla Poncia, y visitó con g r a n devoción y reveren-
tados con l á m i n a s de h i e r r o encendidas, y al cabo cia aquellos lugares, donde s a n t a Domitila había
cortarles las cabezas. Tomó s u s cuerpos Auspicio, vivido y padecido tantos trabajos en su destierro
discípulo suyo y ayo de santa Domitila, y s e p u l t ó - por Cristo. Después, el año de 1597, á los 12 de
los en u n a heredad de la m i s m a Domitila, que es- mayo, siendo sumo pontífice nuestro m u y santo
taba en la vía A r d e a t i n a , no lejos de R o m a , ni del padre Clemente VIII, el cardenal César Baronio,
lugar donde estaba sepultado el cuerpo de s a n t a titular de san Nereo y Aquileo, trasladó s u s cuer-
Petronila, virgen, hija del apóstol san P e d r o ; y pos y el de s a n t a Domitila de la diaconía de San
después se les edificó templo en R o m a , y san Gre- Adriano, donde estaban, á su a n t i g u a iglesia y
gorio, papa, hizo la homilía veintiocho sobre los título, con g r a n pompa y solemnidad.
Evangelios en ella, y e x h o r t a á los fieles á m e n o s - (P. Ribadeneira.)
preciar el m u n d o con el glorioso ejemplo de estos
santos, cuyos cuerpos tenían allí presentes. F u é SAN PANCRACIO, MÁRTIR—Con los santos Nereo y
su martirio á los 12 de mayo del año del Señor, Aqüileo j u n t a la Iglesia este mismo día á san
según el cardenal Baronio, de 98, y en el mismo P a n c r a c i o , mártir, niño de catorce años; el cual
día celebra su fiesta la Iglesia católica. en tiempo de los e m p e r a d o r e s Diocleciano y
La santidad de Clemente VIII, en el Breviario Maximiano venció varonilmente la flaqueza de
reformado, ha mandado a ñ a d i r á la fiesta de estos su tierna edad, y con la fortaleza y ardor de la
santos mártires la de s a n t a Domitila, virgen y fe triunfó gloriosamente del demonio. F u é san
mártir, su s e ñ o r a , y q u e se h a g a su oficio s e m i - P a n c r a c i o de la provincia de Frigia, hijo de un
doble: y asi diremos aquí el fin q u e tuvo, y el caballero nobilísimo, llamado Cledonio, el cual á
curso de su m a r t i r i o . Llevóla Aureliano á la c i u - la h o r a de la m u e r t e e n c a r g ó á un h e r m a n o suyo,
dad de T e r r a c i n a , y quiso que, ó de grado ó por que se llamaba Dionisio, que tuviese cuidado de
fuerza, fuese su mujer. P a r a esto e n c e r r ó l a en un P a n c r a c i o , su hijo, y de la m u c h a hacienda que
aposento é hizo j u n t a r m u c h a gente p a r a la s o - dejaba, porque quedaba solo y sin m a d r e , y no
lemnidad de las bodas. Comenzaron á d a n z a r con tenía otro padre ni a r r i m o sino á él. Dionisio le pro-
gran regocijo, y Aureliano quiso d a n z a r y bailar metió que así lo haría, y muerto el padre, Cledo-
tanto, que cayó allí muerto, estando la s a n t a nio tomó por hijo á Pancracio; y como á tal le
virgen en oración y suplicando á n u e s t r o Señor a m ó , regaló y crió; y partiéndose de su patria de
que le librase de s u s m a n o s . Con esto quedó libre allí á tres años p a r a R o m a , le llevó consigo, y vino
Domitila de la fuerza que temía, a u n q u e no de la á m o r a r y tener casa en un barrio apartado de la
mue.rte, porque un h e r m a n o de Aureliano, llama- ciudad, donde san Marcelino, papa, por la p e r s e -
do Luxorio, queriendo v e n g a r la m u e r t e de su cución de los e m p e r a d o r e s estaba escondido. E r a
h e r m a n o , c u y a culpa e c h a b a á Domitila, alcanzó g r a n d e la santidad del santo pontífice y la fragan-
de Trajano (que ya e r a emperador) comisión p a r a cia que por todas p a r t e s se d e r r a m a b a de s u s vir-
prenderla y darle m u e r t e , si no quisiese a d o r a r á tudes y milagros, que llegó á noticia de Dionisio
los dioses, protectores del imperio r o m a n o . Con y P a n c r a c i o , y ellos, tocados del Señor, desearon
este intento vino á T e r r a c i n a , donde halló á s a n t a verle y tratarle y ser de él enseñados; como lo
Domitila «con o t r a s doncellas, á las cuales h a b í a fueron, y convertidos á la fe de Cristo nuestro Se-
persuadido que fuesen cristianas y g u a r d a s e n ñor, con tanto fervor y deseo de morir por él, que
perpetua virginidad. Requiriólas que sacrificasen se ofrecían sin ser buscados á los ministros de
á los dioses; hízoles s u s protestaciones y otras justicia. Murió de su m u e r t e n a t u r a l Dionisio de
diligencias p a r a reducirlas, y como las hallase allí á pocos días, y P a n c r a c i o fué preso; y s a b i é n -
siempre firmes en su santo propósito, estando dose que era m u y noble y de alta s a n g r e , le p r e -
s a n t a Domitila con dos c o m p a ñ e r a s s u y a s , T e o - sentaron al e m p e r a d o r Diocleciano, el cual por
dora y Eufrosina, e n c e r r a d a s en u n aposento, h a b e r sido (á lo que él mismo decía) amigo de su
las mandó poner fuego por defuera y q u e m a r l a s . padre, y verle de tan poca edad y de e x t r e m a d a
Vino el día siguiente Cesario, diácono, y hallólas h e r m o s u r a , procuró con halagos y caricias p e r -
postradas en el suelo sobre s u s rostros, como suadirle que sacrificase á los dioses; mas el san-
quien estaba o r a n d o . El fuego les había quitado to niño le respondió que se maravillaba que- el
232 LA LEYENDA DE ORO DÍA 12
emperador, siendo h o m b r e cuerdo, le m a n d a s e grinos que iban en r o m e r í a á Santiago de Galicia,
tener por dioses'á unos h o m b r e s que habían sido aprovechándose de aquel mal paso y trabajoso
tan viciosos, que si s u s criados fueran tales como para s u s malos intentos. Edificó p a r a su m o r a d a
u n a pequeña celda y una capilla que dedicó á
ellos, s e v e r a m e n t e los castigara; por cuyas p a l a -
bras, enojado el emperador, le mandó degollar, y n u e s t r a Señora. Luego procuró d e s m o n t a r toda
u n a santa mujer, llamada Octavila, tomó de noche aquella selva, q u e m a n d o los árboles y haciendo
secretamente su cuerpo, y envolviéndole en l i e n - camino llano y u n a calzada ó camino de piedra,
zos y u n g ü e n t o s preciosos, le enterró honorífica- que, por ser obra tan insigne, tomó el santo de ella
mente en u n a sepultura nueva, á los 12 de mayo el n o m b r e , y le dio á la ciudad que d e s p u é s allí
del año del Señor de 303, según el cardenal B a r o - se edificó, y vino á s e r su iglesia catedral. D e m á s
nio. M u c h o s santos a u t o r e s hacen particular men- de esto, p a r a h o s p e d a r á los p e r e g r i n o s que pasa-
ción de san P a n c r a c i o . Tiene iglesia propia en ban á Santiago, hizo un hospital; y el Señor, por
R o m a , y la puerta de la ciudad que a n t i g u a m e n t ecuyo a m o r él lo hacía, le favoreció con su espíritu
se llamaba Aurelia, hoy se llama de San P a n c r a - y con l a r g a s limosnas, que m u c h o s le daban p a r a
cio, y muchos años ha que tiene este nombre, las obras de tanta caridad que e m p r e n d í a . Allí le
como se ve en Procopio, en el p r i m e r libro de la visitó santo Domingo de Silos, que á la sazón v i -
Guerra gótica. San Gregorio, papa, trata de s u s vía, y los dos santos se recibieron con m u c h a ter-
reliquias, y san Gregorio T u r o n e n s e , contemporá- n u r a y caridad, y el de Silos alabó m u c h o lo que
neo de este santo pontífice, dice que fueron t r a s - el de la Calzada h a c í a en h a c e r l a , y las d e m á s
ladadas á F r a n c i a , y refiere un milagro perpetuo o b r a s en que entendía. F u é varón de g r a n d e a s -
que Dios obró por los merecimientos de este santo pereza y penitencia, y en ella y en estos santos
niño mártir, y e r a que los que llevados á su t e m - ejercicios vivió m u c h o s a ñ o s , y después de ellos
plo j u r a b a n falso, visiblemente Dios los castigaba murió en el Señor. F u é sepultado en el mismo lu-
y caían luego m u e r t o s , ó el demonio e n t r a b a en gar. Hizose en él un insigne templo, y después
ellos y los a t o r m e n t a b a . (P. Ribadeneira.) u n a ciudad que tomó y tiene n o m b r e de él, y se
llama Santo Domingo de la Calzada. Hizo Dios
m u c h o s milagros por este glorioso santo en vida
SANTO DOMINGO DE LA CALZADA, CONFESOR—Santo Do-
y en m u e r t e ; la cual fué en 12 de mayo, y en este
mingo de la Calzada fué italiano de nación, y de
día hace mención de santo Domingo de la Calzada
niño muy bien inclinado al servicio de Dios y
el Martirologio romano; y el doctor J u a n Molano,
á todas o b r a s de virtud; y p a r a m á s libremente
en las adiciones que hizo á U s u a r d o , y a l g u n o s
darse á Dios, vendió su patrimonio y dio el precio
breviarios de E s p a ñ a y a u t o r e s de santorales; el
á los pobres, y p a r a ser menos conocido dejó su
cardenal Baronio en s u s Anotaciones del Marti-
casa y n a t u r a l e z a y pasó á España, y pretendió
rologio dice que murió por los a ñ o s del Señor
ser religioso en ella en el monasterio de V a l b a -
de 1060. (P. Ribadeneira.)
neda, que es de la orden de san Benito; pero como
él no había estudiado y era extranjero, no le q u i -
sieron admitir allí, ni en el monasterio de San SAN EPIFANIO, OBISPO Y CONFESOR.-La vida del san-
Millán. En e^te tiempo, que ora cerca de los años tísimo obispo Epifanio escribió uno de s u s d i s -
del Señor de 1050, en todo el reino de N a v a r r a la cípulos, y la refiere Metafrastes, y la t r a e el
langosta y pulgón comían y destruían los frutos P . F r . Lorenzo Surio en el t e r c e r tomo de las-
de la tierra, y el papa, avisado de este trabajo por Vidas de los santos; pero el cardenal Baronio
los n a v a r r o s (que le suplicaron les diese algún no la a p r u e b a ni la tiene por sincera: así no la
remedio p a r a mitigar el azote de Dios), envió á seguiremos nosotros, sino en lo que conformare
E s p a ñ a por legado suyo á un glorioso confesor, con lo que m u c h o s g r a v e s a u t o r e s y santísimos
llamado Gregorio, obispo de Ostia, el cual con su doctores escribieron de san Epifanio, y es de esta
vida y predicación, y las buenas obras de o r a c i o - m a n e r a : Nació san Epifanio en la provincia F e n i -
nes, limosnas y penitencias que m a n d ó h a c e r , se cia, de padres pobres y judíos, los cuales se s u s -
e n m e n d a r o n muchos de su mala vida; y cesando tentaban de su trabajo, el padre en el campo
los pecados cesó también el azote de ellos. Con este como labrador, y la m a d r e hilando un poco de
santo varón se j u n t ó nuestro Domingo, y a n d u v o lino. Tuvieron un hijo y u n a hija que fueron
en su compañía hasta que murió. Después de la Epifanio y Calitropes, su h e r m a n a . Murió el p a -
m u e r t e de Gregorio se determinó santo Domingo dre dejando á Epifanio de diez a ñ o s , y la m a d r e
de h a c e r asiento en el mismo lugar que a h o r a quedó tan sola y pobre, que no tenía con qué sus-
tiene su n o m b r e . Movióse á hacerlo porque en tentar á s u s hijos; m a s Dios nuestro Señor, q u e
aquel lugar había antes u n a selva espesa, y ciéna- había escogido á Epifanio, y le quería h a c e r l u m -
gos y lodazales, y j u n t a m e n t e m u c h o s ladrones y brera de su Iglesia, movió á un judío, llamado
salteadores de caminos, que robaban á los p e r e - Trifón, h o m b r e rico y muy docto en su ley, p a r a
DÍA 12 MAYO 233

que, compadeciéndose de la m a d r e , y agradándose su vida; y para esto traían consigo mujeres com-
mucho de la buena inclinación y g r a c i a del hijo, puestas, lascivas y h e r m o s a s , que enlazasen las
se le pidiese para tenerle en su casa, y criarle y almas y las amancillasen con la deshonestidad, y
adoptarle por hijo, y darle por marido de u n a sola picando en aquel engañoso cebo tragasen m á s
hija que tenía. Hízolo la m a d r e de buena g a n a , y fácilmente el anzuelo del e r r o r y herejía. A l g u n a s ,
Trifón llevó á Epifanio á su casa, y le enseñó todo pues, de estas mujeres perdidas dieron g r a n d e s
lo que sabía de la lengua h e b r e a , y de su secta y asaltos á Epifanio p a r a hacerle caer y perder su
otras ciencias; y habiendo m u e r t o su hija, le dejó castidad; pero él se volvió al Señor y le pidió
por h e r e d e r o de toda su h a c i e n d a : de esta m a n e r a favor y ayuda, y a r m a d o del espíritu del cielo,
el que era tan pobre quedó m u y rico, y por medio resistió el ímpetu de aquella terrible tentación, y
de un santo monje, llamado Luciano, él y su h e r - quedó victorioso en dos m a n e r a s : la u n a por
m a n a Calitropes se convirtieron á n u e s t r a santa h a b e r vencido su c a r n e en batalla tan doméstica
religión y se bautizaron. Sucedió u n a cosa p a r - y peligrosa, y la otra por h a b e r conocido las a b o -
ticular, que al tiempo q u e Epifanio llegaba á la minaciones de los herejes gnósticos, y los modos
pila para ser bautizado, se le cayó el calzado (por sucios y detestables que usaban para e n r e d a r é
sí mismo) de s u s pies; y movido de esto, n u n c a inficionar las almas; y como h o m b r e e x p e r i m e n -
en su vida lo quiso t o r n a r á tomar, a n t e s s i e m p r e tado escribir contra ellos y publicar lo que él
anduvo descalzo. Con la luz del santo bautismo mismo había pasado y tocado con sus m a n o s ,
entró en el corazón de Epifanio el conocimiento como lo hizo doctísimamente, pintando s u s abo-
de la vanidad del m u n d o y deseo de repudiarle y minaciones en el libro que compuso contra
servir perfectamente al Señor. P a r a esto puso á ochenta herejías, y llamó Panario. Aquí en Egipto
su h e r m a n a con u n a tía suya, h e r m a n a de su comunicó con san Pafnucio, que había sido d i s -
madre, llamada Verónica, que e r a mujer religio- cípulo del g r a n padre de los monjes san Antonio
sa, y tenía cargo de cierto monasterio; y dióle Abad, y le dijo que había de ser obispo de Chi-
parte de su h a c i e n d a p a r a que se pudiese s u s t e n - pre, y le exhortó á ir á aquella isla p a r a servir al
tar. La otra parte vendió y repartió á los pobres, Señor en aquel monasterio de obispo, porque ésta
g u a r d a n d o a l g u n a p e q u e ñ a cantidad p a r a c o m - era su voluntad. Y a u n q u e san Epifanio tenía
prar libros; y siendo y a de edad de diez y seis tanto respeto á Pafnucio, en esto no se dejó acon-
años, se entró en u n monasterio que había fun- sejar de él, porque por su humildad se tenía por
dado Luciano, el q u e le convirtió á la fe de Cristo, indigno de tan alta dignidad, y pretendió escon-
en el cual vivían solos diez monjes, y e n t r e ellos derse y h u i r de ella, y habiéndose embarcado
un santo sacerdote, llamado Hilarión, que i n s - para ir á Escalona, y estar apartado de la isla de
truyó á Epifanio en la vida monástica, y muerto Chipre, el viento le llevó á ella contra su v o l u n -
Luciano, gobernó aquel monasterio con u n a vida tad, y halló que los obispos se habían juntado
tan á s p e r a y penitente, que los monjes no parecían para h a c e r obispo de Salamina, y por otro n o m -
h o m b r e s de c a r n e , sino m o r a d o r e s del cielo; pero bre Constancia (que es la metrópoli de aquel
entre todos resplandecía Epifanio con r a y o s de reino), y por divina revelación fué ordenado de
más c l a r a s y excelentes virtudes, y Dios obró diácono y presbítero, y consagrado en obispo de
algunos milagros por él, por los cuales vino á ser aquella iglesia, sin poderlo resistir, por ver tan
muy estimado y r e v e r e n c i a d o . El s a n t o , por h u i r c l a r a m e n t e ser aquélla elección de Dios, a u n q u e
del aire popular y la h o n r a v a n a , con bendición lloraba m u c h a s l á g r i m a s por v e r s e sublimado en
de su abad y m u c h o sentimiento de los monjes, aquella dignidad.
se partió de aquel monasterio y se entró en un Luego que se sentó en su silla resplandeció
desierto fragoso y á s p e r o , de donde después de como, una h a c h a encendida y puesta sobre el
algunos sucesos maravillosos pasó primero á candelero p a r a dar luz á todos s u s subditos. C o -
J e r u s a l é n , para visitar aquellos santos l u g a r e s , menzó á a p a c e n t a r sus ovejas con los pastos de
consagrados con la vida y m u e r t e del Salvador, y la doctrina del cielo, á consolar los afligidos, r e -
de allí después á Egipto, p a r a a p r e n d e r n u e v a s mediar los pobres, e n s e ñ a r los ignorantes, r e p r i -
virtudes de aquellos santos padres que m o r a b a n m i r los insolentes, a n i m a r á los católicos, c o n -
en él, y con su ejemplo ir adelante y c r e c e r cada fundir á los herejes y convertir á los judíos: todo
día más en la perfección. Estando aquí (como el esto h a c í a Epifanio con s u m a vigilancia, a c o m -
mismo santo lo escribe), cayó en m a n o s de los pañada de u n a vida santísima y de m u c h o s m i -
herejes gnósticos, que le quisieron e n g a ñ a r y per- lagros que Dios obraba por él. Y como la ciudad
vertir con s u s e r r o r e s , y m u c h o más con s u s t o r - de Salamina era g r a n d e , populosa y m a r í t i m a ,
pezas y deshonestidades; porque los gnósticos fue- como escala de m u c h a s provincias de Oriente,
ron h o m b r e s , no solamente desatinados en lo que que por el trato y comercio acudían á ella; no
creían, sino también m u y sucios y abominables en solamente san Epifanio e r a amado y estimado
234 LA LEYENDA DE ORO DÍA 12
en su diócesi, y en todo el reino do Chipre, sino pontífice Dámaso, se volvió á su iglesia, y de allí,
también por las otras t i e r r a s y naciones se d i - andando el tiempo, fué á J e r u s a l é n , donde ya v i -
vulgó su n o m b r e con g r a n fama y opinión de vía san J e r ó n i m o , y ordenó de presbítero á P a u l i -
santidad. P e r o no por ser san Epifanio varón niano, h e r m a n o del mismo san Jerónimo; y con
tan e m i n e n t e y famoso le faltaron adversarios este a c h a q u e , a u n q u e á la verdad por otra c a u s a
y c a l u m n i a d o r e s que ladrasen contra él, y le m á s grave, tuvo a l g u n a s pendencias y disgustos
procurasen morder y deslustrar su persona; por- con J u a n , patriarca de J e r u s a l é n , que era amigo
que siempre de la excelente virtud nace la en de Orígenes y favorecedor de los originistas, que
vidia, como el h u m o del fuego y del leño la en aquel tiempo e r a n m u c h o s , y s e m b r a b a n mala
carcoma; y Dios lo permite p a r a probar m á s sus doctrina en la Iglesia del Señor, la cual san E p i -
siervos y afinarlos como oro en crisol. Libró san fanio p r o c u r a b a a r r a n c a r j u n t a m e n t e con san
Epifanio á un caballero romano que estaba preso Jerónimo; y por esta c a u s a padecieron los dos
por deudas, con los dineros de la iglesia, por- m u c h a s molestias del patriarca J u a n ; a u n q u e pa-
que no tenía otra cosa. Súpolo un diácono suyo, rece, por lo que escribe san J e r ó n i m o , que al
llamado Carino, h o m b r e rico, insolente y a m b i - cabo conoció su e r r o r en lo que tocaba á O r í g e -
cioso, á quien había pesado mucho de la elección nes. Por la m i s m a causa "tuvo también san Epifa-
de Epifanio, porque pretendía él para sí aquella nio a l g u n a s r e y e r t a s con san J u a n Crisóstomo,
silla. Éste incitó á los demás clérigos contra el porque habiendo ido á Constantinopla en el mismo
santo, llamándole disipador de los bienes de la tiempo que la emperatriz E u d o x i a , y a l g u n o s
Iglesia, y haciéndole m u c h a s befas ó injurias, obispos t r a t a b a n de e c h a r de su silla á san Crisós-
las cuales él llevaba con admirable paciencia y tomo, ellos, para dar color á su maldad y a u t o r i -
m a n s e d u m b r e . Sucedió que un día el obispo c o n - zarla con el parecer de un varón tan insigne como
vidó á todos los clérigos, y e n t r e ellos á Carino, á e r a Epifanio, p r o c u r a r o n tenerle de su parte, p a r a
quien ya había vuelto los dineros que había gas- que consintiese en la condenación de Crisóstomo,
tado en librar de la cárcel á aquel caballero, p a r a dándole á e n t e n d e r que e r a inquieto, altivo y per-
que los restituyese á la iglesia. Estando todos turbador de la paz pública, y amigo de Orígenes
comiendo sonó allí j u n t o un cuervo tres veces y de su doctrina. Y san Epifanio le rogó q u e la
d i s t i n t a s y dio tres graznidos; y Carino el d i á - condenase como había sido condenada en Chipre,
cono dijo á Epifanio que si le sabía declarar lo que Alejandría y otras partes; y san Crisóstomo n o lo
quería decir aquel cuervo, que le h a r í a señor de quiso h a c e r , alegando que para hacerlo legítima-
toda su hacienda. Respondió san Epifanio: «Lo mente y como se debía convenía primero j u n t a r
que quiere decir el cuervo es que no has de ser sínodo de obispos y e x a m i n a r aquella doctrina
tú más diácono.» Oyendo esto Carino se heló y a n t e s de condenarla, especialmente siendo de u n
pasmó, y no pudo h a b l a r más palabra. Lleváronle varón tari docto y que había sido tenido por m a e s -
en brazos á su casa, y á la m a ñ a n a siguiente mu- tro de la Iglesia, y los q u e la seguían religiosos, y
rió, y toda su hacienda vino á la iglesia, y los parecían buenos y santos. P o r esta ocasión p r i n -
d e m á s clérigos e s c a r m e n t a r o n y se reportaron, y cipalmente hubo e n t r e los dos santos poca confor-
de allí adelante reverenciaron m á s á su santo midad, y c o m ú n m e n t e los autores de la Historia
pastor. eclesiástica escriben q u e san Crisóstomo envió á
decir á san Epifanio, que estaba p a r a e m b a r c a r s e ,
Ofreciósele un camino largo á Roma, siendo
que no llegaría á su iglesia; y Epifanio á C r i s ó s -
san Dámaso s u m o pontífice, por algunos negocios
tomo que no moriría en la suya, ó que no llegaría
graves ó importantes de las iglesias de Oriente.
al lugar de su destierro; y a ñ a d e n q u e el u n o y el
Hizo aquella j o r n a d a y llegó á R o m a en compañía
otro profetizó, y con espíritu divino dijo a n t e s lo
de san Paulo, obispo de Antioquía, y de san J e r ó -
que había de ser, y que así sucedió, porque san
nimo, que fué g r a n d e amigo suyo, ó interpretó de
Epifanio m u r i ó en la nave a n t e s de llegar á C h i -
griego en latín a l g u n a de s u s obras; y cuando
p r e , y san J u a n Crisóstomo echado de su iglesia
volvió de R o m a á J e r u s a l é n , para ser morador y
en el camino, antes de llegar al lugar de su d e s -
adorador de la s a g r a d a cueva de Belén, pasando
tierro. Esto es lo que estos a u t o r e s escriben, y
por la isla de Chipre fué huésped de san Epifanio,
c o m ú n m e n t e está recibido; p a r a que no nos m a r a -
el cual en R o m a posó en casa de s a n t a Paula hija
villemos (si es verdad), c u a n d o viéramos e n t r e los
en Cristo y discípula de san J e r ó n i m o , s e ñ o r a tan
varones santos y perfectos a l g u n o s disgustillos y
s a n t a como rica y poderosa. De ella fué san E p i -
diferentes pareceres, que se compadecen con la
fanio muy servido y venerado, y no menos de
caridad. Pero el cardenal Baronio siente que todo
toda la corte y ciudad, por s u s venerables c a n a s ,
esto que se dice de las p a l a b r a s que h u b o e n t r e
r a r a s virtudes, s i n g u l a r doctrina y m u c h a s l e n -
los dos santos es invención de h o m b r e s que favo-
g u a s que sabía, y grave y dulce conversación.
recían á la doctrina de Orígenes, y s e m b r a d a y
Acabados los negocios que llevaba con el santo
DÍA 12 MAYO 235

creída en el vulgo, y que la tomaron de él los a u - no, llama á Epifanio padre de casi todos los
tores que la escriben. Y e n t r e las otras razones obispos y reliquia de la a n t i g u a santidad. Y T e ó -
que trae para probar su opinión, es un l u g a r de filo, patriarca alejandrino, en u n a epístola le
u n a epístola de san Jerónimo, escrita un año des- alaba como á capitán esforzado que había p e -
pués de la contienda de san Epifanio.y san J u a n leado las batallas del Señor. Y todos los antiguos
Crisóstomo en Constantinopla, de la cual se saca hablan de esta m a n e r a de él, y en vida fué t e n i -
que a u n vivía aquel año san Epifanio, y siendo do por un oráculo, y después de muerto por un
esto así, no pudo ser verdad que m u r i e s e en la santuario de devoción, y médico y remedio de
nave sin llegar á su iglesia. salud: porque en Salamina edificaron un templo
Estando, pues, en ella cargado de años, que y le a d o r n a r o n de su imagen y de otras de otros
(según el Menologio de los griegos, y el a u t o r que santos, y nuestro S^ñor obró por él muchos y
con nombre de su discípulo escribió su vida) eran g r a n d e s milagros, como también lo había hecho
ciento y quince, y no menos lleno de m e r e c i - en su vida. E c h ó muchos demonios de los cuer-
mientos, acabó su l a r g a peregrinación y se fué á pos, dio vista á los ciegos, salud á los paralíti-
gozar de Dios á los 12 de mayo del año de 402 ó cos, vida á los m u e r t o s , y aun m u e r t e á l o s vivos;
poco más, según el cardenal Baronio, p o r q u e el porque habiéndose concertado dos burladores
año preciso en que murió no se sabe; pero sácase y h o m b r e s perdidos de fingir, el uno que era
que fué al tiempo que dije, p o r q u e san Epifanio m u e r t o , y el otro de pedir limosna para e n t e r r a r al
fué muy conocido y familiar de san Hilarión, difunto, á san Epifanio, que pasaba por un c a m i -
abad, desde su mocedad, como dice san J e r ó n i m o , no, p a r a h a c e r escarnio de él, el santo se quitó el
y de a l g u n a m á s edad que no Hilarión, el cual manto que llevaba, y se le dio p a r a que le a m o r -
murió de ochenta años, y el de 372 de n u e s t r a tajase; y cuando su c o m p a ñ e r o le llamó haciendo
redención; y habiendo vivido san Epifanio ciento burla de él, como de h o m b r e simple y engaña-
y quince a ñ o s menos tres meses, habernos de ex- dizo, halló ' q u e estaba de v e r a s muerto el que
tender su vida hasta este tiempo ó poco m á s ; y san estando vivo lo había fingido. Y otros m u c h o s y
Jerónimo, en el libro de los Escritores eclesiásti- g r a n d e s milagros se c u e n t a n en su vida, á la
cos, hablando de san Epifanio, dice que aquel a ñ o cual remito al lector. De san Epifanio, á más de
en que él escribía aquel libro, que fué el c a t o r - los a u t o r e s que habernos nombrado en esta vida,
ceno del imperio de Teodosio y el de 392 de n u e s - hacen mención los martirologios r o m a n o , de
tra salud, san Epifanio en su postrera y última Beda, U s u a r d o y Adón, y los griegos en el Meno-
vejez componía varias o b r a s y tratados, que por logio, san Agustín en el libro Heresibus ad Quod-
lo menos debería tener entonces m á s de cien a ñ o s . imltdeum, Sócrates, Sozomeno y Nicéforo, y todos
F u é san Epifanio varón esclarecido, y por su san- los que escribieron la historia de san J u a n Cri-
tidad, doctrina, libros, a ñ o s y milagros, muy famo- sóstomo, como León, emperador, Metafrastes,
so, y tan estimado en todo el m u n d o , que con h a b e r Suidas y otros; y la s e g u n d a sínodo niceno, y el
sido uno de los m a y o r e s a d v e r s a r i o s q u e tuvieron cardenal Baronio en las Anotaciones del Marti-
los herejes a r r í a n o s , h o m b r e s furiosos y a r m a d o s rologio, y en el cuarto y quinto tomo de s u s
de osadía y maldad, n u n c a se atrevieron ellos, ni Anales. (P. Ribadeneira.)
su caudillo y protector Valente, e m p e r a d o r , á mo-
lestar ni tocar en un hilo de la ropa á san Epifanio, SAN GERMÁN, OBISPO Y CONFESOR-Deseen diente de
en tiempo que m a l t r a t a b a n , perseguían, d e s t e r r a - u n a familia muy distinguida de Constantinopla,
ban y a u n privaban de la vida á los otros obispos en c u y a ciudad nació, fué educado por s u s pia-
católicos, porque (como dice san Jerónimo) fué dosos padres en la virtud, y fué tanto lo que en
siempre de tanto respeto y veneración, que los ella aprovechó, así como también en las c i e n -
mismos herejes, c u a n d o reinaban y eran más p o - cias, que muy luego fué considerado como r e s -
derosos, j u z g a b a n q u e sería g r a n d e ignominia plandeciente a n t o r c h a entre e! clero. Su piedad
suya si persiguiesen á un tal v a r ó n . Y los monjes y saber le elevaron á la silla episcopal de Cyzico,
y a r c h i m a n d r i t a s de Siria, en u n a epístola que es- y fué tanto el celo y acierto con que trabajó p a r a
criben á san Epifanio. en que le piden el libro que el bien espiritual y temporal de s u s subditos, que
había escrito c o n t r a los herejes, le dicen que aun- luego de estar vacante la silla patriarcal de
que no habían podido venir corporal mente á echar- Constantinopla fué trasladado á ella, corriendo
se á s u s pies, pero que confesaban ellos y todos el año 715. En su tiempo se levantó la herejía de
l o s q u e le conocían que e r a un nuevo apóstol y los monotelitas é iconoclastas, y entonces dio
predicador de la verdad, y un nuevo J u a n Bau- pruebas de valor y saber, confundiendo al hereje
tista que e n s e ñ a b a lo q u e habían de g u a r d a r los y conteniéndole en s u s excesos. En el año 725
que seguían aquella profesión ó instituto. Y san León I s a u r o mandó publicar un edicto p a r a que
J e r ó n i m o , escribiendo contra J u a n Jerosolimita- fuesen demolidas todas las imágenes; m a s G e r m á n
236 LA LEYENDA D E ORO DÍA 13
se resistió á obedecer al emperador, no sólo no á n g e l e s , y m a d r e de. Dios, M a r í a santísima, sin
permitiendo q u i t a r l a s de s u s iglesias, sino defen- pecado concebida, u n a h e r m a n a llamada E s m e r i a ,
diendo a n t e el e m p e r a d o r mismo el culto que la cual tuvo por hijos á s a n t a Isabel, m a d r e de
debe dárseles. Cuando fué coronado Isauro puso san J u a n Bautista, y á Eliud, varón m u y p r i n c i -
de testigo á Dios de que en nada alteraría la t r a - pal. Este Eliud tuvo por hijo á E m i n í n , el cual se
dición de la Iglesia, y esto mismo le recordó el fué á vivir á Persia, y de éste ó s u s s u c e s o r e s na-
santo obispo; y así es que, viendo el e m p e r a d o r ció el glorioso san Servacio, ó Servación, según le
q u e nada podía s a c a r de G e r m á n , le provocaba llama Severo Sulpicio en el libro segundo de la
p a r a ver si de este modo, haciéndole perder la s a g r a d a historia. P o r u n a inspiración ó revelación
m a n s e d u m b r e , se deslizaría en a l g u n a s injuriosas m a n d ó Dios á su siervo Servacio se viniese á la
palabras, p a r a acusarle de sedicioso y atrevido; baja Alemania, y en ella predicase el santo E v a n -
pero la paciencia y sufrimiento eran el modo con gelio. Obedeció, llegó á T u n g r o s , ciudad a n t i g u a
que respondía á los ultrajes que cada día le hacía de B r a b a n t e , y en ella fué obispo y sirvió á Dios
el emperador. Los herejes no cesaban de darle tantos a ñ o s , que san Atanasio tuvo noticia de él,
malos tratamientos, llegando éstos á un punto tal, y vivió h a s t a que Atila, rey de los h u n o s , hizo
que Germán se vio obligado á dejar su silla d e s - g u e r r a al imperio r o m a n o occidental, y entró
pués de haberla ocupado catorce años y cinco me- como r a y o , destruyendo toda la F r a n c i a , h a s t a
ses. Retirado, ó, mejor diriamos, desterrado á que dio con Aecio en los campos de Chalons,
Platanio, vivía en u n a casa de su padre, ocupado que son en la Borgoña. San Servacio, que tuvo
en llorar los males que afligían á la Iglesia, ejer- revelación de estas g u e r r a s m u c h o s años a n t e s ,
citándose en las prácticas de devoción, castigando velaba, a y u n a b a , y todo bañado en l á g r i m a s p e -
su cuerpo y p r e p a r á n d o s e de continuo para la día á Dios que gente tan b á r b a r a como Atila y
eternidad feliz, la que consiguió el día 12 de mayo los suyos no llegasen á F r a n c i a . -Sintiendo por
del año 733. divina inspiración que Dios no le q u e r í a o t o r -
g a r aquella merced, por causa de los g r a v e s
SAN DIONISIO, TÍO DE SAN PANCRACIO.-Puede verse delitos de aquellos pueblos, determinó ir á R o m a
la vida de éste en este mismo día. á pedir á los gloriosos apóstoles y príncipe de la
Iglesia le alcanzasen de nuestro Señor lo que él
SAN FELIPE, CONFESOR.—Natural de Argirio, pueblo no podía. Llegó á R o m a , y puesto en oración a n t e
de Sicilia, de familia ilustre, cuyos títulos r e n u n - el sepulcro del príncipe de los apóstoles san P e -
ció para e n t r e g a r s e á Dios en la vida contempla- dro, se estaba en ella los dos y t r e s días sin c o -
tiva. F u é monje en un monasterio de Italia, y m e r ni beber cosa a l g u n a . Perseveró así m u c h o s
hallándose en Roma fué milagrosamente designa- días, pidiendo al santo apóstol alcanzase de Dios
do al sumo pontífice, p a r a ser enviado á Sicilia á el perdón de las culpas de todos los habitadores de
predicar el Evangelio. Ordenado de sacerdote par- la F r a n c i a bélgica, que es Alemania la baja, p a r a
tió á su destino por mandato del papa, y habiendo que no llegase el azote de Atila á ellos; m a s como
convertido m u c h o s infieles á la religión y obrado ya estaba d e t e r m i n a d a otra cosa en el divino con-
g r a n d e s prodigios, descansó s a n t a m e n t e en el Se- sistorio, alcanzó por respuesta esta voz del glorio-
ñor á fines del siglo V. so apóstol san P e d r o : «¿Para qué me i n q u i e t a s ,
varón santísimo? Ten por cierto que Dios tiene
determinado que los h u n o s vayan á F r a n c i a y la
SAN M0D0ALD0—Fué obispo de Tréveris en el
destruyan con g r a n d í s i m a tempestad. T ú toma mi
siglo VII, h e r m a n o , según se cree, de I d u b e r g a ó
consejo: vete presto á tu c a s a , dispon de ella, pre-
Itta, esposa de Pepino de Landen, gobernador de
vén luego tu mortaja y sepultura,- porque con
Austrasia, y m a d r e de s a n t a Gertrudis. E r a muy
brevedad te llevará el Señor de esta mortal vida á
versado en las ciencias eclesiásticas, de g r a n v i r -
la eterna, y no verán tus ojos los males q u e con
tud y de celo admirable por la gloria de Dios. F u é
su venida h a r á n los h u n o s en F r a n c i a . »
electo obispo en 622; en 623 asistió al concilio de
Reims, donde se distinguió por su doctrina, y Luego que el santo obispo Servacio oyó estas
murió s a n t a m e n t e en ]2 de mayo del año 640. palabras del apóstol se partió p a r a B r a b a n t e , y
tomando de su ciudad de T u n g r o s lo q u e había
SANTA R1ETRÜDIS, ABADESA,—Francesa; murió en el menester p a r a su s e p u l t u r a , se despidió de s u s
año de 688. clérigos y demás ciudadanos, y con g r a n d e llanto
y tristeza les dijo como ya no verían m á s s u r o s -
Día i 3 tro. Los tungros con tal nueva q u e d a r o n d e s c o n -
soladísimos, y siguiéndole con tiernas l á g r i m a s y
SAN SERVACIO, OBISPO DE TÜNGROS.—Tuvo mi Seño- sollozos, le decían: «No nos d e s a m p a r e s , padre
r a santa Ana, madre de mi Señora la Reina de los santo; no te olvides de nosotros, pastor bueno »
DÍA 13 MAYO 237
Mas viendo no podían detenerlo, le pidieron su murió, es forzoso darle m á s de trescientos años de
bendición, y él se la dio con beso amoroso de vida, como si esto fuera dificultoso al autor de
santa paz. Así salió de su obispado y se fué á M a s - ella; ó sino, yo quisiera saber, ¿quién tiene vivos
trich, donde le dio u n a ligera calentura, mediante en el paraíso á Enoch y Elias? Y esto no trescien-
la cual se fué á gozar de Dios p a r a siempre. F u é tos años, sino millares. ¿Quién tuvo vivos doscien-
sepultado su santo cuerpo en u n montón de t i e - tos años, y según otros trescientos setenta y dos,
r r a que había público. Y allí estuvo h a s t a que, á los santos siete Durmientes? Otros muchos p r o -
pasados m u c h o s a ñ o s , Monulfo, obispo de M a s - digiosos ejemplares se podrían referir; pero éstos
trich, edificó en la m i s m a ciudad un suntuosísimo bastan para s a b e r puede Dios conservar la vida
templo, y trasladó á él las s a n t a s y venerables del h o m b r e todo el tiempo que quisiere, según su
reliquias, donde d e s p u é s hizo m u c h o s y e x t r a ñ o s divina voluntad, la cual se h a g a siempre en la
milagros, como los había h e c h o en el l u g a r y t i e - tierra, así como en el cielo. A m é n .
r r a donde antes estaba; y uno de los m á s notables
y célebres fué que, a u n q u e en toda aquella t i e r r a LA DEDICACIÓN DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LOS
caía m u c h a nieve, y en más de t r e s ó cuatro p a l - MÁRTIRES—En el año 604 gobernaba la Iglesia el
mos de alto, y á veces se hacían m o n t a ñ a s de nie- s u m o pontífice Bonifacio IV, y el imperio, F o c a s .
ve, j a m á s tocó á su santo sepulcro, ni a u n se h u - En esta ocasión fué cuando aquel papa concibió
medeció con ella; y sucedió también que m u c h o s la idea de dedicar á la virgen María el templo en
devotos c u b r í a n con tablas ú otros artificios el el que en otro tiempo los r o m a n o s v e n e r a b a n á
sepulcro; pero n u n c a pudieron conseguir que e s - s u s fementidas divinidades, llamado por éstos
tuviese cubierto, porque disponía el Señor que el P a n t e ó n . Como los gentiles habían cometido en él
viento lo quitase luego. Y sobre ser i n n u m e r a b l e s m u c h a s abominaciones, purificóle el sumo pontí-
los milagros que cada día o b r a este santo g l o r i o - fice, dedicándolo á n u e s t r a S e ñ o r a y á todos los
so, aun se hallan hoy m e m o r i a s de a l g u n o s de los santos; cuya dedicación celebra la Iglesia con u n a
m u c h o s que hizo en vida: como es u n a fuente fiesta todos los años.
que, hallándose sediento en u n camino, y h a c i e n -
do con los dedos u n a cruz en tierra, brotó en el SAN JOAN SILENCIARIO, OBISPO Y CONFEÜOR.-Nació
mismo lugar; y u n montón de tierra, á m a n e r a de en A r m e n i a por los años de 454, de p a d r e s nobles
u n a a l m o h a d a blanda, que en otra parte, h i n c h á n -
y piadosos, que educaron á su hijo en el santo te-
dose la m i s m a tierra, se hizo p a r a que se sentase mor de Dios. A la edad de diez y ocho años, h a -
á descansar, q u e así r e g a l a Dios á los que fiel- biendo perdido á s u s p a d r e s , mandó c o n s t r u i r u n
mente le s i r v e n . Otra vez fatigado se d u r m i ó en monasterio c e r c a de Nicópolis, y en él se e n c e r r ó
el camino, y vieron m u c h o s u n a águila que con la con otros diez c o m p a ñ e r o s , viviendo u n a vida en-
u n a ala le hacía s o m b r a y defendía del r i g o r del t e r a m e n t e de ángel en c a r n e . La fama de su san-
sol, y con la otra le hacía u n regalado y suavísimo tidad voló m u y luego por todas partes, y el a r z o -
viento. Al fin, si se h u b i e r a n de referir los favores bispo de Sebasto obligó á J u a n á dejar su retiro,
que Dios le hizo, sería n u n c a a c a b a r . F u é su glo- y teniendo no m á s que veintiocho años fué consa-
riosa m u e r t e á 13 de mayo (día en que la Iglesia grado obispo de Colonia, en Alemania. En esta
celebra su fiesta), por los años del Señor de 451. dignidad conservó siempre el mismo espíritu que
Escribieron su vida Beda, U s u a r d o , Adón, Severo en la soledad, y en cuanto e r a compatible con las
Sulpicio lib. n Hist. sac; san Gregorio T u r o n e n - obligaciones de su c a r g o continuó sus ejercicios y
se, Lib. de gloria confessor., cap. 72, y lib. n De austeridades monásticas. P o r su amor al retiro y
gestis Francia?, cap. 5; san Atanasio In apolog. ad al silencio fué llamado por s u s contemporáneos
Constantium; Sigiberto In chron.; Pedro de N a t a - J u a n el Silenciario. Nueve años había desempeña-
libus In catal., lib. v, cap. 162; Molano, Sanctoro, do s a n t a m e n t e todas las obligaciones pastorales,
el Martirologio romano, Baronio en s u s Anota-instruyendo á su grey y siendo el padre y el c o n -
ciones y en el tom. m de s u s Anales, año 347 suelo de s u s ovejas, cuando por divina inspiración
y 451. renunció el episcopado y se embarcó p a r a P a l e s -
Hay quien ponga a l g u n a duda en si el glorioso tina. Después de h a b e r visitado los santos l u g a r e s
san Servacio pudo ser del linaje de Cristo, bien tomó el hábito en el monasterio de San S a b a s ,
n u e s t r o , según la c a r n e ó no, como si esto fuera donde vivió por m u c h o s años siempre desconoci-
imposible, dirán que n o . E s cierto tuvo p a r i e n t e s , do de todos en cuanto á su dignidad. Después se
y que todos los que fueron de su m a d r e y mi S e - fué al desierto, donde vivió solo en u n a celda por
ñ o r a la virgen s a n t í s i m a María, sin pecado c o n - espacio de c u a r e n t a años, no tomando otro ali-
cebida, lo fueron suyos; pero en lo que ponen mento que y e r b a s y agua, y no hablando sino lo
duda es en que, siendo hijo de Eminín, como se m á s preciso con los que iban á pedirle consejo
h a dicho, y m u r i e n d o p o r los años referidos, como p a r a las necesidades del alma, y con los que se
TOMO II 31
238 LA LEYENDA DE ORO DÍA 13
e n c o m e n d a b a n á s u s oraciones, en favor de los ción en el vestir y de la ropa h o n e s t a h a c í a m á s
cuales obró m u c h o s prodigios. Habiendo vivido caso que de la profanidad y del lujo las m u j e r e s
setenta y seis años en el desierto, participando y a de a h o r a . E n la lectura de los libros santos
de las d u l z u r a s anticipadas del paraíso, entregó aprendió el origen que tiene la ropa, y n u n c a
J u a n su alma á Dios el día 13 de mayo del año 558, se puso por vanidad lo que es un cartel p ú -
el ciento y c u a t r o de su edad. blico de nuestro delito. De a m o r e s no se h a -
ble: no conocía m á s a m o r que el de Dios, en
SAN PEDRO REGALADO, CONFESOR.—Nació en Valla- lo cual, si la i m i t a r a n todas las doncellas, t e n -
dolid el año 1389: su m a d r e quedó viuda al poco drían ellas m á s paz y no la quitarían á otros. Su
tiempo, y se consagró toda entera á la piadosa deleite e r a b u s c a r á Dios: ¿qué sería hallarlo?
educación de su hijo. Salió éste tan aventajado en Temía el bullicio de su casa; a n d a b a s i e m p r e e s -
s u s estudios y en las prácticas de la virtud, que condiéndose y h u y e n d o de los r i e s g o s de p e r d e r
habiendo entrado á la edad de trece a ñ o s en la r e - á Dios que suele h a b e r en la opulencia. A los r e -
ligión de san F r a n c i s c o , fué la admiración de t o - galos de la oración a c o m p a ñ a b a la aspereza de la
dos s u s h e r m a n o s . Siempre mortificado, abstraído vida; de los bienes de s u s p a d r e s no tomaba sino
del m u n d o , silencioso, retirado, humilde, obedien- lo que no podía n e g a r á su necesidad. Comía y
te y del todo subordinado á s u s superiores, era el bebía lo m u y preciso para no m o r i r s e ; castigaba
modelo y el pasmo de todos. Su único anhelo e r a su cuerpo y lo t r a t a b a como esclavo; a n d a b a
el adelantamiento espiritual, y se estimuló tanto s i e m p r e por el camino angosto. No podía o c u l -
para conseguirlo que c a u s a b a a s o m b r o á los m á s tarse esta luz á los de su casa y á los de fuera;
provectos. Su ocupación favorita e r a la asistencia p a r a todos e r a Argéntea estampa viva de h u m i l -
á los enfermos é imposibilitados, en cuyo ejercicio dad, de castidad, de m a n s e d u m b r e , de m i s e r i c o r -
pasó m u c h o s años, siendo el consolador y el p a d r e dia. M u e r t a su m a d r e , a r m ó el diablo u n a t r a m a ,
de todos los desvalidos. F u é uno d é l o s principales como suya, p a r a que la sierva de Dios dejase la
promovedores de la reforma del orden francisca- vida que h a b í a comenzado. Quiso Samuel que por
no, y él mismo dio el ejemplo, r e t i r á n d o s e á un m a n o de esta hija s u y a corriese el gobierno e c o -
l u g a r solitario del obispado de Osma, donde tuvo nómico de su larga familia, en que hasta entonces
origen la práctica del espíritu primitivo de san había entendido Columba. A r g é n t e a , con respeto
F r a n c i s c o en la observancia de su r e g l a . O r d e n a - de hija, pero con g r a n d e eficacia, le hizo v e r q u e
do de sacerdote emprendió v a r i a s misiones que á Dios había h e c h o e n t r e g a de su corazón; q u e no
produjeron grandísimo fruto en la Iglesia: estuvo e r a bien fuese ocupada en negocios t e m p o r a l e s
dotado del don de profecía y de milagros, y fué quien tenía puesto el ánimo y la afición en las
venerado corno el t a u m a t u r g o de su tiempo. Los cosas e t e r n a s . Otras razones añadió á este i n t e n -
reyes de Castilla, los prelados de aquel reino .y to, y las esforzó con tal elocuencia, que el p a d r e
todos los h o m b r e s piadosos que le conocieron le mudó de p a r e c e r y la concedió que en l u g a r apar-
consultaban como á un oráculo del cielo y como tado del tráfago y r u m o r de la casa, a c o m p a ñ a d a
u n verdadero siervo de Dios. Despreció c o n s t a n - d e d o s doncellas devotas, llevase adelante su b u e n
temente todas las vanidades de la t i e r r a y sólo propósito.
suspiró de continuo por la patria celestial, á la Florecía entonces en Bibastro un h o m b r e de
cual fué llamado el día 13 d 6 mayo del año 1456, conocida virtud, á quien las Actas llaman v a r ó n
en que murió, preparado con todos los s a c r a m e n - religioso, el cual tenía g r a n d e ansia de dar la vida
tos de la Iglesia, y vivamente llorado de cuantos por Cristo. A las oraciones de este siervo de Dios
tuvieron la dicha de conocerle, siendo después se encomendó n u e s t r a santa, mostrándole el d e -
canonizado por el papa Benedicto XIV. seo que le daba el cielo de a c o m p a ñ a r l e en el
martirio. Aquel santo h o m b r e le respondió q u e
SANTA ARGÉNTEA, Y SAN YULFÜRA, MÁRTIRES—Santa u n a de las doncellas que la a c o m p a ñ a b a n iría
A r g é n t e a nació en u n a ciudad llamada Bibastro, delante de él en esta corona; la otra no a l c a n z a r í a
de la cual no se tiene noticia a n t e s ni después de este bien, pero que A r g é n t e a , al cabo de a l g ú n
su r u i n a . Su padre e r a caballero principal ó sea tiempo, sería como él martirizada. El gozo que la
rey de aquel pueblo, como dice el a u t o r de las causó esta b u e n a nueva no lo podré yo explicar.
Actas; llamábase Samuel; su m a d r e , Columba; Comenzóse á m i r a r desde entonces como cosa
ambos profesaban ocultamente la religión católi- que no pertenecía ya al m u n d o ; dobló las m o r t i -
ca. Criaron á esta hija s u y a con temor de Dios, ficaciones pasadas; todo su afán e r a d e s c a r n a r s e
cuyos frutos se vieron en ella bien presto; porque perfectamente de las aficiones que enlazan y e n -
los regalos y opulencias de su casa p a r a ella r e d a n el corazón.
eran como si no fuesen; despreciaba la h o n r a Esta e r a la vida de A r g é n t e a c u a n d o aquella
con que sus criados la t r a t a b a n ; de la m o d e r a - ciudad fué a r r u i n a d a y el estado de su p a d r e s a -
DÍA 13 MAYO 239
queado y asolado de todo p u n t o . Sucedió esto en te alcance la m u e r t e de este mal hombre?» Argén-
la era 966, esto es, por los años 928 de Cristo, tea, gozosa con la ocasión de padecer el martirio
cuando por las g u e r r a s que h u b o e n t r e las dos que le venía á las m a n o s , con g r a n d e ánimo dijo
familias de los descendientes de M a h o m a vino á que no sólo e r a hija de aquel padre, como ellos
parar E s p a ñ a al estado deplorable en que la pinta decían, sino cristiana también. Oída esta confe-
el arzobispo D. Rodrigo. P o r otra parte, A b d e - sión la llevaron al tribunal; y como el presidente
r r a m á n III, después que D. R a m i r o II de León quisiese s a b e r de ella la religión que profesaba,
hizo v a r i a s e n t r a d a s en tierra de moros y les des- con aliento divino respondió: «¿A qué son tantas
truyó m u c h o s pueblos, juntó un grueso ejército y preguntas? ¿No acabo de decir a h o r a mismo que
dio la famosa batalla de Simancas, en agosto del soy cristiana? Mas porque Pablo dice que con el
año 939. L e v a n t á b a s e también con cuanto podía; corazón se cree p a r a la justicia y con la boca se
á unos g a n a b a con arte, á otros con la fuerza; á hace la confesión p a r a la salud, delante de todos
los que no se dieron á partido, abatió y redujo á confesaré que creo, adoro y predico á un solo
la última miseria. A a l g u n a de estas c a u s a s p o - Dios en la Trinidad, en c u y a sustancia no cabe
demos a t r i b u i r la destrucción de Bibastro, a u n q u e división, ni en las p e r s o n a s confusión.»
en las Actas no se dice sino que este caso obligó Airado el perseguidor con esta respuesta, b r a -
á A r g é n t e a y á sus h e r m a n o s y á los demás m o - mando de rabia, mandó que A r g é n t e a fuese lleva-
radores de su ciudad á p a s a r á Córdoba. Allí se da á la cárcel. La sierva de Dios se p r e p a r a b a allí
agregó la sierva del Señor á otras vírgenes, v i - p a r a el sacrificio con a y u n o s y mortificaciones
viendo como ángel del cielo t r e s a ñ o s . gravísimas, consolándose con la lección de los
Dios, que sabe t r a e r de lejos quien ayude á la libros sagrados, h a s t a que el rey de Córdoba, q u e
gloria y bien de s u s escogidos, ordenó lo que lo era entonces A b d e r r a m á n III, la mandó d e g o -
a h o r a diré: Había en F r a n c i a por aquellos t i e m - llar junto con san Vulfura si permaneciesen fir-
pos un h o m b r e de m u y b u e n a vida, llamado V u l - m e s en su confesión; añadiendo que á Argéntea
fura. U n a noche, estando d u r m i e n d o , se le a p a - diesen antes mil azotes y le cortasen la l e n g u a en
reció el Señor, y le dijo que viniese á E s p a ñ a , en castigo de su rebeldía y contumacia y del d e s p r e -
donde era su voluntad que padeciese martirio con cio con que había m i r a d o los premios del rey.
u n a virgen, llamada A r g é n t e a , á la cual tenía No sabía la s a n t a virgen cómo dar gracias á
h e c h a p r o m e s a de este bien y q u e r í a cumplírsela. Dios por tan g r a n merced; con alegría esperaba
Volando vino este siervo de Dios á Córdoba, p a s a r por aquel suplicio al tálamo del eterno Rey;
donde le e s p e r a b a la palma de m á r t i r , y habiendo y a r m a d a con la cota de malla de la justicia, i n -
hallado á Argéntea, «Dichosa tú, la dijo, en cuyo trépida salió al c a m p o , y decía: «¿Qué importa,
triunfo quiera Dios que tenga yo parte. Visitóme cruelísimo príncipe, que me cortes la lengua del
en sueños el Señor, y me m a n d ó p e r e g r i n a r por cuerpo, si el invisible i n s t r u m e n t o de mi a l m a
t i e r r a s e x t r a ñ a s p a r a que tú y yo á u n a peleemos está siempre r e s o n a n d o á Cristo? Añade c r u e l d a -
contra las ocultas a s e c h a n z a s del envidioso e n e m i - des á crueldades con que á mí acrecientes m á s
go.» «Pues ¿quién nos detiene?, respondió A r g é n - gloriosas coronas y á ti tormentos para siempre.»
tea. ¿Por qué d a m o s l a r g a s á este bien? A r m é m o - Estas y otras cosas decía Argéntea, las cuales, no
nos con las celestiales a r m a s del Rey invicto, y pudiendo sufrir el presidente, m a n d ó que en
aprisa c o r r a m o s á vencer el ejército de Satanás.» ambos se ejecutase la sentencia, pasando con gozo
Dejó á Vulfura atónito la g r a n fortaleza de aquella al premio de su confesión el día 13 de mayo del
virgen, y a r r a i g a d o en la fe no le sufría el corazón año 931. Llegada la noche recogieron los c r i s t i a -
dilatar el martirio en cuyo a m o r se a b r a s a b a nos s u s cuerpos, y con asistencia del obispo y de
Argéntea. Desde luego comenzó á predicar el todo el clero depositaron solemnemente el de
Evangelio; con lo cual, irritados los m o r o s como s a n t a A r g é n t e a en el cementerio de la iglesia de
perros h a m b r i e n t o s , embistieron contra él, y lo los T r e s Santos, que hoy es San Pedro; y el de
llevaron ante u n juez, queriendo casi á p u r a san Vulfura en otro cementerio, obrando el Señor
fuerza que r e n e g a s e de Cristo. Viendo que no por intercesión de s u s siervos m u c h a s y g r a n d e s
alcanzaban esto, p a r a doblar su ánimo lo metieron maravillas.
en u n a m a z m o r r a . Cuando A r g é n t e a supo que
Vulfura estaba en la cárcel no tardó en visitar SAN MÜCIO, PRESBÍTERO Y MÁRTIR—Fué griego de
entre las c a d e n a s al que había de ser c o m p a ñ e r o nacimiento: sufrió p r i m e r a m e n t e en la ciudad de
suyo en el triunfo. Y como fuese m u c h a s veces á Crisópoli muchos g é n e r o s de tormentos por c o n -
consolarlo con s u s celestiales p a l a b r a s , los moros fesar á Jesucristo, y después, en tiempo del e m -
lo echaron de ver, y u n día la cercaron y la d i - perador Diocleciano y del procónsul Laodicio,
jeron: «¿No eres tú la hija del príncipe Samuel? habiéndole conducido á Bizancio, hoy Constanti-
¿Cómo e n t r a s en este l u g a r ? ¿ P r e t e n d e s , acaso, que nopla, le degollaron.
240 LA LEYENDA D E ORO DÍA 14
SANTA GLICERIA, VIRGEN Y MÁRTIR—Natural de Ro- luz que entró en ellos se vieron y conocieron, y
m a , se hallaba en Heraelea cuando se publicaron lloraron y d e t e r m i n a r o n de volverse á Dios; pero
los edictos del e m p e r a d o r Antonino contra los porque sabían que le tenían m u y ofendido y e n o -
cristianos. Dentro de un templo de Júpiter c o n - jado con s u s g r a v e s pecados, parecióles b u s c a r
fesó públicamente á Jesucristo, y cayó derribada algunos intercesores y m e d i a n e r o s p a r a alcanzar
la estatua de aquel dios. Al momento fué h e c h a del Señor por los merecimientos de ellos lo que
prisionera y condenada á varios suplicios: la alcanzar por sí desconfiaban.
colgaron de los cabellos, la azotaron con v a r a s de D u r a b a todavía la persecución h o r r i b l e q u e los
h i e r r o , y después la e n c e r r a r o n en u n calabozo, e m p e r a d o r e s Diocleciano y M a x i m i a n o h a b í a n
donde fué visitada por los ángeles; y habiéndola movido contra la Iglesia, especialmente en Orien-
d e s p u é s metido en un horno encendido, salió sin te, donde y a Galerio M a x i m i a n o i m p e r a b a , h o m -
recibir lesión. P o r fin la degollaron en la m i s m a bre fiero y b á r b a r o , y enemigo de cristianos: por-
ciudad de Heraelea, en T r a c i a , por los años 177, que a u n q u e los e m p e r a d o r e s ya dichos h a b í a n
y se levantó en el mismo l u g a r del martirio un dejado el imperio, todavía s u s crueles leyes se
templo á su m e m o r i a . g u a r d a b a n ; a u n q u e en Occidente, donde Constan-
cio Cloro, padre del g r a n Constantino, g o b e r n a b a ,
LA CONMEMORACIÓN DE UN GRAN NÚMERO DE SANTOS había m á s quietud por la g r a n d e h u m a n i d a d de
MÁRTIRES.—La Iglesia h o n r a hoy la m e m o r i a de Constancio, que e r a enemigo de d e r r a m a r s a n g r e
estos santos, que fueron asesinados por los a r r i a - y aficionado á l o s cristianos. D e t e r m i n a r o n , p u e s ,
nos dentro de la iglesia de Santo T o m á s de A l e - Aglaes y Bonifacio de b u s c a r a l g u n o s cuerpos de
j a n d r í a , en el año 372. santos m á r t i r e s , y h o n r a r l o s y r e v e r e n c i a r l o s
p a r a que por este servicio fuesen s u s abogados
Día 1 4 delante del acatamiento del Señor y alcanzasen
de él perdón de s u s pecados. Supieron que en la
SAN BONIFACIO, MÁRTIR—En tiempo de los e m p e - provincia de Cilicia había un presidente llamado
radores Diocleciano y M a x i m i a n o Hercúleo h u b o Simpliciano, que e r a tan a v a r o como cruel, y q u e
en R o m a u n a señora, llamada Aglaes, m u y noble, hacía c a r n i c e r í a de los santos m á r t i r e s , m a t a n d o
rica y h e r m o s a , y e m p a r e n t a d a con lo más ilustre i n n u m e r a b l e s de ellos con exquisitos y atroces
y principal de aquella ciudad; la que, como mujer tormentos, y después vendiendo s u s cuerpos á los
y moza, usando mal de los dones de Dios, e r a cristianos, que los c o m p r a b a n con s i n g u l a r devo-
más desenvuelta y liviana de lo que á su persona ción, y los tenían y g u a r d a b a n como un p r e c i o -
y estado convenía. Tenía e n t r e otros criados á un sísimo tesoro. Parecióles bien que Bonifacio fuese
ciudadano r o m a n o , por n o m b r e Bonifacio, p r o - á aquella provincia, donde h a l l a r í a fácilmente y
c u r a d o r de sus negocios y h a c i e n d a . Aficionósele sin peligro lo que tanto deseaban. Dio Aglaes á
Aglaes por su gentil disposición, discreción y Bonifacio g r a n s u m a de oro p a r a el gasto del
b u e n a gracia; y como suelen semejantes aficiones c a m i n o , p a r a d a r á pobres y p a r a c o m p r a r al co-
comenzar en poco, crecer y a c a b a r en m u c h o , dicioso tirano a l g u n o s cuerpos de los gloriosos
vino á p a r a r el a m o r en demasiada familiaridad y m á r t i r e s , y volver con ellos á Roma. Dióle c a b a -
torpe amistad, con g r a n d e infamia de Aglaes y llos y criados que le a c o m p a ñ a s e n , y lienzos r e -
sentimiento de s u s deudos y escándalo del pueblo. galados, u n g ü e n t o s preciosos, perfumes y cosas
Bonifacio, con el favor y regalos de su señora, olorosas en que envolviesen las reliquias de los
soltó la rienda á los vicios, y puesto caso que se santos m á r t i r e s . Al partir, ó por b u r l a , ó i n s p i -
daba á s u s gustos y entretenimientos, no dejaba rado de Dios, dijo Bonifacio á Aglaes: «¿Qué s e -
por eso de h a c e r a l g u n a s buenas obras. E r a libe- ría, s e ñ o r a , si yo no os trújese cuerpos de m á r t i r e s
ral, dadivoso y limosnero: h a c í a el bien que podía y otros os trujesen mi cuerpo? ¿Recibiríadesle por
á los pobres; enternecíase cuando veía alguno reliquia?» Y ella respondió: «No es éste tiempo de
afligido y de la m a n e r a que podía le p r o c u r a b a g r a c i a s ni de b u r l a s , ¡oh Bonifaciol A c u é r d a t e
r e m e d i a r . D u r ó aquel ruin trato y conversación que no somos dignos de tocar ni a u n de m i r a r las
algunos años, h a s t a que el Señor, apiadándose de reliquias de los santos m á r t i r e s . Vive de m a n e r a
la mujer flaca y del h o m b r e miserable, y usando que m e r e z c a s alcanzar lo q u e yo tanto te enco-
con ellos de su a c o s t u m b r a d a é i n m e n s a m i s e r i - miendo y deseo.»
cordia, por a l g u n a s o b r a s que h a c í a n , les tocó el Con esto se partió de R o m a Bonifacio p a r a esta
corazón para que viesen el abismo de miserias en piadosa jornada, y fué tan acepto al Señor este
que estaban, la brevedad de la vida, las penas del deseo de h o n r a r y b u s c a r á los santos m á r t i r e s ,
infierno sin fin, la fama perdida y el escándalo de que le comenzó á a b r i r m á s los ojos p a r a q u e se
toda la ciudad, y la propia conciencia que como aborreciese y conociese por indigno de t r a e r y t o -
cruel verdugo los a t o r m e n t a b a . Con este rayo de car las reliquias de los m á r t i r e s , y á disponerse
DÍA 14 MAYO 241
con limosnas, a y u n o s y penitencias que hizo por le a m p a r ó , p a r a que saliese de ella sin lesión a l -
todo el camino, p a r a que nuestro Señor le hiciese g u n a , quemando lá llama á m u c h o s de los c i r c u n s -
la merced que después le hizo. Llegaron á T a r s o , tantes infieles. Y finalmente le mandó cortar la
ciudad principal de Cilicia, en donde estaba el cabeza; y así se hizo, pidiendo el santo un poco de
presidente Simpliciano ejecutando su maldad en tiempo p a r a h a c e r p r i m e r o oración y suplicar á
Jos cristianos, y luego Bonifacio ordenó á los que nuestro Señor que no m i r a s e á s u s pecados p a s a -
iban con él que buscasen posada acomodada p a r a dos, sino á la voluntad presente que él mismo le
todos, p o r q u e e n t r e t a n t o q u e r í a d a r u n a vuelta daba p a r a m o r i r en su fe y le contase en el n ú m e r o
por la ciudad. Iba y a tan encendido y deseoso del de los bienaventurados m á r t i r e s , y a l u m b r a s e á toda
m a r t i r i o , q u e se fué d e r e c h o á la plaza donde los aquella gentilidad y la librase de su ceguedad y
santos m á r t i r e s e r a n a t o r m e n t a d o s , y al punto tinieblas. Acabada la oración fué degollado, y su
que llegó halló que veinte de ellos estaban puestos espíritu voló al cielo, y quinientos y cincuenta
á cuestión de t o r m e n t o , cada uno de su forma y de los gentiles que allí estaban se convirtieron á
m a n e r a , y todos a t r o c í s i m a m e n t e despedazados. la fe de Jesucristo, como Bonifacio se lo había
P u s o luego los ojos donde tenía el corazón, y vien- suplicado.
do la paciencia, fortaleza y constancia de los s a n - Los c o m p a ñ e r o s del santo m á r t i r no sabían lo
tos m á r t i r e s , enternecióse s o b r e m a n e r a ó inflamó- que pasaba, y viendo que Bonifacio no volvía á
se m á s en el a m o r del Señor, y corriendo á ellos la posada, sospechaban que, como h o m b r e livia-
se echó á s u s pies, besando s u s llagas y lavándolas no y lascivo, se entretenía con a l g u n a mujer d e s -
con s u s l á g r i m a s , y ungiendo s u s ojos con la san- honesta, ó comiendo y bebiendo, y así lo dijeron
gre de ellos comenzó á voces á decirles: «¡Oh bien- y m u r m u r a r o n e n t r e sí; porque los h o m b r e s s o -
a v e n t u r a d o s m á r t i r e s ! ¡Oh amigos de Dios! Tened mos m á s inclinados á creer lo malo que lo bueno,
fuerte, resistid con ánimo esforzado estos dolores, aun cuando la vida pasada y las acciones de
pues son tan breves, y por ellos se os h a de dar n u e s t r o s prójimos no nos den ocasión p a r a ello.
gozo y alegría s e m p i t e r n a . » Vio esto el impío juez Salieron á buscarle, y, no hallando r a s t r o de él,
Simpliciano: mandóle p r e n d e r y t r a e r delante de e n c o n t r a r o n con u n ministro de justicia, y p r e g u n -
sí. P r e g ú n t a l e quién es y cómo se llama. Y oyendo tándole si por v e n t u r a había visto un extranjero
decir q u e era cristiano, le hizo a t o r m e n t a r y a b r i r r o m a n o que el día antes había llegado á aquella
su cuerpo con u ñ a s de h i e r r o , h a s t a que se d e s - ciudad, él les dijo que el mismo día había m u e r t o
cubriesen los h u e s o s . Y no contento con este t o r - por justicia u n cristiano que parecía forastero,
mento le hizo h i n c a r c a ñ a s m u y a g u d a s por entre que no sabía si era él el q u e buscaban. «No ( d i -
las u ñ a s de los dedos y la c a r n e . Y como viese j e r o n ellos), no es de ésos; m á s presto le h a -
que el santo m á r t i r estaba m u y alegre y con los llaremos entretenido con a l g u n a mujercilla, ó en
ojos puestos en el cielo y con la lengua alabando otros deleites de su gusto, que no muriendo por
al Señor por la merced que le hacía, m a n d ó echar- Cristo.» P e r o como por las señas que les dieron
le en la boca plomo derretido. E n t o n c e s Bonifacio entendieron que podía ser él, fueron á la plaza,
suplicó con g r a n d e afecto al Señor que le diese donde todavía estaba su cuerpo apartado de su
esfuerzo y constancia, y rogó á los otros veinte cabeza: viéndolo conocieron que era el mismo
m á r t i r e s que allí estaban atormentados que le ayu- que buscaban, y m u c h o más se certificaron cuan-
dasen con s u s oraciones, p a r a q u e por medio de do vieron su cabeza, la cual tomaron y la j u n t a -
ellas alcanzasen de Dios, lo que él por s u s g r a n - ron con el cuerpo, d e r r a m a n d o m u c h a s l á g r i m a s ,
des pecados no merecía. Hicieron los santos la y pidiendo perdón al santo por el mal juicio que
oración que Bonifacio les pidió, y él sufrió aquel h a b í a n tenido de él; y el santo m á r t i r abrió los
tormento con u n semblante del cielo, y todo el ojos y los miró a m o r o s a m e n t e con rostro alegre,
pueblo que estaba p r e s e n t e se conmovió en favor a u n q u e difunto, como quien les perdonaba lo que
del m á r t i r c o n t r a el tirano y comenzó á decir á contra él h a b í a n pensado y dicho. Que ésta es la
gritos: «Grande es el Dios de los cristianos. Gran costumbre de los santos: p e r d o n a r fácilmente las
R e y e r e s , ¡oh Cristo! Todos c r e e m o s en ti.» Y d i - injurias y m o s t r a r s e blandos y benignos, aun con
ciendo esto d e r r i b a r o n un altar que estaba allí s u s enemigos. Pareció á los compañeros de B o -
puesto p a r a que los cristianos que se arrepintiesen nifacio que, habiendo venido á b u s c a r reliquias
pudiesen sacrificar á los dioses, y comenzaron á de m á r t i r e s , no podían llevar otras m á s ciertas
t i r a r piedras al presidente, el cual, temiendo que ni que m á s a g r a d a s e n á Aglaes que las del m i s -
no le m a t a s e n , se retiró y escondió por entonces mo Bonifacio, pidieron su cuerpo y c o m p r á r o n l e
en su casa. P e r o no por eso se e n m e n d ó y aplacó, por quinientos sueldos, porque de otra m a n e r a
antes al día siguiente m a n d ó e c h a r á Bonifacio de no se lo quisieron dar; y envolviéndole en a q u e -
cabeza en u n a caldera g r a n d e , llena de pez d e r r e - llos lienzos y u n g ü e n t o s olorosos que traían, le
tida y ardiente. M a s el Señor envió su ángel, que llevaron á R o m a , en donde Aglaes, y a por r e v é -
242 LA LEYENDA DE ORO DÍA 14
lación del cielo sabía lo que pasaba, y un ángel cierto sacrificio de s u s falsos dioses, y estando él
del Señor le había avisado que recibiese á Boni- presente n u n c a los demonios pudieron r e s p o n d e r
facio, no como á criado, sino como á su señor, á las p r e g u n t a s que les h a c í a n , ni los sacerdotes
porque e r a m á r t i r de Cristo y por él le h a r í a Dios h a c e r s u s ceremonias; a n t e s se enojaron en g r a n
á ella g r a n d e s mercedes: y así le salió á recibir m a n e r a contra los padres de P a c o m i o , p o r q u e
con g r a n d í s i m a solemnidad y acompañamiento habían traído á aquel templo u n enemigo de s u s
del clero, y le edificó un templo, en que el santo dioses, mandándoles que le echasen luego de allí,
m á r t i r fué colocado, y Dios hizo g r a n d e s milagros y ellos lo hicieron, temiendo que no viniese s o -
por él, y Aglaes por su intercesión vino á ser bre ellos la i r a del cielo. Siendo ya de veinte a ñ o s
g r a n s a n t a y á dar libelo de repudio á todas las se hizo soldado y se halló en la ' g u e r r a que
cosas del m u n d o . Repartió s u s riquezas á los Constancio, emperador, hizo contra Magnecio,
pobres. Dio libertad á s u s esclavos. E n c e r r ó s e en tirano. Padecieron m u c h o los soldados por falta
un monasterio, dándose á la oración y m a c e r a n d o de mantenimiento; supiéronlo los pueblos c o m a r -
su c a r n e con a y u n o s y penitencias; y en esta vida canos, que eran cristianos, y movidos de c o m p a -
perseveró quince años, y acabó s a n t a m e n t e , y sión y caridad enviaron la provisión y las vitua-
fué sepultada junto á san Bonifacio: p a r a que nos llas n e c e s a r i a s á los soldados p a r a remedio de
a d m i r e m o s de las misericordias del Señor, que la h a m b r e que padecían: y esto con tanto fervor
saca tan g r a n d e s bienes de nuestros m a l e s , y de y espíritu, que Pacomio quedó a d m i r a d o y p r e g u n -
pecadores h a c e santos, y convierte los lobos en tó qué gente era aquélla tan b e n i g n a y piadosa.
ovejas, y los vasos i n m u n d o s y de corrupción en Respondiéronle que e r a n cristianos; y tornando
vasos de gloria preciosísimos. Mal es dejar la á p r e g u n t a r q u é e r a s u religión y m a n e r a de
rienda á nuestro apetito y olvidarnos de Dios, vivir, entendió que creían en Jesucristo, Dios y
confiando p r e s u n t u o s a m e n t e en su misericordia H o m b r e v e r d a d e r o , y que por su a m o r h a c í a n
y tomando ocasión de la q u e él hizo á Bonifacio bien á todos, esperando del mismo Dios retribu-
y Aglaes con tan l a r g a mano, p u e s vemos que ción e t e r n a . Oyendo estas p a l a b r a s sintió Pacomio
c o m ú n m e n t e á la mala vida se sigue m a l a m u e r - en su a l m a u n a n u e v a luz y consuelo, y a p a r t á n -
te. Pero el que h u b i e r e caído no desespere: dose un poco de s u s c o m p a ñ e r o s alzó las m a n o s
ejercítese siempre en obras de piedad como hizo al cielo y dijo: «Señor Dios, que criaste el cielo
Bonifacio, tome los santos por intercesores delante y la tierra, yo te prometo servirte y obedecer
del Señor, dése á penitencia, llore s u s pecados tus preceptos, m i e n t r a s que yo viviere, si tú te dig-
y h a g a lo que estos dos santos hicieron, que así n a r e s m i r a r mi bajeza y d a r m e conocimiento de
podrá esperar la gracia que ellos alcanzaron del tu divinidad.» Con esta oración y p r o m e s a creció
Señor. El martirio de san Bonifacio fué á los 14 en Pacomio el a m o r de la virtud y comenzó
de mayo del año de n u e s t r a salud de 305, i m p e - á resistir con la divina g r a c i a á la sensualidad.
rando los e m p e r a d o r e s que habernos dicho, Cons- Y habiéndose acabado su milicia se fué á u n a a l -
tancio, Cloro y Galerio Maximiano, en el segundo dea de la Tebaida Alta, donde m o r a b a n a l g u n o s
año del pontificado de san Marcelo, papa. La siervos de Dios, de los cuales fué enseñado y b a u -
iglesia de San Bonifacio es principal en R o m a , y tizado. Aquella m i s m a noche que recibió el santo
en ella estuvo sepultado san Alejandro, y fué u n a sacramento del bautismo tuvo un s u e ñ o , y v i o q u e
de las veintidós abadías que había en aquella del cielo caía sobre su mano d e r e c h a un rocío q u e
s a n t a ciudad, como se saca del antiguo Cere- se convertía en miel, y j u n t a m e n t e oyó u n a voz
monial romano. De san Bonifacio, á más de M e - que le decía: «Pacomio, a b r e los ojcs de tu e n t e n -
tafrastes, que escribió su vida, hacen mención dimiento, p o r q u e este rocío es señal de la g r a c i a
los martirologios r o m a n o , de U s u a r d o y Adón; y que Cristo te da.» Con esta visión se encendió m á s
el P . F r . Lorenzo Surio en el tercero tomo de las Pacomio en el a m o r divino, y d e t e r m i n ó luego de
Vidas de los santos. (P. Ribadeneira.) r e n u n c i a r el m u n d o y c o n s a g r a r s e á la vida m o -
nástica; y sabiendo que en aquellos desiertos h a -
SAN PACOMIO, ABAD Y CONFESOR—San Pacomio, bitaba un ermitaño de g r a n fama, llamado P a l e -
abad, padre y maestro de i n n u m e r a b l e s monjes, món, varón severo y r i g u r o s o , se fué á él y se
y varón perfeciísimo, nació de padres gentiles en echó á s u s pies, suplicándole con m u c h a s l á g r i -
la Tebaida, donde se crió sin l u m b r e ni c o n o c i - mas que le admitiese en su compañía y le e n s e ñ a -
miento de Cristo. P e r o luego que comenzó á vivir se el camino del cielo. A p e n a s lo pudo alcanzar,
se entendió que Dios le había escogido p a r a sí; parecióndole al santo viejo que el mozo Pacomio
porque si le daban á beber vino ó c u a l q u i e r a otro no podría imitar su m a n e r a de vida tan á s p e r a y
licor que se hubiese ofrecido á los ídolos, en t o - dificultosa. M a s viendo su perseverancia y el afec-
mándolo luego lo tornaba á e c h a r por las bascas to con que se lo pedía, y que no se e s p a n t a b a de
q u e sentía su estómago. Lleváronle u n a vez á todo lo que él había dicho, le abrió la p u e r t a y le
DÍA 14 MAYO 243
recibió. Gastaban la m a y o r p a r t e del tiempo en era h o m b r e carnal, y r e i n a b a en él la prudencia
oración, y después en h a c e r sacos ó costales de del siglo, y se dejaba vencer de la ira, y no podía
pelos de camello p a r a d a r limosna á los pobres; y ser bueno p a r a regir á otros el que no había bien
á la n o c h e , al tiempo de la oración, si Palemón domado sus pasiones. Y fueron tantas las lágrimas
veía tentado del sueño á Pacomio, p a r a despertar- que d e r r a m ó , que á la m a ñ a n a halló á sus pies los
le y v e n c e r aquella tentación le m a n d a b a p a s a r efectos de ellas. Después vivió con su h e r m a n o
de u n a p a r t e á otra con e s p u e r t a s u n o s montones con g r a n paz, concordia y m a n s e d u m b r e , h a s t a
de tierra, siendo el viejo el p r i m e r o en poner la que el h e r m a n o murió, y Pacomio le enterró con
m a n o al trabajo p a r a darle ejemplo. Con tal m a e s - su piedad a c o s t u m b r a d a y devoción.
tro creció Pacomio m u c h o en la virtud y en la La vida de Pacomio era perfectísima y como de
mortificación de sí m i s m o . Mandábale su maestro h o m b r e á quien Dios había escogido p a r a s i n g u -
ir descalzo al bosque p a r a h a c e r leña y traerla; lar ministro de su gloria, y capitán y maestro de
estaban el campo y la selva llenos de m u c h a s y tantos monjes. P e r o el demonio, nuestro común
a g u d a s espinas, que t r a s p a s a b a n y lastimaban los enemigo, temiendo esto, le hacía cruel g u e r r a
pies del b u e n Pacomio, y él con g r a n d e alegría y p a r a d e s m a y a r l e , a s o m b r a r l e y hacerle volver
regocijo de su espíritu pasaba por aquel tormento, a t r á s . Aparecíanle aquellos monstruos infernales
acordándose que los duros clavos habían a t r a v e - para e s p a n t a r l e con varias y e x t r a ñ a s figuras.
sado los s a g r a d o s pies del Señor. Y fué tanto lo U n a vez, estando en oración, se abrió súbitamente
que el santo aprovechó en la humildad, o b e d i e n - la t i e r r a como p a r a t r a g a r l e . Otras veces, volvien-
cia, paciencia, penitencia y en toda virtud, que el do de las partes m á s r e m o t a s del desierto (donde
mismo P a l e m ó n se m a r a v i l l a b a y r e v e r e n c i a b a á se retiraba p a r a h a c e r m á s quietamente oración),
su discípulo. Ofreciósele u n a vez ir á la isla de se le ponían delante como soldados que m a r c h a -
T a b e n n a , y estando en u n a l a r g a y profunda o r a - ban en ordenanza, y con alta voz decían: «Dad
ción, oyó u n a voz que le decía: «Pacomio, estáte l u g a r al h o m b r e de Dios.» P u s i é r o n s e asimismo á
aquí, y haz u n m o n a s t e r i o , porque m u c h o s v e n - q u e r e r d e r r i b a r y e c h a r por el suelo la n u e v a fá-
d r á n á ti con deseo de s a l v a r s e , y tú les e n c a m i - brica que había comenzado. Con éstos y otros s e -
n a r á s conforme á la instrucción que yo te daré.» mejantes embustes le pretendieron los demonios
Oyendo esta voz le apareció un ángel y le dio u n a espantar; pero no les valió, porque el santo se
tabla, en la cual estaba escrita la regla que había a r m a b a con la señal de la cruz y con algún verso
de g u a r d a r , y que m u c h o s siglos g u a r d a r o n los de David, y los menospreciaba. Y viendo ellos
monjes que de aquel l u g a r se llamaron t a b e n n e n - esto, le tentaron de risa, haciendo delante de él
ses. Entendió Pacomio q u e aquella visión y regla cosas que le pudiesen provocar; m a s el santo
era cosa del cielo, comunicándola con su padre y g u a r d ó su gravedad y constancia, gimiendo y l l o -
m a e s t r o P a l e m ó n , y la alabó m u c h o y animóle á rando en lugar de reir. Mas no por esto dejaron
p o n e r por obra lo que Dios le h a b í a m a n d a d o ; y de molestar y perseguirle, tomando hábito y forma
poco después el santo viejo, consumido por los de mujeres h e r m o s a s que se querían sentar á la
m u c h o s años y penitencias, acabó s a n t a m e n t e su mesa á comer con él. Y como el santo estuviese
vida; y Pacomio con g r a n sentimiento y t e r n u r a siempre en sí, y no ablandase un punto de su
con s u s propias m a n o s le e n t e r r ó , cantando h i m - constancia, m u d a n d o traje y figura, por divina
nos y salmos, conforme al santo uso de la Iglesia. dispensación, p a r a su m a y o r corona, le a t o r m e n -
Después de esto, un h e r m a n o mayor de P a c o - taban, a p o r r e a b a n y afligían. Mas así como él que-
mio, que se llamaba J u a n , y se había h e c h o c r i s - daba siempre vencedor de aquellas bestias i n -
tiano, le vino á buscar p a r a vivir con él y d a r s e fernales, así el Señor le dio dominio sobre los
á la perfección. Vivieron j u n t o s quince a ñ o s , y animales fieros y serpientes venenosas, y hasta
parecióndole á Pacomio que presto se cumpliría los mismos cocodrilos le servían, y cuando quería
lo que Dios por el ángel le había revelado, comen- pasar el Nilo le t r a s p a s a b a n de la otra parte. H a -
zó á aparejar el l u g a r y edificarle p a r a los m u c h o s biendo con semejantes p r u e b a s y con tan gloriosas
monjes que h a b í a n de venir. Pareció á J u a n que victorias llegado Pacomio á un alto grado de cari-
aquello e r a c o n t r a la pobreza, porque no sabía los dad, se le apareció de nuevo el ángel, y le dijo que
intentos de Dios, y reprendió á su h e r m a n o con Dios se a g r a d a b a en él y que quería que fuese su
p a l a b r a s acedas y g r a v e s , de las cuales i n t e r i o r - ministro para g a n a r l e la gente que á él viniese; y
mente se sintió algo Pacomio, a u n q u e e x t e r i o r - de allí á pocos días comenzaron á venir de d i -
m e n t e no lo mostró; pero después fué tanto el versas partes m u c h o s desengañados del siglo y
sentimiento que de este su sentimiento tuvo el deseosos de salvarse. A todos recibía Pacomio
santo, que toda la noche siguiente se estuvo en a m o r o s a m e n t e ; m a s no daba el hábito de monje á
oración, deshaciéndose en l á g r i m a s y suplicando n i n g u n o h a s t a e x a m i n a r l e y probarle con u n a lar-
á n u e s t r o Señor que le perdonase, p o r q u e todavía ga y exquisita probación por espacio de tres años,
244 LA LEYENDA DE ORO DÍA 14
como el ángel se lo h a b í a m a n d a d o en la regla fundó u n monasterio de monjas de g r a n santidad,
q u e le trajo del cielo; apartándolos p r i m e r o de c u y a m a d r e y abadesa e r a la h e r m a n a de P a c o -
todo lo que les podía estorbar ó entibiar su buen mio, y vivían con g r a n d e observancia de su r e g l a
propósito, y enseñándolos á d e s c a r n a r s e primero y perfección. E n t r e los otros que vinieron á Paco-
del m u n d o y después de s u s cosas propias, y final- mio para ser de él instruidos y enseñados, fué u n o
m e n t e de sí mismos, y p a r a moverlos m á s con su Teodoro, m u c h a c h o de catorce a ñ o s , cristiano y
ejemplo, él e r a el primero que g u a r d a b a todo lo de s a n g r e ilustre; el cual, estando u n día m i r a n d o
que les e n s e ñ a b a , y el que aparejaba la mesa, las riquezas, regalos y a p a r a t o de su propia casa,
cultivaba la h u e r t a , h a c í a oficio de portero y de alumbrado con el rayo de la divina luz, comenzó
enfermero. F u é tanto lo que con su vida edificó y á h a b l a r consigo mismo y á decir dentro en sí:
aprovechó á s u s primeros compañeros, que el «¿Qué m e a p r o v e c h a r á n , triste de mí, todas las
b u e n olor y la fama del nuevo instituto se d e r r a m ó comodidades, contentos y h o l g a n z a s m o m e n t á n e a s
por todas partes, y en breve tiempo vinieron á ser de esta vida, si pierdo las de la otra, q u e n u n c a
ciento los monjes de aquel monasterio. No había se acaba; p u e s n i n g u n o puede gozar acá de estos
e n t r e ellos n i n g ú n sacerdote, porque Pacomio no placeres presentes y allá de los eternos!» Y dando
permitía que n i n g u n o de s u s discípulos aspirase á un g r a n suspiro se retiró á un l u g a r apartado de
tal dignidad, ni á otra h o n r a ó grado, juzgando su casa, y postrado en el suelo, d e r r a m a n d o m u -
que cualquiera ambición es peligrosa, y el deseo chas l á g r i m a s , dijo: «¡Oh Señor! que veis el i n t e -
de l u g a r alto es la r u i n a de la religión. Mas cuan- rior de los corazones, bien sabéis que yo no
do se habían de comulgar llamaban algún clérigo antepongo cosa a l g u n a de esta vida á vuestro
de alguna aldea vecina para que les dijese misa y amor; a l u m b r a d m e para que entienda v u e s t r a vo-
les administrase el sacrosanto s a c r a m e n t o del luntad, y d a d m e fuerzas p a r a que perfectamente
altar; a u n q u e después, si algún sacerdote venía á la cumpla y p a r a que siempre os glorifique.» Des-
él y se ofrecía á seguir la regla, no dejaba P a c o - pués comenzó á d a r de m a n o á los regalos y c a r i -
mio de recibirle. Así como e r a p a r a sí a u s t e r o y cias de su m a d r e , y a y u n a r m á s y mortificarse
riguroso, así p a r a con los otros era dulce y suaví- m á s . Y habiéndose ocupado en esto dos años, y
simo padre, especialmente con los viejos, achaco- estando a l g ú n tiempo en compañía de a l g u n o s
sos y enfermos, y tenía g r a n b l a n d u r a , discreción siervos de Dios, vino al monasterio de Pacomio,
y longanimidad p a r a acomodarse á los mozos de pidiéndole con g r a n d e afecto que le recibiese, y
m á s tierna edad, y p a r a llevarlos poco á poco con fué admitido. Mas la pobre m a d r e de Teodoro, que
maravilloso celo y solicitud á la perfección. E n s e - era viuda, viéndose sin hijo, fué volando al m o -
ñ a b a á los rudos é ignorantes con algunos c o m - nasterio donde estaba con c a r t a s del obispo p a r a
p a ñ e r o s suyos la doctrina cristiana, y enseñábala Pacomio, mandándole que restituyese á la m a d r e
con tal devoción y gracia que parecía un ángel su hijo. Ordenó el santo abad á Teodoro que salie-
venido del cielo. F u é m u y celoso de la fe católica se á h a b l a r á su m a d r e : el m u c h a c h o le r e s p o n -
y enemigo de los herejes, cuyos libros no consen- dió con g r a n d e espíritu: « P a d r e mío, a s e g u r a d m e
tía que n i n g u n o de s u s monjes los leyese ó tuviese. que el día del juicio no me pedirá Dios c u e n t a de
No podía sufrir que n i n g u n o m u r m u r a s e de su la poca edificación que doy á los otros monjes con
prójimo, especialmente de s u p e r i o r e s . H u í a por h a b l a r a h o r a á la m a d r e que m e parió.» Y alegó
extremo de la conversación y familiaridad de los a l g u n a s razones p a r a e x c u s a r s e , por las cuales
parientes carnales, si no era cuando tenía e s p e - Pacomio le dijo: «Hijo, si tú no quieres, yo no te
r a n z a de a y u d a r l o s en el espíritu. Vino u n a h e r - obligo á h a b l a r , a n t e s confieso q u e lo q u e tú dices
m a n a s u y a á visitarle y no la quiso ver, antes la es de m a y o r perfección; p o r q u e el monje debe
envió á decir con el portero que ya sabía que e s - h u i r las pláticas de las cosas m u n d a n a s y a m a r
taba allí, y que estaba s a n a , que esto le bastaba, con ordenado afecto á todos los que son m i e m b r o s
que se volviese á su casa, si ya no quería dar de de Cristo. Y si alguno dijese que n i n g u n o puede
m a n o al m u n d o y h a c e r penitencia de s u s p e c a - dejar de q u e r e r bien á su propia s a n g r e , a c u é r -
dos, y mover con su ejemplo á otras mujeres p a r a dese de aquel dicho de la s a g r a d a E s c r i t u r a , que
h a c e r lo mismo, que en tal caso él le h a r í a un cada uno es siervo del que le vence.» Con esto
aposento en l u g a r apartado y quieto, p a r a que en Teodoro no quiso ver á su m a d r e , y ella, movida
silencio y oración se pudiese d a r á Dios, p o r q u e de aquel desamor y constancia de su hijo, y favo-
al fin no había consolación en la tierra, sino h a c e r recida de Dios, determinó de imitar á su hijo, y
bien y servir á tan g r a n Señor. Con estas p a l a - dejar el m u n d o , y fué recibida en el n ú m e r o de
b r a s se compungió la h e r m a n a y se ofreció de las otras monjas y siervas de Cristo. E n t r e los
servir y obedecer al h e r m a n o ; el cual le hizo h a - otros dones del Señor que tuvo Pacomio, fué la
cer u n a casa a p a r t a d a del monasterio p a r a su discreción de los espíritus, y j u n t a m e n t e la d i s -
habitación, y luego vinieron otras mujeres y se creción de las enfermedades, y sabía distinguir
DÍA 14 MAYO 245
las que procedían de c a u s a s n a t u r a l e s , de las q u e tuvo un don de lágrimas admirable y s i n g u l a r í s i -
nacían por tentación del enemigo; el cual m u c h a s mo, y al cabo de ocho años s a n t a m e n t e m u r i ó , y
veces, p a r a impedir el servicio divino, suele (per- Pacomio vio el alma de Silvano subir al cielo,
mitiéndolo el Señor) a l t e r a r los h u m o r e s del cuer- a c o m p a ñ a d a de m u c h o s ángeles. Este fruto se
po y c a u s a r indisposiciones y enfermedades. U n a sacó de la severidad que Pacomio usó con Silvano.
vez le dio u n a enfermedad, y entendiendo que era Otra vez un monje hizo dos esteras en un día,
tentación del demonio q u e le pretendía entibiar, no teniendo obligación por regla de h a c e r más de
estuvo cinco días sin comer, o r a n d o en este tiem- una; vínole vanagloria de esto, sacó s u s esteras
po con los demás, y con esto quedó sano, y venció fuera de su celda y púsolas en parte donde P a c o -
al que le pretendía d e r r i b a r . E r a humildísimo, y mio las pudiese ver, el cual luego entendió la va-
siendo p a d r e y s u p e r i o r de todos se abajaba ó nidad del monje, y dando un g r a n d e suspiro, dijo
igualaba con s u s subditos y con s u s hijos. Estaba á los que estaban con él: «¿No veis que este pobre
u n a vez tejiendo esteras en compañía de otros, y h e r m a n o h a estado trabajando desde la m a ñ a n a
un m u c h a c h o de los que allí estaban sencilla- hasta a h o r a para dedicar s u s o b r a s al demonio,
mente le dijo: « P a d r e , vos no tejéis bien, ni hacéis sin provecho de su alma, pues h a querido en s u s
buena obra. Nuestro maestro no lo h a c e así.» Le- o b r a s a g r a d a r m á s á los h o m b r e s que á Dios?»
vantóse luego el santo abad y rogó al niño que le Llamóle, reprendióle g r a v e m e n t e , dióle a l g u n a s
enseñase, y con s i n g u l a r humildad y s u m a edifi- penitencias y encerróle en u n a celda p a r a cinco
cación de los q u e allí estaban comenzó á trabajar meses, m a n d a n d o que ninguno le visitase, y que
como el niño le había e n s e ñ a d o . E n la oración él no comiese en todo aquel tiempo sino pan y sal.
era m u y fervoroso, continuo y perseverante, y Tan g r a n d e era el cuidado que el santo abad tenía
queriéndole un santo monje imitar, estando u n a de la pureza del corazón de s u s monjes y de d e s -
vez orando le mordió en el pie u n escorpión, de ma- a r r a i g a r de ellos cualquiera imperfección y pecado
n e r a que sintió grandísimo dolor, y la ponzoña se que á nosotros por n u e s t r a tibieza nos parecen ve-
subía al corazón; m a s no por eso se turbó el mon- niales y m u y ligeros. Ofreciósele otra vez un cami-
je, ni se movió de donde estaba, ni dejó la oración no, y dejó m a n d a d o que algunos m u c h a c h o s novi-
h a s t a que la acabó. A u n q u e de suyo e r a m á s i n - cios, que por su tierna edad no podrían hacer tanta
clinado á b l a n d u r a que no á rigor, todavía cuando abstinencia como los g r a n d e s y robustos, fuesen
la necesidad lo pedía sabía m u y bien j u n t a r la tratados diferentemente que los d e m á s . Los oficia-
severidad con la suavidad y con la d u l z u r a el cas- les del convento, y especialmente el cocinero, vien-
tigo. E n t r e los otros monjes q u e h a b í a en el m o - do que los otros monjes no comían por su voluntad
nasterio había u n o , llamado Silvano, el cual a n t e s de las y e r b a s que se aparejaban p a r a el convento
de t o m a r el hábito h a b í a sido comediante, y de y que se c o n t e n t a b a n con comer en el refectorio
vida (como los tales lo suelen ser) libre y disoluta. pan á s e c a s , dejaron de h a c e r la olla, y llevaron á
Éste en los principios dio b u e n a s m u e s t r a s de sí, los chicos y á los g r a n d e s por un mismo r a s e r o . Y
m i e n t r a s que le duró el fervor de^la devoción y como el cocinero no tenía qué hacer, ocupábase
el aliento que le daba san Pacomio con s u s conse- (por no estar ocioso) en h a c e r pleitas y esteras
jos y a m o n e s t a c i o n e s . Después se comenzó poco á como los d e m á s . Volvió Pacomio y supo lo que
poco á resfriar y á volver á s u s a n t i g u a s c o s t u m - pasaba, sintió m u c h o la desobediencia y el haber
b r e s , burlas y gracias s e g l a r e s . Avisóle Pacomio tratado con tanta igualdad á personas en la edad
m u c h a s veces, reprendióle, castigóle, y viendo y fuerzas tan desiguales, y ordenó al cocinero que
que todo esto no aprovechaba, habiendo estado trajese allí delante todas las esteras que había h e -
veinte a ñ o s en el convento, le mandó l l a m a r d e - cho (que e r a n quinientas), y mandólas todas q u e -
lante de todos los monjes, y quitarle el hábito y m a r , y porque hacia g r a n d e caso de la sincera
echarle de aquella s a n t a c o n g r e g a c i ó n . Co.n este obediencia y no consentía que ningún subdito
castigo Silvano volvió en sí, y confuso y t e m b l a n - e x a m i n a s e curiosamente lo que m a n d a b a , porque'
do se echó á los pies del santo abad, suplicándole no era aquél su oficio, sino con pronta y perfecta
con m u c h a s l á g r i m a s que le perdonase y le e s p e - ejecución obedecer.
rase, p o r q u e él se e n m e n d a r í a . Y como el abad es- En u n a g r a n d e y e x t r e m a carestía que hubo
tuviese fuerte y dijese que no e r a justo que un en su tiempo envió al p r o c u r a d o r del convento
m i e m b r o podrido inficionase todo el cuerpo de la con cien piezas de oro, sacadas del precio de los
religión, salió un venerable padre, llamado Petro- trabajos de los monjes, para que comprase trigo
nio, por fiador de Silvano, y con esto, vencido de doquiera que lo hallase. El p r o c u r a d o r hizo s u s
la humildad, p r o m e s a s y p e r s e v e r a n c i a del afligi- diligencias, y no hallándole en los l u g a r e s v e c i -
do monje, le perdonó, y n u e s t r o S e ñ o r desde el nos, pasó adelante á buscarle. Quiso Dios que
cielo le dio su espíritu, de m a n e r a que de allí ade- halló u n h o m b r e rico y piadoso que tenía á c a r g o
lante fué á todo el convento espejo de virtud, y los alfolís de la república, el cual le dio, no sola-
TOMO. II 32
246 LA LEYENDA D E ORO DÍA 14
m e n t e el trigo que i m p o r t a b a las cien piezas de á este monje, confiado ó p r e s u n t u o s o , que fuese
oro, sino m u c h o m á s , obligándose el monje de á cierta p a r t e con su j u m e n t o cargado, y al p a r t i r
pagárselo al mismo precio á su tiempo; y c a r g a n - le previno estuviese alerta y q u e no perdiese tan
do su trigo en u n a barca, se volvió m u y contento b u e n a ocasión, como se le ofrecía, p a r a lo que
á su casa. Súpolo Pacomio, y pareciéndole que tantos años h a deseaba. El monje salió del c o n -
aquella demasía había nacido de desobediencia y vento, y allá donde iba topó con ciertos h o m b r e s
de codicia, no quiso ver al p r o c u r a d o r , ni que se p a g a n o s , salvajes y b á r b a r o s , que h a b i t a b a n en
d e s c a r g a s e el trigo en el convento, antes le envió aquellas m o n t a ñ a s y h a b í a n bajado á los llanos
á m a n d a r q u e se vendiese el trigo al precio que por a g u a , los cuales viéndole e c h a r o n m a n o de él,
se había concertado con el que se lo había dado, y atado lo llevaron al m o n t e á tiempo q u e los
y le pagase cumplidamente todo lo q u e le debía, otros gentiles, s u s c o m p a ñ e r o s , estaban haciendo
y después comprase el trigo que pudiese por los sacrificio á s u s falsos dioses. E n viéndole c o m e n -
cien ducados que le había dado. Hízolo el p r o c u - zaron á d a r risadas y a p r e t a r l e p a r a que él t a m -
rador, y trajo al convento su trigo, y fué privado bién a d o r a s e á s u s dioses; a u n q u e al principio el
del oficio y castigado s e v e r a m e n t e . A éste sucedió monje estuvo sobre sí é hizo resistencia, c u a n d o
otro procurador en el oficio y en la codicia: m a n - vio que los p a g a n o s e c h a r o n m a n o á las a r m a s y
dóle Pacomio que llevase á vender a l g u n a s cosas le pusieron los p u ñ a l e s á los pechos, se rindió y
que los monjes habían hecho con s u s m a n o s , y bebió del vino, y comió de las c a r n e s que se h a -
señalóle el precio en que las había de vender. El bían ofrecido á los demonios, que fué u n a m a n e r a
procurador, al tiempo de venderlas, halló quién de idolatrar y reconocerlos por dioses. Con esto
le diese tres tanto m á s por ellas de lo que el abad le dejaron; y él volvió en sí y r e c o n o c i ó su desven-
había tasado, y pareciéndole m u c h a inocencia y t u r a y el abismo á que su temeridad le h a b í a
bobería no tomarlo, lo tomó y se t o r n ó á casa m á s despeñado, y comenzó á llorar tanto, que casi
que contento. Pero Pacomio, entendiendo el caso, vino á d e s e s p e r a r s e , y á p e n s a r que no podría
mandó al procurador que restituyese á los c o m - alcanzar perdón de Dios, y fué necesario que P a -
pradores todo lo que le habían dado m á s del p r e - comio, después de h a b e r l e g r a v e m e n t e r e p r e h e n -
cio que él le había señalado, y quitóle el oficio, y dido, le consolase, a n i m a s e ó impusiese la p e n i -
dióle otras penitencias r i g u r o s a s ; e n s e ñ á n d o n o s tencia. E n c e r r ó l e en su celda, y mandóle que no
la puridad y puntualidad que los religiosos d e b e - comiese sino pan, sal y a g u a , y que a c r e c e n t a s e
mos g u a r d a r en la obediencia, y que los que de su oración, y trabajase m á s que los otros monjes,
ellos tienen á cargo las cosas temporales deben y él lo hizo todo con g r a n voluntad: y habiendo
estar m u y a p a r t a d o s de cualquier especie de a v a - perseverado en esta m a n e r a de vida diez a ñ o s ,
ricia. trocó las m i s e r i a s temporales con la e t e r n a felici-
Con ser Pacomio tan fervoroso era m u y d i s c r e - dad, y de ello tuvo Pacomio revelación.
to y no le contentaban a l g u n o s fervores i n m o d e r a - Hizo el Señor m u c h o s milagros por san P a c o -
dos, que c o m ú n m e n t e tienen malas salidas. Había mio ón su vida. U n a mujer que padecía un flujo
en el convento un monje de b u e n a voluntad y de s a n g r e i n c u r a b l e , tocando con g r a n fe la co-
poco s a b e r , el cual con cierto fervor indiscreto é gulla del santo abad, luego quedó s a n a y libre de
ímpetu de mozo comenzó á pedir con g r a n d e i n s - su enfermedad. E n t r a n d o u n a vez á visitar u n
tancia á Pacomio que le alcanzase de Dios con s u s monasterio de los que estaban á su cargo v i o que
oraciones g r a c i a p a r a ser m á r t i r y d e r r a m a r su algunos m u c h a c h o s novicios subían á u n a higue-
s a n g r e por la fe católica. Aconsejóle el santo abad r a g r a n d e y alta s e c r e t a m e n t e , p a r a coger los
que, pues entonces había paz en la Iglesia, y no higos y comerlos sin licencia, y llegándose u n
ocasión de m a r t i r i o , q u e pusiese todo su c u i d a - poco m á s cerca, advirtió que un demonio estaba
do en d o m a r s u s pasiones, y pelear y vencer á sentado en lo más alto de la h i g u e r a , y luego e n -
sí mismo; pues esta victoria, y p e r s e v e r a r en tendió que aquel demonio era el espíritu maligno
la religión s a n t a m e n t e h a s t a la m u e r t e , es un de la gula, que suele t e n t a r á todos, y especial-
género de martirio m u y a g r a d a b l e al Señor. m e n t e á los de poca edad. Mandó l l a m a r al h o r t e -
No se satisfizo el monje con este santo consejo, lano, que e r a u n santo viejo, y ordenóle que cor-
antes cada día i m p o r t u n a b a á P a c o m i o , rogándole tase aquella h i g u e r a , p a r a que no- fuese ocasión
que le alcanzase de Dios la c o r o n a del m a r t i r i o . de tentaciones á aquellos mozos. El hortelano
Entonces le dijo el santo: «Yo h a r é lo que m e rogó á Pacomio que no se la m a n d a s e cortar,
pides, y pienso alcanzarlo del Señor; m a s m i r a tú porque era provechosa y daba m u c h o fruto al
que cuando venga la ocasión no desfallezcas y te convento. Pacomio, por no contristar al hortela-
pierdas.» De allí á dos años envió Pacomio a l g u - no, no dijo más, porque e r a tan santo varón, que
nos monjes por a l g u n a s cosas que p a r a el uso del con h a b e r vivido ochenta a ñ o s en el convento y
convento eran menester, y e n t r e los otros m a n d ó tenido m u c h o s años él solo cuidado de la h u e r t a
DÍA 14 MAYO 247
y plantado diversos árboles, j a m á s había comido su casa, y de allí adelante tratar en todas lenguas
ni gustado ni u n a fruta de ellos, siendo m u y con otros extranjeros. Otra vez vino un h o m b r e
franco y liberal p a r a con los otros h e r m a n o s ; á rogarle que s a n a s e u n a hija suya, que estaba
pero hizo Pacomio oración, y la m a ñ a n a siguiente muy a t o r m e n t a d a del demonio. Excusóse con que
se halló la h i g u e r a seca, de m a n e r a que no tenía no solía h a b l a r con mujeres; pero díjole que le
ni raíz, ni fruto, ni hoja, que no fuese seca. Otra trajese u n a saya de su hija, que él la bendeciría;
vez, haciendo u n a exhortación á los monjes (como y que esperaba que q u e d a r í a sana. Trajo el p a -
solía), se a r r e b a t ó ; y habiendo estado u n rato dre la saya; y, en viéndola, dijo Pacomio: «Esta
elevado y como absorto, m a n d ó al vicario del con- no es suya;» y afirmando el padre que sí era,
vento que e n t r a s e en la celda de un monje, y que añadió Pacomio: «Bien sé que es suya, m a s tu hija
m i r a s e lo que hacía, p o r q u e debía de estar d u r - no g u a r d a castidad, haciendo profesión de v i r -
miendo y daba ocasión al demonio p a r a que le gen » Y prometiendo e n m i e n d a la mujer, con un
tentase y le sacase de la religión, como pretendía. poco de aceite bendito la s a n ó . Con éstas y otras
El vicario halló d u r m i e n d o al monje, y poco d e s - maravillas que Dios o b r a b a por el santo abad, y
pués dejó el hábito y volvió al siglo. Otro monje m á s por su s a n t a vida y por espíritu del cielo,
que estaba en un monasterio m u y enfermo y p a r a con que Dios le había adornado por haberle e s -
morir, deseó en g r a n m a n e r a ver al santo abad cogido p a r a t a n t a gloria suya, fundó Pacomio
y t o m a r su s a n t a bendición, a n t e s de dar su espí- m u c h o s monasterios, en los cuales vivían como
ritu al Señor, y envió á r o g a r á Pacomio que le ángeles casi siete mil monjes, y sólo en el que
viese; Pacomio se puso en camino con algunos habitaba san Pacomio había mil cuatrocientos.
monjes p a r a v e r y consolar al enfermo, y antes F i n a l m e n t e , cargado de años, de virtudes y de
de llegar al monasterio, m i r a n d o al cielo, vio que merecimientos, el bienaventurado padre, y h a -
su a l m a subía a c o m p a ñ a d a de muchos ángeles y biendo enviado al cielo i n n u m e r a b l e s hijos, y p r e -
con g r a n música y a r m o n í a de suaves voces; y sentádoles delante del acatamiento del Señor, e n -
después se supo que en aquel mismo punto el tendió que su divina misericordia le quería h a c e r
buen monje había expirado. Dióle el obispo un merced de librarle de la cárcel del cuerpo y lle-
lugar cómodo p a r a edificar un monasterio, y P a - varle p a r a sí. Hizo j u n t a r á s u s monjes, y con un
comio le comenzó á edificar. A l g u n o s h o m b r e s semblante amoroso y benigno les avisó como el
perdidos, incitados del demonio, á quien pesaba Señor le llamaba, exhortándolos á g u a r d a r con
m u c h o que se hiciese aquella obra, vinieron de g r a n cuidado los preceptos y documentos que en
noche y d e r r i b a r o n lo que se había labrado. Tuvo vida les había dado, y en particular que se a m a -
paciencia Pacomio y e x h o r t ó á s u s monjes que la sen e n t r a ñ a b l e m e n t e en Cristo, y que huyesen de
tuviesen; pero el Señor envió u n ángel que los cualquiera cosa que pudiese entibiar la caridad,
q u e m ó á todos. Vino de las partes de R o m a un y que sobre todo aborreciesen á los herejes y cual-
monje extranjero, docto en la l e n g u a latina y quiera doctrina que discrepase un punto de lo
griega, m a s del todo i g n o r a n t e de la egipcíaca que la s a n t a u n i v e r s a l Iglesia enseña. Y h a b i é n -
que e r a la n a t u r a l de Pacomio, y no sabía otra. doles dado su bendición, y elegido los monjes por
El monje r o m a n o deseaba s o b r e m a n e r a manifes- sucesor suyo, y por su consejo, á otro santo m o n -
tar su conciencia á Pacomio y confesarse con él, je, llamado Petronio, en los brazos y suspiros de
y en n i n g u n a m a n e r a quería c o m u n i c a r s u s aquella s a n t a congregación dio su espíritu P a c o -
secretos á otra t e r c e r a p e r s o n a . Hallóse Pacomio mio al Señor, que p a r a tanta gloria s u y a le había
atajado, y despidiendo al i n t é r p r e t e , se recogió á criado. F u é su m u e r t e á los 14 de mayo, y Sigis-
la oración, y h a b l a n d o con Dios, le dijo: «Señor, berto en su crónica dice que fué el año del Señor
si yo por falta de l e n g u a no puedo a y u d a r á los de 406, y que m u r i ó de ciento y diez a ñ o s . Su
que vienen á mí de tan lejas t i e r r a s , ¿para qué cuerpo fué enterrado con g r a n solemnidad y llan-
me los enviáis? Y si vos, Señor, queréis que os to de todos aquellos sagrados coros de monjes,
sirva en ésta, d a d m e lo que h e m e n e s t e r p a r a que en él h a b í a n tenido perfectísimo retrato de la
cumplir v u e s t r a voluntad.» D u r ó en esta oración vida religiosa, y motivos eficaces para m e n o s p r e -
con g r a n fervor t r e s h o r a s c o n t i n u a s , y estando ciar las e n g a ñ o s a s b l a n d u r a s de la c a r n e , y las
en ella vio c a e r del cielo en su m a n o u n papel v a n a s e s p e r a n z a s del m u n d o , y los espantos y
escrito á m a n e r a de c a r t a . Leyóle Pacomio, y astucias de S a t a n á s .
luego sintió dentro de sí el don de todas las len-
De la regla de san Pacomio, que recibió de
g u a s , y comenzó á h a b l a r en griego y en latín
m a n o del ángel, hace mención Genadio, y dice
con t a n t a elegancia y copia de palabras, que p a -
que escribió a l g u n a s epístolas que refiere. Esta
recía que h a c i a ventaja á todos los letrados del
misma regla de Pacomio, traducida de la lengua
m u n d o . De esta m a n e r a pudo confesar al monje
egipcíaca en griego, trasladó san J e r ó n i m o en l a -
r o m a n o , y enviarle bien enseñado y consolado á
tín á petición y ruegos de Silvano, monje, como
248 LA L E Y E N D A DE ORO DÍA 15
se ve en su prefación, y se halla al fin de las Co- días, comenzó á llamarlo en alta voz b i e n a v e n t u -
laciones de Casiano, i m p r e s a s en R o m a . La vida rado. Vio luego dos coronas que bajaban del cielo,
de san Pacomio se escribió en griego, y después destinadas la u n a p a r a Víctor y la otra p a r a ella,
la tradujo en latín Dionisio, abad r o m a n o , l l a m a - y a s e g u r a n d o esto á presencia de todos los c i r -
do el P e q o e ñ o , o E x i g u o , m á s ha de mil y cien cunstantes, habiéndola atado por orden del juez á
a ñ o s , y se halla en el libro de las Vidas de los dos árboles, los soltaron, y la partieron á ella en
sanios: padres. También la escribió Metafrastes, dos pedazos, y á Víctor le degollaron.
y la trae F r . Lorenzo Surio en el tercero tomo.
Hacen mención de Pacomio el Martirologio ro- LAS SANTAS JUSTA, JUSTINA, Y ENEDINA, MÁRTIRES.—
mano, de Beda, U s u a r d o y Adón, y los griegos en P r e s a s por cristianas bajo el reinado del e m p e r a -
su ñfenoiogio; Sozomeno, lib. ni, cap. 13; Paladio, dor Adriano, d e r r a m a r o n j u n t a s su s a n g r e por la
In £a»sica; Gasiodoro, Tripar.; Nicéforo, lib. iv, fe en Gerdeña, en el siglo II. Sus reliquias se
cap. 14, y et cardenal Baronio en sus Anotacio- conservan con g r a n veneración en la catedral q u e
nes, y en el tom. m y v de s u s Anales. lleva su n o m b r e .
(P. Ribadeneira.)
SAN BONIFACIO, OBISPO.-Fué obispo de la ciudad
SAN PONCIO, M Á R T I R — D u r a n t e la persecución de de F i o r e n t o , en Toscana, c u y a iglesia ilustró, no
Valeriano, por los a ñ o s de 258, sufrió este santo tanto con su a b u n d a n t e doctrina, como con el
el martirio en Cimelea, ciudad de los Alpes, y de tesoro de todas las virtudes. E n t r e ellas sobresalió
consiguiente fué uno de los p r i m e r o s m á r t i r e s de e x t r a o r d i n a r i a m e n t e la caridad con los pobres,
la Iglesia. La ciudad de Nicea, en Saboya, fué la pues s e privaba de lo m á s preciso p a r a s o c o r r e r -
que sustituyó á Cimelea destruida por los lombar- les en sus necesidades. Sus milagros fueron
dos, no quedando de ella m á s que la abadía de tantos, que el presbítero Gaudencio, su c o n t e m -
San P o n s . L a s reliquias de este santo fueron t r a s - poráneo, que nos dejó escrita la relación de ellos,
ladadas al monasterio de T o m i e r s , en el L a n g ü e - dice que son incalculables. Floreció en el siglo VI,
doc, en cuyo punto erigió el papa J u a n XXII u n a en tiempo del e m p e r a d o r Justino, con quien estu-
silla episcopal, quedando secularizada la abadía vo en íntima correspondencia, y m u r i ó en paz
por los a ñ o s 1625. M u c h o s fueron los milagros entre s u s ovejas. San Gregorio el Grande, en su
obrados por la intercesión de este santo, según libro Dialogorum, cap. 1, recomienda á la Iglesia
lo atestigua el obispo de Gímela, san Valeriano, la contemplación de las virtudes de Bonifacio,
q n e floreció en el siglo V. como un incentivo poderoso p a r a a d e l a n t a r en el
camino de la perfección.
S i l PASCUAL, PAPA—Fué el p r i m e r o de este nom-
bre; h a b í a nacido en R o m a , y pasando por todos SAN P0MP0NI0, OBISPO.—Ignórase de dónde era na-
los g r a d o s de la j e r a r q u í a eclesiástica, fué elevado tural; fué consagrado obispo de Ñapóles á p r i n c i -
á la silla d e s a n P e d r o en 817, por m u e r t e de pios del siglo VI, y m u r i ó el día 14 de mayo del
E s t e b a n IV. Envió legados á Ludovico Pío p a r a año 536. Su pontificado fué r e c o m e n d a b l e por la
q u e ratificase en s u favor las donaciones h e c h a s fundación de varios establecimientos piadosos en
á la s a n t a s e d e ; recibió en R o m a á los griegos Ñ a p ó l e s y otros puntos de la diócesis, por el infa-
desterrados á c a n s a del culto de las s a n t a s i m á - tigable cuidado con que atendía el santo obispo á
g e n e s , y el 5 de abril de 823 coronó á Lotario por las necesidades de s u s ovejas, y por la g r a c i a con
e m p e r a d o r . Este pontífice, digno de los tiempos que estaba dotado de o b r a r m i l a g r o s p a r a confir-
apostólicos por s u s virtudes y su sabiduría, m u r i ó m a r la verdad de la religión de Jesucristo. E n t r e
s a n t a m e n t e en R o m a el día 14 de mayo del año ellos se c u e n t a como m u y ruidoso el de h a b e r
824, d e s p u é s de h a b e r obtenido la s a n t a silla siete Pomponio conjurado y a h u y e n t a d o al demonio,
a ñ o s y tres m e s e s . que bajo la forma de u n enjambre de abejas infes-
taba la ciudad de Ñapóles, causando la m u e r t e á
LOS SANTOS VÍCTOR, Y CORONA, MÁRTIRES.—En t i e m - cuantos eran picados por ellas.
po del e m p e r a d o r Antonino, el año 177, sufrieron
martirio estos dos santos en un l u g a r de Siria. SAN CARTAGO, OBISPO Y C0NFES0R.-Murió por los
Víctor era soldado, n a t u r a l de Cilicia, y no q u e - años de t>38. F u é obispo de L i s m o r a .
riendo abjurar la fe de Jesucristo, fué a t o r m e n t a d o
con varios h o r r e n d o s castigos, por orden del juez Día 15
Sebastián. Corona, q u e era mujer de otro soldado,
presenciaba el martirio de Víctor, y a d m i r á n d o s e SAN ISIDRO, LABRADOR, NATURAL DE LA VILLA DE MADRID.
del valor y constancia que éste manifestaba en —En la vida de san Isidro, labrador, que escribió
medio de unos tormentos que d u r a r o n m u c h o s a n t i g u a m e n t e J u a n , diácono, se echa de ver c í a -
DÍA 15 MAYO 249

raímente como no es el Señor aceptador de perso- temía que por lo que t a r d a b a al principio en a c u -
n a s , pues no niega su gracia á los de m á s h u m i l d e dir al trabajo se h a b í a de disminuir su hacienda,
condición, y que en c u a l q u i e r a estado puede subir que lo m i r a s e y tantease bien, y si en ello se h a -
un h o m b r e á g r a n perfección y santidad con el llaba agraviado, que él se lo restituiría de su p r o -
favor divino. E r a san Isidro de la villa de Madrid, pia hacienda; y así le rogaba que no llevase á mal
que es a h o r a corte de los reyes de E s p a ñ a , porque que acudiese á s u s devociones y servicio del Rey
no sin g r a n d e providencia tiene por patrón á un del cielo.
l a b r a d o r aquel lugar, donde está la nobleza del Sosegóse por entonces aquel caballero, viendo
m u n d o . F u é san Isidro casado, y h o m b r e del cam- la bondad de su criado; con todo eso, para e n t e -
po, sustentándose siempre del sudor de su rostro, r a r s e mejor de todo, quiso ver él por sí mismo lo
y ocupado en la labranza. E r a muy devoto, c a - que pasaba. F u é al campo, y estuvo acechando al
llado y a m a b l e de todos. M a d r u g a b a m u y de ma- santo, y viendo de lejos como se había puesto muy
ñ a n a , y a n t e s de o c u p a r s e en la l a b o r del campo, tarde á a r a r , fuese p a r a él p a r a reñirle; m a s acer-
visitaba las iglesias de Madrid, oía misas, y se cándose á la heredad vio como estaban arando á
e n c o m e n d a b a á Dios, empleando m u c h a parte del u n a parte y otra de su criado dos pares de bueyes
día en oración. P e r o a u n q u e acudía tarde á su m á s , los cuales eran blancos como la nieve. Quedó
labranza, c u a n d o los d e m á s h a b í a n a r a d o m u c h o admirado no sabiendo cómo e r a aquello, p o r q u e
tiempo, él se daba tan b u e n a m a ñ a , que trabajaba sabía m u y bien que no tenía posibilidad Isidro
m á s que todos, y al cabo del día se hallaba h a b e r p a r a hacer que a r a s e n con él dos mozos, y s o s -
sido m a y o r su trabajo; p o r q u e fuera de ser m a y o r pechando que e r a aquello cosa s o b r e n a t u r a l , hol-
su diligencia, los ángeles a r a b a n con él y le a y u - góse m u c h o , y dándose más prisa p a r a e n t e r a r s e
d a b a n . Entendió d é sí aquella sentencia que se de aquella novedad, cuando llegó halló solo á su
intimó á n u e s t r o p r i m e r padre Adán: «En el tra- criado. Maravillóse m á s de aquesto, y p r e g u n t á n -
bajo de tus m a n o s y en el sudor de tu rostro c o - dole quiénes eran aquellos que poco antes estaban
m e r á s tu pan;» y así hizo elección de no vivir de a r a n d o con él y ayudándole, respondió el varón
otra m a n e r a ni g a n a r su vida y sustento con otra de Dios con g r a n d e encogimiento y simplicidad:
i n d u s t r i a sino con el trabajo de s u s m a n o s , a u n - «Ningún h o m b r e h a estado aquí, ni m e ha ayuda-
que le a u m e n t a s e m u c h o m á s que otros, por dar do sino Dios, que me a y u d a siempre, y á quien
tiempo también á la oración. invoco, y n u n c a me falta su misericordia y a m p a -
P ú s o s e á s e r v i r con humildad á un caballero de ro.» Con esto quedó cierto el caballero que eran
Madrid, llamado Iban de V a r g a s , en u n a casería ángeles los que había visto y a y u d a b a n al trabajo
suya, e n c a r g á n d o s e de tenerle cuenta con s u s h e - de Isidro, supliendo por él el tiempo que había
redades, por cierta soldada en que se concertaron. gastado en oir misas y h a c e r oración, y así le dijo
Los que vivían en semejantes c a s e r í a s por allí que de allí adelante hiciera lo que quisiese, porque
cerca, por envidia que le tuvieron, viéndole ir tar- no haría caso de lo que m u r m u r a b a n contra él, y
de á trabajar, y que trabajaba m á s que todos, le a c u s a b a n , que antes toda su hacienda y h e r e -
quisieron ponerle mal con su a m o , y p a r a eso le dades se las encomendaba, y que estuviese cierto
dijeron que Isidro a c u d í a m u y tarde al trabajo, que n u n c a le despediría. Con esto el santo p r o s i -
porque p r i m e r o se iba en peregrinación á visitar guió en su modo de vida, confirmando el Señor
todas las iglesias de Madrid, por lo cual cuando con n u e v a s maravillas lo que se a g r a d a b a de sus
llegaba al campo e r a m u y entrado el día; y así q u e devociones.
m i r a s e por su hacienda, p o r q u e si no Isidro se la Un día de fiesta por la tarde había ido el santo
perdería presto. Enojóse el amo con su santo cria- á la iglesia de Santa M a r í a Magdalena, que estaba
do, y r e p r e h e n d i ó l e s e v e r a m e n t e , diciéndole que cerca de Caramanchel de Abajo, y habiendo deja-
no correspondía con él en la confianza que de él do fuera su j u m e n t o , le acometió un lobo p a r a co-
había h e c h o , fiándole su hacienda; que e r a v e r - mérsele. Unos mozuelos que lo vieron fueron c o -
d a d e r a m e n t e h u r t o llevar el jornal de todo el día rriendo con g r a n d e alboroto á avisar á san Isidro,
y no trabajar el medio; ni era servicio de Dios que dándole voces p a r a que acudiese presto, porque
se estuviese rezando el tiempo que tenía obliga- un lobo despedazaba su j u m e n t o . Respondióles el
ción de justicia á trabajar, y con a g r a v i o de otro; siervo de Dios con m u c h a serenidad y quietud:
que no le a p r o v e c h a r í a n las devociones, p a r a las «Hijos, idos en paz, y h á g a s e l a voluntad de Dios;»
cuales bastaban los días de fiesta, en los cuales quedándose él en su oración. Cuando la acabó s a -
podría r e z a r lo que quisiese; y que entendiese, si lió á ver lo que pasaba, y halló al lobo m u e r t o , y
no se e n m e n d a b a , q u e le despediría y pondría otro su jumento sano y bueno, sin herida a l g u n a . Otra
en su l u g a r que cuidase m á s de su h a c i e n d a . El vez sucedió, yendo unos h o m b r e s á b u s c a r á san
santo, con g r a n d e humildad y paciencia, le r e s - Isidro á la heredad, no le hallaron, sino sólo á los
pondió que no le q u e r í a a g r a v i a r en nada, y si bueyes uncidos que estaban por sí a r a n d o , sin r e -
250 LA LEYENDA D E ORO DÍA 15
girles nadie, y habían a r a d o m u c h a tierra. Avisa- de los costales ajenos. El santo respondió con
ron al amo del santo, el cual fué luego á ver lo g r a n d e paciencia: «Yo no soy ladrón; pero si
que pasaba, y maravillado de aquel caso sospechó todavía pensáis que lo h e h u r t a d o , no puedo s a t i s -
quo entretanto estaría su criado en a l g u n a iglesia; faceros de otra m a n e r a que con d a r o s la h a r i n a ,
volvió á Madrid á buscarle y hallóle en la iglesia volviéndome otro tanto trigo como traje.» Hízose
de San A n d r é s , que estaba con m a c h a devoción así; pero tornando á moler aquella poca cantidad
rezando. Otro día de trabajo sucedió que no pudo de trigo, salió igual que antes.
el siervo de Dios oir misa como solía; sintiólo m u - A los pobres daba el santo m á s que podía, c o n -
cho, y á la tarde, después de h a b e r venido del curriendo Dios con notables maravillas. T e n í a en
campo, se fué á la iglesia de San A n d r é s , que e s - la m e m o r i a aquel documento del santo Tobías:
taba y a c e r r a d a , hincóse de rodillas á la puerta, «Si tuvieres m u c h o , da a b u n d a n t e m e n t e ; si poco,
y allí fué a r r e b a t a d o en un éxtasis maravilloso, precíate de aquello poco d a r algo de b u e n a g a n a ; »
en que se le abrieron las p u e r t a s del cielo y v i o porque con s u s e n t r a ñ a s llenas de misericordia
que celebraban los bienaventurados u n a misa con j a m á s cesaba de d a r limosna. Un sábado, h a -
gran solemnidad, la cual, habiéndola oído el sier- biendo dado á pobres todo lo q u e tenía de comer,
vo de Dios, volvió á s u s sentidos con g r a n c o n - vino un p e r e g r i n o de nuevo, que dicen fué Cristo
suelo de su espíritu. ó algún ángel, á pedirle limosna, y no teniendo
La caridad de este santo no fué m e n o r que su ya qué darle, ni sabiendo qué h a c e r s e , dijo con
devoción, porque no sólo daba de comer á los g r a n d e confianza y humildad á su mujer: « R u é -
hombres; pero aun á los a n i m a l e s del campo y gote por Dios, h e r m a n a , que si sobró algo de la
aves tenía compasión y proveía del sustento, com- olla des limosna á este pobre.» Ella, con e s t a r
padeciéndose de la h a m b r e y frío que padecían. cierta que no h a b í a sobrado n a d a , fué á la cocina
Un día m u y riguroso del invierno, estando la p a r a m o s t r a r la olla vacía á su marido; m a s h a -
tierra toda cubierta de nieve, iba á moler trigo al llóla toda llena como estaba a n t e s que comiesen
molino; v i o desde el camino en u n o s árboles g r a n ni diesen limosna á los pobres, con lo cual dio de
multitud de palomas, y pareciéndole que estaban comer á aquel peregrino y á otros m u c h o s que
h a m b r i e n t a s , movido de misericordia, limpió con acudieron luego. Tenía c o s t u m b r e el santo todos
los pies y las m a n o s la tierra, a p a r t a n d o la nieve, los sábados de h a c e r otra olla aparte p a r a los p o -
y del trigo que p a r a su necesidad llevaba á moler bres, fuera de su comida ordinaria; y así quiso
d e r r a m ó g r a n d e cantidad, p a r a que viniesen allí Dios con este favor tan grande^ darle á e n t e n d e r
á comer. Un h o m b r e q u e iba con él se enojó lo que se a g r a d a b a de aquella devoción que u s a b a
m u c h o y h a c í a b u r l a del siervo de Dios, teniendo en h o n r a de su M a d r e santísima.
por desprecio e c h a r á mal tanto trigo; m a s l l e - E r a el santo cofrade de u n a piadosa cofradía, y
gando al molino no se hallaron faltos los costales, j u n t á n d o s e todos los h e r m a n o s á c o m e r en cierto
sino enteros y llenos, eomo si no se h u b i e r a s a - día que tenían ele c o s t u m b r e , faltó san Isidro, por-
cado n a d a de ellos, de q u e q u e d a r o n todos a d m i - que se detuvo m u c h o en visitar las iglesias como
rados y llenos de u n afecto tierno y devoto p a r a solía, y cumplir s u s devociones; e n t r e t a n t o , comie-
con Dios, o b r a d o r de tales m a r a v i l l a s por aquellos ron los otros, g u a r d a n d o á san Isidro su p a r t e , el
que le sirven de corazón. Cuando iba el santo cual vino después, y halló u n o s pobres á la p u e r t a
labrador á s e m b r a r r e p a r t í a del trigo que llevaba que esperaban limosna, y los metió consigo. Dijé-
á los pobres que e n c o n t r a b a , echando ^también ronle los d e m á s cofrades que no tenía que e n t r a r
puñados de él á las avecillas del campo, diciendo: n i n g u n a p e r s o n a , p o r q u e no h a b í a m á s comida q u e
«Tomad, avecillas de Dios, que c u a n d o Dios a m a - p a r a él, porque y a todos h a b í a n comido. A los c u a -
nece p a r a todos a m a n e c e ; » y . a u n q u e en el camino les respondió el santo: «Lo que Dios nos diere, y eso
iban los costales m e n g u a d o s con tanto r e p a r t i - que me habéis g u a r d a d o , p a r t i r e m o s e n t r e n o s -
miento, en llegando á la heredad los hallaba llenos otros.» F u e r o n los que servían por la comida de san
de trigo. Allí también c u a n d o empezaba á s e m b r a r Isidro, y h a l l á r o n l a multiplicada, viendo la olla
decía: «En n o m b r e de Dios, esto p a r a Dios, esto llena de c a r n e , y comida bastante p a r a todos a q u e -
p a r a nosotros, y esto p a r a las h o r m i g a s . » A c o n - llos pobres y otros que luego se llegaron. De esta
tecióle t a m b i é n , yendo al molino, r e p a r t i r en el m a n e r a favorecía el S e ñ o r á las e n t r a ñ a s de su
camino g r a n cantidad de trigo á los pobres y aves, siervo, tan llenas de misericordia, que a l g u n a s ve-
y moliendo d e s p u é s lo poco q u e le h a b í a quedado, ces se quedaba él sin c o m e r p a r a darlo todo á los
salió tanta h a r i n a que no cupo en el costal. Advir- pobres.
tiéronlo los molineros, y sospechando q u e la había U n a vez había ido su amo Iban de V a r g a s á v i -
hurtado en el molino, le p r e g u n t a r o n cómo h a - sitar s u s h e r e d a d e s , y estando con g r a n sed en
biendo traído tan poco trigo llevaba tanta h a r i n a , tiempo m u y caloroso, se lo dijo á su criado Isidro,
porque no podía ser sino porque lo había h u r t a d o pidiéndole a g u a : el cual con su a c o s t u m b r a d a
DÍA 15 MAYO 251
caridad, no habiendo c e r c a a g u a , para que bebie- Vivió algún tiempo el santo en un lugar l l a m a -
se su señor, le señaló con el dedo un lugar, dicien- do Caraquiz, donde tuvo otro amo, con el cual
do que allí hallaría u n a fuente. F u é allá Iban de dicen le sucedieron semejantes maravillas. T e -
V a r g a s , y no hallando nada, llamó á san Isidro, niendo un montón de trigo limpio en las eras y
diciendo: «¿Dónde está la fuente? Por v e n t u r a a p a r t e la paja, dijo su amo á san Isidro: «Poco
¿queréis h a c e r b u r l a de mí?» F u é allá el siervo de trigo tenemos.» El siervo de Dios dijo que no t u -
Dios con su ahijada, que hoy se g u a r d a por reli- viese pena, que Dios les daría m á s : fuese á la
quia, é hiriendo con ella u n a piedra, como otro paja, que estaba a p a r t e , y aventándola otra vez,
Moisés, dijo: «Aquí, c u a n d o Dios quería, a g u a sacó m u c h o trigo de ella, con g r a n d e admiración
había;» y al punto salió u n a fuente de a g u a clara, de todos los que lo vieron. Pidió luego á su señor
la cual d u r a h a s t a hoy, c e r c a de Madrid, en u n a que le diese el g r a n o que h a b í a quedado en la
ermita del santo, y h a h e c h o y h a c e i n n u m e r a b l e s paja; él le respondió que allí no había quedado
milagros s a n a n d o á los enfermos de c a l e n t u r a s y nada, mas que lo tomase todo. Volvió el santo á
otras enfermedades, y llevan su a g u a p a r a este a v e n t a r la paja y sacó m á s trigo que antes, con lo
efecto de d a r l a á beber á los enfermos. N u n c a se cual tuvo m u c h o que d a r á pobres. En T o r d e l a -
h a secado esta fuente con e s t a r en parte m u y alta g u n a estuvo san Isidro algún tiempo, donde tuvo
y seca, sino es c u a n d o el a n o de 1575 los moriscos otro amo, el cual, viendo que su cosecha no había
vendían su a g u a . O t r a s m u c h a s fuentes y pozos sido tan g r a n d e como deseaba, y que la que san
sacó este glorioso santo en varias villas y l u g a r e s , Isidro había cogido de un corto pegujar suyo h a -
como en L o n g a r e s , en Val de la Salud, en Valper- bía sido m u y copiosa, sospechando que su criado
min, la P e ñ a del Cuervo, y en Soto de Caraquiz, había pasado trigo de su montón, le dijo que cómo
y esta fuente s a n a asimismo de todas enfermeda- era posible que él hubiese cogido tanto de tan
des á los que la beben, y afirman los de aquel pue- poco como había s e m b r a d o . El siervo de Dios le
blo que pasó con ella otro tanto que con la fuente respondió con u n a boca llena de risa: «Dios es el
de Madrid. Sacó también el glorioso san Isidro otra repartidor de s u s bienes, y así reparte como quie-
fuente ó pozo en Madrid, en la calle Mayor, que re y es servido; pero por que salgáis de la duda
entonces era campo, y en la calle de Toledo dos; y que tenéis, tomad para vos el un montón y el
es tradición m u y recibida, a p r o b a d a en las infor- otro, que yo estaré m u y contento con sola la paja
maciones, con m u c h o n ú m e r o de testigos contestes, de mi pegujar.» Y después de h a b e r hecho o r a -
que en las casas que fueron de D. Felipe de Vera, ción, tomando el bieldo con g r a n d e confianza,
regidor de Madrid, y hoy están metidas en el tornó á a v e n t a r la paja, de la cual sacó m á s trigo
colegio imperial de la Compañía de Jesús, en la que la p r i m e r a vez, el cual luego repartió á los
calle de Toledo, j u n t o á u n a a r c a de a g u a a r r i m a - pobres.
da á los estudios reales del mismo colegio, que en Yendo á visitar s u s heredades el amo de san
aquel tiempo e r a n de u n a n t e c e s o r suyo del p r o - Isidro se le m u r i ó el caballo; avisado el santo fué
pio apellido, persona m u y rica y de muy g r a n d e la- allá, y c u a n d o le vio muerto dióle u n a palmada,
branza, hizo san Isidro u n pozo, c u y a a g u a h a diciendo: «Levántate en el n o m b r e de Dios;» y al
sanado de m u c h a s enfermedades, acudiendo á él punto se levantó el caballo vivo y sano. Tuvo san
m u c h a gente por ella p a r a enfermos. Y a s i m i s m o Isidro un hijo en su mujer la bendita María de la
hizo la cueva q u e está j u n t o á él en la m i s m a Cabeza, que fué también santa. Pero habiendo
casa. Y a l g u n a s personas, que en s u s casas h a n crecido el m u c h a c h o cayó en un pozo m u y hondo,
abierto pozos, y no hallando a g u a en ellos, e n c o - donde se a h o g ó . Llegó san Isidro del campo, y
mendándolos á san Isidro luego han manado a g u a viendo á su mujer afligida y m u y llorosa, supo lo
dulce y saludable p a r a m u c h a s enfermedades. que pasaba. P u s i é r o n s e entrambos en oración,
Tenía su a m o u n a hija única, llamada María, á hincadas las rodillas, suplicando á nuestro Señor
quien q u e r í a m u c h o : sucedió q u e , cayendo en con lágrimas les favoreciese en aquel trabajo. E s -
u n a g r a v e enfermedad, m u r i ó . Cuando vino el tando así creció el a g u a del pozo hasta el brocal,
santo del campo halló á s u s amos m u y afligidos, viniendo el hijo vivo sobre las a g u a s . Entonces el
llorando y lamentándose a m a r g a m e n t e por la santo, tomándole por la m a n o , le sacó bueno y
m u e r t e de su hija, p o r q u e no tenían otra; estaba sano. Este pozo se dice que está en las casas de
ya aparejada la cera y todo lo demás que era n e - los Lujanes de Madrid, que son descendientes de
cesario p a r a el entierro. P e r o el siervo de Dios, Iban de Vargas, amo de san Isidro.
con el a m o r y ley que tenía á s u s señores, c o m - Quiso el enemigo común inquietar al siervo de
padecióse de su pena, hizo devotamente oración á Dios y s e m b r a r cizaña entre los dos santos c a s a -
Dios nuestro Señor, y tocando luego á la difunta dos; porque viviendo apartados p a r a m á s a g r a d a r
con su rostro, la resucitó, dando todos m u c h a s á Dios en castidad y pureza, y emplearse en obras
g r a c i a s y alabanzas al obrador de tales milagros. del servicio divino, se quedó su s a n t a mujer en
252 LA L E Y E N D A DE ORO DÍA 15
Caraquiz en u n a e r m i t a de n u e s t r a Señora, que en levantar testimonio de cosa tan g r a v e á la que
después se llamó Santa María de la Cabeza. Pedía no tenía culpa, d e r r a m ó m u c h a s lágrimas delante
limosna á los del lugar para la l á m p a r a que ardía de un crucifijo; y confiado en Dios le pareció t o r -
delante del altar de la sacratísima Virgen; iba nar, otra vez á Caraquiz, donde estaba su s a n t a
cada día á encenderla y b a r r e r la ermita, p a s a n - mujer, para satisfacer los á n i m o s de los mal i n -
do el río J a r a m a , que p G r aquella parte no tenía tencionados, y que se declarase la inocencia de su
barca ni puente en m á s de dos leguas, y así le santa mujer. P a r a esto dispuso que estuviese gen-
pasaba por el vado; y cuando venía crecido iba te con él, c u a n d o iba su mujer á la e r m i t a al pa-
sobre las a g u a s sin hundirse, llevando siempre s a r el río, y viéndola todos que echando su m a n -
lumbre y aceite y lo d e m á s necesario p a r a el tellina sobre las a g u a s le pasó á ida y vuelta sin
adorno y limpieza de la ermita. Pedía j u n t a m e n t e mojarse, quedaron maravillados todos y confusos
limosna á los moradores y caseros de aquellos los que la habían infamado, dando todos m u c h a s
contornos para las l á m p a r a s de otras ermitas, gracias á nuestro Señor por las cosas maravillosas
ocupándose en oración por los campos; pero como que obra por los que fielmente le s i r v e n .
no hay cosa, por b u e n a que sea, que no la p u e d a Llegando el tiempo en que quiso el Señor p r e -
i n t e r p r e t a r mal la malicia h u m a n a , a c u s á r o n l a miar la caridad y v i r t u d e s de su siervo cayó
unos c a l u m n i a d o r e s á san Isidro, diciendo que su malo en la cama, y como conociese que se le acer-
mujer, con capa de devoción, vivía d e s h o n e s t a - caba el último día de su vida, habiendo recibido
mente, conversando con los pastores que estaban devotísimamente los s a c r a m e n t o s y exhortado á
á la orilla del J a r a m a ; y no sólo los h o m b r e s , sino los de su casa al temor de Dios, hiriendo m u c h a s
el mismo demonio, tomando forma de uno de veces con l á g r i m a s y g r a n t e r n u r a s u s pechos,
aquellos villanos malsines, se lo procuró p e r s u a - las m a n o s j u n t a s , y todo su cuerpo compuesto,
dir. El santo varón, a u n q u e no le dio crédito, con c e r r a d o s los ojos, entregó su h u m i l d e espíritu á
todo eso quiso él por sí mismo e n t e r a r s e de lo que su Criador. F u é su m u e r t e , según dice J u l i a n o , á
pasaba; fué de Madrid al pueblo de Caraquiz, sin 28 de noviembre del año 973, siendo el santo ya
saberlo su mujer, y esperándola un día en parte m u y lleno de años y de virtudes. F u é sepultado
donde no pudiese ser visto de ella, vio que c a m i - su santo cuerpo en el cementerio de San A n d r é s
n a b a á la ermita c a r g a d a de l u m b r e y aceite, y de Madrid, que era la p o s t r e r a iglesia que c u a n d o
llegando á la r i b e r a del río, que venía m u y c r e - vivía visitaba cada día, y de donde últimamente
cido y con g r a n d e r a u d a l , h e c h a la señal de la se partía p a r a su trabajo. Allí estuvo sepultado
cruz y tundida su mantellina sobre las a g u a s , se c u a r e n t a a ñ o s con tanto olvido, que en tiempo de
puso sobre ella, y así pasó el río sin mojarse como lluvias pasaba un arroyo de a g u a sobre su s e p u l -
si c a m i n a r a por un enladrillado, y después de tura, llevándose la t i e r r a de ella, de m a n e r a que
h a b e r cumplido con su devoción, hizo á la vuelta la h e n c h í a toda de agua, y llegó casi á d e s c u b r i r
lo mismo. Con lo cual se consoló m u c h o el siervo el cuerpo. Mas el misericordioso Dios, que dijo en
de Dios, y se confirmó en la buena opinión que su Evangelio: «No perecerá u n cabello de v u e s t r a
tenía de su s a n t a mujer, dejándola, como antes, cabeza,» ordenó que de este su siervo fiel no p e r e -
cumplir s u s devociones; pues con tales maravillas ciese cabello, ni m i e m b r o alguno, h o n r a n d o á san
m o s t r a b a el Señor que le e r a n m u y aceptas. Otra Isidro y publicando m i l a g r o s a m e n t e su santidad
vez, pasando el río j u n t o s , san Isidro y su santa en el m u n d o ; p o r q u e pasados los c u a r e n t a a ñ o s
mujer, yendo e n t r a m b o s sobre las a g u a s , la Vir- de su m u e r t e , apareció el siervo de Dios á u n
gen n u e s t r a Señora les pasó á la otra parte, adon- buen h o m b r e , que había sido compadre y amigo
de estaba la ermita, y puestos allí, hincados de suyo, que vivía cerca de la iglesia, e n c a r g á n d o l e
rodillas, dieron m u c h a s g r a c i a s á nuestro Señor que dijese á los clérigos y p a r r o q u i a n o s de San
y á su santísima M a d r e . Andrés que m a n d a b a Dios trasladasen su c u e r p o
T o r n a r o n otra vez a l g u n o s á infamar á la s i e r - del cementerio á la iglesia. R e h u s ó el h o m b r e
va de Dios, María de la Cabeza, de que no g u a r d a - publicar esta revelación, temiendo no s e r creído,
ba fe á su marido, sino que a n d a b a á b u s c a r ó por lo cual cayó luego enfermo. Apareció s e g u n d a
inquietar á los pastores y v a q u e r o s del J a r a m a , vez el santo á u n a noble m a t r o n a de Madrid, man-
no teniendo otro fundamento p a r a esto, sino que dándola lo mismo, lo cual hizo como el siervo de
salía cada día al campo á e n c e n d e r la l á m p a r a de Dios se lo ordenó, siendo fácilmente creída por la
la ermita, y que no podía pasar á la ermita por ir b u e n a fama que había dejado de sí en Madrid
el río crecido y no h a b e r b a r c a ni puente: porque aquel santo labrador. F u e r o n todos con g r a n d e -
no sabían el modo maravilloso con que a t r a v e s a - voción al cementerio, cavaron y d e s c u b r i e r o n la
ba las a g u a s . Dieron otra vez aviso al santo, el s e p u l t u r a del santo, y hallaron el bendito cuerpo
cual, satisfecho de la inocencia de su esposa, y sin corrupción a l g u n a , y la mortaja e n t e r a , que
sintiendo en el a l m a la ofensa que se podía h a c e r olía todo s u a v í s i m a m e n t e . F u é g r a n d e lá devoción
DÍA 15 MAYO 253
que causó á todos, la cual creció m u c h o más J u a n Diácono, que escribió la vida de san Isidro,
con u n r a r o prodigio que obró n u e s t r o Señor, dice que se lo oyó contar al mismo sacerdote. El
p a r a m o s t r a r la santidad de su siervo; porque mismo J u a n Diácono escribe que otra vez no l l o -
al tiempo que le trasladaban se tocaron todas vió desde el p r i m e r día del mes de mayo h a s t a
las c a m p a n a s de la iglesia de San A n d r é s por el día de san Gregorio: la sequedad fué tan g r a n -
sí m i s m a s , sin m a n o s de h o m b r e s , ni otro h u - de, que m u c h o s labradores no se atrevieron á
m a n o artificio. Estaban en este tiempo algunos s e m b r a r . Acudió la gente de Madrid y de los l u -
pobres tullidos y ciegos pidiendo limosna en el ca- g a r e s circunvecinos al sepulcro de san Isidro con
mino real cerca de Madrid, los cuales, oyendo lo g r a n devoción, por espacio de un mes, y en este
que pasaba en la iglesia de San A n d r é s , se fueron tiempo apareció el santo á un religioso de san
como mejor pudieron allá, acudiendo á la s e p u l - Francisco, y díjole: «No dejéis de r o g a r á Dios
t u r a vacía donde había estado enterrado san I s i - que da comida á toda c a r n e viviente, y él nos
dro, y tomando la tierra de ella, tocaron con viva hizo á nosotros, y no nosotros mismos, porque
fe s u s m i e m b r o s doloridos y enfermos, con lo por su inefable misericordia os concederá lluvia.»
cual s a n a r o n m i l a g r o s a m e n t e . Con estas m a r a - Perseveró la gente a n i m a d a con esta revelación
villas tuvieron todos al siervo de Dios por santo, en o r a r al santo. Llovió luego tan a b u n d a n t e -
y empezaron á decir m i s a de él, y dedicarle t e m - mente, que se r e p a r ó aquella sequedad tan n o t a -
plo, con aprobación de los prelados. M a n a b a de ble. Sucedió esto año 1252. E n otra g r a n d e seque-
su santo cuerpo un licor suavísimo á m a n e r a de dad c o n c u r r i e r o n m u c h o s pueblos á Madrid, y
bálsamo, que llenaba toda la iglesia de un olor sacaron en procesión el cuerpo de san Isidro
celestial, con el cual s a n a b a n los enfermos de h a s t a u n a iglesia que estaba a l g u n a s millas lejos;
varias enfermedades, a u m e n t á n d o s e la devoción allí encontraron m u c h a gente que había venido
p a r a con el siervo de Dios en todo g é n e r o de g e n - de las partes de Illescas, trayendo la imagen de
te. El rey D. Alonso, que ganó la batalla de las n u e s t r a Señora, y estaban todos esperando l l u -
Navas, fué m u y devoto suyo, se encomendó á via. Celebráronse devotamente los divinos oficios,
este santo, el cual le apareció a n t e s de e n t r a r en y acabado el s e r m ó n , viendo que no llovía, la
la batalla c o n t r a M i r a m a m o l í n , y le guió y favo- infinita gente que allí se h a b í a j u n t a d o comenzó á
reció, de m a n e r a que g a n ó aquella milagrosa r o m p e r el aire con m u c h o s clamores y gemidos,
victoria, quedando m u y agradecido al siervo de espantados de que Dios por tales intercesores no
Dios; y visitando su santo cuerpo echó de v e r los socorría con a g u a , porque no pereciesen. Dijo
como era el mismo que se le había aparecido en entonces el predicador: «Saquen el cuerpo de san
forma de pastor y guiado su ejército. Isidro de su a r c a , y pónganle delante de la Vir-
Crecían cada día los milagros que el Señor h a - gen, y con esto h á g a s e la voluntad de Dios.» lu-
cía p a r a significar la santidad de san Isidro. En ciéronlo así, y descubriendo el bendito cuerpo
tiempo del rey D. F e r n a n d o el Santo, estando la delante de la M a d r e de Dios, el pueblo se deshacía
t i e r r a con g r a n d e necesidad de a g u a , y casi p e r - en lágrimas; fué cosa maravillosa, que no habien-
didos los p a n e S j sacó el pueblo y clerecía de M a - do traza de llover, se fraguó de repente u n a lluvia
drid el santo c u e r p o , y luego llovió con g r a n tan g r a n d e , que bastó á satisfacer el deseo de los
a b u n d a n c i a . Cuando quisieron volver el cuerpo labradores, sucediendo en aquel año la cosecha
de san Isidro á su sepulcro, u n sacerdote p o r c i o - m u y colmada. Otras m u c h a s veces remedió el
nista de Santa María, llamado P e d r o García, cortó Señor faltas m u y g r a n d e s de a g u a s por la i n t e r -
de los cabellos de la cabeza del siervo de Dios, cesión de éste santo. En u n a de estas sequedades,
p a r a que se pusiesen decentemente en su iglesia u n moro, llamado Garfas, hizo voto delante de
entre otras reliquias. Acabados los oficios se fué m u c h o s otros moros y cristianos en esta forma:
á su casa por ser tarde, á comer, puso sobre u n a «Yo prometo á Dios y á la fe cristiana que si en
v e n t a n a los cabellos, con propósito de llevarlos este tiempo de sequedad, en el cual los cristianos
á Santa María después de h a b e r comido; al a s e n - h a n sacado el cuerpo de su san Isidro p a r a alcan-
t a r s e á la m e s a le dio de r e p e n t e u n temblor tan zar lluvia, Dios la concede, me t o r n a r é cristiano;
g r a n d e y turbación de cabeza, que parecía se y si no lo cumpliere, m u e r a yo m a l a muerte.»
h a b í a de m o r i r allí. Cayó en la cuenta que a q u e - Antes de ocho días fué Dios servido de llover luego
llo e r a castigo de Dios, p o r q u e no estaba en l u g a r con g r a n abundancia. P e r o no haciendo caso
decente la s a n t a reliquia; levantóse y llevólos aquel h o m b r e miserable de cumplir el voto, antes
luego á la iglesia de Santa María, poniéndolos s o - de acabarse los ocho días fué m u e r t o á p u ñ a l a d a s .
bre el altar de la V i r g e n , quedando con esto libre En el mismo tiempo que r e i n a b a el santo rey
de aquel accidente tan extraordinario, y m u y D. F e r n a n d o , el que ganó á Sevilla, llegó u n
contento y consolado en 'su espíritu. Volvió á su ministro real á Madrid á cobrar el derecho que
casa y comió, contando á todos aquel prodigio. Y llamaban de la martiniega; el cual, como á p r i m a
TOMO II 33
254 LA L E Y E N D A DE ORO DÍA. 15
noche oyese contar m u c h a s m a r a v i l l a s que Dios sepulcro del santo. Otro h o m b r e , llamado P e d r o
obraba por aquel santo l a b r a d o r , no lo creía, García, fué acusado de h a b e r h e c h o moneda falsa;
diciendo que no se p e r s u a d í a q u e u n trabajador, al cabo de diez meses de prisión fué sentenciado
quintero pobre, hubiese sido tan santo. Acostóse á m u e r t e . Daba voces el h o m b r e , viéndose ino-
después; pero no pudo pegar los ojos de u n a g r a n cente, y decía' «¡Oh b i e n a v e n t u r a d o san Isidro!
p e n a y aflicción mortal que sentía en su corazón. A y u d a d m e , y libradme de este trabajo y de la
E c h ó de ver que aquello era castigo por lo que muerte.» Aparecióle el santo, diciéndole: «Pedro,
h a b í a dicho contra el santo; comenzó á dar voces no temáis, que no prevalecerán v u e s t r o s e n e m i -
y d e s p e r t a r á s u s criados, llamándolos aprisa gos contra vos, porque m a ñ a n a os hallaréis sin
p a r a que le socorriesen luego. P o r q u e tal enfer- grillos.» Sucedió como el santo lo dijo, que libró
medad y pena no había sentido en su vida, r e c o - á aquel h o m b r e por este modo de la m u e r t e .
nociendo q u e Dios le castigaba por h a b e r hablado Un mayordomo de la cofradía de san Isidro,
y sentido mal de san Isidro; pidióles que ellos y habiendo dado de comer á diez y seis pobres por
los huéspedes, y otros amigos suyos le ayudasen m a n d a d o de los otros cofrades, sobró en la olla
y llevasen al sepulcro del siervo de Dios, y no un pedazo de c a r n e ; vinieron dos pobres m á s , á
sosegó h a s t a que en amaneciendo se hizo llevar los cuales dieron de c o m e r b a s t a n t e m e n t e con
allá con u n a procesión de m u c h a gente que le aquello poco, que se multiplicó por virtud divina.
acompañó, todos con velas encendidas en las Hallaron después la olla que había dejado vacía
m a n o s ; y llegando al sepulcro del santo le pidió llena d e c a r n e , como si no h u b i e r a tocado á ella,
perdón con m u c h a s lágrimas, y ofreció a l g u n o s y así llamaron á otros tantos pobres, y les dieron
dones, con lo cual se .sosegó y fué libre de aquel de comer c u m p l i d a m e n t e . A un h o m b r e , llamado
accidente, volviendo á su casa m u y consolado y H e r n a n d o Domínguez, habiendo cegado t o t a l -
sano ya del cuerpo y alma, siendo de allí adelante mente, le llevaron s u s parientes al sepulcro del
un perpetuo p r e g o n e r o de las alabanzas del santo. santo; pidióle la vista y salud de s u s ojos con
Murióseles á dos buenos casados u n hijo que tanto afecto, que luego fué oído, sintiéndose con
tenían, pidieron al santo (teniendo delante de su vista. Vuelto á su c a s a sin g u í a a l g u n a , p a r a
sepulcro la c r i a t u r a m u e r t a ) les t o r n a s e s u hijo h a c e r a l g ú n servicio a g r a d a b l e á san Isidro, d i o
vivo; oyólos san Isidro, y allí luego les restituyó de comer á m u c h o s pobres. F u é cosa maravillosa
su hijo, sano y b u e n o . U n a l á m p a r a q u e estaba que toda la h a r i n a y vino que en esto se gastó no
delante del sepulcro del siervo de Dios se encendía se d i s m i n u y ó , sino que quedó otro tanto, con
cada sábado por m a n o s de ángeles, la cual fué g r a n d e admiración de todos los que lo vieron.
también vista que la traían los ángeles por la Recibió un caballero, p a r a que cultivase s u s
iglesia de San A n d r é s . tierras, á un quintero, y p a r a p a g a r l e algo a d e -
El año de 1270, un h o m b r e h o n r a d o , llamado lantado le pidió fiador, y no teniendo quién le
J u a n Domingo, vecino de la ciudad de Córdoba, fiase, le prometió delante del sepulcro de s a n
habiendo ido á la g u e r r a contra los m o r o s , fué Isidro q u e c u m p l i r í a su palabra, y si no, q u e el
cautivo de ellos; r o g a b a c o n t i n u a m e n t e á Dios que santo le castigase. Con lo cual el caballero le pagó
le sacase de aquel trabajo y tiranía. Oyó Dios su toda su soldada y le fió. Mas desagradecido aquel
petición, y apareciéndole san Isidro, le dijo: «Da h o m b r e , no h a c i e n d o caso de s u promesa, se h u y ó
gracias á Dios que te ha oído y se h a compadecido sin a c a b a r de servir el tiempo concertado. P a s ó
de ti, y me envía á que te libre de las m a n o s de de noche sin r e p a r a r en ello por la iglesia de San
tus enemigos.» Con esto se le cayeron las cadenas A n d r é s , donde está el c u e r p o de este siervo de
y prisiones, y el santo le fué g u i a n d o h a s t a que le Dios. F u é cosa maravillosa que, a n d a n d o c o -
dejó en p a r t e s e g u r a . P o r este milagro hizo voto r r i e n d o toda la noche, no se partió de la iglesia,
de ir á Madrid á visitar el sepulcro del siervo de sino que toda se le fué en d a r mil vueltas al r e d e -
Dios; pero descuidándose en cumplirle, fué otra dor de ella, h a s t a que por la m a ñ a n a , yendo el
vez cautivo de moros. Reconoció su culpa, pidió amo á quejarse á san Isidro y pedirle cumpliese
perdón de ella al glorioso san Isidro, suplicándole su fianza, halló su quintero allí, dando m á s y m á s
que se compadeciese de él otra vez y le librase de vueltas, sin poderse h a b e r apartado de aquel
aquella esclavitud. Oyóle el santo y libróle tan sitio. Pidió perdón al santo y á su amo, al cual
m i l a g r o s a m e n t e como a n t e s lo había h e c h o . Vién- satisfizo después e n t e r a m e n t e por su trabajo.
dose libre se fué á su casa y contó á todos los Estándose m u r i e n d o u n h o m b r e , v i o que m u -
suyos las maravillas que el Señor había obrado chos demonios le r o d e a b a n , p o r q u e estaba en
por su siervo, dando las señales de su rostro, pecado mortal; imploró el favor de san Isidro,
estatura y disposición, no habiendo visto retrato cuyo devoto era. Vino el santo á favorecerle a p a -
de san Isidro, ni oído de ó r c o s a a l g u n a . F u é luego reciéndosele visiblemente, y a h u y e n t ó con s u
á cumplir su voto, ofreciendo a l g u n o s dones al presencia los malos espíritus, dándole l u g a r p a r a
DÍA 15 MAYO 255
que se confesase. A otro h o m b r e , estando acosta- U n a beata, llamada Catalina de L e r m a , estando
do en su cama, se le apareció en sueños el d e - m u y apretada de tercianas dobles, pidió al santo
monio en u n a h o r r i b l e figura, y tomándole de la la s a n a s e , el cual la vino á visitar del cielo, p o -
m a n o lo q u e r í a e c h a r en u n pozo. P e r o a p a r e - niéndosele j u n t o á la cama, con lo cual n u n c a
ciéndosele entonces el bienaventurado san Isidro, m á s vino el crecimiento.
dijo al común enemigo: «No tienes poder en este J u a n López, p o r t u g u é s , habiendo recibido la
h o m b r e , porque yo soy su fiador.» Replicó el e x t r e m a u n c i ó n y los demás sacramentos, estando
demonio: «¿Cómo le has fiado, porque está en p e - desahuciado de los médicos, mandó en su t e s t a -
cado mortal?» El santo dijo: «Ha muchos días mento diez ducados p a r a la canonización de san
que es mi devoto, y el poder y g r a c i a de Cristo Isidro; u n a noche que entendían se moriría, a m a -
le quitará de tus manos.» Al punto desapareció el neció á la m a ñ a n a bueno y sano, diciendo que y a
demonio, y el santo dijo á aquel h o m b r e : «Toma no tenía necesidad de médicos, porque un médico
mi consejo, y confiesa luego tus pecados con ver- del cielo le había sanado. P r e g u n t á n d o l e qué m ó -
dadero dolor, sin callar cosa a l g u n a . » No vio la dico, respondió que aquella noche habían estado
h o r a de a m a n e c e r , cuando luego se fué á c o n - en su compañía unos niños, y entre ellos u n
fesar con g r a n d e s l á g r i m a s y sentimiento, q u e - h o m b r e , y que pensando que venían por la limos-
dando libre del demonio espiritualmente. Estos n a de ciertas misas, que él había dicho las p a g a -
milagros y otros m u c h o s , que sería largo de sen, respondió el h o m b r e : «No venimos por esa
contar, refiere J u a n Diácono, y después acá son limosna, sino á visitarte, que yo soy san Isidro;»
sin n ú m e r o los q u e h a hecho y h a c e este g r a n - y desde entonces quedó el enfermo sin calentura,
dísimo amigo de n u e s t r o Dios v e r d a d e r o . bueno y s a n o .
A un moro que servía al licenciado Benito de Con m á s rigor ejecutó otra m a n d a que se había
Lujan, estando un día u n a h e r m a n a de su a m o hecho para la canonización de san Isidro su s a n -
y otras mujeres echando s u e r t e s de santos, le di- ta mujer María de la Cabeza, por lo que i n t e r e s a -
jeron si q u e r í a le metiesen en ellas; él, haciendo ba que se tratase de ella, no sólo por la parte de
b u r l a de ello, dijo que hiciesen lo que quisiesen. la h o n r a que le cabía en que su glorioso marido
Ellas le metieron; y saliéndole san Isidro, le d i e - tuviese en la Iglesia militante título de santo c a -
ron el papelillo en que estaba escrito el n o m b r e nonizado solemnemente por el vicario de J e s u -
del santo, e n c a r g á n d o l e que le g u a r d a s e ; él le cristo, sino también porque de ahí se había de
tomó, pero sin pensamiento de h a c e r s e cristiano, t o m a r ocasión p a r a colocar sus santos huesos en
a u n q u e su amo se lo había exhortado m u c h o , l u g a r más digno, y tratarse de su canonización
prometiéndole que le daría luego libertad; mas con v e r a s . En la información plenaria de esta
él respondía que m á s quería ser esclavo toda su sierva de Dios, h e c h a en Madrid ante el nuncio
vida, siendo m o r o , que libre siendo cristiano. Su- de su santidad y otros jueces apostólicos, el año
cedió que, cayendo su amo en la cama, le mandó de 1616, consta como D . A n a María Remesal
a

que fuese por un c á n t a r o de a g u a á la fuente de prometió á san Isidro que el día que casase á su
San Isidro; trujóle, y á la noche, estando d u r - h e r m a n a D . María Remesal daría cierta c a n t i -
a

miendo y á oscuras, oyó q u e le d a b a n voces por dad de dinero para a y u d a de su canonización. Ca-
su n o m b r e , que e r a Ámete, pareciendo que le sóla, y, ocupada en los embarazos de las bodas, se
tiraban por los cabellos, p a r a sacarle de la c a m a . olvidó de la promesa. Luego al otro día, estando
Despertó muy e s p a n t a d o y halló el aposento lleno á su p a r e c e r d u r m i e n d o , le pareció que entraba
de claridad, salió al patio de la casa á ver si le u n a labradora vestida de colores, como está pinta-
llamaba alguno, y no sintiendo n a d a se tornó á da en Nuestra Señora de Atocha la sierva de,Dios,
e c h a r en la c a m a , y luego tornó á oir la m i s m a María de la Cabeza, con u n a presencia m u y g r a -
voz que le decía: «Ámete, hazte cristiano, que ve y u n a toca rebozada, la punta postrera suelta,
san Isidro, de cuya fuente trujiste el a g u a , te lo y traía consigo junto á ella un h o m b r e moreno y
dice;» parecióndole también que le tiraban p a r a grosero, con v a r a en la mano, como portero de
s a c a r l e de la cama, y volviendo en sí halló el apo- v a r a , el cual traía un perro negro tras ella con
sento con la m i s m a claridad. Levantóse á ver si era u n a cadena. La labradora, poniendo la m a n o en
de día ó si topaba algudo, y viendo que era de no- la dicha D. A n a María, dijo al portero: «Esta
a

che se tornó á acostar bien temeroso; mas sucedióle es la que debe el dinero p a r a la canonización de
lo mismo t e r c e r a vez. Con esto acabó de entender san Isidro. El alguacil, echándola el perro, la asió
que aquello e r a cosa milagrosa, y á la m a ñ a n a pi- de los vestidos, y volvióse con gravedad la l a b r a -
dió luego á su amo que le hiciese cristiano, sin dora p a r a irse. La presa daba voces con g r a n te-
otra merced a l g u n a ; porque no quería libertad ni mor, que ella llevaría el dinero. Entonces la man-
otro premio, por lo que tan bien le estaba; y así, dó soltar y desapareció. No había visto j a m á s
después de bien catequizado, le bautizaron. D." A n a María pintada á la s a n t a mujer de san
256 LA LEYENDA D E ORO DÍA 15
Isidro, María de la Cabeza; pero cuando la v i o en cortó el dedo no pudo salir de la capilla, h a s t a
Atocha, en la ermita de San Isidro, dijo que era que viniendo esta maravilla á oídos de la reina, y
la que le había aparecido. Luego cumplió su p r o - descubriendo la dama lo que había hecho, m a n d ó
mesa, porque no sosegó su corazón, pareciéndole la r e i n a restituyese el dedo, con lo cual pudo m o -
que la sierva de Dios había venido de parte de verse.
Dios y san Isidro á ejecutarla. H a n sido i n n u m e r a b l e s los milagros que en todo
El año de 1609 sucedió en la cofradía de san tiempo h a obrado el Señor por intercesión de su
Isidro otro milagro a u n m á s maravilloso que el siervo san Isidro, s a n a n d o enfermos d e s a h u c i a -
que a r r i b a referimos h a b e r acontecido a n t i g u a - dos, resucitando niños m u e r t o s , dando brazos s a -
m e n t e . Habiéndose juntado los cofrades de san nos á los mancos, pies á los tullidos, vista á los
Isidro de Madrid un día á comer juntos como ciegos, consuelo á los afligidos, remedio á los p o -
suelen, por h a b e r concurrido m u c h o s á la c o m i - bres, que sería largo el referirlos. Quien quisiere
da, quedó m e n o s de lo que habían m e n e s t e r p a r a ver g r a n multitud de ellos, vea al P. F r . Jaime
d a r limosna á veinte pobres. No obstante eso, J e - Bleda; y a u n q u e siempre h a sido tenido por santo,
rónimo Fex, tesorero de la cofradía, vino t a r d e á y venerado por tal de los pueblos, con todo esto,
comer, y llevó consigo cosa de trescientos pobres; por m o s t r a r s e agradecida la villa de Madrid á su
viéndolos los oficiales de la cofradía dijeron que santo benefactor y patrón, h a alcanzado de la san-
p a r a qué traía tanta gente, no habiendo comida ni ta sede r o m a n a le canonice con la solemnidad con
p a r a veinte, porque todas las ollas estaban vacías, que usa a h o r a d e c l a r a r los santos; y así G r e g o -
sino sola u n a donde había comida p a r a solos m u y rio XV, el año de 1622, á 12 de m a r z o , le c a n o n i -
pocos. El respondió que Dios y san Isidro lo r e - zó j u n t a m e n t e con otros cuatro g r a n d e s santos,
mediarían. Hizo sentar á todos, y habiéndoles dado y los tres fundadores de santos institutos de g r a n
de comer a b u n d a n t e m e n t e , sobró m u c h o p a r a dar gloria de Dios y provecho de la Iglesia, que son
á otros pobres. F u é también notable maravilla q u e san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía
no habiendo m á s de u n a redoma de vino en la co- de J e s ú s , y san F r a n c i s c o Javier, de la m i s m a
fradía, se multiplicó de m a n e r a que, habiéndose Compañía y apóstol de la India, s a n t a T e r e s a de
satisfecho á todos, sobró m u c h o vino en ella. J e s ú s , fundadora del Carmen descalzo, y san F e -
E s un continuo milagro la incorrupción del lipe Neri, fundador de la congregación del O r a t o -
cuerpo de san Isidro, y el suave olor que echa de rio: que es p a r a alabar á Dios h a b e r sido h o n r a d o
sí, m u y diferente de todos los olores que produce con esta s u p r e m a h o n r a un humilde labrador e n t r e
la naturaleza y puede componer el arte'. Marineo santos tan g r a n d e s y p a t r i a r c a s de tan ilustres
Sículo dice estas p a l a b r a s : «Yo h e visto su santo congregaciones, y de celo y espíritu apostólico; y
cuerpo, y está tan entero que no parece sino que no es m e n o s de a d m i r a r la s u m a s a b i d u r í a de
h a dos ó tres meses que m u r i ó ; y lo que a d m i r a Dios, que h a hecho á un santo labrador patrón de
es que en cualquiera cuerpo lo primero que e m - la corte de tan g r a n m o n a r c a como el rey de E s -
pieza á faltar es la p u n t a de la nariz y los blancos paña, donde los príncipes y g r a n d e s v e n e r a n á
de los ojos: esto tiene tan entero, que admira, y un pobre quintero é imploran su favor y a y u d a .
cuando así lo vi, me acordó de aquel lugar de la P a r a que se vea la ventaja que h a c e la virtud á
s a g r a d a E s c r i t u r a que dice: Capillus de capite ves- todas las g r a n d e z a s h u m a n a s . Escribieron la vida
tro non peribit.» Esto es del autor citado, y los que de san Isidro J u a n Diácono, autor m u y antiguo,
viven a h o r a pueden ser testigos de lo mismo, Basilio Sanctoro, el maestro Alonso de Villegas,
como yo lo soy, que he visto entero el cuerpo de F r . J u a n Ortiz, Lucio, y el P . F r . J a i m e Bleda.
este glorioso santo, con g r a n admiración y c o n - Muchos hacen mención de él: Juliano A r c h i p r e s -
suelo de mi alma. te, Marineo Sículo, y otros escritores.
La r e i n a D." J u a n a , mujer del rey D. E n r i q u e II, (P. Ribadeneira.)
por la devoción que tenía al santo quiso trasladar
un brazo de su santo cuerpo; m a s no pudo salir SAN TORCUATO, Y LOS OTROS SEIS SANTOS Y COMPAÑE-
de la capilla por sobrevenirle un mal repentino, ROS SUYOS.—Después que el gloriosísimo príncipe
por donde conoció que no era la voluntad de Dios de los apóstoles san Pedro puso su cátedra p o n t i -
que se apartase aquel brazo del resto del cuerpo, fical, como vicario de Cristo, y fundó la s a n t a
y volviéndole á restituir cobró al punto la salud. Iglesia en aquella ciudad, que e r a s e ñ o r a y cabeza
Habiendo sanado la r e i n a D. Isabel la Católica de
a
del m u n d o , luego comenzó á enviar s u s r a y o s
u n a grave enfermedad, por intercesión de san Isi- como un sol divino á diversas provincias, y como
dro, fué á visitarle, y u n a d a m a de la reina, lle- copiosa fuente á d e r r a m a r las a g u a s de la doctrina
gando á besar los pies del santo, le quitó con los del cielo por toda Italia, F r a n c i a , España, África
dientes el dedo segundo del izquierdo; pero cuando y Sicilia, enviando obispos desde R o m a á todas
la reina se iba y toda la gente, aquella d a m a que estas t i e r r a s , p a r a que las cultivasen y a l u m b r a -
DÍA 15 MAYO 257
sen con la luz del Evangelio. Así lo dice I n o c e n - tiles en su seguimiento entraron por ella, cayó la
cio, papa primero de este n o m b r e , en u n a epístola puente y ellos se h u n d i e r o n con ella, quedando
que escribió á Decencio, y en ella afirma que los cristianos en salvo y sin lesión alguna. Con
solos los obispos que envió san Pedro de R o m a , ó este suceso los gentiles, asombrados, comenzaron
s u s sucesores, instituyeron iglesias en v a r i a s pro- á m i r a r con respeto y temor á los cristianos, y á
vincias. El Martirologio romano, á los 15 de m a - convertir en espanto y r e v e r e n c i a el odio con que
yo, dice estas p a l a b r a s : «En E s p a ñ a san T o r c u a t a , antes los perseguían. E n t r e los otros se señaló
Crecifonte, Segundo, Indalecio, Cecilio, Hesiquio, m á s p a r t i c u l a r m e n t e u n a s e ñ o r a m u y rica y m u y
y Eufrasio; los cuales, habiendo sido por los santos principal, llamada L u p a r i a , la cual, a l u m b r a d a
apóstoles o r d e n a d o s obispos, fueron enviados á con la luz del cielo, envió á r o g a r á los santos
las E s p a ñ a s á predicar la p a l a b r a de Dios, y d e s - que la viesen, y ellos la vieron é instruyeron en
pués de h a b e r l a s e m b r a d o en v a r i a s ciudades y la fe, y la bautizaron en u n a iglesia que ella mis-
sujetado á la fe de Cristo i n n u m e r a b l e m u c h e d u m - m a mandó aparejar. El ejemplo de esta santa mu-
bre de gente en diversos l u g a r e s de aquella p r o - jer siguieron otros gentiles de Guadix, y g r a n
vincia, reposaron en el Señor. Torcuato en Acci, parte de la ciudad abrazó n u e s t r a santa religión,
Crecifonte en Berja, Segundo en Ávila, Indalecio y desterradas las tinieblas de su ceguedad se con-
en Urci, Cecilio en Iliturga. Esto dice á la letra el virtió á la fe de Jesucristo. Allí quedó por obispo
Martirologio romano; y el papa Gregorio, séptimo san Torcuato, y los otros santos seis obispos s u s
de este n o m b r e , en u n a epístola que escribe al rey c o m p a ñ e r o s se repartieron por E s p a ñ a de esta
D. Alonso, y la trae el cardenal Baronio, dice que m a n e r a : San Cecilio se fué á Ilíberi, que era u n a
los santos apóstoles san Pedro y san Pablo envia- ciudad cerca de Granada; Indalecio á Urci, que es
ron desde R o m a siete obispos p a r a a l u m b r a r y Almería ú otra ciudad allí cerca; Eufrasio á Ili-
e n s e ñ a r á los pueblos de E s p a ñ a , y que éstos, ha- t u r g a , que es a h o r a Andújar; san Segundo predi-
biendo destruido la idolatría, fundaron la cristian- có en Ávila; Crecifonte y Hesiquio en Berja, cer-
dad y p l a n t a r o n la religión, y m o s t r a r o n la orden ca de Almería, y en Carcosá, que a u n q u e no se
y forma que se h a b í a de tener en el culto divino, puede bien saber del todo dónde era, algunos la
y dedicaron las iglesias con su s a n g r e . Todo esto ponen cerca de Astorga. A estos santos los marti-
dice el p a p a en aquella epístola. rologios los n o m b r a n confesores, y el Misal y
P o r h a b e r sido estos siete santos obispos envia- Breviario de san Isidoro; otros los hacen m á r t i -
dos de los apóstoles san P e d r o y san Pablo, y ellos res, m a s no dicen n a d a de su m a r t i r i o . El papa
mismos h a n sido como apóstoles de toda E s p a ñ a Gregorio VII en aquella epístola que citamos dice
y maestros y predicadores del Evangelio, y tener- que dedicaron las iglesias con su s a n g r e , que es
les todos los cristianos de estos reinos tanta obli- decir que fueron m á r t i r e s . Escríbese que delante
gación: bien es que digamos lo q u e sabemos de de la iglesia de San Torcuato, que está en Guadix,.
ellos, sacándolo de los a u t o r e s eclesiásticos y de había u n a oliva puesta por su mano, que mila-
los s a n t o r a l e s antiguos y breviarios de a l g u n a s g r o s a m e n t e florecía y fructificaba el día de su
iglesias de E s p a ñ a . fiesta, con g r a n d e espanto de los gentiles. Y este
Aportaron estos siete obispos cerca de la ciudad santo tiene iglesia de su n o m b r e en Toledo, y en
de Guadix, que entonces l l a m a b a n Acci. Venían un pueblo cerca de Alcalá, que se llama San Tor-
cansados (como viejos) del camino, y r e p a r a r o n caz; su cuerpo está en un rico monasterio de san
en u n campo fresco y apacible, de donde envia- Benito, que se llama Celanova, cerca de la ciudad
ron a l g u n o s mozos á la ciudad p a r a que c o m p r a - de Orense, en Galicia. San Segundo tiene iglesia
sen y les trajesen a l g u n a comida. H a b í a aquel en Ávila, donde se tiene por cierto está su santo
día en la ciudad g r a n regocijo por cierta fiesta cuerpo, y es g r a n d e la devoción de aquella ciudad
que h a c í a n los gentiles á s u s falsos dioses, los p a r a con su santo apóstol y maestro; y h a s e a c r e -
cuales, viendo á aquellos mozos y conociendo por centado m á s después que D. Jerónimo María,
el traje que e r a n extranjeros y de otra religión, obispo de aquella ciudad, le edificó u n a s u n t u o s a
tuviéronlo por mal a g ü e r o , y temiendo que se capilla y se trasladó á ella su sagrado cuerpo. San
profanarían s u s fiestas, y s u s sacrificios se c o n t a - Cecilio tiene en G r a n a d a u n a insigne parroquia,
m i n a r í a n y se enojarían s u s dioses, pretendieron que á lo que se entiende siempre fué de cris-
maltratarlos; y los mozos, viendo su peligro, por tianos, aun en tiempo que los moros eran señores
no caer en él, comenzaron á r e t i r a r s e y volverse de la ciudad. De san Indalecio hay m u c h a memo-
por donde habían venido. Los de Guadix los s e - ria y devoción en Aragón, y en un lugar que l l a -
guían con ánimo de h a c e r l e s m a l , m a s el Señor m a n Piedrapisada fué hallado su cuerpo, a u n q u e
los libró con u n caso e x t r a ñ o . Había u n a puente otros dicen que de Almería fué llevado al m o n a s -
sobre el río, de piedra fuerte y antigua, y h a b i é n - terio de San J u a n de la P e ñ a , y la iglesia de B u r -
dola pasado los cristianos, al punto que los gen- gos le celebra fiesta el postrer día de abril, por
258 LA LEYENDA DE ORO DÍA 15
h a b e r s e llevado á aquella iglesia parte de s u s r e - SANTA DIMPNA, VIRGEN Y MÁRTIR-Para que se vea
liquias en tal dia. En Andújar, en tiempo del rey cuan poderoso es el a m o r ciego y las horribles
Sisebuto, se edificó un rico templo en el lugar del tinieblas en que están los gentiles sin la luz de
sepulcro de san Eufrasio, como se saca de san Cristo nuestro Salvador, y el espíritu y esfuerzo
Eulogio en el Apologético, que escribió de los que él da a u n á doncellas t i e r n a s y flacas p a r a
m á r t i r e s . El cuerpo de este glorioso santo está en defender su castidad y d e r r a m a r la s a n g r e por su
Galicia, en u n a iglesia de su nombre, en u n a amor, quiero escribir aquí la vida y m a r t i r i o de
m o n t a ñ a llamada Valdemao, cerca del monasterio s a n t a Dimpna, virgen y mártir; la cual fué de
de Samos, de la orden de san Benito, donde los esta m a n e r a :
monjes también tienen de sus reliquias y u n a c a - En la isla de H i b e r n i a , ó I r l a n d a , hubo u n rey
pilla de su advocación. gentil y poderoso, casado con u n a s e ñ o r a de e x -
Muchos y g r a v e s a u t o r e s escriben que estos tremada belleza, y por ésta y por otras b u e n a s
siete santos, antes de ser consagrados obispos y p a r t e s m u y querida de su marido. Tuvo el rey de
enviados de R o m a á E s p a ñ a por los santos a p ó s - la r e i n a su mujer u n a hija m u y parecida á la ma-
toles san P e d r o y san Pablo, h a b í a n sido d i s c í p u - dre en la belleza, que llamaron Dimpna, la cual
los y c o m p a ñ e r o s del apóstol Santiago acá en E s - c r i a r o n con g r a n d e regalo y cuidado. P e r o ella,
paña, y que volvieron á J e r u s a l é n con él, y en comenzando á tener edad y discreción, tuvo
después, hallándose en R o m a , fueron c o n s a g r a - conocimiento de Jesucristo, y se hizo cristiana, y
dos por obispos y enviados á E s p a ñ a , como p e r - le consagró su virginidad, menospreciando los bai-
sonas que ya tenían noticia y práctica de la gente les, s a r a o s y otros entretenimientos y vanidades
y tierra. Otros añaden á estos siete otros dos, lla- de la corte. Murió la r e i n a su m a d r e , y q u e r i é n -
mados Atanasio y Teodoro, que no salieron de dose el rey su padre c a s a r otra vez, puso los ojos
España, de los cuales Atanasio quedó por obispo en su m i s m a hija, pareciéndole que no había otra
de Zaragoza, y Teodoro por presbítero. En la h i s - mujer que en h e r m o s u r a con ella se pudiese com-
toria de Pelagio, obispo de Oviedo, que él escribió p a r a r . Luego con esta pasión tentó el ánimo de su
en tiempo del rey D. F e r n a n d o VI, se dice que hija con caricias y b l a n d u r a s , prometiéndole todo
los discípulos de Santiago fueron siete, n o m b r a - cuanto tenía si q u e r í a c a s a r s e con él. Cerró los
dos así: Galocero, Basilio, Pío, Crisógono, Teodo- oídos Dimpna á los silbos de aquella serpiente
ro, Atanasio y Máximo, que son n o m b r e s dife- venenosa, respondiendo que en n i n g u n a m a n e r a
r e n t e s de los siete p r i m e r o s ; nosotros referimos consentiría en cosa tan abominable; y como el
lo que estos autores dicen, sin poder afirmar con .rey porfiase con tanta instancia, y ella con no m e -
c e r t i d u m b r e cuál sea la verdad. Bien puede ser nor resistencia, finalmente el rey enojado le dijo
que los unos y los otros h a y a n sido discípulos del que de grado ó por fuerza ella había de ser su
santo apóstol, a u n q u e los p r i m e r o s m á s familia- mujer. Entonces ella, encomendándose de corazón
r e s , y los otros de los discípulos c o m u n e s . Pero al Señor, respondió á su padre que, pues así lo
volviendo á los santos obispos Torcuato y sus quería, le diese c u a r e n t a días de t é r m i n o , y los
compañeros, que fueron por los santos apóstoles atavíos y vestidos ricos y j o y a s que era m e n e s t e r
enviados á España, la fiesta de todos ellos j u n t o s p a r a que ella se aparejase y compusiese, y le fuese
se celebra á los 15 de m a y o . Y en este día los m á s a g r a d a b l e . Y él lo hizo todo con m u c h o g u s t o ,
pone el Martirologio romano, y el de Beda, Usuar- creyendo que y a su hija había mudado de p a r e c e r .
do y Adón. Ambrosio de Morales escribe que en Había en Hibernia á la sazón un sacerdote que se
un libro m u y antiguo y de letra gótica, que fué llamaba Gereberno, varón santo, que había sido
del insigne monasterio de San Millán de la Cogu- confesor de la r e i n a m u e r t a , y había bautizado á
lla, de la orden de san Benito, y ahora es de san Dimpna, y el que á ella y su m a d r e solía d a r el santo
Lorenzo el Real del Escorial, donde están los con- S a c r a m e n t o del altar. Con éste consultó D i m p n a lo
cilios de España, hay u n a breve m e m o r i a de que debía h a c e r en un caso tan h o r r e n d o y peli^
estos santos, con título, que la escribieron san groso, y el sacerdote de Dios le aconsejó que se
Julián y Félix, arzobispos de Toledo, y que allí h u y e s e de su padre por no cometer tan detestable
se dice en particular que trajeron consigo la for- maldad, y ofrecióse de a c o m p a ñ a r l a . Y así con él
m a y el orden de la misa que los apóstoles u s a - y con un criado de su p a d r e y su m a d r e , s e c r e t a -
ban; y que ellos se la dieron con lo d e m á s que de mente se embarcó, y por voluntad de Dios llegó
la doctrina apostólica habían sabido. Hacen m e n - á A m b e r e s , y de allí pasaron á u n a aldea por c a -
ción de estos santos, á más de los martirologios minos ocultos por no ser conocidos; y en un l u g a r
y autores que habernos referido en su vida, san allí cerca, limpiándose de las malezas y espinas
Isidoro y el Breviario toledano, donde hay un m u c h a s que había, labraron u n a casilla p a r a r e -
h i m n o sagrado en s u s alabanzas. cogerse y vivir desconocidos de todos, y estar se-
(P. Ribadeneira.) guros.
DÍA 15 MAYO 259
El rey estaba con g r a n deseo y gozo a g u a r d a n - do el clero y el pueblo de aquella comarca, deter-
lo el día de las bodas de su hija, y cuando supo m i n a r o n b u s c a r y h o n r a r los santos cuerpos, y
jue se había ido, como estaba embriagado con el cavando la tierra hallaron dos t u m b a s ó dos s e -
a n o del a m o r , no se puede fácilmente creer la pulcros de m á r m o l blanco m á s que la nieve (no
urbaeión que tuvo, dando gemidos y bramidos de habiendo en toda aquella tierra sino piedra tosca
sentimiento y furor. Determinó buscarla por su y negra), y p a r a que se entendiese que aquella
n i s m a persona y s a c a r l a de bajo de tierra do- obra no había sido h e c h a por mano de hombres,
quiera que estuviese. Buscóla por todo su reino y sino de ángeles. Los sepulcros de mármol eran
10 la halló, y acompañado de m u c h a gente pasó hechos con g r a n primor y arte, y no tenían n i n -
a mar, y ordenándolo así el Señor, llegó á A m - g u n a j u n t u r a , antes cada sepulcro parecía de u n a
Deres. Allí se detuvo a l g u n o s días, enviando por pieza, y en ellos estaban los dos cuerpos santos,
odas p a r t e s s u s criados y ministros p a r a d e s c u - el de la virgen y el del sacerdote. Con este m i l a -
Drir á su hija. Algunos de los criados llegaron á gro la gente comenzó á avivar más su fe y á d e s -
j n pueblo y posaron en un mesón, y queriendo p e r t a r m á s su devoción, y á c o n c u r r i r de todas
sagar al huésped lo que debían, le dieron cierta partes á aquel l u g a r p a r a impetrar del Señor salud
moneda de su tierra, y el huésped dijo: «Yo tengo y otras m e r c e d e s por intercesión de los santos, y
atrás m o n e d a s como ésta, y no sé lo que valen.» Dios se las concedía con liberal y larga mano.
Y p r e g u n t á n d o l e los criados de quién había r e c i - Después se llevó el cuerpo de san Gereberno á
aido aquellas m o n e d a s , respondió (sin saber la Jantes, y el de santa Dimpna quedó en Ghele, que
ü a u s a por que se lo p r e g u n t a b a n ) que u n a donce- fué el lugar de su martirio, y pasados algunos años
lla h e r m o s í s i m a que h a b í a venido de H i b e r n i a y el obispo de Cambray con toda la clerecía é i n -
m o r a b a allí cerca se las enviaba por las cosas de n u m e r a b l e m u c h e d u m b r e de pueblos trasladó
: o m e r que para ella le c o m p r a b a n . Luego e n t e n - su sagrado cuerpo de aquel sepulcro de m á r -
lieron los criados que aquélla era la hija del rey mol en u n a a r c a de oro y plata y piedras precio-
}ue b u s c a b a n , fueron allá y conociéronla, y v o l - sas, á los 15 de mayo, habiendo sido el día de
viendo con g r a n d e alegría al rey le avisaron dónde su martirio á los treinta días del mismo m e s .
sstaba su hija. Esta vez, cuando abrieron la t u m b a de mármol
El rey, como si r e s u c i t a r a de m u e r t e á vida, se en que estaba, hallaron sobre su cuerpo u n a rica
puso luego en camino con su gente; y hallando piedra colorada, en la cual estaba escrito Dimp-
i la santísima virgen le habló a m o r o s a m e n t e , con- na. Su vida escribió Pedro, canónigo de San A u t -
vidándola á celebrar las bodas y cumplir su deseo. berto de Cambray, y la t r a e Surio en su tercer
Estaba presente el santo sacerdote Gereberno, y tomo. Hace mención de ella el Martirologio ro-
'.ornó la m a n o y r e p r e h e n d i ó s e v e r a m e n t e al rey mano, y el cardenal Baronio en sus Anotaciones,
por aquella maldad, a u n q u e no tanto como él m e - y J u a n Molano en las que hizo al de Usuardo, y
recía. El cual, rabioso y furioso, con los otros en el índice de los santos de Flandes, donde dice
iriados suyos que allí estaban, a p a r t a n d o al santo que murió la s a g r a d a virgen por los años de 600,
sacerdote de D i m p n a , le hicieron pedazos. D e s - y que e n t r e los otros milagros que obra Dios por
pués t o r n ó á combatir y á dar m á s recios asaltos ella, p a r t i c u l a r m e n t e e c h a los demonios de los
i la virgen, a m e n a z á n d o l a de m u e r t e si no con- cuerpos por su intercesión, y que por esta causa
sentía; y como no la pudiese r e n d i r (no hallando la pintan con u n demonio atado, y que por h u i r
sntre s u s criados persona tan b á r b a r a que quisie- de la pronunciación d u r a de Dimpna m u c h o s la
se m a n c h a r s u s m a n o s con la s a n g r e de aquella llaman s a n t a Digna, por ser voz m á s blanda y
purísima virgen y ejecutar tan g r a n maldad), él suave.
mismo con s u s m a n o s cortó la s a g r a d a cabeza á ¿Quién leyendo lo que aquí queda escrito no se
su hija; y m u y contento porque se había vengado m u e v e y no se a d m i r a y conoce la flaqueza y m i -
de ella, como de cristiana y enemiga de s u s dioses, seria de los h o m b r e s , pues un hombre vino á tan
y desobediente y r e p u g n a n t e á su voluntad, se g r a n ceguedad y locura y á tan profundo abismo
volvió á su casa, dejando en el campo los s a g r a - de maldad, que siendo padre se quiso casar con
dos cuerpos de los m á r t i r e s p a r a que fuesen comi- su propia hija, y le dio la m u e r t e con s u s propias
dos de las aves y de las fieras. P e r o no permitió m a n o s p o r q u e no consintió? ¿Cómo se echa de ver
el S e ñ o r q u e fuesen tocados de las bestias, a u n q u e la s o m b r a de m u e r t e en que viven los gentiles, y
estuvieron a l g u n o s días así arrojados por el c a m - la l u m b r e del cielo de que gozamos los cristianos?
po; antes a l g u n o s m o r a d o r e s de aquella tierra, ¿El furor ó ímpetu con que son a r r e b a t a d o s los
movidos de piedad, los recogieron y e n t e r r a r o n hombres viciosos de s u s pasiones, y la fuerza,
en u n a cueva, en donde comenzó el Señor á mag- gracia y espíritu que nuestro Señor da á los s u -
nificarlos con m u c h o s y g r a n d e s milagros que yos para vencerlas? El cual adornó á esta santa
cada día obraba en aquel l u g a r . De lo cual, movi- virgen con el don de la castidad, inspiróla para
260 LA LEYENDA DE ORO DÍA 15
que se le dedicase, animóla p a r a que la defendie- copal, como en otra parte h e m o s dicho. Este s a n -
se, esforzóla p a r a que muriese por ella y por su to, permitiéndolo así nuestro Señor por s u s ocultos
fe; y, finalmente, la honró y glorificó, dándole se- juicios, ó bien para m o s t r a r c u a n poco son y p u e -
p u l t u r a labrada por m a n o s de ángeles, y victoria den los h o m b r e s dejados á su n a t u r a l , siendo y a
tan ilustre de los demonios, y esclareciéndola con viejo cedió al furor del rey de Córdoba M a h o m a d ,
tantos y tan diversos milagros. El sea bendito que perseguía á los cristianos, y ofreció n e g a r la
p a r a siempre, como autor y obrador de tan g r a n - fe. Humillado con esta caída, l e dio la m a n o n u e s -
des m a r a v i l l a s . A m é n . (P. Ribadeneira.) tro Señor para que, levantándose con esfuerzo, bo-
r r a s e el y e r r o pasado. Y así fué que como los mo-
SAN MANCIO, MÁRTIR—Portugal fué la patria de ros le e s t r e c h a s e n á d a r p r u e b a s de lo que h a b í a
este santo: educado en la piedad y temor de Dios, prometido, con nuevo espíritu de cristiano dijo
perseveró en tan santos propósitos, pues toda su que no cometería tal maldad, y que estaba resuel-
vida la ocupó en la contemplación de las cosas ce- to á desmentir con el corazón y con la o b r a la
lestiales. Los judíos, que tantas crueldades c o m e - flaqueza pasada. H e c h a relación del caso al juez,
tieron en E s p a ñ a al ver destruido su culto, deja- recibió tanto enojo que luego le m a n d ó degollar.
ron también sentir su indignación en Portugal, Ejecutóse la sentencia en mayo del año 855. Con
sacrificando algunos cristianos á su furor. E n t r e t a n t a aceleración escribió san Eulogio las actas
estas víctimas se c u e n t a Mancio, que sufrió el de este m a r t i r i o , que se le pasó advertir el día en
martirio en É v o r a en el siglo VI. q u e sucedió; sólo dice que fué por el tiempo en
que padecieron san A m a d o r y s u s c o m p a ñ e r o s
SAN ISIDORO, MÁRTIR—Patrón de los n a v e g a n t e s Pedro y L u i s , de quienes h a b l a m o s el mes pasado.
en los m a r e s de Grecia; es famoso este santo por Tampoco h a c e m e m o r i a del p a r a d e r o de su cadá-
los milagros que h a obrado en favor de los que le ver. P u e d e conjeturarse que fué echado al río,
invocan. D e r r a m ó su s a n g r e por la fe en la isla como lo e r a n entonces los de todos los m á r t i r e s .
de Chío, en cuya iglesia hay u n pozo en el cual Martín de R o a no puso este santo m á r t i r en el
dicen fué echado: de su a g u a acuden á beber mu- Breviario que la iglesia de Córdoba sigue desde el
chos enfermos p a r a c u r a r s e de s u s dolencias. Su a ñ o 1601, porque la licencia que dio el papa p a r a
martirio fué por los a ñ o s de 250, r e i n a n d o el e m - h a c e r oficio á los santos sólo se extendía á los que
perador Decio. estaban registrados en el Martirologio romano;
y no lo estaba el de san W i t e s i n d o , a u n q u e tenía
LOS SANTOS PEDRO, ANDRÉS, PABLO, Y DIONISIA, MÁR- la m i s m a autoridad de los demás de quien e s c r i -
TIRES.—Por los años 250 de Jesucristo, en las i n - bió san Eulogio, sólo por no h a b e r l e señalado el
mediaciones de L a m p s a c o , ciudad del Asia Menor, día de su m a r t i r i o . El c a r d e n a l Baronio, r e f o r m a -
cerca del Helesponto, fué preso d u r a n t e la p e r s e - dor del antiguo Martirologio romano, señaló a s a n
cución de Decio un joven llamado Pedro, a d m i r a - Witesindo en el día 15 de mayo, y dice R o a que
ble por s u s dotes de cuerpo y a l m a ; pero m u c h o lo hizo así movido de u n a representación q u e á la
m á s por su fe y por su virtud. Conducido á p r e - s a n t a sede hizo el venerable clérigo cordobés J u a n
sencia de Óptimo, procónsul de Asia, resistió del Pino. P e r o esta corrección no tuvo efecto, fue-
todos los halagos y a m e n a z a s , y aquél mandó se por olvido del c a r d e n a l , ó por otra causa. Lo
que lo pusiesen en una especie de tortura, y que cierto es que en Córdoba no se le h a c e fiesta como
extendido y a m a r r a d o sobre la m á q u i n a se fuesen á los otros m á r t i r e s de la persecución s a r r a c e n a .
g r a d u a l m e n t e q u e b r a n t a n d o s u s huesos, á m e -
dida que iba aquélla tomando movimiento. El SAN SIMPLICIO, OBISPO-Lo fué de F a u s i n a , hoy
m á r t i r sufrió el suplicio con imponderable resig- T e r r a n o v a , en Cerdeña. En tiempo del e m p e r a d o r
nación, y viendo el tirano su inflexible constancia Diocleciano, en el año 304, fué llamado á la p r e -
le mandó cortar la cabeza. Después de ejecutado sencia del prefecto, y h a b i e n d o contestado con va-
este suplicio, y al irse el procónsul á T r o a s , c i u - lentía que él era cristiano, y que los dioses de los
dad de Frigia, fueron presos por su orden Andrés, romanos eran unos vanos s i m u l a c r o s , causó á los
Pablo y Dionisia, y habiéndose manifestado tan presentes tanta indignación la entereza del santo,
constantes en su fe como el santo anterior, les que el mismo prefecto tomó u n a lanza y le pasó de
atormentaron también con horribles suplicios, de p a r t e á parte, m u r i e n d o luego coronado con la
los cuales les sacó el cielo con vida, y ú l t i m a m e n - gloria de los m á r t i r e s .
te m u r i e r o n degollados.
LOS SANTOS CASIO, VICTORINO, MÁXIMO, Y OTROS COMPA-
SAN WITESINDO, MÁRTIR—Fué W i t e s i n d o de tierra ÑEROS, TODOS MÁRTIRES—Convertidos á la fe por u n
de Cabra, villa antigua y noble de Andalucía, que sacerdote enviado de R o m a á las Galias, d e r r a m a -
en lo antiguo se llamó E g a b r o , y tuvo silla e p i s - ron su s a n g r e en A u v e r g n e , en el año 261.
DÍA 16 MAYO 261
SAN GENEBRARDO, Ó GEREBERNO, PRESBÍTERO Y MÁRTIR. vio á la clara en el glorioso cuerpo del bendito san
—Santo sacerdote irlandés, decapitado por unos P e r e g r i n o , por cuyos méritos se sirva su Majes-
asesinos. tad darnos la gloria. Amén.

Día 1© SAN JOAN NEPOMUCENO, SACERDOTE.-San J u a n Nepo-


muceno tomó este segundo n o m b r e de Nepomuk,
SAN PEREGRINO, OBISPO Y MÁRTIR—San P e r e g r i n o , l u g a r de Bohemia, donde nació en el año de 1330.
sacerdote y ciudadano r o m a n o , fué ordenado de F u é estimado de s u s padres como un don del
obispo y enviado por san Sixto, papa, á F r a n c i a , cielo, ya porque le consiguieron del Señor por
á predicar el Evangelio y fe de Jesucristo en com- intercesión de la Virgen santísima cuando se h a -
pañía de Marcos, sacerdote, Concordio, diácono, llaban en u n a edad m u y adelantada, ya porque
Joviniano, subdiácono, y J a n u a r i o , lector. L l e g a - habiendo caído en una enfermedad m u y peligrosa,
ron á Marsella y de allí fueron á León, y al fin á mientras era a ú n muy niño, fué milagrosamente
A u x e r r e , a n t i g u a m e n t e llamada Altisiodoro. P r e - preservado de la m u e r t e que tenía ya cercana,
dicaron todos en todas estas tierras, y especial- por medio de un voto que hicieron de consagrarle
mente en A u x e r r e , donde convirtieron m u c h a s á Dios y al culto especial de la Reina del cielo, si
almas y edificaron u n a iglesia. Después san Pere- salía libre de aquella enfermedad; y por esta causa
grino se fué á I t e r a n o , donde le prendió un juez fué el santo devotísimo en toda su vida de la V i r -
porque predicaba el santo Evangelio, el cual le gen santísima. Habiendo hecho los primeros e s -
envió preso á u n l u g a r llamado Bangiaco. En este tudios de h u m a n i d a d en u n a ciudad c e r c a n a á
tiempo el e m p e r a d o r Adriano llegó á Iterano, y Nepomuk, pasó á la ciudad de P r a g a , capital del
presentáronle á san P e r e g r i n o . El e m p e r a d o r le reino de Bohemia, p a r a estudiar en la u n i v e r s i -
procuró a t r a e r á la adoración de s u s falsos dioses; dad, que allí poco antes había fundado el empera-
mas viendo que e r a en vano, p o r q u e mientras m á s dor Carlos IV, las ciencias m a y o r e s de teología y
le persuadía m á s firme estaba en la fe, lo hizo sagrados cánones, y con el vivo ingenio y r a r o
a t o r m e n t a r c r u e l í s i m a m e n t e , h a s t a que, ya cansa- talento de que Dios le había dotado, é incesante
do, lo mandó degollar, y que su cuerpo fuese echa- aplicación, salió en a m b a s m u y docto y a p r o v e -
do á las fieras; lo cual se ejecutó al instante, y el chado. P e r o lo m á s particular fué que en medio
invictísimo m á r t i r dio su g a r g a n t a al cuchillo y de los m u c h o s peligros á que suele estar expuesta
su bendita a l m a á la gloria. Estuvo su glorioso la juventud en las universidades, á las que c o n c u -
cuerpo m u c h o s días expuesto á las fieras, sin que r r e m u c h o n ú m e r o de estudiantes, se conservó
n i n g u n a le tocase, h a s t a que por amonestación de J u a n puro é inocente, creciendo cada día en el
un ángel lo tomó u n l a b r a d o r cristiano y lo puso santo temor de Dios, que es la base y fundamento
sobre su c a r r o , y guiándolo el m i s m o ángel desde de la sabiduría de un cristiano, y sin el cual todos
la media noche h a s t a reir el alba, lo llevó á San los demás conocimientos no sirven sino p a r a hin-
Dionisio, cerca de P a r í s , donde fué con g r a n v e - c h a r el espíritu y p a r a hacer al h o m b r e más a b o -
neración recibido, porque al llegar se tocaron las minable á los ojos de Dios. Acordándose del voto
c a m p a n a s , y los monjes de aquel monasterio oye- que s u s padres habían hecho de c o n s a g r a r l e al
ron u n a voz del cielo que les m a n d a b a salirlo á Señor, quiso en todo caso cumplirle, y á este fin
recibir, como lo hicieron; y puesto en u n a caja de solicitó y consiguió ser admitido en el clero de la
plata, con g r a n veneración y devoción fué s e p u l - iglesia de P r a g a , y en este estado condujo u n a
tado, y resplandece en milagros. Padeció martirio vida tan virtuosa, que mereció ser promovido á
á 16 de mayo (día en que la Iglesia celebra su las s a g r a d a s órdenes, y finalmente al sacerdocio.
fiesta), año del Señor de 330. Escribieron su vida Este sublime carácter sirvió al santo de estímulo
y martirio Beda, U s u a r d o , Adón, Vincencio, lib. x, y de incentivo para dedicarse con m u c h o fervor á
c. 119; san Antonino, p a r t e I, tít. v n , c. 5; Pedro promover la gloria de Dios y la salvación de las
de Natalibus, lib. v, c. 5; Sanctoro, el Martirolo- almas con los ejercicios propios de este estado,
gio romano, y Baronio en s u s Anotaciones. s i n g u l a r m e n t e con la práctica de predicar la pala-
Cuan g r a n d e sea la misericordia de n u e s t r o bra de Dios, para la cual le había concedido el
g r a n Dios, déjase fácilmente conocer, porque no cielo un don y u n a gracia particular. Como en el
hay obra s u y a 6 n que no resplandezca; pero donde ejercicio de este sagrado ministerio no tenía N e -
g r a n d e m e n t e campea es en el cuidado que tiene pomuceno otra m i r a que la de a y u d a r á s u s
en que sean v e n e r a d a s las reliquias de s u s siervos, prójimos y cooperar con todas s u s fuerzas á la
g u a r d á n d o l a s de las fieras, brutos y aves de r a p i - conversión de los pecadores y á la santificación
ña, enviando sus ángeles p a r a q u e las asistan, de las almas redimidas con la s a n g r e de Jesucris-
acompañen y guíen al l u g a r que su Majestad las to, que es el fin único de la predicación evangéli-
tiene ya señalado p a r a su culto; todo lo cual se ca, cuidaba poco de h e r m o s e a r s u s discursos con
TOMO II 34
262 LA L E Y E N D A DE ORO DÍA 16
vanos a d o r n o s de la elocuencia h u m a n a , antes se replicar, disimuló por entonces el resentimiento
valía de palabras sencillas adaptadas á la c a p a c i - qu,e había concebido; pero no pasó m u c h o tiempo
dad del vulgo, con las cuales proponía al pueblo que, volviéndosele á excitar el mismo deseo, buscó
las verdades m á s esenciales de n u e s t r a religión, modo con que h a c e r v e n i r al santo á palacio, en
las explicaba con claridad, y e x h o r t a b a á s u s la ocasión que pensó ser más o p o r t u n a p a r a la
oyentes con g r a n d e eficacia y suavidad de espíritu ejecución de s u s inicuos designios, y volvió á
á a b r a z a r l a s y p r a c t i c a r l a s , insistiendo ordinaria- a m e n a z a r l e con m a y o r fuerza q u e la p r i m e r a vez
mente en la necesidad de h a c e r penitencia p a r a p a r a que le manifestase los secretos que en la
conseguir la e t e r n a salvación. confesión le descubría la emperatriz; y hallando
Luego se extendió por todas partes la fama de al santo s i e m p r e más firme y constante en d e s -
este v e r d a d e r o predicador del santo Evangelio: e c h a r s u s sacrilegas d e m a n d a s , llamó a l g u n o s s o l -
corrían á oirle i n n u m e r a b l e s gentes, y a u n hasta dados de su guardia, q u e tenía siempre prontos
el mismo Venceslao, que había sucedido en el im- p a r a ejecutar s u s órdenes crueles, con los que re-
perio á su padre Carlos IV, era uno de s u s c o n t i - p u g n a b a n á s u s injustos preceptos,, y les entregó
n u o s oyentes. A u n q u e el santo se hallaba provisto la persona del santo p a r a que en las interiores
de u n a canonjía en la iglesia metropolitana de piezas de palacio lo a t o r m e n t a s e n y apaleasen con
P r a g a , y fué nombrado después por el rey V e n - el m á s fiero furor. Ellos, despojados de toda p i e -
ceslao para su primero capellán ó limosnero, j a - dad, ejecutaron con todo rigor la orden del e m p e -
m á s quiso dejar el ministerio de la predicación, rador, y el siervo de Dios sufrió con tan g r a n d e
viendo que por una particular bendición de Dios paciencia aquel tormento, que j a m á s abrió la boca
s u s s e r m o n e s producían m u c h o fruto en beneficio p a r a quejarse, invocando solamente a l g u n a s veces
de las almas. Habiéndole nombrado el e m p e r a d o r e n t r e sus acerbos dolores los dulcísimos n o m b r e s
p a r a los principales obispados de Bohemia que de Jesús y de M a r í a : por fin, después que los m i -
fueron vacando, n u n c a quiso admitir n i n g u n o de nistros de la crueldad estuvieron cansados de m a l -
ellos ni tampoco aceptar u n a de las ricas y h o n o - tratarle, le dejaron ir libre, cubierto de c o n t u -
ríficas abadías á que le n o m b r a b a Venceslao: tan siones y h e r i d a s . El santo ofreció á Jesucristo
g r a n d e era su desinterés y su h u m i l d a d . Pero crucificado los dolores que había padecido, y le
a u n q u e logró n u e s t r o santo librarse del gravísimo dio las gracias de h a b e r s e dignado h a c e r l e p a r t i -
peso del obispado, no pudo eximirse del cargo de cipante del cáliz a m a r g o de su pasión, por u n
confesor y director espiritual de la emperatriz doña motivo tan santo como era c o n s e r v a r ilesa la
J u a n a , mujer del referido Venceslao, porque fue- fidelidad de su sagrado ministerio; se hizo c u -
ron tan fuertes y eficaces las instancias que esta r a r las llagas con todo el secreto posible, y j a -
buena princesa le hizo p a r a que lo admitiese, que m á s manifestó á persona a l g u n a el mal trato y
por último hubo de d a r su consentimiento, y este ultrajes que había recibido del bárbaro e m p e -
cargo, como a h o r a veremos, le ocasionó m u c h o s rador. Así que estuvo curado continuó en p r e -
trabajos, y finalmente el martirio. dicar al pueblo la palabra de Dios en la iglesia
P o r q u e el e m p e r a d o r Venceslao, siguiendo s u s metropolitana de P r a g a , lo que hacía entonces
depravadas inclinaciones, se abandonó á la lujuria a u n con m a y o r fervor de espíritu que a n t e s , pues
y á la crueldad, y llegó al frenesí de dejar poseer llevaba y a sobre su c u e r p o , á semejanza del após-
su corazón de u n a ciega pasión de celos contra la tol san Pablo, las llagas de Jesucristo y las g l o -
emperatriz su consorte, y de u n loco deseo de s a - riosas señales de su apostólico ministerio. Solía
ber los secretos de su corazón, que descubría á su predicar todas las dominicas del año, y p r e d i c a n -
confesor cuando recibía el s a c r a m e n t o de la p e - do en u n a de ellas, que fué la t e r c e r a después de
nitencia. A este efecto hizo l l a m a r á san J u a n Ne- la P a s c u a , explicando las palabras que dijo Cristo
pomuceno, y ya con lisonjas, ya con promesas, ya á los apóstoles: Modicum et videbitis me: et ilerum
también con a m e n a z a s , deseaba saber lo que h a - modicum, et non oidevitis, quia vado ad Patrem;
bía oído de su boca á la emperatriz en la confe- habló con bastante claridad de su c e r c a n a m u e r -
sión. Se horrorizó el santo al oir u n a d e m a n d a tan te, de la cual se puede c r e e r que h a b r í a recibido
sacrilega, y con u n a libertad y espíritu apostólico u n a particular revelación de Dios nuestro S e ñ o r .
representó al e n g a ñ a d o príncipe el e n o r m e exceso En efecto: éste fué el último sermón, porque h a -
á que su furiosa pasión lo trasportaba, la indispen- biendo ido algunos días después á visitar u n a
sable obligación que tenía de sacrificar mil vidas imagen de la Virgen santísima, que con g r a n d e
antes que h a b l a r de semejantes m a t e r i a s oídas en devoción y concurso del pueblo se v e n e r a b a en la
confesión, y de q u e b r a n t a r el s a g r a d o sigilo que ciudad de Boleslabia, tal vez para implorar su po-
por ley divina y h u m a n a debía c o n s e r v a r inviola- derosa intercesión en el i n m i n e n t e peligro en que
ble. Venceslao quedó algún tanto atónito con esta se hallaba, así que al anochecer volvió á P r a g a ,
fuerte representación del santo, y no sabiendo qué fué visto del e m p e r a d o r Venceslao, que estaba en
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el balcón de su palacio, é inmediatamente lo hizo vieron caer en ella invocaron en su socorro al
llamar, mandándole que fuese al instante á verse glorioso san J u a n Nepomuceno; sacáronla des-
con él. Obedeció p r o n t a m e n t e el santo sacerdote, p u é s de bajo de la s e g u n d a rueda del molino, y la
y así que compareció delante de él le volvió á i n - n i ñ a no dio señal a l g u n a de vida; pero invocando
timar con toda resolución le manifestase lo que siempre al patrocinio de san J u a n , la llevaron á
sabia por confesión de la conciencia de la e m p e - u n a casa c e r c a n a , donde echó el a g u a que había
ratriz, amenazándole que en caso de persistir en tragado, y recobrando los sentidos se halló libre
su negativa lo h a r í a e c h a r al momento al río y de toda lesión y e n t e r a m e n t e b u e n a y sana.
morir ahogado en el a g u a . El santo dio intrépida-
mente la respuesta a c o s t u m b r a d a , reprendiendo SAN UBALDO, OBISPO Y CONFESOR.—Gubio, ciudad de
al sacrilego príncipe su inicua d e m a n d a ; por lo la Italia, vio nacer á este santo, y el seminario de
que enfurecido el e m p e r a d o r m a n d ó que atado de la misma v i o también con asombro los g r a n d e s
pies y m a n o s fuese echado al río Moldava, que progresos que hizo así en las letras s a g r a d a s
pasa por medio de P r a g a , como en efecto fué eje- como en las profanas, dedicándose con mayor
cutado con todo secreto en la oscuridad de la n o - esmero á las primeras, llamando principalmente
che. Se intentaba con esta diligencia m a n t e n e r su atención el estudio de la s a g r a d a E s c r i t u r a . Sus
oculto el delito; pero el Señor quiso h a c e r patente vastos conocimientos junto con la nobleza de su
á todos la gloria de su siervo, porque por m u c h a s c u n a y las bellas circunstancias de que estaba
noches se vieron a l g u n a s a n t o r c h a s encendidas, adornado, excitaban el deseo de varios padres de
que prodigiosamente d i s c u r r í a n sobre el río, las familia de enlazar con él a l g u n a de s u s hijas; m a s
cuales después q u e d a b a n p a r a d a s en un cierto como Ubaldo abrigase en su corazón otros s e n -
l u g a r . P o r esto, discurriendo que esta maravilla timientos, se negó á ello, haciendo voto perpetuo
contenía algún misterio, buscaron lo que allí h a - de castidad. Emprendió la c a r r e r a eclesiástica, y
bía, y hallaron el c a d á v e r de n u e s t r o glorioso en ella se distinguió por s u s virtudes, por m a n e r a
m á r t i r , al cual los canónigos de la metropolitana, que cuando canónigo estimuló con su ejemplo á
animados con este celestial prodigio, sepultaron los d e m á s compañeros á e m p r e n d e r con m á s a r d o r
con la m a y o r pompa en su iglesia catedral, nada la c a r r e r a de la perfección, teniendo el consuelo
temiendo la i r a del e m p e r a d o r . El Señor se dignó de ver restituida á su antigua p u r e z a la discipli-
i l u s t r a r á su invencible m á r t i r con m u c h o s m i l a - n a a n t i g u a de la Iglesia. Deseoso de pasar la vida
gros, de los cuales aprobó la s a n t a sede los s i - en retiro r e n u n c i ó su dignidad, viviendo en un
guientes p a r a su beatificación y canonización. monasterio de solitarios, no m u y lejos de su pa-
El primero fué el de la incorrupción de su l e n - tria; m a s el Señor, que le tenía destinado para que
gua, p u e s habiendo estado sepultada debajo de brillara en la Iglesia á m a n e r a de resplandeciente
t i e r r a j u n t a m e n t e con el cuerpo p o r espacio de a n t o r c h a , permitió fuese elegido obispo en 1129.
trescientos años, cuando se reconoció j u r í d i c a - De nada le sirvieron las e x c u s a s que alegó para
mente fué hallada i n c o r r u p t a y como si fuera viva. no c a r g a r con el peso del obispado, siendo c o n -
El segundo sucedió en la m i s m a s a g r a d a len- sagrado obispo de Gubio por el mismo papa Ho-
gua, porque habiendo sido presentada al cabo de norio II. Desde entonces resplandeció m u c h o m á s
seis a ñ o s del reconocimiento ya referido á los j u e - en la virtud, y especialmente dio ejemplos de
ces delegados de la silla apostólica, de r e p e n t e con m a n s e d u m b r e , caridad y modestia, señalándose
un nuevo prodigio se entumeció y mudó el color por su celo en favor de las a l m a s . Cuan a g r a d a -
que tenía algo oscuro en u n color de p ú r p u r a . bles eran al Señor las virtudes de Ubaldo lo dio
El tercero sucedió con u n a mujer llamada A n a el cielo á e n t e n d e r concediéndole el don de m i l a -
T e r e s a , la cual seis meses h a b í a que tenía el b r a - g r o s , que empleaba en beneficio de s u s semejan-
zo izquierdo g r a v í s i m a m e n t e baldado, seco y m u y tes. Su salud empezó á debilitarse, y conociendo
encogido; pero invocando al glorioso san J u a n se acercaba su última h o r a exhortó desde el p u l -
Nepomuceno al punto quedó perfectamente c u - pito á s u s ovejas, y luego entregó su a l m a al
rada. Señor, que fué el día 16 de mayo de 1160. C a n o -
El cuarto lo obró el santo con u n a n i ñ a de seis nizóle el papa Celestino II en 1492.
años y seis meses de edad, llamada Rosalía H o -
dark: esta niña cayó c a s u a l m e n t e en un río, lla- EL BEATO GIL, CONFESOR.—Maravilloso Dios en s u s
mado W a t a v a , llevándola la corriente h a s t a la santos, según nos dice el real profeta, quiso serlo
canal de u n molino, donde el ímpetu del a g u a la particularmente en el beato Gil, p a r a que brillase
estrelló en la p r i m e r a r u e d a de él; y habiendo pa- en él su divina misericordia, en tiempo que se
sado debajo de ella y de la s e g u n d a , permaneció hallaba precipitado en u n caos de los vicios más
allí por espacio de media h o r a . Estuvo la n i ñ a e n o r m e s . Nació este héroe v e r d a d e r a m e n t e p o r -
u n a h o r a s u m e r g i d a en el a g u a : las gentes q u e la tentoso en uno de los pueblos do la provincia d e
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P o r t u g a l , llamado Vaozela, y fueron s u s p a d r e s ron éstos á Gil las leyes y condiciones que e r a
D. Rodrigo Valladares y D . T e r e s a Gelia ó E p i -
a
preciso observasen los que q u e r í a n ser discípulos
dia, a m b o s m u y distinguidos en aquel país, así de aquella escuela, e n t r e las que era uno de s u s
por su calificada nobleza como por el g r a n d e principales establecimientos h a c e r carta de vasa-
empleo que tenía Rodrigo en el servicio del rey llaje al demonio escrita con su propia s a n g r e .
D. S a n c h o el I. Aplicáronse éstos con el m a y o r Ejecutó el perdido joven el infame i n s t r u m e n -
e s m e r o en d a r á Gil u n a educación tan propia de to, y habiendo c u r s a d o por espacio de siete a ñ o s
su piedad como de su ilustre nacimiento, y h a - el estudio de aquellas p e r v e r s a s artes, instruido
biendo manifestado desde luego unos talentos en ellas á satisfacción de s u s maestros, tuvo per-
e x t r a o r d i n a r i o s , quisieron que estuviese en la u n i - miso p a r a practicarlas donde le pareciese. Quiso
versidad de Coímbra bajo la e n s e ñ a n z a de los que P a r í s fuese el teatro de s u s p r i m e r a s h a b i -
célebres maestros que r e g e n t a b a n las cátedras de bilidades, y conduciéndose á aquella capital se m e -
aquella célebre academia. Hizo Gil g r a n d e s p r o - reció en breve tiempo los aplausos de los doctos
gresos dentro de m u y breve tiempo en la latinidad y de los i g n o r a n t e s , admirándose todos al ver los
y en la filosofía, y enamorado el rey Sancho de la maravillosos efectos que obraba en la medicina.
habilidad y de la expedición del ilustre joven, Continuó Gil la profesión a l g u n o s años lleno de
proveyó en él varias piezas eclesiásticas, cuya vanagloria y de considerables riquezas, h a s t a que
c a r r e r a abrazó, no con el objeto ni con la rectitud llegó el tiempo en que Dios por su infinita miseri-
que exigía el estado, antes bien fué el escándalo cordia quiso c o n m u t a r en vaso de elección al que
del pueblo por s u s abominables desórdenes. lo era de contumelia por uno de aquellos p r o d i -
Quiso Gil dedicarse por u n a v a n a curiosidad al giosos medios de su adorable Providencia. E s t u -
estudio de la medicina, y para i n s t r u i r s e perfec- diaba Gil en cierto día en su biblioteca, y cuando
tamente en esta ciencia determinó pasar á P a r í s , estaba m á s engolfado en la especie, se le apareció
donde la e n s e ñ a b a n los m á s hábiles facultati- un h o m b r e de t e r r i b l e aspecto á caballo, con u n a
vos. Comenzó á p e n s a r en el camino sobre los lanza en la m a n o en a d e m á n de acometerle, quien
medios de adelantarse en la facultad á todos los le dijo con u n a voz espantosa: «Muda de vida,
h o m b r e s m á s sabios de su tiempo, sin tener la muda de vida.» Asustóse con la visión el famoso
m e n o r r e p u g n a n c i a en adoptar toda clase de ma- médico; pero como la relajación de s u s costum-
las a r t e s , con tal que consiguiese s u s i n t e n c i o - bres le tenía trastornado el entendimiento, c r e -
n e s . Valióse el demonio de esta resolución .para yendo que sería a l g u n a ilusión de su a c a l o r a d a
a c a b a r de perder á u n joven que y a tenía preso fantasía, siguió con s u s mismos vicios. P a s a d o
con la c a d e n a de los vicios, y j u n t á n d o s e con él algún tiempo volvió á p r e s e n t a r s e el mismo caba-
en el camino en traje de pasajero, comenzó á ex- llero a r m a d o estando Gil en su librería, y con voz
plorar en las conversaciones familiares que tuvo m á s formidable le repitió por tres veces: «Muda
con el desgraciado mozo el fin que le llevaba á de vida, pues de lo contrario te daré muerte;» y
P a r í s . No tuvo r e p a r o Gil en manifestar todas s u s dicho esto le hirió algún tanto con la lanza en el
ideas al enemigo de la salvación, quien, d e s a p r o - pecho.
bándolas e n t e r a m e n t e , le dijo que no tenía n e c e - Creyó Gil que había penetrado la h e r i d a h a s t a
sidad de a u s e n t a r s e tan lejos de su patria p a r a lo íntimo del corazón, según la viveza del dolor
conseguir s u s deseos, cuando podía lograrlos más que tuvo; mas siendo este efecto de la divina g r a -
cerca, puesto que en la ciudad de Toledo e n s e - cia, que le movía al a r r e p e n t i m i e n t o de s u s desór-
ñ a b a n ciertos hábiles m a e s t r o s u n a s artes casi denes, comenzó á c l a m a r bañado en tierno llanto:
divinas, por las que penetraban los h o m b r e s los «Yo, Señor, m u d a r é de vida; pero te r u e g o por tu
m á s ocultos secretos de la n a t u r a l e z a y de la m e - infinita misericordia m e perdones el no h a b e r
dicina, y obrando por aquel estudio cosas m a r a v i - obedecido á tu p r i m e r llamamiento.» E r a aquel
llosas se hacían dueños de las personas y de s u s auxilio uno de los eficacísimos que Dios por su
bienes; añadiéndole que si le a g r a d a b a la p r o p o - infinita bondad confiere á los pecadores m á s o b s -
sición, le a c o m p a ñ a r í a h a s t a ponerle en el mismo tinados; y correspondiendo Gil con fidelidad á la
sitio donde se e n s e ñ a b a n aquellas ciencias con vocación del cielo, quemó todos los libros de su
un profundo secreto. Quedó Gil suspenso por a l - magia, y dejando á P a r í s se dirigió á su patria con
gún tiempo; pero como su ánimo no era otro que firme resolución de e n m e n d a r s u s y e r r o s . Cayó
lograr el fin de s u s vanos deseos, a u n q u e fuese á en el camino en u n a enfermedad g r a v e , nacida
costa de los medios m á s ilícitos, admitió desde del t e r r o r y de la tristeza que ocupó á su espíritu,
luego la oferta. Conducidos a m b o s á Toledo, se meditando sobre s u s deórdenes; pero no por eso
entraron en u n a cueva espantosa, donde ciertos dejó el buen proposito.de su s i n c e r a conversión.
h o m b r e s perdidos e n s e ñ a b a n las abominables Pasó de camino Gil por la ciudad de Palencia,
disciplinas que les sugirió el infierno: manifesta- cuando los hijos de santo Domingo de Guzmán se
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hallaban en la o b r a de su convento; y edificado se entregó á u n a penitencia sin límites, trayendo
de ver trabajar en la fábrica á unos h o m b r e s r e - siempre ceñidas sus c a r n e s con una cadena de
ligiosos, distinguidos por su estado y por su c a - h i e r r o , la que h a s t a hoy se conserva en el mismo
rácter, como si fuesen unos pobres jornaleros, convento p a r a perpetua m e m o r i a de sus rigorosas
concibió g r a n d e s deseos de a b r a z a r el instituto, austeridades.
movido del h u m i l d e y edificante ejemplo de s u s Lo que sobre todo afligía á Gil era la m e m o r i a
profesores. Hizo u n a confesión general con el de la escritura de vasallaje que firmó al demonio
prior, manifestando en ella clara y distintamente con su propia s a n g r e : teníale esta p e n a en u n a
las execrables maldades de su vida; pidió la abso- inquietud continua, y conociendo que el medio
lución bañado en t i e r n a s lágrimas, y concluido m á s poderoso p a r a rescindir aquel infame i n s t r u -
aquel acto rogó al superior que se dignase a d m i - mento era el r e c u r s o al poderoso patrocinio de la
tirle entre los individuos de su comunidad, bajo santísima Virgen, se postraba con frecuencia ante
el supuesto de no s e r otro su objeto que el de d a r u n a prodigiosa imagen de la Señora, que estaba
al Señor satisfacción por medio de aquel orden en la capilla ó capítulo del convento, y anegado
de penitencia. No quiso el prior d e s p r e c i a r l a oca- en tiernas l á g r i m a s rogaba, instaba y suplicaba
sión q u e se le p r e s e n t a b a de lograr p a r a Dios u n a c o n t i n u a m e n t e á la M a d r e de pecadores que se
a l m a v e r d a d e r a m e n t e a r r e p e n t i d a , y recibiéndole dignase interceder con su santísimo Hijo, á fin de
en su comunidad con a n u e n c i a de los demás r e l i - que le librase de tan terrible tormento.
giosos, desde el momento que vistió Gil el santo Bien conoció el demonio los efectos que habían
hábito dio p r u e b a s tan concluyentes de su voca- de producir las fervorosas oraciones y las a s o m -
ción, que se persuadieron todos que dentro de brosas penitencias del siervo de Dios, afianzado
breve tiempo sería u n o de los o r n a m e n t o s más en la protección de la santísima Virgen; y p a r a
decorosos del instituto dominicano. En efecto: su impedirlos se valió de cuantos géneros de t e n -
devoción, su fervor, su humildad, su obediencia, taciones pudo discurrir su refinada malicia: puso
su pobreza y su penitencia fueron el asombro de en ejercicio todas las a r m a s de la sensualidad,
los más ancianos religiosos, los que no pudieron insultos de la imaginación, torpezas del enten-
menos de a d m i r a r como prodigios de la divina dimiento y rebeldías de la carne; atormentábale
gracia los progresos que hacía Gil en el noviciado. con temerosos aullidos, con gritos horribles, con
Causan admiración los artificios de que se valió visiones espantosas y con fastamas e x t r a o r d i -
el enemigo de la salvación p a r a s e p a r a r l e de su narias; pero queriendo Dios probar á un mismo
buen propósito; pero siempre constante y siempre tiempo la virtud y la paciencia de su siervo,
firme Gil en la vocación, triunfó de los enemigos y confundir la malignidad del espíritu de las
inseparables que le atacaron con los m á s activos tinieblas, le permitió que le maltratase de d i -
movimientos. Las pasiones, que se habían e s t r a - ferentes m a n e r a s . Siete años sufrió Gil como
gado tan desenfrenadamente en el siglo, se a m o - otro pacientísimo Job este tropel de combates;
tinaron con sediciosa violencia, viéndose r e p r i - pero viendo el enemigo que de n a d a aprove-
midas en la religión; los apetitos habituados á s a - chaban semejantes ardides, hizo el último recurso
ciar s u s gustos lucharon fuertemente p a r a a t r a e r l e tentándole sobre desesperación. Reiteraba Gil en
al abismo de s u s desórdenes; pero el siervo de cierta ocasión s u s súplicas á la Reina de los ánge-
Dios supo r e p r i m i r con tanta prontitud s e m e j a n - les, y acometiéndole los demonios, llenos de fu-
tes movimientos con el rigor de s u s penitencias, riosa rabia, le dijeron que se c a n s a b a en vano,
con la frecuente mortificación de los sentidos y pues habiendo r e n e g a d o de Jesucristo por medio
con la oración continua, que aun a n t e s de a c a b a r - de un i n s t r u m e n t o firmado con su s a n g r e , e r a
se el año del noviciado logró t e n e r rendidas á la irremisible su delito, por el cual estaban para él
s e r v i d u m b r e de la razón todas s u s pasiones. c e r r a d a s las p u e r t a s del cielo. Consternó al siervo
Hizo su solemne profesión, y reiterando los fir- de Dios un ataque tan cruel pintado con los colo-
mísimos propósitos q u e le trajeron á la religión, ridos m á s vivos por el demonio; y puesto en m o r -
puede decirse con verdad que cumplió perfecta- tales congojas se llegó á la imagen de la santísima
mente las p r o m e s a s que hizo á Dios en aquel acto Virgen, y a r r a n c a n d o lastimosos suspiros de lo
en el discurso de su c a r r e r a . Enviáronle los supe- íntimo del corazón, la habló de esta suerte: « M a -
riores al convento de S a n t a r é n , poco distante de dre clementísima, consolad á quien implora vues-
su patria, u n a de las casas m á s célebres de la tra, piedad en el mayor conflicto, y mostrad e m -
orden, así por su observancia r e g u l a r como por busteros á los padres de la m e n t i r a , que solicitan
el concurso de m u c h o s varones esclarecidos en que desconfíe de v u e s t r a g r a n d e misericordia.»
ciencia y en santidad que vivían en ella; y que- Quiso la Señora consolar á su fidelísimo siervo,
riendo Gil dar á Dios satisfacción de s u s e n o r m e s dándole un testimonio nada equívoco de s u s acos-
delitos á la vista de aquellos religiosos ejemplares, t u m b r a d a s piedades; y p a r a que no dudase de esta
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fineza hizo que el demonio dejase caer sobre el de la eminente virtud y de la g r a n d e s a b i d u r í a del
altar de la santísima Virgen la escritura, tratando beato por toda la provincia, y deseando los r e l i -
á Gil de traidor, de falsario y de ingrato á sus mu- giosos tenerlo por superior, le n o m b r a r o n p r o -
chos beneficios. vincial á pesar de su h u m i l d e resistencia. Visitó
No es fácil poder explicar el gozo que concibió á pie todos los conventos de Castilla y de P o r t u -
el siervo de Dios viendo disuelto el inicuo pacto gal, comprendidos por entonces bajo de u n a pro-
que hizo con el demonio llevado de s u s vanos d e - vincia; y se conoció en todos cuánto puede la
seos, lo que le tenía en u n a aflicción continua; y virtud cuando los empleos le dan motivo p a r a
conociendo que aquel singular favor era debido á manifestarse. No q u e d a r o n reducidos los favora-
la poderosa protección de la Madre de m i s e r i c o r - bles efectos del siervo de Dios dentro de los claus-
dia, no acertaba cómo darle g r a c i a s , ni cómo m a - tros, pues no teniendo su ardiente caridad d o m i -
nifestar su agradecimiento. Quiso acreditar éste cilio fijo ni l u g a r determinado, participaron de su
en todo el resto de su vida, e s m e r á n d o s e en el beneficencia todos los pueblos por donde hizo
afecto p a r a con la Señora, y s e g u r a m e n t e puede tránsito. Concluyó el trienio de su prelacia, y
afirmarse que no h u b o ningún otro bienaventura- como los religiosos e x p e r i m e n t a r o n la g r a n d e uti-
do que le excediese en la devoción á la R e i n a de lidad que resultó á la provincia por el celo de un
los ángeles, ni en la solicitud en p r o p a g a r s u s prelado tan celoso como santo, volvieron á elegir-
glorias. lo en el mismo cargo; pero fueron tantos los r u e -
Sucedió la calma á la deshecha tempestad que gos y tantas las l á g r i m a s á que r e c u r r i ó Gil p a r a
padeció Gil, y si sufrió por espacio de siete años e x c u s a r s e , r e p r e s e n t a n d o su avanzada edad, la
los más terribles a t a q u e s de todo el infierno, por debilidad de s u s fuerzas, y sobre todo el ardiente
igual tiempo quiso el Señor p r e m i a r la inalterable deseo que tenía de disponerse p a r a morir, que
paciencia de este segundo Job con exquisitos fa- logró en vista d e . t a n poderosas razones que le
vores, entre los cuales fué m u y s i n g u l a r la a s i s - admitiesen la r e n u n c i a .
tencia de u n a luz refulgente que le a c o m p a ñ a b a Desembarazado Gil de tan penoso c a r g o , se reti-
en todas partes, sirviéndole de escudo p a r a a h u - ró al convento de S a n t a r ó n , que fué el campo de
y e n t a r á las potestades de las tinieblas, á las que s u s gloriosas batallas; y renovando su fervor, pasó
ya no temía Gil, antes bien les servía de u n t e r r o r el resto de su vida m á s como ángel que como
formidable. c r i a t u r a en c a r n e h u m a n a . S e r í a n e c e s a r i a u n a
Libre ya el siervo de Dios de tan crueles perse- extensión m a y o r que la que permite un compen-
cuciones, quiso estudiar teología p a r a adquirir u n a dio si se h u b i e r a n de referir individualmente las
superior inteligencia de los atributos y de las per- heroicas virtudes de este h o m b r e portentoso, tan
fecciones de Dios, á fin de a m a r l e con m a y o r c o - encendido en el a m o r de Jesucristo, que se puede
nocimiento. E n v i á r o n l e á P a r í s los s u p e r i o r e s decir sin exageración que no h u b o quien le exce-
p a r a que c u r s a s e en aquella célebre universidad, diese en el cordial afecto ni en la t e r n u r a con que
de lo que se alegró en extremo por poder d e s - amó al Redentor del m u n d o . De esta raíz p r o v e -
a g r a v i a r al Señor en el m i s m o pueblo que había nía el q u e d a r s e con m u c h a frecuencia en dulces
sido el teatro de s u s m á s e n o r m e s vicios. F u n d a - éxtasis, no sólo en la celda, en la iglesia y en el
do en esta m á x i m a , hizo g r a n d e s progresos, así en coro, sino es en los caminos, en los campos y en
las ciencias s a g r a d a s como en la de los santos, y otras diferentes p a r t e s , todo a r r e b a t a d o en Dios,
resarció por este medio las gravísimas ofensas que haciéndose sensible en todas s u s acciones y en
cuando joven cometió en P a r í s con s u s desórde- todas s u s p a l a b r a s el incendio de a m o r divino en
nes; pero como en lo que m á s pecó fué en el mal que se hallaba a b r a s a d o , el cual le postraba m u -
uso de la medicina, en este mismo ejercicio pro- c h a s veces en cama, sin que tuviese otra e n f e r -
curó la e n m i e n d a , sirviendo á los pobres enfer- medad.
mos de médico y de asistente h a s t a en los oficios Llegó el siervo de Dios á u n a edad m u y a v a n -
m á s humildes. zada, y conociendo por el q u e b r a n t o de su natu-
Recibió Gil el grado de doctor en s a g r a d a teolo- raleza que se a c e r c a b a el fin, hizo esfuerzos
gía con aplauso general de toda la universidad, y e x t r a o r d i n a r i o s p a r a purificar su inocencia. No
queriendo los s u p e r i o r e s a p r o v e c h a r s e de s u s parecía posible a m o r á Dios m á s fino ni m á s g e -
r a r o s talentos, le enviaron á E s p a ñ a p a r a que en- neroso que el que manifestó esta dichosa c r i a t u -
señase esta facultad. Hízolo con ventajas conoci- r a en los últimos instantes de su vida; y abrasado
das en los que fueron s u s discípulos; pero no como víctima preciosa en divinos incendios, m u -
satisfecho con las t a r e a s de la escuela, se aplicaba rió t r a n q u i l a m e n t e en el mismo día que celebra
á un mismo tiempo al ministerio de la predicación, la iglesia la Ascensión de Jesucristo, que fué el
animado de un celo v e r d a d e r a m e n t e apostólico 14 de mayo de 1265. Quedó su cuerpo sin las h o -
por la salvación de las almas. Esparcióse la fama r r o r o s a s señales de la m u e r t e , despidiendo de si
DÍA 16 MAYO 267
u n olor exquisito, y se le dio s e p u l t u r a en el mis- quias, que descubrió por divina revelación u n a
mo convento de S a n t a r é n , donde después se tras- santa mujer de Uzali, ciudad del África.
ladaron s u s venerables reliquias á la capilla que
en honor del santo hizo l a b r a r á s u s e x p e n s a s LOS SANTOS MONJES, MÁRTIRES.-En el imperio de
su consobrina D . J u a n a Daíz, mujer de D. B'er-
a
H e r a c l i o , p o r l o s a ñ o s 6 1 4 s e enfurecieron tan atroz-
nando F e r n á n d e z , en la que se depositaron en mente los s a r r a c e n o s de Palestina contra los cris-
un magnífico sepulcro de m á r m o l : y habiéndose tianos, que entrando un día de repente en el m o -
llevado un hueso del siervo de Dios á Vaozela, se nasterio ó l a u r a de San Sabas, degollaron á todos
erigió bajo su advocación un oratorio ó capilla los monjes que en él h a b i t a b a n . A estos santos
cerca de la cárcel pública, y otro en el aposento h o n r a hoy la Iglesia en el n ú m e r o de los m á r -
donde nació. T a m b i é n se engarzó en plata el c í n - tires.
gulo de h i e r r o que llevó asido el santo al cuerpo,
el que se aplica á las que están de parto, con cuyo SAN AUDAS, OBISPO, SIETE PRESBÍTEROS, NUEYE DIÁCO-
contacto se e x p e r i m e n t a la apetecida felicidad en NOS, Y SIETE VÍRGENES, TODOS MÁRTIRES.—Vivían en la
aquel peligro. ciudad de Chaschara, en Persia, de la cual el p r i -
Quiso el Señor h a c e r célebre el sepulcro de mero e r a obispo; y habiendo sido denunciados al
san Gil con repetidos milagros, los cuales m o - rey Isdegerdes como cristianos, y habiéndose ellos
vieron al limo. Sr. D. Agustín de P o r t u g a l , confesado tales, fueron entregados al h e r m a n o del
obispo de Viseo, especial devoto suyo, para que rey p a r a que los m a n d a s e a t o r m e n t a r . P o r espa-
enviase á R o m a á F r . Agustín de la Cruz con las cio de siete días se les puso en tortura, hasta que
justificaciones correspondientes, á fin de solicitar fracturados todos s u s huesos y permaneciendo
de la s a n t a sede que se le inscribiese en el c a t á - constantes en la fe, fueron todos degollados el
logo de los santos; pero habiéndose suspendido la día 16 de mayo del año 350.
causa por m u e r t e del comisionado, quedó la cosa
en estado de que se le tributase culto público en SAN HONORATO, OBISPO V CONFESOR.-Nació en P o n t -
Santarén y donde estaban s u s reliquias. P r o m o - hieu,' y en el año 660 fué consagrado obispo de
vieron éste varios s u m o s pontífices, concediendo Amiéns, muriendo después s a n t a m e n t e en medio
Gregorio XIV indulgencia plenaria á los que vi- de s u s ovejas, que tenían en él un padre y un
sitasen la iglesia del convento de Santarén en la ejemplar de todas las virtudes.
fiesta del santo, y la m i s m a Clemente VIII á la
villa de Vaozela en h o n o r de este ilustre hijo; pero SAN DOMNOLO,OBISPO Y CONFESOR—Fué íntimo amigo
como la religión de santo Domingo exigía la c o n - del rey Clotario, á quien ayudó con sus consejos
firmación apostólica de este culto inmemorial, y s u s oraciones. Elegido obispo de Mans, en
reiteraron s u s i n s t a n c i a s p a r a con la s a n t a sede, F r a n c i a , llegó á la c u m b r e de la santidad por la
y h e c h a s las justificaciones competentes lo decla- práctica fiel de todas las virtudes apostólicas. Go-
ró así el papa Benedicto XIV en el año 1741, en bernó su Iglesia por espacio de veintidós años, y
el mismo día que confirmó el de san Alvaro de entregó su espíritu al Criador el día 16 de mayo
Córdoba. del año 581.

SAN BRANDANO, ABAD—Nació en Escocia en el s i - SAN FIDOLO, CONFESOR.—Floreció en F r a n c i a en el


glo VI, y se retiró á un monasterio de I r l a n d a , del siglo VI; fué abad de un monasterio célebre por
cual fué después a b a d . En esta isla fundó varias la regularidad de vida que en él se observaba, y
escuelas y l u g a r e s de retiro p a r a los cristianos m u r i ó en Troyes por los años de 540.
que querían s e p a r a r s e del m u n d o ; escribió u n a
regla monástica, que llegó á ser m u y famosa en SANTA MÁXIMA, VIRGEN.—Entre la confusión de los
las islas británicas; enseñó algún tiempo en R o s - siglos V y VI, producida por la invasión de los
carbre, y m u r i ó en C o n n a u g h , monasterio que él bárbaros, floreció, según parece, esta santa, y
mismo había fundado el día 16 de m a y o del año acabó s u s días en el Foro Julio, hoy ciudad de
577, de m u y a v a n z a d a edad. Friuli. Esta es la razón por que nada se sabe de
ella m á s que el nombre, continuado en el Marti-
SAN AQUILINO, Y SAN VICTORIANO, MÁRTIRES—Murie- rologio romano.
ron en I s a u r i a , ciudad del Asia, y no se sabe la
época. SAN POSIDIO, OBISPO—Fué discípulo de san A g u s -
tín, cuya compañía dejó p a r a e n c a r g a r s e del o b i s -
LOS SANTOS FÉLIX, Y GENNADIO — I g n ó r a s e la época pado de Cálamo en 397. En esta ciudad estableció
y el lugar de su martirio, y se celebra hoy su con- un monasterio semejante al de Hipona. Los p a -
memoración por la invención de s u s s a n t a s reli- ganos, incomodados por su celo y su piedad, le
268 LA L E Y E N D A DE ORO DÍA 17
persiguieron, y el año 428, cuando los vándalos adoptarle por hijo y hacerle heredero de todos s u s
entraron en África, dejó su iglesia y se retiró á bienes, Pascual le dio m u c h a s g r a c i a s de la b u e -
Hipona, donde asistió á la m u e r t e de san Agustín, na voluntad y a m o r que le mostraba; pero le rogó
c u y a vida escribió en estilo m u y sencillo, a g r e - le dejase en su estado, pobre á la verdad y h u m i l -
gándola á las obras de este santo padre. Nada m á s de, pero más conforme á Jesucristo, s u s u p r e m o
se sabe de él. Señor, el cual no había venido al m u n d o para s e r
servido, sino p a r a servir.
SAN SIMÓN STOCK, CONFESOR.—Murió el año 1265. Pero por m á s que Pascual a m a s e su oficio de
pastor encontró en él a l g u n a s dificultades que le
SAN ABDAS, OBISPO Y MÁRTIR—Le mencionan Sozo- hicieron tomar la resolución de a b a n d o n a r l e . U n a
rneno y A s s e m a n i . de ellas fué q u e , g u a r d a n d o un r e b a ñ o de c a b r a s ,
por m á s diligencias que hiciese no podía impedir
D í a 17» que a l g u n a vez se le escapasen á pacer en las d e -
hesas y campos de otros dueños.; esto le daba
SAN PASCUAL BAILÓN.—Pascual, nombrado Bailón, m u c h í s i m a pena, porque se creía obligado á r e p a -
nació en el año de 1540 en T o r r e - H e r m o s a , que r a r todo el daño que causaba el ganado, a u n cuan-
es u n a villa del reino de A r a g ó n . Sus padres g a - do no lo podía impedir, de modo que por escrúpulo
naban el sustento trabajando la tierra, y eran tan de conciencia no quiso j a m á s g u a r d a r c a b r a s .
miserables que no tuvieron a u n posibilidad p a r a Pero en g u a r d a r otro ganado encontró también
h a c e r e n s e ñ a r á leer á este hijo suyo; pero el otras dificultades, p o r q u e como aquellos con quie-
niño Pascual tenía tan e x t r a o r d i n a r i a inclinación nes había tal vez de vivir estaban m u y lejos de
al estudio, que c u a n d o iba al campo llevaba con- tener su virtud y piedad, blasfemaban y m a l d e -
sigo un libro, y pedía á todos los que e n c o n t r a b a cían, reñían e n t r e sí y llegaban frecuentemente
le enseñasen á leer; y con aquello poco que le á las m a n o s : P a s c u a l los r e p r e n d í a á veces con
iban enseñando, a h o r a el uno, a h o r a el otro, en caridad y p r o c u r a b a ponerlos en paz; pero las m á s
breve tiempo llegó á saber leer. De esta habilidad no sacaba otro fruto de su caridad que ser m a l -
se sirvió para leer libros devotos que le pudiesen tratado de los mismos que p r o c u r a b a sosegar y
pacificar, los cuales se volvían contra él. P o r lo
a y u d a r á a p r e n d e r las obligaciones de un c r i s t i a -
no, y halló tal gusto en leer estos libros, que e m - que, viendo que el m u n d o estaba lleno de vicios,
pleaba en su lectura todo el tiempo que podía, no resolvió a b a n d o n a r l e e n t e r a m e n t e y r e t i r a r s e á
haciendo caso de juegos ni de otras diversiones, a l g u n a religión, donde con m a y o r seguridad p u -
y por este medio le inspiró el Señor tan g r a n d e diese trabajar p a r a su eterna salvación.
a m o r á las verdades del santo Evangelio, que no Comunicó el santo en confianza este pensamien-
cuidaba de cosa a l g u n a de este m u n d o , e n t e n - to á algunos amigos suyos, los cuales le propusie-
diendo sólo á a g r a d a r y servir á Dios n u e s t r o ron p a r a el proyectado retiro un convento que
Señor. tenía b u e n a s r e n t a s , donde podría gozar (le decían)
Cuando fué algo m á s crecido y apto p a r a servir, de toda su comodidad; m a s esto sólo bastó p a r a
entró en casa de un labrador que le destinó á que P a s c u a l lo desechase: «He nacido pobre ( r e s -
g u a r d a r su ganado en calidad de a y u d a n t e del ma- pondió), y quiero vivir y m o r i r pobre y penitente.»
yoral. Contentísimo de la vida inocente que l l e v a - Se encomendó, pues, con m u c h o fervor á Dios
ba, procuró tener su mente siempre ñja en Dios, nuestro Señor, para que le hiciese conocer su
excitándose á considerar y a d o r a r su o m n i p o t e n - santa voluntad; y poco después, no teniendo m á s
cia é infinita sabiduría, mirando las y e r b a s , plan- que veinte a ñ o s , dejó el amo y la patria y pasó al
tas y las otras producciones del campo, y a t r i b u - reino de Valencia, donde se presentó á un c o n -
yendo siempre la fecundidad de la tierra á la vento de religiosos de san F r a n c i s c o , de la refor-
inefable bondad de Dios, de quien todo depende, m a de san Pedro de Alcántara. Este convento se
más presto que á las causas s e g u n d a s . En u n a llamaba de N u e s t r a Señora de Loreto, y estaba
palabra: en todas l a s cosas m i r a b a con los ojos de cerca de la villa de Monforte. Quedó P a s c u a l m u y
la fe á Dios criador y conservador de las mismas; edificado de la caridad con que fué recibido y tra-
y de este modo lo que á los otros les sirve de d i s - tado en aquel convento; pero, ó fuese por timidez,
tracción y disipación de espíritu, era p a r a Pascual ó por discreción, queriendo t o m a r s e m á s tiempo
un estímulo p a r a tener el espíritu m á s recogido y p a r a deliberar en tal a s u n t o , no osó pedir el h á b i -
unido con el Señor. De aquí es que n i n g ú n caso to; por lo que se acomodó con algunos vecinos de
hacía de los bienes de este m u n d o , que los h o m - aquellos l u g a r e s p a r a sacar al campo su g a n a d o .
bres tanto a m a n y desean, aspirando sólo con todo Bien presto fué conocida y a d m i r a d a su piedad,
su afecto á los bienes del cielo. En efecto: q u e - por lo que c o m ú n m e n t e le llamaban el pastor san-
riendo su amo (que e r a un h o m b r e muy rico) to; mas él, lleno de temor por un título de t a n t a
DÍA 17 MAYO 269
h o n r a , y queriendo vivir p a r a su m a y o r seguridad plenamente este su santo deseo, le presentó, sin
desconocido de los h o m b r e s , pidió á los padres de embargo, u n a ocasión en odio de la católica r e l i -
aquel convento le recibiesen en calidad de fraile. gión, que le faltó poco p a r a conseguir la palma
Ellos le recibieron con m u c h o gusto, de modo del martirio.
que q u e r í a n admitirle por religioso de coro; m a s Se hallaba en aquel tiempo el general de la reli-
él j a m á s quiso aceptar este h o n o r y fué preciso gión de san Francisco en la ciudad de P a r í s , y
ceder á su humildad. E n t r ó en el noviciado el como el reino de F r a n c i a estaba entonces lleno
año 1564, y empezó á vivir de modo que hizo c o - de hugonotes que no daban cuartel á n i n g ú n re-
nocer á todos el sublime grado de santidad á que ligioso que llegase á s u s m a n o s ; enviar uno de
había de llegar. Observaba la r e g l a de san F r a n - ellos p a r a q u e se p r e s e n t a s e á su general era lo
cisco con u n a increíble exactitud, haciendo caso mismo que exponerle á un riesgo inminente de per-
de todas las cosas que en ella se prescriben, a u n - der la vida á m a n o s de los herejes, como en efecto
que fueran m u y m í n i m a s , y p r o c u r a n d o revestirse acaeció á m u c h o s . El provincial de Valencia tenía
todo lo posible del espíritu de su santo fundador. u n a precisa necesidad de enviar u n a persona con
J a m á s se oía que h a b l a s e mal, ni q u e se quejase c a r t a suya á su general p a r a un asunto de s u m a
de n i n g u n o : s u s asperezas e r a n m u c h o m a y o r e s importancia; pero nadie quería tomar sobre sí
de las que están o r d e n a d a s en la regla, porque este encargo y exponerse á este peligro, por lo
todo su alimento consistía en pan y a g u a , y á lo que puso el provincial los ojos en nuestro P a s -
m á s en a l g u n a s y e r b a s . cual, del cual se sabía y a por experiencia cuan
Llevaba c o n t i n u a m e n t e u n cilicio de cerdas de pronta y ciega e r a su obediencia. En efecto: él
puerco con u n a pesada cadena de h i e r r o que se aceptó la comisión con m u c h o júbilo y contento,
ceñía sobre s u s d e s n u d a s c a r n e s , á m á s de dos y sin p r o p o n e r n i n g ú n r e p a r o se puso luego en
espuelas de caballo que t r a í a , la u n a sobre su p e - camino con los pies desnudos, y sin tomar provi-
cho y la otra sobre s u s espaldas, debajo del cilicio. sión a l g u n a p a r a u n viaje tan largo y trabajoso.
Dormía sobre la desnuda t i e r r a ó bien sobre u n a s Así que llegó al reino de F r a n c i a , atravesando
tablas, y á veces ni siquiera se echaba, sino que intrépidamente en medio del día las ciudades en
sentado ó reclinado en a l g u n a p o s t u r a incómoda que dominaban los hugonotes, padeció de ellos
tomaba el descanso q u e le e r a necesario, el cual m u c h o s y gravísimos insultos. F r e c u e n t e m e n t e
j a m á s excedía de t r e s h o r a s . F r e c u e n t e m e n t e p a - gritaban t r a s él: «¡He aquí el papista! ¡He aquí
saba las noches e n t e r a s en u n a p e q u e ñ a celda que el papista!;» y m u c h a s veces le seguían á pedra-
no tenía ni puerta ni techo; trabajaba en el h u e r t o das; la gente vulgar de la ínfima plebe se unía
siempre con la cabeza descubierta, a u n en los m á s á los m u c h a c h o s y los incitaba á c a r g a r l o de v i -
fuertes calores; j a m á s u s a b a de alpargatas, sino llanías, y a l g u n a vez de palos; d é l o s cuales en u n a
que c a m i n a b a con los pies desnudos, así en invier- ocasión le quedó u n a espalda tan maltratada, que
no como en v e r a n o ; y en cualquier país en que se quedó estropeado todo el resto de su vida. Hallán-
encontraba, fuese frío ó caluroso, no u s a b a de más dose en la ciudad de Orleáns fué cercado de u n a
vestidos que de u n a sola túnica, que e r a la m á s vil tropa de gente que le p r e g u n t ó si creía que en
y r e m e n d a d a del convento. Este tenor de vida la Eucaristía estaba v e r d a d e r a m e n t e el cuerpo de
mantuvo siempre en todos los conventos adonde Jesucristo, á lo que respondió Pascual con toda
lo enviaron s u s s u p e r i o r e s , conservando en todas resolución que lo creía, y que esto era i n d u b i t a -
partes el mismo espíritu de mortificación, de h u - ble. Algunos p r o b a r o n si podrían enredarle, h a -
mildad y de obediencia, viviendo siempre conten- ciéndole v a r i a s p r e g u n t a s de cosas abstractas y
to de su estado y buscando solamente en todos los sutiles; pero Dios, que había prometido á los após-
conventos los oficios m á s bajos y m á s trabajosos, toles que h a b l a r í a él mismo por su boca en se-
mejantes ocasiones, inspiró á Pascual respuestas
porque deseaba ser tenido y tratado como á siervo
tan juiciosas y c u e r d a s , y tan llenas de sabiduría,
de todos.
que los mismos que le hacían aquellas p r e g u n t a s
A u n q u e s u s cotidianas mortificaciones fuesen
quedaron confundidos y avergonzados, y no s a -
tan e x t r a o r d i n a r i a s y s u p e r i o r e s á las fuerzas hu-
biendo cómo replicar á s u s respuestas, e m p e z a -
m a n a s , todavía en las fiestas, p a r t i c u l a r m e n t e de
ron á tirarle piedras, de las cuales quedó herido
los m á r t i r e s , las duplicaba, azotándose r i g u r o s a -
en v a r i a s partes de su cuerpo.
mente h a s t a q u e d a r todo cubierto de s a n g r e , p a r a
h a c e r s e de este modo semejante á aquel santo cuya Habiendo escapado de este peligro cayó en
memoria y fiesta se celebraba; y r o g a b a continua- otro, porque pasando por delante de la p u e r t a
mente á Dios n u e s t r o Señor quisiese aceptar a q u e - de u n castillo se paró allí á pedir de limosna u n
llas mortificaciones en vez del martirio q u e d e - pedazo de pan, como lo solía h a c e r cuando el
seaba a r d i e n t e m e n t e padecer por su amor; y si h a m b r e le apretaba. El señor de aquel lugar, que
bien el Señor no le hizo la gracia de cumplirle era hugonote y enemigo j u r a d o de los católicos,
TOMO II 35
270 LA LEYENDA D E ORO DÍA 17
estando entonces en la m e s a , oyó decir que á la que habían profesado. En los últimos a ñ o s de su
p u e r t a estaba u n fraile m u y mal vestido que vida pasaba casi todas las noches en la iglesia:
pedía limosna. Mandó que le hiciesen e n t r a r , y sobre todo tenía u n a ternísima devoción á la pasión
considerando aquel hábito roto y su c a r a maci- de Jesucristo, y ésta era la m a t e r i a o r d i n a r i a de
lenta, j u r ó que era un espía español, y sin duda su oración y contemplación: de ella sacaba s i e m -
lo h a b r í a hecho m o r i r si su mujer, movida á com- pre nuevo esfuerzo p a r a mortificarse y h u m i l l a r -
pasión por el santo, no le h u b i e r a librado de se, y b u s c a r s i e m p r e el padecer, á fin de imitar
s u s m a n o s , sin darle, empero, un solo bocado de los ejemplos de su divino Salvador h u m i l l a d o ,
p a n . Prosiguió Pascual su viaje, así débil y e x t e - paciente y muerto sobre u n a cruz por su a m o r .
nuado del h a m b r e , h a s t a que, entrando en u n a También era g r a n d e la devoción que tenía á la
villa, u n a b u e n a mujer católica le alentó, d á n d o - Virgen santísima, á la cual pedía c o n t i n u a m e n t e
le un poco de comer; pero aquí quedó expuesto le alcanzase la gracia de vivir lejos de cualquier
á un nuevo riesgo de p e r d e r la vida: porque el pecado, h a s t a el fin de su p e r e g r i n a c i ó n .
vulgo, incitado de la curiosidad de ver aquel su Murió Pascual lleno de méritos en Villarreal,
hábito, le rodeó por todas partes en crecido n ú - siete leguas distante de Valencia, á 17 de mayo de
m e r o , y uno de ellos le echó mano y lo encerró 1592, á los cincuenta y dos años de edad, de los
dentro de u n a caballeriza. El santo, hallándose cuales había pasado veintiocho en la religión de
en aquel estado, no pensó en otra cosa aquella san F r a n c i s c o . Su cuerpo quedó t r e s días e x p u e s -
n o c h e que en p r e p a r a r s e para la m u e r t e que creía to en la iglesia p a r a satisfacer la devoción del
había de sufrir al día siguiente; pero acaeció m u y pueblo, q u e fué testigo de un g r a n n ú m e r o de m i -
al contrario, porque el mismo que le había e n c e - lagros que Dios obró en aquella ocasión por inter-
r r a d o vino á la m a ñ a n a á verle, le dio u n a l i - cesión de su siervo: e n t r e los cuales fué m u y
mosna y le puso en libertad. De este modo, en admirable el de que, al elevar el sacerdote la s a -
medio de mil peligros, llegó el santo á París, y g r a d a hostia, en el oficio solemne que se le cantó,
habiendo cumplido su misión dio p r o n t a m e n t e la dos veces abrió y cerró los ojos.
vuelta p a r a E s p a ñ a . En este regreso, viéndose el L a santidad de Paulo V le puso en el catálogo
santo libre y que no llevaba e n c a r g o ó comisión de los beatos, y la santidad de Alejandro VIII le
a l g u n a , deseaba d e r r a m a r su s a n g r e en defensa canonizó solemnemente.
de la fe católica; y, en efecto, tuvo varios e n c u e n - E n t r e los m u c h o s milagros con que Dios n u e s -
tros y se halló en diversos peligros de perder la tro Señor manifestó la santidad de su siervo, a p r o -
vida; pero Dios le preservó y le protegió p a r a que bó la silla apostólica, los siguientes:
escapase de todos, por lo que el santo después se El primero el de la incorrupción de su c u e r p o ,
condolía que le hubiese estimado indigno del pues a u n q u e cuando le dieron s e p u l t u r a e c h a r o n
martirio; pero si no fué m á r t i r de la fe, lo fué, sobre él m u c h a cantidad de cal, con todo p e r m a -
ciertamente, de la obediencia, por la cual en u n neció sin la m e n o r corrupción, e x h a l a n d o a d e m á s
tan largo camino había expuesto continuamente un olor suavísimo, que la m i s m a s a n t a sede d e -
la vida al riesgo de perderla. claró ser también milagroso.
Después que P a s c u a l se h u b o restituido á su Otro milagro estupendo obró Dios n u e s t r o S e -
convento de E s p a ñ a , volvió á t o m a r desde luego ñ o r por intercesión de san Pascual, aprobado por
s u s acostumbrados empleos, y continuó en vivir la s a n t a sede; porque padeciendo cierto l u g a r mu-
con el mismo espíritu de humillación, de pobreza cha falta de agua, un labrador, llamado Domingo
y de penitencia, dando á s u s h e r m a n o s a d m i r a - Pérez, implorando el auxilio del santo, buscó
bles ejemplos de abstinencia, de mortificación y a g u a en un paraje m u y seco, y al p r i m e r golpe
de paciencia. Un cúmulo de tantas virtudes junto que dio con su azadón salió u n a fuente de a g u a
con los dones de profecía, de contemplación, de dulce, que m a n a c o n t i n u a m e n t e , y que j a m á s cre-
discreción de espíritu, de penetración de los co- ce ni se disminuye; con lo que se remedió la p ú -
razones y de h a c e r milagros, con que el Señor blica necesidad del lugar, q u e tuvo bastante a g u a ,
había enriquecido á este su fiel siervo, le c o n c i - no sólo p a r a s u s h a b i t a n t e s , sino también p a r a
llaron de tal modo la estimación y la veneración todos s u s g a n a d o s .
de todos, y p a r t i c u l a r m e n t e de s u s religiosos, que
los mismos s u p e r i o r e s no hallaban r e p a r o en SAN TORPETES, MÁRTIR—Era este santo uno de los
aconsejarse con él en los negocios m á s difíciles, principales ministros del e m p e r a d o r Nerón, del
y en e n c a r g a r l e el gobierno del convento cuando que hace mención el apóstol san Pablo, cuando
estaban ausentes; habiendo comprobado por la escribiendo desde R o m a á los filipenses les decía
experiencia cuan a l u m b r a d o estaba de Dios, y estas palabras: «Todos v u e s t r o s h e r m a n o s os s a -
c u á n t a e r a la eficacia de s u s santos ejemplos p a r a ludan, especialmente aquellos que son de la casa
contener á los demás, y hacerles observar la regla del César.» Mandóle cierto día el e m p e r a d o r que
DÍA. 18 MAYO 271
adorase á la diosa Diana, y Torpetes, lejos de h a - SAN BRUNO, OBISPO Y CONFESOR.—Era hijo de Con-
cerlo, se resistió, confesando públicamente que él rado, duque de Carintia, y tío del emperador Con-
no daba culto á las falsas divinidades, y sólo al rado II. Después de u n a educación cual convenia
Dios de los cristianos. Indignóse Nerón al oir la á su alto r a n g o , abrazó el estado eclesiástico y fué
respuesta de su ministro, y m a n d ó que al momen- ejemplar de sacerdotes. En el año 1033 fué eleva-
to fuese castigada su osadía, como efectivamente do á la silla episcopal de Vitzburgo, y murió en
lo ejecutó el prefecto satélico, ordenando fuese H u n g r í a á 12 de mayo del año 1045, sepultado en
abofeteado y c r u e l m e n t e azotado con v a r a s de las r u i n a s de un salón, en el cual estaba c o m i e n -
h i e r r o . No por esto desistió el santo de s u s p r o - do, al tiempo que a c o m p a ñ a b a al emperador E n -
pósitos, lo que visto por el prefecto m a n d ó fuera rique III en el viaje que hacía á H u n g r í a . Este
echado á las fieras p a r a que fuese devorado; m a s santo obispo fué célebre por s u s milagros antes y
éstas n i n g ú n daño le hicieron. Degollado por úl- después de su m u e r t e , y por las luminosas obras
timo, alcanzó la p a l m a del martirio el día 29 de que publicó sobre la s a g r a d a E s c r i t u r a . El papa
abril. Inocencio III lo colocó solemnemente en el n ú -
m e r o de los s a n t o s .
SANTA RESTITÜTA, YIRGEN Y MÁRTIR—En tiempo del
emperador Valeriano fué a t o r m e n t a d a de diversos SAN MADÉN, Ó MADERNO, CONFESOR—Es m u y venera-
modos en África, por orden del juez P r ó c u l o . Des- do en B r e t a ñ a .
pués la pusieron en u n barquichuelo lleno de e s -
topa y de pez, p a r a q u e m a r l a en el m a r ; pero las SAN MAW, CONFESOR—Irlandés; le menciona Le-
llamas se volvieron c o n t r a los que.pegaron el fue- land.
go, y la santa, puesta en oración, entregó su a l m a
al Criador. Su cuerpo, metido en la m i s m a barca, SAN CATAN, OBISPO I CONFESOR.-Muy venerado en
por divino poder fué á a p o r t a r á Ischia, isla veci- Escocia; floreció en el siglo VI ó VII.
n a á Ñapóles, en donde lo recibieron los cristianos
con g r a n veneración, y después fué tra'sladado á SAN SILAYE Ó SILANO, OBISPO Y CONFESOR.-Irlandós,
la m i s m a ciudad de Ñapóles, donde en su h o n o r muerto en Luca en 1100, canonizado en 1183.
mandó el e m p e r a d o r Constantino Magno que se
edificase u n templo. Día 18

LOS SANTOS ERADIO, PABLO, AQUILINO, Y OTROS DOS SAN VENANCIO, MÁRTIR—Siendo Decio emperador
COMPAÑEROS, TODOS MÁRTIRES—Derramaron su s a n - y Antíoco presidente de la ciudad de Camerino,
g r e por la fe en Noyón, en la persecución de Dio- en el ducado de Espoleto, fué acusado, porque era
cleciano. cristiano, Venancio, mancebo de quince años, y
n a t u r a l de la m i s m a ciudad. En sabiéndolo el
SAN SOLOCÓN, Ó S0L0CAN0, Y SUS COMPAÑEROS, MÁR- santo m a n c e b o se presentó al presidente en la
TIRES.—Era este santo egipcio de nación, y servía p u e r t a de la ciudad, confesando que adoraba á
en los ejércitos del e m p e r a d o r Maximiano. La co- Jesucristo, verdadero Dios y Hombre, y no á
horte en que servía fué de guarnición á Calce- los dioses falsos de los gentiles, que ni ven ni
donia, y en esta ciudad recibieron un edicto del oyen, ni pueden a y u d a r á los que los adoran y
emperador, en que m a n d a b a que todos los solda- sirven. Mandóle prender el presidente, y p e n s a n -
dos fuesen obligados por s u s jefes á sacrificar á do como á mancebo de pocos años e n g a ñ a r l e con
los ídolos. Toda Ja guarnición obedeció el m a n d a - razones, le tentó m u c h o tiempo con p r o m e s a s y
to, excepto Solocón y otros dos compañeros suyos, a m e n a z a s p a r a que dejase la religión cristiana,
que habiéndose manifestado decididos á no dejar hablándole, y a como padre que le aconsejaba, mi-
el culto de Jesucristo por el de las divinidades rase por su edad, y pues estaba en la flor de ella
fingidas, fueron azotados tan c r u e l m e n t e , que en no quisiese perder la vida en que podía gozar de
medio de los azotes e n t r e g a r o n su espíritu á Dios los deleites de que gozaban los otros mancebos, y
los dos c o m p a ñ e r o s de Solocón. El tirano m a n d ó las riquezas que le daría el emperador si obedecía
entonces que todos los suplicios p r e p a r a d o s p a r a s u s mandatos y sacrificaba á los ídolos; ya como
los tres se aplicasen al q u e había quedado con juez, amenazándole con horribles tormentos y pe-
vida, y así m u r i ó Solocón, a t o r m e n t a d o de u n a n a s , si creyendo á él no tomaba mejor consejo y
m a n e r a inaudita. dejaba la locura de los cristianos. P e r o como n a d a
bastase p a r a rendir y a b l a n d a r al santo m a n c e b o ,
que a r m a d o de Cristo, ni hacía caso de s u s pro-
LOS SANTOS ADRIÓN, VÍCTOR, Y BASILA, MÁRTIRES — mesas, ni temía sus a m e n a z a s , le m a n d ó azotar
Se h a n perdido las actas de su m a r t i r i o , y no se cruelmente y después c a r g a r de prisiones.
sabe sino que d e r r a m a r o n su s a n g r e en Alejandría.
272 LA L E Y E N D A DE ORO DÍA 18
Envió Dios u n ángel que le quitó las prisiones, corderos y no leones. Venancio, sin temor n i n -
y el impío juez, en l u g a r de a b l a n d a r s e , m á s e m - g u n o , y con g r a n d e seguridad se puso á predicar
bravecido, m a n d ó que le a b r a s a s e n con l á m p a r a s al pueblo que m i r a b a aquel espectáculo, la fe
encendidas, y que colgándole la cabeza abajo, de Jesucristo, enseñándoles que reconociesen á
pusiesen debajo m u c h o h u m o p a r a q u e fuese su Criador como le reconocían las fieras, pues
a b r a s a d o de la llama y ahogado del h u m o . P e r o ellas se a m a n s a b a n p a r a confesarle y ellos se
el S e ñ o r envió s e g u n d a vez su ángel, que desató embravecían p a r a p e r s e g u i r á s u s siervos. F u é
á Venancio, el cual fué visto a n d a r sobre el h u m o , llevado á la cárcel el santo m á r t i r ; y al día si -
con una vestidura blanca, de Anastasio C o r n i c u - g u í e n t e se fué Porfireo al prefecto y le contó
lario, que por ver esta maravilla, y la constancia u n a visión que h a b í a tenido aquella noche, y e r a
y alegría con que padecía los tormentos el santo que los pueblos que bautizaba Venancio r e s p l a n -
m á r t i r , se convirtió á Cristo, y fué bautizado con decían con maravillosa claridad, y el mismo
su familia de san Porfireo, presbítero, y poco des- prefecto estaba cercado de oscurísimas tinieblas.
pués él también mereció ser m á r t i r y p e r d e r la Encendióse en g r a n d e cólera el prefecto y m a n d ó
vida por la fe q u e había recibido. que luego al punto degollasen á Porfireo, y q u e á
F u é presentado otra vez Venancio delante del Venancio le a r r a s t r a s e n por l u g a r e s llenos de
juez, que quiso saber si con la p e n a h a b í a abierto cardos y espinas. Hieiéronlo así los v e r d u g o s , y
los ojos y mudado de parecer, y si estaba dispues- dejándole allí medio m u e r t o , al otro día se p r e -
to á a d o r a r á l o s ídolos; m a s como le hallase con sentó el santo m á r t i r al prefecto, que le m a n d ó
la m i s m a constancia que antes, le mandó e n c e - d e s p e ñ a r de u n a alta roca; y librándole Dios m i -
r r a r en la cárcel, y allí le envió un h o m b r e enga- l a g r o s a m e n t e de la m u e r t e , le m a n d ó s e g u n d a vez
ñoso y astuto, llamado Átalo, el cual le dijo que a r r a s t r a r por l u g a r e s á s p e r o s y pedregosos por
él también había sido p r i m e r o cristiano, y d e s - espacio de mil pasos. C a n s á b a n s e los v e r d u g o s de
pués d e s a m p a r a d o la fe, por conocer que e r a a t o r m e n t a r al santo m á r t i r , y él no se c a n s a b a de
locura privarse de los bienes presentes por u n a ser atormentado; á ellos les faltaban las fuerzas
esperanza v a n a de los futuros, y dejar lo que se p a r a dar el t o r m e n t o , él las tenía p a r a recibir
posee por lo que n u n c a h a de venir; que creyese aquel tormento y otros m u c h o s por a m o r de J e -
el consejo de quien le h a b í a dado primero ejem- sucristo, y como si recibiera de ellos beneficio,
plo, y m i r a s e por sí y obedeciese al prefecto, que volvía bien por m a l á s u s atormentadores; y así,
le a m a b a como p a d r e , y tenía lástima de su j u - viendo que padecían m u c h a sed los v e r d u g o s , y
v e n t u d mal aconsejada, y quería hacerle m e r c e - que no h a b í a c e r c a agua, hizo la señal de la cruz
des; y no quisiese padecer los m u c h o s y terribles sobre u n a piedra, y luego m a n ó de ella u n a f u e n -
tormentos que le estaban aparejados por p e r s e - te de a g u a dulce y clara, con que satisficieron s u
v e r a r en u n a obstinación infructuosa. Conoció el sed. Dejó señales de s u s rodillas en esta piedra,
santo los embustes de este ministro de Satanás, como hoy se ven en su iglesia de Camerino. P o r
y respondióle como s u s razones m e r e c í a n . Fuese el milagro de la fuente se convirtieron m u c h o s á
Átalo al prefecto, y le dijo lo que pasaba, y que la fe, y el prefecto m a n d ó que en el mismo l u g a r
perdía tiempo en q u e r e r p e r s u a d i r á Venancio los descabezasen á todos con el m i s m o V e n a n c i o .
dejase su religión, porque estaba m á s firme que Luego que se ejecutó la sentencia se levantó tan
u n a roca. Mandó el prefecto t r a e r á Venancio d e - g r a n d e tempestad de r e l á m p a g o s , t r u e n o s y r a y o s ,
lante de sí, y habiéndole reprendido p o r q u e e r a que el prefecto h u y ó temeroso del castigo con q u e
desobediente á s u s mandatos y p e r s e v e r a b a en su el cielo le a m e n a z a b a ; m a s pocos días después,
locura, le m a n d ó q u e b r a r los dientes y quijadas, y no pudiendo h u i r la i r a divina, m u r i ó infelicísi-
a r r o j a r en