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UNIVERSIDAD REGIONAL DE

GUATEMALA, SEDE SALCAJA

DOCENTE:

BEATRIZ CASTILLO ARANA

CURSO:

PSICOLOGIA FORENSE

ALUMNOS: CARNE:

LILIAN ROCIO MERIDA 1924024

JOSÉ VICENTE TARACENA 1824043

CARMEN GRACIELA COYOY 1924032

ASHLEY JOSSELINE OCAMPO 2024034

MARIO DAVID MAZARIEGOS

CICLO:

SEPTIMO SEMESTRE

QUETZALTENANGO, 11 DE MARZO DE 2022


Introducción

La personalidad está constituida por rasgos característicos de pensamiento, afectividad y

estilos de comportamiento que tienden a expresarse en formas básicas, relativamente

estables y transituacionales a lo largo del tiempo. En ciertos individuos algunos rasgos

pueden ser gravemente disfuncionales, por lo que presentan alteraciones que son descritas

como trastornos de la personalidad.

Uno de esos trastornos es el trastorno antisocial de la personalidad, a veces llamado

sociopatía, es un trastorno mental en el cual una persona no demuestra discernimiento entre

bien y mal e ignora los derechos y sentimientos de los demás. Las personas con trastorno de

personalidad antisocial tienden a hostigar, manipular o tratar a los demás con crueldad o

indiferencia. No muestran culpa ni remordimiento por su conducta.

Las personas con trastorno de personalidad antisocial suelen violar la ley y convertirse en

delincuentes. Pueden mentir, comportarse violenta o impulsivamente y tener problemas con

el consumo de drogas y alcohol. Debido a estas características, las personas que tienen este

trastorno generalmente no pueden cumplir con responsabilidades familiares, laborales o

académicas.
Personalidad psicopática.

La psicopatía o personalidad psicopática es un trastorno antisocial de la personalidad. Se

caracteriza por una variación del carácter o del comportamiento social y no comporta ni una

anormalidad intelectual. Los enfermos de psicopatía (psicópatas) son personas que tienen la

posibilidad de cometer actos delictivos bastante graves sin enseñar ningún tipo de

sentimiento de culpa.

Perjudica más a los hombres que a las mujeres. Los psicópatas acostumbran llevar una vida

aparentemente regular, aunque a veces se salen de dicha normalidad para interpretar actos

delictivos que tienen la posibilidad de llegar al grado de agresiones e inclusive homicidios.

Las razones de la psicopatía no permanecen bien definidas, aunque se señala que puede

haber un componente genético que puede influir. Además, parece fundamental la conducta

de los papás y del ámbito del enfermo a lo largo de la niñez y la juventud. Varios psicópatas

han crecido en un ambiente de escasa atención y poco cariño hacia ellos. En varios casos ya

se ve un comportamiento psicópata a lo largo de la niñez, con consecutivos episodios de

maltrato hacia otros compañeros.

Características de la psicopatía

La psicopatía transciende a la realidad y nos marca un perfil muy característico en todo aquel

que padece esta enfermedad:

1. Egocentrismo

El psicópata tiene la incapacidad de ver desde el punto de vista de la otra persona. Esto lleva

también al narcisismo y a sentir que realmente son superiores al resto.


2. Ausencia de empatía

La empatía es la capacidad de percibir lo que el otro siente, desde los aspectos positivos,

como la alegría, hasta los negativos, como la tristeza. Al no existir empatía, no habría

compasión y los sentimientos de los demás pasarían por alto. Sin embargo, un aspecto

menos popular de la empatía, la capacidad de ser capaz de entender lo que el otro piensa, sí

está activa en la psicopatía. Es decir, no generan empatía emocional pero sí cognitiva.

3. Necesidad de satisfacción personal

Una anomalía cerebral estudiada por la Universidad de Vanderbilt sugiere que tienen dañado

el sistema de recompensa. La consecuencia es que el psicópata dé una excesiva importancia

a lo que él quiere, sin importar lo que los demás necesiten, sientan o pienses, lo cual conlleva

comportamientos peligrosos.

4. Encanto superficial

Los psicópatas muestran ante los demás una apariencia abierta y segura. No parecen contar

con el miedo o la timidez y utilizan estas habilidades de forma premeditada para lograr

adaptarse y alcanzar sus fines.

5. Necesidad de control

Tienen una tendencia obsesiva a querer dominar cada persona y cada situación. Esto hace

que ejerzan la manipulación, el abuso y la mentira sobre los demás.


Trastorno de personalidad antisocial

El trastorno de personalidad antisocial, a veces llamado sociopatía, es un trastorno mental en

el cual una persona no demuestra discernimiento entre bien y mal e ignora los derechos y

sentimientos de los demás. Las personas con trastorno de personalidad antisocial tienden a

hostigar, manipular o tratar a los demás con crueldad o indiferencia. No muestran culpa ni

remordimiento por su conducta.

Las personas con trastorno de personalidad antisocial suelen violar la ley y convertirse en

delincuentes. Pueden mentir, comportarse violenta o impulsivamente y tener problemas con

el consumo de drogas y alcohol. Debido a estas características, las personas que tienen este

trastorno generalmente no pueden cumplir con responsabilidades familiares, laborales o

académicas.

Para el diagnóstico de este trastorno, es necesario que el individuo tenga un historial de

trastornos de la conducta antes de los 15 años e implique muchos aspectos de su vida,

desde la adolescencia a la madurez. La afectividad es disfórica con menor capacidad para

tolerar el aburrimiento o la frustración. 

A pesar de todas estas características, la presencia de este tipo de trastorno de personalidad

no necesariamente es sinónimo de criminalidad (aunque se encuentre presente en el 75% de

la población carcelaria), cubre muchas áreas de la vida de una persona y se caracteriza por

la ausencia de sentimientos de culpa y de lealtad. Es difícil de diagnosticar en edades

avanzadas.

Parece predominar en jóvenes adultos, sin embargo, no existe evidencia empírica de

disminución en grupos clínicamente definidos. A menudo la persona con Trastorno de

Personalidad Antisocial tiene una apariencia normal, presenta una buena inteligencia verbal

y, sobre todo, un gran sentido de la realidad. Se puede decir que él tiene un pronóstico malo,

sobre todo cuando se asocia con delincuencia y abuso de drogas.


Clasificación

El Trastorno de Personalidad Antisocial se caracteriza por un patrón dominante de inatención

y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde los 15 años de edad en

forma de trastorno de la conducta. Según las clasificaciones diagnósticas actuales, se

requiere esperar hasta la mayoría de edad para el diagnóstico de un trastorno de la

personalidad antisocial. El comportamiento antisocial no se produce exclusivamente en el

curso de la esquizofrenia o de un trastorno bipolar.

Según la Clasificación Internacional de los Trastornos Mentales y del Comportamiento, para

diagnosticar un Trastorno Específico de la Personalidad se necesita detectar un trastorno

grave del carácter y del comportamiento del individuo, al que se acompañan alteraciones

personales y sociales considerables.

Los trastornos de la personalidad tienden a presentarse en la infancia y adolescencia y a

persistir durante la edad adulta. Para diagnosticar un Trastorno Específico de la

Personalidad se requiere la presencia de una alteración de la personalidad no directamente

atribuible a una lesión o enfermedad cerebral importante o a otros trastornos psiquiátricos,

que reúna las siguientes pautas:

Actitudes y comportamientos que carecen de armonía, que afectan por lo general a varios

aspectos de la personalidad; por ejemplo, a la afectividad, a la excitabilidad, al control de los

impulsos, a las formas de percibir y de pensar y al estilo de relacionarse con los demás.

La forma de comportamiento anormal es duradera, de larga evolución y no se limita a

episodios concretos de enfermedad mental.

La forma de comportamiento anormal es generalizada y claramente desadaptativa para un

conjunto amplio de situaciones individuales y sociales.


Las manifestaciones anteriores aparecen siempre durante la infancia o la adolescencia y

persisten en la madurez.

El trastorno conlleva un considerable malestar personal, aunque éste puede también

aparecer sólo en etapas avanzadas de su evolución.

El trastorno se acompaña, por lo general, aunque no siempre, de un deterioro significativo del

rendimiento profesional y social.

¿En qué se diferencia la sociopatía de la psicopatía?

Después de definir individualmente ambos trastornos psicológicos, seguro que ya han

quedado bastante claras las diferencias entre ellos. Como hemos visto, los psicópatas y los

sociópatas comparten muchos rasgos de la personalidad, pero hay ligeras diferencias que

examinaremos a continuación en forma de puntos clave.

1. Un sociópata se hace

Seguramente, la diferencia más importante. Como hemos visto, la psicopatía es una

enfermedad mental con la que se nace, pues tiene su origen tanto en la genética como en las

alteraciones químicas durante el desarrollo cerebral. Por ello, un psicópata nace, no se hace.

En cambio, con la sociopatía no se nace. La predisposición genética y las alteraciones

cerebrales son factores a tener en cuenta, pero los verdaderos desencadenantes son las

situaciones de vida. Por ello, la patología no se tiene desde el nacimiento, sino que suele

aparecer alrededor de los 15 años. Un sociópata se hace, no se nace.

2. Un sociópata es impulsivo; un psicópata, frío

Otra de las diferencias más relevantes a nivel psicológico. Mientras que un sociópata suele

ser impulsivo y compulsivo, un psicópata es frío y calculador. Por ello, los sociópatas suelen
actuar sin pensar en las consecuencias de sus actos, dejándose llevar por sus emociones

más impulsivas.

Un psicópata, en cambio, nunca dejará que sus emociones lo controlen. Más que nada,

porque su rango emocional es muy limitado. Los psicópatas analizan perfectamente las

consecuencias de sus actos, lo controlan todo, piensan siempre con la mente fría y no dejan

nada al azar. La impulsividad es un rasgo que no existe en la psicopatía.

3. Un psicópata es encantador a nivel social.

Un sociópata es una persona que padece un trastorno antisocial de la personalidad, por lo

que es evidente que tendrá enormes dificultades para socializar con otras personas. Sus

habilidades sociales son nulas, por lo que tiene muchos problemas para tener relaciones con

otras personas.

Un psicópata es justo lo contrario. Se trata de personas con unas habilidades sociales y

comunicativas al alcance de muy pocos, por lo que son muy sociables y resultan

encantadores para los demás. De hecho, este encanto es una de sus mejores armas para

manipular a los demás.

4. Un psicópata no tiene empatía hacia nadie; un sociópata, sí

Uno de los rasgos más relevantes de la psicopatía es la falta total y absoluta de empatía. Un

psicópata no podrá ponerse nunca en el lugar de nadie, ni siquiera de sus personas más

cercanas. Es totalmente incapaz de sentir empatía ni por sus propios padres.

En un sociópata, en cambio, pese a que la falta de empatía es un rasgo importante, esta falta

de empatía no es total. Los sociópatas suelen sentir empatía por sus seres queridos, el

problema es que los sentimientos de todos aquellos que están fuera de su círculo social no

les importan para nada.


5. La violencia es más frecuente en la sociopatía

Solemos pensar que los psicópatas son todos asesinos en serie. Y nada más lejos de la

realidad. De hecho, la violencia es un rasgo poco común en ellos. Hay excepciones, claro,

pero lo cierto es que la violencia y la agresividad es mucho más frecuente en los sociópatas.

Esto está directamente relacionado con la impulsividad propia de la sociopatía. Los

psicópatas, más que la violencia, utilizan su inteligencia para manipular y conseguir lo que

quieren.

6. Un sociópata suele sufrir otras enfermedades mentales; un psicópata, no

Mientras que los sociópatas, además de este trastorno antisocial de la personalidad, suelen

padecer otras patologías como la ansiedad o la depresión, los psicópatas no tienen por qué

sufrir otras enfermedades mentales. Hay excepciones, claro, pero la relación de la sociopatía

con otros trastornos psicológicos es mucho más fuerte.

No olvidemos que un sociópata ha experimentado sucesos que le han llevado a padecer esta

condición, por lo que es muy habitual que dichos sucesos hayan desencadenado otras

enfermedades. En la psicopatía, al no estar asociada a eventos de la vida, no tiene por qué

haber otras patologías asociadas.

7. Un psicópata es más estable emocionalmente

Más que estable emocionalmente, un psicópata tiene un rango muy limitado de emociones.

Prácticamente no pueden sentir ninguna emoción, cosa que les permite ser tan fríos y

totalmente carentes de empatía. Los sociópatas, en cambio, sí que experimentan muchas

emociones y de forma muy intensa, lo que los lleva también a ser más impulsivos.
Caso

Juan de 19 años no suele manifestar inclinación por nadie, ni siquiera por sus padres, parece

permanecer indiferente al afecto que se le brinda. Se burla cínicamente de todos y no intenta

disimularlo. Es muy impulsivo y fácilmente irritable. Durante el último año se ha visto

implicado a menudo en peleas, hasta que el mes pasado le detuvieron por romperle la nariz a

un joven en una discoteca. Se necesitaron cuatro agentes de policía para arrestarle y le

encontraron bajo los efectos y en posesión de cocaína. Eso no fue su primer choque con la

ley; a los 13 años le detuvieron por conducir una moto robada y fue rápidamente puesto en

libertad; a los 16, le detuvieron de nuevo por venta de estupefacientes en un parque público y

por intento de violación a una joven. En esa ocasión, fue puesto en libertad con la obligación

de participar en un grupo de reinserción social. Actualmente no trabaja y, desde el año

pasado, vuelve a casa de sus padres de vez en cuando. No tiene ninguna expectativa sobre

su futuro, no quiso estudiar después de la ESO (que terminó con dos años de retraso) ni

logra mantener un trabajo fijo (dice: “me hacen trabajar 12 horas al día por unos duros”).

Durante el periodo escolar fue protagonista de diferentes episodios de acoso y maltrato.

Nunca ha mostrado ningún remordimiento durante los juicios en tribunal. ni ha intentado

justificar sus conductas tanto en presencia del juez como de los profesionales que le han

entrevistado. Su mirada es cínica y agresiva. Estas características de Juan hacen pensar que

puede presentar un Trastorno Antisocial de Personalidad.


Conclusión:

A modo de conclusión grupal consideramos que los trastornos de la personalidad al ser

patrones persistentes de formas de relacionarse y percibirse a uno mismo, además del

entorno, pueden afectar tanto en contextos sociales o ambientales como también del ámbito

personal, en relación a esto mismo el trastorno de la personalidad que estimamos pertinente

desarrollar y posteriormente analizar es el antisocial el cual es un trastorno mental en el que

una persona no demuestra discernimiento entre bien y mal e ignora los derechos y

sentimientos de los demás.

Las personas con trastorno de personalidad antisocial tienden a hostigar, manipular o tratar a

los demás con crueldad o indiferencia. No muestran culpa ni remordimiento por su conducta,

lo que hace que sea un trastorno complicado de evaluar, tratar ya que son individuos que es

poco probable que busquen ayuda psicológica y médica, que lleven a cabo una psicoterapia

a su fin, afectando así su comportamiento, por esto como grupo consideramos que este

trastorno es complejo debido a que tampoco tiene un tratamiento farmacológico específico, si

bien existe un modo de poder tratar algunos síntomas como la terapia cognitivo conductual y

el uso de ciertos fármacos, no existe en la actualidad uno concreto para tratarlo.

Cabe destacar que desde nuestra apreciación personal dentro del análisis realizado de

manera grupal es sumamente importante no tan solo considerar el síntoma del sujeto sino

que el origen de todas estas acciones de las que muchas veces las personas no son

conscientes, se debe reflexionar y examinar acerca de los antecedentes familiares,

socioculturales, factores tanto intra e interpersonal para llegar en una psicoterapia

comprender a la persona que padece este trastorno de personalidad tan complejo, del mismo
modo poder ayudar a quienes están a su alrededor para que posteriormente durante el

proceso de tratamiento se suscite una mejor convivencia entre todos

Finalmente, respecto al caso clínico asociado a este trastorno de la personalidad de carácter

antisocial podemos concluir que las personas que padecen de este trastorno tienden a

mostrar indicios tempranos, por lo tanto, es relevante iniciar una terapia a temprana edad y a

su vez es conveniente que la familia, familiares y amigos busquen contener a quien padece

de este trastorno.

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