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Estación Experimental Agropecuaria Paraná Serie Extensión nº 29 Año 2004

ISSN 0325 - 8874

Roya Asiática de la Soja

Editor

Estación Experimental Agropecuaria Paraná del INTA

Director

Ing. Agr. Guillermo Vicente, M. Sc.

Coordinadores Generales

Ing. Agr. Norma Formento Ing. Agr. Hugo Peltzer

Comité Editorial

Ing. Agr. Elena Di Nucci de Bedendo Lic. Nora Elena, M. Sc. Lic. Marcela Espósito Ing. Agr. Néstor Garciarena Med. Vet. Juan Pueyo Ing. Agr. Diego Santos, M. Sc. Ing. Agr. Oscar Valentinuz, Ph. D.

Diseño Gráfico de Tapa Rosa Ana Milocco

Impresión Imprenta Lux S.A. - Santa Fe

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Se autoriza la reproducción parcial de los artículos haciendo expresa mención de los autores y la fuente.

INDICE

Pág.

OCURRENCIA DE CONDICIONES CLIMÁTICAS FAVORABLES PARA LA ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA

Saluso, J., Formento, A. N. y de Souza, J

5

ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA (Phakopsora pachyrhizi)

Formento, A.

8

HOSPEDANTES DE LA ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA (Phakopsora pachyrhizi)

Formento, A. N. y de Souza,

10

CONDICIONES AMBIENTALES PREDISPONENTES PARA LA ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA EN

EL ESTE DE ENTRE RÍOS

Arias,

13

MANEJO DEL CULTIVO PARA REDUCIR LAS POSIBILIDADES DE INCIDENCIA DE LA ROYA

DE LA SOJA

Peltzer, H.

18

MANEJO INTEGRADO DE LA ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA

TÉCNICAS DISPONIBLES EN EL CICLO AGRÍCOLA 2004-05

Formento, A.

22

TÉCNICAS DE PULVERIZACIÓN PARA EL CONTROL DE LA ROYA ASIÁTICA EN SOJA

Pozzolo,

25

COSTO DE CONTROL DE LA ROYA ASIÁTICA EN EL CULTIVO DE SOJA

Rodríguez de Rodríguez, M. G. y Formento, A.

27

OCURRENCIA DE CONDICIONES CLIMÁTICAS FAVORABLES PARA LA ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA

1 Saluso, J., 2 Formento, A. N. y 2 de Souza, J. 1 Área de Investigación en Suelos. INTA-EEA Paraná 2 Área de Investigación en Producción Vegetal. INTA-EEA Paraná

Introducción

Metodología

La roya asiática producida por el hongo Phakopsora pachyrhizi es un nuevo problema fitosanitario, que debe sumarse a otros habitua-

La probabilidad de riesgo de la enfermedad se estimó efectuando el análisis de la temperatu- ra del ambiente (período 1934-2004), horas de

les en la provincia de Entre Ríos como la aparición

mojado foliar (registradas con drosógrafo), el pro-

y

ataque de chinches, orugas defoliadoras, gusa-

ducto resultante de considerar fenómenos como

no barrenador del brote, déficit hídrico, impedancias físicas, heladas tardías, síndrome del tallo verde, etc.

rocíos, nieblas, neblinas, lluvias y lloviznas (perío- do 1990-2004) y el cálculo de intensidades de las lluvias con datos pluviométricos y pluviográficos

 

Esta enfermedad, de características diferentes

(período 1965-2004) obtenidos en Observatorio Agrometeorológico de la EEA Paraná del INTA.

las conocidas hasta el presente, obligará, en con- secuencia, a estar atentos a las recomendaciones para minimizar el impacto sobre la producción que produciría esta nueva adversidad.

a

Resultados

La amplia extensión geográfica de presencia de la enfermedad demuestra la plasticidad que

La germinación de las uredosporas (unidades

a. Temperaturas

presenta P. pachyrhizi a los límites ambientales, siendo el mayor condicionante para el hongo la necesidad mínima de 6 horas de mojado foliar para iniciar el proceso de la enfermedad.

infectivas o de diseminación de la enfermedad) requiere 6 ó más horas de mojado foliar y una temperatura del ambiente entre 8 ºC y 36 ºC, des- tacándose valores óptimos entre 16 ºC y 24 ºC.

De los elementos climáticos considerados, la temperatura del aire es el factor menos limitante para que el hongo P. Pachyrhizi pueda cumplir su ciclo evolutivo en nuestra zona (Figura 1). El perío- do con mayores dificultades se establece entre el 20 de diciembre y el 25 de febrero, donde los descensos térmicos diarios con frecuencia supe- ran los niveles óptimos de desarrollo de la roya asiática de la soja (19.0 - 24. 0 ºC).

El cultivo de soja se inicia en la primavera, con- tinúa en el verano y finaliza en el otoño, es decir que los elementos que caracterizan al clima de nuestra región, que presentan marcadas oscilacio- nes intra-estacionales, en general inciden en los rendimientos finales de esta oleaginosa.

b. Horas de Mojado Foliar

Una de las herramientas posibles de utilizar es analizar las condiciones meteorológicas normales del área de influencia de la EEA Paraná durante el período de desarrollo del cultivo, para determi- nar el grado de incidencia de los diferentes facto- res climáticos en el desarrollo de la roya asiática.

La mayor limitante para el desarrollo de la roya lo constituye el mojado foliar. El umbral de 6 ho- ras diarias de hojas mojadas determina para En- tre Ríos una situación climática favorable en dis- tintos momentos durante la evolución del cultivo de soja. El rocío, lluvias, lloviznas, nieblas y nebli- nas contribuyen al mojado foliar. Las nieblas y ne-

blinas poseen las mayores probabilidades de ocu- rrencia en octubre, marzo, abril y mayo, y en el trimestre diciembre-enero-febrero el mojado foliar

es sólo posible por el rocío y las precipitaciones, estas últimas son las más relevantes (Figura 2).

estas últimas son las más relevantes (Figura 2). Figura 1: Régimen térmico del aire (temperatura media

Figura 1: Régimen térmico del aire (temperatura media diaria) durante el ciclo de producción de soja en el período 1934-2004.

el ciclo de producción de soja en el período 1934-2004. Figura 2: Horas de mojado foliar

Figura 2: Horas de mojado foliar (promedio 1990-2004) durante el ciclo del cultivo de soja.

Tabla1: Ocurrencia de días con mojado foliar durante el ciclo evolutivo de la soja (promedio 1990-2004).

Mes

Mojado Foliar

Probabilidad de

(días)

Ocurrencia (%)

Octubre

9

29

Noviembre

7

23

Diciembre

6

19

Enero

5

16

Febrero

13

45

Marzo

20

64

Abril

29

99

Mayo

30

99

Los meses de febrero, marzo, abril y mayo cons- tituirían el período de mayor riesgo para la soja o de alta probabilidad de condiciones climáticas conductivas de la enfermedad.

El análisis conjunto de la temperatura y horas de mojado foliar permite establecer que el perío- do con menor riesgo para el desarrollo de la roya asiática en el área de influencia de la EEA Paraná se hallaría entre el 20 de diciembre y el 15 de febrero.

Precipitaciones

El 75 % del total de las lluvias de la región

(1021.8 mm ) ocurre entre la primavera y el vera- no (762.5 mm), coincidiendo en gran parte con el ciclo de la soja. Esto determina una alta probabi- lidad de que en dicho lapso se registren 55 días con lluvia (Tabla 2).

Consideración Final

El conocimiento de la alta probabilidad de la ocurrencia de condiciones favorables para el de- sarrollo de la roya asiática Phakopsora pachyrhizi, constituye una nueva herramienta para la toma de decisiones en el manejo integrado de esta en- fermedad.

Tabla 2: Ocurrencia de lluvias durante el ciclo del cultivo de soja, promedio 1965-2004.

Mes

Lluvias (días)

Octubre

7

Noviembre

7

Diciembre

7

Enero

8

Febrero

7

Marzo

8

Abril

7

Mayo

4

ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA (Phakopsora pachyrhizi)

Formento, A. N. Área de Investigación en Producción Vegetal. INTA-EEA Paraná

¿Qué es la roya asiática de la soja?

La roya asiática o comúnmente llamada roya de la soja es una enfermedad muy destructiva ocasionada por un hongo (parásito obligado), principal limitante de esta oleaginosa en Brasil, Pa- raguay y Bolivia, como en Asia, África y Australia.

La característica más importante es su disemi- nación por uredosporas, estructuras infectivas muy livianas, fácilmente transportadas por el vien- to a grandes distancias.

Puede afectar amplias regiones en poco tiem- po bajo condiciones climáticas favorables, siem- pre que haya cultivos de soja.

¿Dónde se ha detectado roya asiática?

Esta enfermedad es originaria de Asia (re- gistrada en Japón en 1902) y se ha diseminado por todo el mundo donde se cultiva soja. De allí, tardó muchísimos años, hasta ser detectada en África en 1997.

Desde mayo de 2004 se la encuentra en Colombia y República Oriental del Uruguay. La úl- tima detección se ubica en el estado de Louisiana en EE.UU (6 de noviembre de 2004).

En Argentina se la determinó en Salta, Jujuy, Catamarca, Tucumán, Chaco, Santia- go del Estero, Formosa, Misiones, Corrien- tes, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe en la campaña 2003/04. Los primeros registros se obtu- vieron en Alem (Misiones) en el año 2002, y en Cerro Azul (Misiones) y en Gobernador Virasoro (Corrientes) en el año 2003.

En Brasil, se halla diseminada por la amplia región sojera desde el año 2002 y en Paraguay, desde el año 2001. El primer registro para Bolivia data del 31 de julio de 2003, en las denominadas sojas de invierno y actualmente hay presencia de roya durante todo el año, especialmente en Santa Cruz de la Sierra.

¿Qué daños produce la roya?

En epidemias severas, las hojas afectadas presentan muchas pústulas (uredosoros, montañitas o volcancitos) de roya, y cuando ocu- rre en toda la planta, se produce una defoliación temprana con la consiguiente reducción del área de fotosíntesis activa (Figuras 1 y 2).

La pérdida de hojas, especialmente en los estados reproductivos (floración, formación de vainas y llenado de granos), puede provocar un menor número de flores, de vainas y reducción en el número y peso de granos con la consiguiente pérdida de rendimiento en forma directa. Indirec- tamente se produce una menor calidad por la mezcla de granos verdes con granos normales.

¿Cuál sería la pérdida que puede provocar la roya asiática?

Las pérdidas del rendimiento pueden ser variables dependiendo del momento de ataque de la enfermedad y de las condiciones climáticas favorables a la acción del patógeno.

En Asia las pérdidas han sido superiores al 70% (Yang, 2002); en Paraguay hasta un prome- dio del 63% en el 2002 (Morel Paiva, comunica- ción personal) y en Brasil, hasta un 50%.

En Argentina no se han determinado pérdi- das hasta el presente por los ataques tardíos ocu- rridos en el ciclo agrícola 2003/04.

¿Hay riesgo cierto de ataque de roya asiática en Argentina?

La detección de roya asiática en numerosas provincias argentinas del NOA, del NEA y centro del país indica claramente que las corrientes de aire son capaces de transportar y depositar las esporas en una amplia región del país, donde la soja es sembrada en grandes superficies.

Las condiciones climáticas favorables a la penetración, incubación e infección del hongo que

produce la roya asiática, son 6 horas como míni- mo de mojado foliar y temperaturas “frescas” entre 18 y 24°ºC, aproximadamente; estas condi- ciones se darían aún en la zona núcleo sojera de Argentina.

El riesgo de presencia y diseminación de la roya asiática en Argentina es alto bajo las condi- ciones actuales.

¿Cómo podrían iniciarse ataques en la campaña 2004/05?

Es altamente probable que las infecciones de roya asiática en la presente campaña sean de- pendientes de la llegada de esporas con corrien- tes de aire que acarrean al hongo desde los países limítrofes (Bolivia, Paraguay y Brasil). En forma muy temprana, según los conocimientos actuales, ya se ha detectado a la enfermedad en el Mato Grosso en cultivos y en los estados de Paraná y Río Gran- de do Sul en sojas voluntarias o también denomi- nadas plantas “guachas” (Formento, 2004). Los campos con soja enferma en Bolivia constituyen un foco permanente de inóculo primario o inicial.

El hongo sobrevive en una leguminosa co- nocida como kudzu (Pueraria lobata) en el norte argentino y en sojas “guachas”. En Entre Ríos la roya sobrevivió hasta julio de 2004 en plantas vo- luntarias de soja que no fueron afectadas por las heladas bioclimáticas (Figura 3).

Hasta el presente no se ha hallado roya asiá- tica en plantas voluntarias de soja, pero hace va- rios meses se la ha hallado en plantas de kudzu en Misiones (Figura 4).

¿Cuáles son los pilares estratégicos para minimizar el impacto de la enfermedad?

A. Conocer la información nacional, re- gional y local sobre roya asiática.

Bibliografía

B. Saber reconocer en forma temprana la enfermedad.

C. Efectuar monitoreos prospectivos.

¿Dónde se puede hallar información reciente sobre roya asiática?

PROGRAMA NACIONAL DE LA ROYA EN LA ARGENTINA

http://www.sagpya.gov.ar/new/0-0/agricultu-

ra/otros/royadelasoja/index.php

SISTEMA NACIONAL DE VIGILANCIA Y MONITOREO

www.sinavimo.gov.ar

ESTACIONES EXPERIMENTALES DEL INTA

www.inta.gov.ar/parana

¿Existen herramientas para el manejo de la roya asiática?

Una vez detectada la enfermedad, actual- mente sólo se conoce y dispone como técnica efi- caz el control químico, para lo cual se debe reque- rir información y recomendaciones a los Ingenie- ros Agrónomos (asesores técnicos, agentes de ex- tensión del INTA, técnicos de SENASA y de la SAGPyA).

FORMENTO, A.N. 2004 Primeras detecciones de roya en el continente americano. http://www.inta.gov.ar/parana/info/documentos/produccion_vegetal/soja/roya/ detecciones_usa.htm

YANG, X.B. 2002 Questions on soybean rust. http://www.ipm.iastate.edu/ipm/icm/2002/11-18-2002/ soybeanrust.html

HOSPEDANTES DE LA ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA (Phakopsora pachyrhizi)

Formento, A. N. y de Souza, J. Área de Investigación en Producción Vegetal. INTA-EEA Paraná

Parásito obligado

Las royas (Orden Uredinales) son hongos pa- rásitos obligados o biotróficos (sólo pueden vivir y multiplicarse en un organismo vivo) y se en- cuentran entre las enfermedades más destructivas. Forman hasta cinco estructuras reproductivas di- ferentes, con sus respectivas esporas que apare- cen en una secuencia específica en su ciclo de vida (basidiosporas, picniosporas, ecidiosporas, uredosporas y teleutosporas).

Las uredosporas constituyen las unidades de diseminación de la enfermedad y el inóculo princi- pal, ocasionando infecciones primarias y secunda- rias. En Argentina también se han identificado las teleutosporas, éstas son más resistentes y en ellas ocurre la recombinación sexual, que podría dar origen a nuevas formas fisiológicas, biotipos o ra- zas del hongo.

Hospedantes: se denomina así a las plantas que son invadidas por un parásito/patógeno, quien obtiene los nutrientes para su desarrollo.

“Rango de hospedantes”: grupo o lista de diferentes especies de plantas que pueden ser in- fectadas por un parásito/patógeno.

Hospedante alternativo o intermediario:

especie botánica o planta donde un parásito (ej. roya) desarrolla sólo una parte de su ciclo, dife- rente de otra donde podría completar su ciclo evolutivo (Agrios, 1997).

Las leguminosas como hospedantes

Importancia: la familia de las Leguminosas (Leguminosae o Fabaceae) es una de las más vas- tas del Reino Vegetal y ricas de la Flora Argentina. Desde el punto de vista etnobotánico, posee nu- merosas especies alimenticias, forrajeras, medici- nales, ornamentales, maderables, etc. Se conocen unos 650 géneros y aproximadamente 18.000 es- pecies y ocupa el tercer lugar dentro de las

Angiospermas en número de especies, después de las Orquidáceas y Compuestas (Asteráceas). Se caracteriza por una amplia distribución mundial predominando las especies leñosas en las zonas tropicales y las herbáceas en las zonas templadas.

En Argentina se hallan aproximadamente 113

géneros y 630 especies (Ulibarri et al., 2002) y en las áreas cultivadas con soja en climas templados

y subtropicales habría unas 104 especies posibles

de ser infectadas por Phakopsora pachyrhizi, or- ganismo causal de la roya asiática de la soja (Neumann y Formento, 2004).

Kudzu o kudzú

El kudzu (Pueraria montana (Lour.) Merr. var. lobata (Willd.) Maesen & S. Almeida) es una legu- minosa originaria del Este asiático y muy impor- tante como reservorio del hongo (“fábrica de roya”). Introducida en los Estados Unidos como ornamental en 1876, fue eliminada de la lista de especies usadas en el control de la erosión, decla- rada maleza en 1970 y en 1997, como maleza no- civa; actualmente cubre una superficie estimada en 3.000.000 ha (Britton et al., 2002; Forseth & Innis, 2004). Para su eliminación es necesario reali- zar tratamientos con herbicidas al menos por 4 años; sin embargo, algunas plantas pueden persis- tir por más de 10 años aún con el uso de herbici- das eficaces. La especie también fue introducida en Sudamérica, África, Australia y Suiza.

En Paraguay se encuentra ampliamente difun- dida, incluso en áreas naturales en donde se difi-

culta el control y constituye el principal reservorio

y fuente de inóculo local; en Brasil y Bolivia carece

de importancia. En la República Argentina la espe- cie fue hallada en Misiones y Santa Fe. En Cerro Azul, la roya estuvo presente durante todo el año en plantas de kudzu. En enero de 2004, el SENASA promueve la eliminación del kudzu en la EEA Ce- rro Azul, pero rebrotes a partir de coronas y guías sobrevivientes presentaron infecciones de roya; a fines de septiembre de 2004 se halló en Loreto

(Misiones) kudzu con infecciones incipientes de P. pachyrhizi.

En las especies denominadas guandul (Cajanus cajan) y mucuna (Styzolobium niveun) no se de- tectó roya asiática en el presente año; sin embar- go, en la primera, se observó otra roya, posible- mente Uredo cajani Sydow asociada a la defoliación de las hojas basales y mediales (Tabla

1).

Hospedante voluntario. Soja guacha

En Entre Ríos, desde el 6 de mayo hasta el 9 de julio de 2004, se hallaron pústulas esporulantes de roya en plantas de soja voluntarias (guachas) en distintos departamentos, aún con la ocurrencia de 9 heladas bioclimáticas o agronómicas con va- lores entre -0,1 y -4,6 °ºC. El registro de -7,4 °ºC (11/07/04) definió el momento en que no se lo- gró detectar hasta el presente (noviembre de 2004) roya en sojas voluntarias.

Especies bajo estudio

Se ha detectado sintomatología sospechosa en

Monitoreos de especies de leguminosas

algunas especies que están en estudio: Glycine javanica syn. Neonotonia wightii (soja perenne) y en Misiones, Cassia spp. y Desmodium spp., las dos últimas hospedantes en Brasil. En este país se han confirmado como hospedantes los géneros Ipomoea spp. y Euphorbia spp. pertenecientes a otras familias botánicas, Convolvuláceas y Euforbiáceas, respectivamente.

Otras royas en leguminosas

Vigna luteola (caupí): posiblemente Uromyces appendiculatus (Pers.).

Desmodium spp. podría corresponder a Uromyces hedsari-paniculati (Schw.).

Cajanus cajan (guandul), posiblemente Uredo cajanis.

Trifolium repens (trébol blanco): se estudia Uromyces trifolii-repentis. Los estudios moleculares sobre trébol blanco (Trifolium repens) realizados en la EEAOC de Tucumán y CNIA Castelar han dado resultados ne- gativos para roya asiática (noviembre de 2004).

Tabla 1: Sitios en Argentina donde se detectaron algunos hospedantes de roya asiática

donde se detectaron algunos hospedantes de roya asiática Nota: Las especies de leguminosas tropicales y subtropicales

Nota: Las especies de leguminosas tropicales y subtropicales son determinadas por el Dr. R. Vanni del Instituto Botánico del Nordeste (UNNE), Corrientes.

En Entre Ríos semanalmente se colectan y estu- dian diversas leguminosas nativas o introducidas, con la finalidad de detectar si son hospedantes

de Phakopsora pachyrhizi (Tabla 2) dando resul- tados negativos hasta el presente.

Tabla 2: Algunas especies de Leguminosas templadas estudiadas en Entre Ríos (mayo de 2003 a noviembre de 2004).

en Entre Ríos (mayo de 2003 a noviembre de 2004). Nota: Las especies de leguminosas templadas
en Entre Ríos (mayo de 2003 a noviembre de 2004). Nota: Las especies de leguminosas templadas
en Entre Ríos (mayo de 2003 a noviembre de 2004). Nota: Las especies de leguminosas templadas
en Entre Ríos (mayo de 2003 a noviembre de 2004). Nota: Las especies de leguminosas templadas

Nota: Las especies de leguminosas templadas son identificadas por el Dr. J. de Dios Muñoz del Jardín Botánico de la FCA (UNER), Entre Ríos.

Consideración Final

El estudio de otros hospedantes del hongo causal de la roya asiática Phakopsora pachyrhizi, permite determinar la existencia y multiplicación de inóculo a nivel local.

Bibliografía

AGRIOS, G.N. 1997 Plant Pathology. 4a ed. Academic Press. 635 p.

BRITTON, K.O; ORR,D. & J. SUN 2002 Kudzu. Pest Status of Weed. http://www.invasive.org/eastern/

biocontrol/25kudzu.html

FORSETH, I & A. INNIS 2004 Kudzu (Pueraria montana): History, Phisiology, and Ecology Combine to Make a Major Ecosystem Thread. Critical Rewiews in Plant Science. Vol. 23 (5): 401-413

NEUMANN, R. y A.N. FORMENTO 2004 Fabáceas nativas y adventicias de Argentina posibles hospedantes de Roya Asiática (Phakopsora pachyrhizi). http://www.inta.gov.ar/parana/info/documentos/ produccion_vegetal/soja/roya/fabacea_roya_soja.htm

ULIBARRI, E.A.; GÓMEZ SOSA, E.V.; CIALDELLA, A.M.; FORTUNATO, R.H. y D. BAZZANO 2002 Legumino- sas. Nativas y Exóticas. En Hurrell, J.A. y H.B. Lahitte (eds), Biota Rioplatense. Volumen VII. 1ª ed. Editorial L.O.L.A, Buenos Aires. 320 p.

CONDICIONES AMBIENTALES

PREDISPONENTES PARA LA ROYA

ASIÁTICA DE LA SOJA EN EL ESTE DE ENTRE RÍOS

La roya asiática de la soja causada por Phakopsora pachyrhizi, se presentó en Entre Ríos

a partir de abril de 2004, asociada a condiciones ambientales favorables.

Debido a su alto poder de dispersión y su gran potencial de daño, se deberá estar muy atento al progreso de esta enfermedad para poder actuar

a tiempo a fin de disminuir su impacto negativo sobre los rendimientos.

Los síntomas iniciales se pueden observar en las hojas inferiores de plantas próximas o en flora- ción. Primero se aprecia una decoloración amari- lla en el haz de las hojas inferiores. A medida que

la infección avanza, las hojas se tornan amarillen-

tas y las lesiones se manifiestan como pústulas pequeñas de color marrón.

Los síntomas más característicos son lesiones de color marrón-amarillento a marrón-rojizo u os- curo, donde se forman los uredosoros (pústulas) que son globosos y sobresalientes. A través del poro central del uredosoro son exudadas las uredosporas, formando una masa de esporas so- bre y alrededor del uredosoro.

Phakopsora pachyrhizi es un patógeno biotrófico, por lo que no sobrevive en el rastrojo infectado. En cambio, sí sobrevive en plantas guachas de soja, así como en otros hospedantes.

Una característica importante de esta enfer-

medad es que se trata de un patógeno policíclico, es decir que durante el ciclo del cultivo se produ- cen varias generaciones del patógeno. Si a esto se

le suma el hecho de que cada pústula uredosórica

produce numerosas uredosporas, resulta eviden- te que la enfermedad puede llegar a desarrollar- se muy rápidamente si se presentan condiciones ambientales favorables. Además, el patógeno pe- netra en forma directa a través de la cutícula y la epidermis del hospedante, lo que hace que la in- fección sea rápida y fácil.

Arias, N. INTA-EEA Concepción del Uruguay

La presencia de agua en la superficie de las hojas es un factor esencial para el inicio del proce- so de infección del hongo. Es necesario por lo menos un mínimo de 6 horas de mojado foliar. Este mojado foliar puede ser ocasionado tanto por el rocío como por la lluvia.

Las condiciones climáticas favorables para el desarrollo de la enfermedad son las siguientes:

1. La germinación de esporas ocurre con más de 6 horas de mojado foliar y temperaturas

medias entre 8 a 36°ºC, con un óptimo entre

16 a 24 ºC.

2. La infección ocurre también con más de 6 horas de mojado foliar y temperaturas me- dias entre 11 a 28°ºC, con un óptimo de 19 a

24°ºC.

3. Las pústulas uredosóricas maduran 7 días des- pués de la infección con temperaturas entre

22 a 27°ºC.

4. Cada 10-11 días se puede producir una nueva generación de uredosporas.

El análisis conjunto de temperatura media y horas de mojado foliar para el este de Entre Ríos durante los meses en los cuales se desarrolla el cultivo de soja evidencia que se presentan condi- ciones climáticas favorables para la roya.

En la Tabla 1 se presenta el número de días con condiciones altamente favorables en Concep- ción del Uruguay para la germinación de las espo- ras para los meses de octubre a mayo de las cam- pañas 2001/02, 2002/03 y 2003/04.

Tabla 1: Número de días conductivos para la germinación de esporas de roya de la soja en las campañas 2001/02, 2002/03 y 2003/04. Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

2002/03 y 2003/04. Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Las campañas 2001/02 y 2002/03 fueron muy favorables

Las campañas 2001/02 y 2002/03 fueron muy favorables para el cultivo y se pueden caracteri- zar como años de buena provisión hídrica, mien- tras que la campaña 2003/04 se presentó con se- vero déficit hídrico durante los meses de enero, febrero y marzo.

En la Figura 1 se presentan el número de días con condiciones favorables para la infección por

roya para los meses de octubre a mayo en las campañas 2001/02, 2002/03 y 2003/04, en Con- cepción del Uruguay.

Los meses de marzo, abril y mayo, para las cam- pañas 01/02 y 02/03 con excelente condiciones hídricas para el cultivo, son los que presentan mayor número de días con condiciones favorables para la infección en las etapas reproductivas del cultivo.

Figura 1:

las campañas 2001/02, 2002/03 y 2003/04. Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

Número de días conductivos para la infección por roya de la soja en

de días conductivos para la infección por roya de la soja en 14 Roya Asiática de
de días conductivos para la infección por roya de la soja en 14 Roya Asiática de

Observando las condiciones ambientales que se presentan en octubre y noviembre en años hú- medos (Figura 2), se recomienda monitorear los

lotes tempranos de soja, ya que puede presentar- se la enfermedad en plantas de soja guachas.

Figura 2: Horas de mojado foliar y temperatura media diaria durante el ciclo del cultivo de soja en la campaña 2002/03. Concepción del Uruguay. Entre Ríos.

la campaña 2002/03. Concepción del Uruguay. Entre Ríos. Es necesario recorrer los lotes de cultivo desde
la campaña 2002/03. Concepción del Uruguay. Entre Ríos. Es necesario recorrer los lotes de cultivo desde

Es necesario recorrer los lotes de cultivo desde antes de floración, con una frecuencia de una vez por semana, tomando en cuenta las condiciones ambientales imperantes, prestando especial aten- ción a las hojas inferiores. A partir de floración se deberá intensificar el monitoreo con una frecuen- cia de 2 veces por semana.

A continuación se presenta información consi- derada de utilidad en el manejo de esta enferme- dad, como ayuda para estimar la fecha de inicio

de floración y de inicio de formación de vainas (R3) en función de la fecha de siembra.

En las Tablas 2 y 3 se presenta la duración pro- medio del período siembra - inicio de floración (R1), valores promedio para diferentes Grupos de Madurez (GM) evaluados en los ensayos de Fe- chas de Siembra y Cultivares conducidos durante la campaña 2003/04 en Villa Mantero y Jubileo, respectivamente.

Tabla 2: Duración media (días) del período siembra - inicio de floración (R1), por Grupo de Madurez (GM), para distintas fechas de siembra. Villa Mantero, 2003/04.

para distintas fechas de siembra. Villa Mantero, 2003/04. Información elaborada a partir de los datos de

Información elaborada a partir de los datos de De Battista, et al. (2004)

Tabla 3: Duración media (días) del período siembra - inicio de floración (R1), por Grupo de Madurez (GM), para distintas fechas de siembra. Jubileo, 2003/04.

(GM), para distintas fechas de siembra. Jubileo, 2003/04. Información elaborada a partir de los datos de

Información elaborada a partir de los datos de De Battista y Arias (2004)

En las Tablas 4 y 5 se presenta la duración promedio del período siembra - inicio de formación de vainas (R3), para diferentes Grupos de Madurez (GM), evaluados en los ensayos de Fechas de Siembra y Cultivares conducidos durante la campaña 2003/04 en Villa Mantero y Jubileo, respectivamente.

Tabla 4: Duración promedio del período siembra - inicio de formación de vainas (R3), por Grupo de Madurez (GM), para distintas fechas de siembra. Villa Mantero, 2003/04.

para distintas fechas de siembra. Villa Mantero, 2003/04. Información elaborada a partir de los datos de

Información elaborada a partir de los datos de De Battista, et al. (2004)

Tabla 5: Duración promedio del período siembra - inicio de formación de vainas (R3), por Grupo de Madurez (GM), para distintas fechas de siembra. Jubileo, 2003/04.

(GM), para distintas fechas de siembra. Jubileo, 2003/04. Información elaborada a partir de los datos de

Información elaborada a partir de los datos de De Battista y Arias (2004)

Consideración Final

Conocer el comportamiento de los cultivares de soja sembrados, en lo que se refiere a la fecha

Bibliografía

en que ocurre su período más crítico frente a la enfermedad y prestar atención a las condiciones ambientales favorables para su manifestación, constituyen una herramienta a tener en cuenta en el manejo de esta enfermedad.

De Battista, J.J.; Arias, N.; Gerber, D. y J. Esteve 2004. Comportamiento de cultivares de soja en fechas de siembra. Resultados 2003/04. En: Cultivo de Soja en el centro este de Entre Ríos. INTA EEA C. del Uruguay. Bol. Téc. S. Prod. Veg. Nº 45: 33-47

De Battista, J.J. y N. Arias 2004. Evaluación de cultivares de soja en tres fechas de siembra en Jubileo. Resultados 2003/04. En: Cultivo de Soja en el centro este de Entre Ríos. INTA EEA C. del Uruguay. Bol. Téc. S. Prod. Veg. Nº 45: 49-62

MANEJO DEL CULTIVO PARA REDUCIR LAS POSIBILIDADES DE INCIDENCIA DE LA ROYA DE LA SOJA

Peltzer, H. F. Área de Investigación en Producción Vegetal. INTA-EEA Paraná

Ante la aparición reciente de la roya asiática de la soja en Argentina, preocupa la falta de in- formación sobre el comportamiento de la enfer- medad en nuestras condiciones y otorga valor a las recomendaciones de manejo que puedan efec- tuarse. Para esto es válido considerar los diferen- tes aspectos que puedan incidir en la magnitud del impacto de la enfermedad.

Del análisis de la información climatológica sur- ge que las probabilidades de desarrollo de la roya de la soja en Entre Ríos aumentan marcadamente a partir del mes de febrero. Una de las principales estrategias de manejo sería el adelantamiento del ciclo del cultivo; para ello es necesario efectuar la siembra en fecha temprana (segunda quincena de septiembre y octubre) y usar variedades de ciclo corto. Sin embargo, la combinación de ambos fac- tores determinan cierta incompatibilidad, ya que la siembra temprana de variedades de ciclo muy corto generalmente no alcanzan el índice de área foliar crítico, afectando el rendimiento. Para la correcta elección del cultivar también se deberá tener en cuenta la latitud y la calidad del ambien- te, siendo más factible el uso de cultivares de ciclo

más corto en los mejores ambientes y en latitudes mayores.

Como orientación general se recomienda la siembra de cultivares del Grupo de Maduración V de hábito de crecimiento indeterminado en sep- tiembre, el Grupo IV largo en la primer quincena de octubre, el Grupo III durante la segunda quin- cena de octubre, sobre todo en los mejores am- bientes y en las latitudes más altas.

En las Tablas 1 y 2 se detallan las fechas de inicio de floración (R1) y madurez fisiológica (R7) de algunos cultivares de hábito de crecimiento in- determinado de los grupos de madurez III, IV y V para siembras efectuadas en los meses de septiem- bre y octubre, en las últimas cuatro campañas agrí- colas. En algunos casos las variaciones entre años son importantes, como por ejemplo A 5409 sem- brada el 23 de septiembre con una diferencia de 15 días en el inicio de floración entre las campa- ñas 2000/01 y 2002/03. Estas diferencias se de- ben principalmente a variaciones anuales de tem- peratura.

Tabla 1: Fechas de floración y madurez fisiológica de cultivares de soja sembrados en Septiembre.

fisiológica de cultivares de soja sembrados en Septiembre. Tabla 2: Fechas de floración y madurez fisiológica

Tabla 2: Fechas de floración y madurez fisiológica de cultivares de soja sembrados en Octubre.

madurez fisiológica de cultivares de soja sembrados en Octubre. 18 Roya Asiática de la Soja -

Otros aspectos que favorecen el desarrollo de la enfermedad y dificultan los tratamientos con fungicidas, son los espaciamientos estrechos y las altas densidades de siembra. También estos fac- tores deben manejarse con cuidado, ya que los cultivares de ciclo corto y hábito de crecimiento indeterminado, en siembras tempranas, tienen menor capacidad de compensación en bajas den- sidades y espaciamientos amplios. Los espaciamientos amplios son más recomendables en fecha de siembra óptima (noviembre) y/o cultivares de ciclo más largo y hábito de crecimiento determinado con mayor capacidad de ramifica- ción y de compensación.

Si se tiene en cuenta que el canopeo muy den- so y cerrado predispone la persistencia del am- biente húmedo dentro del cultivo, favoreciendo el desarrollo de la enfermedad y por otro lado, dificulta la penetración de las pulverizaciones y la llegada del fungicida a los estratos inferiores de la planta, resultará útil elegir cultivares de hábito de crecimiento indeterminado y ciclo corto, indepen- dientemente de la fecha de siembra. Estos cultivares llegan a floración con niveles de creci-

miento vegetativo muy inferiores a los cultivares determinados de ciclo más largo. Cabe destacar que en nuestra región, en la época de siembra óptima (noviembre) es posible alcanzar buenos rendimientos con cultivares de Grupos de Madu- ración III al VIII, determinados e indeterminados.

Como ejemplo de ello, al comparar la biomasa total de un cultivar indeterminado (ADM 3100 RR) con uno determinado (A 6019 RG), se observa que tanto al principio de floración (R1) como al inicio del llenado de granos (R5), el cultivar indetermi- nado presentó valores de biomasa muy inferiores al determinado, mientras que al final del ciclo (R8) alcanzaron niveles similares (Tabla 3).

Esta característica diferencial de los cultivares de distinto hábito de crecimiento y longitud de ciclo, también puede observarse a partir de los valores de intercepción de la radiación (Tabla 4). El cultivar ADM 3100 RR interceptó apenas entre el 35 y el 48 % de la radiación incidente en R1, mientras que A 6019 logró valores superiores al 85 %.

Tabla 3: Biomasa total ( %) de dos cultivares de soja en distintas fechas de siembra.

%) de dos cultivares de soja en distintas fechas de siembra. Tabla 4: Intercepción de la

Tabla 4: Intercepción de la radiación (%) de dos cultivares de soja en distintas fechas de siembra.

4: Intercepción de la radiación (%) de dos cultivares de soja en distintas fechas de siembra.

La estimación visual de la cobertura del suelo por parte del cultivo constituye una información de utilidad práctica a la hora de elegir cultivares, considerando aspectos relacionados con la pene- tración de las pulverizaciones en la canopia del cultivo.

En las Tablas 5 y 6 se detalla el porcentaje de cobertura al inicio de la floración y al inicio del llenado de granos de cultivares de soja de los Gru- pos de Maduración III al VIII, sembrados desde septiembre a enero durante las campañas agríco- las 2002/03 y 2003/04.

Tabla 5: Cobertura (%) en plena floración (R2) e inicio de llenado de granos (R5) de distintos cultivares de soja sembrados en distintas fechas a 45 cm entre surcos (2002/03).

en distintas fechas a 45 cm entre surcos (2002/03). Tabla 6: Cobertura (%) en plena floración

Tabla 6: Cobertura (%) en plena floración (R2) e inicio de llenado de granos (R5) de distintos cultivares de soja sembrados en distintas fechas a 52 cm entre surcos. (2003/04).

sembrados en distintas fechas a 52 cm entre surcos. (2003/04). 20 Roya Asiática de la Soja

El mantenimiento de buenos niveles de fertili- dad, principalmente de fósforo, retrasa la evolu- ción de la enfermedad y contribuye a disminuir su incidencia.

Si se tiene en cuenta que la herramienta más efectiva que se posee actualmente en la lucha con- tra la roya de la soja es el uso de fungicidas, se deberá otorgar gran importancia al monitoreo para detectar la presencia de la enfermedad a tiempo.

El monitoreo deberá efectuarse con alta fre- cuencia durante la etapa reproductiva, tornándo- se fundamental la predicción del momento de flo- ración de cada cultivo.

Como un aporte para la estimación de fecha de floración se detalla la duración de la etapa vegetativa (siembra-plena floración) de distintos cultivares en diferentes fechas de siembra (pro- medios de las últimas 5 campañas agrícolas) (Ta- bla 7).

Tabla 7: Duración de la etapa vegetativa (siembra - floración) en días. Promedio de distintos cultivares en cinco campañas (1999/00 - 2003/04).

- floración) en días. Promedio de distintos cultivares en cinco campañas (1999/00 - 2003/04). INTA -

MANEJO INTEGRADO DE LA ROYA ASIÁTICA DE LA SOJA

TÉCNICAS DISPONIBLES EN EL CICLO AGRÍCOLA 2004-05

Formento, A. N. Área de Investigación en Producción Vegetal. INTA-EEA Paraná

¿Qué es el manejo integrado de las enfermedades (MIE)?

Es el conjunto de técnicas que mantiene la po- blación del organismo causal de una enfermedad por debajo de un determinado nivel que podría causar pérdidas económicamente importantes. El MIE se basa en una intervención mínima con agroquímicos y promueve el desarrollo de meca- nismos naturales y biológicos de regulación de la población.

No es la solución universal, es una “actitud” o “filosofía” que puede guiar a productores y cientí- ficos en la formulación de una estrategia adecua- da para las circunstancias tecnológicas, ambienta- les y socioeconómicas de una situación particular.

Esta concepción del manejo de las enfermeda- des no significa que los agroquímicos deben ser eliminados, o que la biología molecular constituiría un gran peligro, o que los productores deban po- seer y entender un sistema computarizado de in- formación, o que se deba optar por la agricultura orgánica, etc., es sólo la conjunción ordenada y racional de todas las opciones propuestas (Tribe,

1994).

La mayor contribución del MIE a la agricultura ha sido demostrar la necesidad de basar todas las fases de un sistema de producción en sólidos prin- cipios ecológicos, con el logro final de denominar agroecosistema a todo sistema agrícola económi- ca y ecológicamente sustentable (Kogan, 1999).

¿Cuáles son los pilares del manejo integrado?

Los pilares básicos formulados por van Huis y Meerman (1998) son:

Control genético: uso de variedades resisten- tes a la enfermedad.

Control biológico: utilización de organismos vivos ya sea por introducción, inoculación o incre- mento de la eficacia de los biocontroladores.

Control cultural: modificación de prácticas culturales que originen condiciones menos favora- bles para el desarrollo o sobrevivencia del pató- geno.

Control químico: aplicación de agroquímicos.

Control mecánico y físico: eliminación direc- ta de la enfermedad.

Métodos de interferencia: interrupción de fun- ciones fisiológicas o de comportamiento de la enfermedad.

¿Se puede aplicar el MIE a la roya asiática de la soja?

Los conocimientos obtenidos hasta el presen- te acerca de la roya asiática, en virtud de su carac- terística de enfermedad devastadora en otras par- tes del mundo, permitirían sugerir algunas técni- cas básicas y preliminares de manejo integrado.

¿Qué técnicas son las más apropiadas para el manejo de las royas?

son las más apropiadas para el manejo de las royas? * Control biológico : se podría

* Control biológico: se podría considerar como una técnica probable en el mediano y largo plazo. En pústulas uredosóricas de la roya en kudzú (Pueraria lobata) de Misiones se detectó en el año 2003 la presencia como hiperparásito del hongo Sphaerollopsis spp. (Darluca spp); en Asia es co- mún el ataque de Darluca sobre el hongo P. pachyrhizi pero no parece ser importante en la reducción de las pérdidas. Otro hongo Ulocladium (Urocladium) y los virus capaces de infectar a las royas causadas por el género Puccinia podrían ser agentes de biocontrol de P. pachyrhizi, según NPAG

(2002).

Cabe destacar que larvas de Mycodiplosis, un díptero conocido por su asociación a numerosas royas (Gagné y Saluso, 1987) también se hallaron en Misiones junto a la roya asiática.

¿Qué técnicas están disponibles para el manejo de la roya asiática en el ciclo agrícola 2004/05?

Control cultural

a. Eliminación de sojas voluntarias (“sojas guachas”).

b. Fechas de siembra y grupos de madurez que

eviten la coincidencia de las etapas reproductivas de

la soja con los meses con mayores probabilidades de condiciones climáticas favorables para el patógeno.

Control químico

a. Utilización de fungicidas eficaces (Figuras 1 y 2).

b. Elección de productos curativos y/o preventi-

vos según las recomendaciones del técnico asesor.

c. Pulverizaciones oportunas y eficientes, que

logren la mejor cobertura del tercio inferior de la

planta de soja.

la mejor cobertura del tercio inferior de la planta de soja. Figura 1 : Eficiencia (%)

Figura 1: Eficiencia (%) de diversos principios para el control de la roya asiática con una aplicación en R3 (comienzos de formación de vainas). Colonia Liebig, Corrientes. Año 2004. Fuente: Ivancovich et al., 2004

Figura 2: Eficiencia (%) de diversos principios para el control de la roya asiática con
Figura 2: Eficiencia (%) de diversos principios para el control de la roya asiática con
Figura 2: Eficiencia (%) de diversos principios para el control de la roya asiática con
Figura 2: Eficiencia (%) de diversos principios para el control de la roya asiática con

Figura 2: Eficiencia (%) de diversos principios para el control de la roya asiática con dos aplicaciones en R3 y R6. Colonia Liebig, Corrientes. Año 2004. Fuente: Ivancovich et al., 2004

Bibliografía

GAGNÉ, R.J. y M.L.R. de SALUSO 1987 Una nueva especie de Mycodiplosis (Diptera: Cecidomyiidae) asociada a la roya amarilla de Avena sativa en Argentina. Serie Técn. Nº° 54: 12p.

IVANCOVICH, A.; ZINI, E.; BOTTA, G. y M. MÉNDEZ 2004 Evaluación de fungicidas para el control de la roya de la soja en la Argentina. www.inta.gov.ar/pergamino

KOGAN, M. 1999 Integrated Pest Management: Constructive Criticism or Revisionism? Phytoparasitica

27(2):3-6

NPAG (THE NATIONAL PERFORMANCE ADVISORY GROUP), 2002 Data: Phakopsora pachyrhizi Australasian Soybean Rust. 14p.

TRIBE, D. 1994 Feeding and Greening the World: The Role of Internacional Agricultural Research. In:

http:// www.mirror.ac.cn/english for Agriculture/lesson197read19.htm

van HUIS, A. and F. MEERMAN 1998 Challenges to Develop and Implement IPM in Sub-Saharan Africa. Proceedings of the Integrated Pest Management Communications Workshop: Eastern/Southern Africa. March 1-6, 1998, Nairobi, Kenya. 123 p.

TÉCNICAS DE PULVERIZACIÓN PARA EL CONTROL DE LA ROYA ASIÁTICA EN SOJA

La roya asiática es una enfermedad de origen fúngico que puede provocar la pérdida total del cultivo. Para su control se utilizan fungicidas, prin- cipalmente aquellos pertenecientes a los grupos de los triazoles y estrobilirubinas.

Si bien los primeros tienen un cierto efecto de acción sistémica en el ámbito de la hoja, lo que ayuda a mejorar las probabilidades de control, para los fines prácticos de la aplicación se los con- sidera como de acción de contacto, es decir que deben tener contacto directo con el patógeno para tener la máxima eficiencia y toda la tecnolo- gía de aplicación debe estar orientada a este ob- jetivo.

El segundo aspecto importante a considerar para la pulverización es la ubicación del organis- mo. Si bien el mismo puede estar en toda la plan- ta, se ubica en las hojas inferiores sobre ambas caras.

Por último, el estado fenológico más frecuen- te para el control es el reproductivo, en ese mo- mento la planta se encuentra cerca de su máxima cobertura, lo que dificulta la penetración de las gotas a las partes basales.

Estos tres aspectos, acción de contacto, nece- sidad de llegar a las hojas inferiores y abundante masa vegetativa, hacen que se deban extremar los cuidados para que la pulverización sea exitosa.

La correcta elección de la boquilla pulverizadora es crítico, ya que las elegidas deben cumplir principalmente con dos objetivos: 1) pre- sentar una población de gotas pequeñas (del or- den inferior a los 200µ) para aumentar el número de gotas y como consecuencia el número de im- pactos, buscando tener entre 60 y 80 gotas/cm 2 y 2) que la pastilla entregue las gotas de tal forma que aumente las probabilidades de que lleguen a las partes basales de la planta.

Las boquillas convencionales más utilizadas, las de abanico plano, pueden llegar a producir gotas adecuadas para el primero de los objetivos, pero

Pozzolo, O. INTA-EEA Concepción del Uruguay

son limitadas en cuanto a la penetración, debido

a que la arquitectura de la planta de soja dificulta el ingreso de gotas desde la parte superior.

Una solución a ello es el uso de cortinas de aire en el botalón de la pulverizadora, éstas permiten mover al cultivo, inclinándolo y logrando así una eficiente llegada de las gotas a todo el perfil del vegetal (Figura 1).

Desde el punto de vista de la boquilla, la situa- ción mejora si la misma boquilla de abanico plano pulveriza en forma angulada. Si ésto se diseña como dos abanicos que pulvericen en ángulos opuestos, la planta se mojará antes, durante y después del pasaje del botalón, maximizando las probabilidades del mojado total de la planta.

Precisamente, este tipo de efecto, es el que tiene la pastilla de abanico plano doble, conocida en el mercado comercialmente como “twin”, la cual tiene además una población de gotas de ta- maño pequeño, aunque por supuesto con la posi- bilidad de variación a través del tamaño de orifi- cio y/o variaciones en la presión (Figuras 2 y 3).

Otra de las opciones de mercado son los portapicos dobles, éstos permiten el uso de dos boquillas en forma simultánea logrando un efecto similar a la anteriormente descripta, con la venta- ja de permitir utilizar boquillas disponibles en el equipo (Figura 4).

Las boquillas de cono hueco, muy utilizadas en la aplicación de insecticidas, también son posibles de utilizar dadas sus características de movimien- to de gota y el tamaño de las mismas; sin embar- go, su eficiencia es menor que las anteriormente citadas, por lo que su uso deberá considerarse sólo ante la imposibilidad de no poder contar con al- guno de los sistemas anteriores.

Un punto importante a tener en cuenta es que

el tamaño pequeño de gota condiciona en forma

importante la labor desde el punto de vista de los riesgos de deriva; este tipo de gota es susceptible,

no sólo a ser transportada por el viento, sino tam-

bién de ser evaporada antes de que llegue a des- tino, así, gotas de 100µ a 30ºC y 50% de humedad sólo tardan 12,5 segundos en evaporarse recorrien- do 3,2 cm, mientras que gotas de 200µ en las mis- mas condiciones se evaporan a los 56 segundos pudiendo así recorrer 210 cm.

Esta situación hace que se deban extremar las precauciones con las condiciones ambientales rei- nantes al momento de pulverizar, elegir horas con baja insolación y vientos menores a los 10 km/h.

La velocidad del equipo no debe superar los 12 km/h. Velocidades mayores pueden provocar turbulencias de aire por debajo del mismo, impi- diendo o dificultando la llegada de las gotas a la parte inferior del canopeo.

En el caso de condiciones climáticas muy des- favorables y no poder retrasar la pulverización, el mercado brinda actualmente la posibilidad de usar boquillas de cono hueco asistidas por aire, que permiten realizar el trabajo en forma aceptable para esta situación (Figura 5).

Con respecto a los caudales recomendados, los mismos deben ser superiores a los 140 – 150 li- tros/ha, de manera de asegurar el número míni- mo de impactos y aumentar la probabilidad de la correcta distribución de gotas.

Todas estas consideraciones, sumadas a la re- ducida ventana desde la aparición de los síntomas (aproximadamente cinco días) hace que las oportunidades de aplicación se reduzcan, por lo que es muy importante hacer el seguimiento del cultivo de manera de tener un diagnóstico tem- prano.

El uso de aditivos puede ser conveniente de- pendiendo de la calidad del agua disponible, en este sentido se debe evitar el uso de aguas “du- ras”, aquellas con pH superiores a 7, debido a la presencia de cationes que actúan inhibiendo los principios activos.

En estos casos conviene usar aditivos con co- rrectores de acidez que además generalmente proveen surfactantes que mejoran la adhesión de las gotas, al igual que aceites vegetales para redu- cir la posibilidad de evaporación de las gotas.

Siempre que sea posible, la opción de equipos terrestres presenta mayor grado de seguridad en la aplicación con respecto a las aéreas. Uno de los motivos son los reducidos volúmenes que se aplican en las últimas. La información disponible indica que para aplicaciones aéreas se deben utili- zar caudales superiores a los 30-40 litros/ha, aun- que es posible reducirlos a la mitad si se utilizan aceites vegetales adecuados como diluyente.

COSTO DE CONTROL DE LA ROYA ASIÁTICA EN EL CULTIVO DE SOJA

Rodríguez de Rodríguez, M. G. y Formento, A. N., Área de Desarrollo Rural y Área de Investigación en Producción Vegetal. INTA-EEA Paraná

El objetivo de este análisis económico es orien- tar en sus decisiones a los asesores que detecten en los cultivos de soja la presencia de la roya de la soja causada por Phakopsora pachyrhizi, como así también satisfacer la demanda de diversos seg- mentos económicos y medios de comunicación.

La elección de ciertos principios activos no presupone preferencia o recomendación de la EEA Paraná del INTA, ni invalida la eficacia de con- trol de otros principios activos exis- tentes en el mercado y sólo fueron tomados a los efectos de contar con un valor referencial de precios.

Para el trabajo se consultó la información pre- liminar generada por técnicos de las EEA Pergami- no y Corrientes del INTA, Primera prueba (ensa- yo) de fungicidas para control de la Roya de la Soja en Argentina” de Ivancovich et al. 2004 http:/ /www.inta.gov.ar/pergamino/novedades.htm.

Las opciones evaluadas consideran, en el caso del tratamiento 1 (Tablas 1 y 2), la presencia de

roya en estados fenológicos tempranos de la soja (que no supere R1) y en el tratamiento 2 la pre- sencia en estados reproductivos más avanzados y críticos para la definición del rendimiento (entre R2 y R6). En ambos casos se recomienda la pulve- rización terrestre con un volumen de agua no infe- rior a los 200 litros teniendo en cuenta que este volumen asegure el mojado del tercio inferior de la planta. En esta primera etapa de presencia de la enfermedad en Entre Ríos y ante la carencia de estudios epifitiológicos a campo, con infecciones naturales, no se podría asegurar, por el momento, la factibilidad del uso de la pulverización aérea.

En Brasil, donde la enfermedad detectada en el 2002 ya es endémica (que se presenta todos los años), ha sido necesario, en algunos casos, la reali- zación de 3 pulverizaciones. Para Entre Ríos la si- tuación fitosanitaria de ocurrencia aún no ha sido definida pero se conocen que los meses de mayor probabilidad son febrero, marzo y abril (Saluso et al., 2004).

Sólo a los fines econométricos, se incluyen en la Tabla 1, las alternativas de 2 y 3 aplicaciones con un triazol solo o con mezcla de triazol y estrobilurina.

Tabla 1: Probabilidad de tratamientos para el control de la roya de la soja.
Tabla 1: Probabilidad de tratamientos para el control de la roya de la soja.

La metodología utilizada para el cálculo del costo de cada tratamiento de control, incluye el costo del fungicida más su aplicación con pulveri- zación terrestre y en este caso, realizada con ma- quinaria propia, con precios de noviembre de 2004,

con un valor del dólar de $2,98 y del litro de ga-

soil a $1,5. Para los resultados que se muestran en

la Tabla 2 se consideró el precio del quintal de soja a $ 45,6.

Tabla2: Costo de control de la roya de la soja ($/ha y q/ha). Noviembre 2004

control de la roya de la soja ($/ha y q/ha). Noviembre 2004 Consideraciones Finales Los costos

Consideraciones Finales

Los costos de los distintos tratamientos eva- luados para el control químico de la roya varían entre 45,5 y 221,2 $/ha o bien entre 1,0 y 4,9 q/ha. Dichos valores deberían sumarse a los costos de producción/ha o restarlo de los márgenes brutos/ ha del cultivo de soja.

La información económica obte- nida es expresa, sólo y únicamente, orientativa para una adecuada plani- ficación anual del cultivo de soja fren- te a una nueva problemática fitosanitaria.

La EEA Paraná promueve al manejo integrado

de las enfermedades (MIE) como la herramienta

más eficiente para reducir el impacto sobre los

rendimientos y para la campaña 2004/05 recomien-

da el control de sojas voluntarias (“guachas”) en

forma temprana, al menos 2 ó 3 fechas de siem-

bra respetando las adecuadas para la región sojera

entrerriana, usar diferentes grupos de madurez y

cultivares, atender la información local, regional y nacional sobre la presencia y avances de la roya asiática por los medios masivos de comunicación

o visitando semanalmente las páginas:

www.sagpya.gov.ar; www.sinavimo.gov.ar y www.inta.gov.ar/parana.