Está en la página 1de 6

Embargada hasta el día 28/04/2022 a las 16.

30h

Nota de Opinión
Reunión Cercle d’Economia 2022

UNA EUROPA UNIDA Y MEJOR PARA REFORZAR LA


DEMOCRACIA

Abril de 2022
La guerra ha regresado a Europa. Lo ha hecho como en los peores momentos
de la historia del siglo XX: dejando tras de sí un reguero de dolor e
irracionalidad, de frustración y sinsentido que recupera para nuestro
presente la barbarie.
Desde el 24 de febrero, Europa se enfrenta a una guerra de agresión con
miles de muertes y heridos, destrucción de infraestructuras y devastación
completa de ciudades, desplazamientos masivos de población civil y millones
de refugiados. Un balance de sufrimiento y violencia que añade, incluso,
crímenes de guerra y que cuestiona directamente la esperanza civilizada que
representan los ideales de paz y cooperación que inspiran el espíritu de
Europa desde los tratados fundacionales de la Comunidad Económica
Europea a nuestros días.
Lejos de sacrificar esta esperanza, los europeos debemos fortalecerla más
que nunca. La invasión de Ucrania es la prueba más difícil que tenemos que
afrontar desde la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, pero también es una
oportunidad decisiva para profundizar definitivamente en la materialización
del proyecto europeísta.
Este reto exige de todos valentía y responsabilidad a la hora de priorizar la
salvaguarda de lo que significa Europa y los valores democráticos en el
mundo. De hecho, cualquier otra consideración debe subordinarse a ella.
Afortunadamente, no estamos solos. Estados Unidos ha reafirmado su
1
Embargada hasta el día 28/04/2022 a las 16.30h

compromiso histórico con la libertad en nuestro continente. Esta


circunstancia no solo debe fortalecer el vínculo trasatlántico, sino retomar
el entendimiento estratégico con el Reino Unido e impulsar la colaboración
política, económica y militar con el resto de las democracias liberales en el
mundo.
La guerra de Ucrania es una advertencia para todas ellas y, en especial, para
Europa, a quien Rusia ha puesto en jaque geopolítico al tratar de dislocar no
solo los fundamentos sociales de nuestra democracia liberal y las bases
económicas de nuestra prosperidad, sino la razón misma de un proyecto
asentado sobre el respeto a la dignidad humana, la primacía del derecho y
la salvaguarda de la paz.
Esta circunstancia lleva al Cercle d’Economia a pedir unidad en la defensa de
Europa. Unidad de las instituciones, partidos y agentes sociales que
organizan el conjunto de la sociedad civil de nuestro país. En Cataluña y en
toda España. Pero unidad, también, en Europa. La gravedad y urgencia del
momento presente exige de todos los europeístas que comprendamos que
el fundamento de lo que defendemos está amenazado por la guerra
desencadenada por Putin en Ucrania.
No hay que olvidar que afrontamos esta amenaza después de dos años de
pandemia y con una crisis económica y social muy profunda a nuestras
espaldas. Nuestra sociedad está agotada por todo lo vivido hasta ahora. La
paz social pende de un hilo y los malestares son numerosos y complejos. Por
eso, la unidad debe ser ejemplar y un revulsivo de confianza que nos
devuelva la capacidad de creer en nosotros mismos al defender sin fisuras
aquello que queremos seguir siendo: demócratas europeos.
La experiencia colectiva de la pandemia ha de sernos de ayuda. Máxime
cuando Europa ha sabido estar a la altura de las circunstancias y ha
demostrado que podía luchar contra el virus y sus consecuencias sociales y
económicas con responsabilidad cívica, solidaridad y cooperación a todos los
niveles. El éxito de nuestra capacidad de investigación y desarrollo de
2
Embargada hasta el día 28/04/2022 a las 16.30h

vacunas, la solvencia de nuestros sistemas de salud, la eficaz vacunación de


la población, la mutualización de los efectos sociales del cese de actividad
asociado a los estados de alarma y la adopción de las medidas de
reactivación económica como los fondos Next Generation, entre otras
iniciativas, constituyen un balance de aciertos que demuestra que Europa es
un éxito a pesar de las dificultades.
Por todo ello, estamos en condiciones de afrontar, con una sólida base de
cooperación y solidaridad acreditada excepcionalmente estos dos últimos
años, el reto adicional de una invasión como la que sufre Ucrania. No nos
cabe duda de que su pueblo y su gobierno merecen nuestra solidaridad. Eso
significa que el Cercle respalda sin objeciones a la Unión Europea en su
apoyo a un país hermano y una democracia hermana como es Ucrania.
Debemos estar a su lado y protegerla de una agresión injustificada con toda
la ayuda que necesite para resistir la invasión y restablecer su integridad, con
el objetivo de crear las condiciones para que cesen las hostilidades y se
aborde una solución negociada que ponga fin a la confrontación bélica.
Esta solidaridad debe abordarse con determinación e inteligencia a la vez.
Ha de combinar acciones muy distintas que contribuyan a que finalice la
guerra lo antes posible, pero buscando una salida pacífica que restablezca la
primacía del derecho sobre la barbarie que conlleva su vulneración.
La solidaridad que reclamamos con Ucrania supone seguir impulsando la
política de sanciones llevada hasta el momento. Es más, en la medida en que
contribuya al fin de la guerra, hay que profundizar en ellas a pesar de las
repercusiones económicas y sociales que provoca dentro de nuestras
fronteras. Para mitigar sus efectos negativos es imprescindible adoptar en
España una serie de iniciativas que den estabilidad interna a nuestro país.
En este sentido, es indispensable salvaguardar la paz social de nuestra
sociedad mediante la generalización de una serie de pactos de Estado que
afecten a la energía, las rentas, la política fiscal y laboral y el estado del
bienestar, así como la seguridad y defensa. No podemos olvidar que la
3
Embargada hasta el día 28/04/2022 a las 16.30h

sociedad española, en particular, está gravemente tensionada por corrientes


de malestar y crispación que explican el avance de los populismos y la
polarización política. Algo que hay que relacionar directamente con la
erosión de su bienestar y seguridad por culpa no solo de la pandemia, sino
también por las numerosas crisis que soporta la sociedad catalana y
española desde 2008.
El Cercle cree que el impulso y desarrollo de estas medidas pasa por dedicar
toda nuestra energía colectiva de país a dar seguridad a una Europa que está
en peligro. Algo que debe impulsarse a partir de los consensos que
fundamentan los valores que encarna el proyecto europeo y que definen un
interés general que debe inspirar todas y cada una de las respuestas que
habrán de contener, las reformas, los pactos y acuerdos de Estado que
necesitamos para salir victoriosos y fortalecidos como país tras esta crisis
geopolítica.
No hay que olvidar que durante años el proyecto europeo estuvo
sincronizado con el despliegue de la globalización y que, ahora, su
cuestionamiento exterior por parte de autocracias y dictaduras nos obliga a
consolidar el proyecto con nuevas visiones que integren políticas europeas
de defensa, energía, inmigración y tecnología, entre otras. Es el momento
para ello. Esa es también nuestra esperanza política. La que mantiene viva,
expectante, la victoria del europeísta Emmanuel Macron ante el fantasma
del repliegue nacionalista. Una esperanza que sentimos vinculada al
principio de subsidiariedad defendido en su día por el presidente Pasqual
Maragall, pues, como sostenía: lo que es bueno para Cataluña es bueno para
España, y lo que es bueno para España es bueno para Europa.
España, gracias a su posición geográfica y su adhesión europeísta, puede y
debe ser un actor relevante en la evolución futura del paradigma europeísta.
Debe reivindicar no solo un anclaje atlántico y mediterráneo dentro del
realineamiento que la presión geopolítica en el este y centro de Europa
plantea de cara al futuro, sino aprovechar su proyección en África, América

4
Embargada hasta el día 28/04/2022 a las 16.30h

Latina y el mundo árabe. No será sencillo, pero es necesario un esfuerzo de


imaginación y reinvención de las capacidades geopolíticas de España porque
está en juego nuestro futuro como país y como sociedad.
En este esfuerzo colectivo necesitamos, como decíamos, alcanzar pactos de
Estado que garanticen que la economía geopolítica en la que estamos
inmersos y las decisiones excepcionales que van a ser necesarias tengan
detrás un acuerdo a la altura del momento. Si, como decía Ortega, España
era el problema y Europa la solución, los españoles, a través de los líderes
políticos y los agentes sociales, demostramos durante la Transición, con los
Pactos de la Moncloa, que sabemos hacer lo que la situación exige. Una
muestra de madurez que ahora debemos actualizar si queremos que Europa
siga siendo el proyecto que todos estamos de acuerdo en seguir haciendo
nuestro.
Precisamente este es para el Cercle el compromiso más profundo y
auténtico, que aloja en su seno fundacional como entidad de la sociedad
civil. Un compromiso europeísta que nace de sus valores originales y que
tenemos conciencia de que han de ser actualizados para que sigan vigentes.
Por eso, queremos ser especialmente enérgicos en su defensa. Como
reconoce la Brújula Estratégica aprobada por el Consejo el 21 de marzo,
nuestro continente es especialmente vulnerable a la crisis geopolítica que
nos ha puesto delante la invasión de Ucrania. Los países europeos son una
minoría democrática en un mundo cada vez más sometido al autoritarismo.
Ocho de cada diez personas viven en el planeta bajo autocracias o gobiernos
en proceso de serlo. Europa sigue siendo una excepción, aunque aloja en su
seno corrientes sociales poderosas que también desean soluciones
autoritarias.
Esta realidad tan hostil a la democracia liberal y que evidencia la invasión de
Putin de Ucrania, exige de Europa un paso adelante como actor internacional
si queremos seguir viviendo bajo gobiernos que protegen la libertad de sus
ciudadanos. Eso supone que, junto al esfuerzo de combatir la crisis ecológica

5
Embargada hasta el día 28/04/2022 a las 16.30h

impulsando una economía descarbonizada, ahora, además, luchemos contra


la crisis geopolítica que provoca el auge global del autoritarismo. Un
esfuerzo adicional que no invalida el primero, sino que lo complementa.
Esta es la razón por la que los fondos Next Generation deben seguir
destinados a reducir la huella de carbono global, en la línea programática de
la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, a quien este año
concedemos nuestro Premio Europa. Pero, también, estos fondos deben
darnos seguridad en el proceso descarbonizador al garantizar la paz que
necesitamos para afrontar ese reto. Para ello, no solo necesitamos
incrementar nuestro gasto en seguridad para proteger nuestro modo de
vida, sino también orientar nuestra economía hacia objetivos geopolíticos.
Un empeño realista que debe hacernos apostar, entre otras cosas, por una
soberanía tecnológica europea, pues fabricar nuestros propios chips es tan
importante como defender la libertad de información en las redes sociales o
evitar el hackeo de nuestras infraestructuras críticas.
Muchas y difíciles son las pruebas que estamos afrontando las sociedades
democráticas en los últimos años. La guerra en Ucrania probablemente no
será la última de ellas, pero seguro que dependerá de nosotros que no sea
la definitiva. Por ello es fundamental combatir el miedo de la guerra y apelar
a la esperanza de la paz. De nosotros dependerá que venza la segunda. Entre
otras cosas porque, como nos enseñaron los clásicos, en el carácter del ser
humano está nuestro destino. Hoy, cuando la invasión de Putin muestra el
rostro más cruel de una guerra que trata de sojuzgar a todos los europeos,
en el Cercle d’Economia estamos convencidos de que la confianza en la
fuerza imperecedera de la libertad sigue siendo la mejor garantía de que
seguiremos encontrando en ella nuestro destino.

También podría gustarte