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El Mito del Minotauro.

El Minotauro que devoraba hombres, era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza
de toro de la mitología griega.

El minotauro era hijo de Pasifae, esposa del rey Minos de Creta y de un toro blanco


enviado por Poseidón, dios del mar. Minos había ofendido gravemente a Poseidón quien
como venganza hizo que Pasifae se enamorase del animal. Fruto de dicha unión nació
el Minotauro, un ser violento, mitad hombre, mitad toro, que se alimentaba de carne
humana.

Esta bestia fue encerrada en un laberinto que construyó el artesano Dédalo, un laberinto
del que todo aquel que entraba nunca salía, ya que eran devorados por el Minotauro.

Mientras el Minotauro vagaba por el laberinto del palacio de Creta, ocurrió una
desgracia: Andrógeno, hijo del rey Minos, fue asesinado tras ganar una olimpiada y su
padre declaró la guerra a Atenas, que acabó rindiéndose. La rendición tuvo un precio:
entregar cada año siete hombres y siete mujeres al terrible laberinto. Y así lo hacía el
rey de Atenas, Egeo.

Su hijo Teseo con gran valentía zarpó junto a otros trece jóvenes para Creta, mientras su
padre le pedía que si lograba su propósito (matar al monstruo) a su regreso alzara una
vela blanca en su embarcación; de lo contrario, desplegaría una de color negro.

Teseo quería acabar con el Minotauro y así liberar a su patria de Minos y su condena.

Al llegar a Creta, Teseo quiso ser el primero en entrar al laberinto. Estaba muy oscuro y
no sabía qué camino agarrar, entonces el héroe recibió la ayuda de Ariadna, la hija del
Rey Minos, que al verlo se enamoró perdidamente de él. Le dio un ovillo de hilo y una
espada. Con la espada debía de enfrentar al monstruo y matarlo, y el ovillo de hilo era
para que, una vez que hubiera ingresado en el laberinto, atara un cabo del ovillo a la
entrada. Así, a medida que entraba en el laberinto el hilo recorrería el camino y, una vez
que hubiera matado al Minotauro, lo enrollaría y encontraría la salida.

Entonces, Teseo recorrió el laberinto hasta que se encontró con el Minotauro, lo mató y
para salir de él, siguió de vuelta el hilo que Ariadna le había dado.

Luego del triunfo, debía regresar a su patria. Ariadna se fue con él. Durante el regreso a
Atenas, se desató una tormenta y el barco se tuvo que detener en la Isla de Naxos.
Ariadna bajó del barco porque se sentía mal y Teseo partió abandonando a su amada en
esa isla. El Dios Dionisio, encontró a Ariadna y la hizo su esposa.

Teseo, estaba tan contento por del triunfo, que se olvidó de cambiar las velas negras por
las blancas. Egeo, viendo las velas negras que significaban que su hijo había
fracasado, creyó que su hijo había muerto.

No pudo soportarlo y se arrojó al mar. Teseo decidió llamar al mar Egeo, como su
padre, una vez que subió al trono. Gracias a su nombramiento como rey, logró unir a los
pueblos formando el estado ateniense.

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