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“Si la inteligencia artificial está dando sus primeros pasos, la ética que la conformará se

encuentra todavía en una etapa embrionaria. Por eso el dilema ético al que nos
enfrentaremos empieza a generar interés en algunos sectores y preocupación en otros. La
cuestión es que, a medida que avanzan los progresos en inteligencia artificial, se hace más
complicada la introducción de valores en la máquina si estos no son programados o
introducidos a tiempo. Algunas pruebas recientes en inteligencia artificial han reflejado
que la máquina pone resistencia a la reprogramación una vez que ya ha sido configurada.
Como si, a medida que la inteligencia aumentara, la resistencia a modificaciones también
lo hiciera”. The Conversation

“Los seres humanos están hechos de carne y hueso, una masa envuelta en un intrincado
arreglo de tejido nervioso. Pertenecen al mundo físico de la materia y la causalidad, y sin
embargo tienen una propiedad notable: de tanto en tanto están conscientes. La conciencia
le proporciona a criaturas como nosotros una vida interior: un reino mental en el que
pensamos y sentimos, percibimos imágenes y sonidos, sabores y olores, según los cuales
hemos llegado a conocer el mundo que nos rodea.

¿Cómo puede la mera materia provocar experiencias conscientes?

El filósofo francés del siglo XVII René Descartes pensaba que no podía. Él suponía que
además de nuestra configuración física, criaturas como nosotros teníamos una mente no
material, o alma, en la que se daba el pensamiento”. BBC

“Prácticamente todo el mundo en el campo de la inteligencia artificial cree que las


máquinas algún día superarán a los humanos y, en cierto nivel, la única diferencia real
entre los entusiastas y los escépticos es un marco de tiempo”. Gary Marcus

“Los ingenieros se han centrado en crear un robot capaz de imaginarse a sí mismo desde
cero. Es decir, que el robot, sin que nadie se lo diga, es capaz de analizar el entorno,
analizarse a sí mismo, y llegar a la conclusión de que es un robot. Este es un método,
afirman, similar al que usan los propios seres humanos y los animales cuando se crean su
propia “imagen interior”; la imagen que todos tenemos en nuestra mente de nosotros
mismos.

Es importante que este robot, que tiene la forma de un brazo mecánico, no tiene
conocimientos previos de física o geometría. No sabe qué es lo que es, qué forma tiene, ni
de qué es capaz; así que, en este estado, es poco menos que un pisapapeles. Pero poco a
poco, y a base de probar cosas, el robot es capaz de descubrirse a sí mismo.

El robot no sabía qué podía hacer ni qué es lo que era. Unas 35 horas de entrenamiento
intensivo después, la “imagen interior” que tenía el robot ya era muy precisa, con una
diferencia de sólo cuatro centímetros en lo que respecta al tamaño. Las tareas de coger y
soltar objetos le permitieron auto-calibrarse, hasta que pudo completar la tarea con un
100% de éxito.

Por supuesto, de aquí a conseguir un robot con “conciencia propia” hay un trecho. Sus
propios creadores confiesan que esta habilidad de imaginarse a sí mismo es algo “tosca”
comparada con la de los seres humanos; pero creen que es el primer paso hacia
conseguirlo. Y todo eso, sin tener en cuenta las cuestiones éticas y filosóficas que
conllevarían una creación semejante”. El Español, basado en estudios de la Universidad
de Columbia

“Descartes también decía que así lográramos crear una muñeca mecánica inteligente que
replicara todos nuestros movimientos y reacciones, no sería capaz de pensar pues no
tendría el poder de la palabra. Pero ya no podemos depender de su criterio para
determinar cuáles seres pueden pensar. Hoy en día, las computadoras usan la palabra y el
lenguaje sintetizado mejora todo el tiempo”. BBC sobre Rene Descartes

“Fue el potencial de las computadoras de usar el lenguaje y responder apropiadamente a


preguntas lo que llevó a Alan Turing, el matemático y descodificador de mensajes durante
la guerra, a proponer un experimento para medir la inteligencia de las máquinas.

Turing se imaginó a una persona sentada en una habitación, comunicándose por vía de
una pantalla de computador con otros dos en habitaciones distintas. La persona escribiría
preguntas y recibiría respuestas, y si no era capaz de adivinar cuál de las dos era la
máquina y cuál el ser humano, no tendría razón para no tratarlas igual.

Eso es lo que se conoce como la Prueba de Turing, y si la situación se organiza con


cuidado, los programas de computador pueden pasarla.

La prueba original de Turing depende de no poder ver quién está enviando las respuestas a
las preguntas, pero la robótica se ha desarrollado rápidamente en la última década y
ahora vemos máquinas que se mueven y comportan como humanos.

Los investigadores están lejos de hacer de ese sueño realidad y un gran obstáculo se
levanta en su camino... necesitan una respuesta a la siguiente pregunta: ¿podrá una
máquina basada en silicio alguna vez producir consciencia, o son sólo las criaturas hechas
de carbón con nuestra configuración material las que puede producir los resplandecientes
momentos tecnicolor de la experiencia consciente?” Barry C. Smith a la BBC
Recomendaciones.

Guiarse siempre del contenido previamente investigado. Si se está en el bando a favor,


apelar a la existencia de robots con conciencia. Si se está en el bando en contra apelar a la
falta de la “fórmula de la vida” que es el carbono.

Investigar que son los derechos, derechos humanos y las leyes de la robótica de Isaac
Asimov.

Ver la película “El Hombre Bicentenario” protagonizada por Robin Williams

Objetivos del debate.

Analizar qué es lo que nos hace humanos, y si los robots deberían tener derechos de tener
conciencia.

¿Quién gana el debate?

Gana la cámara con mejor puntuación.

Para ganar deben representar los argumentos como si fuesen propios, responder las
preguntas (si existen), y desarmar los argumentos del bando contrario.

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