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Buenos Aires, 28 de marzo de 2022

A la Comisión Interna del Rectorado


APUBA:

El personal de la Dirección General de Salud abajo firmante se


dirige a la Comisión Interna con motivo de haber recibido información sobre posibles
modificaciones a la estructura de gestión superior a nuestra Dirección General, modificaciones
que pondrían en cuestión sus misiones y funciones. Por lo tanto, la de todo el personal
nodocente que cumple tareas en esta dependencia. En virtud de lo señalado, solicitamos que
sean puestos en conocimiento ante el Consejo Superior los siguientes puntos que expresan
nuestra preocupación y nuestra solicitud:

1) Desde hace años vemos con mucha preocupación cómo la misión de prevención sanitaria
de la Dirección General de Salud viene sufriendo las consecuencias del recorte presupuestario
destinado a la misma, lo que implica recortes de prestaciones en salud a los estudiantes de
menores recursos y desatención de las condiciones edilicias y funcionales necesarias para la
asistencia preventiva en salud hacia el conjunto del estudiantado.

2)Esta desatención se hizo evidente durante la pandemia de Covid 19, aún en curso, y sobre la
cual aún hay mucho para hacer por su incidencia - durante la infección o con posterioridad a la
misma - en quienes padecieron la infección, o en quienes aún pueden padecerla. Pero también
por sus consecuencias posteriores en el conjunto de la población estudiantil por acción de la
prolongada cuarentena.

3) Lo señalado tiene como consecuencia evidente una pérdida de derechos del claustro
estudiantil en dos niveles: en el de las políticas de prevención para la salud hacia el conjunto y
en la asistencia médica a quienes no tienen cobertura de obra social o empresa de medicina
prepaga. Pero además implica la pérdida del derecho a ejercer sus funciones en el personal
asistencial que realiza sus tares en la institución.

4) Entendemos necesario resaltar que nuestra historia como institución asistencial nos ubica
como heredera de los programas de prevención sanitaria y asistencia médica social del Dr.
Raúl Vacarezza, que llevaron a la creación del Centro Profiláctico Universitario a partir de la
Cátedra de Patología de la Tuberculosis de la Facultad de Medicina. Fue en ese contexto que el
Dr. Vacarezza tomó la decisión de realizar una placa radiográfica preventiva a sus alumnos y
alumnas cuando circunstancialmente encontró que podían sufrir lesiones, asintomáticas pero
graves, por acción de la tuberculosis.
El llamado a licitación para la construcción del edificio se realizó mientras Vacarrezza era
Vice Decano de la Facultad de Medicina, por lo tanto, dentro de cuatro años se cumplirán los 80
años de la decisión de construir el edificio de Hidalgo 1067, el único instituto asistencial de la
UBA (y seguramente de los pocos del país) concebido arquitectónicamente con un sentido de
asistencia médica preventiva y masiva.
De esta manera, las misiones y funciones de la Dirección General de Salud tiene sus raíces en
las investigaciones y programas sanitarios elaborados por grandes profesores, como fueron
Andrés Arena, Alfredo Lanari, Oscar Vacarezza, Oscar Croxatto, Guido Politzer Arena o Abel
Cetrángolo. Y por supuesto el mismo Raúl Vaccareza.
En 1963, bajo el rectorado de Julio Olivera mediante Resolución 814/63, una Comisión de
Investigación Científica, Becas, Publicaciones y Bienestar Estudiantil, creada para elaborar la
política universitaria destinada a los ámbitos mencionados, dio forma al Servicio Universitario
de Salud como institución dependiente del departamento de Bienestar Estudiantil del
Rectorado con el sentido incuestionable de darle centralidad institucional a la asistencia
sanitaria y preventiva del conjunto de los estudiantes de la UBA.
Su primer Director fue el médico sanitarista Jorge Ricardo Rovere y contó con una Comisión
Asesora de profesores titulares de la Facultad de Medicina, de las cátedras de Higiene y
Medicina Social, Nutrición, Tisiología, Psiquiatría y directores de la Escuela de Salud Pública, el
Instituto de Investigaciones Médicas y del Departamento de Psicología y Psicopatología de la
Edad Evolutiva. Esa Comisión, junto al Director del Servicio Universitario de Salud, tenía la
misión de generar el plan anual de actividades y también proponer el presupuesto necesario
para llevarlo a cabo. Esta plataforma permitió que el Servicio Universitario de Salud integrara
entidades internacionales en el ámbito de la salud estudiantil universitaria y fuera un punto de
referencia nacional para la creación de programas e instituciones similares en las Universidades
Nacionales de nuestro país.
Para esta perspectiva de política sanitaria elaborada sin especulaciones económicas, el
presupuesto necesario en función de salvaguardar la salud de quienes ingresan a la UBA como
estudiantes nunca fue un costo que obligara a un reintegro económica como beneficio, sino
una inversión estratégica en aras de una mejor Universidad. En el mismo sentido, el personal de
la Dirección de Salud ha sido testigo reiterado de la detección a tiempo de enfermedades que
podían poner en riesgo la vida de estudiantes aparentemente sanos. ¿Nos preguntamos si
estos hallazgos tienen un precio que no valga la pena pagar?

5) No parece ser esta la orientación que surgen de las medidas que se tomarían sobre la
Dirección General de Salud y, por el contrario, nuestras preocupaciones planteadas en el primer
punto se ven acrecentadas.

Por todo lo señalado, hacemos un llamado a la reflexión al Consejo Superior, y en


particular al Sr. Rector, para que no solo se mantengan los criterios por los cuales se fundó el
Servicio Universitario de Salud, sino que además se retome el camino indicado por la Comisión
de profesores que elaboró la propuesta y definió sus misiones y funciones.

Señor Rector, miembros del Consejo Superior, cuando el año que viene nuestra
Dirección General de Salud cumpla sus 60 años, debería poder festejar que sus misiones y
funciones hayan sido jerarquizadas y puestas en valor, no ser un mero recuerdo de mejores
tiempos en nuestra UBA de 200 años. Se trata entonces de retomar el camino señalado por
Raúl Vacarezza, convalidado por el Rector Olivera, no de continuar desatendiendo,
reduciendo o directamente abandonar sus objetivos.

Finalmente entendemos necesario:

a) Mantener la misión y funciones actuales de la Dirección General de Salud.


b) Mantener la estructura orgánico funcional y la misión y funciones de todo el personal
asistencial de acuerdo a las necesidades operativas presentes.
b) Revisar y recuperar los recortes presupuestarios y de prestaciones que se hayan realizado
en los últimos años.
c) Que la Dirección General de Salud cuente con un equipo de asesoramiento profesional de
nivel equivalente al que integró la Comisión Asesora creada por la Resolución fundacional del
Rector Olivera y cumpla con la misma función establecida por la Res. 814/63.
d) Que atendiendo a la democratización creciente de la gestión pública, en dicha instancia
haya representación del personal de la dirección General de Salud con experiencia en la
atención preventiva de la salud estudiantil.

Atentamente:

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