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Análisis y Crítica.

Dto. de Artes Audiovisuales.


Facultad de Artes, UNLP.

Tarea 1. “Prácticas de pantalla”.


Comisión 3 - Grupo 40.

Integrantes:
Matias Desiderio 82265/5.
Daniela Valdivieso 83606/0.
Lopepé Romina 82167/3
Melisa González Velásquez 82287/4.

Actividad:
1. Mencionar y describir los diferentes dispositivos y aparatos nombrados por Erkki
Huhutamo en “Elementos de Pantallología”. Investigar sus características técnicas, su
uso social, la idea de pantalla que implican y el tipo de relación que le proponen al
espectador. Pueden acompañar la descripción con imágenes.
2. Conversar en grupo y extraer breves conclusiones en torno a las siguientes
cuestiones:
A. Las relaciones que sostiene la arqueología de los medios con el pasado y con la
visión de la historia (continuidad /ruptura).
B. Los diferentes enfoques teóricos sobre los “nuevos medios”. Mencionar sus
autores y líneas de investigación.
C. Aspectos en común de los diferentes enfoques teóricos sobre los “nuevos
medios”. d- El modo en que problematizan el concepto de “lo nuevo”.
D. El modo en que problematizan el concepto de “lo nuevo”
E. El modo en que el autor Erkki Huhtamo concibe la historia de las pantallas.
1. En el texto del autor Erkki Huhtamo “Elementos de pantallología”, el primer dispositivo
que se presenta es; la pantalla, esta puede emplearse para la proyección de imágenes que
provienen de algún foco iluminado como la linterna mágica, y en general para ocultarse,
apartarse y ocultar las miradas. A pesar de su ubicuidad, la pantalla permanece como algo
extrañamente evasivo, difícil de atrapar en conceptos, esta ha tenido diferentes definiciones a
lo largo de la historia, y hoy día, está constantemente presente en diferentes ámbitos y con
diferentes usos. La pantalla consistía en un mueble apoyado en el piso con una lámina de
material traslúcido estirada sobre un bastidor de madera. Existen pantallas diminutas y
enormes, planas y gruesas, para observar desde la distancia o que hasta pueden llegar a
tocarse. En el siglo XVI, se refería a la pantalla como un artilugio para protegerse del calor de
la estufa o de una corriente de aire. Además, ganaron otros usos y connotaciones, solían
utilizarse como objetos de moda, por placer estético, entre otros.
El segundo elemento para este autor fue la fantasmagoría, que se presentó con gran
popularidad en el cambio del siglo XVIII al XIX. En las fantasmagorías, se le mostraban al
público imágenes proyectadas desde atrás de la pantalla con una linterna mágica movible,
con el fin de crear una experiencia sensorial profunda. Las características de este tipo es que
se usaban una o más linternas mágicas para proyectar imágenes como esqueletos, demonios
y fantasmas sobre paredes, etcétera; generalmente utilizando una proyección trasera para
mantener la linterna fuera de la vista. Permitiendo que la imagen proyectada se moviera y
cambiara de tamaño en la pantalla, y los dispositivos de proyección múltiples a lo que le dió el
cambio rápido de diferentes imágenes. En muchos espectáculos, el uso de decoración
espeluznante y efectos de sonido fueron elementos clave.
Con el tiempo se perdió el encanto de las fantasmagorías y las linternas mágicas se hicieron
otra vez visibles y atractivas, rediseñadas como instrumento de la ciencia victoriana. Los
espectáculos de linterna mágica desde finales del siglo XVII, se diseñaban de manera
diferente, la audiencia se reunía en torno al maestro de ceremonias y a su linterna, que se
situaba muy cerca de la pantalla. Al esconder la linterna mágica detrás de la pantalla en las
fantasmagorías, se recreaba el misterio perdido. Una de las características técnicas de las
linternas mágicas, es que las mismas funcionaban como una especie de microscopio variable
con el objetivo de obtener representaciones agrandadas de figuras sobre una pantalla en una
habitación oscura. A finales del siglo XIX, las linternas mágicas habían salido de los locales
cerrados para proyectar inmensas publicidades y anuncios electorales en edificios públicos,
redefinidos de este modo como gigantescas pantallas de proyección y considerada como el
precursor principal del cine actual.
Por último, tenemos la cámara oscura, que no sólo funcionó como presagio a la cámara
fotográfica, si no que también a otros elementos funcionales a la pantalla como la televisión y
la computadora. Este instrumento empezó a utilizarse de manera abundante como una
herramienta para los artistas, y algo en el entorno cultural de las sociedades. Conocida a partir
de la edad media, también tuvo su papel en la pintura como en el Renacimiento, así buscaban
una manera de conseguir imágenes más nítidas, ya que este instrumento permitía obtener
una proyección plana de una imagen externa sobre la zona interior de su superficie. Esto
quiere decir que proyectaban una imagen totalmente en vivo de la misma. En su proceso
como desarrollo en cuanto a la relación directa con la pantalla, podemos ver que parte desde
los inicios cuando se usaban una sala completa como cámara oscura hasta la evolución de
pantallas más pequeñas. Por esto mismo se relaciona con la computadora ya que la imagen
de este instrumento no solo se podía observar si no que también se tocaba. Así, fue creciendo
el tamaño de la pantalla, la cantidad de público y las dimensiones de las imágenes.

2) Una de las relaciones son los estudios y colecciones de los medios del pasado en
relación con el presente, estos “hechos” se consideran no problemáticos en cuanto a su
plataforma temporal e ideológica en relación con el observador. Los nuevos medios
pueden no ser tan interesantes como los viejos medios reciclados, reutilizados y
reproducidos repetidamente. Desde el desarrollo de los nuevos medios, una de las
cosas más consistentes es la apreciación de lo antiguo y lo analógico, por eso vemos a
lo nuevo como menos interesante. La arqueología de los medios y su historia del arte
comparten la motivación del replanteamiento de esa historia como ciencia de la imagen.
La aparición de los nuevos medios supone, para muchos investigadores, un desafío en
el estudio de la cultura en la baja modernidad, dedicándose a sentar las bases de la
“filosofía” y los “lenguajes” de los nuevos medios. Para algunos de ellos, el interés
principal es de orden social o psicológico, mientras que para otros puede ser económico
e ideológico, o motivado por la búsqueda de determinaciones tecnológicas detrás de
una miríada de manifestaciones mediáticas. Para el crítico Geert Lovink, la arqueología
de los medios consiste en una disciplina que toma los medios a contracorriente,
haciendo una “lectura hermenéutica de los nuevo que va en contra de lo atribuido al
pasado”, en vez de plantear un ordenamiento histórico de las tecnologías desde el
pasado hacia el presente. Por otro lado, el autor Jaques Perriault examinó la relación
entre las tecnologías del pasado y las formas contemporáneas, subrayando que no
quería que su trabajo fuese visto como una “escapada a la historia”, motivada por el
temor a las prácticas mediáticas contemporáneas.
La línea de investigación de K. W. Marek “Ceram”, fue la idea de “arqueología” que
apenas difería de los objetivos de la investigación histórica positivista tradicional. Ceram
había escrito un informe estrictamente lineal y teleológico sobre los desarrollos que
llevaron al surgimiento del cine. Una de las similitudes que se relacionan entre estos
autores es su enfoque en la “arqueología”, no la de los medios como disciplina en sí,
sino más bien una arqueología que indaga y profundiza en una colección de
documentos de texto, visuales o auditivos, enfatizando en el discurso cultural y
expresión material. Otra de las similitudes entre los autores es que la arqueología de los
medios se inspira en una serie de ideas, teorías del materialismo cultural, análisis del
discurso, estudios postcoloniales, entre otras, permitiendo alcanzar sus objetivos y
métodos de trabajo relacionado con las ciencias sociales y humanas. “La arqueología de
los medios puede -y quizás debiera- convertirse en una disciplina viajera” (Mieke Bal,
2002).
Los nuevos medios significaron un desafío para quienes investigaron la cultura
mediática en la baja modernidad. Guiados por su inquietud de descubrir en qué lugar lo
moderno, se dedicaron a indagar en la filosofía y lenguajes de los nuevos medios.
Algunos tenían como interés principal el orden social o psicológico, mientras que para
otros era lo económico e ideológico. Los estudios sobre los nuevos medios a menudo
comparten su indiferencia por el pasado. Los desafíos planteados por la cultura
mediática contemporánea son complejos, pero se ha considerado que el pasado no
tenía mucho que aportar a su comprensión. Los nuevos medios se fueron configurando
como un todo “cerrado” y “atemporal” que podría explicarse por sí mismo; de la misma
manera que no se ha problematizado sobre la relación con el observador y la plataforma
temporal e ideológica que ocupan.
Para el autor Erkki Huhtamo, la historia de las pantallas no se ha escrito, ya que,
debe ser reconstruida, si bien hay trabajos que intentan explicarla el autor dice que no
se debe estudiar desligada del dispositivo del cual forma parte. Estas, para el autor,
fueron intermediarias entre las personas y la concreción de un hecho que soluciona una
necesidad.
Podríamos decir que las pantallas fueron una base para las fantasmagorías, ya que
siguen atrayendo la misma atención. El medio que estrenó la evolución de la pantalla fue
el cine, esto fue suficiente para crear una impresión en las personas. En este caso, se
requirió un tiempo considerable para llegar a ser el medio hegemónico de
entretenimiento.
Bibliografía
Erkki Huhtamo, Elementos de pantallologia (2001).
Erkki Huhtamo y Jussi Parikka, “An Archaeology of Media Archaeology” - Introducción.
Mieke Bal, Travelling Concepts in the Humanities (Toronto: University of Toronto Press,
2002).

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