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LA MASACRE DE LOS FILOSOFOS

Atravesó el campus de la universidad tan rápido como pudo, su mirada, fija en el reloj,
denotaba el retraso que acusaba en su primer día como asistente a una de las tantas
reuniones clandestinas celebradas por el S.O.F.I.A. (sociedad oculta de filósofos
independientes académicos), se detuvo justo en frente de una lámina bastante corroída y
gastada que hacía las veces de puerta, esta estaba estratégicamente camuflada con la maleza
propia del lugar, inhalo la última bocanada de su cigarrillo y se dispuso a entrar.

Seguidamente, tomo asiento justo detrás de los asistentes a la reunión, Hildegart estaba
unos centímetros delante de él, su fresco aroma hizo que se pusiera a divagar por unos
segundos acerca de la divinidad proyectada por la belleza de su rostro, sintió que la
respuesta a todas sus preguntas se encontraba en sus voluptuosos labios, en la tierna mirada
de una joven de tan solo 15 años. Otra vez pensando en el origen del universo, tu no
cambias le dijo ella sacudiéndole el hombro.

El recinto estaba iluminado por una tenue luz que se colaba por las rendijas de la única
ventana del lugar, las paredes estaban adornadas por una serie de grafitis por medio de ellos
los miembros del S.O.F.I.A. resumían sus ideas y exponían sus argumentos, en una de las
esquinas yacía un estante con una serie de documentos que en su mayoría develaban cientos
de años, estaban frenéticamente organizados según las fechas en que se habían dado a
conocer a través del pasquín que circulaba cada tantos meses en el claustro universitario.

En el centro se encontraba un atril improvisado por una vieja caja de cartón que alguna vez
sirvió de contenedor para un aire acondicionado, alrededor se encontraban unas sillas
simulando una media luna.

Los miembros del grupo eran estudiantes que buscaban a través de sus diálogos liderados
por Platón (el único docente del grupo) la verdad absoluta o totalizadora de las cosas. A un
lado del atril, regadas por el piso, estaban las capuchas que usaban cada vez que salían a
marchar y a defender sus ideales como afirmaba el líder del grupo, quien a su vez como
estudiante fue cofundador del movimiento junto con su maestro Sócrates.
La mayoría de los participantes de esta logia habían cursado sus estudios básicos en
diferentes escuelas, de la institución Jónica provenía Mileto, era un joven vigoroso, su
ceño fruncido lo hacía parecer de mal genio todo el tiempo, el afirmaba que la materia
primordial de todos los seres es el agua. Junto a él se sentaba su compañero Anaximandro,
su gran frustración fue el no poder haber ingresado a la nasa, según el por qué el encargado
de admitirlo conocía de sus actividades filosóficas, cada vez que tenía la oportunidad
hablaba del tema, ya fuera en una de las celebraciones del S.O.F.I.A. que por lo general
terminaban en borracheras de hasta tres días, o en cualquier debate filosófico, sus ideas se
basaban en el concepto de lo infinito como fundamental para el entendimiento de la vida.

A su derecha se encontraba Pitágoras, el matemático del movimiento, argumentaba que el


número es la esencia de todo, el principio y la materia de todo lo existente, era el encargado
de la contabilidad, en una ocasión fue acusado por Agustín de querer explicarlo todo
matemáticamente sin tener en cuenta los designios divinos, Agustín decía que la vida
suprasensible se explicaba a través del alma.

Justo en el centro se encontraba Aristóteles quien estudiaba la misma carrera de Platón y


Sócrates, este sucedió a platón después de que Sócrates en una protesta fuera capturado por
los organismos del estado y posteriormente fuera presentado en los medios de
comunicación como terrorista de estado, de esta manera Platón llego al liderazgo del
grupo.

La persona en medio de Hildegart y Aristóteles era Berkeley, un irlandés que por cosas del
destino llego a parar en el aquelarre filosófico que se tenía lugar en la universidad, hablaba
mu poco español pero sus anotaciones con respecto a ciertos temas eran muy acertadas, el
decía que las ideas y el objeto de estas ideas son la misma cosa.

Al otro lado del recinto como antítesis de los primeros se sentaban Kierkegaard, Federico y
juan pablo respectivamente, la tesis de Kierkegaard suponía que la existencia de una cosa
como es, es diferente y superior a la esencia de lo que es. Juan pablo por su parte ponía su
atención nada más en vivir, sin preocuparse de imponer a la vida normas que la mejoraran.

Por ultimo, estaba Federico sus prendas por lo general eran negras, lo cual lo hacia lucir
como un espectro de si mismo, su mirada, tan pérfida como sus planteamientos, tenia un
aire de tragedia en su rostro, su vida era su realidad, siempre trataba de imponerse a los
demás guiado por su instinto biológico para dominarlos, hablaba de la supremacía de los
intelectuales sobre los demás(los débiles), su oposición a la moral manejada por la iglesia
era notoria en cada uno de sus discursos.

De repente, se escucho un grito ¡hay vienen!, era Marx, (lo ponían a campanear que es
como se hace escuela para ingresar al grupo), un silencio aterrador se apodero de todos,
Juan pablo que en ese momento discutía con platón acerca de la relación de la ética con la
filosofía, agarro una bandera el slogan del movimiento impreso, luego tomo su habitual
capucha y grito, ¡si he de morir será luchando! , uno a uno los asistentes tomaron sus armas
de combate (tesis, libros, ideas, criticas) y se reunieron en la entrada para esperar la gran
batalla, los policías aparecieron por todos lados los enfrentamientos no se hicieron esperar,
los representantes del parlamento en harás de proteger la seguridad nacional dispararon
indiscriminadamente contra los integrantes del S.O.F.I.A, no hubo sobrevivientes, sin
embargo quedaran inmortalizados en nuestras memorias a través de sus ideas, y “mientras
no desaparezca de la tierra la vida humana, persistirá el interés en examinar lo que es real,
verdadero y valioso en el hombre y en el universo.

Cesar augusto García mesa