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El son de Sotavento

Territorialmente, el Sotavento es toda esa franja costera de lomeríos y sabanas que se


extiende a partir de la depresión de la Sierra Madre Oriental y la Sierra de Juárez. Sus tierras
llanas arrancan en la porción media del estado de Veracruz, el noreste de Oaxaca y el oeste de
Tabasco; interrumpidos apenas por ese macizo montañoso que se levanta en la sierra de los
Tuxtlas.

Por las planicies, de huizaches, pastizales y selvas; cruzan innumerables vías líquidas de
proverbial añoranza: el Papaloapan, el Coatzacoalcos y el Grijalba más allá de la Chontalpa de
Tabasco, son sólo algunas de los muchos torrentes fluviales que hacen generosa la flora y la
fauna del Sotavento.

Por estos dilatados llanos de bajiales cenagosos, florecieron los Olmecas, nuestra cultura
madre y los nahuas del Valle creyeron encontrar el terrenal Tlalocan que se ubicaba al oriente.
Esta tierra fue puerta de entrada para la conquista, la religión, la imprenta, el orden colonial y
el español como nueva lengua. Por estas sabanas inmensas la negritud, nuestra tercera raíz, al
mezclarse con la sangre india y la española, dio lugar a una de las culturas más representativas
de México: la cultura jarocha.

El concepto de son jarocho se adopto para identificar a las personas que viven en el estado de
Veracruz debido a que el constante intercambio de comercio se dio en esta zona, la mayoría
de los extranjeros de cuba se quedaban a vivir en México, específicamente en las costas del
país. Es de recordar que Veracruz también tuvo influencias de cuba, es por tal motivo que se
podría decir que no existe una música pura entre el baile africano, la música cubana y el son d
está zona.

Podría decirse que los orígenes del son jarocho se remonta al siglo XVIII en donde la música
venida de España, específicamente de Andalucía y las islas canarias, se mesclaron con las
influencias africanas que se desarrollaban en la cuenca del Caribe en esas épocas, además
incluyendo el sustrato indígena que poblaba originalmente esas tierras. Es por entonces antes
del siglo XVIII en siglo XVII que se sabe de los géneros musicales propios de los mulatos y gente
de color quebrado que practicaban en los diferentes sitios de Veracruz y la nueva España,
sones como el chuchumbé, el jarabe gatuno y otros que podrían ser los antecedentes de los
que ahora conocemos como son jarocho.

Por su parte las sevillanas, fandanguillos, bulerías, garrotines, peteneras desde España ya eran
el resultado de una mezcla de la música árabe con la tradición gitana, judía y música bizantina.
Reuniendo las coplas, el rasgueo de los aludes y guitarras, además del zapateos con el tejido
rítmico, la antífona, la improvisación y el uso de jitanjaforas y onomatopeyas, elementos
provenientes de África.

El origen del son jarocho puede basarse y conocerse como un baile folclórico del mestizaje de
México, no solo por su esencia indígena, sino también por rasgos de cuba y África,
propiamente con la influencia de ritmos españoles populares, los elementos musicales que
aportaron los grupos de esclavos africanos que se avecindaron a nuestro país, y la población
nativa nace el son.

Para el año 1946 en tiempos de la campaña de Miguel Alemán para presidente de la república;
el son jarocho tuvo una de sus épocas más importantes desde el punto de vista de la difusión,
ya que tomo la bamba como su tema musical de campaña, e incluso se llego a decir que este
son era un segundo himno mexicano durante todo su sexenio.

La bamba canción utilizada por Miguel Alemán: fue originalmente una canción dedicada a una
mujer cubana, que según se nacionalizo como mexicana. se distinguen por que los bailadores
ponen en el piso una cinta larga que anudan con los pies; sin perder el ritmo de la música y
realizando bonitas figuras especiales logran hacer un nudo con dos lazadas que muestran en
señal de su habilidad.

Con el paso del tiempo el son jarocho siguió modificándose olvidando un poco el son
tradicional, lo podemos notar en la duración de su ejecución, pues mientras el fandango
original duraba de 30 minutos, en un ambiente de cabaret o en la programación de la radio, los
sones no podía pasar de 2 o 3 minutos, tanto por cuestiones técnicas como comerciales.

En el año 1952 otro suceso vendría a cambiar al tradicional son jarocho, esto se debió a
Amalia Hernández quien crea su famoso ballet folklórico y con ello se daría al son otra visión,
claro contribuyo muchísimo a la difusión, pero a cambio de un proceso de esterotipación que
para muchos significaría el estrangulamiento de la tracción jarocha. Ya los músicos tenían que
conformarse a practicar ciertas melodías y no crear el ambiente de diversidad que antes se
usaba. En este caso el grupo Tlalixcoyan de los hermanos Rosas quienes trabajaron con Amalia
se tenían que limitar en su repertorio y dejar morir su parte creativa.

Es muy importante tener en cuenta que toda música conlleva un cambio es este el caso del son
jarocho, pues normalmente se entrelaza con el baile. y ahora es mas conocido por su ejecución
como danza, podríamos hablar que existe un resurgimiento del son jarocho debido a la idea de
estado nación y la construcción de una identidad mexicana. Los sones pierden su esencia para
ser expuestas como parte de imagen para el turismo.

En 1981 inicia el nacimiento del movimiento jaranero quien no era otra cosa más que un
conjunto de grupos e individuos que con plena conciencia de lo que sucedía, trabajan para la
preservación y el rescate de la tradición del son jarocho. Se busca la verdadera esencia de lo
indígena y volver a la práctica de lo tradicional.

Es muy difícil definir son jarocho debido al gran cambio que sufrió y sigue sufriendo y ahora
con las nuevas modernidades es más difícil buscar su esencia, lo local o los agentes de lo local,
confrontados en el texto actual transitan hacia lo global y en ese tránsito se trasforma la
acción de los actores culturales del son jarocho. La incorporación en la que se mantuvo este
son, solo ha ocasionado un alejamiento de su raíz comunitaria y su consecuente folklorización,
ya que opero como vaso contenedor de las proyecciones identitarias para hacer necesaria la
conformación de un discurso nacional, que fue asumido por el conjunto social.

Finalmente el fandango de fiesta se ha olvidado para dar paso a la danza del escenario, con el
movimiento jaranero se ha propuesto rescatar la autentica tradición musical veracruzana,
oculta bajo los zapatos de charol, los abanico de plástico y los trajes homogenizados, para dar
paso a la búsqueda de lo que ha quedado olvidado, los viejos jaraneros rurales.

Mucho se puede decir del son jarocho pero de lo que si se está seguro es que el son sigue vivo,
con distintas complementaciones, recordemos que a lo que ahora llamamos música jarocha
nunca fue así como lo escuchamos, tuvo influencias, españolas, indígenas y africanas, pero
siempre bella, lo mismo podría pasar con lo que ahora conocemos, pues la cultura es algo que
está en constante cambio y transformación.
Bibliografía:

Attali, Jaques. (1995) Ruidos: Ensayo sobre la economía política de la música. México, siglo XXI.

Figueroa Hernández, Rafael. Historia del son jarocho.

Pérez Fernández, Rolando Antonio. (1990) la música afromestiza mexicana. Xalapa, ver:
universidad veracruzana.

Ramos Smith, Maya. (1990) La danza en México durante la época colonial. México: Alianza:
CONACULTA.

Cardona, Ishtar. Los actores culturales entre la tentación comunitaria y el mercado global: el
resurgimiento del son jarocho. En: política y cultura, otoño (2006), núm. 26

http://www.tlaco.com.mx/cultura/pdf/SonJarocho.pdf

http://www.youtube.com/watch?v=9PhSMHlXh3w

http://www.tvbus.tv/portal/index.php?op=noticias&seccion=opinion&id=13931

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