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Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala E(CNCom)(SalaE)

Fecha: 29/08/2007
Partes: Pérez, Miguel Angel c. BBVA Banco Francés

TEXTO COMPLETO: 2ª Instancia. — Buenos Aires, agosto 29 de 2007.


¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada de fs. 449/61?
El Señor Juez de Cámara doctor Arecha dice:
1. Miguel Angel Pérez demandó el cobro de $ 40.000 por daño moral al BBVA Banco Francés SA derivado de
los padecimientos provocados por el ilícito proceder del banco al cursar al BCRA información errónea sobre
deuda inexistente, requiriendo asimismo la publicación de la sentencia en el diario Clarín, La Nación o en uno de
similar difusión.
Relató que el 12.4.00 tomó conocimiento de que había sido inhabilitado por el Banco Central de la República
Argentina a pedido del demandado, figurando en los registros de la Organización Veraz como deudor categoría
"5" (irrecuperable). Explicó que la inhabilitación tuvo origen en el libramiento de cheques sin fondos de una
cuenta corriente abierta a su nombre por interpósita persona y que, por revistar como deudor irrecuperable, le
fueron denegados créditos bancarios y comerciales. Señaló que el 20.5.00 envió una carta documento al banco,
que no mereció respuesta y que, como el problema no fue solucionado, medió entre las partes una serie de
juicios: primero el Banco Francés le inició una causa ejecutiva por el cobro de una deuda inexistente sustentada
en un certificado de saldo deudor de cuenta corriente que fue rechazada al determinarse -pericia caligráfica
mediante- la falsedad de la firma inserta en el contrato de apertura. Refirió luego haber iniciado una acción de
amparo contra el banco a fin de se declarara la inexistencia del contrato y se eliminara la información en las
bases de datos que fue desestimada por no ser la vía correcta para la pretensión deducida; promovió con
posterioridad una acción de habeas data contra el Banco Francés y la Organización Veraz que fue declarada
abstracta en razón de que esta última no difundía la información cuestionada desde junio de 2002 y expuso que
el 5.6.01 dedujo ante el Juzgado N° 20 una acción a los efectos de interrumpir el plazo de prescripción.
Encuadró el reclamo en un supuesto de responsabilidad civil extracontractual dada la inexistencia de contrato
entre las partes, señaló que la difusión de información negativa comercial sobre su persona constituía un ilícito
civil generador del deber de reparar y argumentó que la cuenta corriente fue abierta por el demandado
incumpliendo la reglamentación dispuesta por el BCRA en la Circular OPASI al omitir controlar la identidad y la
solvencia moral y material del cliente. De tal modo, refirió que el proceder del banco le produjo un daño moral al
verse involucrado en una deuda inexistente, ser demandado en juicio ejecutivo, inhabilitado para ser titular de
cuentas, informado como moroso en las agencias de informes de datos e imposibilitado de sacar una tarjeta de
crédito en el comercio, sin que el accionado solucionara el problema a pesar de haber sido requerido por carta
documento.
BBVA Banco Francés respondió formulando negativa general y puntual de los hechos invocados por el actor, en
particular, el padecimiento del daño moral, la injusta inhabilitación frente al BCRA y Veraz y que no hubiera
firmado el contrato que los vinculara. Relató que una persona que dijo ser Miguel Angel Pérez solicitó la
apertura de una cuenta corriente y el otorgamiento de una tarjeta de crédito VISA que les fueron concedidas y
operaron con normalidad hasta que registraron un saldo deudor y se procedió a su cierre; afirmó haber actuado
sujetándose a las normas operativas dictadas por el BCRA (OPASI II) y haber requerido al actor la
documentación que acreditara su identidad y solvencia económica; refiriendo que el reclamo por falta de fondos
de los cartulares justificó su inclusión en el registro de cuentacorrentistas inhabilitados. Expuso que el Banco
Central estableció un procedimiento obligatorio para quedar excluido de la base de datos al cual el actor no dio
cumplimiento (Comunicación "A" 3137, OPASI II-236); argumentó que el documento de identidad y la
documentación presentada por quien solicitó la apertura del paquete de cuentas no revestía signos de
adulteración manifiesta o indicios que pudieran llevar a la sospecha; puso de resalto que había dejado de
informar al Sr. Pérez en los registros de deudores del sistema financiero y que no existía en la demanda
elaboración motivacional que permitiera mesurar el pretendido daño moral.
2. La sentencia de fs. 449/61 -y su aclaratoria de fs. 463- condenó al demandado BBVA Banco Francés SA a
pagar al actor la suma de $ 40.000 con más sus intereses.
Para así decidir comenzó por señalar que el plazo de prescripción de la acción de dos años previsto por el art.
4037 cód. civil se vio interrumpido por el habeas data y la demanda interpuesta por el actor ante el Juzgado
Comercial N° 20. Posteriormente analizó la conducta desplegada por la entidad bancaria considerando que obró
con negligencia al desatender en importante medida los recaudos impuestos a quienes pretenden acceder a sus
servicios; destacó -en lo principal- que la firma estampada en la solicitud de apertura de la cuenta difería
notablemente de la que obraba en el documento de identidad del cliente, que no coincidían los domicilios
consignados en dichas piezas; que la constatación efectuada no fue seria; que no se requirieron referencias de
terceros y que mediaba ausencia de datos impositivos y declaración de bienes del solicitante.
Seguidamente refirió que la relación banco-cliente fue efímera y negativa; que el obrar del banco fue
inexcusable; que la falta de identidad de las grafías podía detectarse a simple vista y que, a pesar de ser el Sr.
Pérez ajeno a la relación crediticia, se vio alcanzado por sus nefatas consecuencias al haber sido inhabilitado
para operar en cuenta corriente por el BCRA y calificado como deudor "irrecuperable" durante prácticamente
cinco años, época durante la cual otras entidades financieras efectuaron consultas respecto de su solvencia
(Banco Sáenz y Banco Galicia).
Respecto al argumento atinente a la desatención -por parte del actor- del mecanismo previsto en la
Comunicación "A" 3137 del BCRA señaló que era improponible por cuanto la norma comenzó a regir el 21.7.00
y para ese entonces la entidad ya había tomado conocimiento de la injusta inhabilitación por la carta documento
que le fuera enviada y había sido practicada la pericia caligráfica en el proceso ejecutivo que dictaminó que la
autoría de la firma no era del actor, valorando que no podía el banco escudarse en tal reglamentación para eludir
su responsabilidad. De este modo, ponderando los largos años en los que el Sr. Pérez debió transitar por sedes
judiciales, fijó el monto del resarcimiento por daño moral en la suma de $ 40.000, rechazando el pedido de
publicación de la sentencia en diarios de mayor difusión por considerarlo abstracto e improcedente; imponiendo
las costas al demandado.
3. El pronunciamiento fue apelado por el Banco Francés (fs. 467 y 469), que expresó agravios en fs. 490/2 los
cuales merecieron respuesta del actor en fs. 496/8.
4. El cuestionamiento central del demandado radica en que medió incorrecta valoración de la prueba rendida,
agraviándose por tener que resarcir un daño incausado en tanto alega haber cumplido en forma acabada con el
Manual Interno para la apertura de cuenta corriente y con las disposiciones dictadas por el BCRA (OPASI II).
Refirió que, sin perjuicio de que la Comunicación "A" 2329 del BCRA no impone al banco la obligación de
constatar los domicilios de los cuentacorrentistas, procedió a la verificación del domicilio del Sr. Pérez, la que
arrojó resultado positivo.
Por otro lado, alega que estuvo al alcance del actor valerse del mecanismo previsto en la Comunicación "A"
3137 del BCRA a los fines de hacer cesar las supuestas consecuencias negativas por las que pretende obtener
ganancias injustificadas y no lo hizo y que los elementos probatorios producidos no demuestran los hechos
expresados en la demanda ni la magnitud del daño que se alega haber sufrido. Se queja, además, por la cuantía
de la condena al considerarla exorbitante y arbitraria en tanto no se adecua al criterio de razonabilidad impartido
por la directiva del cpcc. 165 y por la imposición de las costas a su cargo, refiriendo que resulta de aplicación la
segunda parte del cpcc. 68 que permite su distribución entre ambos litigantes.
5. Conforme fuera señalado, el accionante basó su reclamo de indemnización por daño moral en la indebida e
injusta inclusión en los registros de morosidad del BCRA y del Veraz motivada por el Banco Francés.
5. 1. Advierto, primeramente, en lo atinente a la apertura de la cuenta corriente que el demandado no dio cabal
cumplimiento a los recaudos reglamentados por el BCRA en la Circular OPASI 2, en tanto se observa que la
Solicitud de Adhesión -glosada en copia a fs. 205/24- carece de fecha de creación, que el domicilio allí
consignado (Cerviño 4634, 9 B) difiere del que surge del D.N.I (Gurruchaga 2111), que la firma estampada es
notoriamente disímil a la que se observa en el antedicho documento de identidad, que no se tomaron los datos
impositivos del requirente ni los específicos para la apertura cuentas de crédito y no le fueron requeridas
referencias personales ni comerciales; circunstancias éstas -además- puestas de manifiesto en la pericia contable
practicada en autos (v. puntos 4 y 5 de fs. 397/400).
De tal manera, se verifica que medió en la especie -por parte del banco- un proceder negligente al abrir una
cuenta corriente y emitir una tarjeta de crédito con base en insuficientes y precarios datos de identificación
personal y patrimonial del requirente -quien a la postre resultó que se presentó con un documento sustraído y
adulterado-, sin practicar con la debida mesura las averiguaciones pertinentes ni adoptar los mínimos recaudos
exigidos por el BCRA.
De su parte, a través de prueba idónea, el damnificado acreditó haber sido calificado por el demandado como
deudor de riesgo financiero "5" (irrecuperable) durante el período que va del 11.01.95 al 11.01.99 (v. registro
histórico acompañado a fs. 286/90 por el Banco Central). De igual manera, en las actuaciones "Pérez Miguel
Angel c/ Organización Veraz SA s/ habeas data" -ofrecida como prueba documental por el actor que en este acto
tengo a la vista- obran agregados sendos informes emitidos por Veraz con fecha 9.11.01 y 4.12.01 en los que el
accionante figura con idéntica calificación por el Banco Francés y como titular de una tarjeta de crédito con un
límite de compra de $ 4.000 (fs. 5/6). Coincidente con ello resulta el allanamiento formulado por la empresa de
informes crediticios en la contestación de demanda, al señalar que la información errónea había sido
proporcionada por la aquí demandada y que había sido suprimida de la base de datos "... como consecuencia del
reclamo efectuado por Pérez a Veraz con fecha 23/noviembre/2001 a través de la CD enviada..."; aclarando que
con posterioridad se volvieron a generar los datos de la tarjeta de crédito que surgían en el informe del 4/12/2001
que fueron nuevamente eliminados (fs. 51 y 52).
5.2. Acreditada entonces, a través de los medios de convicción aportados, la existencia del error de la
demandada, corresponde señalar, en orden al daño moral, que la conducta de las entidades financieras -en lo que
respecta al suministro de información equívoca-, configura un obrar antijurídico que encuadra dentro de la
responsabilidad aquiliana, toda vez que el mismo no se origina en el marco de un contrato entre las partes. Tal
fue el criterio adoptado por este tribunal en casos que guardan cierta analogía con el presente (esta Sala in re
"Domínguez, Raúl Alberto y otro c/ ABN Ambro Bank N.V. Sucursal Argentina", 27.9.01; "Goncalves Roberto
Oscar c/ Banco Caja de Ahorro", 21.8.02; "Rosas Luis Pascual c/ Citibank NA", 4.6.03; "Fernández María Laura
c/ Bankboston NA", 6.6.03; "Chilpe Guillermo Emilio c/ Citibank NA", 8.3.04; "Senade Juan Carlos c/ HSBC
Bank Argentina SA", 14.3.05; "Perilli Omar Anselmo c/ Banco Galicia y Buenos Aires SA", 8.4.05).
Ello así, tratándose de un caso de responsabilidad extracontractual, cabe aplicar entonces la doctrina elaborada
en torno al art. 1078 del código civil -norma a la que remite el art. 1109 al final del primer párrafo-, según la
cual, la sola realización del hecho dañoso lleva a presumir la existencia de la lesión de los sentimientos del
damnificado. Salvo, claro está, que la deudora destruya la presunción mediante prueba en contrario (v. Lambías,
"Código Civil Anotado", T. II-B, ed. 1992, p. 328/9, pto. 7); lo que no ha ocurrido en la especie.
Respecto al daño moral es inevitable considerar que quien se encuentra registrado ante el BCRA como
inhabilitado y asentado en Veraz como deudor irrecuperable, cuando se ha juzgado que ello se origina en un
ilegítimo proceder de la entidad bancaria, lleva a la víctima al padecimiento de angustias y sufrimientos que
deben ser reparados y asumidos por quien los originó. Cabe precisar que la prueba del daño radica en que el
accionante fue incluido injustamente en los registros de "organización Veraz" por una comunicación inexacta del
banco. Es de público y notorio los efectos nocivos que produce para los afectados la aparición en tales registros
(CCom., B, "Derderian Carlos c/ Citibank NA s/ sumario", 12.9.02).
Por lo demás, el perjuicio espiritual sufrido en la especie resulta corroborado por distintos testimonios rendidos
en la causa que dan cuenta de la afectación padecida por el actor, valorados de acuerdo a lo dispuesto en los arts.
386 y 456 del código procesal. De tal manera, Alberto Natividad García señaló que "...el actor tuvo distracciones
muy fuertes y tenía una concentración en algo ajeno al trabajo... le manifestó su preocupación por su condición
económica y el riesgo que le podía ocasionar ese problema"; Lisandro Gómez declaró que "...andaba
preocupado, nervioso, abstraído..." y Elena Mabel Sanpietro expuso que "...a veces lo veía muy nervioso..." (fs.
264, 265 y 266 respectivamente).
5.3. Por otro lado, en orden al argumento del banco referido a que el actor no promovió el procedimiento
establecido por la Circular A 3137 -Ref. Circular OPASI 2-236 del B.C.R.A.- a los fines de recuperar su aptitud
para operar con cuentas corrientes señalo que resulta infundado, en tanto a la fecha en que entró en rigor dicha
normativa (21.07.00) mediaba entre las partes el juicio ejecutivo en que se determinó que la firma del contrato de
apertura no pertenecía al actor; no pudiendo en consecuencia el banco pretender delegar en quien fuera víctima
de su ilícito proceder la actividad tendiente a recomponer la situación bancaria cuando es la propia entidad quien
se encuentra en mejores condiciones para hacerlo.
5.4. Admitida así la reparación del daño moral considero, sin embargo, que la suma de la condena ($ 40.000)
resulta excesiva. Cabe señalar que la indemnización de que se trata no tiene un carácter sancionatorio o ejemplar,
sino resarcitorio. Ello en tanto, lo que se pretende lograr es una compensación que en alguna medida morigere
los efectos de la lesión espiritual sufrida por el accionante (v. esta sala in re "De Vera Diego c/ Programa de
Salud SA", LA LEY, 1990-E, 539). Desde tal perspectiva, se ha considerado que la magnitud de la reparación del
daño moral no depende de la calidad de entidad financiera del demandado; pues atento el carácter resarcitorio de
este rubro, el análisis no debe centrarse en la persona que obró de manera antijurídica sino en la víctima, a fin de
evaluar las consecuencias que sobre el ánimo de la misma produjo el hecho ilícito (v. esta Sala in re "Alvarez
Jorge O. c/ Banco Roberts SA" del 15.12.99, JA 2000-III, p. 503).
Sin mengua de lo expuesto, a los efectos de la ponderación del quantum tengo en cuenta el lapso en que figuró el
antecedente erróneo en los registros publicados por el Banco Central de la República Argentina y la firma Veraz
en razón de la información proporcionada por el Banco Francés -desde el 11.1.95 al 4.12.01-, apreciando que a
los fines de rectificar la misma el actor se vio forzado a promover distintas acciones judiciales y que el banco
exhibió un comportamiento de desidia e inercia al no procurar la supresión de la inhabilitación que recaída sobre
el pretensor, no compatibles con su ejercicio profesional, tanto más cuando medió entre las partes una causa
ejecutiva en la que el Sr. Pérez tuvo que soportar ser demandado y en la cual se determinó que la firma del
contrato de apertura no le pertenecía.
Sobre tales bases, propongo reducir en forma prudencial y equitativa el monto de condena fijado en la sentencia
recurrida (art. 165 del código procesal), fijando al efecto la suma de $ 20.000, la que devengará los intereses
fijados en el decisorio recurrido que -huelga acotar- no fueron materia de agravio.
5.5. Respecto a las costas -impuestas al banco que negó la reparación pretendida- alega el recurrente que
debieron imponerse en el orden causado. A fin de dilucidar la procedencia de la queja, corresponde señalar que la
eximición que autoriza el cpcc. 68 procede cuando media razón fundada para litigar, expresión que contempla
aquellos supuestos en que, por las particularidades del caso, cabe considerar que el vencido actuó sobre la base
de una convicción razonable acerca del derecho invocado en el litigio. Cabe aclarar que no se trata de una mera
creencia subjetiva del litigante, sino de la existencia de circunstancias objetivas que demuestren la concurrencia
de un justificativo para eximirlo de costas, y que sólo ha de disponerse tal exención cuando existen motivos muy
fundados por la predominancia del criterio objetivo de la derrota (conf. CNCiv., Sala E, 26.12.97, "B. de D. A. C.
c/ D. J. H.", www.laleyonline.com.ar).
En la especie, apreciando el resultado del reclamo, que ha sido sustancial y principalmente favorable para el
actor y, teniendo en cuenta que el mismo se vio necesitado de tramitar el pleito para obtener una reparación que
-reitero- le fue íntegramente negada por su contraria, considero que no existe extremo que autorice el
apartamiento del principio general en materia de costas, por lo que el agravio en el punto no habrá de merecer
favorable acogida.
6. En atención a los fundamentos vertidos, juzgo que corresponde desestimar los agravios formulados y sólo
admitir la modificación del importe de la condena (ap. 5.4), con costas (art. 68 cód. procesal).
El señor Juez de Cámara doctor Ramírez dice:
Comparto los fundamentos vertidos por el Señor Juez preopinante por lo que adhiero a la solución por él
propiciada. Voto, en consecuencia, en igual sentido.
Por análogas razones el Señor Juez de Cámara doctor Sala adhiere a los votos anteriores.
Por los fundamentos del acuerdo precedente, se resuelve: desestimar los agravios formulados y sólo admitir la
modificación del importe de la condena (ap. 5.4), con costas (art. 68 cód. procesal). — Rodolfo A. Ramírez. —
Angel O. Sala. — Martín Arecha.

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