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Hannah Arendt

El pensar y las reflexiones morales

Comienza hablando sobre un reportaje que hizo acerca de la banalidad del mal donde aludía
al fenómeno de los actos criminales. En este reportaje habla sobre que, por muy
monstruosos que fueran los actos cometidos por los criminales, la única característica y
conducta que podía detectar no era estupidez, sino una curiosa y absolutamente auténtica
incapacidad para pensar. Ausencia de pensamiento.
Esto la llevó a preguntarse si la maldad acaso no es una condición necesaria para hacer el
mal. Nuestra facultad de juzgar, de distinguir entre lo bueno y lo malo, depende de nuestra
facultad de pensar?
La actividad de pensar, el hábito de examinar, y la reflexión acerca de lo que acontece,
¿puede ser una actividad de tal naturaleza que condicione a los hombres contra el mal?
Una buena conciencia no existe sino como ausencia de una mala.

I
Habla de las “muertes” modernas (de Dios, la metafísica, la filosofía) y que éstas son
acontecimientos del pensamiento.
El hombre tiene una inclinación y además una necesidad de pensar más allá de los límites del
conocimiento, de usar sus capacidades intelectuales, el poder de su cerebro, como algo más
que simples instrumentos para conocer y hacer. Nuestro deseo de conocer puede ser
satisfecho cuando alcanzamos el fin propuesto.
La actividad de conocer es una actividad de construcción del mundo. En cambio, la
inclinación o necesidad de pensar no deja nada tangible tras si ni puede ser calmada por “los
sabios”. Solo puede ser satisfecha pensando.

Distinción (Kant) entre pensar y conocer: razón e intelecto.


Razón: ansia de pensar y comprender
Intelecto: desea y es capaz de conocimiento cierto y verificable

La capacidad y necesidad del pensamiento no se limitan a una materia en específica, nunca


será capaz de dar respuesta a cuestiones como las que se plantea y conoce la razón.

Si la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo tiene algo que ver con la capacidad de
pensar, entonces podríamos exigirle a cualquier persona que esté en su sano juicio
(Kant se preocupaba de las implicaciones morales de la opinión corriente, según la cual la
filosofía es el privilegio de pocos). La incapacidad de pensar no es estupidez.
Para causar un gran mal no es necesario ser malo.
Para Kant, entonces, prevenir el mal requiere de la filosofía, del ejercicio de la razón como
facultad de pensamiento.

Caracteriza el pensar.
El pensar interrumpe toda acción, en el momento en que pensamos a pensar detenemos
todo lo demás, y lo mismo al rever, todo lo demás interrumpe el proceso de pensar.
Además, el pensar siempre se ocupa de objetos que están ausentes, siempre es una re-
presentación, algo que sólo está presente en la mente y que en virtud de la imaginación
puede presentarse como imagen (mundo de las apariencias). Si estamos cerca de alguien,
no podemos pensar en el a pesar de que si podemos recoger impresiones que luego serán
alimento del pensamiento.

Lucha interna entre el sentido común del hombre y la facultad del pensamiento.
De la facultad de pensar no sólo no resulta nada (sus resultados quedan inciertos y no
verificables), si no que tb es autodestructiva.
“nuestro espíritu siente hacia ello una aversión natural”

Estrecha conexión entre la capacidad o incapacidad de pensar, y el problema del mal, tres
proposiciones principales:
1. si existe conexión, entonces la facultad de pensar debe ser adscrita a todos y no ser
un privilegio de unos pocos
2. si el pensamiento siente una natural aversión a aceptar sus resultados como sólidos
axiomas, no podemos esperar que la actividad de pensar de ningún mandato o
proposición moral.
3. si lo pensar tiene que ver con lo invisible, entonces está fuera del orden, fuera del
mundo de las apariencias donde la des-aparición es la muerte. Por esto se ha
pensado que los que se ocupan de las cosas que no aparecen, se convierten en
ciegos para el mundo visible.

De ahí el problema de ¿Cómo puede derivarse algo relevante para el mundo que vivimos de
la empresa sin resultados (el pensar)?
Si hay una respuesta, sólo podría proceder de la actividad de pensar en si misma, entonces
debemos rastrear experiencias y no doctrinas.

II

Habla que hay pocos pensadores que nos han mostrado su pensamiento y menos los que
han descrito y examinado su misma experiencia del pensar. Lo que quiere es analizar
experiencias, y no le parece fiable confiar de las propias por el peligro de la arbitrariedad,
por lo que propone buscar un modelo que sea representativo, alguien que pensó sin ser un
filósofo. Tomó como modelo a Sócrates.
Lo primero que sorprende de los diálogos socráticos es que son aporéticos, la discusión no
conduce a ninguna parte. Ninguno de los argumentos se mantiene siempre en pie, son
circulares. Pero Sócrates, al hacer preguntas cuyas respuestas desconoce, las pone en
movimiento. Habla de temas como felicidad, valor, justicia, etc., que es lo más difícil de
comprender pero que posee los límites de todas las cosas.
Estas palabras son esquivas al tratar de definirlas. Qué hizo Sócrates cuando las descubrió.
(ej de la casa) FILO.
La palabra casa no puede existir a menos que reflexionemos acerca del ser alojado, habitar,
del tener un hogar. La palabra casa e semejante a un pensamiento congelado que el pensar
debe descongelar, siempre que se quiera averiguar su sentido original. Este tipo de
pensamiento se le llamó meditación.
La meditación no produce definiciones ni resultados. No es lo mismo que la contemplación
(incluso opuesta a ella), ni que la deliberación (que acaba en resultados tangibles)

Se ha dicho que Sócrates creía en la posibilidad de enseñar la virtud, que el hablar de


justicia, valor, piedad, etc. Permitía a los hombres convertirse en más justos, virtuosos y
piadosos incluso sin llegar a una definición ni valores para dirigir su conducta. Decía que él
no tenia nada que enseñar, estando él imbuido de problemas, también hacía que lo
estuvieran los demás.
Se le llamó de 3 formas:
1. tábano: sabe cómo aguijonear a los ciudadanos, que sin él seguirían durmiendo para
toda la vida. Los aguijoneaba para pensar, para examinar asuntos, ya que sin esto
valdría poco su vida y tampoco sería auténtica (en su opinión)
2. comadrona: es estéril, su experiencia en saber librar a otros de sus pensamientos.
Hay que purgar a la gente de sus opiniones (aquellos prejuicios no analizados que
impiden pensar) y al proporcionarles su verdad, los ayuda a librarse de los malos, sin
hacerlos buenos.
3. torpedo: paraliza con él a cuantos toca. Lo que solo puede ser visto como parálisis,
es percibido como estadio más alto del estar vivo.

Metáfora del viento para referirse al pensamiento: “Los vientos en sí mismos no se ven,
aunque manifiestos están para nosotros los efectos que producen y los sentimos cuando nos
llegan”
Jenofonte dice que este mismo viendo, cuando se levanta, tiene la peculiaridad de llevarse
consigo sus propias manifestaciones previas. En su naturaleza se halla el deshacer, el
descongelar, lo que el lenguaje (el medio del pensamiento) ha congelado en el pensamiento:
palabras.
Así el pensamiento tiene este efecto destructivo: socava los criterios establecidos, los
valores, las pautas del bien y el mal, y en suma, todos los hábitos y reglas de conducta que
son objeto de la moral y de la ética.
Los pensamientos congelados son cómodos, pero si se descongelan son tan perplejos que lo
que se puede hacer es compartirlas con otros (Sócrates).
Por eso la parálisis del pensamiento es doble: detente y piensa.
El mayor riesgo del pensamiento: que el pensar convierta a personas en cínicos.
Insatisfechos porque se les había enseñado pensar sin enseñarles una doctrina, cambiaron la
falta de resultados del pensar en resultados negativos: si no podemos definir que es la
piedad, seamos impíos. La búsqueda del sentido puede volverse contra si mismo y producir
una inversión en los antiguos valores y declararlos como nuevos valores.
Nihilismo:
El pensar mismo es peligroso, no los pensamientos.
Negación de los valores vigentes denominados positivos. Todo examen crítico pasa por el
estado de negar los valores peligro presente del pensamiento

Pero el no pensar tiene tb sus peligros. Cuando la gente no examina críticamente, se les
enseña a adherirse a cualquier regla de conducta, se acostumbran a no tomar nunca
decisiones. Se preocupan más por poseer reglas que por su contenido. Y así, es fácil que
alguien que quiera abolir los viejos valores, llegue e imponga otros, nadie se opondría, son
todos actores pasivos, están dormidos.

Sócrates no niega que el pensamiento corrompa, no pretende que mejore a nadie. El pensar
acompaña al vivir cuando se piensa en conceptos como justicia, felicidad, templanza y
placer, para expresar el sentido de lo que vivimos. Esta búsqueda del sentido (erôs) es una
necesidad, desea lo que no tiene. Es un tiempo de amor. El amor, al desear lo que no tiene,
establece una relación con ellos. Para poder exteriorizar esta relación, los hombres hablan
acerca de ella. Por esta razón, como la búsqueda es un tipo de amor y de deseo, los objetos
de pensamiento sólo son cosas dignas de amor: belleza, sabiduría, justicia, etc. La fealdad y
el mar están excluidos de la definición de pensar, pero aparecen como deficiencias, la falta
de…
Entonces, el mal no tiene raíces propias, consiste en una ausencia, en algo que no es. Si el
pensar disuelve los conceptos normales, positivos, entonces tb estos conceptos negativos en
su original carencia de significado.

Hannah se pregunta a dónde le lleva esto con respecto a su problema. Concluye que sólo la
gente inspirada por este erôs es capaz de pensamiento.

III

Dos afirmaciones Socráticas:


1. cometer una injusticia es peor que recibirla.
2. es mejor que muchos hombres no estén de acuerdo conmigo y me contradigan, que
yo que no soy más que uno esté en desacuerdo conmigo mismo y me contradiga.

Éstas son intuiciones que Sócrates obtuvo de su experiencia de pensar.


La primera afirmación es subjetiva, pues si lo consideramos desde el punto de vista del
mundo, se diría que lo que cuenta es que se ha cometido una injusticia. La ciudad ha sufrido
una injusticia.
Sobre la segunda afirmación, tb es paradójica. Pero nada que sea idéntico consigo mismo,
real y absolutamente uno, puede estar o dejar de estar en armonía consigo mismo.
Cuando aparezco y soy vista por los demás, yo soy una, soy tal como aparezco a los demás
Consciousness  en cierto sentido también soy para mí misma. En mi unicidad se inserta
una diferencia: no soy solo para los otros, si no tb para mi misma.
Ahí aparecen los conceptos de diferencia y alteridad. Cuando decimos lo que es una cosa, tb
decimos lo que no es. Lo que yo soy no necesita de pluralidad para establecer diferencia, yo
soy yo. Mientras soy consciente(de mi mismo), soy idéntico conmigo mismo sólo para otros,
para quienes aparezco como uno e idéntico.. para mí mismo, soy inevitablemente dos en uno
(por eso es vana la búsqueda de la identidad, que solo podría ser resulta al perder la
conciencia). La conciencia humana sugiere que la diferencia y la alteridad son tb las
condiciones para la existencia del ego humano. Pues este ego experimenta la diferencia en la
identidad cuando no está relaciona con las cosas que aparecen sino solo consigo mismo. Sin
esta escisión entre yo y mi mismo, la armonía no sería posible. La conciencia no es lo mismo
que el pensar, pero sin ella el pensamiento sería imposible. Lo que el pensamiento en su
proceso actualiza e s la diferencia que se da en la conciencia.
El otro hombre y la otra conciencia únicamente están presentes cuando están solos.

La conciencia moral se supone que siempre está presente en nosotros, nos dice qué hacer y
de qué arrepentirnos. La conciencia aparece como un pensamiento tardío. No nos dice que lo
está bien, si no lo que no debe hacer. Lo que un hombre teme de esta conciencia es la
anticipación de la presencia de un testigo que lo está esperando sólo si y cuando vuelve a
casa.
Entonces, no es una cuestión de maldad o bondad, ni de inteligencia o estupidez. A quien
desconoce la relación entre yo y mí mismo no le preocupará contradecirse a sí mismo, nunca
será capaz de dar cuenta de lo que dice o hace o no querrá hacerlo (la maldad x
desconocerse a uno mismo). Por tanto, la incapacidad de pensar no es la prerrogativa de los
que carecen de potencia cerebral sino una posibilidad siempre presente para todos, de evitar
la relación consigo mismo.
Aquella persona normal que no tiene especiales motivos, es capaz de hacer infinito mal.
La conciencia es un efecto lateral, un asunto marginal para la sociedad excepto en casos de
emergencia, donde beneficia poco a la sociedad. No crea valores, no descubre lo que es el
bien, no confirma, sino que disuelve las reglas de conducta establecidas. Sólo cuando las
cosas se desmoronan, el pensar es utilizado como solución. Esta destrucción tiene efecto
liberador en la facultad del juicio. La facultad de juzgar particulares sin subsumirlos bajo
reglas generales, se aprenden hasta convertirse en hábitos.
Juzgar vs. pensar

El pensar opera con lo invisible, lo ausente, mientras el juzgar siempre lo hace con lo visible,
lo que está “a mano”. El pensar actualiza la diferencia dentro de nuestra identidad, el juzgar
realiza el pensamiento, lo hace manifiesto en el mundo de las apariencias.
La manifestación del viento del pensar no es el conocimiento; es la capacidad de distinguir lo
bueno de lo malo. Y esto puede prevenir catástrofes.