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Cuentos de Terror

El primer documento resume una historia de terror sobre un espíritu vengativo de un niño que murió en un cementerio. Los habitantes del pueblo oyen gemidos y sufren agresiones esporádicas. El segundo documento describe una experiencia de una sesión con una Ouija donde contactan a una mujer en el pasillo que amenaza con matarlos. El tercer documento es sobre niñas calladas y lúgubres que son marginadas de la sociedad.

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Cuentos de Terror

El primer documento resume una historia de terror sobre un espíritu vengativo de un niño que murió en un cementerio. Los habitantes del pueblo oyen gemidos y sufren agresiones esporádicas. El segundo documento describe una experiencia de una sesión con una Ouija donde contactan a una mujer en el pasillo que amenaza con matarlos. El tercer documento es sobre niñas calladas y lúgubres que son marginadas de la sociedad.

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CUENTOS DE TERROR Antología

El espíritu del niño muerto

"Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas


compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un
pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero
yo, como
visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les
parece "normales".

Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del
pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir
un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar.

Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos


acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos
del pueblo. Era verano y las noches invitaban
a pasarlas hablando y disfrutando de compañía.

Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían
meter miedo. Decían que algunas noches
se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino
de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle,
en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían
un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que
incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se
encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su
vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de
morir y
cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él.

Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de
la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos
contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan
ferozmente a la mujer.

Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a
otro pueblo vecino. Para ello tenían que
atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que
compartían los dos pueblos y que se hallaba
justo a la mitad del camino.
2

Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el


hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no
querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba
miedo volverse solo.

Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que


iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien,
este chico aceptó sin
sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron
todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos
estaban haciendo lo mismo.

Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las
tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había
resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron
que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron
a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le
encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada.

Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda


en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se
hubiese ido a casa.

Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre


le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La
madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del
muchacho al cementerio.

Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del
chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un
nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de
los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y
la boca en una mueca de absoluto terror...

Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El
hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su
hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los
médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva post-traumática, pero no podían
explicar los contínuos moretones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la
cara...

Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los


siete meses le ocurrió lo que ya contaron
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antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la


que escapó por poco. Los chicos decían
que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el
cementerio.

Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen
rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa...

Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó
a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo...
Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros
de nosotros.

Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia
los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma
violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la
cara... una mano pequeña...

Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los


chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para
meternos dentro. Los chicos hicieron
una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en
el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba
atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar
a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero
ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos,
golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada.

Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas


personas... pero ellos sienten que tienen que estar
ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el
momento en que pueda descansar en paz."

La mujer del pasillo


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Esta historia trata sobre un chico que hace contacto con su abuela ya
fallecida, pero no sabe lo que le espera.

Una noche de Halloween, por hacer algo de miedo, jugamos a la Ouija,


cosa de la que siempre me arrepentiré.

La noche era fría, en el ambiente se notaba un aroma extraño, no sé


definirlo con palabras; unos amigos y yo buscamos una vieja Ouija que
mi familia siempre ha tenido guardada, era de mi bisabuela, la cual había
muerto cuando yo aún no había nacido, y siempre había querido
conocerla. Mis amigos hacían eso por diversión, yo por un fin, quería
hablar con mi bisabuela. La Sesión comenzó, entre risas mis amigos
bromeaban, yo estaba muy serio, concentrado, pero ellos no lo notaron,
hasta que cayó un rayo que iluminó toda la habitación oscura, seguido de
un trueno, que estremeció hasta el último de mis huesos. Asustados por
el rayo, mis amigos, se quedaron en silencio, como yo, concentrándose,
de repente, el puntero de la Ouija comenzó a moverse, preguntamos al
unísono, quién era, pero no respondió. El puntero se movía sin cesar de
un lado para otro, sin formar palabras. Al final paró, y lentamente, formó
las siguientes palabras: "Estoy yendo por ustedes". Llamaron a la puerta,
pero nadie se atrevió a abrirla, oímos la voz de quien llamaba, era una
mujer, estaba en el pasillo, gritaba por entrar a mi habitación, el cerrojo
estaba echado, no podía entrar, pero parecía que iba a tirar la puerta
abajo. La mujer gritaba desesperada, la puerta iba a caer, así que
empujamos la cama para atrancarla. La mujer cada vez más
desesperada, gritaba mi nombre. Yo tuve el impulso de abrir la puerta,
pero me contuve, esos gritos eran desesperados. Entonces me di cuenta,
era mi bisabuela, algo me lo decía, aunque no podía explicar cómo lo
sabía. Me lancé a abrir la puerta, quería verla, tenía que verla, pero mis
amigos me agarraron. Los gritos cesaron, una de mis amigas, tuvo un
ataque de nervios, nos acercamos a consolarla, pero una voz grave y
fuerte salió de ella diciendo que no nos acercáramos, nos quedamos de
piedra. La mujer del pasillo comenzó a gritar de nuevo: "¡Se los advertí, y
no me hicistes caso, ahora moriras!". Mi amiga comenzó a moverse de un
lado a otro, diciendo que nos mataría, intentamos abrir la puerta pero no
pudimos, los gritos volvieron a cesar, conseguimos abrir la puerta, yo salí
primero, pero se cerró detrás de mí. Oí los gritos aterrorizados de mis
amigos, histéricos, pidiendo socorro, dando patadas a la puerta para
abrirla.

Escribo mi historia, cuarenta y cinco años después de que ocurriera, pues


acabo de salir de la cárcel, culpado por el asesinato de mis amigos, los
cuales encontré muertos cuando conseguí abrir la puerta de mi
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habitación.

Esos misterios de las niñas calladas y lúgubres.

Escrito por: Laura Isabel (Gothic Wom@n)


Fecha de inicio: desde que yo era y soy una de ese tipo de niñas.
Fecha de final: Esto es para rato, alguna duda sobre este tipo de chicas solo
contáctenme y les ayudare a tratarlas y a saber que les molesta y que es lo que
nunca deben de comentarles. Solo repito que yo soy una de ellas….

Empieza así mi preciado escrito sobre estas misteriosas personas, las cuales son
niñas y niños que son olvidados y desterrados de la sociedad que se vive hoy, este
texto es valiosísimo y tiene muchas de mis cualidades que ahora describiré.

Un día en mi vida cotidiana me di cuenta que en mi mente me hacia falta algo, ese
algo me llevo a descubrirlo y fue un estimulo que decía: el sufrir causa alivio pero
al sufrir llegaras a tener alguna marca o cicatriz, esa marca o cicatriz que nunca se
borrara yo con gusto acepte la propuesta de ese estimulo, me marque con una
aguja y una navaja en la muñeca de la mano izquierda una cruz y esa cruz
representaba para mi lo que es la fuerza resistencia que tengo sobre cualquier
daño que tenga de los que me rodean, aparte de hacerme esto en el tobillo
derecho me hice una marca de la letra ―L‖ en chino simplificado y encima la letra
―I‖ y pues para mi esto significaba mis dos nombre Laura he Isabel que en este
caso somos como novias o en si somos hermanas que nos amamos y pues Laura
es la de afuera he Isabel es la de adentro, ósea que Laura es el cuerpo que
responde y te observa y se expresa y Isabel es el alma, espíritu, vida y conciencia,
por eso mismo mis compañeros de mi escuela y familia me preguntaban que es lo
que me pasaba yo a mis compañeros de mi aula de clases los ignoraba al
preguntarme eso y solo les decía a mi me gusta y fue lo único que les decía y
repetía día tras día, pero a mi familia que me ama y yo a ellos les decía que
necesitaba libertad y que me siguieran amando como lo hacen y sobre mis heridas
que yo misma me hacia pues solo así me sentía bien y pues hasta ahora me siento
bien con las marcas que tengo, por que me siento bien.

Les explico que es lo que uso y me pongo al salir de mi casa o al estar en mi


cuarto o estancia de la casa. Lo que uso en mis atuendos son ropa naranja, negra,
roja , azul u o morada , jamás me pondría una prenda o accesorio de color
amarillo patito o de color rosa , por que con ello me siento muy mal, siento que
me absorbe mi energía positiva, uso accesorios que quedan con los colores que
uso y también uso mis peinados locos y a la vez diferentes y con algo que sea muy
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extravagante pero de color oscuro.

Ahora les explicare que es lo que ago o que es lo que veo que hacen mis demás
seguidoras o amigos que están en las mismas condiciones o circunstancias que yo.
Nosotros pensamos que la humanidad esta muy lejos de lo que nosotros ya hemos
avanzado, por que nosotros pensamos en cosas mas haya de lo que la humanidad
común puede entender, en ello encontramos problemas que pasaran en el futuro y
creencias que llegaran a ser útiles para nosotras y protegernos de todo el mal que
nos puedan meter los civiles que hoy en día llamamos ciudadanos, somos
personas que somos góticas , místicas , podemos ser muy malditas y a la ves muy
tiernas, podemos ser ruines y a la ves traicioneros, pero jamás mataremos a
alguien que se nos quiera unir, siempre estamos abiertos a quienes nos quieran
consultar y seguir, eso si acérquense con cautela y al principio no mencionen lo
típico que dicen ósea la típica frase que es ¿Por qué son así? o ¿Te gusta ser así?,
eso obvio y no les gusta a ellos.

Mis ritos y sus ritos son muy diferentes a los que piensas, los ritos que ellos
hacemos son mas, de que adoramos a el mismo dios que los católicos y que
seguimos las mismas creencias que ellos, pero eso si modificamos lo que es la
creencia de nuestra propias sombras o espíritus internos, que manipulamos y
sentimos que nos guían a ser las chicas o chicos que somos, por eso mismo
tendemos a ser muy seguros de nuestras decisiones y opciones de cómo vivir en
este pequeño mundo, en este pequeñísimo mundo que la mayoría destruye, pero
nosotros lo mantenemos en equilibrio.

Me encantaría contarles yo a ustedes que es lo que puedo hacer yo con una de mis
cualidades de ser una chica solitaria y misteriosa en si este no es el nombre corto
de este tipos de personas el nombre corto de ellas es ―góticas legenerias‖ el
termino legenerias significa en el idioma de las góticos de los siglos pasados
cuando empezaron a surgir estas personas y de allí surgieron los dark las
revelaciones de los góticos por ser otras personas diferentes, bueno lo que yo
puedo hacer y es algo que me han checado mas de 10 psicólogos es que yo puedo
ver sombras que pasan y siento presencias de espíritus que pasan a mi alrededor
y varias veces he tenido el gusto de hablar con ellos y ellos conmigo también y
pues a veces me dicen secretos que nadie sabe y que nadie se percata de pasan o
pasaran , les contare uno de estos secretos ya que este espíritu me dijo que les
comentara, es sobre que en la tierra existen los llamados presidentes y me dijo un
espíritu que esos presidentes tienen malas influencias ósea influencias de el mas
allá y que por eso nos sacrifican por satisfacer a sus grandes amos ósea a los
miles de almas que están manipulando a los gobernantes para mandar sus tropas
que son sus sacrificados a la guerra y así al complacer a su fieras que son los
espíritus de el mal y no mencionare el nombre de el creador de esos espíritus por
que estaré invocándolo y me estaré metiendo en sus entrañas, sabiendo que
estamos mis hermanos y yo en el filo de la espada, por caer en esos pecados. Este
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secreto se los confió y se que lo usaran para despojar a sus hijos , conocidos o a
ustedes mismos de las entrañas de el reclutamiento de ejercito de sacrificados por
el placer de el ser de el mas allá.

Contare mas sobre nosotros mas adelante solo que ahora le empiezo a decir esto
y a informarles que cualquiera que este con la misma penumbra solo contáctenme
en este espacio y después le pasare mi e-mail. MI frase y la de mi seguidores.

El Exterminador

Con la enorme guadaña a la espalda, sintiendo la lluvia empapar


sus cabellos un ser que debió haber muerto hace muchos siglos
avanzaba sigiloso en la noche. Caminó durante largos minutos en la
total soledad, sin encotrarse a nadie por el camino. Otra alma
errante se cruzó de camino a la fiesta, era un joven de unos
diecisiete años, que vestía íntegramente de negro y llevaba todo tipo
de accesorios satánicos. Era uno de los llamados "dark" que habían
sido convocados aquella noche en un abandonado psiquiátrico de las
afueras de un solitario pueblo por una secta que lideraba una chica
que se hacía llamar "la esclava".El chico ahogó un grito al verle y
apretó el paso cuando el ser le dedicó una maligna sonrisa. Esos
darks le daban muchos problemas, odiaba a aquellos imbéciles que
anhelaban convertirse en vampiros, beber sangre y salir de
caza.¡Idiotas¡ todos ellos creían que podrían soportar el peso de ser
vampiro, que ellos serían diferentes, ciegos al horrible destino de las
criaturas de la noche. El lo sabía bien, una vez fue uno de esos
idiotas, hace ya varios siglos. Anhelaba con toda su alma entregarse
a la oscuridad, convertirse en bebedor de sangre y conocer la
inmortalidad. Pero cuando su deseo finalmente fue concedido y logró
obtener el don de los vampiros todo se le escapó de la
[Link]ó el mismo a su familia para borrar cualquier huella de
su existencia mortal, renaciendo con un nombre que ahora ya no
recuerda. Pronto fue cuando comprendió su error, tal vez demasiado
tarde. Vio lo que significaba ser un vampiro y se juró a si mismo que
dedicaría su inmortalidad a acabar como fuera con los vampiros.
Durante siglos se alimentó de la sangre de los de su especie,
llegando a ser más poderoso que cualquier otro. Tuvo muchos
nombres, primero fue Darloer, luego el cazador de sombras y
finalmente los mismos vampiros le bautizaron como el
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Exterminador. Siempre manteniéndose en las sombras a cazado a


los vampiros y ellos le han intentado cazar a el. Pero el paso de los
siglos solo había dejado a un vencedor, convirtiendo al Exterminador
en algo más que un simple vampiro. No podía soportar a los
satánicos, le ponían enfermo. Siempre se había mantenido al
margen para evitar no salir a la luz, pero esta vez se habían pasado,
y mucho...
Aquella que se hacia llamar "la esclava" era una vampira muy
antigua, casi tanto como el. Más de una vez se habían enfrentado,
pero ella siempre lograba escapar, era una criatura muy ágil y
escurridiza. Al contrario que el Exterminador ella no tuvo problemas
para adaptarse a los nuevos tiempos, liderando una secta de
fanáticos del vampirismo a los que prometía entregar el don de la
inmortalidad cuando llegara el momento .A la congregación de hoy
llegaban darks convocados por internet de varios países .La noche
prometía ser una orgía de sangre y sexo memorables, con la esclava
de anfitriona. Normalmente el no habría intervenido de no ser
porque la esclava pretendía crear un pequeño ejercito oscuro de
vampiros esa noche, cosa que el Exterminador no estaba dispuesto
a permitir. Tras un rato caminando en silencio divisó entre la lluvia
el psiquiátrico abandonado, que languidecía en lo alto de una
pequeña colina. Podían divisarse decenas de coches aparcados
frente al lugar, aunque no se divisara luz alguna desde el exterior. El
Exterminador se plantó con su metro noventa y ocho de altura
frente a la vieja puerta de madera, custodiada por un par de gorilas
humanos armados. Un grupo de seis darks que estaban a punto de
entrar lo vieron petrificado como una estatua a pocos metros de la
puerta y se quedaron atónitos mirándolo. Uno de ellos se armó de
valor y pensando que estaba protegido por algún demonio se dirigió
al Exterminador, que seguía impasible. Su larga melena negra y
violeta era agitada por el viento y la lluvia impidiendo que el
muchacho viera su rostro totalmente negro, pues el Exterminador se
lo pintaba así como muestra de desprecio por el tono paliducho que
había heredado de los de su especie. El chico pareció enmudecer
ante aquella mole enfundada en un largo abrigo pero finalmente
preguntó:
-¿Eres un vampiro?-el Exterminador clavó sus fulminantes ojos rojos
sobre el chico, que retrocedió atemorizado.
-Lo fui-respondió con una voz que helaría el corazón más valiente.
-¿Entonces que eres ahora?-preguntó cada vez más asustado. El
Exterminador sacó lentamente la guadaña, blandiéndola con
sobrehumana habilidad.
-Para ti soy...la muerte-antes de que el chico pudiera reaccionar el
Exterminador descargó la brutal guadaña sobre el partiéndolo en
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dos como si fuera una rama. La sangre del chico empapó el húmedo
suelo y sus valientes compañeros empezaron a gritar como locos
mientras los dos tipos de seguridad descargaban sus inútiles armas
de fuego sobre el sin hacerle el menor efecto. El Exterminador
avanzó enseñando sus afilados colmillos.
-Ya es hora de que alguien les enseñe lo que es el poder del
infierno-exclamó asesinando a los de seguridad.
Dentro se estaba consumando la fiesta dark de sus vidas, todo
estaba saliendo a pedir de boca. El psiquiátrico estaba muy sucio,
con paredes manchada con la sangre de anteriores sacrificios y
aspecto de estar en ruinas. La poca luz que provenía de las velas
negras alumbraba escenas sádicas de sexo bajo cruces invertidas,
mensajes satánicos escritos en cada rincón y estrellas de cinco
puntas ardiendo a ritmo de Death metal. Pero de pronto la puerta de
la entrada reventó en miles de astillas bajo el peso de la guadaña y
muchos creyeron que la muerte había acudido al fin a su llamada. El
Exterminador avanzó lentamente haciendo crujir el viejo suelo con
sus grandes botas militares, mientras varios asistentes se quedaban
hipnotizados mirándole, sin saber como reaccionar en el estrecho
pasillo de entrada, ante la atenta mirada del Exterminador. Como un
toro salvaje arremetió la mole contra los darks con la guadaña por
delante desatando una carnicería en segundos que bañó las paredes
con sangre satánica. A un pequeño grupo de cinco les sesgó a la
altura de la rodilla cayendo sus cuerpos mutilados al suelo en brutal
agonía. Pero eso no había sido ni un calentamiento para el,
necesitaba más. Un hombre de unos treinta años estaba azotando a
una joven en un pequeño cuarto cuando escuchó un ruido en el
pasillo y se detuvo, la joven se giró extrañada.
-¿Que ocurre?-
-He oído algo, voy a asomar la cabeza-el hombre asomó la cabeza y
una milésima de segundo después su cuerpo se desplomaba sin vida
decapitado, ante los gritos de horror de la joven, que vio como un
enorme carnicero manchado con el liquido vital de sus victimas no
mostraba ningún sentimiento antes de aplastarle su frágil cabeza
con sus botas contra el suelo. En otra habitación un joven practicaba
necrofilia con un mugriento cadáver que haría vomitar a más de uno
cuando entró el Exterminador y sin mediar palabra le agarró con una
mano la cabeza por detrás y le chocó contra la de la muerta tantas
veces que se le fracturó el cráneo. El Exterminador se ensañó con la
cabeza molida del joven hasta que el encéfalo se desparramó en sus
manos. La sangrienta mole siguió irrumpiendo una a una en las
pequeñas habitaciones de esa parte del psiquiátrico, dejando tras de
si un rastro de cadáveres. Algunos desesperados se le arrodillaron a
sus pies implorando la muerte y allí mismo la encontraron.
10

Hubo un gótico grande y fuerte que se interpuso en su camino,


parecía querer luchar contra el. Le soltó una patada que el
Exterminador paró en seco en al aire retorciéndole la pierna para
que gritara de dolor. Cuando el gótico cojeaba asustado un rápido
movimiento de guadaña le abrió una brecha en el estomago por la
salieron calientes sus intestinos, mientras el gótico intentaba
retenerlos dentro desesperado. A los pocos segundos su cuerpo calló
al suelo sin vida, siendo pisoteado por su asesino al pasar.
Movido por una insaciable sed de muerte el Exterminador entró en la
gran sala de rituales, una sala donde habría reunidos a la luz de las
velas al menos doscientos fanáticos encapuchados, que escuchaban
Death Metal esperando a que la esclava hiciera su aparición en el
pequeño altar que le habían preparado, pero en lugar de su amada
líder vieron estupefactos como la misma encarnación de la muerte
se situaba decidida en el altar, provocando que instantáneamente
varios fanáticos se arrodillaran al reconocer en el un ser superior.
Pero el colosal asesino que ante ellos se alzaba escuchó la música, la
reconoció y dijo con la voz más diabólica que habían escuchado
nunca.
-Idiotas, ponéis banda sonora a vuestro funeral-los fanáticos
sacaron cuchillos rituales de sus ropajes y fueron en masa a
atacarle, siendo segados como el agricultor siega el trigo. El
Exterminador movía su guadaña a gran velocidad rebanado todo lo
que se pusiera por delante, llegando a matar a casi diez fanáticos de
un solo golpe. Olas de sangre surgían cada vez que el monstruoso
ser atacaba, desperdigando miembros sueltos por toda la sala, que
pronto se convirtió en el escenario de una masacre indiscriminada,
quedando el Exterminador en el medio, rodeado por los cuerpos
mutilados de aquellos que ansiaban la muerte y la vida eternas a la
vez. El Exterminador notó que el resto de participantes de la reunión
se estaban marchando acojonados pero no le importó, así
advertirían al mundo lo que le pasa a los que juegan con poderes
que no controlan. Su objetivo seguía en la casa, esperándole al
fondo de una escalera que conducía a la planta superior. Los
peldaños crujían resquebrajándose al sentir su peso, así como
pequeños cachos del techo se venían abajo frente a su poderosa
pisada. Se detuvo frente a una vieja puerta cerrada con varios
candados, podía oír su jadeante respiración al otro lado suplicándole
que entrara para acabar con su vida. La puerta no resistió un golpe
con el canto de la mano y el Exterminador entro en una especie de
trastero donde había guardados todo tipo de objetos religiosos
acumulados hasta la saturación. Aquel sitio parecía el fruto de una
mente perturbada, que había usado esa gran habitación como
refugio de sus siniestras fantasías. Ni un atisbo de luz se filtraba por
11

el techo, sin embargo el Exterminador vio perfectamente a la


esclava entre dos grandes figuras de santos a tamaño real. Seguía
conservando intacto su bello rostro arrogante de vampira, de piel
más blanca que el mismo mármol. Sus negros cabellos azabaches le
caían perpendiculares sobre los fuertes hombros, resaltando su ágil
figura la pegada cazadora de cuero negra que llevaba, así como el
resto del look "gótico" llevado al extremo. En su delicada mano
derecha empuñaba una larga espada acabada en oro y plata que era
digna de su poder.
-Veo que aun no has muerto Darloer-dijo clavando en el
Exterminador sus brillantes ojos azules.
-Solo me permitiré el lujo de morir cuando todos los vampiros hallan
caído bajo mi guadaña-el Exterminador sonrió, hacía décadas que no
hablaba con alguien y durante un segundo deseó poder pasar algún
tiempo con la esclava, pero al sentir la sangre resbalando por su
cara recordó su misión.
-Aquí acaba tu historia cazador de sombras-la esclava se lanzó
contra el Exterminador soltando mandobles como una loca, que este
desviaba con la guadaña rápido como el pensamiento. La esclava
logró hacerle un corte profundo y el Exterminador le devolvió el
favor agarrando una de las estatuas de los santos y estrellándosela
en la misma cabeza. El filo de la guadaña pasó a escasos
centímetros de la fina piel de la esclava, que usó su agilidad para
esquivar al Exterminador, camuflándose entre los objetos de aquel
tétrico lugar.
-¿Que ocurre Exterminador?¿soy demasiado rápida para ti?-decía la
esclava moviéndose como un rápido felino de un lado para otro sin
parar. La esclava surgió de entre las sombras asestándole un fuerte
tajo en el hombro que hizo manar la sangre del cazavampiros. El
Exterminador se quedó muy quieto en el centro de la sala tras el
ataque, mientras la esclava pudiera camuflarse y asaltarle por
sorpresa su enemiga tendría ventaja. Cogiendo impulso subió raudo
por la pared y aterrizó violentamente descargando toda la furia de
su guadaña contra el viejo suelo de madera que cedió
desplomándose arrastrando consigo a el Exterminador y la esclava.
Cayeron entre escombros sobre la sala de la carnicería, donde ahora
un nauseabundo olor impregnaba toda la sala, mezcla de suciedad
antigua y hedor a muerte. Levantándose, los viejos vampiros
reemprendieron su lucha sin cuartel que se fue recrudeciendo con el
paso de los minutos. La esclava le propinó un rápido corte en la
rodillas que hizo tambalearse al Exterminador, tras lo cual la
vampira intentó amputarle el brazo izquierdo de cuajo pero erró en
su acometida y tan solo logró hacerle una sangrante herida. El
Exterminador movió con precisión letal su guadaña clavándosela en
12

el estomago a la esclava y estrellándola con todas su fuerzas contra


la pared. Los dos se miraron jadeantes, ambos habían perdido
mucha sangre y ya casi no podían aguantarse en pie. Con gran
esfuerzo los dos seres sobrenaturales se acometieron en un último
lance en el cual el Exterminador intentó partirla en dos con la
guadaña, pero la esclava lo esquivó astuta y clavó hasta el fondo su
poderosa espada en el abdomen del Exterminador, que retrocedió
tambaleándose con la espada incrustada. La esclava vio satisfecha
como el gran vampiro perdía las fuerzas por momentos,
arrodillándose en un charco de su propia sangre. Pero cuando ya
cantaba victoria vio sin dar crédito como el ensangrentado ser se
levantaba apoyándose en su gran guadaña, resistiéndose a morir sin
haber cumplido su promesa. El Exterminador dejó las armas en el
suelo y se arrojó contra la esclava buscando su delicado cuello. Esta
intentó resistirse como pudo, le arañó y golpeó sin descanso, pero el
Exterminador poseía una fuerza extrema contra la que no podía
competir. Hundiendo sus poderosos colmillos en la fría carne el
inmortal asesino bebió hasta la última gota de sangre de la esclava,
cuyo cuerpo se desplomó muerto en el suelo en cuanto el
Exterminador la soltó. Guadaña en mano de nuevo se relamió
excitado y emprendió una búsqueda de líquido inflamable por toda
la casa escuchando de fondo la cañera música. Minutos después la
lluvia le limpiaba el ensangrentado cuerpo mientras caminaba a
paso rápido. Echó un último vistazo al ardiente psiquiátrico que se
consumía envuelto en un mar de llamas y aquel ser desapareció
como si la noche se lo hubiera tragado, volviendo a las sombras.

El callejón del Muerto

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soy mexicano de corazón y de nacimiento, el presente es una leyenda que me


contó un señor muy avanzado en días que a su vez la escuchó de su abuelo, es
para que las generaciones actuales y venideras tengan noción de como fue la vida
después de la conquista...

Corría el año de 1600 y a la capital de la Nueva España continuaban llegando


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mercaderes, aventureros y no pocos felones, gentes de rompe y razga que venían


al Nuevo Mundo con el fin de enriquecerse como lo habían hecho los
conquistadores. Uno de esos hombres que llegaba a la capital de la Nueva España
con el fin de dedicarse al comercio, fue don Tristán de Alzúcer que tenía un
negocio de víveres y géneros en las Islas Filipinas, pero ya por falta de buen
negocio o por querer abrirle buen camino en la capital a su hijo del mismo
nombre, arribó cierto día de aquél año a la ciudad.

Después de recorrer algunos barrios de la antigua Tenochtitlán don Tristán de


Alzúcer se fue a radicar en una casa de medianía allá por el rumbo de Tlaltelolco y
allí mismo instaló su comercio que atendía con la ayuda de su hijo, un recio
mocetón de buen talante y alegre carácter.

Tenía este don Tristán de Alzúcer a un buen amigo y consejero, en la persona de


su ilustrísima, el Arzobispo don Fray García de Santa María Mendoza, quien solía
visitarlo en su comercio para conversar de las cosas de Las Filipinas y la tierra
hispana, pues eran nacidos en el mismo pueblo. Allí platicaban al sabor de un
buen vino y de los relatos que de las islas del Pacífico contaba el comerciante.

Todo iba viento en popa en el comercio que el tal don Tristán decidió ampliar y
darle variedad, para lo cual envió a su joven hijo a la Villa Rica de la Vera Cruz y a
las costas malsanas de la región de más al Sureste.

Quiso la mala suerte que enfermara Tristán chico y llegara a tal grado su
enfermedad que se temió por su vida. Así lo dijeron los mensajeros que
informaron a don Tristán que era imposible trasladar al enfermo en el estado en
que se hallaba y que sería cosa de medicinas adecuadas y de un milagro, para que
el joven enfermo de salvara.

Henchido de dolor por la enfermedad de su hijo y temiendo que muriese, don


Tristán de Alzúcer se arrodilló ante la imagen de la Virgen y prometió ir caminando
hasta el santuario del cerrito si su hijo se aliviaba y podía regresar a su lado.

Semanas más tarde el muchacho entraba a la casa de su padre, pálido,


convalesciente, pero vivo y su padre feliz lo estrechó entre sus brazos.

Vinieron tiempos de bonanza, el comercio caminaba con la atención esmerada de


padre e hijo y con esto, don Tristán se olvidó de su promesa, aunque de cuando
en cuando, sobre todo por las noches en que contaba y recontaba sus ganancias,
una especie de remordimiento le invadía el alma al recordar la promesa hecha a la
Virgen.

Al fin un día envolvió cuidadosamente un par de botellas de buen vino y se fue a


visitar a su amigo y consejero el Arzobispo García de Santa María Mendoza, para
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hablarle de sus remordimientos, de la falta de cumplimeinto a la promesa hecha a


la Virgen de lo que sería conveniente hacer, ya que de todos modos le había dado
las gracias a la Virgen rezando por el alivio de su vástago.

-Bastará con eso, -dijo el prelado-, si habéis rezado a la Virgen dándole las
gracias, pienso que no hay necesidad de cumplir lo prometido.

Don Tristán de Alzúcer salió de la casa arzobispal muy complacido, volvió a su


casa, al trabajo y al olvido de aquella promesa de la cual lo había relevado el
Arzobispo.

Más he aquí que un día, apenas amanecida la mañana, el Arzobispo Fray García de
Santana María Mendoza iba por la calle de La Misericordia, cuando se topó a su
viejo amigo don Tristán de Alzúcer, que pálido, ojeroso, cadavérico y con una
túnica blanca que lo envolvía, caminaba rezando con una vela encendida en la
mano derecha, mientras su enflaquecida siniestra descansaba sobre su pecho.

El Arzobispo le reconoció enseguida, y aunque estaba más pálido y delgado que la


última vez que se habían visto, se acercó para preguntarle.

- A dónde váis a estas horas, amigo Tristán Alzúcer?

- A cumplir con la promesa de ir a darle gracias a la Virgen-, respondió con voz


cascada, hueca y tenebrosa, el comerciante llegado de las Filipinas.

No dijo más y el prelado lo miró extrañado de pagar la manda, aun cuando él lo


había relevado de tal obligación .

Esa noche el Arzobispo decidió ir a visitar a su amigo, para pedirle que le explicara
el motivo por el cual había decidido ir a pagar la manda hasta el santuario de la
Virgen en el lejano cerrito y lo encontró tendido, muerto, acostado entre cuatro
cirios, mientras su joven hijo Tristán lloraba ante el cadáver con gran pena.

Con mucho asombro el prelado vio que el sudario con que habían envuelto al
muerto, era idéntico al que le viera vestir esa mañana y que la vela que sostenían
sus agarrotados dedos, también era la misma.

-Mi padre murió al amanecer -dijo el hijo entre lloros y gemidos dolorosos-, pero
antes dijo que debía pagar no sé qué promesa a la Virgen.

Esto acabó de comprobar al Arzobispo, que don Tristan Alzúcer estaba muerto ya
cuando dijo haberlo encontrado por la calle de la Misericordia.

En el ánimo del prelado se prendió la duda, la culpa de que aquella alma hubiese
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vuelto al mundo para pagar una promesa que él le había dicho que no era
necesario cumplir.

Pasaron los años...

Tristán el hijo de aquel muerto llegado de las Filipinas se casó y se marchó de la


Nueva España hacia la Nueva Galicia. Pero el alma de su padre continuó hasta
terminado el siglo, deambulando con una vela encendida, cubierto con el sudario
amarillento y carcomido.

Desde aquél entonces, el vulgo llamó a la calleja de esta historia, El Callejón del
Muerto, es la misma que andando el tiempo fuera bautizada como calle República
Dominicana.

La LLamada

era una noche lluviosa y yo no esperaba que se acoradara de mí, despues de tanto tiempo
que teniamos separados. nunca imagene que esa llamada sería del más allá

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La lluvia caía copiosamente sobre la calle. Era una noche oscura sin luna. Las
pocas estrellas que brillaban en el firmamento parecían por unos instantes apagar
su luz. Ninguna persona transitaba por los alrededores.

La hora estaba llegando. Los minutos perecían correr de prisa, muy de prisa, y ese
miedo que invade, ese miedo que te hace sentir inseguro más este clima. Todo
parecía a verse confabulado, pero estaba decidido hoy era el día.

Salí de la tranquilidad de mi hogar y me dirigí al parque, este se encontraba a


cuatro cuadras de mí casa. Al caminar por esa solitaria acera pensé en como se
vería ella, tanto tiempo hace que no se nada de su vida. Me reconocerá, o tal ves
me deje plantado, no se, pero mi mente era un remolino de ideas.

Mi caminar se hacía lento, cada vez que me acercaba los pies parecían pesarme,
algo me detenía pero a la ves mi corazón me empujaba. Finalmente llegue a mi
destino. El olor a tierra húmeda me lleno los pulmones casi de inmediato. El
parque estaba completamente vacío. De pronto la lluvia ceso y una brisa helada
empezó a soplar.

Me abrace fuertemente con mi chaqueta y dirigí mi cuerpo hacia una banca.


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Después de rodear todo el perímetro hallé un banco seco debajo de un pequeño


árbol encorvado. Me senté y decidí aguardar.

Pasaron barios minutos y nada, durante ese transcurso creí escuchar su voz, pero
solo fue el viento, solo el viento.

Unas horas atrás había estado en mi cama dormido. Desperté con violencia
empapado en sudor y con el pecho a punto de reventar por lo exaltado de mis
latidos. No se como pero mi vista la dirigí al teléfono y este marcaba un mensaje.
Por alguna extraña razón decidí escucharlo, mi sorpresa fue grande. Era Sandra,
reconocí su voz a pesar de los años. – hola axel, podemos vernos en el parque
donde nos conocimos, en media hora – y finalizó la grabación. Casi de inmediato
salí de la cama, me dirigí al baño y me puse algo de ropa.

Ahora estoy aquí esperando y nada. Mi viejo reloj marca 2:59 AM y no hay rastro
de ella.
Mi cuerpo esta cansado y los párpados me pesan, por unos instantes el sueño me
vence, no tengo fuerzas, pero siento una presencia a mi lado y ese perfume.
Jazmín que invade mis fosas nasales, es ella, es Sandra. Está a mí lado, tan quieta
y pálida, pero el sueño es muy fuerte. Toma mi mano y siento su calor, veo sus
ojos y despierto….no era ella, solo fue un sueño. Ahora mi reloj marca 3:40 AM.

Me dirijo a casa, solo como siempre, pero en mi boca hay un sabor extraño,
agradable como el labial de fresa que usaba ella, pero solo fue un sueño, solo un
sueño.

Me despierto temprano y cojo el diario. Una noticia me hiela la sangre, ―mueren


cuatro personas en un incendio departamental‖. Entre las victimas figura su
nombre y la hora del siniestro 1:29 AM…..

Ahora se que nunca le podré decir lo que siento, ahora se que de alguna forma
fuimos felices el poco tiempo que duramos, solo quiso despedirse de mí, en el
único lugar donde pudimos sonreír..

Como de la familia

Muchas veces lo eventos extraños que nos acotencen no suelen ser del tipo que nos
pueden llevar a morir de terror o ser masacrados por algún ente maléfico sediento de
sangre y venganza. Tampoco de la clase que pueden poner en serio peligro nuestro equili

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Como de la familia

Muchas veces lo eventos extraños que nos acotencen no suelen ser del tipo que
nos pueden llevar a morir de terror o ser masacrados por algún ente maléfico
sediento de sangre y venganza. Tampoco de la clase que pueden poner en serio
peligro nuestro equilibrio mental, teniendo como consecuencia el llevarnos a
terminar nuestros días recluidos en alguna institución mental privada o del estado
(que seria otra pesadilla capaz de enchinar la piel).
Algunas vivencias paranormales (como se le ha dado en llamar a estas
experiencias que no tienen una explicación clara o lógica) suelen tener tintes más
sutiles y hasta cierto punto cómicos que los apartan del ya trillado final fatal que
acompaña estos eventos, en la mayoría de las anécdotas conocidas sobre
espantos. Claro, sin dejar de enchinarnos la piel ante eventos tan desconcertantes
que seria imposible entenderlos aunque dedicáramos toda la vida a ello. Es por
esto que lo que a continuación cuento, es para mi una vivencia que hizo salir mi
vida de su monotonía, y ocasiono en mi una perplejidad nunca antes ni después,
experimentada.
Mi nombre es G, y en estos momento cuento con 60 años de edad, estoy casado,
o por lo menos eso parece ser. Tengo tres hijos todos ya han hecho una carrera,
pero como buen producto de la generación x todavía viven conmigo. Que se le va
a hacer, pero bueno las generaciones cambian, esperemos que esto sea para bien.
Soy medico cirujano, me recibí ya hace mas de 34 años, toda mi carrera y
especialidad la hice bajo la sombra de los movimientos estudiantiles y médicos de
los años 60, y solo por milagro sobreviví a ellos. Después de pasar por diferentes
empleos, conseguí uno en un hospital de urgencias por las noches, y para
completar el chivo otro en el Seguro Social por las mañanas, además de los
trabajos hechos por fuera de las instituciones antes mocionadas por mi.
La anécdota que voy a contar me ocurrió a mi, allá por los años 70 cuando llevaba
poco tiempo de trabajar en el Seguro Social. Recuerdo que ese día llegue a la
clínica a las 7 de la mañana, después de haber hecho guardia en el hospital. Por
cierto la noche había sido pesada, ya que la sala de espera parecía hospital de
campaña, como suele suceder con todas las secciones de urgencias de los servios
médicos de la ciudad de México. Desde las 8 de la noche no paramos de trabajar,
hasta que salio el ultimo herido de la sala de cirugía, alrededor de las 6:45 de la
mañana, dándome apenas tiempo suficiente de cambiarme todo el atuendo lleno
de sangre y poder llegar a tiempo al trabajo de las mañanas.
Cuando recién iba llegando al reloj checador me encontré con la enfermera I,
ampliamente conocida por ser experta en sablearle consultas a los doctores de la
clínica, así como también poderles colgar alguno de los objetos que vendía. Se
acerco a mi dándome los buenos días:
-Buenos días doctor-me dijo
-Buenos días- le respondí
Después de ponernos al corriente con los chismes que se originaron durante la
semana, salieron a la luz sus reales intenciones. La madre de I había desarrollado
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diabetes hacia 6 años y en estos momentos comenzaba a presentar pequeños


principios de lo que después se podrían transformar en ulceras de diabético. I me
pidió de favor que si podría dar una vuelta por su casa en la tarde para ver a su
madre. Yo ya tenia tiempo dándole consulta, como una forma de retribución, por
su ayuda cuando recién había entrado en este trabajo, ayuda sin la cual me
hubiese sido imposible adaptarme. Varias eran las historias contadas por doctores
jóvenes que habían tenido que dejar sus empleos por la actitud desfavorable de
los asistentes y las enfermeras, ya sea por su soberbia o simplemente por que les
había caído mal.
-Claro que iré verla, después del trabajo- le dije de forma cortes, para disimular
mi falta de ganas debido al cansancio, que sabia tendría a las 2 de la tarde que
era el momento de mi salida de clínica.
-Doctor solo que yo no estaré para recibirlo- me dijo con cara que presentaba
unos dejos de pena,- ya sabe que tengo que ir a trabajar a la escuela- Trabajo que
había conseguido recientemente en una primaria particular, que dentro de las
muchas bondades que ofrecía estaba ―el servicio medico‖ para sus alumnos.
-Claro tu no te preocupes- lo dije pensando en el tiempo que pasaría esperando
enfrente de la puerta de la casa de I, a que la madre de ella, ya anciana y un poco
sorda, notara mi presencia y bajase los escalones, (por cierto no muy pocos, como
todas las casonas viejas de esa zona) en su estado de enfermedad.
-Yo iré después de que termine aquí- termine diciendo
El tiempo transcurrió rápido entre niños resfriados y tobillos torcidos que impedían
a las personas presentarse a trabajar, y cuando menos lo pensaba observe el reloj
y se acercaba ya la hora de salida, cerré los expedientes tome mi saco y deje la
clínica dirigiendo mis pasos rumbo a la casa de I, sin imaginarme que muy pronto
me pondría en contacto con lo desconocido.
La casa de I se encontraba relativamente cerca de la clínica y decidí ir caminando.
La casa se ubicaba sobre la calle circunvalación muy cerca del mercado de
Mixcalco, la avenida de circunvalación corre desde Fray Servando Teresa de Mier,
en donde cambia de nombre a Canal de la viga, y hacia el norte cambia al de Vidal
Alcocer pasando la calle de Heroe de Nacozari.
En la avenida de circunvalación se encuentran diferentes locales comerciales,
especialmente los de ropa, zapatos y artículos deportivos, y además encuentra
custodiada por un ejercito de sexo servidoras (una de las principales actividades
de la zona) y aunque menos numerosos los famosos conejos (ladrones de la
zona). Estos personajes dieron años atrás pie a una nota de prensa amarillista,
cuando se asociaron como lenones con las prostitutas y pusieron una casa de
citas. Con el pasar del tiempo algunas de las muchachas que trabajaban en la casa
(que se encontraba cerca del mercado de dulces) comenzaron a desaparecer sin
dejar rastro de sus paraderos. Lo que ocurría con ellas se supo algunas semanas
después cuando una de sus compañeras puso la denuncia ante el ministerio
publico de que a una de las muchachas la habían matado y enterrado en el fondo
del sótano de la casa de mala muerte. Cuando se hicieron las averiguaciones y se
busco dentro del sótano se encontró que no solo había 1 sino 4 cadáveres de
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mujeres muertas, que la autopsia hecha mas tarde, revelo estaban embarazadas,
y además varios restos de fetos enterrados junto con ellas. Los culpables lograron
darse a la fuga, pero después, de a poco y lentamente fueron cayendo uno a uno
con excepción de una comadrona que vivía dentro del local y de la cual hasta ese
momento (en el cual yo me encontraba caminado por esa calle) no se había sabido
nada.
Por lo que comente antes podrían intuir que no era totalmente de mi agrado
caminar por esa calle, teniendo que esquivar minifaldas y cuidarme de que no
fueran a asaltarme o en su defecto a chinearme (aplicar una llave al cuello que
corta el suministro de aire al cerebro y por ende el desmayo) para quitarme mis
pocas cosas de valor. Supuse que era por eso que a cada momento volteaba sobre
mi hombro para ver quien se encontraba a mis espaldas, pero ahora que lo pienso
con mas detenimiento era algo mas, como si me fuera siguiendo un ser invisible,
que hacia que mi espalda sufriese de escalofríos.
Cuando vi el mercado de los dulces, ese viejo edificio construido en los años 50
cerca de las naves del mercado de la merced, no pude evitar sentir cierta pena por
las infelices mujeres que murieron a no muy pocos pasos de el, y hacer la
reflexión que mientras en su sótanos se guardan dulces, en los sótanos de la otra
casa se guardan historias terribles que tal vez jamás sean conocidas.
En estos pensamientos estaba cuando sin darme cuenta ya había pasado la puerta
de la vieja casona en la cual vivían I y su madre. Me volví unos cuantos pasos que
me dejaron enfrente de esa entrada con forma de arco, protegido por un zaguán
de herrería pintado de blanco, en el cual fácilmente se advierte los goterones de
varias capas de pintura. Acerque mi mano al timbre con cierto asco ya que se veía
todo lleno de cochambre y cacas de mosca y lo presione. A lo cual siguió el
estridente chirrido de un timbre como el que en las escuelas primarias marca el
final del descanso.
Me quede observando hacia ambos lados de la acera, dando cierto tiempo y
aguzando el oído para ver si veía alguna respuesta a mi petición de entrada. Claro
que esto lo hacia yo mas como una forma evitar molestar con toques largos
sucesivos del timbre, a alguien de visita en la casa que tuviese sano, su órgano
auditivo. Pero al mismo tiempo, debido a mis experiencias anteriores, mi sentido
común me decía que iba a tener que repetir la misma operación por lo menos
durante un cuarto de hora.
De pronto la puerta se abrió, no de par en par, mas bien como con un poco
timidez, lo único que ocurrió fue que el seguro que mantenía la puerta cerrada se
movió como ocurre con los portero eléctricos de los edificios, y me dejo a mi la
iniciativa de empujar la puerta para poder pasar. Lo hice y traspase el umbral,
tarde unos momentos en ajustar mi vista a la siempre oscura cochera que
mediaba entre la entrada y sala. Estaba tratando de ver mas allá de mis lentes
cuando de repente pude notar la presencia de una pequeña viejecita que se
encontraba parada enfrente de mi sonriendo. Su sonrisa la avejentaba aun mas
por que se veía que le faltaban gran parte de los dientes. Su cara era un mapa de
grietas y accidentes toda ella, su cabello trenzado y amarrado por atrás haciendo
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un tipo de circulo en la parte posterior de su cabeza, era casi todo blanco, o en su


defecto de un gris muy tenue. Su ropa era una camisa negra, una falda negra que
casi llegaba hasta el suelo y sus zapatos no los pude ver. Lo que me llamo mas la
atención era el escapulario enorme que se encontraba amarrado a su cuello y traía
en el pecho, del tipo que se usaban en los tiempos de la guerra cristera, esto lo
sabia porque había visto varias películas y fotos en exposiciones sobre el tema,
además de ser un fan de la película el escapulario. Toda ella me recordaba a
aquellas viejas beatas de los pueblos del bajío o a algún personaje sacado de
Pedro Paramo.
La anciana me indico el camino hacia la sala con las dos manos, parecía que
estaba espantando gallinas, yo camine hacia dentro de la sala y volví a sentir ese
escalofrió en la espalda que había sentido momentos antes de llegar a la vieja
casona. Una vez en la sala la anciana de nuevo me volvió a decir con señas que
tomara asiento en el sillón, lo cual yo hice y le di las gracias, ella me respondió
con el esbozo de una sonrisa. Una vez sentado en el sillón la anciana de marcho
por la misma puerta por la que habíamos entrado.
Durante el tiempo que espere en la sala me puse a examinarla, sus muebles
cubiertos con plástico cristal, que además del polvo, tenían, al igual que el timbre
de la entrada pequeñas gotas secas de color sepia, que indudablemente eran los
desechos dejados por moscas. Observe un librero con varias enciclopedias en el,
algunas conocidas por mi, ya que mi padre también las tenia en su casa. Las
lámparas eran del tipo que tienen 3 bombillas cubiertas por una ampolla de vidrio
café (o podría ser ópalo, había mucho polvo allí) asemejando algún tipo de flor.
Observe mi reloj, ya tenia cerca de 30 minutos esperando a la mama de I,
(siempre e tenido ese defecto esperar mas de lo conveniente a las persona con las
que hago citas) y esta no se había dejado ver, estaba a punto de retirarme,
cuando pude notar en los escalones de arriba como bajaban dos piernas
regordetas con calcetines y pantuflas, después pude ver la bata y por ultimo la
cabeza llena de tubos de la mama de I.
-Hola doctor como ha estado, por favor suba- me dijo la señora, que para mi
molestia ni siquiera se había disculpado por la tardanza. De inmediato subí por las
escaleras y me dirigí la habitación de la señora.
Entonces me hizo una pregunta, inocente, pero que me iba desconcertar de tal
manera que aun hoy, me suenan como si estuviera en shock.
-¿Como entro usted doctor?- me pregunto.
-la anciana de negro me dejo entrar- le respondí. –Hay esa señora ya anda
haciendo de las suyas de nuevo- me dijo la regordeta mujer. Yo me quede
extrañado, y ella al notar mi cara me dijo: Lo que pasa doctor es que esa mujer se
aparece en esta casa, varias veces la hemos visto cruzar de la puerta de la calle
hacia la sala, una vez nuestra vecina nos pregunto que era lo que estábamos
haciendo tan tarde el la azotea, cuando mi hija y yo nos encontrábamos
durmiendo en nuestras respectivas recamaras. Lo mas curioso fue cuando mi hija
que se encontraba lavando ropa en la parte de atrás de la casa y se asomo por la
ventana que da hacia el comedor, allí vio a esta señora sentada en la mesa como
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si estuviera esperando que le trajeran de comer. Huy doctor, esa mujer es casi
como de la familia.
Yo sin hacer ningún comentario al respecto, examine los principio de necrosis en la
piel que se encuentra a la altura de los tobillos, le di mis indicaciones, y me
despedí de la señora. El hecho de tener que volver a la sala y luego tener que
pasar por el paso preferido de la fantasma, me hizo recordar una vieja táctica que
utilizaba cuando era niño y tenia que pasar por lugares oscuros solo, cerré los ojos
y corrí lo mas que pude para pasar el espacio que había entre las escaleras y el
zaguán en el menor numero de zancadas posibles, dios es grande y no permitió
que tropezara con nada y lo mejor de todo con nadie. El abrir la puerta se me hizo
eterno, pero una vez que me encontraba en la calle de nuevo, note que estaba
temblando y sudando frió.
Al dia siguiente me volví a encontrar con I en el reloj checador, me saludo con el
agradecimiento acostumbrado en ella. Yo sin perder tiempo le pregunte a cerca del
suceso del Dìa anterior, a lo cual ella me contesto: Hay doctor que pena me da
que haya visto eso, si es cierto, esa mujer ya lleva varios años apareciéndose en
la casa, y la verdad no sabemos porque, hemos bendecido la casa, hecho misas, y
la viejita sigue allí, sola caminando de un lado para otro y ahora inclusive abriendo
la puerta para dejar pasar a las visitas, como a usted le sucedió, realmente resulta
triste pero no sabemos que es lo que quiere.

Pasaron lo años y perdí el contacto con I ya que esta se caso y se fue a vivir a San
Luis Potosí, su madre vivió con ella durante 10 años mas y después falleció debido
a las complicaciones de su enfermedad. Lo mas raro es que las posibles llagas o
excoriaciones jamás pasaron de ser una amenaza, nunca hubo de sufrir una
amputación.
Paso el tiempo y aquí en la Ciudad de México aconteció un terremoto en
septiembre de 1985, varios de mis conocidos murieron cuando se derrumbaron
edificios del hospital Juárez y el Centro Medico. También quedaron dañadas
muchas vecindades y edificios del centro histórico de la ciudad a tal punto que solo
quedaba como ultimo recurso tirarlas. Entre las construcciones que fueron
señaladas para ser demolidas porque representaban un peligro, estaba aquel
castillo de ignominia en donde 4 mujeres y un numero desconocido de nonatos
tuvieron su fin. Fue durante la demolición de ese viejo edificio que un albañil al
estar utilizando una barreta para romper el suelo , o al menos es lo que recuerdo
que decía el periódico, dio con algo que sonó hueco. Creyendo que se podría tratar
de un entierro de dinero se animo a meter la mano, pero en lugar de tocar
monedas sintió ropa y cabello. Así lo informaba el diario ―Pensaba que era rico sin
darse cuenta de su macabro descubrimiento‖. Y el articulo iba acompañado de una
gran cantidad de fotos de la caja abierta mostrando un cadáver que por el vestido
negro y por las dos grandes trenzas enrolladas en la parte posterior de su cabeza
se sabia que pertenecían a una mujer ya de edad avanzada al momento de su
muerte, pero lo que hizo que mi piel se enchinara como la piel del pollo, fue que
en el cuello llevaba un escapulario como aquellos que utilizaban los cristeros. Al fin
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habían podido encontrar a la comadrona desaparecida durante tantos años, y lo


mejor seria que dejaría de rondar aquella casona de entrada en forma de arco y
un zaguán blanco sobre la calle de circunvalación, en donde por algún motivo mi
vida y su muerte se cruzaron.

Morbius,el alien bionico.

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-Mi señor,Morbius ha escapado-la voz del teniente Fisher le heló la [Link] viejo
general se sentó en su caro sillón de cuero negro sintiendo que le faltaba el
[Link] fin había ocurrido,lo que tanto tiempo llevaban temiendo finalmente se
había hecho [Link] el primer momento en el que se destinó al ser
encontrado en el desierto de Arizona a el area 51 el general supo que el gobierno
acaba de condenarlos a ser los guardianes de un secreto grande,quizás demasiado
para que la humanidad pudiera [Link] horrible el barrido que hizo la CIA
despues del hallazgo,silenciando a todo aquel que supiera [Link] al
general Phoenix se le permitió ver el cuerpo del ser que habian traido los
[Link] alien fue llevado directamente a la sección S-4,el area de mayor
seguridad de la base donde los científicos paramilitares tomaron el control
absoluto,contruyendose un pequeño reino impenetrable en las entrañas de la
[Link] general controló durante cinco años que todo siguiera según los planes del
gobierno,el alien estaba bajo control y no se había filtrado informació[Link] todas
formas el ya tenía bastante trabajo con otras operaciones para ocuparse del
bichejo espacial que había tenido la mala suerte de caer en la Tierra,hasta que el
gobierno decidió ir más [Link] pronto el general vió como intruducían a humanos
en los laboratorios secretos y ya no se les volvía a ver el [Link] a correr
rumores entre las tropas y el general exigió una esplicación,a lo que la CIA añadió-
Se están llevando a cabo experimentos para intentar hallar la cura a
enfermedades humanas-nisiquiera el hombre que se lo dijo con gesto arrogante se
creyó una sola [Link] general se preocupó seriamente,estaba perdiendo el
control de su base,dejando que esos chalados la usaran para dios sabe que
[Link] podía bajar a los laboratorios subterraneos,pero seguía mandando
en la superficie,por lo que un día se hartó y mandó secuestrar a uno de los
científicos al que interrogó usando todos los metodos a su alcance y despues soltó
no sin antes amenazarlo de muerte si decía una [Link] los tres hombres que
escucharon lo que se dijo en la sala de interrogatorios,uno,John Perry,no pudo
mantener la boca cerrada y propagó un rumor de forma anonima haciendo saltar
la base a la [Link] Perry fue condenado a muerte solo tres dias depues de irse
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de la [Link] general averiguó cosas muy interesantes,la primera era que el


alien estaba embarazado y era hermafrodita,tambien supo que era un ser
autotrofo totalmente inofensivo que apenas podía [Link] lo que más le
asombró fue lo que estaban haciendo con los humanos,a los cuales sometian a
terribles experiementos usando ADN mutado del alien en busca de una nueva
generación de hombres con un sistema inmunológico casi [Link] los
siguientes veinte años la rutina siguió igual,entraban sujetos nuevos,desaparecian
los [Link] general no comprendía como los nuevos gobiernos seguian apoyando
en secreto la investigación,seguramente los científicos no paraban de prometer
avances incalculables para la medicina cegando los ojos de los políticos,demasiado
ocupados de mantener su culo pegado al cargo como para preocuparse de las
posibles consecuencias de la "investigación".Cuando el general pensaba que nunca
conseguirían ningún resultado le comunicaron personalmente que uno de los
sujetos,el 435 ,había logrado sobrevivir a la prueva convirtiendose en el primer
ejemplar de la nueva raza de [Link] no se lo comunicaron por
gusto,sino para avisarle.-No sabemos como puede reaccionar,por lo que debemos
reforzar la seguridad-ese hombre debía estar loco,¿reforzar la seguridad?¡pero si
solo les faltaba meter a la marina dentro del laboratorio por dios¡¿que clase de
criatura podía hacer que se atrevieran tan solo a pedirle que "reforzara la
seguridad"?.El general empezó a recibir por la seguridad de la base cada cierto
tiempo los informes de los laboratorios que trataban sobre los avances de un ser
bautizado como Morbius,que mostraban unos resultados sobrecogedores en todas
la pruevas a los que lo habian [Link] hecho era "demasiado" poderoso,tanto
que los mismos cientificos tuvieron autentico miedo de su criatura y lo encerraron
en una capsula de aislamiento confiando en que Morbius no [Link] el ultimo
día antes de jubilarse,otro día más y algún joven militar ocuparía su [Link] el
destino le tenía deparada una ultima sorpresa al general Phoenix,presentandose
descompuesto el teniente Fisher en su despacho a primera hora de la
mañ[Link] de que se dieran cuenta toda la base estaba en alerta máxima,los
soldados corrian de un lado para otro como locos mientras los equipos de
contención abanzaban equipados con trajes aislantes hacia los laboratorios.
-¿Como ha ocurrido?-preguntó el general mientras la sirena de alerta sonaba a
todo volumen.
-Al parecer Morbius posee poderes metales muy superiores a lo que se
[Link] no sabemos como logró escapar de su celda-
-¿Y los científicos?,ellos deberian saber como combatirlo-
-No han quedado supervivientes en el sector S-4,señor-dijo el teniente con voz
entrecortada-por las grabaciones hemos visto como los hacía estallar a todos sin
excepción-entonces sonó el telefono,apresurandose el general a [Link]ó
la desagradable voz de su superior al instante.
-¿Ordenes señor?-
-Lo quiero vivo Phoenix,que nadie le toque un pelo a ese tipo-
-Pero señor,si no lo detenemos nosotros escapará-
-Maldita sea Phoenix,quiero que lo capture,¿queda claro?
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-Entendido señor-el general colgó el telefono con goterones de sudor recorriendole


la frente.
-Prepara a los equipos de contención,nada de fuego letal si no lo ordeno-
-Si señor-el teniente se retiró y el general echó un vistazo por la ventana.A la
mierda la jubilación,si ese bicho escapaba quizás no hubiera futuro para [Link]
primer equipo de marines armados hasta los dientes bajó en el ascensor hasta la
gran puerta acorazada que separa los laboratorios del resto,tardaron escasos
segundos en abrirla irrumpiendo como un torrente en las destrozadas
instalaciones,con el corazón en un puñ[Link] ellos se desplegaba un sagriento
caos,cadaveres mutilados por todas partes,cuerpos con batas blancas teñidas de
rojo que se amontonaban por las esquinas,material de investigación destrozado y
una luz que iba y venía a voluntad de [Link] jefe del escuadrón de
marines,Jason Finigan,abanzaba cauteloso contemplando asqueado la macabra
[Link] hombres iban todos muy pegados,cubriendose las espaldas unos a
otros y dispuestos a disparar a todo lo que se [Link] a una gran sala de
laboratorios donde habían tirados tres cadaveres de cientificos sin cabeza y miles
de cristales rotos en el suelo,como si una sacudida los hubiera hecho
[Link] los detuvo con un gesto,presentía que algo mereodeaba entre las
mesas de los cientificos.
-Jason ten cuidado,Morbius se dirige hacia tu posición-escuchó el jefe a traves del
auricular en su oido.
-Entendido,formación defensiva-ordenó sus hombres,que hicieron un pequeño
circulo alrededor de [Link]ñaban las armas tensos,mirando constantemente
hacia las puertas,esperando que Morbius apareciera de un momento a [Link]
nervios fueron en aumento cuando varios objetos empezaron vibrar,contactando
Jason con el cuartel.
-Aquí Jason,no tenemos contacto visual con el objetivo-
-Imposible-respondieron desde el cuartel alarmados-los sensores indican que se
encuentra en esa sala,.....¿pero que?......Argggg-Jason sacudió el auricular
asustado cuando la comunicación se cortó con un grito de horror tras lo cual solo
se escuchaba un sordo [Link] se fijó muy atentamente en su alrededor,no
había nada pero...entonces le pareció advertir un pequeño reflejo proveniente de
una esquina y abrió fuego sin pensar,haciendo que sus hombres escupieran un
mar de balas contra todo,siguiendo el espectral rastro del escurridizo ser,que se
movía trasparente como el aire a velocidad [Link] impactar las balas
sobre las mesas de investigación las provetas saltaron por los aires junto a todo el
papeleo con el sonido de decenas de armas al unisonos en desbocadas rafagas de
disparos,que dejaban un reguero de abujeros en la lisa [Link] las armas
callaron los soldados miraron angustiados en todas direcciones esperando ver el
cadaver abujeredo de Morbius,mas no encotraron nada en esa habitació[Link] voz
entró en la mente de Jason,sonando con fuerza en su interior.-¡¡Me duele,me
duele¡¡-gritaba la voz haciendo retumbar su cabeza con ecos [Link]
capitan calló arrodillandose en el suelo mientras intentaba deseperadamente
expulsar la voz de su cabeza apretandose la frente con las [Link] terror se
25

apoderó de los soldados cuando vieron como los puntiagudos cristales rotos del
suelo se elevaban movidos por energía invisible y eran arrojados a sus cuerpos
clavandoseles sin [Link] heridos soldados gritaban con todas su
fuerzas,viendo aterrados como los afilados trozos se iban adentrando cada vez
más en sus blandos cuerpos hasta matarlos por [Link] la voz
desapareció y Jason levantó la cabeza se encontró frente a frente con su
[Link] le miraba fijamente,enfundado en el traje de cuero negro con el
que le habían metido en su celda,rodeado de un misterioso aura azul,de gran
estatura y fisico [Link] hizo una mueca de horror al ver su rostro
carbonizado,de un negro [Link]ía la mitad de la cara quemada,con profundas
marcas rojas que le daban aspecto de [Link] su cabeza rapada y un ojo
bionico de un verde reluciente en el lado bueno de su cara Morbius no parecía
[Link] acercó lentamente hasta Jason,que se puso en pie [Link]ía
cabrear a Morbius si levantaba el arma,así que contuvo la respiración mientras el
ser lo examinó con su diavolico [Link] parte quemada de su cara se contrajo en
una macabra sonrisa y Morbius dió un fuerte golpe seco en el pecho de Jason,que
le hizo quedarse [Link] ser continuó su camino mientras Jason notaba como
los pulmones se oprimian al máximo y dejaban de [Link] por respirar
observó como ese hibrido de alien y humano abandonaba los laboratorios sin
poder hacer [Link] despues su cuerpo calló sin vida asfixiado al
suelo,yaciendo junto al resto de su escuadró[Link] pudo detener el ascenso
imparable de la criatura hasta la superficie,donde lo esperaba un despliegue
militar a su altura,incluyendo tanques y helicopteros apaches que sobrevolaban la
zona esperando el momento para descargar sus misiles contra el
[Link] recorrió decenas de pasillos vacios,los equipos de contención
habian retrocedidos hasta el esterior pensando que así podrian [Link] general
estaba en la puerta de la base,sobre un gran jeep armado con una torreta
automatica,esperando a que Morbius pusiera un solo pie en su terreno para
abatirlo a base de [Link] la oscura criatura asomó temible al
exterior de la base una lluvía de dardos calló sobre el,no llegando ninguno a
[Link] si usara un escudo mental para desviar los proyectiles todos los
dardos se torcian antes de provar su [Link] sin miedo entre las rafagas
envenenadas alzó la criatura los brazos al cielo,viendo atonitos los soldados como
sus helicopteros apaches batian las aspas fuera de control antes de caer
incendiados sobre la marea humana que le intentaba dar [Link] de
soldados murieron calcinados en las explosiones,aprovechando Morbius la
oportunidad para desarmar de un tiron psiquico a los que tenía más
cerca,rompiendo las armas con el poder de su mente.
-¡Abatidlo¡-gritaba furioso el viejo general haciendo que los tanques descargaran
sus cañonazos sobre Morbius,que frenó los proyectiles en el aire y les hizo volver
de vuelta al tanque provocando violentas explosiones al estallar los vehiculos
[Link] general gritaba y gritaba impotente,pues nadie le escuchaba [Link]ó
con sus propios ojos como los cuerpos de sus soldados eran elevados en el aire
como si se trataran de simples marionetas y retorcidos hasta la muerte por la
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perversa mente de [Link] las llamas surgieron cientos de soldados


dispuestos a plantarle cara al monstruo,rodeandolo por todos los [Link]
se quedó muy quieto,despues se llevó una de sus huesudas manos al cara
arañandosela profundamente mientras profería alaridos de [Link] soldados se
detuvieron,notando como algo rompía las deviles barreras psiquicas de sus mentes
y se introducía en sus cuerpos mostrandoles el autentico dolor,uno que desgarraba
el alma hasta lo más profundo de su [Link] levantó su otra mano
temblorosa,apretando su puño como si quisiera aplastar un corazón
[Link] las cabezas de todos los soldados allí reunidos explotaron
incapaces de soportar la presión psiquica que Morbius ejercía sobre [Link]
general levantó su fiel revolver de seis tiros dirigiendolo hacia la bestia que a paso
lento abanzaba entre las llamas en busca de las puertas de la [Link] tuvo a
Morbius a un metro notó su fría mirada y su corazón se detuvo,bloqueado por el
misterioso ser ante el se [Link] violentas sacudidas intentó pulsar el gatillo
pero las fuerzas le fallaron y calló al suelo,llevandose la mano al [Link] llamas
se reflejaron en ojo bionico de Morbius y el corazón del viejo general Phoenix
reventó haciendole saltar la caja [Link] pasó impasible ante el cadaver
del general y arrancó las puertas de la base de cuajo,dirigiendose hacia el
exterior,hacia su libertad.

El Hombre que desafió la tentación

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- Has tenido el valor de llamarme, mortal, y este simple hecho ya te hace digno a
mis ojos.- la voz era el desgarrado eco del viento, hendido por afilada hoja. En
determinadas sílabas, llegaba a ser tan aguda, que obligaba a encogerse de
hombros y echar las manos a los oídos.- Ahora, dime, ¿qué es lo que deseas?-
inquirió con tono satisfecho, estudiando el rostro del hombre con el único y gran
globo ocular que parpadeaba en su pecho. Estupefacto por lo que había
conseguido, no pudo decir nada, tan sólo mirarle con los ojos abiertos de par en
par.- ¿Qué sucede?,- rió sin boca, pues su boca era una mácara vacía carente de
todo rasgo.- ¿después de todo lo que has hecho, no esperabas que acudiera?, ¿o
es que ha sido tan repentino que no has tenido tiempo de escuhcar lo que tu
corazón anhela?- fuer entonces cuando, para sorpresa del mortal, la criatura se
puso en pie, despegando las rodillas del suelo. Era extremadamente delgado,
como si en realidad no fuese más que una osamenta viviente, con largos brazos
que se mecían como ramas de árbol desde sus hombros. Su piel, si eso era lo que
cubría su cuerpo, era de un extraño y fascinante color rojo, similar al de la sangre,
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que, de alguna manera, cambiaba de color una y otra vez, tiñéndose de naranja,
violeta y amarillo para regresar al rojo.- Muy bien entoces..., déjame pensar.-
dijo, frotándose la barbilla.- Los hombres habéis codiciado los bienes materiales
desde que comenzásteis a vivir en sociedad..., ¿ese eso lo que deseabas?- y, a los
pies del ser, el suelo comenzó a cambiar, devolviendo brillos dorados a las velas
que aún permanecían encendidas, hasta que toda la habitación se convirtió en oro
macizo.- ¿Y bien?- no obtuvo respuesta, el hombre se limitó a mirarle extasiado.-
Parece que será más difícil de lo que había imaginado.- hizo un gesto con la
muñeca, y el baño dorado empezó a desaparecer, regresando al lugar del que
había surgido.- ¿Ansías el poder sobre tus semejantes, quizás?- mientras hablaba,
la mente del hombre se llenó con imágenes de una vida por la que muchos
estarían dispuestos a matar, con millones de vidas dependiendo de cada de una de
sus decisiones. Eso tampoco pareció impresionarle.- ¿La perfección física,
entonces?, ¿tan simple podría ser tu deseo?- el cuerpo del mortal cambió al antojo
del monstruo. Los músculos se moldearon e hincharon, las facciones se suavizaron
y embellecieron, y las imperfecciones desaparecieron, hasta que semejó una
estatua de mármol a la que se había dado vida. El hombre no dijo nada.- Me
sorprendes, mortal, esd la primera vez en mi existencia que un hombre se resiste
con tamaña determinación a todo cuanto puedo ofrecer, ¿es posible que al fin
haya encontrado un alma digna de no caer en la perdición?- de nuevo silencio.-
Aunque, puede que aún pueda encontar el pecado que anida en tu corazón.- del
humo que desprendían los incensarios, nacieron extrañas figuras que bailaron por
toda la habitación, hasta colocarse junto al hombre. Las nubes permanecieron allí
unos segundos, moviéndose sinuosamente, hasta que, entre sus lascivas danzas
se distinguieron brazos, piernas, rostros y senos. Mujeres de piel oscura y cabellos
negros acariciaron el cuerpo del mortal, llenándolo de placer.- La lujuria..., o el
amor..., si prefieres mentirte.- el hombre permaneció impasible ante las
atenciones de aquellas apariciones, clavando los ojos en los del tentador.- ¿Temes
entonces al paso del tiempo...?- asintió, haciendo que las bailarinas se
difuminaran hasta desaparecer, como los jirones de humo que eran.- ¿Es la
inmortalidad tu meta?, ver como los que te rodean marchitan y mueren, mientras
tu escapas a la guadaña de la Parca, hasta que el tiempo llegua a su fin.- silencio.-
¿Qué es lo que deseas, dime?- silencio.- ¡¡Maldito necio!!,- estalló, y su ser fluctuó
como si su carne y sus huesos fuesen agua, cambiando en mulitud de formas
imposibles, refulgiendo con colores indescriptibles que quemaban las retinas.-
¡Debería robar tu alma y devorar tu cuerpo por esta humillación, no vuelvas a
intentar llamarme, mortal, o conocerás mi ira!- y, tal como había aparecido, el
demonio se evaporó, desapareciendo en el aire como si nunca hubiera existido. El
hombre cayó de rodillas sobre el pentáculo que había dibujado en el piso,
llevándose las manos a la cara para acallar un silencioso llanto.

Sara estaba haciendo la comida, cuando echó de menos a su esposo. Se secó las
manos con un trapo y, tras quitar la olla del fuego, salió de la cocina, hacia el
estudo. Subía por las escaleras cuando el olor a incienso llegó a su nariz. Rápida,
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corrió, sintiendo el corazón latiendo con fuerza en sus sienes. La escena de su


marido llorando la asaltó al abrir la puerta. Libros de toda clase yacían sobre el
suelo de la habitación, lleno de velas y extraños dibujos trazados con tiza. Sin
saber muy bien qué hacer, se acercó a su esposo y lo abrazó. Con un beso le
susurró:
- Sé que estás desesperado, amor mío, pero ¿cómo puedes esperar que estas
tonterías te devuelvan la voz?

La presencia

Dormía....algo me despertó....pude apreciar como se acercaba a mi cama y yo no podía


reaccionar del pánico que sentía.

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Estaba durmiendo cuando un pequeño ruido me despertó...al principio no sabía lo


que era, pero me di cuenta que eran pasos que se acercaban a mi cama. No quise
desvelarme del todo, ni siquiera abrir los ojos pues daba por echo que era mi
padre o mi hermana que habían entrado un momento para a lo mejor coger algo
de mi habitación.
Lo raro empezó cuando aquellos pasos no terminaban nunca...todo el rato los
escuchaba y empezé a tener miedo...cuando tuve esta sensación los pasos
empezaron a sentirse cada vez más cerca de mi cama y cada vez más cerca hasta
que derrepente ya no se escucharon.
Yo dejé de respirar durante un buen rato, todabía seguía de espaldas a la puerta
de mi habitación y ahora si que no me iba a darme la vuelta...no podía, estaba
aterrado, no podía girarme, estaba agarrotado en esa postura.
Todabía no había acabado la cosa...empezé a respirar muy hondo y me dí cuenta
de que no podía respirar más despacío del pánico que sentía...saber que a mis
espaldas había algo y me aterraba. Por un momento no escuché nada, solo mi
respiración...que no dejaba de ser profunda y fue entonces cuando escuché una
segunda respiración, es decir, yo respiraba y cuando soltaba el aire escuchaba
como alguien soltaba también el aire...ya no sabía si me estaba "emparanoiando",
pero lo comprobé cuando dejé de respirar por un momento....DIOS MIO...aquella
respiración la sentía, había alguien a mis espaldas...esa extraña respiración la
empezaba a sentir cada vez más cerca de mí, cada vez más cerca hasta que pude
apreciar el aire en mi oído....SUS LABIOS ESTABAN PEGADOS A MI OREJA...y un
grito salió de mi boca que hizo girarme.
Estube un instante sentado, incorporado en la cama esperando a que mis padres
se levantasen asustados por el grito que había lanzado, pero nadie abrió mi
puerta....nadi me había escuchado...ERA IMPOSIBLE, jamás había gritado con
tanta fuerza.....toqué mi oreja y estaba casi congelada, me dolía del frío...fué la
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experiencia más aterradora que he tenido en mi vida...y ahora que la cuento no


puedo evitar soltar una lagrima.

Una Mano Peluda

Paso hace 15 años, y fue real

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Hola, los que les voy a contar paso, hace mas de 15 años fue real, y aun tengo
esa la imagen en mi mente.
Un dia cuando yo apenas tenia entre 7 y 8 años, estaba en la escuela, me dirigia
hacia el baño del colegio, cuando un grupo de niñas salio corriendo del mismo
baño, gritando que ahi estaba el diablo, yo no crei, y entre, necesitaba orinar, fue
entonces cuando comenzo todo.
Me dirigi yo hacia uno de inodoros, cuando me de repente salio del inodoro una
mano, grande, larga, y peluda con unas uñas tambien muy largas, era horrible,
senti mucho pánico, quise correr, pero mi cuerpo estaba inmovil, cuando
reaccione, corri, pero la puerta estaba cerrada, por dentro y no se podia abrir, la
mano, salio del inodoro, y venia hacia mi, en el aire, como si pudiera volar, yo
perdi el conocimiento,cuando desperte estaba en la sala de maestros de la
escuela, nadie se explicaba lo que sucedio, la puerta ni el portero la podia abrir,
mis amigas dicen que gritaban que yo estaba dentro, pero no me podian sacar,
despues de ese suceso, mis padres decidieron sacarme de ese colegio, y ahora,
decido contar lo que me paso, pues siento que ese mano, aun existe, y que
deseaba hacerme algo??Pues 3 años despues una mano levanto mis cobijas
estando yo dormida, y movia mi cama, como mesedora, es horrible si alguien sabe
que puede ser esto, y como pueden ayudarme, escribanme...
Eli

Exorcismo Real

Exorcismo en una iglesia de Transilvania - Rumania.

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Os escribo este relato que, en verdad es real.


Yo nací en Rumania, soy de Transilvania, aunque ahora vivo en España, tengo 17
años.
De pequeño solía ir cada mes a casa de mis abuelos (Vidolm, Transilvania) el cual
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era un sitio verdaderamente misterioso y a la vez bello. Mis abuelos me contaron


que en Vidolm y en otras comarcas de al lado ocurrieron cosas muy extrañas,
como por ejemplo la transformaciones de los hombres lobo "Varcolaci" en rumano,
y muchísimos casos de exorcismos y posesiones. La historia de aquel lugar era
conocida por muchísimas personas de todo el pais.
Las visitas a casa de mis abuelos eran normales en las que no ocurrian nada, pero
aquel dia de 1997 iba a ser el peor dia de mi vida.
Estabamos yo, mi hetrmana, mis primos y mi tio, que por aquel entonces eramos
pequeños. Nos dirigíamos a la iglesia como cada domingo por la mañana. Por el
camino hablabamos de los misterios que rondan la zona sin tener ni idea de lo que
iba a suceder en nuestra iglesia.
Al llegar, como siempre todos nosotros, los que antes he nombrado, nos
quedabamos por fuera de la iglesia, es decir, por los alrededores. Por alli solo
habian tumbas, nada importante, como cualquier iglesia rumana. Me acuerdo muy
bien de aquel momento: "Hey, habeis escuchado eso?", dijo mi tio.
Nosotros, la primera vez no lo oímos pero la segunda vez si. Era una especie de
grito, pero muy raro. La iglesia tenia unas ventanillas arriba del todo y por ahi
oímos aquellos gritos.
La primera vez pensamos que alguien se hubiera caido, asi que no le hicimos caso.
Mi hermana estaba muy asustada porque habiamos hablado antes de misterios y
ese tipo de cosas...
Mi tio se fue a ver lo que pasaba, y cuando llegó no tardó ni un segundo en volver
asustado y llamandonos rápido. Cuando entramos en la iglesia se escucharon dos
voces: mujer y hombre. Al principio no habia visto lo que pasaba pero al rato me
asome delante y ví que ¡sólo habia una mujer! que estaba hablando con dos
voces. Me entró el pánico, pero por suerte mi madre esaba atras sentada. Corrí
rapido a ella, me senté a su lado y la agarré fuertemente del brazo y me quedé
mirando a la mujer rara. Mis primos tambien se sentaron por alli atras pero ellos
no estaban asustados porque ya habian visto esas cosas antes. Mi hermana estaba
atras con mi abuela agarrándola del brazo.
Me acuerdo muy bien de haber mirado atras y ver la cara de mi hermana: estaba
pálida y muerta de miedo. Mi hermana se quedó unos cuantos segundos con la
boca abierta y luego empezó a llorar diciendo a la abuela que la sacara de alli. Mi
abuela se la llevó para casa. Yo me quedé mirando junto a mi madre y a mis
primos , pero eso si: aterrorizado, en mi vida habia sudado tanto, y ni siquiera
hacia calor.
El caso es que la mujer estaba gritando al cura, insultandole, escupiendole,
tirandose del pelo, hablando con dos voces, era espeluznante. Cuando el cura se
acercaba con la cruz, parecia salir mas voces de su interior, parecia un coro, pero
un coro del infierno. Tambien cuando se acercaba con el agua bendita, le tiraba
agua bendita y ¡salía humo!, algo parecido a la pelicula de "El exorcista", pero sin
efectos especiales, ademas no era ficcion, era todo verdad.
Despues de todo esto, el cura le gritó una frase de nosequé y la mujer se calló.
Despues unos hombres (2 o 3) la cogieron y la pusieron en una silla de ruedas
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llevándosela fuera.
Os digo que lo que te imaginas ahora en este momento no es nada comparado con
lo que yo he visto.
Ese dia no lo olvidaré jamas.
Desde entonces empezé a sentir curiosidad por los misterios y lo paranormal.
Os advierto que ver un ritual de exorcismo en directo y real no es buena cosa, que
digamos.
En todo caso os agradezco muchisimo por haber gastado vuestro tiempo en leer
mi relato.
Gracias.

que sucedio....

Estos hechos sucedieron durante una jornada de trabajo como vigilante donde uno de mis
compañeros desaparecio y hasta nuestros dias sigue en paradero desconocido

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Mi nombre es lo de menos , tengo ahora 47 años y hace unos 20 años atrás


trabaje de vigilante jurado en un hospital de Bizkaia, trabajábamos a turnos, esa
semana me toco el turno de noche ,de 22:00 hasta las 6:00 horas de la mañana,
cubríamos el turno tres vigilantes, 2 de ellos hacían la ronda por el exterior y el
interior del hospital y a mí me tocaba en base, que era una habitación donde nos
cambiábamos ,comíamos y descansábamos de vez en cuando, desde aquí
controlabas los pasos de los otros compañeros a atraves de los transmisores que
cada uno llevábamos y de esta forma nos organizábamos.
2:00- 1 a base estoy en el sótano en vestuario de enfermería ,esta la puerta
abierta , no hay luz y creo a ver oído algo.
YO- espera 1 mando a 2 y echáis un vistazo juntos.
1- no hace falta llevo linterna solo será un momento.
YO- Mantenme informado.
1- Ok
2:20-YO- 1 aquí base,¿alguna novedad?
-----silencio---
YO-1 aquí base ¿me escuchas?
------silencio-----
YO-Base a 2 , 1 esta en enfermería y lleva 20 minutos sin darme ninguna
novedad, date una vuelta por allí.
2-De acuerdo
2:35- Base estoy en vestuarios, pero la puerta esta cerrada y no tengo llave, tal
vez allá resuelto el tema.
YO-El tema es que no lo localizo, sube a la planta 10 y haz la ronda hacía abajo yo
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la haré desde abajo hacía arriba.


2-De acuerdo.
3:05- Nos encontramos en la plata cuatro sin rastro de 1.
-este espabilado se ha pirado a el bar o a casa,(risas).
YO- voy a pedir las llaves de vestuarios y echamos un vistazo.
3:20-Abrimos la puerta la luz funciona y aparentemente todo esta en orden.
3:40-YO-base a 1, ¿donde estas?
-----silencio----
4:00-Yo-Base a 2 ¿sabes algo de 1?
2- sin novedad, no le veo por ningún lado, he preguntado al personal si lo han
visto y nadie sabe nada.
Ya me estaba preocupando el tema y no quería encontrarme con el relevo de las
6:00 y este sin aparecer y encima a ponerle la cara.
5:30-Comienzan a llegar los del turno de las 6:00, les comento lo de 1 y todo
queda en risas al principio, pero como responsable debía informar a la empresa de
lo sucedido y así lo hice hable con mí jefe y le comunique lo sucedido, me comento
que tomaría cartas en el asunto y que ya se encargaría él.
15:30-estaba en lo más profundo del sueño cuando mí madre me despierta para
pasarme una llamada de la empresa.
Empresa-Hemos intentado localizar a 1 y no le encontramos por ningún lado, por
su casa dice su mujer que no a aparecido hoy, vamos a llamar a la policía por lo
que intenta estar localizado.
YO-De acuerdo.
La comida ya no me sentó también como otros días, estaba nervioso por si algo le
había sucedido a 1 y desaparecer en esas condiciones no es que seria muy normal.
20:30-Me llaman desde el hospital es mi jefe, me comenta que entre mas pronto
al servicio, esta la policía y quiere hacerme unas preguntas.
21:15-llego al hospital y veo un par de coches de la policía, noto un cosquilleo en
el estomago, tal vez le hayan encontrado de cualquier forma, no quiero pensar en
nada solo quiero que esto acabe.
Allí se encuentra 2 al cual le están interrogando.
YO-Buenas noches ¿alguna novedad?
Jefe-seguimos sin saber nada es como si la tierra se lo habría tragado, ahora te
van hacer unas preguntas la policía.
Después de un interrogatorio mas bien corto ya que tampoco había que contar
gran cosa los agentes me facilitaron un numero de telefono para ponernos en
contacto si sabíamos de alguna novedad.
Jefe- viene un nuevo compañero para cubrir a 1 esta noche.
YO-de acuerdo.
23.30-todo parece volver a su cauce y de nuevo nos encontramos realizando
nuestras [Link] si parece que yo y 2 somos reacios a ir a los sótanos.
2:00,nos encontramos en base los tres tomando un café y comentando todavía lo
sucedido, cuando de pronto suena mi transmisor como si alguien intentaría
comunicarse.
33

De nuevo un chasquido y esta vez con una voz clara y reconocible.

-1 a base todo en orden.


En un principio todo era confuso, era la voz de 1 contestando como si no hubiera
sucedido nada.
YO-Base a 1 ¿dónde coño estas?
1-ya te he dicho que en vestuarios, sin novedad.
Me levante e invite a mis compañeros a que me siguieran.
Llegamos a vestuarios y nos encontramos con la puerta cerrada.
Yo-Base a 1 ¿donde estas ahora?
1-En vestuarios joder.
YO-ya vale de bromas tienes a todo dios desconcertado y buscándote y tu con
bromitas, abre la puerta.
----silencio----
Yo- 1 ya vale de brom.. de repente un gran golpe sonó detrás de la puerta es
como si la hubieran golpeado con una maza.
La verdad es que los nervios estaban empezando a hacer mella y las piernas casi
no las podía mantener en pie.
YO-quedaros aquí voy a pedir las llaves.
Una faena no tener las llaves de todo el centro hospitalario pero hay zonas como
vestuarios de médicos y enfermería a la cual no tenemos acceso.
YO-¿nada?
2- no se ha vuelto a oír nada.
Abro con mas miedo que ganas y total oscuridad.¿dónde esta el interruptor?
Me giro hacía mis compañeros y me encuentro con los dos mirando perplejos hacia
en fondo de la habitación.
YO-¿que coño pasa?
Vuelvo a mirar hacia la habitación y nada, espera, una silueta en el fondo sentada
en un banco ,el cuerpo se me paraliza las piernas se me quedan clavadas en el
suelo y soy incapaz de reaccionar por momentos, no se como pero encuentro el
interruptor doy la luz y la silueta desaparece, mi mente esta confusa no se si he
visto algo realmente o ha sido tan solo mala jugada de la cabeza por los nervios.
YO-que demonios era eso..
Miro hacia atrás pero me encuentro solo, ninguno de mis compañeros se
encuentran allí, corro como puedo y salgo de allí tan pronto como pueden mis
[Link] a base y me encuentro a mis compañeros sentados desconcertados.
YO-que demonios os pasa, me dejáis allí solo con toda la movida, ¿qué habéis
visto?
2- no se , mas que ver, era una sensación de angustia un olor repugnante un frió
que me recorría toda la columna vertebral, yo lo siento pero me voy de aquí.
YO-no me jodais, esperar al turno
1y2- ni hablar lo siento pero no puedo estar un minuto mas aquí.
Hasta las 5:30 que comenzaron a llegar el nuevo turno no salí de base, di parte de
la marcha de mis compañeros, pero no supe que poner para explicar lo sucedido.
34

A partir de aquel día deje la empresa, de mis compañeros no volví a saber mas y
de 1 solo se que sigue en paradero desconocido y no se ha vuelto a saber nada
más.

El armario...

Un castigo en un cuarto oscuro se convierte en la más aterradora experiencia.

a A Manda este Relato Añade tu Comentario

Lo siguiente que voy a relatar me ocurrió cuando tenía 8 o 9 años. Y la verdad es


que lo recuerdo como si fuera ayer...

Era verano. Y es un dato a tener muy en cuanto por lo que a continuación


relataré...

Estaba en la torre que mi familia tenía en una urbanización. En Massanet de la


selva (Girona). La torre estaba un tanto apartada del resto de las que había por
allí. Rodeada de bastante terreno y abundante bosque. Quien haya estado por
aquella zona sabrá que tipo de vegetación hay. La verdad es que por la noche
imponía bastante el asomarte por la ventana y ver que a tu alrededor solo veías
árboles e infinidad de sombras...

No me desviaré del tema porque lo que me sucedió no fue en el exterior...

Era ya bastante tarde. Sino recuerdo mal eran mas de medianoche. Recuerdo que
estaba con mis primos, todos mas pequeños que yo, en la habitación que se
encontraba al final del pasillo. Allí nos solían meter (teóricamente, a aquellas
horas, debíamos estar dormidos) a los niños mientras los mayores se quedaban a
charlar o jugar a las cartas. Pues bien, aquella noche, mis primos y un servidor,
montamos bastante alboroto en la habitación y, como yo era el mayor, me tocó
cargar con las culpas. Y, como era de esperar, mi tío me castigó.
El castigo consistió en trasladarme de la habitación de los niños, a la habitación de
mis tíos. Los dueños de la torre. La habitación se hallaba justo al lado. Si la de los
niños estaba al final del pasillo, la de mis tíos se encontraba a mano derecha de
éste. En un lateral. No sé si me he explicado. En fin, sigamos...

Yo no estaba muy de acuerdo con el castigo pero, con la edad que tenía, no tenía
otra opción que cumplirlo. Mi tío me sacó con muy malas formas, todo sea dicho, y
me metió en su cuarto. Me dijo que me tumbara encima de la cama de matrimonio
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y que me durmiera que ya vendrían a buscarme. Ni siquiera se molestó en


cubrirme con la sabana. Ni en dejarme la luz encendida. Me dejo allí tumbado en
medio de la oscuridad. Sin nada con lo que poder cubrirme. Cerró la puerta y se
fue. Nada mas ver como se cerraba la puerta y me quedaba completamente solo
en aquel lugar, empecé a pasar miedo. Muchísimo miedo. Cuando mis ojos se
acostumbraron a la oscuridad, y con la única ayuda de un tenue halo de luz que
iluminaba tímidamente el lugar, el terror se hizo mas agobiante ya que, lo único
que veía eran extrañas sombras por todas partes. Y esto no era debido a ningún
fenómeno sobrenatural, sino a la aclimatación que experimenta el ojo humano
después de unos segundos en contacto con la oscuridad...

Rígido como nunca lo he estado a causa del temor que sentía. Tumbado sobre la
cama. En posición casi mortuoria. Sin nada con lo que cubrirme ya que no me
atrevía a mover un músculo. Moviendo nerviosamente los ojos para todas partes.
Intentando controlar las sombras. Empezó mi calvario...

No recuerda bien el tiempo que estuve así pero se me hizo eterno. Y os puedo
asegurar que no estaba dormido ni tenía intención de hacerlo. El miedo no me lo
permitía. Era completamente imposible poder relajarme en el estado que me
encontraba. Seguro que muchos de vosotros sabéis a lo que me refiero...

Habrían pasado unos veinte minutos. Aproximadamente... El terror te hace perder


la percepción de las cosas. Cuando, de pronto, se abre lentamente la puerta de la
habitación. La alegría que me inundó en ese instante fue de la misma intensidad,
que el terrible terror que se apoderó de mi en cuanto presencié lo siguiente...

Una vez la puerta se abrió totalmente, y cuando mi alegría todavía estaba latente
a causa del inminente levantamiento del castigo (creía que mi tío se había
apiadado de mi y venia a buscarme), apareció "aquello"...

Recordad que estaba a oscuras. Mis ojos se había acostumbrado a la oscuridad


pero todavía les costaba distinguir lo que presenciaban entre las sombras...
Solamente tenía como guía en la oscuridad, los leves destellos que se colaban por
entre las persianas...

Os aseguro que, ahora que lo estoy recordando, no puedo evitar que se me ponga
la piel de gallina...

"Aquello" que se encontraba en el umbral de la puerta, apunto de adentrarse en la


habitación de mis tíos, era una mezcla entre una niña de mi edad, y una anciana...

Me explico...

Imaginaos el cuerpo de una niña de unos 7 u 8 años, con los achaques propios de
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una persona de unos 80...

Diferenciar algo entre las sombras es muy complicado. Puedes equivocarte


fácilmente y ver cosas donde no las hay. El caso es que la descripción era mas o
menos así...

Al principio, y pese a que aquella silueta no se correspondía con nadie que yo


hubiera visto antes (tíos, primos etc...), pensé que podía tratarse de alguien
conocido... Pero... antes de que pudiera articular palabra, "aquello" que hasta ese
instante había permanecido estático bajo el umbral de la puerta, comenzó a
moverse muy lentamente...

Os aseguro que en cuanto presencié el tipo de movimientos con los que se


trasladaba hacía el interior de la habitación, deseché inmediatamente la teoría de
que pudiera tratarse de alguien de mi familia.

La silueta era del todo fantasmagórica. Y que conste que no estoy utilizando el
recurso fantasmal por el tema en cuestión, sino por lo escalofriante de sus
movimientos y de lo acongojante de su apariencia.

Aquella cosa fue avanzando muy lenta y trabajosamente. Cuando ya hubo


traspasado el umbral de la puerta en su totalidad, se dio la vuelta a base de
costosos movimientos. Y cuando digo costosos, me refiero a un tipo de
movimiento propio de una persona de muy avanzada edad.

Otro detalle que le otorgaba un aspecto mas aterrador que el que ostentaba ya de
por sí, era su blanquecino (o eso es lo que la tímida luz me mostraba) color y lo
desmadejado de su cabellera. Una despeinada melena que cubría su desconocido
rostro (menos mal que no pude verlo) y una especie de camisón que le llegaba
hasta los tobillos.

Antes de continuar con el relato...

No, no era la niña de "The Ring". En aquella época todavía no se había estrenado
la película... Mi imaginación no podía basarse en un personaje del celuloide que,
probablemente, todavía no había sido creado...

Prosigamos...

Una vez cerró la puerta, un tiránico frío apareció de la nada. Apoderándose del
lugar. Fue como si entrara en una cámara frigorífica. No recuerdo haber pasado
tanto frío en mi vida. Contando que era verano, no era nada normal...

Teniendo en cuenta como me encontraba a causa de lo que estaba padeciendo (no


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os lo podéis imaginar), castigado por aquel intenso frío, totalmente agarrotado por
el miedo... aquella cosa, una vez había cerrado la puerta, volvió a darse la
vuelta... Insisto... mediante lastimosos movimientos, se encaminó hacia el armario
que se hallaba situado justo enfrente de la cama en la cual estaba tumbado.
Imaginaos, yo tumbado en la cama (ni que decir como estaba de aterrorizado), la
entrada de la habitación justo enfrente de la mesita de noche que había al lado de
la cama (obviamente de matrimonio), y el susodicho armario algo escorado a la
derecha. No sé si me he explicado... Yo, desde donde estaba situado, veía la
entrada de la habitación ligeramente hacia la izquierda. A unos metros mas o
menos de donde acababa la cama. Y el armario estaba a mano derecha de la
entrada. Justo enfrente de la cama...

Resumiendo...

Aquella silueta fue desplazándose muy lentamente hacia el armario y, una vez
llegó a la altura de las puertas, las abrió (con el consiguiente e irritante chirriar
resonando y acompañando el movimiento de apertura) y se introdujo dentro...

Cerró la puerta y allí permaneció escondida... En ese mismo instante, solo


recuerdo que no podía moverme de lo aterrorizado que estaba, y que mi único fin
era el vigilar que aquel armario no volviera a abrirse de nuevo... Después de un
rato, no sabría precisar cuanto, volvió a abrirse la puerta de la habitación...

Esta vez si que se trataba de mi tía. Se acercó a la cama encendió la luz de la


mesita de noche y me preguntó porqué no estaba durmiendo...
Al parecer, habían pasado cuatro horas desde que me encerraron allí... Yo no le
contesté. No podía articular palabra. Supongo que mi tía pensó que le estaba
tomando el pelo. Me sacó de la cama y me llevó a la habitación de los niños...

El tiempo que transcurrió entre que me metieron en la habitación hasta que me


―rescataron‖ de allí, fue considerablemente extenso. Imaginad la de cosas que
pasaron por mi mente durante aquellas cuatro eternas y terroríficas horas de
vigilia... Anhelando con todas mis fuerzas que aquella cosa no saliera del
armario...

Y no, no fue un sueño... Nunca en los sueños se puede llegar a recordar tan
inequívocamente algo como lo que me aconteció...

Y esto, algo resumido en su última parte, ha sido todo..

Os puedo asegurar que es completamente cierto...


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La cinta de vídeo

Lo que sucede cuando de repente descubres que todo aquello es verdad...

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Ante todo, saludos a todos los que vayan a leer este relato. La verdad es que
tenia ganas de contarselo a alguien, pero no sabia a quien, hasta que encontré
esta página. No espero que os entretenga, si no que aprendais...

Todo ocurrió un fin de semana en mi casa de campo -por llamarlo de algún modo-,
habia ido con mis padres y un amigo. Se presentaba un fin de semana genial, lo
íbamos a pasar en grande, fiestas, piscina, chicas... lo de costumbre. la primera
noche que estubimos en mi casa nos dió por contar historias de miedo, y cuando
me tocó a mi - y ya que me conocía el pueblo- le conté la historia de una fábrica
abandonada que había a unas tres manzanas, la leyenda contaba que cuando la
fábrica fue abandonada la utilizaron de punto de encuentro para traficantes y que
en una ocasión hubo un tiroteo y un hombre murió, dicen que su alma estaba
atrapada en la fábrica, quien sabe... yo no me lo creía. Así que esa misma noche
mi amigo me dijo que sería divertido ir a hechar un vistazo, puesto que yo no creía
en fantasmas me pareció una idea entretenida y cojimos el coche y mi cámara de
vídeo. llevábamos muy poco rato en el coche y mi amigo pusó un CD de
psicofonias que le vinó en una revista de lo paranormal. Yo no creía en todo eso,
pero joder, esas voces daban miedo... Pasó poco rato cuando ocurrió... yo estaba
filmando el paisaje y escuchando el CD, cuando pasé la vista de la cámara por el
cristal del coche y... allí estaba reflejada la cara de una persona!!! lo prometo!!!
antes de reaccionar me quedé unos instantes mirando para intentar buscar una
explicación, pero no había otra explicación, y lentamente me giré hacia mi amigo y
se lo dije, cuando miró se asustó tanto que lo único que se le ocurrió fue sacar el
CD de la radio y tirarlo por la ventanilla, y cuando volvimos a mirar ya no estaba
la cara... y justamente habíamos llegado a la fábrica. Y ya que estábamos no nos
hibamos a volver, y además, de alguna forma una experiencia así te incita a hacer
cosas... raras ¿vale?. Bajamos del coche y entramos en el terreno, un terreno
lleno de malas hierbas y muchos árboles. La fábrica estaba vieja y oscura, no voy
a mentir, daba miedo. Descubrimos que la puerta delantera estaba sellada con
tablones de madera, aunque las ventanas que había arriba estaban abiertas y
mostraban la oscuridad del interior, y no... no vi ninguna silueta típica de las pelis.
Fuimos a la parte de atrás y... bingo! la puerta estaba abierta, nos lo pensamos un
poco antes de entrar, (debo decir que aqui ya no llevaba mi cámara) pero al final,
entramos, mi amigo alumbraba con la linterna. había una especie de recepción
minúscula y muy sucia, me pareció ver alguna rata. Entonces reparé en una
puerta que había a mi derecha con un candado enorme y oxidado, le pedí la
linterna a mi amigo y me dispuse a golpear el candado, y así lo hice. Entonces
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pasaron dos cosas que no me gustaron mucho, una fue que la linterna se apagó -
como es de esperar- y la otra, que justo después del golpe se escuchó un portazo
justo detrás de la puerta... la verdad... no recuerdo haber corrido tanto en toda mi
vida, corrimos tanto que se nos olvidó el coche, pero de ahí no se iba a mover...
fin

Me ha gustado compartirlo, y si alguien no se lo cree y necesita pruebas, recordad


que tengo una cámara de video con una cinta aún por terminar... adiós.

Noche en el cementerio

Un cura tiene la costumbre de bajar todos los sabados por la noche al cementerio de mi
pueblo, pero esta noche va a ser diferente...

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Hace pocos años, hubo un cura en mi pueblo al que le gustaba bajar todas las
noches de los sabados al cementerio a invocar a los espiritus.

Yo entonces tenía 13 años. A mis amigos y a mi nos gustaba contemplarle desde


un mirador que había a 500 metros escasos.

Una noche fría de últimos de Noviembre, estabamos allí solo 6 chicos, entre ellos
yo, a esperar a que el cura, que por cierto se llama Jose Antonio, bajara. Y, el
reloj de la iglesia dio las once de la noche.

Apareció entonces Jose Antonio, abrigado con su sotana negra y una bufanda.
Llevaba consigo, como era de costumbre, un farol de los antiguos de los que iban
con gasolina.

-¡Buenas noches, Jose Antonio!-le gritamos.


-Buenas noches chavales

Él bajó y abrió la siniestra verja y entró. Se adentró en lo más oscuro del


cementerio. Cuando ya estaba casi en el final, se le apagó el farol y se quedo a
oscuras.

Nosotros discutiamos que si debiamos bajar a ayudarle a salir, porque ese


cementerio de noche a oscuras es un laberinto. Mientras discutiamos, el cura salio
del cementerio con el farol otra vez encendido.

-¡Que tio!-exlamó uno de mis amigos


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Cuando de nuevo paso por nuestro lado, le volvimos a desear buenas noches, pero
esta vez no nos contesto. Llevaba la cara tapada con una capucha. Al día
siguiente, bajamos para ver lo que había dejado por allí, porque siempre dejaba
alguna sorpresilla.

Pero esta vez nos encontramos un SORPRESON.

Al lado de una tumba que estaba partida en dos, estaba el cura tirado con su farol
al lado y roto. Estaba helado de frío, pero vivo. Llamamos una ambulancia que le
llevó al hospital de inmediato.

Una semana después, aquellos seis fuimos a visitarle al hospital. Él me agarró de


la mano y, con pánico reflejado en su pálida cara, nos dijo:

-¡Le vi salir de la tumba y tirarme el farol al suelo! ¡Me dijo que era un enviado de
Satanas y me desmalle!

Nos recorrió un escalofrío por el cuerpo. ¿Quien sería aquello que vimos subir con
capucha?

El sueño

lo peor es que lo soñe toda la semana y no fui capaz de contarlo, jamas crei que pudiera ser
verdad ese sueño repetitivo durante una larga y eterna semana

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Todo comienza un día en el que yo venia llegando del colegio muy cansada por
todo lo que tuvimos que hacer ese día justamente lunes. Me sentí extraña todo el
día pero a la vez tranquila y relajada. bueno para hacer el relato mas corto llego la
noche, esa sensación continuaba y en un profundo sueño placentero (por ese
momento) soñé lo peor que una persona a mi juicio puede soñar..."mi mejor
amigo y ex pololo se moría en un accidente no recuerdo en que pero el es biker
(practica piruetas en bicicleta)y yo estaba ahí mismo y no podía hacer nada por el
ya que todo era demasiado rápido como accidente agonizacion y muerte
inmediata" desperté de súbito con lagrimas en mis ojos y muy exaltada...mi
cuerpo sudaba helado y mi habitación se encontraba mas fría de lo común, sentí
miedo angustia y muchas cosas mas pero era tan real que ese era mi miedo...lo
real del sueño.
Al otro día me encontré a mi amigo en el colegio y me dio miedo contarle el sueño
ya que me marco el resto de la noche y del día. Esta de mas decir que no me
concentre en nada ese día y pensé solo en el sueño y en Felipe...mi amigo.
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Llego la noche, sentí miedo de volver a soñar lo mismo ¡¡¡que creen!!! volví a
soñar lo mismo pero esta vez yo incluida también nuevamente en el sueño pero
esta vez fue todo aclarándose poco a poco (soñé con él el resto de la semana) y
cada vez el sueño se hacia mas claro y preciso y todo se explicaba detalladamente
un día moría, al otro día se mostraba cómo, luego porque moría y así el resto de la
semana...no quise decirle nada en toda la semana por miedo al sueño que pudo
con migo por completo, toda una semana asustada sugestionada y cosas así...creo
que ahí estuvo el error al no decirle lo que soñé pues con hablar hubiese evitado
una de las peores cosas que me han pasado en mi vida...la muerte de mi mejor
amigo y el pololo que mas quise...fue en el fin de semana en el primer
campeonato nacional que el tenia y se dio un fuerte golpe en la cabeza y murió
inmediatamente...según sus amigos lo que pedía era que me entregaran una carta
que estaba en su closet que iba dirigida a mi...al leerla me decía algo así: nunca
deje de quererte como hombre y que se arrepentía de haberme fallado como
pololo, que hubiese querido casarse con migo y haber estado juntos hasta viejitos.
Eso me partió el alma. Nunca e dejado de ir a verlo a su nicho puesto que aunque
suene increíble tengo un hijo de el no lo supe hasta dos semanas de su
muerte...este es el regalo mas bello que pudo haberme dejado Felipe...un hijo que
llame igual que el...ya han pasado mas de tres años mi hijo sabe como paso todo
sabe que es lo que le pasó a su padre y yo con solo 21 años aun siento el no
haberle dicho todo lo que sentía por el...no e dejado de amarlo...ni jamás lo haré
es por eso que les aconsejo que jamás dejen de decirle a la gente que quieren
cuanto es que los aman...porque de un día para otro pueden perderlos y habrán
perdido a su vez la oportunidad de sentir decir un te quiero un te amo.
Eso seria todo.

Algunos podemos verlos

Están a nuestro lado..., ¿que quieren de nosotros?... a lo mejor solo quieren que les
ayudemos a pasar al otro lado...lee atentamente y opina.

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Mi madre me contó una historia que no he podido olvidar jamás...

Era verano del 67´ y dormía con mi hermana en la misma habitación pero en
camas separadas. Mi hermana siempre ha tenido mucho miedo y yo me reía de
ella. Una noche cualquiera me pedió que durmiéramos juntas porque tenía miedo,
y yo la dije que no sin más y bajé a la planta de abajo a por un vaso de agua,
cuando volví a la habitación y vi la cara de mi hermana se me cayó el vaso
rompiéndose en mil pedazos...mi hermana estaba blanca, tiritando y salía vaho de
su boca, no podía creer lo que estaba pasando y mi reacción fue ir corriendo a
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abrazarla porque pensaba que se desmayaba; cuando estaba entre mis brazos yo
la dije: -"No pasa nada, tranquila" y ella me contestó en un susurro, -" no te
muevas... nos está mirando, está ahí de pie". Me giré de inmediato y no vi nada,
ella me dijo que era el tío Manuel y yo me quedé helada, y solo pude decir...pero
si está muerto (le mataron en un coto de caza y tiraron su cadáver a un zarzal).

Al ver que mi hermana no reaccionaba me metí en su cama, la abracé y la dije: -


"no le mires, deja que se vaya".

A la mañana siguiente nada más llegar mis padres y sentir que entraban en casa
les gritamos para que subieran. Les contamos todo lo que pasó entre lágrimas y
sobresaltadas, y mi madre dijo: - Vale, vale...tranquilas, calmaos un poquito; bajó
las escaleras y habló con un hombre que se decía que hablaba con los muertos,
ese hombre llegó por la tarde y nada más entrar dijo unas palabras que se me
marcaron de por vida...- "en esta casa una niña de 9 años necesita ayuda"...se
trataba de mi hermana, era increíble, difícil de creer, pero acertó y escuchamos
con atención sus palabras contándonos todo lo que teníamos que hacer.

A la mañana siguiente seguimos las instrucciones al pie de la letra: Salimos de


madrugada a la calle a recitar unas palabras que no recuerdo bien, sé que
comentaban algo de Nuestro señor Jesucristo pero no lo recuerdo exactamente. La
cosa iba de tal forma que cuando salías de la casas recitabas la oración dando
pequeños pasos y cuando volvías a entrar en la casa terminabas la oración
entrando con el mismo pié que habías salido, y de esta manera durante nueve
días completabas la novena...y así fue como mi hermana dejó de ver esas cosas.

Desde ese día no me he vuelto a reír de todo este pequeño mundillo, porque sé
que están ahí, y algunos podemos verlos.

(Historia verídica: Julio de 1967)

Extraño ser en la casa

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El siguiente hecho que voy a relatar es completamente verdadero, si alguno de


los lectores poné en duda esto les pido que ese abstenga de leerlo.
Bueno, mi nombre es Gastón y lo acontecido no me ha sucedido ami sino que a
una de mis mejores amigas. Su nombre prefiero dejarlo en el anonimato. Mi amiga
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vive en una casa, en donde la parte delantera es la casa de sus abuelos y atrás,
en el fondo del patio esta su casa donde convive con su madre, hermana y
hermano. Recuerda ella ahora, despues de diez años, algunos sucesos que luego
logró atar con lo que paso en estos dias. Resulta ser que en la sala de estar de la
casa de sus abuelos, hay una pared que da exactamente al frente de una perciana
que a su vez da a la calle, en la vereda de en frente hay varrios terrenos valdios y
alguna que otra consruccion sin terminar, es un barrio que no esta completamente
poblado, con calles de tierra. En esta pared, se podia ver el reflejo de las luveces
de la calle cuando la perciana es dejada entreabierta, como es de esperar, pero lo
raro fue, que cierta vez, en esa pared, comenzo a aparecer la sombra de una
persona, al parecer un hombre, como si alguien estubiese parado del lado de
afuera de la calle. Lo extraño fue que al fijarse afuera, no estaba dicha persona.
Esto ocurio una y otra vez, hasta que de aquella pared colgaron un crusifijo y la
extraña sombra dejo de aparecer.
Tambien por aquellas épocas, su madre habia ido una tarde de compras al
supermercado y trajo entre otras cosas, varios paquetes de masitas que venian
envueltos en una bolsa entre si. Ese dia su madre les dijo que no comieran las
masitas hasta el proximo dia. Por la noche, luego de que todos se acostaron, mi
amiga comenzo a sentir ruidos por la cocina, unos pasos, y seguidamente escucho
como la bolsa de las masitas era abierta. Penso para sus interiores que sus
hermanos menores estaban desobedeciendo a su madre y comiendo las masitas.
Como este ruido continuaba al rato se escucho la voz de su madre que decia: ¿que
andan haciendo? a lo que ella respondio (mi amiga), son los chicos, que se estan
comiendo las masitas. En un tono un tanto acusador. La sorpresa fue que al decir
ella esto, se escucho desde el cuarto de los chicos, nosotros no somos, con voz de
susto...y al instante las frasadas de los niños les fueron quitadas y quedaron
completamente destapados, sin que alla nadie alli.
De estos hechos pasaron ya diez años exactos. En la casa del fondo, donde vive
mi amiga con sus hermanos y madre por las noches comenzó a escucharse
muchos ruidos, como si afuera se estubiese desatndo una gran tormenta, las
puertas se golpeaban, las cosas se caian, se oian pasos y no dejaban descansar a
la familia en paz. Por estos dias, mi amiga no estaba durmiendo en esa casa, ya
que por lo general acostumbra a dormir en la casa de sus abuelos. Su madre y
hermanos le contaban lo que por las noches ocurría, pero ella no le dio mayor
atencion. Ocurrio una vez, otra vez, hasta que la situacion llegó a un punto critico,
una noche estando su hermano acostado en la cama, comenzo a sentir pasos que
se dirigian hacia el pasillo, pasos como de botas y de un momento para el otro
sintio que unas manos comenzaban a aplastarle su cara contra la almohada, por
suerte fue solo unos instantes, al segundo que se sintio libre, vio como las cuerdas
de su guitarra eran tocadas por una mano invisible y de un portazo se cerro la
puerta de su cuarto. El se levanto corriedo como tratando de perseguir aquellos
pasos que escucho como en un momento se metian al baño, el al intentar abrir la
puerta, sintio como si alguien del lado de adentro se lo impidiera.
Todo esto se lo contaron a mi amiga al dia siguiente, y estando hablando ella con
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una amiga, le aconsejo que tratara de hablar con el ser ese que se encontraba
habitando su casa, que le preguntara quien era, que queria. Asi que aquella noche
mi amiga decidio ir a dormir con su madre y hermanos, que se reunieron todos
juntos en la pieza de la madre, esperando que este ser hiciera su aparicion. En
detrminado momento, su madre comenzo a sentir un extraño miedo, cosa que
sentia siempre antes de que se comenzaran a escuchar lso ruidos. Por lo que a mi
amiga respondio intentando comunicarse con este ser. Ellos tienen un pequeño
perrito, que en ese momento estaba en brazos de su madre. Mi amiga le pregunto
quien era, y se empezaron a escuchar los ruidos, ella sintio mucha curiosidad,
porque al ver al perrito, noto que este se habia puesto muy inquieto y estaba
mirando un lugar fijo y les dijo, miren como esta mirando el perro, que miraba
para su lado, esta mirando para aca, pero no me mira ami, mira a mi lado. Y
cuando ella se dio vuelta para mirar hacia su costado, recivio un intenso soplido en
su cara, como si alguien se lo propiciara, una persona.
Despues de esto, mi amiga creyo completamente la historia de su familia, que en
algun momento lo tomo como una tonteria, y exactamente al otro dia llamaron a
un cura para que visitara su hogar. El cura entro a la casa y sintio una extraña
recencia, noto que algo malo exisitia allí. Bendijo toda la casa y tiro agua vendita,
en ese momento comenzaron los ruidos por lo que al cura respondio bendiciendo
mas aún la casa.
Desde esa vez no han vuelto a sentir molestias por las noches, pero de vez en
cuando...siempre alguen extraño sonido sin procedencia aparente les roba el
sueño. Como si alguien continuara aun, desde algun lugar de la casa vigilandolos
todas las noches.
Esto es todo lo que tenia para contarles, se que existen muchos casos mas como
este y sus motivos pueden ser muchisimos, solo les aconsejo que no intenten
comunicarse con seres del "otro lado" ya que nuestro Dios nos lo prohibe, y nunca
sabes con que te puedes encontrar en aquellos oscuros reinados. Saludos y
muchas gracias.

El patio

En el patio no habia nadie...pero los hechos demuestran lo contrario. ¿Cómo es posible?

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Veníamos de la feria y siempre dormimos en la terraza que hay en la planta de


arriba porque está al aire libre, se pueden ver las estrellas y corre bastante
airecito.

Mis abuelos estaban dormidos en su habitación que da abajo al lado del salón, y
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mis padres en una de las 4 habitaciones que hay arriba.

Eran las 2:00 de la mañana y acababamos de hacer las camas, cuando al


meternos dentro de las mantas se escucharon los pájaros que tiene mi abuelo al
lado del pozo; yo me asomé a verlos porque me parecía extraño, podía haberse
colado algún gato y romper algo, pero mi vista no alcanzaba a verlo desde la
barandilla, pues hay una especie de tajadillo y oculta parte del patio.

Yo no iba a bajar ni de coña, el patio está totalmente a oscuras y es muy grande,


además hay demasiadas macetas para andar a oscuras y no iba a encender la luz
porque despertaría a mis abuelos, asique lo dejé pasar.
La sorpresa fue cuando los pájaros volvieron a revolotear en su jaula con mayor
fuerza...yo pensaba que se iban a caer las jaulas de la fuerza con la que se movian
y de repente una serie de macetas en efecto dominó se empezarón a caer y a
romperse con una fuerza que hicieron que me sobresaltase y que mi novia pegase
un pequeño grito.

Inquietos esperamos a que mis abuelos encendieran la luz para haber lo que había
pasado, o que mis padres se lavantaran para ver lo ocurrido, pero no le dieron
importancia y nadie se levantó.

A la mañana siguiente les contamos que si había sido un gato quien había roto las
macetas, y eso explicaría el comportamiento de los pájaros, pero nadie había
escuchado nada y lo mejor de todo es que no había ninguna maceta rota, ni nada
volcado...solo había alpiste tirado en el suelo por el revoloteo de los pájaros.

Cada vez que lo recordamos no podemos evitar darle vueltas...fue tan impactante.

La Casa de Campo

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Lo que os voy a contar es una cosa que no se lo desearía ni a mi mayor enemigo.


Todo sucedió en un día de primavera, ese día lo tendré grabado en la mente
mientras viva, bueno sin dilatarme os lo cuento.
Llego el fin de semana mis padres alquilaron una casa de campo es decir un fin de
semana en el campo, todos estábamos deseando de ir, el viernes nos pusimos en
camino un camino largo además total que llegamos, nada mas ver la casa me
entraron escalofríos eso no era una casa si no algo muy raro no se entramos mi
madre nos repartió las habitaciones a mi y a mi hermana pequeña.
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A mi me toco la mas lejana de todas porque claro mi hermana tenia que estar
cerca de ellos como es lógico, una vez situados en cada habitación nos hizo una
cena ligerita comimos y nos fuimos a dormir porque estábamos agotados(bueno
quien pudo dormir). Nada mas escuchar el sonido de la puerta cerrarse fue
sobrecogedor no se que hora seria pero era ya bastante tarde, el sueño se iba
apoderando de mi pero al borde de dormirme escuche algo raro como si se tratase
de pasos pero no me podía imaginar lo que oía porque el suelo era de baldosas y
aquello sonaba como si andase alguien sobre madera, mis ojos se desorbitaron del
miedo que tenia me tape hasta arriba y el sonido se oía aun mas cerca de la
puerta de mi habitación hasta que de pronto dejo de sonar pues mas terror tenia,
no quería mirar ni a la puerta estaba asado de calor decidí sacar la cabeza mire
hacia la puerta y no se veía nada.
Paso un rato y no se volvió a escuchar absolutamente nada pensé que seria mi
imaginación por el temor a ese lugar, cuando mas me estaba tranquilizando sentí
girar el pomo de la puerta yo me decía‖esto no puede ser no puede estar
pasando‖, por milésimas de segundos pensé en mi madre que podría ser ella, la
puerta comenzó a abrirse tan lentamente que parecía una eternidad, solo por ver
a mi madre pero no era ella apareció la silueta de una niña pensé que era mi
hermana. En la oscuridad solo podía distinguir la silueta la llamè y no me
contestaba entonces mis labios se sellaron mi cuerpo se quedo rígido, la silueta se
acerco muy lentamente a los pies de mi cama se quedo mirándome un rato no se
cuanto exactamente pero fue una eternidad se giró muy lentamente hacia la
ventana y se dirigió a ella, al llegar a su altura se paro y levanto el brazo
señalando algo, y como un relámpago salio y cerro la puerta de la habitación no
podía mas empecé a gritar como un desesperado, llego mis padres para ver que
me pasaba se lo dije, no se lo creían pero mi cara les convenció era tal el terror
que tenia que nos fuimos esa misma noche, al día siguiente me tuvo que llevar a
un psicólogo y aun a día de hoy sigo teniendo que ir alguna que otra vez.

Cazadores de Sueños

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Cuando uno experimenta situaciones en las cuales la razón puede fácilmente ser
confundida y nuestra mente se ve inmersa en una confusión que nos hace pensar
que somos un puñado de locos, es ahí cuando la oscuridad disfrazada de ángel de
luz nos invita a pasear en el medio del jardín de lo desconocido...
La historia que voy a relatar no es un invento mío, mucho menos persigo obtener
la aceptación de los lectores, de hecho por tres largos años he intentado hablar lo
menos posible de esto, mas considero que en algo puedo contribuir para evitar
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que otros incautos caigan en mi mismo error.

Permítame presentarme amigo lector, mi nombre es Alberto, y dejémoslo en


Alberto nada más porque no interesan más datos sobre mí, excepto aquellos
esenciales para armar mi relato.
Retomando el tema, todo empezó hace tres años, mientras aún cursaba el colegio,
tenía 18 años y estaba frecuentemente inmerso en depresiones irracionales y sin
fundamento (típico adolescente). Trataba de encontrar algo de paz, armonía para
mi vida y sencillamente no podía o no quería hacerlo, muy dentro de mí había algo
que creaba conflictos internos bastante graves que a menudo, estallaban en
grandes acontecimientos de rebeldía con mis padres o peleas callejeras.

Una noche, sumido en una soledad extrema, llegué a mi casa y como de


costumbre eché llave a mi cuarto; cerré las cortinas y puse algo de rock a muy
alto volumen (esto me relajaba) y empecé a gritar como loco y a lanzar puñetazos
a la pared.
Exhausto, me senté al filo de mi cama y encendí la lámpara de noche. De pronto
me sobrecogió una tristeza terrible y pronto empecé a llorar. Muchos hechos
tristes acompañaron mi vida, y la muerte para mí jamás fue ajena, pues en varias
ocasiones mis seres queridos han muerto frente a mis ojos y a veces, sin siquiera
poder despedirme de ellos.

Mientras estaba llorando y reprochando muchas cosas a Dios, se abrió la puerta y


un hombre esbelto vestido de negro, con el rostro cubierto entró y se sentó junto
a mí.
¿Por qué lloras si ya sabes que tu vida apesta y que nadie te quiere?, estas solo y
vacío- Dijo el hombre con voz brusca y bastante gruesa.
¡Déjame en paz, por qué has venido a atormentarme más de lo que ya estoy,
pretendes acaso volverme loco, aléjate de mi!- Le respondí.
No es necesario que te ofusques, he venido a livianar tu carga, sólo necesito que
me entregues todos tus sentimientos, todo tu corazón; a cambio yo te daré la
fortaleza que necesitas para dejar de sufrir y para enfrentarte a cualquiera que
pretenda hacerte daño- Dijo suavemente el hombre.
Estaba tan enojado conmigo mismo (sin razón alguna) que no tomé muy en serio
las palabras de aquel sujeto y cansado de escucharlo, apresuradamente dije:
Bien, Bien, he escuchado suficiente y no me interesa seguir escuchando, vete de
mi vida!!
El sujeto con tono burlón me dijo: He niño! Y que dices de mi propuesta aceptas o
no?
Estaba yo demasiado confundido y enojado que poco recordaba en ese momento
lo que había expuesto aquel personaje.
De acuerdo, si eso quieres para dejarme tranquilo, haz lo que te plazca!!
Sonriendo me dijo: No te arrepentirás te lo apuesto, ya nos vimos antes, nos
veremos después. Y tal como vino se fue...
48

De repente me desperté recostado boca arriba en mi cama, las cortinas cerradas y


la radio encendida; pensé que todo había sido un sueño y no tomé en cuenta el
asunto.

Pasaron algunas semanas y en el transcurso, mi carácter y genio empezaron a


cambiar... Muchas veces hice llorar a mi madre por la manera en que la insultaba,
tuve peleas de puños con mi hermano e incluso, disfrutaba haciendo infelices a las
personas, especialmente a las mujeres.
Tan divinas las mujeres!! Inocentes, cándidas y dóciles, esperando desde
pequeñas a su príncipe azul; soñando con su primer beso de amor. JAJA... en ese
entonces eso me parecía una estupidez y me alegraba tanto destrozar las ilusiones
de muchas jovencitas que ciegamente confiaban en mis palabras de poeta
decadente.
Aprovechando que soy un chico simpático y de buen convencimiento de palabra,
me dediqué a enamorar a muchachas para luego destrozar sus ilusiones con
maldades (no detallaré esto para que las damas lectoras no se ofendan). Para ser
preciso, nunca me interesó meramente el sexo en esas relaciones (rara vez
ocurrió), mas bien, mi afán era el conseguir su confianza, su amor, que me
cuenten sus sueños, expectativas y todo aquello que hace que el alma se
mantenga viva.
¿Por qué se preguntará el lector?. Sólo diré que como los vampiros se deleitan
bebiendo de la sangre hasta dejar los cuerpos de sus víctimas secos, yo era un
engendro que me deleitaba robando los sueños de aquellas inocentes almas hasta
dejar sus almas SECAS.
Una tarde llegué a mi casa un viernes luego del colegio, mi madre me recibió con
una sonrisa y me preguntó cómo iba en el colegio; sin razón alguna me molesté
con ella y le propicié una sarta de insultos que lo único que recuerdo era verla
llorar. MI hermano, presenciando el suceso quiso detenerme mas de un puñetazo
lo aparté de mi. Lo golpeé con tal fuerza que salió despedido unos 4 metros (sin
ser yo una persona robusta) y riéndome a carcajadas me iba retirando hacia mi
cuarto, cuando mirándome él a los ojos me dijo: ¡Eres un monstruo!
En ese momento no sé que pasó pero algo reaccionó dentro de mi y empecé a
llorar, pedí disculpas porque no sabía lo que estaba haciendo (y en realidad no me
había dado cuenta de mi comportamiento sino hasta ese día) y abrazando a mi
madre y a mi hermano continué llorando como un bebé.
De regreso a mi cuarto, me quedé dormido y al despertar había una figura (que yo
conocía muy bien) que estaba escondida entre las sombras de la pared y del
clóset. Pero esta vez, su aparición fue espeluznante; sus ojos eran rojos y su
sonrisa estaba marcada por dientes afilados cubiertos de sangre (al menos a mí
me pareció sangre).
Sonriendo me dijo: Buen trabajo, eres un excelente chico, escogí bien, seguro no
me recuerdas?; te diré que nos vimos antes, hace mucho, yacías en tu cuarto
dormido; si bien recuerdo tenías 5años cuando mi aliento te despertó y te
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asustaste tanto al verme que del miedo olvidaste todo este tiempo aquel suceso.
Soy Belcebú y esta vez eres mío y nadie, absolutamente nadie podrá detener el
avance de tu mal; tu corazón está corrompido, es mío y ningún sentimiento de
amor cabe en él.

En ese momento me invadió el pánico y recordé todo ese acontecimiento, y era


verdad, a los 5 años de edad lo vi, y nadie creyó en mis palabras, nadie quiso
escuchar a un niño de 5 años asustado, que mojaba la cama desde que a menudo
era visitado por entes del infierno; que dormía abrazando sus peluches esperando
que aquel león de felpa asustase al demonio, esperando que un ángel llegase a
salvarme...¡Dios cuánto lloraba por las noches mientras veía sombras danzar en la
oscuridad!!!!

Muerto de miedo cerré mis ojos y corrí hacia la puerta, el demonio se adelanto y
se puso enfrente y me dijo: A donde vas?? Mira el sitio que he predestinado para ti
mi buen muchacho.
Extendió sus brazos y de pronto desaparecieron las paredes y miré la aridez del
infierno (pues estaba tan seco y desierto), su cielo oscuro iluminado por las flamas
de sus cráteres y fuego salía de entre las grietas del suelo.
No se de donde saqué fe y dije: Por favor Dios ayúdame a salir de aquí...
De pronto pude ver la perilla de la puerta de mi dormitorio y de milagro pude salir
y mientras corría hacia la sala de mi casa, escuchaba en mi interior una risa
macabra y una voz que decía: Vivo en ti, soy lo que tu eres hoy; soy tu pesadilla y
sabes qué: ¡No estás dormido!!!

Toda esa semana estuvo de pie en mi dormitorio y era yo dominado por la


oscuridad que tomé costumbre de verlo a menudo; mientras dormía y al
despertar. Mas con el primer rayo de luz que alumbraba la penumbra donde se
hallaba, el demonio desaparecía...

Era un lunes cuando salí desesperado a buscar un poco de refugio espiritual,


encontré una iglesia y hablé con el cura, el escuchó mi relato y juntos rezamos
para liberar mi alma; de hecho pedimos una forma para evitar que mi corazón
pierda completamente su capacidad de sentir.
Salí algo aliviado, mas al llegar a mi casa, él seguía ahí. Me dijo: Vengo por ti y
hoy vendrás conmigo.
Yo respondí: No puedes puesto que aún mi corazón no es tuyo...
Sonriendo me dijo: ¡Muchacho listo! No juegues conmigo porque morirías. Y se
alejó, no lo vi por un mes más o menos.

Al día siguiente, estaba en el colegio, durante el receso fui a comprar un refresco y


al darme la vuelta, me encontré con una chica tan hermosa, quedando preso
inmediatamente de sus ojos.
Pronto me gané su amistad y luego fuimos novios; llegué a quererla mucho, mas
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la felicidad no me duró.
Habían momentos que sentía mi corazón explotar en una desesperación terrible,
vivía un conflicto interno como si las ganas de vivir y amar se batieran en lucha
tremenda con el mal y el demonio en persona...

Desesperado, enojado y a veces con ganas de suicidarme, busqué ayuda con un


ministro religioso que, luego de varias sesiones de liberación pudo ayudarme a
sacar el mal de mi alma (no fue un exorcismo pues no estaba poseído sino más
bien oprimido por el demonio). Durante un mes más o menos escapé de morir
varias veces, incluso casi muero atropellado por un taxi y forzosamente me vi
inmerso en una pelea en la que perdí a mi mejor amigo...

Las razones de esto me fueron explicadas, el demonio si no tiene un pacto de


sangre como constancia de que el alma de una persona le fue ofrecida, no puede
actuar directamente para apoderarse de ella, sino que hace lo posible para hacer
que esa persona muera...Afortunadamente no le ofrecí mi sangre esa noche,
Belcebú es buen negociante, pero a veces se equivoca. Otra ventaja fue que pude
enamorarme y así evitar que mi corazón pierda su capacidad de sentir, amé a esta
chica demasiado, tanto que el amor fue más grande que el odio sembrado; gracias
a ella y a ese amor que despertó en mí, puedo escribir esta historia hoy.

Lamentablemente no tuve un final feliz, perdí a esta chica en un accidente de


tránsito, aún la extraño y lloro su ausencia; lo bueno es que jamás volví a ver a
aquel personaje que se llamó a sí mismo como el príncipe de los demonios, sin
embargo se que por las noches me siento vigilado, incluso ahora mientras me
dirijo a usted querido lector. Entre las tinieblas y sombras de mi casa muchas
veces se que hay alguien que no muestra su rostro pero que sabe quien soy y que
probablemente sepa quien es usted.

Un consejo, tenga cuidado cuando sueñe y tenga cuidado con lo que desea, no
haga juramentos ni pactos a la ligera; viva del amor y muera por él si es
necesario, pero nunca deje que la oscuridad se apodere de su corazón y que sus
temores gobiernen su vida. Estoy seguro que Belcebú debe andar aún por ahí
buscando jóvenes incautos y sin anhelos para reclutarlos para ser sus próximos
cazadores de sueños.
Como dice el libro de Job en el antiguo testamento: ―Y le dijo Dios a Satanás: De
donde vienes?, Respondiendo el diablo le dijo: De rodear la tierra y andar por
ella...‖

No importa si me cree o no, solo tenga cuidado, a mí me pasó y de milagro estoy


aquí para contarle.
Buenas noches.
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Dedicado a Elena: Nunca olvides cuanto te amé y cuanto te amo, lo mucho que
significas aún después de muerta.‖
Pero, yo siendo pobre sólo tenía mis sueños. Puse mis sueños bajo tus pies; una
huella débil porque tu dejaste una huella en mis sueños.

Un Terrorífico Don

La visión de los muertos puede atormentar la vida de quien posee ese escalofriante don.

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Nada mas entrar por la puerta del rellano (era una planta baja), noté que evitaba
mirar hacía las escaleras. Yo, como todavia no la conocia demasiado, no le
pregunté que le pasaba...

Una vez traspasamos el rellano y llegamos a la puerta de mi casa, me dí cuenta


que hacia gestos extraños con la cabeza. Como si alguien le estuviera hablando y
ella no quisiera saber nada. Abrí la puerta, entramos en mi casa, y me pidió que
por favor le diera un vaso de agua. Yo, como ya notaba que algo no iba bien
(aunque desconocia los motivos reales de su comportamiento), fui a la cocina y le
llevé el vaso. La chica se sentó en el sofá del comedor y se tomó el vaso de agua.
Tenía la cara bastante pálida y el cuerpo le temblaba levemente. Una vez se lo
tomó, y tras esperar unos incómodos segundos de silencio, le pregunté si se
encontraba bien. Entonces fue cuando ella me advirtió. Me dijo que tenía un don.
Un don (aunque era evidente que mas bien era una pútada) que le permitia ver
ciertas cosas. Yo estaba flipando la verdad. No entendia nada. Le dije que fuera un
poco mas explícita porque no acababa de entenderla. Entonces fue cuando me
comentó lo siguiente...

¿Te suena un tal Ramón? Me preguntó...

Yo me quede un poco extrañado y sin pensar demasiado le dije que no, que no me
sonaba...

Ella continuó preguntándome...

El si te conoce a ti. ¿Donde vive tu hermano?

Imaginaos la situación. Yo le había hablado muy poco sobre mi familia. Mas bien lo
justo y lo típico. Ella sabia que yo tenía un hermano, pero desconocia ni como se
llamaba ni donde vivia ni nada de nada. Entonces, y tras estar pensando unos
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segundos sobre lo que esa chica me estaba diciendo, le pregunté...

¿Quien me conoce y porqué quieres saber donde vive mi hermano?

Ella me contestó...

Yo no quiero saber donde vive tu hermano. Es él el que lo quiere saber...

Yo empecé a perder los nervios...

¿Pero de que coño me estas hablando tia?

Tu hermano se llama Jose, ¿verdad?

No sé como podía saberlo pero, efectivamente, mi hermano se llama así... En ese


mismo instante, me puse algo mas nervioso... Me senté a su lado y le contesté...

Si, si se llama Jose. ¿Como lo sabes?

A lo que ella contestó...

Me lo ha dicho Ramón. El chico que hay en las escaleras...

Ahí yo si que empecé a ponerme de los nervios...

¿Pero quien coño es Ramón? ¿De que me hablas? Me estás empezando a


asustar... Le pregunté.

Dice que está esperando a tu hermano. Que hace tiempo vivia aquí. Y que tu
hermano le debe dinero.

Imaginad mi cara cuando escuché todo eso...

¿Me puedes explicar que coño está pasando? ¿Quien es ese tal Ramón? ¿Porqué
busca a mi hermano? Como sigas así te vas a tener que ir... no me gusta nada
toda esta movida que te estás montando...

Como es lógico, todo aquello me sonaba tan raro y retorcido, que no queria saber
nada mas...

Está bien, te lo diré... me comentó mientras dejaba el vaso de agua encima de la


mesa...

Como te he dicho antes, tengo un don. Un don para ver cosas que la gente normal
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no puede ver.

Antes de que continuara, la interrumpí...

Por favor, si esto es una broma, no me hace ni púta gracia...

¿Y sabeis porqué le dije aquello? Porque, mientras ella me estaba contando esa
serie de cosas, yo empecé a recordar...

No, no es una broma... Es cierto. Puedo ver gente que no ha alcanzado la luz.
Bueno... para que me entiendas. Tengo el don de ver a gente que está muerta...

Despues de escuchar aquellas palabras, un escalofrio recorrió todo mi cuerpo...

El tal Ramón era un amigo de mi hermano. Que se ahorcó cuando yo tenía 9 o 10


años. Era de la misma edad de mi hermano. Vivia en el cuarto 1ª. Al parecer, él y
mi hermano estuvieron metidos en ciertas historias que yo, al ser un crio,
desconocia totalmente.

Entonces, y como el miedo que me invadió era muchísimo mas poderoso que la
curiosidad que sentia por saber que es lo que estaba pasando, decidí marcharme
de allí enseguida. Me levanté, la cogí de la mano, agarré las llaves de encima de la
mesa, y salí de mi casa sin mirar hacía las escaleras. Con muchísima rápidez. Ella,
tal y como me estaba comportando, creo que captó que no queria saber nada mas
de aquella macabra (pero cierta) historia...

Fuimos a la estación de tren de mi pueblo, un lugar bastante transitado... El sitio


idóneo para continuar con una conversación de esa índole...

Resumiré lo que queda de la historia al máximo...

Una vez en la estación, me dio algún que otro detalle mas. La descripción del tal
Ramón y poco mas. También me comentó que, mientras salíamos del rellano a
toda prisa, le estuvo diciendo cosas. Pero que no lo entendió muy bien. Yo no le
insistí mucho sobre el tema. Ya que, una vez ella se largara a su casa (vivía
bastante lejos de mi) el que debía volver (a mi casa) era yo. Imaginad la
situación. Porque, aunque no fuera cierto lo que me comentaba, el miedo no había
ni dios que me lo quitara de encima. Resumiendo, estuvimos en la estación hasta
que se hizo de noche y, una vez dejamos el tema en cuestión y pasamos a otros
menesteres (la chica estaba de muy buen ver), cogió el tren y se marchó.

Estuve sin verla un par de semanas. Me daba mal rollo volver a quedar con ella.
Algo bastante lógico después de todo lo que pasó. Durante todo ese tiempo, el
entrar y salir de mi casa se tornó en algo sobrecogedor. Evitaba mirar la escalera
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a toda costa. La sensación de sentirme observado era constante. Os aseguro que


no se lo recomiendo a nadie. Eso si, no tuve ningún episodio extraño en aquellas
dos semanas...

Volví a quedar con ella. Esta vez fui yo quien se trasladó. Nos fuimos a un hotel. Y
esta vez, si que llegué a pasar bastante miedo...

Cogimos la llave y subimos a la habitación. Entramos, dejamos las cosas por allí y
ella se va directamente al baño. Yo me quedo sentado en la cama intentando
conectar el televisor. Imaginaos la típica habitación. Todo concentrado. Cama,
cuarto de baño, etc... Una vez sale del lavabo, sonriendo y tal (cuando no le
pasaban estas cosas era una chica muy dicharachera), la veo que mira hacía
donde se encontraba una butaca (estaba en una esquina de la habitación) y se
queda totalmente pálida. Le cambió la expresión de golpe. Yo, que ya estaba
advertido (por lo de las escaleras y tal) me quedo completamente quieto y sin
saber que decir. De repente, comienza a recular hacia atrás y a decir ―por favor,
por favor, déjeme, yo no, yo no‖. El orden no se si es el correcto pero mas o
menos fue así. Yo, mientras tanto, presenciando la escena petrificado. En esos
momentos pensé; o es una actriz de púta madre o realmente le ocurre algo
aterrador. Una deducción muy simple. Como veía que así no me iba a enterar de
nada, me levanté y me acerqué para ver que le coño le pasaba. Mientras tanto,
ella, seguía reculando hacía atrás. Una vez que se apoyó en la pared que tenía
detrás, se tapó la cara y empezó a llorar desesperadamente. Solo hacía que
sollozar y decir ―por favor no, no, déjeme‖. Yo miraba hacía la butaca. Como es
lógico, no veía nada pero... notaba algo extraño. Como si hubiese algo. No sé...
Un ligero escalofrío. Dejé de mirar y me acerqué a ella. Antes de continuar, todo
esto lo relato así, en plan novela, porque es mas fácil de explicar y porque me
acuerdo perfectamente de todo. Sigamos...

Ella continuaba llorando y diciendo por favor , no, etc... Una vez me acerqué y la
toqué, me di cuenta de que estaba temblando de una manera increíble. Aparte de
los temblores, sus manos estaban frías. Eran últimos de Mayo, por lo tanto, no era
muy normal. Intenté tranquilizarla. Incluso pensé que de un momento a otro se
iba a desmayar. O que alguien del hotel iba a picar a la puerta alarmado por sus
llantos. Resumiendo...

Actué de la misma forma que cuando el incidente de la escalera. Cogí la llave de la


habitación, la agarré fuertemente del brazo y la saqué de allí. Cerré la puerta,
miré que no hubiese nadie del hotel por el pasillo, la cogí, esta vez de la mano y
con mas suavidad, salimos del hotel y nos dirigimos a un parque que había por allí
cerca. Imaginaos. Pasearse por un hotel con una tía con la cara pálida y llena de
lágrimas. Menos mal que solamente nos vio el de la entrada. Que, por cierto, se
me quedó mirando muy raramente. Quizá se pensó algo raro... lógico. Una vez
nos sentamos en el parque y mientras yo trataba de tranquilizarla a la vez que
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miraba por todas partes muerto de vergüenza, se tranquilizó un poco. Estuvo unos
cinco o diez minutos totalmente ida. Secándose las lágrimas. Con la mirada
perdida. Ahí empecé a sospechar que quizá no esta psicológicamente bien.
Resumiendo...

Una vez se tranquilizó del todo, me contó que había visto a un hombre mayor.
Delgado y con el pelo blanco. Con un traje de color marrón. Con una expresión
bastante agria en el rostro y un trozo de algo metálico que le salía de la cabeza.
Como si lo tuviese atravesado. Según me comentó, aquel hombre le pedía que lo
ayudara. Que no encontraba la salida de no se qué. Que porqué podía verlo. Que
si había sido ella quien le había hecho eso. Cada vez con mas insistencia y
agresividad. Incluso me dijo que la intentó agredir. ¿Sabéis como? Mediante un
mordisco! Hacía gestos como de intentar morderla en la cara! Cuando me dijo eso,
yo estaba alucinando. No sabéis el mal rollo que me dio. El solo hecho de
imaginarme una situación así, me desbordaba completamente. Estaba realmente
acojonado. Resumiendo...

Después de estar un buen rato en el parque y en una terraza que había por allí
cerca, decidimos volver al hotel. Y pensareis; ¿otra vez a la misma habitación? Y
yo os contestaré; no... Mientras ella esperaba en la terraza, yo hablé con el del
hotel. Le comenté que un familiar suyo (de ella) había tenido un accidente y que
no podíamos quedarnos. Así maté dos pájaros de un tiro. Salir de allí, y justificar
los llantos de ella. Gracias a mi mentira, y por lo grave que parecía el asunto que
le había contado, nos devolvió el dinero. Imaginaos como tendría yo la cara para
que en un hotel te devuelvan la pasta. Y... eso ha sido todo. Buscamos otro hotel
y decidimos no hablar mas del tema...

EL MAESTRO DE LA MUERTE

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La facultad se caracterizo por ser la cuna de grandes maestros pero ninguno fue
tan publico como el que estamos por relatar.

Marilin una chica de 21 años estaba con sus amigas en la puerta de la


[Link] el novio de la chica le iba a proponer compromiso,ya que hacia rato
que estaban formalmente de novios.
Desde la ventana del primer piso, se asomaba una sombra, que miraba fijamente
lo que sucedia con Tomy y su novia, de repente se cierra de golpe la persiana lo
que hace que todos miraran al lugar del ruido, no pudiendo ver a nadie.
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Marilin que se habia ido junto a su novio, en el auto recordo haber dejado su libro
de ciencias en el laboratorio, por lo que decide que Tomy se fuera a su casa a
bañarse y cambiarse para su reunion de la noche, mientras ella regresaba a la
facultad a recoger su libro, era viernes y hasta el lunes no volveria, y tenia que
hacer muchos ejercicios para mantener sus buenas notas, ya que sus padres eran
muy exigentes y ella no queria darles disgustos como su hermano Charlie que
vivia de vago.
Cuando Marilin llego ala escuela noto que habia una lucesita parpadeando en la
sala del laboratorio,ella entro para averiguar y recoger su [Link]
lentamente los pasillos de la escuela hasta que una voz en su mente le decia.
-¡NO,NO ENTRES AL LABORATORIO!
asi se lo repitio varias veces ,ella sin hacerle caso entro decidida,su libro estaba
arriba del escritorio de su maestro.
La puerta se cerro bruscamente y sin compasion,la muchacha asustada corrio por
su libro e intentando abrir la [Link] darse cuenta que no se abria empezo a
desesperarce y gritando¡AYUDA!se desvanecio en el piso.
Cuando desperto un trapo envolvia su delicada boca unas sogas sosteniendo y
atando su cuerpo fuertemente a una silla de madera, sus ojos tenian cintas con
clavos que le impedian cerrarlos, el salon estaba a oscuras, solo entraba el reflejo
rojizo del sol del atardecer.
Pasadas casi dos horas sin saber como safarse de las ataduras, de repente siente
un ruido que hizo se le helara la sangre, la puerta se abria y entraba una persona
enorme que traia en sus brazos y tapandole la boca a su novio.
El hombre cuya cara no pudo reconocer por tener una media en su cara, de
repente saca un enorme cuchillo y obliga a Charlie a confesar su amorio con Sally
la mejor amiga de Marilin, esta no salia de su asombro no solo por el engaño sino
por el interes que tendria el personaje en que esa verdad saliera a la luz.
Charlie trataba de zafarse y negaba todo clase de amorio, diciendo que Marilin era
el amor de su vida y que esa noche pensaba proponerle matrimonio, pero de
pronto sin mediar palabra, el personaje de la media paso su cuchillo por el cuello
de Charlie, cortando su yugular, brotando tanta sangre que Marilin no pudo
soportarlo y volvio a desmayarse.
Sin saber que dia y hora era Marilin se desperto sobresaltada por el rayo del sol
que entraba por la ventana del laboratorio, no habia rastro de su novio, no habia
sangre y ella era libre de irse ya que las ataduras habian desaparecido, se
incorporo velozmente y salio del establecimiento convencida en que todo habia
sido un sueño.
Al llegar a su casa toma el telefono para llamar a Charlie, atendio su mama que le
dijo que este la habia llamado para decirle que se iba por un tiempo para pensar
bien en su relacion sentimental, que la disculpara pero que volveria, no obstante
Marilin comenta lo supuestamente sucedido en la facultad, sintiendo del otro lado
de la linea una risa mas bien sarcastica y a la mama de Charlie preguntando que
tipo de droga habia consumido, demas esta decir, que le corto ya que entendia
que no le habia creido su historia, ademas nunca se habia querido por tema de
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celos de ambos lados.


Deseperada Marilin se dirige a la policia para hacer la correspondiente denuncia,
por supuesto nadie le creyo, llamaron a su padre, que era muy amigo del
comisario y por esa amistad decidieron mandar a revisar el establecimiento, no
hallando nada.
Marilin fue antendida por el medico que le receto ansioliticos, por el diagnostico de
stress y mucho reposo.
Pasado el fin de semana, Marilin vuelve a la facu, comienza a preguntar si alguno
habia visto a Charlie, nadie queria decirselo pero su cadaver fue hallado flotando
en el rio, la policia caratulo el hecho como suicidio, cosa que ella no creyo, pero no
reacciono mucho por estar medicada y ademas temia que la internaran si contaba
su historia.
Ese mismo dia tenia medicina forense por lo que el profesor quizo analizar la
muerte de Charlie, dandoles como ejercicio levantar pruebas o investigar la posible
causa de su muerte.
El les fue preguntando:
-¡TU SALLY QUE PIENSAS SOBRE LA MUERTE DE CHARLY!
con los ojos llorosos y casi rompiendo en llanto salio rapidamente del
[Link] salio Marilin enojada pero con un vacio y una angustia por su
amiga inconmensurable.
Agarrandola del brazo le pregunto:
-¡PORQUE HICISTES ESO CON *MI* NOVIO!
desesperada salio corriendo del lugar diriguiendose a su casa. Marilin enardecida
por la negativa de su amiga volvio a su clase.
Sally estaba en su casa antes de deshacerse de su computadora que iba a tirar ya
que era vieja,cuando la estaba por apagar le llega un mensaje anonimo que decia:
*HOLA SOY EL ASESINO DE TU AMANTE,TE DARE UNAS PISTAS PARA RESUELVAS
EL CASO Y PUEDAS APROBAR LA MATERIA PERO NO TIENES QUE COMUNICARTE
CON NADIE NI CON LA POLICIA SINO TENDRE QUE MATARTE COMO YA SABES
QUIEN.*
la chica deseperada agarro el telefono y llamo al 101(policia) cuando lo estaba por
atender un oficial ,la puerta de la casa se cierra bruscamente haciendo que Sally
se caiga al piso, una brisa muy fria recorrio toda la casa, de pronto sintio una
presencia, pero su miedo se disipo cuando su padre oe pregunto que le pasaba, ya
que en su cara era notable gotitas de sudor que bajaban hasta la comisura de los
labios.
Ella sin dudarlo le conto lo que pasaba y el padre asiendose el que le creia todo
prosiguio disiendole que llame a la policia ya que lo que habia pasado era muy
[Link] Padre le pregunto si sabia quien era el que estaba realizando esos
asesinatos y ella no podia contestar ya que una mancha de sangre en la camisa
del padre la iso dudar por un minuto.

ROJO SANGRE
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Un pintor sin demasiada suerte... Testigo de un asesinato...

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ROJO SANGRE
Gene Caldwell apura la fría cerveza de un solo trago, y sale del bar.
Las cosas no le han ido demasiado bien... Mejor dicho, las cosas le van bastante
mal desde hace algún tiempo.
Camina con paso rápido hacia su pequeño estudio de pintor, donde ha quedado
con Ania Fajardo, su representante artístico, para hablar de su exposición.
Sabe que Ania le dirá que su obra ya no es lo que era. Que ha perdido carácter,
fuerza.
Pero también sabe que, al final, escogerá cuatro o cinco cuadros y les buscará un
hueco en la pequeña galería de ―Fifth Avenue‖
Gene saluda a su casero con un rápido gesto, ha de evitar por todos los medios
que el anciano le entretenga, sabe que si lo hace le saldrá con la historia de los
alquileres que le debe de hace dos meses, y sube corriendo la escalera hasta su
pequeño estudio.
-Llevo media hora esperando, Gene -Ania sentada en un escalón de la escalera
enciende un pequeño cigarro puro y aspira-. ¿Dónde te habáis metido?
-Tomando una cerveza -el hombre abre la puerta y se aparta para dejar paso a la
mujer, que entra en el estudio y toma asiento en una de las dos únicas sillas del
habitáculo.
La mujer a pesar de su edad, ronda la cuarentena, posee cierta belleza salvaje,
acentuada por unos negrísimos y enormes ojos, y unos labios extraordinariamente
carnosos que enmarcan una boca grande y sensual. Sin embargo, para cualquiera
que conozca personalmente a Ania Fajardo, americana de padres mexicanos, todo
lo descrito anteriormente pierde interés en el momento en que la mirada se posa
en su busto. Dos enormes y fascinantes pechos, que se bambolean libres bajo la
blusa de seda azul, o bajo cualquier blusa o traje, pues la representante de Gene
Caldwell no suele llevar sujetador.
-Y bien, Ania, ¿qué te parecen las nuevas pinturas? -Gene no intenta, ni por un
momento, disimular la atracción física que siente por la mujer, y sus ojos siguen
todos y cada uno de los movimientos de la hermosa dama.
Ania, con el purito entre los labios, se alza de la silla y se encoge de hombros con
gesto de impotencia, al hacerlo, sus grandes pechos suben y bajan.
-Querido Gene -con aire tierno, casi maternal, acaricia la barbuda mejilla izquierda
del hombre-. No creo que esta vez consiga encontrar un hueco para ninguno de
tus nuevos cuadros.
-Pero necesito el dinero, Ania.
-Quizás podamos hacer algo con alguno de los viejos -ella se limita a volver a
encogerse de hombros-. Pero tu nueva obra...
Gene toma la cajita de puros del bolsillo de la cara chaqueta de cuero de su
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representante y enciende uno de los cigarrillos.


-¿De verdad no puedes hacer nada? -Mira a la mujer a través de la fina columna
de humo del purito.
-Lo siento, pero no. Con tus nuevas pinturas no -Ania se levanta de la silla y se
dirige a la puerta del estudio. Antes de salir, sin embargo, se vuelve hacia el
pintor-. Pero te prometo que lo intentaré, Gene.
Gene, una vez a solas sale a la pequeña terraza donde suele pintar la mayoría de
sus cuadros. Sus ojos recorren sus cinco últimas creaciones. Aún sin título. Aún sin
bautizar.
-Mierda -se detiene ante la primera. Acaricia la tela y frunce el ceño con actitud
pensativa y crítica-. Ania tiene razón. Esto es basura. Pura basura -y, antes de
darse cuenta, coge el lienzo y lo estrella contra la puerta de cristal de la terracita.
Después, toma su chaqueta y su bloc de dibujo, junto a su lapicero y su rotulador
de punta fina, y sale a la calle en busca de inspiración.
Durante cerca de una hora, Gene Caldwell pasea por las calles de New York,
buscando una idea, algo nuevo para sus obra. Pero...
-Mierda. ¿Dónde te has metido, querida Musa?
Con pasos lentos, arrastrando los pies, inicia el camino de retorno al diminuto
estudio que tiene alquilado.
Cruza una solitaria y oscura calle, cuando:
-¡Dejadme en paz, jodidos cabrones! -Tendido en la acera, un mendigo intenta
protegerse de los golpes que le lanzan tres jóvenes adolescentes ―Skin Heads‖
Y Gene queda paralizado como hipnotizado, contemplando la escena. Testigo del
asesinato de un hombre indefenso e inocente, a manos de tres salvajes sin
escrúpulos.
Espera a que los jóvenes ―Cabezas Rapadas‖ se hayan marchado, la buena Mrs
Caldwell no gastó veinticinco años de su vida en educar a un tonto, y con paso
vacilante, cruza la calle hasta llegar al cadáver, caliente y sonrosado todavía que
yace en la acera, en un charco de su propia sangre. Roja, cálida, chillona...
Gene mira a un lado y a otro, antes de sacar su teléfono móvil y marcar el número
de la Policía. Sin embargo, se dispone a pulsar el último dígito, cuando una
extraña idea entra en su cerebro, y, con gesto hipnótico, se agacha sobre el
cuerpo, y palpa la sangre, ya medio coagulada, para después manchar con ella la
primera hoja en blanco de su bloc de dibujo.
Luego, algo más calmado, vuelve a marcar el número de la Policía. Todo el
número.
Aquella noche, tras cenar media pizza fría y una cerveza helada, Gene toma sus
pinceles, su vieja paleta de madera, y un lienzo en blanco...
Gene Caldwell no es lo que se dice un hombre afortunado. Aunque es tenaz y muy
trabajador, y eso según su madre, equivale a tres cuartas partes del éxito.
Abandonó su pequeña localidad natal con veinticinco años. Un idílico lugar llamado
―RockBridge‖, con la única y casi obsesiva idea de ser más famoso que la figura
local por excelencia. Aunque por otros motivos..., menos violentos.
Lleva cinco años viviendo... mejor dicho, sobreviviendo en el monstruoso New
60

York.
Con salvajes altibajos económicos. A merced del éxito de sus cuadros.
Siempre esperando esa gran oportunidad. Esa gran obra que le abra las puertas
del ―Modern Art Museum‖.
Y esa oportunidad acababa de llegar bajo la forma del asesinato de un inocente,
una persona anónima, sin nombre.
Pero, ¿qué importancia tiene eso, cuando la fama y la fortuna llaman a tu puerta?
A las tres de la madrugada, Gene Caldwell, en pleno éxtasis creativo, vuelve a
sacar su teléfono móvil y marca el número de Ania.
En su mente se conserva fresca la primera vez que vio a la exuberante dama,
cuatro años atrás.
La fiesta de presentación de un joven artista, un escultor de gran talento, que se
suicidó tres meses después de su primera y única exposición.
Allí estaba ella, hermosa y radiante hembra de treinta y tantos años. Casada con
uno de los hombres más ricos y poderosos de la ciudad, un vejestorio que ya no
cumpliría los sesenta y cinco años, dueño de una de las firmas de abogados más
prestigiosas de ―La Gran Manzana‖
A mitad de la agradable, pero aburrida velada, aquella hermosa dama, de
enormes pechos y carnosos labios se acercó a Gene, que perdido entre tanta
gente, a la que ni tan sólo conocía de vista, se había parapetado tras la mesa de
los canapés y los bocaditos de ―Roquefort‖
-Tú no eres de por aquí -sostenía con elegancia una copa de martín.
Pero, ¿quién se fija en la elegancia, cuando dos grandes y turgentes tetas se
mueven libres bajo la fina y suave seda de un vestido de setecientos dólares?
Diez minutos más tarde compartían anécdotas mientras tomaban ―Dom Perignon‖
Y tres horas después, fornicaban como dos adolescentes entre las sábanas de raso
de la cama de matrimonio de la mujer.
A esa vez, siguieron muchas otras.
Gene se convirtió en el amante, en el protegido de Ania Fajardo.
La mujer, por su parte, se comprometió a convertirse en su representante y,
durante los tres años siguientes, le abrió las puertas de varias galerías de arte, y
pequeñas exposiciones. Todo esto, claro está, gracias al dinero de su anciano
marido, el cual, por otra parte, sabía y conocía todas las andanzas y manejos de
su esposa.
Tras la muerte del viejo, Ania se convirtió en una viuda joven y hermosa. Y
millonaria.
Por desgracia, Gene Caldwell, también cayó en un pozo de inactividad creativa. Y
contra ello, ni todo el dinero de Ania sirvió de nada.
Hasta esa tarde...
-¿Diga? -La voz de la mujer llega hasta el joven artista cargada de sueño y
cansancio-. ¿Gene, eres tú? -Cansancio y soñolencia que desaparecen en el
instante en que la madura dama reconoce la voz de su joven protegido.
-¿Ania, te he despertado? -Gene se muestra tan nervioso y excitado como un
muchacho al que su padre lleva a un burdel como regalo por su mayoría de edad-.
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Disculpa, pero tengo algo que decirte.


-Cariño, son las tres de la madrugada -la voz de Ania Fajardo vuelve a mostrar
cansancio-, espero que sea algo realmente importante.
-Lo es -Gene sigue excitado, paseando por la pequeña terraza como un animal
enjaulado-, prepárame la galería para una exposición.
-¿¡Qué, he oído bien!?
-¡Sí! -Gene se ha detenido y mira su nueva obra con expresión casi paternal.
-¿Para cuando quieres la exposición? -Ania ha vuelto a despejarse, y, sentada en
el borde de su cama, fuma uno de sus cigarros puros-. ¿Podré ver algo de tu
nueva obra antes de...?
-Dentro de... cuatro semanas -el joven pintor sonríe para sí-. Y no, quiero que sea
una sorpresa. Así que, hasta el día de la exposición...
-Está bien, como quieras.
Tras unas cuantas palabras de cariño, se despiden.
Siete y media del día siguiente.
El agente David Peng llama a la puerta del despacho del Comisario Al Vásquez.
-Buenos días, jefe.
-Buenas, Peng -Vásquez dedica una breve mirada al agente de origen vietnamita-.
¿Algo nuevo? -Después, vuelve a centrar su atención en los papeles que tiene
sobre el escritorio.
-Todavía nada -David sabe perfectamente que no es el hombre preferido de
Vásquez, que es blanco de las burlas racistas del comisario y de la mayoría de
agentes de la Central.
-¿Todavía no han identificado a la víctima?
-No, jefe -Peng sabe que Vásquez odia que le llamen jefe, pero ¡qué carajo! -Los
muchachos están en ello.
-¿Y la llamada? -Alfred Vásquez sigue son la mirada fija en los papeles del
escritorio-. ¿Se sabe algo del tipo que hizo la llamada?
-¡Uh! Todo lo que sabemos es que se hizo con un teléfono móvil -David, saca un
paquete de ―Pall-Mall‖ y ofrece uno a su superior, que estira la diestra para coger
un cigarro-, un móvil de tarjeta.
-¿Y?
-Pues que va ser algo complicado encontrar al tipo que hizo la llamada.
-De acuerdo -Vásquez se lleva el pitillo a los labios, lo enciende con su carísimo y
apreciado ―Zippo‖ de oro macizo, regalo de su segunda esposa por su cincuenta y
dos cumpleaños, y añade-. Espero resultados en veinticuatro horas.
Después vuelve a centrar toda su atención en los papeles que tiene encima de la
mesa.
Peng sale del despacho de Vásquez y se dirige a la vieja máquina de café,
colocada junto a la puerta de entrada de la Comisaría, y tras meter dos monedas
de cincuenta centavos, saca un cortado con poca leche y menos azúcar.
-Buenos días, Dave.
-Hola, Tracey -el joven oriental sonríe a la agente Tracey Dickerson, que acaba de
entrar por la puerta acristalada-. ¿Qué tal has pasado la noche?
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-¡Bufff! Tracey mueve la cabeza con gesto de resignación, hace tiempo que padece
intensas jaquecas, y sonríe, o al menos, lo intenta.
Después, Peng se encamina al teléfono que hay en el vestíbulo de la Comisaría y
llama al hospital.
-¿Operadora? -Espera un par de minutos-. ¿Sí? ¿Me pone con la quinientos doce?
-Sí, señor -voz femenina gangosa, mezclada con el sonido inconfundible de
masticación-, ahora mismo le paso.
Peng espera otro minuto.
-¿David? -Por fin, la suave voz de Ángela Peng, enfermera destinada en la ciudad
de Saigon durante la guerra de Vietnam, se enamoró del soldado raso Den Peng,
regresó con el a América, al terminar la contienda y dos años después haciendo
caso omiso de las quejas de toda su familia, se casaba con el joven soldado
vietnamita y dos años más tarde, nacía David Den Peng, llega hasta el joven
agente de Policía.
-Hola, mamá -Dave mira el reloj con gesto nervioso-. ¿Qué tal está papá?
-Bien, algo más animado -Ángela está mintiendo, su marido se haya muy lejos de
estar mínimamente animado, un año antes los médicos le diagnosticaron
leucemia, y la enfermedad había acabado por ganar terreno y, por fin, la guerra
contra la salud de Den Peng, pero cree que su hijo no se da cuenta de las
mentiras-. ¿Cuándo vas a venir a verlo?
Peng queda en silencio. Esa es una pregunta para la que no tiene respuesta.
Finalmente, logra articular un:
-No lo sé, mamá.
-David... tu padre te quiere... ¿sabes?
-Y yo a él, mamá, pero...
De nuevo el silencio.
-Bueno mamá. Ya hablamos.
-Ven a ver a tu padre.
David no contesta y cuelga.
Después sale de la comisaría.
Piensa en su padre y lo quiere. Lo adora. Pero son demasiado parecidos,
demasiado iguales para convivir tranquilos. Siempre discutiendo por cosas
insignificantes: Fútbol, baseball... Siempre gritándose y en ocasiones, lanzándose
amenazas. Aunque, por fortuna, siempre con la dulce Ángela entre los dos
poniendo paz, calmando los ánimos de su hijo y su marido.
Por desgracia, la última discusión de los dos hombres, había alcanzado el límite,
todo empezó el día que David decidió entrar en el Cuerpo de Policía de New York
dos años y medio atrás.
Den Peng de cincuenta y cinco años de edad y el cabello tan negro como cuando
tenía veinte menos, entró en el dormitorio de su único hijo, llevaba en la mano el
resguardo de la solicitud de ingreso del Cuerpo de Policía.
-Hola, papá -David miró el papel y después, el enjuto rostro de su padre.
-¿Qué es esto, Dave?
-¿Has hablado con mamá? -David se levantó de la silla del escritorio y tomó el
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papel de manos de su padre.


-He visto el resguardo en la mesa de la cocina-. -Den apretó los puños y los
dientes con expresión airada-. ¿Por qué, David?
-No te entiendo, papá. Se trata de una solicitud de ingreso. Nada más.
-¿Acaso no recuerdas lo qué hicieron en Vietnam?
-¡Vaya! -David con una extraña sonrisa en los labios, abrió los brazos en señal de
triunfo-. ¡Por fin salió tu jodido orgullo! Para que lo sepas, papá, la guerra acabó
hace muchos años.
-La guerra quizás, pero las cicatrices... ¡Tu no has tenido que ver cómo un grupo
de soldados viola y golpea a tu hermana pequeña! ¡Tú no has tenido que ver cómo
los mismos soldados americanos se divertían obligando a su padre y a tu abuelo a
jugar a la ruleta rusa con pistolas que ni siquiera estaban cargadas!
-Hablas como si tu pueblo no hubiese cometido ningún acto de salvajismo durante
la guerra. -Dave volvió a dejarse caer en la silla-. ¿O he de recordarte los campos
de concentración donde los vietnamitas torturaban a los soldados americanos?
-¡Calla, calla! -Den Peng apretó los puños con tanta fuerza, que la sangre comenzó
a deslizarse por entre sus dedos, cuando las uñas hirieron la blanda carne de la
palma.
Pero su hijo siguió hablando...
-Ya que tanto odias a los americanos -David Peng suspiró hondamente antes de
continuar-. ¿Cómo es que vives entre ellos? ¿Cómo es que trabajas para un
hombre que, a buen seguro, mató a muchos compatriotas tuyos durante la
guerra? ¿Cómo...?
-¡He dicho que calles! -Y esa fue la primera y única vez que Den Peng pegó a su
hijo una bofetada.
-Yo, a eso... Lo llamo cobardía cómoda -el joven mantuvo durante un eterno
segundo la negra mirada de su progenitor.
Y el asunto, al día de hoy, todavía seguía caliente. Padre e hijo continuaban dos
años después, sin dirigirse más que las palabras necesarias para pedirse las cosas
en la mesa.
David lleva sólo año y medio en el Cuerpo de Policía de New York, pero en ese
corto espacio de tiempo, ha lograda hacerse un nombre entre sus compañeros
(mucho de los cuales a sus espaldas hacen bromas y chistes racistas)
Sin embargo, éste es el primer caso importante. ¡El asesinato de un indigente,
vaya! En que se ve directamente involucrado.
Tiene su propia teoría sobre lo ocurrido, por desgracia, sabe que si abre la boca,
se juega el puesto, Vásquez hace tiempo que va tras él, esperando el más ligero
desliz para poder abrirle un expediente disciplinario.
-Testigos..., testigos -saca un pequeño bloc de notas, y lo abre por la mitad-. John
Crow: Vio a un hombre alejarse del lugar del crimen. No oyó nada -cierra la
pequeña libreta y mira al cielo con aire pensativo.
―Bien, joven hijo de vietnamita, demuestra a estos americanos lo que eres capaz
de hacer‖ -vuelve a abrir la libretita de notas para mirar la dirección del único
testigo del caso.
64

Después baja de la acera y llama a un taxi.


Cinco minutos más tarde, el taxi lo deja en la puerta de un pequeño edificio de
ladrillo rojo, de tan sólo cuatro plantas. Situado a veinte escasos metros del lugar
del crimen. Aún hay restos de sangre de la víctima.
David Peng pulsa el botón del tercer piso.
-¿Mr. Crow?
-Sí, ¿quién es? -Una voz chillona y desagradable surge del pequeño altavoz del
portero automático.
-Policía. Tenemos que hacerle unas preguntas sobre lo ocurrido la pasada noche.
Se oye un bufido de disgusto. Pero la puerta del viejo edificio se abre.
Peng mira el ascensor y, sin pensarlo dos veces, se dirige a las escaleras.
John Crow le espera en la puerta del apartamento. En su rostro, pálido y surcado
de arrugas, se puede leer el descontento.
-Ya le conté a la Policía todo lo que sé. -A pesar de todo, el anciano deja entrar a
Peng.
-Lo sé, Mr. Crow. Sólo quería matizar algunos puntos de su declaración.
El viejo frunce el ceño. No hace falta ser muy listo para ver que lo que más le
molesta es que Peng sea medio oriental, seguro que perdió algún hijo en la guerra
de Vietnam-. Está bien -deja que el joven agente lo siga hasta una diminuta y mal
iluminada sala de estar- pero dese prisa. Tengo cosas que hacer.
Peng suspira hondo, y saca su bloc de notas.
-Mr. Crow, usted declaró haber visto la pasada noche... alrededor de las 21.30
horas a un individuo alejarse del lugar del crimen.
-Todo eso ya lo dije anoche. Pero si quiere, se lo repito.
Un fétido olor, mezcla de licor barato, galletas medio digeridas y dientes podridos
golpe las fosas nasales del joven Policía, procedente de la boca del anciano.
-No, no hace falta -David intenta mantener la calma ante la burlona voz de Crow-.
Lo que si me gustaría es que intentase recordar cómo era el hombre que vio la
noche... Algo que le llamase la atención.
-No, nada... -John Crow se acaricia la rasposa barbilla con aire pensativo.
-¿Está seguro?
-Sí... no, espere -el viejo sonríe y se frota las manos-. Hizo algo curioso.
-¿Sí?
-Llevaba una libreta grande, no, era más bien un bloc. Sí, un bloc de esos que
llevan los pintores callejeros. -Crow sonríe de nuevo y David siente nauseas ante
la visión de la dentadura negro amarillenta del viejo-. Ya sabe... Esos tipos que te
sacan dólar y medio por una mierda caricatura.
-Muchas gracias, Mr. Crow. -Peng cierra su libreta de notas, y se dispone a
marcharse.
-Eh, agente -John Crow estira el brazo lo suficiente para tocar la espalda del
Policía. En su rostro surcado de arrugas se aprecia una mirada extraña de difícil
traducción-. Aún no le he contado lo mejor...
Son las nueve menos cuarto de la mañana cuando David Peng entra de nuevo en
el despacho de su inmediato superior.
65

-¿Algo nuevo, Peng?


-Creo que sí, Jefe -David saca su bloc de notas, y lo abre por la mitad.
-¿Y bien?
-Nuestro sospechoso puede que se trate de un artista -una vez leída la última
anotación de la libreta, vuelve a guardarla en el bolsillo de su camisa-, un pintor
para ser exactos.
-Peng, muchacho -Alfred Vásquez alza la vista del montón de papeles que tiene
sobre la mesa-. ¿Sabe la cantidad de pintores y dibujantes que tenemos en esta
jodida ciudad?
-Se llama Coldwell, Gene Coldwell -a duras penas, David Peng oculta la triunfal
sonrisa que pugna por dibujarse en sus labios.
-Uh, vaya -Vásquez alza las espesas y canosas cejas con clara expresión de
sorpresa-. Veo que ha hecho un buen trabajo. Eso está bien...
-¿Quiere que envíe a alguien a casa del sospechoso?
-Que se encarguen Waist y Duncan.
-De acuerdo, Jefe -David Peng está a punto de añadir algo, pero se contiene. No
ha de tentar a la suerte.
-Tómese la mañana libre. Vaya al hospital a ver a su padre. Descanse.
David no sabe qué responder. Es la primera vez que ve sonreír a su superior.
Entonces, Vásquez se levanta de su silla, rodea el escritorio y apoya su mano
derecha en el hombro del Policía. Su morena piel huele a ―after shave‖ barato. Y
su boca desprende un agradable tufillo a caramelo de menta.
-Muchacho -susurra en tono amistoso-. No soy el ogro que crees.
-Oh -Peng, turbado, se limita a asentir con un leve cabeceo-. Claro que no... Jefe.
En su pequeño estudio-apartamento, Gene Caldwell despierta en el suelo de su
terracita, manchado de pintura y oliendo a aguarrás y a óleo.
Son las diez y cuarto cuando los agentes Dan Waist y Peter Duncan aporrean la
puerta del estudio de Caldwell.
-¡Mierda, mierda! -Gene, mientras, con un trapo viejo empapado en trementina
intenta limpiarse la pintura de manos y cara, se dirige hacia la puerta-. ¡Ya voy, ya
voy!
Una vez abierta la puerta, Waist, el más alto y grueso de la pareja de Policías no
tiene ningún miramiento para empujar al sorprendido artista, que cae sobre la
única silla del estudio.
-¿Es usted, Gene Caldwell? -Duncan saca sus esposas, y obliga al joven pintor a
alzarse de la silla.
-S-sí -Gene mira a Duncan y a Waist alternativamente, incapaz de creer lo que le
está ocurriendo-. ¿Qué pasa? ¿De qué se me acusa?
Peter Duncan se limita a cerrar los grilletes en torno a las muñecas de Caldwell.
Mientras su gigantesco compañero recita cual máquina.
-Queda arrestado por asesinato. Tiene derecho a permanecer en silencio. Todo lo
que diga podrá ser y será utilizado en su contra ante un tribunal. Tiene derecho a
consultar a un abogado y a que éste esté presente durante el interrogatorio. Si no
puede pagar un abogado se le asignará uno de oficio.
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Después, Don Waist hace una llamada a la Central, pidiendo la asistencia del
equipo forense.
Mientras esperan, se dedican a admirar la obra pictórica del detenido.
Y llegan al último cuadro pintado por Gene.
-Buffff! -Duncan se dirige al detenido-. Amigo, la has cagado.
-¿Qué? ¿Acaso creen que yo...? -Gene todavía cree que lo que está pasando no es
algo demasiado real.
-¿Qué me dice de esto? -Don Waist sostiene con la punta de los dedos el bloc de
dibujo manchado de sangre-. Se tiene que estar muy loco para hacer algo así.
-¿Ustedes creen que yo? -Gene sonríe con gesto nervioso-. ¡Dios, es una locura!
¡Yo no maté a aquel hombre! ¡Maldita sea! -Gene ya no ríe, ni sonríe. Boquea
como un pez fuera del agua.
Son las once en punto de la mañana cuando Gene Caldwell hace la única llamada
que le permite su situación como detenido.
-¿Ania?
-¿Gene, eres tú? -la bella dama acaba de levantarse y sostiene una taza de café
bien cargada en su mano derecha-. ¿Desde dónde llamas? -Cubre sus desnudas y
rotundas curvas con una fina bata de gasa rosa.
-Cariño, no..., no te lo vas a creer -Gene aprieta el auricular del teléfono con
fuerza-. La Policía se presentó en mi casa hace poco más de media hora.
-¿Gene, cariño? -Ania Fajardo se aparta el auricular de la oreja y lo mira
fijamente-. ¿Intentas decirme que te han detenido?
-M-me acusan de asesinato.
-¿¡Qué!?
-Me acusan del asesinato de un mendigo.
-De acuerdo, cálmate y cuéntame que pasó. Lo dejaremos todo en manos de mis
abogados.
Dos semanas más tarde, el joven pintor se encuentra sentado en el estrado de la
sala, defendido por Walter Parks, abogado de Ania Fajardo, que tiene que realizar
verdaderas filigranas legales para enfrentarse al fiscal del Estado de New York, un
anciano de engañosa mirada cargada de bondad, llamado John Gabin que, en ese
momento mira al acusado con una tierna y cansada sonrisa en los labios, y el bloc
de dibujo en la mano derecha.
-Bien, Mr. Caldwell ¿no es verdad que, tras dar muerte a su indefensa víctima
manchó este bloc de dibujo con sangre del fallecido?
Gene lanza una mirada de auxilio a Parks, el cual se limita a encogerse de
hombros.
-Sí..., yo -Gene se pasa la palma de la mano por los labios resecos-. Me agaché y
toqué la sangre -nueva mirada dirigida al abogado-. ¡Pero yo no le maté!
-Oh, claro -Gabin se gira hacia el Jurado-. Fueron unos ―Cabezas Rapadas‖
-¡Sí mierda! -Caldwell se alza de la silla y se dirige a la sala-. ¿Por qué no me cree
nadie?
Un mes después, tras estudiar ambas partes pruebas, datos y testimonios, el
Jurado, escucha los alegatos de Walter Parks, abogado de la Defensa y de John
67

Gabin, Fiscal de la acusación.


-Señores del Jurado -Parks pasea por la sala, mientras apoya su mano en la
barandilla de madera del estrado del Jurado-. Mi defendido es inocente. La única
prueba contra él, es el testimonio de un anciano que en la rueda de
reconocimiento dudó entre tres de los cinco posibles sospechosos -hace una
pausa, y mira hacia su cliente-. También habrán oído que mi defendido manchó
este bloc de dibujo -Walter señala con el índice derecho el bloc de dibujo pegado a
un tablón de corcho-, con la sangre de su presunta víctima. ¿Acaso eso lo
convierte en asesino? ¿Acaso ser morboso es un delito? Si eso es así... ¿cuántos
de nosotros deberíamos estar ocupando el lugar de mi defendido? Muchas gracias.
John Gabin, la bondadosa sonrisa eterna en sus gordezuelos labios, espera a que
su colega y rival tome asiento para lanzar su pequeño pero bien estudiado
discurso.
-Aplaudan a Mr. Parks, miembros del Jurado. Sólo hace su trabajo. -El anciano, al
contrario que el abogado, no se mueve ni un centímetro de donde se ha colocado
para lanzar su alegato-. Pero su defendido no debe escapar de la Justicia -no alza
la voz ni una sola vez-. Porque es un monstruo, una bestia feroz. Capaz de
cometer un brutal asesinato para después plasmarlo en un cuadro...

William McNicut, llegado este punto, toma su vaso de Whisky y da un pequeño


sorbo.
-¿Va a dejarnos con la intriga de lo que le sucedió al joven pintor, Sir McNicut?
-Tranquilo, mi joven e impaciente amigo americano -el anciano escocés sonríe a
sus dos invitados, una joven pareja de estadounidenses, recién casada.
-Su relato es de lo más interesante -la joven americana toma también su vaso de
licor, y al igual que su anfitrión, da un sorbo-. Por favor, díganos cómo acabo todo.
¿Condenaron a Caldwell? ¡Oh, por favor, dígame que le declararon inocente!
-Por desgracia, el Jurado decidió que Gene Caldwell era culpable y lo condenaron a
muerte.
-Oh, que pena -la muchacha intercambia con su marido una mirada de tristeza.
-En fin, así es la vida. -McNicut suspira con aire cansado y abatido, antes de
alzarse de su hermoso sillón estilo Luis XIV-, ahora, si me permiten, pediré a
Oswald les prepare la alcoba de invitados, seguro que estarán cansados después
de la velada.
-¿Qué piensa hacer usted?
El viejo escocés sonríe de forma extraña.
-No se preocupen por mí, tengo algo que solucionar antes de acostarme -dicho
esto, William McNicut sale de la sala de estar y se dirige a su despacho.

FIN
EPÍLOGO

El Alcalde Michael Saw se detiene ante la celda ocupada por Gene Caldwell.
-Caldwell, tienes visita -abre la puerta de barrotes y acompaña al reo hasta la sala
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donde le espera una hermosa y radiante Ania Fajardo.


-Hola cariño -la mujer se alza de la incómoda silla de hierro y besa al joven en los
labios-. Tengo excelentes noticias.
-¿Sí? -El joven pintor intenta sonreír-. ¿De qué se trata?
-Tu cuadro. Un viejo escocés nos ofrece diez millones de dólares por el cuadro.
-¿Hablas en serio? -Gene toma las manos de la bella dama entre las suyas y las
aprieta con gesto cariñoso.
-Totalmente.
-Si eso es verdad, podría pagar a un nuevo abogado.
-El mejor del país, amor mío, el mejor del país.

Silencio Obligado ( Parte I )

Una madre desquiciada , una hija que a tenido que callar un crimen mucho tempo y una
muerte a sangre fria ...

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-¡Me voy a tiraaar! ¡déjenme en paaz!


- ¡No hija, no hagas esa locura! ¡Baja de ahí, baja porfavooor!
- No madre, tu sabes porque estoy aquí, ¡quiero morir todo esto es por ti y…

DOS SEMANAS DESPUES…

- Agente Jonson, ¿ya sabe donde esta la niña que intentó tirarse de la cornisa del
instituto Onix?
- Si Jack, esta encerrada en el instituto Psiquiátrico de New Hampshire, creo que
está algo nerviosa…
- Jonson no haga bromas sobre esto, es serio, además quiero que vaya allí e
investigue porque intentó suicidarse y que tiene que ver su madre con todo eso
¿vale? en marcha.

-Hola Mónica, soy el agente Jonson, ¿sabes porque estoy aquí?


- ¿Porque intenté… tirarme de una cornisa?
- Exacto, veo que eres muy lista, para tener doce años. Pero no es solo por eso, le
dijiste a tu madre que sabía porque te querías suicidar ¿verdad?
- Si, ¿pero que tiene que ver lo que le dije a mi madre?
- Bueno, veras, hace unas semanas desapareció un bebé de dos meses, se lo
llevaron cuando dormía en su cuna y lo encontraron hace tres días… muerto
- ¿y que tiene que ver eso conmigo?
- nada pero… ¿Porqué intentaste suicidarte Mónica? eres muy joven para querer
69

morir.
- P-porque soy una fracasada y mi ma-adr-re no me quiere, a-a demás hace
tiempo que me odia desde que mi hermano se murió y yo me enteré de e…
- ¿tu hermano se murió? ¿Sabes de que?
- si, mi madre dice que cogió unas fiebres y que su corazón no lo soportó, pero…
yo se que es mentira, se que lo ahogó con la almohada, yo lo ví. Esa noche no
podía dormir Maickel lloraba continuamente y mama intentaba calmarlo
acunándolo, pero de repente dejo de llorar y fui a ver que pasaba pero… ¡entonces
me vio de pie en el umbral ! m me dijo que si se lo contaba a alguien yo seria la
siguiente, que no soportaba sus berridos ni un solo minuto más, p pero juro que
int tenté decírselo a alguien pero los médicos , ¿ como iban a creer a una niña de
diez años?
- ¿fue hace dos años?
- si, mas o menos.
- pero tu no tenias la culpa, tu no hiciste nada malo y fuiste muy valiente…
- ¡fui una cobarde! debí decírselo a alguien más. ¿Sigo sin entender que tiene que
ver mi madre con todo esto?
- Tranquila Mónica todo se arreglará y tú serás la primera en saberlo.
-Señor Jonson, no le diga a mi madre nada de esto…
- claro que no.

- Jack, soy Jonson, he descubierto algo importante, parece que la madre de la


niña, no solo es sospechosa, también mató hace dos años a su propio hijo con una
almohada y la pequeña lo vio todo, pero al parecer la amenazó para que no dijese
nada, esto ocurrió hace dos años así que podría estar relacionado con el asesinato
del pequeño, creo que esta en el sanatorio la persona equivocada, llámame en
cuanto puedas ¿vale? Adiós.

Silencio Obligado ( Parte II )

Continuacion de Silencio Obligado ¿conseguiran resolver este enmarañado caso?...

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- Hola Mónica, soy mama, ¿que tal estas?


- ¿porque eres tan falsa? sabes perfectamente porque estoy aquí, ¡tú tienes la
culpa de todo! ¿crees que no me di cuenta de nada? ¿ que nunca se lo contaría a
nadie? Vives haciéndote la victima y eres una asesina …
- ¡hija, yo no soy ninguna asesina! , desde que tu padre nos abandonó tuve que
cuidar yo sola de vosotros …
- sé porque lo mataste, querías vengarte de papa, pero Maickel… ¡solo era un
70

niño! ¿Cómo pudiste hacerle eso a un bebe? ¡ te odio! Ojala te hubieses muerto
tú, adiós madre, hasta nunca.

COMISARIA DE NEW HAMPSIRE (departamento de homicidios)

- Agente Jonson, soy el forense Mcnail, puede llamarme Dr. Taylor. Tengo el
informe que me pidió, no hay huellas que identifiquen al asesino, pero hemos
encontrado tres hilos de fibra de color verde, en la ropa del niño. El pequeño era
Tom Nikets y le falta un pulmón, el hígado y un riñón. Tenía ―hemofilia‖, por esta
causa no cerraban las heridas y murió desangrado.
- Así que el asesino, tiene que ser medico o saber medicina, porque intentó
coserle, pero no consiguió parar la hemorragia.
- muchas gracias Dr. Taylor, llámame en cuanto tengas los resultados de ADN del
hilo de fibra.

- Jack, ¿a que no adivinas lo último en descubrimientos?


- adelante sorpréndeme, no tengo todo el día
- Resulta que el pequeño que murió, tenía hemofilia, una enfermedad heredada de
su padre, le quitaron unos cuantos órganos y murió desangrado. Estamos ante un
caso, claro de tráfico de órganos.
- Muy bien Jonson, si acabamos este caso te daré un mes de vacaciones pagadas.
- ¿Jack no será que quiere jubilarse mientras yo no este, para perderme de vista?
- me has pillado, lo que pasa es que los capullos de arriba no me dejan, ¿Por qué
será?
- je, je muy gracioso. Estoy esperando los resultados de los análisis de tres hilos
verdes de fibra que encontramos en la ropa del niño y…
- ¿has dicho que eran verdes?...
- Si señor, ¿porque? ¿que ocurre?
- Cuando interrogué a la madre de Mónica me dijo que se había enamorado de un
jardinero y que haría cualquier cosa por el, dijo que se llamaba Denis Dublay, ahí
tienes la fibra verde. Por fin nos acercamos, Jonson busca la casa de Dublay e
interrógalo.
- ¿lo detenemos ya?
- no, todavía no, pero quiero que haya una patrulla siguiendo sus pasos, si es él,
quiero pillar a ese hijo de perra con las manos en la masa.

- Hola , es usted Jack Samuels


- Si, ¿qué ocurre?
- Soy Daiane Staford de la policía local de New Hampshire , esta mañana hemos
encontrado una mujer de 65 años muerta en la cocina de su casa , la ahogaron
con un cable de teléfono , los vecinos nos llamaron porque llevaban días sin saber
nada de ella, no tiene mas familia solo una nieta de 6 años , a desaparecido y
nadie sabe nada ,por eso les llamamos .
71

- Esta bien , enseguida vamos para allí . Gracias.


- Será mejor que llamen a un forense …

Silencio obligado (parte III)

Es la continuacion de Silencio Obligado (parte II ) Nadie sabia lo que podia haber tras unas
mentes perturbadas...

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Silencio obligado (parte III)

7.55 p.m. – casa de los Eversón –

- Hola, somos los agentes, Samuels y Jonson de homicidios.


- hola, soy la agente Tomsón, al parecer entraron por la puerta de atrás, la
forzaron pero no han dejado huellas, aunque si que se ven claramente signos de
violencia. La mujer es Sindy Eversón y su nieta es Alice , que lleva tres días
desaparecida
- Dr. Taylor ¿puede decirnos cuanto tiempo lleva muerta la señora Sindy?
- Yo diría por el estado del cuerpo, que debe llevar unos… tres días. Y
efectivamente la victima se defendió, porqué debajo de sus uñas he encontrado
piel.
- Llámenos en cuanto tenga los resultados del ADN, por favor.
- Será un placer agente Jonson.

- Así que el que mató a la señora Eversón, también se llevó a la niña.


- Exacto, seguramente la abuela intento evitar el secuestro, pero no se dio cuenta
de que había más de una persona en la casa.
- ¿como lo…?
- lo sé porque el cable que la estranguló daba la vuelta al cuello desde atrás y ella
no pudo ver a su agresor, pero si que se defendió.
- Entonces, el asesino tiene un cómplice ¿crees que esta relacionado con el trafico
de órganos?
- Si, pero ¿Por qué de niños?

(Suena el teléfono)

- Jonson.
- Hola soy Marta, del laboratorio, el dr. Taylor me dijo que le llamase cuando
tuviésemos los resultados del hilo de fibra. Se han encontrado partículas de unos
gránulos que se encuentran en los fertilizantes, este producto suele utilizarse en
72

jardinería para eliminar las malas hierbas de hoja ancha.

- ¿Quien era?
- del laboratorio, se han encontrado restos de fertilizantes en los hilos de fibra…
- Denis Dublay es jardinero ¿no?
- Exacto, quiero que pidas una orden de registro, yo voy a buscar a la madre de
Mónica.
- ¿crees que Sussan Shante es cómplice de Dublay?
- eso habrá que verlo, no obstante ya es hora de que pague lo que hizo.

DOS HORAS MAS TARDE…

- Jonson, soy yo
- ¿que pasa, Jack?
- ¿recuerdas que te dije que Sussan haría cualquier cosa por Dublay? , después de
presionarla un poco, me dijo que desde hacia años Denis trabajaba en un
experimento, según ella tuvo un hijo que murió de cáncer con tres años, nunca lo
superó. Así que un día empezó a secuestrar niños que amanecían con un riñón
menos.
- ¿entonces el trabajo de jardinero era una tapadera?
- Exacto, pero eso no es todo, Sussan lleva encubriéndolo tres años…con lo que
supongo , eran amantes .
- ¿también le era infiel a su marido? Joder…
- si, pero Dublay puede ser el padre de Mónica , eso explicaría porque cuando se
fue , mató solo al pequeño , aunque era el mas vulnerable , también pudo matarla
a ella ¿no?
- Jacky eres un genio
- Te dejo, vamos a entran en la casa de Dublay
- Esta bien , te espero en la comisaría tenemos que llegar al fondo de este asunto
.

Agente Villa-Segura

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AGENTE VILLA-SEGURA
―MISIÓN TRAMONTANA‖
73

La tramontana, el viento característico de las tierras del Norte de la costa


catalana, sopla más fuerte de lo habitual, teniendo en cuenta que nos
encontramos en pleno mes de Julio, y los termómetros no bajan de los 25 grados,
ni si quiera por las noches, para desgracia de algunos, sobre todo los que no
podemos dormir con esa calor asfixiante.

Hace tan solo una hora que he llegado a este precioso pueblo costero,
rápidamente me he instalado en el lujoso apartamento que me han alquilado, esta
vez mi jefe se ha enrollado más de lo habitual, el piso es muy amplio y lujoso.
Como siempre conecto mi ordenador portátil a la dos filtros de seguridad y a la red
telefónica, introduzco las tres contraseñas, y automáticamente se conecta a un
satélite espía y a la vez con una base de datos, cuyo centro de operaciones se
encuentra en Madrid, el tema de la conexión realmente nunca lo he comprendido,
pero eso es lo menos importante.

Jamás he conocido a mi jefe, ni tengo tampoco la mas remota idea de quién es,
solo se, o imagino, que tiene muchísimo dinero, y que no soy el único agente que
está a su cargo, ya que una vez por Madrid me encontré a otro compañero, lo
reconocí al instante al ver su vestuario, lo hacen a medida en una fabrica francesa,
la tela es muy especial, y la combinación del negro y el azul marino, hacen a el
traje, elegante a la par que discreto, en pleno mes de Junio, con un sol abrasador
en Madrid, al cruzarme con ese hombre, vestido igual que yo, no tuve la menor
duda que se trataba de otro agente, apunto estuve de dirigirme a él y preguntarle
mil cosas que se me ocurrían en ese preciso momento, pero las estrictas normas
prohíben taxativamente formular palabra con ningún otro miembro de la
compañía.

Las ordenes esta vez son muy precisas, mi contacto se encontrará en un


restaurante llamado ―La Muralla‖, mi jefe sabe que me encanta la comida china
porque para entrar en la compañía realicé más de cien exámenes tipo test,
además de tres o cuatro llamadas telefónicas para hacerme mas entrevistas, era
incomodo porque mi interlocutor tenia siempre la voz distorsionada. En el
restaurante ―alguien‖ preguntará por el señor Villa-Segura, y ahí entraré yo en
acción, lo saludaré cordialmente con un buen apretón de manos, me iré al lavabo
con mi maletín, y un minuto treinta segundos después mi contacto llegará a los
servicios, y haremos el intercambio de maletines si no hay nadie a la vista. Yo le
entregaré el mío, que nunca se que contiene, además de que tiene varias claves
secretas para abrirlo, y el me dará el suyo que siempre se abre con la misma
clave, dentro siempre me indica la próxima misión dónde tengo que dirigirme.

Parece una tarea fácil, y lo es realmente, siempre tengo que llegar a los
restaurantes a las diez en punto, ni un minuto más ni un minuto menos, y en los
servicios si pasados el minuto y medio, el contacto no se presenta, se aborda la
74

misión, y se realiza una llamada a un numero especifico, eso solo me ha ocurrido


una vez, y la entrega se consumó al día siguiente.

Faltan ya tan solo cinco minutos para las diez, la hora del traspaso de maletines,
es la única vez que no voy con el uniforme de traje y corbata que la compañía nos
obliga a vestir, siempre en las citas de cambio, la ropa tiene que ser informal,
normalmente utilizo pantalón tejano, y algún polo, hoy he elegido el de color
naranja, porque he tomado un poco el sol en la terraza del apartamento, y ese
color, resalta siempre mi moreno.

Las diez en punto, entro en el restaurante, y pido una mesa, me identifico como
Sr. Villa-Segura, e informo al camarero Chino, que espero otro comensal, que le
acompañe a mi mesa cuando llegue. Como siempre me entregan la carta y
empiezo a leerla, aunque ya sé lo que pedir. Segundos después con puntualidad
inglesa, alguien pregunta por mi. El camarero lo acompaña hasta mi mesa, yo le
doy un apretón de manos, y continuo con el procedimiento habitual, agarro por el
asa mi maletín y me dirijo al lavabo. Al levantarme, el contacto me coge el brazo,
me quedo estupefacto, en blanco, no se como reaccionar, porque nunca me había
ocurrido, y porque jamás me habían dicho que hacer en ese caso, talvez porque
nunca tenia que ocurrir, el hombre se acercó, y en voz baja, me dijo:
-Tenemos que irnos, misión abortada, esto te va a parecer raro, pero estamos en
peligro, tenemos que abandonar el restaurante e irnos al piso franco-, intento
rechistar por un momento, pero me agarra muy fuerte del brazo, y cuando estoy
apunto de quejarme y forzar a que me suelte, veo como abre su americana y me
muestra una pistola con silenciador incluido, abandono el restaurante chino sin
mediar palabra, y sin cenar mi rollito de primavera, mi arroz frito tres delicias, y
mi pollo al curry.

Subimos a su coche y rápidamente llegamos a el apartamento, ¿cómo sabe dónde


está?, no tengo ni idea, talvez me ha seguido todo el día, o durante semanas, pero
si todo es tan confidencial, ¿cómo puede saber dónde esta el apartamento?, si es
él el contacto, ¿por qué no se ha hecho la entrega ahí mismo en el piso, y no en el
restaurante chino?, ¿para que trasladarnos a un lugar publico para hacer el cambio
si lo podemos hacer en uno privado?, no tengo respuestas a ninguna de mis
preguntas, solo tengo claro, que en el momento que pueda huiré con el maletín,
no puedo soltarlo, es mi seguro de vida, y de muerte, en la última llamada, la
misma en que me confirmaron que estaba contratado para la compañía, mi
interlocutor dijo claramente: -Tienes que defender esos maletines con tu propia
vida si es preciso, nunca puedes abandonarlos, ni dárselos a nadie que no sea tu
contacto, solo pueden robártelo si te matan, ¿aceptas pues las condiciones?-,
contesté –Sí-, sin dudarlo ni un segundo, me interesaba el trabajo, y mucho mas
el sueldo, es astronómico.

Estamos ya en el apartamento, y Villa-Turía, que así se había identificado en el


75

coche mi captor, procede a abrir mi ordenador portátil, coge de su bolsillo un


papel, e introduce las tres contraseñas que reclama mi portátil para entrar en
funcionamiento, yo solo pienso en como escapar de ahí inmediatamente.
-Cuando entre en el ordenador central, necesitaré el maletín, ábrelo, las claves
son 4325, 5854, 9965-, dice sin apenas mirarme Villa-Turía. Ni siquiera contesto,
pero me quedo pensando en que mi nombre clave es Villa-Segura, y el suyo Villa-
Turía, dos ríos españoles, así que seguramente también es de la agencia, talvez es
un renegado o un expulsado que quiere robar un maletín, ¿como se llamaran los
demás?, Villa-Guadalquivir, Villa-Ter, Villa-Ebro, Villa-Duero...

-Pásame el maletín Segura-, lo miro fijamente y contesto:


-Claro Turía-, me acerco a él, y con todas mis fuerzas, golpeo a Turía en la cabeza
con el maletín, cae al suelo, y sin darle tiempo a reaccionar, abandono
rápidamente el apartamento. El ascensor me deja en la plana –1, entro en mi
coche, y velozmente salgo del parking. Me dirijo hacia la playa, y pasados unos
minutos, por el retrovisor veo el mismo Audi granate con el que Turía me ha
transportado hacía tan solo unos minutos hasta mi apartamento. Acelero lo
máximo que puedo, intentando no poner en riesgo mi vida, y sobre todo la vida de
los viandantes que placidamente pasean por el pueblo a la tenue luz de la luna.

Por unos segundos despisto a mi perseguidor, aparco el coche debajo de un


puente subterráneo que hay cerca de la playa, paro las luces, espero tan solo unos
segundos para comprobar que él no esté cerca, y me dirijo a la arena de la playa
para esconder el maletín. Una vez está en un lugar seguro, decido ir de nuevo al
apartamento para intentarme comunicar con la compañía, solo tengo un numero
de contacto, el de misiones abordadas, y tal parece que la misión se ha abortado,
y yo sin cenar...

El piso está vacío, talvez Turía no tarde en volver para ver si he regresado, cierro
el ordenador, y empiezo a teclear en mi teléfono móvil el numero que aun no he
conseguido aprenderme de memoria, talvez porque solo lo he utilizado una vez,
pero antes de darle a la tecla de llamada, noto como algo frío se me clava en la
nuca.
-Deja eso Segura, ¿qué te crees?, ¿Tom Cruise en Misión Imposible diez?, aunque
por tu poca destreza diría que eres Mr. Bean en Misión Desastrosa cuatro, dime
inmediatamente dónde está el maletín-, cada vez Villa-Turía presiona más su arma
contra mi nuca.
-El maletín está en un lugar seguro-, digo yo sin titubear.
-Dímelo o te mato-, se que es el final, pero este es mi trabajo, solo hay un riesgo,
y ese es el peligro, el maletín solo puede ser entregado al contacto, y estoy seguro
que Turía no es el contacto.
-Si me matas nunca lo sabrás, aunque si no me matas tampoco, así que si eliges
matarme hazlo rápido Turía, y hazlo ya-. Pasan uno, dos, diez, vente, treinta
interminables segundos, y no pasa nada.
76

-Por ultima vez, si no lo dices ahora, te mato, y va en serio, ¿Dónde está el


maletín?-
-Mátame, porque no te lo voy a decir, te lo juro-. Turía aparta su arma de mi
cuello, y se aleja un poco de mí, guarda su pistola y me dice:
-Bien has superado la prueba secreta para pasar al nivel dos, confiaba en ti
Segura, sabia que tratarías de escaparte, aunque no te creía tan eficaz, y me has
pillado desprevenido, te felicito, la rapidez con que has actuado, constará en tu
informe para el ascenso-, estoy perplejo, y apenas entiendo y comprendo lo que
me está diciendo Turía- a partir de ahora yo no estarás en el nivel uno entregando
maletines, si no que ascenderás al nivel dos, recibirás los maletines tú, de agentes
del nivel uno, y los entregaras en las centrales internacionales que tenemos por
todo el mundo. Además de que tendrás otro tipo de misiones con otros agentes de
tu mismo nivel, e incluso con agentes de nivel tres. Creo que con lo rápido que
avanzas, en menos de un año ya estarás en el nivel tres, aunque eso lo tiene que
decidir el jefe, pronto lo conocerás. Ahora cobrarás el doble de tu sueldo, y
tendrás el doble de trabajo, y de peligro claro. En el maletín que transportabas
hoy, el que se encuentra en un lugar seguro, eso también lo haré constar en el
informe-, se ríe por primera vez en la noche-, dentro encontraras pasaportes, un
par de tarjetas de crédito con algo de dinero, e instrucciones para tu primera
misión en el nivel dos, pero tranquilo, hasta de aquí tres semanas no tienes el
cometido, tomate unas vacaciones, te lo mereces, y al jefe le gusta que los que
ascendéis os toméis unos días de descanso.
-Estoy perplejo Turía-, es lo único que se me ocurre decirle.
-Llámame Santiago, nos veremos a menudo Javier, imagino que estas inquieto, y
que te cuesta asimilar todo esto, por eso, vete unos días a la playa, a la montaña,
en algún lugar que estés tranquilo-.
-Pensaba que solo podíamos utilizar los nombres en clave, los nombres Villa-. Le
digo yo convencido.
-Para todo el mundo eres Villa-Segura, y yo Villa-Turía, para ti soy Santiago,
aunque realmente no me llamo así, pero claro, tu tampoco te llamas Javier-,
vuelve a reírse, y yo con él, por primera vez en la noche también.
-¿Qué hay en los maletines Santiago?-
-Es alto secreto. Sólo lo sabemos el jefe, y los cuatro agentes comandantes, yo
soy uno de ellos, además de su mano derecha, y su guarda espaldas, y basta de
preguntas, tengo que irme ya, tengo otras misiones que resolver-, se despide
dándome la mano.
-¿Cuándo volveremos a vernos Santiago?-
-Pronto Javier, muy pronto-. Turía se va, y yo me voy con el coche hasta la playa,
desentierro el maletín, y me acerco a la orilla del mar, la tramontana acaricia mi
cara, mis manos tocan la fina arena, y mis oídos solo escuchan las olas del mar,
cierro los ojos y solo veo la sonrisa de Santiago, ¿Cuándo volveremos a vernos?
Pronto, muy pronto.
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Esto es real...

Estaba durmiendo cuando escuche la voz de una niña...

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Era el 19 de Abril a las 11 de la noche estaba viendo TV y me empieza a dar


sueño.

Estoy a punto de quedarme dormido cuando escucho la voz de una pequeña niña
que me dice "en el baño", "en el baño" pero el sueño era tal que no hice caso y me
quede dormido.

Pero aqui viene lo peor. Me despierta la voz de varias niñas que me dicen: "en el
cajon", "en el cajon","ahí está el cuchillo".

Ahí si que me asuste pero me volvi a dormir. En el sueño que tuve vi a una niña
vestida de blanco, con una cara pálida pero era aproximadamente de 8 ó 9 años
de edad. Me dice: "aqui en el baño", "en el cajon". En eso veo que vienen más
niñas y en coro dicen:"ahí está el cuchillo" en eso la cara de la pálida niña queda
desfigurada y desaparece inmediatamente.

Este sueño es real solamente se los cuento por que quiero compartir esta
experiencia con ustedes.

Pienso que esa niña fue asesinada tal como lo describe con un cuchillo, en el baño.

Hasta el momento no he vuelto a escuchar su voz ni sueños parecidos.

Anonimo

La oscuridad

Tras ver una película de terror un miedo atroz se despierta al apagar la luz.

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Como siempre, Julia sólo pulsó el botón de parada del vídeo cuando
desaparecieron los últimos títulos de crédito de la película y la niebla se apoderó
78

de la pantalla. Una vaga inquietud comenzó a apoderarse de ella. No tendría que


haber visto una película de terror a horas tan tardías. Eran más de las doce y no le
quedaba más remedio que acostarse y apagar las luces. Estaba sola en casa, a
excepción de su hijo pequeño, que dormía plácidamente en la pequeña cama de su
habitación. Su marido tenía turno de noche en la fábrica y no volvería hasta las
siete de la mañana. Se había sentido aburrida y había puesto la película, una
historia de muertos vivientes que la había impresionado más de lo que ella
pensaba. La película duró más de la cuenta y ahora ella no tenía más remedio que
apagar las luces y acostarse sola; tenía que levantarse temprano para ir a
trabajar, iba a ser un día muy atareado, y no podía demorar más tiempo el
momento de apretar el interruptor. Miró el reloj y la cama vacía e intentó borrar
de su mente el oscuro temor de siempre a la oscuridad, a dormir sola, al espacio
vacío debajo de su cama, a los armarios que, a esas horas de la noche, parecían
ominosos y amenazadores. Uno de ellos tenía una puerta levemente abierta. La
cerró del todo. Esa rendija de oscuridad siempre la había asustado, le parecía que,
de repente, la rendija comenzaría a ampliarse, provocada por una mano invisible
que empujaba la puerta. Notó como su pulso se estaba acelerando. No tenía que
haber visto esa película. Lo que le había parecido entretenido a las diez de la
noche, cuando podía oír las animadas conversaciones de los vecinos que le
llegaban por la ventana entreabierta, ahora le parecía terrorífico. El silencio se
extendía por todo el edificio y ella casi podía notarlo como un zumbido sordo y
constante en sus oídos. Por fin, decidió irse a dormir y desterrar de su mente
todos esos absurdos temores. No obstante, no pudo evitar cumplir con su
inevitable ritual. Antes de apagar las luces miró debajo de la cama. Como siempre,
nada. Nunca había encontrado nada que la pudiera intranquilizar, pero jamás,
desde su infancia, había dejado de echar un vistazo. Aunque su marido se reía de
sus miedos y, al principio, había intentado desterrar esa manía, con el tiempo la
había aceptado como una pequeña excentricidad y, salvo alguna broma ocasional
al respecto, la había dejado por imposible.

Después, lo de siempre. Se dirigió hacia el interruptor de la luz, lo apagó y,


corriendo, se quitó las zapatillas y se metió en la cama, tapándose a continuación
la cabeza y sintiendo su corazón latir algo más rápido de lo acostumbrado. La
oscuridad la aterrorizaba. Intentó concentrarse en pensamientos alegres, su
marido besándola por la mañana cuando llegara, su hijo de un año y medio
despertando y buscándola; pero era imposible. Cuando dormía sola, antes de que
el sueño se apoderase de ella, solamente miedos oscuros e ideas terroríficas
venían a su mente. Solamente podía pensar en manos que la cogerían por los
tobillos desde debajo de la cama, en la puerta del armario abriéndose con un
crujido siniestro para dar paso a un ser de pesadilla... Sus manos atenazaban el
borde de las mantas, rogaba que el sueño le sobreviniese pronto y despertar,
como siempre, en la habitación bañada de luz.

Supuso que había pasado una media hora cuando comenzó a invadirla aquella
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agradable laxitud, la flojedad en sus miembros y su mente que ella siempre


identificaba con la llegada del sueño salvador. Pero algo hizo que esa sensación
desapareciese bruscamente. Oyó un ruido debajo de la cama. Su corazón comenzó
a latir cada vez más deprisa, su boca se abrió, pero no pudo gritar. Pensó en un
ratón, algún pequeño animal que reptaba por el suelo y que desaparecería en
cualquier momento. Se aferró a esa idea con desesperación, para darse cuenta
con un infinito de que aquel ruido no podía causarlo ningún vulgar ratoncillo. Eran
unos siniestros crujidos, seguidos de una espantosa caricatura de respiración, algo
así como el ruido que emite un asmático en una crisis, un espantoso y cavernoso
gorgoteo. La mente de Julia comenzó a escapar hacia las regiones oscuras de la
locura y el espanto infinitos. Aquello estaba reptando debajo de su cama,
moviéndose siniestramente en la oscuridad, y aquel sonido de respiración parecía
casi humano. En cualquier momento una oscura garra surgiría de debajo de su
cama y atraparía su mano agarrotada por el terror, y algo monstruoso caería
sobre ella. ¡Ahora, ahora, ahora! Esta palabra se repitió en su cabeza cada vez
más deprisa, mientras Julia esperaba el momento fatídico, mientras su corazón
latía desbocado, amenazando con estallar. ¡Ahora, ahora, ahora...!

El marido de Julia nunca logró olvidar lo que vio en su dormitorio cuando volvió de
trabajar. Sus infrahumanos gritos de horror despertaron a todo el vecindario.
Seguía gritando enloquecido cuando los vecinos, tras forzar la puerta de su piso, lo
encontraron. Su mujer yacía boca arriba en la cama, los ojos espantosamente
abiertos, las manos contraídas y agarrotadas aferrando el borde de las sábanas.
Muerta. Muerta de miedo. Pero no menos horroroso fue lo que encontraron debajo
de la cama. Un pequeño cuerpo asfixiado que, gateando, había ido a enredarse en
unos plásticos, muriendo asfixiado tras una horrible agonía. ¡Su hijo pequeño,
muriendo ahogado bajo la cama de su madre que moría de terror!

OUI-JÂ

Tengo 15 años y en toda mi vida,no he conocido a mi [Link] cúal quiero comunicarme y


hablar con ella por desgracia nunca supe nada de ella ni mi padre me dijo [Link]
sueño,hablar con mi madre ahora con el msistema de la Ouija espero que oiga mi llamada

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Tengo 15 años y nunca llegué a conocer a mi difunta madre la cual


supuestamente murió unos días después de que yo naciera. Ni mi padre ni ningún
familiar quería hablarme de ella, algo que me hacia sospechar...

Una noche de navidad había venido mucha gente a una cena a mi casa y mí amiga
Roxane la cual era la única persona de mi edad. Decidimos trastear el sótano que
estaba lleno de papeleos en cajas, armarios por los suelos...No encontramos nada
80

interesante pero al quitar varias cajas apiladas una encima d otras descubrimos
una caja fuerte con la llave puesta. La abrimos y encontramos un certificado de
testamento, ¡¡Era de mi madre!! Leíamos que murió al darme luz y que en su
testamento ponía "Mi alma siempre vagará por mi casa sea para
mal".Escalofriados ambos dejamos eso allí y subimos al comedor.

Pasaron de aquello creo 3 años que una noche de invierno llamé a mis amigos,
lástima de Roxane que no podía venir por que tenía fiebre y no podía ir a verla
ó_ò. Éramos 4: Yo, Kevin y mis amigos Dani, Juan y Raditz. Decidimos pasar una
noche de miedo así que decidimos hace runa Ouija para ver si podíamos
comunicarnos con mi madre ya que según su testamento "su alma siempre
vagará" pero lo más escalofriante es "para mal" ¿realmente mi madre era una
persona malvada?

Empezamos poniendo el vaso de cristal en el tablero, el médium que era Dani, no


notaba nada extraño y al cabo de 2 minutos echamos a reír. Pasaron 20 minutos y
no ocurría nada de nada y Dani quiso bajar a por un Cuba Libre en la despensa de
la cocina (que por cierto la ouija la hacíamos en la buhardilla).Pasaron 10 minutos
desde que Dani bajó a por el Cubata y no volvía...

Juan : "Este quiero pegarnos un susto o algo _"


Raditz : "si es así tiene la gracia en el c***"
Kevin : "bueno yo de toas maneras tengo sed así que bajemos a coger algo y de
paso ver a Dani a ver que hace"

Los 3 bajaron temblando en la oscuridad para llegar al 1º piso ya que hasta ahí no
había fuente de luz, encendimos las luces y bajamos corriendo a la cocina pero de
repente se fundieron los plomos, la oscuridad reinaba y el miedo era cada vez
mayor, constaté que había algo rojo en el suelo y pensé que Dani habrá tirado
Coca-Cola en el suelo. De golpe la luz volvió y delante nuestra vimos a Dani
ahorcado en medio de la cocina chorreando de sangre. Los gritos se oyeron por
toda la casa...

Raditz: ¡¡Joder joder!! Yo me voy de aquíiiiiiiiii !!!!!!!!!!!!

Raditz fue corriendo hacia la salida y para nuestra sorpresa la puerta estaba llena
de candados y justo en aquel momento se fundieron otra vez los plomos,
sobresaltado, Raditz, se fue corriendo hacia el salón para intentar saltar por la
ventana pero en ese momento vimos Juan y yo que estamos al exterior del salón
como una mujer azul con ojos blancos iba por el techo y se deslizaba hacia abajo (
la mujer es como la de la Maldición ) cogió por las piernas a Raditz y veíamos
como se lo "comía" y quedaba calcinado se veían órganos vitales y todo.

Despavoridos, ambos subimos corriendo hacia la buhardilla, para mi sorpresa


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vimos en la puerta de la guardilla "MORIRÉIS" en sangre...Grité pero para mi


sorpresa Juan ya no estaba, volvieron los plomos y vi en la escalera un rastro de
sangre que bajaba hacia abajo....Corrí a ver y veía como se dirigía hacía el sótano,
la arrastrada de sangre continuaba a lo largo de la escalera que llevaba al sótano.
Quise ir a ver que pasaba así que entré y justo detrás de mí se cerró la puerta. En
la oscuridad me entró el pánico, todo silencioso hasta que se oía...PAM - PAM -
PAM - PAM........Subía por las escaleras...

BY NIVEK

Debajo de la cama

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Esto sucedió un 21 de octubre.

Unas niñas, simplemente querían festejar Halloween en la casa de una de ellas.


Pero lo que ellas creían como un festejo, era realmente una pesadilla.

Cuando Julia, Romina, Florencia y Natalia llegaron a la casa de Mónica, lo primero


que hicieron, fue ponerse a jugar a un juego de mesa. Luego, llego la madre de
Mónica, a servir la comida. Cuando ya estaban satisfechas, subieron al pequeño
cuarto de Mónica, y miraron películas de muertos vivientes, etc. Estas películas, a
las niñas no las asustaron. Ellas no se asustaban fácilmente. Y por eso, habían
decidido hacer esa "celebración", aunque ellas no sabían lo que significaba.

Al terminar las películas, apagaron las luces, y Mónica, quería oír historias
fantasmagóricas que cuente alguna de sus amigas. Cuando Julia estaba a punto de
contar una historia, Natalia se opuso. Ella tenia miedo.
Entonces, prendieron la luz.

Julia, muy enfurecida con Natalia, porque impidió que contara su relato, apago la
luz nuevamente, y Natalia y Julia se pusieron a discutir. Mientras Mónica trataba
de calmarlas, Florencia y Romina, solo observaban.

Al final de todo, se pusieron de acuerdo, y apagaron la luz.


Todas estaban calladas.

Romina, Julia y Florencia, estaban acostadas en la cama de Mónica, mientras


Natalia y Mónica estaban acostadas en una frazada que habían tirado en el suelo.
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Estaban tranquilas. Cuando de repente, escuchan un fuerte grito que provenía


debajo de la cama de Mónica!
Florencia, procedió a encender la luz.

Se dieron cuenta, de que Julia, no estaba mas sobre la cama. Era ella la que
estaba abajo de la cama.

Romina procede a mirar hacia abajo. La ven a Julia. Con cara de susto. Y sin
hablar, y con el pulso rápido, sale de ahí abajo.

Las chicas no entendían nada.

Muy preocupadas por la situación, deciden ir al baño, a tranquilizar a Julia


mojándole la cara con un poco de agua fría. Cuando están por abrir la puerta, Julia
grita ! No ! No ! Por favor, no habrán la puerta ! Mónica pregunta -¿Porqué?! Me
esta buscando !-dice Julia. Pero, quien te esta buscando? le dicen sus amigas !
El,...el.!

Todas las chicas, entraron en calor. Empezaron a sudar. Su corazón latía cada vez
mas rápido. Hasta que Romina se cansó y abrió la puerta. No había nada.-Ves que
no pasa nada? Interroga Romina a Julia.

Julia quedo callada.

Y avanza hacia el baño con sus compañeras.

Cuando llegan alla, le mojan la cara, y la tranquilizan. Cuando iban a salir del
baño, de nuevo, No ! No ! No habrán la puerta.! La abrieron nuevamente sin
hacerle caso. Y tampoco había nada.

Pasaron nuevamente hacia el cuarto.

Y cerrar la puerta, para que Julia deje de alucinar con cosas, que nunca
sucederían.
Cuando Mónica mira hacia la ventana, ve a una criatura extraña...Fuera de lo
común.
Se queda sorprendida. Y lo primero que hace al ver a esa criatura, es gritar. La
única que escucho ese grito, fue Julia. Pues las demás estaban en el piso de abajo,
en la cocina yendo a buscar algo para comer.

Cuando Julia escucha el grito, le dice que pasa ! Le contesta, esa cosa...que hay
ahí ! Y con los ojos bien abiertos y con la cara pálida, mira hacia la ventana. Ella lo
ve. Grita junto a su compañera.
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Las chicas escucharon el grito. Subieron rápidamente, y las encontraron bajo la


cama, pálidas y con los ojos rojos.

Romina, Natalia y Florencia, empezaron a creer que las chicas estaban locas.
Las sacaron de abajo de la cama, y les empezaron a hablar.

-Que les pasa ?!-Porque están así?!-Porque se van abajo de la cama?!


-El nos impulsa hacia abajo de la cama-dijeron Julia y Mónica.
-Quien es el ?!!
- Él.

Las chicas ya se imaginaban de quien hablaban sus amigas.


Y muy asustadas, se dirigieron hacia el dormitorio de los padres de Mónica, y les
contaron la historia.

Mientras estaban yendo hacia el dormitorio de los padres, Florencia, se pregunta, -


No se despertaron los padres de Mónica al escuchar todos estos gritos? A las
chicas les pareció extraño. Y se dirigieron mas rápidamente hacia el dormitorio.

Al llegar, se dieron cuenta, de que los padres no estaban durmiendo en la cama.


Y automáticamente, Julia y Mónica, se miraron a los ojos, y se fueron corriendo
hacia la puerta, tratando de abrirla, y poderse ir.

Pero sus amigas las alcanzaron. Y las chicas, no podían hablar...Ellas estaban
paralizadas.
Y poco a poco, les pudieron decir solo 3 palabras ... "ABAJO DE LA CAMA".
Las chicas se dirigieron rápidamente hacia la cama de los padres, y se agacharon
para mirar.

Los padres estaban muertos, y desfigurados, bajo la cama.


Estaban las sábanas manchadas de sangre. Cuando vieron eso, vieron también,
ver salir de abajo de la cama, una especie de criatura extraña, que se dirigía hacia
el cuarto de Mónica.

Romina la quería seguir. Pero Florencia la paró. Y le dijo que no lo haga.


Las tres chicas (Romina, Florencia y Natalia) se fueron a hablar con Julia y Mónica,
y cuando fueron hacia donde estaban hace un instante, se dan cuenta de que ya
no están ahí.
Romina fue corriendo hacia el dormitorio de Mónica.

Y las ve a las dos, caminando lentamente hacia la cama.

Ella ve, que se agachan, y se meten ahí abajo.


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Ve a esa criatura, que se esta por meter abajo de la cama junto a ella. Y Romina
pegó un grito.-Chicas! Chicas ! Vengan rápido! y al oir eso, el ser extraño, la mira
a Romina, y se aproxima hacia [Link] sale corriendo.

A la mitad del camino, Romina para de correr. Se da la media vuelta, y se


aproxima hacia el dormitorio de Mónica. Hacia la cama.

Ella se mete abajo de la cama junto a sus dos compañeras. No sabia lo que hacia.
Habí algo que la impulsaba a meterse ahí. No lo hacia voluntariamente.

Cuando Julia, Mónica y Romina, estaban bajo la cama, la criatura se aproxima


hacia ellas. Las desfigura. Igual que a los padres de una de ellas. Les saca los
ojos.

Natalia y Florencia, subieron rápidamente hacia el cuarto.

Cuando vieron eso, solo gritaron, y no pararon de hacerlo, hasta que un vecino las
escuchó, forjo la cerradura, y logro entrar a la casa.

Natalia y Florencia, están en un psiquiátrico internadas...Mirando noticias en la


televisión, y leyendo el periódico.

Un mes después de lo ocurrido, muere el hombre que les salvo la vida a las dos
niñas. No se sabe como, lo único que se sabe, es que murió debajo de la cama.

El Cuadro

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¡¡NO!!

Pegó un salto, su respiración era rápida y entrecortada. Miró alrededor y sintió un


enorme alivio… sólo había sido una pesadilla. La misma que había tenido durante
tres noches seguidas. Pero que, por alguna extraña razón, le resultaba vagamente
familiar. Volvió a recostarse en la cama con la mirada perdida en el vacío,
mientras, su mente empezaba a asimilar lo que había soñado.
De repente se dio cuenta, había tenido ese sueño antes, hace mucho tiempo,
cuando era sólo una niña. Cerró los ojos para intentar recordar, pero su mente
daba vagos rodeos que terminaban por hacer desaparecer los pocos resquicios que
quedaban del horrible sueño. Sólo conseguía recordar una cosa, lo que le había
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hecho despertar, lo que la atemorizaba de aquel modo en sus noches de infancia,


lo que la había arrancado aquel grito de terror: el cuadro.

Todos tenemos sueños recurrentes que se repiten a lo largo de nuestras noches,


pero aquella pesadilla había desaparecido de su memoria con el paso de los años
hasta ese momento.
¿Qué la había echo volver después de tanto tiempo? ¿Por qué soñaba con aquel
cuadro? ¿Y qué era lo que le había en el que la causaba semejante terror? Estas
preguntas se repetían una y otra vez en su cabeza pero no hallaba respuesta.

―Bueno, es sólo una pesadilla, nada más. ―No le des más importancia, los sueños
nunca tienen sentido‖ se dijo. Dio media vuelta e intentó pensar en otra cosa para
olvidar el asunto (como hacía con todo lo que no le gustaba recordar). Por fin
consiguió dormirse, esta vez no hubo pesadilla, tampoco hubo sueño alguno.

El día pasó rápido y agitado, apenas había tenido un respiro, pero por fin llegó a la
soledad de su casa, se tumbo en el sofá y cerró los ojos para descansar un poco.
En aquel momento el recuerdo de la pesadilla volvió a aparecer. La había olvidado
por completo, pero ahora estaba otra vez asustada, no quería dormir, sabía que si
lo hacía volvería a soñar lo que las noches pasadas, así que, pese a l cansancio,
encendió el ordenador. Deambuló sin rumbo por la Red evitando pensar en ello.
Pero en el fondo sentía una enorme curiosidad por descubrir el significado de la
pesadilla. En un momento se vio a si misma buscando respuestas:

¿Por qué se sufren pesadillas?

-un estado emocional débil,


-un recuerdo - consciente o subconsciente - de un acontecimiento traumático.
-un factor externo (por ejemplo, el ruido que hace la calefacción o aire
acondicionado al apagarse todas las noches) del que las personas no son
conscientes pero que detecta su cerebro, produciendo un cambio brusco en su
sueño.
-una personalidad caracterizada por ansiedad, inseguridad o nerviosismo.

¿Cuándo se suelen tener pesadillas?

Normalmente, durante la noche, entramos en dos estados distintos de sueño. El


primer estado es conocido como "SWS" (sueño con ondas lentas) y, después de
unos 90 minutos, normalmente entramos en la segunda fase llamada REM (sueño
con movimientos rápidos de los ojos). Durante el resto de la noche, alternamos
entre estos dos estados. La mayoría de pesadillas ocurren durante la fase REM.
Solo un 4% de pesadillas ocurren durante la fase SWS y son conocidas como
"terrores nocturnos".
Las personas no suelen recordar el contenido de estas pesadillas. Tal vez se
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despiertan sudando o gritando, y sin embargo son incapaces de saber qué es lo


que han soñado.

Vaya había dado en el clavo. O casi, ella había tenido esa pesadilla también de
niña, así que su significado debería ser otro… ¿Cómo podría controlarla? siguió
buscando.

Como controlar las pesadillas recurrentes:


-Evitar el consumo de alcohol antes de dormir.
No bebo. Descarado.
-Evitar el consumo de estimulantes antes de dormir. El café, té, un refresco
energético... pueden actuar sobre su metabolismo e incrementar su nerviosismo y
ansiedad, haciéndole más vulnerable ante la posibilidad de sufrir una pesadilla.
El zumo de naranja no entra en la descripción. Descartado.
-Si duerme en una casa donde se escuchan ruidos, bien por el sistema eléctrico de
la casa, bien por ruidos del exterior, póngase unos tapones en los oídos para
comprobar si estos ruidos provocan un cambio brusco en el estado de sueño que
le lleva a sufrir pesadillas.
Siempre usaba tapones si no ni siquiera dormiría. Descartado.
-Intentar escribir toda su pesadilla sobre papel, luego leerlo en voz alta a otra
persona y luego romper el papel en pedacitos y tíralo. Tal vez tenga un efecto
terapéutico que llegue a su subconsciente.
No recordaba casi nada del sueño y tampoco tenia a quien contárselo. Descartado.
-Probar la técnica "Lucid Dreaming" (sueños lucidos), promovido sobre todo por el
experto en sueños Dr. Keath Hearne.
Este experto dice que hay que enseñar a las víctimas de pesadillas cómo lograr
convertir a su pesadilla en un sueño lucido, es decir un sueño en el que la persona
se da cuenta de que su sueño es precisamente esto, algo irreal y por tanto no
debe asustarse. El siguiente paso es controlar los acontecimientos desde el propio
sueño, como si fuese el director de una película.

Vaya esto suena bien, siguió leyendo…

"comprobación de la realidad"
Hay varios métodos de inducir los sueños lúcidos. El primer pasó…
Haciendo la siesta es una manera con la que puedes aumentar gradualmente tus
oportunidades de tener sueños lúcidos. Tienes que dormir bastante en la siesta
para entrar en REM.
Si tu siesta es de 90 minutos a 2 horas tendrás suficientes sueños y una
probabilidad más alta de tener un sueño lúcido que en los sueños que tienes
durante el sueño de una noche normal. Enfoca tu intención en reconocer que tú
sueñas cuando te duermes durante la siesta…

Se empapó de cada frase, cada truco, ya tenia la solución solo quedaba ponerla en
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practica a ver si surtía efecto…

Había pasado toda la noche en vela, ya era la hora de ir a trabajar, estaba


agotada pero no importaba, esa misma tarde descubriría la verdad sobre su
pesadilla. Simplemente tenía que dormir la siesta.
Las horas pasaron largas y pesadas, más aún que en días normales. Pidió la tarde
libre y se marchó a casa. Estaba nerviosa y asustada, ¿lo conseguiría? Nunca lo
había hecho antes pero estaba dispuesta a intentarlo. Quería saber que había en
aquel maldito cuadro.
Por fin llegó a casa, comió, se tumbó en el sofá; encendió el televisor y sintonizó el
canal de documentales que tan bien la ayudaba a conciliar el sueño. Cerró los ojos
y concentrándose empezó ha seguir los pasos que había estudiado la noche
anterior, esperó… una vuelta, otra vuelta... nada.
Se levantó del sofá angustiada y se dirigió a la cocina de manera impulsiva, abrió
la puerta…

¡¡DIOS MIO!!

Un enorme pasillo se extendía ante sus ojos ¿estaba soñando? ¡¡lo había
conseguido!! Pero algo no iba bien, aunque era consciente de su estado no
controlaba sus movimientos. Sin poder evitarlo se adentró por el pasillo.
Estaba oscuro salvo por una tenue luz de procedencia desconocida. Las pareces
recubiertas de papel estampado a rayas gruesas en tonos ocres parecían no tener
fin. Sus pasos eran firmes y seguros y el suelo crujía bajo sus pies descalzos.
Seguía caminando en la penumbra, estaba aterrada pero su cuerpo no atendía a
razones parecía como si alguien o algo estuviese tirando de él. Vislumbró una
puerta a lo lejos ¿era allí hacia donde se dirigía? Se paró frente a ella, la madera
era vieja y estaba carcomida, daba la sensación de que si la tocaba se rompería en
mil pedazos. Una de sus manos agarro el picaporte y lo giró. El corazón le latía
violentamente, parecía que le iba a estallar. La puerta se abrió con un chasquido y
ante ella apareció una sala tan oscura como el pasillo. Atravesó el umbral y siguió
caminando sin remedio, mientras sus ojos se adaptaban a la oscuridad recorría
palmo a palmo la habitación, estaba completamente vacía, sólo se escuchaba el
eco de sus pisadas.

Allí en el centro de aquella horrible estancia su cuerpo se detuvo, levantó la


mirada y frente a sus ojos apareció el cuadro.
Era grande, con el marco dorado desgastado por el tiempo, daba la impresión de
llevar ahí colgado más de 100 años. Una silueta rodeada de oscuridad se adivinaba
en su inferior, no podía distinguirla a esa distancia, seguía estando demasiado
lejos. El corazón se le salía del pecho, el miedo se apoderaba de ella, la respiración
se le aceleraba por momentos, no quería seguir allí, quería salir pero su cuerpo
era inerte, no podía moverse. Sus ojos no se apartaban del cuadro.
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Repentinamente la habitación comenzó a girar de manera frenética, las paredes se


movían, parecían encoger por momentos. Quería correr pero sus piernas no
obedecían, como si las hubieran clavado al piso. Estaba mareada y sentía nauseas.
Lágrimas de angustia brotaban de sus ojos y le nublaban la visión. Perdió las
pocas fuerzas que tenía y cayó al suelo. Allí tirada siguió llorando y gritando en su
interior, ―¡Que pare por favor! ¡Quiero salir de aquí!... ¡Que pare!‖

De repente la habitación dejó de moverse y para su sorpresa sentía su cuerpo de


nuevo, podía controlar sus movimientos ¡podía escapar! Se levantó a duras penas
en medio de la oscuridad que la envolvía, estaba desorientada y no le quedaban
fuerzas. Entonces se dio cuenta de que el cuadro estaba a solo unos pocos
centímetros de distancia. Se le cortó la respiración, no quería mirar sólo quería
escapar de aquel horrible lugar. Dio media vuelta para salir de allí, pero algo se lo
impedía de nuevo, esta vez no era una fuerza extraña... era ella misma.
La curiosidad había sembrado una semilla en su interior que había crecido hasta
llegar a cada rincón de su cuerpo. Ahora lo tenía tan cerca, sólo tenía que girar el
cuello levemente. Un pequeño gesto y todo acabaría, sus obsesiones, sus dudas,
su pesadilla…

Secó sus lágrimas y cerró fuertemente los puños. Giró lentamente la cabeza
mientras el tiempo parecían detenerse. Levantó su mirada…
Un escalofrío recorrió su cuerpo, la sangre se heló en sus venas. El cuadro le
devolvía su reflejo como si de un espejo se tratase. Su mirada chocó consigo
misma y su cordura se perdía en el último de sus latidos...
Alli vio su único miedo, alli vio su propia muerte.

sueños.... o realidad

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Me gustaba quedarme solo en mi casa y este fin de semana mis padres se irían de
viaje con unos amigos a Bariloche. El típico viaje que realizan todos los años, en la
misma época y al mismo lugar. Cosas rutinarias, como hacen la mayoría de los
padres de familia. Y, como todos los años, no podía falta el típico planteo de mi
mamá.
-Pero dale, ¿qué vas a hacer durante estos días acá solo?
-No mamá, sabés que prefiero quedarme acá. No discutamos como todos los años.
Que la pasen bien y nos vemos a la vuelta.
-Cuidate, por favor. No le abras la puerta a nadie.
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Desde que tengo uso de razón me repetían una y otra vez el famoso ―No le abras
a nadie‖ como si fuera un nene, y ya habían pasado varios años. Con veintiún a
cuestas sentía que mi vida recién comenzaba, veía las cosas con otra visión, con
otra madurez pero no sólo porque los años transcurrían, sino porque me daba
cuenta de que todo lo que estaba siendo testigo era único y difícilmente lo podría
repetir dentro de un tiempo. Y tenía pensado aprovechar los días libres para
escribir un poco, ya que sin gente alrededor me concentraba mucho más, como si
fuera todo un escritor de novelas.
La tormenta se estaba formando de a poco a lo lejos, con unos colores bastante
raros: un violeta oscuro, junto con azul y demás. Ya habían anunciado por la radio
una alerta meteorológica para la tarde, y recién eran las 11 de la mañana. Parece
que se adelantaría un poco...
Ni bien empecé a escribir el cielo comenzó a llorar de una manera bastante
trágica. No me molestaba porque de una forma me ayudaba a adentrarme en la
historia y la inspiración me fluía.
Sentía que las letras se escribían solas. Nunca me había pasado esto: las ideas
estaban en el aire y yo podía agarrarlas todas juntas e introducirlas en mi relato.
Los truenos me daban algunos sustos, y de vez en cuando tenía que detenerme
porque me agitaba bastante. Los problemas de asmatismo erradicaban en mi
desde hacía diez años y en diferentes situaciones me sobrepasaba y tenía que
tranquilizarme, sentir que todo estaba controlado para no alterarme.
Habían pasado las 15 y el sueño comenzó a acariciarme por la espalda, queriendo
llevarme a algún lado. Yo me negaba y seguía escribiendo, aunque con menos
facilidad que antes.
Comencé a oír ruidos en la puerta de abajo, como si alguien estuviera tocando,
pero de una manera muy brusca, con fuerza y violencia. A diferencia de lo que
ocurre en las películas de terror o suspenso, yo no decidí bajar. Todo podría ser un
producto de mi imaginación, o no.
La puerta de mi habitación se abrió y lo primero que me vino a la cabeza fue
colgarme de la ventana. Si entraba al armario era muy evidente, lo mismo si me
metía debajo de la cama. Las voces en mi cabeza se hacían presentes una vez
más (como en toda situación en la que me agitaba de más) y me obligaban a
soltarme de la ventana.
Los pasos eran lentos, y una risa macabra y muy chillona concurría y se disipaba
en toda la habitación. No podía siquiera asomarme porque suponía que me vería.
De repente escucho algo.
-Se dónde estas.
Los escalofríos me estaban carcomiendo y las manos comenzaron a temblarme. Su
respiración conmocionada se acercaba y la sentía al lado mío. Pude ver su cara
asomándose a la ventana y en ese momento me solté.
Consciente me desperté y tuve esa extraña sensación de que todo lo que
supuestamente había soñado estaba ocurriendo cinco minutos atrás. Cuando
levanté la mirada hacia la computadora había escritas dos palabras: Toc Toc. La
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puerta comenzó a sonar....

Turno de noche

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Odio el turno de noche. De verdad que lo odio. Sobre todo desde que me
trasladaron allí, aunque algunos digan que tuve suerte.

Los pacientes que tengo a mi cargo no se quejan demasiado, o sea, nada.


Son muy tranquilos. ¿Será porque están muertos?

Aquí en el depósito casi nunca pasa nada interesante, solo tengo que recibir al
fiambre, lo siento, cadáver, apuntar la hora de entrada y meterlo en el frigorífico.
La verdad es que esa tarea puede ser perfectamente realizada por una persona,
pero claro, a alguno de los de arriba se le ocurrió que todavía había algunos
parientes sin trabajo, no se si me entendéis, así que decidieron ponerme un
compañero. Para el caso, compañera.

No miento si digo que tuve suerte, porque la chica era muy guapa, y estaba de
muy buen ver. ¿Para que describirla si ya os la estaréis imaginando? Además era
eficiente y simpática. Si señor, todo un portento. Laura se llamaba.

Los primeros días fueron difíciles sobre todo para ella, que era una recién salida de
la facultad, y la verdad no es que estuviese muy acostumbrada a ver muertos de
tanta variedad. ¿Sabéis que en las facultades de medicina solo tienen un cuerpo?
Lo que pasa es que como sufre tantas operaciones al cabo del día, al siguiente
parece otra persona. Pretendo ser gracioso.

La cuestión es que ella no lo llevaba bien y poco a poco empezó a cambiar. Me


decía que no podía dormir, y que apenas descansaba durante el día. Decía que
cada vez que cerraba los ojos veía sus ojos. ¿Los de quien? Los de los muertos. Si,
así como suena, los de los muertos. Ojos vidriosos carentes de vida que la
vigilaban a todas las horas, pero sobre todo cuando cerraba los ojos.

Yo intente ayudarla, mas no lo conseguí, porque un día me vino con que un


cadáver le había hablado. Era de noche y yo intentaba leer un libraco intragable
que un amigo mío me había aconsejado. Para que te fíes de ellos.
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La jornada había sido tranquila, y solo habían ingresado dos cuerpos, eso si, uno
de ellos no queráis saber su estado. Un accidente de coche debido al alcohol y a la
juerga nocturna.

Creo incluso que le faltaban algunos trozos. Su cabeza se había estampado contra
el volante y le había volado la tapa de los sesos. De la misma presión su ojo
izquierdo había saltado y sabe dios por donde andaría. Y esa fue la causa. A punto
estaba de dar una cabezada leyendo uno de esos capítulos, cuando escuché un
grito sobrenatural.

Bueno, eso lo pensé yo porque en medio de ese silencio, un grito enorme, ya me


diréis. Casi me lo hago encima, porque acto seguido un portazo en la sala donde
yo me encontraba y Laura entrando con cara de poseída. Cuando conseguí
recobrarme, intente tranquilizarla, cosa difícil, pues a mi me había puesto de los
nervios, e intente que me dijera lo que le había sucedido.

Ella solo respondió,"Me ha preguntado que donde estaba su ojo." ¿Como? "Se ha
levantado y me ha preguntado que donde estaba su ojo" Un escalofrió me recorrió
la espina dorsal. Por un momento me imagine esa masa de carne deforme
levantándose de la mesa de autopsias, preguntando por su ojo. Absurdo. Llame al
jefe de personal, y le conté que a Laura le dio una crisis de ansiedad y bla bla...
para que se fuese a casa a lo que accedió.

Pero parecía que el destino quería gastarle una broma muy macabra a Laura,
porque a la noche siguiente, debido a un fallo en no se qué papeleo el cuerpo del
desfigurado tuvo que quedarse una noche mas en el depósito. Laura parecía mas
tranquila, aunque yo intente que no estuviera sola y sobre todo, que no viese el
cuerpo.

De vez en cuando pienso que hay alguien o algo que mueve unos invisibles hilos,
para que ocurran ciertos acontecimientos. A la mitad de la madrugada me
sobresaltó un ruido. Sin darme cuenta me había quedado traspuesto por culpa del
maldito libro y ese sonido me sacó del trance. Sonaba como un chirrido. Llamé a
mi compañera. No contestó. Insistí. Ruido de cristales rotos. Gritos de mujer. Corrí
como alma que lleva el diablo hacia la Zona frigorífica, mas el camino se me hizo
eterno, como en un mal sueño en el que te persiguen criaturas espantosas y tus
pies pesan una tonelada.

La puerta metálica del almacén estaba cerrada, y al abrirla algo la atrancó.


Empujé con fuerza una, dos y...tres. Al abrirse violentamente, entré cegado por la
adrenalina, resbalando cayendo al suelo golpeándome fuertemente la cabeza.
Cuando recobré el conocimiento, lo primero que vi fue una estantería volcada en el
suelo con todo el material esparcido y destrozado por el suelo. Bien ya sabemos la
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causa de que estuviese la puerta atrancada, pero el calor y la viscosidad que me


envolvía me hizo sentir como si careciera de gravedad. Dios mío, que no sea rojo.
Lo es. Aterrorizado, caí en la cuenta de que estaba tumbado sobre abundante
liquido rojo. Sangre. Pero al girar la cabeza fue lo que provocó en mí que el mundo
se me hundiera bajo mi cuerpo, dejándome en un estado de shock, que
lamentablemente no me dejo inconsciente, y pude distinguir perfectamente lo que
tenía ante mí.

Unos ojos desorbitados que se habían vuelto tanto hacia arriba que, que solo
quedaba visible lo blanco. La mandíbula estaba tan abierta por el terror que se
había desencajado. Su piel estaba tan blanca que se podían ver a través de ella los
violáceos capilares sanguíneos. Salté intentando ponerme de pie, pero me caí
sentado al fondo de la habitación donde vislumbre todo el cuadro. Laura estaba
tendida de costado, si bajo esa máscara de horrible terror, se encontraba la que
en su día fue Laura.

La habitación tenía el suelo lleno de sangre. Sangre que había manado de su


cuello. Dios su cuello. Si se podía llamar así. Con toda su musculatura, sus arterias
y la faringe a la vista. Una enorme brecha le había cercenado de una oreja, a la
otra, pero no un corte limpio, sino espantosamente dibujado. Todas las sábanas
de los cuerpos de su alrededor estaban teñidas de ocre dándole al espectáculo un
toque del mismísimo infierno. En su mano, vi la causa de toda la tragedia. El
cuello roto de una botella de suero. Dios, Laura por fin había perdido el juicio y
este fue su final.

Estuve, un par de días sin poder ir a trabajar, pero tuve que reincorporarme de
nuevo. Mi compañero al que relevaba me puso al día, y al ver la lista del almacén
mi corazón dio un vuelco y casi salta por mi garganta. Allí estaba. El accidentado.
El deforme. Por lo visto no habían solucionado el papeleo.

Las horas pasaron lentamente, y una curiosidad mórbida se apoderó de mí. Tenía
que verlo. Por su culpa Laura se suicidó. ¿O no? Así que fui al almacén. Allí entre
el silencio de ultratumba se encontraba la cámara donde se encontraba. Hacía frío.
Los otros cuerpos fueron testigos mudos de mi desfile hasta la pequeña puerta
metálica. Con templanza la abrí poco a poco, y un chirrido de bisagras oxidadas se
escuchó. No se porque, pero tiré demasiado fuerte de la camilla donde se
encontraba el cadáver, y por el golpe el brazo derecho se descubrió un poco,
dejando ver una muy pálida mano. Entonces fue cuando lo vi. Mi capacidad de
razonar luchaba con lo que mis ojos estaban contemplando. En sus fríos dedos,
firmemente clavados en ellos. Cristales. No. Aquello no podía ser cierto. Ella sola
se lo hizo y no otra persona. Ese lugar carece de ventanas y la puerta estaba
cerrada.

Ella se quitó la vida. Pero ¿esa expresión aterradora? ¿Que vio? No, no podía ser.
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Pero algo crujió y esos fríos dedos se clavaron en la carne de mi brazo, helandome
toda la sangre de mi cuerpo, y paralizandome el corazon.

Y ya no recuerdo mas, les juro que es cierto. Por eso odio los turnos de noche.
¿Verdad que usted también los odia, enfermera? ¿Que hace? ¿Por qué me afeita la
cabeza? ¿Me va a doler...?

No seáis muy duros. Es mi primera vez.


El Autor.

El peor sueño de mi vida...

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Hola, lo que voy a contar ahora me pasó cuando tenía 10 años,en una noche de
invierno.

Recuerdo que hacía mucho frío en la habitación donde yo duermo y me disponía a


ver la tele, una hora después de estar viendo la tele me entraron ganas de dormir,
así que apagué la tele.

Tan solo cerrar los ojos y sentí un grito. Tal salto pegué de mi cama que me hice
daño en la nuca jajaja. Bueno, a lo que iba...

Volví a dormir otra vez y por lo que yo deduzco creo que pasó una hora después
de oír ese grito. Empecé a soñar, soñé que me encontraba en una calle muy
oscura, casi solamente se veían luces de la calle. Y comencé a caminar por mi
sueño, caminé y caminé hasta que encontré mi casa, vi que estaba tal y como yo
la conocía.

Entre allí y estaba todo oscuro, no había nada de muebles, objetos... nada, ni
siquiera luz ni agua. Empecé a mirar por todas partes para ver si veía a mi familia,
pero no, lo que vi fue algo que para mi fue aterrador.

Había un payaso sentado en el suelo del salón, de espaldas y en cuanto me


acerqué a tan solo un metro de él(calculo) se levantó rápidamente y se rio de
manera muy \'\'diabólica\'\'. Empecé a correr y a correr, él no se cansaba y
mientras corría me decia:
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¡¡¡TE VOY A MATAR!!!

Ahí es cuando empecé a correr más y más hasta que ya no pude más, y así, sin
mas, el payaso desapareció.

A partir de ahí no se lo que ocurrió por que lo olvidé todo, no tenía saber del
tiempo ni de el día, mes y ni siquiera del año, pero desde luego pasé aunténtico
terror, tan solo pensar que yo corría y corría y un payaso diabólico me perseguía
mientras reía y me decía:

¡¡¡TE VOY A MATAR!!!

Yo solamente tengo sueños raros, algunas premonitorios, ya que uno predijo la


muerte de mi padre, que murio el año pasado(2004).

Bueno, espero que os haya gustado la historia, espero vuestros comentarios...

Espejo y sueño

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Me fui a alojar en la casa de una amiga, y nos quedamos mucho rato navegando
en internet y conversando. Nos dio mucho sueño y decidimos irnos a acostar (la
pieza de mi amiga esta en el 2º piso), la casa se sentía sola y en cada rincón la
helada se hacia presente, el viento frío que entraba acariciaba nuestras pieles,
poniéndonos nerviosas.

Subimos las escaleras lentamente, los pasos retumbaban en la madera hueca. Al


llegar arriba y relajarnos un poco conversamos un poco viendo TV y nos alistamos
para acostarnos. Mi amiga me dijo que yo debía dormir frente a la puerta que da
al pasillo, en el pasillo, frente a la habitación hay un espejo de medio tamaño, el
cual me dio un escalofrío. Le dije a mi amiga que no era bueno dormir frente a un
espejo ya que ellos se combinan con nuestros sueños y muestran el ser que eres
interiormente y los deseos ocultos y terroríficos, ella me dijo que podíamos dormir
con la puerta cerrada y mi alivio fue muy grande.

Conversábamos en su cama individual cuando de repente, un temblor movió la


cama, nos asustamos mucho en el momento pero creímos que solo era un
pequeño sismo, y no nos alertamos. De repente como una brisa helada y muy
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fuerte abrió la puerta de golpe entrando junto con la nada una extraña sensación
que nos invadió, no fuimos lo suficientemente valientes para cerrar la puerta y
quisimos dormir así. Nos calmamos y en una conversación, sin saber porque
voltee a ver el espejo, para mi mala suerte vi en el pasillo una persona vestida con
un traje con capucha negro., no le veía el rostro y creo que tampoco quería verlo
pero de repente fijo su destino hacia mi, vi sus horrendas manos sin gracia y con
aspecto de muertas.

Cuando esa persona llego a la puerta mi amiga ya extrañada por haberme visto
petrificada, vio al ser en la puerta y solo pudo dar un grito, que nos levanto de la
cama. Cuando mi amiga dio el grito el ser de un momento a otro apareció frente a
mi amiga haciéndola callar en un segundo por el miedo, esa, ―sombra" por decirlo
así, dirigió su camino hacia mi y yo la veía venir sin mucho temor, levanto sus
manos muertas" y las acercó a mi, cuando sentí un gran dolor en el pecho...

La sombra introducía su mano sin esfuerzo en mi pecho y tomaba mi corazón. Yo


solo sentía que estaba en un lugar oscuro (no sabía si tenia mis ojos cerrados o
era que la luz no estaba prendida) pero en un instante vi una calida luz
indescriptible que me llamaba y yo quería estar allí con ella. Abrí mis ojos, cuando
la sombra saco su mano de mi cuerpo y vi en sus palmas mi corazón aun latiendo,
sentí que moría pero no sentía dolor, cuando el con una rapidez sorprendente
destruyo mi corazón. La sombra ahora se acercaba a mi amiga y yo debía
detenerla ya que aun me sentía viva a pesar de todo, en un segundo estuvo frente
a mi amiga y ella se tiro al piso lloriqueando para no estar muerta en las manos de
esa sombra. Su mano se acercaba al pecho de mi amiga, no sabía que hacer y sin
pensarlo me tiré en frente de mi amiga, la mano me atravesó, pero puse a salvo a
mi amiga, al sentir su mano atravesándome tuve todo claro, mira la habitación y
en un lado estaba yo tirada, probablemente muerta y mire nuevamente y me vi
frente a mi amiga, yo debía matar a mi amiga ese era el destino y nada podía
cambiar, asumí mi papel y introduje mi mano en el pecho de mi amiga que
gritaba.

Sangre en el suelo y un grito en la noche era una combinación perfecta, me sentí


bien haciendo eso, yo pertenecía a esa sombra. Pero de repente en un silencio y
mi amiga calló al piso sin vida, con un ruido abrí mis ojos... y estaba en la cama y
mi amiga dormía a mi lado, no entendía lo que pasaba. Me levante de la cama vi
que la luz intentaba entrar entre las cortinas, y me acerqué a la puerta que estaba
cerrada, silenciosamente la abrí, en el espejo me veía yo... mire atentamente,
claro era yo de negro tenía la capucha descubierta, mi reflejo apoyó su mano en el
espejo haciendo un gesto de adiós, no lo respondí, el reflejo se puso la capucha
bajo su cabeza, se dio la vuelta y desapareció hacia el otro lado.

Mi amiga no sabia nada de lo ocurrido, solo recordaba que cerramos la puerta y


nos dormimos, habrá sido un sueño o fue que me vi ¿Interiormente? No lo sabré,
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pero los sueños y los espejos parecen ser irreales, pero pueden ser muy reales....

LA COSA

Aquella cosa me miraba a través de la ventana de la cocina, y sentí que el pánico invadía
mi cuerpo...

a A Manda este Relato Añade tu Comentario

Esta es una de las pesadillas mas escalofriantes que he tenido jamá[Link] poco
que me he independizado, vamos, que me he casado, y la verdad es que la
adaptación a mi nueva casa, o a mi nueva vida, esta siendo muy paulatina.
Hace cosa de tres mese, me quede dormida durante la hora de la siesta, mi
marido se iba a trabajar por lo que estuve sola bastantes horas. Y entonces
comenzó todo. Pude ver mi casa llena de gentes, mi familia, parecía que
estabamos haciendo una barbacoa, todo era risas y bromas, unos momentos muy
buenos, hasta que mi marido me dió un beso y se despidió para ir a trabajar. Era
muy extraño porque normalmente no hubieramos hecho una barbacoa un día
laboral, pero lo cierto es que a raiz de su marcha todos empezaron a despedirse y
a irse uno a uno, por lo que finalmente me quede sola.
Empecé a recoger las cosas, y al dirigirme a la cocina, escuche unos golpes en la
ventana que estaba completamente cerrada. Pensé que seria algunos de ellos que
se le hubiera olvidado algo, y me asomé extrañada a la altura de la puerta de la
cocina. Lo que ví no tenia nombre, era una criatura horrenda, una especie de
diablo con la boca deformada y llenas de deformes dientes, una mirada inyectada
en sangre, y emitía unos sonidos guturales y asquerosos.
La criatura cuando me vió, paso de tocar levemente el cristal a golpearlo con furia,
quería entrar, había visto lo que queria, y me queria a mi. Su desperación era tal
por entrar, que me parecia que en cualquier momento podria echar el cristal
abajo, sus ojos se abrieron desorbitadamente y su boca se abria mas al mismo
tiempo que chillaba con rabia.
Yo no podía creer lo que estaba viendo, era plena luz del dia, que era aquello?,
porque me queria a mi. Por lo que corrí a la parte trasera de la casa,para cerrar
todo con llaves, a una velocidad con la cual mis manos no respondían ni atinaba a
dar con la llave correcta. Y entonces lo vi. Habia conseguido dar la vuelta, y me
miraba,corria hacia mi, con la clara intencion de no dejarme cerrar la puerta, pero
al no conseguirlo, golpeaba el cristal de esta con mas furia aún, estaba tan cerca.
Decidí correr direccion a la cocina para salir por la puerta principal, pero todo
ocurrió en decimas de segundo..., escuche un fuerte ruido a mis espaldas, y pude
ver que "aquello" estaba dentro de mi casa, mirándome,venia hacia
mí,lentamente, con su mirada psicópata, la boca encharcada en saliva, su cuerpo
deforme, algo no humano, lo mas horrendo que podeis imaginar, era un demonio,
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y estaba allí, dentro de mi casa y venía a por mi...


Desperté chillando,y puedo aseguraros, que no entré ni miré siquiera hacia la
puerta de la cocina, hasta que vino mi marido.

Cuidado con lo que sale de tu mente

Eran masomenos las tres de la tarde, yo estaba en mi casa como un dia normal de verano,
en ese tiempo yo tenia mucho la costumbre de ponerme a dibujar demonios y ese tipo de
cosas

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Eran mas o menos las tres de la tarde, yo estaba en mi casa como un día normal
de verano, en ese tiempo yo tenia mucho la costumbre de ponerme a dibujar
demonios y ese tipo de cosas , como una especie de dibujante satánico o de ese
tipo, en ese momento parecía estar bastante inspirado seria por coraje o
frustración, o tal vez cansancio; de pronto las ideas se cerraron y parecía que no
podía sostener ni la vista(cosa rara porque no acostumbro dormir por la tarde), al
nivel de que mi propia mente divagaba sin sentido, en ese momento estaba
terminando un demonio; por lo menos a mi me parecía una especie de duende con
las fases de la cara rojas y sombrías al verlo pensé que era algo único y decidí
pegarlo en el refrigerador cuando lo terminara, tal vez asustaría a alguien en plan
de broma, cuando de pronto comencé a sentir un escalofrío recorrerme toda la
espalda y un extraño suspiro en mi oreja, frío como el que mas halla sentido
antes.

En eso oí un tintineo de campanas, en ese momento pensé seria algún familiar,


puesto que vendemos ese tipo de material por cuestión de negocios familiares,
pero de pronto el tintineo se hizo cada vez mas cortante, un sonido tan extraño
que no parecía mas un tintineo sino una voz que decía palabras extrañas que no
entendía seguidas de un suspiro ronco y si voz, pero a la vez tan profundo que
resonaba en toda la habitación.

De pronto comenzó a escucharse mas cerca, mas cerca, mas cerca....


llego un momento en el que la voz se hacia mas clara, pero cada vez mas ronca y
las palabras que emitía tenían cada vez mas sentido, de pronto como en el primer
momento en el que comenzaron los ruidos, terminaron, me sentí tranquilo.

Pero en el momento en el que me disponía a sentarme sentí una respiración en mi


oído, por atrás, que de petrificado al momento que sentía me voltee para ver
aquello que estaba detrás, en eso lo vi, era exactamente igual al duende de mi
dibujo, pero aun a el de mi dibujo este era mas sombrío, y con un matiz de rojo
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que jamás olvidare, en ese momento dijo con una voz chirriante, rasposa y muy
grave, ¡¡¡ DAME LO MIO!!!

En es momento desperté asustado con la idea de cuando me había quedado


dormido, en ese momento vi el dibujo casi sin terminar y decidí romper la hoja,
desde entonces ya no dibujo ni demonios ni cosas extrañas, no por miedo sino por
precaución

Las sombras y el perro

En mitad de la noche y tras despertarse sobresaltado, un joven descubre que unas manos
empiezan a tirar de él.

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Era prácticamente la medianoche cuando me encontraba dormido, recuerdo que


de pronto me sentí entre dormido y despierto y quise despertar, pero no podía…

Algo me jalaba hacia dentro de la cama y poco a poco sentía que me iba
hundiendo, mientras más trataba de levantarme más me hundía y de pronto sentí
unas manos que me tomaban de los hombros jalándome hacia dentro de la cama.

No podía abrir los ojos ni podía hablar, entonces de pronto ya pude abrir los ojos y
vi el techo de mi cuarto, sentía las manos que me jalaban y trataba de gritarle a
mi mamá o a alguno de mi familia para que me ayudara. Pero sucedió lo más
horrible de toda la noche.

Así sin poderme mover pude voltear y vi que una sombra pasó rápidamente por la
ventana, de pronto sentí mucho frío y una ráfaga de aire entró.Eso era imposible
porque no tenía abierta la ventana, sin embargo la sentí.

Me encontraba desesperado y con mucho miedo, sentía esas horribles garras


jalándome hacia la cama, no podía hablar ni moverme solo mirar como pasaban
las cosas esa noche.
La sombra se proyecto por el techo y yo empecé a rezar, sentía que algo no
estaba bien y sólo rogaba porque fuera lo que fuera no se apoderara de mi, la
cama empezó a sacudirse como si alguien la estuviera empujando y yo rezaba aun
con más fuerza, de pronto se escuchó un grito hueco, sonoro, muy grave... como
si se fuera alejando, era como un quejido y lo acompañaron otros quejidos como
los que se ven en las películas de muertos.

Se alejaron y por fin pude moverme, mi cuerpo me dolía y estaba empapado en


99

sudor y pronto descubrí que todo lo había soñado. Me levanté y fui a la cocina a
tomar un vaso de leche caliente, tratando de quitar de mi cabeza la terrible
sensación y la experiencia tan amarga que había vivido.

Ya más tarde regrese a la cama, sólo para escuchar una voz horrible que decía mi
nombre, me levanté rápidamente y entonces descubrí algo que me dejó aterrado.
Alrededor de mi cama había tierra o ceniza, no lo sé, era un polvo oscuro que no
sé de donde había salido.
Salté a la cama y comencé a rezar de nuevo, recuerdo que tenía lágrimas en los
ojos y mucho miedo, las voces se escucharon de nuevo quejándose y yo deseaba
que de nuevo fuera una pesadilla.

Me arrojé sobre la Biblia que tenía guardada en un cajón y empecé a pedir porque
no me pasara nada, luego escuché ruidos afuera y vi que la sombra se acercó a mi
ventana.
Abracé la Biblia con todas mis fuerzas y oré como nunca. Sonó un golpe seco y un
grito y de pronto ya no se escuchó nada más. A lo lejos el perro de la casa vecina
aullaba y todo volvió a la normalidad.

Al otro día me enteré que el perro había muerto en la noche y nunca supieron
porque.

Horror nocturno

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En la puerta misteriosa aparece un hombre con barba.


En principio te asutas por encontar un extraño en tu casa. Su sonrisa es tu peor
pesadilla. te parece imposible mirarle fijamente a los ojos. Crees que algoextraño
te sucederá si "nota" que lo obserbas demasiado.
Tienes muy en cuenta que su presencia no es humana, hay algo tétrico en él. En
el momento en el que por unos segundos parecía que el miedo se iba e intentabas
dar una explicación al suceso, una nueva y macabra sonrisa te deveulve tus ansias
de desear no estar en esa situación.
Tu cuerpo empieza a pesarte por estar allí. Por alguna razón sabes que aquella
presencia no contaba con la tuya. No debías estar allí. te abalanzas hacia la
ventana para abrirla, pero te sientes demasiado observado por detrás. No
necesitas la vista para presenciar aquél cuerpo, pero de todos modos no puedes
perder el contacto [Link] tu miedo y tu pesar sabes que tienes que girarte,
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así que empiezas a girarte despacio, cada milimetro que se gira hacia el cuerpo te
da el mismo mensaje:¡No quiero estar aquí! Pronto descubres que ha sido una
pésima idea. El "hombre" se abalanza hacia ti, pero caminando de lado. esto hace
aún más tétrico su encuentro.
Empiezas a odiar est visión cuando, acompañado de otra y más extraña sonrisa
malévola, la parte del hombre donde supuestamente esta el tronco, lo sustituye
un horrible cuerpo de ternera...

El castigo

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Todo comenzó cuando era un niño y es que yo era demasiado conflictivo, me


portaba mal con mi madre y con mi padre, ellos tenían la costumbre de asustarme
con el viejo cuento de que me iba a salir una mujer horrible y me iba a llevar con
ella , pero yo no me asustaba con nada.

Hasta que una tarde después de estar en una fiesta en casa de un amigo llegué a
mi casa , mi madre comenzó a regañarme por el pequeño desastre que había en
mi habitación, hasta el punto que intento pegarme. Yo estaba forcejeando con ella
y sin querer le di un mal golpe, no sabía que hacer y decidí salir corriendo de mi
habitación lo último que escuché fue el grito de mi madre que decía "te llevara con
ella".

Eran altas hora de la noche y yo todavía no regresaba a casa no por el miedo de la


supuesta mujer que me iba a llevar con ella si no por la paliza que me iba a
propinar mi padre cuando llegara, seguía caminando sin rumbo fijo cuando de
pronto unos perros intentaron atacarme, tuve que correr muy rápido para poder
perderlos, cuando me di de cuenta estaba en un sitio que no conocía, me pareció
extraño, tengo toda mi vida viviendo en este pueblo y todo me parecía
desconocido.

Me comenzaba a asustar, se hacia mas y mas tarde y es increíble pero estaba


perdido, todo estaba oscuro ni una lámpara alumbraba la calle solo la luna me
daba luz, de pronto una nube de humo gris comenzó a cubrir la calle y un miedo
terrible me invadió. No sabía que hacer lo único que pensaba era en mi mama, en
que ella era la que me podía proteger de todo mal…

En ese instante un voz de una mujer que provenía del fondo de la calle me dijo
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algo que de verdad me hizo mas que pensar, recapacitar.

Me dijo: ―¿Por qué piensas en tu madre cuando estas en problemas?, no podía ver
nada, todo estaba nublado, de repente unos gritos escalofriantes se escucharon,
quería correr o gritar pero estaba inmóvil. Cuando alcé la vista hacia el frente vi
una mujer espantosa, hubiera querido desmayarme para no tener que verla pero
estaba paralizado. Solo escuché unas palabras que salieron de su boca y decía:

―Te llevare conmigo‖

Solo pensaba en mi mama y en lo arrepentido que estaba de haberme portado


mal con ella, cerré los ojos por un momento y con un grito desperté. Estaba en mi
cama, me preguntó como pude todavía con la impresión y el susto correr a la
habitación de mis padres, pero cuando llegué abrace a mi madre y le pedí
disculpas, mi madre me contestó: ―Sabía que te disculparías‖.

Para mi esto de verdad fue una verdadera lección, y les doy un consejo respeten a
sus padres a no ser que quieras que te ocurra lo mismo que a mi.

¿Mi hermanita?

hace como un año que soñe con algo espantoso que me puso la piel chinita eran como las
11:00 de la noche cuando me estaba alistando para dormir

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Hace como un año que soñé con algo espantoso que me erizó la piel.

Eran como las 11:00 de la noche cuando me estaba empezando a dormir, en fin,
me dormí… Mi familia estaba comiendo en la mesa cuando dijeron que tenían que
ir a hacer la compra y que ya tenía edad para saberlo. A mi se me hizo extraño
pero acepté ir de todos modos, no tiene nada de malo ir a hacer la compra con mi
mamá. Al día siguiente cuando mi mamá me llevó a hacer las compras entramos a
una carnicería y había muchos bebes colgados de los ganchos, como cuelgan a las
vacas o algo así, pero estaban vivas y eran hermosas yo como era una niña
ingenua pregunté que si íbamos a adoptar una, mi mamá dijo que si, que la
eligiera. Entonces elegí a una niña peloncita con las mejillas rositas bien hermosa
la niña, pero sin mano, mi mamá la adoptó.

Cuando llegamos a casa me puse a jugar con ella, mi mamá me dijo que iba a ser
hora de la cena que le diera a la niña. Se la di y me fui a jugar con mi prima, ya
de noche mi mamá nos llamó para ir a cenar, yo le dije que no tenía hambre que
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no quería comer, me dijo que si quería no cenara, le pregunté por mi nueva


hermanita y no me respondió…

Terminamos de jugar yo y mi prima, teníamos sed así que abrimos el refrigerador,


era de noche y no se veía nada, porque el foco no funcionaba. Cuando abrimos el
refrigerador salió agua, pensamos que era mucho agua, cuando lo abrimos por
completo nos dimos cuenta de que no era agua, era sangre, mucha sangre.

En un plato estaba la cabecita de mi nueva hermanita yo y mi prima salimos


llorando de ahí y le preguntamos a mi mamá que si por que a mi hermanita le
había pasado eso. Nos contestó que por que ella no era mi hermanita ¡¡¡Era la
cena!!!...

Me desperté y no supe nada mas, hace poco lo volví a soñar igual, no ha cambiado
nada y la verdad no lo he tomado mucho en cuenta ya que tengo 3 hermanas mas
y no les ha pasado nada...

Lobo

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Lorenzo era un chico con una personalidad temperamental, pero él trataba por
todos los medios de controlar su ira, ya que él a veces tiene mal carácter,
sobretodo que se cuidara después de las 12:00 de la noche. Él nació en un lugar
en las montañas. Sus superiores le dijeron a él que viniera al pueblo para que
sobreviviera por su cuenta y que controlara su transformación...y que se cuidara
de una fuerza maligna de lobos, quienes no sólo buscaban y mataban a personas
normales, sino que también mataban a lobos que estaban fuera de esa fuerza,
para aumentar sus grandes poderes, y él era uno de ellos. Lorenzo tiene 23 años,
y después de muchos años, él ya tenía su vida hecha en un pueblo, a 80
kilómetros de las montañas. Estaba trabajando en ganadería en un pueblo de no
más de 1000 habitantes. Conoció a una muchacha en la cual se enamoró ahí
mismo en ese pueblo, en la cual él todavía no conocía a los padres de Brenda, su
novia-―sabes, tengo un poco de temor en como me van a recibir tus padres, mi
amor‖- ―ah, descuida, ellos son muy simpáticos‖. Luego del arduo trabajo que
tenía Lorenzo, fue con su novia a casa de sus suegros... Estaban a pocos pasos de
llegar y aparece un enorme oso mirándolos fijamente- ―no te preocupes por él,
siempre asusta, mi papá lo crió de pequeño, y te puedo decir que es bien
doméstico‖ decía esta atractiva muchacha ante la mirada asustada de Lorenzo, el
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animal dio media vuelta y se retira del lugar. Seguían rumbo a la casa cuando
Brenda dice-―sabes, cuando lleguemos mi familia prepararán un gran almuerzo por
tu llegada, le conté todo sobre ti‖- Lorenzo se sonreía por cada palabra que decía
su novia- ―ah y también invitamos a Manuelito, él es un chico muy tierno que te va
gustar mucho‖. Al tocar la puerta les abrió la madre con su sonrisa a flor de
labios-―así que éste es tu famoso Lorenzo‖- decía la Sra Paez y le dio un beso en
la mejilla a Lorenzo. Luego de conversar y conversar sobre distintos hechos que le
han ocurrido a éstas familias, el Sr Páez empezó a contar historias acerca de los
lobos que aparecen de noche en el pueblo, ante las discusiones de la Sra Páez
para que no cuente de esas cosas porque estaba Manuel, el padre se calló y
empezó a hablar de otras cosas. Manuel sufría de epilepsia, y sólo se le
presentaba en un alto grado cuando empieza a escuchar historias tan terroríficas
como esas. Lorenzo al poco tiempo empezó a adentrarse en la familia, incluso
trabajando con su suegro en la ganadería. Ésta familia tenían unos vecinos,
quienes eran petulantes y siempre piropeaban a Brenda. Estos tipos venían a
conocer al chico quién tanto hablaba Brenda, eran cinco-―ajá, así que éste es el
famoso Lorenzo, uy que pena ahora Brenda no tendrá que compartir sus hombres,
me parece que se enamoró, jejejej...‖- decía Joaquín ante la mirada de Lorenzo a
Brenda sin entender nada –―no le hagas caso, mi amor, lo dicen para fastidiar‖-
decía ella, mirando furiosamente a Joaquín. –―me parece que nos estamos
conociendo‖ decía Lorenzo- José, el hermano de él sólo asentaba con la cabeza.
Llegó la noche, cuando Lorenzo, Brenda, María, Manuel y sus padres sintieron que
unas personas gritaban –―¿pero como?, esas personas no deberían estar afuera a
estas horas de la noche, ellos saben de las presencias de los lobos‖ decía el padre.
Pero Lorenzo sentía que eran sus superiores, quienes tenían que comunicarse con
él, y decidió salir-―pero mi amor, no salgas por favor, ¿qué te pasa?‖- ―descuida,
yo he estado siempre en medio de los peligros, y saldré ileso en ésta‖- decía con
seguridad Lorenzo y sale. Este ve a lo lejos unos lobos que de a poco volvían a la
normalidad caminando hacia él, llegando a ser personas comunes y corrientes al
ver que Lorenzo salía de esa casa-―que bueno que te encuentro hijo mío, nosotros
venimos a contarte algo‖- ―¿y qué será?‖- ―¿te acuerdas de esa fuerza maligna
que te dijimos que habita éstos bosques?‖- ―sí, si me acuerdo ¿por qué?‖-
―descubrimos que hay un líder en ellos, quienes los guía a sus matanzas, es como
un príncipe, éste es muy difícil de encontrar, puede estar en cualquier parte,
incluso dentro de esa casa‖. Al escuchar esto Lorenzo sabía que no había nadie
extraño en esa familia. Luego entre conversación y conversación, Lorenzo
aprovechó de preguntarles como eran sus vidas anteriormente, y el padre le
respondió suspirando-―ah hijo mío, nuestras vidas antes era puro amor, nuestros
corazones palpitaban con fuerzas locamente por esto, hasta que un día pasó lo
que tenía que pasar...quedé inconsciente y cuando desperté descubrí que yo
mismo había matado a mis amigos más queridos, incluso a mi esposa e hijos‖
recuerda el ahora padre superior con mucha tristeza. Lorenzo y los demás vieron
que en la casa salía Brenda y su padre, ellos no vieron a nadie ya que Lorenzo se
escondió en el bosque para que no los descubrieran, éstos siguieron hablando. La
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madre superiora noto en los ojos de Lorenzo llenos de amor y le dijo-―hijo mio,
cuídate mucho, acuerdate de lo que te dijimos trata de no enfadarte demasiado‖.
Lorenzo seguía escuchando lo mismo pero sentía que era una persona normal,
había conocido a la persona que le robó el corazón-―mi amada Brenda‖, decía en
cada momento Lorenzo cada vez que pensaba en ella y ese momento no fue la
excepción, los superiores lo escuchaban con ternura... Se despidieron diciendo que
cualquier cosa que pasara que él volviera a las montañas, pero éste decía que
nunca volvería, que no lo esperaran. Cuando Lorenzo se despidió y se dio media
vuelta, estaba el oso Alberto, quién había salido entre unos arbustos, mirándolo
fijo pero con una mirada diferente, no era el mismo oso tierno que había conocido
los primeros días, él rápidamente se alejo del lugar y entró a la casa excusándose
con su novia... Pasaron los días, una noche temprano Lorenzo y Brenda paseaban
de la mano por los alrededores, Lorenzo le dijo-―Brenda, tu sabes que llevamos
mucho tiempo juntos, nos amamos demasiado y tu sabes...me gustaría que
hiciéramos el amor‖. Brenda le dijo-―a mi también me gustaría mucho, pero
adonde vivimos es muy difícil, somos una familia grande y tu sabes no tenemos
mucha intimidad, y en tu casa tampoco podemos, porque tienes a tus amigos
viviendo allí‖-―pero aquí adonde estamos, nadie se dará cuenta...‖ después de
mirarlo largo rato le dijo– ―yo siempre he confiado en ti...‖ decía la atractiva
muchacha y lo mira para que haga lo suyo. Empezaron a besarse y acariciarse, él
le tocaba los pechos muy abultados de Brenda, y ella igualmente lo acariciaba
sorprendiéndose un poco por el gran tamaño de las partes intimas de Lorenzo,
―hazlo con cuidado, hace tiempo que no hago esto‖ decía Brenda excitada. ―yo
también hace tiempo que no hago esto, y lo haré como tu dices‖.Poco a poco
empezaron a desnudarse e hicieron el amor lentamente. Lorenzo la besaba por
todo su cuerpo, sus labios, cuello, pechos, ombligo...hasta llegar a sus pies. Lo
mismo hacía Brenda-―te amo tanto mi amor, no puedo describir con palabras lo
mucho que te amo‖ decía Lorenzo y lanza un grito riéndose. Luego de estar largo
rato haciéndolo, se quedan dormidos en ese lugar alejado de sus casas...
Brenda despierta a las 7:00 de la mañana preocupada por no ver a su amado al
lado de ella. Cuando se levanta un poco, ve a Lorenzo desnudo corriendo hacia
ella-―pero Lorenzo ¿qué te pasó?‖- ― no sé, desperté cerca del río, no sé que me
pasó, vamonos inmediatamente de aquí‖. Así lo hicieron, se vistieron rápidamente
y caminaron rumbo a sus casas. Cuando llegaron vieron al padre de Brenda
sentado con tristeza-―no puede ser, mi ganado, esos malditos lobos‖. Las crianzas
del padre de Brenda estaban todos muertos tirados con sangre en el suelo, unos
pocos les faltaba partes de su cuerpo. Lorenzo se sorprendía también al saber que
había salvado con vida al tratar de rescatar algunos de sus animales, y la razón es
que había otro lobo que estaba peleando con el que había matado a sus crías, y el
padre de Brenda llamado Norberto, había aprovechado a salvar los demás
animales. En ese momento venía Manuel con el oso Alberto, Manuel al descubrir
que se habían muerto sus animales, gritó desesperadamente y se tocó el corazón-
―manuelito, Manuelito, por favor no te exaltes‖. Pero Manuel no escuchaba a don
Norberto, se tira al suelo quejándose con un fuerte dolor en su interior, y Manuel
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en el suelo empezaba a moverse como si se hubiera electrocutado, a moverse por


todos lados. Ante el ataque de epilepsia que le había dado Manuel, el oso Alberto
nuevamente mira a Lorenzo fijamente, y comienza a gritar y se pone de pie,
llegando hasta medir más de dos metros, y le da un fuerte golpe dándole un
rasguño en su cara. Lorenzo por el impacto del golpe, se eleva un poco y cae al
suelo con un mucho dolor. Brenda no sabía que hacer, si ayudar a Manuel y su
epilepsia, o Lorenzo y el ataque del oso Alberto. Pero éste empieza a correr,
haciéndole señas que no se preocupara de él y siguió corriendo pensando-―que la
rabia no me domine, que no me domine...‖. Cuando corría Lorenzo vio a lo lejos
que varios ojos luminosos lo miraban vigilantemente. Lorenzo supo lo que era –
―no puede ser, son esos lobos‖, pero ésta fuerza maligna de lobos no hacía nada
más que vigilar lo que estaba pasando, estaba esperando por si éste chico se
transformaba para así estos pudieran atacar- ―tengo que encontrar al jefe,
solamente al jefe para acabar con todo esto‖ decía Lorenzo mientras corría. De
pronto se encontró con un camino sin salida, no podía pasar delante por los lobos
ni retroceder porque un oso enfurecido lo seguía, el único camino que le quedaba
era tirarse por la quebrada, y así lo hizo se tiro hacia allí amortiguando la caída
con unos matorrales. Lorenzo rodaba y rodaba hasta caer cerca del lago,
golpeándose fuertemente su cuerpo... El muchacho de a poco despertaba y mira
hacia los costados, ve árboles sin nadie extraño alrededor, no podía mirar bien
hacia delante porque los arbustos le tapaban la vista. Entonces se ponía de pie
lentamente, cuando un animal se ponía de pie al mismo tiempo...era el oso
Alberto quién lo había seguido y también se había tirado a la quebrada
siguiéndolo, y comienza a gritar y lo golpea, estaba muy enfurecido en la cuál el
muchacho no podía explicarse porque lo atacaba a él, el oso estaba muy
confundido. Lorenzo poco a poco le consumía su ira, cerraba sus ojos y pensaba
en una luna llena, ya que estaba de día aún. El oso seguía golpeándolo, el robusto
chico trataba de esquivar los golpes y seguía corriendo, y nuevamente se
encuentra con un camino sin salida, mira a su izquierda y venían dos lobos
endemoniados acercándose y comienzan a vigilar, mira al cielo y ve que el sol
comenzaba a esconderse en medio de las nubes - ―mira oso maldito, tú te lo
buscaste, ahora verás las consecuencias...‖ decía con mucha rabia Lorenzo...
Brenda y su padre no podían calmar a Manuel de su epilepsia, la muchacha ve que
se acercaba su hermana en su vehículo con su novio, a quién lo iba a presentar a
su familia-―no, no puede ser justo en éste momento‖ decía María, la hermana de
Brenda. El padre de Brenda agarró a Manuel, lo metió al auto y se lo llevó a un
hospital cerca del pueblo. En ese momento venía Lorenzo acercándose con sus
ropas todas arañadas, Brenda se percató y corrió hacia él y lo abrazó_‖pero mi
amor, Alberto te hizo mucho daño‖- ―no, alcance a escapar, justo aparecieron esos
lobos y comenzaron a luchar con él‖ cuando decía esto Lorenzo, alza su vista para
conocer al nuevo novio de María, y se queda estático mirándolo, lo encontraba
muy extraño, pareciera si lo conociera desde hace mucho tiempo... Una noche
María había invitado a su novio para ver una película en casa, estaban los tres
viendo la tv, Brenda, María y Pedro, Lorenzo no estaba con ellos estaba en el patio
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de la casa, haciendo ejercicios, levantando pesas y todo lo demás, y solamente


miraba desde la ventana hacia dentro, observando la actitud de Pedro.-―no cabe
duda que éste podría llegar a ser el príncipe de esos condenados lobos‖ decía
entre sí Lorenzo y seguía ejercitando. De pronto Lorenzo entra a la casa y dice-
―hey tú Pedro, ven que quiero hablar contigo‖, ante ésta actitud Pedro se asombra
un poco y fue hasta el patio. Estaban los dos sentados hablando cuando Lorenzo le
dice a Pedro-―quiero ir ahora al grano contigo...¿eres tú cierto?‖ – ―eres tú, ¿qué?‖
– ―no te hagas el desentendido, tu eres el príncipe‖ – ―mira, Lorenzo, yo me
enamoré perdidamente de María, y no quiero discutir contigo, quiero vivir en paz‖
– ―así claro, y porque entonces esos malditos lobos están detrás de ti
observándonos‖...ante esto, cuatro lobos malignos al ver que los descubrieron,
salieron de su escondite y corrían en dirección hacia ellos, justo en ese momento y
ante los gritos de Brenda y María, los dos enamorados de esas muchachas
corrieron hasta un lugar alejado. Pedro le decía a Lorenzo mientras corrían-―oye
Lorenzo, yo estoy aquí haciendo lo mismo que tú...‖apenas dijo eso, un lobo lo
alcanza y lo agarra la espalda-―largate de aquí Lorenzo‖. Éste no le hace caso y se
queda mirando. Pedro uno a uno mataba a los lobos, convirtiéndose en uno de
ellos. Lorenzo se sube a un árbol para mirar bien la pelea, uno de los lobos se
escapa de las garras de Pedro y se dispone a perseguir a Lorenzo subiéndose al
árbol. Éste salta del árbol y se dispone a correr-―no te enojes Lorenzo, por favor,
ya es más de medianoche, solamente lucharás cuando se presente la persona que
andas buscando‖ pensaba Lorenzo y seguía corriendo, cuando nuevamente se
encuentra con un camino sin salida. Estaba frente a frente con ese lobo, cuando
Pedro alcanza a éste lobo atravesándole el pecho con sus garras. Éstos dos
hombres se miran entre sí como si estuvieran hablando con la mirada, de pronto
un grito los desconcentra, ese grito era el de María. Pedro se dispone a buscarla –
―no Pedro, contrólate es tu novia...María corre, no salgas...‖. Éste no le hacía caso
y seguía corriendo, Lorenzo lo perseguía corriendo con todas sus fuerzas,
nuevamente cuando mira a los lados ve estos ojos acechándolos. Al llegar a la
casa de su novia, ve que Brenda estaba de rodillas gritando y llorando
agitadamente, María estaba en el suelo con un pulso muy débil y empapada de
sangre. Dos amigos de la familia se ofreció a ayudarlos y se la llevaron
inmediatamente a un hospital acompañado de Brenda-―oye, mi amor y tu padre
donde ésta?‖- ―no sé a lo mejor debe estar buscando a su animal por ahí‖- ―yo iré
a buscarlo, tú ve con tu hermana‖. Dicho esto se miraron con mucha ternura y un
grado de angustia como si estuvieran despidiéndose. –―nos vemos‖ decía Lorenzo
y corrió en busca de Pedro y el padre de Brenda. Don Norberto justamente estaba
buscando a su oso llamado Alberto por los alrededores arriesgándose de que lo
atacaran los lobos, ve a lo lejos cerca del río un animal tendido en el suelo muerto
sin gran parte de su organismo, el viejo supo lo que era y se tapó los ojos
quejándose-―no, no, nooo...mi oso Alberto...‖. Lorenzo corría rumbo a su casa, al
llegar ve su vivienda totalmente destruida, mesas, muebles, sillas, como si un
huracán hubiera destrozado todo lo que había a su paso, estaba desordenado.
Subió hasta el segundo piso asustado, al entrar a un dormitorio, vio a todos sus
107

amigos muertos junto con Joaquín, José y los demás como si los hubieran tirado
como un saco de basura, estaban uno arriba del otro llenos de sangre-―no hay
duda, esto es obra de Pedro, maldito...‖ decía Lorenzo con mucha rabia y salió
inmediatamente de su casa. Brenda y los demás ya estaban en el hospital,
hablaban de lo ocurrido, y uno le dice a Brenda-―estamos en la fecha en que éstos
lobos se revelan, tienes que decirle a tu padre que se muden, vayan donde su
madre, por lo menos ella está a salvo‖ – ―gracias, eso lo he estado pensando hace
mucho tiempo...y ¿porqué te preocupas por mí tan de repente?‖ al escuchar esto
el muchacho sonrió y bajó su mirada. Lorenzo seguía buscando a don Norberto, lo
ve de lejos que entraba a su casa.-―señor Norberto, señor Norberto, espéreme‖
éste lo ve también no le dice nada y entra pero deja la puerta abierta.-―pero Don
Norberto que le pasa? ¿y donde está Manuel?- ―se quedó caminando por el
bosque, pero está a salvo, pero mi oso, lo encontré muerto tirado a las orillas del
río‖ eso Lorenzo ya lo sabía, ya que era cómplice de tal matanza. –―entiendo su
dolor, pero usted tiene que preocuparse más de su hija María‖ – ―¿qué le pasó a
mi hija?‖ – ―ella está en el hospital, la atacó Pedro‖ el viejo Norberto de a poco su
cara de tristeza la cambió a una enfurecida diciendo –―¿QUEEE? ¿Y DONDE ESTÁ
ESE IMBECIL?...LO VOY A BUSCA...Al decir esto una garra de una gran bestia le
agarra el cuello, tirándolo hacia fuera, Lorenzo perplejo escuchaba sin hacer nada
como mataban al viejo. Luego ve como tiraban el cuerpo adentro de la casa.
Lorenzo ve a su alrededor unos cuernos de plata que tenía como adorno colgado
en una pared, lo toma con sus manos y corre hasta el sótano de la casa. Al estar
en el sótano, escucha como unas enormes patas de un gran animal caminaban
sobre la casa, quebraba y quebraba cualquier cosa que estaba a su paso y salía
corriendo del lugar enfurecido. Lorenzo de a poco empezaba a salir de ese sótano
y salía también de esa casa para luego ir en busca de Pedro. Luego tras caminar y
caminar ve la silueta de Pedro físicamente normal y se dispone a encararlo – ―oye
imbécil, mírame, ¿por qué mataste a tanta gente inocente en este pueblo?‖ –
―¿qué?, yo no maté a tanta gente como tu dices, solamente a esos malditos
lobos...¿y como está Maria?‖ – ―está fuera de peligro...¿pero porqué mataste a
Don Norberto?‖ – ― en eso estás muy equivocado, tu sabes que no es así, yo
nunca haría daño a personas que están cerca de mi amada...sabes, es mejor que
volvamos a las montañas‖ – ―no, yo nunca volveré‖ – ―¿no?, veo que tu ira te esta
dominando, tus ojos ya no son los mismos...vámonos, hazlo por Brenda, hazlo por
amor...tu también sabes que tarde o temprano la asesinarás‖ Lorenzo no tuvo más
remedio que callar y escuchar lo que le decía, Pedro tenía razón.-―oye, ¿que haces
con ese cuerno de plata en tus manos?‖-―esto estaba colgado en la pared de la
casa de mi novia, era de don Norberto, por lo menos tendré un recuerdo...oye y tu
te vas a ir así como así‖ – ―pero claro, tu sabes que nunca encontraremos al jefe
de esos lobos... no te preocupes esas familias saben muy bien como
cuidarse...bueno amigo, nos vemos‖ Lorenzo vio como Pedro se transformaba en
un gran lobo blanco y se iba rumbo a las montañas.-―no tengo otro remedio en ir
junto con él...nunca te olvidaré Brenda...te amo‖ dicho esto empezaba a
transformarse. Cuando lo estaba haciendo miró a un lado y descubrió a Manuel
108

quién estaba parado escuchando toda la conversación y empezaba nuevamente


con su enfermedad.-―de donde saliste?, no te exaltes, por favor, no te exaltes,
relájate...‖ Lorenzo tenía la mitad de su rostro convertido en lobo, trataba por
todos los medios no seguir transformándose para ayudar a Manuel, pero no podía,
y tampoco podía gritar muy fuerte porque ya no sería él mismo, no quería hacer
grandes esfuerzos, cualquier movimiento brusco o gritos lo convertirían. Hasta que
Manuel después de tanto quejarse cae al suelo desplomado casi sin vida.-
―no...Manuel...no te mueras...por favor...‖Lorenzo se sienta sin poder hacer nada,
seguía aguantando su transformación, creía que Manuel había muerto. De pronto
vio que poco a poco Manuel se movía, Lorenzo se levanta y fue a verlo-―oye
Manuel, anda luego a tu casa...por...favor...no...querrías...verme así‖ Manuel se
da media vuelta y le dice ―tu tampoco querrías verme así‖ y se convierte en un
gigantesco lobo, mucho más grande que él – ―jajaj, no esperabas verme así,
¿sorprendido?... Lorenzo muy asombrado le dice-―no...puede ser, tu eres el jefe...‖
Manuel le da un tremendo golpe a Lorenzo –―¿cómo pudiste, mataste a mis
amigos, al padre de Brenda...y esa enfermedad, no era epilepsia, sino que
controlabas siempre tu transformación...lo hubiera sabido antes‖ Lorenzo
igualmente se transforma y comienzan a luchar dándose grandes golpes. Manuel
lo toma de los pies y lo tira contra un árbol, Lorenzo se pega en la espalda muy
fuerte, éste se levanta y se lanza pero Manuel nuevamente lo toma de los brazos y
lo mordía por todos lados de su cuerpo. Lorenzo le pegaba a Manuel, éste solo
movía su cabeza por los golpes, Manuel sólo le pego un tremendo derechazo en lo
que Lorenzo queda muy adolorido en el suelo y otra vez lo toma de los brazos y lo
tira contra unos matorrales –―no te guíes por las apariencias, yo puedo ser muy
pequeño pero ahora lo ves, y tu con tu cuerpo escultural no eres capaz de
matarme, mi bien dotado amigo...vi como le hacías el amor a la chica más
deseada de éste pueblo, la atractiva Brenda, la de enormes pechos y buen trasero,
jejejej‖ Lorenzo no se podía poner de pie por las heridas, pero ve a su izquierda
como Pedro venía de vuelta en busca de él, y estaba dispuesto a atacar a Manuel
sin saber que era él. Pero Manuel se da cuenta, al darse media vuelta con sus
grandes garras y su gran fuerza agarra a Pedro, le saca el corazón y se lo come,
Pedro cae al suelo muerto con su mirada perdida hacia Lorenzo, éste se movía
arrastrándose hasta un árbol rápidamente sin nada que hacer-―ya no tienes nada
más que hacer...alguna última palabra‖ –― sí...TE AMO BRENDAAAAA,
UUUUUUUUUUUUUUUU...‖ Manuel empieza a correr en contra de Lorenzo
dispuesto a comérselo, apenas salta, Lorenzo se hace a un lado y los cuernos de
plata que estaban en el suelo atraviesan el cuerpo de Manuel, en la cuál su cuerpo
poco a poco empezaba a normalizarse-―te crees...listo...púdrete en el infierno
maldito lobo‖ cuando muere Manuel, Lorenzo se levanta apenas puede y escucha
los gritos de las familias en la cual habían perdido a sus seres queridos por los
lobos malignos. Lorenzo-lobo empieza a correr perdiéndose rumbo a las
montañas...Al regresar Brenda y también su madre hasta sus casas, ven todo
destrozado, y lloraban desconsoladamente al ver a Don Norberto muerto sentado
en su sillón favorito-―esto tenía que pasar tarde o temprano‖ decía la señora Lucía
109

―sí, pero tenemos que sacar fuerzas, para que su nieto nazca muy bien‖ decía
Brenda ―sí, ya lo sé‖. Venían y venían vehículos, ambulancias, investigaciones, etc.
al lugar de los hechos, mientras unas personas limpiaban otros sacaban los
cuerpos de los interiores de las casas. Brenda y su madre caminaban hacia la
camioneta de unos muchachos quienes eran amigos de la familia. Brenda se da
cuenta que Manuel estaba muerto tirado en el suelo, se asombra pero trata de que
no se diera cuenta su madre para que no se altere, porque sufre del corazón. Al
llegar al automóvil, Brenda se asusta al ver a un gorila sentado detrás, uno de los
chicos le dice-―no se preocupe, está bien entrenado para que no haga daño, es
bien domestico, Manuel es su dueño‖. Brenda solamente miraba al muchacho, no
quería decir nada sobre lo que pasó con Manuel, tarde o temprano lo van a saber.
En el camino Brenda, su madre y los dos muchachos se sorprendían al ver a sus
costados, varias personas desnudas mirándose entre ellos sin saber que lo que les
había pasado, Brenda pensaba‖creo que eliminaron al príncipe, solamente ahora
falta el rey...Brenda después pensaba en Lorenzo-―mi amor, haz lo que tengas que
hacer, para que vuelvas a mi lado...te amo‖.

Cinco minutos

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-¡Sean todos bienvenidos a nuestro espectáculo! - Son las palabras del


anunciador de la función al cual la gente no puede ver, el publico aplaude sin
saber por que, pero cuando alguien se para en el escenario a saludar uno debe
responder de alguna forma, así que todos aplauden... - Están a puno de presenciar
el espectáculo más impresionante de todos los tiempos, sus ojos jamás han visto
ni verán nada mas extraordinario de lo que presentaremos a continuación. - Vaya
amenaza.

El telón esta cerrado y el publico no sabe que esperar a continuación, saben que
algo extraño puede suceder, ya que fueron invitados a esta función de forma
anónima, el teatro parece cerrado desde afuera, como si los organizadores no
quisieran que el resto del mundo se enterara, ¿pero quien quiere hacer un
espectáculo sin que el mundo se entere?, ¿o que tiene esta gente en especial para
poder observar este espectáculo que prometieron tan fabuloso?

El telón se abre pero no se ve absolutamente nada dentro, de hecho nadie puede


distinguir casi nada en ningún lado, con trabajos alcanzan a verse unos a otros,
110

solo esa gran cortina roja se distinguía, pero ahora ya no esta. El publico esta
nervioso, algunos piensan en la forma mas discreta de salir, pero es tal la
oscuridad y el silencio del lugar que tratar de salir seria todo un escándalo, y
además, ¿que tal si toda esta gente es realmente importante y yo solo recibí la
invitación por error o por sorteo? se preguntan sin saber que nadie pago su
estadía aquí, todos recibieron solo un boleto y de forma anónima.

El vacío y el silencio parecen eternos, hay quien esta realmente asustado, algunos
tosen con la esperanza de que algo se escuche como respuesta, pero todos tienen
miedo de hacer movimientos o sonidos drásticos. Un hombre en la segunda fila
siente que no puede mas, es un hombre gordo y calvo, trae puesto un suéter de
esos que tejen las abuelas para navidad, y usa unos gruesas lentes que le hacen
ver unos diminutos ojos que no paran de moverse de manera nerviosa, comienza
a sudar y su corazón late como nunca antes lo había sentido, parece que este
quisiera salir de su cuerpo y echar a correr; la angustia y la incertidumbre están a
punto de hacerlo enloquecer, cuando de pronto algo comienza a distinguirse en el
escenario, es como si un ciego recuperara la vista, se ven apenas unos bosquejos
de luz, que comienzan a tomar forma, para el asombro del publico, cuando logran
distinguir lo que aparece es un reloj digital enorme que esta corriendo. El reloj
marca: [Link], el publico se da cuenta que solo llevan ahí 57 segundos, el reloj
cambia 58, 59... y por fin al minuto.

La gente esta apenada, no pueden creer que se estaban volviendo locos y solo
pasaron un minuto en completa oscuridad. El reloj se apaga y comienzan a
encenderse luces un el escenario, pero no hay nada ahí, solo luces blancas que
apuntan directamente al publico, y ahora la gente se tapa los ojos por tanta luz,
son tantas las luces que no saben de donde vienen, y cuando mas preocupados
están en su vista el silencio se rompe con un sonido similar a un silbido, casi
inaudible pero todos lo perciben, es un sonido que pereciera rodearlos, es como si
girara al rededor de ellos, hay quienes piensan: "Que buen sistema de audio",
pero el asombro les dura poco ya que el silbido comienza a aumentar su volumen,
el publico piensa que es suficiente, que ya es hora de que el maldito espectáculo
comience y se dejen de juegos, pero el sonido no para, y se hace cada vez mas
intenso, todos cubren sus oídos pero no funciona; la gente comienza a gritar,
piden que se detenga, pero se dan cuenta de que no pueden oírse así mismos ni a
los demás, el silbido lo abarca todo.

Un joven de las ultimas filas de la sala trata de buscar donde están las bocinas, la
demás gente no esta muy segura de lo que trata de hacer, y es que de que le
servirá la bocina si no puede alcanzarla; pero su esfuerzo es en vano, no logra
encontrar nada, así que sale de su asiento para buscar la puerta, pero en la parte
de atrás también hay luces apuntándolo, y no puede ver nada a su alrededor, lo
único un poco visible es el techo donde buscaba las bocinas; el joven cae al suelo
desconsolado en llanto, la gente esta en pánico comienza a correr y a tratar de
111

buscar una salida, pero no hay forma de salir, esta completamente cerrado el
lugar, así que deciden escapar por el escenario, el primero en intentarlo es una
mujer de mediana edad, corre con todas sus fuerzas hacia el escenario pero de
pronto se detiene y cae inconsciente al piso, los demás no pueden creer lo que
ven, la mujer cayo muerta con la cara destrozada y su sangre parece flotar en el
aire. Algunos de los presentes caen desmayados de la impresión, los demás están
en shock, hasta que un hombre de la ultima fila se acerca a querer tocar la sangre
que flota en el aire, para descubrir que hay una enorme pared de cristal frente a
ellos, la cual los separa del escenario, es tan inmensa y clara que no lo habían
notado antes.

Las luces que dan vueltas por el lugar y el silbido no se han detenido, así que
nadie puede comunicarse, es como si fuera un salón de ciegos, sordos y mudos.
La desesperación es alucinante, la gente comienza a golpear lo que tiene en
frente, sea pared, butaca u otra persona, y cuando los golpes no son suficientes
comienzan las mordidas, los jalones de cabello; las mujeres se quitan los tacones
y los encajan donde pueden, en cabezas, espaldas, atraviesan ojos y todo lo que
se les atraviesa; los hombres se quitan los cinturones, las llaves t zapatos para
lanzarlos a todo lo que se mueve. De pronto se dan cuenta de que ya no solo
predominan el color blanco de la luz y el negro del techo y el suelo, ahora pueden
verse destellos rojos por todas partes, y poco a poco se dan cuenta de que ya no
oyen el silbido, aunque sigue ahí.

Después de unos segundos y cuando la carnicería esta un su máximo apogeo la


intensidad de las luces y el silbido que los rodeaba se van desvaneciendo, así que
otra vez en completa oscuridad solo pueden oír sus propios gritos y los lamentos
de los que yacen heridos en el suelo. Y en el momento menos pensado las luces
naturales del teatro se encienden y todos logran ver el teatro cubierto
completamente de sangre, los cuerpos mutilados por ellos mismos, la sangre que
escurre de sus bocas, ya sea por golpes o por haber mordido a alguien, el horror
que presencian es increíble y solo pueden recordar las palabras del anunciador:
"sus ojos jamás han visto ni verán nada mas extraordinario de lo que
presentaremos a continuación", era verdad, el reloj en el escenario reaparece y
marca: [Link]... después 58, 59, y finalmente [Link]

Del otro lado del cristal una multitud de hombres y mujeres finamente vestidos se
levanta de sus asientos y aplauden con una gran ovación por el espectáculo que
les prometieron, y por el cual pagaron tan alta suma de dinero, el telón se cierra
para ambos lados y los adinerados espectadores comienzan a salir tranquilamente
por su lado del teatro en el cual hay alfombra roja en el piso, reflectores a los
lados y una gran marquesina que con letras luminosas anuncia el espectáculo que
presenciaron hoy: "Cinco minutos"

FIN
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Él y Ella

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-Por favooor ayúdame,te lo suplico,no me dejes-, -no puedo,no puedo-, el río


estaba muy revuelto y la corriente era rápida e intensa,la chica se encontraba
agarrada al tronco de un árbol caído en el río,no aguantaría mucho más,estaba
cansada y sus manos presentaban multitud de heridas, la corriente era cada vez
más fuerte y yo me encontraba a un lado del río,intentando cojerla,pero
era imposible,estaba muy lejos y era muy peligroso y es que yo también podría
morir en el intento de rescatarla,la chica me miraba con los ojos hinchados,
llorando... -por favor,no me dejes no quiero morir-,hice el último esfuerzo,me
subía al tronco caído y fui poco a poco deslizandome por el hasta llegar al extremo
donde se encontraba la chica agarrada con todas sus fuerzas,le extendí una
mano,la cual ella agarró con muchísima fuerza,pero algo la golpeo en el cuerpo lo
que hizo soltarse su otra mano del tronco y arrastrala por el río.... conmigo
también.

Al cabo de unos instantes la perdí de vista,intentaba agarrarme a cualquier


saliente,cualquier piedra,cualquier tronco,pero era imposible,la fuerza del río era
tremenda,solo esperaba a llegar a un buen [Link] de varios minutos
dejandome arrastrar por la corriente,vi a la chica a unos 10 metros de mi,lo peor
estaba por venir, una tremenda cascada era el final de este maldito río, si nada ni
nadie lo remediaba me precipitaría en ella,cada vez estaba más cerca mis intentos
por agarrarme a cualquier cosa para no seguir eran inútiles,solo conseguí
sujetarme a una ramita, pero era muy débil y rápidamente se rompió,la cascada
estaba cada vez más cerca, vi a la chica como caia por ella, a los pocos instantes
cai yo,en esa bajada observe como la chica llegaba a un final de la cascada lleno
de piedras y rocas afiladas, vi como impactaba con violencia en esas rocas y como
su cuerpo se partía en pedazos,eso era lo que me esperaba a mi en breves
instantes,poco a poco veía esas rocas cada vez más cercas asi que cerré los ojos y
recé,algo muy hipócrita por mi parte ya que nunca había creído en Dios.

Cuando abrí los ojos,vi un precioso cielo azul y una enorme sol que transmitía una
calor infernal, estaba tirado en el suelo,miraba a todos lados y solo veía ese bonito
cielo azul,solo eso.... -¿estoy en el cielo?-,dije en voz baja,totalmente
desconcertado,sin saber que hacer ni a donde [Link] cuando me puse en pie,vi un
frondoso cesped y un círculo de tierra en el sitio donde yo había aparecido,empezé
a andar por el cesped,solo veía cielo alrededor mía nada más, seguía andando
hasta que llegue a ver el final del cesped,al finalizar este lo que se veía era más
113

cielo y más y más..llegue hasta ese final y .....estaba en una ladera, altísima, miré
hacia abajo,lo que me provocó bastante vértigo,y vi unas inmensas copas de
árboles, muchísima vegetación, como una especie de selva tropical.

Empecé a dar vueltas en círculo por el borde de esa ladera, todo era igual, copas
de árboles, mucha vegetación,algún que otro riachuelo y alguna que otra pequeña
cascada.

Me quedé parado un segundo intentado recordar donde había estado antes que
encima de esa ladera,pero mi mente no recordaba nada,tan solo me venía a la
memoria las inmesas copas de árboles que segundos antes había [Link] quedé
sentado allí, en lo alto de no se donde, pensando en no se en que e intendado
solucionar algo que no sabía lo que [Link] calor se hacía cada vez más intenso y
sofocante,no podía estar allí el día entero,me moriría deshidratado, estaba
sudando muchísimo y tenía bastante sed.

El único problema era como salir de allí,la ladera estaba altísima,me asomaba a
sus bordes y veía un camino muy inclinado, en donde se mezclaban tierra, hierba,
malezas,agua...... de todo,sería muy peligroso bajar por allí,para por lo menos
refugiarme del intenso calor bajo una de las majestuosas copas de árboles que
había visto antes,pero no había otra solución,encima de la ladera me podía morir
de calor,estaba sediento y hambriento,asi que no aguantaría [Link] esas
posibles salidas y la verdad es que se me quitaban las ganas de intentarlo,me
impresionaba mucho su inclinación y la variedad de objetos que me podría
encontrar por el camino,pero no había otra solución.

Otra vez sentado,pensaba en la mejor forma para bajar,pero no tenía nada que
me pudiera ayudar,llevaba una camiseta de mangas cortas con un bolsillo en
arriba en la derecha,un pantalón vaquero de lo más normal y unas zaptillas
deportivas,nada más. Intente registrarme en los bolsillos del pantalón,pero no
encontré nada,estaban todos vacíos.

El sol cada vez calentaba más y no lo podía aguantar así que me decidí por bajar
una de esas inclinadas partes de [Link] acercé al borde de la misma y me
senté,puse las manos en el suelo y de un impulso empecé a arrastrame,
lentamente, esquivando todo lo que me aperecía por mi paso, excepto una roca
que no vi que me hizo un corte en mi pierna derecha, seguía arrastrandome
lentamente,mi vista se perdía en el inmenso bosque que tenía delante mía, me
quedé boquiabierto unos segundos observando la gran selva que había allí,¿como
he llegado hasta aquí?,me preguntaba una y otra vez mientras descendía la ladera
cada vez más rápido.

En uno de los impulsos calculé mal,y no pude controlar el cuerpo,el cual empezó a
rodar con gran velocidad,me puse las manos en la cara para protegerme de
114

cualquier elemento que me pudiera dañar lo que en hasta ese momento más
confiaba,mis ojos.

Después de unos minutos rodando sin saber donde me llegaría a parar,caí en una
especie de charca que había al pie de la montaña,estaba llena de hojas y de barro
y muchos bichitos que se movían a un gran velocidad,me puse en pie y allí estaba
yo,en mitad de un bosque que no sabía de donde había salido,mojado de pies a
cabezas,lo cual en cierta parte agradecí por el calor tan sofocante que había
pasado horas antes,empezó a dolerme la pierna derecha y es que hasta ese
momento no me di cuenta del corte que tenía en ella.

Desconcertado y perdido avanzaba en mitad de aquella extraña selva,sin saber


que hacer, donde ir,que me iba a encontrar contra más me adentraba en [Link]
era lo mismo, árboles, arbustos, riachuelos, ramas, hojas, sin más, ninguna señal
de vida excepto los bichitos aquellos de la [Link] ya no podía más debido
al cansancio,vi a unos 100 metros un gran muro de piedra,lleno de hiedras,eso me
llamó la atención así que hice un esfuerzo hasta llegar a él.

Una vez llegué,vi que aquel muro no era muy alto y que se podía saltar con suma
facilidad,así que sacando fuerzas de donde ya no las tenía,realicé varios saltos
hasta conseguir agarrarme con mis manos en la parte superior del muro,luego
ayudandome con los pies conseguí sentarme en esta....cual fue mi sorpresa al ver
una gran avenida, con edificios, mercados, gasolineras,
todo ello estaba cubierto por inmesas capas de musgo y algas,los edificios eran
enteramente verdes,con ramas,supongo que de árboles,asomando por cada
ventana.

Miré hacia abajo del muro,y vi un suelo repleto de hojas muertas,no me atrevía a
saltar,no sabía si era seguro,así que cojí un pedazito de ese muro que estaba un
poco suelto y lo lancé con violencia al suelo,la piedra rebotó en él,así como levantó
unas cuantas hojas.

Vista la seguridad del suelo,salté sobre él muchas hojas se levantaron y pude ver
un suelo gris abajo,empezé a quitar hojas con la mano,era una carretera....
Seguía andando, no paraba de dar voces para saber si habia alguien en esos
edificios cubiertos de musgo, pero la respuesta de otra voz nunca
[Link] unos metros pude ver un supermercado, era mi salvación
estaba muerto de hambre y de sed,el supermercado estaba al igual que los demás
edificios,recubierto por una espesisima capa de musgo y alga y muchas especies
más de vegetales,no tuve otro remedio que apartarlos con la mano,prácticamente
escarvar,hasta poder ver la puerta de entrada.

Al entrar en el supermercado,todo era igual que el exterior, árboles, plantas,


hongos, arbustos, helechos, incluso alguna que otra charca con esos seres
115

dimunitos que había visto antes, la verdad es que ya no me extrañaba nada todo
lo que veía,estaba desgraciadamente acostumbrado.

Al dirigirme a una de las estanterías tan solo pude cojer un par de latas de
conserva,al abrirlas la verdad es que no tenían muy buena pinta,un olor
insoportable salía de ellas,parecían que llevaban allí bastantes meses,incluso
añ[Link]í que no pude comer nada y tuve que salir de nuevo a la selva, encontrar
algún alimento,algún árbol que diera frutas,algo para saciar mi [Link]
de revisar varios árboles encontré con uno el cual no sabía ni que fruto daba,era
de color rosado y muy dulce, bastante apetitoso y muy jugoso,no sabía lo que era
pero estaba muy bueno me comí unos 5 o 6, la verdad es que eran bastante
grande y más o menos pude calmar el hambre que tenía.

Una vez saciada mi hambre volví a caminar por esa enorme avenida,convertida en
una selva,no sabía donde ir,por donde moverme,aún así el miedo inicial fue poco a
poco desapareciendo,y cada vez con más soltura me movía por aquellos lares.

En una de mis paradas para volver a reponer fuerzas,pude ver como una capa de
algas cubría lo que parecía tener forma de una señal de tráfico o algo parecido,fui
hacia ella y quite las algas de encima,no era un señal de tráfico,era como una
especie de mapa de la ciudad,pude saber en que punto de la ciudad estaba más o
menos y anduve buscando en ese mapa un sitio donde me pudieran dar una
respuestas a todas mis preguntas;y así fue.

A unas 5 manzanas había un laboratorio..allí podría saber el porque del masivo


incremento de la fauna vegetal,no estaba muy lejos y además estaba muy
interesado por llegar a ese lugar.

Contra más y más andaba,el paisaje que me rodeaba me empezaba a resultar


bonito,era todo verde,se respiraba un aire puro y limpio,incluso llegué a beber del
agua inmaculada de una pequeña cascada que se había formado justamente al
lado de un videoclub.Y así mirando a mis alrededores vi a lo lejor un gran
edificio,al igual que los otros cubierto de musgo,pero en su cima ponía
"Laboratorios Sagardebos S.A".

Una sensación de felicidad y miedo recorrió todo mi cuerpo,allí podría estar la


respuesta a todo esto,allí podría haber científicos estudiando este caso de la
masiva población verde.
Salí corriendo hacia el edifcio mientras sorteaba por el camino troncos y ramas
muertas, rocas, riachuelos, y algún que otro [Link] llegar al edificio más de lo
mismo,musgo y algas, apliqué la misma técnica que en el supermercado,es decir
escarvar hasta que saliera algo, efectivamente salió un poco de puerta y así
estuve hasta conseguir limpiar la puerta entera de esos musgos y algas,pero al
intentar entrar,la puerta no cedía,estaba cerrada con algún mecanismo especial y
116

estaba echa con un material muy resistente,ya que intenté abrirla como un vulgar
delincuente,a base de patadas y pedradas.

La única solución para entrar era por alguna de las ventanas,suerte tuve de haber
justamente al lado del laboratorio,un inmeso y bonito árbol,por el cual podría
acceder a alguna ventana.

Me subí al árbol con una facilidad pasmosa,y es que de pequeño era un aunténtico
especialista en subir árboles,con extremo cuidado,me monté encima de una de sus
enormes ramas,poco a poco avanzava por ella,una ventana estaba abierta y ese
sería mi objetivo,pero la rama no era lo suficientemente larga como para alcanzar
la ventana,así que lleno de desesperación,me pusé en pie en la rama,cojí un poco
de carrera y salté con todas mis fuerzas mientras cerraba los ojos.....entré por la
ventana,rodando,y llevandome por delante todo lo que salió a mi paso, mesas,
sillas, muebles..... Curiosamente en el laboratorio había también mucho
verde,pero menos que lo visto antes por las calles y en el supermercado,parecía
que la fauna vegetal aún no había copado en su máximo explendor esa zona.

Estuve dando vueltas por el laboratorio durante un gran rato,echaba de menos


algún mapa que me indicara por donde moverme en ese inmeso lugar,pero no
había ninguno,así que iba entrando una a una en todas las habitaciones y salas
que me iba encontrando por el [Link] había ni rastro de la especie
humana,tampoco de la especie animal,solo reinaba la especie [Link]ía
algunas salas del laboratorio en las que ni pude entrar, debido al espesor de
matorrales y hierbajos,era como tener tu propia selva en tu habitación, lo que me
hizo bastante gracia...Seguí buscando alguna respuesta a todo aquello pero no
encontraba nada que me aclarase esa situación,hasta que por fin encontré la sala
439.

Al entrar en esta sala,la primera sorpresa que me llevé fue que apenas había
algún que otro hierbajo por el suelo,tan solo eso,estaba prácticamente impoluta de
[Link]é a registrar
por todos los papeles que me encontraba en la mesa y en el suelo,hasta ver una
carpeta de color rojo,encima de un [Link] cogerla pude leer en una de sus
caras

"Proyecto: Paraíso"
"Doctor principal: Sr Hernandez"
"Doctor ayudante: Sr Soler".

Dentro de la carpeta habían muchos dibujos y fórmulas y bastantes anotaciones


escritas en folios,todas ellas hablando del tal proyecto paraíso,por lo que pude
leer,estaban creando una especie nueva de planta para intentar salvar las otras
especies o algo así,era todo lo que pude entender de esos papeles,y es que tan
117

solo veía dibujos y fórmulas y la verdad es que no entendía muy bien lo que
querían decir.

En este mismo mueble donde vi la carpeta habían archivadas algunas carpetas


también relacionas con Proyecto Paraíso,empecé a ojearlas una por una,pero todo
era más de lo mismo,fórmulas y dibujos,hasta que pude ver una que ponía
"URGENTE",rápidamente
la tomé en mis manos y empecé a leer y al mismo tiempo a comprender porque
estaba en este lugar:

"Día 4 despues de Paraíso: Por fín la DT-2020 ha conseguido integrarse en la


naturaleza, sus raíces empiezan a expandirse con lentitud pero sin pausa
ninguna,esperemos que
todo siga igual en estos días"

"Día 10 despues de de Paraíso: La DT-2020 empieza a tener resultados, algunas


especies que estaban prácticamente desaparecidas, empiezan a revivir, hemos
conseguido levantar la fauna vegetal. Exito rotundo para Proyecto Paraíso"

"Día 20 despues de Paraíso: La vegetación es cada vez más frondosa,hay muchas


zonas verdes,los árboles crecen con mucha rapidez,asi como los pequeños
hierbajos,arbustos, matorrales...han multiplicado por 20 el último número contado
hace 10 días,parece que el Proyecto Paraíso se nos ha ido un poco de las manos"

"Día 35 después de Paraíso: La ciudad es un caos,la población vegetal supera en


número a la humana y la animal,inmesos árboles,largos ríos y cascadas,incluso la
formación de una ladera en la salida de la ciudad,se ha convertido en una
auntentica [Link] ciudadanos han empezado a emigrar a otras
ciudades,pero creemos que eso no servirá de nada,ya que al cabo de unos años,el
continente europeo será una inmesa selva tropical.¡Que hemos echo!, hemos
intentado jugar a ser Dios y nos salió mal"

"Día 50 después de Paraíso: No queda nadie en la ciudad,entre las víctimas y los


que se han ido,la ciudad ha quedado complentamente vacía,tan solo quedamos un
grupo de científicos en Laboratorios Sagardebos S.A,intentando parar este
cremiento masivo de las especies [Link] un sistema de protección
para aislarnos de esta monstruosa selva,pero creemos que no nos servirá de
mucho"

"Día 55 despues de Paraíso": ... cuando iba a empezar a leer esta parte del
informe escuché de fuera alguien pidiendo socorro con voz desesperada,sali sin
dudarlo un instante de aquella sala,no veia a nadie por alrededor asi que dije en
voz alta:
118

-¿hay alguien?- a lo que esa voz me volvió a responderme -socorroooo,ayudame-,


-sigue gritando para que pueda encontrarte-,le repliqué yo desperadamente.

Seguía aquella voz,parecía de mujer..no se,se parecía mucho al sueño que había
tenido horas antes,empecé a introducirmeen la densa selva que se había
desarrollado en aquella ciudad,hasta poder ver lo que ya había visto en mis
sueños aquella chica, -por favor, ayúdame te lo suplico, no me dejes-, al igual que
mi sueño estaba agarrada al tronco de un árbol caído, me subí cuidadosamente a
ese tronco, poco a poco, en mi sueño no llegaba a rescatarla,pero eso fue un
sueño aquello era la realidad, por fin llegue al final del tronco y pude tenderle mi
mano, ella se la cogió fuertemente y sacando fuerzas de donde no las había la
impulsé para arriba hasta conseguir sacarla del agua,fue luego cuando ya la pude
cojer entre mis brazos y llevarla a tierra [Link] a poco fue recuperandose de
ese susto, la miraba a la cara, era preciosa, morena,o jos negros, muy
[Link] recupero algo de fuerzas,clavó sus bonitos ojos negros en los míos
y me preguntó asustada,-¿que está pasando?-,le expliqué paso por paso todo lo
que había vivido hasta ese momento,la ladera,los árboles, los edificios llenos de
alga y musgo y por supuesto el informe...el cual no acabé de leer,pero ya me daba
igual porque tenía a la persona idónea para hacerle frente a ese nuevo mundo de
adversidades,tan solo nos preocupaba encontrar un lugar donde resguardarnos y
alguna fuente de comida...... todo llegaría con el tiempo, estábamos seguros.

Mientras ambos seres buscaban algo de comer,una pequeña corriente de aire


entró por una de las ventanas de la sala donde se encontraba el informe pasando
una de las páginas del mismo,en la que se podía leer:
"Día 55 después de Paraíso: Abandonamos el laboratorio,no sabemos donde
iremos ni lo que hacer,hemos calculado que este crecimiento parará dentro de
unos 100 años, hasta entonces nadie vivirá para repoblar la especie
[Link] dejado dos embriones humanos genéticamente perfectos y
capacitados para adaptarse a este nuevo mundo que hemos creado,uno de los
embriones es un varón con la apariencia de un joven de unos 23 años al que le
hemos llamado Adan;el otro embrión es una hembra con la misma apariencia de
edad,a la que la hemos bautizado como Eva.

Todas nuestras esperanzas se centran en el más que posible encuentro de ambos,


y así poder repoblar la por entonces extinguida raza humana"

"Fin del informe Proyecto Paraíso.24 de Mayo de 2020"

UN BULTO NEGRO
119

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Esto sucedió en el corregimiento de Callejones, Colombia. Callejones es un caserío


cuyo verdadero nombre es San Fernando.

Hay un camino principal que comunica a San Fernando con el pueblo de Bolívar,
alrededor de este camino hay casitas de barro muy antiguas y entre casa y casa
hay fincas de cacao, también hay cultivos de maiz, o algodón. Es costumbre de los
hombres de Callejones ir al pueblo a tomar cerveza y jugar al billar, a veces
regresan a muy altas horas de la noche, borrachos, casi siempre en grupos.

Una de esas noches, Fabio, un pescador de Callejones, decidió regresar solo a su


casa, aprovechando que había comprado una bicicleta, la noche estaba muy
oscura porque no había luna y los postes de alumbrado tenían los faros rotos.

Fabio justo a mitad de camino, iba pedaleando lento, cuando de pronto vio algo
que le pareció como un borracho tendido en mitad del camino. Fabio se preocupó
por el posible estado de aquel hombre, así que se bajó de su bicicleta y le gritó:
"¡Despértate!".

Como no pasó nada, Fabio se acercó más y le dio una ligera patada, cuál no sería
su sorpresa cuando sintió que no era el cuerpo de un hombre, era como un bulto,
de consistencia gelatinosa, que al ser pateado, salió flotando hacia la finca; los
pelos de Fabio se erizaron y un escalofrío recorrió su cuerpo.

La borrachera se le fue inmediatamente y como pudo, agarró su bicicleta e intentó


pedalear pero la cadena se había safado, así que la arrojó y salió corriendo como
alma que lleva el diablo y gritando por todo el camino.

Al llegar a casa, su mamá le abrió las puertas y él cayó desmayado. Nunca más
volvió a regresar tarde del pueblo.

Muchas historias acerca de los bultos negros se cuentan en Bolívar, y parece que
es cierto, pero no sólo hay bultos negros, también se sabe de brujas y duendes,
pero eso será en otra ocasión.

La Regresión

Una sesión de hipnosis que devuelve recuerdos de una vida pasada.

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120

- ¡Eres fuerte maldito judío! ¡Quién es el que manda ahora bastardo!- decía un
oficial alemán con una voz muy fuerte a la vez que a un pobre hombre lo pateaban
en el suelo otros uniformados de menor rango.

- ¡Toma maldito judío! ¿Dónde esta tu dios ahora, miserable?- Decía otro. Mientras
todos reían a carcajadas y seguían golpeando a su víctima sin ningún atisbo de
misericordia.

- ¡Basta! ¡Traiganlo para aca!- ordena el oficial. Una vez el hombre a su lado le
dice-. Arrodillate animal o te mato- el hombre imploraba misericordia, se
arrastraba a los pies del oficial, pero esto parecía agrandar más el ego y la
crueldad de aquellos hombres.

- ¡Perdóneme señor! Sea lo que yo o mi familia o mis antepasados le hayamos


hecho, le pido perdón por favor, pero no me mate. No me separe de mis hijos, no
me separe de mi familia, nunca he dañado a nadie- hablaba llorando
desconsoladamente y tratando de agarrarse a los pies del soldado. Esto enfureció
al oficial que tomándolo del pelo le dijo.

-Escucha basura de mierda. ¡Tú o tu familia y tus mierdas de antepasados no me


han hecho nada! Esto solo lo hago por diversión, me gusta asesinar a estúpidos
cobardes como tú. Así que no sacas nada con llorar y deberías comportarte como
un hombre para que se diga que en tus últimos minutos de vida fuiste un ser
humano- y lo soltó del pelo y le hundió la cara en la tierra.

Los dichos del general fueron motivo de risas para todos los soldados que
celebraban a su jefe como se celebra al mejor de los cómicos en un festival. Luego
el oficial procedió a desenfundar su arma y comenzó a decirle al sujeto.

- ¡Levántate judío! ¡Se un hombre alguna vez en tu vida maldita rata! Ponte de
rodillas y mírame a los ojos.

El hombre levantó su hinchado y sangrante rostro del suelo, lo tenía muy


deformado por la terrible golpiza, y haciendo un esfuerzo sobrehumano se pone de
rodillas. Aun lloraba pero trataba de controlar su llanto que más sonaba como una
respiración fuerte y entrecortada.

-¡Mírame maldito judío- dijo el oficial. El hombre logra enderezar su tronco y


mirando a la cara al oficial le dice

-Algún día mi pueblo se cobrará venganza de tí y serás quemado en el infierno


junto con todos los pecadores maldito nazi- todos los alemanes se quedaron
callados mirando al oficial que no hacía nada, hasta que dijo.
121

-Vieron camaradas, que hasta un maldito judío puede comportarse como un


hombre alguna vez en su vida- todos volvieron a reir -quizás te perdone judío- de
pronto se escucha un estruendo y el hombre cae al suelo con un orificio en su
cabeza por el cual comenzó a brotar abundante sangre. Todos los soldados reían y
observaban al oficial que al parecer estaba más enojado aun.

-¡Cállense estúpidos!- gritó el militar -Esta maldita arma se disparó, me hizo


gastar una bala en un miserable judío. Yo pensaba matarlo a culatasos- y tiró el
arma con toda la fuerza sobre la cabeza del asesinado. Luego llamo a un soldado y
le dijo- Lleva mi arma a que la vean, no puedo andar desperdiciando balas en
estupideces y apresúrate- Y dirigiéndose al resto delos soldados, dijo -. Saquen a
esta basura del camino y quémenlo. Busquen a su esposa y a sus hijos y
asegurense que lo acompañen en su viaje- retirándose a su casa con su escolta de
dos hombres que no se separaban de él por nada en el mundo.

A la mañana siguiente llega un soldado a su casa.

-General, encontramos a su familia, lo estamos esperando a usted solamente-

A lo que el general replica.

-Voy enseguida, no toquen a ninguno.

Diez minutos después el oficial se encontraba con su arma en las manos y delante
de él había una mujer de unos treinta años y dos niños de unos ocho y seis.
Estaba el patio lleno de mujeres judías escuchando y mirando lo que pasaba-

-Esto es lo que les pasará a todas ustedes si es que un hombre comete una falta,
toda su familia pagará las consecuencias y por aquéllos que no tengan familia, se
sacarán mujeres al azar- con un gesto hizo que los soldados con una sola patada
en la espalda botaran al suelo de rodillas a esa gente. Apunto su arma en la nuca
de la mujer y cuando estaba listo a disparar.

-Saben, esto no sirve de escarmiento. Elijan a diez mujeres más y traíganmelas


para acá- los soldados rápidamente comenzaron a traer y golpear a las pobres
hasta que completaron las diez.

El general se fue a un extremo de la fila de mujeres y se puso al frente de ellas y


con una sola pasada comenzo a dispararles a todas en su frente. Uno a uno iban
callendo los cuerpos inertes sin vida. Cuando llegó a los niños, su madre se
abalanzó sobre ellos implorando que no los matara. El oficial la sacó de encima a
patadas hasta que le disparó en la boca y continuó disparando hasta matarlas a
todas, sólo quedaron los niños vivos. Un soldado dice.
122

-General ¿qué hacemos con los engendros?- y el oficial responde- ellos decidirán
qué pasara- y dirigiéndose a los niños, les dijo- le perdonaré la vida a uno de
ustedes para que me recuerde por siempre. Ustedes deciden cuál de los dos vivirá.

El mayor de los niños le dice llorando que deje vivir a su hermanito. A pesar de ser
niños ellos comprendian todo el horror de lo que vivían.

-Que así sea entonces- y cargando su arma la apunta en la frente del mayor y le
dice- ¿estás seguro de tu decisión, pedazo de mierda? Quizás tu hermano no haría
lo mismo por tí. ¿Para qué el sacrificio? ¿ no te gustaría seguir viviendo por más
tiempo?, si me dices en este momento que quieres que mate a tu hermano, te
aseguro que te saco vivo de aquí y podrás ser libre. El niño llorando y con el alma
entre las manos, dudó por momentos de sus sentimientos, exactamente lo que
quería el alemán.

-Vamos hijo, una traición más que haga tu pueblo que más da, siempre han sido
traidores.

Al escuchar estas palabras el niño le escupió la mano al alemán y este con una
sonrisa en el rostro le dijo- Bueno, si eso es lo que tu quieres- se colocó en la
espalda del niño y apuntándole en la nuca dijo- adiós engendro- y cambiando de
improviso le dispara en la cabeza al menor.

Se escucha la bala que destroza el cráneo del pobre niño y los gritos de la gente
que no podía creer la crueldad del oficial. El hermano mayor se abalanza sobre el
cuerpo de su hermanito y lo abraza llorando mientras el oficial lo observa diciendo.

-Maldito judío, si hubieras dicho lo que yo quería escuchar, quizás los hubiera
dejado vivir.

El general observó hacia los lados y se dio cuenta de cómo todos lo miraban
atónitos, incluso hasta los propios soldados, que cada día quedaban más
asombrados de su crueldad- ¡Qué miran malditos estúpidos, ¿sienten pena por
estos parásitos?- dirigiéndose al grupo de soldados abofeteo a uno y agarrando de
la ropa a otro, lo arrojo sobre los cuerpos sin vida de las pobres mujeres- Mira
imbécil, son judíos, no son humanos, valen menos que un perro. No hay que sentir
pena por ellos. Hay que sentir asco, son basura y ustedes sienten pena por estas
basuras. Malditos mal nacidos, debería matarlos a ustedes también por ser una
desgracia para el pueblo alemán y su führer. Y dirigiéndose al pequeño que lloraba
sobre su hermano.

-Y tú, bestia sarnosa, si quieres tanto a tu hermano, vete con él entonces-


disparándole un tiro en la nuca, pero que con la ira y el mal calculo fue a dar a la
altura del cuello- ¡Qué malditos judíos! ¿Quién va a hacer algo? ¿A ver quién me
123

detiene malditos cobardes? ¿Qué creen que porque tienen poca edad yo no los voy
a matar? Ochenta o cinco años para mí son lo mismo, un maldito judío y mejor
todavía que mueran rápido, así no reparten su peste.

De pronto voltea hacia los niños y recién se da cuenta de que el mayor no había
muerto. Esto lo enfureció más aun y dirigiéndose a donde ellos como un verdadero
lunático con su pistola en la mano le vació todo el cargador en la cabeza, diciendo-
muerete maldito- pero esto no le bastó, volvió a cargar su arma y continuó
disparándole en su cabeza que ya no era más que un montón de sangre y trozos
de cerebro esparcidos.

Con todo esto la muchedumbre se exaltó queriendo linchar al general, pero los
soldados rápidamente comenzaron a reprimir a la gente con golpes y disparos. El
general muy envalentonado cargó nuevamente su arma y comenzó a disparar
sobre la masa de judíos muy excitado por el goce de saber que cada bala
significaba una vida menos. La masacre finalizó solamente cuando hubieron en la
fría tierra tirados más de cincuenta cuerpos sin vida y sin aliento, más de la mitad
asesinados por la propia mano de aquel general que al parecer seguía los pasos
fielmente del famoso tirano más conocido como el "Angel de la muerte".

Luego de terminado aquel episodio, el oficial ordenó quemar los cuerpos y se


dirigió a su residencia momentánea a tomar un desayuno. Siempre decía que
después de una matanza no había mejor cosa que llenarse el estómago con una
exquisita comida.

Un par de horas más tarde llega un soldado a su residencia con un boletín.

-Viene directo del führer, señor- extrañado aquel hombre por el papel, conjeturó
sobre la misteriosa carta, el führer jamás se tomaba la molestia de él
personalmente encargarse de los asuntos, debería ser algo muy importante.
Tranquilamente, pero con la picazón de la duda comiéndole el cerebro se acerca a
su escritorio y se sienta en su fino sillón que antiguamente había pertenecido a
una acaudalada familia judía. En silencio lo abre y lo lee, aquel papel decía.. «Mi
estimado herr general Hutluc, tengo que informarle que a su precinto he mandado
a parte de mi staff de médicos personales. Ellos se encuentran en una misión
enconmendada por quien le escribe. Por lo que ruego a usted tenga a su
disposición la mayor gentileza y agrado posible hacia ellos. Esto es totalmente
secreto y estos hombres no están autorizados a revelar nada sobre este proyecto,
usted deellos se informará de lo extrictamente necesario, pero nada más que eso.
Facilíteles todo lo que quieran y por favor, haga que su estadía sea placentera.
Esta comisión va a cargo del general Müller, quien yo sé es un gran amigo suyo….
Hi Hitler" tomó el papel y lo dobló en ocho partes, luego lo puso en su mano
izquierda y la cerró, puso el brazo sobre el escritorio y su puño cerrado sobre su
boca, en esa posición se quedó pensante. Claro que pensaba, se preguntaba el
124

porqué de la visita de esos "medicos", sabiendo que él siempre los ha considerado


unos charlatanes, ya que piensa que son unas especies de brujos que le lavan el
cerebro a su führer. Pero a pesar de que Hitler sabía del rechazo del general
Hutluc a sus médicos, jamás había hecho algo en su contra, porque Hutluc era un
oficial de los más fieles al Tercer Reich y de los mejores que tenía en sus filas. Por
eso era que venía comandada esta misión por su gran amigo Müller, era una
forma de apaciguar los ánimos y que no le fuera tan dura la misión a Hutluc de
tener que soportar a esos charlatanes como el los llamaba.

Ordenó a sus hombres preparar el alojamiento para los visitantes y que elijieran a
seis judíos enfermos para la bienvenida. Tengo que preparar algo bueno para mi
amigo, después de casi un año que no lo he visto, se dijo a si mismo.

Alrededor de las doce de la noche llegó la caravana de camiones, en ella venían el


general Müller y toda la comisión.

El general Hutluc que se encontraba en su oficina se levantó al sentir que algo


interrumpía el sonido mudo de aquella noche. Antes que sus oficiales le avisaran él
ya se encontraba afuera para recibir a su amigo.

De un vehículo negro se baja un hombre alto, vestido completamente de negro al


igual que otros dos que lo acompañan, no se les veía claramente sus rostros ya
que la luz era escasa. Los tres se aproximan a Hutluc, el viento movía sus abrigos
de tal manera que en la oscuridad se asemejaban a alas, parecía como si fueran
los cuatro jinetes del apocalipsis, claro que contando a Hutluc, quien por sus
meritos debería ser el más terrible de los cuatros. El primero de los tres al estar
cerca al general abre sus brazos y rodeando el cuerpo de Hutluc con ellos le dice

-Cómo está la maldita noche, no puede haber mejor espectáculo que ver a unos
judíos quemándose en la oscuridad- y soltando una carcajada dice- ¿Cómo estás
maldito nazi?

A lo que Hutluc correspondiendo el abrazo, dice- jajajajaja mira para tu izquierda,


crees que no me iba a imaginar que los querías quemados- todos miraron, pero no
había nada. De pronto se prendieron seis cuerpos como un espectáculo
pirotécnico, la noche se iluminó entera con esas antorchas humanas. Aquellos
hombres gritaban desesperadamente pero no había nadie que pudiera hacer algo
por ellos. Müller dirigiéndose a los hombres de atrás dice

-Jajaja no les dije que el general Hutluc es un maldito bastardo, por eso lo quiero
tanto- mientras tanto, Hutluc saludó a los otros oficiales y les dijo

-Pasemos a mi residencia, mis hombres se encargaran de todo.


125

Una vez adentro, los hombres se quitan sus abrigos y se sirven unos vasos con
brandy para calentar el cuerpo.

-¿Y qué noticias tienen de nuestras tropas en batalla?- preguntó, Hutluc.

-Los malditos norteamericanos entraron a la guerra por lo que no se ve nada bien


la cosa, responde Müller.

-Claro que no se ve nada bien, yo debería estar combatiendo y no aquí cuidando


animales, le he pedido al führer en cinco oportunidades que me transfiera al frente
pero me lo ha negado, ¿la razón?, no tengo idea.

-Es que el führer no quiere arriesgarse a perder hombres tan buenos como tú, mi
amigo

-Claro, pero prefiere arriesgarse a perder la guerra mandando a generales


estúpidos al mando de los muchachos- respondió Hutluc. Después de un silencio...

-¿Y como ha estado todo por aquí?- pregunta muller.

-Bien, pero todavía no entiendo para qué mantenemos vivos a todos estos judíos,
ganaríamos más si estuvieran muertos.

A lo que uno de los otros hombres responde

–Herr general, con estas personas nosotros podemos probar todos nuestros
experimentos y cualquier atrocidad que se nos ocurra jajajajaja

El general en tono aspero dice:-las únicas cosas buenas que inventan ustedes son
aquellas en que los judíos mueren, las demás son patrañas.

Por un momento hubo silencio incómodo, pero uno de los hombres respondio

-Le tengo que recordar, herr general, que nosotros dependemos directamente del
führer y no tiene para qué hacernos recordar que para usted nosotros somos unos
charlatanes. Sólo tenga presente que para nosotros su opinión no es más que eso,
una opinión, especialmente inexperta. Ni usted ni cualquier otro nos va a renegar
nuestros logros científicos, usted remítase a lo que es y nosotros nos encargamos
del resto.

Müller dándose cuenta del tono que estaba tomando la conversación y conociendo
a su amigo, trató de calmar las pasiones con un chiste, cosa que no resultó
mayormente efectivo.
126

Hutluc respondió:- bueno, alguno de ustedes puede tomarse la molestia de


explicarme qué diablos hacen aquí, porque para mí no es ningún agrado tenerlos
aparte de mi amigo, ustedes sólo están aquí porque el führer me lo pidió. Hubo un
momento de silencio y los tres recién llegados se miraron a las caras, como
comunicándose telepáticamente sus pensamientos, hasta que Müller habló.

-Bueno, mi amigo, como el führer te lo dijo en aquella carta que te envió, esto es
secreto, ni siquiera yo sé muy bien qué es lo que estamos haciendo, sólo sé que el
führer está muy interesado en este trabajo, tanto asi que cada día yo tengo que
comunicarme con él para darle los avances, pero creo que te mereces una
explicación....¿alguno de ustedes, profesores, quiere contestarle al general?

Ahora los dos hombres se miraron a la cara como decidiendo al candidato. Hasta
que el más blanco, tomándose la copa de un solo sorbo hasta no dejar nada, dijo.

-Bueno general, no sé de qué pueda servir relatarle el motivo de nuestra


presencia, ya que sólo será motivo de risa e incomprensión de su parte- lo dijo
mientras caminaba al mostrador y se servía otra copa de brandy. Continuó-. ¿Cree
usted que valga la pena gastar saliva en esta conversación?

El general dijo.

-No sé si en realidad me interesa lo que voy a escuchar, pero están en mi casa, así
que trataré de hacer un esfuerzo y usted haga uno también para contarme.

Ahora el hombre sentándose en un sillón dijo.

-Bueno, para empezar ¿usted cree en la reencarnación?

Hubo un silencio momentáneo y Hutluc mirando a su amigo dijo.

-¿Esto es en serio muller?, de qué diablos me están hablando… ¿reencarnación?,


eso es para los malditos judíos ¿de qué rayos se trata esto de verdad?

El hombre se levantó y mirando a Hutluc dijo.

-Se nota que hace su mejor esfuerzo por entender de lo que hablo, creo que no
vale la pena hablar con usted general y tampoco estamos en la obligación de
contarle nada, así que por mi parte y creo que por parte del profesor Wolfram
también, buenas noches.

Los dos hombres dejando los vasos vacíos en la mesa y tomando sus abrigos se
acercaron a la puerta. Antes de salir uno se dio vuelta y dijo
127

-General Müller, recuerde que mañana comenzamos- y se marcharon.

Ahora a solas, los dos hombres continuaron conversando. Müller habló

-Creo que no les agradas mucho a los profesores.

-Jajajaja entonces el sentimiento es recíproco - respondió Hutluc, y agregó-. Por


mí se pueden ir a la misma mierda.

-No es tanto como piensas tú, ellos saben lo que hacen.

-Al parecer, te lavaron el cerebro parece, amigo. Pero ahora lo más importante es
que me cuentes cuál es el motivo de su visita. ¿Hablaban en serio con eso de la
reencarnación?

A lo que Müller respondió.

-Muy en serio, amigo mío, aunque tú no lo creas, los profesores que estuvieron
presentes en esta sala, crearon un sistema por medio del hipnotismo que hace que
las persona puedan recordar sus vidas pasadas y hablo de dos o más siglos antes.

Hutluc se quedó mirándolo con expresión de burla y dijo.

-¿En realidad, Müller, crees en esas estupideces?... Vidas pasadas jajajajaja


reencarnación, eso no puede existir, mi amigo, es imposible.

-Bueno, dijo Müller, lo mismo opinaba yo antes de someterme a la prueba, a pesar


de ser cristiano siempre dudé sobre la reencarnación, pero luego de ella soy un
convencido de que la reencarnación existe, no te imaginas en qué lugares de este
planeta estuve, e incluso, y me averguenza decirlo, en un momento de mi vida fui
mujer, asi es mi amigo, !mujer¡ Como lo escuchaste.

Muy sorprendido, Hutluc, por lo relatado, dijo.

-No lo puedo creer, es insensato. Tú ¿mujer? Ja ¿pero si eres terrible de maldito y


alguna vez fuiste mujer? Lo siento, amigo, pero a mí me gusta ver la realidad, así
que no puedo entrar en tu juego.

Müller respondió.

-La única forma de que lo creas es que tu participes en ella, ahí ya no te quedarán
dudas de nada.

-No gracias, Müller, pero yo por lealtad a mis principios no puedo. Pero dejemos
128

un poco lo que yo creo o no y cuéntame ¿que es lo que los trajo aquí


especificamente?

Müller tomándose un sorbo de brandy, respondió.

-Éste es el último campo de concentración que visitamos, ya pasamos por los


anteriores. Ahora lo que hacemos, en realidad yo no hago nada, es tomar a un
grupo de judíos, supuestamente los que tienen mayor capacidad de mando dentro
de los grupos, y los sometemos a una regresión mediante hipnosis, regresión es
como se llama el sistema éste del que te hablé. Ahora todo lo que ellos digan y
relaten de sus vidas pasadas se graba en unas cintas magnetofónicas, los únicos
que las escuchan son los doctores, yo jámas he escuchado alguna aparte de la
mía, entonces si me preguntas cuál es el interés en enterarse de las vidas de estas
personas, yo te respondo que no tengo absolutamente la más mínima idea, lo
único que sé es que al führer le interesa de sobremanera este proyecto. Y eso,
amigo, es lo que importa. Hasta ahora, al parecer, los profesores no han
encontrado lo que buscan, por eso estamos aquí y yo tengo la esperanza de que
aquí, aunque no sepa lo que es, podamos encontrarlo. No quiero seguir dando
vuelta por todos lados. Así que mientras más rápido sea más rápido nos iremos.
Yo mañana temprano voy a recorrer las barracas contus soldados para que me
elijan a los mas aptos para la prueba. Bueno, amigo, el viaje me tiene un poco
cansado, así que creo que me iré a dormir, mañana hay que comenzar temprano.

-Está bien, un sirviente te acompañará a la alcoba, cualquier cosa que necesites


me lo comunicas. Que duermas bien, Müller- y Hutluc concluyó con el saludo de
rigor- Hasta mañana. ¡Hail hitler!

-Jajajajaja, guarda esa estupidez para los soldados, buenas noches- y tomando su
abrigo salió de la oficina del general Hutluc rumbo a sus aposentos.

A la mañana siguiente, el general Hutluc se levantó medio dormido, ya que aquella


idea de la reencarnación no lo había dejado dormir muy plácidamente, había
tenido algunos sueños complicados, no pesadillas porque con la vida que llevaba
este hombre, es casi imposible que algún sueño se transformase en una pesadilla
para él. Se puso su uniforme, sus botas y se preparó a dar su típica ronda por el
campamento para ver si podía levantarse el ánimo matando a algún judío antes de
tomar desayuno. Se preguntaba si Müller aun estaría dormido o estaría jugando a
los brujos con los profesores. Se decía entre si...¿reencarnación? y una sonrisa se
asomaba en su duro rostro, convencido de que sólo es una estupidez más de los
locos esos.

Salió de su aposento y afuera había un soldado que cuadrándose ante su pasada


lo saluda con voz firme... "¡Hail hitler!" a lo que Hutluc responde lo mismo. Luego
continua.
129

-¿El general Müller, donde se encuentra?- a lo que el soldado responde.

-El general Müller está en las barracas seleccionando prisioneros.

Hutluc pensó que habían empezado sin avisarle, y luego preguntó.

-¿A qué hora se levantó el general?

Y el soldado respondió

-A las 5 de la mañana herr general.

Esto enfureció a Hutluc, que en tono más áspero y duro le dijo al soldado.

-¡¿Y por qué no se me avisó?!

-El general Müller dio órdenes de no molestarlo, herr general- respondió el soldado
un tanto asustado.

Al escuchar esto Hutluc salió de la casa rumbo a las barracas con el propósito de
pedirle alguna explicación a Müller. A su paso el general iba dejando una oleada de
miedo entre las personas que tenían la mala suerte de atravesarse por su camino,
era increíble ver el cambio en el rostro de aquellas personas cuando el general
Hutluc aparecía, aquellos rostros demostraban el miedo más terrible que puede
existir, el miedo más primitivo, el temor más grande y terrible que una persona
pueda enfrentar, aquel terrible sentimiento era el miedo a la muerte. Pero esta vez
ningún cuerpo inerte quedo en el camino de Hutluc, su mente estaba puesta en
otro lado por suertede aquellas personas. Llegó a las barracas y enfrentando a
Müller le dijo

-¿Por qué razon no me despertaste?

Müller respondió:- Hey, cálmate, qué te sucede. Soy yo, Müller, tu amigo. Parece
que no dormiste muy bien, de seguro te estuvo dando vueltas por la cabeza la
proposición que te hice. Al decir Müller esto, el general Hutluc se calmó un poco,
en verdad aquella proposición de participar en aquel experimento le había
despertado la curiosidad toda la noche y no lo dejaba dormir. Hutluc dijo.

-No me gusta que en mi campamento sucedan cosas sin que yo las sepa.

A lo que Müller respondió

-Tu sabías muy bien lo que nosotros ibamos a hacer, así que no me vengas con
130

estupideces sentimentales jajajajajaja ¿que ahora se te está ablandando el


corazón?

Hutluc, mirando hacia los lados se fijó en cómo los soldados lo observaban, así
que tuvo que ponerse duro con Müller para no perder su autoridad con sus
hombres.

-Para la próxima vez, avísame. Y es una orden directa, no pienses más en lo que
es mejor para mí, sólo obedece- dándose media vuelta y marchándose por donde
mismo entró con su escolta.

Han pasado varias horas y Hutluc a observado como entran y salen judíos de la
barraca donde se encuentran los profesores, hasta el momento parece que no a
sucedido nada. Müller sigue buscando hombres para la prueba. La curiosidad lo
está matando y no puede soportar que en su campo él no esté enterado de qué
diablos esté pasando, si no fuera por el führer, a patadas y balazos les sacaría la
verdad a los doctores.

Siguió pensando hasta que tomó una decisión. Caminó hacia las barracas y entró a
aquélla del citado experimento, dirigiéndose a una puerta que estaba cerrada con
dos guardias en ella que trataron de impedirle el paso

-Nadie puede pasar, general, lo lamentamos. Son órdenes- y Hutluc respondió

-Quítense de mi camino si quieren seguir con vida malnacidos, yo doy las órdenes
aquí.

Y empujando a los soldados abrió la puerta. Los doctores que se encontraban


adentro saltaron de la impresión de ver al general ahí. En la pieza había una mesa
con un magnetófono sobre ella y el cual apenas entro Hutluc fue apagado por uno
de los doctores. Había una camilla pequeña y en ella se encontraba un judío que
con el golpe de la puerta había despertado. Los doctores se encontraban sentados
alrededor de aquel hombre, y uno de ellos dijo indignado.

-General, usted no puede estar aquí, está violando una orden directa del führer.

Hutluc respondió- lo lamento mucho, pero no puedo estar de brazos cruzados


mientras ustedes se pasean por mi campamento haciendo estupideces.

Un doctor responde:- tiene que retirarse general o tendremos que informar al


führer de su desacato. Estabamos en la mitad de una sesión y usted la a hechado
a perder.

Hutluc responde.
131

¿Así que en la mitad de una sesión?- y desenfundando su pistola, dijo- ¿él era su
sesión?- apuntando con la pistola al hombre en la camilla- jajajajaja sí, él era su
sesión, bueno, ahora no tienen nada malditos estúpidos y pone su arma en la
cabeza de aquel pobre hombre y de un solo tiro le vuela la tapa del cráneo.

-¿Qué tienen ahora? Par de payasos.

Los profesores con esta reacción inesperada estaban asustados, por suerte en ese
momento llega el general Müller con un grupo de soldados

-¿Qué está sucediendo aquí?

Los doctores dicen en tono asustado

-El general Hutluc se ha vuelto loco, nos quiere matar.

Müller dice:- ¿Qué diablos le está sucediendo, general Hutluc?, sabe que por esto
puede ser castigado duramente y quizás yo tenga que encarcelarlo. La orden viene
directamente del führer, de tú führer y dice que no te entrometas en nada.

Hutluc muy enojado, dice.

-Yo solo quiero escuchar esa maldita cinta, quiero saber qué mierda tiene adentro
que le importa tanto a mi führer. A lo que un doctor dice.

-Eso es imposible herr general, nadie más que nosotros puede escuchar las cintas.

Müller ordena a los soldados retirarse y cierra la puerta de la habitación. Luego


dice.

-Bueno general, hay una forma de que usted pueda escuchar esa cinta y es que
usted se preste para la experimentación. Así escucharás tu historia y entenderás y
creerás en lo que hacemos. -Claro, es muy buena idea la del general Müller,¿la
acepta general hutluc?- dice un doctor.

A lo que muller continúa:- tus soldados no tienen por qué enterarse, lo podemos
hacer de noche sin que nadie se dé cuenta, en el más estricto silencio y nadie del
ejercito lo sabrá, yo y los doctores guardaremos absoluto silencio de esto y
haremos como si nunca hubiera sucedido.

Al llegar ya la oscuridad de la noche, se encontraban los generales Müller y Hutluc


en la oficina de este último.
132

-Me voy a servir una copa de brandy-dijo Hutluc

-Lo lamento por tí, pero si te dejo servir uno, después vas a decir que las cosas
que digas son producto del alcohol, así que no se puede-respondió Müller.

-Creo que este ha sido uno de los sacrificios más grandes que he hecho y por
nada, más encima, el único consuelo que me queda es el saber que les voy a
hacer comer sus cintas y experimentos a esos malditos payasos jajajajaja.

-No lo creas amigo, te vas a llevar una gran sorpresa- argumentó Müller,y
prosiguió-. Aunque también existe la posibilidad de que no tengas ninguna vida
anterior y por consecuencia no tengas nada que decir.

Hutluc atacó inmediatamente:- ¿Qué sucede?, ¿te estás echando para atrás ya? no
era tan irrefutable su idea, ya te estás poniendo el parche antes de la herida, viejo
amigo, si es así sírveme entonces un vaso lleno de brandy para hablar alguna
estupidez jajajajaja

Müller sonriéndo, dijo: - en todo caso, dudo que tu no tengas alguna vida anterior,
para mí que tú fuiste el mismo satanás jajajajajaja. Aunque no sé si esto de la
regresión llegue tan lejos- continuó Müller riendo ya a carcajadas. Hutluc también
se rió.

Ya más tarde se encontraban los cuatros hombres en la barraca de dicha prueba,


los hombres hicieron pasar a Hutluc al pequeño cuarto donde se llevaría a cabo la
regresión. Al general Müller se le pidió esperar afuera del cuarto, sólo los doctores
y Hutluc quedarián adentro. El más alto cerró la puerta y el otro le pidió a Hutluc
recostarse en la camilla, en este momento Hutluc tuvo la idea de levantarse y
mandar todo a la mierda, pero algo lo retuvo a quedarse, miró el interior de aquel
cuarto y estaba igual que cuando él entro en la tarde, inclusive la sangre en la
pared del pobre bastardo que se atravezo con él. Hutluc se levantó de la cama y le
dijo a los doctores que correrá la camilla porque no puede estar cerca de sangre
judía, así que entre los tres la corren, Hutluc se recuesta y los doctores se
preparan para la ceremonia.

Uno de los hombres se sienta cerca de él y comienza a decirle.

-Relájese general, cierre sus ojos y relájese. No deje que las preocupaciones lo
agobien en este momento, déjese llevar por mi suave voz y relájese. Suelte su
cuerpo, no lo tenga tan tenso.

Hutluc realmente se sentía violado por esta calamidad que estaba haciendo, pero
era la única forma de demostrar que sus interlocutores eran unos charlatanes, así
que trató de seguir a los doctores, increíblemente sintió que las palabras de aquel
133

hombre en realidad lo estaban relajando. No lo podía creer, pero el sueño


comenzaba a ser mella de su cuerpo, su cerebro se sentía como en las nubes,
nunca había estado tan relajado en su vida, ni siquiera cuando era niño. No se dio
cuenta cuando sus ojos se cerraron completamente y su cerebro bloqueó las
señales de sus ojos y tacto, estaba completamente dormido.

Se abre la puerta y Müller que estaba ya medio borracho por tomarse casi la
botella entera de brandy, mira hacia ella. Salen los dos doctores, con sus rostros
totalmente palidecidos, al ver a Müller lo quedan mirando por unos instantes luego
cierran la puerta y sin decirle nada se marchan apuradamente como si hubieran
visto al diablo. Müller asustado entró al cuarto y encontró a Hutluc todavía
dormido, revisó el magnetófono y la cinta no estaba, había sido quitada. Su
cerebro producto de la borrachera no funcionaba, pero su cerebro primitivo le hizo
actuar de la manera más esperada. Se abalanzó sobre Hutluc para despertarlo,
pero éste no reaccionaba, asustado pensando en lo peor, comenzó a darle golpes
en el pecho hasta que éste reaccionó y de un solo puñetazo en el rostro sacó a
Müller de encima.

-¿Qué diablos pretendes estupido?-gritó Hutluc.

-Rayos, pensé que estabas muerto- respondió Müller y agregó -. No sé qué mierda
te pasó pero no querías despertar, me asustaste hijo de puta.

Hutluc reponiendose dijo:- ¿Y los doctores? ¿Dónde están?

-Salieron apurados de aquí y se llevaron la cinta, iban asustados, no sé qué les


pudo ocurrir.

-Malditos estúpidos ¿se llevaron la cinta?…, de seguro que no hay nada y no


quieren que yo la escuche. Pero por qué razón iban asustados, me deben temer a
mí, quizás pensaron que al despertar y no oir nada les iba a ser tragar sus
palabras a golpes jajajajajaja, ¡malditos cobardes!… Bueno, convídame un poco de
tu botella ya que la tienes aquí.

Müller se la pasó y dijo.

-Tómatela toda, para mí ha sido suficiente por hoy, creo que me iré a dormir,
mañana arreglamos con los doctores lo sucedido, yo no estoy en condiciones de
hacer nada por esta noche.

Hutluc sonriéndo dijo:- claro que vamos a arreglar todo esto mañana, así que vete
a dormir tranquilo, que mañana será un bonito día.

Los dos se retiraron en medio de la oscuridad con dirección a la casa,


134

desapareciendo como si se hubieran hecho parte del escalofriante paisaje.

Müller dormía profundamente cuando una mano le agarra la boca y se la aprieta


tratando de impedir que hable. Despierta de sobresalto y asustado, se da la vuelta
y queda viendo a su victimario frente a frente, era unode los doctores. El hombre
le suelta la boca y haciéndole un gesto de guardar silencio le dijo

-General, lo necesitamos tiene que venir conmigo.

Y Müller respondió:- pero qué sucede, por qué diablos salieron así.

El doctor dice

-No hay tiempo para preguntas general esto es muy importante, tiene que venir
comigo y ruege que el general Hutluc no nos escuche.

Müller con un gesto le dice que sí, comienza a vestirse, tenía un dolor de cabeza y
un sueño que no lo dejaban pensar mucho. Así que hizo caso como un autómata.
Salieron de la casa con rumbo a la misma barraca de siempre, ahí estaba el otro
profesor. Al llegar, Müller les preguntó

-¿Qué diablos significa esto?, ¿por qué razón salieron tan asustados hace rato?, ¿y
la cinta dónde está?

Los hombres le responden:- general, la cinta esta en el cuarto, tiene que escuchar
esto, no nos pregunte más y entre ahí a oírla, nosotros no queremos entrar.

Müller los quedó mirando, y les dijo.

-¿Qué tiene esa cinta?

No puede ser. Aquellos hombres no hablaron, guardaron absoluto silencio. Müller


se dirigió al cuarto, cerró la puerta tras de sí, se acercó a la mesa y encendió el
magnetófono.

Al rato sale Müller con la boca abierta y su vista totalmente perdida, entre sus
manos traía la cinta, luego mirando a los hombres les dice.

-¿Lo hemos encontrado?

Todos con rostros temblorosos y agitados se quedan mirando, luego un doctor


dirigiéndose a Müller y poniéndole su mano sobre el hombro, le dice

-Lo siento general, pero parece que sí.


135

-¡Demonios, no puede ser, es inaudito!

Un doctor dice - yo jamás lo hubiera esperado, todos conocemos como es Hutluc.

Este momento había afectado bastante a Müller, quien seguía observando la cinta
tratando de consolarse y sacar fuerzas para lo que venía. Hasta que dijo.

-Me comunicaré con el führer enseguida. Por ahora la cinta queda bajo mi
custodia.

Salió de aquella barraca y fue a buscar el teléfono para hacer la tan esperada
llamada por el führer. En el camino iba pensando en destruir aquella cinta, miraba
la oscuridad y se decía a sí mismo que nadie más lo sabe, tendría que callar a los
doctores, pero sería muy difícil sin tener que matarlos.

Se dirigió a las duchas, al entrar, un olor nauseabundo a carne quemada inundaba


el ambiente. Entró por una puerta, habían dos soldados durmiendo sentadoscon
sus armas en las manos, al sentir ruido despertaron ambos y a ver al general,
asustados se reincorporaron inmediatamente y saludaron pensando en que serían
penados por su pestañeada en plena vigilancia. Pero el general los saludó apurado
y entró a otra puerta. En aquella pieza habían varias repisas llenas de frascos de
vidrios todos llenos de líquidos de diferentes colores. Müller se dirigió hacia unos
frascos que contenían un líquido incoloro, tomó uno de los frascos y leyó la
inscripción que tenía, en aquel papel ya viejo y amarillento por el tiempo estaba
escrito "H2SO4 100%", era justo lo que él buscaba, aquella inscripción significa en
terminos de química, ácido sulfúrico al 100% de pureza. Puso la cinta sobre una
mesa y abrió el frasco, de él salió un olor nauseabundo y característico de aquel
líquido corrosivo acompañado de una estela de vapor que se produce al contacto
de el con el aire. Tomó una fuente de metal y colocó la cinta dentro, luego
alejándose un poco se preparaba a verter el ácido sobre ella, en estos
movimientos botó una silla de una sola patada para hacer espacio. Cuando estaba
listo a destruir la cinta se vio en un pequeño espejo que se encontraba al frente,
se quedó mirando por unos momentos y… vio a un hombre alto, blanco de ojos
azules con una gorra de oficial con bordes plateados y un uniforme de color oscuro
que en sus costados traía unas letras, unas siglas que al mirarlas bien parecían
como dos truenos, esas siglas no significaban nada menos que él era un oficial de
la SS, es decir, el formaba parte del ejercito personal de Hitler y como tal, había
jurado obediencia total a su amo supremo.

Más tarde el general Müller se encontraba haciendo la llamada.

-Está bien, esperaré hasta mañana temprano y prepararé todo, que traten de
llegar pronto los demás porque no sé si yo estoy en condiciones de hacer esto,
136

como usted sabe mi führer, Hutluc era un buen amigo mío… Está bien,¡hail hitler!

Colgó el auricular y le dio unas órdenes a los hombres que se encontraban con él,
luego se dirigió donde los doctores y les comunicó lo que pasaba, después de eso
se encerró en su dormitorio, se sentó en una silla y desenfundando su arma se la
puso en la boca, en el pasillo se escucho ruido de voces y pisadas, Müller dijo-
!perdoname Señor¡- cerró los ojos y apretó el gatillo. Una explosión inundó el
ambiente al mismo tiempo que de unas patadas unos soldados abrian la puerta del
general Hutluc, todo pasó en el mismo instante como si Müller hubiera tenido todo
coordinado.

Hutluc se levantó de golpe de la cama y los soldados lo sujetaron, mientras uno de


mayor rango le decía.

-General Hutluc, está bajo arresto- y dirigiéndose al resto de uniformados, les


dijo-. Llévenselo.

Hutluc indignado, sorprendido y muy enojado forzejeaba con los hombres y


gritaba.

-¡¿Qué hacen imbéciles, cómo que arrestado?, ¿quién dio la orden?

El soldado le respondió:- el general Müller dio la orden señor- al tiempo que por la
puerta aparecía un soldado corriendo y diciendo acongojado.

-El general Müller se pegó un tiro, está muerto.

Hutluc no lo podía creer, qué diablos estaba sucediendo, la noticia de su arresto


por orden de su amigo y para peor, éste se suicidaba, qué era lo que pasaba.
Siguió forcejeando hasta que los soldados lo golpearon con sus armas. El soldado
a cargo dijo.

-Llévenselo y enciérrenlo en el calabozo.

Cerca de las ocho de la mañana llegaron los enviados del führer, unos hombres
altos con unas miradas que inspiraban terror, venían acompañados de un
escuadrón de soldados que rápidamente tomaron el campo bajo su control. Todos
los integrantes de la comitiva vestían de un negro riguroso, como si pertenecieran
a alguna secta oscura del medio ebo. Venían a cargo de un hombre, el cual tenía
una notoria cicatriz en su ojo derecho que le daba un aspecto tenebroso. Éste
pidió ver a los doctores inmediatamente.

Momentos después, cinco hombres escuchaban la cinta y no lo podían creer, era


cierto. El de la cicatriz en el ojo, dijo.
137

-Vayan a buscar a ese maldito y lo llevan al patio. Uno de los hombres salió y dio
la orden. Uno de los doctores dijo.

-No creen que el general merece escuchar la cinta por lo menos.

A lo que el hombre de la cicatriz respondió.

-No lo creo, ¿a no ser que usted lo quiera acompañar?- el doctor se encogió de


hombros y se retiró.

Media hora más tarde el general Hutluc estaba en el patio del campo totalmente
desnudo y con sus pies amarrados. Los soldados habían sacado a todos los judíos
de las barracas y juntados en el patio también. Hutluc preguntó.

-¿Por qué? ¿por qué me hacen esto? Yo he sido fiel a mi pueblo, he servido a mi
führer con el corazón.

Al decir esto un soldado con la culatata de su fusil le dio fuerte en la cabeza y


Hutluc cayó pesadamente al suelo de bruces, a la vez que el soldado lo insultaba:-
¡Cállate maldito judío! Hutluc medio inconsciente trataba de incorporarse pero más
golpes lo detubieron. La masa de gente que observaba no entendía qué sucedía,
pero estaban felices de ver al cruel torturador humillado y golpeado por su propia
gente. Gritaban y aplaudían cada patada y cada culatazo que le daban.

Dos hombres lo tomaron por los brazos y, escoltados por una decena de soldados,
lo llevaron a la rastra a donde se encontraba toda esa gente y lo dejaron tirado. El
hombre de la cicatriz, hablando por los altoparlantes dijo.

-Pueblo judío, ¿desean vengarse del tirano que los amedrentó, humilló y asesinó
impunemente por tanto tiempo? Ésta es vuestra oportunidad, ahí tienen al
asqueroso asesino, ahora es vuestro. Para nosotros no es más que un inmundo
perro. Hagan de él lo que les plasca. No habrán represalias, se los aseguro.

A un ademán del hombre, los soldados comenzaron a retirarse y Hutluc comenzó a


reincorporarse lentamente. Los prisioneros dubitativos se acercaban con
precaución, mirando temerosos a los soldados en retirada. Hutluc observaba como
se aproximaba la masa de hombres con ciega sed de venganza, de uno a uno
comenzaron a llegar a su lado andando como zombies por la desnutrición y el
agotamiento. Algunos más valiente o más rencorosos, les daban algunas
inofensivas patadas. El general trató de defenderse cuanto pudo y le sirvió por
unos momentos, hasta que cayó al suelo y la masa de hombres se le lanzó encima
como buitres sobre un cadáver. Lo golpeaban con tal odio que de sus cuerpos sin
vigor una fuerza extraña y nueva surgía. Hombres y mujeres se agolpaban a
138

empeñones para saborear el momento de la dulce venganza, peleando el turno


para aplacar el dolor de la pérdida de tantos hijos, padres, hermanos y amigos
asesinados. Hutluc observaba por debajo, ya sin fuerzas, como la mayoría de sus
fieles soldados miraban sin hacer nada, aquellos soldados que un día antes eran
capaces de dar la vida por él y que le temían ciegamente a su poder. Ahora ya no
significaba nada.

Unos balazos al aire interrumpieron la orgía sangrienta y la masa de gente


rápidamente retornó al lugar donde estaban en un principio. Una veintena de
soldados rodearon a Hutluc, y el hombre de la cicatriz en el ojo entró al círculo,
vestía el típico atuendo de un oficial de la SS, el mismo que vestía su amigo
Müller, su amigo que conocía el futuro que le deparaban, pero que prefirió morir
antes de mirarlo a los ojos.

El de la cicatriz se dirigió a hutluc y le dijo sarcásticamente.

- ¿Como esta general?, supongo que ya se enteró de lo que ocurrió con el general
Müller, maldito sentimentalismo, si no fuera por ello tendriamos aun a ese
excelente soldado entre nuestras filas. Yo que pensaba que solo ibamos a perder a
un buen soldado y ahora resulta que son dos. Lo consideraba un amigo a usted,
tanto, que prefirio matarse antes de verlo asi, pero quiero que tenga claro queel
no se mato por usted, sino que lo hizo por quien fue usted. Lamentablemente,
cuando se entero de que se trataba esto, no estuvo de acuerdo. Claro, que se
puede esperar de un cristiano. Yo no pienso igual. Se que usted ha sido un
excelente oficial, perodespues de haber escuchado esa cinta usted para mi no es
mas que una mierda sin importancia.

Hablaba mientras, con las manos en su espalda, daba vueltas alrededor de Hutluc
que estaba tirado en el suelo.

Hutluc lo interrumpió para preguntar angustiado.

-Pero ¿qué tiene esa maldita cinta?, yo he sido fiel a mi pueblo, al pueblo alemán.
Lo he defendido con mi sangre.

El oficial enojado le gritó.

-¡Cállate miserable!- y agachándose le dijo en la cara- El pueblo alemán no es tu


gente maldita mierda. ¡Ellos son tu gente!- y le señaló con el índice a los judíos
que estaban ahí observándolo intrigados.

Y levantándose ordenó que lo pusieran de pie. De inmediato, dos soldados lo


tomaron por los brazos y lo hicieron. El oficial se sacó los guantes de reluciente
cuero negro que traía puestos y llevó su mano a su pistola, la desenfundó y dijo.
139

-Adiós rey de los judios. Y apuntado a la cabeza de Hutluc, le disparó un tiro en la


frente, que el general alcanzó a obtaculizar con sus manos, pero que no logró
evitar su muerte. Cayó inerte al suelo de tierra, con un chorro de sangre manando
de su cabeza.

El oficial guardó su arma, satisfecho, y mientras se ponía sus guantes, escupio


sobre el rostro sangrante del General y se retiró en medio de todos los soldados
que miraban atónitos como yacía muerto el terrible General Hutluc a manos de un
alemán. El invencible y maldito general ya no existía, había sido asesinado por el
mismo pueblo que él tanto había defendido y adorado.

El general yacía tirado con sus pies aun amarrados en posición semi fetal. El torso
lo tenía hacia arriba y sus brazos abiertos. Tenía un orificio de bala en su frente
por el que salía sangre, pero también tenía en sus muñecas sendos orificios
provocados por la bala que lo mató.

Así termino el tirano General Hutluc y jamas antes de morir supo que decia esa
maldita cinta, jamas imagino que tal experimento lo iba a condenar, que podia
llegar tan lejos en el tiempo, jamas supo que en la cinta el dijo... ser el hijo de
Dios.

El gigante de hielo

Relato de un futuro aún muy lejano.

a A Manda este Relato Añade tu Comentario

Despuntaba el año 2764 y las primeras horas del día anunciaban tempestad; el
cielo se cubrió de amenazantes nubes encarnadas. De pronto, se dejó oir el
potente rugido de una alarma lejana proveniente de la base meteorológica, lo cual
significaba tormenta, una más de esas tormentas marcianas que traían consigo el
rumor de los océanos muertos. Las calles quedaron solitarias y en las cien colonias
se tomaron las debidas precauciones, ya que los vientos polares tardarían unos
dos o tres días en desplegarse y después alejarse poco a poco.

—En una de tantas casas de piedra de la colonia doce, una familia formada por el
padre, la madre, sus hijos Mara y David, además del abuelo, tomaban el desayuno
en armoniosa convivencia. Más tarde todos se retiraron de la mesa, excepto la
madre y la hija que se dieron a la tarea de recoger los utensilios para asear y
140

guardar. Después barrieron una y otra vez el piso de roca porosa hasta sus
últimos recovecos. Una vez terminadas esas labores, se sentaron en compañía del
padre, frente a una enorme pantalla, cuya única imagen era un espiral blanquiazul
rodeado de diminutos puntos multicolores que comenzaron a titilar para
sumergirlos finalmente en un sueño profundo.

Mientras tanto, David y el abuelo se dirigieron al aposento de este último;


empujaron la cama hacia un costado y debajo apareció una placa con una
hendidura en la parte inferior, la abrieron y penetraron por un pasadizo oscuro de
regular tamaño; se arrastraron a lo largo de unos metros hasta quedar frente a
una pequeña puerta que el abuelo abrió con una llave que escondía bajo sus
ropas.

—Vamos, David —dijo el abuelo— daremos los últimos toques a este artefacto
antes de que despierten los demás. Debemos darnos prisa. Ayer revisé el
cronómetro y se atoraba en los números pares. Sería muy peligroso que a la hora
menos pensada se volviese a atascar.

—¿Qué pasará si nos descubren al regreso de este viaje, abuelo? Digo, en el caso
de que funcione la máquina.

—Ni pensarlo, hijo mío. Nos enjuiciarían por tener en casa un invento. Tú sabes
que eso no nos está permitido, pero también sabes cuánto he trabajado en él,
prácticamente desde que tu bisabuelo murió. Él siempre tuvo el deseo de conocer
la tierra, pero más que eso, las verdaderas causas de su destrucción. Todos
sabemos, o mejor dicho, se nos ha hecho creer que estalló al chocar con Venus.
Aparentemente lo sabían los científicos y estaban preparados para desalojar el
planeta antes del desastre. Únicamente los más poderosos lograron salvarse
abandonando la tierra sin dar aviso al mundo, aunque esto último de nada hubiera
servido, pero en fin, ése no es el caso. Lo importante es descubrir cómo sucedió
realmente.

—Claro, abuelo. ¿Podríamos probarla?

—Desafortunadamente no, hijo. La única prueba que estamos en posibilidad de


efectuar es la de viajar en el tiempo-espacio. Si nos lleva con éxito y con éxito nos
trae, significará que funciona. No hay otra forma de saberlo, como tampoco hay
modo de verificar si aún existe la tierra porque no tenemos acceso a los
telescopios, y viajar a escondidas en una nave normal, ¡ni soñarlo!

—Vale la pena correr el riesgo. He visto maravillas en el gran libro de la historia y


todo era tan diferente. Cuando camino por las calles polvorientas de nuestras
141

colonias marcianas y veo que a mi alrededor solo existen copias grotescas de lo


que fue la tierra, siento tristeza, aunque te parezca absurdo, porque Marte es el
único mundo que conozco y no debería experimentar ese sentimiento.

—Te creo, David, y tal vez yo tenga mucho que ver por las ideas que te he metido
en la cabeza. Quizá no debí hacerlo porque en mi loca ansiedad por conocer ese
otro mundo, he conseguido inquietar tu joven espíritu sin ninguna necesidad.

—No hay problema, estamos a punto de realizar nuestro mayor deseo. Ya estamos
en esto y no me arrepiento.

—¿Quiere decir que estás decidido a hacer este viaje? Yo podría ir solo...

—No, no. Yo iré contigo, por nada me perdería esta aventura fantástica.

—Bien, pues manos a la obra. Entremos. Ajusta tu cinturón y colócate el casco.


Ahora programaré la fecha y el lugar. Ah, si mi padre pudiera ver esto. Si el
desastre ocurrió en el año 2040, viajaremos a mediados de ese mismo año.

El abuelo activó los motores, pulsó algunos botones y la máquina, antes de


desaparecer en fracciones de segundo, se cubrió de un gas rojizo y denso. De
acuerdo a su programación, la imponente máquina apareció envuelta en espesa
niebla en un lugar semi despoblado. El abuelo abrió los ojos torpemente y
enseguida tocó el hombro de David para despertarlo. Se deshizo del cinturón y del
casco y levantó la puerta de la máquina; ambos asomaron la cabeza sin atreverse
aún a salir. Se miraron unos instantes con expresión de sorpresa ante lo que
apareció frente a sus ojos: ahí estaba el mar, la finísima arena, las gaviotas
revoloteando en el horizonte azul. Indudablemente era una visión espectacular. Y
allá, no muy lejos, las palmeras se mecían al compás del viento suave y fresco del
medio día. Quedaron mudos admirando los colores del follaje y fueron al
encuentro de las olas y juguetearon con ellas como dos alegres chiquillos.

—Esto es de lo que tanto te hablé, muchacho. ¿Crees que valió la pena?

—¡Por supuesto, abuelo! La tierra es nuestro origen, nuestra madre, y a ella


deberían volver sus hijos ausentes.

—No te ilusiones demasiado porque aún no sabemos con exactitud qué fue lo que
sucedió. Ante todo, debemos permanecer alertas, preparados para lo que pronto
habrá de desencadenarse. Ubicaremos perfectamente el lugar donde ha aterrizado
la máquina y la cubriremos con palmas y ramas secas, de forma que nadie pueda
descubrirla.
142

David sentía deseos de despojarse de sus ropas para meterse al agua. Quería
conocer esa sensación que con seguridad debía ser muy agradable. Sintió como el
aire perfumado humedecía su piel y abrió los brazos y cerró los ojos disfrutando
de la brisa, pero el abuelo que era más precavido, no le permitió desvestirse
temiendo que aquella atmósfera tan pesada provocara algún descontrol en sus
cuerpos acostumbrados al ambiente enrarecido de Marte. Caminaron durante unos
minutos hasta llegar a la casa de unos pescadores, con techo de palmas y paredes
de varas muy bien reforzadas. Escucharon ladrar a los perros en el corral
anunciando la presencia de extraños visitantes, y tras de los ladridos, asomó por
la puerta entreabierta un rostro moreno, de ojos negros y mirada cautelosa. Los
examinó de arriba a abajo y después fue a su encuentro.

—¿Qué desean? —les preguntó intrigado, sobre todo por su extraña vestimenta.

¿Cómo decirle que venían de Marte? Ni pensarlo, pues lo más seguro era que se
riera de ellos o los juzgara locos.

—No tema, no le haremos ningún daño. Hemos venido del... Eh, somos
investigadores del clima, ¿verdad, compañero?

—Sí, señor —respondió David colocándose la mano en la frente en señal de


saludo.

Más tranquilo, el pescador se apresuró a amarrar a sus perros al tronco de una


palmera, ya que sus incesantes ladridos apenas le dejaban escuchar a los recién
llegados.

Después de hacerle algunas preguntas al pescador, y enterarse, mediante los


noticieros matutinos en la radio, respecto de los conflictos que existían en ese
momento entre las tres potencias mundiales y del grave peligro que corría el
planeta ante la amenaza de una guerra nuclear, David y el abuelo abandonaron la
cabaña. Pero olvidaban algo importante: sus ropas metálicas, que de continuar
con ellas transitando por las calles del puerto, se verían en aprietos. Una vez
resuelto el problema de la ropa, obviamente con la ayuda del pescador, salieron
de ahí presurosos. Ya entrada la noche regresaron a casa del pescador. Habían
recabado importantes datos. Como por ejemplo: las mascarillas con las que se
protegían los lugareños y los signos de preocupación reflejados en sus rostros, lo
cual indicaba que el final estaba cerca y muy pronto sabrían lo que el gran libro de
la historia no les había revelado. Al segundo día decidieron trasladarse al
observatorio para hacer algunas indagaciones. Después de vestir nuevamente sus
ropas térmicas y despedirse del pescador, algo insólito cambió sus planes, porque
a eso de las once de la mañana una gigantesca sombra cubrió el cielo y se hizo de
noche; los perros comenzaron a ladrar y los pájaros buscaron sus refugios,
143

engañados por la oscuridad.

—¿Qué está pasando, abuelo?

—Mucho me temo que el final llegó antes de lo que esperábamos, David, y lo digo
porque esto no es precisamente un eclipse solar, ya que la luna está allá. ¿La ves?
—apuntó con el dedo.

—Sí, la veo. ¿Pero qué es entonces?

—Lo averiguaremos camino a la máquina, si es que logramos llegar antes, claro.


¡Corramos!

Llegaron jadeantes hasta el equipo de tiempo-espacio y una vez pasada la


agitación, entraron en él y se prepararon para la partida.

—Si no me equivoco, debe tratarse de un meteorito que se dirige a la tierra, y si


esto ocurre, sin duda el impacto contra la superficie terrestre podría sacarla de su
órbita; o bien, dejarla en una total oscuridad durante muchos días, quizá meses,
yéndome a los extremos.

—¿Por qué en la oscuridad, abuelo?

—Porque al caer ese cuerpo sólido levantaría una impresionante capa de polvo que
se mantendría suspendida en la atmósfera, lo que evitaría el paso de los rayos
solares, con el consecuente congelamiento del planeta. Normalmente, al penetrar
los meteoritos en la superficie se incendiaban a causa del roce y la parte no
desintegrada que caía sobre la tierra provocaba solamente grandes cráteres, pero
eso sucedía cuando aún conservaba su capa de ozono. Ahora, al parecer, ha sido
gravemente dañada por los contaminantes, y sobre todo, por las constantes
pruebas nucleares de los últimos años, y aún así se planeaba una guerra nuclear.
Como pudiste observar en el puerto, la gente lleva, invariablemente, un protector
solar y una mascarilla. El aire que respiramos en este lugar donde todavía hay
vegetación, es más aceptable, pero estaba por acabarse.

—Bueno, ¿pero cómo sabremos lo que en realidad va a suceder? No podemos


permanecer aquí para presenciarlo.

—Tienes razón. Lo que haremos será programar el cronómetro para tres o cuatro
meses después. Le dejaré en cuatro. La pregunta es: ¿en qué superficie
descenderíamos?

No hubo tiempo de contestar esa pregunta, porque sus dedos temblorosos


accionaron automáticamente el sistema de arranque, justo en el momento de la
144

colisión. Sus sospechas se habían confirmado y pronto no habría más que


oscuridad y silencio total; el silencio de un gran coloso vencido por el hombre
mismo.

El cálculo del abuelo falló, y la máquina no apareció cuatro meses después, sino
400 años más tarde, cuando el globo terrestre se encontraba cubierto de una
inmensa capa de hielo. Desde el interior observaron cuidadosamente la superficie,
mas de pronto, los ojos de David se abrieron desmesuradamente al notar a lo
lejos, entre el extenso llano de cristal, una diminuta y apenas visible manchita
verde. Enseguida, una fuerte sacudida los envío al vacío.

La rubia cabeza de David asomó por la puerta de la habitación, no había nadie en


el pasillo. Caminó de puntitas hasta el salón y observó con alivio que el resto de la
familia aún dormía. Habían transcurrido solo quince minutos entre el acceso al
sótano y su marcha al pasado. Posteriormente regresó a la habitación donde el
abuelo observaba por la ventana con la mirada puesta en un punto lejano, tan
brillante como la estrella de la oración.

—Tal vez —dijo el abuelo sin dejar de mirar hacia el infinito— en unos años más
pueda ser habitada nuevamente por los humanos

El gigante de hielo

Relato de un futuro aún muy lejano.

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Despuntaba el año 2764 y las primeras horas del día anunciaban tempestad; el
cielo se cubrió de amenazantes nubes encarnadas. De pronto, se dejó oir el
potente rugido de una alarma lejana proveniente de la base meteorológica, lo cual
significaba tormenta, una más de esas tormentas marcianas que traían consigo el
rumor de los océanos muertos. Las calles quedaron solitarias y en las cien colonias
se tomaron las debidas precauciones, ya que los vientos polares tardarían unos
dos o tres días en desplegarse y después alejarse poco a poco.

—En una de tantas casas de piedra de la colonia doce, una familia formada por el
padre, la madre, sus hijos Mara y David, además del abuelo, tomaban el desayuno
en armoniosa convivencia. Más tarde todos se retiraron de la mesa, excepto la
madre y la hija que se dieron a la tarea de recoger los utensilios para asear y
guardar. Después barrieron una y otra vez el piso de roca porosa hasta sus
145

últimos recovecos. Una vez terminadas esas labores, se sentaron en compañía del
padre, frente a una enorme pantalla, cuya única imagen era un espiral blanquiazul
rodeado de diminutos puntos multicolores que comenzaron a titilar para
sumergirlos finalmente en un sueño profundo.

Mientras tanto, David y el abuelo se dirigieron al aposento de este último;


empujaron la cama hacia un costado y debajo apareció una placa con una
hendidura en la parte inferior, la abrieron y penetraron por un pasadizo oscuro de
regular tamaño; se arrastraron a lo largo de unos metros hasta quedar frente a
una pequeña puerta que el abuelo abrió con una llave que escondía bajo sus
ropas.

—Vamos, David —dijo el abuelo— daremos los últimos toques a este artefacto
antes de que despierten los demás. Debemos darnos prisa. Ayer revisé el
cronómetro y se atoraba en los números pares. Sería muy peligroso que a la hora
menos pensada se volviese a atascar.

—¿Qué pasará si nos descubren al regreso de este viaje, abuelo? Digo, en el caso
de que funcione la máquina.

—Ni pensarlo, hijo mío. Nos enjuiciarían por tener en casa un invento. Tú sabes
que eso no nos está permitido, pero también sabes cuánto he trabajado en él,
prácticamente desde que tu bisabuelo murió. Él siempre tuvo el deseo de conocer
la tierra, pero más que eso, las verdaderas causas de su destrucción. Todos
sabemos, o mejor dicho, se nos ha hecho creer que estalló al chocar con Venus.
Aparentemente lo sabían los científicos y estaban preparados para desalojar el
planeta antes del desastre. Únicamente los más poderosos lograron salvarse
abandonando la tierra sin dar aviso al mundo, aunque esto último de nada hubiera
servido, pero en fin, ése no es el caso. Lo importante es descubrir cómo sucedió
realmente.

—Claro, abuelo. ¿Podríamos probarla?

—Desafortunadamente no, hijo. La única prueba que estamos en posibilidad de


efectuar es la de viajar en el tiempo-espacio. Si nos lleva con éxito y con éxito nos
trae, significará que funciona. No hay otra forma de saberlo, como tampoco hay
modo de verificar si aún existe la tierra porque no tenemos acceso a los
telescopios, y viajar a escondidas en una nave normal, ¡ni soñarlo!

—Vale la pena correr el riesgo. He visto maravillas en el gran libro de la historia y


todo era tan diferente. Cuando camino por las calles polvorientas de nuestras
colonias marcianas y veo que a mi alrededor solo existen copias grotescas de lo
146

que fue la tierra, siento tristeza, aunque te parezca absurdo, porque Marte es el
único mundo que conozco y no debería experimentar ese sentimiento.

—Te creo, David, y tal vez yo tenga mucho que ver por las ideas que te he metido
en la cabeza. Quizá no debí hacerlo porque en mi loca ansiedad por conocer ese
otro mundo, he conseguido inquietar tu joven espíritu sin ninguna necesidad.

—No hay problema, estamos a punto de realizar nuestro mayor deseo. Ya estamos
en esto y no me arrepiento.

—¿Quiere decir que estás decidido a hacer este viaje? Yo podría ir solo...

—No, no. Yo iré contigo, por nada me perdería esta aventura fantástica.

—Bien, pues manos a la obra. Entremos. Ajusta tu cinturón y colócate el casco.


Ahora programaré la fecha y el lugar. Ah, si mi padre pudiera ver esto. Si el
desastre ocurrió en el año 2040, viajaremos a mediados de ese mismo año.

El abuelo activó los motores, pulsó algunos botones y la máquina, antes de


desaparecer en fracciones de segundo, se cubrió de un gas rojizo y denso. De
acuerdo a su programación, la imponente máquina apareció envuelta en espesa
niebla en un lugar semi despoblado. El abuelo abrió los ojos torpemente y
enseguida tocó el hombro de David para despertarlo. Se deshizo del cinturón y del
casco y levantó la puerta de la máquina; ambos asomaron la cabeza sin atreverse
aún a salir. Se miraron unos instantes con expresión de sorpresa ante lo que
apareció frente a sus ojos: ahí estaba el mar, la finísima arena, las gaviotas
revoloteando en el horizonte azul. Indudablemente era una visión espectacular. Y
allá, no muy lejos, las palmeras se mecían al compás del viento suave y fresco del
medio día. Quedaron mudos admirando los colores del follaje y fueron al
encuentro de las olas y juguetearon con ellas como dos alegres chiquillos.

—Esto es de lo que tanto te hablé, muchacho. ¿Crees que valió la pena?

—¡Por supuesto, abuelo! La tierra es nuestro origen, nuestra madre, y a ella


deberían volver sus hijos ausentes.

—No te ilusiones demasiado porque aún no sabemos con exactitud qué fue lo que
sucedió. Ante todo, debemos permanecer alertas, preparados para lo que pronto
habrá de desencadenarse. Ubicaremos perfectamente el lugar donde ha aterrizado
la máquina y la cubriremos con palmas y ramas secas, de forma que nadie pueda
descubrirla.
147

David sentía deseos de despojarse de sus ropas para meterse al agua. Quería
conocer esa sensación que con seguridad debía ser muy agradable. Sintió como el
aire perfumado humedecía su piel y abrió los brazos y cerró los ojos disfrutando
de la brisa, pero el abuelo que era más precavido, no le permitió desvestirse
temiendo que aquella atmósfera tan pesada provocara algún descontrol en sus
cuerpos acostumbrados al ambiente enrarecido de Marte. Caminaron durante unos
minutos hasta llegar a la casa de unos pescadores, con techo de palmas y paredes
de varas muy bien reforzadas. Escucharon ladrar a los perros en el corral
anunciando la presencia de extraños visitantes, y tras de los ladridos, asomó por
la puerta entreabierta un rostro moreno, de ojos negros y mirada cautelosa. Los
examinó de arriba a abajo y después fue a su encuentro.

—¿Qué desean? —les preguntó intrigado, sobre todo por su extraña vestimenta.

¿Cómo decirle que venían de Marte? Ni pensarlo, pues lo más seguro era que se
riera de ellos o los juzgara locos.

—No tema, no le haremos ningún daño. Hemos venido del... Eh, somos
investigadores del clima, ¿verdad, compañero?

—Sí, señor —respondió David colocándose la mano en la frente en señal de


saludo.

Más tranquilo, el pescador se apresuró a amarrar a sus perros al tronco de una


palmera, ya que sus incesantes ladridos apenas le dejaban escuchar a los recién
llegados.

Después de hacerle algunas preguntas al pescador, y enterarse, mediante los


noticieros matutinos en la radio, respecto de los conflictos que existían en ese
momento entre las tres potencias mundiales y del grave peligro que corría el
planeta ante la amenaza de una guerra nuclear, David y el abuelo abandonaron la
cabaña. Pero olvidaban algo importante: sus ropas metálicas, que de continuar
con ellas transitando por las calles del puerto, se verían en aprietos. Una vez
resuelto el problema de la ropa, obviamente con la ayuda del pescador, salieron
de ahí presurosos. Ya entrada la noche regresaron a casa del pescador. Habían
recabado importantes datos. Como por ejemplo: las mascarillas con las que se
protegían los lugareños y los signos de preocupación reflejados en sus rostros, lo
cual indicaba que el final estaba cerca y muy pronto sabrían lo que el gran libro de
la historia no les había revelado. Al segundo día decidieron trasladarse al
observatorio para hacer algunas indagaciones. Después de vestir nuevamente sus
ropas térmicas y despedirse del pescador, algo insólito cambió sus planes, porque
a eso de las once de la mañana una gigantesca sombra cubrió el cielo y se hizo de
noche; los perros comenzaron a ladrar y los pájaros buscaron sus refugios,
engañados por la oscuridad.
148

—¿Qué está pasando, abuelo?

—Mucho me temo que el final llegó antes de lo que esperábamos, David, y lo digo
porque esto no es precisamente un eclipse solar, ya que la luna está allá. ¿La ves?
—apuntó con el dedo.

—Sí, la veo. ¿Pero qué es entonces?

—Lo averiguaremos camino a la máquina, si es que logramos llegar antes, claro.


¡Corramos!

Llegaron jadeantes hasta el equipo de tiempo-espacio y una vez pasada la


agitación, entraron en él y se prepararon para la partida.

—Si no me equivoco, debe tratarse de un meteorito que se dirige a la tierra, y si


esto ocurre, sin duda el impacto contra la superficie terrestre podría sacarla de su
órbita; o bien, dejarla en una total oscuridad durante muchos días, quizá meses,
yéndome a los extremos.

—¿Por qué en la oscuridad, abuelo?

—Porque al caer ese cuerpo sólido levantaría una impresionante capa de polvo que
se mantendría suspendida en la atmósfera, lo que evitaría el paso de los rayos
solares, con el consecuente congelamiento del planeta. Normalmente, al penetrar
los meteoritos en la superficie se incendiaban a causa del roce y la parte no
desintegrada que caía sobre la tierra provocaba solamente grandes cráteres, pero
eso sucedía cuando aún conservaba su capa de ozono. Ahora, al parecer, ha sido
gravemente dañada por los contaminantes, y sobre todo, por las constantes
pruebas nucleares de los últimos años, y aún así se planeaba una guerra nuclear.
Como pudiste observar en el puerto, la gente lleva, invariablemente, un protector
solar y una mascarilla. El aire que respiramos en este lugar donde todavía hay
vegetación, es más aceptable, pero estaba por acabarse.

—Bueno, ¿pero cómo sabremos lo que en realidad va a suceder? No podemos


permanecer aquí para presenciarlo.

—Tienes razón. Lo que haremos será programar el cronómetro para tres o cuatro
meses después. Le dejaré en cuatro. La pregunta es: ¿en qué superficie
descenderíamos?

No hubo tiempo de contestar esa pregunta, porque sus dedos temblorosos


accionaron automáticamente el sistema de arranque, justo en el momento de la
colisión. Sus sospechas se habían confirmado y pronto no habría más que
149

oscuridad y silencio total; el silencio de un gran coloso vencido por el hombre


mismo.

El cálculo del abuelo falló, y la máquina no apareció cuatro meses después, sino
400 años más tarde, cuando el globo terrestre se encontraba cubierto de una
inmensa capa de hielo. Desde el interior observaron cuidadosamente la superficie,
mas de pronto, los ojos de David se abrieron desmesuradamente al notar a lo
lejos, entre el extenso llano de cristal, una diminuta y apenas visible manchita
verde. Enseguida, una fuerte sacudida los envío al vacío.

La rubia cabeza de David asomó por la puerta de la habitación, no había nadie en


el pasillo. Caminó de puntitas hasta el salón y observó con alivio que el resto de la
familia aún dormía. Habían transcurrido solo quince minutos entre el acceso al
sótano y su marcha al pasado. Posteriormente regresó a la habitación donde el
abuelo observaba por la ventana con la mirada puesta en un punto lejano, tan
brillante como la estrella de la oración.

—Tal vez —dijo el abuelo sin dejar de mirar hacia el infinito— en unos años más
pueda ser habitada nuevamente por los humanos

“Los héroes, la muerte y los bastardos dimensionales”

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(una historia de Berlín 45)


―Los héroes, la muerte y los bastardos dimensionales”

El largo camino de nuestros héroes llegaba a su fin.

Después de haber atravesado los lagos de lava en mar-morda y peleado contra las
bestias sanguinarias llamadas Urouka del gran valle sin nombre, han llegado hasta
la morada misma de todo el mal que asolaba su tierra; la gigantesca tierra del
Opuhc-Akdov, lugar de origen de las fuerzas invasoras del oscuro conquistador
Orel-uk, general del ejercito negro y morador de la montaña de fuego en donde se
encuentra su tétrico castillo.

Ahí donde han dicho que malignos y pérfidos poderes de magia negra se han
unido para ayudar al infame Orel-uk en una alianza siniestra para conquistar toda
la hermosa y fragante tierra de Adreim; ahí, justo a las enormes puertas del
150

castillo, nuestros héroes librarán la batalla decisiva sobre el mal y lo regresaran de


dondequiera que haya venido.

Un golpe, luego otro…uno mas y la puerta ha cedido. Frente a nuestros héroes


aparecen las entrañas lúgubres del castillo; por un momento todos dudan en
entrar, pero en poco tiempo llega a sus mentes el recuerdo de sus tierras
devastadas y sus familias muertas llenándolos de una furia victoriosa y vengativa.
Uno de ellos grita con fuerza:
¡! VAMOS HERMANOS!!!!…!!!POR LA GRANDEZA DE ADREIM, TODOS
ADELANTE!!!.

Y al unísono, inspirados por las gloriosas palabras de su compañero, los cuatro


héroes se lanzan dentro del castillo empuñando sus nobles armas
Despedazando y mutilando a cuanto agente de Orel-uk encuentran en su camino.
El gran caballero Hertiel con su ágil y experta espada da buena cuenta de los
guardianes elite de Orel-uk mientras el grácil elfo de los bosques azules, el rápido
Ernia-la fulmina con sus saetas a las sombras malditas que solo él puede detectar
con su prodigiosa visión.
El rey enano de los herreros no se queda atrás y hace silbar sobre las cabezas de
sus enemigos su obra maestra: la multi-hacha, segando muchas de estas antes de
volver a las manos de su amo; pelea seguro y confiado por que cubriendo su
espalda se encuentra el samurai de la eterna era, el poderoso maestro hiroei batzu
y su katana ―cieno rojo‖ que mutila a los enemigos con solo el silbido de su
singular filo haciendo gran mella en las huestes enemigas. Avanzan paso a paso
entre los corredores llenos de cientos de enemigos mortales, hombro con hombro
avanzan hacia la gran cámara del amo del castillo: el maldito Orel-uk.

Los enemigos parecen no tener fin y sus cadáveres llegan a las rodillas de los
cuatro amigos que siguen avanzando y por fin ahí están, detrás de un gran
numero de enemigos, casi al alcance, las puertas de la recámara secreta. Los
héroes se preparan para el gran esfuerzo que será llegar hasta las puertas, pero
algo inesperado ocurre; un evento nunca antes visto:
Los horrores, la guardia personal de Orel-uk abren el paso para los héroes.

Uno a uno, las abominaciones enfundadas en armaduras negras plagadas de


marcas y signos blasfemos se enfilan a los costados del corredor como los
centinelas a la hora de guardia; las puertas se abren desde dentro invitando a
pasar. Los héroes no se confían, tal vez sea una trampa o tal vez el mil veces
maldecido Orel-uk decidió, al verse rodeado y perdido, mostrar un poco de honor
y pelear como un hombre, no saben, por eso avanzan por el corredor espalda con
espalda cuidando cada movimiento de aquellas armaduras manchadas de sangre
pero no parecen moverse, tal parece que se han convertido en estatuas sin vida
alguna en su interior.
151

La cámara secreta de Orel-uk es un gran salón oscuro, espacioso y realmente


grande, con una luz al frente, tal vez una ventana pero no es seguro. Los héroes
siguen avanzando; sus oídos se llenan de un gran silencio tan profundo que
apenas pueden escuchar al compañero de al lado; sus ojos se acostumbran a la
completa oscuridad pero solo pueden reconocer algunas siluetas que representan
a sus compañeros; solo el elfo se percata de que algo ronda a su alrededor, alerta
a sus amigos del peligro y se ponen en guardia. De improviso, una voz fuerte
rompe el silencio:

-¡!!HOLAAAA, PINCHES MUGROSOS!!!- Dice la voz.

Una poderosa luz inunda el salón revelando a unos metros a un hombre vestido de
una manera extraña; el hombre parece del rostro un enano: barbado, gordo y mal
encarado, pero era alto como un hombre, aunque algo jorobado y su piel era de
un color oscuro que hacia contraste con su extraño ropaje blanco como la leche.

Al salir de su sorpresa el caballero hertiel pregunto al hombre:


- ¿Quién eres?…¿Dónde esta tu oscuro señor el maligno Orel-uk?.
El hombre extraño soltó una carcajada, luego se sentó en el suelo y dijo:

-¿qué dices? …¿Qué esa bestia de Ory es mi patrón?…jujuju, estas pero sí bien
pe…

-¡! CONTESTA CIERVO DEL MAL!!! Gruñe el enano -¿ACASO A TU AMO LE A


ENTRADO EL MIEDO?. Repuso sonriendo.

El hombre del traje blanco movió la cabeza de un lado a otro y maldijo algo entre
dientes mientras se ponía de pie.

-¿YA OISTE A ESTOS MUGROSOS CARIÑO? …!!! QUIEREN VER A ORY!!!.


Grito el hombre mientras se acercaba al grupo. Se dirigió directamente al enano y
le pregunto: - Oye enanito cabrón ¿de verdad quieres ver a Ory?, Te prevengo que
podrías arrepentirte de lo que pides. El enano dio un golpe de su enorme multi-
hacha pero no dio en el blanco que deseaba; a pesar de ser algo obeso, el hombre
de blanco esquivo el filo por unos centímetros antes de que se le incrustara en el
cuello.
- Ummm…bueno, si es lo que quieres…- dijo el hombre dando la espalda al enano-
luego no digas que te arrepientes -. Arreglándose la corbata que había quedado
fuera de su lugar por el movimiento esquivo, el hombre dijo al aire:

- Muy bien cariño, dales lo que piden –

Se escucho un ruido de cadenas y un golpe seco. Cuando los héroes volvieron la


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vista al centro de su formación no podían creer lo que estaba tirado en el piso: era
el cuerpo mutilado de Orel-uk; su cabeza, manos y piernas estaban separadas de
su cuerpo y sin embargo no salía sangre de las heridas, los cortes eran perfectos y
su mano aun sostenía su espada. La armadura intacta y el cuerpo sin otros cortes
o heridas visibles indicaba que había sido una corta pelea.

¡¡¡TARAAAN¡¡¡- dijo el extraño levantando los brazos en lo alto- les apuesto un


cigarro a que casi se cagan del miedo ¿no? – bueno, bueno, bueno, …ahora mis
queridos mugrositos candidatos a pasto de gusanos déjenme hacer las debidas
presentaciones: Yo soy Rainiero dos Santos da silva do nacimento do Jamaica pero
ustedes pueden llamarme ―Señor Xamaica‖ y sé lo que están pensando y debo
informarles que no, no, esa casi obra de arte del mutilamiento que tienen ahí, o
sea: El buen Ory, (antes señor del mal, del caos y todas esas patrañas) no es de
mi autoria, de hecho pertenece a una gran artista. Oye cariño, baja de ahí que es
momento de presentarte en sociedad.

Una sombra veloz atravesó el techo en penumbras de la cámara secreta, y como


un borrón se poso detrás de Xamaica. Una joven mujer salió de detrás del hombre
vistiendo un mono de motociclista, era mas baja en estatura que él así que pudo
poner las manos sobre sus hombros, su cabello era blanco y corto, casi le llegaba
al cuello; sus ojos de un gris casi metálico que no perdían de vista al grupo de
héroes.
El cuello de la chaqueta que enmarcaba su esbelto cuello lucía unos distintivos de
grado; su figura era exquisita en esencia y forma y bien pasaría por una princesa
de algún rico reino de Adreim si no fuera por su mirada, fría y de una gran
profundidad que mirarla un rato hacia que el corazón se encogiera de miedo.

- Bien, caballeros ( y espero que alguno de ustedes mugrosos realmente lo sea),


les presento al proyecto de [Link] numero de clave 2233-zx01, con chasis
de batalla multi-operación, lo mejor en tecnología, claro, de nuestro mundo.

Los guerreros obviamente no entendieron una sola palabra de lo que Xamaica


había dicho así que se dispuso a entrar en detalles:

- verán muchachos, les voy a explicar:


La señorita de ahí y yo venimos de una tierra paralela, o sea fuera de esta
cochinada de realidad, en otro mundo como quien dice, ¿captan? …Bueno, hace
unos cuantos años encontramos su plano existencial, o sea este mundo y la puerta
se abrió de pura cagada aquí en el palacio del buen Ory; Mi compañía se dedica a
hacer negocios y a obtener ganancias, así que decidimos hacer un trato con la
única figura de autoridad que conocíamos:
Cambiamos armas de nuestro plano por recursos naturales de este y ayudamos al
buen Ory en su conquista del mundo. Cada reino de este mundo que Ory
153

conquistaba era arrasado por nuestras maquinas extractoras y los recursos


embarcados hacia nuestro mundo, jejeje, incluso la fauna fue deportada y sus
pequeños bichos peludos son un éxito de ventas en nuestro mundo, son tan
graciosos y tiernos que a mis sobrinos les he llevado unos cuantos, pero bueno…el
negocio marchaba muy bien y al parecer hicimos el trato con la persona correcta
hasta que aparecieron los primeros focos de resistencia, o sea… ustedes;
Empezaron a luchar y a destruir las maquinarias y los armamentos que habíamos
traído, así que trajimos armas de verdad. He de confesar que nunca habíamos
tenido oportunidad de probar este armamento, el reino de Valíai fue un buen
campo de pruebas. Pero el negocio empezó a ir mal, el pequeño Ory solo quería
destruir todo a su paso y cuando la guerra contra ustedes comenzó a salir mal, se
dio cuenta de que estaba perdido e intento hacer planes para tomar nuestro
mundo, tenia todo listo para una invasión con las fuerzas que le quedaban; Los
intereses que represento descubrieron su plan y me mandaron a mí y a la señorita
a ―limpiar un poco las cosas‖, con los resultados que podemos observar ahí.-
señalo a la pila de despojos en medio de ellos.

Ahora Orel-uk esta mas muerto que la madre Teresa y mi compañía no tiene con
quien hacer sus tratos comerciales, así que me dijeron: ―Oye Xamaica, por que no
convences a esos chicos de que sigan comerciando con nosotros, claro, ahora tal
vez bajo otros términos, sé bueno y habla primero, dales a entender que somos
una buena opción‖ y el resto es historia.

-¿nos amenazas extranjero?- dijo el enano


- ¡¡jamas, nunca destruiremos nuestros bosques¡¡¡- dijo el elfo
- Ser aliado de nuestro enemigo seria un acto de deshonor- dijo el samurai.
- Has oído a mis hermanos extraño- dijo el caballero- ¿qué harás si nos negamos a
servir tus vicios?.

- En tal caso la chica cortara filetes de sus traseros y expondrá sus cojones a la
vista de todos como un recordatorio de lo cara que puede ser la libertad- Xamaica
hizo una seña obscena reafirmando sus palabras.

La mente del enano se revolvió y vio todo rojo; jamas en su vida lo habían
amenazado de tal manera y menos insinuado que una niña de pecho como aquella
pudiera ganarle en batalla; que gran mentira era que la niña ahí parada había
vencido a Orel-uk eso no podía ser cierto, no debía ser verdad nada de lo que dijo
aquel sujeto, penso que solo era un truco mas para engañarlos, así que se decidió
y se lanzo a la carga con toda su fuerza.

Corrió tan rápido como pudo; sus ojos solo veían el cuello del extraño mientras los
poderosos músculos del brazo se tensaban, esta vez no fallaría, seria un golpe
seguro y de lleno que de seguro haría volar su cabeza. Lanzo un grito de batalla y
dio el golpe más poderoso de su vida, segundos después todo había terminado…la
154

cabeza del enano fue a dar a los pies del samurai y el arma del enano, el orgullo
del maestro armero, la multi-hacha yacía hecha pedazos en el suelo junto al
cadáver del héroe. Ninguna gota de sangre brota de su cuello finamente
seccionado.

Solo el elfo pudo darse cuenta de lo ocurrido gracias a su rapidez de reflejos:


El enano al lanzar su ataque contra el hombre, jamas vio a la mujer retirar el
guante de su mano derecha, que mostraba un brillo muy extraño; parecía la
espada luminosa de Heriot: el elfo de la luz. Con un rápido movimiento se puso
delante del enano y espero hasta que este soltara el golpe, esgrimió como una
espada el pequeño halo de su mano y lanzo un golpe directo al hacha; aquella
débil luz traspaso la multi-hacha y el cuello del enano, cortándolos como una
hogaza de pan.

- Supongo que eso significa un ―no‖- dijo riendo el señor Xamaica.

El elfo reacciona al ver a su amigo el enano muerto y como de rayo toma una
flecha de su carcaj y la apunta a la asesina de su amigo, la chica voltea hacia el
elfo, pero la flecha ya va en camino, con solo un gesto de su mano la flecha se
desvía en otra dirección, perdiéndose en el fondo del salón
- Vaya que es rápido pinche cabron- dijo Xamaica y se escucho un estruendo- pero
no mas que esto- y vació sobre el elfo su Steyr de 9mm.

El elfo cayo con un gran hoyo en la frente y su nuca volaba hacia el samurai que
estaba parado detrás; la sangre de su amigo baño su cara y su expresión tomo un
tinte maniático. Corrió hacia la asesina para vengar a sus amigos junto con su
amigo el caballero; usarían la táctica que tantos frutos las había dado en el
pasado: el caballero entretenía al enemigo mientras el samurai se concentraba en
su técnica mortal ―el corte de viento‖.
El caballero dio un par de mandobles buenos pero que la chica esquivo fácilmente,
otros dos sin dar efecto hasta que el quinto lo tomo ella con la mano desnuda
mientras hundía el puño en el pecho del caballero; Este lo atravesó de parte a
parte y el caballero escupió un copioso cuajaron de sangre; estaba perdido pero
aun así sonreía.
- je. Je…estas perdida bruja maligna.- alcanzo a decir el caballero.

La mujer miro por el hombro del caballero que aun tenia su puño atravesado y vio
al samurai preparándose para su supertecnica. Xamaica se dio cuenta también y
corrió a esconderse detrás de un pilar que sostenía el techo de la cámara. Con sus
ojos grises clavados en el samurai legendario, hundió mas el puño en el caballero
que aun se encontraba vivo y abrió la palma de la mano

Esta se abrió en partes como si fuera una rosa, pequeñas partes que hace unos
instantes habían sido finos dedos ahora revelaban su naturaleza metálica dejando
155

al descubierto una especie de joya muy pulida que se encontraba engarzada a una
red de cables que se perdían dentro de su fino brazo. Esa era una de las armas
que menciono Xamaica; el 2233-zx01, con chasis de batalla multi-operación era
una de las armas que habían probado.
El reino de Valíai fue destruido por ella sola en un ataque electromagnético
equivalente a una pequeña bomba nuclear. La chica de los ojos fríos era en sí su
más grande logro en armas móviles de gran alcance táctico; ella sola hubiera
podido cargarse a todo el palacio entero pero la energía usada era elevada y el
riesgo para sus sistemas internos inaceptable; Además Xamaica hubiera
protestado al ver que seria evaporado con todo el campo de batalla.

El samurai toma su postura y se dispone a atacar con su técnica especial


Se concentra; su amigo el caballero ha ofrendado su vida pero no ha sido en vano;
le ha proporcionado el tiempo necesario para hacer su corte especial de tierra,
recuerda lo prometido a sus amigos cuando empezaron la aventura y toma
firmemente su espada. Al desenvainar; la espada produce un glorioso brillo
celestial y el samurai grita con todas sus fuerzas concentrando su energía en el
golpe; ¡!!!―CORTE DE TIERAAAAAA‖; La luz es ahora una extensión de su espada y
corta todo lo que toca, el piso salta en pedazos por la presión y las columnas
próximas se rebanan como espigas de trigo cortadas por la hoz; la luz maravillosa
toca a la asesina de sus compañeros y se produce un instante de esplendor
cegador. Cuando ha pasado, el pobre samurai se da cuanta de que su corte no ha
surtido ningún efecto: solo ha conseguido rebanar el cadáver de su amigo el
caballero por la mitad sin hacer daño alguno a la mujer de cabellos canos.

Lo que antes parecía una mano ahora vuelve a su estado normal; las placas de
metal se agrupan formando nuevamente los finos y perfectos dedos. Los ojos que
por un momento parecieron ser de fuego vuelven a su color natural, fríos como el
hielo miran al samurai que apenas puede estar de pie; Ha gastado toda su energía
en su corte de tierra y solo ha conseguido hacer un nuevo decorado al salón; ella
también ha hecho su gasto y elevado sus escudos electromagnéticos al 75 % y
aun así su energía esta lejos de agotarse, pero ella es un organismo lógico y el
gasto de energía en causas inútiles no es una opción, es una maquina y piensa
como tal, pero ella es diferente y esa diferencia es lo que la hace más peligrosa
que cualquier arma en el mundo, ella toma sus decisiones sobre el campo de
batalla, es decir: ella puede improvisar…

La chica revisa su entorno para ver si encuentra algo con que matar al tipo de las
técnicas místicas y sus ojos se detienen en la espada del fallecido caballero;
cuando la tiene en sus manos se acerca lentamente al samurai, este logra ponerse
completamente de pie y dar la cara por el honor; él cree que ha tomado la espada
para medir fuerzas con él; dentro de poco le hará saber lo equivocado que esta…

Los golpes de espada resuenan y sacan chispas; el samurai pone en practica todo
156

lo que sabe, pero no será suficiente contra un enemigo que no se cansa


Y en una pelea de resistencia como esta el factor cansancio lo es todo; un reflejo
falla, un músculo se dobla erróneamente y el samurai se ve desembarazado de su
espada, una patada en el pecho y vuela unos metros.
Su ultima visión de este mundo no es gloriosa como había imaginado que seria; no
hay un gran funeral, ni tampoco una gran batalla pomposa digna de contar a las
generaciones por venir, solo hay un monstruo de cabellos plateados y ojos de hielo
sosteniendo la espada de su amigo Hertiel en una mano y ―cieno rojo‖ brillando
con su hermoso filo en la otra. Ella le regala la ultima imagen: una mirada de
desprecio, abre bien los brazos y los vuelve a cerrar con un rápido movimiento de
tijera. En los ojos del samurai el mundo da mil vueltas y cuando se detiene puede
ver su cuerpo en un charco de sangre y a su asesina dándole la espalda; se lleva a
―cieno rojo‖ con ella.

Xamaica sale de un brinco de su seguro escondite y se sacude el polvo del traje


con el ala del sombrero.
- ¡Vaya que se nos pusieron pesados esos gueyes verdad ―*****‖-
La chica robot lo miro de soslayo y Xamaica interpreta lo que significa.
-¡ ha que caray!.., Vamos no te encabrones conmigo ―*****‖, sabes una cosa…no
tardan en llegar los de recursos externos, entrando ellos nosotros
Entregamos el mando a su capitán y toda esta mierda será otro expediente en el
archivo y nosotros estaremos pasando unas vacaciones de poquisima ma..

- ¿qué es esa pinche cara?, ¿Qué hay de malo con mi boca? …¿No te gusta mi
vocabulario? …Ha, venga con la maquina casta y pura…lo mejor de la compañía
me dijeron, ―debes estar orgulloso de trabajar con ella Xamaica‖, ¡ay sí como no!
―La más grandiosa pieza de maquinaria jamas creada‖; Destripa sujetos con una
mano y revienta pueblos de un pinche tiro pero se molesta por las groserías, esta
hecha una puta monja, hey! ¡Espérame! , No quise ofenderte, te lo juro…. Mira, es
mas, regresando a casa te invito una lata de aceite… del mejor que tengan en la
base. Oye…¿qué no me escuchaste? ..oye…no es cierto, solo estaba jugando
lo del trago de aceite fue una broma y lo de monja también, vamos vamos no te
enojes…

Ella se queda esperando a que Xamaica la alcanzara; Cuando llego hasta ella
intentó hecharle un brazo encima, pero ella lo sacudió de inmediato.
- Okey, okey, hiciste un buen trabajo y mereces un rato libre así que cuando
lleguemos te voy a llevar a donde tu quieras-
Ella lo miro sonriendo y comenzó a juguetear como una chiquilla alrededor de
Xamaica demostrando su alegría.
- pero nada de parques, estoy harto de la pinche naturaleza- dijo hundiendo las
manos en sus bolsillos.

- . El departamento de sanidad había hecho su trabajo, ahora la división de


157

recursos externos sacara todo lo que pueda al planeta, haciendo esclavos a sus
habitantes útiles y al final harían explotar el enlace dimensional. Solo era otro día
de trabajo.

(escribí esto en burla porque detesto los cuentos de fantasía heroica)

El Televisor

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EL TELEVISOR

Julián Pérez, es un hombre perezoso y holgazán, esposo de Maite y padre de tres


niños, Roberto de 8 años, María de 6, y pedro de 1 año. Todas las noches veía
programas de deportes en la TV.

El día 27 de Marzo del año 2005, eran las 8 de la noche y Julián bajó a la sala,
encendió el televisor y empezó a ver los deportes, como era su costumbre. Pero
estaba acompañado de su pequeño hijo Pedro, quien por curiosidad tomo el
control remoto y empezó a jugar con el, cuando tomó el control accidentalmente
cambió de canal, lo cual enfureció a Julián, quien inmediatamente llevó a Pedro
con su madre quien se encontraba en la habitación de arriba. Julián bajó
nuevamente a la sala y observó la televisión, se encontraba la señal en el canal
numero 1, este canal no existía en la señal de su aparato, solo se podía observar
estática (borroso), cuando Julián estaba a punto de cambiar nuevamente al canal
de deportes, el televisor empezó a trasmitir imágenes en ese canal 1, a Julián le
resultó extraño así que se sentó en sillón para observar la señal. Pero más extraño
sería lo que estaba a punto de ver, todo parecía tomar forma e inmediatamente en
la TV se vió claramente una casa, una casa idéntica a la de sus vecinos, la casa
repentinamente empezó a incendiarse, en ese momento la señal se interrumpió y
el televisor regresó automáticamente al canal de deportes. Muy desconcertado,
Julián rápidamente salió a la calle y se paró frente a la casa de sus vecinos, y no
había ningún incendio, nada extraño.

Al día siguiente, cuando Julián se encontraba en su trabajo, estaba muy distraído,


trabajaba en una oficina del periódico local. Estaba sentado en su escritorio, sin
hacer nada, solo pensando en el extraño suceso que le había ocurrido la noche
158

anterior. Mientras estaba ahí, llegó su jefe quien hizo a Julián brincar de su asiento
con tremendo grito.

¡Para esto se le paga?! Para holgazanear?!! Ya me cansé de usted señor Pérez, es


un inepto. Esta usted despedido!.
A lo que Julián respondió…

No señor! Quien está cansado soy yo! Y renuncio!. No pienso seguir aguantando
los gritos de un viejo decrepito como usted, además, el sueldo es una miseria,
¡avaro!

Cuando Julián estaba llegando a su casa, se percató que había un gran


movimiento en la calle, policías, bomberos, curiosos. Llegó y se dio cuanta de que
la casa de sus vecinos estaba en ruinas.

Julián: ¿Qué pasó?


Maite: Un incendió, párese que fue un corto circuito, Martha y jorge (Los vecinos)
murieron.

Lo que Julián había visto en la televisión la noche anterior se había vuelto realidad.

Julián entró a su casa y se plantó en su sillón, encendió el televisor esperando que


la señal fuera interrumpida nuevamente. Pasaron las horas y llegaron las 8 de la
noche, Julián se encontraba aun frente a su TV, en ese momento la señal se
interrumpió y nuevamente la televisión mostraba la estática del canal 1, -Vamos,
vamos.- decía Julián. Nuevamente la estática desapareció para dar paso a una
imagen, parecía ser un sorteo de la lotería, en la esquina de la pantalla aparecía la
fecha Marzo-29-2005 (Un día después). Julián rápidamente tomo papel y lápiz y
apunto el número ganador que mencionaban en la TV. Salió a la calle y busco la
serie de números que había escrito hasta que la encontró.

Al día siguiente, 19 de Marzo de 2005, efectivamente, Julián se sacó la lotería, 100


millones de pesos.

Rápidamente el dinero lo segó y compró un departamento muy lujoso, pero antes,


pasaron tres días en los que seguía viendo cosas del futuro, ganó mucho dinero en
una carrera de caballos, y encontró el escondite de un ladrón un día antes de que
la policía lo hubiese descubierto, por el ofrecían una importante recompensa.

En su nuevo hogar esperó ver la señal en su televisor pero nunca llegó, al parecer
no era el televisor quien mostraba el futuro, si no la señal que llegaba a su antiguo
hogar. Compró su antigua casa solo para seguir viendo esos mensajes del futuro.

Ese día Julián fue a su antigua casa, en donde esperó la señal. Llegaron las 8 de la
159

noche y la señal apareció de nuevo, el canal 1 mostraba la estática, la imagen


apareció pero lo que Julián observó era algo terrible, que nunca se esperó: se
observó a el mismo en un cementerio, vestido de negro y llorando frente a tres
cuatro ataúdes-féretros apunto de ser sepultados. Julián salió de ahí rápidamente,
llegó a su lujoso departamento el cual se encontraba rodeado de policías. Entró a
su departamento y se encontró con un baño de sangre, su esposa Maite en la tina
de baño sumergida en sangre, su hija de 6 años y si hijo de 8 recostados en la
cama, también muertos, y la cuna del pequeño Pedro cubierta completamente de
sangre.

Mientras Julián se encontraba en su anterior casa esperando la señal del televisor,


una banda de asaltantes entró a su departamento, se llevaron todas las cosas de
valor y todo el dinero de la caja fuerte, para no dejar testigos, asesinaron
cruelmente a Maite, la esposa de Julián y a sus tres hijos. Julián se quedó sin
familia, sin dinero, sin nada.

La sangre sirve sólo para lavar las manos de la ambición.


Lord Byron

Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque esta lo devora.


Montesquieu

La ambición es la carnada del diablo, depende de cada quien morder o no el


anzuelo.
Angel_Mexicano

Fin

Génesis de un Ángel

a A Manda este Relato Añade tu Comentario

Era solo una mañana mas llegaba al colegio siempre… con la esperanza de verla,
aun no me cabía en la mente como ella, la chica mas bella de todo el liceo no le
prestaba atención a ningún otro chico, no se relacionaba con ninguna otra chica, ni
siquiera paresia tener vida social, aun así yo la amaba mas que a nada.
160

Una mañana llegue mas temprano de lo común al liceo y la escuche hablando con
su hermana mayor (que también estudiaba en el mismo colegio). Ellas no se
percataron de mi presencia porque yo estaba detrás de una ventana cerrada…
talvez algunos me traten de fisgón, pero que mas podía yo hacer si ella me mueve
el piso, la cuestión es que claramente escuche como ella le decir a su hermana
que tenia un problema y cuando su hermana le pregunto cual era este ella le
respondió que estaba enamorada de un chico, pero no de cualquier chico estaba
enamorada de mi esto me lleno de gran alegría, aunque me empecé a preguntar
cual es problema en que se enamorara de mi… entonces su hermana continuo
diciéndole que si acaso se había vuelto loca, lo que me extraño mas aunque mas
me extraño lo que dijo a continuación, ella le dijo a su hermana que ya sabia que
no se podía enamorar de un chico normal que su lugar estaba entre los tronos,
esto me extraño me empecé a preguntar ¿que es un trono?... lamentablemente
tocaron la campana y tuve que entrar al aula de clases ella estudiaba con migo y
me di cuenta que ni siquiera si volteo una vez a mirarme, eso me extraño para
estar enamorada de mi no paresia importarle mucho.

Esa tarde no hice más que investigar acerca de los tronos y descubrí que eran una
clase de Ángeles los que ocupaban el 3er nivel de jerarquía entre los ángeles… me
pareció extraño como Luz y su hermana podrían aspirar relacionarse con los
ángeles.

Una semana después llego el día de mi cumpleaños estaba cumpliendo 15 esa


noche me estaba ocultando de todo el mundo no quería que el bullicio de la ciudad
me afectara y mientras me adentre en el cementerio de la ciudad sentí que algo
me llamaba hacia la capilla entonces coji rumbo hacia ella, al llega a la capilla la vi
era ella, Luz pero que hacia en ese lugar? Entonces se me arrojo encima me
abraso, me beso y me dijo alfil podremos estar juntos, me pidió que la
acompañara y yo embobado la seguí dentro de la capilla estaba su hermana y
otras personas que nunca había visto en mi vida además de un hombre que tenia
la apariencia de un cura. El cura me pidió que me le acercara y me pregunto que
si sabia que era lo que debía hacer allí y le respondí que no entonces me dijo te lo
explicare, a continuación me dijo que el era un serafín el mas alto rango entre los
Ángeles y que yo había sido escogido para ser uno de los soldados de la luz
aunque yo seria el trono que habría de representar las sombras yo seria el Trono
de la Oscuridad entonces me hizo la señal de la cruz y sentí como una energía
llenaba mi cuerpo y al voltear a ver a los demás vi como todos tenían alas
incluyéndome.

Ahora mi finalidad es esperar el día que Ásale renazca para ser yo quien lo
elimine.
161

AZUL

Harry se levantó cabizbajo esa mañana, como lo venía haciendo desde hacía 37
años. Después de dormir sus correspondientes dos horas y media estaba listo para
ejecutar los planes especiales que tenía para ese día. Planes largamente
meditados. Se metió en su pequeña ducha térmica de agua y aire comprimido de
dos minutos, y salió más despierto, más vivo, aunque la lentitud de sus
movimientos era inevitable.

Cuando pasó frente al espejo del baño, el único de su departamento, evitó


mirarse. Desnudo, volvió a su espacioso dormitorio. Presionó un botón en la
cabecera de la cama y las cortinas se abrieron, inmediatamente después el vidrio
del ventanal se enroscó hacia arriba dejando ver la ciudad sin obstáculos. Era
aparente el panorama, cuando Harry se asomó un espeso smog cubría de un gris
tenebroso los gigantescos edificios y torres. Parecía un crepúsculo en pleno
invierno, pero eran recién las siete de la mañana de un día de verano. La hermosa
y dañina luz del sol estaba sobre aquella capa de humo envenenado, como una
contradicción aberrante la polución protegía a la ciudad de los rayos ultravioleta.

Harry experimentó la sensación de rozar lo que había sobre esa capa gris
horrenda, sintió la necesidad de tocar el azul del cielo, y estiró la mano
fantaseando como un niño. Pensó que podía llegar al firmamento con ella en el
último piso de ese alto edificio, pero era su imaginación y sus añoranzas, la
tristeza de su edad; era su vida que en un mareo vertiginoso y con ráfagas como
relámpagos se le venía a la memoria, imágenes muy difusas, sus recuerdos,
sensaciones ya extinguidas desde tiempos incalculables para él.

Se vistió con lentitud escuchando música de Bach. Ya cubierto con las prendas de
látex negro se encaminó hacia la puerta del ascensor dentro del mismo
departamento. A una orden oral éste se puso en funcionamiento y comenzó a
bajar los 200 pisos del edificio. Entre tanto Harry se acomodó unos grandes y
llamativos anteojos que se adhirieron a su piel rápidamente como ventosas. Sus
dedos pulgar y anular de la mano derecha estaban recubiertos con dedales
oscuros de apariencia incómoda y semi-metálica.

Arrastrando el anular por su muslo externo derecho en una zona demarcada de su


pantalón, activó una pequeña pantalla en sus anteojos. Era como una pantalla de
ordenador sobrepuesta en la visión de sus ojos, y como manejando uno —con su
anular a modo de mouse—, escogió el enlace de la opción de su vehículo como
quien pincha un link en una lista de direcciones en internet. Siguiendo más
162

opciones y links, lo puso en marcha y lo condujo hasta la entrada del ascensor en


el garage del edificio.

Al abrirse las puertas del elevador, su compacto carro, que tenía forma de una
media luna ovalada vuelta hacia abajo, lo esperaba. Montó en el único asiento y a
una orden oral el angosto vehículo rodó lentamente hacia la salida del edificio. El
interior del transporte era estrecho, no tenía palancas, pedales, manubrio ni
espejos, era sólo una pequeñísima sala de espera individual más parecida a un
gran sarcófago con ventanillas que a un auto, donde su ocupante podía viajar
incluso acostado y dormido. Harry, ahora arrastrando su anular por una superficie
plana sobre un tablero a mano derecha, marcó en su pantalla la ruta que iba a
tomar. Después de un par de segundos en el diminuto monitor de sus anteojos un
mensaje de "Autorizado por la Central de Tránsito" y otro de "Ruta asignada"
parpadearon junto con un sinnúmero de anotaciones menores que le informaban
sobre horas de salida, tiempos, llegada a varios puntos intermedios, hora de
estacionamiento y muchos datos más. Todo estaba programado de tal manera que
ningún vehículo que circulara por las calles se detuviera hasta llegar a su destino,
todo optimizado y automatizado al máximo.

Le correspondió la cuarta pista, la última de arriba, la única que dejaba ver por lo
menos los edificios y el cielo oscuro, las otras tres daban la sensación de viajar por
túneles y a Harry no le agradaban.

Ya en camino, intentó leer algún periódico en la pantalla de sus gafas, pero no


pudo concentrarse, sus pensamientos andaban en otro lugar, era la nostalgia la
que no lo dejaba tranquilo. Hizo un brevísimo recuento de su existencia —hace dos
décadas que lo venía haciendo todos los días—, y, contradictoriamente, como
costumbre, el resultado daba positivo a pesar de su inconformidad.

El smog, las luces, las construcciones y los sarcófagos con ruedas que pasaban a
su alrededor desaparecían gradualmente de su visual, su mente viajaba, se iba al
pasado, a lo poco que recordaba. Casi no habían imágenes ni voces en su
memoria, sólo información pretérita que apenas recordaba. Nombres, fechas,
números, ciudades, calles... acontecimientos remotos que si no los tuviera de
antemano por ciertos dudaría de ellos.

Harry era médico, aunque su realidad fue otra, la de empresario del rubro.
Estableció varias compañías, una de las cuales se convirtió en una verdadera mina
de oro que le dio fama y riqueza. Esos fueron los buenos tiempos, ahora estaba en
el ocaso de su existencia, lo estaba desde hace mucho, convertido en un anónimo
anciano que intentaba vivir sus últimos días en soledad.

Analizaba su vida mientras la vibración silente del vehículo lo hipnotizaba, lo hacía


sentir arrullado en una cuna como a un bebé. Lo tuvo todo, especialmente salud y
163

dinero, porque la salud en esos tiempos era fácil obtenerla. Desde la lectura del
genoma humano los adelantos médicos no habían tenido límite. Ya nadie se
enfermaba, ni siquiera en la sobrepoblada y miserable Europa, era muy difícil
morir en un accidente por muy grave que fuera, la tecnología permitía recuperar o
reemplazar casi cualquier miembro u órgano humano, y si no se podía, siempre
existía la opción de la criogenización —sólo a las muertes por hambre no le habían
encontrado remedio—. Las personas vivían años y años, nadie moría antes de
cumplir el siglo de vida. La gente joven era muy difícil de hallar, y la gestación
normal de bebés estaba siendo reemplazada a un ínfimo costo por las técnicas de
clonación, individuos a la carta con expectativas de vida por sobre los 125 años.

Él ya estaba cansado, sentía que sus funciones vitales se detenían en cualquier


momento. Se había sometido a muchas intervenciones quirúrgicas, su corazón,
estómago e hígado eran máquinas con larga vida útil certificada desde fábrica, la
mayoría de sus huesos consistían en estructuras de firme titanio, sus músculos
permanentemente reforzados con inserciones de material semi-biológico, al igual
que sus venas limpiadas y regeneradas cada 20 años por el llamado "lavado
fundamental". La piel de su cuerpo la había estirado más de nueve veces, y la
tenía tan delgada como la cáscara de una cebolla. Le repugnaba mirarse al espejo,
le repugnaba mirar los venosos rostros de los demás, y daba gracias por la
imperante moda de vestir todo el cuerpo, incluso la cara con esos enormes
anteojos eléctricos.

El sonido intermitente de una suave alarma lo sacó de sus cavilaciones, estaba a


un minuto de su destino, una de sus innumerables clínicas de asistencia; la casa
matriz. Una sonrisa imperceptible lo regocijó al pensar en lo curioso que se sentía
ser cliente de su propia empresa, la que ahora estaba en las confiables manos de
uno de sus tataranietos, el cual personalmente iba a tratar su caso a pesar de no
ser su labor.

Harry había nacido el año 72 del siglo XX, y la fecha de ese día era el año 28 del
siglo XXII, tenía 156 años de edad, exactamente 100 años más de los que vivió su
padre. Ya había olvidado el rostro de su progenitor, recordaba a toda su familia
menos a él. Fue el primero en morir, bastantes años antes que su madre, y mucho
antes que sus hermanos. Y aunque tenía fotografías y cintas de video, a su padre
lo veía como a un completo extraño, nunca podía formar su rostro en la memoria
sin la ayuda de las fotos que guardaba. Temía que era demasiado el tiempo que
los separaba y muchas las cosas que su cerebro y su corazón no podían retener.
Eso lo apenaba. No cabía duda, su generación había dado un salto tecnológico tan
horrorosamente antinatural que el metabolismo humano no pudo asimilarlo, los
hombres no estaban evolucionados para vivir tantos años… ni para recordarlos.

En el portal del edificio lo recibió Héctor, su tataranieto, y después de un breve e


íntimo intercambio de palabras ingresaron al edificio y pasaron a una iluminada
164

habitación en el centésimo piso.

Harry se desvistió y se colocó encima unas prendas hospitalarias. Estaba tranquilo,


ya acostumbrado por la experiencia de tantos paseos por ese tipo de salas. Se
recostó en una ostentosa cama de metal con colchón forrado en seda. Respiró
sereno mientras su joven tataranieto en silencio preparaba dos catéteres, que en
breve conectó con destreza y sin dolor a la yugular del anciano. Éste se quedó
acostado unos minutos, pensando en su padre mientras esperaba, intentando
recordar su rostro, pero no pudo y eso no lo sorprendió.

Luego Héctor se acercó de nuevo y le puso en su mano derecha un diminuto


aparato de liviano metal negro que conectaba mediante un cable a una máquina,
la misma desde donde procedían las mangueras introducidas en el cuello del
paciente.

—Cuando tú quieras, viejo— le dijo Héctor con cariño. Era necesario que el mismo
cliente accionara la máquina.

—Ahora mismo, muchacho, antes de que me arrepienta— y Harry sonriendo


nerviosamente presionó el botón cromado del aparato que tenía en su mano.

Algo asustado, notó como un líquido azul intenso subió por la manguera hasta
incrustarse en su vena. Se alegró al mismo tiempo en que sintió la gélida
substancia entrando en su cuerpo. Una sonrisa infantil, pero ahora legítima, se
dibujó en su cara deformada por las numerosas cirugías, mientras recordó —o
soñó, no lo supo— con nitidez un momento exacto de su existencia: «Se vio
siendo niño, lo sintió como si estuviera allí. Pescaba sobre unos roqueríos junto a
su padre envueltos en un agradable aroma marino, ansioso miró a su progenitor a
su jovial y sonriente rostro y lo sintió suyo como no lo sentía hace 100 años, de su
sangre y de su carne... como a un hijo que murió joven. Vio en sus profundos ojos
azules, que no recordaba hasta ese momento, el reflejo del azul del mar, el
resplandor del azul del cielo, el azul que nunca más sería, el azul que cuando nació
por derecho le correspondía. Ese azul que había dejado el planeta hace años y que
él debió acompañar. Y en ese preciso momento tuvo la certeza de que haber
alargado su vida de tal manera había sido un imperdonable error, que esta vida
extra no le fue asignada por Dios o quien fuera, nunca la quiso, y se arrepintió por
tantos años de existencia inútil y forzada».

Al irse durmiendo, mientras lágrimas dulces y agraces acariciaban su rostro,


escuchó la voz de Héctor, que como un eco lejano le decía "hasta siempre
abuelo…"; era su definitivo adiós, pues, en esos tiempos de inmortales artificiales
su lucrativa empresa se dedicaba a dar el oneroso servicio del suicidio asistido, y
Harry, cansado y solo, ya no quería vivir más.
165

Luego, un líquido rojo subió por otro de los tubos hacia sus añejas y fatigadas
venas. Pero Harry ya dormía, y en su sueño nada más que el azul existía.
166

Las zapatillas

John Tell llevaba trabajando alrededor de un mes en los Estudios Tabori cuando
vio por primera vez las zapatillas. Los Estudios Tabori se hallaban en un edificio
que antaño se había llamado la Ciudad de la Música y que había sido una gran
movida en los primeros tiempos del rock and roll y el rhythm and bines de los
cuarenta principales. En aquella época no se habría visto un par de zapatillas, a
menos que las llevara algún chico de los recados, en ningún piso superior al
vestíbulo. Sin embargo, aquellos tiempos habían pasado a la historia, al igual que
los productores ricachones con sus pantalones de raya muy marcada y sus
puntiagudos zapatos de piel de serpiente. En la actualidad, las zapatillas deportivas
formaban parte del uniforme de la Ciudad de la Música, y cuando Tell vio aquel par
por primera vez no albergó sospecha alguna sobre su propietario. Bueno, tal vez
una, y era que al tipo no le habría venido mal comprarse un par nuevo. Las que vio
habían sido blancas en sus buenos tiempos, pero a juzgar por su aspecto, de eso
hacía ya mucho. Eso fue lo primero que advirtió al ver las zapatillas deportivas en
el pequeño cuarto en el que uno acaba juzgando a su vecino por el calzado porque
eso era lo único que veía de él. Tell se dio cuenta de su presencia bajo la puerta de
la primera cabina del servicio de caballeros del tercer piso. Las vio al dirigirse a la
tercera y última cabina. Salió al cabo de un par de minutos, se lavó y secó las
manos, se peinó y regresó al estudio F, donde estaba ayudando a mezclar un disco
de un grupo de heavy metal llamado The Dead Beats. Afirmar que Tell había
olvidado ya las zapatillas habría constituido una exageración, porque en realidad
apenas si las había registrado en su radar [Link] Jannings producía las
sesiones de The Dead Beats. No era famoso del modo en que lo eran los viejos
reyes del be-bop en la Ciudad de la Música (de hecho, Tell creía que el rock and
roll ya no era lo suficientemente fuerte como para crear aquella clase de realeza
mítica), pero sí era bastante conocido, y Tell estaba convencido de que era el
mejor productor de discos de rock and roll en activo; sólo Jimmy lovine podía
aspirar a compararse con él.
Tell lo había visto por primera vez en una fiesta que siguió al estreno del
documental sobre
un concierto. De hecho, lo había reconocido desde el otro extremo de la estancia.
Tenía el cabello canoso y sus facciones, tan marcadas, se habían tornado casi
demacradas, pero resultaba imposible no reconocer al hombre que había grabado
las legendarias sesiones de Tokio con Bob Dylan, Eric Clapton, John Lennon y Al
Kooper unos quince años antes. A excepción de Phil Spector, Jannings era el único
productor musical que Tell habría reconocido al verlo, además de por el sonido
característico de sus grabaciones... Agudos cristalinos sobre una percusión tan
pesada que te hacía temblar la clavícula. Lo primero que se distinguía en la
grabación de las sesiones de Tokio era la claridad de Don McLean, pero al quitar
167

los agudos, lo que se oía latir a través de los graves era puro sonido Sandy Nelson.
La reticencia innata de Tell quedó relegada por la admiración, hasta el punto de
que atravesó la estancia en dirección a Paul Jannings, que en aquel momento no
hablaba con nadie. Se presentó esperando un apresurado apretón de manos y
algunas palabras de compromiso en el mejor de los casos. En cambio, los dos se
habían enzarzado en una larga e interesante conversación. Trabajaban en el
mismo campo y tenían bastantes conocidos comunes, pero incluso entonces, Tell
se dio cuenta de que la magia de aquel primer encuentro encerraba algo más; Paul
Jannings era uno de los pocos hombres con los que podía entablar una
conversación, y para John Tell, hablar equivalía a magia. Hacia el final de la
conversación, Jannings le había preguntado si estaba buscando trabajo.
—¿Has conocido alguna vez a alguien en este negocio que no busque trabajo? —
replicó Tell.
Jannings se echó a reír y le pidió su número de teléfono. Tell se lo había dado,
aunque sin conceder demasiada importancia al hecho, pues lo más probable era
que se tratara de un gesto de cortesía por parte del otro hombre. No obstante,
Jannings le había llamado al cabo de tres días para preguntarle si quería formar
parte del equipo de técnicos que se encargarían de mezclar el primer disco de The
Deads Beats.
—No se si se podrá conseguir que el hábito haga al monje —había advertido
Jannings—, pero puesto que Atlantic Records pone la pasta, ¿por qué no pasarlo
bien intentándolo? John Tell no veía por qué no, así que se apuntó al carro de
inmediato.
Una semana después de ver las zapatillas por primera vez, Tell volvió a verlas.
Sólo se dio cuenta de que se trataba del mismo tipo porque las zapatillas estaban
en el mismo sitio, bajo la puerta de la primera cabina del servicio de caballeros del
tercer piso. No cabía duda de que eran las mismas; blancas, al menos lo habían
sido, de bota y con los pliegues llenos de polvo. Advirtió que uno de los ojetes
estaba vacío. «No debías de tener los ojos bien abiertos todavía cuando te
abrochaste la zapatilla, amigo», se dijo. A continuación se dirigió hacia la tercera
cabina, que en cierto modo, aunque vago, consideraba «suya». Aquella vez
también echó un vistazo a las zapatillas al salir, y notó algo extraño: sobre una de
ellas había una mosca muerta. Yacía patas arriba sobre la punta redondeada de la
zapatilla izquierda, la que tenía un ojete vacío. Cuando llegó al estudio F, Jannings
estaba sentado junto a la mesa de mezclas con la cabeza hundida entre las manos.
—¿Estás bien, Paul?
—No.
—¿Algo va mal?
—Yo soy el que voy mal. Mi carrera se ha ido al garete. Estoy hundido, muerto,
acabado.
—Pero ¿de qué estás hablando?Tell miró en derredor en busca de Georgie Ronkler,
pero no
lo vio por ninguna parte. No le sorprendió. Jannings tenía accesos de furia, y
Georgie siempre se esfumaba en tales ocasiones. Afirmaba que su karma no le
168

permitía afrontar emociones fuertes.

—Me echo a llorar incluso en las inauguraciones de supermercados —solía decir.


—Definitivamente, el hábito no hace al monje —sentenció Jannings al tiempo que
señalaba
con el puño el vidrio que separaba el estudio de sonido de la sala de actuación.
Parecía un nazi ejecutando el antiguo saludo Heil Hitler.
—Al menos, no cuando tratas con cerdos como éstos —sentenció Jannings.
—Vamos, anímate —empezó Tell, aunque sabía que Jannings estaba en lo cierto.
The Dead Beats, grupo compuesto por cuatro gilipollas atontados y una zorra
también
atontada, eran repugnantes personalmente e incompetentes profesionalmente.
—¡Anima tú esto! —exclamó Jannings y le dedicó un gesto obsceno con el dedo
medio
extendido y el resto del puño cerrado.
—¡Dios mío, cómo odio a la gente temperamental! —comentó Tell.
Jannings alzó la vista hacia él y lanzó una risita ahogada. Al cabo de un instante,
ambos
reían con ganas, y cinco minutos más tarde habían reanudado el trabajo.
La mezcla como tal terminó una semana más tarde. Tell pidió a Jannings una carta
de
recomendación y una copia de la cinta.
—De acuerdo, pero sabes que no debes dejarle escuchar la cinta a nadie hasta que
el disco
salga publicado —advirtió Jannings.
—Ya lo sé.

—Y desde luego, se me escapa la razón por la que quieres una cinta por la que
nadie daría
nada. Estos tipos hacen que los Butthole Surfers suenen como los Beatles.
—Vamos, Paul, no ha sido tan espantoso. Y aunque lo hubiera sido, ya se ha
acabado.
—Sí —asintió Jannings con una sonrisa—, es verdad. Y si vuelvo a trabajar en este
negocio
alguna vez, te llamaré.
—Eso sería estupendo.
Se estrecharon las manos. Tell abandonó el edificio que antaño se había llamado la
Ciudad
de la Música, y por su mente no cruzó en ningún momento el recuerdo de las
zapatillas deportivas bajo la puerta de la primera cabina del servicio de caballeros
del tercer piso.
169

Jannings, que llevaba veinticinco años en aquel mundillo, le había dicho en cierta
ocasión
que cuando se trataba de mezclar bop (nunca lo llamaba rock and roll, sino bop), o
eras una mierda o eras Supermán. Durante los dos meses siguientes a las sesiones
de grabación de los Dead Beats, John Tell fue una mierda. No trabajó. Empezó a
ponerse nervioso a causa del alquiler. En dos ocasiones estuvo a punto de llamar a
Jannings, pero algo en su interior le advirtió de que aquello era un error.
Un buen día, el técnico encargado de la mezcla de una película llamada Maestros
karatekas
de la masacre murió de un ataque al corazón y Tell consiguió un trabajo de seis
semanas en el edificio Brill, conocido como la Callejuela de Hojalata en los
gloriosos tiempos de Broadway y las big bands, para terminar la mezcla. La mayor
parte del asunto era música exenta de derechos, aliñada con un par de cítaras,
pero servía para pagar el alquiler. Tras el último día de trabajo, Tell entró en su
piso en el momento en que empezaba a sonar el teléfono. Era Paul Jannings que
llamaba para preguntarle si últimamente había echado un vistazo a la lista musical
de Billboard.
Tell repuso que no.
—Entró en el número setenta y nueve —anunció Jannings entre asqueado y
divertido—. Y a
toda pastilla.
—¿Qué es lo que entró en el número setenta y nueve? —inquirió Tell, aunque al
brotar las
palabras de sus labios ya sabía cuál sería la respuesta.
—«Buceando en el polvo.»

Era el nombre de uno de los temas del inminente disco de los Dead Beats,
Machácalo hasta
que se muera, el único temaque Tell y Jannings habían creído, siquiera
remotamente, capaz de convertirse en un sencillo.
—¡Mierda!
—Exacto, pero tengo la extraña sensación de que se va a colocar entre los diez
primeros.
¿Has visto el vídeo?
—No.
—La leche. Casi todo es Ginger, la tía del grupo, haciendo el calientapollas en una
jungla de
plástico con un tipo que se parece a Donald Trump en mono. Transmite lo que a
mis amigos
intelectuales les gusta llamar «mensajes culturales».
Jannings lanzó una carcajada tal que Tell se vio obligado a apartarse el auricular de
la oreja.
—En cualquier caso, seguramente eso significa que el disco también se colocará
entre los
170

diez primeros —prosiguió Jannings en cuanto logró dominarse—. Un cagarro de


perro bañado en platino sigue siendo un cagarro de perro, pero las referencias que
da un platino son de platino de verdad, ¿me comprende uzté, buana?
—Desde luego —asintió Tell al tiempo que abría el cajón de su mesa para
asegurarse de que la cinta de los Dead Beats, que no había escuchado desde que
la obtuvo de Paul Jannings, seguía ahí.
—Bueno, ¿qué estás haciendo ahora? —quiso saber Jannings.

-Buscar trabajo.
—¿ Quieres volver a trabaj ar conmigo ? Voy a hacer el nuevo disco de Roger
Daltrey.
Empiezo dentro de dos semanas.
—¡Pues claro que sí!
El dinero le vendría bien, pero había algo más. Después de trabajar con los Dead
Beats y
pasar seis semanas con la historia de los Maestros karatekas de la masacre,
trabajar con el
antiguo líder de los Who sería como entrar en un lugar caliente en una noche fría.
Fuera como fuera en persona, el hombre sabía cantar. Y trabajar de nuevo con
Jannings también estaría bien. —¿Dónde?
—En el mismo sitio de siempre: Estudios Tabori en la Ciudad de la Música.
Roger Daltrey no sólo cantaba bien, sino que resultó ser además un tipo bastante
majo. Tell
se dijo que las tres o cuatro semanas siguientes serían muy agradables. Tenía
trabajo, su nombre aparecía en los créditos de un disco que había entrado en las
listas de Billboard en el número cuarenta y uno (y el sencillo estaba en el diecisiete
y subiendo), y se sentía a salvo respecto al alquiler por primera vez desde que
había dejado Pennsylvania para irse a vivir a Nueva York, hacía de eso cinco años.
Corría el mes de junio, los árboles estaban repletos de hojas, las chicas volvían a
llevar faldas cortas y el mundo se le antojaba un lugar estupendo. Tell se sintió así
el primer día que volvió a trabajar para Paul Jannings hasta alrededor de las dos
menos cuarto de la tarde. A esa hora entró en el servicio del tercer piso, vio las
mismas zapatillas deportivas que algún día habían sido blancas y todo su bienestar
se vino abajo.
«No son las mismas. No pueden ser las mismas.»
Pero eran las mismas. El ojete vacío constituía la identificación más clara, pero
todo lo demás también era igual. Exactamente igual, de hecho, incluyendo la
posición. La única diferencia que Tell advirtió residía en que había más moscas
muertas alrededor de las zapatillas.
Entró lentamente en la tercera cabina, «su» cabina, se bajó los pantalones y tomó
asiento.
No le sorprendió que la necesidad que le había llevado hasta allí hubiera
desaparecido por
completo. Pese a ello, permaneció sentado durante un rato, atento a cualquier
171

sonido. El crujido de un periódico. Algún carraspeo. Maldita sea, incluso un pedo.


No oyó sonido alguno.

«Es porque estoy solo —pensó—. Exceptuando, claro está, al tipo muerto que hay
en la
primera cabina.»
La puerta exterior del servicio se abrió de golpe. Tell estuvo a punto de gritar.
Alguien se
dirigió tarareando a los urinarios, y cuando el agua empezó a salpicar la porcelana,
a Tell se le
ocurrió una explicación que lo llenó de alivio. Era tan sencilla que resultaba
absurda... y sin duda,
correcta. Consultó su reloj y vio que era la 1.47.
«Hombre constante es hombre feliz», decía su padre. Elpadre de Tell había sido un
tipo
taciturno, y aquel dicho (junto con «Límpiate las manos antes de limpiar el plato»)
había sido uno
de sus escasos aforismos. Si la constancia significaba felicidad, entonces Tell debía
de ser un tío
feliz. Le entraban ganas de ir al lavabo aproximadamente a la misma hora cada
día, y suponía que
lo mismo le sucedía a su amigo Zapatillas, que prefería la primera cabina del
mismo modo que él
prefería la tercera.
«Si tuvieras que pasar por delante de las cabinas para ir a los urinarios, habrías
comprobado
que la primera cabina está vacía muchas veces, o habrías visto otros zapatos bajo
la puerta. Al fin
y al cabo, ¿cuántas probabilidades hay de que un cadáver pase inadvertido en una
cabina del
servicio durante...
Intentó recordar cuánto tiempo había pasado desde la última vez que había estado
allí.

... cuatro meses, más o menos?»


Ninguna probabilidad, ésa era la respuesta. Podía creer que los encargados de la
limpieza no
fueran demasiado meticulosos a la hora de limpiar las cabinas (todas aquellas
moscas muertas),
pero tendrían que comprobar si había papel higiénico cada día o cada dos días,
¿no? E incluso si
pasaran de hacerlo, los muertos empiezan a oler al cabo de un tiempo, ¿no? Dios
172

sabía que aquél


no era el lugar más aromático del mundo, y de hecho se hacía casi inhabitable tras
una visita del
tipo gordo que trabajaba en Janus Music, pero estaba seguro de que el olor de un
cadáver era
mucho más intenso. Más llamativo.
«¿Llamativo? ¿Llamativo? Dios mío, qué palabreja. ¿Y tú qué sabes? No has olido
un
cadáver en estado de descomposición en tu vida.»
Cierto, pero estaba convencido de que sabría qué estaba oliendo si algún día se
encontraba
en tal situación. La lógica era la lógica y la constancia era la constancia, y se
acabó. Seguramente
aquel tío era un chupatintas de Janus o un escritor que trabajaba para Snappy
Kards, la empresa
situada en el otro extremo del piso. Por lo que sabía John Tell, el tío podía estar
componiendo un
par de versos para una tarjeta de felicitación en aquel preciso instante:
Las rosas son rojas; las violetas, azules, Me creías muerto, pero eso no es cierto,
Tan sólo
descargo como tú al mismo tiempo.
«Vaya mierda», se dijo Tell al tiempo que lanzaba una extraña carcajada. El tipo
que había
abierto la puerta de golpe y casi le había hecho gritar había ido a las pilas. En
aquel momento, el
chapoteo del agua mientras se lavaba las manos se interrumpió durante un
instante. Tell imaginó
al recién llegado escuchando, preguntándose a quién pertenecería aquella risa
procedente de una
de las cabinas, preguntándose si se trataría de un chiste, una fotografía obscena o
si el hombre
simplemente estaba loco. Al fin y al cabo, había un montón de locos en Nueva
York. Uno los veía
por todas partes, hablando consigo mismos y riendo sin razón aparente...; del
mismo modo en que
Tell acababa de reírse.
Tell intentó imaginarse a Zapatillas escuchando, pero no lo consiguió.
De repente, se le pasaron las ganas de reír.
De repente, le entraron ganas de salir de ahí cuanto antes.
Sin embargo, no quería que el tipo del lavabo lo viese. El hombre lo miraría. Sólo
durante
un instante, pero aquello bastaría para saber qué estaba pensando. No se podía
confiar en las
personas que se ríen mientras están en el lavabo.
173

El golpeteo de los zapatos al chocar contra el suelo de azulejos del lavabo, el


zumbido de la
puerta al abrirse, el siseo de la puerta al volver a su posición original. Se podía
intentar cerrar la
puerta de golpe, pero la escuadra neumática impedía que diera un portazo. Aquello
podría
sobresaltar al recepcionista del tercer piso mientras descansaba fumando Camel y
leyendo el
último número de Krrang!
«¡Dios mío, esto está tan silencioso! ¿Por qué no se mueve el tío este? ¡Al menos
un poco!»
Pero no había más que silencio, un silencio denso, suave y total, la clase de
silencio que los
muertos oirían en sus ataúdes si pudieran oír algo. De repente, Tell se convenció
de nuevo de que
Zapatillas estaba muerto, a la porra la lógica, estaba muerto y llevaba muerto
quién sabe cuánto
tiempo, estaba ahí sentado, y si abría la puerta de la cabina, vería una cosa medio
caída y blanda,
con las manos colgando entre los muslos, vería...
Por un instante estuvo a punto de exclamar: «¡Eh, Zapatillas! ¿Estás bien?».
Pero ¿qué pasaría si Zapatillas no contestaba con voz interrogante ni irritada, sino
con una
especie de graznido ronco, parecido al de una rana? ¿No había historias sobre eso
de resucitar a
los muertos? ¿Sobre...?
De repente, Tell se incorporó con ademán brusco, tiró de la cadena, se abrochó el
botón de
la bragueta, salió de la cabina a toda prisa y se subió la cremallera mientras corría
hacia la puerta,

consciente de que al cabo de unos segundos se sentiría como un estúpido, aunque


en aquel
momento eso no le importaba ni lo más mínimo. No obstante, no pudo evitar
lanzar una mirada
bajo la puerta de la primera cabina. Las mismas zapatillas sucias y mal anudadas.
Y las moscas
muertas. Bastantes moscas muertas.
«En mi cabina no había moscas muertas. ¿Y cómo es que después de tanto tiempo
todavía
no se ha dado cuenta de que tiene la zapatilla mal anudada? ¿O es que las lleva así
siempre, en
174

plan de manifiesto artístico?»


Tell empujó la puerta con fuerza al salir. El recepcionista atrincherado al final del
pasillo lo
observó con la serena curiosidad que reservaba para los pobres mortales, en
oposición a las
divinidades encarnadas como Roger Daltrey.
Tell se alejó por el pasillo a toda prisa en dirección a los Estudios Tabori.
—Paul.
—¿Qué? —replicó Jannings sin levantar la vista de la mesa de mezclas.
Georgie Ronkler estaba junto a él, observándolo de cerca mientras se
mordisqueaba una
cutícula, que era lo único que le quedaba por mordisquear. Sus uñas simplemente
no existían a
partir del punto en que se despedían de la carne viva y las terminaciones
nerviosas. Se había
apostado cerca de la puerta. Si Jannings empezaba a refunfuñar, haría mutis por el
foro.
—Creo que algo va mal en el...
—¿Algo más? —le interrumpió Jannings.
—¿A qué te refieres?
—A la pista de la batería. Es una chapuza de mierda, y no sé qué vamos a hacer
con ella.
Pulsó un botón y el sonido de una batería invadió el estudio.
—¿Lo oyes?
—¿Te refieres a la caja?
—¡Pues claro que me refiero a la caja! ¡Destaca como una patada del resto de la
percusión,
pero está grabada en la misma pista!
—Sí, pero...
—Sí, pero una mierda. Odio estas cosas. ¡Tengo cuarenta pistas, cuarenta malditas
pistas
para grabar un simple tema de bop, y algún técnico gilipollas...!
Por el rabillo del ojo, Tell vio que Georgie desaparecía como por arte de magia.

—Pero mira, Paul, si bajas la ecualización...


—La ecualización no tiene nada que ver con...
—Cállate y escúchame un momento —le interrumpió Tell en tono conciliador, algo
que no
se habría atrevido a hacer con ninguna otra persona del mundo.
Desplazó un interruptor. Jannings dejó de refunfuñar y empezó a escucharle.
Formuló una
pregunta. Tell la contestó. Entonces formuló otra a la que Tell no supo responder,
pero Jannings
resolvió la cuestión por sí solo, y de repente se les abrió todo un nuevo abanico de
175

posibilidades
para un tema titulado «Respuesta para ti, respuesta para mí».
Al cabo de un rato, a sabiendas de que la tormenta había pasado, Georgie Ronkler
reapareció.
Y Tell olvidó todo lo referente a las zapatillas.
Le volvieron a la memoria la tarde siguiente. Estaba en su casa, sentado en el
retrete de su
propio cuarto de baño y leyendo Wise Blood mientras escuchaba la suave música
de Vivaldi que
procedía de los altavoces instalados en su [Link] mezclaba discos de
rock and roll
para vivir, Tell sólo poseía cuatro discos de rock, dos de Bruce Springsteen y dos
deJohnFogerty.
De repente, alzó la mirada del libro con cierto sobresalto. Una pregunta que rayaba
la
ridiculez cósmica acababa de abrirse paso en su mente: «¿ Cuánto hace que no
cagas por la
noche, John?».

No lo sabía, pero creía que tal vez lo haría un poco más a menudo en el futuro. Por
lo visto,
era posible que cambiara al menos uno de sus hábitos.
Un cuarto de hora más tarde, mientras estaba sentado en el salón, con el libro
olvidado sobre
el regazo, se le ocurrió otra cosa. No había ido al lavabo del tercer piso ni una sola
vez aquel día.
A las diez habían ido al bar de enfrente a tomar un café, y allí había meado
mientras Paul y
Georgie se quedaban en la barra bebiendo café y hablando de sobregrabaciones.
Después, a la
hora de comer, había hecho una paradita rápida en el restaurante Brew \'n
Burger... y otra en el
lavabo del primer piso, al bajar un montón de correspondencia que bien podría
haber metido en el
buzón que había junto a los ascensores.
¿Estaba rehuyendo el lavabo del tercer piso? ¿Era eso lo que había estado haciendo
sin ni
siquiera darse cuenta? Apostaría sus Reebok a que sí. Lo había estado rehuyendo
como un niño
que da un rodeo de una manzana entera cuando vuelve de la escuela para no tener
que pasar por
176

delante de la casa embrujada del pueblo. Lo había estado rehuyendo como si fuera
la peste.
—Bueno, ¿y qué? —se preguntó en voz alta.
No fue capaz de articular exactamente qué significaba aquel y qué, pero sabía que
existía; el
hecho de salir espantado de un lavabo público a causa de un par de zapatillas
sucias tenía algo
demasiado existencia!, incluso para una ciudad como Nueva York.
—Esto tiene que acabarse —sentenció Tell en voz alta y clara.
Pero aquello fue el jueves por la noche, y el viernes por la noche sucedió algo que
confirió
un giro insospechado a la situación. Aquel día se cerraron las puertas entre él y
Paul Jannings.
Tell era un hombre tímido y le costaba entablar amistades. En la zona rural de
Pennsylvania
en la que había ido al instituto, un capricho del destino había colocado a Tell sobre
un escenario
con una guitarra en las manos... Era el último lugar en el que habría esperado
encontrarse. El
bajista de un grupo llamado los Satin Saturns había contraído la salmone-lla el día
antes de un
bolo que se pagaba bien. El guitarra solista, que también tocaba en la banda del
colegio, sabía que
John Tell tocaba tanto el bajo como la guitarra rítmica. El guitarra solista era un
tipo robusto y al
mismo tiempo violento, mientras que John Tell era menudo, humilde y fácil de
doblegar. El
guitarra solista le propuso elegir entre tocar el instrumento del bajista enfermo o
tenerlo metido en
el culo hasta el quinto traste. Aquella elección había contribuido en gran medida a
aclarar sus
sentimientos respecto al hecho de tocar ante un público numeroso.

Pero al final del tercer tema había dejado de tener miedo. Al término de la primera
parte,
sabía que estaba como en casa. Muchos años después de aquel primer bolo, Tell
oyó una anécdota
relativa a Bill Wyman, el bajista de los Rolling Sto-nes. Según la historia, Wyman
se durmió
durante una actuación, y no en un club pequeño, sino en una sala y se cayó del
escenario y se
rompió la clavícula. Tell suponía que mucha gente creía que la anécdota era un
apócrifo, pero a él
le parecía que era cierta... y al fin y al cabo, se encontraba en una posición
177

inmejorable para
comprender que algo así pudiera suceder. Los bajistas eran los hombres invisibles
del mundo del
rock. Había excepciones, por supuesto, como Paul McCartney, por ejemplo, pero no
hacían sino
confirmar la regla.
Tal vez a causa de la falta de glamour que tenía el trabajo, había una escasez
crónica de
bajistas. Cuando los Satin Saturns se disolvieron un mes más tarde, a causa de
una pelea a
puñetazos entre el guitarra y el batería por culpa de una chica, Tell entró en un
grupo formado por
el guitarra rítmica de los Satin Saturns, y desde aquel momento, el curso de su
vida quedó
decidido, así de sencillo.
A Tell le gustaba tocar en el grupo. Uno estaba en el escenario, mirando a todo el
mundo
desde arriba, no sólo participando en la fiesta, sino haciendo que funcionara. Uno
era casi
invisible y absolutamente imprescindible al mismo tiempo. De vez en cuando había
que
cantar algunos coros, pero nadie esperaba que uno pronunciara un discurso ni
nada parecido.
Había llevado aquella vida de estudiante a tiempo parcial y gitano de la música a
tiempo
completo durante diez años. Era bueno, pero nada ambicioso; no tenía fuego en el
cuerpo. Al final
terminó en Nueva York como músico de sesión, empezó a tontear con las mesas de
mezclas y
descubrió que la vida le parecía aún más agradable al otro lado de la pecera.
Durante todo aquel
tiempo, había hecho un solo amigo, Paul Jannings. Habían entablado amistad con
rapidez, y Tell
suponía que las inigualables presiones de aquel trabajo tenían algo que ver en el
asunto... aunque
no todo. Sobre todo, sospechaba Tell, se debía a la combinación de dos factores:
su soledad
esencial y la personalidad de Jannings, tan intensa que casi resultaba abrumadora.
Y la situación
era bastante parecida para Georgie, como descubrió Tell después de lo que sucedió
aquel viernes
por la noche.
Tell y Paul estaban tomando algo en una de las mesas más apartadas del pub
McManus.
178

Hablaban de la mezcla, el mundillo, los Mets, de todo, en suma, y de repente, la


mano derecha de
Jannings se deslizó bajo la mesa y oprimió suavemente el paquete de Tell.
Tell se apartó con tal brusquedad que volcó el candelabro del centro de la mesa y
el vaso de
vino de Jannings. Un camarero se acercó, enderezó la vela antes de que
chamuscara la mesa y se
marchó. Tell miró a Jannings asombrado, con los ojos abiertos de par en par.
—Lo siento —empezó Paul con expresión sincera... aunque imperturbable.
—¡Dios mío, Paul!
Fue lo único que se le ocurrió, y se le antojaron palabras ridiculamente
inadecuadas.
—Pensaba que estabas preparado, nada más —explicó Jannings—. Supongo que
debería
haber sido un poco más sutil.
—¿Preparado? —repitió Tell—. ¿Qué quieres decir? ¿Preparado para qué?
—Para abrirte. Para darte permiso para salir de tu cascarón.
—Yo no soy así —replicó Tell, aunque el corazón le latía con violencia.
Una parte de lo que sentía era indignación, otra era el temor que le inspiraba la
implacable
certeza que veía en los ojos de Jannings, pero la mayor parte era consternación.
Lo que Jannings
había hecho había dado al traste con su amistad.
—Dejémoslo, ¿de acuerdo? Pidamos algo y mentalicé-monos de que esto no ha
pasado.
«Hasta que tú quieras», añadieron aquellos ojos implacables.

«Pues claro que ha pasado», quería gritar Tell, aunque no lo hizo. La voz de la
razón y del
sentido práctico se lo impedían... le impedían correr el riesgo de encender la
extremadamente
corta mecha de Jannings. Al fin y al cabo, aquél era un buen trabajo... y no sólo el
trabajo en sí.
Le convenía más tener la cinta de Roger Daltrey en la carpeta que las dos semanas
restantes de
sueldo. Le convenía ser diplomático y reservar la actitud de joven indignado para
otra ocasión.
Además, ¿había algo por lo que sentirse indignado? A fin de cuentas, no es que
Jannings lo
hubiera violado.
Y aquello no era más que la punta del iceberg. El resto transcurrió como sigue. Tell
cerró la
boca porque eso era lo que su boca había hecho toda la vida. De hecho, su boca
hizo algo más que
179

cerrarse simplemente; se cerró de golpe, como una ratonera. Todo su corazón


quedó debajo de
aquellos dientes apretados, y toda su razón, encima.
—Muy bien —asintió—. No ha pasado.
Tell durmió mal aquella noche, y el sueño que logró conciliar estuvo plagado de
pesadillas.
En la primera, Jan-nings le metía mano en McManus. En la segunda veía una de las
zapatillas
deportivas bajo la primera cabina del lavabo, sólo que en esta ocasión, Tell abría la
puerta y veía a
Paul Jannings sentado dentro. Había muerto desnudo y en un estado de excitación
sexual que, de
algún modo, persistía aun después de su muerte, aun después del largo tiempo
transcurrido.
«Exacto; sabía que estabas preparado», decía el cadáver entre una nube de aire
verdoso y podrido.

Tell despertó de aquella pesadilla al caer al suelo, enredado en la colcha. Eran las
cuatro de
la mañana. Los primeros rayos de luz reptaban por entre las chimeneas de los
edificios que se
alzaban ante su ventana. Tell se vistió y se sentó a fumar cigarrillo tras cigarrillo
hasta que llegó la
hora de ir a trabajar.
Alrededor de las once de la mañana de aquel sábado (trabajaban seis días a la
semana a fin
de cumplir el calendario de Roger Daltrey), Tell fue al lavabo del tercer piso para
orinar.
Permaneció junto a la puerta durante un instante mientras se frotaba las sienes, y
de súbito echó
un vistazo a las cabinas.
No veía nada. Se hallaba en un ángulo incorrecto.
«¡Pues da igual! ¡A la mierda! ¡Mea y lárgate de aquí!»
Se dirigió con pasos lentos hacia los urinarios y se bajó la cremallera. Le costó
mucho
orinar.
Al salir volvió a detenerse con la cabeza ladeada, como el Perro Nipper en las
etiquetas de
los viejos discos de la RCA Víctor, y a continuación giró en redondo. Dobló de
nuevo la esquina
y se detuvo en cuanto logró ver lo que había debajo de la puerta de la primera
cabina. Las
zapatillas blancuzcas seguían ahí. El edificio que antaño había sido conocido como
180

la Ciudad de
la Música estaba casi vacío, como suele suceder los sábados por la mañana, pero
las zapatillas
seguían ahí.
Los ojos de Tell se posaron en una mosca que había junto a la cabina. Observó con
una
suerte de vacua avidez cómo la mosca entraba en la cabina y trepaba a la punta de
la zapatilla,
donde, simplemente, cayó muerta y pasó a engrosar las filas de insectos muertos
que rodeaban las
zapatillas. Tell comprobó sin sorpresa alguna, al menos consciente, que entre los
montones de
moscas había también dos pequeñas arañas y una enorme cucaracha tendida patas
arriba, como
una tortuga.
Tell salió del servicio de caballeros a largas zancadas, y su regreso a los estudios
se le antojó
de lo más peculiar. En lugar de caminar, tenía la impresión de que el edificio
retrocedía bajo sus
pies y a su alrededor, al igual que la corriente de un río en torno a una roca.
«Cuando llegue le diré a Paul que no me encuentro bien y me tomaré el resto del
día libre»,
pensó, aunque sabía que no lo haría. Paul había estado de un humor inestable y
desagradable toda
la mañana, y Tell sabía que él era parte de la razón, o tal vez toda. ¿Lo despediría
Paul por
despecho? Una semana antes, Tell se hubiera echado a reír ante tal posibilidad;
pero una semana
antes todavía creía en lo que había aprendido a creer a lo largo de su vida: que los
amigos eran
auténticos y los fantasmas, imaginarios. Ahora se preguntaba si tal vez no habría
confundido el
orden de aquellos dos postulados.
—El regreso del hijo pródigo —lo saludó Jannings sin alzar la vista cuando Tell
abrió la
segunda puerta del estudio, la puerta denominada de «aire muerto»—. Creía que
te habías muerto
ahí dentro, Johnny.
—No —repuso Tell—, yo no.
Era un fantasma, y Tell averiguó a quién pertenecía el día antes de que la mezcla
de Roger
Daltrey y su asociación con Paul Jannings terminara, pero antes de ello sucedieron
muchas otras
cosas. Sólo que todas ellas eran la misma cosa, en realidad, pequeños hitos como
181

los que se ven


en la autopista de Pennsylvania y que marcaban el avance constante de John Tell
hacia un ataque
de nervios. Sabía que estaba ocurriendo pero no podía hacer nada para evitarlo.
Era como si no
estuviera conduciendo él, sino que lo estuvieran llevando.
En un principio, su línea de actuación le había parecido clara y simple; se trataba
de evitar el
servicio de caballeros del tercer piso, así como ahuyentar cualquier pensamiento y
pregunta
acerca de las zapatillas deportivas. No tenía más que desconectar. Fundir la
[Link] no podía.
La imagen de las zapatillas se infiltraba en su mente en los momentos más
insospechados y se
aferraba a él como una antigua pena. A veces estaba sentado en su casa, mirando
las noticias CNN o
algún estúpido programa de debate en la tele, y de pronto se ponía a pensar en las
moscas muertas, o en lo que no veía el encargado de cambiar los rollos de papel
higiénico, y de
repente consultaba el reloj y veía que había transcurrido una hora. En ocasiones
más tiempo
incluso.
Durante un tiempo estuvo convencido de que se trataba de una broma pesada.
Paul estaba en
el ajo, por supuesto, y probablemente también el gordo de Janus Music. Tell los
había visto
hablando con bastante frecuencia, ¿y acaso no se habían vuelto hacia él riendo en
cierta ocasión?
También cabía la posibilidad de que estuviera metido en el asunto el recepcionista,
aquel tipo
adicto al Camel y de ojos muertos y escépticos. Georgie no. Georgie habría sido
incapaz de
guardar el secreto aun cuando Paul lo hubiera intimidado para que participara,
pero cualquier otra
persona podría estar implicada. Durante un par de días, Tell incluso barajó la
posibilidad de que el
propio Roger Daltrey se hubiera calzado durante un rato las zapatillas blancas y
mal anudadas.
Aunque sabía que aquellas ideas eran fantasías paranoicas, la certeza no
contribuyó a
disiparlas. Tell les ordenaba marcharse, insistía en que no había ninguna
confabulación enca-
bezada por Paul Jannings para ahuyentarlo, y su mente respondía: «Sí, vale, eso
tiene sentido», y
182

al cabo de cinco horas, o tal vez sólo veinte minutos, imaginaba a un nutrido grupo
sentado en la
brasería Desmond, situado a dos manzanas de ahí. Paul, el recepcionista que
fumaba como un
carretero y al que le gustaba el beavy metal j el cuero, tal vez incluso el tipo flaco
de Snappy
Kards... Todos ellos estarían comiendo cóctel de gambas, bebiendo y riendo, por
supuesto.
Riéndose de él mientras las sucias zapatillas que se ponían por turnos descansaban
bajo la mesa
en una arrugada bolsa de papel marrón.
Tell veía la bolsa marrón. Hasta ese extremo había llegado.
Pero aquella breve fantasía no era lo peor. Lo peor era que el servicio de caballeros
del
tercer piso había cobrado atractivo. Era como si poseyera un poderoso imán y los
bolsillos de Tell
estuvieran llenos de hierro. Si alguien le hubiera contado algo así, se habría partido
de risa,
aunque tal vez sólo interiormente, si la persona en cuestión se lo estuviera
tomando muy en serio,
pero era cierto, le acometía el impulso de volverse cada vez que pasaba ante el
servicio de camino
hacia los estudios o los ascensores. Era una sensación terrible, como si tiraran de
él hacia una
ventana abierta en un edificio muy alto o como si se observara impotente, como
desde fuera,
levantar una pistola hasta la altura de la boca y meterse el cañón dentro.
Quería volver a mirar. Era consciente de que un solo vistazo más bastaría para
acabar con él,
pero daba igual. Quería volver a mirar.

Cada vez que pasaba, sentía aquella necesidad de entrar. En sus sueños abría la
puerta de la
primera cabina una y otra vez. Sólo para echar un vistazo. Un buen vistazo.
Y por lo visto, no podía contárselo a nadie. Sabía que las cosas mejorarían un tanto
si se lo
contaba a alguien, sabía que si se desahogaba el temor cambiaría de forma, tal vez
incluso le
saldría un mango con el que poder manejarlo. En dos ocasiones entró en bares y
logró entablar
conversación con los hombres sentados junto a él. Porque los bares, pensó, eran
los lugares en los
que la conversación estaba más barata. Tirada de precio, en realidad.
No había hecho más que abrir la boca en la primera de aquellas ocasiones cuando
183

el hombre
que había elegido empezó a soltarle un sermón sobre los Yankees y George Stein-
brenner. Sin
duda, aquel tipo tenía a Steinbrenner bien metido en la mollera, y resultó
imposible deslizar
siquiera una palabra sobre otro terna. Tell renunció.
La segunda vez logró entablar una conversación bastante informal con un hombre
que tenía
aspecto de obrero de la construcción. Hablaron del tiempo, después de béisbol,
aunque, por
fortuna, el tipo no estaba chiflado por el tema, y pasaron a debatir la dificultad de
encontrar un
empleo decente en Nueva York. Tell estaba bañado en sudor. Se sentía como si
estuviera

realizando algún pesado trabajo físico, como empu-jar una carretilla llena de
cemento por
una ligera cuesta, tal vez, pero también tenía la sensación de que no lo estaba
haciendo del todo
mal.
El hombre con aspecto de obrero de la construcción bebía vodka con kaluha. Tell
no pasó de
la cerveza. Tenía la sensación de que la sudaba al mismo tiempo que la ingería,
pero después de
invitar al tipo a un par de copas y de dejarse invitar por él a un par de birras, hizo
acopio de valor
para ir al grano.
—¿Quiere oír algo realmente extraño? —empezó.
—¿Es usted de la otra acera? —preguntó el hombre con aspecto de obrero de la
construcción antes de que Tell pudiera proseguir.
Se volvió hacia Tell y lo miró con amistosa curiosidad.
—Quiero decir que no me importa si lo es o no, pero es que tengo como un
presentimiento y
antes que nada quiero decirle que a mí eso no me va. Para que lo sepa, ¿ entiende
?
—No soy de la otra acera —repuso Tell.
—Ah. ¿Qué me decía de algo realmente extraño?
—¿Eh?
—Me hablaba de algo realmente extraño.
—Oh, no era tan extraño, la verdad —aseguró Tell. De repente, consultó el reloj y
comentó
que se estaba haciendo tarde.
184

Tres días antes del fin de la mezcla de Daltrey, Tell salió del estudio F para orinar.
Ahora
siempre iba al servicio del sexto piso. Al principio había utilizado el del cuarto y
después el del
quinto, pero ambos estaban situados justo encima del lavabo del tercero, y había
empezado a
percibir la radiación del propietario de las zapatillas, como si le succionara la
esencia. El servicio
del sexto se hallaba en el extremo opuesto del edificio, lo cual, al parecer, resolvía
el problema.
Pasó junto al mostrador de recepción al dirigirse hacia los ascensores, parpadeó y,
de
repente, se encontraba en el servicio del tercer piso y la puerta siseaba al cerrarse
tras él. Nunca
había sentido tanto miedo. Parte de aquel temor se debía a las zapatillas, pero la
mayor parte se
debía a que acababa de pasar entre tres y seis segundos en blanco. Por primera
vez en su vida, se
había quedado completamente en blanco.
No sabía cuánto tiempo habría permanecido allí parado si la puerta no se hubiera
abierto tras
él, propinándole un doloroso golpe en la espalda. Era Paul Jannings.
—Perdona, Johnny —se disculpó—. No sabía que vinieras aquí para meditar.
Pasó junto a Tell sin esperar respuesta, aunque, de todos modos, se dijo Tell, no
habría
obtenido ninguna, pues la lengua parecía habérsele paralizado en el paladar, y
avanzó hacia las
cabinas. Tell logró llegar a los urinarios y bajarse la cremallera, y lo hizo porque
creía que a Paul
Jannings tal vez le habría gustado verle girarse y salir a toda prisa. Antes, no hacía
tanto tiempo,
había considerado a Paul como a un amigo, tal vez su único amigo en Nueva York,
pero los
tiempos habían cambiado, y mucho.
Tell permaneció ante el urinario unos diez segundos, y a continuación tiró de la
cadena. Se
dirigió a la puerta pero de repente se detuvo. Giró en redondo, avanzó dos pasos
de puntillas, se
inclinó y echó un vistazo bajo la puerta de la primera cabina. Las zapatillas seguían
ahí, rodeadas
ahora por verdaderas montañas de moscas muertas.
Al igual que los zapatos Gucci de Paul Jannings.
Lo que veía Tell parecía una doble exposición o tal vez uno de esos efectos
fantasmales tan
185

horteras que se utilizaban en algunas series antiguas. Al cabo de unos instantes,


las zapatillas
parecieron solidificarse y Tell las veía a través de los zapatos, como si Paul fuera el
fantasma. La
diferencia estribaba en que, mientras los miraba, los zapatos de Paul se
desplazaban y efectuaban
movimientos, mientras que las zapatillas permanecían tan inmóviles como
siempre.
Tell salió. Se sentía tranquilo por primera vez en dos semanas.

Al día siguiente hizo lo que probablemente debería haber hecho mucho antes.
Invitó a
Georgie Ronkler a comer y le preguntó si había oído historias o rumores extraños
acercadel
edificio que antaño se había llamado la Ciudad de la Música. No tenía idea de por
qué no se le
había ocurrido antes aquello. Sólo sabía que lo sucedido el día anterior parecía
haberle despejado
las ideas, como un bofetón brusco o un chorro de agua fría en la cara. Era posible
que Georgie no
supiera nada, pero tal vez sí sabía algo. Llevaba trabajando para Paul unos diez
años, y buena
parte de ese tiempo lo habían pasado en la Ciudad de la Música.
—Ah, ¿te refieres al fantasma? —preguntó Georgie al tiempo que lanzaba una
carcajada.
Habían ido a Cartin\'s, una charcutería restaurante de la Sexta Avenida, y el local
bullía con
la clientela del mediodía.
Georgie mordió un pedazo de su bocadillo de ternera, masticó, tragó y sorbió un
poco de
refresco a través de las dos pajitas introducidas en la botella.
—¿Quién te hablado de eso, Johnny?
—Uno de los de la limpieza, me parece —repuso Tell con voz serena.
—¿Seguro que no lo has visto? —inquirió Georgie con un guiño.
Era lo más parecido a una broma que se permitía el sempiterno ayudante de Paul.
—Qué va —negó Tell.
Y era cierto, no lo había visto. Sólo las zapatillas. Y algunos bichos muertos.
—Bueno, sí, ahora ya casi nadie se acuerda de la historia, pero durante un tiempo
fue la
comidilla de todo el mundo. Eso, que el tipo pululaba por el edificio. La palmó en el
tercer piso,
186

¿sabes? En el váter.
Georgie alzó las manos, se las colocó a ambos lados de las mejillas cubiertas de
pelusa,
tarareó unos compases de la serie The Twilight Zone e intentó adoptar una
expresión amena-
zadora, algo de lo que era totalmente incapaz.
—Sí —asintió Tell—, eso es lo que me han contado. Pero el tío de la limpieza no me
dijo
nada más, o quizás no sabía nada más. Se puso a reír y se marchó.
—Pasó antes de que yo empezara a trabajar para Paul. Paul fue el que me lo contó.
—¿Él nunca vio al fantasma? —preguntó Tell, aunque sabía la respuesta.
El día anterior, Paul se había sentado en él. Había cagado en él, para ser
groseramente
sinceros.
—No, siempre se burlaba —repuso Georgie mientras dejaba el bocadillo en el
plato—. Ya
sabes cómo se pone a veces. Un poco de-desagradable.

Cuando se veía obligado a formular una opinión negativa acerca de alguien, por
suave que
fuera, Georgie empezaba a tartamudear.
—Ya lo sé. Pero dejemos a Paul. ¿Quién era ese fantasma? ¿Qué le pasó?
—Oh, no era más que un camello —explicó Georgie—. Fue en el 72 o quizás en el
73,
cuando Paul acababa de empezar; en aquella época era técnico ayudante. Justo
antes del bajón.
Tell asintió con un gesto. Entre 1975 y 1980, la industria del rock había caído en
picado. Los
adolescentes se gastaban el dinero en videojuegos en lugar de discos. Por quizá
decimoquinta vez
desde 1955, los críticos anunciaron la muerte del rock and roll. Y al igual que en
anteriores
ocasiones, el rock demostró ser un muerto viviente. Los videojuegos cayeron en
picado; la MTV
entró en escena; de Inglaterra llegó una hornada de estrellas frescas; Bruce
Springsteen publicó
Born in the USA; el rap y el bip-hop empezaron a mover billetes además de
esqueletos.
—Antes del bajón, los peces gordos de las discográficas llevaban coca en el maletín
para
repartirla entre bastidores antes de los grandes conciertos —explicó Georgie—. Yo
hacía el
sonido en conciertos en aquella época, y me enteraba de todo. Había un tipo, que
murió en 1978,
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pero reconocerías su nombre si te lo dijera, que sacaba un frasco de aceitunas


antes de cada bolo.

El frasco iba envuelto en papel de regalo muy mono, con lacitos y todo eso. Sólo
que en
lugar de flotar en líquido, las aceitunas flotaban en cocaína. Normalmente se las
ponía en las
copas y las llamaba m-ma-martinis explosivos.
—Seguro que lo eran —comentó Tell.
—Bueno, en aquella época mucha gente creía que la co-caína era casi como una
vitamina —
prosiguió Goergie—. Decían que no te enganchaba como la heroína ni te dejaba
hecho polvo al
día siguiente como la bebida. Y este edificio, tío, este edificio era una verdadera
tormenta de
nieve. Pastillas, maría y chocolate también, pero lo más molón era la cocaína. Y
aquel tipo...
—¿Cómo se llamaba?
Georgie se encogió de hombros.
—No sé. Paul no me lo dijo y yo nunca se lo he oído mencionar a nadie del edificio,
al
menos que yo recuerde. Pero parece que era como uno de esos repartidores de
restaurantes que
ves subir y bajar en el ascensor con café, donuts y bocatas. Sólo que en vez de
repartir café, etc.,
el tipo ése repartía droga. Venía dos o tres veces por semana; subía hasta el
último piso y luego
iba bajando. Siempre llevaba un abrigo colgado sobre el brazo y un maletín de piel
de serpiente en
esa mano. Llevaba el abrigo incluso cuando hacía calor. Era para que la gente no
viera las
esposas.... Pero supongo que a veces las veían de todas formas.
—¿Las qué?
—¡Las espo-po-posas! —repitió Georgie. Al tartamudear escupió varias partículas
de
bocadillo de ternera. Se ruborizó de inmediato.
—Madre mía, lo siento, Johnny.
—No importa. ¿Quieres otro refresco?
—Sí, gracias —repuso Georgie agradecido. Tell llamó por señas a la camarera.
—Así que era un repartidor —comentó, sobre todo para que Georgie se
tranquilizara.
Georgie seguía limpiándose los labios con la servilleta.
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—Exacto —repuso.
En aquel momento le trajeron el refresco y bebió un sorbo.
—Cuando salía del ascensor en el octavo piso, el maletín esposado a su muñeca
estaba lleno
de droga. Y cuando salía del ascensor en la planta baja, estaba lleno de dinero.
—El mejor truco desde que la serpiente tentó a Eva —aseguró Tell.
—Sí, pero al final se le acabó el rollo. Un buen día sólo llegó al tercer piso. Alguien
se lo
cargó en el lavabo de hombres.
—¿Lo apuñalaron?
—Lo que me contaron es que alguien abrió la puerta de la cabina en la que estaba
se-sentado
y le clavó un lápiz en el ojo.
Por un instante, Tell vio la escena tan vividamente como había visto la bolsa
arrugada bajo
la mesa del restaurante en que se hallaban los conspiradores imaginarios. Un lápiz
de marca Berol
Black Warrior, afilado en extremo, que se deslizaba por el aire para hundirse en la
sorprendida
pupila. La explosión del globo ocular. Hizo una mueca.
Georgie asintió con un gesto.
—Asqueroso, ¿eh? Pero seguramente es mentira. Quiero decir esa parte.
Probablemente lo
apuñalaron.
—Sí.
—Pero quien fuera llevaría algo afilado, eso seguro —añadió Georgie.
—¿Ah, sí?
—Sí, porque el maletín había desaparecido. Tell miró a Georgie. También veía esa
escena.
La veía incluso antes de que Georgie le contara el resto.
—Cuando entraron los polis para llevarse el cadáver, encontraron la mano
izquierda dentro
de la taza.

—Oh —murmuró Tell.


Georgie bajó la mirada hacia su plato, sobre el que todavía quedaba medio
bocadillo.
—Creo que estoy lle-lleno —comentó mientras esbozaba una sonrisa tensa.
—Así que se supone que el fantasma de aquel tipo se aparece en... ¿dónde, en el
lavabo? —
inquirió Tell cuando regresaban al estudio.
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De repente se echó a reír, porque, por escalofriante que fuera la historia, la idea de
un
fantasma apareciéndose en un cagadero tenía su lado cómico.
—Ya sabes cómo es la gente —sonrió Georgie—. Eso eslo que decían al principio.
Cuando
empecé a trabajar para Paul, alguna gente me decía que lo habían visto ahí dentro.
No entero, sólo
las zapatillas por debajo de la puerta.
—Sólo las zapatillas, ¿eh? Qué chorrada.
—Sí. Así sabías que se lo estaban inventando o imaginando, porque sólo se lo oías
decir a
gente que lo había conocido. De tipos que sabían que llevaba zapatillas deportivas.
Tell, que había sido un crío ignorante de una zona rural de Pennsylvania en la
época en que
se había cometido el asesinato, asintió con la cabeza. Habían llegado a la Ciudad
de la Música.
—Pero ya conoces la estabilidad de este mundillo —comentó Georgie mientras
atravesaban
el vestíbulo en dirección a los ascensores—. Hoy aquí y mañana, a otra cosa,
mariposa. No creo
que quede nadie en el edificio que ya trabajase aquí en aquella época, excepto
Paul y quizás
algunos de los de la lim-limpieza, y ninguno de ellos le compraba nada.
—Supongo que no.
—No. Así que casi nadie habla ya del tema, y nadie v-ve al tipo ahora.
Habían llegado a los ascensores.
—Georgie, ¿por qué sigues trabajando con Paul?
Aunque Georgie bajó la cabeza y las puntas de las orejas se le pusieron coloradas,
no
pareció sorprendido por el giro que había tomado la conversación.
—¿Por qué no? Me cuida.
«¿Te acuestas con él, Georgie?» La pregunta se le ocurrió de inmediato, como una
prolongación natural, supuso Tell, de la primera, pero no la formuló en voz alta. No
se atrevía.
Porque creía que Georgie le daría una respuesta sincera.
Tell, quien apenas podía reunir valor suficiente para hablar con desconocidos y casi
nunca
entablaba amistades, dio un abrazo repentino a Georgie. Georgie se lo devolvió sin
levantar la
mirada. A continuación se apartaron, y llegó el ascensor, y la mezcla continuó, y la
tarde
siguiente, a las seis y cuarto, mientras Jannings recogía sus papeles volviendo la
espalda a Tell
deliberadamente, Tell entró en el servicio de caballeros del tercer piso para echar
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un vistazo al
propietario de las zapatillas deportivas.
Al hablar con Georgie había llegado la revelación... o tal vez había que llamar
epifanía a
aquella sensación tan intensa. Su contenido era el siguiente: a veces uno puede
librarse de los
fantasmas que lo persiguen si consigue reunir el valor suficiente como para
enfrentarse a ellos.
En aquella ocasión no se quedó en blanco ni sintió miedo... tan sólo un tamborileo
profundo
y lento en el pecho. Todos sus sentidos se habían aguzado. Percibía el olor a cloro
de aquellas
pastillas desinfectantes de color rosa que había en los urinarios, así como el hedor
de pedos viejos.
Distinguía minúsculas grietas en la pintura de las paredes y mellas en las cañerías.
Oía el golpeteo
hueco de sus suelas mientras avanzaba hacia la primera cabina.
Las zapatillas estaban casi enterradas en un mar de cadáveres de arañas y
moscas.
Al principio sólo había una o dos. Porque no había necesidad alguna de que
murieran hasta
que las zapatillas estuvieran allí, y no estuvieron allí hasta el momento en que y o
las vi.
—¿Por qué yo? —preguntó con toda claridad al silencio. Las zapatillas no se
movieron y no
se alzó ninguna voz para responderle.

—Yo no te conocía, ni siquiera nos presentaron, y no tomo esas cosas que vendías,
nunca
las he tomado. Así que, ¿por qué yo?
Una de las zapatillas se crispó. Se oyó un susurro de moscas muertas. A
continuación, la
zapatilla, la que estaba mal anudada, volvió a su posición original.
Tell abrió la puerta de la primera cabina. Una de las bisagras chirrió de un modo
adecuadamente gótico. Y allí estaba. «Invitado misterioso, entre, por favor», pensó
Tell.
El invitado misterioso estaba sentado en el retrete con una mano posada sobre el
muslo. Se
parecía mucho a la persona a la que Tell había visto en sueños, aunque con una
diferencia, y era
que sólo tenía una mano. La otra acababa en un polvorien-to muñón marrón al que
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se habían
adherido varias moscas. De repente, Tell se dio cuenta de que nunca se había
fijado en los
pantalones de Zapatillas, ¿y acaso no se fijaba uno siempre en el modo en que los
pantalones
bajados se amontonaban sobre los zapatos si miraba por debajo de la puerta de un
lavabo? ¿No
resultaba cómico, indefenso o las dos cosas juntas? Nunca se había fijado en los
pantalones
porque los tenía subidos, con el cinturón abrochado y la cremallera subida. Eran
pantalones de
pata de elefante. Tell intentó recordar cuándo habían pasado de moda los
pantalones de pata de
elefante, pero no lo logró.
Además de los pantalones de pata de elefante, Zapatillas llevaba una camisa azul
de
cambray con un símbolo de la paz cosido a cada bolsillo. Llevaba el cabello con la
raya a la de-
recha. Tell comprobó que había moscas muertas en la raya. Del gancho de la
puerta colgaba el
abrigo del que le había hablado Georgie. Más moscas muertas en los pliegues de
los hombros
caídos.
Se oyó un chirrido no muy diferente al que había producido la bisagra. Eran los
tendones del
cuello del muerto, se dio cuenta Tell. Zapatillas estaba levantando la cabeza. Se le
quedó mirando,
y Tell constató sin sorpresa alguna que, a excepción del lápiz que sobresalía de la
cuenca del ojo
derecho, era el mismo rostro que veía reflejado en el espejo cada mañana.
Zapatillas era él y él era
Zapatillas.
—Sabía que estabas preparado —se dijo a sí mismo con la voz ronca y carente de
inflexiones de un hombre que lleva mucho tiempo sin utilizar las cuerdas vocales.
—No estoy preparado —replicó Tell—. Vete.
—Para enterarte de la verdad, quiero decir —dijo Tell a Tell.
El Tell situado junto a la puerta del lavabo vio círculos de polvo blanco en torno a
las fosas
nasales del Tell sentado en el retrete. Había estado esnifando mientras cagaba, por
lo visto. Había
entrado para meterse una rayita; y entonces alguien había abierto la puerta y le
había clavado un
lápiz en el ojo. Pero ¿quién cometía un asesinato con un lápiz? Tal vez sólo alguien
que cometió
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el asesinato bajo...
—Oh, llámalo impulso, si quieres —comentó Zapatillas con aquella voz ronca y
carente de
inflexiones—. El mun-dialmente famoso instinto asesino.
Y Tell, el Tell parado junto a la puerta del lavabo, comprendió a la perfección lo que
había
sucedido, pensara lo que pensara Georgie. El asesino no había mirado por debajo
de la puerta y
Zapatillas había olvidado correr el pestillo. Dos vectores convergentes del azar que,
bajo otras
circunstancias, no habrían causado más que un «Perdone» y una apresurada
retirada. Pero en
aquella ocasión había sucedido algo bien distinto. En aquella ocasión había
ocasionado un
asesinato espontáneo.
—No me olvidé de correr el pestillo —explicó Zapatillas con el mismo tono de voz—
.
Estaba roto.
Sí, señor, el pestillo estaba roto. Daba igual. ¿Y el lápiz? Tell estaba convencido de
que el
asesino lo llevaba en la mano al abrir la puerta del lavabo, pero no como arma
asesina. Lo llevaba
porque a veces a uno le gusta juguetear con algo, un cigarrillo, un llavero, un
bolígrafo o un lápiz.

Tell pensó que el lápiz se hundió en el ojo de Zapatillas antes de que ninguno de
los dos
hombres tuviera idea de que el asesino iba a clavárselo. Luego, puesto que,
probablemente,
también había sido un cliente que sabía lo que contenía el maletín, el asesino había
vuelto a cerrar
la puerta dejando a su víctima sentada en el retrete, había salido del edificio a
comprar... bueno, a
comprar algo...
—Fue a la ferretería que hay a cinco manzanas de aquí y compró una sierra —
puntualizó
Zapatillas con su voz monótona.
De repente, Tell se dio cuenta de que ya no era su propio rostro el que veía, sino el
de un
hombre de unos treinta años y facciones vagamente indias. Tell tenía el cabello de
color miel, al
igual que el del otro hombre en un principio, pero el del fantasma se había tornado
negro
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azabache, por supuesto.


En aquel instante se dio cuenta de otra cosa, del mismo modo en que uno se
percata de las
cosas en sueños; cuando la gente ve fantasmas, siempre se ve primero a sí
misma. ¿Por qué? Por
la misma razón por la que los submarinistas se detie-nen en su camino hacia la
superficie, a
sabiendas de que si suben con excesiva rapidez se les meterán burbujas de
nitrógeno en la sangre
y sufrirán terribles dolores o, tal vez, incluso morirán tras una tremenda agonía.
También existían
las distorsiones de la realidad.
—La percepción cambia cuando trasciendes lo natural, ¿verdad? —preguntó Tell
con voz
ronca—. Y por eso me han pasado cosas tan raras últimamente. Algo en mi interior
me ha estado
empujando para que me enfrente... bueno, para que me enfrente a ti.
El muerto se encogió de hombros. Un montón de moscas cayeron de sus hombros.
—Dímelo tú, cenizo... Tú tienes la cabeza sobre los hombros.
—Muy bien —repuso Tell—. Te lo diré. Compró una sierra y el vendedor se la metió
en una
bolsa. Después volvió aquí. No estaba preocupado en absoluto. Al fin y al cabo, si
alguien te
había encontrado ya, se daría cuenta; habría un montón de gente cerca del lavabo.
Así se enteraría.
Tal vez también habría llegado la pasma. Pero si todo parecía tranquilo, entraría y
se llevaría el
maletín.
—Primero intentó serrar la cadena —explicó la voz ronca—, pero al ver que no
podía, me
serró la mano.
Ambos hombres se miraron. Tell se dio cuenta de que veía el asiento del retrete y
los sucios
azulejos blancos a través del cadáver..., el cadáver que, por fin, se estaba
convirtiendo en un
auténtico fantasma.
—¿Lo entiendes ahora? —le preguntó a Tell—. ¿Entiendes por qué te ha tocado a
ti?
—Sí. Tenías que contárselo a alguien.
—No, la historia es una mierda —rechazó el fantasma mientras esbozaba una
sonrisa tan
malvada que Tell quedó aterrorizado.
—Pero a veces saberlo sirve de algo... si todavía estás vivo, claro está. —El
fantasma hizo
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una pausa antes de proseguir—: Te olvidaste de hacerle una pregunta importante


a tu amigo
Georgie, Tell. Una pregunta que quizás no te habría respondido con sinceridad.
—¿Qué? —inquirió Tell, aunque ya no estaba seguro de querer saberlo.
—¿Quién era mi cliente más importante en el tercer piso en aquella época? ¿Quién
me debía
casi ocho mil dólares? ¿A quién había dejado de venderle droga? ¿Quién se fue a
Rhode Island
para una cura de desintoxicación y volvió limpio dos meses después de mi muerte?
¿Quién ni se
acerca al polvo blanco hoy en día? Georgie no estaba aquí en aquella época, pero
creo que, aun
así, conoce las respuestas a todas estas preguntas. Porque oye hablar a la gente.
¿Te has dado
cuenta del modo en que habla la gente delante de Georgie, como si no estuviera?
Tell asintió con un gesto.
—Y su cerebro no tartamudea, te lo aseguro. Creo que lo sabe todo, te lo digo yo.
No se lo
contaría a nadie, Tell, pero creo que lo sabe.

El rostro del fantasma empezó a transformarse de nuevo, y las facciones que


surgieron de
aquella neblina eran taciturnas y marcadas. Las facciones de Paul Jannings.
—No —murmuró Tell.
—Se llevó más de treinta de los grandes —prosiguió el rostro de Paul Jannings—.
Tuvo
bastante para pagarse la desintoxicación, y aún le quedó un montón para
financiarse todos los
vicios a los que no renunció.
De repente, la figura del retrete empezó a disiparse y al cabo de un momento
había
desaparecido. Tell bajó la mirada al suelo y comprobó que las moscas también se
habían esfu-
mado.
Ya no tenía ganas de ir al lavabo. Volvió a la sala de control, le dijo a Paul Jannings
que era
un hijo de puta, se detuvo el tiempo justo para disfrutar del asombro que se pintó
en el rostro de
Paul y a continuación se marchó. Ya encontraría otro trabajo. Era lo
suficientemente bueno como
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para poder contar con ello. Pero el hecho de saberlo con certeza constituyó una
especie de
revelación. No la primera del día, pero, sin lugar a dudas, la mejor.
Al llegar a su piso, atravesó sin titubeos el salón y entró directamente en el lavabo.
Las
necesidades fisiológicas ha-bían regresado, y con renovada intensidad, por lo visto,
pero eso no
importaba. Aquello formaba parte de la vida. «Hombre constante, hombre feliz»,
confió a las
paredes de azulejos blancos. Volvió un poco el torso, cogió el último número de
Rolling Stone,
que había dejado sobre la cisterna, la abrió por la sección de Breves y empezó a
leer.

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