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Debate en torno a la ratificación del Convenio Marco para el Control del Tabaco

El Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) es el primer tratado


internacional de salud pública, originado en el marco de la Organización Mundial de Salud.
Hasta octubre de 2010 este tratado fue ratificado por 192 países, entre ellos todos los del
MERCOSUR, la mayoría de los países de Latinoamérica, la Unión Europea y los principales
productores de tabaco como China, Brasil, India y Turquía.

A nivel mundial el tratado entró en vigor en el año 2005. Argentina lo firmó en el 2003,
sin embargo, aún no entró en vigor en nuestro país porque falta la ratificación del Congreso.

Los principales objetivos del CMCT son proteger la salud de las generaciones actuales
y futuras y proveer a los países signatarios de una ley marco para la aplicación de medidas de
control del tabaco. Para ello se considera necesario:

 Promover planes nacionales de control de tabaco.

 Aplicar políticas tributarias que desincentiven la demanda de tabaco (tanto


aumentar impuestos como prohibir la venta de tabaco libre de impuestos).

 Dictar las medidas necesarias para proteger a los no fumadores de la


exposición al humo de tabaco.

 Reglamentar el contenido de los productos con tabaco.

 Reglamentar la divulgación de información acerca de los productos que


contienen tabaco.

 Incluir en los paquetes de cigarrillos figuras o frases grandes (al menos el 30%
de la parte visible) y legibles que adviertan acerca de los efectos nocivos del
consumo de tabaco y mencionen los componentes de un cigarrillo.

 Realizar campañas de concientización.

 Prohibir la publicidad, la promoción y el patrocinio de los productos con


tabaco (o, en su defecto, restringirla).

 Llevar a cabo programas de reducción de la demanda y la oferta (incluye


eliminación de subsidios al cultivo de tabaco).

 Eliminar del comercio ilícito.


 Prohibir la venta de tabaco a menores de 18 años. Establecer que los productos
con tabaco no podrán estar a la vista en kioscos o almacenes y no se podrán
vender sueltos.

 Promover investigaciones sobre control de tabaco e intercambiar información


entre países.

La ratificación de este Tratado es fuertemente resistida por algunas de las provincias


del norte de nuestro país. Salta y Jujuy están entre los principales productores tabacaleros de
Argentina, concentrando el 42% del total de la producción nacional. Además, la industria del
tabaco es también muy grande en Misiones, Corrientes, Tucumán, Catamarca y Chaco,
generando trabajo para un gran sector de la población. La puesta en práctica de las medidas
anteriormente mencionadas podría traer aparejado problemas socio económicos graves para
estas provincias.

Al respecto el presidente de la Cámara de Productores de Tabaco, Esteban Amat, dijo


que la ratificación del Convenio dejaría sin trabajo a 1.500.000 personas que viven del cultivo
de ese producto y además agrego que en 70 mil hectáreas de tabaco que hay en la Argentina
se utiliza la misma cantidad de jornales que se ocupan en las 15 millones de hectáreas que se
ocupan en la soja, trigo y maíz.

Son dos los puntos más controversiales del Convenio para estas provincias:

1. El que se refiere a la reconversión de los productores de tabaco hacia otros cultivos.


Las provincias consideran que esto es inviable, que no se tiene en cuenta las
condiciones geográficas y sociales de las regiones tabacaleras y que la aplicación de
esta medida tendería a la aniquilación de una actividad fundamental para las
provincias del norte, principalmente Salta.

2. La eliminación de subsidios a la producción, que haría desaparecer el Fondo Especial


del Tabaco, ayuda económica con la cual se ven beneficiadas las provincias en
cuestión. Es por eso que, dentro de las leyes para el control de Tabaco, estas
provincias están más a favor de la Ley Nacional de Control de Tabaco, con media
sanción en el senado, que no hace mención a la eliminación de subsidios al cultivo y
reducción de la oferta. Representantes de las provincias manifestaron en diversas
oportunidades que es necesario avanzar en leyes protectoras de la salud pero sin
necesidad de aniquilar actividades fundamentales de las economías regionales.
Por otro lado, quienes defienden la ratificación del Tratado además de alegar que se trata
de una cuestión de salud pública afirman que la producción tabacalera no se vería afectada en
primer lugar debido a que, según proyecciones macroeconómicas mundiales, la demanda de
hoja de tabaco seguirá creciendo en los próximos 10 años; y porque, además, en nuestro país
más del 80% de la producción se destina a la exportación.