El Hombre el Cosmos, la Ciencia y el Bien.

Los soportes éticos de la ciencia soviética
Segunda parte III. Las ideas de Fiodorov fueron desarrolladas en tres direcciones: una poético-literaria: Platonov, Jlebnikov, Zobolotskii, etc.; otra filosófico-religiosa: Soloviov, Berdiaev, Bulgakov, etc.; y una tercera científico-natural: Tsiolkovskii, Umov, Vernadskii, Chizhevskii, etc. Trataremos de seguir el rastro a los terceros, deteniéndonos en detalle en Tsiolkovskii y Vernadskii, ya que con ellos el cosmismo se convirtió en teoría científica con capacidad para abordar el estudio y explicación de la naturaleza, del hombre, y en general de los procesos que se desarrollan sobre la tierra, entre ellos la propia actividad del hombre. Pero dado que nuestro planeta forma parte del cosmos ordenado y orgánico, el estudio de todo lo que ocurre en él debe ser realizado en estrecha interacción (Vseedinstva – Unidad Total) con los procesos que ocurren en el cosmos. La Tierra no es sólo un cuerpo cósmico pasivo que recibe la influencia del cosmos, sino que, por ser parte del cosmos, participa activamente en la vida del mismo, en su evolución. Esta tendencia científico-natural también nos interesa en relación con este artículo en la medida que sirvió de vehículo (no el único, evidentemente, pero sí uno de los más importantes) para la penetración en el cuerpo de la ciencia soviética de los valores morales y del mesianismo del pensamiento tradicional ruso, sobre todo en la versión elaborada que representó el SUPRAMORALISMO de Fiodorov. El cosmismo científico ruso considera el espacio donde desarrolla su actividad el hombre (la corteza terrestre, la Biosfera de Vernadskii) como la síntesis en delicado equilibrio de las condiciones naturales terrenales, subterráneas y cósmicas, las cuales han permitido la existencia de la vida y en concreto la vida del hombre y su actividad. Desde este punto de vista la actividad del hombre toma una nueva dimensión que ya no es sólo terrenal, sino cósmica. El hombre debe salir al cosmos, al nivel superior de las concepciones míticas cosmistas, debe poblarlo y debe desarrollar su actividad en él. La humanidad con su actividad cósmica alcanza así un nuevo nivel de evolución, una nueva dimensión, y entra en una era de madurez expresada en las palabras de Tsiolkovskii: “la Tierra es la cuna del hombre, el cosmos es su casa”. Konstantin Eduardovich Tsiolkovskii (1857-1935). Fue filósofo e investigador, continuador de las ideas de Fiodorov. En él puede decirse que están presentes el pensamiento oriental y occidental. Fuertemente influenciado por el cristianismo (como todos los filósofos rusos) y por la filosofía oriental y el budismo, también estuvo influenciado por las ideas evolucionistas de Darwin. Una mezcla de tradicionalismo, arcaísmo, ciencia y racionalismo. Sin embargo, la presencia de estos componentes tan diversos y diferentes no dio lugar a una síntesis o a un enfrentamiento o conflicto entre los diferentes componentes de su pensamiento, sino que, al igual que en otros pensadores rusos, vuelve a manifestarse la idea de la Totalidad (Unidad Total). Junto con sus ideas cuasi místicas, Tsiolkovskii, como científico, fue el primero que comprendió las posibilidades del movimiento a reacción en el cosmos. Fue el fundador

de la dinámica de los cohetes y de la cosmonáutica. El cosmos para Tsiolkovskii es un sistema armónico y único, en el cual la materia es también Una. La materia como unidad es sensible. Toda la materia de la que está formado el cosmos está dotada de sensibilidad, y por ella el cosmos mismo es una entidad viva, sensible. La idea de materia muerta es falsa. Todo átomo en el cosmos es materia viva sensible; todo depende del estado, siempre temporal (ciclo), en que se encuentre. Si se encuentra presente en una materia altamente organizada, orgánica, ese átomo de materia muestra su vitalidad de forma perceptible. Si se encuentra en una parte de materia inorgánica, dará la impresión de ausencia de sensibilidad, de ausencia de vida, pero en realidad se encuentra en estado de letargo, esperando un nuevo ciclo en el que podrá formar parte de materia orgánica y nuevamente podrá manifestar su vitalidad (vemos también en Tsiolkovskii la presencia del vitalismo científico europeo que acompañó a la ciencia europea en su evolución desde los siglos XVII y XVIII).[25] La tierra ocupa en el cosmos un lugar especial toda vez que en ella se desarrolla un proceso de fundación de nuevas formas de vida. El hombre, tal y como lo conocemos en la actualidad, es el resultado de un largo camino de evolución y perfección desde la materia inorgánica, no sensible, “muerta”, hasta su estado actual. Tsiolkovskii, al igual que el resto de filósofos cosmistas, considera al hombre como un ser intermedio, que todavía no ha abandonado completamente su estado semi-animal, que no ha alcanzado el estado completo de perfección.[26] Pero el proceso de evolución del hombre no se acaba en la consecución de un estado de perfección física, sino que ésta será incompleta si no lleva paralela el desarrollo de nuevas formas de organización social, las cuales a su vez permitirán el dominio de las fuerzas de la naturaleza y su utilización en beneficio de la humanidad. El hombre alcanzará su estado de perfección y abandonará su situación de semi-animal cuando el desarrollo de una organización social correcta le permita ser el “administrador” de la Tierra. “Podemos esperar la rápida llegada de una moderada y razonable organización social en la Tierra que corresponderá con su particularidad y su organicidad … La feliz organización social, sugerida por los genios, obligará a la ciencia y a la técnica a avanzar hacia adelante con una rapidez inimaginable y con la misma rapidez hará mejorar la vida humana … El hombre llegará a ser el verdadero dueño de la tierra. Transformará los continentes, cambiará la composición de la atmósfera y explotará ampliamente los océanos. El clima será cambiado según el deseo o la necesidad. Toda la tierra se convertirá en habitable y proporcionará grandes frutos”.[27] Como vemos en la cita anterior, en Tsiolkovskii, como en otros filósofos cosmistas y en la mayoría de los científicos rusos, la ciencia y la técnica se convierten en factores fundamentales de progreso, pero en un sentido diferente al de la cultura europea occidental. La ciencia está cargada de valores morales y su único objetivo es hacer el bien, estar al servicio de la humanidad, ayudar al hombre a vencer el mal y a vencer el estado de imperfección y de sometimiento en que se encuentra con respecto a la naturaleza[28]. La ciencia es considerada, no como un instrumento para conseguir el bien, sino que la ciencia lleva en su esencia, como componentes innatos a ella, el bien y el mal. Al igual que el hombre conoce el bien y el mal, pero dispone del libre albedrío para hacer el uno o el otro, aunque como criatura de Dios tiende a hacer el bien, la ciencia llevando en su seno el bien y el mal, como creación del hombre tiende por

principio a hacer el bien. Con la ciencia el hombre puede alcanzar el estado máximo de felicidad. La ciencia ayudará al hombre a destruir a su mayor enemigo: la muerte. Es interesante comparar esta concepción de la ciencia con la mayoritariamente mantenida por los científicos occidentales, según la cual la ciencia es una empresa libre de valores, un ente autónomo, objetivo en su propia naturaleza, libre de prejuicios sobre el bien y el mal. Para Tsiolkovskii, la ciencia es la manifestación más evidente de la razón del hombre; con ella podrá ser construido un sistema social justo que permitirá en el futuro poblar y organizar el cosmos. Tsiolkovskii, que vivía en Kaluga lejos de los ambientes intelectuales de la capital, era en parte considerado por estos círculos como un sabio extravagante, lleno de ideas fantásticas. Sin embargo a partir de los años 20, esta actitud cambió radicalmente. Sus ideas comenzaron a difundirse con mayor amplitud entre el público en general y los círculos intelectuales, contribuyendo a su difusión el acento que las mismas ponen en el dominio de las fuerzas de la naturaleza por el hombre, dando a éste la posibilidad de utilizarlas para la superación de los problemas constantes con que se enfrenta la humanidad. Estas ideas estaban ya muy extendidas a principios de siglo y formaban parte del acervo filosófico del cosmismo ruso. Sus concepciones unitarias y comunitarias le llevaron a definirse como bolchevique después de la Revolución de Octubre: “por naturaleza o por carácter, soy revolucionario y comunista. Como prueba de esto, puede servir mi trabajo “La Pena y los Genios”, publicado en 1916, todavía durante el Zar. En él, de forma concreta y particular, se predican los beneficios de la comuna en el sentido amplio de esta palabra”.[29] En los años 30 las ideas de Tsiolkovskii fueron reconocidas oficialmente por el poder soviético (ya en los años 20, por indicación directa de Lenin, Tsiolkovskii fue puesto bajo la protección directa del gobierno soviético y le fue asignada una pensión que le garantizaba una vida en condiciones dignas en el ambiente de guerra y revolución de aquellos años). Sus ideas fueron asumidas por el gobierno soviético, y muchas de ellas, impresas sobre pancartas y carteles, se convirtieron en consignas que decoraban las paredes y fachadas de escuelas y clubes juveniles.[30] “Durante el gobierno soviético me fue concedida una pensión, pude entregarme de forma más libre a mis trabajos y, de pasar anteriormente casi desapercibido, ahora he despertado la atención hacia mis trabajos. Mi dirigible ha sido reconocido como un invento especialmente importante. Para las investigaciones del movimiento a reacción han sido creados GID e institutos. Sobre mis trabajos y logros han aparecido muchos artículos en los periódicos y revistas. Mi setenta aniversario fue celebrado por la prensa. Cinco años después mi aniversario ha sido ampliamente celebrado en Kaluga y en Moscú. He sido condecorado con la orden de la Bandera Roja del Trabajo y con el distintivo de activista del Osoaviajim. Me ha sido aumentada la pensión. La URSS marcha con firmeza por el gran camino del comunismo y de la industrialización del país, y yo me solidarizo profundamente con esto”.[31]. Al contrario que en las versiones pesimistas del hombre que desarrolló la filosofía europea occidental (“El hombre es un lobo para el hombre”), o las teorías darwinistas sobre la lucha de las especies por la supervivencia, el cosmos para Tsiolkovskii, como

para el resto de los filósofos y científicos cosmistas, es considerado como un estado superior… “en el cosmos sólo existe verdad, perfección, poder y satisfacción, dejando para lo demás tan poco, que se puede considerar como una minúscula mota de polvo negro sobre una hoja de papel blanco”.[32] Vladimir Ivanovich Vernadskii (1863-1945), científico y filósofo cosmista, uno de los fundadores de los estudios sobre la Biosfera y la Noosfera, fundador de numerosas ramas de la investigación científica (mineralogía, genética, bioquímica geológica, radiogeología, estudios sobre la biosfera, etc.), fue un gran innovador que se caracterizó por la naturaleza interdisciplinaria de sus investigaciones y por su gran capacidad de síntesis. Paralelamente a su actividad científica Vernadskii llevó una activa vida política. Fue miembro del Comité Central del partido Cadete y miembro del Gobierno Provisional. Durante la Guerra Civil, en Ucrania, organizó la Academia de Ciencias de Ucrania. Al finalizar la Guerra civil marchó al exilio, volviendo a los poco años y dedicándose a labores de reorganización de la Academia de Ciencias de Rusia (URSS). Su vuelta e incorporación a la vida científica y su actividad pública son algo más que un síntoma de reconciliación nacional después de la guerra civil. En realidad, las ideas y concepciones de Vernadskii no estaban lejos de los fundamentos ideológicos del bolchevismo. Las ideas más importantes de Vernadskii, las ideas más importantes del cosmismo ruso en general, eran parte del bagaje ideológico y cultural del propio bolchevismo, por lo que no es de extrañar que sus ideas fueran asumidas rápidamente por los jóvenes científicos y por líderes políticos del país. La parte más importante de los trabajos de Vernadskii y su cima como científico la alcanzó con los estudios realizados sobre la Biosfera y la Noosfera. Estos conceptos significaron el paso de una fase meramente analítica en el estudio de las ciencias naturales a otra de carácter sintético. La biosfera para Vernadskii es la envoltura bioquímica que rodea la Tierra y que se desarrolla según sus propias leyes. Uno de los principales elementos activos de la biosfera es la materia viva que, con su actividad, realiza gran cantidad de funciones que inciden sobre la propia biosfera. Al estar la biosfera en contacto directo, en su parte externa, con el cosmos, la actividad de los seres vivos tiene también una función cósmica. La biosfera es también el único lugar donde puede existir la vida. El hombre, como manifestación superior de la vida en la biosfera es inseparable de ella, se encuentra vinculado y dependiente de ella. Pero no sólo el hombre, sino toda la materia viva, todos los seres vivos, se encuentran en estrecha dependencia con el medio en el que viven, con sus condiciones materiales y energéticas. “Hasta ahora los historiadores, en general los científicos de las ciencias humanas, y en gran medida los biólogos, de manera consciente no toman en cuenta que, según las leyes naturales de la biosfera (la envoltura terrestre en la que solamente puede existir la vida), el hombre, de forma natural, es inseparable de ella… En realidad no hay ni un sólo organismo vivo que se encuentre en la tierra en una situación de libertad. Todos estos organismos se encuentran continuamente relacionados, sobre todo por la alimentación y la respiración, con el medio material y energético que les rodea. No pueden existir al margen de las condiciones naturales”.[33]

Sobre el papel de la ciencia, Vernadskii pensaba que, si bien la humanidad se había desarrollado alrededor de tres conceptos fundamentales: la religión, la filosofía y la ciencia; a través de los cuales había tratado de encontrar la verdad y la resolución de los problemas eternos que le inquietaban, sólo la última había conseguido dicho objetivo. Precisamente la particularidad de la ciencia, del pensamiento científico, consiste, según Vernadskii, en que es capaz de englobar en sus reflexiones y en su esfera de actividad a toda la biosfera, a toda la humanidad: “En la historia de la humanidad no ha habido todavía un período en el que la ciencia abarcara tan profundamente la vida como ahora. Toda nuestra cultura, abarcando toda la superficie de la corteza terrestre, ha sido creada por el pensamiento científico y la creatividad científica”.[34] La ciencia ha ayudado al hombre en la creación de la cultura, y la ciencia salvará a la humanidad: “La ciencia representa la fuerza que salvará a la humanidad”.[35] El científico A.P. Pavlov (1854-192) introdujo el concepto de “era antropogénica” para designar la época actual condicionada por la actividad del hombre. El hombre con su actividad condiciona la vida sobre la Tierra y de la propia Tierra. Vernadskii afirma que el hombre se ha ido convirtiendo, de forma paulatina e inadvertida para él mismo, en una potente fuerza geológica[36]. Esto ha dado lugar a un cambio en la posición del hombre sobre nuestro planeta. En el siglo XX, por primera vez en la historia de la Tierra, el hombre conoce y domina toda la biosfera, extendiéndose por toda la superficie del planeta. La humanidad se ha transformado en un todo único, y el hombre puede vivir en cualquier parte del planeta, por difícil que sean sus condiciones, con sólo proponérselo. Pero al mismo tiempo la humanidad, tomada en su conjunto, representa una parte insignificante de la materia del planeta. El poder del hombre no depende entonces de su materia, sino que es el resultado de su razón. El poder del hombre, su transformación en una fuerza geológica determinante, viene dado por el poder de su razón, capaz de dirigir la actividad física del hombre, su trabajo.[37] Vernadskii desarrolló también el concepto de Noosfera, referido al ámbito de interacción entre la Naturaleza y el hombre, en el cual el hombre desempeña el papel determinante. El concepto de Noosfera fue elaborado inicialmente por los científicos franceses P. Teilhard de Chardin y E. Le Roi y por Vernadskii, siendo posteriormente el propio Vernadskii quien lo desarrolló. Las ideas principales eran que, desde la aparición de la humanidad, nuestro planeta había entrado en una nueva época geológica, y que la biosfera como envoltura del planeta con carácter totalizador (Unidad) ha sido formada por la actividad de los seres vivos. La idea de Noosfera viene a significar la entrada de la biosfera en una nueva etapa, en un nuevo estado evolutivo, en el cual la nueva particularidad es la evolución conjunta de la humanidad y la Naturaleza dirigidas por la razón del hombre.[38] Los conceptos de Biosfera y Noosfera desarrollados por Vernadskii significaron un gran paso adelante en la elaboración de un nuevo cuadro del mundo. La concepción “biosférica” del mundo permite interpretar el protagonismo del ser vivo como una fuerza de carácter planetario y cósmico, capaz de incidir y organizar los procesos naturales del planeta Tierra en particular y del cosmos en general. “La Noosfera es un nuevo fenómeno geológico en nuestro planeta. En ella, por primera vez el hombre ha llegado a ser la mayor fuerza geológica. …

El rostro del planeta -la biosfera- está cambiando de forma radical su composición química por la acción consciente del hombre, y principalmente por su acción no consciente. El hombre transforma los componente físicos y químicos de la envoltura aérea de las tierras emergidas, todas las aguas de la naturaleza. … En el futuro se nos presenta como realizable un sueño de cuento: el hombre se esfuerza por salir de los límites de su planeta al espacio cósmico. Y con toda probabilidad, saldrá.”[39] IV. Un ejemplo concreto de la influencia del cosmismo ruso en la investigación directa del cosmos lo tenemos en los trabajos de Alexandr Leonidovich Chizhevskii (1987-1964), científico y filósofo cosmista soviético, que con sus estudios demostró la influencia directa y total del sol en la actividad vital de la biosfera, en el hombre y en la sociedad, y la estrecha relación entre la actividad del Sol, del sistema solar, y la aparición y difusión de diferentes fenómenos en la Tierra; desde epidemias hasta procesos sociales. Chizhevskii consideraba que al igual que las corrientes de aire oceánicas están entrelazadas entre sí formando un complejo sistema orgánico, de la misma manera, el todavía más difícil sistema de fenómenos biológicos de la Tierra debe ser considerado como un sistema orgánico interrelacionado sobre el que cualquier tipo de influencia de carácter local se reflejará inmediatamente en el conjunto del sistema. Cualquier ruptura del equilibrio llevará a la necesidad de compensación y a la búsqueda de un nuevo equilibrio, que afectará a todos y cada uno de los elementos que forman el organismo. En el concepto de “medio” como envoltura geográfica donde se desarrolla la actividad biológica y social de la materia, Chizhevskii incorporó el espacio cósmico, lo que supuso un hecho fundamental para el ulterior desarrollo de una concepción del mundo global, cósmica, desde un fundamento científico, al igual que el realizado por Vernadskii. De esta concepción cósmica se deduce que el desarrollo del mundo orgánico, en sus aspectos sociales y naturales, no es un factor exclusivo, autónomo y endógeno de la Tierra, sino que este proceso (el del desarrollo del mundo orgánico) es el resultado de la acción conjunta de la actividad de la Tierra y del cosmos, de los agentes cósmicos, de los cuales, precisamente los segundos, es decir los cósmicos, son los fundamentales. De esta manera, el mundo orgánico (en sus aspectos sociales y naturales) refleja en cada momento los cambios y oscilaciones, las influencias que tienen lugar en el medio cósmico.[40] El caso más evidente de la influencia del cosmismo ruso en la investigación lo tenemos en el gran proyecto científico-técnico e industrial que se convirtió en el mejor reflejo de todo el proyecto soviético. Nos referimos al Programa Cósmico soviético, el cual es a su vez uno de los mejores reflejos del complejo proceso de simbiosis entre tradición y modernización que en realidad supuso la experiencia soviética. Presentado en Occidente como el fruto de la gran carrera de armamentos de un Estado empeñado en conseguir la supremacía y el dominio militar frente a sus enemigos, tiene, como ya hemos visto, unos orígenes y unos fundamentos éticos diferentes a los que le han sido asignados por la sovietología occidental.

Ya en el último tercio del siglo XIX fueron elaborados importantes aspectos teóricos de la salida del hombre al cosmos. El ingeniero, inventor y revolucionario Nikolai Ivanovich Kibalchich, especialista en substancias explosivas, que murió en el patíbulo por su participación en el atentado que costó la vida al zar Alejandro II en 1881, desarrolló la idea de la utilización de un aparato con motores a reacción para la realización de vuelos cósmicos. Kibalchich, como Tsiolkovskii y otros muchos cosmistas rusos, pensaba que estaba próximo el tiempo en que los habitantes de la Tierra saldrían al cosmos e incluso se quedarían a vivir en él. Esa fe en la conquista del cosmos les sirvió incluso de soporte psicológico en momentos difíciles. En la cárcel, ya condenado a muerte y esperando su ejecución, Kibalchich dedicó sus últimos días a trabajar sobre su proyecto. El propio Kibalchich escribió: “Estando en la cárcel, a unos cuantos días de mi propia muerte, escribo este proyecto. Yo creo en la realización de esta idea, y esa fe me sostiene en mi terrible situación. Si después de su detenido estudio por los científicos especialistas, mi idea es tomada como realizable, entonces seré feliz por haber prestado un gran servicio a mi patria y a la humanidad”.[41] Cuando el Jefe de Policía de San Peterburgo vio los escritos de Kibalchich, ordenó que se guardaran junto con el expediente del condenado, ya que la lectura de los mismos no era conveniente porque podrían ocasionar “interpretaciones fuera de lugar”[42]. Las esperanzas de Kibalchich sólo pudieron cumplirse casi cuarenta años después, cuando su proyecto fue redescubierto en 1917 y publicado en la revista “Biloe” por el científico N.A. Ribin. Fiodorov, Tsiolkovskii y Vernadskii, no sólo transmitieron sus conocimientos científicos y sus ilusiones, trasmitieron además sus concepciones solidarias y paternalistas y sus principios morales y éticos a las nuevas generaciones de investigadores.[43] Sus ideas fueron retomadas por una generación de científicos entusiastas que pusieron su objetivo vital en la salida del hombre al cosmos y en los vuelos interplanetarios. Tsiolkovskii representó el punto de encuentro de las ideas filosóficas cosmistas y el inicio de la investigación científica del cosmos. Su figura es clave porque dio el testigo a toda una pléyade de jóvenes investigadores que posteriormente fueron los precursores en el diseño y construcción de los ingenios voladores que permitieron la salida del hombre al cosmos[44]. En 1926 fue reeditado el libro “Issledovanie mirovogo prostransva reaktivnimi priborami” (La investigación del cosmos con aparatos a reacción)[45]: en 1927 y 1929, respectivamente, fueron publicados los libros ” Kosmicheskaia raketa” (El cohete cósmico) y “Kosmicheskie raketnie poesda” (Los trenes-cohetes cósmicos), todos ellos de Tsiolkovskii. En el último, por primera vez en el mundo, se desarrollaba la idea de un cohete cósmico por etapas. Por cierto que el entusiasmo que despertaron estas ideas dio lugar a la formación de numerosas organizaciones de carácter civil y aficionado, y a la edición, con tiradas increíbles, de numerosos libros sobre estos temas[46]. Incluso se enviaban a los periódicos proyectos de aparatos voladores a reacción[47]. F.A. Tsander, científico entusiasta que comenzó a trabajar sobre los vuelos interplanetarios en los años anteriores a la Revolución, aunque fue ya posteriormente, bajo el Poder Soviético, cuando consiguió el apoyo del Gobierno. Diseñó una nave en forma de cohete movida por un motor a reacción capaz de alcanzar velocidades cósmicas. Realizó experimentos con motores a reacción y a él pertenecen las primeras elaboraciones metodológicas en la construcción de naves espaciales y motores. Junto

con su actividad investigadora realizó una no menos considerable actividad propagandística, popularizando entre la opinión publica la idea de los vuelos espaciales. A principios de 1920 tuvo un encuentro con Lenin, en el que explicó a éste la naturaleza de sus investigaciones y sus ilusiones para la construcción de una nave interplanetaria. Lenin le prometió apoyo para la realización de sus trabajos[48]. Yu.V. Kondratiuk[49] fue otro de los científicos entusiastas y figura clave en el desarrollo de la investigación del cosmos. En 1929 publicó un libro titulado “Zavoevanie mezhplanetnij prostransv” (La conquista de los espacios interplanetarios) [50]. Sintetizó las ideas sobre el uso de cohetes y de la artillería en el lanzamiento y propulsión de las naves espaciales: “un cañón que dispara desde su interior un núcleo, el cual a su vez se convierte en cañón que dispara otro núcleo, el cual a su vez se convierte en cañón que dispara otro núcleo…” En definitiva el sistema de fases que hoy domina en el lanzamiento de las naves espaciales. A él pertenece la idea de establecer satélites artificiales en la luna como bases intermedias para la comunicación interplanetaria. Los trabajos de Kondratiuk fueron también muy importantes en el ámbito de los combustibles, al proponer por primera vez el uso de combustibles sólidos (litio, aluminio, etc.). Koroliov, Gluchsko o Yangel pertenecen a otra generación, a la de los “Constructores”, los hombres que diseñaron y pusieron en órbita los ingenios espaciales. El caso de Serguei Pavlovich Koroliov (1907-1966)[51] es bastante significativo. Conoció personalmente a Tsiolkovskii en un viaje histórico de un grupo de jóvenes investigadores a la ciudad de Kaluga donde vivía el viejo sabio. En septiembre de 1938 fue represaliado y condenado a 10 años de reclusión. En julio de 1940 envió una larga carta a Stalin en la que explicaba que había sido víctima de un complot que pretendía impedir la continuación de sus trabajos sobre motores a reacción. Continuó desarrollando sus investigaciones en la cárcel hasta que fue liberado en 1944 y, aunque fue recibido por Stalin en el Kremlin, y se convirtió en el Constructor Jefe de cohetes, no fue definitivamente absuelto de los cargos por los que fue represaliado hasta el año 1957, año en que la Unión Soviética ponía en órbita el primer Sputnik. Dos veces condecorado como Héroe Socialista del Trabajo, volvió a ingresar en 1953 en el PCUS. Durante toda su vida fue fiel al proyecto soviético y a su muerte, en 1966, fue enterrado en las murallas del Kremlin. Estos hombres estaban imbuidos del carácter moral de la ciencia como “hacedora” del bien, y cuando trabajaban en la salida al cosmos no lo hacían sino pensando en el bien que de dicha empresa se derivaría para la humanidad. Koroliov es hoy día uno de los referentes míticos de la cultura rusa y soviética. Su nombre forma parte del panteón de los héroes populares rusos junto a los nombres, entre otros, de Zhukov o Gagarin. Andrei Belii decía de Gogol y de sus personajes que sabían percibir, ver en el cielo, “algo”, y que tras ese algo los héroes de Gogol estaban dispuestos a volar al cielo, a salir al cosmos: “[Gogol] supo abrir el cielo con la poesía de su alma, e incluso, más allá del cielo vio algo, por lo que sus héroes se prepararon para correr y salir volando del mundo”.[52] Desde tiempos inmemoriales el hombre ruso percibió, sintió, vio algo en el cielo. Y al igual que los personajes de Gogol, después de un largo periplo, el hombre ruso, representado por las figuras de Yuri Gagarin y German Titov,[53] salió al cosmos a la búsqueda de aquel algo gogoliano, marcando el camino a la humanidad para la

realización de la “Causa Común”, para llevar a cabo las enseñanzas de Fiodorov: buscar el bien, solucionar los problemas de la humanidad, acabar con la muerte y resucitar, en un acto de suprema solidaridad, a todos nuestros antepasados. FIN DE LA SEGUNDA PARTE NOTAS [25] K. E. Tsiolkovskii, Monizm Vselennoi, en Griozi o zemle i nebe, Tula 1986, Priokskoe knizhnoe izdatelstvo, p. 278-279. [26] K. E. Tsiolkovskii, Monizm Vselennoi, en ob. cit., p. 286. [27] K. E. Tsiolkovskii, Monizm Vselennoi, en ob. cit., p. 287. [28] Serguei Pavlovich Koroliov, en uno de los encuentros con los jóvenes pilotos seleccionados para ser los primeros cosmonautas, les decía: “Nuestro interés en el conocimiento del Universo no es un objetivo en sí mismo. No hay conocimiento por el placer del conocimiento. Nosotros nos introduciremos en el cosmos para estudiar mejor el pasado y el presente de nuestro planeta, para prever su futuro. Nosotros queremos poner los recursos y posibilidades del cosmos al servicio del ser humano, investigar otros cuerpos celestes, y sí las circunstancias lo exigen, estar preparados para poblar otros planetas. Como dijo Tsiolkovskii, la conquista del cosmos nos promete montañas de pan …”. - A.P. Romanov y V.S. Gubarev, Konstruktori, Moskva 1989, Izdatelstvo Politicheskoi Literaturi, p.101. [29] K. E. Tsiolkovskii, Cherti iz moei zhizni, en ob. cit., p. 387. [30] S.G. Semenova y A.G. Gacheva, Russkii kosmizm: antologiia filosofskoi misli, Moskva 1993, Pedagogika- Press, p. 261. [31] K. E. Tsiolkovskii, Cherti iz moei zhizni, en ob. cit., p. 418. [32] K. E. Tsiolkovskii, Monizm Vselennoi, en ob. cit., p. 298. [33] V. I. Vernadskii, Neskolko slov o Noosfere, en Russkii kosmizm: antologiia filosofskoi misli, Moskva 1993, Pedagogika-Press, p. 304-305. [34] V. I. Vernadskii, Nauka kak geologicheskaia sila, en V.N. Vernadskii o Nauke, Dubna 1997, Feniks, Tom 1, p. 131. [35] V. I. Vernadskii, Nauka kak geologicheskaia sila, en ob. cit., p. 133. [36] V. I. Vernadskii, Neskolko slov o Noosfere, en ob. cit., p. 308. [37] V. I. Vernadskii, Neskolko slov o Noosfere, en ob. cit., p. 308. [38] V. I. Vernadskii, Neskolko slov o Noosfere, en ob. cit., p. 309.

[39] V. I. Vernadskii, Neskolko slov o Noosfere, en ob. cit., p. 309-310. [40] A. L. Chizhevskii, Zemnoe ejo solnechnij bur, Moskva 1976, Misl, p. 33. Sobre este autor se publicaron en 1995, en una edición muy cuidada, dos voluminosos libros: uno recoge una parte de sus trabajos científicos y el otro sus memorias, en este último queda muy bien recogida la relación que Chizhevskii mantuvo con Tsiolkovskii. - A. L. Chizhevskii, Kosmicheskii puls zhizni: Zemlia v obiatiiaj Solntsa. Geliotaraksiia, Moskva 1995, Misl. - A. L. Chizhevskii, Na beregu Vselennoi: godi druzhbi s Tsiolkovskim: Vospominaniia, Moskva 1995, Misl. [41] N. Cherniak, Nikolai Kibalchich – revoliutsioner i uchionii, Moskva 1960, p. 82. [42] N. Cherniak, ob. cit. p. 86. [43] Para un ejemplo de dicha influencia, véase uno de los libros citados anteriormente: - A. L. Chizhevskii, Na beregu Vselennoi: godi druzhbi s Tsiolkovskim: Vospominaniia, Moskva 1995, Misl. [44] En unas declaraciones a los autores del libro Konstruktori, Koroliov decía: “Hace cuarenta años yo soñaba con volar en aviones construidos por mí mismo. Pero siete años después, tras mí encuentro con K. E. Tsiolkovskii, cuya conversación con él, como ya he dicho, tuvo una gran influencia sobre mí, decidí construir sólo cohetes. Konstantin Eduardovich nos asombró, ya entonces, a todos con su fe en la posibilidad de la navegación cósmica. Cuando nos separamos yo me fui con un sólo pensamiento: volar hacia las estrellas. Con un gran respeto recuerdo al segundo de mis maestros, quien también tuvo una gran influencia sobre mí, me refiero a Fridrij Arturovich Tsander. Nunca olvidaremos sus palabras: “¡Viva el trabajo para los viajes interplanetarios al servicio de toda la humanidad! ¡Cada vez más y más alto, hacia las estrellas!” A.P. Romanov y V.S. Gubarev, ob. cit. p. 15. [45] La traducción literal de “mirovogo prostransva” al español sería la de “espacio mundial”, algo que no tiene demasiado sentido y que además representa una contradicción con el concepto de cosmos habitualmente utilizado por Tsiolkovskii. Mirovoi procede de Mir, una de las palabras claves de la lengua rusa. Esta palabra significa: el mundo, la comunidad campesina, la paz, la sociedad humana, todas las gentes, la tranquilidad, el silencio, etc., etc. En relación con nuestro tema, Mir significa la totalidad de todas las formas de la materia y del espíritu en la tierra en particular y en el espacio cósmico en general. [46] La edición de un libro de Ya. I. Perelman sobre la teoría de los vuelos cósmicos, con una tirada de 47.000, con una tirada de 47.000 ejemplares causó el asombro de sus colegas europeos, quienes le escribían: “¿Acaso el pueblo ruso se interesa tanto por este problema?.

En: Znanie-sila, núm.: 5, año 1961, p. 6. [47] En junio de 1924, el periódico Izvestia publicó un proyecto de un aparato volador a reacción. El proyecto era bastante primario e ingenuo, pero el hecho de su envío y publicación nos da una idea del interés por estos temas entre la población. En: Izvestiia, 11 de julio de 1924. [48] Tsander describió a L.K. Korneev, compañero y ayudante, el contenido del encuentro con Lenin con las siguientes palabras: “Después del informe me llamaron a donde se encontraba V.I. Lenin. Yo estaba aba muy alterado. Pero V.I. Lenin me preguntó con tal sencillez y cordialidad sobre mis trabajos y mis planes para el futuro, que yo incluso abusé de su tiempo y con mucho detalle le conté sobre la marcha de mis trabajos y sobre mis ilusiones de construir a toda costa una nave cohete interplanetaria … Después V.I.Lenin, me preguntó: “¿Y quién será el primero en volar?.¿Usted?” A lo que yo le contesté que sólo pienso en eso, ya que debo dar ejemplo. Al final de la conversación Vladimir Ilich me dio la mano con firmeza, me deseó éxitos en mi trabajo y me prometió apoyo”. L.K. Korneev, Entuziasti mezhplanetnij poliotov, Moskva 1961, p. 14-15. [49] Kondratiuk fue oficial blanco en la Guerra Civil. Herido, fue curado en un hospital del Ejército Rojo, donde tomó la documentación de un oficial bolchevique que murió en el mismo hospital cerca de su cama. [50] Iu.V. Kondratiuk, Zavoevanie mezhplanetnij prostransv, Moskva 1929. [51] La bibliografía obre Koroliov es muy amplia, ver entre otros: Ya. K. Golovanov, Koroliov. Fakti i mifi, Moskva - P.T. Astashenkov, Akademik S.P. Koroliov, Moskva 1969 oskva 1969 [52] A. Belii, Simbolizm kak miropanimanie, Moskva 1994, Respublika, p. 363. [53] La personalidad de los cosmonautas soviéticos, en especial de los primeros, es también un reflejo del contenido moral y ético de la ciencia soviética. Su estudio queda abierto para un trabajo posterior. Solamente recordar, a modo de pequeño homenaje, que el 20 de septiembre pasado, moría German Stepanovich Titov, el “cosmonauta número dos del planeta tierra”. Titov nació el 11 de septiembre de 1935. Ingresó en el Ejército Soviético en 1953. Era piloto con destino en la región militar de Leningrado cuando fue seleccionado para formar parte del primer grupo de pilotos cosmonautas. Cuando Koroliov eligió a Gagarin como primer cosmonauta, Titiov fue elegido como su “doble”. Debía estar preparado para sustituir a Gagarin en cualquier momento. El vuelo de Gagarin fue en abril de 1961 y sólo unos meses después, en agosto de 1961, Titov protagonizó el “segundo” vuelo cósmico, el cual se prolongó durante 25 horas y 18 minutos, girando alrededor de la tierra 17 veces. Fue condecorado como Héroe de la Unión Soviética y fue nombrado Piloto Cosmonauta de la URSS. Acabó la Academia Militar del Aire y en 1972 la Academia Militar de Estado Mayor. Doctor en Ciencias Militares, presidió numerosas comisiones estatales para la prueba y aceptación de nuevos modelos de armamento y de tecnología cósmica. Fue Subjefe de las Fuerzas 1994

Armadas Cósmicas y alcanzó la graduación de General-Coronel del arma de Aviación. Fue también Diputado del Soviet Supremo de la URSS. Sintió la destrucción de la URSS como un drama personal, renunciando a sus cargos oficiales y abandonando el servicio activo en el Ejercito como señal de protesta. Posteriormente, en 1995, fue elegido diputado a la Duma Estatal de la Federación de Rusia en circunscripción unipersonal, ingresando en la fracción parlamentaria del Partido Comunista de la Federación de Rusia, más tarde, en 1999, fue nuevamente elegido Diputado a la Duma Estatal en las listas del Partido Comunista de la F.R. Vease: - Sovetskaia Rossiia, 9 de septiembre del 2000. - Sovetskaia Rossiia, 23 de septiembre del 2000.

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