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GRACIAS MAMÁ

Autora: Clara Pérez

3 personajes:

1. Carmen: Madre dedicada a educar a su hija.


2. Susana: Hija de Carmen.
3. Fernando: Entrevistador.

ACTO I

Ambientación: Comedor de la casa.
Introducción: Susana está al teléfono mientras ambas comen el almuerzo, no mira a su madre, solo a la pantalla
del móvil.
Carmen (Hablando animadamente): No vas a creer lo que compré en el mercado. Encontré una oferta
buenísima de vestidos hechos con tela reciclada ¡Te van a encantar!
Susana (Murmura sin despegar la vista del móvil): ¡Qué bien! Más estropajos para mi armario
Carmen (Alzando la voz disgustada): ¡Mírame a la cara mientras estamos conversando! Esas son normas del
buen hablante y buen oyente. Estropajo es lo que deberías usar para lavar la loza como te pido y nunca lo haces.
Susana (Mirando a su madre con molestia): ¿Por qué debo lavar la loza? Eso se llama esclavitud.
Carmen (Desaprobando con la cabeza): No es esclavitud hija, es responsabilidad. Si quieres tener derechos,
debes cumplir tus deberes.
Susana (Diciendo con ironía): Tu deber es darme de vestir y llevo meses pidiéndote un par de pantalones de la
tienda de la esquina. Pero lo que me traes son vestidos de tela que nadie sabe de dónde la han sacado.
Carmen (Decepcionada): ¡Qué mal agradecida eres! Sabes muy bien que no tenemos recursos para derrochar
en ropa de buena marca, aun así hago el esfuerzo de siempre comprarte cosas lindas que estén dentro de nuestro
presupuesto. Por supuesto que cumplo mis deberes como madre y por eso tengo todo el derecho de exigirte que
cumplas los tuyos.
Susana (Con expresión de fastidio): Como digas madre.
Carmen (Levantándose de la mesa): Ve a estudiar, haz tus deberes antes de las 4:00 de la tarde, recuerda que
debes ir a casa de tu abuela a llevarle su medicina y es mejor esperar a que te esperen.
Susana (Bostezando): Pero mamá, la maestra jamás revisa las tareas, solo las manda por molestar.
Carmen: No importa si no las revisa, debes estudiar si quieres ser exitosa en el futuro. Una buena profesión te
ayudará a conseguir el mejor empleo, así tendrás mucho dinero y podrás comprarte todo lo que yo no puedo
darte.
(Recoge la vajilla, limpia una lagrima que quiere salir de sus ojos y se aleja con tristeza).
ACTO II

Ambientación: Oficina con un escritorio y dos sillas. Sala de espera con una silla

Introducción:  Ya siendo mayor, Susana se encuentra en la sala de espera con documentos en sus manos.
Fernando llega y se sorprende al verla.
Fernando (Mira su reloj): Buenos días ¿Vienes por la entrevista para el empleo?
Susana (Se levanta y estrecha la mano de Fernando): ¡Así es! Mucho gusto, soy Susana.
Fernando (Señala su oficina y la deja pasar): Soy Fernando. Aun es un poco temprano, había programado las
entrevistas para las 8:30.
Susana (Respondiendo con orgullo): Es mejor esperar a que te esperen.
Fernando: Excelente forma de pensar, en nuestra empresa premiamos la puntualidad. Permíteme por favor tu
hoja de vida para leerla.
Susana (Entregando los documentos que llevaba en sus manos): Aquí mi hoja de vida, y estos son certificados
de los cursos que he realizado.
Fernando (Asombrado mientras lee): Eres una chica muy preparada, pareces estar muy capacitada para el
empleo.
Susana: Los estudios son importantes para tener éxito.
Fernando (Con una sonrisa): Estoy de acuerdo. Estamos buscando a alguien que organice nuestros archivos,
pero según tus estudios mereces un puesto mejor. ¿Te interesaría trabajar con nosotros en el área de economía?
Tendrías muchos beneficios, todos los derechos que por ley se dan a nuestros trabajadores.
Susana (Entusiasmada): ¡Por supuesto! ¿Cuáles serían mis deberes?
Suena el teléfono de Susana, ella lo coloca en silencio y vuelve a mirar a Fernando.
Fernando: ¿No vas a contestar?
Susana: Ahora no, estoy hablando con usted.
Fernando (Toma una planilla y se la entrega a Susana):  Aquí verás los deberes y derechos del empleo. Léelo,
fírmalo y comienzas el lunes. Mis felicitaciones y admiración para la universidad que formó a una chica tan
preparada y educada.
Susana (Con una enorme sonrisa): La universidad solo me enseñó teorías. Toda mi educación viene de casa.
Las felicitaciones y mi total admiración son para mi madre.
FIN

TÍTULO: “PREFIEREN LOS CHICOS MALOS”

Autora: Clara Pérez

5 personajes:

1.- Mery: Chica que ama a los hombres lindos, pero que no tiene un gran atractivo físico.
2.- Raíza: amiga de Mery que no entiende su comportamiento.
3.- Roberto: Chico de muy buen físico pero pobres sentimientos.
4.- Adrián: Chico sin mucho atractivo físico, pero de nobles sentimientos.
5.- Rebeca: Chica con la que Roberto engaña a Mery.
Ambientación: Pasillos de un centro comercial
Introducción:  Mery y Raíza pasean por los pasillos de un centro comercial, mientras Mery habla por su móvil.
Mery (con un tono de desprecio en su voz): Adrián ya te dije que no, no quiero ir al cine contigo ¿Por qué
insistes? Yo hoy tengo otros planes, así que deja de molestar por favor.
Raíza (luego que Mery cierra la llamada): ¿Por qué tratas a Adrián así? Está detrás de ti hace mucho tiempo,
viendo como fracasas con todas las relaciones en las que te empeñas y que no sirven para nada.
Mery (mirándola por encima del hombro): ¿Tú crees que luego de que he sido novia de los chicos más lindos
de esta ciudad, voy a aceptar a Adrián? ¿Qué te pasa Raíza? Te conformas con muy poco.
Raíza (con cara de desaprobación): ¿Has sido novia de los chicos más lindos, o el entretenimiento de un rato
de todos ellos? Mery todos han jugado contigo, te usan, te empeñas, los sigues, los llamas y ellos juegan contigo
para que dejes de molestarlos.
Mery (molesta): eso no es así.
Raíza: Claro que es así, tú no eres una mujer hermosa, no eres una chica de concurso, esos chicos no tienen
nada en el cerebro y buscan mujeres como ellos, que sean hermosas físicamente, aunque solo tengan una
neurona funcionando. A ti solo te usan, ellos te ven a ti como tú ves a Adrián, Mery, cada oveja con su pareja.
Mery (riéndose): no seas envidiosa, Roberto es hermoso y está saliendo conmigo.
Raíza: Si, después que lo llamabas 20 veces al día, le hacías los trabajos del colegio, le pagabas para que fueran
a comer helados, te está usando.
Mery: Verás que no, lo voy a llamar para decirle que venga a buscarme y verás que si le intereso.
Mery toma el teléfono y marca un número, esperando que le respondan.
Mery: Hola amor, estoy en el centro comercial ¿quieres venir por mí? Ah ¿no puedes? Bueno si estas ayudando
a tu papá, será otro día, besos, te quiero mucho.
Raíza: ¿Ves? No puede, nunca puede a menos que esté aburrido y no tenga más nada que hacer.
Mery: Ya cállate Raíza.
En ese momento se encuentran con Adrián quien camina hacia ellas.
Adrián: Hola chicas ¿Cómo están?
Mery (molesta): Adrián deja de perseguirme, te dije que estaba ocupada.
Raíza (tratando de hacer sentir mejor a Adrián): ¡Qué bueno que nos encontramos! ¿Vamos por un helado?
Adrián (algo apenado): si Mery no quiere andar conmigo, mejor no Raíza.
Raíza: Claro que sí, vamos todos.
Comienzan a caminar por un pasillo y ven de lejos a Rebeca.
Raíza (con tono pícaro): ¡Mira quién está ahí! La chica bella y popular del colegio, la que quiere con todos los
chicos, vamos a seguirla a ver quién es su próxima víctima.
Riendo y caminando a una distancia prudente comienzan a seguir a Rebeca, quien llega a una mesa, besa al
chico en la mejilla y se sienta. Todos se quedan petrificados al ver al chico, que no es más que Roberto, el
supuesto novio de Mery.
Mery (muy molesta camina hacia la mesa): ¡Roberto! ¿No estabas muy ocupado? Explícame ¿qué haces aquí
con esta chica?
Rebeca (riendo irónica): ¿Pero ¿qué le pasa? Roberto mete en la jaula tu mascota por favor.
Mery (molesta): Tú cállate que no es contigo.
Rebeca (con aires de superioridad): Si me voy a callar, pero es porque no hablo con perdedoras
Roberto (levantándose de la silla y parándose frente a Mery): Hola Mery, primero cálmate y deja de gritar que
no tienes por qué. Segundo yo no tengo que explicarte nada a ti, estoy tomando un helado con mi novia Rebeca
y no tengo que explicártelo.
Mery (casi llorando): ¿Tu novia? ¿Y yo?
Roberto: ¿Tu qué? Tú no eres nada mío, me llamabas, me buscabas, querías pagar cuando salíamos y yo te di el
gusto de andar conmigo, pero no eres mi novia. Mery ¿no te has visto? Tú no eres una chica bonita, ni de las
que otras sentirían envidia, yo no me hago novio de mujeres como tú.
Mery: ¡Idiota! pero soy una mujer inteligente, con buenos sentimientos y que quiere de verdad.
Adrián: Si, así como soy yo, con buenos sentimientos, pero a ti te parezco poco, y a Roberto le pasa igual
contigo. Tú debes entender lo que siente él y lo que siento yo. Sientes por mí lo que él siente por ti, y te sientes
en este momento como me siento yo cuando me desprecias. Solucionen su problema, Raíza y yo iremos por un
helado.
Mery (entendiendo lo que Adrián acababa de decir): Esperen yo me voy con ustedes. Tienen razón, he perdido
el tiempo buscando caras bonitas con corazones podridos. Rebeca, ahí te dejo eso, no vale mucho, pero es lo
que te mereces.
Mery toma de la mano a sus dos amigos y se alejan a buscar una mesa donde tomar su helado.
FIN.

Título: “Se gana más con una gota de miel, que con una gota de hielo”

Autora: Clara Pérez

4 personajes

1.- Melisa: Chica que piensa que todo lo merece.


2:- Melanie: Chica considerada y bien educada.
3.- Fernando: Padre de Melisa Y Melanie.
4.- Janeth: Madre de las chicas.

Ambientación: Cocina de la casa, donde hay una mesa para tomar el desayuno.


Introducción: Janeth prepara el desayuno para la familia cuando entra Melisa, sentándose en la mesa para
esperar la comida.
Melisa (tomando una mandarina del centro de la mesa y comenzando a quitar la cáscara): Mamá el sábado
quiero ponerme mi pantalón negro, lávalo que está sucio y si no lo haces con tiempo tendré que ponerme otra
cosa.
Janeth (sin dejar de hacer la comida): Melisa, la lavadora no tiene mi nombre, tú estás grande y si necesitas el
pantalón, lo buscas, lo lavas, te aseguras de que para el sábado estará listo y podrás usarlo.
Melisa (molesta): ¿Mamá pero que te cuesta? lávalo, tú eres la madre a ti te toca hacer esas cosas.
Janeth (sonriendo irónica): Pues si no lo lavas, ve pensando que otra ropa te vas a poner, porque ya te dije que
no.
Entra Melanie sonriente.
Melanie (acercándose a su madre para darle un beso antes de sentarse): Buenos días, mami, ¿sabes dónde está
mi camisa blanca? La quiero planchar porque la usaré el fin de semana ¿tienes idea? Sino yo la busco, no hay
problema.
Janeth: Sí sé dónde está, en el cuarto de planchado, pero no te preocupes hija, yo la plancho y la pongo en tu
armario.
Melisa (molesta): ¿Cómo que la planchas? ¿A ella le vas a planchar la camisa y a mí no me puedes lavar el
pantalón?
Janeth (sonriendo): Así es Melisa, a ella si le voy a planchar a camisa.
Melisa: Mamá eso es favoritismo, que clase de…
Fernando (interrumpiendo la conversación): Buenos días familia ¿cómo amanecieron?
Melanie: Bien papi. Oye, quería pedirte un favor, el sábado voy a reunirme con unas amigas, les dije que fuera
a la hora en que vas por la compra ¿para ver si me puedes llevar hasta el centro comercial al que vamos?
Fernando: Claro hija, me queda en el camino, yo te llevo.
Melisa: A mí me tienes que llevar en la noche a casa de mi amiga, vamos a salir y no te puedes acostar
temprano para que me lleves.
Fernando (molesto por el tono de su hija): No me voy a desvelar para llevarte a ningún lado, llama un taxi de
confianza y que te lleve.
Melisa: ¿Tú también tienes favoritismo por Melanie? A ella si le van a planchar la camisa, la vas a llevar al
centro comercial ¿y yo? ¿qué me pudra?
Janeth  (sentándose al lado de sus hijas): Nadie quiere que te pudras, pero debes aprender la importancia de
saber pedir las cosas, tú no puedes jugar con el tiempo de los demás, ni exigir a otros que hagan lo que quieras.
Tu exigiste que yo te lave un pantalón, tu hermana me pidió su camisa para plancharla ella, sabe pedir mejor
que tú las cosas.
Fernando: Así es, y tu hermana ajustó su compromiso a la hora en que sabe que yo tengo que salir, tú piensas
que tengo que dejar de dormir para cumplirte un capricho. El día que aprendas a no abusar, a pedir por favor y a
preguntar si la gente puede hacer las cosas, ese día conseguirás que todos tengan más disposición de ayudarte.
Melisa (pensándolo un momento): Tienen razón, he sido muy grosera, mami yo lavo mi pantalón y no te
preocupes papi, llamo un taxi y la próxima vez pregunto.
Fernando: Me alegra que lo hayas entendido hija.
Fernando se acerca a su hija besando su cabeza y abrazándola.
FIN
Título: “la declaración”

Autor: Iván

2 Personajes:

1. Hombre
2. Policía

ESCENARIO

Sala de interrogatorio policial de colores blanco y azul oscuro completamente cerrada con sólo una puerta de
entrada y salida.

ACTO ÚNICO

(Dos hombres se sientan frente a frente en las sillas con una mesa marrón de por medio)
POLICÍA: Ahora dígame, ¿Quién fue?
HOMBRE: (Indiferente) ¿De qué cosa?
POLICÍA: ¡Vamos! No se haga el tonto conmigo, señor.
HOMBRE: (Distraído en las luces del techo) Realmente no sé por qué me trajo nuevamente a esta aburrida
sala. ¡Mírela! Es monótona.
POLICÍA: ¿Usted cree que tengo todo el tiempo del mundo?
HOMBRE: Pues supongo que sí. Por algo está aquí preguntándome sobre este caso. (Mira fijamente a los ojos
del POLICÍA) ¿Será que le influye demasiado, señor?
POLICÍA: ¿Qué sabe usted?
HOMBRE: Lo mismo que usted. Que el dueño de la FUCEM fue asesinado en un oscuro bosque a las afueras
de la ciudad.
POLICÍA: ¡Busco pistas, señor! ¡Pistas! ¿Puede ser un poco más específico de en qué lugar ocurrió tal hecho?
HOMBRE: (Con su dedo índice apunta hacia su pecho) ¿Yo? ¿Yo tengo que decirle en dónde queda el
lugar? (Recalca con ironía)
POLICÍA: (Preocupado con su mirada hacia la esquina superior de la sala en donde se encuentra una
cámara de seguridad finge responder con afirmación) ¡Sí! ¡Usted!
HOMRBE: (Con su rostro sonriente) No se preocupe de quién lo está viendo, definitivamente puede decir lo
que se le plazca en éste lugar.
POLICÍA: ¿Tan lejos ha llegado la Organización? ¿Tan así?
HOMBRE: (Pone sus dos manos sobre la mesa) ¿Así cómo?
POLICÍA: De tener casi el control total de la Fundación.
HOMBRE: Es exactamente lo mismo que me he preguntado todos estos años.
POLICÍA: (Apenado) Es algo que había esperado hacer por años, ¿Me entiendes? Nunca pude tener la fuerza
suficiente para hacerla feliz.
HOMBRE: ¿No le parece que hemos tenido esta conversación un millón de veces?
POLICÍA: Sí. Sólo que esperaba a que fueras sincero esta vez.
HOMBRE: ¿Quiere saber si fui yo? (Apoya su espalda nuevamente en la silla) No, no fui yo quien mandó a su
hija lejos de aquí. Sí, tal vez éramos enemigos, pero no alcancé a hacerlo yo mismo… y gracias a Dios que no
fue así.
POLICÍA: (Sorprendido) ¿Y por qué ese «Gracias a Dios»?
HOMBRE: Después de todo era mi media hermana, ¿No? ¿O me cree alguien sin corazón?
POLICÍA: Es eso lo que he estado tratando de averiguar con todas las interrogaciones que le he hecho.
HOMBRE: ¿Sabe que vienen por mí, no es así?
POLICÍA: No soy estúpido como lo cree usted. He escuchado los ruidos de afuera.
HOMBRE: ¡Yo fui! ¡Sí! (Grita)  ¡Yo fui! (Sentado mira hacia el techo girando en 90° su cabeza mientras
estira ambos brazos)
POLICÍA: ¿Y por qué no me lo dijo antes para disfrutarlo un poco más, o para al menos pedirle los detalles?
HOMBRE: (Eufórico)  No fue fácil para mí. Era una presión constante. A pesar de todas las cosas malas que
hizo mi padre, creo que lo habría perdonado más adelante. Pero las cosas suceden y no tienen vuelta atrás, ¿No
lo sabe ya por experiencia?
(El POLICÍA resignado y con cara triste agacha su cabeza besando un llavero que le recuerda a su amada y a
su hija. Luego, ambos se levantan de sus asientos, se dirigen lentamente hacia el otro y se abrazan sabiendo
del inminente secuestro del HOMBRE y de la inminente matanza del POLICÍA por parte de la Organización
Quasar)
TÍTULO: «UN MACHO MUY DÓCIL»

AUTORA: CLARA PÉREZ

3 personajes:

1. Fausto: Hombre machista


2. Cantinero: Compadre de Fausto.
3. Mara: Esposa de Fausto.

Único acto

Ambientación: Una cantina


Introducción: El cantinero se encuentra limpiando las mesas de la cantina que aún se encuentra cerrada,
cuando llega Fausto muy animado.
 
Fausto (Hablando alto y muy animado): Hola compadre ¿Cómo me le va? Sírvame una copa que tengo la
garganta seca.
Cantinero (Haciendo cara de pocos amigos): Compadre son las 11 de la mañana, la cantina está cerrada ¿no ve
que estoy limpiando?
Fausto (burlándose de su compadre): Compadre parece una vieja limpiando mesas, contrate una mujer que
limpie, los hombres no estamos para trapear.
Cantinero (sonriendo con desgano): Déjese de hablar estupideces compadre, que en el pueblo se dice que usted
hasta tiende las camas cuando la comadre se pone fuerte.
Fausto (poniendo cara de impresionado): ¿Quién dijo eso? Yo soy un macho compadre, yo no hago cosas de
viejas, eso de limpiar y oficios es para ellas, para eso las trajo Dios al mundo, pues ¡para servirnos!
Cantinero (desaprobando con la cabeza): Usted finge haberse quedado en el pasado compadre, ahora con eso
del feminismo y la igualdad, la mujer limpia si quiere, sino, pone al marido, como lo ponen a usted.
Fausto (molesto): Mire compadre, mejor sírvame un trago y deje de estar repitiendo los chismes del pueblo, en
mi casa mando yo, y si mi mujer no le gusta, se aguanta, cuando una mujer se casa, sabe que tiene que obedecer
al marido, Sino que se quede vistiendo santos.
Cantinero (riendo ya con más ganas): Como habla estupideces compadre, seguro que viene a gastarse el dinero
del mandado, yo no quiero problemas con la comadre Mara, así que mejor vaya a hacer su mandado y no venga
a gastarse la plata aquí.
Fausto (subiendo el tono de voz): ¿Y quién le dijo a usted que Mara puede decirme que hacer con el dinero?
Usted si se nota que su mujer lo trae con la cuerda bien corta compadre, lo compadezco.
Cantinero (burlándose): Si compadre, como le digo pues, mi mujer me trae bien sometido, al menos no me
pega, eso hay que agradecerlo.
Fausto: Sírvame el trago pues ¿Va a pasar toda la mañana diciendo sandeces en vez de servirme?
Cantinero: Bueno compadre, pero no me hago responsable, si la comadre se molesta, usted se echa la culpa.
El cantinero sirve el trago y cuando ya lo acerca a Fausto entra una mujer gritando su nombre.
Mara (Gritando y en tono amenazante) ¡Fausto! ¿Me puedes decir qué demonios haces tú en la cantina?
Fausto (petrificado y con los ojos muy abiertos por el asombro, aún de espaldas contesta en voz muy baja)
Amor ¿Qué haces aquí?
Mara (sin dejar de hablar fuerte y muy molesta): Eso pregunto yo, ¿Qué haces tú aquí? Yo te mande a comprar
la comida para los cochinos, y en la casa hay una ruma de platos que lavar y hay que limpiar el patio, ¡Qué
bello! Y el señor perdiendo el tiempo.
Fausto (tratando de recuperar la dignidad): Bueno amor, pero tú no haces nada, podías lavar los platos al
menos.
Mara (indignada): ¡¿Qué?! ¿Qué dijiste Fausto? Y usted compadre de alcahueta
Cantinero (excusándose): No comadre a mí no me meta, yo estaba limpiando la cantina y el llego solo aquí.
Mara: Te pregunte ¿Qué dijiste fausto?
Fausto (asustado): Nada mi amor.
Mara (Tomando su cartera y comenzando a golpear a Fausto) Párate de ahí y vamos a la casa, sinvergüenza,
ya vas a ver cuando lleguemos, ¡muévete!
Fausto se levanta tratando de cubrirse de los golpes de Mara y el cantinero riendo los ve alejarse.
Cantinero (Gritando para que Fausto lo escuche y riendo a la vez): Así es compadre, no se deje que usted es el
que manda ¡es un macho!
FIN

TÍTULO: “TODO LO QUE HACES SE DEVUELVE”

AUTORA: CLARA PÉREZ

4 PERSONAJES:

1. Casilda: Habitante del pueblo que se preocupa por ayudar a las personas que necesitan.
2. Mariana: Ayudante de Casilda en la recolección de ayuda.
3. Policarpo: Dueño del almacén del pueblo.
4. Francisca: Esposa de Policarpo.

Acto I
Ambientación: Almacén de pueblo.
Introducción: Casilda y Mariana llegan muy consternadas al almacén a solicitar ayuda a Policarpo y su esposa.
Casilda (Con cara de tristeza y preocupación): Buenos días don Policarpo ¿Cómo se encuentra?
Policarpo: Muy bien doña ¿En qué puedo servirle?
Mariana (tomando la palabra): ¿Cómo le va? No sé si ya se enteró que el rio creció en la parte sur y la gente
que vivía cerca perdió sus casas, eso se llevó todo, no dejo nada a su paso, esa gente se la está viendo muy mal.
Francisca (preocupada): Si nos enteramos pobre gente ¿Ahora qué harán?
Policarpo (Sin poner mucha atención): Si eso oímos, designios de Dios, les va a tocar duro para levantarse,
pero a trabajar, es lo que toca.
Casilda: Si les va a tocar muy duro, pero ahora no tienen nada, ni ropa, ni comida, les dieron un lugar en la
iglesia para quedarse pero necesitan todo lo demás, nosotras queremos ayudarlos y estamos haciendo una
colecta en el pueblo para llevarles las cosas necesarias, leche, comida, ropa, cobijas, agua potable, medicinas.
Policarpo (asintiendo): Muy bien, espero que tengan mucha suerte y consigan ayudar a esa gente.
Mariana (negando con la cabeza): No señor Policarpo, no vinimos solo a contarle, vinimos a solicitar su
ayuda, usted tiene un almacén, y es una de las personas más pudiente del pueblo, échenos una manito y done
algo para ayudar a las personas que están pasando por esa tragedia.
Francisca (tomando la mano de Policarpo): Si Poli, vamos a donar algo, esa gente debe sentirse desbastada.
Policarpo (soltando la mano de Francisca y caminando para alejarse un poco): Miren, a mí me da tristeza con
esa gente, pero esto no es una casa de caridad, todo lo que vendo a mí me cuesta, si regalo las cosas pierdo, y no
puedo volver a comprar, las felicito por su iniciativa, pero no puedo ayudarlas.
Francisca (sorprendida): ¡Poli! ¿Cómo no puedes ayudar? personas que tienen menos lo están haciendo.
Mariana: No le pedimos mucho, cualquier cosa que pueda donar es una gran ayuda.

Casilda: Póngase la mano en el corazón don Poli, hoy son ellos y mañana podemos ser nosotros.
Policarpo (convencido de no ayudar): Si Dios decide que en algún momento seamos nosotros los que pasemos
por eso, ya veremos cómo salir adelante, yo tengo dinero guardado, la gente no previene.
Casilda (molesta): Vamos Mariana, es evidente que don Poli no nos va a ayudar, que se le multiplique todo lo
que tiene don Poli y gracias por nada.
Casilda y Mariana salen del almacén y francisca molesta deja a Policarpo solo en la tienda.
Acto II

Ambientación: Salón solo con un montón de cajas apiladas, cobijas, mantas y suministros.
Introducción: Casilda y Mariana organizan las cajas en el salón, sus caras son de tragedia, están despeinadas y
sucias. Entra Policarpo y su esposa en las mismas circunstancias, despeinados, la ropa sucia y rota.
Policarpo (deprimido): ¡Dios! ¿Cómo nos vino a pasar esto? Lo perdimos todo, esta vez el rio creció hacia este
lado y nos dejó sin nada.
Casilda (preocupada): ¿Están bien? ¿No les paso nada?
Francisca: Afortunadamente logramos subir a la montaña y salvamos nuestra vida, es lo que importa.
Mariana (irónica): ¿Y que lo trae por aquí don Poli?
Policarpo (molesto por la pregunta): Estoy haciendo turismo Mariana. Vine a refugiarme como todos los que
perdimos nuestras casas.
Mariana (sin perder la ironía): ¿Se va a refugiar aquí? Hace 8 meses exactamente a la gente del sur le paso
esto mismo, y usted se negó a ayudar, porque tiene dinero guardado y cada quien tenía que resolver sus
problemas. Y ahora ¿Se va a refugiar y a servir de la ayuda de esa gente que no quiso ayudar antes?
Francisca (avergonzada): Mariana tiene razón Poli, debes buscar como resolver, y no aprovecharte de la ayuda
de la gente que tú te negaste a ayudar.
Policarpo (también avergonzado y dándose cuenta de su egoísmo): Lo se Francisca pero estamos
incomunicados, lo perdimos todo y no puedo llegar al banco ¿Qué puedo hacer?
Casilda (en tono conciliador): Nada don Poli, aquí es bien recibido, la ayuda es para todos porque existe gente
buena y capaz de ayudar al necesitado, pueden quedarse, pero espero que esto le haga aprender la lección. Hoy
por ti, mañana por mí.
Policarpo, se acerca a Casilda tomando su mano y sonriendo en gesto de agradecimiento.
FIN

TÍTULO: «MATRIMONIOS MODERNOS»

AUTORA: CLARA PÉREZ

4 PERSONAJES

1. Amalia: madre que intenta aconsejar a su hija.


2. Sofía: Hija recién casada quien tiene su propia manera de vivir el matrimonio.
3. Fernando: Esposo de Sofía.
4. Paco: Padre de Fernando.

Acto I

Ambientación: Cocina de la casa de la madre de Sofía.


Introducción: Entra Sofía a la cocina y consigue a su madre barriendo, lavando trastes, cocinando, todo a la
vez.
Sofía (acercándose para besar a su madre): Hola mami ¿Cómo estás? Bueno ya te veo, como un pulpo
haciendo todo a la vez.
Amalia (Besando a su hija feliz de verla): Hola hija, si haciendo todo lo que puedo porque esta tarde voy a
acompañar a tu papá al médico y quiero dejar todo listo en la casa.
Sofía (asombrada): ¿Y él dónde está?
Amalia (sin dejar de moverse haciendo sus cosas): Bajó a hablar con sus amigos, desde que lo jubilaron, se va
todas las mañanas a la bodega de la esquina y ahí se encuentra con ellos, regresa a la hora del almuerzo.
Sofía (más asombrada aún): ¿Y no te ayuda en nada?
Amalia (soltando la escoba para mover lo que prepara en la cocina): Las cosas de la casa son para las mujeres
hija, él no se va a poner a limpiar, tienes que aprender eso, para que tu esposo no se queje.
Sofía (riendo irónica): ¿No sé qué…? ay mamá, en mi casa Fernando tiene que ayudar, si yo cocino, él lava la
loza, si vamos a limpiar lo hacemos juntos, nada le cuesta meter la ropa en la lavadora.
Amalia (asombrada y negando con la cabeza): Hija pero eso no es trabajo de él, lo que vas a conseguir es que
consiga una mujer que lo atienda y te deje.
Sofía (riendo de buena gana): Despierta madre, estamos en otros tiempos, la esclavitud se acabó, ahora ambos
mantenemos el hogar, y ambos hacemos los oficios de la casa, ¿O yo me voy a buscar otro porque tengo que
salir a trabajar y Fernando no me mantiene?
Amalia: Claro que no hija, trabajas para ayudar a tu marido a sostener el hogar.
Sofía (asintiendo con la cabeza): Exacto, y él hace algunas cosas en la casa para ayudarme a mantenerla en
orden, así son los matrimonios de ahora mami.
Amalia: Que cosa tan rara, en mis tiempos eso hubiese sido casi condenado.
Sofía (riendo): Pues ahora eso es lo más normal. Voy a asomarme a ver si veo a mi papá y logro saludarlo.
Sofía sale de la cocina y Amalia sigue en sus oficios.
Acto II

Ambientación: Sala de la casa.


Introducción: Fernando habla con Paco, su padre, mientras este lee el periódico.
Paco (sin despegar los ojos de las noticias): ¿Y cómo te va hijo? ¿Qué tal la vida de casado?
Fernando (sonriendo complacido): Muy bien papá, con Sofía me llevo muy bien, estamos de acuerdo en casi
todo, rara vez discutimos a la hora de tomar las decisiones.
Paco (Sacando la vista del periódico y mirando a Fernando): ¿Por qué tendrían que discutir? Si eres el hombre
de la casa, tú tomas una decisión y ella debe aceptarla, eso no tiene discusión.
Fernando (riendo de buena gana): No papá, eso ahora no es así, como yo tome una decisión sin consultársela a
Sofía, me corre de la casa.
Paco (asombrado): ¿O sea que haces lo que Sofía decide?
Fernando (sin borrar la sonrisa de su rostro): Hacemos lo que decidimos ambos y creemos que es mejor para
los dos.
Paco (inconforme con la respuesta): Ah, mira como perdimos autoridad con la modernidad ¿Y ya has pensado
cuantos trabajos vas a tener cuando Sofía decida tener un hijo? Porque me imagino que ella dejará de trabajar
para cuidar a su bebé y tú tendrás que mantener la casa.
Fernando (ya como cansado de las preguntas de su padre): Tener un hijo lo decidiremos los dos papá, y no
tengo que buscar más trabajos, Sofía tiene un buen trabajo, gana muy bien, cuando se embarace, le darán el
permiso necesario para cuidar al bebé los primeros meses y luego, lo llevaremos a una guardería y ella seguirá
trabajando.
Paco (Sin salir de su asombro): ¿Tu hijo lo va a cuidar un extraño, para que Sofía siga haciendo lo que le da la
gana?
Fernando: Ay viejito, por mucho que te explique no lo vas a entender, los matrimonios modernos se basan en
la igualdad, atrás quedo el machismo, la mujer que no podía opinar, ni trabajar. Pero supongo que eso es algo
muy difícil de entender para ti, cuando tienes arraigadas tus creencias. Me voy a buscar a Sofía, padre,
hablamos luego.
Fernando sale de la sala y Paco queda pensando en voz alta.
Paco: Mira cómo ha cambiado las cosas, si seguimos así, dentro de poco, los hombres quedarán en la casa
cuidando los niños y limpiando y las mujeres irán a los bares con las amigas mientras el esposo está en casa,
¡qué bárbaro!
FIN
TÍTULO: «RELACIONES TÓXICAS»
AUTORA: SILVINA CARRASCO

2 PERSONAJES:

1. Roxana: Joven que mantiene una relación tóxica con Pedro.


2. Pedro: Joven que mantiene una relación tóxica con Roxana.

Durante la obra, Pedro y Roxana estarán unidos por cadenas o sogas que simulen ser cadenas. Estas cadenas o
sogas deben ser livianas y lo suficientemente largas como para permitir que los protagonistas se muevan en
escena desarrollando sus actos. Las mismas son tres: una conecta las manos derechas de Pedro y Roxana, la otra
está atada a sus manos izquierdas y la tercera, une el corazón de los protagonistas. Cuando uno de los jóvenes
quiere manipular o herir, tira de alguna de las sogas, provocando un efecto en el otro.

ACTO I

Personajes que intervienen en este acto: Roxana y Pedro.


Escenario: Comedor de la casa de Pedro y Roxana. Al fondo del escenario, una puerta que simula ser interna
de la casa. A la izquierda, una puerta y una ventana que simulan dar a la calle (la ventana cubierta por cortinas).
Entre el centro y la derecha del escenario, una mesa con cuatro sillas a su alrededor.
Pedro está sentado en una de las sillas leyendo el periódico. Roxana se dirige a la puerta de salida.
–Roxana: Ya me voy. Vuelvo tarde.
–Pedro: ¿A dónde vas? Pensé que íbamos a ver una película juntos.
–Roxana: (Parándose junto a la puerta de salida) A la cena que organizó mi madre.
(Pedro finge cara de tristeza mientras tira de las cadenas de las manos.)
–Roxana: (Siendo tirada dos pasos hacia donde se encuentra Pedro) Pero Pedro, no pongas esa cara, te dije
que iría. Yo sé que mi familia no te cae bien y no voy a obligarte a ir, pero para mi mamá es importante que yo
esté.
–Pedro: (Mientras habla, tira de las cadenas alejándola más de la puerta de salida) Está bien, vé si quieres.
Solo que después de las cosas horribles que te dijo el otro día pensé que no querrías volver a hablar con ella.
–Roxana: (Visiblemente triste)  Ya lo sé, pero es mi madre. Sea como sea, me duele estar distanciada de ella.
–Pedro: Vé entonces.  (Alejándola definitivamente de la puerta de salida) Sabes que yo estaré aquí cuando
regreses. Yo estaré aquí para cuidarte como estoy cada vez que tu familia te lastima.
(Habiendo conseguido su objetivo, Pedro sigue leyendo el periódico. Roxana se queda parada un momento con
el rostro compungido, luego se acerca a la ventana, corre la cortina y simula contemplar el panorama de
afuera.)
–Roxana: Quizás es mejor que hoy no salga, parece que el tiempo se está por descomponer. Me voy a cambiar
de ropa y vemos la película (Sale por la puerta interna.)

ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Roxana y Pedro.
Escenario: El mismo escenario del acto anterior
Roxana está desayunando en la mesa. Pedro entra a escena por la puerta interna, vestido como tenista.
Cuando lo ve, Roxana empieza a reírse de forma burlona y con una intensidad un poco fingida.
–Pedro: (Molesto) ¿Cuál es el chiste?
–Roxana: ¿Por qué estás vestido así?
–Pedro: (Orgulloso) Me decidí, voy a participar de un torneo de tenis.
–Roxana: (Riéndose sarcástica) Un poco tarde te decidiste (mientras tira de la cuerda del corazón, en un
intento de herirlo)  Pedro, ya estás grande para eso, tu tren ya se pasó.
–Pedro: (Se pone serio y cruza sus los brazos sobre su pecho en un intento de protegerse) Aun soy joven y es a
lo que me quiero dedicar.
–Roxana: (Tirando más fuerte de la cadena del corazón) Ya se que es tu sueño, pero eres joven para otras
cosas, no para dedicarte al tenis. Los buenos tenistas empiezan sus carreras de niños y a tu edad ya son
exitosos. (Se ríe irónica) ¡Que ocurrencias tienes! ¡Dedicarte al tenis a esta edad!
–Pedro: (Lastimado) Eres mala cuando quieres (Tirando él ahora a Roxana de la cadena del corazón) Ahora
entiendo por qué tu familia es tan dura contigo.
(Roxana presiona su pecho en señal de haber sido lastimada)

ACTO III

Personajes que intervienen en este acto: Roxana y Pedro.


Escenario: El mismo escenario del acto anterior.
Roxana está sentada en una de las sillas. Tiene un espejo en su mano y se contempla con mirada triste. Entra
Pedro desde la calle.
–Pedro: Hola
(Roxana no responde)
–Pedro: ¿Sigues enojada por la charla de ayer?
–Roxana: No estoy enojada, estoy dolida.
–Pedro: Tú también me lastimaste.
–Roxana: Ya lo sé.
–Pedro: Pero te perdono. (Abre los brazos) ven aquí, dame un abrazo.
(Roxana no se levanta de su silla)
–Pedro: (Confundido por la actitud de Roxana) Amor, nuestra relación es así, pero nos queremos. Ven, dame
un abrazo.
(Roxana permanece sentada)
–Pedro: (Viendo que Roxana no cede, empieza a manipularla. Mientras habla, tira de las cadenas de las
manos atrayendo a Roxana hacia sí) Hoy no tuve un buen dia, necesito un abrazo. Yo siempre estoy para ti
cuando tienes malos días… y te cuido. Nunca te dejaría sola.
(Roxana es atraída hacia Pedro. Llega a su lado y lo abraza)
–Roxana: (Se separa abruptamente de Pedro)  ¡No, ya no quiero esto para mi! (Desata la cadena de su mano
derecha y la deja caer) Ya no quiero hacer todo lo que tú quieres (Desata la cadena de su mano izquierda y la
deja caer)  Aunque eso signifique que ya no vas a hacer todo lo que yo quiera. (Se dirige a la puerta de
calle) Voy a ver a mi madre.
–Pedro: (Tirando de la cadena del corazón) Te va a lastimar y quizás yo no esté aquí cuando regreses.
–Roxana: (Con un poco de dificultad corta la cadena de su corazón y la deja caer) Quizás no regrese.
–Pedro: (Tira con todas sus fuerzas de las cadenas) te vas a arrepentir y va a ser tarde.
(Pero las cadenas ya no tienen poder sobre Roxana que sale por la puerta de calle.)
FIN
TÍTULO: «CÓMO SE SUFRE EN UN BAÑO PÚBICO»

AUTORA: CLARA PÉREZ

MONÓLOGO

ÚNICO PERSONAJE:

Sandra: Nos cuenta su experiencia en el uso de baños púbicos.


Acto único

Ambientación: Deberá recrear con sus movimientos y hacer imaginar al público cada una de las cosas que
cuenta.
 

Sandra: Hola, soy Sandra y quiero contarles una experiencia que seguro muchos han vivido, pero que tal vez
no le han dado la importancia que realmente tiene, ¡sí! Porque no entiendo que nos pasa que cada vez que
salimos a algún lugar es inevitable que de pronto nos den ganas de hacer pis – se ríe irónicamente- Que
momento tan espeluznante y no por el mero hecho de hacer nuestra necesidad, sino por saber cómo se sufre en
un baño público. A ver les cuento.
Estas de lo más divertida, sentada en una mesa con tus amigas, tomando un delicioso capuchino cuando de
pronto sientes esa necesidad imperiosa de ir al baño –Cara de tragedia- ¡No puede ser! Horror, pero no puedes
evitarlo, así que te levantas, indicándole a tus amigas que ya vuelves, vas al baño, y te diriges a ese macabro
lugar donde pasarás minutos de angustia hasta poder regresar a la mesa con tus amigas. Sé que se están
preguntando ¿de qué hablo? Pues no desesperen y díganme si tengo o no la razón.

Te levantas y caminas rumbo al baño, pero cuando ya estas cerca te encuentras con una larga fila, preguntas si
están vendiendo alguna oferta y te responden que no, que es la fila para entrar al baño. ¿Ven? En ese momento
comienza el sufrimiento.

Te colocas al final de la fila, y comienzan a pasar los minutos, apenas se mueve y tu cada vez más desesperada
aprietas las piernas, te mueves de un lado a otro, comienzas a sudar, sientes que ya no vas a aguantar más, pero
tienes que hacerlo.

Al fin estás a una persona de tu turno y de pronto llega una chica con una ancianita y te dice, ¿Puedes permitir
que ella entre? Es rapidito. ¿Cómo le dices que no? Así que aprietas más tus piernas y con una voz apenas
audible le dices: Si, claro, que pase la señora.

Mientras sientes que son horas las que transcurren, cuando al fin sale la señora, corres desesperada, agarras la
puerta y entras, para encontrarte con que el piso esta mojado y tienes que llegar al Wáter en puntillas, con
paciencia lo logras, pero claro, todo está mojado, además los gérmenes. Tu mamá te enseño que no te sientas en
baños púbicos, así que con mucho cuidado te acomodas y comienzas a hacer malabares para apuntar apenas
agachada al lugar indicado.

Cuando al fin logras hacerlo, tu cartera que tienes colgada en el hombro se desliza y casi cae al piso mojado, así
que como puedes la rescatas antes de caer, pero te moviste y ahora tienes que volver a hacer malabares para
lograr apuntar y justo en ese momento alguien empuja la puerta, tu velozmente cierras con tu mano gritando,
¡Está ocupado! Y te concentras nuevamente en lo que hacías.

Cuando al fin has terminado, estiras tu mano para buscar el papel de baño y ¡horror! No hay, sin perder tiempo
comienzas a buscar en tu cartera, aun haciendo malabares para no mojar tu ropa, en una posición realmente
incomoda, hasta que das con un minúsculo pedacito de servilleta, lo tomas, lo doblas en varias partes, pensando
que así cumplirá mejor su función y te secas. Bueno realmente no te secas, pero eso te hace sentir mejor
moralmente. Vuelves a acomodar tu ropa, caminas en puntillas hasta la puerta para mojarte lo menos posible y
triunfante sales de ahí, caminando airosa al lado de la larga fila que espera paciente o impaciente por que le
toque su turno de enterarse como se sufre en un baño público.

FIN
TÍTULO: «CÁNONES DE BELLEZA, UN OBJETIVO IMPOSIBLE»
AUTORA: SILVINA CARRASCO

3 PERSONAJES:

1. Melina: Adolescente de unos 16 años. Tiene la apariencia de la mayoría de las chicas de su edad, pero
la exigencia extrema de la televisión respecto a la apariencia femenina, la hace sentir que no es lo
suficientemente bella.
2. Laura: Hermana mayor de Melina, joven de unos 18 años. La observa intrigada sin entender qué es lo
que la preocupa tanto.
3. Voz en off: Voz de publicidades que simulan venir del televisor.

ACTO I

Personajes que intervienen en este acto: Melina, Laura y Voz en off.

Escenario: En la parte izquierda: un televisor, un sofá, una pequeña mesa y objetos para ejercitar (una
colchoneta/alfombra, mancuernas/pequeñas pesas, etc.). En la parte derecha: una mesa con sillas.
Melina mira televisión concentradísima mientras hace ejercicios y habla con ella misma. Laura estudia en la
mesa.
–Melina:  (Mientras hace ejercicios localizados en las piernas) ¡¿48 kilos?! Es imposible. (Hace cálculos con
los dedos)  Si pierdo 300 gramos por día, en una semana son…siete por tres veintiuno, más o menos dos
kilos… (Preocupada)  Igual no llego.
–Laura: Mel, ¿me hablas a mí?
–Melina: (Parece no escucharla, sigue hablando sola)  Quizás si tomo dos vasos de refresco dietético para
llenar el estómago, puedo comer menos comida y bajar más gramos por semana…
(Melina sigue ejercitándose y Laura se queda observándola)
–Voz en Off: ¨ ¿Quieres conquistarlo?, tu sonrisa es tu mejor arma de seducción. Smile te garantiza dientes más
blancos desde el primer uso…¨.
–Melina: Refresco no, el refresco mancha los dientes.
–Voz en off: ¨Silhouette es un tratamiento europeo de vanguardia que utiliza tecnología de electrodos para
reducir la grasa corporal y garantiza una reducción de 3 a 4 centímetros en abdomen en un mes…¨
–Melina: ¡Eso es!, tengo que concentrarme en los centímetros no en los kilos (Mira para todas partes)  Algo
para medir mi cintura, algo para medir mi cintura (Mientras busca algo para medirse, sale de escena
hablando) Tres centímetros por mes serían… uno y medio en dos semanas… entonces en una semana…
ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Melina y Laura.
Escenario: La misma escenografía del acto anterior.
Melina está en el sofá con un cuenco/bowl en la mesita.
–Melina: (Toma el bowl entre sus manos) Manzanilla para aclarar, palta (cacahuate) para hidratar, clara de
huevo para el crecimiento y mezclar (Mezcla con una cuchara.)
(Entra a escena Laura)
–Laura: ¡Puaj! ¿Qué vas a hacer con eso?
–Melina: Es un tratamiento para el cabello.
–Laura: ¿Qué tiene de malo tu cabello?
–Melina: Nada, pero no se ve como el de las chicas de la tele.
–Laura: Ningún cabello en la vida real se ve como el de las chicas de la tele.
–Melina: (Mira el recipiente con desagrado) Todo sea por la belleza (Con expresión de asco mete su mano en
el bowl).
–Laura: (Mientras Melina lleva su mano llena de la mezcla a su cabeza) No lo hagas, todavía estás a tiempo de
arrepentirte… Puaj ¡asco!
(Melina empieza a ponerse la mezcla en el cabello  y Laura se queda observándola)
 

ACTO III
Personajes que intervienen en este acto: Melina y Laura.
Escenario: La misma escenografía del acto anterior.
Melina mira televisión con una máscara de arcilla marrón desparramada por su rostro.
– Melina: (Respondiéndole al televisor) ¿Y cómo se supone que voy a estar bronceada en esta época del año?,
recién empieza la primavera, no hay sol… (Molesta) No, no tengo ese color, estoy blanca, ¿qué tiene de malo
mi color?
(Aparece Laura)
–Laura: Te escucho discutir desde allí, ¿estás peleando con el televisor?
–Melina: Mira el bronceado de esa chica, por lo visto ese color es sexy y mi color pálido sería como de alguien
que está enferma.
–Laura: ¿Y qué te pusiste en la cara? ¡Estás tan rara! ¿Qué te tiene así enojada y preocupada y echándote
pegotes en la cara y el pelo? Pareces una loquita haciendo todo eso y peleándote con el televisor.
–Melina: Te digo la verdad, me rindo. En estas horas que estuve viendo tele solo vi mujeres perfectas y
productos para ser perfecta que no puedo pagar.
–Laura: Pero si tú eres muy linda. Además, tienes dieciséis años, ¿por qué ibas a necesitar máscaras para el
rostro?
–Melina: No sé, según el televisor me sobra de aquí (toca su abdomen), me falta de aquí (toca su pecho), tengo
que endurecer aquí (toca sus piernas), blanquear aquí (toca sus dientes), oscurecer aquí (toca su piel)…Es
imposible! según el televisor tendría que nacer otra vez para ser bella… ¿A ti no te preocupan estas cosas?
–Laura: Me preocupa más que cierren la heladería. ¿Vamos a tomar un helado?
FIN

TÍTULO: «MIS COSAS ME CONTROLAN»


AUTORA: SILVINA CARRASCO

3 PERSONAJES:

1. Gabriel: Siente que el exceso de muebles, objetos, tecnología, electrodomésticos y cosas que hay en su
hogar, controlan su vida hasta agotarlo.
2. Caro: Novia de Gabriel. Representa la mirada opuesta a la de su novio; para ella más es mejor.
3. Empleado: Viene de la casa de electrodomésticos.
ACTO ÚNICO

Personajes que intervienen en este acto: Gabriel, Caro y Empleado.


Escenario: Un departamento repleto de aparatos electrónicos, electrodomésticos, muebles, relojes y cosas que
casi no dejan lugar para moverse.
Gabriel está durmiendo en la cama, una alarma empieza a sonar y lo despierta. La alarma suena pip- silencio
– pip – silencio – pip – silencio- pip… Gabriel se despierta sobresaltado.
–Gabriel: (Mira  su departamento atiborrado de elementos tecnológicos y electrodomésticos) Otro día más en
el planeta ¡¨cosas¨!
(Gabriel se levanta y empieza a buscar de donde proviene el sonido de la alarma para apagarla.)
–Gabriel: (Mira el radio-despertador de la mesita junto a su cama) No es aquí. (Se levanta)
(La alarma sigue sonando con el sonido cada vez más frecuente: pip- pip-pip-pip…)
–Gabriel: (Se dirige a la mesa, mira un teléfono celular que hay allí arriba) Tampoco es de acá.
(Gabriel empieza a fastidiarse por el ruido cada vez más alto y constante: pipipipipipi… Camina buscando el
origen del sonido. Entra Caro.)
–Caro: Buen día amor (Muy relajada se dirige al horno microondas, aprieta un botón y la alarma deja de
sonar).
–Gabriel: (Irónico) El microondas, claro. ¿Cómo no se me ocurrió?
(Gabriel se prepara un café y se dirige a la barra/península desayunadora en la que no encuentra lugar porque
hay instalado un ordenador de escritorio, una notebook, una netbook y una tableta.)
–Gabriel: ¿Amor esta barra no era para desayunar?
(Caro no responde, está concentrada en su celular.)
–Gabriel: Caro, la barra ¿no era para desayunar?
(Caro sigue sin responder, concentrada en su celular. Gabriel se para, con dificultad camina entre los muebles
hasta la mesita de la cama, toma un teléfono fijo y marca un número. Suena el celular de Caro.)
–Caro: ¿Hola?
–Gabriel: (Al teléfono) Caro, ¿la barra no estaba pensada para desayunar en ella?
–Caro: ¡Gaby! ¿Por qué sos tan gruñón?
–Gabriel: (Cuelga el teléfono) Ya no puedo vivir en este lugar. Las cosas se multiplican, se están adueñando
del departamento. El día menos pensado van a tomar vida y nos van a expulsar a la calle.
–Caro: (Riéndose)  ¡Qué exagerado!
–Gabriel: ¡¿Te parece que exagero?! Cada vez que quiero comunicarme con vos te tengo que enviar un mail,
como parado en un rincón porque todas las mesas están llenas de cosas. ¡Pantallas por todas partes! ¡¿Para qué
tantas pantallas?! No encuentro mis medias entre tantas cosas pero si busco pantallas las hay en todas las
medidas. ¿Y relojes? ¿Para qué necesitás relojes en todas las paredes?
–Caro: Para ver la hora desde cualquier lugar en el que esté.
–Gabriel: ¿Y los ruidos? Cada vez que suena una alarma no sé si es tu teléfono o el fijo o el mío, o el
despertador o el lavarropas o el televisor que se encendió solo…
–Caro: Tendrías que agradecer que tenés todo lo que tenés.
–Gabriel: ¿Agradecer? Me paso los días tratando de no derribar cosas costosas y pagando arreglos carísimos de
los dispositivos que se rompen y solo pueden reparar ingenieros de la NASA.
–Caro: (Riéndose de las ocurrencias de su novio) ¡Ay Gaby, no es para tanto!
(Caro se sienta en el ordenador y Gabriel se queda hablando solo, soñando en voz alta)
–Gabriel: ¡¿Para qué tanto?! ¿Para qué tanto? Podríamos vender todo lo que tenemos y comprar una gran casa
vacía… ¡Una casa vacía! (suspira) ¡Qué placer!… ¡VACÍA!
(Suena el timbre. Gabriel abre la puerta)
–Empleado: Buen día, vengo a entregar un equipo de música.
(Sin pronunciar palabra, Gabriel mira a Caro. Caro sonríe con picardía.)
FIN
TÍTULO: «OTRA OPORTUNIDAD»
AUTORA: SILVINA CARRASCO

2 Personajes:
1. Jorge: Hombre de unos cincuenta años. Ha sacrificado su vida por un trabajo que en realidad no le
gustaba. De un día para otro lo despiden y luego de reflexionar acerca de lo inútil que ha sido su
sacrificio, decide empezar de nuevo.
2. Andrés: Sobrino de Jorge. Enterado del momento que vive su tío, va a visitarlo.
ACTO ÚNICO

Personajes que intervienen en este acto: Jorge y Andrés.


Escenario: Un porche que da a un patio trasero. En el porche una larga hamaca de madera
Jorge está sentado contemplando el patio. Andrés sale de la casa por la puerta trasera.
–Andrés: Hola tío, entré porque estaba abierto. Imaginé que estarías aquí.
–Jorge: ¡Andrés! Pasa, pasa.
(Andrés se sienta junto a Jorge.)
–Andrés: ¿Cómo estás? Me enteré de que te despidieron.
–Jorge: Aquí me ves, descansando… Aunque te confieso, no me lo vi venir.
–Andrés: ¿No te habían advertido de nada?
–Jorge: No. Una mañana llegó mi superior y me dijo con la mínima sensibilidad: ¨Amigo, estamos queriendo
renovar la imagen de la empresa y estamos pensando para su puesto en alguien con ideas nuevas y mayor
manejo de la tecnología¨… Creo que ni siquiera sabía mi nombre.
–Andrés: Bueno tío, es que esos hombres no suelen ser muy considerados.
–Jorge: Es que me sentí tan ingenuo, porque yo creía que era importante para estas personas. Cada navidad que
pasaba lejos de mi hija o cada cumpleaños suyo que me perdí por estar trabajando, me consolaba pensando: ¨en
mi trabajo aprecian mucho mi desempeño¨, ¨soy muy importante en mi trabajo¨. Sí, ¡muy importante!
–Andrés: Tienes que sentirte tranquilo de haber hecho lo que tenías que hacer.
–Jorge: Es que hoy no tengo nada de aquello por lo que sacrifique toda mi vida. Es como haber estado treinta
años construyendo un castillo que un día se derrumbó y punto, no queda más nada.
–Andrés: Sabes que siempre vas a tener lugar en el proyecto familiar. De hecho, con tu experiencia nos
aportarías mucho.
–Jorge: Te agradezco pero ya dediqué mucho tiempo a ¨tener éxito¨, con los años que me quedan me voy a
dedicar a hacer algo que me haga feliz.
–Andrés: ¿Y qué es ese algo?
–Jorge: Voy a armar mi huerta y me voy a dedicar a cultivar mi propia comida. Quizás con el tiempo pueda
hacerla crecer y vender productos orgánicos.
–Andrés: (Sorprendido) ¡Wow, eres una caja de sorpresas! Nunca me imaginé que podía gustarte eso.
–Jorge: Así como me ves, cuando niño, yo le ayudaba a mi padre en las tareas del campo.
–Andrés: No lo puedo creer, no te imagino en esas labores. ¿Y cómo te convertiste en un hombre de negocios?
–Jorge: No lo sé. En algún momento de la vida uno se confunde y empieza a hacer cosas que no quiere porque
piensa que eso le da más valor… Y así se te pasa la vida… Y un día estás viejo y aquellos por los que
sacrificaste la vida te dicen con una palmada en la espalda: ¨Amigo, estamos pensando en alguien más joven
para su puesto¨. (Pequeña pausa) ¿Me permites un consejo?
–Andrés: Sí, claro.
–Jorge: No desperdicies tu vida en algo que no quieres hacer porque quizás un día se termina y si no lo has
disfrutado te quedas sin nada.
–Andrés: Pero tú ahora tienes la oportunidad de hacer algo que te gusta.
–Jorge: Si, tengo otra oportunidad y no la voy a desaprovechar.
–Andrés: (Mira el reloj) Tío, tengo que irme, pero por cualquier cosa que necesites me llamas.
–Jorge: Gracias por venir a verme.
(Se despiden. Andrés se va. Jorge se para, se despereza estirando sus brazos y baja del porche al patio)
–Jorge: Bienvenida nueva oportunidad.
(Toma un rastrillo de jardín y empieza a emparejar la tierra.)
FIN

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