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¿Por qué nadie quiere ser director de colegio?

El 70% de los centros públicos tiene una dirección nombrada obligatoriamente


EDUARDO AZUMENDI - Vitoria - 22/06/2009
A lo largo de la primavera pasada, la totalidad de los colegios públicos de Euskadi han ido
renovando sus equipos directivos. Y como viene siendo habitual, el proceso ha chocado
con la falta de candidatos. Hasta el punto de que el 70% de las escuelas contarán con
responsable nombrado de forma obligatoria por la administración. El cargo de director
carece del prestigio y el reconocimiento social y económico que el puesto merece. Ésa es
la principal causa por la que nadie, o casi nadie, quiera asumir la responsabilidad de
forma voluntaria.
La falta de voluntarios se ha convertido en un fenómeno preocupante que el
Departamento de Educación no acierta a conjurar. A pesar de que este año el proceso de
elección seguido ha sido diferente al de otros años, ajustándose a lo que marca la Ley
Orgánica de Educación (LOE). Es decir, no ha sido electivo por parte del consejo escolar
de cada centro, como venía siendo habitual, sino que se ha hecho mediante una
selección de méritos que ha evaluado una comisión delegada de cuatro miembros, entre
ellos uno del servicio de Inspección. En conjunto, se han tenido en cuenta criterios
objetivos a la hora de la selección.
Sin embargo, un factor que ha contribuido nuevamente a la falta de candidatos ha sido
que la convocatoria no ha ido acompañada de otra norma regulando las condiciones de
trabajo del puesto y estableciendo estímulos económicos y de otro tipo asociados a su
desempeño. Así lo ha puesto de relieve el Consejo Escolar de Euskadi en su Nuevo
estudio sobre la dirección en los centros públicos vascos, donde ha contado con la
colaboración de las asociaciones de directores de Primaria (Sarean) y Secundaria (BIHE).
El Consejo ya hizo un estudio parecido en el 2000 y una década después la situación que
se diagnosticó entonces se mantiene en términos muy parecidos, con las mismas
carencias.
La estabilidad e ilusión de un equipo directivo guarda estrecha relación con el éxito o el
fracaso del centro, según opinan los propios profesionales. Donde es más acusada la
sensación de inestabilidad es en la etapa de Secundaria, en la que la mayoría de los
directores está por un año. A su término suelen dejar el cargo a otra persona o renovar,
pero sólo por otro año. Esta etapa es la más compleja y la que más desgaste supone para
los profesores, ya que reúne a alumnos de 12 a 16 años.
Con el paso del tiempo, la complejidad del puesto ha ido en aumento, al igual que las
responsabilidades del titular. La liberación horaria -reducción de las horas de clase a
alumnos- es una de las reivindicaciones de los directores, que entienden que dirigir el
proyecto educativo de un centro precisa la máxima dedicación posible. Al mismo tiempo,
también demandan cursos de formación específica y un incentivo económico que vaya
acorde con sus nuevas tareas.
Dirigir el proyecto educativo de un centro requiere de la máxima atención, argumentan los
profesionales, que asumen la dirección más por obligación que por vocación.
Los docentes que se encargan de la dirección de los colegios de la red pública cobran
pluses mensuales que pueden rondar de los 200 a los 400 euros, dependiendo del
número de aulas y alumnos de cada centro. Demasiado poco, según coinciden, todas las
partes implicadas, para compensar el incremento de trabajo y responsabilidad que se
asume.
Para Juan Carlos Adot, presidente de la Asociación de Directores de Primaria-Sarean, hay
que tener en cuenta el cambio radical que se ha dado en los últimos años en los colegios,
que han pasado de ser centros educativos donde solo trabajaban profesores y estudiaban
los alumnos a ser casi empresas donde trabajan cocineros, personal subcontratado de
autobuses, de comedores, etc.
De coordinar a 30 profesores se ha pasado a gestionar el trabajo de 60 o 70 personas.
"La complejidad de la gestión del centro aumenta mucho y eso complica la búsqueda de
candidatos para la dirección". Y mientras esa complejidad crece, el prestigio del cargo de
director no se ha mantenido. "Carece de prestigio a nivel social y tampoco existe una
formación específica para el puesto", señala Adot.
A partir de su experiencia de más de una década como director, Andoni Lizeaga plantea
varios aspectos que deben ser abordados para hacer más atractivo ese puesto. Entre
ellos, el reconocimiento de competencias y el apoyo suficiente por parte de la
administración para poder desarrollar los proyectos educativos de centro, y el incremento
de los incentivos económicos, que son "más que insuficientes". "Hay una gran
desproporción entre el grado de responsabilidad que se le exige al cargo y el
reconocimiento traducido en complementos de sueldo", agrega.
Precisamente, la responsabilidad que conlleva el cargo es uno de los factores que tiene
mayor repercusión en la resistencia de los profesores a asumirlo y, en su caso, a
continuar en ellos. "El acceso se hace muy duro y la finalización del compromiso adquirido
suele saber a liberación. Hay que conseguir que la asunción del cargo sea más asequible
y que dé pena abandonarlo", razona Andoni Lizeaga.
Desde la Asociación de Directores de Secundaria-BIHE, su presidente Josu Agirre,
resume así la situación: "Las cuestiones que inciden en la falta de candidatos son la falta
de preparación para hacer frente a la creciente complejidad del gobierno de un centro
escolar, la escasez de incentivos profesionales que atraigan al personal docente a asumir
una mayor responsabilidad, la insuficiente corresponsabilidad de la Administración
Educativa respecto al desarrollo de proyectos de mejora educativa del centro y la poca
valoración social y profesional de los directivos".
La consejera de Educación, Isabel Celaá, ya ha mostrado su preocupación por lo que está
ocurriendo con los directores. Durante su comparecencia ante la Comisión de Educación
del Parlamento para presentar su programa de legislatura avanzó que potenciará la
formación y la consolidación de un porcentaje de complemento retributivo para incentivar
la estabilidad de los directores y jefes de estudio. "Los equipos directivos son uno de los
ejes del sistema educativo, en la medida en que son el canal de comunicación más
directo entre la realidad de los centros y la administración educativa", resaltó Celaá.