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INTRODUCCIÓN

La tabla o sistema periódico, es el esquema de todos los elementos químicos dispuestos por orden de número
atómico creciente y en una forma que refleja la estructura de los elementos. Su base es la "Ley Periódica", la
cual establece que las propiedades físicas y químicas de los elementos tienden a repetirse de forma
sistemática conforme aumenta el número atómico. Todos los elementos de un grupo presentan una gran
semejanza y, por lo general, difieren de los elementos de los demás grupos.
Las etapas previas antes de abordar la clasificación de los elementos en función de sus pesos atómicos
fueron: primero, la comprobación de la teoría atómica de Dalton; segundo, la aceptación de la hipótesis de
Avogadro de que las moléculas de los gases eran diatómicas y se componen de dos átomos, lo que permitió
corregir algunos valores de los pesos atómicos; tercero, la introducción de los símbolos químicos para
determinar los elementos a partir de la primera o primeras dos letras del nombre en latín o griego llevada a la
práctica por Berzelius en 1813; y, por último, la celebración del primer congreso de Química de Karslruhe, en
1860, donde se discutieron una serie de cuestiones acerca del concepto de átomo, molécula, radical y
equivalente.
Anteriormente hubo intentos de establecer un orden en los elementos conocidos en función del peso atómico
a cargo de Chancourtois con su tornillo telúrico, Döbereiner y sus tríadas, Newlands con sus grupos y
períodos y su ley de las octavas, mejorada por Odling, que hizo ya una clasificación más próxima a la de
Mendeleiev.
El interés se debía esencialmente, a que a mediados del siglo XIX, el número de elementos era tan grande
que los químicos necesitaban imperiosamente encontrar alguna regla, norma o ley que impusiera orden; en
definitiva, clasificar los elementos.
Los avances en metalurgia y en el desarrollo del análisis químico habían permitido descubrir nuevas "tierras"
(nombre en la época de los óxidos) en las minas. Pietsley y Cavendish habían aislado varias clases de aire, y
Lavoiser descompuso el agua.
Los viejos conceptos, como los de los antiguos filósofos griegos e indios, cuya concepción del mundo, era la
de una combinación de los cuatro elementos fundamentales, el agua, el fuego, el aire y la tierra (esta teoría
nunca se vio confirmada por una comprobación experimental), ya se habían superado durante la Edad
Moderna. A esos cuatro elementos, llamados aristotélicos, opusieron los alquimistas medievales los tres
principios que conformaban la materia: el mercurio, que representaba el carácter metálico y la volatilidad; el
azufre, el símbolo de la combustibilidad; y la sal, prototipo de la solidez y la solubilidad. Así, se vio que el aire,
el agua y la tierra estaban compuestos por otros elementos más sencillos, y que el fuego no era un elemento
sino un proceso.
En 1661, Robert Boyle, en su obra "El químico escéptico", había roto con las ideas iniciales de Tales,
Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito, Empédocles y Aristóteles, que habían marcado la pauta durante casi
dos milenios. Fue el primer científico que cuestionó abiertamente la tradición alquimista. Rechazó la
clasificación griega, por no ser capaz de explicar las combinaciones químicas, y defendió que el número de
elementos, aunque limitado, tendría que ser muy superior a tres. Definió a los elementos como cuerpos
primitivos y simples no formados por otros cuerpos y que componen a los otros cuerpos, los compuestos.
En el siglo XVIII, Antoine-Laurent Lavoisier obtuvo pruebas experimentales que justificaron la adopción del
concepto del elemento de Boyle. El químico francés publicó la que puede considerarse como la primera
enumeración de sustancias elementales basadas en esta definición y que, aunque incluía sustancias como la
cal, la alúmina y la sílice, compuestos estables que la técnica química de la época era incapaz de
descomponer, constituyó un importante punto de partida para posteriores clasificaciones.
La famosa tabla que Mendeleiev publicaba en 1869 en su libro “Los principios de la Química” proponía una
ordenación de similar aspecto a la que los químicos emplean en la actualidad. Clasificó los 60 elementos
conocidos hasta entonces, predijo la existencia de otros 10 aún desconocidos, y llegó a pronosticar algunas
características de los elementos aún pendientes de descubrir. Nadie prestó especial atención a su tabla hasta
que empezaron a descubrirse elementos predichos por él. Con la aparición del espectroscopio se
descubrieron el galio, por Lecoq De Boisbandren, el escandio, por Cleve, y el germanio, por Winkler.
Con los años, el sistema de Mendeleiev se fue completando con el descubrimiento de una columna entera de
elementos nuevos -los gases nobles- o la aparición de un grupo de elementos muy semejantes entre sí por
sus características químicas, llamados en principio tierras raras y que acabaron integrando un grupo aparte, el
de los lantánidos, y más tarde de otro semejante conocido como los actínidos.
El descubrimiento de los rayos X abrió un nuevo campo de estudio. Moseley fotografió el espectro de rayos X
de 12 elementos. Corrigió la Tabla con la introducción del número atómico, una cantidad que identifica el
número de protones del núcleo atómico y que aumenta de forma regular al pasar de un elemento al siguiente.
El trabajo de Moseley ofrecía un método para determinar exactamente cuántos puestos vacantes quedaban
en la Tabla Periódica. Una vez descubierto, los químicos pasaron a usar el número atómico, en lugar del peso
atómico, como principio básico de ordenación de la Tabla. El cambio eliminó muchos de los problemas
pendientes en la disposición de los elementos.
La radiactividad entró en acción no sólo con el descubrimiento del polonio y del radio, que supuso la
introducción de un nuevo concepto, el de isótopo, sino también con la fisión nuclear, que permitió obtener
elementos más allá del uranio (transuránidos).
La tabla periódica representa una de las ideas más extraordinarias de la ciencia moderna, ya que dio un orden
a la Química y durante casi 200 años de vida, ha sabido adaptarse y madurar sin apenas variaciones.

La tabla periódica
Como resultado de los descubrimientos que establecieron en firme la teoría atómica de la materia en el primer
cuarto del siglo XIX, los científicos pudieron determinar las masas atómicas relativas de los elementos
conocidos hasta entonces. El desarrollo de la electroquímica durante ese periodo por parte de los químicos
británicos Humphry Davy y Michael Faraday condujo al descubrimiento de nuevos elementos.
En 1829 se habían descubierto los elementos suficientes para que el químico alemán Johann Wolfgang
Döbereiner pudiera observar que había ciertos elementos que tenían propiedades muy similares y que se
presentaban en tríadas: cloro, bromo y yodo; calcio, estroncio y bario; azufre, selenio y telurio, y cobalto,
manganeso y hierro. Verificó entonces que el peso atómico del elemento central de la tríada podía ser
obtenido, aproximadamente, promediando el de los otros dos. Del mismo modo, el peso atómico del estroncio
resulta ser aproximadamente igual al promedio de las masas atómicas del calcio y del bario. Estos tres
elementos poseen propiedades semejantes. Sin embargo, debido al número limitado de elementos conocidos
y a la confusión existente en cuanto a la distinción entre masas atómicas y masas moleculares, los químicos
no captaron el significado de las tríadas de Döbereiner.
El desarrollo del espectroscopio en 1859 por los físicos alemanes Robert Wilhelm Bunsen y Gustav Robert
Kirchhoff, hizo posible el descubrimiento de nuevos elementos. En 1860, en el primer congreso químico
internacional celebrado en el mundo, el químico italiano StanislaoCannizzaro puso de manifiesto el hecho de
que algunos elementos (por ejemplo el oxígeno) poseen moléculas que contienen dos átomos. Esta
aclaración permitió que los químicos consiguieran una lista consistente de los elementos.
Hacia 1860, estos avances dieron un nuevo ímpetu al intento de descubrir las interrelaciones entre las
propiedades de los elementos y por consiguiente, a trabajar en nuevas propuestas de clasificación. En 1864,
el químico británico John A. R. Newlands intentó clasificar los elementos por orden de masas atómicas
crecientes, observando que después de cada intervalo de siete reaparecían las mismas propiedades químicas
(es decir que el octavo elemento tenía propiedades similares a las del primero). Por su analogía con la escala
musical, la clasificación fue llamada "ley de las octavas".
En las columnas que resultan de la clasificación de Newlands se observa la presencia de los elementos
pertenecientes a una misma tríada (Li, Na y K). Se deduce que a partir del Li, el elemento de número de orden
igual a 8 es el Na que tiene propiedades similares. Lo mismo ocurre con el Be (berilio), que presenta
propiedades químicas similares al Mg (magnesio); con el B (boro) y el Al (aluminio), y así sucesivamente.
El descubrimiento de Newlands no impresionó a sus contemporáneos, probablemente porque la periodicidad
observada sólo se limitaba a un pequeño número de los elementos conocidos. Si bien el trabajo de Newlands
fue incompleto, resultó de importancia, ya que puso en evidencia la estrecha relación existente entre los
pesos atómicos de los elementos y sus propiedades físicas y químicas.

Se trata de una ordenación de los elementos de acuerdo con sus propiedades químico-físicas (actualmente el
criterio de ordenación es el número atómico, es decir, el número de protones que contiene el núcleo del
átomo). La tabla periódica indica ciertas propiedades químico físicas de cada elemento. En las más sencillas,
suele indicarse el símbolo, el número atómico y la masa. En las tablas más completas se indica un gran
número de propiedades, como la electronegatividad --la electronegatividad mide la tendencia que tiene un
átomo de atraer hacia sí los electrones compartidos en un enlace covalente-- , potenciales de ionización --se
trata de la energía necesaria para extraer un electrón de un átomo y convertirlo en un ion positivo-- ,
temperaturas de fusión y ebullición, estructura cristalina, etc.

Se trata de una ordenación de los elementos de acuerdo con sus propiedades químico-físicas
(actualmente el criterio de ordenación es el número atómico, es decir, el número de protones
que contiene el núcleo del átomo). La tabla periódica indica ciertas propiedades químico físicas
de cada elemento. En las más sencillas, suele indicarse el símbolo, el número atómico y la masa.
En las tablas más completas se indica un gran número de propiedades, como la
electronegatividad --la electronegatividad mide la tendencia que tiene un átomo de atraer hacia
sí los electrones compartidos en un enlace covalente-- , potenciales de ionización --se trata de la
energía necesaria para extraer un electrón de un átomo y convertirlo en un ion positivo-- ,
temperaturas

1 - la tabla periodica y su evolución

""

Un colaborador del profesor Francho ha redactado el siguiente artículo que ayudará a


comprender las propiedades del carbono de que se habla en "Vida carbonosa".

La evolución de la tabla periódica, desde la primera ordenación de los elementos, ha tenido lugar
a lo largo de más de un siglo de historia y ha ido pareja al desarrollo de la ciencia. Aunque los
primeros elementos conocidos, como el oro y el hierro se conocían desde antes de Cristo
(recuérdese que el hierro, por su importancia en la evolución de la humanidad ha dado nombre a
una época), todavía hoy se investiga la posible existencia de elementos nuevos para añadir a la
tabla periódica.
Como en la naturaleza la mayoría de los elementos se encuentran combinados formando
compuestos, hasta que no fue posible romper estos compuestos y aislar sus elementos
constituyentes, su conocimiento estuvo muy restringido. Fue en el año 1800 cuando se descubrió
el fenómeno de la electrólisis (ruptura de un compuesto mediante el uso de energía eléctrica ).
Este descubrimiento impulsó un salto hacia delante en el descubrimiento de nuevos elementos.
Así, de poco más de diez que se conocían hasta el Siglo XVIII, en el que se habían descubierto los
elementos gaseosos (hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y cloro) y algunos metales (platino, níquel,
manganeso, wolframio, titanio vanadio y plomo), en las primeras décadas del siglo XIX se
descubrieron más de 14 elementos, y posteriormente, a ritmo algo más lento se siguieron
descubriendo otros nuevos.

Así, en 1830 se conocían ya 55 elementos diferentes, cuyas propiedades físicas y químicas


variaban extensamente. Fue entonces cuando los químicos empezaron a interesarse realmente
por el número de elementos existentes. Preocupaba saber cuántos elementos diferentes existían
y a qué se debía la variación en sus propiedades. Sería Berzelius quien llevase a cabo la primera
agrupación de los elementos, ordenándolos alfabéticamente e incluyendo el dato de su peso
atómico. Sin embargo, esta agrupación no atrajo el interés de los científicos de la época.

Hasta ese momento, nadie parecía haber advertido la posible periodicidad en las propiedades de
los elementos químicos, entre otras razones, porque el número de elementos que quedaban por
descubrir dejaba demasiados huecos como para poder atisbar orden alguno en las propiedades de
los mismos. Además, todavía no existía un criterio claro para poder ordenar sus propiedades, ya
que el peso atómico de un elemento, que fue el primer criterio de ordenación de los elementos,
no se distinguía con claridad del peso molecular o del peso equivalente.

El químico alemán Döbereiner realizo el primer intento de establecer una ordenación en los
elementos químicos, haciendo notar en sus trabajos las similitudes entre los elementos cloro,
bromo y iodo por un lado y la variación regular de sus propiedades por otro. Una de las
propiedades que parecía variar regularmente entre estos era el peso atómico. Pronto estas
similitudes fueron también observadas en otros casos, como entre el calcio, estroncio y bario.
Una de las propiedades que variaba con regularidad era de nuevo el peso atómico. Ahora bien,
como el concepto de peso atómico aún no tenía un significado preciso y Döbereiner no había
conseguido tampoco aclararlo y como la había un gran número de elementos por descubrir, que
impedían establecer nuevas conexiones, sus trabajos fueron desestimados.
Ante la dificultad que la falta de definición del concepto de los pesos de las especies suponía, y
el creciente interés que el descubrimiento de los elementos y de otros avances científicos
suscitaba, otro ilustre químico, Kekulé, tomo una histórica iniciativa, que consistió en convocar a
los químicos más importantes de toda Europa para llegar a un acuerdo acerca de los criterios a
establecer para diferenciar entre los pesos atómico, molecular y equivalente. Esta convocatoria
dio lugar a la primera reunión internacional de científicos de la historia y tuvo consecuencias muy
importantes, sobre todo gracias a los trabajos del italiano Avogadro, que brillantemente
expuestos en la reunión por su compatriota Cannizzaro, llevaron a la consecución del esperado
acuerdo que permitiría distinguir al fin los pesos atómico, molecular y equivalente. Así, algunos
químicos empezaron a realizar intentos de ordenar los elementos de la tabla por su peso atómico.

Fue en 1864 cuando estos intentos dieron su primer fruto importante, cuando Newlands
estableció la ley de las octavas. Habiendo ordenado los elementos conocidos por su peso atómico
y después de disponerlos en columnas verticales de siete elementos cada una, observó que en
muchos casos coincidían en las filas horizontales elementos con propiedades similares y que
presentaban una variación regular. Esta ordenación, en columnas de siete da su nombre a la ley
de las octavas, ya que el octavo elemento da comienzo a una nueva columna. En algunas de las
filas horizontales coincidían los elementos cuyas similitudes ya había señalado Döbereiner. El
fallo principal que tuvo Newlands fue el considerar que sus columnas verticales (que serían
equivalentes a períodos en la tabla actual) debían tener siempre la misma longitud. Esto
provocaba la coincidencia en algunas filas horizontales de elementos totalmente dispares y tuvo
como consecuencia el que sus trabajos fueran desestimados.

Más acertado estuvo otro químico, Meyer, cuando al estudiar los volúmenes atómicos de los
elementos y representarlos frente al peso atómico observo la aparición en el gráfico de una serie
de ondas. Cada bajada desde un máximo (que se correspondía con un metal alcalino) y subido
hasta el siguiente, representaba para Meyer un periodo. En los primeros periodos, se cumplía la
ley de las octavas, pero después se encontraban periodos mucho más largos. Aunque el trabajo
de Meyer era notablemente meritorio, su publicación no llego a tener nunca el reconocimiento
que se merecía, debido a la publicación un año antes de otra ordenación de los elementos que
tuvo una importancia definitiva.

Utilizando como criterio la valencia de los distintos elementos, además de su peso atómico,
Mendeleiev presentó su trabajo en forma de tabla en la que los periodos se rellenaban de
acuerdo con las valencias (que aumentaban o disminuían de forma armónica dentro de los
distintos periodos) de los elementos. Esta ordenación daba de nuevo lugar a otros grupos de
elementos en los que coincidían elementos de propiedades químicas similares y con una variación
regular en sus propiedades físicas. La tabla explicaba las observaciones de Döbereiner, cumplía la
ley de las octavas en sus primeros periodos y coincidía con lo predicho en el gráfico de Meyer.
Además, observando la existencia de huecos en su tabla, Mendeliev dedujo que debían existir
elementos que aun no se habían descubierto y además adelanto las propiedades que debían tener
estos elementos de acuerdo con la posición que debían ocupar en la tabla. Años más tarde, con el
descubrimiento del espectrógrafo, el descubrimiento de nuevos elementos se aceleró y
aparecieron los los que había predicho Mendeliev. Los sucesivos elementos encajaban en esta
tabla. Incluso la aparición de los gases nobles encontró un sitio en esta nueva ordenación. La
tabla de Mendeliev fue aceptada universalmente y hoy, excepto por los nuevos descubrimientos
relativos a las propiedades nucleares y cuánticas, se usa una tabla muy similar a la que él elaboró
más de un siglo atrás.

- La Tabla Periódica Hoy en Día

Con el desarrollo de la mecánica cuántica y de la física nuclear, se han descubierto criterios muy
precisos para poder ordenar de forma definitivamente los elementos. En lugar del peso atómico,
ahora se utiliza el número atómico como criterio principal, y la es la estructura electrónica de la
capa de valencia (número y situación de los electrones de la última capa electrónica ocupada de
un átomo de un elemento)

La tabla se puede dividir en filas horizontales y columnas verticales. Las filas constituyen
periodos, a lo largo de los cuales el número atómico aumenta (y el peso atómico, por tanto
aumenta también). A su vez, los electrones van completando la capa de valencia, lo que provoca
variaciones armónicas en las propiedades físico-químicas de los elementos. Todos los elementos
de un periodo tienen el mismo número de capas electrónicas completas. Es la última capa la que
se va completando a medida que se avanza por éste.

Las columnas de la tabla constituyen familias de elementos, que tienen en común la estructura
electrónica. Debido a ello presentan importantes similitudes en sus propiedades químicas y físicas
y variaciones muy regulares de las mismas. Ejemplos de familias importantes son la de los
metales alcalinos(IA), familia del oxígeno (VIA) halógenos(VIIA).
El elemento 118 de la Tabla Periódica ya ha sido
creado
Ahora ya se trata del elemento más pesado
conocido, ha sido bautizado como Ununoctio,
siguiendo la nomenclatura sistemática de la IUPAC
(Unión Internacional para la Química Pura y
Aplicada).
Su símbolo es Uuo y su número atómico, el número
de protones que hay en su núcleo, es de 118.
Posiblemente, comparta propiedades de los gases
nobles, aunque se trata de un elemento muy radioactivo, presuntamente se trate
de un gas.
Su creación se ha logrado fusionando Californio (Z=98) y Calcio (Z=20) el
resultado ha sido un elemento de Z=118 situado en la misma columna de los
gases nobles, justo debajo del Radón.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18
Gru
po
I A II A III B IV B V B VI B VII B VIII B I B II B III A IV A V A VI A VII A 0
Con
fig s1 s2 d1 d2 d3 d4 d5 d6 d7 d8 d 9 d 10 p 1 p2 p3 p4 p5 p6

Perí
Nº no metales
odo metales Nºoxida
Z c.
<Alcalino Nitroge-Calcó
G.Nobles
± Carbo- 2 0
1 s1 mas noideosnoideosgeno>
a E s
Térre
1 1,0
HAlcalino- nombre os
Halógeno
Anfíg
s
4,0 H
0
térreos enos
0
e
hidróg helio
eno

3 14 2 5 36 ±4, 24±8 -29 -110 0


27 35
10,8
6,9 L 9,0 B 1 B12, C14, N 15,9
9 O9
18,9
F
01 00 20,
2 4
i1 e oxíge fluor 18 N
boro carbo nitróg
litio berilio
no eno
no
e
neón

3 metales pesados(transición) 14 4,15 ±3,16 ±2,17 ±13


11 112 2 13 3
2 5718
0
5 4,6

22, N 24, M frágiles 26, A28, S 30, P 32, S 35, C 39, A


99 dúctiles (1) 98 97 06
a 30 g l 08 i 45 94
l r
fósfor azufr
alumi silicio o e cloro argón
sodio magnes
nio
io

19 120 221 322 4, 5424 2,3


25 23426 3,227 2,328 2,29 30 231 332 433 ±3, - ±133
323 32 67 3 2,1 534 2,435 57 0
· ,6 · ,6 6
K40, C 44,9 S 47, T 50, V
39,
1 55, F 58, C
54, M84 58, N
65, Z 69, G 72, G
74, A 79, B
08
a 5
c 87 i 94
51, C 94 e 93
o 69 63, C 40
n 72
a 64
e 92 78, S 90
potas
4 io vanad99 r n i 54 u s 96 r 83, K
calcio escandi io hierro cobal cinc galio germ e 8
titani mang to niquel cobre anio arséni brom
o
o crom aneso co seleni o r
o o criptó
n

37 138 239 340 441 4 4 42345 3,2,46 47


350 4,251 ±3, 48 - 249
±1354 0
552 2,453 57
654
5,3 2,4 1
· 2· 3243 4· 68· 4· ·
7 ,6
85, R
87, S
88,90 91, Y Z 11 114 118 12C 131 I S S I X
r N M T R R P A
121 6,9
5
47
b
62
r
itrio
22 92, 95,
(97,
10 10 106 10 2,4 ,8 ,7
,7 127 d ,3
n n b T e
rubidi estro circon
9 9
b o
9)
1 2,9 ,4
c u
7,9
h
cadm indio estañ
d g ,6 yodo
xenón e
o ncio io niobio molib ruteni rodio paladi plata io o antim
onio
deno tecneci o o teluro
o

55 156 2 57-71 72 473 5 746 423 4278· 4,279 80 2,181 1,82 4,283 ±3 8 ± 18
74 65475 2176 6877 36 3,1 3 ,584 2,
32 · 4,65 3576 0
C137 B * H180 T 18 195 P 20 H P 208 B
186 R 19 O 192 I T 207
132 178

6
,9
s ,3 a ,5
f ,9 a 3,8 W,2 e 0,2 s ,2 r ,1 t 19 A 0,6 g 204
,4
,2
b ,9 i 20 P 210 At22 R
7
u merc l
cesio bario hafni tantal volfra platin plom
9
o astat 2 n
o io mio renio osmio iridio otalio bismu urio o
oro to poloni o
radón
o

89- 10 10 10 10 10 10 11 11 112 113 114 115 116 117 118


87 88 103 4 5 6 7 8 9 0 1
1 2
Uu Uut Uu Uu Uu Uus Uu
7 (22 F (22 R ** 261
R 26 D 266 S 264 B 27 H 26 M271 D 27 R b q p h o
3)
r 6) a f 2 b g h 7 s 8 t s 2 g (285 (289
) )
franci radio ruther dubni seabo bohri hassi meitn darm roent
o fordio o rgio o o erio stadti genio
o

Tierr
6 57 358 3,459 3,460 3 62 3,26
3,2
64 365 3,66 367 368 369 3,27
3,2
7 3 as
61 3 4
0 1
*Lantánidos 3
138, L 140 C 140 P 144 N S 15 G 15
T 16 D 16 H 167 E 16 T raras
9
a ,1 e ,9 r ,2 d (14 P m 15 E 7,2 d 15
0,3
8,9
2,5
y 4,9 o ,2 r 8,9 m 17 Y 17 L
2 b 3 5
lantano cerio prase neodi
5)
m sama u gadoliterbio dispr holmi erbio tulio b u
odimi mio rio europ nio osio o iterbi luteci
prom
o ecio io o o

89 9 9 9 9 9 9 9 99 1 10 10 10
30 41 592 6 5 4 65 98 30 3
,4 5433 6434 6535 436 37 4,3 3 1
3 32 ,23 3
0
227 Ac 23 T 25 E
23 P 8 U 23 N 24 P 24 A 24 C 24 B (25 C 2 M25 N 262 L
23
7
**Actínidos actinio 2
h 1 a urani 7 p 4 u 3 m 7 m 7 k 1) f s 25 F 25
8
7
m d9 o r
einst
torio o
prota neptu pluto ameri curio berqu califo enio mend nobeli laure
ctinio nio nio cio elio rnio fermi elevio o ncio
o

(1) punto de fusión bajo; ( Z· ) config. electrónica anómala ; , radiactivo. ; Hacia arriba y derecha aumenta los caracteres: no
metálico, ácido, electronegativo y oxidante.

d1 f 1
f 2
f 3
f 4
f 5
f 6
f 7
f 8
f 9
f 10
f 11
f 12
f 13
f 14
Config.

alcalinos_ alcalinoterreo predominio_ predominio_ semime no_me halógenos_no gases_n Lantáni Actíni
metal s_metal metal metal tales tal _metal obles dos dos

SÓLIDOS LÍQUIDOS GASES SINTÉTICO color de símbolo (estado a 25º C)

A las columnas verticales de la tabla periódica se les conoce como grupos. Todos los
elementos que pertenecen a un grupo tienen la misma valencia atómica, y por ello, tienen
características o propiedades similares entre sí. Por ejemplo, los elementos en el grupo IA
tienen valencia de 1 (un electrón en su último nivel de energía) y todos tienden a perder ese
electrón al enlazarse como iones positivos de +1. Los elementos en el último grupo de la
derecha son los gases nobles, los cuales tienen lleno su último nivel de energía (regla del
octeto) y, por ello, son todos extremadamente no reactivos.
Numerados de izquierda a derecha utilizando números arábigos, según la última
recomendación de la IUPAC (según la antigua propuesta de la IUPAC) de 1988[2] , los
grupos de la tabla periódica son:
Grupo 1 (I A): los metales alcalinos

Grupo 2 (II A): los metales alcalinotérreos

Grupo 3 (III B): Familia del Escandio

Grupo 4 (IV B): Familia del Titanio

Grupo 5 (V B): Familia del Vanadio

Grupo 6 (VI B): Familia del Cromo


Grupo 7 (VII B): Familia del Manganeso

Grupo 8 (VIII B): Familia del Hierro

Grupo 9 (VIII B): Familia del Cobalto

Grupo 10 (VIII B): Familia del Níquel

Grupo 11 (I B): Familia del Cobre

Grupo 12 (II B): Familia del Zinc

Grupo 13 (III A): los térreos

Grupo 14 (IV A): los carbonoideos

Grupo 15 (V A): los nitrogenoideos

Grupo 16 (VI A): los calcógenos o anfígenos

Grupo 17 (VII A): los halógenos

Grupo 18 (VIII A): los gases nobles

Períodos de la tabla periódica

Las filas horizontales de la tabla periódica son llamadas períodos. Contrario a como ocurre
en el caso de los grupos de la tabla periódica, los elementos que componen una misma fila
tienen propiedades diferentes pero masas similares: todos los elementos de un período
tienen el mismo número de orbitales. Siguiendo esa norma, cada elemento se coloca según
su configuración electrónica. El primer período solo tiene dos miembros: hidrógeno y
helio; ambos tienen sólo el orbital 1s.
La tabla periódica consta de 7 períodos:
• Período 1
• Período 2
• Período 3
• Período 4
• Período 5
• Período 6
• Período 7
La tabla también está dividida en cuatro grupos, s, p, d, f, que están ubicados en el orden
sdp, de izquierda a derecha, y flantánidos y actínidos. Esto depende de la letra en
terminación de los elementos de este grupo, según el principio de Aufbau.
Bloques o regiones
Artículo principal:Bloque de la tabla periódica

Tabla periódica dividida en bloques.

La tabla periódica se puede también dividir en bloques de elementos según el orbital que
estén ocupando los electrones más externos.
Los bloques o regiones se denominan según la letra que hace referencia al orbital más
externo: s, p, d y f. Podría haber más elementos que llenarían otros orbitales, pero no se han
sintetizado o descubierto; en este caso se continúa con el orden alfabético para nombrarlos.
• Bloque s
• Bloque p
• Bloque d
• Bloque f

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