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UNIVERSIDAD SIMON BOLIVAR

FACULTAD INGENIERIA INDUSTRIAL

MARZO 16/2022

ENSAYO PARCIAL

VICISITUDES Y RESISTENCIAS

PRESENTADO POR

CARO PACHECO ALISON VIVIANY

CORTEZANO RUENES JESUS DAVID

GONZALEZ MUÑOZ DANNA PAOLA

HERNANDEZ NOVA KENDRY JOHANA

TUTORA

ROMERO DE GUTIERREZ LAINETH


GLOSARIO PALABRAS DESCONOCIDAS

1. Utopía: Representación de una idea en su forma perfecta, ideal y sin fallos, pero
donde la ejecución se aleja de la realidad por su complejidad de llevarla a la
práctica.

2. Carimbo: Hierro con el cual se marcan a fuego los animales de una hacienda.

3. Erario: Conjunto de los recursos financieros del Estado, ya sean la forma de


dinero, valores o créditos

4. Eximir: Hacer que una persona quede libre de alguna carga, culpa, obligación o
compromiso.

5. Comiso: es la figura jurídica por cuyo medio los bienes del penalmente responsable
que provienen o son producto directo o indirecto del delito o han sido utilizados o
destinados a ser utilizados como medio o instrumentos para la ejecución del mismo,
pasan a poder de la fiscalía general de la Nación, previo agotamiento del
procedimiento previsto en la ley, sin perjuicio de los derechos que tengan sobre
ellos los sujetos pasivos o los terceros de buena fe.
A lo largo del Periodo Colonial, El comercio que se dio entre España y sus posesiones, el
cual se basaba en el transporte de productos hacia y desde la metrópoli, produjeron el
interés de otras naciones europeas de conseguir las grandes riquezas y beneficios que estos
obtenían de la corona española y de esta forma extender sus territorios y aumentar su
poderío económico, como lo eran Inglaterra, Francia y Países Bajos. España al ser un país
celoso de conservar sus privilegios en América, decretó un régimen de navegación y de
comercio cerrado y proteccionista, estableciendo un sistema prohibitivo que excluyó la
posibilidad de que otros países diferentes a la Madre Patria intervinieran en el comercio
americano. España imponía severas restricciones al comercio entre las naciones y buscó
establecer barreras comerciales estrictas alrededor de sus posesiones en América para
proteger su monopolio económico lo cual para muchos investigadores fue calificado como
algo totalmente absurdo.

Mediante el crecimiento demográfico experimentado en América en el siglo XVIII, junto a


la incapacidad de España para asistir al incremento de la demanda del consumo y la
participación decidida de los comerciantes extranjeros, ocasionaron del supuesto monopolio
una temprana utopía; sin darse cuenta que como consecuencia surgieron en América dos
fenómenos que precisaron la vida económica y social de esta región, los cuales fueron la
piratería y el contrabando.

De acuerdo con Manuel Lucena, los piratas eran los que robaban por cuenta propia en el
mar o en sus zonas rivereñas y se situaban al margen del sistema dominante en esa época.
De estos robos fueron víctimas muchas de las ciudades caribeñas consideradas de primera
línea en el circuito comercial español. Por el contrario, el corsario era un marino contratado
y financiado por un estado en guerra para provocar perdidas al comercio del enemigo y
generar daños en sus posesiones.

Debido a la Indiferencia e impotencia de España, a excepción de Cuba, Puerto Rico y parte


de la Republica Dominicana, a partir de la segunda mitad del siglo XVII las islas antillanas
fueron usurpadas por Francia, Inglaterra, Holanda y Dinamarca, países que convirtieron al
Caribe en centros de operaciones piraticas y del contrabando. Este hecho fue comprendido
entre los años 1620- 1660 y alteró en gran medida el escenario del caribe y de América
latina. Estas islas antillanas como lo son Haití, Jamaica y Curazao de intenso verdor, se
transformaron en centros de la más alta tecnología y productividad capitalista; pero
lastimosamente de las más terribles y masivas de las inmigraciones humanas que fueron las
de los negros esclavizados. Ante la improductividad que se venía dando de la piratería, los
países que anteriormente apoyaban y resguardaban estas actividades ilícitas, cambiaron
completamente su forma de gobierno, política y de minar el monopolio comercial español.
Gracias a esto, la piratería pierde su razón de ser y de alguna manera fue sustituida por el
contrabando. Desde la tercera década del siglo XVI, navegantes ingleses, franceses y
holandeses merodeaban las costas del Caribe tanteando la posibilidad de atacar las
poblaciones de fácil acceso o, establecer un intercambio de productos con sus moradores.
Los contrabandistas echaron mano a diversas artimañas para burlar la vigilancia española e
introducir sus codiciados productos en los mercados americanos, lo cual el contrabando se
convirtió en una necesidad y el medio eficaz para que claramente los habitantes de sus
colonias tuvieran acceso a los artículos de primera necesidad que el imperio no podía
ofrecerles. A pesar de todas esas necesidades que padecían los habitantes, el contrabando se
convirtió en una practica casi normal que no solo estimulo la economía y el desarrollo de la
vida colonial, sino que también se convirtió en una forma de subsistencia, tolerada y
ejercida en muchos casos por las autoridades encargadas de controlarlo. Cabe resaltar de
que la piratería y el contrabando eran actividades ilícitas y el comercio ilegal se convirtió
en una necesidad del caribe colombiano.

Para España no fue nada fácil enfrentar este problema, a pesar de tomar medidas no solo
punitivas y jurídica, si no también diplomáticas, económicas, administrativas y militares, el
contrabando no pudo ser detenido y menos eliminado.

La presencia del hombre negro fue fundamental en el engranaje económico y social que se
fue tejiendo en América a partir de la crisis demográfica indígena. Estos tenían a cargo la
mayor parte de la economía colonial, la cual aportó de manera significativa a la
acumulación procedente del capital. A causa de la trata, internacional como doméstica, se
produjeron las fortunas mas fuertes. Fueron tan importantes, que el valor de las empresas
agrícolas y ganaderas se basaba primordialmente en el número de esclavizados, por tal
razón, eran los mas anhelados por el contrabando.
Uno de los precursores de los piratas, Jhon Hawkins, obtenía a los esclavos a precio de
robos y los colocaban a disposición de los colonos que los necesitaban. Todo esto era
ganancia por lo que no se entraba en materia de discusión sobre los precios. Tanto era el
beneficio para este pionero que, como adorno de su escudo, usó la imagen de un negro
cautivo. Este acontecimiento explica las transformaciones, la astucia y las distintas formas
de resistencias de los hombres y mujeres negras ante la horrorosa situación de ser usados
como objetos o mercancías de contrabando.

La marca de los esclavizados, además de ser un castigo para ellos, fue la modalidad que
usaron el Estado y los comerciantes de seres humanos para instaurar la legalidad de los
hombres negros. De esta marquilla se originaban recursos para la hacienda real en el siglo
XVIII e ingresos a los funcionarios reales para pagar los viajes de los cuales no hacía parte
el erario. El ser ilegal, ocasionó que estos tenían que estar a escondidas y ser cambiados
constantemente de lugar. En las embarcaciones en que eran transportados debían lidiar con
muchas situaciones no muy buenas, como lo eran las revueltas con los cerdos, harinas o
quesos, además de la posibilidad de que fuesen lanzados al mar antes de ser descubiertos.
Por lo tanto, la corona decide esta situación de legalidad debido a lo inalcanzable que era
parar la presencia de hombres y mujeres negras de ilícita introducción.

Cuando un hombre negro era retenido por ser de ilícita introducción, debía afrontar un
proceso dentro del cual hacia parte su declaración. Sin embargo, muchos aprovecharon esta
situación como escalón para conseguir la libertad y de esta forma, mejorar sus condiciones
de vida.

En 1777 se le adelantó un proceso a Antonia Francia Serra, nacida en Guinea, de casta


carabalí y, de acuerdo con las mismas procesadas de una edad mayor a 25 años. Paralelo al
cambio de 7 patrones, esta dama confrontó mudanzas continuas en 5 oportunidades que
fueron: Riohacha, Santa Marta, Mompox, y Zaragoza, de donde escapó hacia Loba. Esta
reacción de la autoincriminación ha sido uno de los mecanismos o maneras de resistencia
que usaron los hombres negros de “ilícita introducción” para entrar a la independencia o a
maneras más humanas de vida. Como este, reposan en los archivos coloniales diversos
casos en que esta clase particular de esclavizado, al igual que los de las minas, el servicio
de la casa, o el de las haciendas, mostraron una reacción contestataria y de resistencia, que
les permitió, por medio de la querella judicial o la astucia, sustraerse de los procesos de
comiso, y en varios casos entrar a la independencia, o salir de la tutela de sus dueños y
transformarse en esclavos del monarca. Ante la probabilidad de perder la inversión, el
presunto propietario fue a Valledupar en la provincia de Santa Marta y consigue, desde el

pago de 70 pesos, legalizarle el caso a Toncel27. En esta provincia la legalización de


esclavos ilegales era viable debido a que, frente a él volumen de esta clase particular de
contrabando en Santa Marta, la Corona había otorgado permiso y designado un funcionario
particular para legalizar esclavos de “ilícita introducción”. Tal ha sido la situación de la
dama bozal independiente de Guinea, Gerbacia Guillén, quien, por su corta vista, y por no
poder hacer el trabajo de lavandera, tuvo que dedicarse a la comercialización ambulante de
géneros de tela que a la postre resultaron ser de contrabando, delito por el que ha sido
encarcelada. En la prisión, Gerbacia presentó una solicitud para que se le otorgara la
independencia, aduciendo que también de tener erisipela, disfrutaba una hija a quien no
podía alimentar a partir de la prisión. Esta es la solicitud: Presa en esta real penitenciaría
por la causa que se me sigue, pues me aprehendieron unos géneros de ilícito negocio, frente
a vos como más haya sitio y con el debido respeto menciono: Que hace bastante más de 4
meses estoy padeciendo de una erisipela que me ha caído en el pecho, y por mi notoria
pobreza y escasez de medios no me es fácil curarme en esta real penitenciaría. Ante la
fundamentación y justificación de ser ignorante, bozal y de no saber leer, el jurista de
pobres que se le llamó de oficio a Gerbacia, interpuso una acción con la cual, el Cabo de la
Ronda de Océano del Resguardo de Renta y el Contador de la Aduana de Cartagena,
llegaron a la conclusión que: Por no existir en toda la provincia vivienda o proporción para
nombrar féminas delincuentes, se apercibirá a Gerbacia, haciéndole comprender, que si
reincidiera en la compra o negociación de similares géneros y no acreditare su legítima
introducción, sin aprovecharle la excusa de su ignorancia, sufrirá penitenciaría. En
resumen, tenemos la posibilidad de asegurar que el ser esclavo de contrabando concluyó un
grupo de propiedades que los hicieron diferentes del resto de los esclavizados, puesto que el
que cargaba con el lastre y el estigma de ser de “ilícita introducción”, arrastraba con el peso
de la ilegalidad, situación que le transfería una secuencia de inconvenientes a su supuesto
dueño, quien debía contestar por este delito y con esto por lo general, a perder la inversión.
Al lado de todos dichos inconvenientes que se le endosaron al esclavizado de contrabando,
aparecen, como es lógico, resistencias y argucias que fueron implementadas por dichos para
mejorar un tanto su situación.

Bibliografía

Bibliografía
LUIS MIGUEL CARO BARRIOS, L. R. (2014-2017). Identidad, conflicto y afrodescendencia en el
caribe colombiano. .

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