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TÉCNICAS PSICOLÓGICAS PARA EL

CONTROL DEL ESTRÉS

Cuadernillos de evaluación *

Programa del Área de la Salud


Curso 2008/2009

Bonifacio Sandín
Rosa M. Valiente

NOMBRE DEL ALUMNO/A:...Ester Bueso Valentín


ESTUDIOS REALIZADOS:I. Técnicas de relajación muscular

*
Todos los cuadernillos de evaluación deben ser enviados a:

Rosa María Valiente.


UNED. Facultad de Psicología. Dpto. Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos
C/ Juan del Rosal 10 (Ciudad Universitaria). 28040 Madrid
Correo-e: rmvalien@psi.uned.es
III. TÉCNICAS DE RELAJACIÓN MUSCULAR
1. ¿Qué condiciones ambientales deberían darse en cualquier entrenamiento en
relajación?
Las condiciones que deben darse en un entrenamiento en relajación son las habituales de
de una situación habitual. Los ruidos externos no tienen que ser excluidos porque estamos
dotando al paciente de una herramienta con la que relajarse en su cotidianedad. Pero en
las primeras sesiones es recomendable excluir ruidos o aminorarlos poniendo musica
relajante de fondo.
Cuando la persona realiza los ejercicios sola en casa debe descolgar el teléfono y sobre
todo al princio intentar eliminar al maxímo los ruidos de fondo. Es mejor buscar un horario
en el que la casa esté más tranquila y vacía. Otra opción es taparse los oídos con algodón
o con tapones de cera.
Conforme se va adquiriendo la habilidad de relajarse estas medidas, poco a poco, van
dejando de ser necesarias.
2. ¿Qué contraindicaciones pueden tener las técnicas de relajación?

En los estados psicóticos, reacciones disociativas e ideaciones paranoicas no es


recomendable aplicar técnicas de relajación. Pero no se puede generalizar, Luthe aplicó el
entrenamiento autógeno a ezquizofrénicos con efectos beneficiosos.

No obstante se debe realizar una valoración personalizada de cada caso, del momento
ansioso en el que se encuentra y de la medicación que está tomando. No siempre es
necesario realizar todos los ejercicios, en algunos casos un buen control de la respiración
puede ayudar a reducir la ansiedad.

Tampoco se recomienda el entrenamiento en relajación en las disfunciones tiroideas, en


personas con problemas cardiovasculares, y en todos aquellos sujetos que no puedan tensar
los grupos musculares correspondientes de forma voluntaria, o que al tensar les produzca
dolor ya sea por artrosis, lesiones o cualquier otra causa. Si el paciente requiere medicación
debe ser supervisado por un médico.
3. ¿Qué problemas cognitivos pueden surgir en el entrenamiento en relajación?
Comente brevemente cada uno de ellos.

Cuando se está entrenando en relajación es habitual que surjan pensamientos perturbadores,


es uno de los problemas que causa más problemas. La culpa y la recriminación impiden
alcanzar la relajación, y si se intenta dejar de pensar en ello el resultado es peor, una actitud
activa es contraria a la relajación. Estos pensamientos deben tratarse al final de la sesión, hay
que desculpabilizar, animar a cuntinuar e infundir confianza. Con la práctica irán
desapareciendo. La actitud tranquila del terapeuta y el entrenamiento ayuda al sujeto a
enfrentarse con otra visión. En las siguientes sesiones se aumenta la parte hablada entre
instrucciones pidiendo a la persona que se centre en el discurso, en imágenes placenteras que
se hayan preparado para tal fin. En situaciones extremas se pide al paciente que sea él quien
de las instrucciones en voz alta, poco a poco el lenguaje se interioriza y se alcanza la
relajación.

A veces aparecen sensaciones de calor y frío, pesadez, hormigueo, pérdida de orientación


espacial. Algunas personas ante estas sensaciones sienten desasosiego. El terapeuta debe
tranquilizar y animar, asegurar que todo va bien, que las sensaciones son la señal de que el
ejercicio se está desarrollando correctamente.

Algunas personas sienten miedo a perder el control, en estos casos la práctica de la relajación
debe ir más lentamente, comentando constantemente las sensaciones que se producen. Se
puede empezar con los ojos abiertos y la luz encendida.

El miedo al fracaso por enfrentarse a una tarea nueva que aunque es fácil es lenta y se
escapa al control voluntario, se puede resolver no criticando como se ha realizado y animando
constantemente a continuar, transmitiendo la confianza necesaria.

El miedo a que una excesiva relajación reduzca excesivamente el nivel de activación y la


capacidad de resolver sus asuntos, o a convertirse en una persona que no se preocupa por las
cosas importantes debe abordarse explicando que la relajación intenta conseguir un nivel
óptimo de activación para llevar a cabo cualquier tarea y que va a dotarle de la capacidad de
enfrentarse de un modo más claro a cualquier situación.

La timidez puede surgir si el terapeuta y el paciente son de sexos distintos. Puede resolverse
pidiéndole al paciente que asista a la sesión con ropa ancha y colocándole en una posición
física lo suficiente alejada.

Las dificultades para imaginar una escena relajante podría ser la consecuencia de no haber
construido sufientemente la escena con anterioridad. Cada persona tiene su propia imagen
relajante y su forma de representarla. Unas personas tendrán imágenes nítidas pero otras
tendrán representaciones más globales.

La búsqueda activa de la relajación es contraproducente, se debe adoptar una actitud pasiva.


El terapeuta debe fomentarlo si no está presente desde el principio.

La sensación de ansiedad puede surgir en ausencia de tensión, es la ansiedad inducida por


relajación. Puede aparecer asociada a otros problemas como sensaciones extrañas, miedo a
perder el control, pensamientos perturbadores, miedo a dirigir la atención a sensaciones
internas, miedo a la experiencia de ansiedad hacia la que dirige la atención al realizar los
ejercicios. El terapeuta puede recomendar abrir los ojos, incluso pedirle al paciente que de un
paseo por la sala si el caso es extremo. Posteriormente se continuará con el entrenamiento.
Otra posibilidad es cambiar la técnica porque algunos pacientes que tienen problemas con una
técnica no los presentan con otras.

Es posible que algunas personas, sobre todo si padecen insomnio, al relajarse se duerman. El
terapeuta debe estar alerta para que no suceda.
4. Sintetice los principales problemas fisiológicos que pueden aparecer en el transcurso
de un entrenamiento en relajación

En ocasiones se pueden surgir calambres musculares porque se realizan ejercicios de tensión


muscular sin un calentamiento previo. Se puede evitar tensando el músculo durante menos
tiempo pero si ocurre se puede masajear.

A algunas personas les cuesta relajar algunos grupos musculares concretos. Es conveniente
que el paciente trabaje más estos músculos que otros aunque con la práctica estas
dificultades suelen desaparecer. A veces sucede en zonas en las que la persona tiene algún
problema asociado, si el problema persiste se pueden enseñar técnicas alternativas como el
biofeedback. Hay que asegurarse que no existe ninguna lesión muscular.

A algunas personas tras tensar el músculo les cuesta relajarlo, sucede con personas
inusualmente tensas. Es recomendable trabajar mucho la respiración, a veces requiere varias
sesiones, y realizar un ejercicio suave hasta que el paciente de muestras de cansancio; es el
momento de indicarle que se tumbe e iniciarle en las sensaciones que provienen de sus
músculos. Poco a poco se van introduciendo los ejercicios.

Hay personas que al terminar el entrenamiento se siguen sintiendo tensas (arousal interno).
Hay que explicar a los pacientes que los efectos de los entrenamientos son progresivos, que
conforme vayan progresando en la práctica los resultados serán más notables.

En ocasiones algunas zonas del cuerpo quedan entumecidas, normalmente los brazos y las
piernas. Un ligero cambio de postura eliminará la molestia.

La situación propia de la relajación puede ser excitante sexualmente para algunas personas.
Al finalizar la sesión se hablará claramente sobre ello sin darle la menor importancia.

Las respiraciones diafragmáticas profundas aumentan la concentración de oxígeno en la


sangre y algunas personas al realizar o terminar los ejercicios, sienten sensación de mareo.
Parar los ejercicios y que se muevan de forma vigorosa puede solucionar el problema.
También las personas con la tensión arterial baja son proclives a marearse porque uno de los
efectos de la relajación es ralentizar los movimientos del corazón, las pulsaciones y bajar la
presión arterial, al incorporarse bruscamente es fácil que una persona con la tensión arterial
baja se maree, es recomendable que se incorpore con suavidad.

Es necesario valorar a los pacientes medicados con ansiolíticos. El entrenamiento en


relajación puede modificar sus necesidades de medicación.

Algunas personas se quejan de un aumento en su tasa cardíaca al intentar controlar su


respiración. Buscar un patrón de respiración más adecuado o posponer los ejercicios para
más adelante.

Hay personas que no paran de moverse, con movimientos amplios, activos y frecuentes. En
este caso es necesario hablar con la persona de las dificultades que pueda estar encontrando.
En otras ocasiones puede que la intranquilidad le haga toser y estornudar. También puede ser
un signo de enfermedad y ser necesario posponer unos días el entrenamiento. En fumadores
es recomendable evitar respiraciones profundas.