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INFORME DE LECTURA: Tres Lecciones de Teoría del Derecho.

Curso: Introducción al Derecho.

Docente: Jorge Hernán Betancur García.

Elaborado por: Omar Gil Pacheco.

En su obra Tres Lecciones de Teoría del Derecho, El jurista y filósofo español


Manuel Atienza pretende exponer cuestiones fundamentales como: ¿por qué el
Derecho? y ¿qué es el Derecho? a continuación se exponen sus tesis e ideas
centrales.

Para dar respuestas a las preguntas ya mencionadas Atienza comienza


mencionando que el Derecho es un fenómeno omnipresente, es decir, se
encuentra presente en todos los ámbitos de la vida social y cotidiana, y que es en
las sociedades más desarrolladas donde se hace más uso del Derecho y donde se
conoce la existencia de herramientas jurídicas.

Argumenta que, precisamente por el carácter de ubicuidad del Derecho, es


menester de preguntarnos por el significado de esta palabra, su función social y
aporte para la construcción de sociedades justas; para esto nuestro autor apela a
la idea de progreso, sin embargo, para el autor a pesar del avance tecnológico y
científico que esta idea conlleva, no guarda una relación necesariamente directa
con la construcción de una sociedad justa ya que, aun teniendo los recursos
suficientes para satisfacer las necesidades básicas de la población, esto no
sucede en un sentido estricto, así pues “ la mayor presencia del derecho, de
instrumentos jurídicos, para gobernar la conducta de los hombres en la sociedad
no lleva necesariamente aparejado un orden social de tipo superior”

Nuestro autor reflexiona sobre la hipótesis de la existencia de una edad de oro en


la que los hombres vivían en libertad, armonía natural y donde las cosas están
puestas en común y por tal razón no eran necesarias instituciones como el
Derecho que establecieran un orden social, pensadores como Hesíodo, Ovidio,
Virgilio, Seneca y hasta el Quijote son citados por Atienza para sostener esta idea,
pero va mas allá al argumentar que el Marxismo y el Anarquismo retoman esa
idea no como pasado sino como futuro y se sitúan en el más acá, es decir, en el
plano material y se propone la eliminación de las clases sociales fuente del
Derecho y Estado burgués para lograr una “asociación en la que el libre desarrollo
de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos”; desde el
cristianismo se arguye que el pecado original introdujo el mal en el mundo y con
ello la necesidad de la aparición del Estado y el Derecho. Nuestro autor critica
todas estas posturas y enseguida se plantea el siguiente cuestionamiento “¿han
existido realmente sociedades sin Derecho?”

Para dar respuesta a esta pregunta Atienza menciona a un pueblo de cazadores y


recolectores, los Cheyenes para quienes las normas y prescripciones tenían un
carácter religioso que afectaba a toda la comunidad y carecían propiamente de un
sistema jurídico y de una estructura política dividida por ramas del poder, la
cuestión ahora es si dichas normas y prescripciones deben ser tomadas como
jurídicas o no. La postura del Marxismo es clara frente a esto: la condición de
posibilidad del Derecho debe estar directamente relacionada con la existencia del
Estado moderno que detenta el monopolio legítimo de la violencia, pero para
algunos antropólogos como Bronislaw Malinowski estas normas son jurídicas
siempre y cuando exista una obligación vinculante entre los miembros, esto es,
una presión del grupo por cumplirlas sin la necesidad de las autoridades. Nuestro
autor sostiene que si bien los Cheyenes no poseen órganos públicos
administrativos o legislativas, característica propia del derecho actual, se
comparten ciertos elementos comunes que establecen las conductas,
prohibiciones o permisos pero más desde el ámbito moral o religioso, así pues
estaríamos hablando de un derecho rudimentario o primitivo.

La pregunta que se plantea ahora nuestro autor es si tendría sentido hablar de un


orden jurídico en sociedades que no tengan autoridades permanentes como
policías o jueces, para tal pregunta Atienza analiza a los esquimales quienes no
presentan autoridades constituidas permanentemente, para resolver sus conflictos
no se aplican propiamente el Derecho u obligaciones, si no que se busca la
tranquilidad psicológica de los litigantes hasta llegar al olvido de la disputa ya sea
por medio de torneos de canto, luchas o hasta la misma muerte del ofensor pero
no puede entenderse el castigo de muerte como un órgano permanente del
derecho moderno.

Posterior, nuestro autor nos sugiere que la juridicidad ha evolucionado y se


establecen los siguientes grados (que guardan relación con los rasgos de carácter
social) 1.mecanismos de mediación para resolución de conflictos por parte de un
tercero neutral ante las partes; 2.tribunales; 3.policía y 4.juristas profesionales o
abogados. Así pues concluye que el Derecho “existe porque existe el conflicto” y
para darle solución es menester de instituciones que representa los rasgos de la
juridicidad, si bien el Derecho no es garantía de un orden social justo es cierto que
en las sociedades más complejas y conflictivas se hace necesario.

En el segundo capítulo del texto, Atienza comienza abordando una cuestión difícil
de resolver, ¿qué es el derecho? Y reconoce que el derecho un fenómeno
histórico por lo cual no solo debe entenderse como producto de las sociedades
estatales modernas, pues el derecho permea todos los ámbitos existenciales del
hombre y este se presentó en las sociedades llamadas primitivas de formas
distinta. Se analiza el aspecto que dificulta la definición del derecho son las
múltiples interpretaciones y enfoques que puede tener de él como práctica social,
que en muchos casos los abogados y juristas utilizan con fines políticos,
económicos y no necesariamente jurídicos, de este modo “el Derecho viene ser
para ellos algo así como las reglas de juego que han de saber utilizar con
habilidad para poder servir a los intereses de sus clientes” por otro lado critica a
otras ciencias sociales como la sociología, antropología y psicología por no
comprometerse con su funcionamiento o modificación.

Seguidamente nuestro autor menciona tres conceptos del Derecho, empezando


por Santo Tomas y otros filósofos quienes definieron el Derecho como “ordenación
de la razón encaminada al bien común” (iusnaturalista); Hans Kelsen lo define
como conjunto de normas coactivas (positivismo jurídico) y por ultimo Karl Marx
para quien el Derecho es un instrumento de dominación de una clase sobre otra.
Estas definiciones podrían relacionarse a las preguntas como debería ser el
derecho, como está estructurado el derecho y para que sirve el derecho
respectivamente.

Otra dificultad más que enfrenta la definición del Derecho proviene de su carácter
práctico y valorativo, esto implica que los juicios emitidos por los abogados o
legisladores están cargados valorativamente, así pues las leyes aprobadas
significan una valoración positiva de esa norma jurídica, del mismo modo una
condena es un juicio de reproche hacia una conducta negativa que se hace en
nombre de la sociedad. Por ultimo Atienza menciona la dificultad misma del
concepto de definición ya que se ve como limitante una definición de algo tan
complejo y que aborda muchas problemáticas como lo es el Derecho; por esto es
importante aclarar el significado de las palabras ya que estas son considerados
como instrumentos teóricos que se pueden sistematizar en supuestos de conducta
delictiva (la acción, la tipicidad, antijuridicidad) y también proporciona un esquema
a seguir al estudiar los delitos y así poder resolver problemas normativos y
encontrar solución que no se contemplaba en el sistema normativo.

Manuel Atienza no nos ofrece una definición propiamente de lo que el Derecho es,
ya que este tiene un sin número de referencias a los cuales hace alusión tales
como: normas, instituciones y comportamientos, para nuestro jurista y filósofo el
significado de las palabras son convencionales, es decir dependen del uso que se
les dé en distintos contextos, por lo tanto las palabras no son inmutables.

El texto concluye con 4 consideraciones sobre la definición del Derecho:

1. La definición del concepto del Derecho es considerada como una cuestión


compleja que no tiene sentido intentar definirla de entrada con una
definición simple, no significa que no se pueda definir, sino más bien es
necesario entrar en las múltiples consideraciones que complejizan definir al
Derecho.
2. En el ejercicio de definir al Derecho no podemos caer en la trampa de
pensar la inmutabilidad de las palabras, ya que el concepto hace referencia
a un fenómeno histórico y variable.
3. Es un error considerar que existen definiciones esenciales o reales del
derecho, tales como las propone Tomas de Aquino, Hans Kelsen o el
mismo Karl Marx.
4. Aceptar la rica significación del derecho y no limitarla mediante un difinien,
no se trata de no definir que es el derecho, sino más bien aclarar el
concepto.

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