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A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo. Salud, Fuerza y Unión.

Muy Respetable GM. Carlos Gustavo Gonzalez Morel . Repetable VM. Cristian Villagra. H. 1er
Vigilante. H.2do. Vigilante. Respetables Hermanos todos

Ego y Autoimagen.
Los metales elegidos por nuestra venerable logia somos nosotros mismos. Motivo más que
suficiente e imprescindible para tomar la determinación de cultivarnos en todos los sentidos y
haciendo honor a la cuna de esta noble institución milenaria, no olvidemos de pulir también
además del conocimiento, nada más y nada menos, me refiero a la educación que en su
generalidad está postergada como si eso fuese algo superado por la evolución, pero
paradójicamente la evolución es una de los mayores propósitos de todo Mason y es fundamental
en el desarrollo y crecimiento de todo hermano. Pequeños detalles hacen a una persona, como
así pequeños detalles lo hunden.

Para el Masón el cuerpo es su primer templo, el principal, por ello debe cuidarlo, limpiarlo,
mantenerlo sano para albergar a las virtudes que constituyen su esencia, no busquemos solo vivir
muchos años; sino, muchos años sano y sabio. Es nuestro templo, la casa del conocimiento, la
residencia del Logo, de nuestro YO supremo. Por que cuando logremos el conocimiento que es lo
adquirido por el estudio y la dedicación para pulir la piedra bruta que somos, debemos además
prepararnos para lograr la sabiduría que solo se logra con la experiencia, la perseverancia en
mejorar en todos los sentidos y con los años. La sabiduría nace de la misma fuente cósmica del
mismo universo, de la armonía que sentimos teniendo un cuerpo sano, pues un cuerpo enfermo
bloquea el espacio que la sabiduría habita y abdica el reinado del mismo. La sabiduría reina en un
templo sano, solo así podemos honrar a nuestro padre el GADU, que nos proporciona el
suministro ilimitado para utilizarlo, por ello no existe peor falta al Universo, a Dios, al creador que
no cuidar nuestro propio templo, nuestro cuerpo de materia densa.

La autoimagen es la imagen que tenemos de nuestra propia personalidad, la misma es


fundamental para ocupar el mundo que nos rodea. Lo grave es cuando queremos proyectar una
imagen que no es la real, chocamos con una pared infranqueable, un abismo sin retorno. Pues si
intentamos siquiera proyectar lo que no somos, ni siquiera uno mismo lo cree y el resultado es el
fracaso!

Somos el espejo de los demás! Todo lo que vemos de bueno o malo en los hermanos,
busquémoslo en nosotros mismos y seguro que lo encontraremos. Por ello debemos ser muy
cuidadosos en la crítica, no nos olvidemos que somos el espejo ampliado de la conducta de
nuestros semejantes. Es así que nuestras propias flaquezas que no queremos aceptar por el
avasallante ego que nos domina, vemos en el semejante y cuando lo manifestamos caemos en el
abismo de la necedad.

Pablo César González Bogarin.

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